Traducir la pregunta: la modalidad interrogativa en las versiones castellanas de los "Coloquios" de Erasmo
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TRADUCIR LA PREGUNTA: LA MODALIDAD INTERROGATIVA EN LAS VERSIONES CASTELLANAS DE LOS COLOQUIOS DE ERASMO* BRAE TOMO XCIII • CUADERNO CCCVIII • JULIO-DICIEMBRE DE 2013 1. SOBRE EL CONCEPTO DE ‘MODALIDAD’ SEha insistido en numerosas ocasiones en que la modalidad es algo esencial a la enunciación1. Desde la clásica distinción, procedente de la lógica, entre el dictum y el modus2, se parte de la idea de que, por un lado, en un enunciado hay una parte representacional que constituye el contenido de lo que decimos y, por otro, existe otra parte que significa la actitud que adoptamos al enunciar un determinado segmento de discurso. Dicha actitud que toma el hablante en su discurso está directamente relacionada3con la subjetividad4 intrínseca a la actividad comunicativa5. 433 RASGOS DE BUCOLISMO EN LA POESÍA DE LAS DIANAS * Agradezco a los profesores Rafael Cano Aguilar y Araceli López Serena los sabios y oportunos comentarios hechos al borrador de este artículo. 1Sobre modalidad y modalización la bibliografía es muy abundante. El punto de partida sigue siendo Charles Bally, Linguistique générale et linguistique française, Bern, Francke, 1932 [1965]. En inglés es imprescindible el libro de Frank R. Palmer, Mood and modality, Cambridge, Cambridge University Press, 1986. En español, pueden consultarse, entre otros, Catalina Fuentes, Aproximación a la estructura del texto, Málaga, Ágora, 1996, págs. 33-42; Helena Calsamiglia y Amparo Tusón, Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, Barcelona, Ariel, 1999, págs. 174-182, y Concepción Otaola, Análisis lingüístico del discurso: la lingüística enunciativa, Madrid, Ediciones Académicas, 2006, págs. 153-202. 2Dice Bally (op. cit., pág. 35): «[l]a frase explícita comprende pues dos partes: una es la correlativa del proceso que constituye la representación (por ejemplo, la lluvia, una curación); la llamaremos, siguiendo el ejemplo de los lógicos, el dictum. La otra contiene la pieza maestra de la frase, aquella sin la que no hay frase, a saber la expresión de la modalidad, correlativa a la operación del sujeto pensante. La modalidad tiene como expresión lógica y analítica un verbo modal (por ejemplo, creer, alegrarse, desear) y su sujeto, un sujeto modal. Ambos constituyen el modus, complementario del «dictum». La modalidad es el alma de la frase; lo mismo que el pensamiento, está constituida esencialmente por la operación activa del sujeto hablante. No se puede por tanto atribuir valor de frase a una enunciación si no se ha descubierto la expresión de la modalidad, sea cual sea». 3Aunque subjetividad y modalización guardan una relación evidente, Fuentes (op. cit., págs. 34-36) insiste en que hay que separar ambos conceptos. 4Sobre subjetividad lingüística es imprescindible la referencia a Émile Benveniste, Problemas de lingüística general, México, Siglo Veintiuno, 1966 [1974] y Catherine Kerbrat-Orecchioni, L’énonciation de la subjectivité dans le langage, Paris, Armand Colin, 1980. 5«El lenguaje está organizado de tal forma que permite a cada locutor apropiarse la lengua entera designándose como yo», afirma Benveniste (op. cit., págs. 183). Hablar, comunicarse, es una
Fuentes6admite que la modalidad es expresión del hablante, no una categoría de la enunciación (cf. Zavadil7, pág. 63). Son muchos, según la autora, los recursos lingüísticos que contribuyen a la expresión de la modalidad: entonativos, semánticos (palabras marcadas valorativamente frente a otras más neutras), sintácticos (adverbios, adjetivos, verbos modales, cambios de orden, vocativos, interjecciones, etc.) y morfemáticos (modo del verbo, aumentativo/ diminutivo en el adjetivo). Algunos de ellos se verán en el presente trabajo. Existen determinadas tradiciones discursivas en las que los enunciados modalizados son más frecuentes que en otras. Por ejemplo, la noticia periodística, aunque nunca dejará de manifestar modalización en su escritura, tiende a crear enunciados en los que el dictum intenta prevalecer sobre el modus, precisamente porque lo que prima, al menos en principio, es evitar la manifestación de la subjetividad que sí se acepta en otro tipo de discurso periodístico, como el editorial o la columna de opinión. Al contrario, por ejemplo en la conversación las marcas de la subjetividad afloran a cada paso, y, así considerada, la modalización se convierte en un instrumento muy eficaz para construir la verosimilitud conversacional propia del diálogo literario, como se verá a lo largo de las siguientes páginas. Antes de avanzar, no obstante, conviene aludir a una diferencia fundamental que afecta al concepto mismo de ‘modalidad’. Me refiero a la distinción que algunos autores han establecido entre modalidad de la enunciación y modalidad del enunciado. Según Otaola8«las modalidades de la enunciación expresan las diferentes actitudes del hablante ante el oyente, mientras que las modalidades del enunciado manifiestan la actitud del hablante ante el enunciado que emite, y por tanto, explicitan la relación entre locutor y el enunciado». Las primeras son las que tradicionalmente han sido clasificadas en modalidad declarativa, interrogativa, exclamativa o imperativa, mientras que, de acuerdo con Otaola, las segundas se relacionan más directamente con el concepto de «modalidad» de Bally. No se encuentran por lo general en los manuales al uso distinciones explícitas para los conceptos de ‘modalidad’ y ‘modalización’, sino que más bien 434 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 actividad subjetiva porque implica la presencia del yo en el proceso, y ese yo tiene sus propias convicciones ideológicas, miedos, deseos, inseguridades, juicios metalingüísticos, prejuicios respecto del interlocutor o del tema que se trata, competencia comunicativa, etc. Todos estos factores, lingüísticos y extralingüísticos, se manifiestan en la lengua a través de la modalización. 6Op. cit., págs. 36-37. 7Bohumil Zavadil, «Medios expresivos de la categoría de modalidad en español», Iberoamericana Pragensia, 2, 1968, págs. 57-86. 8Op. cit., pág. 182.
ambos términos se usan en los mismos contextos como sinónimos. Quizá existe una tendencia a reservar el término modalidad como referencia a la modalidad de la oración (declarativa, exclamativa, etc.), mientras que modalización se emplea para indicar los fenómenos que influyen en la enunciación de un segmento discursivo según los diversos grados de certeza, posiblidad, deseo, etc., que asume el hablante con respecto a lo que dice. De ahí que se pueda afirmar que un enunciado tiene «un grado de modalización» (epistémica, deóntica, etc.) alto, pero no «un grado de modalidad». En este trabajo se tiende a considerar por modalidad y/o modalización un concepto amplio y complejo que atañe a los diversos aspectos discursivos tal y como los clasifican Calsamiglia y Tusón9. En cuanto a los tipos de modalidad existentes, son muchas las propuestas que se han formulado tanto desde el ámbito de la lógica como desde el de la lingüística10. Destaco aquí fundamentalmente dos: la epistémica y la deóntica11. La primera «tiene que ver con la posibilidad o necesidad de la verdad de las proposiciones y, por tanto, está relacionada con conocimiento y creencia (registro del saber[)]»12. A ella atañen las categorías lógicas con representación lingüística de 435 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... 9«1. Las modalidades de la frase (asertiva, interrogativa, exclamativa, imperativa) y los modos verbales (indicativo, subjuntivo...) que están codificados gramaticalmente. Suponen una perspectiva implícita del sujeto. 2. Las modalidades que expresan el grado de certidumbre, probabilidad o posibilidad del «dictum». Se expresan a través de la subordinación de este a expresiones modales, de formas no personales del verbo (infinitivo, gerundio, participio) y de algunos adverbios. Suponen una perspectiva explícita del sujeto. 3. Las modalidades apreciativas, que se indican a través de medios léxicos como los adjetivos o los adverbios, y por medio de la entonación y las exclamaciones. 4. Las modalidades expresivas, que agrupan todos los fenómenos que afectan al orden canónico de las palabras —el énfasis, la tematización— y el conjunto de la llamada sintaxis de la expresividad. En la oralidad se acompaña e incluso se sustituye por la prosodia y por elementos paraverbales y no verbales como gestos y vocalizaciones» (Calsamiglia y Tusón, op. cit., pág. 175). 10 Cf. Emilio Ridruejo, «Modo y modalidad. El modo en las subordinadas sustantivas», en Ignacio Bosque y Violeta Demonte (coords.), Gramática Descriptiva de la Lengua Española, Madrid: Espasa, II, 1999, págs. 3209-3251. Cf. especialmente las págs. 3211-3215. 11 Un sucinto pero completo estado de la cuestión acerca de estos dos términos se encuentra en las interesantes páginas introductorias de Emilia Ruiz Yamuza, Tres verbos que significan «deber» en griego antiguo, Zaragoza, Pórtico, 2008. 12 Otaola (op. cit., pág. 171). Palmer (op. cit., pág. 51) apunta que «[the term ‘epistemic’] is derived from the Greek word meaning «understanding» or «knowledge» (rather than «belief»), and so is to be interpreted as showing the status of the speaker’s understanding or knowledge. This clearly includes both his own judgements and the kind of warrant he has for what he says» ‘[el término epistémico’] deriva de la palabra griega que significa ‘comprensión’ o ‘conocimiento’ (más
436 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 que ‘creencia’), y así cabe interpretarse como muestra del grado de comprensión o conocimien- to del hablante. Esto incluye claramente a la vez sus propios juicios y el tipo de justificación que tiene para lo que dice’. Aparte de la definición tradicional de Palmer, son interesantes las palabras de Otaola (op. cit., pág. 171) que relacionan la modalidad epistémica con el grado de compromiso que asume el hablante respecto de lo que dice: «[l]a modalidad epistémica aplicada en la lengua natural se ha expandido, aceptándose que no sólo expresa la necesidad y la posibilidad sino también el grado de compromiso del locutor con la verdad de la proposición contenida en el enunciado. Entroncamos aquí con la “subjetividad”». 13 «Otras formas de entender la modalidad epistémica indican que se aplica a asertos e indica el grado en que el hablante se compromete con la verdad de la proposición o hace una estimación de su verosimilitud [omito nota]. El caso no marcado es la ausencia de modalización y las marcas de modalidad epistémica indican un grado de compromiso menor o mucho menor con la verdad del aserto. Los grados que habitualmente se expresan son: posibilidad, probabilidad y certeza inferida. Posibilidad indica que la proposición puede posiblemente ser verdad, probabilidad indica una certeza mayor y certeza inferida supone que el hablante tiene poderosas razones para suponer que la proposición es verdad» (Ruiz Yamuza, op. cit., págs. 15-16). 14 Otaola (ibid.). 15 Para su referencia en los ejemplos que se irán comentando en la explicación me baso en la numeración que de los testimonios impresos entre 1528 y 1529 establece Bataillon, Erasmo y España. Traducción de Antonio Alatorre, México, D.F., Fondo de Cultura Económica, 1966 [2007], págs. LII-LIII. De esta forma, «Bat. 479» quiere decir que el ejemplo proviene del documento que Bataillon identificó con esa numeración; «lín.» indica la línea o las líneas del ejemplo en cuestión, y «f.» el folio («r» = recto, «v» = vuelto). De los tres coloquios analizados, se comparan, como he advertido, ocho traducciones diferentes: cuatro del Uxor mempsigamos, dos del Senile y dos del Pietas puerilis. Mientras que «[Bat. 474]» siempre se refiere a la versión de Morejón del Uxor mempsigamos y «[Luj]» a la de Pedro de Luján, Coloquios matrimoniales, 1550 —la versión más tardía de las que constituyen el corpus—, «[Bat. 479]» puede referirse a) a la traducción del Uxor mempsigamos debida al corrector anónimo de Morejón, b) a una de las traducciones anónimas del Senile y c) a la traducción anónima del Pietas puerilis, pues todas ellas lo cierto, lo falso, lo probable y lo posible13. La modalidad deóntica «tiene que ver con la necesidad o posibilidad de los actos realizados por sujetos responsables moralmente y, por tanto, está relacionada con obligación y permiso (registro del deber)»14. Existen verbos y perífrasis cuya significación alude a una modalidad epistémica (saber, conocer, ignorar, etc.) o deóntica (deber, tener que, etc.) específicas. Igualmente, determinados elementos gramaticales pueden tener una interpretación modal epistémica (por ejemplo, la desinencia de futuro –áen el enunciado No sé, estará enfermo) o deóntica (como el gerundio y gerundivo latinos: Delenda Carthago, o, una vez más, el futuro castellano en un enunciado del tipo No matarás). En el presente artículo pretendo estudiar el fenómeno modal de la interrogación en un corpus constituido por ocho traducciones diferentes de tres Colloquia erasmianos: el Uxor mempsigamos, el Senile y el Pietas puerilis15. La
437 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... se hallan en el mismo documento impreso. Por su parte, el testimonio de [Bat. 478] integra a) la traducción de Virués del Uxor mempsigamos, b) la traducción del mismo autor del Pietas puerilis y c) la otra traducción anónima del Senile. Pese a esta coincidencia en la identificación de las traducciones, no cabe la posibilidad de que el lector ignore a qué coloquio se refiere un determinado ejemplo, pues todos ellos comienzan con el segmento original del que derivan las versiones y en el que se indica cuál es el coloquio del que se toma el ejemplo, de acuerdo con las abreviaturas Um = Uxor mempsigamos, Sen = Senile o Pp = Pietas puerilis, junto con la línea y la página del que se extrae el fragmento según la edición crítica de Léon-E. Halkin, Franz Bierlaire y René Hoven (eds.), Opera omnia Desiderii Erasmi Roterodami, Ordinis primi tomus tertius: Colloquia, Amsterdam, North-Holland Publishing Company, 1972. 16 Muchas veces, las coincidencias formales entre las distintas versiones son tan flagrantes que cabe postular la hipótesis de que determinados intérpretes trabajaban sobre las traducciones de otros, como intento demostrar en mi tesis doctoral, El discurso dialógico en el castellano del siglo XVI: las traducciones de los Coloquios de Erasmo, Unviersidad de Sevilla, 2012. 17 En la reflexión sobre la modalidad interrogativa en español es fundamental la aportación de Andrés Bello y Rufino José Cuervo, Gramática de la lengua castellana. Edición y notas de Niceto Alcalá-Zamora, Buenos Aires, Sopena, 1874 [1970], págs. 368-373, quienes, entre otras comparación entre ellos, sin perder de vista el original latino del que derivan más o menos directamente16, ofrecerá interesantes apreciaciones acerca de cómo esta parcela fundamental de la modalización en una lengua se textualiza de diverso modo según las preferencias estilísticas de cada traductor. Como muestra de la subjetividad del hablante ante lo enunciado, las modalidades de la enunciación representan un ámbito de estudio esencial al discurso dialógico, pues en él es constante la construcción y mezcla de segmentos marcados enunciativamente que constituyen una de las características más acusadas de la(s) tradici[ó]n(es) discursiva(s) del diálogo literario, frente a otras, como por ejemplo la crónica o la de los textos jurídicos, más homogéneos y monótonos en este sentido. Especial atención a este respecto merecen, en efecto, los enunciados interrogativos por ser esta la modalidad marcada más abundante en número de casos, lo que no debe sorprender dado el tipo textual del que se trata. 2. LOS ENUNCIADOS INTERROGATIVOS La interrogación, no solo como forma de conseguir de los demás una información que desconocemos, sino como mecanismo de expresión de las más variadas actitudes del hablante, supone un modo de enunciación enormemente rico por lo que de valores pragmáticos recubre en ese gran universo interaccional que es la lengua. En la actualidad, las gramáticas, a la hora de abordar el estudio de la interrogación, suelen partir de la distinción, ya clásica, entre dictum y modus17. Se entiende que determinadas interrogativas funcionan como
tales en enunciado, pero no en enunciación18. La perspectiva pragmática es, una vez más en este aspecto del análisis lingüístico, fundamental para obtener resultados en la investigación sobre textos, también sobre los escritos. A continuación se describirán distintos tipos de enunciados interrogativos encontrados en el corpus, dejando para ulteriores tentativas el estudio de las 438 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 oportunas observaciones, dicen que la interrogación también se usa para expresar «ignorancia o duda» o «para negar implícitamente lo mismo que parecemos preguntar» (ibid.). Comparadas las ideas de Bello y Cuervo, Samuel Gili Gaya, Curso superior de sintaxis española, Barcelona, Biblograf, 1943 [1970], el Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Española, Real Academia Española, Madrid, Espasa, 1973 y Emilio Alarcos, Gramática de la lengua española, Madrid, Espasa, 1994 [2001], por referirme a algunos de los hitos más significativos, se puede concluir que: a) Bello y Cuervo, a pesar de percibir agudamente algunos fenómenos y problemas relacionados con las oraciones interrogativas, no acaban de definir lo que entienden por tal modalidad; b) tanto el Curso Superior de Sintaxis Española de Gili Gaya como el Esbozo de la RAE definen las oraciones interrogativas como aquellas que se orientan a resolver una duda, y c) Alarcos tampoco explica qué caracteriza a la modalidad interrogativa frente a las demás, salvo en lo que a su configuración prosódica se refiere. Por lo que respecta a los puntos a) y c), no pretendo decir que las aportaciones de estos autores carezcan de importancia (la descripción de los esquemas entonativos, por ejemplo, se considera cada vez más esencial en el estudio de la lingüística, sobre todo si tenemos en cuenta que la fuerza ilocutiva de muchos enunciados depende en gran medida de la entonación que demos a estos), pero falta una aclaración teórica de la naturaleza gramatical de los enunciados interrogativos. En cuanto a b), existe, en efecto, una definición, pero resulta en esencia incompleta, puesto que las oraciones interrogativas no se formulan solo con el ánimo de resolver una duda, sino que, según el contexto, pueden revestir muy distintas funciones comunicativas. Se puede decir con antelación al análisis que se llevará a cabo en las siguientes páginas que, en general, las preguntas orientadas a resolver una duda del interlocutor son minoría frente a otros tipos. Por eso, parece necesario desasirse de las teorías gramaticales tradicionales sobre la interrogación y abordar el estudio de esta desde una perspectiva discursiva más completa, a la manera de la Nueva gramática de la lengua española, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Madrid, Espasa, 2009, que incorpora un apartado sobre actos de habla (§ 42.2) y sobre las propiedades sintácticas y semánticas de la interrogación (§ 42.7). 18 Así, M.ª Victoria Escandell, Introducción a la pragmática, Barcelona, Ariel, 2006, advierte a partir de los ejemplos «a. ¿Ha venido Juan? / b. ¿Me prestas el diccionario? / c. ¿Te vienes al cine? / d. ¿Cuántas veces tengo que decirte que te calles? / e. ¿Hay algo más importante que la libertad?» que «cualquier hablante se sentiría fuertemente inclinado a decir que se trata, en todos los casos, de oraciones interrogativas. Sin embargo, si se contrasta esta intuición con la caracterización de la gramática académica, se obtiene un resultado sorprendente: aplicando el criterio que allí se propone e imaginando un contexto adecuado para cada frase, tal vez solo apueda considerarse como una oración interrogativa, ya que es la única en la que, de manera natural, se puede suponer que hay auténtica duda o ignorancia. En cambio, bse entiende como una petición (Te pido que me prestes el diccionario); ces una oferta (Te sugiero la posibilidad de venir al cine conmigo); d puede tener la fuerza de un mandato (¡Cállate de una vez!); y eparece una afir-
interrogativas indirectas. Me ciño, pues, a las directas, donde sigo, en lo sustancial, la clasificación establecida por M.ª Victoria Escandell Vidal19. Conviene distinguir desde este momento los conceptos de oración interrogativa y pregunta. El primero de ellos, y sigo también de cerca en este sentido a M.ª Victoria Escandell20, se refiere a «aspectos estrictamente gramaticales (tan- to sintácticos como semánticos)», mientras que una pregunta es un enunciado interrogativo emitido «para obtener del destinatario una información». Esta distinción permite a Wilk-Racieska21 afirmar que la pregunta es un acto de habla, mientras que la interrogación no lo es. Es básicamente un modo de enunciación. A continuación se analizarán los distintos tipos de enunciados interrogativos que han sido encontrados en el corpus mencionado más arriba. Distinguiré con Escandell22 entre interrogativas neutras, aquellas que no contienen «indicadores formales que determinan la interpretación de los enunciados interrogativos»23, e interrogativas marcadas, que sí incluyen dichos indicadores. Dentro de las primeras solo se ha documentado el tipo de las preguntas, es decir, las que verbalizan «una petición de información realizada por medio de una oración interrogativa directa»24. Hay que insistir, no obstante, en la idea de que una petición de información no siempre se corresponde con la necesidad de resolver una duda. Entre las preguntas Escandell discrimina las «preguntas reales», las «de examen», las «deliberativas» y las «problemáticas». En los Coloquios y sus traducciones se encuentran casos de las primeras y las terceras, pero no de las 439 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... mación enfática (No hay nada más importante que la libertad)» (págs. 176-177). No obstante, no hay que negar a b, c, dy eel estatuto gramatical de oraciones interrogativas, puesto que «el criterio relevante para clasificar una oración desde el punto de vista formal es justamente su forma sintáctica, y no su función discursiva en un determinado contexto» (ibid.: 177). El propósito del lingüista debe ser el de descubrir y analizar precisamente las funciones que puede desempeñar este tipo de enunciados. Solo así se podrá lograr una caracterización completa de la modalidad interrogativa. 19 M.ª Victoria Escandell Vidal, «Los enunciados interrogativos. Aspectos semánticos y pragmáticos», en Ignacio Bosque y Violeta Demonte (op. cit.), III, págs. 3929-3991, concretamente a lo largo de las págs. 3973-3986. 20 Op. cit. 1999, pág. 3932. 21 Joanna Wilk-Racieska, «Interrogaciones no solo retóricas: esbozo de estudio sobre la función pragmática de las proposiciones interrogativas», en Estudios Hispánicos, nº 13 (Ejemplar dedicado a De lingüística hispánica a lingüística general. Panorama de temas y métodos), 2005, págs. 157-165, concretamente pág. 158, n. 2. 22 Op. cit. 1999. 23 Ibid., pág. 3973. 24 Ibid.
preguntas «de examen», esto es, las que son formuladas por el hablante no para obtener una información que desconoce, sino para averiguar si el interlocutor puede, según su competencia cultural o intelectual, darles la respuesta correcta. Se llaman así porque son las que típicamente se dan en la relación académica entre profesor y alumno. Sí podría aducirse algún ejemplo de las llamadas preguntas «problemáticas», es decir, las que el emisor formula «partiendo del supuesto de que seguramente nadie puede dar respuesta concreta a la interrogación que plantea»25, pero no se analizarían en este subapartado, porque creo que tienen más en común con las interrogativas marcadas retóricas que con las que han quedado definidas como «preguntas»26. 2.1. Interrogativas neutras: preguntas Ya se han definido las preguntas como aquellas estructuras interrogativas que suponen una petición de información al interlocutor. Claro que este acto de habla no solo se produce a partir de enunciados interrogativos directos; por ejemplo, verbos performativos como preguntar seguidos de una interrogativa indirecta y expresiones sintagmáticas que incluyen un verbo de lengua como quiero que me digáis se utilizan para obtener una respuesta informativa del receptor. Me referiré en primer lugar a las preguntas reales, y, posteriormente y con mayor brevedad, a las deliberativas. Las preguntas reales son, en opinión de Escandell, «el ejemplo prototípico de preguntas. En ellas, la presencia de la variable interrogativa responde directa y efectivamente a un desconocimiento real por parte del emisor, que no sabe cuál es el elemento que debe remplazar a la incógnita que plantea»27. Asimismo, en las «preguntas reales», el grado de conocimiento sobre el contenido sometido a cuestión en el emisor es mínimo y, en el lado opuesto, este supone que el conocimiento del receptor sobre dicho contenido es máximo o, en todo caso, mayor que el que él posee28. El porcentaje de preguntas reales en las traducciones de los Coloquios varía considerablemente de unos a otros. En el Uxor mempsigamos representan solo el 20,37% del total de las interrogativas directas de la obra, mientras que en el Senile el total aumenta hasta el 35,48%. En ambos casos, este tipo de enuncia- 440 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 25 Ibid., pág. 3975. 26 En Escandell (op. cit. 2006, pág. 187) se afirma que la interrogación problemática tiene un uso habitualmente argumentativo. Creo que tal uso se contradice con la denominación de ‘interrogativas neutras’, dentro de las cuales la misma autora incluye las problemáticas. 27 Op. cit. 1999, pág. 3975. 28 Cf. Escandell, op. cit. 2006, pág. 185.
do interrogativo no es el predominante en el global del diálogo. Sí lo es, en cambio, en el Pietas puerilis, donde las preguntas reales constituyen el 54,76% del total, es decir, más de la mitad de las interrogativas que pueden encontrarse aquí. La explicación de esta diferencia porcentual entre los coloquios puede residir en la propia estructura dialógica asociada al contenido de los mismos: el Pietas puerilis consiste básicamente en un conjunto de preceptos sobre la piedad infantil emitidos por uno de los interlocutores que responde a las preguntas del otro a manera de introducción temática, como se verá a continuación. En el Senile son asimismo abundantes las preguntas de alguno de los personajes usadas como pretexto para hilar el discurso narrativo de otro. El escaso porcentaje de preguntas reales en el Uxor mempsigamos puede ser síntoma de un tipo de discurrir dialógico más natural o con apariencia de coloquialidad, en el sentido de que, por lo general, en la conversación cotidiana quien pregunta siempre suele expresar alguna marca enunciativa de implicación en el discurso y de reflejo de la subjetividad. En este sentido, es posible adelantar la impresión de que la verosimilitud conversacional, en cuanto a la disposición de la modalidad interrogativa se refiere, parece más conseguida en los coloquios Uxor mempsigamos y Senile que el Pietas puerilis. En casi todos los coloquios que se tratan en este trabajo hay un personaje que se perfila como el interlocutor principal del diálogo. En el Uxor mempsigamos ese papel lo desempeña Eulalia, quien ofrece a Jantipe los preceptos de buena esposa y narra los exempla para sazonar el discurso argumentativo. El preceptista en el Pietas puerilis es Gaspar, que va engarzando en sus intervenciones descripciones cotidianas acerca de la piedad infantil. No hay un claro protagonista en el Senile, pues son cuatro personajes, Eusebio, Pámpiro, Polígamo y Glición, los que se intercambian los papeles de narrador en el diálogo, mientras los otros, sucesivamente, van mostrando su interés por el desarrollo de los acontecimientos narrados en pasado. Esta disposición de las intervenciones en el diálogo tiene que ver con el tipo de preguntas que se intercalan en la obra, pues, en muchos casos, son los personajes «secundarios» los que utilizan la pregunta real con el mero propósito de mostrar su interés hacia lo que están escuchando o interrumpiendo la más larga intervención del personaje principal para hacerse presentes en el diálogo y dar así sentido discursivo al tipo textual, como puede comprobarse en los siguientes ejemplos: (1) X: Sed interim ille bonus vir, tam in vxorem parcus, strenue prodigit dotem, quam ex me non mediocrem accepit. E: Quibus rebus? [Um, lín. 26-28, pág. 302] –X: Mas entre tanto aquel buen varon: tan escasso para con su muger: gasta largamente el dote que conmigo ouo: que no fue pequeño. 441 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad...
cativa que se recrea: el personaje verbaliza el encuentro con los demás dialogantes mediante una metáfora que recuerda el estilo caricaturesco de Luciano. El verbo de percepción video y el adverbio de lugar hic son señales que contribuyen a crear la ficción de espacio. En la traducción anónima de [Bat. 479], es el pronombre demostrativo de lejanía aquella el que cumple dicha función, lo que implica, indirectamente, que desaparezca del enunciado la primera persona del singular, aunque no por eso la interrogativa deja de ser deliberativa, pues efectivamente tampoco en esta traducción va dirigida a un interlocutor, sino que supone una intervención monológica: (14) E: Quas nouas aues hic ego video? [Sen, lín. 3, pág. 375] –E: QUe nueuas aues son las que veo [Bat. 479, lín. 16, f. XVIIv]. –E: UAla me dios:que nueua manera degente es aquella? [Bat. 478, lín. 1-2, f. x2r] La deliberativa que se lee en (15) constituye una interrogativa en estilo direc- to que se integra en la intervención de un personaje que se presenta ante los demás en una hipotética situación en que se habla a sí mismo. Precede en latín el verbo de percepción intelectual cogito del que depende la pregunta y el adverbio de manera sic con valor catafórico, anticipando el juego polifónico que asume el personaje, exactamente de la misma manera que ocurre en (13). La pregunta, sin embargo, desaparece en la versión de [Bat. 478], pues el traductor ignora el estilo directo del texto fuente e introduce una subordinada completiva que interpreta el contenido retórico39 de la pregunta. Más fiel a la estructura enunciativa de la intervención parece el traductor de [Bat. 479], quien sí respeta el estilo directo, aunque modifica la fórmula por la que este se introduce, nominalizando mediante el sustantivo consideracion el contenido semántico del verbo cogito: (15)Po. Si mederi queam, medeor; sin minus, sic cogito, quid proderit me ringi re nihilo melius habitura? [Sen, lín. 145-146, pág. 379] –Po. sile puedo dar medicina doygela:ysino considero que porfatigarme : no sucedera mejor el negocio [Bat. 479, lín. 8-10, f. XXIv]. –Po. Si lo puedo remediar / remediolo. E si no hago conmigo esta consideracion. Para que me tengo de matar pues que no ha de aprouechar nada? [Bat. 478, lín. 1-4, f. x6r] 448 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 39 Considero, por tanto, que las interrogativas deliberativas también pueden ser retóricas —de hecho, quizá sean las más frecuentes—, por lo que deberían poder integrarse también en el conjunto de las interrogativas marcadas.
2.2. Interrogativas marcadas Para M.ª Victoria Escandell40, son interrogativas marcadas todos aquellos enunciados interrogativos que presentan marcadores de orientación interpretativa. Entre las marcas formales que restringen la interpretación de este tipo de enunciados estudia la autora la entonación, el orden de palabras, la negación y los términos de polaridad negativa y algunas partículas introductorias como que, cómo que, de modo que, acaso, es que, etc. Mediante el uso de estas marcas el emisor estaría implicándose en la propia enunciación, manifestando su pun- to de vista sobre lo enunciado y guiando la interpretación de la respuesta (si resulta pertinente) del receptor. Aun cuando no existan mecanismos sintácticos y/o léxicos para restringir la interpretación del enunciado interrogativo, los mismos rasgos prosódicos pueden ser señal de una determinada actitud marcada por parte del hablante41. En este sentido, en los siguientes fragmentos extraídos de nuestro corpus, aunque no existen marcas explícitas en el interior de la interrogación que restrinjan la interpretación que podría hacer el receptor, el mismo contexto posibilita reconstruir un tipo de entonación circunflejo que revela, según los casos, la sorpresa, la presuposición de respuesta afirmativa o incluso el tono de crítica que el emisor manifiesta irónicamente con respecto a la intervención anterior del otro dialogante. Así, en (16), aunque efectivamente en el enunciado latino no existe ninguna marca formal que guíe la interpretación de la interrogativa, el contexto hace suponer que el emisor espera una respuesta afirmativa, y esta suposición contextual es la que permite a Virués transformar la pregunta en un enunciado de carácter epistémico con el verbo creer y a los demás traductores a anteponer una conjunción yque convierte la interrogativa en marcada: 449 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... 40 Op. cit. 1999, pág. 3978. 41 Escandell (op. cit. 1999, págs. 3944-3951) describe tres esquemas entonativos que tienen en común la característica de producir enunciados no neutrales en cuanto a la interpretación que de ellos realiza el oyente: el circunflejo, el uniformemente ascendente y la entonación en anticadencia en las interrogativas parciales. Por ejemplo, un enunciado como ¿Quieres que vaya contigo al cine? pronunciado según los patrones entonativos del esquema circunflejo estaría restringiendo la interpretación neutral del enunciado, puesto que el receptor percibiría por parte del emisor cierta actitud de asombro o sorpresa (imaginemos para este ejemplo un contexto situacional en el que el enunciador, a pesar de que ha intentado muchas veces ir al cine con el destinatario del mensaje, nunca ha percibido ningún tipo de interés por su parte).
(16) X: Aliquoties arripit testudinem, in qua vix tres habet fides; eam quantum potest pulsans, mihi vociferanti obstrepit. E: Ea res male vrit te? X: Sic, vt dici vix possit. Aliquando vix tempero a manibus [Um, lín. 70-73, pág. 303]. –X: Algunas vezes toma vn laud que a penas tiene tres cuerdas: y tañe lo mas rezio que puede haziendome el son a las bozes que yo doy. E: y pesate mucho: de aquello? X: Tanto: que apenas lo puedo dezir. Y algunas vezes estoy rauiando por darle alguna cosa [Bat. 474, lín. 34-3, f. a3v-a4r]. –X: algunas vezes toma vna guitarra que a penas tiene tres cuerdas y tañe lo mas rezio que puede por hazer me rauiar. E: y pesa te mucho de aquello? X: Tanto que no lo se dezir: yalgunas vezes a penas me puedo tener que no ponga enel las manos [Bat. 479, lín. 21-26, f. CVIIr]. –X: otras toma vna guitarra mal parada que tiene ytañe conella tan rezio que me ataja las bozes que doy. O: En esso creo que te haze mas rauiar. X: No se podria dezir quanto despecho tomo dello que algunas vezes estoy por arremeter yponer las manos enel [Bat. 478, lín. 4-9, f. g4r]. –D: ¿Y pesate mucho a ti de que calle? E: ¿Como si me pesa, algunas vezes a penas me puedo abstener que no pongo en el las manos [Luj, lín. 17-120, f. 30r]. Tanto en (17) como en (18) las preguntas denotan cierto grado de sorpresa por parte del emisor42, por lo que habría que pensar en una entonación marcada si pretendiésemos leer en voz alta el diálogo, a la vez que (18) propicia la interpretación del enunciado como un refuerzo de la imagen positiva del interlocutor, del que se destaca una cualidad intelectual: (17)G: Nunquam, sed crebro sollicitatus sum a quibusdam ab hoc seculo, velut a naufragio, ad portum monasteriorum [F, Q: vocantibus]. E: Quid ego audio? Captabant praedam? [Pp, lín. 1779-1781, pág. 179] –G: Nunca:pero muchas vezesfue[sic]amonestado de algunos que dezian que mesaliesse del siglo assi como denaufragio o pielago peligroso y me fuesse al puerto queson los monesterios. E: Que eslo que oyo? querian asirte? [Bat. 479, lín. 17-22, f. XVv] –G: Nunca, pero muchas vezes he sido persuadido de algunos frayles a que dexada la tempestad deste siglo me recogiesse enel puerto de algun monesterio. 450 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 42 Sin embargo, en (17), es la primera pregunta la que marca el conjunto de la intervención del personaje, pues se trata de una pregunta marcada dirigida por el enunciador a sí mismo, con lo que se hace hincapié en la actitud subjetiva (sorpresa, asombro, incredulidad, etc.) que condiciona la interrogación.
E: Que oyo?Caçar te querian [Bat. 478, lín. 4-8, f. f4r]. (18) G: Si quid tamen receptum est vsu populi christiani, quod non plane pugnet cum sacris literis, hactenus seruo, ne cuiquam sim offendiculo. E: Quis Thales te docuit istam philosophiam? G: Fuit mihi admodum puero consuetudo domestica cum integerrimo viro, Ioanne Coleto [Pp, lín. 1815-1820, pág. 180]. –G: ysi alguna cosa esta recebida yvsa della el pueblo christiano que ala clara no contradiga ala sagrada scriptura:guardo lo por no ser causa que alguno no seescandalize. E: Que philosopho te enseño essa philosophia? G: Siendo yo mochacho depocos dias tuuefamiliaridad muy continua con vn juan coleto varon de señaladas y notables costumbres [Bat. 479, lín. 25-8, f. XVIv-XVIIr]. –G: que determinado estoy de seguir aquello que la yglesia por antigua costumbre y estatutos tiene recebido ymas todo lo que la deuocion de los christianos sin offensa dela dotrina dela sagrada escritura vsare. E: Qual sabio te enseño esta filosofia. G: Crieme desde niño en compañia de Junio coleto [Bat. 478, lín. 2-8, f. f5r]. Otros matices pragmáticos de orientación interpretativa son evidentes en enunciados interrogativos sin marca expresa como en (19), donde se mezclan la incredulidad y la crítica irónica derivada de ella ante la afirmación del otro interlocutor; en (20), enunciado interrogativo con el que el hablante pretende negar la pertinencia de la intervención anterior, precisamente también de carácter interrogativo, para el desarrollo del diálogo, o en (21), donde la intención cómica se hace patente tanto por la carga semántica de los elementos léxicos empleados en la pregunta como por el recurso al intensificador tam que puede considerarse, aquí sí, una marca formal de orientación interpretativa: (19) E: Quot menses sunt [a filio nato]? X: Ferme septem. E: Quid ego audio? Tu nobis trimestris foetus iocum renouas? [Um, lín. 347-349, pág. 311] –E: Quantos meses ha [del nacimiento de tu hijo]? X: Quasi siete meses. E: Que es lo que oyo? Tu nos renueuas el juego del parto de tres meses? [Bat. 474, lín. 31-33, f. a8v]43 –O: Quantos meses ha [del nacimiento de tu hijo]? X: Cerca desiete. 451 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... 43 En las traducciones de Morejón y su corrector anónimo se podría aducir lo mismo que se comentó a propósito del ejemplo (17).
O: O que gracia tu nos querras renouar el refran delos Tremesinos44 [Bat. 478, lín. 7-9, f. h4r]. (20) G: Quam artem circumferebas? Pa: Chiromanticam. G: Vbi eam didiceras? Pa: Quid refert? [Sen, lín. 347-350, pág. 385] –G: Que arte lleuauas contigo? Pa: Chiromancia. G: Donde la auias aprendido? Pa: Que haze esso alcaso? [Bat. 479, lín. 19-21, f. XXVIv] –G: y que officio sabias tu? Pa: El arte dela Chiromancia. G: Adonde la auias de prendido? Pa: Dexa te desso45 [Bat. 478, lín. 4-6, f. y3v]. (21) Hu: Vnde tam miseram sarcinam nactus es, lusce? [Sen, lín. 439, pág. 387] –H: a donde hallastetan miserable carga tuerto? [Bat. 479, lín. 27-2, f. XXIv-XXIIr] Salvo en el Pietas puerilis, las interrogativas marcadas suponen la mayoría del total de este tipo de enunciados en los otros dos coloquios, con números del 58,06% en el Senile y del 76,67% en el Uxor mempsigamos. El empleo de interrogativas marcadas es uno de los recursos más eficaces que podemos encontrar en los procesos comunicativos de carácter argumentativo. Mediante ellas conseguimos conducir por el camino que queremos al interlocutor46. Las oraciones interrogativas que no buscan ningún tipo de información por parte del oyente responden a distintos objetivos pragmáticos: solicitar complicidad; indicar rechazo, indignación, sorpresa; reflexionar en voz alta; banalizar una intervención anterior del interlocutor; demandar aprobación obligada; imponer una opinión o pedir algo de manera cortés, etc. La interrogación es, así pues, una estrategia47 comunicativa al servicio de la argumentación, cuyo fin, tal como se 452 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 44 De nuevo Virués se decanta por una traducción de modalidad no interrogativa sino que asume el carácter asertivo de la intervención de Eulalia modalizándola mediante el futuro del verbo querer. 45 También aquí el traductor de [Bat. 479] opta por eliminar la interrogativa sustituyéndola por un enunciado en modalidad imperativa con similar función pragmática, aunque con un mayor grado de atentado contra la imagen negativa del interlocutor. 46 Catalina Fuentes, «Polifonía y argumentación: los adverbios de verdad, certeza, seguridad y evidencia en español», Lexis, XIX, 1, 1995, págs. 59-83, dice de la argumentación que es «el conjunto de actividades del productor para anticipar y guiar la interpretación del receptor» (pág. 60). 47 D. Anunciación Igualada Belchí, «Estrategias comunicativas: La pregunta retórica en español», Revista española de lingüística, 24, 2, 1994, pág. 333, define la estrategia como «el recurso empleado por el enunciador en un intercambio conversatorio con el fin de lograr determinados fines comunicativos sin perturbar el desarrollo del mismo».
podrá ver en el corpus que aquí estoy analizando, es «reforzar o transformar en el tiempo un estado de opinión inicial dado: en su esquema más sencillo, un interlocutor A intenta influir sobre un auditorio (como mínimo otro interlocutor B) y conseguir la adhesión y el asentimiento»48. Una de las características más notables de las interrogativas marcadas es que no requieren una respuesta del interlocutor, o al menos no una respuesta directamente dependiente del contenido proposicional del enunciado —son frecuentes las respuestas que no se emiten como secuencias derivadas del turno precedente sino que tan solo se entienden en (co)referencia con el contexto situacional y conversacional más general—49. 2.2.1. Interrogativas de eco Como muestra de las interrogativas marcadas me referiré brevemente, en primer lugar, a las preguntas de eco, que Escandell agrupa dentro de las que llama interrogativas atribuidas. Para la autora, son atribuidas «aquellas interrogativas por medio de las cuales el emisor hace oír palabras efectiva o supuestamente pronunciadas por otro hablante»50. Se caracterizan en general por pre- 453 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... 48 Ana Vian, «Interlocución y estructura de la argumentación en el diálogo: algunos caminos para una poética del género», Criticón, 81-82, págs. 157-190, concretamente pág. 174. 49 «La pregunta, por su propia naturaleza, está encaminada a obtener una respuesta del interlocutor. Pero, y esto es lo importante, esa respuesta no tiene que cubrir necesariamente una laguna informativa del enunciador. Es más, ni siquiera tiene que ser una respuesta verbal (coger el salero y dárselo a quien ha preguntado ¿Me da la sal? es una respuesta adecuada)», Igualada Belchí, op. cit., págs. 329-344, concretamente pág. 336. Escandell (op. cit. 2006, pág. 188) habla en estos casos de intercambios interaccionales, puesto que «ya no se trata de intercambiar información» (no estamos ya, pues, insertos en un discurso transaccional). Esta diferencia esencial la contempla Igualada Belchí (op. cit., pág. 335) al establecer la distinción entre formular una pregunta y plantearla: «plantear una pregunta es simplemente expresar una duda, mientras que formularla es añadir a dicha expresión la indicación de que se espera una respuesta, indicación que es ajena a la pregunta en sí». Del mismo modo, Escandell, «La interrogación retórica», Dicenda, 3, 1984, págs. 9-38, concretamente pág. 15, sostiene que la forma interrogativa no presupone la necesidad de respuesta, ni siquiera la presencia de un interlocutor: «[q]ue el oyente, en caso de que lo haya, responda adecuadamente a una pregunta, es muy importante en la relación interpersonal, pero desde el punto de vista puramente gramatical es, en cierto modo, secundario, y no depende tanto de la forma interrogativa como de las condiciones pragmáticas que rodean su enunciación» (Escandell, op. cit. 1984, pág. 15). Ello explica que las interrogativas marcadas aparezcan a menudo al inicio de un discurso monologal o insertas en él. 50 Op. cit. 1999: 3978.
sentar un esquema entonativo circunflejo, aunque también son posibles otros tipos de variación prosódica. El hecho de que introduzcamos la voz del otro en nuestro propio discurso, precisamente lo que ocurre en esta clase de enunciados, está en directa conexión con el problema de la polifonía. Esa «voz del otro» inserta en el propio discurso puede utilizarse, según entienden Fuentes y Alcaide51, «como argumento coorientado, de reafirmación, de base argumentativa, fuerza, o bien de antiorientación». Es indudable que los enunciados polifónicos poseen un fuerte valor argumentativo52. Basarse en las palabras del otro para, sobre ellas, construir nuevas tesis, supone un mecanismo persuasivo eficaz, pues el interlocutor no puede retractarse de los juicios emitidos si quiere salvaguardar su credibilidad para con el oponente. Las interrogativas de eco son «enunciados que repiten en su totalidad o en parte palabras que acaban de ser emitidas por otro hablante»53. De entre los dos tipos (recapitulativas y especificativas) que distingue la autora cuyas ideas estoy siguiendo de modo global, en el corpus solo he encontrado las primeras, es decir, «aquellas que tienen por finalidad expresar la actitud del emisor ante las palabras que acaba de emitir su interlocutor»54. Henk Haverkate55 incluye la pregunta ecoica dentro de las preguntas que denomina metadiscursivas, esto es, las que «no están orientadas hacia el contenido conceptual de la información, sino 454 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 51 Catalina Fuentes y Esperanza R. Alcaide, Mecanismos lingüísticos de la persuasión, Madrid, Arco/Libros, 2002, pág. 114. 52 Catalina Fuentes (op. cit., pág. 72) postula que «podría irse más allá y pensar que la polifonía es constitutiva de la argumentación». Cf. también Elena Méndez, «Análisis de la reproducción del discurso ajeno en los textos periodísticos», Pragmalingüística, 7, 1999, págs. 99-128. 53 Escandell, op. cit. 1999, pág. 3980. En términos semejantes ya apuntó Domnita Dumitrescu, «Función pragma-discursiva de la interrogación ecoica usada como respuesta en español», Diálogos hispánicos de Amsterdam, 12, 1993, págs. 51-86, concretamente pág. 52, que estas interrogativas son reflejo de una «estructura sintáctica interrogativa que repita en parte o en su totalidad un segmento del discurso precedente que le sirva de estímulo». Esta misma autora se refiere a este tipo de enunciados como alorepeticiones (cf. Dumitrescu, Aspects of Spanish Pragmatics, New York, Peter Lang, 2011, págs. 141-158). Por variación estilística, utilizaré también este término aunque añadiendo una ra la palabra en virtud de la pronunciación con vibrante múltiple. 54 Op. cit. 1999, pág. 3981. La entonación de esta clase de interrogativas es siempre circunfleja. Sintácticamente es de resaltar que estas construcciones «están condicionadas por la forma del enunciado que reproducen», por lo que «su sintaxis interna no está sujeta a los requisitos estructurales que impone la modalidad interrogativa, sino a los que establece la modalidad de la que el enunciado se hace eco» (ibid., pág. 3980). Por este motivo, la estructura que presentan las interrogativas ecoicas es muy frecuentemente no oracional. 55 Henk Haverkate, «La contextualización discursiva como factor determinante de la realización del acto de habla interrogativo», Diálogos Hispánicos de Amsterdam, 22, 1998, págs. 173-210.
que se emiten para ejercer control sobre diversos aspectos del desarrollo de la interacción verbal»56. Las interrogativas de eco que he documentado en los Coloquios y sus traducciones tienen un valor comunicativo distinto dependiendo del contexto inmediato de enunciación, aunque en todas se debería reconstruir una entonación que es «marca de interrogación orientada, y, en particular, de interrogación polifónica»57, como ha tenido ocasión de verse un poco más arriba. En general, las alorrepeticiones interrogativas —interrogativas de eco— tienen una escasa presencia en el corpus: ninguna se ha encontrado en el Pietas puerilis, tres58 (4,97% del total) en el Senile y seis (11,11%) en el Uxor mempsigamos. Sin embargo, su aparición en estos dos coloquios puede ser reveladora en el sentido de que, más que en el Pietas puerilis, en el Senile y el Uxor mempsigamos la verosimilitud conversacional parece más conseguida o, mejor dicho, esta forma parte más evidente de la voluntad estilística del autor en esos coloquios determinados. Efectivamente, la pregunta ecoica es una estrategia con diversos cometidos pragmáticos muy común en el coloquio cotidiano, de ahí que pueda considerarse una herramienta propicia para la creación literaria de la mimesis de la conversación. La mayoría de las interrogativas de eco está representada en intervenciones en las que el emisor muestra su sorpresa, derivada a veces de la creencia de que 455 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... 56 Ibid., pág. 179. Me parece interesante la descripción de estas interrogativas como «inserciones laterales» que muchas veces surgen en la interacción conflictiva propia de contextos «no acomodaticios», en su terminología (ibid., págs. 180-181), de manera que es posible advertir en ellas un carácter «amenazador» que atenta contra la imagen negativa del interlocutor (ibid.: 205). Este carácter también es patente en muchas de las preguntas metadiscursivas que Haverkate (ibid.: 179) llama retóricas y que tienen por objetivo «dirigir la atención del interlocutor al contenido de las proposiciones siguientes». En la mayoría de los casos, al menos según pude documentar en otros diálogos renacentistas como el Diálogo de Mercurio y Carón y el Diálogo de las cosas acaecidas en Roma, la interrogativa contiene un verbo de lengua o de percepción, y, además, en ocasiones, un pronombre átono de referencia catafórica: (a) L. ¿y si se hallase culpado y hobiese de ser privado de su Estado, su Majestad prometía de no tomarlo para sí ni darlo al infante don Hernando, su hermano, sino al Duque de Borbón, que era uno de los que el mismo Papa para esto había nombrado primero? ¿Queréis que os diga? El Papa pensaba tener la cosa hecha... [Diálogo de las cosas acaecidas en Roma. Edición de Rosa Navarro Durán, Madrid, Cátedra, 1527 [20075], pág. 114]. (b) L: Antes se debe tener por muy bueno lo que el vulgo condena por malo, y por el contrario. ¿Quereislo ver? A la malicia llaman industria... [ibid, pág. 123]. 57 M.ª Victoria Escandell, «La interrogación en infinitivo como réplica», Epos: Revista de filología, 3, 1987, págs. 81-96, concretamente pág. 96. 58 Una de ellas, el ej. (39), la aduzco en el apartado § 2.2.2de este artículo, cf. nota 86.
la pregunta anterior es demasiado obvia como para que se espere una respuesta que realmente satisfaga los deseos de resolver una duda (22, 23 y 24). En estos tres casos, la pregunta ecoica repite el pronombre interrogativo quid en latín, lo que, como se ha comentado, supone asimismo una estrategia de focalización que concentra la atención catafóricamente en el segmento discursivo siguiente. En (22), sin embargo, solo es Virués quien capta y traduce la eficacia pragmática de la interrogativa, eliminada en las otras versiones que carecen de la expresividad de la de Virués: (22) E: Quid ille interea? X: Quid? Nonnunquam dormit, somnium hominis, interdum nihil aliud quam ridet [Um, lín. 68-70, pág. 303]. –E: Que haze pues el entre tanto? X: algunas vezes duerme: sueño de hombre. Otras vezes no haze otra cosa sino reyr [Bat. 474, lín. 32-34, f. a3v]. –E: Que haze pues el entre tanto? X: Algunas vezes duerme como descosido: otras no haze sino reyr [Bat. 479, lín. 18-21, f. CVIIr]. –O: El que haze quando esso vee? X: Que? Duerme se algunas vezes ydexame:otras vezes riese [Bat. 478, lín. 2-4, f. g4r]. –D: Y que haze el mientras tu riñes? E: Algunas vezes duerme , o haze que duerme,otras vezes se rie, y otras vezes se pone a burlar comigo : con todo lo qual es tanto lo que yo rabio, que casi de desesperada querria arremeter conel [Luj, lín. 12-17, f. 30r]. Sí se recoge, en cambio en (23), uno de los pasajes con mayor impronta coloquial, sobre todo en la traducción del corrector anónimo de Morejón: (23) E: Raro domi prandebat aut coenabat. Quid tu hic eras factura? X: Quid? Ego illi adamatae inuolassem in capillos et maritum exeuntem ad illam perfudissem lotio, vt sic vnctus iret ad conuiuium [Um, lín. 261-264, pág. 308]. –E: pocas vezes comia ni cenaua ensu casa / Que es lo que tu aqui hizieras? X: Que? yo remessara bien los cabellos dela adamada. y quando mi marido saliera de casa para yr a ella: le hechara a cuestas vna bacineja de orines porque assi vngido fuera al combite [Bat. 474, lín. 33-2, f. a7r-a7v]. –E: de manera que pocas vezes comia ni cenaua en su casa que es lo que tu aqui hizieras? X: Que? a ella yo os la tratara de manera que la madre que la pario no la conosciera: y ael saliendo por la puerta lo hinchiera de meados:para que assi perfumado fuera a cenar con la señor [Bat. 479, lín. 13-19, f. CXIIIr]. –O: comia ycenaua en su casa/muy pocas vezes ycasi ninguna conuersacion tenia con su muger / Que hizieras tu aqui? 456 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013
X: Que? mesara ala amiga:ya el quando leviera salir decasa para yr alla hechara le algunpote/ o seruidor acuestas porque fuera bien perfumado a cenar conella [Bat. 478, lín. 11-16, f. h2r]. En (24), a diferencia de lo que ocurre en latín y en el texto de [Bat. 478], la versión de [Bat. 479] recupera el verbo y el sujeto del enunciado previo integrándolos en la alorrepetición interrogativa. La función discursiva, pese a esta variación, es idéntica, esto es, la de destacar informativamente el segmento que sigue: (24) E: Quid rei in causa? Pa: Quid? Aut hic cessauit ac restitit in cursu, aut ille antevertit [Sen, lín. 48-49, pág. 376]. –E: que esla causa? Pa: Que es la causa?o el vno se detuuo yparo en la carrera: oelotrole passo adelante [Bat. 479, lín. 26-3, f. XVIIIv-XIXr]. –E: Ualame diosque sera la causa? Pa: Que?o que Glicion se paro y estanco enla carrera del biuir:o que essotro se dio tanta priesa que lo passo delante [Bat. 478, lín. 12-15, f. x3r]. Sorpresa e incredulidad59 denotan las interrogativas ecoicas de (25) y (26). Tales sentimientos son fácilmente comprensibles para el lector dado el contex- to dialógico en que se insertan las preguntas. En ambos casos sigue un enunciado a manera de explicación de la actitud enunciativa que se muestra mediante el uso de la pregunta de eco: en (25) dicho enunciado lo constituye otra interrogativa, en este caso retórica, mientras que en (26) se hace una afirmación no exenta de ironía, que supone un juego etimológico en latín que [Bat. 479] no desarrolla. Por su parte, en [Bat. 478] se opta por una traducción que poco aportaría semánticamente a quien no conociera las raíces griegas del nombre del personaje (Polígamo). Cabe destacar, asimismo, en (25), el carácter polifónico ya apuntado en párrafos anteriores, pero acentuado aquí en la traducción de Morejón, quien introduce una conjunción que que marca precisamente la orientación interpretativa del enunciado y mediante la cual la ilusión de entonación circunfleja se potencia en el diálogo. El resultado de la traducción es netamente coloquial; no en vano, cualquier hablante podría utilizar tal como aparece aquí esta estructura interrogativa en una conversación cotidiana: 457 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... 59 Se trata de dos matices discursivos ya notados en este tipo de interrogativas por Dumitrescu (op. cit. 2011, pág. 144).
tico es claramente perceptible en este caso) y que Martín Puente78 cataloga como una de las estructuras «que constituyen expresiones léxicas de posibilidad». Las traducciones castellanas ofrecen el verbo con desinencia -ra, forma también común en las apódosis de las condicionales irreales de pasado desde la Edad Media y aún en el siglo XVI79: (30) E. Raro domi prandebat aut coenabat. Quid tu hic eras factura? [Um, lín. 261- 262, pág. 308] –E. pocas vezes comia ni cenaua ensu casa / Que es lo que tu aqui hizieras? [Bat. 474, lín. 33-34, f. a7r] –E. de manera que pocas vezes comia ni cenaua en su casa / que es lo que tu aqui hizieras? [Bat. 479, lín. 13-15, f. CXIIIr] –O. comia ycenaua en su casa/muy pocas vezes ycasi ninguna conuersacion tenia con su muger / Que hizieras tu aqui? [Bat. 478, lín. 11-13, f. h2r] Son también frecuentes en las interrogativas marcadas de este tipo el uso del tiempo futuro con interpretación modal80. La Nueva gramática de la lengua española81 se refiere a este empleo como «futuro de conjetura, futuro de probabilidad o futuro epistémico». En la interrogación, sin embargo, los valores pragmáticos que puede desempeñar el futuro con interpretación modal son variados. Por ejemplo, en (31), la pregunta retórica que solo se encuentra en la versión de Luján cumple la función de destacar entonativamente, mediante el cambio de modalidad, la negación tajante que aparece en el original y las otras versiones, de forma que la pregunta «induce una interpretación de signo opues- to al de la propia interrogativa: si la interrogativa es afirmativa, la orientación es negativa, y viceversa»82. Además, en este caso la oración de relativo que se integra en el enunciado también constituye una marca retórica de orientación interpretativa: 464 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 78 Cristina Martín Puente, «Condicionales y concesivas», en José Miguel Baños Baños (coord.), Sintaxis del latín clásico, Madrid, Liceus, 2009, págs. 657-678, concretamente pág. 665. 79 Cf. Lapesa, Historia de la lengua española, Madrid, Gredos, 1981 [2005], pág. 386. En el ejemplo (30), en las tres ocasiones hizieras equivale a hubieras hecho. 80 Rojo y Veiga, «El tiempo verbal. Los tiempos simples», en Ignacio Bosque y Violeta Demonte (coords.), op. cit., II, págs. 2867-2934, concretamente pág. 2894, hablan en estos casos de «‘valores dislocados’ o ‘desplazados’» del futuro frente al «‘valor recto’» que incluye propiamente un vector de posterioridad temporal. En el caso del ejemplo (31), hay una doble marca de modalidad: el futuro y la perífrasis de poder. 81 Op. cit., pág. 1771. 82 Escandell, op. cit. 1999, pág. 3971.
(31) X: Nec vnquam conueniet cum tali [Um, lín. 18, pág. 301]. –X: Ni jamas la terne buena con tal hombre [Bat. 474, lín. 18, f. a3r]. –X: Nunca yo estare bien con tal hombre [Bat. 479, lín. 4, f. CVIr]. –X: A nacido y durara para siempre [Bat. 478, lín. 24, f. g2v]. –E: Como podre estar yo bien con vn hombre que no esta el bien comigo [Luj, lín. 27-3, f. 27v-28r]. Idéntica función que en (31) tiene el futuro de (32), ejemplo en el que a esta marca de modalización la acompaña otra de tipo sintáctico, el operador et, en latín, e yen castellano, que guía también la pregunta hacia la interpretación negativa de una respuesta que se da por obvia: (32) E. Et nos pigebit adlaborare, vt maritis vtamur commodioribus? [Um, lín. 400, pág. 312] –E.yternemos nosotras por mal trabajar para gozardelos maridos mas a nuestra voluntad? [Bat. 479, lín. 26-2, f. CXVIv-CXVIIr] –O. yassenos dehazer a nosotras de mal detrabajarpor biuir en concordia con nuestros maridos [Bat. 478, lín. 13-15, f. h5r]. El futuro de (33), sin embargo, como en parte puede percibirse en la traducción, apunta a un valor de tipo deóntico que se hace patente en la versión del corrector anónimo de Morejón, mientras que la de Virués focaliza la atención en la responsabilidad que sobre sus acciones confiere un personaje al otro, aunque, también aquí, la modalidad deóntica se explicita en la desinencia de subjuntivo del verbo hacer: (33) X: Quid faciam? [Um, lín. 401, pág. 312] –X: Que es lo que tengo de hazer? [Bat. 479, lín. 2-3, f. CXVIIr] –X: Pues que te parece que haga? [Bat. 478, lín. 15-16, f. h5r] Significado epistémico posee el verbo possum en la interrogativa de (34), lo que supone otra estrategia de modalización común en las preguntas retóricas que lleva a una orientación negativa del enunciado. A ello contribuye también la estructura comparativa83 con interpretación superlativa en la traducción de 465 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... 83 En este ejemplo, además, las formas comparativas son a su vez términos de polaridad negativa, en tanto que activan negativamente el enunciado (cf. Bosque, Sobre la negación, Madrid, Cátedra, 1980). Ya se dijo que la interrogación tiene muchas características formales en común con la negación; una de ellas es la posibilidad de aparición de estos términos de polaridad negativa. Repárese, a este respecto, en cómo enunciados, tomados como aserciones, del tipo Se podría pedir mayor conformidad o Hay mayor y más vergonzoso cautiverio en el mundo que el pecado, sin ser agramaticales, son sin duda sintácticamente más extraños, a falta de contexto, que No se podría pedir mayor conformidad o No hay mayor ni más vergonzoso cautiverio en el mundo que el pecado.
[Bat. 478], que introduce una oración concesiva en lugar de la interrogativa retórica: se trata de otra forma de expresión de la contraexpectatividad que también es común a ciertas interrogativas retóricas: (34) E: Itane religionem venabaris in bello? quo quid esse potest sceleratius? [Sen, lín. 368-369, pág. 385] –E: Assi caçauas la religionenla guerra? que otra cosa ay mas mala? [Bat. 479, lín. 15-16, f. XXVIIr] –E: Tan codicioso estauas dela religion/ que la buscauas enla guerra sobre ser la cosa desta vida mas maluada? [Bat. 478, lín. 2-4, f. y4r] La negación y los términos de polaridad negativa son también frecuentes como activadores de orientaciones interpretativas propias de las preguntas retóricas. Bastante numerosas en nuestro corpus son las llamadas «interrogativas confirmativas», que utilizan negación externa84 y presuponen, pues, respuesta afirmativa85. El valor argumentativo de este tipo de preguntas es evidente: determinan absolutamente la orientación de la respuesta del interlocutor, obligándolo casi a reconocer lo que se asevera mediante la interrogación. Es general en este sentido la utilización como apertura de la interrogativa del adverbio non, en latín, y no, en castellano, con la función orientativa señalada. Así ocurre en los siguientes ejemplos: (35) E: Non ibi metuebas tu? [Um, lín. 47, pág. 302] –E: Y estonces no auias miedo? [Bat. 474, lín. 12-13, f. a3v; [Bat. 479, lín. 18, f. CVIv] –O: y tu no le auias miedo? [Bat. 478, lín. 3, f. g3v] –D: Y tu no hauias miedo [Luj, lín. 20, f. 29r]. (36) Pa:Non sensisti grauem coelibatum? [Sen, lín. 119, pág. 378] –Pa: No se te hizo graue estar sinmuger? [Bat. 479, lín. 21, f. XXv] –Pa: No te ha seido graue biuir sin muger? [Bat. 478, lín. 8-9, f. x5r] 466 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 84 Según Escandell (op. cit. 1999, pág. 3960), «la negación externa es un indicador formal que presenta el contenido afirmativo como presuposición y que induce, como consecuencia directa de este hecho, la interpretación de que el emisor no es neutral acerca del contenido transmitido». 85 Si las preguntas retóricas son «actos locutivos indirectos que entrañan proposiciones declarativas negativas» (Bosque op. cit., pág. 96), su negación externa entrañará, al contrario, una proposición declarativa afirmativa: o, tal como afirma Escandell (op. cit. 1999, pág. 3961): «la presencia de la negación en los enunciados interrogativos restringe formalmente sus posibilidades interpretativas. La negación nunca es opcional o expletiva: si es interna, forma parte del contenido proposicional que se quiere cuestionar; si es externa, introduce una presuposición afirmativa que determina sistemáticamente la orientación argumentativa del enunciado».
467 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... 86 Aunque introduzco este ejemplo en este grupo por estar refiriéndome al adverbio non/no, se trata en este caso de una interrogativa de eco, tipo comentado anteriormente. (37)E. Non sat erat mane salutasse, nisi mox denuo salutares? [Pp, lín. 1567, pág. 173] –E. no te paresce que bastaua auer hecho oraciondemañana sino que luego de nueuo la tornes a hazer otra vez? [Bat. 479, lín. 26-2, f. IXr] –E. No bastaua auer rezado luego de mañana a Jesu christo sino que otra vez le tornas a hazer oraciondecamino? [Bat. 478, lín. 23-25, f. e3v] Es llamativa la coincidencia en el cambio de modalidad de enunciación que se da en las versiones de Morejón, su corrector y Virués (38), que introducen una interrogativa retórica encabezada por el adverbio no: el efecto locutivo es así más expresivo y prototípico del discurso conversacional. Diferente es la solución de Luján, que cambia por completo la estructura sintáctica del latín —aunque utiliza igualmente una interrogación retórica— conectando causalmente el enunciado anterior con el que tiene como verbo principal video y cambiando el orden de la yuxtapuesta latina, desarrollando el elemento modal sic —lo que consigue haciendo subordinado el verbo principal del texto fuente: vides > qual me veys—: (38) X: Nec vnquam conueniet cum tali. Vides quam sim pannosa, sic patitur vxorem suam incedere [Um, lín. 18-19, pág. 301]. –X: Ni jamas la terne buena con tal hombre / No miras quan atauiada me vees? Desta manera consiente que ande su muger [Bat. 474, lín. 18-20, f. a3r]. –X: Nunca yo estare bien con tal hombre / No miras qual me tiene hecha pedaços: desta manera consiente que ande su muger [Bat. 479, lín. 4-6, f. CVIr]. –X: A nacido y durara para siempre / No me vees qual ando rota:yno a enpacho siendo su muger de ver me andar assi [Bat. 478, lín. 24-26, f. g2v]. –E: Como podre estar yo bien con vn hombre que no esta el bien comigo / pues me consiente andar qual me veys [Luj, lín. 27-4, f. 27v-28r]. En alguna ocasión se documenta la interrogativa retórica constituida exclusivamente por el adverbio de negación, como en (39), mediante la cual el emisor cuestiona irónicamente la aseveración de su interlocutor dando a entender que él opina lo contrario de lo que ha dicho —lo que se hace evidente en la justificación enunciativa que sigue a la pregunta—, en un empleo que es, asimismo, visiblemente coloquial: (39)86 Hu: Non soleo praecipitare sarcinam meam. He: Non? Atqui nuper vidi te sex Cartusienses deiecisse in coenum sic, vt pro candidis emergerent nigri [Sen, lín. 445-447, págs. 387-388]. –H: Nosuelo despeñar mi carga. En: No? no ha mucho que te viechar en vn cieno seysfrayles de la cartuxa : detal manera que de blancos salieron negros [Bat. 479, lín. 9-12, f. XXIXr].
En fin, como marca de orientación interpretativa en las interrogativas confirmativas no solo se registra el adverbio non/no, aunque es con mucho el más frecuente, sino también pronombres como nihil ‘nada’: (40) E:Nihil interim oras? [Pp, lín. 1675, pág. 176] –E: yentretanto ningunacosarezas? [Bat. 479, lín. 13-14, f. XIIr] –E: E no rezas entonces algo? [Bat. 478, lín. 24, f. e7r] Más frecuentes son los operadores discursivos como mecanismos orientadores de la interpretación en las interrogativas retóricas. En latín, como se habrá notado a partir del análisis de las preguntas reales, no se exige partícula introductoria de modalidad interrogativa, pero sí es muy habitual. Una de ellas es el elemento enclítico -ne, que, según López Fonseca87, se usa «para preguntas que no anticipan ninguna respuesta». En este sentido, las interrogativas que incluyen -ne podrían entenderse como preguntas reales, sin ningún tipo de implicación interpretativa por parte del emisor. Este parece ser el caso de (41) y (42). No obstante, incluso en estos ejemplos, podría apreciarse un matiz de motivación enunciativa por parte del interlocutor, aunque se trate de una marca pragmática muy tenue y a veces difícil de traducir —de ahí que desaparezca la mayoría de las veces en las versiones castellanas—, como ocurre con la partícula alemana eigentlich. En (41), el conector adversativo podría estar reflejando dicha motivación en la interrogativa, mientras que en la primera traducción de (42) no hay marca de interpretación alguna: (41) E: Estne proles mascula? [Um, lín. 366, pág. 311] –E: Pero dime es hijo o hija? [Bat. 479, lín. 2-3, f. CXVIr] –O: Mas dime el primer fruto es varon? [Bat. 478, lín. 20, f. h4r] (42) G: Fuit mihi admodum puero consuetudo domestica cum integerrimo viro, Ioanne Coleto. Nostin’ hominem? [Pp, lín. 1819-1820, pág. 180] –G: Siendo yo mochacho depocos dias tuuefamiliaridad muy continua con vn juan coleto varon de señaladas y notables costumbres conociste le? [Bat. 479, lín. 5-8, f. XVIIr] –G: Crieme desde niño en compañia de Junio coleto: aquien tu bien conociste88 [Bat. 478, lín. 7-8, f. f5r]. 468 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 87 Antonio López Fonseca, «Modo y modalidad», en José Miguel Baños Baños (coord.), op. cit., págs. 443-468, concretamente pág. 454. 88 Aquí el traductor ignora la interrogativa y explota las posibilidades de presuposición afirmativa, incluso utilizando estrategias de intensificación.
Como se lee en la entrada para esta unidad en el Oxford Latin Dictionary89, el valor discursivo concreto depende del contexto. Así, en (43), la partícula revela cierto interés informativo añadido al enunciado del personaje, mientras que en (44) -ne orienta argumentativamente la pregunta en forma de crítica cómplice o burlona hacia el otro dialogante, con el fin de rechazar un cumplido revelando aparente modestia: (43) E. Postremo dic mihi, habesne, quae tibi male velint? [Um, lín. 386-387, pág. 312] –E. Finalmentedime tienes por ventura algunas que te quieran mal? [Bat. 479, lín. 6-7, f. CXVIv] –O. Finalmente di me tienes alguna que mal te quiera? [Bat. 478, lín. 22-23, f. h4v] (44) X: Videre mihi solito formosior. E: Itane statim me scommate excipis? [Um, lín. 4-6, pág. 301] –X: Nunca tan hermosa me paresciste: como agora. E: Assi me recibes luego con essa lisonja? [Bat. 474, lín. 5-7, f. a3r] –X: nunca tanhermosa me paresciste como agora. E: Assi me comienças luego a motejar? [Bat. 479, lín. 10-12, f. CVv] –X: Parece me que vienes mas hermosa que sueles. O: Como assi me motejas luego de entrada? [Bat. 478, lín. 9-11, f. g2v] Relacionado con el uso de (44), (45) ofrece un ejemplo del enclítico -ne que, por añadirse a un adverbio de interpretación consecutiva —cf. la solución de [Bat. 478] en este mismo fragmento, con reelaboración interoracional consecutiva—, hace presuponer una respuesta afirmativa: (45) Pa: Itaque reuersus in Italiam addixi me militiae. E: Itane religionem venabaris in bello? [Sen, lín. 367-368, pág. 385] –Pa: assique buelto en ytalia dime ala guerra. E: Assi caçauas la religionenla guerra? [Bat. 479, lín. 14-16, f. XXVIIr] –Pa: Boluiendo pues al proposito/luego que torne a Italia/assente ala guerra. E: Tan codicioso estauas dela religion/ que la buscauas enla guerra [Bat. 478, lín. 28-3, f. y3v-y4r]. Igualmente orientada argumentativamente parece la interrogativa de (46), mediante la que se cuestiona la existencia de cierto tipo de personas, por lo que la presuposición aquí, a diferencia de (45), es negativa. La traducción desvirtúa esta inferencia pragmática, pues ofrece una aseverativa que concuerda con el significado literal del texto latino pero no con su función pragmática en la que 469 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... 89 Oxford Latin Dictionary, Oxford, Oxfrod University Press, 1968.
se ve implicado un sentido epistémico (como si el enunciador de la pregunta quisiera decir ‘no puedo creer que existan personas que estén tan locas como para hacer/pensar eso’): (46) E: Suntne qui sic desipiant? [Pp, lín. 1669, pág. 176] –E: Ay algunos tan locos que assilo hazen [Bat. 479, lín. 4-5, f. XIIr]. Muy abundante en las interrogaciones latinas de los coloquios es la partícula introductoria an, de la que el Oxford Latin Dictionary dice que posee dos valores pragmáticos concomitantes: el de expresar sorpresa e indignación y el de presuposición de respuesta negativa. Todos esos valores pueden percibirse en los ejemplos (47, 48, 49 y 50), cuyo peso argumentativo en el diálogo es elevado, en el sentido de que las interrogativas precedidas por an pretenden hacer reconsiderar al interlocutor su postura ideológica y rectificar sus afirmaciones. Tampoco en estos casos las traducciones del operador discursivo son homogéneas. Así, en (47), Morejón no lo traduce, mientras que Virués añade el adverbio interrogativo cómo frecuente en los textos dialógicos para expresar la sorpresa ante el enunciado previo, que, como se ha dicho, es uno de los valores pragmáticos de la partícula an: (47) E: Nescis? An malles habere suem maritum, quam hominem? [Um, lín. 325, pág. 310] –E: Que nolo sabes? Qual querrias tener mas por marido: vn puerco: o vn hombre? [Bat. 474, lín. 7-8, f. a8v] –O: No sabes? Como/ yquerrias mas tener por marido vn puerco quevn hombre? [Bat. 478, lín. 7-9, f. h3v] En (48), el traductor de [Bat. 479] puede utilizar una interrogativa confirmativa con no porque decide omitir el verbo de percepción putatis, lo que no ocurre en la versión de [Bat. 478]: (48)E. An mediocrem felicitatem esse putatis subito velut e coelo dari tot commoda? [Sen, lín. 416-417, pág. 387] –E. no es mediana buena ventura subitamente como del cielo venir tantosprouechos [Bat. 479, lín. 23-25, f. XXVIIIv]90. –E. Por pequeña bienauenturança teneis/ daros assi subitamente como si cayesse del cielo/ tantos bienes juntos? [Bat. 478, lín. 27-2, f. y5r-y5v] 470 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 90 La marca tipográfica de pregunta falta en muchos casos en los impresos, lo que no implica necesariamente que exista un cambio de modalidad enunciativa entre original y traducción.
Se observa en (49) una situación idéntica a la de (47): un traductor introduce el adverbio interrogativo cómo con el mismo efecto sorpresivo, mientras que en la otra versión no hay traza aparente de elemento que quiera sustituir a an en castellano. Una interrogativa ecoica suple aquí el valor pragmático de réplica y sorpresa que también puede expresar la partícula latina: (49) E: Isthuc durum est. G: An hoc durum, condonare leuem noxiam fratri tuo, cuius ignoscentia tibi mutua sit frequenter opus, quum Christus omnia commissa nostra nobis semel condonarit, et quotidie condonat91 [Pp, lín. 1653-1656, pág. 176]. –E: Dura cosa es de hazer esso que dizes. G: Cosa dura te paresce perdonar a tu hermano vna liuiana culpa:auiendo de ser necessario para ti muchas vezes su perdon:y que christo nos perdono vna vez todos nuestros pecados:y que cada dia nos los perdona [Bat. 479, lín. 4-10, f. XIv]. –E: Cosa dura es essa. G: Como cosa dura te parece perdonar vna liuiana offensa/ como todas lo son si bien las mirassemosa tu hermano que por ventura te aura de perdonar ati otro dia auiendo nos christo perdonado todas nuestras maldades juntas yperdonandonos las de cada dia? [Bat. 478, lín. 27-5, f. e6r-e6v] Sin embargo, en (50) ambas traducciones coinciden en el empleo del adverbio como marca de sorpresa e indignación: (50)E: Pulchre tu quidem philosopharis, si modo certum sit quod ais. G: An postulas aliquid certius Euangelica cautione?92 [Pp, lín. 1659-1660, pág. 176] –E: Hermosa ysabiamente lo dizes si cierto es lo que has dicho. G: Como piensas tu que ay cosa mascierta que el prometimiento del euangelio? [Bat. 479, lín. 15-18, f. XIv] –E: Bien lo dizes si de todo esso tuuiessemos certidumbre. G: Como. Otra mayor certidumbre quieres que darte dello testimonio el euangelio? [Bat. 478, lín. 14-17, f. e6v] Otro matiz interpretativo encontrado entre los ejemplos de an es el de mordaz ironía, por supuesto también aquí con presuposición de respuesta negativa (51). Las traducciones para an aquí comparten la conjunción y que no es conec- 471 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... 91 Además de la partícula an, en este enunciado interrogativo existen mecanismos sintácticos orientadores de la interpretación subsidiarios, como la oración de relativo y la temporal siguientes, y también léxicos, como el empleo desrealizante (cf. Ducrot, «Les modificateurs déréalisants», Journal of Pragmatics, 24, 1995, págs. 145-165, concretamente pág. 147) del adjetivo leuem. 92 Nótese la presencia, tanto en latín como en las traducciones, de los términos de polaridad negativa que fueron comentados en la n. 83.
tor en este caso sino operador argumentativo con las mismas funciones discursivas del latino an. Virués, además, añade también en este enunciado el ya frecuente adverbio interrogativo cómo en los contextos de aparición de an: (51) X: Imo ante nuptias fuerat mihi cum eo colloquium. E: An ex colloquio nascuntur pueri? [Um, lín. 352-353, pág. 311] –X: Ante de delas [sic] bodas toue yo platica conel. E: Yde la platica nas//93 [Bat. 474, lín. 34-35, f. a8v]. –X: Antes quenos casassemos tuue yo platica con el. E: Ede la platica nacen los niños? [Bat. 479, lín. 16-18, f. CXVv] –X: Antes que nos casasemos nos conociamos yhablauamos. O: Como y delas palabras se hazenlos hijos? [Bat. 478, lín. 11-13, f. h4r] Extraño es el empleo de la partícula ycuando lo que se presupone es una respuesta afirmativa, pero así se percibe en (52), donde la conjunción de la versión de Morejón también adquiere el valor anómalo que tiene an en el texto latino, mientras que los demás traductores optan por obviar la partícula: (52) X: An credis succesurum, si tentem? E: Me vide. Ad me recipio [Um, lín. 414-415, pág. 313]. –X: Ycrees que suçedera assi: si lo prueuo. E: Mirame aca / Yo lo tomo a mi cargo [Bat. 474, lín. 2-3, f. a9v]. –X: Crees que suçedera assi si lo prueuo? E: Mirame aca yo lo tomo a mi cargo [Bat. 479, lín. 26-2, f. CXVIIr-CXVIIv]. –X: Crees que sera assi si prueuo a hazer lo que dizes? O: Tornate ami / si assi no fuere yo lo tomo a mi cargo [Bat. 478, lín. 13-15, f. h5v]. –E: Crees que sucedera assi,si lo pruebo? D: Mira me aca yo lo tomo a mi cargo , y te empeño mi palabra [Luj, lín. 5-7, f. 53r]. Cuando en latín se presupone respuesta negativa es frecuente el uso de la partícula num. Esta presuposición no es tan clara en el ejemplo (53), lo que permite al traductor de [Bat. 479] introducir una interrogativa confirmativa, mientras que el de [Bat. 478] no es tan explícito al decidirse por una orientación interpretativa. En cualquier caso, se constata que la respuesta del interlocutor es negativa, lo que no quiere decir que la presuposición del que formula la pregunta tuviera que ser del mismo tipo: (53) E: Num quando te cruciat metus mortis? G: Nihilo magis quam macerat dies nativitatis [Sen, lín. 157-158, pág. 380]. –E: No te atormenta porventura algunas vezes el temordela muerte? 472 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 93 Aquí finaliza el folio a8v. El siguiente, el folio a9r, fue arrancado del volumen.
G: No mas que me enflaquece el dia del nascimiento [Bat. 479, lín. 26-3, f. XXIIr]. –E: Ueamos/date pena alguna vez acordarte del dia en que has demorir? G: Assi como no me da pena acordarme de quando naci/assi no me da pena acordarme de quando he de morir [Bat. 478, lín. 22-26, f. x6r]. Llama la atención que num sí es más sistemáticamente traducido como operador que las otras partículas analizadas con anterioridad. Como se observa en (53), la versión de [Bat. 479] lo da como por ventura, operador argumentativo frecuente en las interrogativas retóricas, al igual que acaso (aunque este último no lo he documentado en los coloquios). Lo mismo ocurre en (54) en la traducción de [Bat. 479], mientras que en [Bat. 478] se prefiere el adverbio siquiera con idéntico valor argumentativo. En este ejemplo es más clara la presuposición de respuesta negativa que tiene el enunciador, pero el interlocutor contesta afirmativamente, con lo que la expectativa se quiebra sorpresivamente —ello explica el uso de la interjección coloquial toma en [Bat. 478]—, algo también habitual en el discurso dialógico: (54) Pa: Tandem fessus inquirendo, sic mecum cogitabam: vt semel omnem sanctimoniam assequar, petam terram sanctam ac redibo domum sanctimonia onustus. Po: Num eo profectus es? Pa: Maxime [Sen, lín. 338-342, pág. 385]. –Pa: Finalmente cansado de tentar estascosas pense comigo : que para alcançar de vn golpe todalasanctidad:era bueno yr ala tierra santa para boluer a casa cargado de sanctimonia. Po: E por ventura fueste alla? Pa: Sipor cierto [Bat. 479, lín. 10-14, f. XXVIv]. –Pa: A cabo de tantos trabajos/cansado ya de buscar/comence a pensar con migo esto.Ara/para yo alcançar de vna vez quanta santidad puede se/ quiero me yr a la tierra santa/ y de alli boluere a casa cargado desantidad. Po: yfuyste alla si quiera? Pa: Toma/vna vez [Bat. 478, lín. 21-27, f. y3r]. La combinación de negación y operador discursivo como mecanismo orientador de la interpretación en las interrogativas retóricas también es rentable en los Colloquia y sus traducciones. En tanto que interrogativas confirmativas, la presuposición de respuesta es siempre de signo contrario a aquel en que son enunciadas, es decir, afirmativa. Unido a la negación, el operador imprime al enunciado determinada fuerza ilocutiva y diversos matices pragmáticos que los intérpretes a veces contemplan en sus versiones y otras veces olvidan. Una partícula frecuente en este sentido es nonne, con el mismo valor que non, pero quizá representante de un mayor grado de implicación enunciativa por parte del emisor, como tal vez pueda apreciarse en los ejemplos (55) y (56). En (55) solo 473 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad...
mujer, pues representa, en mi opinión, un argumentum ad personam99 que intenta invalidar cualquier justificación de su conducta al cuestionar su competencia racional como mujer adulta: (67) E. Quid, inquit, hic lachrymas ac singultis puerorum more?[Um, lín. 278-279, pág. 309] –E. y dixole: que estas aqui llorando como niña? [Bat. 474, lín. 18-19, f. a7v; Bat. 479, lín. 14-15, f. CXIIIv] –O. dixole:que hazes aqui llorando ysolloçando como los niños? [Bat. 478, lín. 8-9, f. h2v] –D. le dixo : Que hazes ay llorando como niña? [Luj, lín. 20-21, f. 49r] En otros casos, puede ser la anteposición de un vocativo (68) constituido por un adjetivo con una carga semántica y un valor argumentativo determinados lo que condiciona el efecto pragmático de la pregunta. En este caso, el emisor, mediante la interrogativa, pretende reforzar la imagen de afiliación entre el narrador de la historia y él mismo, compadeciéndose de las muchas veces que el personaje enviudó y se volvió a casar. La pregunta, pues, es claramente retórica, pues el relato previo ha constatado precisamente lo que en la interrogativa de Eusebio se pone en cuestión, no porque el emisor no se haya enterado, sino para intensificar la fuerza ilocutiva de su enunciado de conmiseración. De ahí que lo que tenemos en las versiones sean soluciones aseverativas100, enunciados en los que se intercala un pronombre relativo, de tal manera que se cambia completamente la estructura sintáctica y también, en parte, la intensidad pragmática del original: (68) E: Miser, toties tibi ferendus erat luctus, toties coelibatus? [Sen, lín. 241, pág. 382] –E: Mezquino tu que tantas vezessuffriste el luto ytantas te vistesoltero [Bat. 479, lín. 10-12, f. XXIIIr]. –E: Triste de ti/que tantas vezes has mudado y remudado la vida/ya llorauas/ ya te casauas/ya estauas soltero/ya cargado de luto? [Bat. 478, lín. 11-13, f. x8v] En el nivel interoracional, también determinadas partículas conectivas, por sus particularidades semánticas y pragmáticas, suponen importantes mecanismos orientadores de la interpretación en las interrogativas retóricas. Así ocurre con los marcadores consecutivos, que, al asumir lo dicho anteriormente, orien- 480 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 99 Cf. n. 70. 100 En la versión de [Bat. 478] aparece un signo interrogativo al final del enunciado, pero la interpretación de este no puede ser sino aseverativo.
tan la pregunta en el sentido que el propio proceso argumentativo está originando mediante el juego de premisas y respuestas; es decir, la aserción inserta implícitamente en la interrogación retórica se entiende solo si se ha seguido el encadenamiento de tesis y antítesis que se suceden en la conversación. A veces, en las traducciones los conectores consecutivos no aparecen en el texto fuente, sino que son añadidos por los intérpretes para hacer más explícito el carácter retórico de la pregunta, como en (69) —solo Morejón y su corrector—, donde es evidente el carácter asertivo implícito del enunciado en virtud del discurso previo del personaje: (69) E. Praestabilius igitur est ferre vel sui similem, vel paulo commodiorem factum nostra ciuilitate, quam nostra saeuitia peiorem in dies. Quid si proferam maritos, qui simili ciuilitate correxerunt sponsas suas? Quanto magis decet nos idem praestare aduersus maritos? [Um, lín. 178-181, pág. 306] –E. Y que es mejor sufrirle: tal qual fuere o hazerle algo mas conuersable: con nuestra industria: que boluerle cada dia peor: con nuestra reziura / Que me diras: si yo te digo algunos maridos: que con la mesma arte corrigieron sus mugeres? Pues quanto mas nos conuiene: hazer nosotras lo mesmo para con nuestros maridos? [Bat. 474, lín. 25-30, f. a5v] –E. y que es mejor sufrirle tal qual fuere : o hazerlo algo mas conuersable connuestra industria que boluerlo cada dia peor con nuestra reziura / Que me diras si yo te digo algunos maridos que conla misma arte corregieronsus mugeres? Pues quanto mas nos conuiene hazer a nosotras lo mismo para connuestrosmaridos? [Bat. 479, lín. 3-10, f. CXv] En otras ocasiones el conector consecutivo sí se encuentra en el texto fuente, aunque los resultados de traducción no son homogéneos. En (70), la partícula latina ergo es traducida por luego en [Bat. 479]; [Bat. 478], sin embargo, en virtud de la implicatura asertiva de la interrogación, prefiere utilizar un sintagma preposicional que integra un pronombre anafórico que funciona como deíctico textual: la cohesión es manifiesta en ambos casos, al igual que la idea de consecutividad, de inferencia enunciativa, pero el resultado pragmático es diferente101, como refleja el hecho de que el enunciado con el conector luego puede asumir la modalidad interrogativa —que presupone respuesta afirmativa, como la pregunta iniciada por ergo en latín— y el que se inicia con según esso no —es decir, el carácter aseverativo en esta intervención es más tajante—: 481 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... 101 En otro lugar (Santiago del Rey, «El estudio histórico de los marcadores del discurso: ¿un problema de perspectiva?», Revista de Historia de la Lengua Española, 5, 2010, págs. 105-128, concretamente pág. 121) aduzco este ejemplo, entre otros, para discutir el problema de la perspectiva exclusivamente semasiológica en el estudio de los marcadores del discurso.
(70) Po: Post rescitum est meae Gallae Gallum esse maritum, vnde pridem se subduxerat. E: Ergo nunc habes vxorem? [Sen, lín. 220-222, pág. 381] –Po: Despues vino a oydos de mi gallina que el gallo era ya marido de aquella de quiense auia apartado. E: Luego agora mugertienes? [Bat. 479, lín. 10-13, f. XXIIIv] –Po: Despues se descubrio que mi francesa estaua casada con vn frances/ alla en su tierra. E: Segunesso muger tienes ahora [Bat. 478, lín. 11-13, f. x8r]. Otro conector consecutivo, igitur, como en (71), es traducido por pues102 en la versión de Virués pero por una oración causal con el nexo pues que seguido de un adverbio anafórico de modo que funciona como marca cohesionadora. En ambos casos, la idea de consecutividad condiciona la interpretación de la pregunta, que cobra especial énfasis en el contexto: (71) G: Nihil felicius discitur, quam quod ab ipsa statim pueritia discitur. E: Quid igitur est religio? [Pp, lín. 1522-1524, pág. 172] –G: Ninguna cosa mejor se deprende quela que se enseña en la niñez. E: Pues que assi es: dime que cosa esreligion? [Bat. 479, lín. 13-16, f. VIIv] –G: Ninguna cosa se aprende mas facil yprouechosamente que lo que se aprende enla niñez. E: Pues que me dizes que es religion? [Bat. 478, lín. 14-16, f. e2v] Interesantes también son las soluciones del conector consecutivo igitur en (72): en [Bat. 479], mejor dicho, es reseñable la ausencia de solución, que, de no ser por el contexto conversacional en que se inserta, tras una intervención que confirma el contenido de la interrogativa sin ningún tipo de marca, convertiría el enunciado en pregunta neutra103. En [Bat. 478] se produce, una vez más, la conversión de la interrogativa en aseverativa y se opta por un conector de tipo preposicional que incluye un pronombre demostrativo anafórico y por la modalización del enunciado mediante el uso del futuro hipotético auras, de 482 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 102 El pues que introduce un enunciado, como en (69) o (71 –[Bat. 478]–), puede tener diversos valores discursivos, como el continuativo, ilativo o el meramente fático. En estos momentos me refiero al pues meramente consecutivo, aunque «en la mayoría de los casos es imposible deslindar la marcación de la relación consecutiva de su función de estructurador del discurso» (Silvia Iglesias Recuero, «La evolución histórica de pues como marcador discursivo hasta el siglo XV», Boletín de la Real Academia Española, tomo LXXX, cuaderno CCLXXX, 2000, págs. 209-307, concretamente pág. 249). 103 Aunque, una vez más, no hay marca tipográfica de interrogación en el impreso.
manera que opera un cambio en el sistema de modalización, en este caso, de la interrogación a la carga epistémica que adquiere este tiempo verbal en el contexto: (72) Po: Et grauiter laboratur manibus. E: Desciuisti igitur a litteris? [Sen, lín. 236-238, pág. 382] –Po: ydiligentemente trabajo con mis manos. E: Apartastetedelasletras [Bat. 479, lín. 7-8, f. XXIIIIr]. –Po: y despues de esso todos trabajamos quanto podemos. E: De essa manera dexado auras las letras [Bat. 478, lín. 6-8, f. x8v]. Otro elemento frecuente de restricción interpretativa de los enunciados interrogativos en nuestro corpus es la conjunción y/e (et en latín). Claro que en la mayoría de los casos no funciona como nexo copulativo, o no solo como tal. Si tenemos en cuenta que, por lo general, el español no emplea ningún tipo de elemento al principio del enunciado interrogativo que lo caracterice como tal (piénsese en el francés Est-ce que o en el inglés Do), la conjunción en las interrogativas retóricas vendría a abrir un enunciado caracterizado con una entonación determinada que ya preludia dicha conjunción. Además, su empleo se relaciona con una mayor implicación del hablante en su propia enunciación, llegando a expresar a veces sorpresa o indignación, como vimos en el ej. (32) que reproduzco, con alguna variación, de nuevo en (73): (73) E. Quantum laboris sumunt homines, vt equum sibi commdum reddant? Et nos pigebit adlaborare, vt maritis vtamur commodioribus? [Um, lín. 399-400, pág. 312] –E. Quanto trabajo toman los hombres por domar vn potro: y hazer lo a su voluntad yternemos nosotras por mal trabajar para gozardelos maridos mas a nuestra voluntad? [Bat. 479, lín. 24-2, f. CXVIv-CXVIIr] –E. Quanto trabajo tomanlos hombres por domar vn cauallo/y hazelle que se pueda tratar a su sabor yassenos dehazer a nosotras de mal detrabajarpor biuir en concordia connuestros maridos [Bat. 478, lín. 12-15, f. h5r]. Otras veces, al valor aditivo característico de la conjunción, se suma la carga argumentativa que posee como engarce de premisas que exploran determinado ámbito de pensamiento y que, como en este caso (74), se encaminan a hacer explícita la ideología del otro personaje. Por supuesto, tal como argumenta Narbona104 a propósito de ciertas conjunciones, estos valores no son atri- 483 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad... 104 Antonio Narbona, Las subordinadas adverbiales impropias en español, Málaga, Ágora, 1989- 1990.
buibles en exclusiva a y, sino que dependen en gran medida de las peculiaridades semánticas del enunciado, del contexto y el cotexto lingüísticos, de otras características morfosintácticas concomitantes en la oración, de la supuesta entonación con que se reproduciría el segmento enunciativo, etc.: (74) E: Sed quos tandem appellas Ecclesiae proceres? G: Pontifices, Episcopos, Apostolos. E: Et inter hos annumeras Christum? G: Is est omnium sine controuersia colophon. E: Et huius receptae confessionis auctor? G: Is quidem autor est omnis boni, sed an ipse instituerit hanc confessionem, [P, Q : qualis nunc est in vsu Ecclesiae], theologis excutiendum relinquo [Pp, apparatus criticus, pág. 178]. –E: A quales llamaslos mayores dela yglesia? G: Alos pontifices y obispos y apostolos. E: Entre essoscuentas a christo? G: Christo es sin diferencia ninguna/el mas alto de todos. E: yes auctor desta confession recebida? G: Ciertamente el es auctor detodo bien:empero si el instituyo esta confession o no / yo lo dexo alos theologos que lo disputen [Bat. 479, lín. 4-12, f. XIIIIr]. –E: Aquien llamas mayorales dela yglesia? G: Alos apostoles pontifices yobispos. E: Epones entre ellos a christo? G: Esse sin falta es cabeça detodos. E: yestablecio el esta confessionque hazemos en secreto a los sacerdotes? G: Soy cierto que toda cosa buena es por el establecida: y esto me basta a mi / todo lo demas dexo que lo disputen los theologos [Bat. 478, lín. 1-8, f. f2v]. 3. RECAPITULACIÓN A lo largo de las páginas precedentes se ha tratado de un aspecto fundamental de los fenómenos de modalización del castellano: el de la interrogación. Se ha definido la modalización como un conjunto de estrategias que afectan a la modalidad de la frase y a la subjetivización del enunciado por parte del emisor. El enfoque del presente estudio ha sido preferentemente contrastivo: partiendo del texto latino de tres Colloquia erasmianos se ha indagado en los mecanismos interpretativos, coincidentes o divergentes, que diversos traductores del siglo XVI en España utilizaron para trasladar a sus versiones los diferentes significados contextuales de los enunciados interrogativos en el diálogo de los personajes. A través de este análisis, imprescindible para conocer a fondo la forma en que se construye el discurso dialógico en el castellano del siglo XVI, 484 santiago del rey BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013
se ha observado que dichos mecanismos varían considerablemente de un traductor a otro en virtud de las preferencias estilísticas siempre en relación con el sentido del original. De esta forma, una interrogativa de presuposición afirmativa puede ser traducida más literalmente como una pregunta retórica o más libremente como un enunciado aseverativo sin marca de modalidad. Por supuesto, la naturaleza argumentativa en uno y otro caso varía de manera considerable. El empleo de marcas orientadoras de la interpretación en la interrogación retórica —operadores discursivos, conectores, adverbios, ciertos tipos de subordinadas, etc.— ha sido también reconocido como procedimiento digno de estudio en el corpus utilizado. De esta forma, se destaca la necesidad de un análisis de tipo onomasiológico, que tenga en cuenta la función de determinado enunciado en el contexto, más que semasiológico, ya que, desde esta perspectiva, sería muy difícil establecer, por lo que respecta a un corpus de traducción como el empleado aquí, qué clases de mecanismos y estructuras diversas sirven para reproducir un mismo significado en el universo discursivo que genera cualquier texto. Los numerosos ejemplos aportados en este artículo pretenden corroborar este planteamiento analítico. SANTIAGO DEL REY Universidad de Sevilla 485 BRAE, t . XCIII • c. CCCVIII • 2013 traducir la pregunta: la modalidad...