Políticas públicas, asociacionismo y retorno. Un análisis para Sevilla de los años ochenta hasta nuestros días
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FACULTAD DE CIENCIAS DEL TRABAJO x Grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos Doble Grado en Finanzas y Contabilidad y Relaciones Laborales y RRHH TRABAJO FIN DE GRADO TITULO Políticas públicas, asociacionismo y retorno. Un análisis para Sevilla de los años ochenta hasta nuestros días. AUTOR Marta Martínez Romero. TUTOR/A Alicia Gil Lázaro. DEPARTAMENTO Departamento de Economía e Historia Económica. 03/07/2023 FECHA
1 ÍNDICE Introducción ………………………………………………………………… 3 Capítulo 1.- El contexto histórico de los flujos migratorios ……………… 5 1.1.- La etapa franquista y la apertura hacia el exterior …………………… 5 1.2.- Los flujos migratorios internos ………………………………………. 6 1.3.- Los flujos migratorios externos ………………………………………. 7 1.4.- El retorno de la emigración española ………………………………… 10 1.4.1.- Los factores condicionantes ……………………………………… 12 1.4.2.- Las políticas públicas de retorno …………………………………. 15 Capítulo 2.- Las políticas sociales en las guías del retorno ………………. 20 2.1.- Las Guías de retorno. Contenidos generales …………………………. 21 2.2.- Principales medidas propuestas en las guías de retorno ……………… 23 2.2.1.- La prestación por desempleo ……………………………………... 23 2.2.2.- Las prestaciones de jubilación y sanidad ………………………… 25 2.3.- Evolución de las medidas propuestas en las guías de retorno ……….. 28 2.3.1.- Principales cambios en los contenidos …………………………… 29 2.3.2.- Evolución de las medidas previas al retorno ……………………… 31 2.3.3.- Los trámites posteriores al retorno. Análisis del desempleo ……… 32 2.3.4.- Cambios en las políticas de acción social ………………………… 37 Capítulo 3.- El asociacionismo en el lugar de retorno y los retornados …. 43 3.1.- El asociacionismo de la emigración. Consideraciones generales……. 44 3.2.- La Asociación Sevillana de Emigrantes Retornados ………………… 47 3.2.1.- Origen y funciones ………………………………………………. 47 3.2.2.- Los retornados en la ASER ………………………………………. 51 3.2.3.- Principales problemáticas ……………………………………….. 54 3.3.- La experiencia de los retornados. Cuatro miradas a un mismo proceso 59 Conclusión …………………………………………………………………... 66 Bibliografía ………………………………………………………………….. 70
2 En primer lugar, deseo dar las gracias a Rocío Abad y Mario Alonso, responsables de la Asociación Sevillana de Emigrantes Retornados, por acogerme en su casa como a una más y prestarme una gran la ayuda para hacer mi Trabajo Fin de Grado. Por otro lado, quiero agradecer la colaboración de las siete personas retornadas que amablemente me han ofrecido el relato de su experiencia vital para que yo pudiera hacer el TFG. Finalmente debo darle las gracias a mi tutora Alicia Gil Lázaro, por guiarme y acompañarme en este tiempo de elaboración del trabajo. Y por supuesto no me quiero olvidar de mis dos pilares fundamentales, mi madre y mi pareja, que siempre han creído en mí y sin ellos no habría podido recorrer todo este camino. Quiero dedicarle este trabajo a mi abuelo Luis, que seguramente hubiese estado muy orgulloso de verme acabar la carrera y realizar un esfuerzo así.
3 INTRODUCCIÓN La emigración y el retorno son fenómenos que siempre han estado presente a lo largo de nuestra historia, en mayor o menor medida, por razones políticas, laborales o culturales. Esto ha hecho a muchos países ser lo que son a día de hoy. Los últimos siglos han estado marcados por un ir y venir de personas que primero han tenido que marcharse para luego regresar. España vivió desde fines del siglo XIX a fines del XX dos grandes oleadas migratorias que trasladaron a millones de personas fuera de las fronteras territoriales del país. La segunda de ellas, durante el régimen de Franco, llevó a cientos de miles de andaluces a otras ciudades españolas como Barcelona y Madrid y a ciudades europeas de países como Francia, Alemania y Gran Bretaña. De su retorno se ocupa este Trabajo Final de Grado. El objetivo de mi TFG es estudiar las políticas del Estado español hacia la emigración de retorno desde los años ochenta hasta nuestros días, entendiendo que es una realidad que continúa hasta el presente. Nos preguntamos en concreto si esas políticas verdaderamente se han hecho cargo de las personas retornadas. De igual forma, estudiamos cómo ha evolucionado esta responsabilidad estatal en el tiempo y la actitud de los retornados hacia las políticas estatales: en primer lugar, como colectivo social, viendo su labor asociacionista, y, en segundo lugar, como individuos, analizando sus experiencias personales. A través del análisis de las políticas asistenciales hacia los retornados nos preguntarnos ¿Hay cambios importantes en los contenidos en las últimas tres décadas? ¿han desaparecido ciertas prestaciones antes existentes o se han incrementado? ¿Se ha elevado la burocratización de los trámites o se ha simplificado? ¿Cuál ha sido, en definitiva, la evolución de las principales medidas del Estado hacia los retornados? De forma más concreta, es necesario saber cómo se han resuelto en la práctica las iniciativas estatales hacia el retorno y cómo han sido recibidas por los depositarios de estas. En última instancia, es necesario saber si la acción estatal está bien enfocada y gestionada o, si, por el contrario, el Estado no se ocupa como debiese de la cuestión del retorno de la emigración. Las fuentes primarias con las que he contado para este trabajo han sido diversas. En primer lugar, se ha acudido a una bibliografía consolidada de autores como Ana I. Fernández Asperilla, Carlos Sanz Díaz, Jordi Maluquer de Motes o Juan B. Vilar, entre
4 otros, quienes nos han aportado una visión muy detallada y minuciosa del fenómeno histórico de la emigración de retorno. Por otro lado, los gobiernos desde los años ochenta a la actualidad han ido editando y actualizando una serie de Guías de Retorno con las cuales difundir las medidas estatales entre la población retornada y las instituciones responsables. Se ha hecho una selección de siete de ellas con la idea de espaciarlas en el tiempo y abarcar así el período de análisis en su conjunto. Los contenidos de estas guías constituyen el grueso de las políticas públicas. Finalmente he contado con otra fuente primaria de excepcional importancia para este trabajo: las entrevistas realizadas tanto a Rocío Abad Vadillo y Mario Alonso Barrera, presidenta y vicepresidente de la Asociación Sevillana de Emigrantes Retornados (ASER) así como el testimonio de siete emigrantes retornados que nos han proporcionado su visión individual respecto a la aplicación de las medidas estatales hacia el retorno. El trabajo se ha estructurado en tres capítulos. El primero es de contexto histórico, analizamos el período del franquismo hasta la transición a la democracia con el fin de describir el gran movimiento migratorio a Europa que precedió al de retorno que aquí se estudia. En este capítulo se aborda también por supuesto la cuestión del retorno, sus causas, y la evolución a lo largo de los años hasta la época más cercana a nuestros días. Vemos aquí cómo el Estado va apareciendo lentamente en la escena de las políticas migratorias de retorno. El segundo capítulo aborda la acción estatal frente al retorno a través de una mirada descriptiva y analítica de las siete guías ya mencionadas. En ella valoramos tanto las continuidades de dichas políticas como las diferencias entre unas y otras, estableciendo tres grandes bloques que coinciden con distintos gobiernos. Por último, en el tercer capítulo se analiza la acción asistencial hacia los retornados por parte de la ASER y nos preguntamos hasta qué punto el Estado ha puesto en práctica las políticas de retorno, a través de cuatro historias de vida (de tres matrimonios y una mujer viuda), en las cuales las principales preguntas se han enfocado en la mirada de los retornados hacia las medidas de los gobiernos y las administraciones públicas. La cuestión del retorno es un tema actual, pero que hasta hace bien poco ha estado en el olvido y, a menudo, sigue estándolo. No podemos perder de vista que el proceso migratorio sigue estando vigente y que no es una cuestión del pasado, sino que también forma parte del presente. Por lo tanto, es importante estudiar cómo se ha desarrollado el proceso de retorno y las políticas públicas hacia los retornados, con el fin de entender mejor esta cuestión y actuar en ella de manera consciente y responsable.
5 Capítulo 1.- EL CONTEXTO HISTÓRICO DE LOS FLUJOS MIGRATORIOS Este primer capítulo contextualiza el período histórico del franquismo en el que se dio la gran oleada migratoria a Europa, desde mediados de los años cincuenta y hasta los años setenta, así como la corriente de retornos que se produjo después. Durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, las migraciones se frenaron, así que hasta 1946 no se levantaron los controles a la movilidad de la población. Sin embargo, durante todos los años cuarenta la emigración se restringió mucho y no se empezaron a dar salidas masivas hasta la siguiente década. En primer lugar, analizo la relación del régimen con las migraciones y los distintos tipos de flujos migratorios, para después hablar de la crisis de los años setenta y el cambio en el flujo migratorio, enfocándome en los retornos. 1.1.- La etapa franquista y la apertura hacia el exterior Antes de analizar los factores de expulsión hay que remontarse al final de la Guerra Civil Española (1936-1939) y sus consecuencias en los emigrantes. Como sabemos, tras la guerra se instauró un régimen dictatorial impuesto por Franco que duró hasta su muerte en 1975. Se considera que la dictadura tuvo dos grandes periodos, el primer franquismo al que se ha denominado de “autarquía” y el segundo, el desarrollista. El primero duró aproximadamente hasta el año 1959, y su principal característica fue el intento de establecer un estado totalitario y dotar al país de una autonomía económica basada en la autosuficiencia de recursos, el aislamiento exterior y la sustitución del libre mercado por la intervención del Estado en la economía. Esto supuso un profundo estancamiento económico y una gran disminución del nivel de vida de la población. Esta situación no favoreció al sector industrial español. El apoyo del régimen franquista a las potencias fascistas en la Segunda Guerra Mundial dejó a España al final del conflicto en una complicada situación de aislamiento internacional (Carreras y Tafunell, 2010: 264- 268). En este contexto fue muy difícil la emigración. La segunda etapa comenzó en la década de 1960, cuando el fracaso de la política autárquica y la necesidad de relacionarse con la comunidad internacional llevaron a la liberalización de la economía y la mitigación de los rasgos más fascistas del régimen para producirse así una apertura exterior y el fin del aislamiento. Mientras tanto, Europa se había recuperado ya de las consecuencias más graves de la guerra y estaba iniciando un
6 período de fuerte crecimiento. Este cambio en España vino dado por la presión que se ejercía tanto dentro como fuera del régimen por los que apostaban por un cambio en la orientación económica, a esto se unió el aumento de las protestas sociales y el atraso que llevaba España con respecto a otros países europeos. Además, se ponía en juego un nuevo contexto internacional donde se estaba fraguando una nueva guerra, la guerra fría, de modo que las grandes potencias occidentales hicieron la vista gorda frente al régimen debido a su posición estratégica según Carreras y Tafunell (2010: 337-338). Al comenzar la década de los años cincuenta, empezó a producirse “una distensión política hacia el régimen, especialmente, por parte de los Estados Unidos”, que se fraguó en los Acuerdos de 1953 y, en 1955, con el ingreso de España en la ONU. El cambio económico vino dado en primera instancia por el llamado Plan de Estabilización (1959), cuyo objetivo era poner fin al excesivo intervencionismo del Estado y avanzar hacia una liberalización comercial y financiera a través de la estabilización de la economía y la liberalización tanto interior como exterior de la economía. Este plan fue una exigencia del propio desarrollo económico que desde el exterior se “impuso” al régimen (Maluquer de Motes, 2008: 155). El resultado de esta segunda etapa fue un intenso crecimiento económico, entre 1959 y 1973 en el que España fue uno de los países que más crecieron dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Este alto crecimiento también se dio porque el país partía de un nivel muy bajo, pero se benefició del tirón económico de los países de su entorno y aprovechó la coyuntura de la modernización económica y social que se desarrolló en los años siguientes a escala europea. El sector industrial actuó como motor principal de la expansión de la economía española, pero además se modernizó la agricultura y aumentó la productividad general. Esto funcionó como mecanismo de expulsión de mano de obra que se desplazó a la ciudad, dando así paso a un éxodo rural y al inicio de los flujos migratorios hacia el exterior (Maluquer de Motes, 2008:179-186). 1.2.- Los flujos migratorios internos Para poder hablar del retorno y los retornados, es imprescindible estudiar antes por qué, cuándo, y hacia dónde emigraron los españoles que más tarde volvieron a su lugar de origen. Para ello, se deben analizar, para empezar, los dos tipos de flujos migratorios, los internos y los externos y pasar después a analizar la época de crisis de los años setenta, con el fin de entender el retorno.
7 Los movimientos migratorios hacia Europa tuvieron un precedente muy importante, el fuerte movimiento migratorio interior o éxodo rural. Es decir, las personas se movieron primero del campo a la ciudad y, en muchos casos, posteriormente dieron el paso de salir al extranjero. Este fenómeno está íntimamente ligado con el proceso de crecimiento demográfico. En España, como en otros países, el éxodo rural fue consecuencia de la modernización y transformación de los medios de producción de la agricultura, lo cual dejó a muchos campesinos sin trabajo. Esto, unido a las condiciones miserables de vida, provocó que la ciudad constituyera una posibilidad de mejora que ya no podían obtener en el campo (Maluquer de Motes, 2008:175-176). Las familias rurales fueron las grandes protagonistas del intenso movimiento migratorio en España con destino al medio urbano en la década de 1960. Concretamente, las zonas de Andalucía, Extremadura, Murcia y Galicia fueron las principales exportadoras de mano de obra agraria que buscaba mejorar sus condiciones de vida en las ciudades industriales. La puesta en marcha del Plan de Estabilización alentó el crecimiento urbano y las principales ciudades españolas fueron capaces de reabsorber la fuerza de trabajo excedente. Los destinos se centraron en los focos industriales de Madrid, Cataluña y País Vasco. Según Maluquer de Motes, se estima que el alcance del éxodo rural en los años cincuenta fue de medio millón de jornaleros, y en los años sesenta de más de un millón. Al mismo tiempo, otros muchos buscaron una oportunidad fuera del país. Aquellos que se marcharon al extranjero lo hicieron o bien desde las zonas rurales o bien después de haber llevado a cabo un primer desplazamiento a las ciudades que los habría preparado para esa segunda salida (2008:206-207). 1.3.- Los flujos migratorios externos Los flujos migratorios hacia Europa de mediados del siglo XX se consideran uno de los movimientos de población más importantes que ha habido. La pregunta que debemos responder en este apartado es por qué se reanudaron los flujos migratorios en España una vez que el contexto empezó a mejorar. La primera respuesta que se puede dar a esta cuestión es que las corrientes migratorias corresponden a factores socioeconómicos, pues cuando la situación interna empezó a mejorar, los individuos contaron con mayores recursos para efectuar la salida y sobrevivir el primer tiempo de expatrio. A lo largo de la primera mitad del siglo XX la emigración fue hacia América, mientras que en la segunda mitad predominó la emigración a Europa (Gráfico 1.I).
8 Gráfico 1.I.- La evolución de la emigración exterior española. Valores medios anuales, 1890-2000 (por quinquenio) Fuente: extraído de Reques Velasco, Pedro y De Cos Guerra, Olga (2003). “La emigración olvidada: la diáspora española en la actualidad”. Papeles de Geografía, (37), p. 205. Por otro lado, hay que contar con los cambios en la legislación y una visión más favorable del régimen a las salidas a partir de los años cincuenta. Según Maluquer de Motes, dentro de la reforma económica que se quería hacer en España hubo que introducir medidas para controlar la emigración exterior y alentarla para evitar tensiones sociales y en el mercado de trabajo interior. Estas medidas estaban orientadas a “promover y asistir la emigración de trabajadores a Europa” (2008:183-194). El organismo creado para gestionar los miles de desplazamientos de los españoles a partir de 1956 fue el Instituto Español de Emigración en España (IEE), instrumento fundamental de control de la emigración bajo la intervención estatal. Paralelamente, España se adhirió ese mismo año al Comité Intergubernamental para las Migraciones Europeas (CIME), que tenía como función organizar el flujo de trabajadores hacia los países que tenían dificultad para conseguir mano de obra (Sanz, Díaz, 2022:142-143). Aunque en la década de los años cincuenta aún persistía la emigración hacia América, esta fue menos intensa que la que se iba a dar unos años después, al comenzar un nuevo
15 Pero el rechazo generado hacia los retornados descansaba en cuestiones muy diversas. Generalmente los vecinos se habían acostumbrado a vivir sin ellos y su vuelta les producía cierto rechazo. Se les recriminaba, por ejemplo, volver en un momento de crisis económica, ya que eso suponía que podían quitar puestos de trabajos que ya eran muy escasos. Muchas veces también se les recriminaba el hecho mismo de no haber vuelto del país de acogida enriquecidos, ya que se suponía que allí tenían mejores condiciones e iban para ahorrar para labrarse un futuro. Esta visión sobre ellos les hacía muchas veces sentirse extraños en su propio hogar, llevándose una decepción por ello ya que habían idealizado el regreso al casa tras largo tiempo en el extranjero. No contaban con el hecho de que para los otros la vida también había continuado, como si nada hubiese pasado, mientras que para los retornados el lugar y las personas que allí estaban y que en un momento dado fueron sus vecinos y familiares habían cambiado (Fernández Asperilla, 2010: 247-248). En resumen, eran muchos los motivos que se ponían sobre la balanza a la hora de decidir si se volvía o no al país de origen y a todas ellas se le sumaba el factor decisivo de las estrategias migratorias, de las que se hablará más adelante. Queda examinar previamente el retorno durante la transición a la democracia, con el fin de adentrarnos en el apartado siguiente en las políticas migratorias y el marco normativo donde se desarrolló la emigración desde la crisis de los 70 hasta la transición. 1.4.2.- El retorno y las políticas estatales durante la transición Como se ha mencionado, el retorno hasta hace poco ha sido una cuestión de la que se “ha pasado de largo” y por la que no se ha mostrado tanto interés como por la emigración misma. En la época de la Transición a la democracia no fue una prioridad para el Estado español, tan ocupados entonces por construir un régimen nuevo, aunque desde el punto de vista académico los investigadores se empezaron a interesar por ello. Para los propios emigrantes, el retorno resultó mucho más complejo de lo que esperaban, a la hora de normalizar su situación administrativa en aspectos primordiales como la asistencia sanitaria, las pensiones o el reconocimiento de títulos académicos o formativos, entre otros. Todo esto tuvo cierta relevancia en momentos puntuales en los discursos políticos pues con la Transición se recuperó poco a poco el derecho a la información y la libertad de prensa, lo cual puso este tema al alcance de muchas personas en los medios de comunicación y generó una corriente de opiniones (Calvo, et al., 2021:158).
16 El IEE siguió siendo el organismo encargado de gestionar la política migratoria durante la época de la transición democrática. Los cambios de gobierno que se dieron en los años setenta y, en concreto, en las cuestiones relacionadas con el Ministerio de Trabajo, llevaron al IEE a reformular sus políticas migratorias y, ante el caudal de retornados, se empezó a considerar el retorno como un tema de importancia al que había que prestar una mayor atención desde la administración del Estado. En 1975, el director general del IEE comenzó a reconocer que los flujos migratorios de España con respecto de los de Europa habían sido de los más afectados por las medidas de restricción que marcaban los países de acogida y ponía de manifiesto la importante desventaja que suponía para España no pertenecer a la Comunidad Económica Europea (CEE), ya que, de esta forma, los trabajadores españoles no gozaban de los mismos derechos y las mismas protecciones que el resto de trabajadores que sí formaban parte, como los italianos o griegos (a partir de 1981) (Calvo, et al.,2021:161). Ese mismo año se establecieron una serie de “ayudas especiales a emigrantes que retornan a España” y por primera vez se destinó una partida del presupuesto nacional al retorno. Esta ayuda consistía en percibir el 75% del salario mínimo interprofesional vigente en aquel momento a lo que se le sumaba las cuotas de la Seguridad social. ¿Cuál fue el principal problema de esta ayuda? Que exigía cumplir unos requisitos para obtenerla como por ejemplo que los beneficiarios hubieran emigrado a través del IEE, lo que hacía que el alcance de protección de la medida se redujese a la mitad de los afectados debido a la complejidad de las circunstancias y de los requisitos exigidos (Calvo et al., 2021:162). Las medidas restrictivas de los países europeos y el estímulo al retorno continuaron mientras en España no se aceptaba la idea de que era necesario un cambio radical en las políticas migratorias (Fernández Asperilla, 2010: 272-273). No fue hasta el año siguiente en 1977 cuando el desarrollo de la política de retorno empezará a configurarse con el primer gobierno de Adolfo Suárez. Llegó entonces un cambio de dirección del IEE y con ello se replantearon los objetivos que debía perseguir la política migratoria española ante el retorno ante las restricciones impuestas en los países de acogida. Este mismo año se empezaron a facilitar algunas ayudas. Al año siguiente, un informe del IEE recalcaba la importancia de democratizar las estructuras del organismo y animaba a la creación de un Proyecto de ley de Emigración que tuviese en cuenta la cuestión del retorno. Este informe puntualizaba que “los miles de emigrantes que han retornado y retornan cada año se encuentran con graves problemas de desempleo, seguridad social, convalidación de estudios, viviendas [...]”Tras las elecciones de ese
17 mismo año se creó en el Congreso de los Diputados una Comisión de Emigración y a requerimiento de los grupos comunista y socialista se presentó la proposición de “Ley de Ayuda y Protección al Emigrante Retornado”, donde se exponían desde los argumentos que llevaban a cabo la vuelta de los retornados como las dificultades que se encontraban al llegar a España y la necesidad de que el Estado se hiciera cargo de estas personas hasta que estuvieran totalmente asentadas. (Calvo et al., 2021:163-164). Una cuestión muy importante fue el lugar que ocupó el retorno en la Constitución de 1978, donde esta cuestión adoptó un protagonismo central que marcaría una nueva etapa. El artículo 42 establecía que “El Estado velará especialmente por la seguridad de los derechos económicos y sociales de los trabajadores españoles en el extranjero y orientará su política hacia su retorno” (Constitución Española, 1978: 10). La situación con respecto a la aprobación de una nueva Ley de Emigración que contemplara plenamente la cuestión del retorno siguió siendo motivo de debate durante los años siguientes, ya que, además, los mismos retornados empezaban a tener voz en esta cuestión. Así, por ejemplo, un trabajador expuso al Rey en una de sus visitas antes del referéndum para aprobar dicha ley: “Se quiso hacer una ley de emigración cuando todos estábamos fuera; no habrá que esperar a que todos volvamos para preparar la ley de retorno” (Calvo et al., 2021:165). Tras varios años y con la victoria del partido socialista en las elecciones del año 1982, el debate sobre el retorno y la Ley de Emigración consiguieron aún una mayor importancia y Felipe González anunciaba después de la victoria que la aprobación de dicha ley estaba prevista para pocos años después que nunca llegó a ser aprobada (Calvo et al., 2021:166-167). No fue hasta 2007, con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando se creó una oficina especializada para la atención de los retornados, con el fin de ofrecer información y coordinar tanto a particulares interesados como a organizaciones involucradas en el retorno y a la propia administración, un espacio que seguramente llegaba con muchos años de retraso (Fernández Asperilla, 2010: 257). En toda esta cuestión también interfirió, como se ha dicho, la opinión pública, ya que, con la recuperación de la menguada libertad de prensa, muchos artículos en diferentes periódicos, tanto los más tradicionales como los más recientes y progresistas participaron en el debate sobre la cuestión del retorno Como mencionan estos autores: “[...] la aproximación al retorno y a la nueva Ley de Emigración se hará a partir de los diarios ABC, calificable de “neofranquista”, La Vanguardia Española, de tendencias monárquicas, El País, fundado en las postrimeras del franquismo, progresista y más tarde
18 con afinidades claramente socialdemócratas, y Mundo Obrero, semanario y órgano oficial del Partido Comunista de España desde los años 30” (Calvo et al., 2021:164). Durante la Transición, estos medios publicaron numerosos artículos donde por lo general tachaban de falsas esperanzas lo que se estaba debatiendo paralelamente en la política y muchos reivindicaban tanto que se invirtiese como que se creasen programas que asegurasen una vuelta digna a los retornados (Calvo et al., 2021: 157-175). Un ejemplo de estos artículos se puede ver en un extracto del periódico El País de 1981: Sin embargo, se echa de menos el instrumento legal -una ley de emigración actualizadaque armonice y otorgue coherencia a una normativa tan dispersa y disgregada, al tiempo que desarrolle los principios rectores de la nueva política emigratoria. El anteproyecto elaborado por el Gobierno, que debe ser discutido y aprobado, en su caso, por las Cortes Generales, se está demorando demasiado (Calvo et al., 2021:167). Para concluir este capítulo, el análisis del contexto histórico del franquismo y las migraciones, así como de los factores del retorno y de las vivencias de los propios trabajadores emigrantes y sus familias, permiten concluir que no fue hasta su vuelta y el fin de la dictadura cuando se empezó a tener en cuenta como actores importantes en la sociedad y la economía españolas, aunque muy lentamente y no a la altura de lo que debía haberse hecho. El Estado debía volcarse con ellos y sus problemas para hacer su proceso más llevadero. Los debates sobre esta cuestión y la Ley de Emigración estuvieron marcados por la necesidad de tutelar los derechos de los trabajadores a través de un marco legal y su integración social frente al miedo del Estado por los regresos masivos y una cuestión que hasta ahora no se había tenido en cuenta y se encuentran por tanto con la situación “preconstitución” y la “post-constitución” si así podemos definir dos periodos distintos donde se puede hablar del retorno. Por ello, en el próximo capítulo haremos un análisis sobre la cuestión de cómo el Estado ha provisto de herramientas para asistir y proteger a los retornados a través de los años, en cuestiones importantes, como en el ámbito laboral, la seguridad social y otros. Lo haremos a través del examen de las Guías de Retorno diseñadas por el propio Estado en primera instancia y algunas por las comunidades autónomas para ver cómo se ha asumió esta cuestión por el Estado español.
19 Capítulo 2.- LAS POLÍTICAS SOCIALES EN LAS GUÍAS DEL RETORNO En este capítulo se aborda la labor del Estado frente a los retornados desde la época de la Transición hasta nuestros días. Nos preguntamos cómo el Estado se ha hecho cargo de las necesidades de los retornados y cómo este tema ha evolucionado a lo largo de tres décadas. Para ello utilizaremos una selección de Guías de Retorno, documentos que han sido elaborados por los distintos gobiernos con el objetivo de proporcionar información para ayudar a los emigrantes a preparar el proceso de retorno desde antes incluso de la llegada, así como los trámites que debían realizar con posterioridad, y la información sobre las ayudas o prestaciones a las que podían optar. Para poder realizar el análisis de la evolución de la función estatal frente a los retornados, he hecho una selección de guías espaciadas en el tiempo (las de 1988, 1994, 1998, 2000, 2008, 2017 y 2022), de forma que permitan vislumbrar si ciertas cuestiones primordiales para la reintegración de los retornados como el desempleo, las ayudas sanitarias, las pensiones o la educación han evolucionado a lo largo de estas décadas o presentan más continuidades que cambios. Por otro lado, hay que dejar claro que, para concretar los resultados de las políticas migratorias habría que acudir a cifras del INE u otras fuentes, ya que las guías de retorno son solo las propuestas de las políticas migratorias que el Estado deja en manos del propio retornado y, como bien indica su nombre, son sobre todo documentos de índole informativa y en cierta medida propagandística, en tanto extienden una idea respecto a la presencia del Estado y su cobertura asistencial en el fenómeno del retorno. Ya vimos en el capítulo anterior que la cuestión del retorno de la emigración se convirtió en un tema de interés tanto para el Estado como para la sociedad durante la transición a la democracia. Desde 1975 se empezaron a tomar medidas para ayudar a los retornados, pero no se llegó a crear una ley. En 1978 el retorno adquirió un protagonismo central que marcó una nueva etapa cuando se introdujo la cuestión del retorno en la propia Constitución. En los años posteriores se fueron desarrollando diversas medidas, hasta 2007 cuando se creó una oficina especializada para los retornados. Otra cuestión importante para entender la función de estas guías es que para los retornados resultaba muy difícil normalizar su situación respecto a la tramitación de sus pensiones, subsidios de desempleo, búsqueda de empleo o convalidación de títulos, entre otros. De esta forma, a través de las guías, los retornados podían obtener información
20 sobre las prestaciones y ayudas a las que tenían derecho, así como los requisitos para tramitarlos. Se pretendía con ellas, pues, ayudar a quienes habían vivido en el extranjero en el proceso de integración en la sociedad de origen. En primer lugar, se describen los contenidos generales de las guías seleccionadas. A continuación, se analizan y comparan con el fin de vislumbrar los cambios y las continuidades en las políticas estatales que estas reflejan, durante las tres décadas posteriores y hasta el presente, en las cuales los retornos se han ido escalonando. 2.1.- Las guías de retorno. Contenidos generales Estas guías se crearon como la expresión resumida y divulgativa de la respuesta estatal a los principales problemas o las necesidades básicas e inmediatas que se encontraban los retornados al volver a España. La pregunta que surge en este apartado es qué reflejan estas herramientas prácticas sobre las necesidades de los retornados. Todas las personas necesitan un trabajo y si no lo tienen, necesitan unos ingresos para vivir y de ahí aparece la prestación por desempleo. Por otro lado, muchos de los retornados volvían en edad de jubilarse, por lo que necesitaban integrarse en el sistema de pensiones español. Otras necesidades básicas giraban en torno a la vivienda, la sanidad o la educación. Desde la perspectiva de la administración del Estado, todas estas cuestiones generan unos trámites por los cuales debían pasar los retornados: reunir una documentación tanto del país de destino como del de origen, entregarla en ciertas oficinas, rellenar formularios de solicitud, cumplir unos plazos, esperar respuestas y otros. Todas estas necesidades, de una forma u otra, aparecen en las guías. De esta forma, se puede afirmar que se trata de trámites que los retornados, al igual que otros ciudadanos cualquiera, han necesitado hacer a lo largo de estas décadas. Si el artículo 42 de la Constitución Española establecía el deber de los gobiernos de orientar la política social y económica, entre otras metas, a la del retorno y la plena reintegración del emigrante, las guías debían cumplir ese objetivo a través de un formato divulgativo, fácil de encontrar y de entender para las personas a las que iban dirigidas. Las guías suelen comenzar con los trámites previos y posteriores al retorno. Estos trámites se plantean como el primer paso para la plena integración de los retornados en España. Conllevan requisitos para la adquisición de documentos como la recuperación de la nacionalidad española, la obtención del Documento Nacional de Identidad o la acreditación del emigrante retornado.
21 Por otro lado, estas personas que retornan a España solían traer consigo pertenencias, muebles, maletas, máquinas, electrodomésticos; transportaban también el dinero que habían estado ahorrando en el país de acogida; se han casado y han tenido hijos; han aprendido a conducir y querían traer su auto; asuntos todos que parecen sencillos y cotidianos, pero que, a la hora de mudarse de país, descubrían que estaban reguladas o debían regularizarlas. A menudo los retornados llevaban mucho tiempo fuera, décadas sin contacto con la vida española, de modo que la burocracia estatal y los trámites de papeles podían ser complicados. Debían entender e interiorizar estas reglas de la administración para poder acceder a las prestaciones, que también aparecen en las guías. En términos generales, las políticas estatales de retorno estaban enfocadas a cubrir las necesidades principales de los retornados. A continuación, veremos cuáles eran. No podemos analizar en este capítulo si estas políticas se han cumplido, a cuántas personas han ayudado o si han sido suficientes o no, pues no se ha contado con las fuentes que provean de tal información. Simplemente se ofrece una mirada descriptiva de las medidas reflejadas en las guías para ver después cómo han ido evolucionando. Se entiende por desempleo la situación de la persona que está en condiciones de trabajar, pero no tiene empleo o lo ha perdido. Desde la perspectiva de las ayudas del Estado, la prestación por desempleo se otorga a dichas personas que tienen condición de trabajadores, están dispuestas y tienen capacidad para trabajar, pero carecen de empleo. La prestación por tanto se concede cuando una persona no tiene empleo y necesita una fuente de ingresos para vivir. El fenómeno del desempleo se ha convertido a lo largo de los años en uno de los principales problemas de los países desarrollados. Este problema afecta no solo al mercado de trabajo, sino también al ámbito social. El desempleo en España, como en otros lugares de Europa, se elevó sustancialmente tras la crisis del petróleo, en el periodo entre 1977 y 1985. En los años siguientes hasta la actualidad, el número de parados de larga duración ha ido variando conforme a la situación económica del país. La prestación por desempleo aparece en todas las guías, de la primera a la última, pues la falta de trabajo es un problema latente de esta sociedad, que afectó enormemente a los retornados, justo en el momento en que más se elevaban en España la tasa de paro. En las guías se refleja cómo la prestación por desempleo tiene varios niveles y se desarrollan aspectos tales como la forma de tramitarla, el inicio y la duración; o algo tan importante como el contenido de esta o los requisitos para poder obtenerla. Todas estas cuestiones estaban y siguen estando, lógicamente, reguladas por ley.
22 Otras medidas que aparecen expresadas las guías son las ayudas enfocadas a la acción social. Estas engloban la asistencia sanitaria, tanto para los pensionistas como para las personas en situación de desempleo o sin recursos económicos. Por otro lado, se desarrolla la cuestión de las pensiones. Se trata por lo general de las pensiones de jubilación o ancianidad e invalidez, aunque también se desarrollan, en menor medida, las pensiones de orfandad y viudedad. Las primeras vienen dadas por una situación en la que una persona, por edad, enfermedad o accidente, ve reducida o anulada su capacidad laboral. Estas prestaciones, al igual que las anteriormente mencionadas, tratan de cubrir la pérdida de ingresos en este tipo de situaciones. Además de estas prestaciones, también podemos encontrar otras formas de protección social donde se ofrecen ayudas orientadas a la estancia en residencias para personas mayores o personas en estado de pobreza. Otra medida importante para guiar a los retornados es la educación. Las ayudas educativas rigen para aquellas personas que han estudiado y obtenido títulos en otros países y que a su vuelta necesitaban convalidar u homologar títulos, estudios de menor o mayor grado, así como regular el ingreso de sus hijos en centros escolares, solicitar ayudas o becas para el desarrollo de los estudios y otros. Las prestaciones citadas se hallan presentes, en mayor o menor medida, en todas las guías, aunque más adelante veremos que algunas han evolucionado. A medida que las guías se han desarrollado, encontramos en las primeras la aplicación de ciertas medidas que en su momento serían importantes, pero que después han ido desapareciendo de los índices mientras que se ha ido añadiendo o modificando la información respectos a otros asuntos de mayor actualidad e importancia. Las guías reflejan, en definitiva, la propia modernización de la administración social del Estado. 2.2.- Principales medidas propuestas en las guías de retorno 2.2.1.- La prestación por desempleo En este apartado se estudian detenidamente las medidas más importantes que las guías muestran y su desarrollo. La primera de ellas es, como dijimos, el desempleo, porque aparece en todas las guías y se trata de una necesidad que debe cubrirse en todo momento. La prestación o protección por desempleo se estructura en dos niveles: el contributivo y el asistencial. En primera instancia, el nivel contributivo consiste en una prestación económica y la cotización relativa a la Seguridad Social que la realizar el Instituto Nacional de Estadística mientras dure la prestación. Tienen derecho a recibir esta
23 prestación los trabajadores que retornen a España habiendo dejado de trabajar en el extranjero y que cumplan unos requisitos. Estos han ido cambiando con los años, y de manera paralela han ido actualizándose los contenidos de las guías de retorno. Sin embargo, en todas ellas aparecen una serie de requisitos comunes y estables en el tiempo: acreditar el periodo cotizado en el extranjero, no estar percibiendo o tener derecho a percibir una prestación por desempleo en otro país, e inscribirse como demandante de empleo en España, entre otras. El derecho de la prestación da inicio al día siguiente de la fecha del retorno, siempre que la solicitud para la prestación se haya realizado dentro de los quince días siguientes a la llegada. En caso contrario. se reconocerá el derecho desde la fecha de la solicitud. Para saber cuánto dinero se va a percibir por la prestación por desempleo, es decir, la cuantía de la percepción, se aplican ciertos porcentajes a la base reguladora del salario, que son diferentes según el periodo en el que se encuentre la prestación. Lo que se establece de forma inamovible es que la cuantía no puede estar por debajo del Salario Mínimo Interprofesional vigente (SMI)1 y posteriormente del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples vigente (IPREM), tampoco superarlo hasta una determinada cifra, salvo por tener hijos a cargo.2 Posteriormente las guías desarrollan una serie de trámites que deben seguirse para poder obtener la prestación. En segundo lugar, se encuentra la prestación por desempleo a nivel asistencial, la cual contempla, además de una prestación económica, la prestación de asistencia sanitaria y, en su caso, la protección familiar siempre que se cumplan los requisitos estipulados. En este caso son beneficiarios los trabajadores que no tengan derecho al nivel contributivo o lo hayan agotado. En este nivel la duración de la prestación es de seis meses, los cuales se pueden prorrogar hasta un máximo de dieciocho meses siempre que se mantengan los requisitos. La cuantía también está fijada según unos parámetros, es decir, tiene un mínimo que se estipula a través de SMI o el IPREM, según la fecha de la guía. También desarrolla como tramitar este nivel de la prestación de desempleo. 1 El salario mínimo interprofesional (SMI) es uno de los indicadores clave de la economía de un país. Afecta tanto al poder adquisitivo de los trabajadores como a los ingresos de la Seguridad Social, que establecen las bases de cotización a partir de este. Esta retribución mínima es fijada anualmente por el Gobierno después de consultar con los representantes sindicales y empresariales, teniendo en cuenta los indicadores. El primer salario mínimo interprofesional se fijó en enero de 1963 y era de 1.800 pesetas mensuales. Desde entonces, y hasta llegar a los 950 euros actuales, su importe ha experimentado muchos cambios. 2 El indicador público de renta de efectos múltiples (IPREM), nació en 2004 para sustituir al salario mínimo interprofesional como indicador del nivel de renta para determinar la cuantía de determinadas prestaciones, beneficios, servicios públicos o subsidios como el de desempleo (art. 2 del RD Ley 3/2004, de 25 de junio).
24 2.2.2.- Las prestaciones de jubilación y sanidad En cuanto a las prestaciones dirigidas a la jubilación y la sanidad, las guías han ido cambiando, porque al inicio la información se condensaba prácticamente en un solo apartado y los conceptos eran muy generales. A lo largo de los años, tanto en materia de pensiones, jubilación y sanidad o seguridad social se va planteando con más enjundia, otorgándole a cada cuestión más importancia y por lo tanto más desarrollo. En las primeras guías, las de los años 1988 y 1994 podemos ver cómo el desarrollo de las prestaciones anteriormente mencionadas es más escaso, recogiendo todo su contenido en un apartado titulado como Acción Social.3 En este apartado se desarrollaba la asistencia sanitaria para pensionistas retornados, en la cual se distinguían diferentes procedimientos, dependiendo de si los retornados procedían de los países comunitarios, o si, por el contrario, procedían de Suiza y otros países. La tramitación de ambas se debía llevar a cabo en las oficinas del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).4 Por otro lado, se desarrollaron las pensiones asistenciales por ancianidad o invalidez, que tenían carácter supletorio y estaban dirigidas a personas que no habían cotizado en la seguridad social o no tenían el mínimo exigido para obtener la prestación a nivel contributivo. Para ello había que cumplir una serie de requisitos5. Además de estas prestaciones, estaba la asistencia sanitaria de la seguridad social a personas sin recursos económicos que fueran españoles y tuviesen establecida su residencia en territorio español. La asistencia sanitaria reconocida tenía la misma extensión, contenido y régimen que la del régimen general de la Seguridad Social. No hay que olvidar las pensiones no contributivas de la Seguridad Social para invalidez y jubilación. Se trata de prestaciones económicas de la Seguridad Social que estaban destinadas a aquellos necesitados que no hubiesen cotizado a la Seguridad Social o lo hubiesen hecho por un periodo inferior al mínimo para poder optar a una pensión contributiva. En esta modalidad debían carecer de recursos económicos para poder subsistir. La cuantía económica destinada a estas personas variaba según los convivientes, 3 Guía del Retorno, 1994; y Guía del Retorno, 1998: 24-38. 4 El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) es la entidad de la Seguridad Social de España que gestiona y administra las prestaciones económicas más importantes del Sistema de Seguridad Social. Fue creado en noviembre de 1978 por el Real Decreto-ley 36/1978, de 16 de noviembre, sobre gestión institucional de la Seguridad Social, la salud y el empleo. Tiene una Dirección General, ubicada en la capital de España, y cincuenta y dos direcciones provinciales, ubicadas en cada una de las provincias españolas y en las ciudades de Ceuta y Melilla. 5 Algunos ejemplos de requisitos eran tener sesenta y ocho años cumplidos (guía 1988) o sesenta y seis años (guía 1994) o ser mayor de dieciocho años y padecer una enfermedad o invalidez que le incapacitase para trabajar o no tener unos ingresos superiores al importe anual de la pensión.
31 para proceder al traslado, etc.20 Esta medida igualmente desapareció en las guías de 1998 y 2000, reapareciendo en la guía de 2008 hasta la actualidad, aunque en la guía de 2022 se amplía, añadiendo, por ejemplo, un subapartado donde se informa de cómo trasladar el mobiliario, bienes personales y demás desde Reino Unido a partir del 1 de enero de 2021.21 Por otro lado, en las guías de 2008 a 2022, en los trámites previos hay dos subapartados que no aparecen en el resto de las guías, enfocados al aviso previo del retorno y la baja consular.22 De forma particular, encontramos en la guía de 2022 un subapartado en los trámites previos dedicado a la información relacionada con la pandemia del virus COVID-19. Ya que esta pandemia afectó de forma especial a la movilidad y el ámbito laboral y se deja en la guía unas páginas a las que se puede acceder para la informarse sobre las medidas en vigor que había en cada momento.23 Más allá de esto, el resto de los subapartados de todas las guías está enfocado a las mismas materias: documentación referida a la nacionalidad española, DNI, pasaporte, cuentas bancarias y trámites de automóviles y permisos de circulación. 2.3.3.- Los trámites posteriores al retorno. Análisis del desempleo En las primeras cuatro guías estos trámites posteriores al retorno están englobados paradójicamente en el apartado de los trámites previos. Sin embargo, de 2008 en adelante se subdividen en otro apartado en el cual se desarrollan materias tales como el empadronamiento, el certificado de emigrante retornado y certificaciones de nacimiento, matrimonio o defunción.24 En la última guía este apartado es más extenso, ya que se añade el canje, sustitución o renovación de permisos del Reino Unido o el Modelo 720 de declaración informativa sobre bienes y derechos situados en el extranjero o la declaración de inversiones en el exterior – modelo D-6.25 20Guía de Retorno, 1988: 7. Guía de Retorno, 1994: 7. 21 El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte dejó de ser Estado miembro de la Unión Europea y pasó a tener la consideración de tercer Estado el 31 de enero de 2020, tras la ratificación del Acuerdo sobre la Retirada del Reino Unido de la Unión Europea y de la Comunidad Europea de la Energía Atómica. 22 La Baja Consular facilita a los españoles que regresan ciertos trámites en relación con la entrada en aduanas de sus enseres, así como de otro tipo, por lo que es muy útil solicitarla antes de finalizar su estancia en el extranjero. Además, el certificado del periodo completo de residencia y matrícula en una jurisdicción consular sirve de justificante oficial sobre la totalidad de tiempo residido en el extranjero. Guía de Retorno, 2022:16. 23Guía de Retorno, 2022: 11. 24Guía de Retorno, 2008: 15-22. Guía Retorno, 2017: 15-25. Guía Retorno, 2022: 21-33. 25Guía de Retorno, 2022: 32-33.
32 En lo referido al desempleo, se puede observar que los cambios no son muchos a lo largo de las siete guías. Como ya se dijo, en todas las guías los niveles de protección del desempleo son dos, nivel contributivo y nivel asistencial. De igual forma, en todas las guías el nivel contributivo consta de una prestación económica y la cotización de la Seguridad Social por parte tanto de la empresa como el trabajador. En el nivel asistencial la prestación consiste en una cuantía económica y la prestación de asistencia sanitaria y la protección familiar. Esto se mantiene igual en todas las guías. En el nivel contributivo, sin embargo, hay algunos pequeños cambios a lo largo de este período. En la primera guía, se establecieron una serie de requisitos de acceso para la prestación por desempleo en el citado nivel contributivo, como acreditar la condición de emigrante retornado, proceder de un país con el que España tuviese suscrito un convenio en materia de desempleo y cumplir las condiciones necesarias.26 En caso de no tener ese convenio suscrito o cumplir las condiciones, se solicitaba acreditar una cotización a la Seguridad Social española de al menos seis meses en los cuatro años previos, siempre que estas cotizaciones se hubiesen dado después de 1961. Otros requisitos eran inscribirse como demandante de empleo y no tener la edad para poder acceder a la pensión de jubilación. Estos requisitos permanecieron igual en la guía de 1994. Pero en la guía de 1998 hubo dos cambios. Por un lado, desapareció la condición de que se debía proceder de un país con el que España tuviese ese convenio en materia de desempleo y aumentó a doce meses en los últimos seis años el periodo de cotización que se necesitaba acreditar.27 En la guía del año 2000, los requisitos no cambiaron, mientras que la de 2008 incluyó otro pequeño cambio en los requisitos, que especificaba que para poder acceder a la prestación por desempleo en su nivel contributivo era necesario haber cesado la relación laboral y no se podía tener derecho a protección por desempleo en otro país (se entiende que el país donde se hubiese estado trabajado anteriormente).28 Por primera vez se tenía en cuenta el hecho de que un trabajador pudiese estar obteniendo una prestación por desempleo en un país que no fuese España, y de esta forma no podemos saber si antes de esto se permitía o no. Finalmente, los requisitos volvieron a modificarse en la guía de 2022, ya que uno de ellos especifica que se debe ser español/a para poder acceder a la prestación, pero por 26Guía de Retorno, 1988: 13-14. 27Guía de Retorno, 1998: 13-14. 28Guía de Retorno, 2008: 24.
33 lo demás, se han mantenido con los cambios hasta ahora mencionados y sin añadir otros más. Las modificaciones en este aspecto en las siete guías que manejamos son muy pocas. Continuando con la prestación por desempleo a nivel contributivo, se pueden observar otros cambios en su desarrollo. De igual forma, la guía de 1988 establece el inicio de la prestación, duración y cuantía de esta, estableciéndose en esta primera el arranque de esta al día siguiente a la fecha de retorno, siempre que la solicitud se hubiese formulado en los quince días siguientes a la llegada del retornado. Esto permanece igual a lo largo de todas las guías. En cuanto a la duración y la cuantía, en la guía de 1988 se establecía una duración mínima de tres meses y máxima de veinticuatro meses. En la guía de 1994 el mínimo de la prestación a nivel contributivo aumentó a los cuatro meses y el máximo permaneció igual. En todas las guías posteriores la duración era la misma, tanto el mínimo como el máximo, aunque en alguna se especificaba que la prestación duraba en función de los periodos de ocupación cotizados correspondiente a los seis años anteriores a la salida de España, salvo cuando los trabajadores tuvieran cotizaciones efectuadas en el extranjero computables para la prestación, pero aun así se mantenían los mínimos y máximos de duración. En cuanto a la cuantía de la prestación, en la guía de 1988 se establecía una cuantía para la prestación por desempleo a nivel contributivo del 80% de la base reguladora para los seis primeros meses, un 70% de la base reguladora para el mes siete al doce, y a partir del mes doce hasta la finalización, un 60% de la base. Se establecía que nunca podía ser una cuantía menor al SMI vigente, ni superior a esa cantidad, salvo por tener hijos a cargo. En la guía siguiente (1994) permanece igual29 (véase Tabla 1). Se puede ver el primer cambio en la guía de 1998, en la que cambian los porcentajes de la cuantía. Se reduce al 70% de la base reguladora para los seis primeros meses y se reduce al 60% del sexto mes en adelante, reduciéndose a dos “tramos” de porcentajes y reduciendo la cantidad. De igual forma se establece una cantidad fija, por la cual la cuantía no puede ser menor al SMI, fijándose esta en un 75% en el caso de no tener hijos a cargo y un 100% del SMI en caso de tener hijos a cargo. En el año 2000 se mantiene igual. Otro cambio se puede ver en la guía del año 2008, en la cual los porcentajes que se marcaban para establecer la cuantía se mantenían, sin embargo, al establecer los mínimos, se dejaba de fijar en base al SMI y pasaban a fijarse en base al IPREM, estableciéndose así que no se podía obtener una cuantía menor al 80% del IPREM si no se tenía hijos a 29Guía de Retorno, 1994: 17.
34 cargo y un 107% del IPREM en caso de tener hijos a cargo. En el año 2017 vemos otro cambio en la guía con respecto a las cuantías de la prestación por desempleo en su nivel contributivo. Volvían a bajar los porcentajes, manteniéndose el 70% de la base reguladora para los seis primeros meses de la prestación, pero se reducía al 50% de la base para los meses siguientes. Por último, en la guía del año 2022, se añadió una aclaración sobre las deducciones que se aplican a la cuantía de la prestación. Esta aclaración aparece por primera vez en esta guía, de forma que podemos pensar que es una “novedad” ya que en las otras no aparece y no sabemos si por lo tanto se aplicaban esas deducciones o no. Estas consisten en dos deducciones diferentes, una por cotizaciones a la Seguridad Social y otra por retención del IRPF en caso de que proceda. Otro cambio en esta guía es que se detalla en la modalidad contributiva el caso de los trabajadores a tiempo parcial, que hasta ahora no se había nombrado en ninguna otra. A través de la siguiente tabla podemos ver de forma más esquematizada cómo ha ido cambiando la cuantía a lo largo de las guías. Tabla 1. Evolución de la cuantía de la prestación por desempleo contributivo, 1988-2022 1988 1994 1998 2000 2017 2022 80% base reguladora mes 1- 6. 80% base reguladora. Mes 1- 6. 70% base reguladora mes 1-6. 70% base reguladora mes 1-6. 70% base reguladora mes 1-6. 70% base reguladora mes 1-6. 70% base 70% base 60% base 60% base 50% base 50% base reguladora reguladora reguladora reguladora reguladora reguladora mes 7-12. mes 7-12. desde el desde el desde el sexto desde el sexto sexto mes en sexto mes en mes en mes en adelante. adelante. adelante. adelante. 60% base reguladora mes 12-24. 60% base reguladora mes 12-24. La cuantía La cuantía La cuantía La cuantía La cuantía La cuantía nunca será nunca será nunca será nunca será nunca será nunca será inferior al inferior al inferior al inferior al inferior al inferior al SMI vigente. SMI vigente. 75% SMI sin 75% SMI sin 80% del 80% del hijos a cargo hijos a cargo IPREM sin IPREM sin y del 100% y del 100% hijos a cargo y hijos a cargo y con hijos a con hijos a del 107% del del 107% del cargo. cargo. IPREM con IPREM con hijos a cargo. hijos a cargo. Fuente: elaboración propia a partir de las Guías del retorno, 1988-2022. Por otro lado, dentro de la prestación por desempleo en su nivel contributivo se desarrolla la opción de una modalidad de pago único, en la cual, como su nombre indica,
35 la prestación se abona como un único pago en unas determinadas circunstancias. En la guía de 1988 se establecía que los requisitos para acceder a esa modalidad de pago único consistían en que se fuera a usar para hacerse autónomo o socio de una cooperativa de trabajo o de sociedad laboral. Que se solicitase al Instituto Nacional de Empleo (INEM), que se acompañase esta solicitud con una memoria explicativa sobre el proyecto de inversión y su documentación pertinente para poder acreditar que era viable y por último que se tuviese pendiente de percibir al menos tres mensualidades de la prestación.30 Esto permanece igual hasta la guía del año 2008, donde la única modificación es que se especifica o se añade que puede optar también a esta modalidad quien quiera hacerse autónomo y tenga una minusvalía igual o superior al 33%. Después de esta modificación, esta modalidad desaparece en las siguientes guías.31 En lo que se refiere a la prestación por desempleo a nivel asistencial, la guía de 1988 establecía los siguientes requisitos de acceso: permanecer inscrito como demandante de empleo sin haber rechazado ninguna oferta de empleo adecuada en el plazo de un mes; carecer de rentas de cualquier naturaleza superiores al SMI; demostrar la condición de emigrante retornado mediante certificación acreditada; acreditar haber trabajado en el extranjero por un periodo no menor de seis meses o haber agotado la prestación por desempleo y tener cagas familiares. Además de esto, los trabajadores de más de cincuenta y cinco años que se encontrasen dentro de los requisitos anteriores, aun sin tener cargas familiares, podían ser beneficiarios de esta prestación siempre que acreditasen los requisitos y no tuviesen la edad para acceder a cualquier jubilación que ofreciese el Sistema de Seguridad Social. La duración de la prestación era de seis meses prorrogables por periodos semestrales hasta un máximo de dieciocho meses y en caso de las personas con cincuenta y cinco años, se podía prorrogar hasta la edad de jubilación. La cuantía era del 75% del SMI vigente.32 Los únicos cambios en torno a esta modalidad se muestran en 1994, cuando se modificó la edad para poder acceder a la prestación en caso de tener cincuenta y cinco años a cincuenta y dos.33 Por otro lado, a partir de la guía de 1998 en adelante se desarrolló con más detalle la prestación subsidiaria por desempleo para los mayores de cincuenta y dos años, separándose en otro apartado diferente. Otro cambio se puede ver en la guía de 30Guía de Retorno, 1988: 16. 31Guía de Retorno, 2008: 26. 32Guía de Retorno, 1988: 16-19. 33Guía de Retorno, 1994: 21.
36 2008 donde en los requisitos se detallaban que, a la hora de carecer de rentas, estas no podían ser superiores al 75% del SMI y que se debía acreditar haber trabajado doce meses mínimo en los últimos seis años, aumentando así el requisito de cotización. Además, la cuantía pasaba a ser el 80% del SMI.34 Para terminar de hablar de los cambios producidos en la prestación por desempleo a lo largo de las siete guías, en las primeras, después de la prestación por desempleo a nivel contributivo y asistencial apareció otro apartado dedicado a las ayudas para facilitar la integración laboral a los emigrantes retornados. Estas se dirigían a los emigrantes retornados que estuviesen desempleados con una cuantía económica que tenía como objetivo ayudar en concepto de rentas de subsistencia o apoyo para la creación de una nueva actividad empresarial o formación profesional, entre otras. Esta ayuda se desarrolló de la misma forma desde la guía de 1988 hasta la del año 2000, cambiando simplemente la cantidad la cuantía. Sería el precedente de lo que se desarrolló en 2008, cuando, por primera vez se habla de una renta activa de inserción, un programa del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) que tenía como objetivo incrementar las oportunidades de regreso al mercado laboral de los trabajadores desempleados. De igual forma se establecieron en esta y las siguientes guías una serie de requisitos para poder acceder a ella y en caso de cumplirlos se incorporaría a un programa de formación, tutorías, entrevistas y otras. Contaría, además, con la aportación de una cuantía económica. 2.3.4.- Cambios en las políticas de acción social El siguiente apartado en el que se pueden observar los cambios en las políticas de retorno del Estado en las guías, es el de las ayudas y prestaciones a nivel de acción social. Como ya se mencionó, en las primeras guías tanto las prestaciones por jubilación, invalidez o convenios con la Seguridad Social o materia sanitaria se englobaban en un único apartado. A partir de la guía de 2008 se establecieron tres apartados diferentes para tratar cada cuestión de una forma más detallada, otorgándole así a cada una de las prestaciones un lugar especial que resaltaba la importancia de cada una de ellas. Esto ya fue un gran cambio, ya que hasta entonces no parecían tener la importancia necesaria para tratarlos como un único apartado. En el caso del desempleo antes analizado, todas las guías constaban de un apartado bastante extenso donde se desarrollaba detalladamente tal prestación. En las primeras guías se puede ver que hay ciertos apartados que están más 34Guía de Retorno, 2008: 27-28.
37 individualizados y otros que al ser más pequeños o carecer de tanta importancia en ese momento se agrupan en un mismo apartado, así que de esta forma podemos ver cómo a lo largo de los años estas cuestiones fueron tomando una mayor importancia. En primer lugar, en la guía de 1988 se desarrollaron de forma muy escueta las prestaciones al nivel de la asistencia sanitaria y pensiones por jubilación e invalidez. Tal es así que se desarrollaba en dos pequeños apartados la pensión asistencial de ancianidad e invalidez, fijaba una cuantía de 17.200 pesetas mensuales y dos pagas extraordinarias y establecía una serie de requisitos mínimos para los beneficiarios como la edad o unos ingresos no mayores al importe de la pensión. Por otro lado, se encontraban varios apartados para las residencias de la tercera edad, así como otras prestaciones y servicios destinados a la tercera edad o minusválidos y prestaciones y ayudas a minusválidos. La asistencia sanitaria quedaba reducida a los pensionistas retornados, que se dividían en retornados de países comunitarios o de Suiza y otros, y a un apartado dedicado a la asistencia sanitaria de la Seguridad Social a personas sin recursos. Como hemos dicho anteriormente el desarrollo de estas prestaciones en esta primera guía podría decirse que fueron mínimos.35 En la siguiente guía, la del año 1994, podemos ver algunos cambios con respecto a la anterior. La cuantía de la pensión asistencial por ancianidad e invalidez aumentaba a 23.590 pesetas mensuales y dos pagas extraordinarias, mientras que la edad para obtener esta pensión se modificaba de sesenta y seis años a sesenta y ocho. Por otro lado, se añadía un apartado nuevo donde se regulaban las pensiones no contributivas de la Seguridad Social, de invalidez y jubilación. En este apartado se establecía quiénes podían ser los beneficiarios a través de ciertos requisitos para acceder a la jubilación36 y a la invalidez.37 Para estas prestaciones también se estableció una cuantía de 364.000 pesetas al año y dos pagas extraordinarias.38 En la guía de 1998 por primera vez se separaron en distintos apartados la información dedicada a pensiones, a través de un convenio con la Seguridad Social y con sanidad. Aun 35 Guía de Retorno, 1988: 26-30. 36 Tener sesenta y cinco años cumplidos, residir legalmente en territorio español y haberlo hecho durante diez años entre la fecha en la que el solicitante hubiese cumplido los dieciséis años y la del devengo de la pensión, de los cuales dos han de ser consecutivos e inmediatamente anteriores a la fecha de solicitud y carecer de rentas o ingresos suficientes. 37 Ser mayor de dieciocho años y menor de sesenta y cinco, residir legalmente en territorio español y haberlo hecho durante cinco años, de los cuales dos deberán ser inmediatamente anteriores a la fecha de la solicitud. Tener una minusvalía o enfermedad crónica, en un frado igual o superior al 65% y carecer de rentas o ingresos suficientes. 38 Guía de Retorno, 1994: 27-38.
38 así, el desarrollo de estas siguió siendo escaso en comparación con las guías posteriores, aunque ya fue un paso dedicarle a cada una de las prestaciones el lugar que merecía. En primer lugar, aparecen en esta guía las pensiones asistenciales de ancianidad, dedicadas a los retornados que hubiesen salido del país entre 1936 y 1942. Esta prestación tenía como objetivo garantizar a los españoles que emigraron como consecuencia de la Guerra Civil una pensión asistencial. Esta se establecía en una cuantía de 521.920 pesetas mensuales. Por otro lado, se informaba del convenio especial de la Seguridad Social para trabajadores emigrantes y retornados. Se ofrecía protección sobre pensión de jubilación, pensión de incapacidad permanente tanto en caso de enfermedad común como de accidente laboral, prestación de muerte y supervivencia y servicios sociales. Por primera vez estas prestaciones aparecían en las guías. De igual forma se estableció una serie de requisitos para los beneficiarios.39 El siguiente apartado estaba dedicado a la asistencia sanitaria. Este apartado, aunque ya en esta guía gozaba de un apartado individual para su desarrollo, este seguía siendo muy escaso ya que de lo único que de informaba era de los beneficiarios40, del lugar donde debía solicitarse —que por entonces era en el INSS—, y especificaba que se trataba de una prestación de atención médica, hospitalaria y farmacéutica. Por último, en esta guía se encontraba un apartado titulado “Otros mecanismos de protección del sistema español de Seguridad Social”, en el que en su apartado de nivel no contributivo ofrecía información sobre la jubilación e invalidez. Además de esto, se nombraban las prestaciones familiares por hijo a cargo, otra prestación que aparecía por primera vez. En su nivel contributivo también se hablaba de la jubilación e invalidez. Finalmente se estableció la asistencia sanitaria para personas sin recursos económicos.41 En la guía del año 2000, solo podemos observar dos cambios. En primer lugar, con respecto a la anterior, en cuanto a las pensiones asistenciales por ancianidad, se añadía un apartado dirigido a los españoles que retornasen de forma definitiva. Esta prestación estaba dirigida a aquellos que no cumplían el requisito de los periodos de residencia exigidos para acceder a las prestaciones no contributivas que hubiesen percibido esta prestación en el país de residencia. De igual forma se establecía unos beneficiarios y una 39 Podían beneficiarse emigrantes españoles y los hijos de estos. Debían poseer la nacionalidad española. Debían retornar de países con los que España tuviese suscrito un acuerdo o convenio en materia de Seguridad Social. 40 Emigrantes que retornasen de países de la Unión Europea, Espacio Económico Europeo o países con los que España tuviese suscrito convenio con la Seguridad Social. 41 Guía de Retorno, 1998: 26-35.
39 cuantía a percibir. El otro cambio que se podía observar era la introducción del Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI)42, que se posibilitaba mediante legislación y la obtención de pensiones por la extinción del SOVI, en el caso de que no se tuviese derecho a percibir otra prestación de la seguridad social. La protección que otorgaba estaba dirigida a la asistencia sanitaria y prestación farmacéutica más una prestación económica que consistía en una pensión de cuantía fija.43 En 2008 se puede ver por primera vez un desarrollo verdaderamente extendido de las prestaciones de asistencia sanitaria, convenio especial con la Seguridad Social y pensiones. Quizás por ello, desde esta guía a la última, junto con los cambios que anteriormente se han ido mencionando a lo largo de este apartado, estas empezaron a ser más extensas que las cuatro primeras.44 Para comenzar, en cuanto a materia de asistencia sanitaria se detallaban los beneficiarios que podían optar a esta prestación, cosa que no se había hecho anteriormente45. Dentro del apartado de asistencia sanitaria, se desarrollaban varios subapartados como el convenio en materia de asistencia sanitaria, un convenio especial con la Seguridad Social. Este convenio consistía en una prestación de asistencia sanitaria para los trabajadores que retornasen y que después de haber estado trabajando en el extranjero, no tuviesen derecho a prestaciones por parte de ninguno de los países. Se otorgaba de igual forma para los familiares que tuviese a cargo. Además, también podían optar a esta prestación los emigrantes titulares de una pensión en otro país con los que España no tuviese un convenio en materia se asistencia sanitaria y esto se extendía de igual forma a los familiares que tuviesen a cargo. Se establecía una cuota a ingresar de asistencia en medicina y farmacia que, en caso de ser por enfermedad común, maternidad o accidente no laboral era de 87,34 euros al mes y en caso de ser por accidente de trabajo o enfermedad profesional la cuantía era de 4,67 euros al mes. Otro subapartado era asistencia sanitaria de la Seguridad Social para las personas que no tenían recursos económicos, en este caso se establecía una cuantía según el IPREM. Por último, en cuanto materia de asistencia sanitaria de desarrollaba un subapartado de asistencia sanitaria dirigida para españoles de origen retornados sin 42 El objetivo del SOVI era reconocer pensiones vitalicias y de cuantía fija de vejez, invalidez o viudedad por las cotizaciones realizadas al extinguido Seguro de Vejez e Invalidez (SOVI) o haber estado afiliado al Retiro Obrero. 43 Guía de Retorno, 2000: 22-36 44 Guía de Retorno, 2008: 37-40. Guía de Retorno, 2017: 41-43. Guía de Retorno, 2022: 49-52. 45 Trabajadores afiliados y en alta o situación asimilada al alta, pensionistas y perceptores de prestaciones periódicas de algún régimen de la Seguridad Social, en concreto pensionistas que procedan tanto de la UE, Espacio Económico Europeo y suiza como de otros países que tengan convenio con España en materia sanitaria y familiares y asimilados dependientes de los anteriores.
40 derecho por ningún otro título. Se trataba de un supuesto de carácter suplementario, que estaba dirigido a los retornados que no podían acceder a la asistencia sanitaria a través de ninguna de las situaciones que se han mencionado anteriormente. Por primera vez vemos cómo se van añadiendo supuestos donde el objetivo es ir cubriendo cada vez más cualquier situación en la que puedan encontrarse los retornados.46 Como ya hemos mencionado, esto no es indicativo de que posteriormente se haya llevado a cabo o haya servido a los retornados y en caso de haberse llevado a cabo si les han sido verdaderamente útiles o no, pero lo cierto es que conforme van pasando los años el desarrollo en materia de acción social fue mayor y, por tanto, se entiende que el objetivo no era otro que ayudar en la medida de lo posible a los retornados en cualquiera de las situaciones que pudiesen encontrarse o cubrir lo máximo posible sus necesidades. En cuanto al Convenio Especial de Seguridad Social, en la guía de 2008 aparecía por primera vez esta prestación, por cuanto suponía que, a través del pago de una cuota, los emigrantes retornados que quisieran podían pasar a estar integrados en el Sistema de Seguridad Social español a los mismos efectos que la situación de alta en el Régimen General de la misma. De esta forma podían pasar a adquirir el derecho a las prestaciones que esta ofrecía. El convenio podía extinguirse por varios motivos, como la falta de abono de las cuotas, la conversión en pensionista por jubilación o incapacidad permanente, la decisión del interesado o por el fallecimiento de este mismo.47 En materia de pensiones este apartado dividía la prestación en dos bloques. Por un lado, la contributiva de la Seguridad Social otorgaba la prestación, tanto de invalidez, a los mayores de dieciocho años y menores de sesenta y cinco que tuviesen un grado igual o superior al 65%, como la prestación de jubilación para los mayores de sesenta y cinco años. En segundo lugar, se desarrollaba la pensión asistencial por ancianidad para españoles de origen retornados. Una prestación de origen asistencial, similar a la no contributiva, pero que era reconocida para los retornados que no podían acreditar periodos de residencia previos en otro país y que eran exigidos para el reconocimiento de esa prestación. Por último, continuaba un apartado dedicado a otras formas de protección social que ya desarrollaba lo que en otras guías tenía más importancia y en las más recientes quedan en un segundo plano otorgándole más importancia a otras materias. En este apartado 46 Guía de Retorno, 2008: 37-41. 47 Legislación: Real Decreto 996/86, Real Decreto 1203/03, Orden TAS/2865/03, de 13 de octubre; Orden TAS/819/04, de 12 de marzo; y Orden TAS/76/08, de 22 de enero.
47 de los emigrantes y los retornados” y facilitar su reintegración en la sociedad de origen, ya que, en la mayoría de las ocasiones, al regresar los retornados se veían con la dificultad de acceder a sus derechos como ciudadanos españoles y también como emigrantes (Memoria, 2020: 4). La asociación tuvo “comienzos duros”, tal y como afirma la Memoria de 2020, pero poco a poco fue creciendo gracias al entusiasmo de los socios y también la colaboración de distintas administraciones públicas, como el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, diversas Consejerías de la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Sevilla, entre otros (2020: 4). A lo largo de los años ha desarrollado un conocimiento, formación y especialización cada vez mayores en cuanto a la legislación española e internacional que atañe a los asuntos migratorios y al retorno, lo que ha hecho posible su labor de asesoramiento y de ayuda. Gracias a este camino, en el que llevan veintiocho años trabajando, han logrado que las diversas problemáticas que acompañan la reintegración de los retornados lleguen a las esferas sociopolíticas y su voz se escuche. Cuentan con una Junta Directiva, un grupo de técnicos especializados y con socios voluntarios que colaboran diariamente con ellos (Memoria de 2020: 4).53 La ASER desarrolla funciones de asesoría y representación de los retornados, e igualmente importante es la labor social con sus afiliados y la sociedad en general.54 La asociación surgió ante la falta de instituciones orientadas a solucionar los problemas del retorno de la emigración de forma que ofrecen una atención personalizada para cada retornado que necesite ayuda. Su tarea práctica consiste en informar a los retornados sobre sus derechos como españoles, así como sobre los derechos que han adquirido por el hecho de haber emigrado, tanto en España como en el país en el que residieron y del que volvieron. A cada uno de ellos se les hace un estudio personalizado sobre su situación como retornado. Asimismo, tramitan todo tipo de documentos oficiales que tengan que de la asociación sevillana de retornados”, en Crónicas de la Emigración (sección “Andalucía en el mundo”), 10.12.2014 [última consulta 02.07.2023]. Existe un libro de carácter biográfico titulado Historia de la emigración. Ida y retorno de un trabajador andaluz, de José Luis Pinilla Oblanca y Fernando C. Ruiz Morales, al que por ahora no he tenido acceso. Véase el Blog de la asociación en el que aparece la noticia “2015. Presentación libro de emigración”. Disponible en http://aser-se.blogspot.com/2015/09/noviembre- 2014-reunion-presidente.html [última consulta 02.07.2023]. 53 En 2020 la ASER contaba con un personal de dos asesores técnicos, un abogado y quince voluntarios ente los socios. 54 Ejemplo de ello es la campaña de recogida de alimentos en la que participan en ciertos momentos del año. Véase la noticia: Cati Cobas, “Los emigrantes y retornados sevillanos recaudan 500 kilos de comida para el Banco de Alimentos”, en Andalucía Exterior, 04.12.2014 [última consulta 02.07.2023].
48 ver desde los trámites previos al retorno, tales como la vida laboral, fes de vida, cotizaciones, seguros y nóminas. Gestionan cualquier tipo de prestación a la que puedan acceder y sea su derecho siendo las más importantes las de jubilación, desempleo e invalidez. Ofrecen diversos tipos de ayudas sociales como cursos de formación o idiomas, cursos de orientación laboral y convalidación de estudios, entre otros.55 La ASER recopila datos, investiga y luego tramita los expedientes. Tienen la sede llena de archivadores por todas las paredes, cada expediente acumula papeles y papeles, que su presidenta organiza a medida que atiende a los retornados, con una agenda que oscila entre quince y veinte consultas diarias, una media de 467 mensuales y una suma total de 5612 al año, según la Memoria de 2020 (Tabla 3). Fotos 1 y 2: Vista de la sede de ASER y atención a retornados Fuente: web de la Asociación Sevillana de Emigrantes retornados, disponible en http://aserse.org/?page_id=219 [última consulta 02.07.2023]. Su asesoramiento es eminentemente jurídico. Las personas que acuden a la ASER traen un problema que necesitan solucionar y ese es el objetivo esencial de la asociación, atender a los problemas de cada retornado, para encauzar su reintegración en el momento previo y posterior al retorno, que no es otra cosa que asegurar sus medios de vida, unos ingresos estables, un empleo o pensión y, en definitiva, la sobrevivencia en el largo plazo. No olvidan tampoco la parte más humana de la reintegración ya que muchas veces los retornados necesitan contar con alguien a quien poder transmitirle sus preocupaciones y en esto también están atentos, haciendo una labor de escucha y apoyo. En numerosas ocasiones a lo largo del año también reúnen a los socios retornados en diversas actividades, como comidas, excursiones y charlas formativas, por ejemplo. De esta forma pueden crear y mantener lazos entre ellos, como la propia Rocío Abad describe en la 55 Desde 2012 y hasta la actualidad en la sede ASER se han impartido cursos de idiomas para quien desea emigrar a lugares como Alemania. Véase la noticia: “La Asociación Sevillana de Retornados imparte cursos intensivos de alemán”, en Crónicas de la Emigración, 24.09.2012 [última consulta 02.07.2023].
49 entrevista, ya que “trabajar en una asociación como esta aporta una dimensión humana totalmente distinta al trabajo, un calor que da una familia enorme de tres mil y pico de personas” (Entrevista a Mario y Rocío, 14.06.2023). Fotografías 3 y 4: celebraciones y actividades culturales de la ASER Fuente: Foto 1: Elías Domingo, “La Asociación Sevillana de Emigrantes y Retornados celebró su 20 aniversario” en La región internacional, 22.12.2014 [última consulta 02.07.2023]. Disponible en https://www.laregioninternacional.com/articulo/andalucia/asociacion-sevillana-emigrantes-y- retornados-celebro-20-aniversario/20141222110132244063.html. Foto 2: Página web de la Asociación Sevillana de Emigrantes retornados, disponible en http://aser-se.org/?page_id=219 [última consulta 02.07.2023]. Aparte de todas estas funciones, la ASER trabaja intensamente en una labor de sensibilización a la población en general sobre la problemática del retorno y lo hace desde dos perspectivas, por un lado, a través de una presencia constante en los medios de comunicación (foto 1) y en los organismos oficiales, sobre todo en aquellos cuya naturaleza ciudadana alienta la participación de las organizaciones de la sociedad civil. Fotos 5 y 6: La ASER en los medios de comunicación y en las instituciones Fuente: web de la Asociación Sevillana de Emigrantes retornados, disponible en http://aserse.org/?page_id=219 [última consulta 02.07.2023]. Así, acuden a las reuniones del Consejo Municipal de Servicios Sociales o al de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Sevilla (Foto 2); mantienen contacto con
50 los organismos de la Junta de Andalucía como Andalucía Global (antiguo Consejo de Comunidades Andaluzas en el Exterior, en el que también participaron) o la Dirección General de la Emigración. También mantienen contacto con otras instituciones como las académicas —como la Universidad de Sevilla— y con los diferentes sindicatos y partidos políticos. Esta transversalidad en su acción de comunicación social le permite ampliar el radio de acción y reivindicación y obtener distintos apoyos en diferentes foros. 3.2.2.- Los retornados en la ASER Los protagonistas de esta asociación son los retornados. En 1994 la ASER nació con veinte afiliados. En la actualidad, frente a un colectivo que suma en la capital sevillana en torno a las quince mil personas, según el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, la ASER contabiliza en su Memoria de 2022 alrededor de 3600 familias de retornados inscritas, aunque, como indica el documento, la cifra se debería multiplicar “como mínimo por 2 o 3 miembros familiares”, es decir, la nómina de afiliados sería casi un 20 % del total de retornados sevillanos (2022: 2). Por ello, los responsables de ASER afirman que el retorno no es una cuestión del pasado, sino que sigue siendo una realidad dinámica en nuestros días y sobre todo una realidad con diversas problemáticas. Según Rocío Abad y Mario Alonso, la ASER es una de las asociaciones sevillanas con más número de asociados y también de las mayores en Andalucía e incluso de España, por detrás de las ciudades más grandes (Memoria, 2022: 2). Los asociados tienen la posibilidad de pagar una cuota, no muy grande, sin embargo, tanto Mario como Rocío comentan, que muchas veces se encuentran con familias o personas que no tienen la posibilidad de pagarla y no por eso se deja de atenderlos (Entrevista, 14.06.2023). Se les da la posibilidad de fraccionar la cuota o de contribuir con menos cantidad, pero si no fuese posible no se pierde la afiliación ni dejan de ser atendidos. Los que pueden contribuyen con su cuota y los que no pueden no son tratados de forma diferente, todos tienen cabida en la asociación y se atienden sus problemas independientemente del pago. La nómina de afiliados de la ASER no ha hecho sino crecer a lo largo del tiempo. En su blog presentan datos que mostramos aquí desde 2012 a 2015 en las que muestran esa evolución ascendente tanto en el número de asociados como en las consultas atendidas.
51 Evolución del número de socios, 2012-2015 Evolución del número de consultas, 2012-2015 Fuente: web de la Asociación Sevillana de Emigrantes retornados, disponible en http://aserse.org/?page_id=219 [última consulta 02.07.2023]. El perfil socio demográfico de los socios también es diverso, ya que proceden de diferentes lugares y tienen diferentes edades y situaciones. Las memorias disponibles muestran que los socios son mayoritariamente adultos mayores, puesto que un 75 % rebasa los 75 años, aunque todas las franjas de edad están representadas, desde los 18 hasta los 65 conforman el resto de la asociación (Tabla 1). Como consecuencia del gran número de personas mayores que nutren la asociación, los temas más consultados suelen estar orientados a la jubilación, a la que siguen consultas sobre las revisiones de las prestaciones sociales a las que tienen derecho. Solicitan también orientación sociolaboral e información propia del retorno, como el traslado de enseres, aunque gestionan otras muchas cuestiones, como las fes de vida, pasaportes, etc. (Tabla 1). Estadísticas de la Asociación Sevillana de Emigrantes Retornados, 2020-2022 Tabla 1. Edad de los asociados Porcentaje 2020-2022 Entre 18-25 años 1% Entre 25-50 años 6% Entre 50-65 años 18% Más de 65 años 75% Tabla 2. Tipo de consultas 2020 2022 Invalidez 264 297 Revisiones 458 473 Jubilación 2334 2.614 Orientación sociolaboral 382 370 Subsidios 266 233 Información de Retorno 272 350 Pensiones complementarias 137 110 Asesoramiento jurídico 451 462 Otros 1048 1.163
52 La mayoría de los retornados de la ASER residen en Sevilla, capital y provincia, aunque también hay afiliados de otras provincias (Tabla 3). La Memoria de 2022 afirma que el 92 % de las consultas que se realizan en la sede son de retornados de la provincia de Sevilla (2022: 6). Por otro lado, los retornados provienen en su mayoría del continente europeo, aunque también hay afiliados que regresaron de distintos países de América Latina. El principal país de procedencia de los retornados es Alemania, con casi dos mil afiliados, seguido de Francia con una en cifra torno a los ochocientos. También hay asociados procedentes de Suiza, Países Bajos o Argentina o Brasil, aunque estos en menor medida (Tabla 4). Tabla 3. Provincias a las que retornan los socios 2020 2022 Tabla 4. País de procedencia 2020 2022 Sevilla 3100 3235 Alemania 1782 1847 Huelva 133 138 Francia 761 802 Córdoba 63 58 Suiza 294 297 Cádiz 25 28 Benelux 264 280 Málaga 37 42 Otros 65 77 Jaén 5 5 Argentina 94 94 Almería 3 3 Brasil 38 38 Granada* 0 0 Venezuela 69 69 Provincias no andaluzas 49 51 Otros 48 56 Las consultas atendidas en la sede de la ASER son el modo de medición de su tarea cotidiana que presenta la asociación, independientemente de que cada expediente pueda ser también atendido telefónicamente en momentos puntuales. Las cifras de estos dos años también muestras una elevación (Tabla 5). Tabla 5. Consultas mensuales atendidas en la sede de la ASER, 2020-2022 Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic. Total 2020 445 503 398 381 509 502 435 449 462 565 513 450 5612 2022 470 542 448 441 535 553 487 401 520 609 604 462 6072 Fuente: Memorias de la ASER, 2020, pp. 28-31 y 2022, pp. 6-9. * La asociación granadina AGEyR es la más potente de la federación andaluza y atrae por si sola a todos los retornados de la ciudad y provincia. 3.2.3.-Principales problemáticas Si la tarea cotidiana de Rocío Abad es atender las consultas de los retornados, la de Mario no es menos importante: lograr que las instituciones oficiales confirmen, renueven o amplíen las subvenciones y ayudas sin las cuales la ASER no podría seguir adelante con su labor. En un mismo sentido, el reconocimiento de los derechos de los retornados ante las distintas administraciones españolas y europeas ha constituido una ardua y larga
53 reivindicación, con éxitos y decepciones, de manera que incluso hasta la actualidad no es una realidad permanente que no se deba seguir conquistando día a día. De hecho, la administración los somete a un continuo “ojo avizor para recortar o quitar” derechos para los retornados. Ambos son conscientes de que la burocracia no es especialmente sensible a colectivos como este, con escasa visibilidad y a menudo ocultos en las grandes cifras y estructuras. Su vivencia diaria es la de una administración “que se aferra a cualquier fleco legal con tal de no conceder una subvención, un subsidio, una ayuda”, en sus palabras (Entrevista a Rocío y Mario, 14.06.2023). El cambio de un gobierno a otro, por ejemplo, es un momento característico donde anteriores facilidades se convierten en dificultades, y donde pueden desaparecer derechos anteriormente adquiridos y viceversa. La relación al nivel institucional supone un trabajo lento y gradual, de ganarse a los órganos de decisión y a las personas, de visitas a las sedes, acudir a los actos institucionales y a los medios, hacerse ver y hacerse notar. Esto puede trastocarse de la noche a la mañana. A lo largo de los veintiocho años de vida de la asociación han ido surgiendo, por tanto, problemáticas de mayor o menor gravedad para poder seguir avanzando en el trabajo que como asociación realizan, tanto para atender a los retornados y lograr solventar sus trámites, como para poder desarrollar actividades y seguir manteniendo económicamente a la asociación. Aunque no han dejado de recibir ayudas que para la asociación son imprescindibles, tanto del ámbito estatal como del autonómico como del local, otras con las que contaban y que se habían ganado con esfuerzo se fueron suprimiendo sin mayor miramiento (Entrevista Rocío y Mario 14.06.2023). Por supuesto, desde la ASER siguen solicitando ayudas y en la actualidad en regímenes competitivos para la concesión de subvenciones.56 También los retornados han visto recortadas subvenciones a las que antes tenían derecho, síntoma de que sigue pareciendo que no es un colectivo enteramente visible ante las instituciones o con la suficiente fuerza para imponer sus reivindicaciones de forma permanente, esto es, que no son un ‘problema’ esencial del que haya que hacerse cargo desde la voluntad política. Un hito importante que trastocó gravemente su tarea cotidiana y representó una problemática fuerte para los retornados fue la imposición por parte del Ministerio de 56 Así, por ejemplo, solicitan año con año subvenciones a diferentes instancias de la administración local y nacional y autonómica, como a la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales, como las destinadas a entidades privadas para la realización de actuaciones de interés general para atender fines de interés social con cargo a la asignación tributaria del 0,7 % del impuesto sobre la renta de las personas físicas. Véase http://www.plataformatercersector.es/sites/default/files/SSCC_Propuesta%20Provisional%20Personas%2 0inmigrantes_IRPF2017f.pdf [última consulta 02.07.2023].
54 Hacienda de una regularización fiscal en 2013. Los retornados durante largos años no tuvieron que declarar sus ingresos procedentes del exterior y muchos de ellos cobraban una pensión, nunca de gran cuantía, después de haber trabajado un determinado período en el país de destino. La aplicación de la ley tributaria hacía que anteriormente solo se declarara lo que se producía en España. Sin embargo, con la entrada en la Comunidad Económica Europea y posteriormente con la expansión de convenios fiscales entre países miembros, ya en el marco de la Unión Europea y con la digitalización de la información, los datos empezaron a circular con mayor fluidez de unos países a otros, de modo que las autoridades fiscales europeas empezaron a firmar convenios de doble imposición entre Estados.57 Entonces se declaró una retroactividad de cuatro años y las multas se impusieron como sanción a un 5 % de intereses de demora.58 Para las personas mayores supuso un problema económico muy complicado de solventar. De repente debían una gran cantidad de dinero al fisco. En algunos casos tuvieron que recurrir a préstamos familiares, en otros desprenderse de sus ahorros e incluso pertenencias. Pero también elevaron protestas al gobierno en las cuales las federaciones de asociaciones de retornados pidieron un cambio en la aplicación de la ley que les permitiera cobrar ambos subsidios o les condonase las multas. Finalmente “fuimos a la calle e hicimos una manifestación en Madrid con apoyo de asociaciones de retornados de toda España”. Se concentraron en la Puerta del Sol (fotos 7, 8 y 9) y de esta forma consiguieron que el gobierno acordase con las asociaciones un período de seis meses para que las personas regularizaran su situación con Hacienda sin cobrarles multas. En diciembre de 2014 nuevas manifestaciones congregaron a retornados de toda España, especialmente andaluces y gallegos a través de sus plataformas federativas, con el fin de que se devolvieran las multas e intereses cobradas un año atrás. 57 Véase las noticias “ASER secunda manifestaciones en contra de las sanciones de Hacienda”, “Actuaciones en contra de las sanciones de Hacienda a los retornados”, “Charlas informativas dirigidas a los emigrantes retornados”, disponibles en el Blog de la ASER, disponible http://aserse.blogspot.com/2015/09/noviembre-2014-reunion-presidente.html [última consulta 02.07.2023]. 58 En noviembre de 2013 se aprobó en el pleno del Parlamento andaluz una proposición no de ley relativa a “Medidas tributarias excepcionales para las rentas no declaradas de emigrantes retornados”, con el fin de elevar al gobierno andaluz y al nacional la petición de cambios normativos necesarios para que dichas rentas y pensiones tuvieran la consideración de rentas exentas de tributación y que no se abriera ningún expediente sancionador sobre las pensiones de los emigrantes no declaradas en el IRPF. Véase Blog de la ASER, disponible http://aser-se.blogspot.com/2015/09/noviembre-2014-reunion-presidente.html [última consulta 02.07.2023].
55 Fotografías 7, 8 y 9: Manifestaciones de retornados con participación de la ASER Fuente: blog de la ASER. Disponible en http://aser-se.blogspot.com/2015/09/noviembre-2014- reunion-presidente.html [última consulta 02.07.2023]. Primera foto: concentración en la Puerta del Sol de Madrid, 29.11.2013. Segunda foto: concentración ante la Delegación Provincial de Hacienda de Sevilla, octubre de 2013. Tercera foto: Manifestación de retornados de toda España por las calles de Madrid, 10.12.2014. La creciente digitalización de los procesos burocráticos de la que hablábamos no ha hecho sino entorpecer aún más desde entonces unos trámites que, para muchos de los retornados, ya eran de por sí tortuosos. Desde la gestión de sus cuentas bancarias, al pago de los impuestos o cualquier tipo de tramitación con la administración pública requiere de unos conocimientos que los más mayores no poseen y que difícilmente van a tener. Está claro que esta creciente digitalización no llega a todos por igual y en el caso de los retornados constituye otra de las tareas que asume la ASER. Para ello, han tratado de crear materiales, a través de una información impresa con resúmenes e indicaciones (Entrevista Rocío y Mario 14.06.2023). En otro sentido, Mario y Rocío nos hablan de otros problemas distintos, pero también esenciales a la hora de volver de la emigración: los retornados no encuentran muchas veces el espacio vital que tenían cuando se fueron. A menudo la familia más cercana (abuelos, padres, hermanos) han muerto y no les quedan muchos conocidos a los que acudir cuando algo les preocupa o les sucede. En estas circunstancias, se enfrentan a unas normas y requisitos de la administración española ante los cuales se sienten perdidos. La sensación de desarraigo suele ser fuerte. Se plantea el problema incluso de la vivienda pues si bien algunos pudieron prever este aspecto, otros se encontraron con problemas graves para acceder a un domicilio a su vuelta. Cuando alguien les descubre la asociación, se sienten muy agradecidos. Es un norte para ellos. Algo a lo que aferrarse ante la
56 incertidumbre sobre cómo hacer valer sus derechos. Rocío y Mario repiten en varios momentos que las personas con las que trabajan están siempre muy agradecidas con ellos. Frente a las problemáticas que puede ir encontrándose, la asociación intenta buscar alternativas y soluciones que les hagan poder seguir creciendo y llevando a cabo su tarea de ayuda para los retornados. Se han reivindicado a lo largo de los años como colectivo de muy diversas maneras. Han acudido ante los partidos políticos,59 las administraciones intermedias60 y más recientemente han presentado peticiones incluso ante el Parlamento Europeo61 y siguen de cerca los cambios en materia de Seguridad Social, asuntos fiscales y subvenciones económicas hasta día de hoy. Fotos 10 y 11: Memoria gráfica de la emigración y retorno de Andalucía Fuente: Museo de la Autonomía de Andalucía. Centro de Interpretación de Emigrantes y Retornados de Andalucía (CIERA), inaugurada en noviembre de 2022. Disponible en https://www.museodelaautonomia.es/noticias/la-vida-de-los-emigrantes-andaluces-en-imagenes [última consulta 03.07.2023]. La última de sus reivindicaciones que se ha coronado con éxito ha sido la creación, bajo el auspicio de la Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía de un Centro de Interpretación de Emigrantes y Retornados Andaluces (CIERA), cuya primera y única acción hasta el momento tras su creación ha sido montar una exposición titulada 59 Véase, por ejemplo, la noticia: Cati Cobas, “El PSOE andaluz exige al gobierno que devuelva de oficio las multas cobradas a los retornados”, en La región internacional, 10.11.2014 [última consulta 02.07.2023]. 60 Véase, por ejemplo, la noticia: Cati Cobas, “La Diputación de Sevilla ofrece su colaboración a ASER para ofrecer información a los retornados”, en La región internacional, 01.12.2014 [última consulta 02.07.2023]. 61 En la sesión del primero de diciembre de 2021 se debatió la petición formulada en nombre de la Federación Andaluza de Asociaciones de Emigrantes y Retornados, en la que aludían al nivel y la nomenclatura de las pensiones por invalidez de otros Estados miembros de la UE, que no estarían reconocidas por el Gobierno español, por lo que solicitaban que se armonizaran estas pensiones en todo el territorio comunitario. [última consulta 02.07.2023].Véase la noticia disponible https://www.europarl.europa.eu/spain/es/prensa/communicados_de_prensa/pr-2021/diciembre/losderechos-de-personas-con-discapacidad-el-impuesto-rosa-y-casos-de-contaminacion-ambiental-en- galicia-a-debate-en-la-comision-de-peticiones.html
63 Se pusieron en contacto con la ASER para gestionar la jubilación de ambos, y, de nuevo, fue un conocido del matrimonio el que les indicó que se acercaran a la asociación. Una vez más, ambos coinciden en señalar que la labor de la ASER es fundamental para el colectivo de los retornados y, concretamente, la eficacia de Rocío sale a colación pues ha estado pendiente de ellos para lo que necesitasen en sus trámites tanto en Alemania como en España. Así, además de asesorarles en los trámites de la jubilación de ambos que a través del INSS, a Inés concretamente le fue concedida una ayuda en Alemania por el hecho de que sus hijos naciesen allí, gracias a la iniciativa de Rocío (Entrevista 3, Inés y Ángel; 28.06.2023). La última experiencia de retorno que se presenta en este apartado es protagonizada por Rocío, retornada nacida en Sevilla. Una vez más, su periplo migratorio la llevó a Alemania siendo muy niña. En su caso primero emigraron sus padres por separado y una vez que consiguieron trabajo y se estabilizaron, un año más tarde, volvieron a España a recoger a sus hijos y llevarlos con ellos. Rocío pasó más de veinte años viviendo en Alemania. Trabajó en unos grandes almacenes de cajera. Decidió volver a Sevilla después de casarse con un italiano y tener a sus hijos allí. Los motivos, de nuevo, guardan relación con el momento en que los niños alcanzaron la edad de ingresar en el colegio. El retorno para ella siempre fue una opción viable de modo que era mejor hacerlo cuando los niños fueran aun pequeños, para que empezaran la etapa escolarizada ya en un colegio sevillano (Entrevista 4, Rocío; 28.06.2023). Los trámites de papeleos para gestionar la vuelta a Sevilla fueron muy complicados, largos y sin ayuda alguna por parte de la administración. Al casarse con un ciudadano italiano en Alemania Rocío pasó a tener la nacionalidad italiana y al volver a Sevilla tuvo que volver a tramitar su nacionalidad española, lo cual llevó mucho tiempo. También tuvo problemas a la hora de escolarizar a sus hijos. Desde Alemania escuchaba por la radio que en España se facilitaban los trámites de escolarización a los niños y además que se estaban construyendo viviendas para los retornados. Al volver se encontraron con que nada de esto era cierto y no recibieron ningún tipo de ayuda en ambos sentidos (Entrevista 4, Rocío; 28.06.2023). Sus hijos viven todos actualmente en Sevilla, aunque ella sigue teniendo familia en Alemania y en Italia por parte de su marido. Mantiene contacto con todos y sigue visitando a ambas familias. Rocío se arrepiente de haber vuelto a Sevilla. Tanto a ella como a su marido les costó mucho encontrar trabajo. En este sentido considera que el retorno fue un atraso y que más
64 les valdría haberse quedado en Alemania, aunque sienta devoción por su tierra. Primero de todo por sus hijos, por las facilidades y ayudas a los estudios que daba Alemania y las dificultades que encontró en España tanto en las distintas administraciones del Estado como en los colegios (Entrevista 4, Rocío; 28.06.2023). Rocío se puso en contacto con la ASER a través de una recomendación del Consulado de Alemania en Málaga y en relación con los problemas de tramitación de su viudedad. Vuelve a coincidir, por tanto, en la afirmación general de que gracias a la asociación ella ha podido gestionar de forma correcta la pensión de viudedad, los papeles y datos tanto de Alemania como de España e Italia, donde también residió justo a su marido por unos años. Rocío está muy vinculada con la asociación. Al contrario que el resto de entrevistados participa activamente en todas las actividades que organiza la ASER, como las comidas, excursiones y charlas, lo que le permite también tener relación con otros retornados (Entrevista 4, Rocío; 28.06.2023). Finalmente, Rocío no duda en afirmar que el sentir general de retornados frente a la actuación del Estado es de abandono: “te ves solo” —afirma— “no tienen ningún miramiento, ni te ayudan en nada”. Tampoco ella conocía las guías y toda la ayuda que ha tenido ha sido a través de Alemania o de la ASER, y en consecuencia cree que el Estado debería tener mucho más en cuenta a los retornados (Entrevista 4, Rocío; 28.06.2023).
65 CONCLUSIÓN La labor del Estado frente a los emigrantes y retornados inició principios del siglo XX y se ha desarrollado a lo largo de todo este siglo, pero mucho más sistemáticamente desde la época de la transición a la democracia hasta nuestros días. A través de este trabajo he podido aprender que el Estado español ha tratado de condensar su acción hacia el retorno en una serie de medidas de diverso carácter y atendiendo a las distintas necesidades de los retornados (desempleo, pensiones, asistencia sanitaria, educación y otros). También he entendido que tales medidas han ido evolucionando con la propia modernización de las políticas públicas de asistencia y en un contexto económico y político mayor. Ya en la transición la temática del retorno cobró importancia porque coincidió en la misma década el cambio de régimen en España con la crisis económica del petróleo que llevó a un retorno masivo de inmigrantes a sus lugares de origen. Un tema que siempre había estado en el “olvido” se tornó de interés e incluso de urgencia tanto para el Estado como para la sociedad. El retorno tomó un protagonismo fundamental en 1978, cuando apareció reflejado en el artículo 42 de la nueva Constitución democrática, que afirmaba el deber de los gobiernos de orientar el retorno y la plena integración del emigrante. Sabemos que ya desde esa época de la transición hubo un gran descontento respecto a su aplicación pues no se ofreció una respuesta al fenómeno desde la legislación, es decir, tras la Constitución se prometió avanzar en este tema, pero una nueva Ley migratoria nunca llegó. La forma en la que los gobiernos han tratado de orientar y contribuir a la integración de los retornados se ha expresado por escrito a través de las Guías de Retorno que se han analizado en este TFG. Tales guías se han reeditado en múltiples ocasiones. Casi se podría decir que cada nuevo gobierno ha sacado la suya propia, incluso con muy poco tiempo de diferencia entre unas y otras, lo que nos ha llevado en primera instancia a examinar los cambios y las similitudes entre ellas. A simple vista pareciera que en realidad muy pocas medidas se han modificado sustancialmente, a pesar de que las guías son cada vez más voluminosas y contienen mayores especificidades en los trámites de las prestaciones y subsidios que establecen, la documentación que se debe presentar, o los pasos que hay que dar en los procesos. Se ha pasado de unas decenas de páginas a casi un centenar en el transcurso de tres décadas. Suponen la respuesta a las necesidades más acuciantes de los retornados: la búsqueda de
66 un trabajo en España y el cobro de un subsidio de desempleo mientras se encuentra; la tramitación de una pensión para los que vuelven en el período de jubilarse; las prestaciones sanitarias y asistenciales por incapacidad, invalidez, viudedad, y otros. La mayoría de los cambios que presentan las guías son más bien insignificantes. A veces son simples retoques de redacción, una información de actualidad que se añade (como vimos en la última con respecto al COVID o el punto violeta) o, por el contrario, información de la que se prescinde, porque ya no tiene cabida, como la del servicio militar. Se perciben también pequeños cambios en materia de desempleo, referidos a la cuantía (y si descansaban en el cálculo del IPREM o el SMI) y diferencias ligeras en algún que otro requisito, pero nada destacable después de siete ediciones y treinta años más tarde. El único cambio tal vez significativo que reseñar sea en materia sanitaria, pensiones y convenios con la seguridad social, ya que se puede ver a lo largo de las guías cómo estos apartados han ido tomando una gradual importancia. Además, en cuanto a legislación, algo fundamental, de igual forma las guías se han ido empobreciendo, se ha prescindido de citar la legislación de la que proceden estas medidas, algo que se puede explicar para hacerlas más ágiles y divulgativas, pero que restan el conocimiento preciso de las leyes que abalan los derechos de los emigrantes retornados. En todo caso, las guías son el instrumento estatal para difundir y dar publicidad a las políticas públicas, una herramienta sencilla, explicativa y manejable para facilitar el conocimiento de los procesos que aguardan a los que retornan, y contribuir con ello a su mejor reintegración en la sociedad de origen. Las guías analizadas comienzan en 1988, aunque ya se dijo que no sabemos si había más guías antes de esta. Aun así, ya desde 1988 en adelante sabemos que hay como mínimo siete más y es probable que no hayamos encontrado algunas. Son por tanto una expresión resumida y divulgativa de la respuesta estatal hacia los principales problemas y necesidades de los retornados. Han pasado por tanto tres décadas hasta llegar a la guía del año 2022. Cabe preguntarse entonces ¿ha cumplido el Estado con su mandato constitucional de asegurar desde unas medidas de carácter asistencial su contribución a la orientación y reintegración de los retornados? ¿Es útil y suficiente con esta labor que se hace a través de las guías? La respuesta que se puede intuir a la luz de la tercera parte de este trabajo, de la propia existencia de la ASER y su labor ingente con los retornados y también a través de los testimonios de los emigrantes retornados es que aún no. Prueba de ello es que ninguno de ellos las conocía, no tienen familiaridad con los ordenadores ni con internet, de modo que no sabían de su existencia. Nuestros entrevistados no son un conjunto significativo ni
67 representativo, pero son al menos un ejemplo de que la misión de información de las guías debe ser mejorada, puesto que tampoco se cumple su función divulgativa de las políticas públicas estatales para las que se habían creado. Esto nos hace ver de primeras que la acción estatal de primera mano hacia los retornados es escasa. Esta cuestión la terminamos de confirmar cuando nos pusimos en contacto con la ASER y los retornados. Después de hablar con los emigrantes retornados y observar sus experiencias respecto al retorno, podemos hacer una recapitulación de las similitudes y diferencias de sus percepciones frente a las políticas públicas. Por un lado, se debe decir que las experiencias de cada uno son muy distintas y sus percepciones también. Por ello, aunque hay un nexo común que es la emigración y el retorno posterior, las experiencias se parecen, pero nunca son iguales. Esto también les hace percibir la acción del Estado y de la administraciones de forma diferente, según haya sido similar el camino recorrido por cada uno de ellos. Pero también hay muchos aspectos en los que las cuatro entrevistas coinciden. Por supuesto el número es pequeño para hacer generalidades, pero como aproximación puede ser válida. Se ha entrevistado a siete personas, tres matrimonios y una mujer viuda. Todos ellos coinciden en que el condicionante principal que les hizo tomar la decisión de retornar a Sevilla fue por el bienestar de sus hijos, pues su experiencia migratoria era buena. Como se vio en el primer capítulo esto era un motivo esencial a la hora de tomar la decisión del retorno, en lo que también influía que algunos todavía tuvieran familia en España. Pero aun teniendo una buena vida en Alemania —puestos de trabajo estables, sueldos que les permitían vivir bien, adquisición de una vivienda y una buena educación asegurada para los hijos— decidiesen volver y enfrentar un futuro más o menos incierto. Añoraban sus casas y sus familias, la familiaridad con la tierra, las costumbres y el clima criterios todos que pensaban que eran los mejores para el desarrollo de sus hijos. Por otro lado, las conclusiones tal vez más importantes se refieren a sus percepciones respecto de las políticas públicas, pues en general mostraron un descontento grande. A excepción de un matrimonio, el resto de las personas coincidieron en considerar que el Estado no se hace cargo responsablemente de los retornados. Nadie desde las administraciones se ponía en contacto con ellos para guiarles en el camino de vuelta a casa en términos de los trámites requeridos, y en caso de establecer ellos la conexión con la administración por lo general se chocaban con un muro. Parece difícil dejar una vida atrás y volver para empezar de cero sin alguien que desde las instancias públicas les tienda una mano. Los retornados hacen referencia a que muchas veces se veían solos, no sabían
68 a donde acudir, qué tramites debían hacer ni cómo hacerlos y, en caso de acudir a las administraciones en busca de ayuda, muchas veces eran rechazados. Meses y meses de trámites y una traba tras otra. Algunos procesos podían durar hasta varios años abiertos, con documentos que iban y volvían de unas administraciones a otras. Todos coinciden también en pedir que eso cambie, si no por ellos sí al menos por los que vendrán después. La gestión del Estado frente a los retornados es insuficiente. Frente a la esperable solicitud de ayuda económica, hablaban sobre todo de ayuda burocrática, una guía para no perderse en los vericuetos de la administración, alguien que les explicara qué debían hacer, cómo o dónde poder gestionar una nacionalidad, una solicitud de matrícula para un colegio o una prestación de desempleo o jubilación. Otra constatación importante que no les es ajena es que mientras ellos estaban en el extranjero mandaban divisas a España, en forma de pagos de hipoteca, ayudas a familiares y demás. Piden por tanto simplemente que se les ayude a reestablecerse en el lugar de origen. Quizás en algunos casos no solo sea el hecho de haber tenido una mala experiencia con la administración y las políticas públicas, sino que para empezar no saben ni cómo poder acceder a ambas cosas. En este sentido el punto inevitable de llegada de todos ellos era la comparación con los procesos jurídicos y burocráticos en Alemania, y la coincidencia de todos ellos al decir que España lleva veinte años de retraso con el resto de Europa en muchos asuntos. Podíamos ver un ejemplo que mencionaba Rocío en la entrevista, “si necesitabas trabajo y no lo encontrabas, el Estado te proporcionaba uno, y no es solo eso, si no que era el mismo trabajo el que después te proporcionaba formación y hasta una casa. Esto en España no existía”. Hablan de facilidades burocráticas, económicas, ayudas frente a temas de salud, vivienda, educación etc. No cabe duda de que el tiempo y la distancia puede llegar a idealizar el pasado, pero también que esa percepción se basa en unos acusados contrastes entre la España de principios de los años ochenta y el resto de países europeos. Frente al descontento con las políticas públicas y la administración pudieron sin embargo empezar a encontrar la solución que estaban buscando en un ámbito diferente del Estado, la ASER. Es curioso que todos contactasen con la asociación a través del boca a boca, síntoma como se dijo en el capítulo anterior de que son conocidos en diferentes ambientes por la gran labor que realizan. Cuando los retornados acuden a la ASER se encuentran con Rocío y Mario que les prestan esa ayuda que estaban buscando y no encontraban. Les ayudan a tramitar desempleos, invalidez, jubilaciones, viudedad, y no solo los trámites que tienen que ver
69 con España, sino que también se encargan de gestionarles cualquier tipo de trámite que tengan con Alemania. Les aportan un sitio donde poder relacionarse con otros retornados y sobre todo les dan eso que no tenían hasta ahora, alguien que se preocupe por ellos y que no les deje de lado. Todos dicen que tramitar las prestaciones o ayudas que necesitan les lleva meses, pero que con la ayuda de la ASER es mucho más fácil, que a ver que harían sin ellos. Encuentran esa tranquilidad de saber que van a poder gestionar sus necesidades principales. La ASER les aporta la esperanza para relacionarse con la administración y hacer valer sus derechos como emigrantes retornados. Esta es la conclusión tal vez más importante. Las asociaciones de retornados cumplen hoy en día un papel fundamental en la interlocución entre las políticas públicas y los receptores de estas, entre el Estado y la sociedad (simbolizada por sus retornados). Son el canal por el que circula la información, la reivindicación, el asesoramiento jurídico, el cumplimiento de las normativas estatales y la vía por la que se llega al reconocimiento de los derechos de los emigrantes retornados. Tienen una vigencia histórica como organismos de asistencia creados por los propios emigrantes y una misión que se ha renovado hasta la actualidad a partir del reconocimiento de las necesidades de sus asociados, identificándose con sus problemas y generando posibilidades de solucionarlos.
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