¿Es posible una ciudadanía global?
Full text
¿Es
posible
una
ciudadanía
global?
A iel
Colonomos
CERl (F ancia)
Hace
ein icinco años, Raymond A on se in e ogaba ace ca
de
la
posibilidad
de una "ciudadanía mul inacional"
1.
Su
e lexión pa ía de la cons ucción
eu opea y de las ans o maciones que és a conlle a ía na u almen e, an o
en
las modalidades ins i ucionales de egulación del pode como en
los
ínculos
que unen a los ciudadanos y a las unidades polí icas sobe anas. Ese a ículo
e ela con cla idad
el
pensamien o a oniano, sob e odo en una época decisi a
pa a el au o . En e ec o, A on se halla indeciso en e a a ias con icciones,
a dos mé odos e lexi os opues os en e sí. Po un lado, expone
su
isión libe-
al de la sociología, p oponiendo una isión
de
las sociedades occiden ales que
pe mi e comp ende una dinámica e dade amen e poliá quica. De acue do con
ese modelo, exis en a ios cen os de pode en una sociedad; és a
no
se
halla
o denada siguiendo un modelo e ical.
En
al caso, las dinámicas sup anacio-
nales, como la cons ucción p og esi a de una Comunidad Eu opea,
no
hacen
o a cosa que e o za es a plu alización de las sociedades; se puede, pues,
supone en p incipio que las lógicas ciudadanas se án a ec adas po
ese
nue o
o denamien o del pode . Po el o o lado, A on da es imonio de
su
e
en las
ins i uciones, los Es ados y los p incipios es a al-nacionales del pode . Con i-
buye con ello a una isión " ealis a" de la polí ica in e nacional que p i ilegia
las elaciones en e bu oc acias es a ales
en
su análisis de la polí ica mundial.
En es a óp ica, la sobe anía p ima en an o que p incipio de egulación, pe o
igualmen e en an o que ealidad ineludible de
la
escena in e nacional:
se
a a
de un e dade o pun o de e e encia an o pa a
la
acción como pa a
el
pensa-
mien o. Cie amen e, si
se
conside a la sobe anía como dogma es ablecido del
pensamien o polí ico cuando se la de ine siguiendo los c i e ios de la nación,
las on e as y las ins i uciones ju ídicas, los má genes de maniob a en a as
de la ans o mación de la ciudadanía son, po de inición, limi ados.
1.
Es e a ículo, apa ecido en
F ancia
en 1972, e oma
el
ex o de una con e encia p o-
nunciada po A an en la G adua e Facul y
on
Poli ical and Social Science
de
la
New School
o
Social Resea ch en ab il de 1974. R.
A on,
"Une
ci oyenne é mul ina ionale es -elle
possible?", Commen ai e,
14
(56), in ie no 1991/1992, pp. 695-704.
¿Es
posible
una
ciudadanía
global?
25
En
1974 A on zanja ese deba e: la ciudadanía mul inacional
es
imposible.
Ella pone en ela de juicio oda la cons ucción occiden al
de
lo
polí ico,
oda
una dinámica a la ez ju ídica y polí ica
alidada
po la his o ia. Sob e
odo,
según A on, la ciudadanía mul inacional
niega
la ealidad
de
las
elaciones
de
ue za, que se siguen o denando según
un
modelo je á quico y e ical a des-
pecho del despliegue ho izon al de la lógica poliá quica. En pocas palab as,
A on da ma cha a ás luego
de
habe o mulado él mismo
los
é minos posibles
de esa al e na i a. Puede comp oba se con acilidad cómo ese modo e lexi o
es cla amen e sin omá ico del mé odo a o ni ano , que asocia el escep icismo a
la p udencia. Ese p incipio de in es igación pe mi e la cons ucción
de
la ob a,
e incluye asimismo la posibilidad de ul e io es ec i icaciones cuando la
duda
aya madu ando en
el
espí i u del sociólog02•
En e ec o, la in uición
de
A on e a no edosa y es aba pe ec amen e un-
dada. La ciudadanía
-de
acue do con los di e en es egis os que
la
de inen-
su gió
en
g an medida ligada a un con ex o in e nacional. Desde
los
o ígenes
mismos de la noción,
se
halla ma cada
po
un
en o no que
no
pod ía se deli-
mi ado exclusi amen e po las on e as locales. En e ec o, cuando se
busca
una de inición de la ciudadanía ac i a, al como la sugie e Rousseau al
oma
po
modelo a Gineb a,
no
puede deja de es ablece se un ínculo en e
esa
cons ucción polí ica y
el
luga que ocupaba Gineb a en la escena eu opea del
siglo XVIII. Rica y p óspe a, a sal o
de
con lic os y e oluciones, esa ciudad
se
de ine como o aleza, y
se
p ocu a los medios pa a a o ece
la
i a ac i a
de sus ciudadanos, limi ado su núme o,
en
su espacio público. El con ex o
mundial se o na uno de los elemen os de ede inición de la leal ad ciudadana.
Si se piensa en el auge de la ciudadanía a a és del desa ollo
de
la
bu guesía
en
el siglo XIX,
no
puede deja de conside a se la elación en e esa ayec-
o ia polí ica y la di usión de la Re olución Indus ial en Eu opa.
Cie amen e, más allá de ales dinámicas de in e dependencia, debemos
eco da di e sos modelos de ínculos ciudadanos que dan es imonio de lógi-
cas p opiamen e nacionales. A pa i de
una
adición sólidamen e anclada
en
F ancia, son los ciudadanos, según el modelo de Renan, quienes c ean la na-
ción g acias a su asociación y po medio del con a o, cuyas cláusulas ellos
mismos de inen. Se suele eco da que, en el modelo alemán, p ima la lógica
in e sa: la nación de ine
al
ciudadano, según c i e ios más elacionados con la
lengua y la cul u a. Es a oposición adicional en e esos
dos
modelos
de
cons-
2. Igualmen e, A an, en íspe as de su mue e, se p egun aba sob e la alidez
de
su en-
oque pa a las elaciones in e nacionales, y sob e
la
ue za c ecien e de las dinámicas ansna-
cionales en la cons ucción de una "sociedad in e nacional".
26
A auca ia N o. 2
ucción nacional pe mi e comp ende
la
o mación de dos ayec o ias de
ciu-
dadanía muy dis in as. Sin emba go, ambos egis os
no
ago an la ealidad
so-
cial, como bien mues a el ejemplo ame icano. Es e,
en
e ec o,
no
supone un
modelo de cons ucción nacional simila al ancés, y menos aún
la
misma
de-
inición de un Es ado ue e. Sin emba go, ambién ahí el ciudadano
se
de ine
como al a a és de una lógica con ac ual de asociación. P iman en esa
di-
námica ciudadana la ep esen ación democ á ica y la exal ación de
las
i udes
de la pa icipación, p incipalmen e en
su
o ma más local. De allí su gen,
po
cie o, una la ga adición asocia i a ame icana, la bene olencia y las
ob as
de ca idad.
¿Cuál es el es ado ac ual del deba e? No podemos deja de econoce
que su ac ualidad es palpi an e, y que nume osas publicaciones
lo
e oman, al
menos implíci amen e. Desde la caída del mu o,
en
e ec o, un buen núme o
de au o es han que ido mos a la ans o mación de las modalidades
en
la e-
lación con la au o idad polí ica igen es
en
un mundo pos -bipola (Rosenau,
1992: 253-273). Va ias adiciones de análisis de la polí ica in e nacional con-
e gen aquí pa a pone
en
cues ión el ca ác e es ic amen e nacional de
la
ciudadanía. En p ime luga , cie os idealis as, que c een i memen e
en
la
posibilidad de una ley in e nacional en e dad uni e sal, en en
el
in de las
elaciones de pode mecánicas de la gue a ía una posibilidad pa a
la
pues a
en p ác ica de nue as o mas de acue do y de egulación. Se con ie en así en
los após oles de una global law3 y de
una
oma de medidas indispensables,
como la pues a en ma cha de un T ibunal Penal In e nacional, o bien
de
o as
de ca ác e p e en i o des inadas a an icipa la o mación de los nue os ipos
de con lic os del pos -1989. El cincuen ena io
de
la ONU, la eno ación
de
su
bu oc acia y su ol en la ges ión de cie as c isis, como el asun o i aquí, son
es imonios ecien es de sus p opues as en p o de la de inición de nue os
modos de egulación. Esa ley, an uni e sal como mo al, exige nue as o mas
de esponsabilidad y una ampliación
de
las compe encias: de ahí el acen o
pues o sob e sec o es como la in o mación y la educación. Po
lo
demás, que-
da cla o cuán o obsesiona la p oblemá ica del as ase del ca ác e nacional de
la ciudadanía a o a adición del pensamien o polí ico. Como A on, a ios
au o es
se
uel en hoy p egone os de un p oceso
de
eno ación del ciudadano.
3. A ines de sep iemb e de 1998 se lle ó a cabo en la
New
Yo k
Uni e si y
una g an con-
e encia sob e dicha emá ica, que eunió a uni e si a ios y polí icos del mundo en e o. El p e-
siden e Clin on pa icipó
en
es a mani es ación
en
a o de una e lexión y de
una
p ác ica de
eglas ju ídicas uni e sales, que siguen a la mundialización de los in e cambios y los conso-
lidan median e la educación y la socialización
de
las éli es.
¿
Es
posible
una
ciudadanía global? 27
Aquél a omando o ma en un mundo esuel amen e "sin on e as" (Wih oÍ
de Wenden,
1997)4,
Y en aña una mayo au onomía pa a
los
indi iduos. Es os
son más lib es, disponen de mejo in o mación; en suma, es án
más
capaci a-
dos pa a c ea po sí mismos elaciones sociales p opicias a
la
elabo ación de
nue as o mas de ciudadanía.
Se
econocen ahí
el
en usiasmo y
el
op imismo
de los libe ales, los cuales, en sus ímpe us
más
e angelizado es ca ac e ís i-
cos, se egalan a eces poniendo en
p ác ica
lo que p o esan.
In eg ación económica y di usión de
alo es
Más allá de esas dos adiciones, ¿ iene sen ido ese in e ogan e a
pa i
de cie as ealidades nue as de la escena mundial? Exis en en e ec o ec o es
de ede inición de la ciudadanía que
se
apoyan
en la escena mundial.
En
p i-
me luga , las elaciones in e nacionales económicas son po ado as
de
cambio
en las elaciones de leal ad ciudadana.
A on
lo había p esen ido:
la
in eg ación
económica eu opea es á des inada a ene consecuencias polí icas, y desde
un
p incipio se ha dado obje i os eminen emen e polí icos5• Hoy, uno
es
lle ado
a p ocede a
una
cons a ación decididamen e p o iso ia: el p oceso
es á
en
cu so. Po un lado, es a dinámica supone
una
socialización de las éli es y la
cons i ución de "clases ansnacionales"
de
di igen es6• Desde ese
pun o
de
is a, Eu opa ha conocido esul ados no ables; se ha o mado una bu oc acia,
és a o a leyes,
se
c ean y desa ollan in e cambios uni e si a ios pa a conso-
lida es as nue as o mas de egulación.
Sin
emba go, más allá de las solas
éli es, esa dinámica de eu opeización implica un eajus e de las conduc as y
las p ác icas sociales de acue do con un modelo mucho más egionalis a,
en
consonancia con las eu o- egiones su gidas de la ees uc u ación eu opea y su
nue a ca a de in e eses económicos. Los in e cambios a escala egional en e
el Piamon e, Ródanos-Alpes y Bad Wu embe g dan es imonio
de
una dinámi-
ca in eg ado a que no deja de a ec a a las elaciones en e indi iduos y au o-
4. Muy e elado de ese modo de pensa "es ilo sal oconduc o"
es
el ex o
de
Kenichi
Ohmae, 1991.
5. La au o a mues a las di icul ades a las que se en en a la génesis
de
una e dade a ló-
gica ciudadana sup anacional.
6. Es e en oque ha sido pa icula men e p i ilegiado po au o es de
la
co adía g amscia-
na, como Robe Cox, quienes sub ayan la elación en e desa ollo de in e cambios económi-
cos
y o mación de g upos sociales. en e las éli es dominan es. Los
manage s,
los eu óc a as,
no
se ían pues más que el p oduc o de ese as o conjun o económico en mu ación y la esul-
an e de la con on ación de los in e eses en p esencia (Cox, 1987).
28 A auca ia
N o.
2
idad polí ica, y a o ece
el
edimensionamien o hacia espacios locales ans-
on e izos. La ciudadanía ope a un cambio de e e en e
al
desplaza se desde
el
Es ado-nación hacia la egión comp endida en
un
conjun o eu opeo que as-
ciende los Es ados
po
la ía del localismo. A
esa
in eg ación a a és
del
éxi o económico, deben opone se hoy las nue as o mas de mo ilización
ciu-
dadana que an omando auge en el con ex o eu opeo y que mues an la hos i-
lidad de algunos g upos sociales, espan ados po la ealidad de
los
p ocesos
en
cu so. Du an e mucho iempo, los ag icul o es y sus di e en es sindica os
na-
cionales han enca nado es a ía de desa ío en e a los eu óc a as
de
B uselas.
Ac ualmen e, es a dinámica p o es a a ia alcanza a o as p o esiones, compo -
a mani es aciones a eces de g an en e gadu a, y amenaza con cons eñi
la
polí ica comuni a ia de cie os Es ados, como F ancia, I alia o Bélgica.
El edimensionamien o económico de la ciudadanía co esponde a
un
p oceso esencialmen e ambi alen e; a
in
de cuen as, an o en un caso
como
en el o o, lo económico susci a lógicas pa icipa i as endien es o
al
echazo
o a la exigencia del con ol es a al.
En
un con ex o sup anacional, cul u a e
iden idad ienen
su
luga en el análisis
de
lo
polí ico. A es e espec o,
la
ue -
za de las iden idades cul u ales o eligiosas iene impac os necesa iamen e de-
e minan es sob e
la
de inición de la elación ciudadana. En e ec o -p incipal-
men e en algunas eligiones-, la cues ión de la pa icipación en la es e a em-
po al se plan ea de en ada en los ex os mismos. Ac ualmen e, cuando las
g andes eligiones mono eís as, como
el
c is ianismo y
el
judaísmo, han ea-
lizado eso que pod íamos llama , sin asimila las en e sí, su aggio namen o,
algunos in e ogan es pe du an, en especial en los má genes de esos g upos.
Los deba es en o no de los Nue os Mo imien os Religiosos y en
el
p opio
seno de dichas o ganizaciones dan cie amen e es imonio de la di icul ad
-en
el
in e io mismo
del
c is ianismo, del judaísmo o del islam- de man ene
una
posición común en cuan o a los asun os
de
la Ciudad. La pos u a pie is a p es-
c i a po buen núme o de los Nue os Mo imien os Religiosos
-el
e i o del
más acá pa a p i ilegia el más
allá-,
se
comp ende, no puede a o ece la
exp esión de la ciudadanía, pa icula men e si las exigencias del Es ado-nación
son an ue es como en
el
modelo ancés o alemán. Los nume osos deba es
sob e las "sec as" son o os an os signos de una e lexión polí ica c ecien e
ace ca de la eligión y la ciudadanía. Respec o del modelo es adounidense, es
menes e no a que las dinámicas eligiosas
no
son -excepción hecha
de
algu-
nos casos ex emos- necesa iamen e pelig osas pa a la cons ucción
de
la
pa -
icipación ciudadana. Así, esul a so p enden e cons a a has a qué pun o o ga-
nizaciones iden i a ias como los e angelis as undamen alis as, o bien
los
mo-
imien os neg os islámicos p omue en
un
discu so esuel amen e con es a a io
¿Es posible
una
ciudadanía global?
29
y ancamen e hos il en elación con
el
Es ado
no eame icano, en
especial
cuando
po
su acción se hallan en el
o igen
de
la o mación de
nume osos
ínculos sociales a escala local, me ced a
sus
nume osas o ganizaciones
de
asis encia y de abajo humani a io.
Si bien las elaciones económicas y cul u ales pa icipan
hoy
de
la ede-
inición del modelo
de
leal ad ciudadana,
no
son, con odo,
los
dos
únicos ac-
o es de las nume osas mu aciones en cu so. P ecisamen e hoy,
al
iempo que
un núme o c ecien e de ONGs pululan en
la
escena mundial (como
Amnes y,
G een Peace o Wo ld Vision) , cabe
obse a
cómo las emá icas
elegidas
in eg an p oyec os de nue os modos
de
acción
ciudadana con ex ualizados a
escala mundiaF. Esas di e en es o ganizaciones con ibuyen en e ec o a de ini
los nue os lími es de la ciudad polí ica, y
unas
y o as p omue en modos di-
e sos de pa icipación. Es a mul iplicación
de
la o e a humani a ia no obe-
dece sin más ni a lógicas de in e eses
ni
a
la
ges ión
de
los
a ec os comuni a-
ios; se a a de una lógica de egulación
híb ida
que supone a la ez
la
ins-
c ipción
en
unas eglas de me cado
-la
pe cepción
de donaciones a
escala
mundial- y la susc ipción a un conjun o
de
alo es des inados a
ma ca
los
con o nos de una comunidad de simpa izan es pa a suma mejo
los
apoyos.
En
un con ex o al de p oli e ación de apoyos
no
puede deja de e se cómo los
é minos mismos de la de inición de ciudadanía son pues os
al
día. En e ec o,
pa a muchas o ganizaciones humani a ias, el debe pa icipa i o del buen ciu-
dadano es ambién el de lucha con a la exclusión social en
el
país
en
que
esiden sus donado es, pe o igualmen e se comp ome e con in e eses ela i os
a egiones an lejanas como A ica,
el
Ecuado o
el
Tíbe . La lógica ciudadana
de esas ONGs p oduce e ec os in e nos
en
las egiones en las que abajan, y
desde luego en los países pa a los que solici an la acción de sus donado es.
Así, cuando "Médicos sin on e as" o ganiza una campaña
de
apoyo en a o
de
alo
cual país de A ica, esa demanda iene consecuencias en F ancia an-
o como en el país en
el
que la o ganización ope a di ec amen e. Po lo de-
más, la acción humani a ia a ec a ambién a la polí ica ex e io
de
los Es ados
implicados
en
la si uación denunciada po el g upo humani a io. Po es a a-
7.
En
10
conce nien e a una ONG como Wo ld Vision -cuyo p esupues o
se
e alúa
en
más
de
500
millones de dóla es, y que igu a en
el
núme o dos en la lis a de los más impo an es
dis ibuido es a escala mundial-, es a o ien ación
no
esul a an lógica, y a in
de
cuen as es
ela i amen e ecien e. Tal o ganización, a aigada
en
el mundo p o es an e anglosajón,
ha
p i-
ilegiado du an e mucho iempo emá icas cul u ales e iden i a ias, an es de ab i esos cí culos
a emas uni e sales, como el de las muje es o
el
de
las mino ías en la ciudad. (Pa a
una
a-
lo ación con empo ánea del ol de las ONGs a escala mundial, y pa a si ua su c ecien e im-
po ancia, c . Simmons, 1998: 82-96).
30 A auca ia
N o.
2
zón, la acción ciudadana acaba desembocando en
la
es e a
de
la
polí ica
mun-
dial, po cuan o in e ie e en la de inición
de
la polí ica ex e io
de
los
Es a-
dos. Ins au ando lazos en e el' que
da
y el que ecibe, las ONGs con ibuyen
a o ja un ínculo social y una esponsabilidad
que
adquie e
la
imp on a
de
una ciudadanía global: o jan, po cie o, una concienciación que asciende
an o las on e as como los di e en es sec o es
de
la ida social. Plenamen e
inse adas en una lógica compe i i a
-con
ecuencia las ONGs abajan
en
condición de compe encia mu ua-, esos g upos mo ilizan alo es y a ec os
al
se icio de la cons ucción de una sociedad mundial8•
Ciudadanía global y sociedad ci il eme gen e
En la ac ualidad, en azón p ecisamen e de
la
nue a dis ibución de
laS'
no mas y los alo es en los espacios sup anacLonales, la ede inición de
la
p oblemá ica ciudadana es ibu a ia. de
la
eme gencia
de
una "sociedad ci il
global", que se es ablece siguiendo a ias di ecci()nes y que a ec a di ec amen-
e
a la cons ucción del modelo de ciudadanía.
Las azones disiden es aún con inúan p oclamando al o y ue e
su
des-
acue do cuando un en i e in e nacional necesi a de apoyos o
de
un p onuncia-
mien o gene alizado. El disiden e, esa bien conocida igu a
de
la
gue a ía,
i ió sus ho as de glo ia du an e
el
pe íodo en que, po una pa e,
los
in elec-
uales so ié icos ganaban el campo occiden al, y el pe sonaje del in elec ual
de
izquie da, po o a pa e, se con e ía en el ep esen an e legí imo
de
la in-
eligencia occiden al: coaliciones di e sas oma on o ma a imagen del Pen
Club, y desde luego odas las di e en es co adías al ededo de in elec uales,
cuyo iaje desde la Ri e
Gauche
has a el
campus
del mundo
se
e ec uaba sin
opiezo alguno.
E a
no o io po en onces has a qué pun o la disidencia se
había uel o pa e ac i a de la gue a ía, y cuán plenamen e se inse aba
en
los juegos de pode
de
los p incipales ac o es del sis ema in e nacional, y
po
ende de los Es ados. Hoy esul a obligado cons a a que
los
disiden es ocupan
un ol menos isible que en
el
pasado. Los o os
de
in elec uales han e olucio-
nado, y cedido su luga a nue as lógicas asocia i as que oman como e e en-
cia alo es nue os. La disidencia no
ha
pe dido
po
en e o su sen ido, aun
cuando se haya debili ado su in ensidad.
8. Desde los años 70, John Bu on es uno de los p ime os au o es en habe se ocupado de
es a cues ión (e . Bu on, 1972).
¿Es
posible
una
ciudadanía
global?
31
Ac ualmen e, las líneas de ue za
de
las
edes de esc i o es e in elec ua-
les oman o ma especialmen e en o no a cues iones como
el
laicismo y los
de echos humanos. Con odo, en es e segundo ámbi o es á cla o que
su en
la
du a compe encia de las ONGs, cuya
ocación
esuel amen e p ác ica
les
da
una baza decisi a. Se di ía que esos
"homb es
de buena olun ad" se
hallan
some idos aho a a las exigencias de la p o esionalización.
El
modelo del in e-
lec ual de izquie da, y las g andes igu as del e ce mundismo ceden su
luga
al
pe i aje hecho desde un dominio muy pa icula
-la
medicina,
el
de echo, la
economía-, a pa i del cual
se
o ganizan modos de acción y su gen discu sos
nue os
en
o os cada ez más in e nacionales. En es a o ma de ci ismo, la
especialización de los sabe es se e ela
un
componen e esencial de la
a i ma-
ción de las compe encias. Con a el in elec ual gene alis a
se
le an a
ac ual-
men e oda una coho e de expe os solici ados an o po las O ganizaciones
In e nacionales como po las ONGs, eunidos ecuen emen e en una
ed
de
p o esionales a escala mundial, lo que a ios in e nacionalis as han designado
con el nomb e de "comunidad epis émica" (Hass, 1992: 1-36).
El ipo de ciudadanía pos ulada po las di e sas asociaciones del
mundo
in elec ual y académico apela a e e en es que mo ilizan la azón de las
Lu
'-
ces y a aigan en de e minadas ins i uciones: las uni e sidades.
No
obs an e,
esas lógicas oman e dade amen e o ma
en
a o de edes indi iduales,
en
causas asimismo muy indi idualizadas, como las campañas
de
apoyo a Salman
Rushdie o Taslima Nas een. Esos p incipios de acción
no
di ie en adicalmen-
e de la acción de los Es ados, a la cual esas o ganizaciones apelan
con
e-
cuencia; la elación del ciudadano con lo polí ico co esponde a una demanda
de acción, en la le a y en los p incipios, iel a la decla ación de los de echos
del homb e. La ciudadanía global p omo ida po esas o ganizaciones
se
apoya
en p incipios econocidos po las ins i uciones que undan
el
o den in e nacio-
nal, y su lenguaje en nada en idia
al
de
las bu oc acias es a ales. Sin
emba -
go, demasiado a menudo, y pese a esas e e encias comunes, las es a egias
de los disiden es no coinciden necesa iamen e con las de los Es ados,
como
po ejemplo cuando se ele an aquí y allá oces en a o de una in e ención
mili a
en
un país en el que einan el e o y
la
ana quía. Pa a oma
o ma
y ene de echo de ciudadanía, esas demandas ilus adas deben, sin emba go,
se apoyadas asimismo po odo
un
conjun o de p o esionales -ju is as
en
su
mayo pa e, pe o ambién especialis as en con lic os in e nacionales, o médi-
cos, que
en
ese pun o apoyan el p onunciamien o del in elec ual. Las mo ili-
zaciones de la indignación y las demandas de in e ención di igidas a los Es-
ados, se a e de A gelia, de Ruanda o de Bosnia, me ece ían se analizadas
con p ecaución. De esa o ma pod íamos da nos cuen a de que las mecánicas
32 A auca ia N o. 2
sociales que "denuncian" la injus icia
ya
no son
las
mismas que en
el
pasado.
La "p o esionalización" de la p o es a in e nacional se ha acompañado
de
un
inc emen o de la e icacia y, sin duda,
de
una limi ación de la ea alidad.
En
de imen o de la igu a gene alis a y consensualis a del "in elec ual",
hoy
se
le an an edes que hacen abaja jun os a a ios cue pos de p o esionales
al-
ededo de una emá ica común. Las mo ilizaciones in e sec o iales
que
se
pe -
ciben en las mani es aciones en F ancia concie nen igualmen e a
la
escena
in-
e nacional, que es á igualmen e suje a a esos e ec os de p o esionalización y
a esas lógicas de "coo dinación". Resul a, pues,
de
g an in e és obse a
que
las epe idas demandas di igidas a Es ados Unidos
pa a
que le an e
el
emba go
a Cuba son lle adas a cabo po o ganizaciones mo ilizadas
ad
hoc, e implican
a miemb os ue emen e especializados
en
sec o es di e en es. Así, el
pasado
año se
eunie on
en
Es ados U nidos,
pa a
una
as a
campaña nacional,
lo
mismo
homb es
de negocios,
descon en os
po
e
que
se les escapaba
el
me cado cubano, que homb es de iglesia, pe o ambién médicos (que denun-
cian con núme os los es agos del emba go) y abajado es sociales.
El egis o de la indignación pe enece más pa icula men e a o ganiza-
ciones que ebasan el me o cí culo de los académicos. Ac ualmen e,
me ced
a unos deba es cada ez más decisi os
en
o no de la cues ión de la esponsa-
bilidad y la culpabilidad, un núme o c ecien e de o ganizaciones hacen uso del
espacio que se les acue da pa a eje ce cie a p esión sob e los gobie nos
en
is a de modi ica el cu so de cie os con lic os.
ONGs
como "Médicos
sin
on e as" ab en el camino a ese abajo de in o mación, y la indignación hu-
mani a ia iene en lo sucesi o de echo
de
ciudadanía en las ibunas o iciales,
del mismo modo que se la in eg a p og esi amen e
en
el de echo in e nacional.
Un núme o c ecien e de o ganizaciones humani a ias y eligiosas ecu e a la
denuncia de una si uación en la que eina la injus icia. Una o ganización como
San Egidio, una especie de ONG del Va icano, abaja en ese sen ido, in en-
ando pone en ma cha ope aciones de paci icación de los con lic os a escala
mundial9• Se a a, an es que nada, de euni a los belige an es y de posibili a
su diálogo. Aquí, el ecu so al Es ado no es lo p ime o
en
solici a se; sólo
cuando el diálogo ha iniciado se apa an los eligiosos de San Egidio, cediendo
el luga a los polí icos. Esa o ma de acción cí ica se acompaña ambién de
9. P ecisamen e, San Egidio ha in e enido en el e eno a gelino con ocando en Roma,
en 1995, a un encuen o en e las di e en es pa es. La inicia i a
no
cuajó, sob e odo a causa
de la ausencia del gobie no a gelino. También su ió du as c í icas de
la
Cu ia Romana y de
los "p o esionales" de la diplomacia a icana.
Po
lo demás, San Egidio ha conocido episodios
mucho más elices, en Mozambique especialmen e, o en Gua emala.