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La propaganda nazi: el por qué un pueblo se dejó llevar por ella

García Fernández, Fátima

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LA PROPAGANDA NAZI: EL POR QUÉ UN PUEBLO SE DEJÓ LLEVAR POR ELLA Trabajo Fin de Grado Dem Führer die treue (Lealtad al Führer) Tutor: Alberto Carrillo Linares Autora: Fátima García Fernández Sevilla, junio 2020 Índice 1. INTRODUCCIÓN, METODOLOGÍA Y OBJETIVOS 1.1 Introducción 1.2 Metodología 1.3 Objetivos 2. MARCO HISTÓRICO 3. MARCO TEÓRICO 3.1 Concepto de propaganda 3.2 Propaganda oral 3.3 Propaganda escrita 3.4 Propaganda visual dinámica 3.5 Propaganda visual estática 4. ANÁLISIS DEL CONTENIDO 4.1 El rojo, un color muy presente en los carteles 4.2 Ánimo para apuntarse a las Juventudes Hitlerianas 4.3 El odio hacia los judíos 4.4 Adoración a Adolf Hitler 5. CONCLUSIONES 6. FUENTES DOCUMENTALES 6.1 Libros y artículos de revista 6.2 Artículos web 6.3 Fotografías 6.4 Documentales 1 INTRODUCCIÓN, METODOLOGÍA Y OBJETIVOS 2 1.1 Introducción Este trabajo de fin de grado que presento es una recopilación de información sobre la propaganda nazi, desde el momento en el que surgió el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), utilizándola para llegar al poder y mantenerse en él hasta la que sería la Segunda Guerra Mundial. En él vamos a poder entender cómo toda una nación, en este caso, la alemana, fue testigo y participante de esta propaganda, llevándose hasta el punto de crear una nueva guerra mundial. Es por esto mis ganas de investigar y saber sobre el tema, queriendo comprender qué era lo que tenía de especial los discursos y la propaganda en sí que llevó a cabo Hitler. 1.2 Metodología Para llevar a cabo este trabajo, he empezado por la base de la propaganda nazi, el Mein Kampf escrito por Hitler, en este caso, el perteneciente a la edición Ave Fénix Histórica de 2003. Han sido claves los apartados sobre la Propaganda de Guerra, El Partido Obrero Alemán y la Propaganda y Organización, que han iluminado todo mi trabajo, dándole un principal protagonismo siempre a las propias palabras de Hitler para entender esta propaganda. Asimismo, he acudido a publicaciones de autores de renombre como son Jean-Marie Domenach, Wilhelm Reich, Antonio César Moreno, Mercedes Peñalba-Sotorría, Alejandro Pizarroso, Antonio Pineda y Emma Rodero, entre otros, que me han ayudado a entender de una manera más profunda el por qué se dio esta situación en la que el nazismo ascendió y qué papel cumplió la propaganda en él. Por último, he recurrido a diferentes páginas online para poder analizar algunos de los carteles que se publicaron en la época a favor del nazismo, ensalzando la imagen del Führer y todo lo relacionado con su partido, para observarlos de cerca y ver qué elementos estaban presentes de los estudiados en el marco teórico. 1.3 Objetivos Los objetivos que vamos a llevar a cabo son claros: • Contextualizar la situación para entender el ascenso del nazismo en Alemania • Saber qué es la propaganda y qué tipos de esta llevaron a cabo el Partido Nazi • El fin último de los carteles que crearon • Poder entender qué fue lo que hizo que Alemania apoyara al nazismo hasta su fin, sabiendo incluso las medidas que estaba tomando contra diferentes colectivos no arios 3 MARCO HISTÓRICO 4 Para entender la propaganda nazi y la repercusión tan fuerte que tuvo, debemos contextualizar la situación en la que vivieron los grandes maestros de esta propaganda y el por qué se dieron esos discursos que cautivaron a toda una nación. Nos encontramos en una época devastadora para Alemania. Una vez finalizada la Primera Guerra Mundial y creado el Tratado de Versalles en 1919, el pueblo alemán quedó desmoralizado tras estos dos acontecimientos. El esfuerzo por cimentar una paz duradera se hizo en la Conferencia Internacional de París, en la que los vencedores (Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y URSS) rehicieron literalmente el mundo. La Primera Guerra Mundial supuso la desaparición de los viejos imperios dinásticos y autocráticos, los imperios ruso, alemán, austro-húngaro y otomano y la aparición, con la creación en 1920 de la Sociedad de Naciones, de un nuevo orden internacional basado en el principio de diplomacia democrática y abierta. Este tratado impuso a Alemania, en ese momento llamada la República de Weimar, cuantiosas reparaciones de guerra, como devolver Alsacia y Lorena a Francia, renunciar a sus colonias y ceder parte de sus territorios del este a la nueva Polonia. Además, Dánzig, una ciudad mayoritariamente alemana en territorio polaco, fue declarada una ciudad libre, pero, pese a las dificultades que en todas partes tuvo la posguerra, la paz trajo consigo avances democráticos, como la Constitución alemana de 1919. Así, poco a poco se fue consiguiendo una recuperación económica del mundo entero, incluida Europa, entre 1924 y 1929. Sin embargo, Europa seguía sumida en una crisis más profunda, la de los valores y la cultura democrática, debido a que no estaban sólidamente arraigados en su población. La Gran Guerra fue el principal motivo de esto, destruyendo el optimismo y la fe en la idea de progreso y en la capacidad de la sociedad occidental para garantizar de forma ordenada la convivencia y la libertad civil 1 . Alemania, tras tener que firmar el Tratado de Versalles bajo amenaza, se ve inmersa en una Gran Depresión, debido al derrumbamiento de la bolsa de Nueva York en 1929, que da inicio a una crisis mundial con el llamado crack del 29 surgió en Nueva York 2 . En ese año, se pronosticaba un desplome del mercado bursátil, pero esos anuncios eran observados con recelo relacionándolo con una posible conspiración contra el estilo de vida americano. La decisión del Sistema de la Reserva Federal (FED), el sistema bancario de Estados Unidos, de recortar la tasa de redescuentos fue más allá de las fronteras norteamericanas, ya que contribuyó a recortar el flujo de créditos hacia el exterior y atraer capitales especulativos hacia el país. La producción de acero disminuyó, junto con la construcción y los volúmenes transportados por vía ferroviaria y los índices de producción industrial comenzaban su pendiente negativa, llegando así el denominado 1 Fusi, J.P. (2015) El efecto Hitler: una breve historia de la Segunda Guerra Mundial. Espasa, pp. 13-31 2 Hitler llega al poder. Enciclopedia del Holocausto. Recuperado de: https://encyclopedia.ushmm.org/content/es/article/hitler-comes-to-power (con acceso: 23/04/2020) 5 martes negro del 29 de octubre, en el que el Dow Jones se desplomó y los títulos se vendieron a precios inimaginables. En un contexto donde persistía la deflación y el desempleo con niveles muy elevados, los países más perjudicados fueron los productores de materias primas y la quiebra de prestigiosas compañías bancarias en Europa provocaron la fuga de capitales en Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos. A causa de esto, en Alemania se destruyeron bienes por 1.750 millones y en Polonia fueron destruidas 4.500.000 hectáreas de tierras cultivables y 215 millones de hectáreas de bosques, además de perder el 60% de sus rodeos. La Gran Depresión hizo que se produjera la ruptura del equilibrio político y económico del país, creando seis millones de parados, una profunda polarización política y social y gran inseguridad económica 3 . En este instante aparece una de las figuras más importante de la historia, Adolf Hitler. Nació el 20 de abril de 1889 en una pequeña aldea llamada Linz situada en el Imperio Astro-húngaro, muy cerca de la frontera alemana, en el seno de una familia de clase media. Su padre, Alois Hitler, era un agente de aduanas y su madre, Klara Pölz, fue la tercera esposa de este. Juntos concibieron cuatro hijos, nuestro protagonista fue el tercero de ellos, al que le gustaba mucho los libros de memoria de guerra y títulos antisemitas como El judío internacional (1920), de Henry Ford, odiaba las novelas y los escritos pacifistas. Este cursaba bien sus estudios hasta que empezó a tener conflictos con su padre, a causa de a lo que se dedicaría en el futuro, ya que su progenitor quería que siguiera su misma senda, el ser funcionario y compartir el mismo trabajo. Sin embargo, su tercer hijo no estaba para nada de acuerdo con él, porque quería ser pintor y, como él mismo se definiría, era un artista incomprendido. Al morir sus dos padres, se mudó a Viena en 1908, ciudad que ya había visitado y adoraba, aunque muchos teóricos lo niegan, como Baldur von Schirach 4 , sosteniendo que el mismo Hitler había llegado a decir que no amaba dicha ciudad y odiaba a su gente. En ella, se estuvo ganando la vida como podía, llegó a trabajar cargando maletas en una estación de trenes, barriendo la nieve o siendo obrero de una construcción e incluso vivió en un hostal en muy malas condiciones. Al cabo de cinco años se trasladó a Múnich, para evitar el servicio militar en su país, debido a que no quería compartirlo con judíos y eslavos, pero un año más tarde, las autoridades austríacas exigieron su vuelta a su país natal para realizarle el examen médico, concluyendo un no apto para dicho servicio militar. 3 Perossa, M.L. y Díaz, D.S. (2011) La crisis del ’29, la Gran Depresión y la regulación de los mercados 4 Sarria, J.C. Adolf Hitler – Los primeros años. Recuperado de https://prezi.com/pw-4ftpgrpzs/adolf-hitler- los-primeros-anos/ (con acceso: 22/05/2020) cit. en Cuervo, B. (2015) El ascenso de Hitler y del partido nazi al poder en Alemania. Historia Digital, XV (26) ISSN 1695-6214 6 Esto no impidió que Hitler se alistara voluntariamente en el ejército bávaro en 1914, en el que desempeñó la función de cabo, participando en la Primera Guerra Mundial y siendo herido, tras sufrir daños en los ojos provocados por los gases, novedad en dicha guerra 5 . Por este motivo, fue reconocido con honores militares en su hoja de servicio por la valentía mostrada en el frente y fue destinado a Múnich al concluir el conflicto armado, donde le fue encargado infiltrarse en las organizaciones de izquierdas para controlarlas en los convulsos momentos en que Alemania se debatía entre el nacionalismo derechista y soñador con un nuevo mesías que devolviera todo el pasado esplendor a Alemania y a la izquierda extrema que abogaba por una revolución a lo soviética 6 . Él mismo relata en el Mein Kamp 7 que, debido a que sus jefes le ordenaron que los informara sobre qué propósitos perseguía un partido llamado Partido Obrero Alemán, acudió a una reunión donde no sabía qué se iba a encontrar y, tras asistir a esta reunión, fue invitado a otra y a afiliarse al partido. Volvió a presentarse para vencer a su curiosidad, ya que jamás se le había ocurrido incorporarse a un partido ya existente, su objetivo era crear uno nuevo, aunque después de aquel día, el propio Hitler afirma que “había una misión que cumplir y cuanto más pequeño fuese el movimiento, tanto más fácil sería imprimirle la forma adecuada. Todavía era posible determinar el carácter, los propósitos y los métodos de esta sociedad, cosa imposible en el caso de los grandes partidos existentes” 8 , es decir, al comprobar que el partido estaba compuesto por una banda, según este, “ridículamente pequeña”, era más fácil conseguir moldearlo y llegar al objetivo principal, la resurrección nacional. Entre las cualidades que poseía el que sería el nuevo canciller estaba el ser un líder carismático y una gran capacidad oratoria, llevado a su máxima potencia y convirtiéndolo en un arte, siendo capaz de llevar a buena parte de su público a un estado de hipnosis. Hitler fue el principal elemento propagandístico del régimen y los discursos que pronunció durante la segunda mitad de los años 20 y principios de los años 30 fueron los que, junto a este contexto lleno de caos, propiciaron el auge del nazismo en Alemania 9 . La propaganda nazi, mediante esos discursos, aprovechó el descontento general producido por la humillación que generaba el Tratado de Versalles, para convencer a muchos de que el carácter democrático de la República de Weimar estaba asociado a la humillación nacional, así que Adolf Hitler decidió incumplir dicho tratado, creando la 5 Cuervo, B. (2015) El ascenso de Hitler y del partido nazi al poder en Alemania. Historia Digital, XV (26) ISSN 1695-6214 6 Caldevilla, D. (2004) La propaganda audiovisual como generadora de nuevos símbolos y arquetipos ideológicos. Madrid 7 Hitler, A. (2003) Mein Kampf: Discurso desde el delirio. Colección Ave Fénix “Histórica” 8 Ibídem, p. 87 9 Echazarreta, J. y López, G. (2000) Manipulación de las masas y propaganda en la Alemania nazi. Valencia. Trabajo presentado en las Actas del V Congreso de la Asociación de Historia Contemporánea 13 los desfiles y la forma en la que estos se llevaron a cabo y junto con las diversas escenificaciones. - La propaganda visual estática, conteniendo esta las diferentes exposiciones, los carteles, vallas publicitarias y anuncios en medios similares, el porqué de los colores que utilizaron, la letra y todos los recursos utilizados. 3.2 La propaganda oral Vamos a empezar por el medio de propaganda por excelencia del Partido Nazi en Alemania. En el Partido Obrero Alemán (NSDAP), al que se inscribió Hitler, fue en el que este descubrió la gran importancia que tenía la oratoria en la vida política. Ya era consciente de que esta técnica era sumamente importante, pero no se llegaba a imaginar cuán de bien se le podía dar y cómo era capaz de agitar a las masas. Fue en el primer período de desarrollo del partido en el que se dio cuenta de que esta técnica era una de sus mayores habilidades. “Usé la palabra por espacio de treinta minutos, comprobando entonces una cosa que sentí instintivamente, pero que jamás había podido conocer con certeza: sabía hablar. Al cabo de aquellos treinta minutos, el auditorio de la reducida sala se sintió electrizado, el entusiasmo fue tal que, a instancias mías, los concurrentes contribuyeron con trescientos marcos para gastos” 35 . Este recurso será utilizado por el líder del partido nazi durante toda su campaña y durante todo el tiempo que tenga el poder en sus manos, hasta 1945, tras la derrota de la Segunda Guerra Mundial. Hitler tenía muy claro que la propaganda era esencial en su partido, por ello, el ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, creó once puntos, los famosos once principios de Goebbels 36 , que serán los que el partido seguirá rigurosamente. El primer principio es el de simplificación y del enemigo único. En él, el Partido Nazi tuvo que construir un mismo símbolo, defender una misma idea y concretar a un adversario. “Ese mensaje debe ser lo más sencillo posible para que todos los individuos lo puedan llegar a comprender, además, tiene que ser breve y claro. Por ello, le dieron tanta importancia a los eslóganes y los símbolos” 37 . 35 Hitler, A. (2003) Mein Kampf: Discurso desde el delirio. Colección Ave Fénix “Histórica”, p. 125 36 Los once principios de la propaganda nazi por Joseph Goebbels. Recuperado de: https://culturizando.com/los-11-principios-de-la-propaganda-nazi/ (con acceso: 24/04/2020) 37 Rodero, E. (2000) Concepto y técnicas de la propaganda y su aplicación al nazismo. Trabajo presentado en las Actas del III Congreso Internacional Cultura y Medios de Comunicación, publicaciones Universidad Pontificia. Salamanca, p. 7 14 El segundo es el principio del método de contagio, reuniendo así a todos sus adversarios en una categoría o individuo. En este caso, los judíos, siendo estos la lacra social del país según el nazismo. El tercero es el principio de la transposición, que consiste en contestar a los adversarios con sus errores, es decir, responder al ataque con otro ataque. El cuarto es el de la exageración y desfiguración. Hitler tenía este muy presente, ya que en todos sus discursos tendía mucho a exagerar sus expresiones. “La propaganda hitleriana se sirvió de la noticia como medio, cuando ya aparecían, estaban preparadas y cargadas de un potencial de propaganda” 38 . El quinto principio es el de la vulgarización, donde el líder nazi defendía que “toda propaganda debe ser popular, adoptando su nivel intelectual a la capacidad respectiva del menos inteligente de los individuos a quienes se desee que vaya dirigida” 39 . El sexto es el principio de la orquestación, en la que se fija una idea y se repite continuamente para que quede clara en la mente de los oyentes. Hitler afirmaba que “la inmensa importancia del periodismo reside en la uniforme y persistencia repetición de su prédica” 40 , además de tener claro que “el éxito de un anuncio, así sea comercial o político se debe en la persistencia y asiduidad con que se emplea” 41 . Hitler tenía muy claro que “toda propaganda, para que sea eficaz, se debe limitar a muy pocos puntos, presentándolos en forma de gritos de combate repetidos hasta que el último hombre haya interpretado el significado de cada uno” 42 . El séptimo principio es el de la renovación, consistiendo en dar informaciones y argumentos nuevos, pero con la misma idea, para que así el discurso no sea repetitivo. Hitler defendía este principio apoyando que la modificación de los métodos no debe alterar la esencia de propósitos perseguidos por medio de la propaganda, su sustancia debe ser al final idéntica a la del principio 43 . El octavo principio es el de la verosimilitud, es el que menos compartía Hitler, ya que no le gustaba las verdades a medias y esto lo tuvo muy en cuenta siempre, como él mismo dice “un error fundamental (durante la I Guerra Mundial) fue el de mostrar al adversario a la luz del ridículo, forma de propaganda a la que se consagraron con ahínco las revistas humorísticas de Austria y Alemania y fue errónea porque cuando daba realmente en el blanco servía para que nuestros hombres se formasen una impresión completamente equivocada del enemigo, porque el soldado alemán bajo la impresión directa de la 38 Domenach, J. (2010) La propaganda política. Editorial EUDEBA, p. 57 39 Hitler, A. (2003) Mein Kampf: Discurso desde el delirio. Colección Ave Fénix “Histórica”, p. 70 40 Ibídem, p. 96 41 Ibídem, p. 72 42 Ibídem, p. 70 43 Ibídem 15 capacidad de resistencia del adversario, comprobaba que había sido engañado hasta aquel momento” 44 . El noveno, el de la silenciación, acallando las críticas con contrapropaganda, es decir, la propaganda en cuanto combate la tesis del adversario. Este principio se llevó a cabo con varias reglas incluidas. Primero reconociendo los temas del adversario para poder combatirlos y atacar esos puntos débiles que posee. Luego, si se ve que esa propaganda es mucho más fuerte, no hay que atacarla nunca de frente, esto causa el 90% de los fracasos de la propaganda, ya que la discusión racional de los temas del adversario se interpreta como un signo de debilidad. Se debe atacar y desdeñar al adversario con la diversión personal, que es un arma clásica. También hay que, según este autor, demostrar que la propaganda está en contradicción con los hechos, desacreditándola lo máximo que se pueda y, si es posible, ridicularizar al adversario, caricaturizando su estilo y sus argumentaciones o incluso haciendo bromas. Por último, la contrapropaganda lleva incluido el hacer que predomine el propio clima de fuerza, es decir, herir en lo que el adversario tiene como más querido, como su nombre o sus símbolos 45 . El décimo, el principio de la transfusión. La propaganda opera siempre sobre un sustrato preexistente, se trate de una mitología nacional o de un simple complejo de odios y prejuicios tradicionales. Hitler utilizó todos los mitos germánicos y rencores surgidos de la derrota de la Gran Guerra, no empezó de cero 46 . “Una campaña política que haga de la rapidez lo primordial, tratará de conectar en algunos puntos sus programas nuevos con la fuente de energía mental que constituye ese estereotipo preexistente. Será así beneficiada por una verdadera transfusión de la convicción” 47 y esto es lo que llevó a cabo Hitler. Y, por último, el principio de la unanimidad. “La unidad en los objetivos, el emisor y la masa compacta de receptores, manteniendo cierta relatividad a la hora de codificar el mensaje, según las necesidades y reacciones del público” 48 . Por lo tanto, Hitler no dejaba nada a la improvisación y todo lo podemos ver reflejado en el Mein Kampf, “tan solo restaba pues trasladarlos al campo práctico. La maquinaria 44 Hitler, A. (2003) Mein Kampf: Discurso desde el delirio. Colección Ave Fénix “Histórica”, p. 70 cit. en Rodero, E. (2000) Concepto y técnicas de la propaganda y su aplicación al nazismo. Trabajo presentado en las Actas del III Congreso Internacional Cultura y Medios de Comunicación, publicaciones Universidad Pontificia. Salamanca 45 Domenach, J. (2010) La propaganda política. Editorial EUDEBA, p. 81 46 Ibídem, p. 66 47 Quetin, P. (1943) Le propagande politique cit. en Domenach, J. (2010) La propaganda política. Editorial EUDEBA, p. 66 48 Pineda, A. (2007) Orígenes histórico-conceptuales de la teoría de la propaganda nazi. Revista Historia y Comunicación social (19) pp. 151-176 16 nazi se había puesto en movimiento con una cuidadosa planificación” 49 , empleando con mayor insistencia elementos orales e icónicos 50 . Lo vemos claramente reflejado en palabras del propio Hitler cuando se refiere a la propaganda oral y a sus discursos, argumentando que a la palabra hablada le atribuían una importancia capital, porque en realidad, según este, “solo ella es capaz de impulsar grandes evoluciones y esto es debido a razones de orden psicológico” 51 . Además, Hitler era muy consciente de que el poder de la palabra hablada era mucho más fuerte que el de la palabra escrita. Esto es porque “el orador siempre se dejará influenciar por la masa, de modo que instintivamente fluyan de sus labios justamente aquellas palabras que necesita para tocar el alma de sus oyentes. Si ve que no le comprenden, expresará sus conceptos en una forma tan primitiva y clara que hasta el último de todos tendrá, indudablemente, que entenderle, si se percata de que no son capaces de seguirles, entonces desarrollará sus ideas tan cuidadosa y lentamente que el más ignorante de entre ellos no quede a la zaga y, si finalmente, nota que sus oyentes no parecen convencidos de la veracidad de lo expuesto, optará por repetir lo mismo cuantas veces sea necesario, siempre en forma de nuevos ejemplos, refutando las objeciones que, sin serles hechas, capta él del auditorio, replicándolas y desmenuzándolas hasta que, en definitiva, el último sector de oposición revele a través de su actitud y expresión haber claudicado ante la lógica argumentación del orador” 52 . Aquí podemos ver algunos de los principios analizados anteriormente, como la simplificación, la vulgarización, la orquestación, la renovación y la unanimidad. Es un claro ejemplo de que todo lo tenía bajo control y que nada de sus discursos estaba dado a la suerte. “Hitler preparaba sus discursos con antelación, aprendiéndolos de memoria, pues leía mal en voz alta. Por lo que la simple lectura de sus textos era insuficiente para comprender el efecto que conseguía en su audiencia” 53 . En algunos de los discursos del líder del nazismo podemos ver que está al frente de un atril, en el que deposita unos folios. Esto lo podemos ver claramente en El triunfo de la voluntad 54 , documental de 1935, que analizaremos posteriormente en la propaganda visual dinámica. Aquí, podemos ver cómo Hitler utiliza estos papeles como guía, ya que la expresión está muy marcada y la gesticulación es excesiva, algo que caracterizaba a 49 Rodero, E. (2000) Concepto y técnicas de la propaganda y su aplicación al nazismo. Trabajo presentado en las Actas del III Congreso Internacional Cultura y Medios de Comunicación, publicaciones Universidad Pontificia. Salamanca 50 Ibídem 51 Hitler, A. (2003) Mein Kampf: Discurso desde el delirio. Colección Ave Fénix “Histórica”, p. 169 52 Ibídem, p. 170 53 Pizarroso, A. (1999) La historia de la propaganda: una aproximación metodología. Revista Historia y Comunicación social (4) pp. 145-171 54 El triunfo de la voluntad (1935). Recuperado de https://www.documaniatv.com/historia/el-triunfo-de- la-voluntad-video_d022db9af.html 17 todos y cada uno de sus discursos 55 . Por lo que podemos sacar como conclusión de sus discursos que estaban totalmente prefijados, sin nada al azar. El propagandista rara vez argumenta, se limita a realizar afirmaciones en favor a su tesis apelando, para ello, a las emociones. En este sentido, los discursos de Hitler carecían de una lógica rigurosa. La emotividad estaba muy presente y quizás esta es la razón por la que Hitler odiaba a los intelectuales, porque eran los que podían desmontar fácilmente y de inmediato sus discursos, ya que no tenían sustento alguno, solo el objetivo de movilizar a las masas con sentimentalismo 56 . Al apelar a estos sentimientos, provocaba una autentica presión emocional. Sin embargo, como ya hemos mencionado anteriormente, estos sentimientos no se crean de la nada, sino que ya están ahí presentes, aunque ocultos, por lo que el nazismo solo tuvo que estimularlos y radicalizarlos. Aquí podemos ver el principio de la transfusión, ya que Hitler evocaba a los mitos germánicos y la humillación de la Gran Guerra para aflorar esos sentimientos 57 . Por tanto, la misión de Adolf Hitler consistió en convencer a la población alemana de que la guerra no se había perdido por actuación germánica, sino por la puñalada en espalda de judíos y comunista, apelando al antisemitismo muy presente de la época. 58 Adolf Hitler enfrentándose a un discurso rodeado de masas de gente 55 Uno de los discursos pertenecientes al documental El triunfo de la voluntad (1935), donde vemos claramente la gesticulación de Hitler y su manera tan propia de enfrentarse a un discurso. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=GKGwUzCExGg 56 Rodero, E. (2000) Concepto y técnicas de la propaganda y su aplicación al nazismo. Trabajo presentado en las Actas del III Congreso Internacional Cultura y Medios de Comunicación, publicaciones Universidad Pontificia. Salamanca 57 Ibídem 58 Avilés, J. (2019) El Tercer Reich. Una historia de la Alemania nazi. Recuperado de: https://elcultural.com/el-tercer-reich-una-historia-de-la-alemania-nazi (con acceso: 04/05/2020) 18 Para llevar a cabo esos discursos, la invención del micrófono permitió a la voz humana cubrir las dimensiones de salas inmensas, de vastos locales, de estadios y demás espacios. “La radiofonía había liberado a la palabra de toda limitación” 59 , haciendo que el poder de la palabra tenga mucho más poder que la palabra escrita y desempeñando un papel en la Historia más importante que nunca. Aunque los discursos sean el método más conocido de la propaganda oral del Partido Nazi, la radiodifusión también estuvo muy presente en este tipo de propaganda y se le dio mucha importancia. En 1933, la radiodifusión pasó a ser competencia del Ministerio de Propaganda, que era el encargado de fijar las emisiones políticas, dirigía las realizadas en idiomas extranjeros, determinaba las horas de actividad, vigilaba las emisoras extranjeras, decidía la política de reforma, construyendo nuevas emisoras y fabricando receptores, controlaba el impuesto de radioescucha y el servicio de radioaficionados, entre otras acciones 60 . Así, el Partido Nazi acaparó todas las emisoras alemanas imponiéndoles un férreo sistema de censura 61 . Las radioemisoras, principalmente de onda corta, fueron utilizadas durante la guerra y las utiliza el Partido Nazi con fines propagandísticos interior y exterior. “Se ha comprobado que la voz humana confiere a la argumentación vida y presencia, de las que carece un texto impreso, y que la refuerza considerablemente” 62 , por ello, el partido nazi estaba tan pendiente de la radiodifusión y más si se trataba de una audición colectiva, en la que varias personas se reunían para escuchar el discurso en una sola radio. Con respecto a la radiodifusión exterior, los nazis “dispusieron de las antenas de Radio París, Radio Luxemburgo y de las demás naciones invadidas. En América adquirieron Radio Montevideo y obtuvieron colaboración por parte de estaciones de numerosos países del continente americano” 63 . Por lo que la propaganda nazi se extendió más allá de las fronteras alemanas. Albert Speer, el ministro de armamento y arquitecto personal de Hitler, sostuvo que “mediante la radio y el altavoz, ochenta millones de personas pudieron ser sometidas a la voluntad de un único individuo. El teléfono, el télex y la radio permitieron transmitir sin dilación las órdenes dictadas por la suprema jerarquía a los órganos inferiores donde 59 Domenach, J. (2010) La propaganda política. Editorial EUDEBA, p. 13 60 Seder, E. (2005) El cine de propaganda como fenómeno totalitario. El caso de Leni Riefenstahl. Jornades de Foment de la Investigació 61 Caldevilla, D. (2004) La propaganda audiovisual como generadora de nuevos símbolos y arquetipos ideológicos. Madrid 62 Domenach, J. (2010) La propaganda política. Editorial EUDEBA, p. 47 63 González, J.M. La radiodifusión como instrumento de lucha, p .14 19 fueron obedecidas ciegamente debido a su elevada autoridad” 64 . Esto era algo que diferenciaba al régimen nazi de todos sus predecesores en la Historia. La música era un elemento indispensable que estaba muy presente en este tipo de propaganda, tanto es así que contribuyó a ahogar al individuo en la masa y a crear una conciencia común. Esta emoción, esta comunión, culmina con el himno 65 . Por último, para finalizar este apartado, tenemos que darle la importancia necesaria a una técnica que tuvo mucha presencia en la propaganda oral: el canto, un vehículo de propaganda que creó cantos revolucionarios, políticos, épicos o de canciones satíricas, tanto es así, que la canción que cantaban los niños al comenzar sus tareas académicas decía tal que así: Adolf Hitler es nuestro salvador, nuestro héroe. Es el ser más noble de toda la tierra. Por Hitler daremos la vida. Hitler es nuestro Señor 66 Los ecos de dicha letra nos evocan al Padrenuestro católico y “nunca haríamos daño a aquel que nos es cercano sentimentalmente” 67 . 3.3 La propaganda escrita Esta propaganda constituía un papel secundario, servía para complementar la propaganda oral. Hitler argumentaba que “un impreso de tendencia determinada será leído en la mayoría de los casos únicamente por gentes que ya se encuentran entre los adeptos de esa corriente. Quizás por su condición puede un volante o un anuncio contar con las posibilidades de atraer pasajeramente la atención de una persona que piensa de modo diferente” 68 , aquí podemos ver que el Partido Nazi era consciente de la limitación de este tipo de propaganda, por lo que le dieron mucha más importancia a la propaganda oral, ya analizada anteriormente, aunque esto no repercutió en que la dejaran de lado. Sabían sus restricciones, pero la tuvieron en cuenta como un medio más por el que propagar sus ideas. En Alemania, los medios de la propaganda escrita fueron el libro, aunque era costoso y de gran lectura, seguía siendo un instrumento básico 69 . Por ello, Hitler optó por escribir el Mein Kampf, para dejar el desarrollo de sus ideales escritos de por vida en un volumen. El panfleto era un arma predilecta de la propaganda y se destinó, sobre todo, 64 Pineda, A. (2007) Orígenes histórico-conceptuales de la teoría de la propaganda nazi. Revista Historia y Comunicación social (19) pp. 151-176 65 Domenach, J. (2010) La propaganda política. Editorial EUDEBA, p. 69 66 Caldevilla, D. (2004) La propaganda audiovisual como generadora de nuevos símbolos y arquetipos ideológicos. Madrid, p. 6 67 Ibídem, p. 4 68 Hitler, A. (2003) Mein Kampf: Discurso desde el delirio. Colección Ave Fénix “Histórica”, p. 169 69 Domenach, J. (2010) La propaganda política. Editorial EUDEBA politique, p. 13 20 a los intelectuales. Sin embargo, tanto el periódico como diversas revistas se convirtieron en el principal instrumento de la propaganda impresa. Por otro lado, encontramos el affiche y el volante, que eran unos textos redactados de forma breve y contundente. El volante tenía la ventaja de ser poco engorroso y de fácil distribución anónima, aunque se reducía a un eslogan o a un símbolo, por ello, tomaba el nombre de mariposa. Otro de los textos eran los emblemas y las insignias, esenciales en el partido, ya que condensaban los eslóganes que se repetían en los discursos y en los gritos de los asistentes. Al principio del movimiento, en las asambleas generadas para dar discursos, colocaron unas mesas cubiertas de volantes, periódicos, revistas, folletos, etcétera. Más tarde, en 1920, tuvo lugar la adquisición del periódico Völkischer Beobachter, traducido como Observador Nacional. “Este periódico que, como su nombre indica, defendía en general los intereses nacional-racistas, debía ahora convertirse en el órgano oficial del partido” 70 . Este periódico empezó a aparecer dos veces por semana. Sin embargo, tres años más tarde, se convirtió en una publicación diaria. 71 Publicación de Völkischer Beobachter del día 11 de abril de 1936 en la que podemos ver en la cabecera del periódico el águila con la esvástica, aparece Hitler a la izquierda, Goebbels a la derecha y podemos leer en el titular: Ein Volk, ein Reich, ein Führer! (¡Un pueblo, un imperio, un líder!) 70 Hitler, A. (2003) Mein Kampf: Discurso desde el delirio. Colección Ave Fénix “Histórica”, p. 220 71 Recuperado de: https://www.discogs.com/es/No-Artist-V%C3%B6lkischer-Beobachter-Ein-Volk-Ein- Reich-Ein-F%C3%BChrer-Rundfunkpropaganda-Um-Das-Dritte-Rei/release/1696714 (con acceso: 09/05/2020) 21 Este periódico fue dirigido por Max Amann, conocido por Hitler durante la Primera Guerra Mundial, quien fue el sargento mayor del líder nazi. Tras un encuentro ocasional en 1920, entró al mismo partido que su antiguo camarada y tuvo un gran apoyo por parte de este. Amann controlaba el mundo editorial y tenía claro dos objetivos: el primero, acabar con el pluralismo editorial en Alemania, y el segundo, construir un imperio monopolístico de la prensa en manos del Partido Nazi. Por ello, Amann consiguió convertir al Völkischer Beobachter en un auténtico órgano del partido y en un periódico financieramente independiente. Además, consiguió que fuese el primer periódico alemán en alcanzar una circulación de un millón de ejemplares, siendo su circulación en 1941 de 1.192.542 unidades repartidas. Siendo esto no suficiente para Amann, creó un semanario llamado Ilustrierte Beobachter en 1926 para convertirlo también en otro órgano del partido 72 . 73 Ejemplar del día 7 de septiembre de 1939 del semanario Ilustrierte Beobachter con una imagen de Hitler 72 Núñez, M.C. (2000) La prensa en el tercer Reich: la información, prisionera del nazismo. Publicado en la Revista Latina de Comunicación Social. Canarias 73 Recuperado de: https://www.icp.org/browse/archive/objects/illustrierter-beobachter-1 (con acceso: 09/05/2020) 22 En 1927, entra a formar parte del periódico la figura de Wilhelm Weiss y ascendió a director de este en 1938. Su trabajo se caracterizó por reformador, intentando hacer del periódico un órgano informativo. No obstante, también tuvo una labor muy importante en la Asociación de Prensa Alemana, intentando inculcar en todos sus miembros un fuerte nacional socialismo y educando a una nueva generación de jóvenes periodistas en las estrictas líneas del partido 74 . Estas ansias de querer controlar la prensa no se quedan en tan solo tener un órgano oficial con el Völkischer Beobachter, complementándolo con el semanario ilustrado Ilustrierte Beobachter y llevando a cabo una fuerte ideología en la Asociación de Prensa Alemana. Además de esto, el nazismo quiso controlar toda la prensa, para que no existiera ningún periódico contrario al régimen instaurado. prensa, debido a su carácter cultural y adoctrinador, debía ser sometida a una estricta vigilancia. Por ello, se creó un departamento llamado Prensa Extranjera, que junto con el de la Prensa Alemana, formó un solo cuerpo hasta 1941. Este departamento era por el que debían pasar todas las noticias, fuesen nacionales o extranjeras, y las comunicaciones oficiales antes de ser publicadas. Para esta actividad, fue vital una ley, la Ley de Redactores (Schriftleitergesetz) de 1933. Esta ley sustituyó la figura del editor por la de un luchador de los ideales nazis. Así, se les imponía restricciones a estos editores, como no publicar nada que pudiese herir a Alemania, ni a su cultura ni a su política ni a su economía 75 . A consecuencia de esto, no había necesidad alguna de censura, ya que estaba todo reducido a la figura del editor quien era el responsable de que se publicara todo en favor del país germano. Esto se efectúo a través unos métodos claves: creando una dirección central y unitaria, tanto de las fuentes informativas como de la prensa, nacionalizando todas las Agencias de Prensa e Información, haciendo que las personas responsables de las redacciones y la dirección profesional de los órganos informativos fueran las ejecutoras de la voluntad del monopolio estatal de la opinión y disponiendo que, en caso de que faltasen consignas e instrucciones para la información, pudieran ser responsabilizadas directamente y mediante el cierre, la compra o la subvención de las editoriales de prensa, llevado a cabo por el Estado y el Partido, con el fin de conseguir un monopolio de prensa en manos del Partido Nazi y el Gobierno 76 . La propaganda nazi se extendió a varios países, como España durante la Segunda Guerra Mundial. Esta propaganda estuvo a manos de Hans Lazar, quien trabajó estrechamente con el embajador alemán Eberhard von Stohrer. Lazar tenía un gran don de gentes y el aparato propagandístico nazi creció gracias a él durante el conflicto. Esta propaganda 74 Ibídem 75 Moreno, A.C. (2006) El control de la prensa extranjera en España y Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Historia Contemporánea (32) Madrid, pp. 311-334 76 Ibídem 29 que hemos ganado una batalla. Mantente alta, oh, patria. Y no cuentes los muertos. Porque, por ti, no han caído suficientes” 95 El cine nazi creó el mundo artificial perfecto. Tradición y entretenimiento. Lo que sorprende del cine nazi es su completa falta de ironía. En su lugar, encontramos una felicidad forzada. La primera película de propaganda fue Hitlerjunge Quex. Esta película de Steinhoff nos muestra al personaje principal, Quex, un chico de clase trabajadora. Esta película se produce en la República de Weimar y las imágenes nos muestran el caos generado por una Guerra Civil a punto de estallar. Hitlerjunge Quex nos presenta la pobreza de la clase baja, la debilidad de la figura paterna y el conflicto padre-hijo, en el que la película apoya totalmente al hijo. Quex se cuestiona la vida alocada y despreocupada de los jóvenes comunistas. Por ello, obtiene como reconocimiento el uniforme de las Juventudes Hitlerianas, pero termina con la muerte de este por sacrificio. Como Quex dice: “Nuestra bandera nos está ondeando” 96 El Hollywood de Hitler no era cine de autor, sino cine de estrellas. Muchas de ellas venían del extranjero y todo lo extranjero tenía un atractivo glamour. Los actores del Tercer Reich tenían uno de los trabajos mejor pagados, algunos superaban las cinco cifras por cada película. Con el estallido de la guerra aumentó la propaganda en el cine. Las películas legitimaban la guerra, el genocidio, el matar a los discapacitados… Uno de los ejemplos de esto es la película Ich klage an, dirigida por Wolfgang Liebeneiner, que combina de una forma perversa el asesinato de una persona enferma terminal, el de una persona con problemas mentales y el de otras personas discapacitadas, incluyendo niños. Su objetivo es transmitir que por la eutanasia se consigue una muerte feliz. La guerra, además, hizo que el cine se dedicara más a la mujer. Con la película Auf Wiedersehen, Franziska!, un hombre se marcha para aprender lo que es el miedo y librar al mundo de él. Su mujer, leal y resuelta, le espera en casa. Respecto al tema del genocidio, se aceleró la propaganda antisemita, encargando incluso Der ewige Jude, que fue dirigida por Fritz Hippler, una película que puede considerarse un anuncio oficial de la decisión de Hitler del Holocausto, entre otras muchas declaraciones impactantes sobre el antisemitismo, en esta película se puede oír: “El espíritu y la sangre judía ya no contaminará a la gente alemana. Bajo el liderazgo de Adolf Hitler, Alemania ha alzado la bandera en contra de los judíos” 97 95 El Hollywood de Hitler, el cine alemán (2017) Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=OKktsW68Lg0 96 Ibídem 97 Ibídem 30 Otro ejemplo es El judío Süß, en el que se muestran dos tipos de judíos: los judíos del gueto, una parte estereotipada que habla muy mal alemán y es sucia y ridícula, y los judíos integrados, atractivos, poderosos, que encajaban superficialmente, cosmopolitan, ambivalentes y peligrosos. Süß es un personaje que no se percata de que existen fronteras, así que cuando quiere algo que no es suyo penetra en todo y, si no lo consigue, lo toma por la fuerza. Este personaje judío tortura a un hombre para que este se rinda y la muerte de la víctima provoca una revuelta y al malvado se le cae la máscara. Esta fue una película que se exhibió en más de quince países europeos y se mostró a todos los equipos nazis por orden de Himmler, a principios del invierno de 1940, siendo una llamada al asesinato con el cine como medio 98 . Por tanto, el cine estaba muy vinculado con la propaganda a causa de la compra de la UFA por parte del Estado y, además de la propaganda que se hizo de esos discursos de Hitler, también existió una propagada de guerra, orientado a preparar a la población de lo que iba a suceder. 3.5 Propaganda visual estática En la propaganda visual estática podemos incluir la simbología nazi, las exposiciones, los carteles y las vallas publicitarias. La simbología nazi se trataba de señas de identidad muy marcadas para poseer esa imagen de unión y fortaleza que tanto quería Adolf Hitler. Esta simbología generalmente remite al pasado, como es el caso de la esvástica, que se ha descubierto que la cruz gamada se encuentra entre los semitas, concretamente en el patio de los mirtos de la Alhambra de Granada. Herta Heinrich la ha encontrado en las ruinas de la sinagoga de Edd-Dikke, al este del río Jordán, sobre las orillas del lago de Genesareth. Esta cruz tenía la forma muy parecida a la esvástica nazi. Aparecieron dos, una como principio masculino y otra como principio femenino. Por tanto, en su origen, es un símbolo sexual que ha tomado a lo largo del tiempo diversas significaciones, como una rueda de molino y, por tanto, un símbolo de trabajo. Existe una hipótesis de que este símbolo que representa dos figuras enlazadas tiene un gran poder de excitación sobre las capas profundas e inconscientes del psiquismo, poder que tiene tanto más efecto cuando el sujeto está más insatisfecho, cuando tiene una nostalgia sexual, consciente o inconsciente, mayor. Si este signo nos es presentado además como un símbolo de honorabilidad y de fidelidad, tiene en cuenta igualmente 98 Ibídem 31 las tendencias defensivas del yo moral y puede por tanto ser mucho más fácilmente aceptado 99 . Sin embargo, este símbolo se tomó de las tradiciones germánicas reales ya adaptadas (el martillo del dios Thor y el sol triunfante). Hitler llegó a afirmar en sus escritos que la cruz gamada representaba el crucifijo de la nueva religión de la sangre. La bandera, con el color rojo que se utilizaba para provocar al bolchevismo y que era un elemento atrayente para la ciudadanía, se popularizó rápidamente y no precisó de muchos esfuerzos propagandísticos. En los desfiles, la bandera oficial estatal y el himno Alemania sobre todos eran elementos de fácil acceso para la masa a cuya revisitación se la obligaba a cada paso del quehacer diario. 100 La importancia de la simbología nazi en cada espectáculo y discurso El gran símbolo nazi fue la letra Sig (Y), empleada por las Juventudes Hitlerianas y germinada para las camisas negras o SS. El brazo derecho en alto, con la palma abierta y los dedos unidos era el protocolario saludo de los romanos de la clase alta. Esto lo recuperó Hitler, acompañado con el famoso Heil Hitler!, este se convirtió en un saludo esencial entre los nazis y aquel que no lo hiciera era sospechoso. 99 Reich, W. (1933) Psicología de masas del fascismo, pp. 132-134 100 Mead, D. (2016) Las inquietantes fotos a color del Tercer Reich. Recuperado de: https://www.vice.com/es/article/yv9b9j/inquietantes-fotos-a-color-del-tercer-reich-1902 (con acceso: 04/05/2020) 32 101 Hitler haciendo el saludo nazi con el brazo derecho en alto, la palma abierta y los dedos unidos Otro elemento fundamental era la religión, por eso, nadie osaba atacar los designios divinos, creando una voluntad supraterrena que sostuviera los esfuerzos de superación del pueblo alemán. Para acabar con la simbología, podemos nombrar el lenguaje propio que caracterizaban todas las dictaduras, así, en Alemania, se popularizaron palabras como la raza aria, limpieza étnica, cruz gamada, superioridad racial, sacrificio por la patria, Führer, III Reich y SS, entre otras 102 . Todos estos símbolos contribuían a la propaganda nazi, que constituía una propaganda del odio, dirigida a la población alemana a la que le inculcaban el odio a los comunistas y a los judíos. El primer componente del odio es la negación de la intimidad o distanciamiento, que implica distancia emocional hacia el otro, quien es observado con repulsión y asco. Todas las supuestas cualidades negativas de los judíos se englobaban en un estereotipo conjunto de carácter negativo que los retrataba en la prensa, la pintura y el cine como enloquecidos, codiciosos o excepcionalmente feos. El segundo es la pasión que se expresa como una intensa ira o miedo en respuesta a una amenaza, los nazis intensificaron ese peligro para acrecentar el odio hacia el otro. Por último, se crea una devaluación del otro a través del desprecio que conduce al compromiso del individuo hacia la confrontación, algo que está unido a un programa educacional de la población. Los nazis reconstruyeron la Historia según sus intereses ideológicos, 101 Recuperado de https://www.ayayay.tv/asi-era-alemania-en-colores-durante-los-tiempos-de-hitler/ (con acceso: 04/05/2020) 102 Caldevilla, D. (2004) La propaganda audiovisual como generadora de nuevos símbolos y arquetipos ideológicos. Madrid 33 presentando a los judíos como eternos opresores a los que no cabía dar otra respuesta que no fuera el odio 103 . Las exposiciones tenían una gran carga de propaganda negativa, que iban en contra del bolchevismo, el judaísmo y el arte modernista. Mediante paneles, carteles, fotomontajes y otros elementos visuales, estas exposiciones tuvieron como principal meta fomentar el odio hacia estos grupos y lograr la adhesión a las tesis nazis recurriendo para ello a un discurso fundamentado en el miedo. Una de las exposiciones lleva el nombre de Weltfeind Nr. 1 – Der Bolschewismus (El Enemigo Número 1 – El Bolchevismo), puesta en marcha en septiembre de 1936. Se trataba de un convoy formado por diferentes vagones que recorrió gran parte de Alemania. Era una exposición de imágenes negativas y estereotipadas de los judíos, con el fin de vincular la propaganda política y racista entre sí. En ella, se podía visualizar un breve documental en el que se retrataban escenas desgarradoras y dramas sobre el peligro bolchevique en España y el resto del mundo 104 . 105 El tren de la exposición Weltfeind Nr. 1 – Der Bolschewismus Bolschewismus ohne Maske (El Bolchevismo sin máscara) es otra exposición importante de esta época, iniciada justo un año más tarde que la anterior. El cartel que se realizó para publicitar este acto se encuentra un esqueleto con vestimenta soviética que sostenía un fusil con bayoneta en una mano y en la otra arrastraba una pesada 103 Moreno, A. y López, M. (2014) Propaganda del odio: Las exposiciones anticomunistas en el Tercer Reich. Revista Historia y Comunicación Social (19) pp. 171-192 104 Ibídem 105 Ibídem, fuente: Kivelitz, 1999 34 ametralladora que se posaba desafiante sobre la esfera terrestre. Además, estaba rodeado de una llama, que hacía alusión a la naturaleza infernal y sobre el mapa de Europa aparecía la estrella de David junto al martillo y a la hoz, es decir, la conexión judeo-bolchevique. Se buscaba transmitir la internacionalización del peligro comunista. 106 Cartel propagandístico de Bolschewismus ohne Maske Por último, vamos a ver Der Ewige Jude (El Judío Eterno), que se inauguró en noviembre de 1937, en el Deutsches Museum de Múnich. Además de ser el nombre de una de las películas con mayor propaganda nazi, fue una de las exposiciones más que llevaron a cabo. La utilización de imágenes estereotipadas y la repetición de acusaciones difamatorias ofrecía al espectador una sencilla visión del mundo del antisemitismo que se había ido forjando en el sentir popular alemán desde el siglo XIX. El lenguaje del odio nazi se articuló mediante numerosas imágenes de empresarios judíos que deberían provocar asco, esquemas compositivos que reflejaban su degeneración racial y los vínculos estrechos entre el judaísmo y el bolchevismo, entre otros. Asimismo, en esta exposición se criticaban algunos de los mensajes plasmados en el Talmud y otro de los paneles expuestos estuvo compuesto por carteles publicitarios de decenas de películas de producción judía estrenadas en Alemania en los años veinte y caracterizadas por su temática escabrosa y escandalizadora a los ojos del buen ciudadano germano. Por último, en su última sala, se encontraba un enorme retrato de Hitler y las leyes de Núremberg grabadas en mármol. 106 Recuperado de https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bolschewismus_ohne_Mask.png (con acceso: 29/04/2020) 35 107 Funcionarios nazis en la inauguración de dicha exposición Esta propaganda se complementaba con las exposiciones positivas sobre la modernidad y el progreso del Reich. En 1937, la Sociedad Alemana de Arte de Bettina Feistel- Rohmeder inició una gira por ciudades como Múnich. Frente a las sombras del judaísmo y el bolchevismo se proporcionaba la luz del verdadero arte del Tercer Reich. La primera de ellas se llamó Dame cuatro años, inspirado en un discurso de Hitler de 1933, basado en la recuperación de Alemania del potencial económico y militar, perdido tras el Tratado de Versalles. El cartel publicitario con el que se anunció este evento mostraba a Hitler en el centro de un gran paisaje industrial, bajo un ambiente de color alba, anticipo de sangre y fuego que conllevaría la Segunda Guerra Mundial. Otra exposición que podemos resaltar con carácter positivo fue Reichsausstellung Schaffendes Volk (Exposición del Reich sobre el Pueblo Trabajador), en la que se intenta proyectar ante el ciudadano las virtudes de la nueva economía alemana 108 . Estas exposiciones pertenecen al adoctrinamiento del nazismo. Vemos claramente el antisemitismo, ligado al bolchevismo, y el querer resaltar el resplandor de una nueva Alemania, ese que le han arrebatado en el fin de la Gran Guerra, además de preparar a la población para la Segunda Guerra Mundial. 107 Recuperado de https://www.historyplace.com/worldwar2/holocaust/h-eternal.htm (con acceso: 29/04/2020) 108 Moreno, A. y López, M. (2014) Propaganda del odio: Las exposiciones anticomunistas en el Tercer Reich. Revista Historia y Comunicación Social (19) pp. 171-192 36 ANÁLISIS 37 En este apartado vamos a analizar algunos de los carteles que se propagaron durante la época nazi en Alemania. Lo vamos a dividir en estos cuatro apartados, teniendo en cuenta que son el sustento del nazismo: • El rojo, un color muy presente en los carteles • Ánimo para apuntarse a las Juventudes Hitlerianas • El odio hacia los judíos • Adoración a Adolf Hitler 4.1 El rojo, un color muy presente en los carteles 109 En este cartel podemos observar que el color rojo tiene una gran presencia, ya que pertenece al color de fondo, que como dijo el propio Hitler en su libro, en el Mein Kampf, “escogimos como distintivo el color rojo, que era el más atrayente y el que más probabilidades tenía de excitar e imitar a nuestros adversarios y era capaz, por consiguiente, de grabar firmemente nuestro recuerdo en el pensamiento y en la memoria de aquellos” 110 . Por lo tanto, es el color por excelencia del régimen nazi. Este cartel anuncia una reunión en 1920 en Múnich, tal y como podemos leer en él: National socialistsche Deutsche arbeiterpartei! 109 German Propaganda Archive. Recuperado de: https://www.bytwerk.com/gpa/posters1.htm (con acceso: 07/05/2020) 110 Hitler, A. (2003) Mein Kampf: Discurso desde el delirio. Colección Ave Fénix “Histórica”, p. 127 38 (Nacionalsocialistas / ¡Fiesta de los trabajadores alemanes!) Está escrito en una letra gótica, fácil para llamar la atención de la población y es un cartel llamativo, sin necesidad de imagen alguna, para que pueda asistir a dicha reunión la mayor gente posible. 111 En este cartel podemos observar la misma importancia atractiva del color rojo, influyente hasta tal punto que la palabra nacionalsocialista aparece en dicho color. Es un cartel de las elecciones de 1932, apoyando al Partido Nazi, algo que podemos comprobar leyéndolo: Wir arbeiter sind erwacht (Nosotros los trabajadores hemos despertado). Dando a entender que estos trabajadores ya saben lo que quieren, se han dado cuenta de que el nacionalsocialismo es la mejor decisión y la apoyan. El trabajador se representa mediante la figura alta, grande y poderosa y abajo están los que critican al régimen. Además, es imposible no fijarnos en el gran símbolo que se nos muestra junto a este trabajador, la esvástica, que aparece de gran tamaño y recogiendo a toda una nación de trabajadores, representada con un skyline. 111 Estado de engaño: El poder de la propaganda. Publicado en la revista digital Historia National Geographic. Recuperado de: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/estado-engano-poder- propaganda-nazi_12312/1 (con acceso: 07/05/2020) 45 CONCLUSIONES 46 El gobierno nazi nació a raíz de una situación trágica en Alemania, no sabemos si esto mismo hubiera ocurrido en el caso de que el Tratado de Versalles hubiera sido más benevolente con el país derrotado en la Gran Guerra o qué habría pasado si ese endeudamiento unido al empobrecimiento del país no se hubiese visto más afectado a causa del crack del 29, que afectó a todos los países, incluido Alemania. Solo sabemos que esto fue lo que ocurrió y que, a consecuencia de todos los hechos acontecidos, el nazismo se apoderó de los alemanes de una manera increíble, difícil de explicar sin mencionar la propaganda que utilizó. La propaganda fue el medio que Hitler utilizó para llegar al poder. Como hemos estudiado anteriormente, el líder nazi, aunque nacido en Austria, se consideraba un ciudadano alemán y, con ello, sabía perfectamente cómo contentar a esta población y cómo hacerles resurgir los sentimientos como el antisemitismo y la lucha por un tratado justo que no dejara humillada a la nación tras la guerra. A través de los discursos orales, la radio, el periódico oficial, eslóganes, exposiciones e incluso al cine, Hitler hacía llegar su mensaje a la población alemana. El líder nazi junto con su mano derecha, Goebbels, ministro de propaganda del Reich, crearon una propaganda perfecta, en la que supieron plasmar perfectamente su mensaje, que era acogido por una población reunida en masa, histérica por la llegada del Führer en cada una de sus apariciones. Podemos decir que Hitler supo darle a la población alemana la respuesta que quería escuchar en cada uno de sus discursos orales, hasta radicalizarla al punto de originar una nueva guerra mundial, utilizando asimismo el arte contemporáneo y la propaganda en general desde sus inicios, con una fuerte carga de violencia visual 120 . Hitler se dedicó a instruir a los ciudadanos mediante el periódico oficial Völkischer Beobachter y a través de la creación tanto de exposiciones como de películas o documentales, siendo el ministerio de propaganda el responsable máximo de su contenido, ya que tenía que pasar por él todo lo que se publicaba en ellos, ensalzando lo bueno del III Reich y lo malo de los colectivos que debían ser condenados, como los judíos o bolcheviques, creando una gran imagen del Reich alemán y señalando a los enemigos que tenían que combatir. Así tenemos presente una gran censura en los contenidos audiovisuales, apareciendo en ellos solo el mensaje que el gobierno nazi quería dejar grabado en la nación. Por tanto, tenemos una situación que históricamente está marcada por sucesos trágicos para una población alemana, que se ve inmersa en caos y empobrecimiento, y que todo esto culmina con la llegada al poder de un partido racista y vengador contra todo lo que no tiene que ver con su país, consiguiendo el poder utilizando un medio tan fuerte como es la propaganda. ¿Aprenderemos de esta lección o la historia se repetirá con la llegada de la ultraderecha, subiendo poco a poco de nuevo en Europa? 120 Moreno, A. y López, M. (2014) Propaganda del odio: Las exposiciones anticomunistas en el Tercer Reich. Revista Historia y Comunicación Social (19) pp. 171-192 47 FUENTES DOCUMENTALES 48 6.1 Libros y artículos de revista Caldevilla, D. (2004) La propaganda audiovisual como generadora de nuevos símbolos y arquetipos ideológicos. Madrid Claramonte, J. (2012) Estéticas y políticas del nazismo. Madrid Cuervo, B. (2015) El ascenso de Hitler y del partido nazi al poder en Alemania. Historia Digital, XV (26) ISSN 1695-6214 De Fleur, M. y Ball-Rokeach, S. (1993) Teorías de la comunicación de masas. Barcelona Domenach, J. (2010) La propaganda política. Editorial EUDEBA. Echazarreta, J. y López, G. (2000) Manipulación de las masas y propaganda en la Alemania nazi. Valencia. Trabajo presentado en las Actas del V Congreso de la Asociación de Historia Contemporánea Eguizábal, R. (2002) Estudio y análisis de los carteles. Biblioteca Nacional de España Fusi, J.P. (2015) El efecto Hitler: una breve historia de la Segunda Guerra Mundial. Espasa, pp. 13-31 González, J.M. La radiodifusión como instrumento de lucha Hitler, A. (2003) Mein Kampf: Discurso desde el delirio. Colección Ave Fénix “Histórica” Lindholm, C. (1997) Carisma. Barcelona, Gedista Moreno, A. 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