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¿Es posible una ciudadanía global?

Colonomos, Ariel

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¿Es posible una ciudadanía global? A iel Colonomos CERl (F ancia) Hace ein icinco años, Raymond A on se in e ogaba ace ca de la posibilidad de una "ciudadanía mul inacional" 1. Su e lexión pa ía de la cons ucción eu opea y de las ans o maciones que és a conlle a ía na u almen e, an o en las modalidades ins i ucionales de egulación del pode como en los ínculos que unen a los ciudadanos y a las unidades polí icas sobe anas. Ese a ículo e ela con cla idad el pensamien o a oniano, sob e odo en una época decisi a pa a el au o . En e ec o, A on se halla indeciso en e a a ias con icciones, a dos mé odos e lexi os opues os en e sí. Po un lado, expone su isión libe- al de la sociología, p oponiendo una isión de las sociedades occiden ales que pe mi e comp ende una dinámica e dade amen e poliá quica. De acue do con ese modelo, exis en a ios cen os de pode en una sociedad; és a no se halla o denada siguiendo un modelo e ical. En al caso, las dinámicas sup anacio- nales, como la cons ucción p og esi a de una Comunidad Eu opea, no hacen o a cosa que e o za es a plu alización de las sociedades; se puede, pues, supone en p incipio que las lógicas ciudadanas se án a ec adas po ese nue o o denamien o del pode . Po el o o lado, A on da es imonio de su e en las ins i uciones, los Es ados y los p incipios es a al-nacionales del pode . Con i- buye con ello a una isión " ealis a" de la polí ica in e nacional que p i ilegia las elaciones en e bu oc acias es a ales en su análisis de la polí ica mundial. En es a óp ica, la sobe anía p ima en an o que p incipio de egulación, pe o igualmen e en an o que ealidad ineludible de la escena in e nacional: se a a de un e dade o pun o de e e encia an o pa a la acción como pa a el pensa- mien o. Cie amen e, si se conside a la sobe anía como dogma es ablecido del pensamien o polí ico cuando se la de ine siguiendo los c i e ios de la nación, las on e as y las ins i uciones ju ídicas, los má genes de maniob a en a as de la ans o mación de la ciudadanía son, po de inición, limi ados. 1. Es e a ículo, apa ecido en F ancia en 1972, e oma el ex o de una con e encia p o- nunciada po A an en la G adua e Facul y on Poli ical and Social Science de la New School o Social Resea ch en ab il de 1974. R. A on, "Une ci oyenne é mul ina ionale es -elle possible?", Commen ai e, 14 (56), in ie no 1991/1992, pp. 695-704. ¿Es posible una ciudadanía global? 25 En 1974 A on zanja ese deba e: la ciudadanía mul inacional es imposible. Ella pone en ela de juicio oda la cons ucción occiden al de lo polí ico, oda una dinámica a la ez ju ídica y polí ica alidada po la his o ia. Sob e odo, según A on, la ciudadanía mul inacional niega la ealidad de las elaciones de ue za, que se siguen o denando según un modelo je á quico y e ical a des- pecho del despliegue ho izon al de la lógica poliá quica. En pocas palab as, A on da ma cha a ás luego de habe o mulado él mismo los é minos posibles de esa al e na i a. Puede comp oba se con acilidad cómo ese modo e lexi o es cla amen e sin omá ico del mé odo a o ni ano , que asocia el escep icismo a la p udencia. Ese p incipio de in es igación pe mi e la cons ucción de la ob a, e incluye asimismo la posibilidad de ul e io es ec i icaciones cuando la duda aya madu ando en el espí i u del sociólog02• En e ec o, la in uición de A on e a no edosa y es aba pe ec amen e un- dada. La ciudadanía -de acue do con los di e en es egis os que la de inen- su gió en g an medida ligada a un con ex o in e nacional. Desde los o ígenes mismos de la noción, se halla ma cada po un en o no que no pod ía se deli- mi ado exclusi amen e po las on e as locales. En e ec o, cuando se busca una de inición de la ciudadanía ac i a, al como la sugie e Rousseau al oma po modelo a Gineb a, no puede deja de es ablece se un ínculo en e esa cons ucción polí ica y el luga que ocupaba Gineb a en la escena eu opea del siglo XVIII. Rica y p óspe a, a sal o de con lic os y e oluciones, esa ciudad se de ine como o aleza, y se p ocu a los medios pa a a o ece la i a ac i a de sus ciudadanos, limi ado su núme o, en su espacio público. El con ex o mundial se o na uno de los elemen os de ede inición de la leal ad ciudadana. Si se piensa en el auge de la ciudadanía a a és del desa ollo de la bu guesía en el siglo XIX, no puede deja de conside a se la elación en e esa ayec- o ia polí ica y la di usión de la Re olución Indus ial en Eu opa. Cie amen e, más allá de ales dinámicas de in e dependencia, debemos eco da di e sos modelos de ínculos ciudadanos que dan es imonio de lógi- cas p opiamen e nacionales. A pa i de una adición sólidamen e anclada en F ancia, son los ciudadanos, según el modelo de Renan, quienes c ean la na- ción g acias a su asociación y po medio del con a o, cuyas cláusulas ellos mismos de inen. Se suele eco da que, en el modelo alemán, p ima la lógica in e sa: la nación de ine al ciudadano, según c i e ios más elacionados con la lengua y la cul u a. Es a oposición adicional en e esos dos modelos de cons- 2. Igualmen e, A an, en íspe as de su mue e, se p egun aba sob e la alidez de su en- oque pa a las elaciones in e nacionales, y sob e la ue za c ecien e de las dinámicas ansna- cionales en la cons ucción de una "sociedad in e nacional". 26 A auca ia N o. 2 ucción nacional pe mi e comp ende la o mación de dos ayec o ias de ciu- dadanía muy dis in as. Sin emba go, ambos egis os no ago an la ealidad so- cial, como bien mues a el ejemplo ame icano. Es e, en e ec o, no supone un modelo de cons ucción nacional simila al ancés, y menos aún la misma de- inición de un Es ado ue e. Sin emba go, ambién ahí el ciudadano se de ine como al a a és de una lógica con ac ual de asociación. P iman en esa di- námica ciudadana la ep esen ación democ á ica y la exal ación de las i udes de la pa icipación, p incipalmen e en su o ma más local. De allí su gen, po cie o, una la ga adición asocia i a ame icana, la bene olencia y las ob as de ca idad. ¿Cuál es el es ado ac ual del deba e? No podemos deja de econoce que su ac ualidad es palpi an e, y que nume osas publicaciones lo e oman, al menos implíci amen e. Desde la caída del mu o, en e ec o, un buen núme o de au o es han que ido mos a la ans o mación de las modalidades en la e- lación con la au o idad polí ica igen es en un mundo pos -bipola (Rosenau, 1992: 253-273). Va ias adiciones de análisis de la polí ica in e nacional con- e gen aquí pa a pone en cues ión el ca ác e es ic amen e nacional de la ciudadanía. En p ime luga , cie os idealis as, que c een i memen e en la posibilidad de una ley in e nacional en e dad uni e sal, en en el in de las elaciones de pode mecánicas de la gue a ía una posibilidad pa a la pues a en p ác ica de nue as o mas de acue do y de egulación. Se con ie en así en los após oles de una global law3 y de una oma de medidas indispensables, como la pues a en ma cha de un T ibunal Penal In e nacional, o bien de o as de ca ác e p e en i o des inadas a an icipa la o mación de los nue os ipos de con lic os del pos -1989. El cincuen ena io de la ONU, la eno ación de su bu oc acia y su ol en la ges ión de cie as c isis, como el asun o i aquí, son es imonios ecien es de sus p opues as en p o de la de inición de nue os modos de egulación. Esa ley, an uni e sal como mo al, exige nue as o mas de esponsabilidad y una ampliación de las compe encias: de ahí el acen o pues o sob e sec o es como la in o mación y la educación. Po lo demás, que- da cla o cuán o obsesiona la p oblemá ica del as ase del ca ác e nacional de la ciudadanía a o a adición del pensamien o polí ico. Como A on, a ios au o es se uel en hoy p egone os de un p oceso de eno ación del ciudadano. 3. A ines de sep iemb e de 1998 se lle ó a cabo en la New Yo k Uni e si y una g an con- e encia sob e dicha emá ica, que eunió a uni e si a ios y polí icos del mundo en e o. El p e- siden e Clin on pa icipó en es a mani es ación en a o de una e lexión y de una p ác ica de eglas ju ídicas uni e sales, que siguen a la mundialización de los in e cambios y los conso- lidan median e la educación y la socialización de las éli es. ¿ Es posible una ciudadanía global? 27 Aquél a omando o ma en un mundo esuel amen e "sin on e as" (Wih oÍ de Wenden, 1997)4, Y en aña una mayo au onomía pa a los indi iduos. Es os son más lib es, disponen de mejo in o mación; en suma, es án más capaci a- dos pa a c ea po sí mismos elaciones sociales p opicias a la elabo ación de nue as o mas de ciudadanía. Se econocen ahí el en usiasmo y el op imismo de los libe ales, los cuales, en sus ímpe us más e angelizado es ca ac e ís i- cos, se egalan a eces poniendo en p ác ica lo que p o esan. In eg ación económica y di usión de alo es Más allá de esas dos adiciones, ¿ iene sen ido ese in e ogan e a pa i de cie as ealidades nue as de la escena mundial? Exis en en e ec o ec o es de ede inición de la ciudadanía que se apoyan en la escena mundial. En p i- me luga , las elaciones in e nacionales económicas son po ado as de cambio en las elaciones de leal ad ciudadana. A on lo había p esen ido: la in eg ación económica eu opea es á des inada a ene consecuencias polí icas, y desde un p incipio se ha dado obje i os eminen emen e polí icos5• Hoy, uno es lle ado a p ocede a una cons a ación decididamen e p o iso ia: el p oceso es á en cu so. Po un lado, es a dinámica supone una socialización de las éli es y la cons i ución de "clases ansnacionales" de di igen es6• Desde ese pun o de is a, Eu opa ha conocido esul ados no ables; se ha o mado una bu oc acia, és a o a leyes, se c ean y desa ollan in e cambios uni e si a ios pa a conso- lida es as nue as o mas de egulación. Sin emba go, más allá de las solas éli es, esa dinámica de eu opeización implica un eajus e de las conduc as y las p ác icas sociales de acue do con un modelo mucho más egionalis a, en consonancia con las eu o- egiones su gidas de la ees uc u ación eu opea y su nue a ca a de in e eses económicos. Los in e cambios a escala egional en e el Piamon e, Ródanos-Alpes y Bad Wu embe g dan es imonio de una dinámi- ca in eg ado a que no deja de a ec a a las elaciones en e indi iduos y au o- 4. Muy e elado de ese modo de pensa "es ilo sal oconduc o" es el ex o de Kenichi Ohmae, 1991. 5. La au o a mues a las di icul ades a las que se en en a la génesis de una e dade a ló- gica ciudadana sup anacional. 6. Es e en oque ha sido pa icula men e p i ilegiado po au o es de la co adía g amscia- na, como Robe Cox, quienes sub ayan la elación en e desa ollo de in e cambios económi- cos y o mación de g upos sociales. en e las éli es dominan es. Los manage s, los eu óc a as, no se ían pues más que el p oduc o de ese as o conjun o económico en mu ación y la esul- an e de la con on ación de los in e eses en p esencia (Cox, 1987). 28 A auca ia N o. 2 idad polí ica, y a o ece el edimensionamien o hacia espacios locales ans- on e izos. La ciudadanía ope a un cambio de e e en e al desplaza se desde el Es ado-nación hacia la egión comp endida en un conjun o eu opeo que as- ciende los Es ados po la ía del localismo. A esa in eg ación a a és del éxi o económico, deben opone se hoy las nue as o mas de mo ilización ciu- dadana que an omando auge en el con ex o eu opeo y que mues an la hos i- lidad de algunos g upos sociales, espan ados po la ealidad de los p ocesos en cu so. Du an e mucho iempo, los ag icul o es y sus di e en es sindica os na- cionales han enca nado es a ía de desa ío en e a los eu óc a as de B uselas. Ac ualmen e, es a dinámica p o es a a ia alcanza a o as p o esiones, compo - a mani es aciones a eces de g an en e gadu a, y amenaza con cons eñi la polí ica comuni a ia de cie os Es ados, como F ancia, I alia o Bélgica. El edimensionamien o económico de la ciudadanía co esponde a un p oceso esencialmen e ambi alen e; a in de cuen as, an o en un caso como en el o o, lo económico susci a lógicas pa icipa i as endien es o al echazo o a la exigencia del con ol es a al. En un con ex o sup anacional, cul u a e iden idad ienen su luga en el análisis de lo polí ico. A es e espec o, la ue - za de las iden idades cul u ales o eligiosas iene impac os necesa iamen e de- e minan es sob e la de inición de la elación ciudadana. En e ec o -p incipal- men e en algunas eligiones-, la cues ión de la pa icipación en la es e a em- po al se plan ea de en ada en los ex os mismos. Ac ualmen e, cuando las g andes eligiones mono eís as, como el c is ianismo y el judaísmo, han ea- lizado eso que pod íamos llama , sin asimila las en e sí, su aggio namen o, algunos in e ogan es pe du an, en especial en los má genes de esos g upos. Los deba es en o no de los Nue os Mo imien os Religiosos y en el p opio seno de dichas o ganizaciones dan cie amen e es imonio de la di icul ad -en el in e io mismo del c is ianismo, del judaísmo o del islam- de man ene una posición común en cuan o a los asun os de la Ciudad. La pos u a pie is a p es- c i a po buen núme o de los Nue os Mo imien os Religiosos -el e i o del más acá pa a p i ilegia el más allá-, se comp ende, no puede a o ece la exp esión de la ciudadanía, pa icula men e si las exigencias del Es ado-nación son an ue es como en el modelo ancés o alemán. Los nume osos deba es sob e las "sec as" son o os an os signos de una e lexión polí ica c ecien e ace ca de la eligión y la ciudadanía. Respec o del modelo es adounidense, es menes e no a que las dinámicas eligiosas no son -excepción hecha de algu- nos casos ex emos- necesa iamen e pelig osas pa a la cons ucción de la pa - icipación ciudadana. Así, esul a so p enden e cons a a has a qué pun o o ga- nizaciones iden i a ias como los e angelis as undamen alis as, o bien los mo- imien os neg os islámicos p omue en un discu so esuel amen e con es a a io ¿Es posible una ciudadanía global? 29 y ancamen e hos il en elación con el Es ado no eame icano, en especial cuando po su acción se hallan en el o igen de la o mación de nume osos ínculos sociales a escala local, me ced a sus nume osas o ganizaciones de asis encia y de abajo humani a io. Si bien las elaciones económicas y cul u ales pa icipan hoy de la ede- inición del modelo de leal ad ciudadana, no son, con odo, los dos únicos ac- o es de las nume osas mu aciones en cu so. P ecisamen e hoy, al iempo que un núme o c ecien e de ONGs pululan en la escena mundial (como Amnes y, G een Peace o Wo ld Vision) , cabe obse a cómo las emá icas elegidas in eg an p oyec os de nue os modos de acción ciudadana con ex ualizados a escala mundiaF. Esas di e en es o ganizaciones con ibuyen en e ec o a de ini los nue os lími es de la ciudad polí ica, y unas y o as p omue en modos di- e sos de pa icipación. Es a mul iplicación de la o e a humani a ia no obe- dece sin más ni a lógicas de in e eses ni a la ges ión de los a ec os comuni a- ios; se a a de una lógica de egulación híb ida que supone a la ez la ins- c ipción en unas eglas de me cado -la pe cepción de donaciones a escala mundial- y la susc ipción a un conjun o de alo es des inados a ma ca los con o nos de una comunidad de simpa izan es pa a suma mejo los apoyos. En un con ex o al de p oli e ación de apoyos no puede deja de e se cómo los é minos mismos de la de inición de ciudadanía son pues os al día. En e ec o, pa a muchas o ganizaciones humani a ias, el debe pa icipa i o del buen ciu- dadano es ambién el de lucha con a la exclusión social en el país en que esiden sus donado es, pe o igualmen e se comp ome e con in e eses ela i os a egiones an lejanas como A ica, el Ecuado o el Tíbe . La lógica ciudadana de esas ONGs p oduce e ec os in e nos en las egiones en las que abajan, y desde luego en los países pa a los que solici an la acción de sus donado es. Así, cuando "Médicos sin on e as" o ganiza una campaña de apoyo en a o de alo cual país de A ica, esa demanda iene consecuencias en F ancia an- o como en el país en el que la o ganización ope a di ec amen e. Po lo de- más, la acción humani a ia a ec a ambién a la polí ica ex e io de los Es ados implicados en la si uación denunciada po el g upo humani a io. Po es a a- 7. En 10 conce nien e a una ONG como Wo ld Vision -cuyo p esupues o se e alúa en más de 500 millones de dóla es, y que igu a en el núme o dos en la lis a de los más impo an es dis ibuido es a escala mundial-, es a o ien ación no esul a an lógica, y a in de cuen as es ela i amen e ecien e. Tal o ganización, a aigada en el mundo p o es an e anglosajón, ha p i- ilegiado du an e mucho iempo emá icas cul u ales e iden i a ias, an es de ab i esos cí culos a emas uni e sales, como el de las muje es o el de las mino ías en la ciudad. (Pa a una a- lo ación con empo ánea del ol de las ONGs a escala mundial, y pa a si ua su c ecien e im- po ancia, c . Simmons, 1998: 82-96). 30 A auca ia N o. 2 zón, la acción ciudadana acaba desembocando en la es e a de la polí ica mun- dial, po cuan o in e ie e en la de inición de la polí ica ex e io de los Es a- dos. Ins au ando lazos en e el' que da y el que ecibe, las ONGs con ibuyen a o ja un ínculo social y una esponsabilidad que adquie e la imp on a de una ciudadanía global: o jan, po cie o, una concienciación que asciende an o las on e as como los di e en es sec o es de la ida social. Plenamen e inse adas en una lógica compe i i a -con ecuencia las ONGs abajan en condición de compe encia mu ua-, esos g upos mo ilizan alo es y a ec os al se icio de la cons ucción de una sociedad mundial8• Ciudadanía global y sociedad ci il eme gen e En la ac ualidad, en azón p ecisamen e de la nue a dis ibución de laS' no mas y los alo es en los espacios sup anacLonales, la ede inición de la p oblemá ica ciudadana es ibu a ia. de la eme gencia de una "sociedad ci il global", que se es ablece siguiendo a ias di ecci()nes y que a ec a di ec amen- e a la cons ucción del modelo de ciudadanía. Las azones disiden es aún con inúan p oclamando al o y ue e su des- acue do cuando un en i e in e nacional necesi a de apoyos o de un p onuncia- mien o gene alizado. El disiden e, esa bien conocida igu a de la gue a ía, i ió sus ho as de glo ia du an e el pe íodo en que, po una pa e, los in elec- uales so ié icos ganaban el campo occiden al, y el pe sonaje del in elec ual de izquie da, po o a pa e, se con e ía en el ep esen an e legí imo de la in- eligencia occiden al: coaliciones di e sas oma on o ma a imagen del Pen Club, y desde luego odas las di e en es co adías al ededo de in elec uales, cuyo iaje desde la Ri e Gauche has a el campus del mundo se e ec uaba sin opiezo alguno. E a no o io po en onces has a qué pun o la disidencia se había uel o pa e ac i a de la gue a ía, y cuán plenamen e se inse aba en los juegos de pode de los p incipales ac o es del sis ema in e nacional, y po ende de los Es ados. Hoy esul a obligado cons a a que los disiden es ocupan un ol menos isible que en el pasado. Los o os de in elec uales han e olucio- nado, y cedido su luga a nue as lógicas asocia i as que oman como e e en- cia alo es nue os. La disidencia no ha pe dido po en e o su sen ido, aun cuando se haya debili ado su in ensidad. 8. Desde los años 70, John Bu on es uno de los p ime os au o es en habe se ocupado de es a cues ión (e . Bu on, 1972). ¿Es posible una ciudadanía global? 31 Ac ualmen e, las líneas de ue za de las edes de esc i o es e in elec ua- les oman o ma especialmen e en o no a cues iones como el laicismo y los de echos humanos. Con odo, en es e segundo ámbi o es á cla o que su en la du a compe encia de las ONGs, cuya ocación esuel amen e p ác ica les da una baza decisi a. Se di ía que esos "homb es de buena olun ad" se hallan some idos aho a a las exigencias de la p o esionalización. El modelo del in e- lec ual de izquie da, y las g andes igu as del e ce mundismo ceden su luga al pe i aje hecho desde un dominio muy pa icula -la medicina, el de echo, la economía-, a pa i del cual se o ganizan modos de acción y su gen discu sos nue os en o os cada ez más in e nacionales. En es a o ma de ci ismo, la especialización de los sabe es se e ela un componen e esencial de la a i ma- ción de las compe encias. Con a el in elec ual gene alis a se le an a ac ual- men e oda una coho e de expe os solici ados an o po las O ganizaciones In e nacionales como po las ONGs, eunidos ecuen emen e en una ed de p o esionales a escala mundial, lo que a ios in e nacionalis as han designado con el nomb e de "comunidad epis émica" (Hass, 1992: 1-36). El ipo de ciudadanía pos ulada po las di e sas asociaciones del mundo in elec ual y académico apela a e e en es que mo ilizan la azón de las Lu '- ces y a aigan en de e minadas ins i uciones: las uni e sidades. No obs an e, esas lógicas oman e dade amen e o ma en a o de edes indi iduales, en causas asimismo muy indi idualizadas, como las campañas de apoyo a Salman Rushdie o Taslima Nas een. Esos p incipios de acción no di ie en adicalmen- e de la acción de los Es ados, a la cual esas o ganizaciones apelan con e- cuencia; la elación del ciudadano con lo polí ico co esponde a una demanda de acción, en la le a y en los p incipios, iel a la decla ación de los de echos del homb e. La ciudadanía global p omo ida po esas o ganizaciones se apoya en p incipios econocidos po las ins i uciones que undan el o den in e nacio- nal, y su lenguaje en nada en idia al de las bu oc acias es a ales. Sin emba - go, demasiado a menudo, y pese a esas e e encias comunes, las es a egias de los disiden es no coinciden necesa iamen e con las de los Es ados, como po ejemplo cuando se ele an aquí y allá oces en a o de una in e ención mili a en un país en el que einan el e o y la ana quía. Pa a oma o ma y ene de echo de ciudadanía, esas demandas ilus adas deben, sin emba go, se apoyadas asimismo po odo un conjun o de p o esionales -ju is as en su mayo pa e, pe o ambién especialis as en con lic os in e nacionales, o médi- cos, que en ese pun o apoyan el p onunciamien o del in elec ual. Las mo ili- zaciones de la indignación y las demandas de in e ención di igidas a los Es- ados, se a e de A gelia, de Ruanda o de Bosnia, me ece ían se analizadas con p ecaución. De esa o ma pod íamos da nos cuen a de que las mecánicas 32 A auca ia N o. 2 sociales que "denuncian" la injus icia ya no son las mismas que en el pasado. La "p o esionalización" de la p o es a in e nacional se ha acompañado de un inc emen o de la e icacia y, sin duda, de una limi ación de la ea alidad. En de imen o de la igu a gene alis a y consensualis a del "in elec ual", hoy se le an an edes que hacen abaja jun os a a ios cue pos de p o esionales al- ededo de una emá ica común. Las mo ilizaciones in e sec o iales que se pe - ciben en las mani es aciones en F ancia concie nen igualmen e a la escena in- e nacional, que es á igualmen e suje a a esos e ec os de p o esionalización y a esas lógicas de "coo dinación". Resul a, pues, de g an in e és obse a que las epe idas demandas di igidas a Es ados Unidos pa a que le an e el emba go a Cuba son lle adas a cabo po o ganizaciones mo ilizadas ad hoc, e implican a miemb os ue emen e especializados en sec o es di e en es. Así, el pasado año se eunie on en Es ados U nidos, pa a una as a campaña nacional, lo mismo homb es de negocios, descon en os po e que se les escapaba el me cado cubano, que homb es de iglesia, pe o ambién médicos (que denun- cian con núme os los es agos del emba go) y abajado es sociales. El egis o de la indignación pe enece más pa icula men e a o ganiza- ciones que ebasan el me o cí culo de los académicos. Ac ualmen e, me ced a unos deba es cada ez más decisi os en o no de la cues ión de la esponsa- bilidad y la culpabilidad, un núme o c ecien e de o ganizaciones hacen uso del espacio que se les acue da pa a eje ce cie a p esión sob e los gobie nos en is a de modi ica el cu so de cie os con lic os. ONGs como "Médicos sin on e as" ab en el camino a ese abajo de in o mación, y la indignación hu- mani a ia iene en lo sucesi o de echo de ciudadanía en las ibunas o iciales, del mismo modo que se la in eg a p og esi amen e en el de echo in e nacional. Un núme o c ecien e de o ganizaciones humani a ias y eligiosas ecu e a la denuncia de una si uación en la que eina la injus icia. Una o ganización como San Egidio, una especie de ONG del Va icano, abaja en ese sen ido, in en- ando pone en ma cha ope aciones de paci icación de los con lic os a escala mundial9• Se a a, an es que nada, de euni a los belige an es y de posibili a su diálogo. Aquí, el ecu so al Es ado no es lo p ime o en solici a se; sólo cuando el diálogo ha iniciado se apa an los eligiosos de San Egidio, cediendo el luga a los polí icos. Esa o ma de acción cí ica se acompaña ambién de 9. P ecisamen e, San Egidio ha in e enido en el e eno a gelino con ocando en Roma, en 1995, a un encuen o en e las di e en es pa es. La inicia i a no cuajó, sob e odo a causa de la ausencia del gobie no a gelino. También su ió du as c í icas de la Cu ia Romana y de los "p o esionales" de la diplomacia a icana. Po lo demás, San Egidio ha conocido episodios mucho más elices, en Mozambique especialmen e, o en Gua emala.