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Los Labriegos valencianos : romance histórico en que se refiere el noble comportamiento de esta honrada clase, durante el bombardeo de Valencia en octubre de 1869

A. L.

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LOS LABRIEGOS VALENCIANOS. -«g36s« R©Ü!5)M@I IKin®Y@fólI©® en que se refiere el noble comportamiento de esta bonrada clase, durante el bombardeo de Valencia en ,Octubre de 1869. Valencia, patria querida, fértil yhermosa Valencia, jardín copiado del cielo, paraíso de la tierra. Valencia del alma mia, vergel rico que te ostentas cual una gruesa esmeralda que orla en parte nna turquesa: la esmeralda lo parece tu verde yfrondosa vega, la turquesa el mar dormido que suspirando te besa. Valencia, patria famosa de pintores ypoetas, que ánadie nunca has cedido en religiosas creencias. Valencia ,ciudad bendita, que en tu seno amante encierras por ángeles modelada de Dios ála Madre escelsa. Virgen de Desamparados la llamas humilde ytierna, ála que dulce sonríe cuando llorando la impetras. Valencia, patria amorosa, que de lirios yazucenas perfumado yblando lecho diste ámi cuna modesta. ¡Oh Valencia de mi vida! yo nunca he sido poeta, soy un coplero que canta sus placeres 6sus penas; soy un pájaro que errante, falto de método yreglas, dá sus trinos quejumbrosos átus brisas plañideras. Soy un hijo, que mirándote se estasía yembelesa, yenamorado te canta sencillísimas endechas. Hoy quiero, madre del alma, de entusiasmo el alma llena, de mis hermanos queridos cantar sublimes grandezas. Nomeimportaqueescudándose en su escesiva modestia, el rubor pintado mire en sus megillas morenas. No me importa. . . calumniados son muchas veces ,yes fuerza, que una vez siquier tan solo la justicia resplandezca. Que esos labriegos honrados, que con sus sudores riegan este suelo en que mi vista estasiada se recrea; áesos labriegos honrados suele la envidia rastrera j BIBLIOTECA DE LA calumniar, yde asesinos yde traidores moteja. ¡Asesinos ytraidores!.... calumnia ignoble yartera; de otro modo se portaran, madre mia, si lo fueran; de otro modo bien distinto sin duda se condujeran, cuando há poco al contemplarte en dias de amarga prueba, ásus hermanos abrían de sus moradas las puertas, llorando como las propias las desventuras agenas. * -K ¥ El año mil ochocientos sesenta ynueve de priesa hácia su fin caminaba, pues del mes de Octubre era el quince, ;dia bendito! ¡dia de Santa Teresa! Pero ¡ay! que dia de luto se nos mostró entre las nieblas de los vapores rojizos de sangre ardiente que humea, por dondequier que la planta sobrecogida se asienta. Ocho dias ya, que horrible se ha iniciado una contienda entre la tropa ypaisanos, que con pertinacia ciega, por la política ingrata se baten, sin que se pueda augurar quien la victoria alcanzará en la pelea. Cuadro triste que mi pluma ápintar ¡ay !se me niega, que todos son españoles los que con sin par fiereza, con sangre de hermanos suyos los aceros ensangrentan. ¡Cuadro triste! cada calle parece una fortaleza, los baluartes las casas, los balcones las almenas; yentre los clamores bélicos que por el aire resuenan, se oye el silbo de la bala, ydel cañón que retruena LUSTEACION POPULAS. !se escucha el ronco mugido \que de espanto el alma hiela, iLos ancianos ,las mugeres, :los niños medrosos tiemblan \ylos enfermos suspiran, ;sintiendo que sus dolencias Ise aumentan ,sin la esperanza ¡de que un lenitivo tengan. \En este estado se anuncia sotra mas terrible nueva: Ien cuanto el dia siguiente |triste ymedroso amanezca, |si la ciudad no se rinde, isi el paisano no se entrega, \con mil proyectiles huecos íypuntería certera, ¡un monton se hará de escombros {de la «ciudad de Valencia. . \En tal estado las madres iásu pequeñuelo besan jentre sollozos tristísimos |lágrimas vertiendo acerbas; <ios enfermos se amilanan <yel anciano triste reza. - \* 5-K -* :Cuadro lúgubre mostraba ila campiña de Valencia; cuadro triste que ámi mente !aun ahora se presenta, |con bien tétricos colores, \yque pintar no quisiera. <Por dondequier las familias, jque de sus casas se alejan, ifaltas de hogar yde abrigo iafligidas se contemplan. •Se ven mugeres llorosas, 5ancianos que andan con pena, íenfermos desfallecidos ¡yniños que de mil quejas ?yalaridos desgarrados Iel espacio triste pueblan. \¿Habéis visto la campiña 1de esta ciudad pintoresca?.... ¡Un rio ,cinta de plata, imanso ylímpido riela ;entre los cañaverales fque ásu paso amante besa. iPor dondequier grata sombra -dán frondosas alamedas, ROMANCE DE LOS yun tapiz de verde gualda por todas partes se ostenta, del que erguidas se destacan magestuosas palmeras, pinos esbeltos yarmónicos ycipreses que recuerdan en diminutos calvarios, que en cada pueblo se observan, al Eedentor de los hombres yásu santa Madre escelsa. Mil torres miran los ojos erguirse hermosas yesbeltas, de los templos sacrosantos donde el labriego venera los patronos de su pueblo en que tiene una fé ciega. Ydel sol al rayo trémulo matices de oro destellan las cúpulas barnizadas de sus preciosas iglesias. Ycual nítidas palomas, que allí su nido tuvieran, en los plácidos jardines que la mirada recrean, se miran diseminados caseríos yaldehuelas, ylas barracas blanquísimas de oscura paja cubiertas. Sí, las humildes barracas, tan sencillas ymodestas, pero que yo siempre miro con respeto, pues me muestran en su seno una familia que al construir su vivienda de la cruz santa al amparo, que en su techumbre se ostenta, la ponen con fé ardentísima que su pecho amante alberga. ¡Esta es, lector, la campiña de mi querida Valencia, jardín copiado del cielo, paraiso de la tierra! Ten el dia que os recuerdo, se contemplaban por ella las que mi pluma relata conmovedoras escenas. ¿Queréis saber la conducta de esa clase que moteja de asesinos ytraidores LABRIEGOS VALENCIANOS. Ila calumnia vil yartera? \Pues oid cuál se portaron ilos labriegos de Valencia. iNo importa que el rubor tiña Ihoy sus megülas morenas, \al escuchar el romance sque sus virtudes refiera. 5No me importa... calumniados ?son muchas veces, yes fuerza lque una vez siquier tan solo \la justicia resplandezca. \Escuchad, pues, mi romance |hasta el fin, ycomo muestra los copiaré algunas pláticas sqne yo venturoso oyera <entre la gente que huia Iyaquellas gentas modestas, <qne átodos les ofrecieron ;blanda cama ylimpia mesa, í—Buen labriego, buen labriego, jde una barraca en la puerta |dice afligida una madre, ;que áun niño amorosa estrecha: |buen labriego, la fatiga \me impide seguir.... quisiera sun albergue, os lo suplico jde pesar yangustia llena: \no me neguéis vuestro amparo. . . ien esta bolsa se encierra >una cantidad crecida: lcobraos, pues, lo que sea.... |—Señora, dice el labriego, ?que enternecido se acerca, I¡ay señora de mi alma! ;¿por qué hacerme tal ofensa? |pobre soy, ello es eiertísimo, Iyescasamente la tierra ;que cultivo el alimento |para mis hijos me presta; ;pero, señora, en su vida llos labradores comercian |con la caridad que ejercen, \si ocasión se les presenta. IEntrad, pues, en mi morada; \otros muchos hay en ella, lque cual vos aquí llegaron \pidiendo amparo yclemencia; ?mas en tanto quede un sitio, iyhaya un pan en mi vivienda, BIBLIOTECA DE LA ILU8TEACION POPULAS. antes que nuestro, es de todo el que angustiado aquí venga huyendo de los peligros que en la capital le cercan; yla paga que queremos se nos dé por recompensa, es que las faltas perdonen en que han de incurrir por fuerza nuestra sencilla ignorancia yconocida pobreza. —Oye, esposa de mi vida, dice un labrador que llega ásu pueblo desalado yfatigoso se sienta: oye, esposa de mi vida, ála ciudad bombardean en pasando pocas horas. La muger llorosa tiembla Tle responde afligida: —¡Dios álos amos proteja! —¿A los amos?él replica, antes que les sobrevenga desgracia alguna, al instante voy con el carro áValencia, yánuestra casa les traigo aunque venirse no quieran. —¡Ay esposo! ¿y si te matan? —Si me matan.... bien pudiera suceder, que al fin yal cabo las balas diz que son ciegas; mas los amos, tú lo sabes, nos sirven de Providencia, sus padres de nuestros padres siempre protectores eran, sus hijos con nuestros hijos cariñosos aquí juegan, yestos lazos, buena esposa, quien ingrato no respeta, es indigno de que el cielo amoroso le proteja: conque áValencia me marcho, ypor Dios no me detengas. —No te detengo, yme gusta escucharte como piensas; ymira, será posible que allí de todo carezcan, para que coman al punto sllévate algunas frioleras, lydiles que no se aflijan \ylo tomen con paciencia. I—Bien está, esposa querida-, iconque adiós. |—Que pronto vuelvas; íyo le pediré ála Virgen lque un buen viaje os conceda. |—Si átal Señora recurres, |ypor nosotros le ruegas, I no temas, querida esposa, que desgracias nos sucedan. -* -K Mas allá desfallecido Icierto jóven se contempla, iyuna anciana se aproxima ¡yle dice con voz tierna: \—¿Qué te aflije, pobre jéven? \—¡Ay madre mia, qué pena! ¡dos hermanos escapamos ide la ciudad de Valencia, iymi hermano perseguido !fué ála salida de cerca, ;ytal vez se encuentre preso.. . I¡yo sin recursos!... ?—Espera, ?hijo del alma, yno llores, \responde la pobre vieja, sno te aflijas, mi morada §es aquella humilde cueva; ípero ven, tuyo es mi lecho, ¡ámí me basta una estera: un pobre arroz puedo darte, >harás mal si lo desprecias. >* i** ;¥áqué seguir relatando.... <la caridad, la nobleza lde los labriegos fué tanta :en ocasión tan suprema, ;que como propias lloraron Ilas desventuras agenas. \No olviden pues nunca, nunca, |que de gozo el alma llena \hoy sus virtudes publico 5en mi trova verdadera, !para que de ejemplo sirvan ^para honra de Valencia. A. L. Vaiencia: Imp. de J. M. Ayoldi.