Obras completas de Mistres Bennet. Tomo XII
Abstract
Vols. I-IV: Ana, ó la heredera del País de Gales. Vols. V-XIV: Rosa, ó la niña mendiga y sus bienhechores
Full text
OBRAS COMPLETAS DE —MISTRESS BENNET pt TOMO XIr
R.s06sS% ROSA, Ó LA NIÑA MENDIGA Y SUS BIENHECHORES. ESCRITA EN INGLÉS POR LA CÉLEBRE MISTRESS BENNET: TRADUCIDA AL CASTELLANO POR DON FELIX ENCISO S. 4. A e TOMO VI1L MADRID. IMPRENTA DE REPULLÉS. 1320. Se hallará en las librerías de Escamilla calle de Carretas , y de Amposta calle del Príncipe, E DOÑACION MONTOTO S SEVILLA .. Q
AQUA AT E AS - Ea E ES voQ 4 22d. sa dE E ea Br E : AA AS ha) E o e mós ua eh xo . ps a. A 83 m7 de
APIAIIAIAIAAIAIIIIIIIIee ROSA, Ó LA NIÑA MENDIGA Y $US BIENHECHORES. CAPÍTULO PRIMERO. La mañana estaba deliciosa, y aunque los caminos se hallaban sembra= dos de las hojas secas con que el otoño cubre las campiñas, sin embar. 80 la naturaleza parecia sonreise 4 vista de las últimas riquezas de la estacion , y el sol esparcia sus rayos Vivificadores desde un cielo sii nubes. Rosa , habiéndose colocado en la situacion que la pareció mas conve:
[12] loque 4 la trasera del coche ; ya veis que esta señorita no puede hablar. "a “Ah! replicó John , su voz es la misma melodía , mas de una vez ha hecho palpitar mi corazon, pero teneis razon: ¿yo debo ir á la trasera del coche?” — “Por cierto que no ireis, Mr. John, exclamó Rosa : nosotros no debemos separarnos así... vos permanecereis á mi lado para instruirme de lo que.... vamos , concededme el favor que os pido, y no me añijais con cumplimientos , que me'incomodan.” John obedeció : el lacayo subió 4 la imperial , el cochero 4 su asiena to, y el coche siguió su camino. Cómo es posible describir las-sen= saciones que experimentaban los dos amigos , que la casualidad habia conducido el mismo dia 4 Penrry , para informarse de las personas que les eran
[13] van: queridas: vamos sencillamente 4 instruir al lector de las aventuras de John Brown , desde el instante-en que se apartó de su muger y su casa. 'Acabando de oir la carta de Jayme Buchan , sufrió un deseo irresistible de ir á informarse por sí mismo de la suerte de su amo. Decíase 4 sí propio , es verdad que Buchan dice que le ha visto caer , pero como despues de la pérdida de un brazo era mas natural que no se hubiese: haz llado capaz de asistir 4 su “amo con el otro, pensaba: John: que su amo habria podido libertarse de la muerte'5 “pero: si hubiese caido” 'para nun- Ca levantarse) si sus preciosos: restos hubiesen quedado confundidos entre el Polvo' de aquella tierra tantas veces regada con su'sangre:, por lo menos, ¿no deberia él ir 4 bañarla con sus lágrimas? Esta horrible idea >y la
[14] amarga reconvencion que se hizo, de no haber seguido ásu amo ,:despgdazaron su corazon con un dolor. tan cruel , que se decidió á' marchar inmediatamente á la India, y atravesar todas las regiones de la. Zona tórrida; antes que conservar la. menor «duda sobre la suerte de su. amo', su amigo, y en fin aquel 4 quien queria: mas que á su propia existencia, yO Cediendo. á esté imperioso «deseo, y no queriendo permitirse tiempo pa» ra mayor «examens,- John salió precipitadameñte. de la «quinta de, Mushroom , ¿atrayesó. la: aldea;; halló. ¿£e= lizmente un coche que¡ba.4, Londros y en fia, al cabo de dos dias sg hay lló á bordo de un. barco de. la. come pañía que jba á salir para la ladias Mediante varios Sucesos muy, lar» gos «de contar ,. este barco, en', lugar de ir 4 Bengala, se vió:en la preci-
o [15] «sion de :arribar al fuerte «de Saint- George, y el pobre John «despues de inauditos «trabajos llegó á Calcuta, donde no halló ninguna posibilidad de que pudiese existir:su amo, y ni aun tuvo la triste. satisfaccion de regar con lágrimas el sepulcro, por- “que el ejército! de Tipo: no habia tenido con los vencidos: ni aun el respeto de enterrar sus cadáveres, >=-Apenas: el pobre Johise'cercioró dejesta triste noticia y use ole: arrestó “como desertor:; y: se ule' envió preso 'hasta quesun consejo de: size deci- «diese sobre sw" suerteonor 510: El Presidente «y: muchos oficiales que componidns:aquel tribunal: recof- «daron «con «dolor: lá triste: serte del desgraciado:Coronel Bubanum 5 y aun reconocierón: das facciones de su buen “Criado , quiensentregado::á su dolor “esperaba con-indiférencia el: resultado l9
[16] de la sentencia que se iba á pronunciar. Los oficiales , en cuyo cuerpo se hallaba el Capitan W.. que desempeñaba los primeros papeles en el teatro de Calcuta , conocieron la rectitud de los principios de John',.se sorprendieron de verle cargado del crimen de desercion , y. le. aconsejaron: queens tablase su defensa , pero con una mezcla de interés y de duda , que excitaron-gn ¿lun movimiento de aquel orgullo: militár , que no puede sufrir ni aun lá sombra de una. sospecha contra el honor 3*dez modo, que «poto despues la memoria de sl muy amado amo, y el recuerdo: de: haberle perdido llenaron únicamente su Corás zon; comenzó á 'acusatsedenoba- berle seguido , y repitió mil veces que jamas se perdonaria aquella falta: de deber para: con él. “Los: oficiales.que
¡EAN componian +aquel "tribunal « conocierón la generosidad: de lós* motivos de ser mejante ¿conducta 5 pero * como el pobre John: se «habia: olvidado: de» llevar consigo. la licencia firmada por el Coronel:, y=como'*la disciplina. militar es de la mas'alta importancia en la India, el tribunal no'halló medio de absolverle ,, y “fue condenado 4 trescientos palos”, ¿que luego se rebajaron á doscientos , despues á ciento y úl timamente en “el punto de la ejecucion 4 cincuenta: ; mas lo que causó el mas vivo dolor 4 John fue verse deshonrado :¡ justamente "deshonrado! + Segun su propio juicio “él "no habia cumplido” ni“ Jos - deberes dé soldado; ni los de ertádo 5 perdiósu propia estimación: Y cayó en el mayor aba= timiento, Su: condúcta'; qué antes éra modelo“ de los "soldados 5 se: resintió un poco: del desprecio que hacia «de Tomo VIII. 2
[18] sí propio. , iy. le expuso á continuos castigos de parte: de. sus: gefes. Pensaba: sin. cesar, en su Casa, su muger, y a encantadora. niña :, que habia prometido no perder jamas devista. En fin, para Jibertarse ¡de estas .reflexiones , que le eran inseparables, se emborrachaba con aguardiente de Arrack , siempre. que le ocurria, -qle por desgracia. era con demasiada fre» cuencia. i El Capitan W. seguia siendo su amigo3 á veces le daba algunos: pas peles en “sus comedias, , y ésta era la única cosa que. el pobre: «John desempeñaba con serenidad ; pero un dia que trabajaba en ciertas decoraciones tuvo la desgracia de, caer en un escotillon , y se quebró una pierna, La acrimonía de su sangre.) y el ca» lor del clima hicieron su estado tan peligroso que fue preciso hacer la
[19] amputacion para salvarlé-la vida. Des: pues de: aquel desgraciado incidente securó *, contra” toda esperanza “de Su: gusto , porel aguardiente 3 pero su salud decayó en términos que creyó verse: libre bien pronto “de úna vida que «cada dia! le era mas penosa. Incapaz «ya de poder ni servir en el ejército.) “ni de figurar en el teas tro sele envió 4 Inglaterra y y Hez gando á: su 'pais natal » Esperando sér alegremente recibido por “sa <muger, recobró su valor, é inmediatamente se dirigió” 4 pié" por” el camino de Penrry con algunos dollars en su bolsillo:, y levando' acuestas: todo' su guarda-ropa y tan pequeño! que iba dentro de un Pañuelo de “seda , col. gado de su palo, ¿La «primera vasa donde se paró en Penrry fué en la del barbero, amigo del jóven Croack ; pero cómo
[20] se hallaba fuera , se dirigió á un mus chacho , 4. quien no conocia , y le hizo algunas preguntas acerca de-los. negocios del Witthe-Horse, Es imposible. pintar la, dolorosa sorpresa que esperimentó cuando supo que se habia echado de su casa á su muger, ven: diendo todos sus efectos , y poniéndola en la precision de volver á ser criada de la joyen Miss , que vivia con el Doctor Croack. Entonces se dirigió Á ¡casa del Doctor con el. co. razon oprimido. de pena. El Doctor acababa. de despedir á Rosa de un modo tan duro, Y al ver á John , cuya llegada á Penrry le pareció muy extraordinaria , se ima» ginó al punto que todas sus preguns ras acerca de su muger eran conSez, cnenciasde: un plan combinado «para instruir 4 Rosa del paradero de Eleonora , y así le trató con desprecio;
[21] y unido con Mistress Bawsky le dijeron ambos que su muger no esta- ¿ba allí, que se “les daba muy poco de lo que pudiese haberle sucedido, “y le despidieron. John sofocado de dolor marchó á la aldea : algunos de sus antiguos habitantes no le conocian > y los mas fingieron no conocerle; en fin , cediendo al cansancio y 4 las melancólicas sensaciones que oprimian su corazon llegó á Withe-Horse , Se sentó €n su antiguo banco junto á la puerta, pidió un cuartillo de cerbeza , y envió 4 decir al posadero que descaba hablarle, : Jamas hubo Sorpresa comparable á la de Sam » Cuando supo que su amo: vivia , y acababa "de llegar á Penrry. Esta noticia séhabia esparcido por la: aldea aun antes que John llegase al Withe-Horse, Sam sedió
[28] -pasó la noche hasta el amanecer , y entonces privado: de la esperanza que le habia animado la víspera , apenas tuyo fuerzas pará ir por el camino de Londres á encontrar la diligencia. John contó todo esto con una sencillez tan interesante, que Rosa al escucharle no pudo contener sus lágrimas , y despues le contó igualmente su historia. El encuentro de este fiel amigo fue un suceso tan feliz para ella , que ya mo la dió cuidado su guerte , pues aunque sin duda miraba la proteccion de Lady-Gauntlet como una gran ventaja , sin embargo, la amistad de John la era un tesoro inapreciable. Antes que el coche entrase en Londres John observó , que como Rosa iba á casa de unas personas del gran tono , no era conveniente que en-Ssu presencia manifestase tener relacion al-
[29] guna con un miserable como él. Yo eonozco (dijo) , yo conozco mejor que vos , querida Miss , el espíritu de lo que se llama la sociedad brillante; todo depende de la primer impresion que exciteis á vuestra llegada , y no quiera Dios que yo jamas cause algun perjuicio 4 aquella á quien mi querido Coronel tenia tanto cariño. Rosa se opuso con todo el ardor de la sensibilidad á la resolución tomada por el honrado' John de no acompañarla 4 casa de Madama'Lacroix; sin embargo, la advirtió con tal viveza que su suerte futura dependeria de la conducta que tuviese En aquella época, que ella “á' pesar. de su repugnancia se “vió obligada á ceder á sus argumentos , pero con la <ondicion de. que aceptase la: mitad de la pequeña suma que ella tenia en su bolsillo, :
[50] John , en aquel mismo instante ha= bia sacado un trapo , que era su bol» silo, para partir con ella sus do. llars , diciendo que una jóven tan bella y delicada como ella no debia carecer de nada , y él acostumbrado á la desgracia, y endurecido en la fatiga, tenia bastante fuerza para su= frir todas Jas privaciones, Rosa no quiso admitir como una consecuencia absoluta que: el haber sufrido mucho era la señal de poder sufrir,mucho: mas y y añadió que vis- to el, mal estado de su salud , estaba él menos capaz de sufrir que-ella. * «¡Menos capaz que vos , exclamó Joha llorando! ¡Vos sufrir trabajos! ¡Oh, mi amo, mi querido amo! cuán= to os arrepentiriais de las bondades que conmigo tuvisteis , si yo. pudiese oir con serenidad que vuestra hija habla de trabajos. No , Miss , dejad á
E31) un pobre desgraciado como yo-:sufrir todos los golpes de la suerte-,:y no agraveis mis penas con una negátiva que me seria mas sensible que «todas las desgracias que me han perseguido despues de la muerte desmi:querido Coronel, ¿Como el coche:estaba ya 4: muy poca distancia de Londres , Rosa ter= minó la disputa , insistiendo ¿en que John aceptase la mitad de sus: mo= nedas, tomando ella tan bien la mitad de sus dollars. En lo cual, conyino. John, «comtal de que en cada una de sus visitas sucesivas sucedieran tambien nuevas distribuciones como esta, Rosa lo prometió y: y. John vol vió á certificar que Sir Salomon era. culpable para con ella de los crímenes de fraude y duplicidad.:, “Yo, añadió , no. he visto que le entregase mi amo el, testamento ;. pero sé. los
[32] bienes que el Coronel dejó en Inglaterra ; una parte de sus fondos estaba impuesto en la Compañía de las Indias , otra en el Banco , sin contar los fondos que depositó en poder de Sir:Salomon 3 y si no se puede pre= sentar un testamento , todos estos bie= nes deben entregarse á los herederos del Mayor Bubanum:. Rosa habia oido decir» al buen Mayor, que ignoraba de qué modo el Coronel habia dispuesto de su caudal ; y? cómo podria reclamar su herencia , y así recibió mucho gusto al oir 4: John , y: se propuso escribir al Doctor Cameron para: notifiz carle este feliz descubrimiento», aunque los principios de Mistress Fraker y su “esposo alejasen de ella “toda esperanza de tener parte en aquellas riquezas con las hijas del Mayor ; mas sin embargo esperaba obtener de: ellas
, [33] por la mediacion del “Doctor”; que ascgurasen la suerte del fiel criado de su: pariente, .Admitió contardor la idea que la:ocurrió , y fue'á hacer porta= dor ás John de esta noticia, creyendo que: éste seria el mejor imediopara producirbun--efecto: fayorable ¿| y en virtud desesto, pero'sin darle á emena der sus motivos particulares, le própuz so hacer uo viage :4 Escocia, y" dar verbalmente los: detalles: de este negos cio á los:herederos del-difunto;! i John:convino gustoso en este plan, Y dijo qué iria por mar! á Escocia; Pero que. antes queria dirigirse á la compañía-de las Indias para tomar al gunos informes , y «despues comprar un vestido bastante decente >'para no perjudicar» 4 su querida Miss Rosa cuando' fuese 4 tomar sus órdenes sen el moménto desu partida , y que entonces: marcharía: al:Norte bajo la Tomo Y ILL, 3
E341 bandera dela ¡esperanzdioco sl 7 .: Un color: animado que se «extendió sobre el rostro de John , despues: de haber pronunciado estas últimas palabras era nacido de la generosa y:desinteresada «adhesion á Rosa», miéntras gue ella, que no tenía idea: de niúgu= na ventajaque pudiese producirla.,:se entregaba á,la ¿consoladora esperanza de ver á este buen criado recoger la recompensa que tanto merecia:y:de:ina» no de los herederos de su amo, El coche llegó á su destino, :y el criado de; Lady Gauntlet hizo «venir un fiacre , y, dijo. 4 Rosa que ¡habia recibido órden de llevarla Á. casa de Madama Lacroix. : di. a Rosa miró entonces á John:con inquietud: ella: habia sabido de si nueya protectora, que Madama Lacroix era la mejor muger del mundo 5 pero ignoraba en-qué barrio vivia, y CO= 5
[35] mo su amigo John estaba decidido á que ella no debia manifestar que tenia con él: relaciones particulares , no sabia si deberia preguntar al criado las señas de la casa: 4.idonde iba á conducirla, brisd John comprendió perfectamente lo: que pasaba en el corazon ¡de Rosa: pero 'por señas la hizo eñtender que Se tranquilizase y se fiase enterameri» te 4 él en lo que habia ¡que hacer, Entonces ella:subió en su fiacre, miró nuevamente á su fielcamigo., y no pudo detener sus lágrimas. John afectó volver: la. yista 4.otro lado » tosiá con una voz: casi ahogáda::, despues se metió:entre la gente que habia en la calle, y Rosa se hallo otrá vez so. la en el mundo »' Separada: de aques los 4 quienes habia conocido , y que Poscían su cariño,
(363 e. CAPÍTULO-'IL Las Pis 3 as 12 + Madama Lacroix vivia: en uno de los mejores barrios de Lóndres : su persona, su-casa "sus salas: y »SuS. MuUebles + erán rigualmente notables por su: bellezas Recibió Á Rosa con-aquel placer que inspira la llegada de una antigua «conocida, y con la política que se debe:á una: recien llegada. En fin y sucfisonoihúa cra tan expresiva; sus modales .tan::afectuosos , que Rosa. agradeció «interiormente ás su protec= sora: el: haberla colocado. en casa de una muger que: parecia reunir en sí y al rededor de sí cuanto podia agra= dar: é interesar: Madama Lacroix te= nia un calmacen de modas francesas; todas aquellas brillantes bagatelas .estaban colocadas con un gusto exqui-
E37) sito en“armarios de cristal , y las sén oras que la honraban con el título de parroquianas podrian pasearse con sys amigos por todos los.cuartos de aque- Ma-elegante casa ; tenia algunas ofi. cialas que trabajaban en una sala particular, y nunca bajaban al almacen; porque Madama Lacroix acostumbraba acompañar ella misma á cuantos venian á su casa. 3 Los muebles , el adorno y el lujo que reinaban en la casa eran mas «conformes 4 las gracias de la propietaria, que convenientesal género de ocupacion que habia adoptado : «una cierta molicie , un yo no sé qué ,-:imposible: de describir , parecian dar á toda la reunion de aquel lugar agradable el aspecto deiun templo de la voluptuosidad , mas? bién que el: de una casa de comerciózio: Rosa:tuyo motivo de observar des.
[44 ** Asi bajo las flores inocentes Se oculta la serpiente venenosa. Afectaba mas bien ser buscada pas ra que participas los placeres de los demas , y no que los obligase ella misma, y era tan amiga de economizar su tiempo, ó por mejor decir, sabia tanbien distribuirle, que aun cuando se retiraba muy tarde , «siempre se ha. llaba en su tocador 4 las nueve de la mañana. Recibió á Rosa con úna de:aquelas sonrisas que acostumbraba , y.despues de haberla hecho sentar á su lado, se informó de: cómo habia pasado el tiempo en-casa: de: Madama Lacroix. Rosa , contenta,con tan favorable acogida, quedó al pronto incapaz de manifestarla su gratitud , su respeto,
[45 y. todos los sentimientos que thenchian su'corazon 5 pero cuando se calmó :algo'el exceso desu emocion; y leyantó los ojos y se sobresaltó y. quedó muda como una estatua. La vista de un: cuadro: colocado: delante de ella sacabó de quitarla el uso de la voz , pues cra el retrato de Montreville, Sus ojos , su frente magestuosa , el: perfecto!.cori> torno' de su figura y su: bélla: boca; pero sin embargo no era él.: No: Mon+ treville parecia mas jóven ; tenia; mas frescura en! su tez, y! aquella expresion de candor y beneficencia que caracterizaban' su “fisonomía: no se yeia en. aquel «retrato 5 sin embargo: , la semejanza era tan: perfectáy, que Rosa 'se puso pálida:;: y faltó poco:para desmayarse, 1004 il + Lady Gaunuet ,' que 14) examinaba con atencion y: Mamó á su camarera, “y pidiósun=baso de agua para Rosa,
[46] la cual, despues de haberle tomado con una mano trémula se atrevió á mirar segunda vez al retrato, le halló me: nos parecido 5 en fin ,-articuló algunas excusas, y dió gracias á su ens cantadora protectora por todas sus bon» dades. Como Rosa era tan bella como la Condesa:,:y tenia efecvivamente todas las cualidades que la: otra aparenta» ba, era natural que la «condesa se complaciese examinando :las perfeccio nes que se atribuía; y tambien era preciso. que Rosa contemplase con una especie de una admiracion, respetuosa una muger de un rango tan distinguido, tan seductora y completa 5 y que al mismo tiempo la parecia dotada de la sensibilidad mas exquisita. Lady- Gauntlet callaba y miraba con sorpresa una jóven ; cuyas gracias la exponian al peligro, de las se-
(47) dnetiones, miéntras que la energía; de su virtud la defendia de todos los lazos que se la ponian 5 y Rosa besaba con. transporte las. manos de, su. generosa. protectora ,» cuando una dama entró «sin hacerse: anunciar , y, corrió á abrazarse ála Condesa. Lady, Gauntlet dirigió una expresiva mirada,á Ros2,, presentándola”á. aquella dama, Y ésta ,, despues de. haberla. examinado com interés exclamó , “¡en «verdad es bella como un ángel! Por favor ,:Mi> lady, decidme; ¿quién es esta.encan» tadora.Miss2”.... minaós “Es, respondió la Condesa ,- una persona 4 quien, deseo vivamente colocar. en. alguna casa de honor, ya sea para dama. de compañía. , Ó. ya en cualidad de aya. 5 pues ha. recibido una educacion, distinguida 5 gan- 12 y :baila:con la última perfeccion , y emuna: palabra , posee todos los talentos. F
[487 1 Míistress Woudbe, la dama á quien» Lady” Gauntler acababa de: hacer: este elogio de Rosa , era de un nacimiens* to bastante sospechoso 5 pero habiendo tenido la felicidad: de casarse con un hombre muy rico > nose cuidó de ave-> riguar'su orígen ni'sus * “parientes ; y dis ligencia que á la verdad no” hubiera! exigido poco trabajo: Mt Woudbe, hon: bre pródigo , dado' al” fausto ,- y. énz yanecido con el honor de'recibir la vissita de los mas nobles señores que -sus' riquezas”atraian 4-5u casa, permitia - que su muger se entregase á todos losplaceres de la sociedad brillante. Mientras que Mistress Woudbe es: tuvo en: la flor de su juventud y:'desu belleza , su casa no cesó de ser la: reunion' de los hombres mas amables ;; y Mr: Woudbe recibia de ellos «las! atenciones mas lisoujeras. Pero '¡ay- Dios! todo cambia 'en este * punto:
[49] Mistress Woudbe llegó 4 ser la muger mas miserable, y no la quedó mas que una hija grande, y ni uno solo que la lisonjease. Continuó dan= do banquetes , convidaba 4 sús amigos ¿pero todos pretestaban otros cómpromisos ; por último , casó á su hija, y nadie acudió á la“boda. La pobre muger estaba desesperada , cuando Lady Gauntlet 'se compadeció de su suerte, y regularmente la levaba cin co veces á la semana una sociedad brillante 4 cenar 4: su casa. Este consuelo fue tan costoso , y desordénó dé tal modo el caudal de Mr. Woudbe, que exigió de su muger se retirase á una quinta con él cuatro meses del invierno, ¡Á la quinta? ¡cómo! una muger que aborrecia los' libros, que no se atrevia á pensar”, y' que can: Sada de: vivirtno dejaba “dé temer lá muerte , ¿cómo .semejante mmuger pos Tomo VITEL 4
[50] dria existir en el campo? Pero el mal era inevitable , y Mistress Woudbe habia ya abierto su corazon á Lady Gauntlet, la que temiendo por muy cómoda su casa > y admirables sus banquetes, la manifestó un sincero sentimiento de la resolucion de su marido. Sin emhargo, ella habia abandonado hacia algunos dias á su triste amiga 4 la amargura de sus sentimientos , cuando esta última entró en su gabinete para buscar á su lado algun consuelo, Lady. Gauntlet suplicó 4 Rosa que pisase al cuarto inmediato, para ver algunos dibujos de sus. hijas , y. quedó sola con Mistress Woudbé. Esta pobre muger., despues de haber pasado revista á todos los medios de que podria yalerse para emplear el tiem po en el campo, halló uno que hizo reir á Lady Gauntlet , pues fue el componer una novela,
[si]; «¡Una novela! querida mia” exclamó Milady. —“Una novela , re» pitió Mistress Woudbe , no como las de vuestros Burney:, Smith , Moore, Pratt, y tantos originales como ellos, porque nada es tan facil, ni hay quien no pueda, hacer otro tanto. Pero las ruinas , las quintas, los adivinos,» los espectros y el terror; he aquí el género «que me agrada , y es toy cierta de que haria alguna cosa interesante si pudiese escribir algo mejor.?— “Con que será preciso tomar,un secretario , dijo Lady Gauntlet,,, yla jóven, que acabais de NON podrá ¡desempeñar perfectamente. esta obligacion á vuestro lado.” .. Mistress Woudbe contextó que la jóven Miss la habia agradado mucho, y. despues de haber reflexionado un momento, añadió : “yo creo , Milady, que en lugar. de escribir con
Usa1 ella una novela, lo que en'el fons do me parece una empresa muy fas= tidiosa , podria hacerme compañía, divertirme , escribir las cartas que yo la dictase , jugar conmigo á los naypes por las noches ¿ y especialmen= te como ella es muy bonita , y vos me asegurais que posee muchas haz bilidades , sus gracias podrán atraer gente á mi casa, y hacer mi tertue lia tan brillante como en otro tiempo.” Lady Gauntlet respondió que así lo pensaba. o; Pero querrá venir Á este Hobrk ble mdd 90 preguntó Mistress Woudbe con inquietud. —“Eso es lo que yo prometo obtener, ” contestó Milady. Entonces Mistress Woudbe se alegró sinceramente de haber hecho semejante adquisicion , manifestó su impacien- Cia de coneluir aquel negocio lo mas pronto , y dejó á la Condesa:el: cui-
(E3) dado de fijar los honorarios de su bella protegida. ”Yo no tengo mas que un dia que pasar en esta hermo= sa ciudad , añadió suspirando , y maflana parto para cuatro meses , que van á parecerme eternos. ” Lady Gauntlet fue á buscar á Rosa , y despues de haberla hablado de Mistress Woudbe como de una buena muger , muy necia , muy ignorante , pero wuy rica, la anunció la colocacion que acababa de propor= cionarla con cincuenta guineas de sueldo. ““ La única condicion que se os impone , añadió Milady , es que marcheis inmediatamente á una de las mas bellas campiñas de Inglaterra, donde hallarcis. una biblioteca. escogida , instrumentos: de música > y .en fin cuantas ocupaciones puedan: pro- Porcionar recursos: contra el tedio.” La expresiva fisonomía de Rosa
[60] gada con el mas vivo cariño > y la manifestó los mas tiernos cuidados; pero mudó de color cuando supo que dentro de algunas horas iba á SCpA= rarse de tan agradable huéspeda. Sin embargo , aunque protextó que nadie en el mundo amaba ni respetaba tanto á la Condesa de Gauntlet sy que nadie estaba mas persuadida de que cuanto hacia Milady era bien hecho , dijo; que era imposible no conocer que cuando sehabia tratado á la Miss Walsingham era preciso sentir mucho separarse de ella, “Por mi parte, añadió Madama Lacroix, Jamas me he sentido tan dispuesta 4 amar una persona en tan poco tiem- PO 5 y conozco otra , es decir, un hombre , rico é ilustre > Que se de. sesperará cuando sepa vuestra au. sencia. Mientras que «Rosa intentaba adi=
161] vinar si Madama Lacroix queria há: blar del Lord Lodwer, ó del Lord Denningcourt , y se admiraba de cómo hubiese podido conocer los designios de cualquiera de ellos, es imposible Pintar! el terror'que la sorprendió viendo que de un hermoso coche que se paró ála :puerta,seapcaba Sir Jacob Lydear, dando la mano á Lady Lodwer. Madama Lacroix salió: de la pieza con precipitacion. para recibir á aquellos personages , y no pudo notar que su compañera se habia, pues- to pálida como un cadáver, Entonces fue cuando Rosa sintió amargamente no haber aceptado la oferta «de Mistress Woudbe , y bien Pronto experimentó el mas vivo. deseo de saliv de una casa que hasta: en= tonces la habia: parecido irreprensible. Sin embargo. dejarla sin ver -al
[62] digno John, ni-:explicarle susitua» cion presente , y establecer una corres” poadencia metódica, ni darle cartas de recomendacion para Escocia ; ¡oh! ¿cómo , cómo podria resolverse á:esto? En seguida se acordó de las órdenes dé Lady Gauntlet:de «no dará «nadie noticia del lugar de sw retirada; ¿pero estas órdenes podian entenderse con el virtuoso Browm-, este fiel y sincero amigo, que una feliz «casualidad acababa dedevolverla despues de tantos años .de ausencia? Sin: embargo ,tal era su respeto y veneración á su, pro: tectora , y su temor de volverá dar otra vez en la soledad y la indigencia , que se determinó á darla: parte de esta confusion , y. someterse-á su prudencia , y á aquella exquisita; sensibilidad que la suponia, prometiéndose seguir los medios quela indicase para inantener una correspondencia con John.
[63] Mientras..que se ocupaba en estas reflexiones casi habia olvidado las personas que con su mayor sorpresa se hallaban ahora bajo un mismo techo. La impresion que Sir Jacob habia dejado en su espíritu , la memoria de su conducta para con ella en el Yorckshire borraban á sus ojos el modo delicado con que se portó luego en la quinta de Mushroom ; la era imposible suponer motivos honrosos en aquel jóven , y nada temia tanto como que la yiese , por lo cual pensó tambien por-un instante que este sería el hombre rico de quien la habia hablado Mr, Lacroix, Pero en esta suposición, ¿cómo habia de persuadirse que Lady Lodwer hubiese consentido en acompañarle en las pesqui- Sas que hacia para con ella? Rosa, Pensando así consolidar sus conjetutas , miraba atentamente al trayés de
[643 las celosías , y Á poco rato vió que el coche de Lady Lodwer-se- separa= ba para dejar lugar á Otro no menos elegante , pero en cuya portezuela no se veia escudo de armas, sino una simple M7. Este coche se detuvo, ya peándose Mistress Woudbe entró en la casa. Entonces experimentó Rosa un trans= porte de alegría , y ya estaba para salir al encuentro de una persona, cuya presencia era para ella un bien inexplicable en aquel momento , cuan* do se la recordaron las órdenes de Lady Gauntlet ; y se detuvo 5 pues poniéndose así bajo la proteccion de Mistress Woudbe hubiera descubierto' su secreto, no solo á Madama Lacroix, sino 4 los Mushroom y 4 los Lodwer, y tal vez espondria á la generosa Condésa á mil disgustos por parte de estos últimos , tan indignos
[65] de honrarse con el título de-sus amigos. En seguida reflexionó que asi Lady Lodwer, como Mistress Woudbe serian acaso parroquianas de Madama Lacroix , y supuso que Sir- Jacob, ha- + lVándose en Lóndres, habria acompaña= do á su parienta á la tienda > lo cual en el fondo era una cosa muy natural. Sin embargo , para librarse enteramente de sus miradas subió por una escalera secreta al cuarto en que dorinia , y se ocupó en preparar su partida. Al cabo de media hora vió por la ventana que Lady Lodwer subia sola en su coche, y que el de Mistress Woudbe ya no estaba á la puerta. Entonces todos sus temores se re Rovaron con mas fuerza que nunca, Lady Lodwer habia marchado , Mistress Woudbe ya mo estaba » y Sir Jacob quedaba dentro. Á pesar de la Tomo VIT L, 5
[66] favorable opinion que Rosa tenia del carácier y las costumbres de Madama Lacroix", su inquietud fue inexplicable: “Si (se dijo á sí propia) es de Sir Jacob, de quien ha querido ha= blarme ; ese odioso hombre va á empezar á atormentarme de nuevo ;*¿ qué haré? ¿Cómo podré librarme ?” Fué interrumpida en «este triste monólogo por la vista de un gallardo jóven vestido de un frac azul, y llevando un sombrero de uniforme con plumage, que llamó á la puerta y entró en el propio instante que Sir Jacob salia. Entonces Rosa se aliyió de un gran peso , y se reprendió sus sospechas acerca de su patrona. Habiendo concluido de hacer su maleta, bajó al locutorio de Madama Lacroix , quien por su parte usó la mas fina astucia para saber la suerte futura de Rosa; pero la halló muda en este punto, y
[677; todo lo que pudo obtener fue el permiso de preguntárselo 4 Lady Gauntlet. ** Confieso , añadió Rosa , que he prometido solemnemente á Milady no descubrir á nadie el parage de mi retiz rada 5 pero no dudo que consienta la correspondencia , que vos teneis la bon: dad de querer que entablemos. ” Madama Lacroix no se atrevió á insistir ¿ presumió que Lady Gauntlet debia tener motivos muy poderosos para tomar bajo su proteccion una criatura tan encantadora como Rosa , y aun supuso , que como la beldad de ésta debia perjudicar algo á los mas queridos intereses de la Condesa , ella se habia decidido 4 substraerla de la vista de todos. Tambien: debemos convenir en que la Modista habia for= mado algunos planes que la partida de Rosa descomponia enteramente 5 pe= FO nO se atrevió á luchar contra el ..
[68] poder y voluntad de la Condesa, “ Ahora bien , mi querida amiga, dijo Madama Lacroix, si alguna circunstancia os restituye la libertad de disponer de yos misma, ¿ a ACOr= daros de mí?” Rosa se puso colorada: é iba á explicarla cuán felíz se juzgaba sometiéndose á la suerte que Lady Gauntelt la habia proporcionado ; pero vinieron á decir , que la sopa estaba en la mesa, y la bella Modista no volvió á hablar sino de la pena que la causaba el que precisamente aquel dia no estuyiese eu Lóndres el amigo que tan. to la visita Por la tarde Lady Gauntlet yino á buscar á Rosa en su coche, para conducirla en casa de Mistress Woudbe , y la Modista estuvo tan humilde y tan servil delante dela Con; desa, y pareció tan agena de todo otro eo
[691 objeto , que esta conducta excusó. á Rosa todas las penas de la separacion, y subió con alegría al coche de su pro. tectora , que partió inmediatamente. Milady estaba séria y pensativa, y Rosa nose atrevió á romper un silencio tan nuevo como respetable para ella , hasta el momento en que el co: che se paró en Portman-Square. Mistress Woudbe recibió 4 Rosa con mucho extremo 3 sus ojos estaban encarnados á fuerza de llorar ¿ pero bien pronto su inextinguible locuacidad suplió por el obstinado silencio de.la Con. desa, La dijo, que si la fuese posi. ble anonadar el tiempo y el espacio, ella seria la muger mas dichosa del mundo ¿ pues Mr. Woudbe á fin de recompensar la docilidad con que ella se sujetaba á pasar cuatró meses 'en el campo.en lugar de tres, acababa de prometerla dar un baile de másca-
[763 de la alfombra que estaba á sus pies, decia que era la mas necia y fasti. diosa criatura del mundo, capaz de inspirar tristeza , en vez de disipar. la 5 y si alguna véz , ni triste ni alegre llegaba á conservar aquel Pere fecto equilibrio con'la esperanza de agradar , entonces era insípida é ine soportable. Rosa conocia su esclavitud ; pero no veía modo alguno de salir de ella, sin volver 4 otra situacion peor toda. vía. Toda su esperanza estaba en La. dy Gauntlet: ella no dudaba, que cuando esta muger generosa y, sensible su- -piese sus penas , procuraria buscarla otro acomodo , y la respuesta que bien pronto recibió á su carta , sobre , el asunto de su amigo John , aumen» tó todavía el respeto y gratitud que desde luego la. habia inspirado, Milady la decia del. modo mas lt.
E77] sonjero que aprobaba su cariño al dige mo John, y la prometia que si él se presentase en casa de Madama La.- croix , lo cual todavía no habia sucedido , ella misma le noticiaria las seña de la casa de campo de Mr, Woudbe , para lo cual habia mandado que le dirigiera á su casa 5 yea fin, terminaba su carta anunciando'á Rosa que iba á Bath, pero no la decia por donde la habia de escribir, Esta carta , entre tantas mortifica= ciones diarias, se hizo un nuevo Orígen de penas y dudas para Rosa, Su- Puso que habria sucedido algun accidente al pobre John, ó que no ha- * bia logrado los medios de adquirir noticias del lugar de su residencia, En uno ú otro caso , ella no podia serle útil, y conocia mas á cada instante la desgracia que la habia pri-
[78] vado de un amigo sincero , en unas época , en que cuanto mas trataba á los que se laman superiores 4 aquel hombre virtuoso , mas aprendia á sentir su ausencia. Un invierno triste y fastidioso pa= só entre las penas de una dependen= cia que se hacia cada vez mas insoportable , y Rosa entregándose bien pronto á una cruel melancolía , esparció sobre su rostro una tez líbida , perdió el sueño, el apetito, y hubiera caido enferma, si una repentina mudanza en el genio y modales de Mistress Woudbe , transportando su interés á otro , no hubiera desviado su atencion de los crueles recuerdos que perjudicaban su salud, Mistress Woudbe volvió á ser afable , cariñosa y atenta: ya no podia vivir ni ua solo instante sin su querida Wally , asi llamaba á Rosa, “En-
[797 eantádora criatura , exclamaba ella, ¡cuán fastidiosa me seria la vida sin su presencia! Su juicio, opinion y gustos son infalibles: no : jamas ha existido persona comparable á mi querida Wally.” Rosa naturalmente agradecida y erédula notó esta mudanza con una mezcla de placer y compasion. Seguramente queria mejor ser un objeto de atenciones que de ódio , aun cuando. estas atenciones solo pudiesen nacer del capricho y no del juicio; y compadecia 4 aquel espíritu bastante débil para entregarse así á todos los extremos de la pasion. Poco tiempo despues que Mistress Woudbe se hizo tan diferente á lo que era, escogió á Rosa por su confidenta, y la dijo, que conociendo la bondad y sensibilidad de su corazon , queria: depositar en su pecho una amar-
[80] ga pena que afectaba su salud , y em: ponzoñaba todos los placeres de su vida, Prosiguió diciendo que tenia un hermano natural ; á quien amaba sobre toda expresion, que era hijo de su padre y una amable extrangera 5 y que sin embargo de ser un. jóven completo Mr. Woudbe no podia su= frirle , ni aun queria oir su nombre : que este hermano querido era desgraciado , tenia una interesante esposa, muchos hijos, y sin ningun recurso mas que ella. “¡Ay Dios! aña= dió , es mi hermano , mi único hermano , y se me prohibe que le ame y le socorra! ” Rosa pareció vivamente conmovida , y el resultado de esta conferen= cia fue una ardiente súplica de Miswes Wondbe, para que esta querida Wally consintiese en recibir á su norábre las cartas de su hermano 5 pues
[317 dijo:que Mr: Woudbes habiéndola pros hibidowmantener ninguna corresponden» cia. com:aquel pobre. jóven, y como todas <las' cartas que: vénian'se le en: tregabam 4 él y: pudieran abrir algu- Das, “y enfadarse, por!'su' desobedien. cia. Rosa: ¡consintió .eny este plan :y y ehtonces pareció inas:que nunca á los ojos «de: Wondbe vna; criatura: recomendabilísima. 01030 pil nad El hermano «de: Mistress Woudbe se hizo un corresponsal muy exacto, y. suhermana continuó del mejor humor del: mundo ;/perú»aunque Rosa no tuviese que quejárse de la vida que llevaba; el cariño: que la manifestaba: la" señora: der la: casa era - demasiado uniforme y estudiado para excitar en ella: aquel entusiasmo de gra. titud «que Producia la: menor palabra de: Lady: Gauntlet. Entre'tanto no gozaba'del Placer que le proporcionaban Tomo VII TL 6
[323 las cartas de: aquiella' mugtrencan> tadora:, que habiz'cesado: de: responsa dervá las suyas ,yoni aun queria que la eséribiese: Tambien continuaba 5el silencio del pobré John 5 de modoque Lóndres, aquellas morada sde» felicidad para Mistress Wioudbe, no-ofrecia'á-los ojos de. Rosa' sino: la perspectiva «de una: soledad tam:insípida> da lla en que vivia entoncés. nórt El tiempo ¡Corría +, se ocúpaban con: ardor A de su regresová la metrópoli ; y «en “fin: se fijó el dichoso: dia»¿Mr. Woudbé quedó tan contento de:los:ahorros que habia hecho en la temporada, que pre sentó. 4 su muger'un' villete: del mil esterlinas para sus ¡gastos en Lóndres , y le entregó al mismo tiempo una órden á sudiamantista , para que la diese un collar de perlas. de quinientas esterlinas 5 y Mistress Wond-
[83] be trasportada de alegría , exigió que Rosa aceptase un villete de cincuen= ta guineas , á fin de proporcionarse lo que necesitaba para presentarse en-el: mundo , con el fausto propio del lugar que ocupaba á su lado.
CAPÍTULO IL 0is Una de las primeras “visitas que hizo Mistres Woudbe Al llegar á Lóns dres fue en casa de Madama Lacroix, y Rosa se alegró de que no la mandase acompañarla ; y asi se decidió á ir á ofrecer sus respetos á su protectora , antes de presentarse en ninguna parte. En virtud de esto, ha-= biéndola prestado su coche Mistress Woudbe la mañana siguiente al dia de su regreso, se hizo anunciar en casa de Lady Gauntlet á la hora del desayuno. La Condesa no conservaba el me- nor interés sobre la suerte de Rosa, porque el Lord Denningcourt habia burlado enteramente su esperanza. Hacía mucho tiempo que procuraba la
[85] amistad de aquel jóven: insensible á sus encantos , sin embargo de que éstos eran el objeto de la admiracion general 5 y así acostumbrada á ver á sus pies todos los hombres , la indi. ferencia de un solo ente era para ella mas interesante que todo el resto. Lord Denningcourt era demasiado hombre de mundo , para no advertir la par= cialidad con que Milady le miraba; mas aunque no sintiese la mas pequeña inclinacion 4 corresponderla, sin embargo no podia excusarse de tener para con ella particulares atenciones, La condesa distinguió fácilmen= te, á pesar de la aparente indolenci del Lord , que él se interesaba en la suerte de la jóyen , cuyo. billete le fue entregado en la quinta de Musrhoom, y conoció tambien el disgusto que cada vez mas le inspiraba la esposa que se le destinaba , y así aprovechó. una
[92] estaba muy cerca de mudar tambien de escena. En seguida la Condesa se permitió algunas reflexiones sobre todas las personas que habia nombrado, y la sátira saliendo de tan bella boca parecia perder toda su deformidad á los ojos de Rosa , y lo que la hubiera disgustado en cualquiera otra, la divertió como efecto del buen humor natural de su generosa protectora. El Lord Lodwer en el continente, el Lord Denningcourt en el campo, y Sir Jacob tan seriamente ocupado, no dejaron ningun temor á Rosa , y se entregó á la alegría que la inspiraba el interés de aquella señora , á cuyo lado tenia la fortuna de hallarse, Milady con una sonrisa llena de gracia, la pidió que dijese 4 Mistress Woudbe, que su palco en la ópera estaba á su disposicion ¿ porque sus hijas estaban entónces en casa de Sir Salomon para
[933 visitar á su futura cuñada , y que ella misma se proponia partir aquella tarde para, Windsor 5 de modo que podia disponer 4 su fayor de dicho. palco. “ Sin embargo , añadió , yo. espero no salir de Lóndes sin dejar una. targeta en casa de Mistress Woudbe.? Rosa volvió á Portman-Square contentísima con la visita que acababa de hacer, y al llegar encontró. casi cerrado el paso de la puerta con/una por= ¿ion de coches, ¡La noticia del baile de máscara quese habia esparcido, y las Dugquesas.., Condesas , y Señoras.de la primera distincion , para ¡quienes laun el nombre «de,Mistress Woudbé era desconocido: , «dejaban: targeras; de ¡visita fon una nota abajo y suplicando: ser sonvidadas::al baile, 000000 05 + Toda la casarpresentabalya ¡un-aire de festa ¡los «pintores > los:carpinteros,: Boristas , músicos y, reposteros)5 enfin;
[94] los obreros de todas clases se empu= jaban en el portal y enlas antesalas, quitándose-el paso unos Á Otros, ; Rosa , para quien semejante escena era enteramente nueva, lo examinaba todo con sorpresa y atencion , y fiz jando la vista en una porcion de tar= getas que habia sobre la mesa , se sor» prendió , viendo en una de ellas los nombres de la Condesa de Denning+ court y Miss Angus; 1 «¡La Condesa de Denningcourt!* exclamó Rosa. “Esto tambien me sor= prende”, dijo Mistress Woudbe. En estevinstante anunciaron la lle= gada de Lady Gauntlet ,' que en lugar de enviar targeta habia resuelto hacer en persona su visita: -La'noticia del baile de máscara habia llegado á sus oidos:cuando iba 4 tomar el:coche para irá Windsor ; y como necesitaba una docena de billetes ,' tanto para ella,
E [9s3 cuanto para sus amigos, no era regular que hiciese dudar á Mistres Woudbe su celo, y entró así por verla en el salon cuando esta última expresaba su sorpresa á vista de la targeta de Lady Denningcourt. “Es de la Condesa viuda , etjÓ Lady Gauntlet dirigiéndose á Rosa; esa muger quiere introducir en el baile su lunática protegida. ”-— Yo pienso mas bien , respondió Mistress Woudbe, que es de Miss Angus, quien para obtener un billete ha puesto el nombre de su tia en la targeta , como el mejor medio para hacerse convidar. ” Rosa , creyendo siempre que Mr. Angus'era el que habia robado á Katia , no pudo oir su nombre sin-con- mÓOverse; “Yo me propongo *convidar á su hermano, dijo Mistress Woudbe: es un gallatdo:mozo”,— y“ muy estúpido
[96] respondió la Condesa : yo he comido un dia con él en casa de Lady Lodwer, y nos llevó una especie de oso , un escocés, que si mal no me acuerdo , se negó á Jugar. Si deseais divertiros cone vidadle tambien : yo creo que se llama Cameron. ” ) “El Doctor Cameron!.... ¡Oh Mi lady! exclamó Rosa conmovida ¿hasta el último exceso , es el mas virtuo= so; ¿el mejor de los hombres”. pero acordándose repentinamente de que la - amistad del Doctor con aquel quese figuraba habia seducido su pupila ; la hija, de su amigo , no podia merecer el epíteto del mas. virtuoso de los hombres, añadió... “por lo menos, JO..»- yo. lo creo así.” Lady Gauntlet y Mistress Wonde be soltaron la. carcajada. “¡Vos lo creis! repitió la Condesa; muy bien ,-yo “celebro. el que /
[97] -4 lo menos tengais cierta duda , pues sería ciertamente lastimoso que un ente tan raro fuese el mejor de los hombres.” Rosa guardó silencio, y ya no pensó en las targetas, aunque Mistress Woudbe la suplicó' que las pusiese ¿ por su órden. Pobre Katia Buhanum, ella acaso estaría confinada en algun paraje retirado , mientras que su seductor era recibido en una tertulia tan brillante como la de Lady Gauntlet. Esta idea recordó 4 Rosa las del Mayor , la de Castle-Gowrand, y el Burnseede , y se conmovió de tal modo que se vió precisada á retirarse, Las dos damas se ' miraron con sorpresa. “Yo no puedo figurarme, qué es lo que tanto la agita,” dijo la Condesa : “ni yo respondió Misvess Woudbe.” — “Yo tengo alguna idea de que ha nacido en Escocia” Tomo PIIT, 7
[98] dijo Milady, y entonces Mistres Woudbe manifestó mayor sorpresa , diciéndola , “yo creia que conociais,su familia y sus relaciones.” Lady Gauntlet no se cortaba por nada , y contestó; “su familia seguramente no me. es desconocida ; pero ¿quién ha de conocer las relaciones que una jóven tan bonita puede haber formado? ”——"“"¿Cuál es el lugar de su nacimiento?” preguntó Mistress Woudbe. “Á mí me la recomendaron del Norte” contestó Milady levantándose , y añadió. Á Dios, querida Mistress Woudbe , mi coche me espera, y yo tengo mil cosas que hacer, ” Es preciso convenir en que si Mistress Woudbe no hubiera: estado enteramente ocupada en los preparativos de su baile , sin duda hubiese hallado algunas contradicciones en las respuestas de la Condesa acerca de Rosa;
[997 pero el lisonjero proyecto de reunir en su casa lo mas brillante de Londres , la certeza de que una criatura del mérito de Rosa , haciendo los honores de la fiesta , atraeria probablemente en lo sucesivo los hombres mas elegantes de la ciudad , todo esto unido al servicio esencial que la hacia esta jóven , recibiendo bajo su nombre las cartas de aquel hermano natural, la causaba tanto placer, que no trató de hacér ninguna pregunta , ni dió á entender la menor curiosidad acerca de su familia , cuando volvió al salon, y manifestó que sentia que Lady Gauntlet hubiese marchado. Por la tarde Mistress Woudbe declaró su intencion de ir á la ópera al palco de Lady Gauntlet , y quitó que Rosa fuese Pa escogerla un bonito gorro en casa de Madama La-
[1007] eroix ; pero aunque las razones que habian empeñado á Lady Ganntlet á obtener de Rosa el secreto sobre su residencia , ya verdaderamente 10 exis. tian , sin embargo no quiso presentarse en casa de Madama Lacroix sin obtener la aprobacion de su protectora, y así rebusó aquel encargo. Entonces Mistress VVoudbe tuyo la com-' placencia de ir á escoger un maguífico turbante , y muchas plumas que regaló á su bonita compañera. El explendor del espectáculo , la música , las danzas , la brillante sociedad que llenaba los palcos eran objetos mo menos nueyos que agradables á los ojos de Rosa. Mistress Woudbe conocia á todo el mundo, y ya por la noticia de su bayle ,ó por la belleza poco comun de su nueva compañera, atrajeron la atencion general , su palco se llenó bien pron-
[101] to de una porcion de personas que se apresuraron 4 hacerla la corte, Entre los que con mas atencion examinaron la encantadora figura de Rosa , reconoció al amigo constante de Madama Lacroix , y le contestó pólíticamente á la profunda cortesía que + la hizo. “Conoceis al Lord Aaron,” dijo Mistress Woudbe. «— ““¡ Lord Aaron!” repitió Rosa con sorpresa. “Sí, el Lord Aaron Hossemagog es ese que acabais de saludar.” — “ Ahora le conozco , respondió Rosa , y estoy admirada de no haberme acordado antes de sus faciones, aunque á decir verdad mas le conozco de oidas, pues no le he visto hasta que le he encontrado en Londres.” — “Supongo que: será en casa de Lady Ganntlet, dijo con cierta sonrisa Mistress Woud: be: ¡oh ¿> Milord es un “admirador
[ro8] cia en que vivia en casa de Mistress Woudbe la perjudicaba en la opinion de las personas de un rango distin= guido; pero ¿qué habria querido decir en cuanto á Lady Gauntlet? Ciero tamente una relacion con esta muger encantadora no. podia menos de dar honor en todos los casos. Sin embargo, Rosa no se detuvo en esta idea , Pues la pareció poco importante comparándola con los crueles tormentos que martirizaban su corazon: cuando pen= saba sen la inexplicable conducta de . Montreville , y recordaba hasta qué punto sus actuales modales se diferen< ciaban de aquellos tiernos y delicados que habia tenido para coh'ella en Pontefract, Se retiró 4 su cuarto , ho quiso bajar 4:“cenar, y se paseaba por éF con una agitación inexplicable , cuan do una de las criadas” de Mistréso
[109] Woudbe vino 4 decirla que su ama la suplicaba no se acostase , pues queria hablarla apenas se levantase de la mesa. z Cada cosa de cuantas entonces veia ó entendia Rosa no la presentaba sino la imagen de Montreville , y así prometió temblando obedecer , no dudando que esta conversacion se dirigiria á él “Sin duda (se decia ella) de él es de quien va á hablarme Mistress Woudbe: ¿qué la habrá dicho él? ¿Por ventura creerá que yo pueda perdonarle? ¡Ab! ¡nunca , nunca! ¡Cómo! ¿tratarme .con una indiferencia tan humillante, y pensar que podrá disculpar esta conducta? No : esto es imposible.” El corazon de Rosa pal- Pitaba con violencia , sus mejillas ardian , sa respiracion era convulsiva, y el tiempo la parecia de una dura-
[1103 cion insoportable. En fin, Mistress Woudbe la envió á llamar, y cuando llegó á su cuarto Mistress demasiado ocupada en sus propios negocios para advertir lá expresion que daba á la fisonomía de Rosa la certeza de oir hablar de Montreville , la mandó en voz baja que cerrase la puerta. Entonces la emocion de Rosa llegó á ser tan viva que la fue imposible contenerse, y se sentó 5 Ó por mejor decir , se arrojó sobre una silla , y se dispuso á escuchar. Mistress Woudbe miró al rededor, luego bajó los ojos , y casi balbuciando dijo, que tenia una comision importante , de la cual esperaba que Rosa querria encargarse , y era llewar á casa de Madama Lacroix la cajita de sus joyas la mañana siguiente antes de las once, y entregárselas 4
Ex] su hermano natural , que debia ha- Jlarse allí para recibirlas de su mano. La desgraciada Rosa , tan cruelmente engañada en su esperanza, elpezó á llorar, Mistress Woudbe , cuya trémula voz y palabras interrumpidas descubrian una agitacion que no podia ocultar sino con la mayor dificultad , y cuyos ojos'inflamados patentizaban un dolor secreto , se puso tambien á llorar amargamente, Aunque por ahora callamos importantes secretos , que no debemos descubrir al lector hasta mejor ocasion , no podemos dejar de conocer-en que el dolor que oprimia el inocente corazon de Rosa , no era menos amargo que la pena que oprimia al de la culpable Mistress Woudbe. Suponiendo que las lágrimas de su humilde compañera no eran excitadas sino por el interés que ella le inspi-
[1123 raba , Ó temiendo acaso una explica» cion demasiado delicada sobre la causa de las que ella derramaba , Mistress Woudbe se esforzó á recobrar alguna. serenidad. “Es seguramente muy doloroso, dijo ella , que en la víspera de mi bayle de máscara , cuando yo contá= ba. adornarme con todas mis joyas, y aun comprar otras , me vea obligada Á... pero es menester que yo 0s explique este negocio. Ese hermano, ese querido hermano , á quien han usurpado una herencia considerable , pues aun incluye un título, se halla obligado á hacer un esfuerzo , cuyo éxito es infalible , segun la opinion de los mas célebres abogados ¿ pero aunque la justicía es suya , tambien necesita algun dinero. Ya le he dado las mil libras esterlinas que me regaló Mr. Woudbe; mas este socorro es insuficiente.
[113] Uno de sus.amigos promete 'adelaritarle la suma que necesita sobre mis jo= yas hasta que se gane su' pleito, y entonces: me serán devueltas, Esto es muy desagradable, yo'lo:conozco, peró no puedo negar nada 4 “mi hermano? Un ejemplo tan raro “de amistad fraternal llenó de sorpresa á Rosa. Es verdad que esta amistad: parecia exce= siya , y tal vez algo indiscreta , pero semejante falta se hallaba tan de acuerdo con el generoso desinterés de Rosa, que la:exaltó á Mistress Woud= be en su imaginacion hasta el punto de compararla con lá virtuosa Lady= Gauntlet; y aunque entonces se acor dó delas órdenes de estaúltima, az cerca de no descubrir 4 Madama Lacroix el lugar de su residencia ,- no titubeó en volverla” tranquilidad al Corazon de la mejor de las “hermanas, aunque fuese:á costa de desagradar á Tomo VI 11, 3
[14] sv protectora. En virtud de esto pro= metió á Mistress Woudbe ir exactamente á la hora prescrita en casa de Madama Lacroix , y llevó. la cajita á su cuarto, donde la memoria del cruel € insolente Montreville se apoderó tan= to de su imaginacion , que el sueño no la impidió acordarse de que antes de las once debia hallarse en su cita. « Segun las órdenes de Mistress Woud= be vino un coche á buscarla para con= ducirla 4 casa de Madama Lacroix, entró en él con la cajita, llevando la cabeza muy acalorada de resultas de la agitacion de la noche pasada, y el corazon lleno de amargos suspiros. Pa= seando pues al rededor sus: miradas melancólicas creyó ver á Montreville que espiaba el camino que iba á to» mar el fiacre, y le hallo cerca de la puerta de Madama Lacroix «cuando fue á apearse '; pero aunque sus ojos
Ex15] se encontraron con los de Rosa , con= servó: la: frialdad é indiferencia de la víspera , como si jamas la hubiera eonocido. Rosa , ofendida mas que nunca, resolvió ocultar su dolor , y aparentar alegria; así subió ligeramente la escalera, y á la puerta encontró á Madama Lacroix que la dió un abrazo, manifestándola todas las demostraciones de un placer sincero. Rosa la dijo que vivia con Mis. tress Woudbe, y que iba de su parte á entregar una cajita á cierto cabalero que debia venir á buscarla : pero nada sorprendió á la modista tanto como el secreto que se habia exigido de Rosa acerca de su nueva colocacion; sin embargo, ésta no juzgando á propósito aclarar los motivos , la Otra tuyo la discrecion de no repetir Sus preguntas. e
re a [1163 Dieron las once , las doce , la una , las dos y las tres de la tarde sin que el caballero pareciese. Mistress Woudbe, temiendo que bubiese sucedido alguna desgracia á sus joyas, á Rosa ó á su hermano , tomó el partido de hacer parar su coche á la puer= ta de Madama Lacroix, y supo con sorpresa que su cajita estaba todavia en mano de Rosa, y así la mandó - que la volviese á casa, y ella prosi- = guió haciendo algunas visitas. Rosa al yolyer á Portman-Square halló una carta , y conociendo por la letra que debia ser para Mistres Woudbe , se la entregó apenas volvió á casa. Esta carta produjo un efecto terrible , pues Mistress Woudbe lloró y se puso desazonada, Su hermano , su cruel hermano la acusaba de querer hacerle traicion , enviando un espía con su señorita de compañía. ¡Ingrato! aun
[117] tambien la amenazaba con descubrir= selo todo á su marido. La inocente Mistress Woudbe, que sabia bien que no habia enviado ningun espía , y que temblaba por su amenaza , voló á buscar á Rosa y la leyó muchos párrafos de la carta , que no podian ser completamente entendidos sino por ella misma. Rosa, llevada por su celo para calmar la agitacion de Mistress Woudbe confesó que creia que el coche en que habia ido, iba seguido de un caballero desde Portman-Square5 que despues la misma persona se habia detenido enfrente de la casa de Madama Lacroix ¿ pero sostuvo que la intencion de esta persona no podia ser la de espiar al hermano de Mistress Woudbe. La pobre muger quedó en la mayor consternación, hasta que salió de casa su marido ; entonces rogó á Rosa
[124] estaban tan llenas de gente , que Rosa, á quien todo el mundo hablaba , y que se veía obligada á responder á todos , rendida por el calor y el cansancio salió al corredor , y se apoyó en la balaustrada de la escalera para tomar el aire, cuando un máscara á quien ella habia obsevado constantemente á su lado, y que llevaba un dominó negro , sembrado de estrellas , emblema de la noche , se presentó delante de ella, “Una belleza semejante á la vuestra (la dijo) no puede librarse de la admiracion de los mortales que estan bajo mi manto.” — “Sin embargo (respondió un mágico que tambien toda la noche habia estado al lado de Rosa), mi ciencia me dice que la belleza mas resplandeciente puede ocultarse á todos cuando el sol está en el meridiano.” — “Puede ser , replicó
[ras] con aspereza la noche , pero hay personas, cuyas acciones deberian estar sepultadas en las tinieblas , aun cuando mas brille su belleza.” Habia una cierta aspereza en el acento de este último máscara , que pareció muy estraño á Rosa, y aun la sobresaltó. “Yo no puedo tener ninguna parte en esa importante discusion, ” respondió ella. — “Sin embargo, vos sois su objeto,” replicó la noche con un Tono todavia mas fuerte. “¡Oh! sí añadió el mágico : el destino lo manda , y es preciso someteros , y oir lo que os anuncian por mi boca. ”— Señores , dijo Rosa con dignidad ; ved Que no estoy enmascarada.” — “Sin “mbargo , replicó la noche , se puede Sreer lo contrario, ”-— “No se puede Sreer sino los oráculos del destino, "sspondió el mágico 3 eseuchad lo que
[126] voy á pronunciar.” Rosa contestó: “vos podeis tomar esto como un ras= go de ingenio , pero como yo no.en= tiendo vuestras alusiones , os suplico que me dejeis pasar.” El mágico hizo una profunda reyerencia y se desvió , pero la severa noche permaneció inmovil, Sin embargo, Rosa consiguió escaparse , y volvió á: entrar en el salon, Tanta era la gente que habia en todos los cuartos de la casa, tal el ruido de la música , los gritos de las máscaras disfrazadas en diversos modos, que Rosa fatigada hasta el úl» timo: punto de lo mismo que tanto la habia divertido ,se decidió áretiz rarse 4 su cuarto apenas vió que Mistress Woudbe se habia quitado la careta. Al subir una escalera secreta que conducia á los cuartos sintió que 19*
[127] tiraban de la ropa , y volviendo la cabeza vió al máscara disfrazado de la noche, y dijo suspirando: “¡ahj¡ ¡Miss Walsingham !” —-“* Quién sois, señor , preguntó ella , y por qué os hallais aquí? Esta parte de la casa ho está abierta para el público.” El máscara respondió : “¡ningun parage está reservado á la noche, y" todo es para mí una noche eterna "=="; Quién sois?” repitió Rosa.—““¡Oh! un ente”—“á quien vos habeis quitado toda la felicidad, y que sin embargo moriria contento si pudiese sacaros del abismo en que estais metida.” —“¡ El abismo! repitió Rosa , yo no os entiendo , ni deseo entenderos: Repito, que esta escalera conduce á "los cuartos interiores , y no debeis introduci- Fos en ellos, "Yo sé , respondió el máscara , que quien desee advertir al vicio de los peligros que le rodean,
[128] debe introducirse en cualquier parte, Miss Walsingham posee todavia un amigo que quisiera salvarla, y restia tuicla si posible fuera al amor de la virtud y á los encantos de la inocen= cia.”—“ Ignoro, exclamó Rosa con al: tivez , quién es el que bajo un disfraz se atreve á insultarme ; pero sepa que el mas profundo desprecio. es la úniz ca sensacion que me inspira su dis. curso insolente”; y diciendo esto se esforzó 4: continuar su camino, “En nombre del cielo respondió el másca= ra, si sois inocente, ¿por qué: vivis en esta casa? ¿por qué yais á la de Madama Lacroix, y. por qué razom tratais con. la Mesalina de este siglo?> “¡Dios mio! exclamó Rosa, debia yo hallarme expuesta 4 oir semejante discurso! ¿No tendré nadie que me proteja? ¿Qué quiere decir ese vil calumniador? Quién me ayudará á con-
[129] £undirle.?— “Reconocedle, ” exclamó el máscara quitándose la careta... era Montreville, Rosa dió un grito penetrante. “Vos habeis alborotado la casa”, dijo él con un tono grave: —“yo alborotaria todo el mundo, respondió ella, antes que comprometerme en términos de hablar con vos , vos que sois igualmente el objeto de mi desprecio y de mi indignacion. ¡Quién os ha dado Atrevimientro para pérseguirme hasta aquí , obligarme á oir vuestras calumnias , y prevaleros con tal bajeza del triste estado de una jóven sin protección para insultarla?” — “Sin Proteccion! ¡vos sin Proteccion! exclamó Montreville : ¿no conoceis á Lady Gauntler? "Sí; yo cifro mi 8loria ep confesarlo.”-— Muy bien, Miss : 2Y Ro sois la compañera , la Sonfidenta , y la embajadora secreta Tomo VII T, 9
[130] de Mistress Woudbe?-—““Y cuando eso fuese, señor...” —""¿ No habeis vi vido en casa de la infame Lacroix "— «¡La infame Lacroix! respondió Rosa; pero creed , señor , añadió con el mas vivo despecho , que las alabanzas de ciertas personas pueden pasar por cen» suras mientras que sus censuras á veces se convierten en elogios. ” -—“"¡Oh Miss Walsingham! cruel muger , ¿me yeré yo reducido á suspirar por el tiempo en que os creia virtuosa?” Ninguna pluma puede expresar lo que Rosa sintió en aquel momento ; se esforzó á subir la escalera , pero Montreville, deteniéndola por la ropa , seoculró con ella el rostro y empezó á llorar. La conviccion íntima de su inocencia, y el resentimiento del ultraje que Rosa habia sufrido, la hicieron incapaz de apaciguarse por el dolof de Montreville ; se arrancó de sus má-
Ex31] nos á espensas de una parte de su vestido , y fue á reunirse con la gente, llevando el rostro pálido , los cabellos sueltos y su vestido roto. Ya era menos considerable el concurso en las salas 5 pues muchos se habian marchado , otros estaban reunidos en el salon donde se servia la cena , y ya se habian quitado las máscaras. El mágico ofreció conducirla hasta el lado de Mistress Woudbe, y entonces conoció que era el Lord Aaron Horsemagog. Mas como ella estaba incapaz de andar, aceptó el brazo que él la ofreció hasta tomar una silla, y beber un vaso de agua de limon, El Lord Aaron se sentó á su lado, Entonces por la primera vez, habiendo notado el desórden de su vestido, €xelamó él; “Dios mio! ¿qué es esto? ¡tendremos un tarquino bajo el manto de la noche!»
[132] Rosa se puso tan colorada qué Lord Aaron la examinó con mas cuidado, y redobló su confusion preguntándola lo que Montreville la habia dicho. “Vamos , dijo él, yo sé bien que esuno de vuestros antiguos fayoritos.» “En verdad , Milord , respondió ella reanimando su valor , será él quien os ha dado esa noticia. .— “No precisamente ; pero era necesario ser muy tonto para no echarlo de ver: aunque el amor tiene una venda , y la pasion que os tengo sea extremada, es- to no me impide ver claramente , y os repito que Montreville no os es indiferente : negadlo si os atreveis.”—-“ Yg le detesto,“ exclamó Rosa. — “¡Oh! siempre es costumbre decir eso cuando ha sido infiel un antiguo amante.” — Estais equivocado , dijo Rosa con despecho : «yo ciertamente conocia á Montreville , pero él me des-
[1331 agrada mas que....—*Mas que yo sin duda ”-— “ Mas que nadie en el mundo.” — “Vos sois tan bella, réplicó Milord , que todos deben desagradaros excepto vuestra encantadora figura 5 pero sin embargo hay algunas damas que juzgan muy de su gusto 4 Montreville.... ¡ah! mirad la señora de la casa que viene á informarse de lo que os ha sucedido: ¿la preguntaremos su opinion ? Mistress Woudbe efectivamente parecia que buscaba con la vista á alguien , y el Lord Aaron , sin esperar la respuesta de Rosa ,la preguntó si conocia al jóyen Montreville, La sorpresa y confusion de Rosa cuando le encontró en el café no fueron menos vivas que las que se manifestaron en el rostro de Mistress Woudbe al oir esta pregunta. “SÍ, yo le conozco!, respondió
[140] La primera idea que ocurrió á Rosa luego que perdió de vista á Lady Hopely , fue que tal vez esta dama no la habria conocido , y se dió priesa á alcanzarla con la intencion de darse á conocer 5 pero volviendo 4 encontrar en su semblante la misma expresion de seriedad y desdeñosa indiferencia, conoció que valdria mucho mas verse olvidada que recibida con tanto desprecio. “¿Y yos creer que vive aquí? dijo Lady Hopely á Miss Angus volviendo la espalda á Rosa : decid ¿lo creeis?” 2 Rosa no tuvo por conveniente seguir á Lady Hopely ; pero cediendo á su dolor , se retiró á su cuarto Y se arrojó en la cama sin desnudarse. Allí, despues de un cruel ataque de nervios é insufribles angustias , se vió un poco aliviada por un copioso llanto , y continuó así hasta el ama-
[141] necer , á cuyo tiempo todos los concurrentes habian marchado , y la señora de la casa y todos los criados rendidos de tantas fatigas se habian retirado buscando algun descanso, El mayor silencio reinaba en la casa , y Rosa oprimida y anonadada por el exceso de las sensaciones que despedazaban su corazon , cayó en un sueño que por algunas horas la libertó de tan amargas reflexiones y recuerdos,
[142] CAPÍTULO 1y, Cuando dispertó Rosa , ó por me, jor decir cuando volvió de su letargo, recordó los sucesos de la. noche antes cedente , y sus ojos todavia humedeci. dos no se abrieron sino para derramar nuevas lágrimas. Esta era la yez primera que el mas cruel de todos los dolores se hacia sentir de su Corazon; es decir, ver su amor mal pagado, y destruida aquella confianza absoluta, aquel encanto delicioso que producen las cualidades apreciables que se creen en el objeto amado, Ya era preciso olvidar esta amable ilusion , y vagar 'en el mar de las sospechas é incertidumbres. Montreyille , el cruel Montreyille habia roto por su mano la venda del amor. Se levantó con un violento dolor
[143] de cabeza , y apenas pudiendo tenerse en pie, se dirigió 4 la sala del desayuno. Mr. y Mistress Woudbe, igualmente que la mayor parte de los criados dormian profundamente, Rosa tomó con la mayor dificultad una taza de té. Pero habiéndola mirado con atencion é interés el criado que se la servia , ella entonces perdió el poco valor que la quedaba, y dando un grito exclamó; “al fin, la suerte está echada : yo voy á morir.” El criado la respondió enternecido , que esperaba no moriria , “aunque á la verdad , añadió , el trabajo de la noche pasada es capaz de matar á cualquiera ; pero en semejante easo algunas horas de reposo valen mas que todos los auxilios de la medicina,” Rosa repitió de nueyo. que iba á morir , que la era imposible gozar en adelante un momento de reposo , y despues dejando caer su cabeza sobre la
[144] silla se puso tan pálida , que el criado creyendo que en efecto iba á espirar, corrió á buscar á Mistress Comfit , la ama de gobierno, quien al punto fue á ver á Rosa. “Dios bendiga á esta encantadora criatura , exclamó Mistress Comfit : efectivamente tiene una fiebre ardiente: ¡oh cómo corre el pulso! Miss , es preciso llévaros á la cama.”— “Yo voy á mi sepulcro” dijo Rosa con una voz lánguida. — “Dios nos libre de eso, respondió la otra.” “¡Ay Dios! exclamó una criada que acababa de entrar, si la fiebre entra en esta casa, desques de una noche como la que hemos pasado , Dios sabe en Jo que parará 5 yo pienso que la señora no se alegrará de saber esto; y aun me atreyo á decir que dispondrá que se saque la enferma fuera de su casa, “Yo espero que no lo hará”,
[145] respondió vivamente Mistress Comfit. “Dios me libre de verme al frente de una casa donde los eyfermos sean despedidos con esta inhumanidad ,. cuando pueden curarse dentro. Por otra parte, Mary , vos y yo podemos hallarnos en igual caso que esta jóven Miss , y entonces ¿nos gustaria que nos tratasen como habeis dicho?” Mary confesó que Mistress tenia razon ¿ pero añadió: “sin embargo yo espero que la señora tendrá la bondad de enviar á buscar una enfermera , porque yo no podré asistirla con el miedo que tengo á la fiebre.” —-“ Sea con miedo ó sin él, es preciso, Mary, que la llevemos á su cama : venid Miss (añadió Mistress Comfit), aquí no podeis permanecer en el estado en que os hallais, ” Rosa, asistida con el mayor cariño por la ama de gobierno, se dejó condu= cir á su cuarto, seguida de Mary, y Tomo VIIL 10
[1467 se acostó con un gran presentimiento de que no se volveria á leyantar. El trastorno de sus ¡deas , la sequedad de sus labios, y la convulsion que sentia dieron causa á que Mistress pro= nosticase que iba á ser acometida por una fiebre peligrosa ; y efectivamente cuando á las nueve de la noche se leyantó Mistress Woudbe para desayunarse , y preguntó por Miss Walsingham , Rosa se hallaba incapaz de salir de la cama. Mistress Woudbe manifestó sentir la indisposicion de Rosa, fue á verla inmediatamente, la preguntó con ansia si habia recibido cartas para ella , Rosa respondió que no con una yoz apenas inteligible , y Mistress se retiró despues de haber recomendado que se tuviese el mayor cuidado de sus cartas. La mañana del otro dia, quiero decir , 4 las tres de la tarde , cuando
[147] se leyantó Mistress Woudbe renovó su. visita y sus preguntas sobre el mismo asunto ¿ pero la pobre Rosa estaba en un delirio terrible , de modo que no podia conocer á nadie. Para Mistress Woudbe no habia cosa mas cruel , como la idea de la muerte ¿ y si su casa no hubiese sido bastante grande, en términos que pudo refugiarse á mucha distancia del cuarto de la enferma , hubiera preferido marchar á la quinta antes que permanecer en su casa; y así aunque no perdió de vista el cuidado de las cartas que podian venir para ella , suspendió absolutamente sus visitas. Mistress Comfit , despues de haber empleado inútilmente los remedios caseros , suplicó á Mr. Woudbe que bhiciese venir un boticario para cuidar á Rosa. Entonces Mr. Woudbe se decidió á llamar un médico , quien con su-
[148] mo disgusto de toda la familia declaró que la enferma tenia una fiebre ardien= te de la especie mas contagiosa. ¡Qué horrible contratiempo para Mistress Woudbe! Su baile de máscara la ponia en el caso de pagar las visitas á las personas de distincion que la habian honrado , y en tal época el dejar su casa de Londres era la cosa mas cruel , á excepcion de la alternativa de adquirir una fiebre contagiosa. Aprobaba bastante el plan indicado por la camarera-de sacar á Rosa fuera de casa , pero incapaz de determinarse por sí sola en semejante circunstancia , acudió á su ilustre amiga la Condesa de Gauntlet , quien con una bondad extremada la convidó á acompañarla en su casa de Windsor. Milady con semejante propuesta hubiera adquirido para siempre el corazon de Mistress Woudbe, si esta no hubiese tenido ra=
[149] zones secretas para no profesarla nunca una amistad sincera. Por ahora, con. tentísima con huir de una casa que la causaba miedo, aceptó el convite , dejando á Mr. Woudbe solo con algunos criados al lado de la moribunda Rosa, Entonces las dos damas partieron sin manifestar el menor interés por la enferma, y Mistress Woudbe se contentó con mandar expresamente que si venian cartas para la pobre Miss Walsingham se las enviasen á Windsor para guardarlas. “a Mr. Woudbe pasaba en opinion de su esposa por un necio , pero el público le concedia el título de un buen hombre. Conociendo cuán peligroso era el estado de Rosa , llamó los mejores médicos , quienes despues de una con- , Sulta en regla , la administraron muchas drogas , que no pudieron hacerla tragar sin mucha dificultad. Sin em-
[2523 mas amargos remordimientos, no ha: bia podido ver sin EXtremecerse , como á las protextas de-amor desu seductor habian sucedido las atenciones frias y estudiadas , los monosílabos áridos, y en fin se: halló sola, desconsolada en su cuarto , donde todavia se veían bri- Mar algunos débiles restos de la antigua opulencia de los Condes de Den= ningeourt ;-y los criados » contando sobre el favor y-la debilidad de su amo, apenas obedecian :sino con descontento las órdenes. de aquella desventurada, Katia, á quien el amor antes que el pundonor ofendido habian descubier= to la mudanza del Lord , €n vano ha» bia intentado volverle á su antiguo cariño por las mas viyas demostraciones de terneza. El ingrato se habia resistido , y el tiempo no habia. hecho sino aumentar su: frialdad ; pasaban dias enteros sin que se dignase interuy
L2531" rumpir su cruel soledad»,-y así ella aislada , y desconocida del mundo , no tenia mas compañía que una camare= ra , la cual á veces vendia bien caros los cuidados con que la asistia, dicién» dola: “es muy duro: para mí , que nunca he servido sino á mugeres casadas , verme presa en un lugar como éste ¿ he perdido mi-caracter > y mi reputacion está ajada.” Figúrense un instante lo que ¿la bella: y. orgullosa: Katia. debia sufrir, ella que habia visto 4 sus pies los principales señores»de la Escocia men. digaruna mirada , «y recibirla como un favor, Aborreciéndose á sí propia, despedazado el corazon por la indife. rencia del hombre cruel, á quien todavia estaba unida por. los lazos del amor mas tierno , la desgraciada va= gaba: fuera de sí misma en los tristes y solitarios salones de la quinta , que-
[254] riendo huir de sí misma y encohtrána dose continuamente. Aterrada por lo pasado , así como por lo presente y lo futuro , no atreviéndose á fijar su pen= samiento en su venerable padre , su demasiado débil. madre y sus inocentes hermanas , 4: quienes habia llenado de oprobio; despedazada el alma por sus remordimientos y: funesto: amor :,*'su único consuelo era ir todas las noches á llorar sobre el sepulcro de la:inocente criatura , á quien habia dado la viz da , y cuyornacimiento por poco no la causó la muerte. Tal fue-la relacion que hizo á su virtuosa amiga; ocultando en: su seno su rostro lleno de lágrimas. Rosa:con aquella energía que solo pueden inspirar la virtud y la inocencia, la pintó el abismo en quese habia sumergido, y la convidó á salir de él con valor. Esta idea hizo extremecerse'á la infeliz y
[255] ? apasionada Katia, “Atreveos 4 volver, la dijo Rosa, á la senda del deber,” Entonces ella la habló del dolor de su desconsolada madre » escusó su matrimonio con el indigno Frazer y Atribu= yéndole á la debilidad de su razon por efecto del triste estado de sus bienes, y no olvidó la circunstancia de las no= ticias que habia traido John > así como la posibilidad que la familia de Buhanum tendria de reparar todas sus pérdidas con la herencia del Coronel. “¡Ah! la dijo Rosa extrechándola en sus brazos : ho me quiteis la esperanza de poderos volver á ver sia temor..." — “No concluyais , dijo la desgraciada Miss Buhanum 3 demasiado lo Conozco; mi aliento empañaría vuestra virtud, vos debeis huir de mí, desconocerme; ni aun os debe ser permitido pronun= ciar mi nombre,.,»— e Por lo menos, dijo Rosa, permitid que instruya á
[256] ¡vuestro tutor del lugar de vuestra re. tirada.”—“No.... exclamó Katia, Su deber le obligaria á venir á sacarme de este lugar , y supuesto que es preciso que os lo diga , prosiguió llevándose sus manos á la frente con el acento de la desesperacion , yo siento que preferiré la muerte á separarme del ingrato Denningcourt, » Al acabar esta penosa explicacion ocultó nuevamente su rostro en el pe- - cho de su amiga , que penetrada hasta. el fondo de su alma, le regó con sus lágrimas. Rosa queria insistir , pero la palabra espiró sobre sus labios , y estrechó á Katia en sus brazos , reflexionando , que segun todas las apariencias , aquella era la última vez que l2 veía. El Lord Denningcourt , que teni2 la mayor dificultad en figurarse la es pecie de relacion que podia existir CA:
Eas71 tre una jóven tan élegante como” Misg Walsingham y el hombre de la piérta de palo , quiso con muchas insinuacio. nes satisfacer su curiosidad ; pero Jóhi, á pesar de los particulares oBsequiós que le habia hecho'en la cocina el 'ayue da de cámara de Milórd, se mahtivo al principio con una discrecion 4 toda prucba, Sin embargo , el placer de há. blar de su jóven y brillante” amiga y de su mérito encantador > y la necesidad irresistible de entregarse Á” sh entusiasmo por ella, pudieron mas que su prudencia ordinaria. Contó 4 Milord una parte de las principales ayéhturas de su querida Rosa ¿y sostiivo qué era la única y legítima heredera de los muchos bienes de “su amo el Córonel Buhanum , que él hábia firmado como testigo el testamento >» y quelo sostendria á la faz! del universo y 4 riesgo de su vida; pero que por uña Zomo VIII, 17
[258] zara combinacion de circunstancias es» 1e testamento no parecia , y todos los bi es. de dicho su amo debian volver á los hijos .de un. cierto Mayor, sus herederos naturales, ] + ¿El Lord Denningcourt escuchó cen ¿ansia esta circunstancia, Él no era in- «sensible á la idea de ver asegurada una honesta subsistencia á la bella Katia, á la que hasta, entonces habia creido desprovista de otro dote que sus gracias, supuesto los gastos de su extraya- .gante madre ; pidió. ser admitido en el cuarto. de las damas., y oyó de boca de Rosa la confirmacion de lo, ¿que cl ¿buen John acababa de contarle. Entonces se determinó, 4 escribir sobre la marcha al tutor de Katia , y enviarle ¿UN EXpreso ¿ y como Rosa deseaba 2" ¿segurar á su amigo John alguna cost ¿para su vejez , pidió que fuese él el .portador de la, Carta,
[259] Al principio Katia.se había mostra: doinsensible 4 Ja esperanza de mejorar de fortuna:5. pero protestó que moriria antes que consentir. en informará 'sú familia de su situacion actual sy ono hubo, forma: de hacerla mudar de opinion. Entonces. Milord Denningcourt propuso tener. 4 Jobn-en-su: quinta hasta hasta que Miss Walsingham:escribiese al Doctor Cameron para infors marle de la mutación sobrevenida: en los, negocios de la familia del Mayor; pero. sin'decirle nada de Katia. «12 Rosas, demasiado: fatigada por las varias escenas: de que: habia: sido testi 80:, no estaba envestado de decidir si el consejo propuesto pos Milord debia seguirse. sin irestriccion.. Dos: eranslos Pousamiertos querla ocupaban en aquel Momento 5 el primero asegurar la sugr> te Íutura de John >+y tal vez. la espes ranza «de verá la-bella y. desgraciada
[2601 Katia mejorada en los bienes" de fortu na, ser un partido conveniente para el Lord Denningcourt', cuya actual indigencia le obligaba á hacer un'ma= trimonio yentajoso, Ya era de dia claro, Rosa, cuyo corazon y delicadeza la advertian que no podia permanecer mas tiempo en la quinta de Denningcourt , quiso volver á Delwerth-Housse, Mandaron poner en un ligero wiskyel único caballo que tenia Milord , y Katiá siguió con los ojos y con una especie: de angus+ tía 4 su inocente y virtuosa amiga. John pidió con tales instancias acom+ pañar á Rosa que ella le hizo subir á su lado , y durante el viaje le dió cuantas instrucciones podria necesitar cuando se hallase en Edimburgo. El calor de la víspera, y «el polvo «que habia tragado viajando sobre la impotial del:cochepúblico!, Je:habian obli
[261] gado 4 beber mas de lo que dcostune braba , y ademas los: obsequios que le hicieron en la quinta trastornaron de tal modo sus ideas ,; que dijo que no dudaba que la casa de Milord encerra. ba:una bonita dama de Edimburgo. Así Rosa no tenia precaucion alguna que guardar con él. En pocos instantes lle. garon á Delworth-Housse. Rosa saltó ligeramente al suelo , estrechó la mano de su amigo John, quien no pudo detener sus lágrimas al separarse de ella, El criado que los habia acompañado se colocó al lado de él llevando las bridas del caballo , y ambos tomaron el camino de Denningcourt , yendo John pensativo, y no interrumpiendo su silencio sino para recitar en voz alta varios pasajes de Shakespeare, El criado le miraba atentamente, se encogia de hombros, y no se dignaba responder una palabra á aquello
[268] ; e! Convenceos.de que os amo con locura: youo he perdido un momento de wista á Madama..... este diablo de nombre jamas se me acuerda... Que galimatias,” exclamó Rosa volviendo preci Pitadamente la carta para yer la firma, “¡Será Montreyille! ¡será el H. Montreville! Examinando bien la letra la Sonozco , y sin embargo no es así somo “se me escribia en Pontefract. ¡Ah! si yo tuviese aquel villete que recibí de él , yo veria > YO compararla,” La pobre Rosa continuó así hasta que el papel se cayó de sus manos trémulas, Cercana á desmayarse , y no viendo al rededor de sí mas que oscuras nubes , aunque el sol lanzaba sus rayos sobre su rostro encantador , se 4- cercó á la ventana mas inmediata á fin de tomar el aire, No es posible imaginarse lo. que
[269] sintió Rosa cuando concluyó la” lectuz ra de la carta , pues hay-sentimientos que no pueden sujetarse á-la pluma. Su corazon «estaba : despedazado ;' ella no echó ni una sola lágrima, y toda la naturaleza se habia -anonadado para ella. Montreville , heredero de los Con< des de Gauntlet, y loque á los ojos del honor y de una alma pura y noble yalia mil veces mas > Quiero decir, ser el hombre distinguido por su: corazon, el objeto de sus interiores afectos > ¿no era :mas-que un vil cómplice de la mas negrainfamia ? ¿Con qué bajo artificio no la habia: hecho instrumento y velo de taltejido de iniquidades? Su agitacion' llegaba al extremo y su corazon Palpitaba con ' violencia. Cediendo en fin uh transporte, que no podia con= tener ¿“animados los: ojos con un fuego sombrío , cubiertas las mejillas con
[270] un vivo carmin , y el pecho-inflamado de «suspiros , entró en el gabinete. de Lady Gaunilet con la carta en la mano, y sin hacerse anunciar. La Condesa. ya estaba informada no solo del regreso de Rosa sino del lugar donde habia pasado la noche; no porque tuviese el don de adivinar, sino porque la propia camarera de la bella Katia , de que hemos hablado mas arriba , y que en otro tiempo habia sido criada suya , tenia cuidado de noticiarlatodas. las aventuras de: la quinta de Denningcourt que podian ¡ateresarla, Milady. estaba instruida: del abandono en que vivia: la engañada favorita del: jóven Lord. Demasiado experimentada. yconocedora ¡para' ig” norar que el fin de una pasion: 4nun- cia casi siempre el principio de otra, habia cobrado nuevas fuerzas: su inclinacion'al Lord;, «y la casualidad sele
E2713 habia presentado el mismo dia de su llegada á Delwori-Houssc. Hay entes que como dijo un Poeta se enamoran por los ¿OJOS ,. y nunca por el corazon; La víspera de aquella noche , tan fér= til en extraños Sucesos, habia indicado al jóven. Lord una cita en un templete situado á la extremidad de sus posesioz nes bajo pretexto de un negocio de que deseaba hablarle, El indolente Jóven habia sido exacto 4 la cita 5 pero 4 Pesar de todo. el j l ingenio que bn naturaleza la habia dado y halló dificultad en entablar la conversacion > si la me- «moria; de sus bondades para. Rosa , de las que era deudora, esta al jóven Lo 20 la:hubiera proporcionado los medios de encubrir su confusion. Milord habia admirado la belleza de Rosa ; pero sin ¡£Xperimentar ninguna ; sensacion de amor, Añadamos á esto, que estaba Íntimámente ligado con, el Lord. Aaron
[2721 Horsemagog , y viendo á Rosa seño» rita de compañía en casa de una muger tal como Mistress Woudbe, no dudó que su amigo habia añadido tan en= cantadora belleza á la lista que cada día aumentaba. Con esta opinion dió con bastante frialdad las gracias á la Condesa por las bondades que habia tenido con aquella jóven , acarició sus perros , habló poco, hizo bailar infinitas veces la llave de su relox , y en fin acabó por preguntar, “¿qué hora sería?” La Condesa estaba cerca de perder su gravedad , se leyantó , se” despidió del jóven Lord , y al salir del templete algunas lágrimas de rabia vinieron á humedecer el borde de sus párpados ; pero siempre dueña de sÍ misma , y despreciando altamente al hombre que la desairaba , regresó á su quinta. Entonces la sonrisa vino Á'parecer de nuevo sobre sus labios ; reco-
[273] bró.su acostumbrada seriedad; y sus ojos y sus palabras fueron para todos tan cariñosas Como siempre. L La camarera de Katia acababa de noticiarla por un billete parte delas aventuras de la noche anterior. , y así Rosa , que por otra: parte tenia en su contra todas las apariencias , no pudo escoger peor coyuntura para presentarse: delante dy la Condesa. El misterio ya estaba explicado. Era á Rosa á quien habia que atribuir: las frialdades del Lord para consu antigua amiga , inconstancia facil de concebir ; pero loque para la Condesa era inexplicable es:el cómo: está especiosa Miss Walsingham era: tambien la cano sa de la indiferencia que el jóven Lord habia manifestado 4 sus encantos, y mientras estas reflexiones la especiosay la engañadora' criatura se hallaba des lante de:ella. Rosa la presentó la car- Tomo VIII, 18
[274] tas, y pudiendo apenas! respirar se sena 105,6 mas bien cayó:sobre un sofá coloéado 4* alguna: distancia > sin estar capaz de advertir el aire meditabundo! desu wvengativa protectora, Mon= treville mel indigao,Montreyille era el único sér: que existia parda ¡ella:en toda la naturaleza, : Lady Gauntlet pee la carta, la leyó atentamente, y no! DAA en-swirostro- la. menor:sorpresa:: Yo espero: Miss Walsingham. y: la «dijo con: un tono: Severo, que no debo esta coinizz nicación á ningun abuso.de confianza? - % Confiánza + «señora ¿%. exclamó Rosa; y susomejillas y su frente se cubrieron de aqsielisubor precioso: efecto. natuz ral de la/indignacion que: siente la ino. cencia, ultrajada. La Condesa conticinó diciéndo “las leyes'y los: deberes «del mundo Miss Walsingham:, no obliz gan menos á guardar el secreto que se
[275] sorprende que aquel:que se ha: recibido por efecto de una ciega confianza; >» y mientras-que así: hablaba > la” cruel observaba con “delicia el pañuelo de su rival alzarse y bajar segun: los mo= vimientos de: sus corazon agitado por las mas dolorosas angustias. Entonces recobró aquella:sonrisa que nunca la abandonaba, 4 “ Tenia-razon en deciros (prosiguió que ese Montreville: es un hombre ex traño., y que ya aprendereís 4=cono. cerle 3 por: lo. demas es un capricho MUY “Faro antéponeros esa loca Wouds' be: ¡Qué ridícula criatura consu pa= sion 4 su portugués! Los hombres:son incomprensibles : yo os aconsejo que desconficis sériamente de ellos > “Si por otrá parte , Miss Walsingham > ya no: es demasiado tarde. sa Rosa , “clavados los ojos encel roga: tro dela Condesa, la miraba sorprén=
[2767 dida. “Yo yeo, continuó Milady , que Montreville ha + hecho que la. pobre Woudbe 'sea: completamente st yíctis ma. Regalos de oro y joyas: ¡ah! con tales empeños él no puede dispensarse: de cumplir su palabra:: el. honor ,:el deber , todo. le obliga 4 ello.” — “¡El honor , el deber! interrumpió Rosa.” * No seais tan severa : vos, hija mia, estais ¡celosa , y bien ¡conozco que es imposible amar á.su rival : pero, ¿qués hubierais hecho, Miss, si como yo Mubieseis, visto vuestros, títulos y. vuestros. bienes escaparse de vuestras, manos para ser presa de vuestra amiga; si como yo hubiéseis sufrido que-os hablase de él sin cesar , cierta á la verdad de que estas brillantes quimeras po serian, para ella sino el sueño de. un dia? Por lo demas pienso que bien , bien pronto, me ycré obligada á felicitar á la mueva Condesa, pues.este hombre está tan;
2277) empeñado que... Rosa juntó las manos , levantó los ojos al cielo yla sorpresa y el horror:se presentaban en sus facciones: *¡ Dios: mio!* exclamó, ay vos habeis podido consentir ser la «confidenta , la cómplice de semejante tratado, ¡Qué misterio! ¡qué éxtraordinario misterio..."“Y vos os atreveis...” interrumpió la Condesa levantándose y lanzándola una mirada de indignacion, “No os enojeis”, Milady, respondió: con-dignidad.-Rosa: mi temor ha acabado con mi respeto á vuestras virtudes. ”—“¡Ingrata! así es como —pagais mis cuidados , mis bondades." —"*¡ Vuestras bondades, Milady! ¿Será por haberme colocado én casa de la mas vil de las mugeres?... ¿Será «por haber insultado mis desgracias , y haber abusado: de esta ciega y apasionada confianza que os habia concedido mi corazon? Sí, Milady , vos me ha-
[284] consuelos: de -la «amistad, En seguida empezó" á «Yeflexionar sobre sí «propia +5: pero: bien pronto fue interrumpidaensus dolorosas re- Hexiones por- un: billete de Mistress Woudbe-que se. excusaba de:-no haberla podido recibir por falta de salud. Rosa la'scontextó -, perolo: que colmó -de-:alégría á: la' amante del adorador +apasionado , Horacio Montrewille, fue recibir'al: misino tiempo la preciosa--cajita: Rosa reunió tambien 2 su billete: el resto de-las' cincuenta libras esterlinas que habia' recibido de Woudbe , y del: cual «no conservó sino la cantidad: que selas debia por sus honorarios. La hora de comer se pasó: sin que se la diese la menor señal de que vivia, Entonces” reflexionando | que “era prudencia' ir. 4. reconocer el+ terreno, bajó para ir á la aldea-de: Denning-
[285] court :5 pero apenas dió algunos paz sos porel jardin , cuando una criada corrió para darla una ¡carta. “La familia de casa es tan mala:, dijo ella, que ninguno ha querido subir esta carta á vuestro cuarto , aunque desde esta mañana estaba sobre la mesa del metrotel, Pero disculpadme , Miss, yo veo á Mr. Brudenel y á Miss Emilia : si ven que os hablo yo seré despedida, ” Rosa, poco deseosa de encontrarse con ninguno de la familia, se internó en un sendero opuesto , y mirando el sobre de la carta conoció la letra de Montreville , la arrojó en el suelo, y se alejó ; pero reflexionando que venia á su nombre, y que si la cogian Podian sospechar que efectivamente era ella, volvió hácia atrás >» y se dispu- 50 á rasgarla , cuando al traves de las ejas vió uno de los paños de la casa-
] ta , _ca del Mayor. Por: esto metió la cara 1a en su bolsillo, y tomó ¡precipita daineme -el «camino de: la lea: E Denningeourter ceo rob vids ¿Obipp es UPA CONE AR Ena ¿ideidorsdass, caben sl E IE brasil m0 dia “e ES es desea AÑ psipeir ab tal op sn E es promesa
[287] ÍNDICE DE LOs CAPÍTULOS QUE SE CONTIENEN EN ESTE TOMO VII, — Capítulo A E Pág. s. Cap. U 23: A a, 34, O a 142. Creator. 173. CN 198. Cap. VIL 224. A 263.
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