IC – Revista Científica de Información y Comunicación 18 (2021) ∙ pp. 251-271 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2021.I18.25 IMÁGENES, IMAGINARIOS Y NUEVAS NARRATIVAS EN CONTEXTOS DE CRISIS Images, imaginaries and new narratives in crisis contexts La imagen de África en las Campañas de las ONG. Del Efecto Shock a la Comunicación Poshumanitaria THE IMAGE OF AFRICA IN NGO CAMPAIGNS. FROM THE SHOCK EFFECT TO POSTHUMANITARIAN COMMUNICATION Alejandro Barranquero Carretero Universidad Carlos III de Madrid
[email protected] Resumen El presente artículo analiza las imágenes dominantes que se proyectan sobre África desde el ámbito de la cooperación y las ONG. Desde el análisis crítico del discurso y el marco teórico de la comunicación humanitaria y para el cambio social, se examina una muestra intencional de campañas de ONG para el desarrollo que operan en el contexto hispanohablante en las que se identifican sus principales recursos narrativos y su potencial ético y performativo. Los resultados sugieren que el retrato de África sigue siendo coherente con los denominados “efecto shock” y su antagonista: la “imaginería positiva”. No obstante, observamos la emergencia de campañas concebidas desde una ética cosmopolita y corresponsable, y basada en elementos de “comunicación posthumanitaria” como la abstracción, la creatividad, el humor o la subversión de los sentidos hegemónicos.
252 Alejandro Barranquero Carretero IC – Revista Científica de Información y Comunicación 18 (2021) ∙ pp. 251-271 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2021.I18.25 Abstract This article analyzes the dominant images of Africa in the field of cooperation and development NGOs. Drawing on critical discourse analysis and the theoretical framework of humanitarian communication for social change, we examine a sample of campaigns by development NGOs, identifying their main narrative resources and their ethical and performative potential. The results suggest that the portrait of Africa is still in consonance with the so-called “shock effect” and its antagonist: “positive imagery”. However, we observe the emergence of campaigns conceived from cosmopolitan and co-responsability ethical values, based on “post-humanitarian communication” elements such as abstraction, creativity, humor and subversion of hegemonic senses. Palabras clave Análisis de discurso, estereotipos, comunicación para el cambio social, crisis, ética, narrativas Keywords Discourse analysis, stereotypes, communication for social change, crisis, ethics, narratives Sumario / Summary 1. Introducción / Introduction 2. La comunicación humanitaria en el campo de la comunicación para el cambio / Humanitarian Communication in the field of Communication for Change 3. La imagen de África en las ONGD y los medios / The Image of Africa in NGDOs and the Media 4. Metodologías / Methodologies 5. Resultados / Results 5.1. Campaña 1. Don’t keep calm y ayuda (Acción contra el hambre, 2017) / Don’t keep calm and help (Action Against Hunger, 2017). 5.2. Campaña 2. Apadrina Ahora (Ayuda en Acción, 2010) / Campaign 2. Sponsor Now (ActionAid, 2010) 5.3. Campaña 3. Alimentos con poder (OXFAM, 2013) / Food with power (OXFAM, 2013) 5.4. 5.4. Campaña 4. Let’s save Africa (SAIH, 2013) / Campaign 4. Let’s save Africa (SAIH, 2013 6. Discusión y conclusiones / Discussion and conclusions 7. Bibliografía / Bibliography
253 La imagen de África en las Campañas de las ONG. Del Efecto Shock a la Comunicación… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 18 (2021) ∙ pp. 251-271 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2021.I18.25 1. Introducción El presente trabajo1 tiene como objetivo analizar las representaciones dominantes de África en un conjunto de campañas de Organizaciones no Gubernamentales de Desarrollo (ONGD)2 que operan en el contexto hispanoamericano implementando programas de cooperación en el Sur Global3. Tras identificar sus principales recursos expresivos, se infiere qué imaginarios construyen acerca del “sufrimiento del otro” (Sontag, 2003) y si estos estimulan relaciones verticales de poder Norte/Sur, o “solidaridades mediáticas” (Nikunen, 2019) en torno a valores de corresponsabilidad (Cortina, 2017b) y ética cosmopolita (Silverstone, 2010). El artículo se apoya en los marcos de la comunicación para el cambio social y la comunicación humanitaria (humanitarian communication), una perspectiva con bastante desarrollo en el contexto anglosajón (ejs. Chouliaraki, 2010, Seu y Orgad, 2017), pero más desconocida en el ámbito hispanohablante, con algunas excepciones (ej. Gámez Fuentes y Núñez Puente, 2013). Este marco teórico nos ayuda a plantear un diagnóstico crítico de las imágenes históricas sobre el continente africano entendiendo que toda imagen, como sugiere Foucault (1996), tiende a “cortar” y “suturar” la realidad más que ayudar a comprenderla. Evitando la tentación del pesimismo, este artículo parte de la crítica para confluir en un conjunto de alternativas que ayudan a mejorar la representación de la otredad africana desde una perspectiva corresponsable y cosmopolita. Y aunque la distancia es una “condición normal de toda comunicación”, nuestro trabajo plantea cómo “desestabilizar” las jerarquías existentes entre quienes miran y quienes representan (Rancière, 2010: 17) sabiendo que la tarea educativa y emancipadora empieza “cuando se cuestiona la oposición entre mirar y actuar, cuando se comprende que las evidencias que estructuran de esa manera las relaciones mismas del decir, el ver y el hacer pertenecen a la estructura de la dominación y de la sujeción. Comienza cuando se comprende que mirar es también una acción que confirma o que transforma esa distribución de las posiciones” (Rancière, 2010: 19). 1 Esta investigación forma parte del proyecto de investigación ANONIMIZADO 2 Para definir ONGD se acude al concepto de la CONGDE (2019), principal federación del sector en España, que las define como organizaciones independientes que no forman parte de las estructuras de los Estados y que intervienen en países empobrecidos para que estos lideren sus propios procesos de desarrollo. Más información en: https://coordinadoraongd.org. 3 Boaventura de Sousa Santos no concibe Sur Global como un contexto geográfico, sino más bien como una “metáfora del sufrimiento humano causado por el capitalismo y el colonialismo a nivel global”, refiriéndose no sólo al Sur sino también al “Norte Geográfico (Europa y Norteamérica), en la forma de poblaciones excluidas, silenciadas y marginalizadas, tales como inmigrantes sin documentos, desempleados, minorías étnicas o religiosas y víctimas del sexismo, la homofobia, el racismo y la islamofobia” (Santos, 2016, 18-19).
254 Alejandro Barranquero Carretero IC – Revista Científica de Información y Comunicación 18 (2021) ∙ pp. 251-271 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2021.I18.25 Para el análisis de las campañas partimos de dos premisas interrelacionadas. En primer lugar, entendemos que la construcción de la solidaridad y, por ende, la respuesta moral que ofrece Occidente a las “otras realidades” están mediatizadas por una relación compuesta de imágenes y representaciones (Boltanski, 1999; Chouliaraki, 2006; Moeller, 1999; Sontag, 2003). Dichas imágenes comportan imaginarios, posiciones éticas y pautas de acción, dado que “hablar de imagen sin imaginación es, literalmente, separar la imagen de su actividad, de su dinámica” (Didi-Huberman, 2004: 170). En segundo lugar, constatamos que las imágenes son artefactos “nómadas” que circulan entre culturas y se ubican en los “pliegues” entre antropología e historia (Silva Echeto, 2016: 42). No obstante, las desigualdades estructurales y postcoloniales han provocado que estas imágenes no fluyan por igual entre los distintos territorios, sino que la mirada occidental ha acabado por confundirse con la universal hasta convertir el propio acto de mirar en una “apropiación del otro” (Silva Echeto, 2014: 10). Lejos de sensibilizar y facilitar una relación simétrica entre el Norte y el Sur del planeta, las representaciones sobre la pobreza, las crisis humanitarias o el desarrollo han acabado por acentuar dos brechas: la relación de Occidente con la alteridad y la propia distancia entre el “ver” y el “actuar”, que son dimensiones inseparables de todo discurso (Chouliaraki, 2006). Este estudio se pregunta qué elementos son necesarios para que la representación de África predisponga a la acción y ayude a construir relaciones de “corresponsabilidad” (Cortina, 2017b), como condición previa para una “ética cosmopolita” (cosmopolitan ethics), o sentido de pertenencia a una comunidad mundial con intereses compartidos más allá de las diferencias culturales (Appiah, 2007). Para ello, analizaremos qué tipo de recursos expresivos pueden provocar actitudes de adormecimiento, pasividad o voyeurismo, y cuáles disponen de un potencial “performativo” para reconocer las realidades lejanas como ámbito de actuación (Chouliaraki, 2006). Más allá de la tendencia a la invisibilización, el sobredimensionamiento o la espectacularización de la otredad (Seu y Orgad, 2017), apelamos a nuestra “corresponsabilidad” como “testigos” (witnesses), o de personas que observan frente a aquellas que son observadas (Ellis, 2000 y 2009; Frosh, 2009, Peters, 2009). Esta corresponsabilidad ayudaría a superar las estrategias más clásicas del “reconocimiento” para avanzar hacia lo que Oliver (2004) ha denominado el “testimonio ético” (ethical witnessing). Según sus tesis, muchas estrategias de representación de la otredad, aún siendo compasivas con ella, son acomodaticias por cuanto reconocen y hacen comprensible sólo aquello que ya es familiar para el espectador/a (Gámez Fuentes y Núñez Puente, 2013: 155). De acuerdo a esto, la comunicación posthumanitaria no debería conformarse con el mero “reconocimiento” de lo que encaja en nuestros marcos previos. En su lugar, tendría que plantear imágenes que desafíen y cuestionen los complejos
255 La imagen de África en las Campañas de las ONG. Del Efecto Shock a la Comunicación… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 18 (2021) ∙ pp. 251-271 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2021.I18.25 vínculos éticos que se establecen entre la imagen, quien da el testimonio y quien actúa como testigo. En esta línea, el artículo invita a superar las narrativas e imágenes clásicas de la extrema vulnerabilidad, la culpa y la emoción (“efecto shock”) y su contrario: las de la otredad como agente soberano, si bien dependiente de la ayuda occidental (“imaginería positiva”). El texto se estructura en cinco partes. En la primera se presenta el marco teórico y se analizan las relaciones entre comunicación para el desarrollo y comunicación humanitaria. En la segunda y la tercera se exponen, respectivamente, el marco metodológico y la evolución de las representaciones dominantes sobre África en medios y ONG. En las últimas secciones se ofrece un análisis de discurso de las campañas y, finalmente, un conjunto de conclusiones y recomendaciones. 2. Lacomunicaciónhumanitariaenelcampodela comunicación para el cambio Nacida en los años 50, la comunicación para el desarrollo es una de las perspectivas de mayor trayectoria histórica en el campo de la comunicación, donde analiza los vínculos entre comunicación y cambio social: desde el rol y la incidencia de los medios comunitarios a la evaluación de las estrategias informativas de la cooperación o de los movimientos sociales (Gumucio & Tufte, 2006). En su recorrido histórico por la disciplina, Martin Scott (2014) distinguió tres áreas dominantes de trabajo: la comunicación para el desarrollo (communication for development, C4D), que se encarga de generar teorías, métodos y procedimientos para vincular la comunicación con la justicia social; el desarrollo mediático (media development), que explora el vínculo entre los medios de un país y la democracia mediante la promoción de políticas públicas; y las representaciones mediáticas del desarrollo (media representations of development), que evalúan el retrato que ofrece Occidente sobre el Sur Global. El presente trabajo se enmarca en esta última perspectiva, también denominada “comunicación del desarrollo” (communicaton of development) (Smith, 2004), que hoy ha comenzado a conformar un prolífico campo de estudios que evalúa cómo los discursos apelan a los sentidos morales de la ciudadanía y promueven o aletargan la sensibilización y la solidaridad (Boltanski, 1999, Chouliaraki, 2010, Seu & Orgad, 2017). La comunicación humanitaria se pregunta por la posición dominante de Occidente como testigo del sufrimiento y valora las implicaciones éticas de los medios y las ONGD a la hora de “enmarcar” (frame) personas, espacios o acontecimientos sobre los que no tenemos un conocimiento directo, sino que percibimos como una “alteridad distante” y sustancialmente distinta a la nuestra.
256 Alejandro Barranquero Carretero IC – Revista Científica de Información y Comunicación 18 (2021) ∙ pp. 251-271 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2021.I18.25 La perspectiva se inscribe en un debate clásico acerca de los efectos del discurso cuyos extremos serían: una visión optimista, que reconoce que las representaciones son una fuerza movilizadora capaz de generar conexiones entre personas desconocidas y físicamente distantes, y otra pesimista, que asocia la sobredosis de imágenes del sufrimiento a “fatiga de la compasión” (compassion fatigue) (Moeller, 1999), o actitudes de apatía y desafección que terminan por banalizar el “dolor ajeno” (Sontag, 2003) y que entorpecen el compromiso. A pesar de apuntar a direcciones contrarias, ambas posiciones comparten un punto de partida que guía nuestro análisis: la evaluación del papel moral que desempeñan las imágenes promoviendo actitudes que oscilan entre la indiferencia y la ética de la responsabilidad y los cuidados (Chouliaraki, 2013, Seu & Orgad, 2017). Asumiendo que la influencia de las imágenes es mayor en temas que no se conocen de primera mano sino de manera vicaria y mediada (McCombs, 2006), la comunicación humanitaria invita a acercarse a la relación entre los significados, o temas (issues) y enfoques (frames) dominantes, y los significantes, o el análisis de las convenciones y rasgos formales. Se entiende que las representaciones del desarrollo no solo portan un determinado orden social, sino también una forma de implicarnos en este como observadores, narradores, testigos o partícipes (Lozano et al., 1982). También se discute cómo estas imágenes contribuyen o no a construir una “ética cosmopolita” que puede ayudar superar la noción clásica de Estado-nación (Fraser, 2008)4 y que tendría un enorme potencial de acción con respecto al Otro al reconocerle un conjunto de rasgos universales: la ubicuidad del sufrimiento (Höijer, 2004), la vulnerabilidad (Turner, 2006) o la precariedad de todo ser humano (Butler, 2006). A partir de estos ideales universalistas gestados durante la Ilustración (Höijer, 2004), la ética cosmopolita se aleja del sentimentalismo, la piedad y la filantropía y se apoya más bien en el derecho de todo ser humano a ser acogido y reconocido (Benhabib, 2006). 3. LaimagendeÁfricaenlasONGDylosmedios Históricamente, las ONGD han intentado incidir en la agenda de los medios conscientes de su enorme potencial para prescribir actitudes e influir en la agenda política. Esta conciencia comunicacional ha derivado en la profesionalización de sus estructuras y gabinetes de prensa, y en la búsqueda de imaginativas estrategias digitales con el fin de sensibilizar y estimular la participación (Burgui y Erro, 4 Fraser hace referencia al Tratado de Westphalia de 1648 y a otros acuerdos del mismo período que asentaron las bases que aún guían las relaciones internacionales: soberanía, territorialidad y no interferencia.
257 La imagen de África en las Campañas de las ONG. Del Efecto Shock a la Comunicación… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 18 (2021) ∙ pp. 251-271 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2021.I18.25 2010). Las crisis económicas y encadenadas de 2008 y 2020 están provocando una drástica disminución de los fondos destinados a la cooperación, además de una enorme pérdida de plantillas y personas asociadas (CONGDE 2019). En un contexto de profunda crisis económica, política y ecosocial, muchas organizaciones se han visto abocadas a una violenta pugna por llamar la atención de los medios en lo que Chouliaraki (2010) denomina el “mercado mediatizado de la solidaridad global”, un espacio en el que ONG grandes y pequeñas pugnan por situar sus temas y en el que el éxito varía en relación con su tamaño y destrezas comunicativas. En el juego mediático de la solidaridad, distintos análisis han evaluado cómo las ONG necesitan de la comunicación para difundir mensajes de sensibilización y para captar fondos y voluntariado (Erro, 2010). No obstante, la consecución del segundo objetivo siempre juega en menoscabo del primero, tal y como advierte el popular informe “Finding Frames” (Darnton & Kirk, 2011), replicado recientemente en España con similares resultados (Gómez et al., 2019). Por su parte, la comunicación de las ONGD sigue estando dominada por una impronta inmediatista y mercadotécnica que antepone los objetivos de la visibilidad y la financiación a la más importante tarea de generar conciencia crítica sobre las problemáticas del desarrollo (Burgui y Erro, 2010). En este sentido, son muchas las organizaciones que intentan adaptar sus contenidos a la lógica de los medios (Rucht, 2004), lo que deriva en el fomento de mensajes simplistas, emotivos o sensacionalistas que son útiles para captar fondos, pero que resultan contraproducentes para conseguir conciencia crítica y cambios estructurales (Iranzo, 2017). Además, en estos mensajes, las voces exógenas se imponen sobre las de los sectores más vulnerables, lo que perpetúa una mirada colonial y asistencialista que percibe al Norte como todopoderoso y redentor (Santolino, 2010; Gómez et al., 2019). Concebidas como las principales “visualizadoras de la solidaridad” en el mundo contemporáneo (Orgad, 2013), las lógicas mercadocéntricas y coloniales de muchas ONG han provocado que la población las contemple desde dos enfoques: como “marqueteras”, u organizaciones percibidas como meras recaudadoras de fondos, o desde el imaginario del “buen samaritano”, que entiende que estas actúan como entes anónimos que proporcionan ayuda y caridad al que sufre perpetuando el imaginario asistencialista cristiano (Seu, Frances y Orgad, 2015). En los últimos años, el imaginario sobre África ha comenzado a generar un cuerpo importante de literatura desde el que se reclama una representación más proporcional frente a su retrato habitual desde los extremos (Onyango-Obbo, 2004). El disparador de estas discusiones fueron las primeras hambrunas retratadas en los medios como la de Biafra (1967-1970) y, sobre todo, la de Etiopía en los años 80. Tras la respuesta pública que generó la crisis etíope,
258 Alejandro Barranquero Carretero IC – Revista Científica de Información y Comunicación 18 (2021) ∙ pp. 251-271 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2021.I18.25 la FAO desarrolló un proyecto de investigación, “Images of Africa”, que denunció que la intervención humanitaria, lejos de solucionar el problema del hambre, había perpetuado los imaginarios coloniales e invisibilizado los proyectos de actores endógenos y organizaciones africanas (van der Gaag & Nash, 1987)5. Años más tarde, “Where in the world is Africa” analizó la cobertura de cuatro cadenas de televisión estadounidenses concluyendo que la mayoría de las informaciones se centraban en los conflictos y desastres (Golan, 2008). Más recientemente, Invisible Children lanzó el documental “Kony 2012”, un retrato de la explotación de niños soldados ugandeses que provocó numerosas reflexiones acerca de cómo representar el sufrimiento distante (Boltanki, 1999; von Engelhardt & Jansz, 2014; Kurosawa, 2019). Por su parte, Nothias (2018) ha recopilado los discursos hegemónicos sobre África, distinguiendo tres representaciones: la que perpetúa una imagen de oscuridad y tribalismo; la que lo representa como una entidad homogénea, y la que se construye únicamente a partir de fuentes occidentales. África sigue siendo uno de los ejemplos más paradigmáticos de cómo el ritmo y las dinámicas de los medios provocan que determinadas zonas del mundo se sigan percibiendo con escaso o nulo valor noticioso. De hecho, la representación del continente se sigue limitando a momentos de crisis y emergencias –que es cuando los medios disponen de un material visual más espectacular y comercializable– y suele desaparecer en la fase crónica de los conflictos, lo que priva a las audiencias de conocer su seguimiento y desenlace (Toledano y Ardèvol, 2013). Desafiando estas miradas, modelos como el de la “eficacia cultural” invitan a las ONG a dejar de imitar las lógicas corporativas del marketing y la modificación de conductas para promover narrativas que combinen la denuncia con propuestas de cambio y que, a su vez, incorporen la voz de las culturas y de la economía política del desarrollo (Nos 2007; Nos y Farné, 2019). 4. Metodologías Este trabajo parte de un estudio de casos múltiples (Yin, 1994) con objeto de analizar cómo las ONGD construyen campañas sobre África de acuerdo a sus objetivos habituales de sensibilizar o captar fondos. La selección de la muestra ha primado la inclusión de campañas-tipo acerca de las representaciones habituales de África combinando el muestreo de “casos típicos”, que ilustra casos normales o promedio, con el de “máxima variación”, que documenta el rango más amplio 5 Los informes que elaboraron las diferentes ONG pueden consultarse en: www.imaging-famine.org/images_africa.htm
259 La imagen de África en las Campañas de las ONG. Del Efecto Shock a la Comunicación… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 18 (2021) ∙ pp. 251-271 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2021.I18.25 de variación de un fenómeno en sus patrones más comunes (Flyvbjerg, 2006). La muestra seleccionada evidencia en qué medida los mensajes pueden ampliar o no nuestros horizontes morales (Silverstone, 2010; Keane, 2003) de acuerdo a ejes dicotómicos de análisis propios de la comunicación humanitaria: ver/actuar, observador/observado y Norte/Sur (Chouliaraki, 2010). Asimismo, se seleccionan campañas de organizaciones internacionales de referencia que operan en América Latina y España con objeto de que los resultados puedan ayudar a interpretar las imágenes-tipo que predominan en estos contextos. Respecto a la delimitación temporal, se han incluido campañas recientes de 2010 en adelante. Pese a que el formato de las primeras es impreso y el de la última audiovisual, todas representan los rasgos más extremos del imaginario sobre África y su propia evolución atendiendo a la literatura de referencia (Boltanski, 1999; Nothias, 2014, 2018; van der Gaag y Nash, 1987; von Engelhardt y Jansz, 2014). La Tabla 1 apunta el nombre de las campañas seleccionadas e indica sus promotores, formato, año y web. En relación con el enfoque metodológico, nos apoyamos en el análisis crítico de discurso (ACD), una perspectiva que estudia la producción, circulación e interpretación de los sentidos, partiendo de la premisa de que el discurso como “práctica social” no solo tiene un papel descriptivo, sino que construye imaginarios y sentidos morales. Las prácticas sociales influencian a las discursivas y viceversa, por lo que el ACD suele venir acompañado de una teoría social - en nuestro caso la comunicación humanitaria y para el desarrollo– que ayuda a interpretar los procesos y contextos en que se enmarcan los mensajes (Chouliaraki & Fairclough, 1999). El segundo elemento clave del ACD es su concepción del lenguaje como productor y reproductor del poder, por lo que el trabajo intenta identificar las relaciones de dominio y desigualdad presentes en las campañas. van Dijk (1997) parte del presupuesto de que el discurso no solo nombra a los grupos sociales, sino que define su posición y relaciones con los demás grupos. Por su parte, Fairclough (2002) subraya que los discursos no solo “construyen”, sino que “constituyen” un determinado orden sociopolítico basado en clasificaciones que afectan tanto a las personas objeto de representación como a aquellas que las representan. Desde estos postulados, nuestro trabajo se guía por las tres etapas analíticas definidas por Fairclough (2001): (1) una primera, descriptiva, de observación de las relaciones estructurales que componen el discurso; (2) una segunda, de observación del contexto específico y en la que se explicitan las condiciones éticas propias de los momentos de producción y recepción del discurso; (3) y una última, de explicación o síntesis de la relación entre estructura interna e interacciones contextuales, en nuestro caso basada en las categorías de ver/actuar, cercanía/distancia o Norte y Sur.
266 Alejandro Barranquero Carretero IC – Revista Científica de Información y Comunicación 18 (2021) ∙ pp. 251-271 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2021.I18.25 ha planteado un recorrido desde las estrategias dominantes en las primeras campañas de lucha contra el hambre, centradas en el relato extremo de la pobreza y los sentimientos de la culpa y la piedad –“efecto shock”- hasta aquellas en las que se incide en el efecto de la ayuda proporcionada por el Norte –“imaginería positiva”-. Dicho recorrido ha destacado cómo ambas estrategias acaban por invisibilizar la capacidad de agencia de las comunidades locales, entroncan con la representación de lo ya familiar y descuidan nuestra corresponsabilidad como productores/as o como testigos de imágenes de la otredad (Oliver, 2004). En este sentido, conviene avanzar hacia nuevas campañas desde perspectivas “poshumanitarias” que establezcan una relación más horizontal entre observador y observado o entre Norte y Sur, no sin destacar sus posibles ambivalencias. El etnocentrismo implícito en las dos primeras campañas analizadas comporta elementos que poco ayudan al establecimiento de relaciones de igualdad y que refuerzan más bien un imaginario que define a Occidente como único modelo posible de desarrollo, lo que acaba por “modernizar” los lazos de dependencia de la era colonial (Bessis, 1992). Asimismo, la visión que ofrecen de un continente conformado por 54 países y numerosas realidades sociales y culturales, es cuanto menos reduccionista por cuanto dichas representaciones raras veces se acercan a los acontecimientos o vida cotidiana de las personas que no pasan hambre, se escolarizan o no están enfermas (Wainaina, 2009). En cualquier caso, ni la apelación a la culpa o a la imaginería positiva, ni incluso la propia autodistancia asociada a la ironía, son modelos perfectos para la cooperación y el desarrollo. En la línea de Chouliaraki, sería mucho más interesante transitar hacia un nuevo paradigma “agonista” que vincule los juicios públicos sobre la alteridad a ideales políticos más profundos de justicia social. La nueva solidaridad “agonista” ya no habla de conjugar los sentimientos propios con los distantes, sino más bien de comunicar la vulnerabilidad humana como una “cuestión política de injusticia que puede convertirse en objeto de nuestra reflexión colectiva, emoción empática y acción transformadora” (Chouliaraki, 2011). Se trata pues de transitar desde la “antigua” empatía hacia el ideal de “com-pasión”, entendida como la capacidad de ponernos en el lugar del otro y reconstruir con nuestra imaginación su “pathos”, o lo que estas personas experimentan (Cortina, 2017a), y que sería condición indispensable para una comunicación en base a actitudes corresponsables y cosmopolitas. Por último, si lo que único que podemos retener de las imágenes de niños hambrientos que aún dominan en muchas ONGD es tan solo una demanda emocional, esta iría en detrimento de nuestra capacidad de empatizar con el trasfondo político de las causas del sufrimiento. Rentschler (2004) lo ha expresado claramente al señalar que, si los medios o las ONGD no son capaces de movilizar políticamente, “a los testigos
267 La imagen de África en las Campañas de las ONG. Del Efecto Shock a la Comunicación… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 18 (2021) ∙ pp. 251-271 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2021.I18.25 les queda ‘sentir’ con poca o ninguna dirección para saber cómo actuar”. A una conclusión similar llegaba Susan Sontag (2006) cuando señaló la condición necesaria para una implicación moral con las fotografías: “sin política, las fotografías del matadero de la historia simplemente se vivirán, con toda probabilidad, como irreales o como golpes emocionales desmoralizadores”. En relación con las limitaciones del estudio cabe señalar que, al haber analizado solo 4 campañas desde la técnica del análisis crítico de discurso, estamos lejos de cualquier afán generalizador o extrapolación de los resultados a otros contextos o estrategias de desarrollo. Para paliar este déficit, nuestras interpretaciones se han asentado en literatura de referencia de los campos del desarrollo y la comunicación humanitaria, en especial de cara a introducir este último en el contexto hispanohablante dadas sus enormes potencialidades para el análisis del discurso de las realidades “distantes”. 7. Bibliografía Agamben, G. (2006). Homo sacer. I. El poder soberano y la nuda vida. Valencia: Pretextos. Appiah, K.A. (2007). Cosmopolitismo: la ética en un mundo de extraños. Buenos Aires: Katz. Barthes, R. (1964). La retórica de la imagen. En Lo obvio y lo obtuso. Imágenes, gestos, voces (29-48). Barcelona: Paidós. Benhabib, S. (2006). The philosophical foundations of cosmopolitan norms. En Another cosmopolitanism. Hospitality, sovereignty, and democratic iterations (13-44). New York: Oxford University Press. Benthal, J. (2010). Disasters, relief and the media. Wantage: Sean Kingston. Bessis, S. (1992). El hambre en el mundo. Madrid: Talasa. Boltanski, L. (1999). Distant Suffering: Morality, media and politics. Cambridge: Polity. Burgui, T. y Erro, J. (Coord.). Comunicando para la solidaridad y la cooperación: cómo salir de la encrucijada. Pamplona: Foro Comunicación, Educación y Ciudadanía. Butler, J. (2006). Vida precaria: el poder del duelo y la violencia. Buenos Aires: Paidós. Calhoun, C. (2008). The imperative to reduce suffering: charity, progress, and emergencies in the field of humanitarian action. En M. Barnett y T. Weiss (Ed.), Humanitarianism in question: politics, power, ethics (73-97). Ithaca: Cornell University Press. Cameron, J. y Haanstra, A. (2008). Development made sexy: how it happened and what it means. Third World Quarterly, 29(8), 1475-1489. https://doi. org/10.1080/01436590802528564 Carducci, V. (2006). Culture jamming: A sociological perspective. Journal of Consumer Culture, 6(1): 116-138. https://doi.org/10.1177/1469540506062722 Chouliaraki, L. (2006). The spectatorship of suffering. London: Sage. Chouliaraki, L. (2010). Post-humanitarianism. Humanitarian communication beyond a politics of pity. International Journal of Cultural Studies, 3(2), 107-126. https://doi. org/10.1177/1367877909356720
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