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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 Más que un cúmulo de letras: pensamiento y sentimiento a través de las cartas de religiosos y conquistadores en la Nueva España (siglos XVI-XVII) More than a Collection of Letters: Thought and Feeling through the Letters of Religious and Conquerors in New Spain (16th-17th centuries) Beatriz Arias Álvarez1 Universidad Nacional Autónoma de México ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6212-5146 Idanely Mora Peralta2 Universidad Nacional Autónoma de México ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9337-3524 Recibido: 07-04-2024 Aceptado: 31-05-2024 Resumen El trabajo aborda el análisis, desde una perspectiva sociodiscursiva, de veinte cartas de relación escritas por religiosos y cuatro realizadas por conquistadores durante los siglos XVI y XVII en la Nueva España. El propósito es advertir el tipo de condicionamientos que presentan esta clase de epístolas, modelos rígidos que a través del tiempo se continúan y que determinan formas, fórmulas y estructuras. También se quiere mostrar cómo la configuración del ethos, en los misioneros, se ve 1 ([email protected]) Investigadora Titular ‘C’ del Instituto de Investigaciones Filológicas y profesora de Asignatura de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Pertenece al SNI desde 1993. Directora de varios proyectos sobre el estudio diacrónico del español, con énfasis en el español novohispano financiados por la UNAM y por el CONAHCYT. Directora del corpus electrónico COREECOM. Entre sus obras destaca: Documentos públicos y privados del siglo XVI. Textos para el conocimiento del español colonial mexicano I (2014), Premio RAE 2015. 2 ([email protected]) Investigadora Asociada ‘C’ del Instituto de Investigaciones Filológicas y profesora de nivel licenciatura de la Facultad de Filosofía y Letras y de nivel posgrado Maestría en Docencia para la Educación Media Superior, MADEMS, español.
242 Beatriz Arias Álvarez y Idanely Mora Peralta Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 determinada por el imaginario social. A través del análisis se pretende dar cuenta de que en la conformación del carácter del emisor interviene no solo la imagen que se tenga de sí mismo, también la relación u oposición que se obtiene de la imagen del otro. Se llega a la conclusión de que el ethos de los religiosos, a diferencia del de los conquistadores, se configura como un estereotipo colectivo dentro del entramado social novohispano. Palabras-clave: cartas de relación, misioneros novohispanos, análisis sociodiscursivo, representación del ethos. Abstract The work addresses the analysis, from a sociodiscursive perspective, of twenty relationship letters written by religious and four made by conquerors during the 16th and 17th centuries in New Spain. The purpose is to notice the type of conditioning that this class of epistles present, rigid models that continue over time and that determine forms, formulas, and structures. We also want to show how the configuration of the ethos, in the missionaries, is determined by the social imaginary. Through the analysis we aim to realize that not only the image one has of oneself intervenes in the formation of the issuer character, but also the relationship or opposition one has with the image of the other. The conclusion is reached that the ethos of the religious, unlike that of the conquerors, is configured as a collective stereotype within the New Spanish social fabric. Keywords: Relationship letters, New Spain missionaries, sociodiscursive analysis, representation of ethos. 1. Introducción Para Petrucci (2018) los testimonios más antiguos de cartas, como las conocemos, se encuentran en la antigüedad clásica, con los griegos, a partir del siglo VI a. C3. Ya en De elocutione, atribuido a Demetrio de Falero (ss. IV – III a. C.), se hace referencia al género epistolar y se señala que este se utiliza para transmitir noticias al ausente. En su tratado, Demetrio explica que la carta “debe ser algo más elaborada que el diálogo, pues mientras que éste imita a alguien que improvisa, aquélla es escrita y enviada de alguna forma como un regalo literario” (1996: 224). Además, añade que cada uno escribe la carta como “retrato de su propia alma” y que “en cualquier otra forma de 3 Creemos pertinente señalar, junto con este autor, que ya existía una riquísima tradición epistolar en el Medio Oriente.
243 Más que un cúmulo de letras: pensamiento y sentimiento a través de las cartas de religiosos y conquistadores en la Nueva España... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 composición literaria se puede ver el carácter del escritor, pero en ninguno como en el género epistolar” (1996: 227). También advierte que cuando se escriben cartas “al Estado y a personas reales. Tales […] deben permitirse un tono ligeramente elevado. Hay que tener en cuenta a la persona que se escribe” (1996: 234); y que además hay “temas propios de las cartas” al igual que “un estilo epistolar” (1996: 230). Ya antes, Aristóteles consideraba tres tipos de argumentos procurados por el discurso: “unos residen en el comportamiento del que habla; otros en poner al oyente en una determinada disposición; otros, en el propio discurso, por lo que demuestra o parece mostrar” (1998: 1356a). En otras palabras, el filósofo griego señaló los tres elementos necesarios en el esquema de comunicación: emisor (ethos), receptor (pathos) y de qué se habla o mensaje (logos). Con el paso de los años, si bien estos factores se siguen considerando para la elaboración de un discurso, los conceptos se han ido modificando, sobre todo en lo que se refiere al ethos, y se ha enriquecido el esquema al sumar el análisis de los roles de los participantes, así como el propósito de la comunicación, además de poder estudiarlos en su contexto histórico. Al examinar cartas de relación escritas en la Nueva España durante los siglos XVI y XVII hemos podido advertir algunas semejanzas, a pesar del tiempo transcurrido entre unas y otras y los diferentes escribientes, lo que, sin conocer estos datos, nos puede llevar a considerar que los textos podrían haber sido elaborados por la misma persona en una misma época. Aquí algunos ejemplos: (1) en esta villa nos detuvimos cuatro días valiéndonos de algunas cosas para proseguir nuestro viaje, pasado los cuales, y haviéndonos encomendado a Dios y a su santísima madre y pedídole favor y ayuda para todos nuestros desconsuelos, proseguimos el viaje comenzando con grandes deseos de servir a la majestad divina en esta santa obra (BNM, AFRA4, 1674). (2) Como ha siete años que ando en esta tierra trabajando y ver la aspereza de la tierra y la maldad de los indios […] y porque me pareció servicio de Dios y de vm que esta tierra se poblase […] (AGI, Patronato 84, R.25, 1533)5. (3) […] yo quedé de allí prendado para no dexar de ser muy servidor de vm, por el ánimo piadoso para con estas míseras gentes, y el zelo de justicia y gran desseo que en vm sentí de servir a Nuestro Dios, amparando estas míseras naciones, que es el fin que nuestro Dios quiere y su Majestad pretende en todos sus ministros. (AGI, Patronato 181, R.14, 1550). (4) A los naturales de aquella provincia, y a los que he topado por do pasé, he hecho buen tratamiento posible […] y en ninguna cosa han recibido agravio […] Yo he hecho todo lo a mí posible por servir a vm y descubrir tierra donde Dios Nuestro Señor fuera servido. (AGI, Patronato 184, R. 34/1/4, 1541). 4 Se refiere a la Biblioteca Nacional de México, Fondo Franciscano. 5 Se refiere al Archivo General de Indias, Sevilla, España.
244 Beatriz Arias Álvarez y Idanely Mora Peralta Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 En los fragmentos anteriores, pertenecientes a cartas de relación de conquistadores (ejemplos 2 y 4) del siglo XVI y de misioneros (ejemplos 1 y 3) de los siglos XVI y XVII, hemos podido observar que el emisor se presenta humilde, su hacer se encuentra al servicio de Dios y de la majestad. Lo anterior nos ha llevado a las siguientes interrogantes: ¿la tradición discursiva o en nuestro caso el género epistolar condiciona de manera fundamental la elaboración del texto de tal manera que los diversos escribientes no puedan diferenciarse? ¿Son el marco social y las instituciones existentes los que condicionan al tipo de emisor, es decir, el espacio o modelo cognitivo-social es el que asigna un rol y una imagen al ethos? Para resolver las anteriores preguntas es necesario contar con un corpus y una metodología adecuados. De ahí que analizaremos veinte cartas de relación escritas por religiosos en la Nueva España de los siglos XVI y XVII, además de cuatro cartas realizadas por conquistadores del siglo XVI, estas últimas para poder comparar estructuras y estilos. Nuestro trabajo, por un lado, se basa en el estudio de los textos desde su ‘contexto-social’6: vamos a examinar los documentos desde aquellas “propiedades generales de la situación que funcionan colectivamente como determinantes del texto, en cuanto especifican las configuraciones semánticas que el hablante conformará típicamente en contextos del tipo dado” (Halliday 1987: 145). Por el otro, consideramos que la imagen del ethos corresponde a modelos culturales extendidos y estos remiten a representaciones de grupo, por lo tanto, está condicionado por marcos sociales e instituciones preexistentes (Amossy 2018). Nuestro trabajo se encuentra dividido en los siguientes apartados: a) corpus y metodología; b) marco teórico; c) análisis epistolar y d) conclusiones. 2. Corpus y metodología El corpus de esta investigación se encuentra conformado de la siguiente manera: Para el siglo XVI se cuenta con cuatro cartas de relación escritas por conquistadores contenidas en el Corpus Electrónico del Español Colonial Mexicano (COREECOM): 6 Según Van Dijk para poder comprender un texto o un discurso es necesario conocer las distintas formas de ‘cognición social’ que comparten las colectividades: conocimiento, actitudes, normas, etcétera. El productor del texto se encuentra inmerso dentro de ciertos factores ‘sociales’ que determinan su discurso (2003: 167). Para este mismo autor, “la arquitectura global de la mente social que hemos construido tiene una base cultural general de creencias fácticas y evaluativos comunes. Esta base común es adquirida y aceptada por prácticamente todos los miembros y presupuesta en todo discurso u otra interacción” (1999: 61-62).
245 Más que un cúmulo de letras: pensamiento y sentimiento a través de las cartas de religiosos y conquistadores en la Nueva España... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 Hernán Cortés dirigida al Rey, 1526 (HC)7 Francisco Montejo dirigida al Rey, 1533 (FM) Francisco Vázquez de Coronado dirigida al Rey, 1541 (FV) Miguel de Legazpi dirigida al Rey, 1565 (ML) Cinco cartas escritas por religiosos, también del COREECOM: Pedro de Gante dirigida al Rey, 1532 (PG) Juan de Zumárraga dirigida al Rey, 1537 (JZ) Lorenzo de Bienvenida dirigida al Rey, 1548 (LB) Gregorio de Beteta dirigida al Virrey, 1550 (GB) Francisco Toral dirigida al Rey, 1564 (FT) Y cinco más obtenidas del libro Cartas de religiosos de Nueva España 1539-1593 (García Icazbalceta 1886): Jerónimo Ximénez dirigida al Prior del Monasterio, 1539 (JX) Jerónimo de Mendieta dirigida al Comisario General, 1565 (JM) Miguel Navarro dirigida al Virrey, 1568 (MN) Juan de San Román dirigida al Visitador General, 1571 (JSR)8 Francisco Ximénez dirigida al Virrey, 1588 (FX) Para el siglo XVII se cuenta con las siguientes cartas: Tomás Manzo dirigida al Virrey, 1656 (TM)9 Francisco Barbarigo dirigida al Comisario General, 1674 (FB) Juan Larios dirigida al Comisario General, 1674 (JL) Francisco Peñasco de Lozano dirigida al Prior del Monasterio, 1674 (FP) Antonio de Valdés dirigida al Comisario General, 1677 (AV) Juan Caballero Carranza dirigida al Comisario General, 1680 (JC) Pedro Gómez dirigida al Prior del Monasterio, 1689 (PG) Francisco de Vargas dirigida al Comisario General, 1696 (FdV) José de Arvizu dirigida al Comisario General, 1696 (JA) Eusebio Francisco Kino dirigida al Visitador General, 169810 (FK) Para la selección del corpus intervinieron dos parámetros: a) en cuanto a lo cualitativo valoramos que en las cartas de relación se observaran cuestiones narrativas y argumentación de los hechos; b) en lo que respecta a lo cuantitativo queríamos tener el mismo número de epístolas para ambos siglos. En cuanto a las cartas de los conquistadores no hubo una selección cuantitativa, nos basamos en la figura del conquistador y en el tipo de narrativa que establecían 7 Desde aquí en adelante se identificará la autoría de la carta con las iniciales señaladas para cada autor. 8 Se trata de un puesto administrativo. 9 Estas cartas se obtuvieron del Fondo Franciscano de la Biblioteca Nacional de México. 10 Tomada del libro de Pérez-Taylor y Paz (2007).
246 Beatriz Arias Álvarez y Idanely Mora Peralta Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 con el rey. Este último grupo nos permite hacer un contraste entre el discurso que corresponde a una comunidad religiosa, frente a la narrativa individual de los soldados dentro de un mismo tipo de texto. Nuestros documentos han sido clasificados cronológicamente y de acuerdo con el receptor, ya que este dato puede ofrecer pistas sobre las diferencias o semejanzas entre las diversas misivas. Además, las del siglo XVI corresponden a la región central de la Nueva España considerada, para la época prehispánica, como Mesoamérica (pueblos sedentarios); las del XVII son escritas en la parte norte que fue considerada como Aridoamérica (pueblos nómadas). Esto con el fin de identificar diferencias en cuanto a los diversos tipos de misiones novohispanas. Este estudio tiene como base un análisis discursivo-pragmático en el que se parte del evento comunicativo (cartas de relación): un emisor (conquistador o religioso) escribe un mensaje (una epístola) dirigido a un receptor (poder administrativo o eclesiástico). Este evento tiene un propósito y finalidad (informar e incitar) y se encuentra enmarcado en un contexto sociohistórico (Nueva España, siglos XVI y XVII). Tanto el emisor como el receptor desempeñan determinados roles dentro y fuera del discurso. Dadas las preguntas planteadas anteriormente, nos basaremos en los trabajos de Charaudeau (2004, 2009 y 2012) para analizar sobre todo el evento comunicativo y, para el estudio de la figura del ethos como portador de una imagen social, en los estudios de Maingueneau (2002), Amossy (2018) y del propio Charaudeau (2009). Debemos señalar que nuestra investigación no pretende ser un análisis exhaustivo de las cartas de relación, lo que queremos es advertir algunas de las características más representativas de este tipo de epístolas y cómo los patrones culturales pueden determinar la conformación del ethos en el discurso. 3. Marco teórico 3. 1. Marco histórico-cultural La historia testifica que los primeros religiosos en pisar tierras americanas en 1521 fueron tres frailes franciscanos de origen flamenco, posteriormente, según se señala, doce fueron los misioneros que, comandados por fray Martín de Valencia y a petición de los conquistadores, arribaron en 1524 con el único afán de propagar los dogmas de fe y convertir a aquellas almas que, según su ideología, se encontraban perdidas. Así, acompañados por un crucifijo, por unos hábitos y guiados por su vocación llegaron estos misioneros a un universo distante, en todos los sentidos.
247 Más que un cúmulo de letras: pensamiento y sentimiento a través de las cartas de religiosos y conquistadores en la Nueva España... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 En el vasto territorio de la Nueva España los misioneros franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas encontraron una tierra fértil para emprender su labor catequética y con ella se desarrollaron tres tipos de misiones: las de ocupación, las de penetración y las de enlace. Para Ricard (1986: 157) las primeras estaban formadas por una red bastante estrecha de conventos agrupados en torno a un centro; en las segundas las fundaciones eran precarias, tanto por las zonas como por el clima en los que se situaban; en cuanto a las terceras, los conventos formaban una línea más o menos directa, que los ligaba con la ciudad de México. Para los religiosos, cumplir con la tarea de evangelización no fue un hecho fácil de llevar a cabo; no solo se trató de realizar grandes travesías por diferentes territorios desconocidos, también se enfrentaron a una babel indígena con sus múltiples variantes dialectales. Al respecto y en su afán por “plantar la fe católica, levantar por todas partes la cruz de Jesucristo”11, esta problemática tocó las esferas de la Corona y entre cédulas y discusiones trasatlánticas optaron por dos vías: establecer el castellano como lengua principal o aprender la lengua de los naturales y enseñarles bajo este modelo, generalmente optaron por esta última. Así, los religiosos no solo invirtieron parte de su tiempo en elaborar materiales destinados para su predicación (catecismos, doctrinas y cartillas), sino también en escribir libros para el conocimiento de las lenguas (vocabularios, artes y gramáticas). El sistema socio-administrativo que imperaba en la antigua Mesoamérica fue modificado por los españoles. El repartimiento, las encomiendas y la conformación de la República de indios y de la República de españoles produjeron que el indígena fuera considerado para realizar trabajos que no desempeñaban los españoles y a los que no estaba acostumbrado. Esto se puede observar en una carta escrita por un misionero franciscano del siglo XVII: “El gobernador del Parral les tenía allá sus mujeres, hijos y chusma cautivos […] porque tenía noticias de que su gente cautiva padecía gravísimos trabajos en poder de los españoles” (PG). Si bien los religiosos consideraban a los indígenas como pobres, indefensos, desvalidos, miserables de acuerdo con la tradición cristiana de misericordia hacia el débil; algunos de ellos también realizaron vejaciones contra los naturales. Otro hecho que entorpeció el proyecto misionero fueron las diferencias entre los hermanos de hábito y el clero secular. De esta manera, podemos observar que la verdadera vocación en algunos religiosos aflora, convirtiendo a unos en notables varones y a otros descalificándolos por sus actos indignos. La participación numerosa de los religiosos franciscanos, de la estricta observancia, desde los inicios de la conquista se debió a que en ese momento 11 Obtenido de la carta de fray Toribio de Motolinía a Carlos V.
248 Beatriz Arias Álvarez y Idanely Mora Peralta Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 era la única orden en poseer un gran número de religiosos y cuando arribaron a territorio novohispano no solo trajeron consigo las instituciones vigentes de su orden, también dieron continuidad a la estricta regla de san Francisco: la pobreza. Con respecto a la jerarquía de la orden franciscana tenemos, en primer lugar, el ministro general, que es el más alto cargo y que se elige cada seis años; después el vicario general, que puede reemplazar al ministro cuando este esté ausente o impedido; seguido del comisario general, que rige una amplia zona geográfica y que presta ayuda al ministro general, los comisarios generales también se conocen como definidores generales; más abajo se encontraban el ministro provincial, que organizaba una zona menor, cada provincia tenía entre cuatro a ocho custodias, y el custodio encargado de varias casas o grupos de hermanos. Por último, se tiene al guardián o prior que era el encargado de una casa o convento, en este espacio vivía en comunidad un grupo de frailes que educaba y adoctrinaba a los indígenas. Con respecto a la geografía de la Nueva España, en el norte se establecieron las misiones (habitadas por misioneros e indígenas) y presidios (habitadas por soldados), los cuales se encontraban lejos de los centros urbanos principales, generalmente estas misiones estuvieron a cargo de los jesuitas y posteriormente de los franciscanos. Mientras que los misioneros del centro de México se relacionaron con pobladores establecidos en comunidades sedentarias, con grandes construcciones y un sistema socioeconómico complejo, en el norte la mayoría de los indígenas eran nómadas, lo cual dificultó aún más su conversión. 3. 2. La epístola como tradición discursiva Ya arriba mencionamos que la carta, como la conocemos, tuvo su origen en la antigüedad clásica y que Demetrio de Falero en su De elocutione señaló algunas de sus características. También es sabido que desde la antigüedad los tipos de carta podían ser variados al igual que el remitente: familiares, administrativas, entre amigos; además el tono podía ser suelto, refinado o serio dependiendo del asunto y de la relación emisor-receptor12. En cuanto a su estructura, lo único que se establecía como fijo era el saludo y la despedida. Durante la Edad Media, el género epistolar fue frecuente tanto en el ámbito oficial (el Estado y lo administrativo) como en el particular. En esta época se crearon formularios y Ars Dictaminis que ofrecían al escribiente fórmulas, patrones, expresiones para poder realizar diversos tipos de carta. Para el siglo XVI, según Castillo Gómez (2009), la cultura epistolar no solo se consolidó, sino que proliferó. Las cartas podían tener diferentes remitentes: reyes, religiosos, secretarios, comerciantes, nobles, escritores e incluso 12 Trueba (1996: 33) advierte que ya en el Typoi Epistolokoi se mencionan varios tipos de carta: de amistad, de reproche, inculpatorias, administrativas, suplicatorias, etc.
249 Más que un cúmulo de letras: pensamiento y sentimiento a través de las cartas de religiosos y conquistadores en la Nueva España... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 mujeres. Fue tanta la producción epistolar que los maestros de escuelas ejercitaban la escritura y lectura de cartas, de ahí que, en la misma Universidad de Salamanca, a mediados del siglo XVI, la redacción de este género formaba parte del currículo: “los alumnos debían ejercitarse con las epístolas de Cicerón y traducir al latín una carta breve distribuida por el regente” (Castillo Gómez 2019: 136). Durante el quinientos se difundieron manuales como el de Gaspar de Texeda de 1549: Cosa nueva: estilo de escreuir cartas mensageras cortesanamente, a diuersos fines y conceptos con los titulos y cortesias que se vsan. En esta obra el autor señalaba las fórmulas y tratamientos que se habían de dar según el receptor de la carta, por ejemplo: “A su Magestad. S.C. Catholica Magestad. Al cabo de la carta. Guarde y ensalce nuestro señor la vida e imperial persona y vuestra Magestad, por muchos y bienauenturados tiempos. En cortesía. Muy humilde seruidor y capellán de vuestra Magestad, que sus Imperiales manos besa. En el sobrescripto. A la S.C. Catholica Magestad. El emperador, rey nuestro señor”. Más adelante escribía: “Todos los grandes escriuen a su Magestad, como cualquier vassallo de los menores”. En esta obra se enlistan fórmulas de tratamiento y se exponen más de 140 cartas ‘modelo’ con diferentes remitentes, distintos receptores y disímiles propósitos: “De cardenal a gran Señor: dándole: el parabien de casamiento de hija”, “Al cabildo sobre negocio de las rentas de la iglesia”, “Carta de consolación de vn amigo a otro: por muerte de hermano encarescidamente”, “De vna señora Ilustre a vn cauallero: respondiendo a cosas graciosas” (Texeda 1549). Para 1552 se cuenta también con el manual de Juan de Icíar: Nuevo estilo de escriuir cartas mensageras sobre diversas materias, que era semejante al anterior en cuanto a proporcionar ejemplos de cartas que correspondían a diferentes situaciones de la vida social y diplomática de la época. Cabe señalar que Icíar ofrece un mosaico social y cultural del siglo XVI a través de sus cartas-ejemplo (Mateo Ripoll 1999). Mención aparte merece el Manual de escribientes (ca. 1552) de Antonio de Torquemada, en el cual se exponía una serie de consideraciones que debían ser tomadas en cuenta: El que començare a escribir una carta, ponga primero en su entendimiento y tenga delante de sus ojos, como espejo en que se mire, estas seis cosas: Quién, A quién, Por qué, Qué, Cuándo, De qué manera. Porque sin ellas irá como el çiego que ni sabe el camino ni tiene quien se lo enseñe, y aunque vaya atentando, por fuerça una vez o otra ha de dar consigo en algún despeñadero… (Torquemada 1552: 122). La relación autor-lector era prioridad, el escribiente tenía que reconocer la situación social del receptor para que pudiera emplear el lenguaje adecuado: “el
256 Beatriz Arias Álvarez y Idanely Mora Peralta Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 agua y sin comida” (FV); “e a la vuelta fallescieron con tormenta y trabajos del camino” (PG); “aquel día que llegué me dieron limosna de carne” (FB). En los tres ejemplos anteriores también podemos dar cuenta de algunas diferencias: 1) el conquistador se presenta generalmente como observador, únicamente narra: “llegué a la provinçia que llaman Quivira, donde me llevavan las guías y me abían señalado casas de piedra y de muchos altos, y no solo no las hay de piedra sino de paja” (FV); 2) mientras que en las cartas de los religiosos, dada su labor de evangelización, se advierte que el emisor se involucra al utilizar formas de modestia en la realización de su labor: “he trabajado medianamente sin provecho en la conversión y doctrina de los naturales” (PG); a lo que hay que sumar que su trabajo, a diferencia del de los conquistadores, se presenta como de convencimiento y no de imposición: “rogueles que saliesen de la tierra”(FB). Por lo tanto, podemos señalar que tres van a ser las características de los misioneros: fervor evangélico, modestia y sacrificio. Ahora bien, hemos visto cómo los conquistadores y religiosos presentan semejanzas en cuanto a la escritura de las cartas de relación debido a dos factores principales: a) el tipo de carta, y b) el rol que desempeñan en relación con el receptor. Sin embargo, también advertimos ciertas divergencias, creemos que estas se deben a la construcción de la identidad y de su propia imagen. Consideramos que dentro de la escritura de los religiosos hay rasgos, estructuras, formas que ayudan a la conformación de su imagen a través de la visión de sí mismos y desde la comparación con otros grupos sociales (Amossy 2018). Dado nuestro propósito, nos centraremos en analizar la construcción del ethos discursivo de los misioneros y posteriormente de los conquistadores. a) Visión de sí mismos En la construcción del ethos de los religiosos hay que advertir que la evangelización sustenta el ‘derecho a la conquista’ y que la figura del misionero se convierte en el símbolo cristiano y por tanto en la justificación de la expansión española. Dentro de la imagen del ‘misionero’ se integran, como ya mencionamos, el fervor evangélico, el sacrificio y la humildad. Su labor consiste en adoctrinar, bautizar y hacer discípulos de Cristo y por lo mismo extirpar todas las idolatrías y ritos gentílicos: (8) Por medio de los religiosos y siervos de Dios que en esta su viña han fidelísimamente trabajado, que no solamente le han quitado el servicio de las idolatrías y sacrificios de sangre y carne humana, y las tiranías y vicios nefandos, más aún estaba en disposición la masa de los indios para ser de la mejor y más sana cristiandad y policía del universo mundo (JM).
257 Más que un cúmulo de letras: pensamiento y sentimiento a través de las cartas de religiosos y conquistadores en la Nueva España... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 Resaltan en este párrafo dos cosas: el superlativo para indicar el trabajo “fidelísimo” y el gran resultado que se obtiene en la Nueva España “para ser la mejor y más sana cristiandad y policía del universo mundo”. Además, el propósito de evangelización trae como consecuencia el deseo de conocer al otro, los religiosos lo señalan de manera reiterada en sus cartas: (9) Nuestro Señor fue servido de me dar […] un poquito de noticia de la lengua de los naturales della para entender con ellos, así me la dio también luego para entender algún tanto de su ser y quilates y sentir sus faltas y necesidades y el modo que se podría tener para remedio dellas (JM). De ahí que una constante preocupación sea el de manejar las lenguas de los indígenas: (10) Y es que en muchos pueblos desta tierra hay gran falta de doctrina ansí de haber pocos ministros, y los más de ellos no saber las lenguas destos naturales que es un inconveniente irreparable (FSR). Ahora bien, la labor realizada en tierras americanas conlleva sacrificio y así lo hacen saber: (11) con la carga de tanta máquina de almas a su cargo como son tantas naciones bárbaras y más las necesidades que padecen así de hambres como de desnudez, porque ya tienen los hábitos más trabajosos, el descuido del camino y no tener los pobres mulas en que llevar suficiente (JL). (12) y así se nos mueren fray Martín de Valencia, de pura pena, y fray García de Cisneros principal, el año pasado, y fray Antonio de Ciudad Rodrigo, que es agora provincial, de un año acá está en eso, y este domingo que yo le llevé a predicar, volvió tal que de pura flaqueza se cae, de su estado ni puede comer, y crea que solas las confesiones de los indios y aprender su lengua, con andar a pie y comer tortillas y agua, desmayan en él (JZ). Pero también, nos advierten el gozo que tienen por las almas recuperadas al cristianismo: (13) salieron un buen trecho todos a recibirnos en forma de procesión con tres cruces que llevaban los más principales, nosotros alegres de ver junta una chusma de más de quinientas personas. Dimos gracias a nuestro señor por ver y oír principios del logro de nuestro trabajo (JL). Parte de la configuración del ethos del misionero, como ya mencionamos, es la de presentarse humilde, modesto, ya que es un siervo de Dios:
258 Beatriz Arias Álvarez y Idanely Mora Peralta Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 (14) Han andado como retirados por los montes desnudos a la inclemencia del tiempo y hoy están tan obedientes que al toque de una campana se juntan a la doctrina por mañana y tarde que enternecerán los más duros peñascos. Doy infinitas gracias a nuestro señor porque se valió de un instrumento tan vil y tan desechado como yo y me dio dos compañeros tan animados y conformes en la resignación al padecer por la conversión de las almas y con tanto gusto (JL). La esencia de los misioneros se sustenta tanto en la figura de Jesucristo como en la de sus antecesores, de ahí que la representación de sí mismos en cada una de las cartas implica construir, a través del discurso, una imagen cuyas cualidades afloran a través de la preocupación por el otro y del sacrificio. De tal manera que se presentan como siervos de Dios y como los constructores de su obra: (15) Bien muestra su divina piedad cuán adepta le es esta obra de doctrinar esta pobre gente, pues el fruto de su palabra hace crecer a ojos vistas cada día más; y envía a sus adalides que descubran nuevas tierras a donde el evangelio se predique (JX). (16) Escribo esto a vp para que vea y conozca cuán agradable es al señor el servicio que se le hace en procurar que vengan obreros a labrar esta su más grande viña (JM). En cuanto a la construcción del ethos hemos podido advertir que los conquistadores configuran su imagen de manera individual, revelan sus propios intereses. De tal forma que sus discursos no dan cuenta de trabajar bajo un mismo fin, ni mucho menos de tener un sentido de pertenencia a un grupo. Lo anterior se aprecia en los párrafos siguientes: (17) […] porque demás de aver gastado todo lo que tenía en servicio de vm estoy adeudado en treinta mil castellanos y por habello gastado en su serbicio yo lo diera por bien ampleado; porque nunca he deseado ni echo otra cosa beinte y un años que estoy en estas partes sirbiendo a vuestra Majestad. Suplico a vuestra Majestad que aunque mis serbicios no lo ayan meresçido, que pues que yo me mouí con tan buen deseo de poblar esta tierra por serbir a vuestra Majestad […]sea serbido de remediarme en mandarme probeher en alguna parte donde yo pueda serbir mejor a vuestra Majestad y yo sea aprouechado y pueda pagar lo que yo debo (FM). (18) yo estava pobre y adeudado, pusiera toda mi posibilidad porque se cumpliera lo que de mi parte se había prometido a vuestra Majestad, y así lo hiziera agora sino que como a vuestra Majestad en la relación escribo estoy tan alcançado y pobre que de todo cuanto he conquistado y ganado y servido a vuestra Majestad no me queda sino mi persona lastimada y herida en dibersas partes y puesta en necesidad (HC).
259 Más que un cúmulo de letras: pensamiento y sentimiento a través de las cartas de religiosos y conquistadores en la Nueva España... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 En los ejemplos citados se destaca el beneficio personal que desean obtener los conquistadores; el sacrificio y los trabajos que realizan no derivan, como en el caso de los misioneros, en un bien hacia otro, lo hacen para consolidar su posición ante el rey y su riqueza en el Nuevo Mundo. Su imagen corresponde a la del caballero medieval en cuanto a la forma de vasallaje y ‘servicio’ al rey. Todo lo cual se manifiesta en el reiterado uso de los pronombres personales (yo y me) y del posesivo de la primera persona (mi) a lo largo de sus escritos. b) Visión del otro Pero también, la construcción del ethos se puede dar en la mirada y representación que de los ‘otros’ se tiene. Así los religiosos asumen, frente a los naturales, una relación que se traduce como una figura paterna que vela por la integridad y el desarrollo cristiano de los hijos. (19) Yo lo he visto y tanteado todo y he reconocido la docilidad de los indios e obediencia que tienen, y la puntualidad y deseo de ser cristianos no ha de faltar por ellos (FP). (20) Y destos pobres indios miserables y desvalidos que teniendo desapartado vuestra real tendrán quien los ampare y patrocine (FB). (21) En la ranchería de san Andrés vinieron a dar la obediencia los cocomaricopas que es gente de más instinto y mejor semblante y traje como en su idioma, pero muy afable y muy dócil y emparentada con los pimas y desean ser cristianos como los demás pimas (FK). Asimismo, y bajo el lema conocido ‘anunciar y denunciar’ los frailes asumen el rol de guardianes cuya tarea se centra en velar por el buen gobierno de las almas, en sus discursos manifiestan su preocupación y dejan en evidencia los malos tratos a los que fueron sometidos los indígenas en el territorio de la Nueva España, no solo por los conquistadores y encomenderos, también por sus mismos hermanos de hábito y principalmente por los religiosos seculares. Los siguientes segmentos evidencian los actos e injusticias que realizaron los españoles: (22) y este levantamiento por maltratamiento que hazen a los indios los españoles, tomándole las mugeres y hijos, y dándole de palos y quebrándole piernas y braços, y matándolos y demasiados tributos y desaforados servicios personales (LB). (23) estos de Saltillo con muchas más veras porque reconocen se les han cumplido el término de tener a los indios por esclavos y de matar y de ahorcar y de vender esta gente sin dios, sin ley y sin justicia […] y luego lo harán porque dicen que les hemos de dar indios para todo aquello que se les ofreciere de trabajo, y los naturales tienen total aborrecimiento y miedo por las tiranías y crueldades que en diferentes ocasiones han usado con ellos (FB).
260 Beatriz Arias Álvarez y Idanely Mora Peralta Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 Si bien es cierto que las órdenes monásticas caminaban bajo el lema de la hermandad, en la práctica este principio no se cumplió a cabalidad. La historia nos enseña las discrepancias entre unos y otros desde la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: “Os digo esto porque cada cual anda diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo». ¿Está dividido Cristo?” (1985:1246). En efecto, no pasó mucho tiempo para que este tipo de diferencias siguiera aflorando en otras latitudes y en otros tiempos, sobre todo, en un territorio en el que la tentación por el poder y la riqueza ocupaban un lugar importante. En este espacio geográfico el clero ha tenido problemas internos y se ha visto manchado por diversos intereses económicos, políticos y sociales que imperan en su grupo. Para el trabajo que nos ocupa, aquellos frailes que ‘verdaderamente’ asumen su vocación y son conscientes de lo que profesan juzgan el comportamiento que sus compañeros tienen con los indígenas: (24) Tengo ya escrito los daños tan graves que la venida del reverendo padre fray francisco de Vargas había de causar en esta santa custodia y estos ya los hemos experimentado por mis graves culpas, aunque entró con la piel de oveja prometiendo venía a tener paz y a que todos nos conservásemos en ella, fue solo disimulando (JM). (25) ansí no conbiene a esta nueva Iglesia un clérigo codicioso, y idiota, y ambiciosso, y que él procure al obispado sin ser llamado, y luego se parte a España y deja la villa sin clérigo, y dize que a no estar proveído que sin duda se lo darán porque él tiene tales braços en corte que se lo darán (FT). Por último, dentro de la representación del ethos y dado el objetivo de denunciar tanto a sus correligionarios como a los españoles y autoridades, el religioso asume la veracidad de lo que dice y el compromiso que tiene con la autoridad: (26) y es verdad, señor, que andando visitando hallé un clérigo en la sierra Pánuco que tenía tantos pueblos e indios a su cargo (MN). (27) por esso no dexaré siempre de informar la verdad (y si yo no la dixere la verdad que es, nuestro gran Dios no me valga ni me dé la gloria) hasta que sepa que mis cartas o alguna dellas han aportado a manos de vuestra Alteza porque con mi conciencia no puedo hazer menos, pues el señor fue servido de traerme entre estos infieles, viendo las cosas que passan en desservicio de Dios y de su Majestad (LB). (28) Y no conviene a la consciencia de vuestra Majestad tener tales ministros en esta tierra; dígolo por la lealtad y fidelidad que a vuestra Majestad devo, y puniendo a nuestro governador delante; y a vuestra Majestad digo esto contra mis hermanos, que me quiebro los ojos en escrevir esto, y voy contra mí (FT).
261 Más que un cúmulo de letras: pensamiento y sentimiento a través de las cartas de religiosos y conquistadores en la Nueva España... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 En cuanto a los conquistadores, la visión que presentan de los otros está determinada por sus intereses; así encontramos que con respecto a los indios hay diversas representaciones, desde la más neutral: (29) La gente dellos es creçida y algunos indios hize medir y hallé que tenían diez palmos de estatura, las mugeres son de buena dispusiçion, tienen los rostros más amanera de moriscas que de indias (VC). Hasta la más crítica (30) La la gente della es la más y de más traiçiones que haya en todo el descubierto que nunca han muerto cristiano, sino a traiçion; ni han dado guerra, sino sobre pas, niguna cosa les preguntaba si había en la tierra que no me desían que si por haser me ir dalli a otra parte […] (FM). Dentro de las formas de expresión con las que aluden a otros españoles, estas se hacen patentes cuando se ven afectados: (31) Y no quieroy no quiero encarecer a vuestra Majestad el serbicio que en la presteza della hize, posponiendo mil peligros, pues es tan notorio cuantos alborotos y escándalos de entre los españoles y malos tratamientos de los naturales se ebitaron con mi llegada; porque como estavan tan rezientes los males y daños hechos por Gonzalo de Salazar y Pedro Armildes, y por los que los siguieron había tanto desasosiego; y como quiera que el tesorero Alonso d’Estrada y el contador Rodrigo de Albornoz los tenían presos cada día abía mil mobimientos y alborotos que llebavan muy mal remedio si Dios no lo remediaba con su mano, o como lo remedió con mi venida, lo cual se mostró bien en el regozijo y alegría que mostraron en ella así los naturales como los españoles (HC). Lo arriba mencionado se explica en relación con la falta de identidad de los conquistadores como grupo. Las referencias al otro dependen de su visión particular y se relacionan con el enaltecimiento de la labor individual que realiza el conquistador. En el siguiente fragmento hacemos notar como este hace valer su ‘derecho’ y toma atribuciones que en teoría estarían fuera de su jurisdicción: (32) yo trabajaba de sostenella disiéndoles cómo con algunos esclauos se podrán remediar; y en este tiempo embié a la Nueba España un bergantín con ciertos esclauos para traher algún herrage y allá dieron los eclauos por libres, no solamente aquellos, más aún todos los que de cuatro años a esta parte se han errado en esta tierra; no embargante que yo hauia hecho relasión al presidente y oidores de vuestra Majestad que residen en la ciudad de México (FM).
262 Beatriz Arias Álvarez y Idanely Mora Peralta Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 De lo anterior podemos colegir que las cartas de relación al ser un género convencional y rígido determinan el rol que juega el emisor ante el receptor. Las formas utilizadas por el yo para dirigirse al tú, que posee un rango muy superior, se encuentran en los manuales y formularios de la época. Hay que advertir que cuando se trata de cartas entre religiosos se establece una relación jerárquica de hijo a padre. Por un lado, tanto el imaginario social como las instituciones de la época coadyuvan en la configuración del ethos ‘misionero’. Los diferentes religiosos presentan ‘fervor evangélico, sacrificio, modestia’: son estereotipos que funcionan dentro de la sociedad virreinal. Ahora bien, para poder crear ‘su’ ethos no solo parten de la imagen de sí mismos, la contraponen a la imagen de ‘otros’, que condiciona y/o reafirma su propia representación. Así, la labor evangélica realizada con los ‘pobres, míseros y desvalidos indígenas’ se enfrenta a las crueldades, torturas, muertes y avaricia de los españoles y de otros religiosos. De acuerdo con el corpus estudiado, la imagen que construyen los misioneros de sí mismos no cambia, debido a la memoria colectiva, durante los siglos XVI y XVII; además es independiente del tipo de espacio geográfico que ocupen. Por el otro, en las cartas que hemos estudiado de los conquistadores no hay un discurso en el que se encuentren ejemplos de un ‘imaginario social como grupo’, todo gira alrededor de la figura individual y de sus intereses: de su posición de vasallos ante la autoridad real. Ahora bien, por último, se confirma la presencia de estereotipos ‘misionero’ (imagen colectiva) / ‘conquistador’ (imagen individual) que funcionan en el virreinato de la Nueva España. 5. Conclusiones A través de un primer análisis de nuestro corpus (20 cartas de relación escritas por misioneros y 4 escritas por conquistadores) surgieron dos preguntas: ¿la tradición discursiva o, en nuestro caso, el género epistolar condiciona de manera fundamental la elaboración del texto de tal manera que los diversos escribientes no puedan diferenciarse? ¿Son el marco social y las instituciones existentes los que condicionan al tipo de emisor, es decir, el espacio o modelo cognitivo-social es el que asigna un rol y una imagen estereotipada al ethos? Ahora bien, después de estudiar nuevamente las epístolas y con base en la revisión de formularios, artes y manuales que durante los siglos XVI y XVII se editaron en España y al realizar un análisis de tipo sociodiscursivo como los de Charaudeau (2004, 2009 y 2012), Maingueneau (2002) y Amossy (2018), pudimos advertir los siguientes fenómenos:
263 Más que un cúmulo de letras: pensamiento y sentimiento a través de las cartas de religiosos y conquistadores en la Nueva España... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 a) Detrás de los manuscritos hay toda una preceptiva en cuanto a la relación emisor-receptor y el tipo de tratamiento que se usaba. De tal manera que tanto los textos escritos por conquistadores como por religiosos respondían a las formas y fórmulas establecidas por la normativa de la época: ‘Sacra Cesárea y Católica Majestad’ y la forma ‘vuestra majestad’ para referirse al rey. Ahora bien, la presentación del remitente varía también según lo estipulado, los misioneros son ‘capellanes, vasallos y siervos’, mientras que los conquistadores son ‘siervos, vasallos y criados’. Se debe destacar que cuando los religiosos se relacionan con sus autoridades emplean fórmulas de parentesco como: ‘Muy Reverendo Padre’ y se presentan como ‘hijos y súbditos’. b) En cuanto al propósito comunicativo, en nuestro caso tanto el informar como el incitar estaban presentes en los dos tipos de escribientes: narraban su trabajo, el cual era llevado a cabo a pesar de las dificultades. Es decir, tanto misioneros como conquistadores informaban y trataban de conmover al receptor para que valorara su quehacer. Por lo tanto, podemos señalar que, en nuestro caso, el género o tradición discursiva condiciona el tipo de relación entre emisor y receptor, los roles que desempeñan y, por lo mismo, las formas y estructuras que reflejan dicha situación. c) Por último, consideramos que los misioneros conforman su imagen a través de un marco cognitivo-social, de un imaginario social que lo identifica con un grupo. Así, presentan en sus cartas tres características fundamentales: fervor evangelizador, sacrificio y modestia. Pero, además, construyen su identidad a partir de las diferencias que tienen con otros grupos. Así, mientras que los indígenas son caracterizados, de acuerdo con una tradición católica, por ser pobres y miserables, lo cual ayuda a edificar la imagen protectora y bondadosa de los misioneros; b) los españoles y otros religiosos son exhibidos por el maltrato a los naturales y por cometer actos de soberbia y avaricia. Por su parte, los conquistadores conforman su ethos de manera individual, exponen sus trabajos y dificultades los cuales redundan tanto en beneficio del rey como en su persona. Es por ello que la referencia a otros grupos es de manera individual y corresponde a sus propios intereses. En resumen, el análisis de nuestro manuscritos nos acerca a contestar las preguntas que hicimos al inicio de este trabajo: las tradiciones discursivas, en nuestro caso las cartas de relación, determinan la elaboración, construcciones y formas lingüísticas empleadas por el escritor; además los remitentes están condicionados tanto por una ‘imagen social’ como por un espacio sociohistórico que supeditan la conformación de su ethos: en el caso de los misioneros como colectividad, y en el de los conquistadores de forma individual.
264 Beatriz Arias Álvarez y Idanely Mora Peralta Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 6. Referencias bibliográficas: Adámez-Castro 2020: G. Adámez-Castro, “Las cartas al poder. Definición y evolución de una práctica epistolar (XVI y XVII)” en Historia y Sociedad, 38 (2020), pp. 46-70. Amossy 2018: R. Amossy, La presentación de sí. Ethos e identidad verbal (Buenos Aires, 2018). Aristóteles 1998: Aristóteles, Retórica (Madrid, 1998). Bajtín 2003: M. Bajtín, Estética de la creación verbal (México, 2003). Carta de san Pablo a los Corintios 1985: San Pablo a los corintios 1:12, Biblia Nacar-Colunga (Madrid, 1985). Castillo Gómez 2002: A. Castillo Gómez, “Del tratado a la práctica. La escritura epistolar en los siglos XVI y XVII” [en C. Sáez Sánchez y A. Castillo Gómez, coords.: Actas del VI Congreso Internacional de Historia de la cultura escrita, Barcelona, Calambur, 2002], pp. 79-107. Castillo Gómez 2019: A. Castillo Gómez, “Aprendizaje, arte y prácticas epistolares en España durante la temprana Edad Moderna” [en J. C. Galande y N. Ávila, coords.: Epistolarios de ayer, Diplomática de hoy, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2019], pp 133-166. Charaudeau 2004: P. Charaudeau, “La problemática de los géneros. De la situación a la construcción textual” en Signos, 37 (2004), pp. 23-29. Charaudeau 2009: P. Charaudeau, “Identité linguistique, identité culturelle: une relation paradoxale” [en C. Legarde, dir.: Le discours sur les <langues D’ Espagne> (1978-2008), Perpignan, Presses universitaires de Perpignan, 2009], pp. 21-38. Charaudeau 2012: P. Charaudeau, “Los géneros una perspectiva sociocomunicativa” [en M. Shiro, P. Charaudeau y L. Granato, eds.: Los géneros discursivos desde múltiples perspectivas: teorías y análisis, Madrid, Iberoamericana Vervuert, 2012], pp.12- 44. Demetrio [ss. IV – III a. C.] 1996: Demetrio de Falero, Sobre el estilo (Madrid, 1996). Espinosa 1578: R. de Espinosa, Arte de retorica en el qual se contienen tres libros: el primero enseña el arte generalmente, el segundo particularmente el arte de hystoriador, el tercero escriuir epistolas y diálogos (Madrid, 1578) [en línea] <https://www.rae.es/archivo-digital/arte-de-retorica- en-el-qual-se-contienen-tres-libros-el-primero-ensena-el-arte#page/145/ mode/2up> García Icazbalceta 1886: J. García Icazbalceta. Cartas de Religiosos de Nueva España 1539-1594 (México, 1886).
265 Más que un cúmulo de letras: pensamiento y sentimiento a través de las cartas de religiosos y conquistadores en la Nueva España... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 241-266. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.12 Gasca y Espinosa 1681: G. J. de la Gasca y Espinosa, Manual de avisos para el perfecto cortesano, reducido a un politico secretario de principes, embaxadores u de grandes ministros, a cuyo cargo es el despacho de las cartas missivas y dilatacion de sus decretos (Madrid, 1681) [en línea] <https://www.rae.es/archivo-digital/manual-de-avisos-para-el-perfecto- cortesano>. Halliday 1987: M. A. K. Halliday, El lenguaje como semiótica social. Interpretación social del lenguaje y del significado (México,1987). Icíar 1552: J. de Icíar, Nuevo estilo de escriuir cartas mensageras sobre diversas materias (Zaragoza, 1552). Maingueneau 2002: D. Maingueneau, “Problémes d’ethos” en Pratiques: linguistique, littérature, didactique, 113-114 (2002), pp. 55-67. Mançanares 1607: G. P. de Mançanares, Estilo y formulario de cartas familiares, segun el gouierno de Prelados, y señores temporales. Do se ponen otras cartas con sus respustas, y algunas de oficios de republica (Madrid, 1607) [en línea] <https://archive.org/details/ita-bnc-mag-00002975-001/page/ n456/mode/2up?view=theater>. Mateo Ripoll 1999: V. Mateo Ripoll, “Juan de Icíar y su nuevo estilo de escribir cartas mensajeras. Análisis y estructura de un modelo epistolar” [en J. L. Pereira y J. M. González, eds.: Felipe II y su tiempo, Cádiz, Universidad de Cádiz, 1999], pp. 507-517. Pérez del Barrio 1613: G. Pérez del Barrio Angulo, Direccion de secretarios de señores (Madrid, 1613) [en línea] <https://archive.org/details/bub_gb_ Jx3sTPtF5TIC>. Pérez-Taylor y Paz 2007: R. Pérez-Taylor y M. A. Paz, Materiales para la Historia de Sonora (México, 2007). Petrucci 2018: A. Petrucci, Escribir cartas, una historia milenaria (Buenos Aires, 2018). Ricard 1986: R. Ricard, La conquista espiritual de México (México, 1986). Texeda 1549: G. de Texeda, Cosa nueva: estilo de escreuir cartas mensageras cortesanamente, a diuersos fines y conceptos con los titulos y cortesias que se vsan (Valladolid, 1549). https://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro. do?id=397074. Torquemada [ca. 1552]1994: A. de Torquemada, Obras completas (Madrid, [1552] 1994). Trueba 1996: J. Trueba, El arte epistolar en el Renacimiento español (Madrid, 1996). Van Dijk 1999: T. A. Van Dijk, Ideología. Una aproximación multidisciplinaria (Barcelona, 1999). Van Dijk 2003: T. A. Van Dijk, Dominación étnica y racismo discursivo en España y América Latina (Barcelona, 2003).