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Tres sellos para un Infante: documentos de Don Felipe, abad de Valladolid y arzobispo electo de Sevilla

Belmonte Fernández, Diego

Abstract

El objetivo del presente trabajo es estudiar y poner en valor los escasos documentos originales, y los sellos que portan y que han llegado hasta nosotros, emitidos por un personaje que ha pasado algo desapercibido en la historia de la Iglesia de Sevilla, el infante don Felipe, hijo de Fernando III y hermano de Alfonso X, el Sabio. A pesar de tan notable parentela, la figura del que fuera designado para ocupar la sede arzobispal hispalense en primer lugar tras la conquista de la ciudad por el poder cristiano ha estado siempre ensombrecida por varias razones. Sin embargo, los pocos documentos localizados presentan una interesantísima triple representación del infante acorde con los distintos momentos de su currículo vital. Estas piezas, si bien han sido utilizadas como fuentes históricas, no han sido nunca estudiadas por sí mismas.

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MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 41 Tres sellos para uN iNfaNTe: docuMeNTos de doN felipe, abad de valladolid y arzobispo elecTo de sevilla (1229/31-1278) diego belMoNTe ferNáNdez1 Universidad de Sevilla Recibido: 14 de junio de 2022 Aceptado: 27 de septiembre de 2022 Resumen El objetivo del presente trabajo es estudiar y poner en valor los escasos documentos originales, y los sellos que portan y que han llegado hasta nosotros, emitidos por un personaje que ha pasado algo desapercibido en la historia de la Iglesia de Sevilla, el infante don Felipe, hijo de Fernando III y hermano de Alfonso X, el Sabio. A pesar de tan notable parentela, la figura del que fuera designado para ocupar la sede arzobispal hispalense en primer lugar tras la conquista de la ciudad por el poder cristiano ha estado siempre ensombrecida por varias razones. Sin embargo, los pocos documentos localizados presentan una interesantísima triple representación del infante acorde con los distintos momentos de su currículo vital. Estas piezas, si bien han sido utilizadas como fuentes históricas, no han sido nunca estudiadas por sí mismas. Palabras clave Infante Felipe de Castilla; Iglesia de Sevilla; Documentos; Sellos; Diplomática; Sigilografía. Abstract This work aims to study and value the few original documents, and the seals that they carry and that have come down to us, issued by a character who has gone through something unnoticed in the history of the Church of Seville, the infante Don Felipe, son of Fernando III and brother of Alfonso X, the Wise. Despite such notable kingship, the figure of the person who was appointed to occupy the Seville archiepiscopal seat in the first place after the conquest of the city by Christian power, has always been overshadowed for various reasons. However, the few documents located present an interesting triple representation of the infant according to the different moments of his life curriculum. Although these pieces have been used as historical sources, they have never been studied by themselves. Keywords Infant Philip of Castile; Church of Seville; Documents; Seals; Diplomatic studies; Sigillography. 1 Departamento de Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas. Universidad de Sevilla. C/ Doña María de Padilla, s/n. 41004. Sevilla. Correo electrónico: [email protected]. orcid: https://orcid. org/0000-0002-0372-3963. DOI: https://doi.org/10.6018/medievalismo.550951 Diego Belmonte FernánDez MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 42 Résumé L’objectif de ce travail est d’étudier et d’évaluer les quelques documents originaux, et les sceaux qu’ils portent et qui nous sont parvenus, émis par un personnage qui a traversé quelque chose d’inaperçu dans l’histoire de l’Église de Séville, l’infant Don Felipe, fils de Fernando III et frère d’Alfonso X, le Sage. Malgré une telle parenté notable, la figure de la personne qui a été désignée pour occuper le siège archiépiscopal de Séville en premier lieu après la conquête de la ville per le pouvoir chrétien, a toujours été éclipsée pour diverses raisons. Cependant, les quelques documents localisés présentent une intéressante triple représentation du nourrisson selon les différents moments de son cursus de vie. Ces pièces, bien qu’elles aient servi de sources historiques, n’ont jamais été étudiées en elles-mêmes. Mots clés Enfant Philippe de Castille; Église de Séville ; Documents; Sceaux; Diplomatique; Sigillographie. * * * Un personaje que pasa casi desapercibido en la historia de la Iglesia de Sevilla, pensamos, sobre todo, por lo notable de su sucesor, ha sido el infante don Felipe, administrador y arzobispo electo de la sede hispalense, y a la sazón hijo de Fernando III, rey de Castilla y León, conquistador de la ciudad, y hermano de Alfonso X, el Sabio2. A pesar de tan notable parentela, la figura del que fuera designado para ocupar la sede arzobispal en primer lugar tras la conquista de la ciudad por el poder cristiano3, ha estado siempre ensombrecida por varias razones. Además de por considerársele poco interesado en el episcopado, siempre se le ha mostrado a la sombra de Raimundo de Losana, para todos el auténtico restaurador de la sede eclesiástica4. A ello habría que sumar la rebelión contra su hermano el rey de la que formó parte una vez hubo abandonado la carrera eclesiástica, aun antes de ser consagrado como arzobispo. El presente estudio pretende aportar luz sobre los testimonios escritos directos que de este personaje se conservan, valorándolos por sí mismos. Conocido fundamentalmente por las crónicas y los relatos de eruditos de diferentes épocas, los pocos documentos, la mayoría de ellos sellados, que del infante han sobrevivido, si bien han sido utilizados como fuentes históricas, no han recibido la atención que merecen por parte de los diplomatistas a pesar de constituir un interesantísimo ejemplo representativo de una época de transición y cambio. 2 Este estudio ha sido posible gracias al proyecto de I+D+i HAR2017-85025-P, financiado por MCIN/ AEI/10.13039/501100011033/ y “FEDER Una manera de hacer Europa”: Iglesia y Escritura en el Occidente Peninsular (Castilla y Portugal), ss. XII-XVII. Quisiéramos agradecer también al profesor Francisco Javier Molina de la Torre la ayuda prestada para la elaboración del presente trabajo. 3 goNzález JiMéNez y MoNTes roMero-caMacho, “Reconquista y restauración eclesiástica en la España medieval: el modelo andaluz”, pp. 47-88; MoNTes roMero-caMacho, “El nacimiento del cabildo-Catedral de Sevilla en el siglo XIII (1248-1285)”, pp. 417-458; sáNchez herrero, “La Iglesia de Sevilla durante los siglos bajomedievales (1248-1474)”, pp. 59-130. 4 belMoNTe ferNáNdez, “La trasmisión de las Constituciones de don Remondo de 1261. Su nueva promulgación en 1411”, pp. 393-499; “Escribir en latín y en romance: documentos de don Remondo de Losana, obispo de Segovia y arzobispo de Sevilla (1250-1286)”, (en prensa). Tres sellos para un InfanTe: documenTos de don felIpe, abad de ValladolId y… MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 43 1. Las fuentes historiográficas La mayor parte de las referencias al personaje que conservamos, y que han sido las usadas por los historiadores a lo largo de las décadas para la reconstrucción de su vida y obra, se basan fundamentalmente en datos literarios o fuentes indirectas, es decir, documentos no creados por el propio personaje, sino por otros en los que se le menciona de algún modo. Esto suele ser algo habitual cuando no se trata con protagonistas de primera línea. Baste el ejemplo que nos aporta la comparación del abundante número de fuentes directas, tanto literarias como documentales, que conservamos acerca del hermano del infante, el rey Alfonso X. Solo las documentales directas, generadas por el propio rey, se cuenta con más de tres mil trescientos documentos emitidos en su cancillería, según la más reciente recopilación de estos5. Para don Felipe, al contrario, apenas quedan textos directamente emitidos por lo que podríamos denominar su cancillería, o al menos en los que podamos considerarlo a él como autor intelectual6. Por ello, los historiadores han debido apoyarse en otras fuentes, fundamentalmente en crónicas más o menos cercanas a su época7. En este sentido, conservamos tanto obras realizadas en su tiempo, del propio rey Alfonso X y su taller, como otras redactadas poco después. Algunas de procedencia tan variada como la Historia Haquini IV regis Norvegiae, de Sturlam Thorderi, en la que se narra todo lo relacionado con la embajada y posterior enlace matrimonial del infante con Cristina de Noruega8. La mayoría de ellas fueron usadas para reconstruir el perfil biográfico de su hermano el monarca por Ballesteros Beretta9. Junto a las fuentes bibliográficas, contamos con varias referencias al personaje en documentos que no pasaron por sus manos, menciones indirectas en los que se le nombra o aquellos en los que él era el destinatario o beneficiario. Las más destacadas son las diferentes bulas emitidas por variadas razones por los distintos pontífices que gobernaron durante la vida del infante. Normalmente muchas de ellas contenían nombramientos que nos han servido para ir jalonando su cursus honorum, desde su nombramiento como abad de Valladolid en el 1243 a las designaciones de procurador primero y luego electo de Sevilla. En otros casos, son menciones aún más indirectas, como la confirmación de la dotación de la Iglesia de la ciudad que hace Alfonso X por ruego de su hermano en 1252, según se expresa en un privilegio rodado conservado10. 5 goNzález JiMéNez y carMoNa ruiz, Documentación e Itinerario de Alfonso X el Sabio. 6 Según goNzález JiMéNez y carMoNa ruiz, Documentación e Itinerario de Alfonso X el Sabio, para el infante don Felipe se conservan 4, cantidad muy parecida a los otros hermanos, véase pp. 710-718. 7 Un panorama general a este respecto puede ser: ferNáNdez-ordóñez, (ed.), Alfonso X el Sabio y las crónicas de España. 8 ballesTeros bereTTa, Alfonso X, el Sabio, pp. 189-199. 9 Ibidem. 10 MoNTes roMero-caMacho, “El infante don Felipe, primer arzobispo electo de Sevilla (1248-1258). Breves notas sobre un destino frustrado”, Mundos medievales: espacios, sociedades y poder: homenaje al profesor José Ángel García de Cortázar y Ruiz de Aguirre, Universidad de Cantabria, Santander, 2012, vol. II, p. 1627. Diego Belmonte FernánDez MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 44 Estos documentos, precisamente, los privilegios rodados, se convierten sin pretenderlo en una importante fuente de información histórica al ayudarnos a fechar los inicios y fines de ocupación de cargos por parte de los diferentes personajes que suscriben en sus largas columnas de confirmantes11. En base a ello, los investigadores han intentado precisar las fechas exactas de su prelatura. Otro tipo de fuente documental que no consideramos directa al cien por cien son las copias de documentos emitidos por él o en su época, y más concretamente aquellas copias simples de época moderna, fundamentalmente, cuya autoridad se desconoce en muchas ocasiones y que no nos ofrecen una garantía absoluta de autenticidad. Para el caso que nos ocupa tenemos noticia de al menos un documento protagonizado por el infante que ha llegado hasta nosotros solo en este estado12. Se trata de un texto datado en 1272 en el que el infante, con autorización de su mujer Leonor Rodríguez de Castro, exime a los caballeros de Santa Olalla de todo pecho, si acuden a alarde con sus caballos y armas el día de San Cebrián, como lo hacían en Toledo y Talavera. El texto aparece copiado en un libro manuscrito de 1756 custodiado en la Biblioteca Nacional. De esta manera, si descendemos hasta lo que consideraríamos fuentes documentales directas, las emitidas por el propio personaje, tras la indagación realizada sobre todas las anteriores, hemos podido localizar tan solo siete textos auténticos y originales, procedentes, de alguna manera, de lo que podríamos denominar, su cancillería si es que la hubo, tema que abordaremos más adelante, o la cancillería propia de la institución de la que formó parte13. Basándose en algunas de estas fuentes, diversos intelectuales de época moderna han ido tejiendo sus discursos históricos, que tradicionalmente se han usado a su vez como base de muchos estudios contemporáneos. Estos trabajos, como podemos suponer, presentan una fiabilidad relativa, al mezclarse en muchos casos datos documentados con otros que son mera invención, leyendas o noticias oídas, por lo que debemos ser cautos a la hora de usarlos. 11 pardo rodríguez y osTos salcedo, “Signo y Símbolo en el Privilegio Rodado”, pp. 15-47; pardo rodríguez, “La Rueda Hispana. Validación y Simbología”, pp. 241-259. 12 Según goNzález JiMéNez y carMoNa ruiz, Documentación e Itinerario de Alfonso X el Sabio, doc. 3820, 1272, diciembre, 12. Santa Olalla. BNE Ms. 13.080, f. 123. Copia de 1756. 13 En goNzález JiMéNez y carMoNa ruiz, Documentación e Itinerario de Alfonso X el Sabio, pp. 712-713 solo se mencionan 4, uno es la copia antes mencionada y otro no fue emitido por el infante. Se trata este último del sito en el Archivo Histórico Nacional, en la sección Órdenes Militares, en Calatrava AHN, OM, Car.459, N.123 (AHN, OOMM, Calatrava, c, 14. – Sec. Tercera, doc.123 en el inventario de 1899, p. 114- 115.) 1269, mayo, 24. Toledo. Convenio entre la Orden de Calatrava, de una parte, y el infante don Felipe, su mujer doña Leonor Ruiz de Castro y Fernán Ruiz de Castro, de otra, sobre la posesión de Paredes de Nava. A cambio de 15.000 maravedíes renuncian en favor de la Orden a lo que les correspondiese en la mitad de Paredes de Nava y en el infantado de la reina doña Mencía. La Orden da, además, a don Felipe y a doña Leonor la bailía de Carmena, con todas sus rentas, y a don Fernán Ruiz de Castro, el cillero de Magán. Es un documento señorial, emitido por la orden militar de Calatrava, siendo el beneficiario y destinatario el infante. Tres sellos para un InfanTe: documenTos de don felIpe, abad de ValladolId y… MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 45 De ellos, sin duda, la obra más citada son los Anales eclesiásticos y seculares de la ciudad de Sevilla de Ortiz de Zúñiga14, obra publicada en 1677, en la que su autor recorre los principales acontecimientos de la ciudad desde la conquista cristiana a su época. Junto a este trabajo, otras obras clásicas que suelen servir a los investigadores de base para sus trabajos son la Historia de Sevilla de Morgado15, las Antigüedades de Caro16 o el Teatro de Espinosa de los Monteros17. Apoyándose en estos y otros trabajos, y en las fuentes mencionadas, los historiadores de principios del siglo XX, muchos de ellos hombres de la Iglesia, han elaborado un discurso más o menos uniforme de la vida del personaje, que ha ido pasando de generación en generación. Así se ha ido configurando su biografía a través de los datos recopilados en obras como la de Muñoz Torrado18, Ballesteros Beretta19 o Alonso Morgado20. Aunque más cercanas al hacer del historiador actual, el tono de las obras de estos autores era el propio de la época, normalmente excesivamente literario, exclamativo y vehemente, e incluso adulador con determinados personajes. Este afán por caracterizar de una determinada forma a ciertos personajes, mediante una interpretación subjetiva de los rastros documentales conservados, llevaba a algunos de estos autores a libres interpretaciones de los hechos y reconstrucciones más cercanas a la imaginación que a la realidad21. También de esta época son las diferentes colecciones diplomáticas de fondos archivísticos conventuales o monacales que han servido para localizar algunas de los textos originales conservados, o menciones al personaje en otros. Como los trabajos anteriores, estas obras, redactadas en muchos casos por hombres de la Iglesia con acceso a dichas fuentes, comparten unas características y un tono común. Resultan útiles a la hora de localizar textos, pero dada su antigüedad y el ir y venir de los fondos archivísticos, en ocasiones, hacer coincidir las referencias que en ellas se dan con la situación actual de los documentos resulta casi imposible. Los trabajos en los que se contienen las escasas menciones documentales al infante conservadas son los del padre Luciano Serrano22 y, junto a él, la obra del capellán de Las Huelgas, Amancio Rodríguez López23. 14 orTiz de zúñiga, Anales eclesiásticos y seculares. 15 Morgado, Historia de Sevilla. 16 caro, Antigüedades y principado de la ilustrísima ciudad de Sevilla. 17 espiNosa de los MoNTeros, Teatro de la santa iglesia metropolitana de Sevilla. 18 Muñoz Torrado, La Iglesia de Sevilla en el siglo XIII. 19 ballesTeros bereTTa, Sevilla en el siglo XIII. 20 Morgado, Prelados sevillanos. 21 Así lo declara el propio Ballesteros Beretta, por ejemplo, en su trabajo sobre la ciudad de Sevilla en el siglo XIII, cuando aborda la figura del rey en el capítulo V. En nota añade: Advertimos al lector para la exacta comprensión de nuestras intenciones en el presente capítulo, que se trata de una reconstrucción histórica con datos ciertos y fidedignos reunidos en una acción verosímil, hipotética y fingida para presentarlos en la forma que estimamos debieron ocurrir. Los materiales son de ley, pero el engarzado ideal es obra del autor (p. 65, nota 1). 22 serraNo, Fuentes para la historia de Castilla por los PP. Benedictinos de Silos. I. Colección diplomática de San Salvador de El Moral; serraNo, Luciano, Fuentes para la historia de Castilla por los PP. Benedictinos de Silos. II. Cartulario del infantado de Covarrubias. 23 rodríguez lópez, El Real Monasterio de las Huelgas de Burgos. Diego Belmonte FernánDez MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 46 Resultado de todo ello han sido los trabajos de historiadores recientes como González Jiménez, uno de los mayores especialistas en la historia del rey Sabio, o, entre otros muchos, los profesores Ladero Quesada, Montes Romero-Camacho, Carmona Ruiz, etcétera24. Así, apoyándonos en todo lo anterior, intentando desentrañar los datos del discurso biográfico del personaje que procederían de documentos conservados del resto de referencias indirectas, con la debida precaución, rastreándolo luego en los actuales repositorios de archivo, solo hemos podido localizar esos siete textos auténticos y originales que hemos señalado, y a los que dedicamos el presente estudio diplomático. 2. Esbozo biográfico del personaje No es nuestra intención realizar un minucioso recorrido por la vida del infante pues han sido varios los autores que han hecho tal cosa. De todos ellos, probablemente el trabajo más reciente es el que publicó en el año 2012, la profesora Montes Romero- Camacho, bajo el título “El infante don Felipe, primer arzobispo electo de Sevilla (1248-1258). Breves notas sobre un destino frustrado”, en una obra colectiva dedicada a homenajear al profesor José Ángel García de Cortázar y Ruiz de Aguirre, Mundos medievales: espacios, sociedades y poder25. Remitimos a este trabajo para la obtención de un conocimiento detallado de su biografía. Nosotros, partiendo de él, nos limitaremos a señalar solo algunos pasajes. Así sabemos cómo el infante, quinto hijo del rey Fernando III y de Beatriz de Suabia, que debió nacer en una fecha desconocida en 1229 o 1231, fue destinado al mundo eclesiástico desde pequeño. Primero se formó en la Iglesia de Toledo y luego en Burgos entre 1240 y 1244, momento en el que fue enviado a la Universidad de París a estudiar. Allí permanecerá no mucho tiempo, pues en enero de 1247 aparece ya en Valladolid, como abad de la iglesia colegial de la ciudad. Del archivo de esta institución es precisamente de donde procede la mayor parte de los documentos que presentamos aquí, así como dos de los tres sellos que va a usar a lo largo de su vida. Allí permaneció hasta que acaeció la conquista de Sevilla. Su padre, el rey Fernando, tenía reservada para él la silla arzobispal de la nueva ciudad conquistada26. El 25 de mayo de 1249 desde Lyon, el papa nombraba al infante como procurator, es decir ad- 24 Mínima bibliografía: goNzález JiMéNez y carMoNa ruiz, Documentación e Itinerario de Alfonso X el Sabio; goNzález JiMéNez, Alfonso X, el Sabio; carMoNa ruiz, “La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV”; goNzález JiMéNez y MoNTes roMero-caMacho, Diplomatario Andaluz de Alfonso X, el Sabio; coMes raMos, Las empresas artísticas de Alfonso X, el Sabio; ladero Quesada, “Aspectos de la política económica de Alfonso X”. 25 MoNTes roMero-caMacho, “El infante don Felipe, primer arzobispo electo de Sevilla (1248-1258). Breves notas sobre un destino frustrado”. 26 goNzález JiMéNez, Fernando III el Santo: El Rey que marcó el destino de España; goNzález, Las conquistas de Fernando III en Andalucía. Tres sellos para un InfanTe: documenTos de don felIpe, abad de ValladolId y… MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 47 ministrador, de la Iglesia hispalense27. Algo más tarde, el 17 de mayo de 1252, tenemos la primera constancia documental del pontífice Inocencio IV en la que se refiere a él como electo28. Será esta la denominación que siempre mantendrá, pues nunca llegó a ser consagrado, la que en la práctica lo excluye del listado oficial de arzobispos de la sede hispalense. A pesar de esta situación, sí le otorga en ese mismo momento poder para dotarla de unas primeras constituciones que serían aprobadas por el mismo papa en 125229, texto este que no se conserva pero que se menciona en las otorgadas por su sucesor en la sede30. El infante don Felipe rigió la diócesis, al menos en teoría, desde 1249 hasta 1258, como decimos, siempre como electo. Así se observa, por ejemplo, en sus suscripciones en las columnas de confirmantes de los privilegios rodados. Como sabemos, el infante siempre ejerció su prelatura con la colaboración de quien le sucediera en el cargo, don Remondo o Raimundo de Losana, personaje clave en estos primeros años de restauración para la historiografía general, considerado como el auténtico restaurador de la sede y quien todavía era por aquellas fechas obispo de Segovia y notario mayor de la cancillería castellana31. Don Remondo pues será el primer arzobispo consagrado de Sevilla después de 1248, ejerciendo el cargo desde 1259 hasta su muerte en 1286. A partir del 1 de julio de 1259 la Iglesia de Sevilla vaga y don Remondo aparece aún como obispo de Segovia32. Sin embargo, el 8 de julio de 1259, la catedral de Segovia comisiona a los arcedianos Sancho y Miguel, al chantre Pedro, al tesorero Lorenzo y a los canónigos Pedro Guillermo, Peregrino y Esteban Pérez, para que procedan a la elección de un nuevo obispo para la sede diocesana, vacante, ahora sí, por el nombramiento de Raimundo de Losana como arzobispo de Sevilla33. A partir de julio 1260 don Remondo confirma los privilegios rodados como arzobispo de Sevilla y don Felipe ocupa una nueva posición junto al resto de infantes de Castilla. Fue él quien organizó la sede y la dotó de una normativa, base jurídica sobre la que se levantó la institución, conocida comúnmente como Constituciones de 126134 en vigencia hasta el siglo XIX35. Mientras ocupó el cargo en la sede hispalense, se dice que el infante Felipe vivió en sus posesiones de la collación de San Lorenzo, al tiempo que se deshacía de otras que 27 MoNTes roMero-caMacho, “El nacimiento del cabildo-Catedral de Sevilla en el siglo XIII (1248-1285)”. 28 MoNTes roMero-caMacho, Isabel, “El infante don Felipe, primer arzobispo electo de Sevilla (1248- 1258). Breves notas sobre un destino frustrado”, p. 1625. 29 sáNchez herrero, “La Iglesia de Sevilla durante los siglos bajomedievales (1248-1474)”, p. 103; MoNTes roMero-caMacho, “El nacimiento del cabildo-Catedral de Sevilla en el siglo XIII (1248-1285)”, p. 420. 30 belMoNTe ferNáNdez, “La trasmisión de las Constituciones de don Remondo de 1261. Su nueva promulgación en 1411”, pp. 393-499. 31 cosTa y belda, “Las Constituciones de don Raimundo de Losaña para el cabildo de Sevilla (1261)”, p. 172. 32 villar garcía, Documentación medieval de la Catedral de Segovia (1115-1300), p. 281-283, doc.170. 33 barToloMé herrero, “Catálogo de los documentos medievales”, p. 546, doc. 386. 34 cosTa y belda, “Las Constituciones de don Raimundo de Losaña para el cabildo de Sevilla (1261)”; pérez-eMbid WaMba, “El cabildo de Sevilla en la Baja Edad Media”. 35 garcía villoslada, Historia de la Iglesia en España. Diego Belmonte FernánDez MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 48 tenía en tierras norteñas, cosa cierta como se constata en algunos de los documentos aquí recopilados. Con él a Sevilla debió ir también su amo, Gabo de Lombardía, del que se conserva una mínima referencia en el Archivo de la Catedral hispalense, referente al momento en que Domingo Martín de Ávila y Marina Pérez su mujer, vecinos en la collación de Santa María, le vendieron a este y a su mujer, doña Placentina, unas casas por 1.100 maravedís, ante Johan Ferrández, escribano público de la ciudad, el 29 de diciembre de 129936. Una vez fuera del mundo eclesial, el infante contraería matrimonio con Cristina de Noruega, princesa báltica hija del rey Haakon IV, y figura romántica medieval que ha inspirado más de una novela en torno a su figura y su dramático destino, muerta al poco de casarse y llegar a Castilla, muy joven. Viudo y sin hijos, don Felipe se volverá a casar. Todavía protagonizará diferentes acontecimientos bastantes destacados. Como la sublevación contra el hermano, el rey Alfonso X, de 1272, a pesar de las muchas concesiones que le había otorgado este para su mantenimiento. O un par de años más tarde, en 1273, cuando prestó homenaje en Tudela al rey Enrique I de Navarra y conde de Champagne, aún contra posibles ataques castellanos37. Momentos estos en los que de nuevo cambie la manera en que se represente en sus documentos, como veremos más abajo. Su muerte se produjo el 28 de noviembre de 1274, según reza en la inscripción que presenta su sepulcro, en la iglesia de Santa María de Villálcazar de Sirga, Palencia38. Tradicionalmente, se ha dicho que yace enterrado junto a su esposa, Leonor Ruiz de Castro, su sobrina, con la que tuvo dos hijos, un niño muerto al poco tiempo y una hija, que sobrevivió a los padres. Sin embargo, recientes estudios han demostrado que la heráldica del sepulcro no concuerda con los Ruiz de Castro, sino con los Girón. Además, hoy se sabe que doña Leonor fue sepultada junto al hijo de ambos, el infante don Felipe de Castilla y Rodríguez de Castro, fallecido de niño. Así se hizo siguiendo sus propias disposiciones testamentarias, en la iglesia del convento de Calatrava de San Felices de Amaya. Todo parece indicar que doña Leonor no fue la segunda, sino la tercera esposa del infante. Según esto, la mujer que está enterrada en Villalcázar de Sirga no es ella, sino doña Inés, con quien casó tras su primer matrimonio con la princesa Cristina de Noruega, quien sin duda está enterrada en Covarrubias, Burgos. La identificación de esta señora la hizo Faustino Menéndez Pidal a partir de los escudos del sepulcro de Villalcázar de Sirga, los cuales no corresponden a los de Leonor Ruiz de Castro, como erróneamente se ha venido repitiendo, sino que los motivos ajedrezado y panelas corresponden a 36 ACS, FC, sec. IX, 10989, doc. 50. osTos salcedo y pardo rodríguez, Documentos y Notarios de Sevilla en el Siglo XIII, pp. 404-405, doc. 126. 37 goNzález JiMéNez y carMoNa ruiz, Documentación e Itinerario de Alfonso X el Sabio, p. 713, lo fecha en 1274. En el documento se lee 1273. Sobre los problemas de datación en los documentos navarros de la época, y de este en particular, puede verse: zabalo zabalegui, Colección diplomática de los reyes de Navarra de la dinastía de Champaña, Introducción. 38 Sobre el sepulcro y el valor simbólico de su ornamentación: pérez MoNzóN, “Ceremonias regias en la Castilla Medieval: a propósito del llamado «Libro de la Coronación de los Reyes de Castilla y Aragón»”. Tres sellos para un InfanTe: documenTos de don felIpe, abad de ValladolId y… MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 49 las familias Girón Cisneros y Guevara Mendoza39. La confirmación a la sospecha la encontró entonces en un texto que publicaba Antonio Ballesteros en su libro Alfonso X el Sabio40, en el que doña Leonor pide dispensa al papa Clemente IV por estar vinculados en tercer y cuarto grado de consanguinidad, y le es otorgada, para casarse con el infante, igual que ya hizo la anterior esposa del infante, a la que llama “Inés”. Algunos estudiosos la identifican con Inés Rodríguez Girón, hija de Rodrigo González Girón, señor de Frechilla y Autillo de Campos, y mayordomo mayor de Fernando III el Santo, y de su segunda esposa, Teresa López de Haro41. 3. Los documentos La procedencia de los siete documentos localizados como emitidos por el propio infante es variada y se corresponde generalmente con los lugares en los que actuó, vital o profesionalmente. La mayoría de ellos se han encontrado en el Archivo de la Colegiata de Santa María la Mayor de Valladolid42, de la que fue abad, cinco en total. Estos son los más interesantes, los que más información nos proporcionan e incluso los que poseen los mejores ejemplares de sello personal del infante, casi en perfectas condiciones. A esos hay que sumar uno procedente del Archivo del monasterio de Las Huelgas en Burgos43, hoy custodiado en el Archivo General de Palacio, dependiente de Patrimonio Nacional44. Y uno más en el Archivo General de Navarra, en la sección Cámara de Comptos45. Cronológicamente debemos situarlos antes46, durante47 y después48 de su etapa sevillana. Todos están elaborados en pergamino, salvo uno de los dos originales dúplices que hemos encontrado en el archivo navarro49, al cual nos referiremos más abajo, pues extrañamente siendo de papel posee sello de cera pendiente. Algunos de ellos, presentan 39 MeNéNdez pidal, Heráldica de la Casa Real de León y de Castilla (siglos XII-XVI), pp. 134-141. 40 ballesTeros bereTTa, Antonio, Alfonso X, el Sabio, p. 526, aunque no menciona la signatura del documento (solo transcribe el fragmento concreto), esta sería AAV, Reg. Vat., nº 32, fol .18v, ep. 88. Datado en Perugia, 13 de junio de 1265: doMíNguez sáNchez, Documentos de Clemente IV (1265-1268) referentes a España, doc. 23, p. 133. 41 suárez sMiTh y de los saNTos rodríguez, “Investigación museológica acerca de los fragmentos de tejido pertenecientes a la capa del infante don Felipe (s. XIII)”, pp. 161-164; “Informe técnico sobre los trabajos de conservación y restauración de la capa del Infante don Felipe (s. XIII)”, pp. 231-240. 42 rucQuoi, “Ciudad e Iglesia: la Colegiata de Valladolid en la Edad Media”, pp. 961-984. 43 lizoaiN garrido, Documentación del monasterio de Las Huelgas, nº 436, pp. 229-230. La signatura que proporciona el autor ha cambiado ya. La actual, en la siguiente nota. 44 AMo Las Huelgas, leg. 30, nº 14. 45 AGN, Comptos, Caj. 3, N.62.1 / 2. 46 Docs. 1 y 2. 47 Docs. 3, 4, 5 y 6. 48 Doc. 7. 49 Doc. 7. Diego Belmonte FernánDez MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 56 Fig. 1: Documento en papel con sello de cera pendiente. Archivo General de Navarra, Comptos, Caj. 3, N.62.2 Tres sellos para un InfanTe: documenTos de don felIpe, abad de ValladolId y… MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 57 En lo que respecta a la imagen que se da del infante, como hemos indicado, podemos observar cómo esta va variando en función del cargo que ocupaba en ese momento. De las tres diferentes improntas que conservamos, la más antigua de ella procede de los documentos que emitió siendo abad de la Colegiata de Valladolid89. El sello, sujeto al pergamino con hilos de lino rojos y blancos, presenta forma ojival, una sola impronta, con rebordes protectores y un cuerpo de 85 mm de alto, en cera virgen. Se representa al infante arrodillado, orando bajo una bella estructura gótica, un pequeño templete o baldaquino apoyado sobre dos columnas y tres arcos con cresterías góticas90. Sobre la cabeza del infante se lee: PHILIP. A un lado, aparece el león rampante y al otro el castillo, representantes del reino y a sus pies, el águila imperial. La leyenda, trazada entre dos gráfilas perladas, dice: + S. . ILLUSTRIS . REG(is) . CASTELLE . ET . LEG(ionis) / FILI […] VOCA[TI]. Fig. 2: Primer sello del infante. Archivo Catedral de Valladolid, P.192 (olim leg.29, doc.97). 89 Doc.2. 90 La descripción de este sello, aunque en base asimismo a otra descripción, no al sello original el cual declara no haber visto, la da el padre Luciano Serrano en el Cartulario del infantado de Covarrubias (1910), p. 97 de la colección documental. Aunque dice no poderse leer la leyenda. Diego Belmonte FernánDez MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 58 De su época sevillana se conservan hasta tres ejemplares, todos ellos sitos en la actualidad en Valladolid91. En estos casos, y dado que para entonces el infante era ya arzobispo de la capital hispalense, la manera de representarse en el sello es totalmente diferente, acorde con su nueva posición. Si bien nunca llega a consagrarse, él sí llegó a considerarse arzobispo a todos los efectos y como tal se representaba, aunque siempre con la mención de electo. En este caso, el sello presenta igualmente forma ovalada y una sola impronta con reborde protector. Sigue siendo de cera virgen y presenta un tamaño algo menor, de unos 70 milímetros de alto. Representa al infante de pie, en posición frontal, a la manera habitual en que se representa a los miembros de la Iglesia. a un lado un castillo y al otro el águila imperial. La leyenda, del mismo modo entre sendas gráfilas perladas, ahora reza: + S. : PHI(lippi) : ILLUSTR(i)S : REG(is) : FERRANDI : PRO / CVRATORIS ET ELECT(i) : ECCLESIE : ISPALEN(sis)92. Fig. 3: Segundo sello del infante. Archivo Catedral de Valladolid, P.77 (olim leg.5, doc.11) 91 Doc.4, 5 y 6. 92 osMa, Azulejos sevillanos del siglo XIII, p. 55. Tres sellos para un InfanTe: documenTos de don felIpe, abad de ValladolId y… MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 59 A partir del momento en que renuncia a regir la sede hispalense, y abandona de este modo el mundo eclesiástico, no tenía sentido que siguiese usando un sello que lo representaba como un prelado. Gracias al documento que conservamos en el que presta homenaje al rey de Navarra, podemos comprobar el modo en el que a partir de entonces comienza a mostrarse93. Modo este, similar al que por aquellas mismas fechas usaban sus hermanos94. Tengamos también en cuenta que, para esas fechas, el infante se encontraba en plena rebeldía contra el monarca. Por todo ello, en el sello lo observamos montado a caballo, ataviado este con los ropajes propios de su época cuajado de los símbolos del infante, como un noble guerrero, espada alzada y escudo, con su emblema, en mano. Al dorso, muestra su emblema heráldico, cuartelado, con castillos como signo parlante del reino, por su padre, don Fernando, y las águilas explayadas, por su madre. Resulta a día de hoy muy difícil, por el mal estado de los dos ejemplares conservados, leer por completo la leyenda, pero afortunadamente están presentes los fragmentos necesarios para confirmar la identidad del propietario del sello: + S. : […]IS : PHILIPP(i) : IL(lustris) / REGIS : CASTELLE : […]. No solo cambió de impronta, sino también de forma. El tercer sello del infante abandonaba la tradicionalmente forma denominada en naveta, propia de los eclesiásticos, y asumía la circular, de tipo mediterráneo como sus hermanos, doble impronta y cera virgen. Fig. 4: Tercer sello del infante, recto y verso. Archivo General de Navarra, Comptos, Caj.3, N.62.2. 93 Doc.7 94 Imágenes de los sellos de los otros infantes, en osMa, Azulejos sevillanos del siglo XIII, p. 54-56. Diego Belmonte FernánDez MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 60 5. A modo de conclusión A pesar de los escasos testimonios directos que han llegado hasta nuestros días del propio personaje, estos resultan interesantísimos por varias razones. No solo por constituir las únicas trazas de su vida que sabemos pasaron por sus manos, sino porque constituyen unos espléndidos ejemplos de las prácticas diplomáticas y sigilográficas que estaban desarrollándose en esos años cruciales de transición que supusieron las décadas centrales del siglo XIII, a caballo entre los reinados del padre y el hermano del infante, momento este último que sentaría las bases de una nueva concepción legal que marcaría el devenir futuro del reino. Esta época de transición se manifiesta prácticamente en toda la praxis diplomática, desde el uso de diferentes lenguas sin un patrón claro definitivo, al uso de tipologías documentales que más adelante quedarán asumidas por el ámbito notarial, cuando esta institución se consolide definitivamente. Incluso la materialidad de los documentos se nos muestra confusa, habiéndonos llegado un ejemplar casi único, en papel con sello de cera pendiente, evidencia de unos usos que estaban explorando las posibilidades de este nuevo material, antes de la estandarización que acaecería muy poco tiempo después. Si bien no quedan testimonios que nos permitan hablar propiamente de una cancillería señorial, la presencia de un sello que identifica y autentica todos los documentos que otorgó el infante queda sobradamente constatada. Y no solo eso, sino que la fortuna ha querido salvar del paso del tiempo las tres improntas diferentes que durante los años centrales de su vida usó el personaje, acordes con los diferentes momentos que él mismo vivió, y que fueron cambiando a lo largo del tiempo con su propio devenir vital, remarcando de manera incontestable el valor simbólico de este elemento como representación misma de la autoridad que lo usaba. Aunque se valió del sello para dejar constancia de su voluntad y dar validez a los documentos que otorgó, parece claro que nos encontramos ante un caso de señor sin cancillería95. Las diferentes formas de redacción, los usos antiguos como la presencia de testigos, la ausencia de menciones a personal de la cancillería o la falta de homogeneidad en los documentos supervivientes, nos hace pensar que fuesen textos hechos en las propias instituciones receptoras. Todo hace indicar que el infante se encontraba demasiado ajetreado entre sus múltiples ocupaciones e intrigas como para preocuparse de contar con una mínima estructura que se encargase de poner por escrito las decisiones de su señor. Tal vez sea esta una de las razones que expliquen el escaso número de documentos que han llegado hasta nuestros días. 95 Nieus, “Des seigneurs sans chancellerie? Pratiques de l›écrit documentaire chez les comtes et les barons du nord de la France aux XIIe-XIIIe sièclesˮ. Tres sellos para un InfanTe: documenTos de don felIpe, abad de ValladolId y… MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 61 6. Los textos 1 1247, enero, 15. Valladolid. El infante don Felipe, abad de la iglesia colegial de Santa María la Mayor de Valladolid, troca con el cabildo de la misma unas aceñas en el río Esgueva por ciertos maravedís por cuatro aniversarios. A.- ACValladolid, P.90 (olim leg.16, doc.40). Pergamino. Castellano. Buen estado de conservación. 280 x 220 + 50 mm. Escritura gótica cursiva. Carta partida por ABC. Pautado de 14 mm. Dos sellos, del infante y del cabildo. Uno a cada lado, tres orificios romboidales cada uno, hilos de lino rojo y blanco trenzados. El sello del infante no se conserva. Ed. casTro Toledo, Jonás, Documentos de la Colegiata de Valladolid, 1084-1300, doc. 143, p. 206. 2 1248, enero, 10. Valladolid. El infante don Felipe, abad de la iglesia colegial de Santa María la Mayor de Valladolid, declara alzado el embargo sobre unas casas de don Sancho, arcediano de Sepúlveda y abad de Santander, situadas en el barrio vallisoletano de Pedro Escribano, que lo estaban por haber metido en ellas parte de un huerto que era propiedad de la abadía. A.- ACValladolid, P.192 (olim leg.29, doc.97). Pergamino. Castellano. Escritura gótica cursiva. Buen estado de conservación. 240 x 150 + 30 mm. Pautado de 10 mm. Dos sellos, del infante y del cabildo. Uno a cada lado, tres orificios romboidales cada uno, hilos de lino rojo y blanco trenzados. El sello del infante no se conserva. Ed. casTro Toledo, Jonás, Documentos de la Colegiata de Valladolid, 1084-1300, doc.145, p. 208. 3 1253, abril, 10. Burgos. El infante don Felipe, arzobispo electo de Sevilla, vende al monasterio de Las Huelgas de Burgos toda la tierra que poseía en término de Burgos, en el camino de San Felices, junto a la puebla del monasterio de Santa María la Real, por 200 maravedíes y un manto en “robra”. A.- AMo Las Huelgas, leg. 30, nº. 14. Pergamino. Castellano. Escritura gótica cursiva. Buen estado de conservación. Ed. lizoaiN garrido, José Manuel, Documentación del monasterio de Las Huelgas, doc.436, pp. 229-230. Diego Belmonte FernánDez MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 62 Reg. goNzález JiMéNez, Manuel y carMoNa ruiz, Mª Antonia, Documentación e Itinerario de Alfonso X el Sabio, p. 712. 4 1253, mayo, 4. Valladolid. El infante don Felipe, arzobispo electo de Sevilla y abad de la iglesia colegial de Santa María la Mayor de Valladolid, dota un aniversario perpetuo en la iglesia colegial de Santa María la Mayor de Valladolid, por el alma de su madre, la reina Beatriz de Suabia, a cambio de unas casas que le pertenecían en la Plazuela de Santa María. A.- ACValladolid, P.77 (olim leg.5, doc.11). Pergamino. Latín. Escritura gótica cursiva. Buen estado de conservación. 230 x 120 + 20 mm. Sello de arzobispo de Sevilla, orificio romboidal, uno solo. Hilos de cáñamo. Ed. casTro Toledo, Jonás, Documentos de la Colegiata de Valladolid, 1084-1300, doc.151, pp. 214-215. 5 1253, mayo, 4. Valladolid. El infante don Felipe, arzobispo electo de Sevilla y abad de la iglesia colegial de Santa María la Mayor de Valladolid, declara que quedaban a salvo los derechos que pudieran corresponder a iglesia colegial de Santa María de Valladolid sobre la villa de Castrillo Tejeriego tras el pacto ajustado entre él y don Gil, obispo de Osma. A.- ACValladolid, P.181 (olim leg.29, doc.60). Pergamino. Latín. Escritura gótica cursiva. Buen estado de conservación. 210 x 85 + 23 mm. Sello de arzobispo de Sevilla, orificio romboidal, uno solo. Hilos de cáñamo. Ed. casTro Toledo, Jonás, Documentos de la Colegiata de Valladolid, 1084-1300, doc.150, pp. 213-214. 6 1255, septiembre, 12. Valladolid. El infante don Felipe, arzobispo electo de Sevilla y abad de la iglesia colegial de Santa María la Mayor de Valladolid, dona todo el portazgo de lo que viniese a la citada villa y que le correspondiese por su condición de abad, a favor del cabildo de la iglesia colegial vallisoletana de Santa María la Mayor, con la condición de que diese a Sancho Díaz, canónigo, once maravedís a lo largo de su vida nominados en las sobrajas de dicho portazgo. A.- ACValladolid, P.132 (olim leg.22, doc.7)96. Pergamino. Castellano. Escritura gótica cursiva. Buen estado de conservación. 225 x 183 + 33 mm. Sello de arzobispo de Sevilla, orificio romboidal, uno solo. Hilos de cáñamo. 96 Este documento comparte signatura con otro que recoge también una donación de portazgo y que es una copia notarial de 1269 de este mismo. Tres sellos para un InfanTe: documenTos de don felIpe, abad de ValladolId y… MedievalisMo, 32, 2022, 41-68 · issN: 1131-8155 63 Ed. casTro Toledo, Jonás, Documentos de la Colegiata de Valladolid, 1084-1300, doc.157, pp. 220-221. 7 1274, enero, 23. Tudela. El infante don Felipe presta homenaje a Enrique I, rey de Navarra y conde de Champaña, para ayudarlo personalmente y con sus vasallos cada que vez que Alfonso X atacase su reino y promete no ir al Imperio ni a otra tierra fuera de España sin mandamiento del rey de Navarra, salvo con Alfonso X si él rey castellano fuese. A1.- AGN, Comptos, Caj.3,N.62.1. Pergamino. Castellano. Escritura gótica cursiva. Buen estado de conservación. Sello de cera pendiente del infante. Un solo orificio, Hilos de cáñamo. A2.- AGN, Comptos, Caj.3, N.62.2. Papel. Castellano. Escritura gótica cursiva. Buen estado de conservación. 265 x 355. Sello de cera pendiente del infante. Un solo orificio, Hilos de cáñamo. 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