scieee Open visual document viewer

El año 711: consecuencias tomadas como causas

González Ferrín, Emilio

Full text

ISSN: 0214-6452 171 El año 711: consecuencias omadas como causas Emilio gonZáleZ Fe ín Uni e sidad de Se illa, Es udios Á abes e Islámicos [email p o ec ed] Yo in e i ía la imagen es ablecida: sob e una plu alidad inicial, se ab i ía paso una pos e io unidad. Jose An ess 1 El ela o de la conquis a del no oes e de Á ica y de España pe enece más a la adición eligiosa que a la his o ia. Rachel A ié 2 1. HIPó ESIS FALSACIOnIS A Las ealidades complejas no suelen ene explicaciones simples. Sin emba go, du an- e siglos de adición c onís ica y académica -en g an medida, escolás ica-, el análisis de una ealidad an compleja como la o ja de algo llamado Al-Andalus, ha necesi- ado en onca las más ondosas ami icaciones de di e sos sabe es sob e la base de un solo hecho comúnmen e admi ido: la Península Ibé ica debió de se in adida en 711 po el Impe io islámico de O ien e, con capi al en Damasco. La a i mación en sí equie e una obligada e inqueb an able e his o iog á ica, po que los mil y un de alles sob e los que gene aciones de a abis as y medie alis as han compilado sus exube- an es na aciones ace ca del 711 -lis as de nomb es e in e p e aciones sob e las que basa o as simila es, ingen e cas illo de naipes c eciendo en p og esión geomé ica- beben odos, sin excepción, de uen es documen ales á abes compiladas, al menos, ¡siglo y medio después de los hechos ela ados! Es e p oblema -la pa en e ca encia de uen es p ima ias y la indudable inducción li e a ia de uen es secunda ias muy pos e io es- se p esen ó ambién, hace iempo, a los es udiosos del O ien e islámico. Resul aba e iden e que desde un supues o ac o undacional del islam en 622 has a las echas que nos ocupan -p ime os de los 700-, 1 J. VAN ESS, h p://www.goe he.de/ges/phi/p j/ s/ he/a96/de8626506.h ml. 2 R. ARIé, España musulmana (siglos VIII-XV), Ba celona, 1984, p. 368. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 h p://dx.doi.o g/10.5209/ e _ANHA.2013. 23.41565 Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 172 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas no había uen es á abes, ni Co án esc i o, ni p ueba documen al alguna en á abe de cuan o los lib os de His o ia dan po sen ado basándose en c ónicas á abes igualmen- e a días. Dándole uel as a cuan o es o puede implica , el a abismo y medie alismo o áneo se ha ap esu ado a inclui in alibles cláusulas de sal agua da en sus abajos. Los es udios sob e las c ónicas á abes o ien ales -así como odo el apa a o o ma i o del Islam cul u al y eligioso-, apa ecen, de es e modo, enma cados en ad e encias que e lejan “menos cuan o ocu ió que cuan o los musulmanes, mucho después, quisie on que se eco dase como lo ocu ido. Se a a de un aspec o con e ido en pun o de a anque in e p e a i o -al menos en e los académicos occiden ales- desde los es udios pione os de Ignaz Goldzihe [...]” 3. Tales es udios o áneos clausu an -¡po in!- la cos umb e de con undi eología e his o ia; cues ionan la in e p e ación de un iempo según eque imien os p o é- icos. Bien es á espe a la e dad simbólica de ex os conside ados undacionales po de e minados dogma ismos eligiosos; pe o dis a un echo de ahí a con empla his o iológicamen e ales ex os como uen es p ima ias, al se compilados muy pos- e io men e al iempo que p e enden emi i . Teniendo en cuen a que el ci ado pio- ne o Goldzihe mu ió en 1921, quizá ha habido iempo ya pa a habe se enido en conside ación el monumen al ó dago que desde en onces se plan eaba en el es udio de las uen es cul u ales del Islam, p obablemen e in e esan es pa a el es udio de su p oyección hacia Occiden e. Sin emba go, ieles -po una ez- al in en emos noso- os, el a abismo y medie alismo españoles -de común acue do, y sin que si a de p eceden e- no juzgó opo uno da le uel as a las cosas. Lo cie o es que es iba ahí la base de un p oblema: que sean p ecisamen e el medie alismo y el a abismo quienes se ocupen de los o ígenes del islam y del Is- lam, cuando lo cie o es que ales o ígenes pod ían conside a se ue a del ámbi o del medie alismo -ya que se emon an a la llamada An igüedad Ta día; si nos ponemos con encionalis as y acep amos on e as en iempos de ansición 4-, así como ue a del a abismo, ya que las únicas c ónicas iables es án esc i as en la ín, g iego, si íaco y algunas o as lenguas medio-o ien ales o incluso asiá ico-cen ales -geo giano, a - menio...-, pe o en ningún caso en á abe. * * * En ealidad, y a poco que nos pa emos a pensa , no hay ninguna posibilidad lógica de es ablece un 711 occiden al in asi o sin depende de un simul áneo 711 o ien al in aso . Po lo an o, bien pod íamos pa i de qué es aba ocu iendo en O ien e po esa época pa a, de ese modo, conec a con cuando pudo o no ocu i en Occiden- e. Ve emos que, a poco que se ab a la en ana y en e ai e esco, aquel ci ado cas illo de naipes -aquel cons uc o minuciosamen e sal agua dado po in asiones, u ban es y al anjes-, mos a á su inconsis encia. 3 J.P. BERKEY, Fo ma ion o Islam: Religion and Socie y in he Nea Eas , 600-1800, Nue a Yo k, 2003, p. 59. 4 De hecho, la guísimo iempo de ansición. id. K.G. HOLUM y H. LAPIN (eds.), Shaping he Middle Eas : Jews, Ch is ians, and Muslims in an Age o T ansi ion, 400-800 C.E. (S udies and Tex s in Jewish His o y and Cul u e, 20), Be hesda, 2011. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 173 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas Las p esen es líneas, como odo lo que lle amos esc ibiendo desde el año 2006 5, no p e enden en modo alguno menosp ecia esa ingen e labo na a i a de a abis as y medie alis as españoles, sino con empla la desde un pun o de is a di e en e. P oba- blemen e, alo a la en su jus a medida li e a ia, algo más que his ó icamen e. Dicho de o o modo: los naipes siguen si iendo, pe o se mues an más i mes enca ados que en su eleidad cons uc o a. No es la nues a una opción ideológica, sino de pu a necesidad in elec ual basada en la lógica de dos p esupues os: en p ime luga , que las ciencias no a anzan po me o aca amien o doc inal, sino median e el p ocedimien o de ensayo y e o . En segundo luga , que pa a comp ende algo en su conjun o no si en de g an ayuda los me alenguajes ni la obsesión axonómica; la dis ibución je á quica de disciplinas a modo de compa imen os es ancos a la que aludíamos al deja se en el in e o a c ónicas no á abes p e ias, así como a acon ecimien os his ó i- cos conside ables como p e-medie ales. Po que, a es as al u as, el dogma de un 711 ins i ucionalmen e conquis ado á abo-islámico solo es posible median e el empeño de no mi a a los lados; el encas illamien o en las especialidades p opias, en los obje- os de es udio aislados y descon ex ualizados. Pues o que a amos con la his o ia, con el iempo en ma cha, podemos esumi que su esencia es el mo imien o. En o a pa e hemos desc i o el p oceso de in e p e- a los acon ecimien os pasados como el es ue zo po oma la o og a ía de un caba- llo al galope, mon ando el o óg a o o o caballo en simila galope. Dos mo imien os en in en o de coo dinación: el mo ido iempo que a amos de desc ibi , y el p esen e en mo imien o desde el que a amos de en oca . Po lo mismo, ansición en ma cha en e a es ue zos de con inuidad se á una ónica dialéc ica de mayo ele ancia que el me o ela a de echas/aduanas, siemp e colo eadas a pos e io i. Po o a pa e, aquel epa o de compe encias en e disciplinas a modo de com- pa imen os es ancos debe deses ima se po su simpleza dis ibu i a en a as de un más complejo eque imien o his o iológico: odo pun o de is a disciplina exclu- si is a es á desca ando y alejando de su obje i o innume ables de alles necesa ios pa a una más comple a comp ensión de la cosa. Teología y li e a u a, és a y el a e, la his o ia que dejan e en e an o, ab azadas odas po mil y un sabe es auxilia es, se en emezclan sin emisión pa a o ece una imagen iable del iempo que nos ocupa o in e esa. Tiempo, odo sea dicho -y po ol e a lo de an es-, que no en iende de e ique ados inamo ibles al es ilo de “¡Us ed!: de éngase al inaliza la An igüedad Ta día, que ya me ocupo yo de la Edad Media...”. Resul a e iden e que un p ocedimien o his o iológico, un deseo de comp ensión de los mecanismos de la his o ia, conlle a cie o escep icismo con espec o a e dades uni e salmen e admi idas -po no habla de ac i udes au o i a ias-, así como un pe - manen e descub imien o de igno ancias p opias: si -pongamos po caso- p o enimos de una o mación en his o ia del a e y debemos in e na nos en cues iones li e a ias lle ados po el cu so de nues a búsqueda, indudablemen e pisa emos cada ez con más cuidado a medida que a ancemos. La pa adoja de la his o iología es que pa ece debe casa independencia de c i e io con isión de conjun o, en ando en colisión 5 E. GONZÁLEZ FERRÍN, His o ia Gene al de Al-Andalus. Eu opa en e O ien e y Occiden e, Có doba, 2006 (4ª edic., 2010). Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 174 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas con un iejo y ce e o dicho: “quien mucho aba ca, poco ap ie a”. Bien: en ocasio- nes, a lo la go de una e dade a y hon ada búsqueda in e p e a i a, el in es igado debe enuncia a lle a la con a ia al e ane o y asumi , sin más, que sus hipó esis de conjun o jamás pod ían es i se de colección dogmá ica hipe -especializada; que debe á aba ca al p ecio de no ap e a . Con odo, siemp e se pod á a gumen a que al e ane o ampoco especi ica p io- idades y que, al cabo, el e án ci ado no es menos cie o que su con a io. Es deci , que quien mucho ap ie a, poco aba ca, sin que se acla e a ciencia cie a qué es mejo , aba ca o ap e a . * * * De en ada, compa imos la conside ación del cien í ico como a is a, en an o debe p opone eo ías p opias basándose en ma e iales comunes. Resul a de un mismo modo ana y anidosa la usual aspi ación -manda ina y co po a i a- a que la ciencia deba alcanza una de ini i a explicación uni a ia. Es es a aspi ación, p ecisamen e, la céleb e he ida na cisis a localizada en los iejos deba es epis emológicos en o no a la llamada hipó esis alsacionis a en las ciencias; en la medida en que se p e ende in- genuamen e ce a cues iones his ó icas como si de cica ices se a ase 6, en luga de man ene abie as las posibilidades de nue a luz sob e acon ecimien os pasados. Al ma gen de e ique ados o p e e encias, nos pa ece adecuado p ecisamen e es e mé o- do, el alsacionismo, po cuan o su p ocedimien o consis e en la poda sis emá ica de alsedades; supe che ías comúnmen e admi idas, cuya conside ación ya ideologizada pide a g i os un cambio de pa adigma, a menos que se busque p ecisamen e con un- di la na ación his ó ica con la elabo ación de cons uc os. 2. EL EnORME PARADIgMA La na ación canónica de la conquis a islámica de Al-Andalus en 711, al y como ue edac ada en á abe a pa i de 850, es uno de los p ime os esbozos li e a ios de un gé- ne o c eado en Egip o, el de los u uh, o c ónicas de conquis a. No nos de end emos nue amen e en el posible e in e esan e esco zo de in e - ex ualidad que eque i ía la genuina pues a en alo li e a ia de unas ob as mal omadas po uen es his o iog á- icas p ima ias. Ya hemos aludido a ello en o os luga es 7, y bas a aho a un some o epaso emá ico pa a da una idea de esos elemen os de li e a u a compa ada: − El pa ecido azonable en e la u a de Ta iq y Musa y o a an e io : la in e ención del ejé ci o bizan ino en o no a los 550, desde Ca agena, pa a sal agua da Spania -denominación de la Península Ibé ica bajo con ol bizan ino, en la anja cos e a su -o ien al- en e a Hispania. Esa expedición bizan ina -o ien al, desde Ca agena, 6 A. KAULINO y A. STECHER, Ca og a ía de la psicología con empo ánea. Plu alismo y mode nidad, San iago de Chile, 2008, p.139. 7 Po ejemplo, E. GONZÁLEZ FERRÍN, “Al-Andalus: del mi o asumido al Renacimien o”, Miscelánea de Es udios Á abes y Heb aicos (Sección Á abe), 58 (2009), pp. 383-405. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 175 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas insis imos; el lógico luga de desemba co iniendo desde O ien e, la ieja u a de Ca ago a Ca ago No a- ue adicionalmen e asociada con el comandan e Libe io, pe o al p o agonismo ha sido cues ionado úl imamen e 8 sin que ello plan ee dudas ace ca de la in e ención en sí. − Lo opo uno de la onomás ica: con un conquis ado Ta iq -que signi ica el que ab e camino- y un anciano y ba bicano Musa que es Moisés en á abe; el que a a esó el ma guiando a su pueblo, hecho que hab á que pone en elación con la di ícil delimi ación inicial en e lo p o o-islámico y lo judío, ambos en expansión medi e- ánea po con e sión en e una sel a de mil y una he e odoxias c is ianas. En a ía- mos ahí en un p ecioso juego in e - ex ual eológico en el que no es án dispues as a pa icipa es o odoxias eligiosas conc e as. − El culeb ón de la in asión po ap o de doncella -Don Julián y la hija de Don Ro- d igo- en homenaje in e ex ual a la excusa en el a anque na a i o de la Ilíada con la huida de Helena y la in asión o ganizada en enganza. − El inje o del eino o ien al en Occiden e: del úl imo oyano undado de Roma -Eneida de Vi gilio-, al úl imo omeya undando el Emi a o. − Las pe ipecias de los Diez Mil, desde la Anábasis de Jeno on e a los diez mil si ios de Balch sos eniendo al p ime Omeya de al-Andalus. Po o a pa e, esul a án igualmen e signi ica i os dos ipos de e o es común- men e pasados po al o: − E o es de sinonimia en la denominación: la in e e ada cos umb e de aduci po musulmanes cada ez que apa ezcan caldeos, sa acenos, á abes, aga enos, ismae- li as y an os más en c ónicas p e ias no á abes que, según e emos, son las e da- de as uen es p ima ias de cuan o pudiese ocu i en el iempo y espacio que nos ocupa. − Un c aso e o doble de anac onismo: pensa que los mo os son los musulmanes: mau i se ían los neg os, sin más, pa a c ónicas g iegas, bizan inas, muy an e io es al Islam. Po o a pa e, un e o simila es p e ende que los be ebe es sean los homb es azules del desie o, ecién con e idos en musulmanes poco an es del 711. Po con a, los ba ba oi y el ba ba us del g iego y el la ín -albaco a del é mino be- ebe en á abe- son, sin más, los no helenizados ni la inizados, desde los enemigos del empe ado bizan ino He aclio en la p ime a mi ad de los 600, has a la inmensa y a iopin a mayo ía de un no e de Á ica, comp imida y lio ilizada en las c ónicas á abes -muy pos e io es- pa a con encimien o de una especie de e ec o dominó, con ené ica en ega de lla es de ciudades a las caballe ías milag osas de O ien e. * * * La e e ida in e - ex ualidad a oja un da o his o iológico de esencial conside a- ción: odo ese en o no cul u al helenís ico de cuyas semillas b o a án las c ónicas á abes -en o no g eco-la ino en su máxima ex ensión, po cuan o Bizancio ep esen- a a la pe ección esa simbiosis-, es el ba becho sob e el que su gen an o el islam 8 J. J. O’DONNELL, “Libe ius he Pa ician”, T adi io, 37 (1981), pp. 31-72. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 176 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas - eligión- como el Islam -ci ilización-. Ello nos lle a, inde ec iblemen e, a la con- side ación del llamado iempo omeya o ien al como el de un Islam helenís ico en a anzada ase de a abización desde abajo -masas á abes sin al abe iza - y le e a abización desde a iba -escasas monedas e insc ipciones-, al igual que el iempo abbasí - e dade o espacio c onológico de eclosión islámica- implica á la a abización de ini i a -Bagdad- de un impulso ci ilizado sasánida; de amplia desembocadu a pe sa en el Medi e áneo. E iden emen e, en odo es o hay la en e una in e p e ación bas an e compleja de cuan o pudo azo a al Medi e áneo o ien al, su y occiden al, desde los p ime os años 600 a los 850, una época de b umas his o iog á icas an des acables que insinúa un ex endido abanico de ca ás o es inexplicables e inconexas. Solo una lec u a pos- e io con e i á en p og esión lineal e inducida lo que su gió como ince idumb e. Dicho es o, ¿po qué se man iene, pues, el cons uc o de un islam c eacionis a que p o ocó el epen ino su gimien o de un Islam ci ilizado , de in alible a ance has a Hispania en 711? Po que, al in y al cabo, exis en a ias en ajas en la in e - p e ación de una ulgu an e in asión islámica desde Poi ie s -en Occiden e- has a el Amu Da ia -en O ien e-. − Se o ece una azón exógena pa a el con inuado desgas e de un á ea geopolí ica -el O ien e Medio y Asia Cen al- some ido a siglos de c uen os en en amien os en e dos Impe ios: Bizancio y la Pe sia Sasánida. − Asimismo, y desde el pun o de is a eligioso adicionis a, se o ece igualmen e una opo una lec u a asép ica y alienígena del islam: que su gió de las dunas y las palme as, eme giendo desde un ex año paganismo p ác icamen e eno eís a y de caco onía judeoc is iana po e ec o de los ecos del desie o, cuando lo cie o es que el islam es un enómeno eminen emen e u bano y con inuis a, que da á paso a un Islam igualmen e u bano y come cial 9. Ello decan a dos adiciones dogmá icas de una sola acada: po una pa e, el na u al discu i del mono eísmo judeoc is iano como judío y c is iano, en dis ibución pa alela po el Medi e áneo -uno po ge- né ica, o o po pací ica e angelización-, y po o a pa e, nos p esen a la i upción del islam en la his o ia po eque imien o p o é ico y a a és de las a mas. Siemp e hemos conside ado una alacia muy ú il la conside ación de una de e minada adi- ción judeoc is iana exclusi a. Cuando Boya in p esen ó su imp escindible eje cicio in elec ual de up u a de up u as en lo judeoc is iano, ámbi o siemp e común con di usas líneas on e izas -las bo de lines de Boya in, a cuyo es udio animamos calu osamen e 10- nos so p endió que no se conside ase la igualmen e di usa bo de - line de lo judeoislámico y su dis ibución po el Medi e áneo igualmen e po con- e sión, algo que úl imamen e iene en cuen a Da id Abula ia -que el judaísmo se expandió po con e sión, y que cons i uyó una sue e de islam al e na i o, al igual que el islam debe ía conside a se como judaísmo al e na i o 11. 9 M. LOMBARD, L’Islam dans sa p emiè e g andeu (VIIIe-XIe siècles), Pa ís, 1987 (1ª edic., 1971), p. 208. 10 D. BOYARIN, Bo de -Lines: he Pa i ion o Judaeo-Ch is iani y, Filadel ia, 2006. 11 D. ABULAFIA,”Mozá abes, Mudéja es, Ma anos, Mo iscos. Las eligiones de España en con ac o y en c isis” en E. GONZÁLEZ FERRÍN (ed.), Al-Andalus: pa adigma y con inuidad, Se illa, 2010, pp. 79 y 102. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 177 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas − En o o o den de cosas, el in asi o 711 o ece o a no menos adecuada ni menos exógena azón u ili a ia: el na u al discu i isigodo en la Península Ibé ica con- inuó -en no menos na u al ansición desde lo omano, y obsé ese cómo esos pueblos se sus i uyen depo i amen e, como en un juego de ele o-, has a que se p esen ó la g an cesu a, el desas e sob e enido del 711. Una in asión esuel e de un plumazo odo un amille e de posibles causas de disolución de la mona quía isigoda. − Po úl imo, el u ili a io 711 se p esen a inamo ible po que una conquis a jus- i ica una econquis a. El medie alismo iene en g an y al a es ima el eismo - e- conquis a, es au ación ca olingia, y glo ioso inal enacen is a-, pe o mues a de- masiado a menudo el plume o ideológico y juega en odo momen o con la en aja de conoce el inal del capí ulo. Es p obable que podamos ci cunsc ibi los o ígenes de la econquis a a, p ecisamen e, econquis a lo que conquis ó -y alga an a e- dundancia- Almanzo en o no al año 1000, echas in e esan ísimas -al ma gen del milena ismo e iden e- pa a comp ende el sen ido de causa común de los einos c is ianos del no e. Sin emba go, es más ú il ideológicamen e desempol a mi os muy an e io es -Co adonga- pa a da ca a de an igüedad a hechos pos e io es. Es muy común la pá ina ideológica p e e encial en los acon ecimien os his ó icos del la go y o gánico iempo andalusí, pe o el inal conocido de 1492 e oalimen a odo el c oma ismo de lo an e io . Y, como mues a, un bo ón: el magní ico concep o de paz imp obable acuñado po Lade o Quesada as la conquis a cas ellana de Se illa en 1248 - iempo de on- e as 12- juega, po ejemplo, con el imagina io de ideología econquis ado a. ¿Cómo es posible ese pa ón econquis ado desde mediados de los 1200 has a inales de los 1400? Cla o, es una paz imp obable si se conside a Se illa solo como capí ulo has a G anada en una his o ia cuyo inal conocemos. Pe o, ¿y si Se illa ue a un obje i o en sí, sin más? ¿y si su conquis a ue a más bien de lógica ampliación geopolí ica cas- ellana -g andes con ingen es de musulmanes que pa icipa on quizá no lo hab ían hecho en o os é minos-? Pe o no, la ideología de una econquis a iene que anima la his o ia de esa g an alienación andalusí que, po lo mismo, debe comenza en de- sas e sob e enido desde ue a en o ma de conquis a á abo-islámica. Es e eno me apa a o pa adigmá ico se ha blindado a lo la go de décadas en e a de e minadas in e p e aciones al e na i as sob e la génesis an o del islam como del Islam; in e p e aciones basadas en p uebas o ausencia de ellas, y no en con enciona- lismos a ados a la ex añeza p o é ica de una al e idad - isión o ien alis a, eíamos- o en la excepcionalidad c eacionis a de un mundo nue o pa a los elegidos - isión emic del islam-. Es deci , exis en nume osas explicaciones acionales de los hechos, que con as an an o con las hagiog a ías islámicas -desde den o- como con las in e p e- aciones o ien alis as -desde ue a-. El mi o blindado consis e p ecisamen e en un Is- lam -ci ilización, impe io, cul u a- como la na u al consecuencia del islam - eligión e elada-, en adicional aplicación de la céleb e ma iz islámica desc i a po Von 12 M.A. LADERO QUESADA, “Sob e la e olución de las on e as medie ales hispánicas (siglos XI a XIV)” C. de AYALA MARTÍNEZ e alii (eds.), Iden idad y ep esen ación de la on e a en la España medie al (siglos XI a XIV), Mad id, 2001, pp. 5-50. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 178 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas G unebaum en su lec u a de una -decíamos- alienígena iden idad cul u al del islam 13: que un p o e a o ece un Lib o que desc ibe una de e minada isión del mundo que, a su ez, habla de al modo a las masas p óximo-o ien ales, que sob an años pa a su belicísima expansión po el mundo. 3. EL ES ADO DE LA CUES Ión Tend emos en cuen a aho a las apo aciones en el ámbi o del llamado Ea ly Islam, el islam o igina io del que sin duda debe eme ge lo conside able como un 711 in asi o pos e io , po aquello de que no suele habe e ec o sin causa. P ocedemos -no podía se de o o modo- median e la lec u a cien í ica de una se ie de acon ecimien os, de- jando pa a el ámbi o de lo poé ico/sag ado y de lo ideológico oda o a in e p e ación no sus en ada en p uebas. Es deci , pa a llega al 711 hispano pa imos de un O ien e cuya his o ia puede y debe des- eologiza se y des-ideologiza se, dado que cuan o iene conside ándose como hechos incues ionables no cuen an, en ealidad, la his- o ia de un p oceso, sino la jus i icación del iempo inmedia amen e pos e io , en lec u a eminen emen e eligiosa e ideológica. A is a de pája o, podemos conside a el gozne en e la An igüedad Ta día y la Edad Media en el Medi e áneo y O ien e Medio undamen ado documen almen e en c ónicas que se di iden en dos g andes g upos, en unción de su iempo y obje i o emá ico: ap oximadamen e en e los años 600 y 700 lo ecen de un modo inusi ado las c ónicas apocalíp icas -la ín, g iego y si íaco p incipalmen e-, pa a desemboca en las c ónicas á abes desde mediados de los 800, como exp esión de un sal í ico Éxodo, con la conquis a como exp esión his ó ica de un eque imien o co ánico. Así, desde un pun o de is a his o iológico - ilológico/his ó ico/lógico-, y en la zona que nos ocupa, el sís ole y diás ole que bombea los o ígenes de la Edad Media se ía un sus a o his o iog á ico desc ibiendo el in del mundo conocido, pa a desembo- ca en un emake á abe de his o ias de sal ación. Es p ecisamen e esa eología del iun o la que anima el a anque c onís ico á abe desde los 800: han caído odos los pode es, ganan los pueblos -y ya se ecupe a á, a bene icio de in en a io, como el impa able a ance de la espada de Dios-. Teniendo en cuen a el inal de la his o ia conocida -cali a os en o no a Có doba, El Cai o y Bagdad, expansión del á abe, en en amien o medie al en e la C is ian- dad y el Islam...-, no se ha en endido como necesa io es udia una época desligada de cuan o conocemos de su iempo pos e io , y así se ha p ocedido a la con encional edacción de cuan o Von Si e s denomina e siones secula es de una Vulga a 14. Tal Vulga a es la in e p e ación al uso que undamen e un dogma ismo secula in e p e- a i o en o o dogma ismo eligioso. Dicho de o o modo: se conside a que el Islam nace del islam, y que ambos -ci ilización y eligión- son uno desde aquel Tiempo Magno mediní y mequí, a anzando po la His o ia como un o nado, una sue e de 13 G. E. VON GRUNEBAUM, L’Iden i é cul u elle de l’Islam, Pa ís,1973. 14 P. VON SIVERS, “The Islamic O igins Deba e Goes Public”, His o y Compass, 1 (2003), p. 3. El es ado de la cues ión que p esen a Von Si e s nos si e de sopo e a gumen al aquí. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 179 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas ompo cuya pun a de ace o -en mo imien o absolu amen e inducido desde den o- o igina su ayec o ia en Medina y se desplaza hacia Meca, Je usalén, Damasco, Bag- dad, Sama canda, Es ambul... Sin emba go, no debe ía con undi se lo dogmá ico eligioso con la his o ia, y en- cima cons i ui sob e ello o o dogma ismo, es a ez pseudo-cien í ico. Resul a e i- den e que el Islam no nace en Medina o Meca, sino en la on e a en llamas que unía -o sepa aba, según se mi e- el Impe io Romano -pos e io men e iden i icable con Bizancio- y la Pe sia Sasánida. Sob e los e ec os de al en en amien o en O ien e Medio y Egip o ya se ha esc i o sob adamen e, si bien cabe des aca aquí dos as- pec os esenciales: la exube ancia de c ónicas c is ianas -de odo co e sec a io- que en ienden llegado el in del mundo an e el en i e de Pe sia sob e el P óximo O ien e -conquis as de Je usalén (614) y Alejand ía (621)-, así como la epen ina desmo ili- zación de opas a ines a uno u o o bando as la ba alla de Níni e (627), con el e- sul ado de una pí ica ic o ia bizan ina que deses abilizó el o den sasánida y eplegó a una exhaus a Cons an inopla. Cuando nómadas, sa acenos, á abes o opas desligadas de mando único -ya sea pe sa o omano- campen po sus espe os haciendo suyas u as ca a ane as y ciuda- des en e as, los c onis as no exp esan que sea un pode único el que les a aca, solo saben po qué lo hacen -el in de los iempos es á ce ca, la culpa la ienen los peca- dos de Calcedonia-, y lo conciben como lógica con inuación del p e io a ance pe sa. No en a emos aquí en la enma añada si uación eológica en o no a de e minados concilios: lo impo an e no es lo que ece o deje de eza la gen e; lo impo an e es que un dogma ismo, una he ejía, la implan ación no edosa de una o odoxia, o la na u al ine cia de c eencias pos e io men e conside ables como he e odoxia, es án con igu ando un peculia mapa del Medi e áneo su y O ien e Medio. Ga h Fowden ya puso de mani ies o la elación en e eligiones de llamada uni e sal, eal o imagi- na ia y la supe -es uc u a p e ia -en cie o modo ecuménica- del mundo sasánida 15. Noso os en endemos es a elación como el genuino o igen del Islam, ejempli i- cado en la cons ucción de una ciudad pe sa de co azón y lengua ya á abe -Bagdad, 762-, denominada madina al-salam, la ciudad de la paz, como cie e de un iempo de e minado y simbiosis gene a i a de la ci ilización islámica. Los c onis as -ya á a- bes-, a pa i de ese momen o, se a ana án en es ablece lazos legi imado es con Meca y Medina, pasando ine i ablemen e po Damasco. Pe o, ¿ ealmen e es Damasco un lógico p eceden e pa a Bagdad, o solo nos hemos acos umb ado a comp ende lo así po comodidad de secuencia c onológica? Po que, pod ía concebi se Bagdad como la adical al e na i a pe sa a un o den de cosas helénico. A pa i de ahí, la necesidad de legi imación mequí y mediní de ese Islam bagdadí -que si nos llama emos Abbasíes po aquel Abbás ío del P o e a...- dice más sob e la expansión de la eligión islámica que sob e la inducción his ó ica que ensó la cue da desde Medina has a Bagdad, pa- sando po Damasco. Esa cue da, más bien pa ece una necesidad legi imado a. 15 G. FOWDEN, Empi e o Commonweal h: Consequences o Mono heism in La e An iqui y, P ince on, 1993, cap.3. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 186 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas Po en e ex os apocalíp icos e-elabo ados y can os de cisne expediciona ios o- manos, hay un hecho innegable: la pe cepción de un caos gene alizado es p e ia al su gimien o del Islam. Apun a emos que, p ecisamen e, se á el Islam la conse- cuencia inal, el decan ado de odo ese p oceso, en e a su clásica conside a- ción como causa. Jun o a esa pe cepción de caos gene alizado, es igualmen e innegable el as ase de poblaciones huyendo de zonas con lic i as conc e as; as ase que da e de algo no su icien emen e esal ado en la ida medi e ánea: el con inuo in e cambio y con ac o de poblaciones. Como suele a i ma el p o eso Ruiz Souza, los concep os y las o mas siemp e iajan, pe o no necesa iamen e jun os. Tampoco lo hacen no - malmen e -añadimos- en iajes de place . Po i adelan ando ma e ia, el g an hecho di e encial de lo andalusí se á su p og esi a a abización e islamización. Pe o: ¿necesa iamen e iaja on jun as? Vol iendo a los aslados de poblaciones en el Medi e áneo: ya eseñaba Je ó- nimo aquello de “occiden alium ugium e sanc o um loco um cons ipa io” 39 -la huida de los occiden ales y su concen ación en los San os Luga es-. El lujo de exi- liados de O ien e a Occiden e se ía pe manen e. Y ambién ice e sa: a Occiden e hui ían o ien ales como el obispo Qod ul deus, comunidades en e as espan adas an e la ines abilidad p o ocada po el i y eni de con ingen es no ea icanos, p incipalmen e ándalos en los 400. También de más allá, como el ep esen a i o Juan de Tabennesi -p o enien e de los cenobios de Pacomio en el Valle del Nilo 40-, cuya llegada a Eu opa a inales de los 400 ilus a el encendido deba e cismá ico que i ía el Medi e áneo. Po su pa e, el papa Ho misda (m. 523) -i aliano de nomb e pe sa, pa a ilus ación del iaje de ideas en los siglos; expulso de los maniqueos de Roma- incluye no icias de la llegada de nume osos homb es de eligión o ien- ales que desemba ca on en las cos as de Hispania, p eocupándole su limpieza de sang e calcedoniana. Es o es: conscien e de la esis encia a una o odoxia de i ada de de e minados cánones -absolu amen e ca alizado es de he ejías- incluidos en el concilio de Calcedonia de 451, al papa le p eocupa el limo he é ico que pueda o ma se en Hispania. En las c ónicas de la época, las gen es huyen po igual de o odoxias que de hunos o godos - as la e i ada del Impe io Romano de la Galia- o de pe sas. Un momen o esencial se á la Reno a io Impe ii de Jus iniano, o esa debacle bizan ina en O ien e Medio a p incipios de los 600: hui án a Occiden e alejándose de los ac os de iolencia de la Pe sia Sasánida. ambién c uza án a Hispania. Ci an- do ex ualmen e a Ma ga i a Vallejo, “los monjes a icanos se e ugia ían en Espa- ña huyendo de las azzias que los mo os -mau es, en el o iginal ancés- lle aban a cabo en e i o ios a icanos, gobe nados aún po el Impe io”, si uación nada ano mal, dado que “ya en el anscu so del siglo VI, nume osos a icanos busca- ían e ugio en Sicilia y o as islas de I alia huyendo de las azzias de los mo os y 39 M. VALLEJO GIRVéS, “Cons an inopla como esidencia o zada”, M. CORTéS ARRESE (coo d.), Elogio de Cons an inopla, Cuenca, 2009, p. 32. 40 P. D. SCOTT, Paganism and Ch is iani y in Egyp , Camb idge, 2010 (1ª edic., 1923), p. 211. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 187 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas del ebelde S o zas” 41-amo inado bizan ino asociado al ey mo o An alas en 544-. ¿Realmen e debemos aplaza lo odo al 711, o pod íamos en ende lo como la go a que de amó el aso? * * * Desde luego, es una so p esa encon a se con es imonios de azzias de mo os an an iguas, que acaba án cons i uyendo un mismo o um e olu um desde inales de los 500, en que la Eu opa medi e ánea debe su i los o zosos mo imien os de población elacionados con las incu siones godas, esla as, lomba das -en el no e de I alia- y a a as en O ien e 42. Po cie o, que a es os pueblos sí los ci an las c ónicas po sus nomb es, y no po el que después pudie a pa ece más co ec o a los aduc- o es con espec o al su . En o no al 620, ambién se p oduci ían mo imien os o zosos de población desde Hispania hacia la Galia, espondiendo al a o que Sisebu o depa ó a los judíos, según el es imonio de Isido o de Se illa -nada p o-judío, odo sea dicho 43-, y simul ánea- men e desde el O ien e medi e áneo al no e de Á ica. En es e sen ido, esul a ilus- a i o el caso de Juan Mosco 44 y su discípulo So onio - u u o pa ia ca de Je usalén- huyendo a Roma en o no al 620, o el de Máximo el Con eso a Ca ago, huyendo de la p esión pe sa sob e Cons an inopla po las mismas echas. Es e ambien e p o o- apocalíp ico no en iende de discon inuidades: odo es un mismo p oceso de cas igo po nues os pecados, ya sea an o a manos de los á a os como de los sa acenos. Hay buenos abajos sob e la diáspo a bizan ina debida a los pe sas y el concep o del nómada pa a Bizancio 45; pe o nos esul an especialmen e acla a o ios y ce canos los de Vallejo Gi és ace ca del miedo de una época, la sensación bizan ina de pé di- da, p e ia a la ganancia islámica -p oduc o de la an e io , apos illa íamos noso os-. La au o a desc ibe con cla idad la ansposición del miedo al pe sa y su eubicación como miedo al aga eno: en odo O ien e P óximo y Medio se conocían las ác icas pe sas de depo aciones de pueblos en e os 46, y podemos ecupe a dos sensaciones de aquel con ulso iempo sin las cuales no se comp ende á la acilidad de eclosión islámica: po una pa e, el da o ya des acado de que Pe sia había omado Je usalén en 614. Po o a pa e, que oda esa egión conoce desde siemp e los saqueos de los sa acenos. La g an so p esa en 638 es que, en con a de su na u al cos umb e de azzia y huida, los sa acenos se quedan. 41 M. VALLEJO GIRVéS, “L’Eu ope des Exilés des De nie s Siècles de l’An iqui é Ta di e (Ve-VIIe siècles)”, P. MARCILLOUX (di .), Les Hommes en Eu ope, Pa ís, 2002, p.162. 42 V. NERI, I Ma ginali nell’ Occiden e Ta doan ico. Po e i, ‘In ame’ e C iminali nella Nescen e Socie à C is iana, Ba i, 1998, pp. 190-192. 43 S. KATZ, The Jews in he Visigo hic and F ankish Kingdoms o Spain and Gaul, Camb idge, 1937, pp. 11-12. 44 J.S. PALMER, His o ias bizan inas de locu a y san idad, Mad id, 2001, pp. 10-14. 45 H. AHRWEILER, “Byzan ine Concep s o he Fo eigne : he Case o he Nomads”, H. AHRWEILER y A. E. LAIOU (eds.), S udies on he In e nal Diaspo a o he Byzan ine Empi e, Washing on, 1998, pp. 1-17. 46 M. VALLEJO GIRVéS, “Sensaciones bizan inas: las dos caídas de Je usalén en la li e a u a del siglo VII”, E y heia, 27 (2006), p. 45. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 188 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas E ec i amen e, du an e siglos, las ibus poblado as del P óximo O ien e habían campado po sus espe os en unas ocasiones, y en o as habían eng osado las ilas de alguno de los dos Impe ios en liza -o de los dos, según y cómo-, Bizancio y Pe sia. Las e e encias a la his o ia de los sa acenos son mucho más in e esan es en es ado pu o que a a és de su dis az impe ial en las c ónicas o odoxas. Ben- jamin Isaac ae a colación nume osas uen es abínicas y bizan inas que a ojan luz su icien e pa a lo que podemos desc ibi como siglos de imp o isación en e al de e minismo p o é ico en que endemos a colo ea una época en llamas 47. El p eceden e de ibus sa acenas con ede adas pa a golpea aldeas, monas e ios y ciudades nos lo o ece el año 378 con la e uel a de la eina á abe si ia Mawiya -ni siquie a en a emos en cuan o pod ía signi ica esa oné ica Mawiya pa a las c ónicas á abes que ija án la uni icación del cali a Mu`awiya, ausen e en las c ó- nicas p ime as-, y desde en onces los á abes no sólo e an conocidos, econocidos y emidos en su zona, sino que llega on a con ola en nomb e de Bizancio -a pa i de Jus iniano- la on e a o ien al del Impe io 48. El mismo papel que los isigodos desempeñaban en Hispania. Á abes al se icio del Impe io, á abes que el Impe io debe ep imi . En su C ó- nica, So onio quie e que las opas impe iales some an la loca a ogancia de los sa acenos, pa a así humilla los bajo los pies del empe ado , como an es -en ne- g i a nues a 49-: ¿qué an es? ¿no e an an es los pe sas los enemigos del Impe io? ¿no se án los sa acenos de siemp e a los que e So onio, y no a ese mundo alie- nígena de las c ónicas muy pos e io es, o áneos eunidos en o no a una sue e de ho migue o del desie o? El pode oso limes a abicus 50 e a una zona de cla a insegu idad y de o gánica expansión: mien as el Impe io Pe sa en aba en Je usalén en 619 y después en Alejand ía, los monjes del monas e io de San a Ca alina (Sinaí egipcio) e an ma- sac ados po ibus sa acenas 51: esul a e iden e la coexis encia del pelig o á abe con el aún e ec i o bizan ino, así como el ca ác e p eislámico de es as co e ías. La so p esa de los es udiosos se cen a en un apa en e cambio de ác ica: los sa- acenos -aga enos, á abes, e c.- siemp e a acaban, a asaban y huían. Pe o a pa i de 638 ya se quedan. La cues ión es: en sus azzias habi uales ¿ ealmen e solían i se siguiendo cos umb es ances ales, o po que podían eni a po ellos las opas impe iales? ¿ ealmen e es una so p esa, cuando ya no hay en odo O ien e Medio opas impe iales -ni bizan inas ni pe sas-, que esos asal an es habi uales cambien de ác ica? Po o a pa e, ¿cues a an o sospecha que las opas á abes inco po- adas al Impe io bizan ino, con olado as de la on e a o ien al, campasen po su espe o cuando Cons an inopla ya se eplegase del P óximo O ien e as aquella ic o ia pí ica sob e Pe sia en Níni e? 47 B. ISAAC, “Bandi s in Judea and A abia”, Ha a d S udies in Classical Philology, 88 (1984), pp. 193- 195. 48 M. VALLEJO GIRVéS, op. ci ; 2006, p. 55. 49 J. FLORI, op. ci ; 2010, p. 100. 50 B. ISAAC, op. ci ; 1984, p. 194. 51 Ibídem, p. 196. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 189 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas Finalmen e, y conside ando que esas ibus sa acenas a acaban habi ualmen e, en simul aneidad con los mo imien os de o as ibus sa acenas inco po adas al ejé ci o bizan ino, ¿ ealmen e debemos espe a a una llamada p o é ica en 622 pa a e á abes que suben hacia el P óximo O ien e desde el su ? 6. LA EXPLICACIón DEL ISLAM y LAS CRónICAS hiSpanaS Conside amos que no hay una explicación cla a y con unden e pa a el Islam, sino que el Islam es la explicación; el decan ado de un iempo. Po lo mismo, en endemos -según se leen las c ónicas y es imonios de la época- que no hay un Impe io islámico has a la undación de Bagdad, que no epan los c eyen es po el mapa de O ien e Medio y se ex ienden hacia Occiden e acabando con dos impe ios, sino que las poblaciones habi uales se hacen ácilmen e ca go de la si uación al no habe impe ios que con olen o ep iman su expansión. En base a lo an e io , nos mo emos en la hipó esis de que el Islam no es la causa de cuan o pudo pasa en e inales de los 600 y mediados de los 700 en el Medi e áneo, sino que ue consecuencia de cuan o enía pasando. Exis e o o asun o que debe elaciona se con lo an e io men e expues o: en nin- gún caso habla c onis a alguno ace ca de algo conside able como la eligión is- lámica. Apun a Vallejo Gi és que “los eólogos bizan inos a da on iempo en da se cuen a de que la eligión que aían los á abes e a algo más que una nue a he ejía [...]” 52. La pun ualización es ealmen e ce e a, y puede con empla se desde o o pun o de is a, aplicando el cambio de pa adigma que hemos desc i o en la in e p e ación sob e los o ígenes del islam como eligión: puede que no aje an eligión nue a, sino que odo es aba aún en plena cocción, y po eso nadie acie a a econoce la de inmedia o. Huelga deci que nos mo emos en una in e p e ación de lo eológico que se basa en el concep o de desa ollo, e olución, y no en el de ansmisión. No c eemos que pueda sos ene se la his o ia de los sis emas eli- giosos como cus odia de legados p o é icos, sino que es os an decan ándose con los siglos. E ec i amen e, desde So onio en 639 has a Juan Damasceno en 750 se desa- olla un siglo de simbiosis c ea i a en ma e ia eligiosa. Resul a signi ica i o, po ejemplo, que los c onis as p e ie en, du an e la gos decenios, a aca a los judíos […] 53, algo que puede apun a se con iabilidad documen al. En las c ónicas se alu- de sis emá icamen e al colabo acionismo judío, al con ol judío de ciudades, e c. ¿Es ealmen e una p e e encia, un an i-semi ismo c onís ico espon áneo, o la abso- lu a incapacidad de dis inción en e mil y una o mas de se judeoc is iano en esos siglos -mono eís a sin e ique ados simplis as-? Obsesionados po la axonomía, la ine cia de cuan o pensamos que siemp e ha sido un sis ema eligioso de e minado nubla la ealidad de cuan o ealmen e debe en ende se como complejo ensayo y e o -simbió ico y an ibió ico- de unas eligiones en con inua e olución. 52 M. VALLEJO GIRVéS, op. ci ; 2006, p. 57. 53 Ibídem, p. 58. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 190 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas La in e p e ación apocalíp ica del desmemb amien o de Bizancio incluida en las c ónicas de los siglos p e ios a Bagdad nos mues a unos cambios de onalida- des e in encionalidades signi ica i os. Desde la inicial apocalíp ica judeoc is iana en en ada a la Roma impe ial -basada en que Roma es la nue a Babilonia as la cual llega á el inal de los iempos-, se a cambiando el pun o de mi a. Po deci lo b e emen e: los c onis as c is ianos -no necesa iamen e los judíos- dejan de ili- pendia a Roma a pa i de la simbiosis en e es a y la c is iandad, ejempli icada en el gi o de Cons an ino; ap o echamien o del c is ianismo populis a como ideología de Es ado, y o ien alización del Impe io con el aslado de capi alidad a Cons an- inopla, p incipios de los 300. A pa i de en onces, los c onis as siguen obsesio- nados con el in del mundo, pe o desligado de lo es ic amen e omano. Su gi án en onces las acusaciones de impiedad, de he ejía, de laxi ud de conduc a, e cé e a. Resumiendo: a los c onis as apocalíp icos c is ianos les in e esaba desconec a a Roma del Fin del Mundo, y los iempos con ulsos encon a án nue os en oques, nue os bá ba os. Ese cambio de pun o de mi a es len o, pe o se inicia an es incluso del año 400, po lo que es imposible elaciona lo con causa islámica alguna -de nue o: Islam como consecuencia, no como causa-. Ya el dona is a Ticonio, hacia 380, alude a las desas osas p o ecías de Daniel pa a apun a que “lo que menciona Daniel, es á a pun o de ealiza se hoy en Á ica” 54, en alusión a la ines abilidad polí ica y social de un iempo que con inuamen e p o oca mo imien os de población en el Medi- e áneo. A inales de los 500, Isido o de Se illa alude a los hunos como plaga en las manos de Dios, y se e obligado a ci a a los hijos de Aga , llamados aga enos y úl imamen e sa acenos 55. De nue o: ¿hay que espe a al P o e a pa a pe cibi la na u alidad caó ica de unos pueblos, en modo alguno dis inguibles de hunos, a a os y an os o os en su nomadismo sal eado ? Solo en ese ambien e de ideas y conside aciones pod á acaba a aigando la uni- icación in e p e a i a de la descen alización omana en é minos de in asión úni- ca y o ganizada, a la pos e llamada Islam. Dado que el Islam exis e a mediados de los 800, y dado que no se ha seguido una secuencia c onís ica lógica pa a su exis- encia como al, como ci ilización so p enden emen e á abe, se ein e p e a án las c ónicas del deso den como c ónicas de in asión. De la explicación maxi- malis a, a la minimalis a. El a al de ini i o de al impos u a se án las iun alis as c ónicas á abes a pa i de esos iempos, obsesionadas con la jus i icación abbasí: la cohe encia lineal de una llamada p o é ica. * * * En el paso de la An igüedad Ta día a la Edad Media, esul a e iden e la in e - p e ación de los acon ecimien os de la his o ia a la luz de la Biblia. Esa pedagogía di ina 56 se cen a en el pelig o pe sa an e la e idencia de su amenazan e ecindad con Roma -la nue a Roma, Cons an inopla-, ade ezada con c omá icos episodios 54 J. FLORI, op. ci ; 2010, p. 80. 55 Ibídem, p. 89. 56 Ibídem, p. 97; J. TOLAN, op. ci ; 2007, p. 15. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 191 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas de al en en amien o, como el obo de la e a c uz en 614, su aslado a Pe sia, la he oica es i ución de He aclio. La pedagogía di ina insu la oda la c onís ica que asis i á al desmemb amien o de O ien e Medio, el Medi e áneo su e Hispania, y no ace a á a in e p e a lo de o o modo. Llegado el iempo en que múl iples pue- blos con olen di e sas ciudades medi e áneas y o ien ales, los c onis as segui án su ónica. Flo i lo desc ibe a la pe ección: “la zona no expe imen ó los hechos como algo undamen almen e excepcional, sino como una calamidad más que se unía a odas las an e io es” 57. Todos es án de acue do en que cuan o iene p oduciéndose -inconexo, imp o- isado- en odo el Medi e áneo es un cas igo di ino, “pe o disien en o di ie en en designa a los culpables” 58. Nume osos c onis as apun a án que los judíos han empujado a los sa acenos a ebela se -buen en oque es e, el de la ebelión-, y desde So onio, obispo de Je usalén, has a A cul el Pe eg ino, se asis e a un neo- judaísmo cos umb is a en O ien e P óximo, como en el céleb e es imonio de que los judíos es án emo iendo casco es en la explanada del Templo. Esas ob as en la explanada del Templo -que la his o ia pos e io con empla cla amen e como e ec- ción de la Cúpula de la Roca-, se pe cibe en su iempo como abominación de la desolación p o e izada po Daniel como signo del in de los iempos 59. Unos judíos econs uyen el Templo, pe o las c ónicas pos e io es aducen a su modo, conoce- do as del capí ulo siguien e en la His o ia. Su ge aquí un p oblema esencial: si ealmen e esas ob as se co esponden con el inicio de la cons ucción de una mezqui a o denada po un cali a, al y como se asume dogmá icamen e, ¿po qué no hay e idencias documen ales? Resul a e i- den e que has a los iempos de Juan Damasceno (m. 750) -p olí ico en g iego, en un iempo en absolu o a abizado más allá de unas monedas e insc ipciones-, es deci , has a el eclipse de lo que supues amen e ue a un Impe io Omeya de O ien e, nadie econoce a nadie en ese iempo de o ja de ci ilizaciones y eligiones. Los in e lo- cu o es judíos de Jacobo de Sa ug le llegan a p egun a si ese p o e a que ha su gi- do en e los sa acenos se á el Mesías: Jacobo les dice que no, pe o ya enemos al componen e que se necesi aba en oda es a esca ología c onís ica: la conside ación de es e p o e a i á cob ando o ma desde es e iempo, pasando po las pinceladas de Juan Damasceno -cu iosas, dado que se le supone a ín al pode en Damasco, y se pe mi e menosp ecia las c eencias de los sa acenos, dejando es imonio de que aún no había un Co án codi icado- y llegando a simila es conside aciones en Eulogio de Có doba a mediados de los 800, so p endido po los cambios de los iempos 60, pe o sin alusiones di ec as a pasadas in asiones o conquis as. Ese es el iempo de o ja del Islam, y el a anque de una e oalimen ación c onís ica. 57 J. FLORI, op. ci ; 2010, p. 99. 58 Ibídem, p. 101. 59 B. FLUSIN, “L’ Esplanade du Temple à l’A i ée des A abes, d’ap ès Deux Réci s Byzan ines”, J. RABY e I. JOHNS (eds.), Bay al-Maqdis, Ox o d, 1992, pp. 25-26. 60 P. HERRERA ROLDÁN, “Sob e monjes y li e a u a monás ica en la Có doba emi al”, Me idies, 7 (2005), p. 9. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 192 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas En de ini i a, las c ónicas o ecen una lec u a esca ológica del deso den, y solo pos e io men e se con empla á la solución minimalis a de una in asión o ganizada. Es en ese con ex o en el que se edac an las dos únicas c ónicas supues amen e hispánicas elacionadas con los desó denes, los sa acenos y el in de los iempos. * * * Así como el O ien e omano a anza len amen e hacia el Islam, en simila ince - idumb e y mudez de p o agonis as se decan a Al-Andalus, p og esi amen e, desde Spania -la anja o ien alizada po Bizancio- y el eclipse de Hispania. Lo hace en una la ga anja empo al que a desde el colapso de la mona quía isigoda en 710 - e dade o de onan e de la a abización e islamización de la Península-, has a la cons a ación de p oblemas sociales en los 800, de i ados de un o den ma- yo i a io de e minado, con e uel as en Có doba y el mo imien o de los llamados má i es de la misma capi al-. Tal p og esi o decan ado depende de una con inua- da o ien alización de la Península Ibé ica; unas oleadas más en la con inua ma ea o ien alizan e que explica la p esencia en ales ie as de enómenos sociales como el c is ianismo, el judaísmo, y odas las posibles e imposibles co ien es in e medias. También se á un hecho la pe manen e aslación de poblaciones a a és del Es echo de Gib al a , an o de no e a su como ice e sa. Pe o cuan o pasase po el Es echo -con inuas mig aciones- y cuan o en ase po la cos a le an ina -desemba cos bizan inos- no ienen necesa iamen e una elación di ec a, menos aún asociada a un inde e minado es ado islámico con capi al en Da- masco, aún en p oceso de a abización -desde lo helénico bizan ino o icial- y po cuyas b umas de p eca iedad ins i ucional, comenzaba a islumb a se la acuñación de moneda en á abe desde p incipios de los 700. Po o a pa e, debe esal a se la o ja de Al-Andalus desde den o, po mucha inco po ación de elemen os o ien a- les que es o conlle e -insis imos, en la misma línea que siglos an e io es-. En es e pun o, deben ae se a colación a ios ma ices, siemp e desdeñados en los es udios al espec o -an e la comodidad in e p e a i a del mi o in aso -, como que el colapso de la mona quía isigoda es un hecho in e no, de i ado de p oblemá icas sociales y eligiosas -como el en en amien o en e la Iglesia y la Co ona, pa en e desde media- dos de los 600. No hace jus icia his o iog á ica esol e el p oblema de la mona quía isigoda con el plumazo de una in asión. Po o a pa e, y en pa alelo, has a mucho después de las echas que nos ocupan, el judaísmo medi e áneo se expandió po con- e sión. Algo que debe des aca se, so pena de segui anclados en el mi o de la aza o la ansmisión gené ica del Pueblo Elegido: la expansión del judaísmo es ambién la del islam. Si a eso le sumamos la panoplia de mo imien os ma ginales, he e odoxos y/o he- é icos en el a co posible judeoc is iano medi e áneo, ¿cómo dis ingui a un pos - adopcionis a de un p e-musulmán, en la Península Ibé ica de mediados de los 700 -po pone un caso-? Desde las dia ibas de los 500 en e a ianos y omanos, las con e siones de ida y uel a del judaísmo, has a la ana ema ización omana del adop- cionismo hispano, el p oblema eligioso peninsula , sumado a la descen alización c ecien e de una Co ona isigoda, en anca ase de deslegi imación, se ha á di ícil Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 193 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas dis ingui causas y e ec os en el su gimien o de un nue o o den hispano: Al-Andalus. En e nue os ac o es, pugnas po el pode , y condensación de un nue o o den medi- e áneo -aún en p oceso-, las e oluciones ibé icas, al igual que aquellas o ien ales, se án omadas po conquis a a pos e io i, las inmig aciones o zosas -como hacia F ancia-, se án conside adas ex ensiones de in asiones. F en e a es e es ado de cosas peninsula es, en modo alguno di e en e -si bien especí ico- con espec o al es o del decan ado islámico medi e áneo, al o o lado de los Pi ineos se i ía una e olución di e en e, en pos e io il ación neo-gó ica po el no e peninsula . La coincidencia de es os acon ecimien os con la undación del Sac o Impe io Romano -median e la co onación de Ca lomagno-, y el in en o de con ol ca olingio sob e el Valle del Eb o (777), así como el pos e io cie e peninsula al no log a lo -si bien con el no e di- e enciado; no ol idemos el a o que Bea o de Liébana dedica al ci ado Elipando de Toledo, obispo p o o-islámico en sus plan eamien os-, es án en la base del decan ado de Al-Andalus. * * * Exis en dos ipos de es imonios idedignos en el iempo y espacio que nos ocu- pa: p uebas ma e iales como algunas monedas y p ecin os de plomo, y dos c ónicas la inas. Con espec o a las monedas y p ecin os, nos ememos dos cosas: en p ime luga , que la lec u a de leyendas e insc ipciones depende en odo momen o de la c o- nología y la na ación o icial incluida en las muy a días c ónicas á abes. En segundo luga , que al igual que ocu ió en el Damasco de Abdel Malik - inales de los 600-, la acuñación de moneda no implica o den impe ial sino -p obable y p ecisamen e- independencia. Po o a pa e, una cosa es la apa ición de monedas, y o a la ce eza de dónde ue on acuñadas. La coexis encia de monedas con leyenda la ina y mensaje p o o-islámico, así como leyenda á abe y silencio eológico, an o en O ien e como en Hispania, di icul a eno memen e la ijación de echas undacionales. El asun o de las c ónicas es más ilus a i o. Las dos únicas c ónicas que pod ían con a en su habe con el hecho de se uen es p ima ias pa a la ecapi ulación de cuan o pudo ocu i en la Península Ibé ica de p incipios de los 700, son la llamada C ónica A ábigo-Bizan ina de 741, y la llamada C ónica Mozá abe de 754. La p i- me a de ellas, la de 741, siemp e se ha ansmi ido como con inuación del Ch onicon de Juan de Bicla o (540-621) - iaje o de Hispania a Cons an inopla y uel a-, o bien de las His o ias de los Godos de Isido o de Se illa -de ahí que ambién se la conozca como Con inua io Isido iana Byzan ia-A abica-. Es udiada po C.E. Duble en 1946, siemp e se le c i icó su dic amen de ilo-islamismo del au o ; un posible hispano o a icano, sumado a la co ien e p o o-islámica -p e-á abe, en cualquie caso-, y cen- ado en la his o ia de Bizancio y los sa acenos. Habla de Mahoma, p íncipe de los sa acenos, desde O ien e, sin conexión alguna con la hipo é ica en ada en His- pania o Spania, y bebe de las uen es si íacas o ien ales. Di ícilmen e pod ía se su au o un con e so al islam con amplios conocimien os de á abe 61: ¿qué ex os pod ía habe leído en esa época, esc i os en á abe? El ono bizan ino lo si úa en impecable 61 J.C. MARTÍN IGLESIA, “Los Ch onica Byzan ia-A abica. Con ibución a la discusión sob e su au o ía y da ación, y aducción ano ada”, E-Spania, 1 (2006), p.12. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 194 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas conexión con el es o de las c ónicas o ien ales aquí a adas, en enésima p ueba de que odo el Medi e áneo es aba conec ado, y pe cibía del mismo modo esca ológico y apocalíp ico los di e sos desas es de los iempos. El p oblema de es a c ónica es doble: po un lado, su in ención de indica que no es ningún deshono pa a los encidos, habe pasado a o ma pa e del nue o Impe io que ha enido a sus i ui al Romano y al que se some e el mundo en e o 62, o ece la imp esión de se un ex o muy pos e io . Po o o lado, la e en la c ónica puede ambién pone se en en edicho: los cua o códices o iginales exis en es, es de ellos en España -Toledo, Sego be y Mad id- y uno en Lond es, ue on copiados a inales de los 1500. Y ol emos a lo de siemp e: a esas al u as, ya se ha podido ende lo p opio po ajeno. La segunda de esas c ónicas, mal llamada C ónica Mozá abe de 754 -su au o no es aba a abizado, ni mucho menos, que es lo que signi ica mozá abe-, da menos in o mación aún que la an e io , pese a se -supues amen e- pos e io . No hace dis- inciones de eligión: no habla de c is ianos y musulmanes, sino de godos o ancos en e a g es Ishmaeli a um o mau i -ya eíamos, los mismos ci ados desde siglos a ás-. Incluye ex ensos pasajes sob e ba allas en e bizan inos y pe sas, compa ados con Da id y Golia . Es sensible al en en amien o en e O ien e y Occiden e p e-islá- mico, y en ningún caso emplea é minos como islam, musulmanes, Co án, e cé e a. Sin emba go, se hace eco de deba es hispanos sob e la San ísima T inidad. De nue o: o a c ónica medi e ánea más. Poniendo en elación la echa del códice y su nomb e, nunca hemos comp endido po qué no se la conoce, sin más, como Con inua io Hispana de 850, habida cuen a de la echa más emp ana de los ejempla es exis en es 63. Al ma gen queda el posible comple o s emma de es os códices, su á bol genealógico. Como sin e iza su edi o Juan Gil, “an e una ansmisión en es ado an uinoso como la de aquella C ónica, ¿quién e a el guapo que asegu ase cuán os hipa que ipos había habido de e dad? En onces, ¿a qué a en u a ce ezas, en un campo donde lo que eina es, p ecisa- men e, la ince idumb e?” 64. El esbaladizo ex o de es a C ónica Mozá abe 65, no comen a una in asión en nom- b e del islam, y sin emba go pasa e is a a o os acon ecimien os peninsula es de su iempo. Recoge que en 721, un al Se eno p oclamó se el Mesías en e sus co eli- giona ios judíos. Que en 744, el obispo Cixila cu ó a alguien de la he ejía sabeliana. Que en 750, el abad Ped o de Toledo esc ibió un lib o pa a los c is ianos de Se illa que celeb aban la Pascua en una echa equi ocada. Wol sen encia ace adamen e: “ esul a in e esan e que un c is iano hispano debe ía habe encon ado es as es abe aciones eligiosas de meno in e és pa a su eseña, en an o igno a comple a- 62 Ibídem, p.13. 63 J.E. LÓPEZ PEREIRA, Con inua io Isido iana Hispana. C ónica Mozá abe de 754, León, 2009, p. 157. 64 J. GIL, “Discu sos p onunciados en la solemne in es idu a de Doc o Hono is Causa del Excmo. S . D. Juan Gil Fe nández”, Cuade nos de Filología Clásica. Es udios La inos, 28, 1 (2008), p. 160. 65 C. CARDELLE DE HARTMANN, “The Tex ual T ansmission o he Moza abic Ch onicle o 754”, Ea ly Medie al Eu ope, 8, 1 (1999), p. 13. Anales de His o ia del A e 2012, Vol. 22, Núm. Especial (II), 171-195 195 Emilio González Fe ín El año 711: consecuencias omadas como causas men e cualquie e e encia al islam” 66. Es a c ónica se insc ibe en el mismo ambien e apocalíp ico medi e áneo que la an e io y odas las que hemos is o de O ien e. Po o a pa e, odas es as c ónicas no son sino palimses os: la C ónica Mozá a- be de 754 p esen a simili udes con la ancesa de F edega en 650 -con nume osos añadidos muy pos e io es-. Ambas incluyen pasajes de iejas c ónicas p e ias, con no icias en esacadas de ob as de Isido o de Se illa. En el caso de la de F edega , po ejemplo, se asume que es imposible en esaca lo co espondien e al 650 de en e la ma aña de añadidos. Sin emba go, en la Mozá abe se a i ma su c onología con exac i ud. En ambas adiciones, la e e encia a Poi ie s, po ejemplo, se lee en cla e bíblica, con la palab a la ina pa a comba ien es -bellige an ii- sacada del Lib o de los Macabeos, y apodándose al encedo Ca los Ma el de es a guisa -Ma ellus, ma i- llo-, en p obable aducción del sob enomb e de Judas Macabeo -ma illo-, hé oe del no pasa án judío en e a los paganos o ien ales, y en cuyo hono se celeb a la ies a de la Hanukká. Tema es e, el de la expansión del imagina io judío, que a oja ía luz su icien e pa a comp ende la expansión del islam po el Medi e áneo así como el exac o con ex o de es as c ónicas. * * * En de ini i a, el islam, en an o que sis ema eligioso, su ge y se o ja en las hen- didu as en e o odoxias bizan inas y nume osas disidencias. En pa alelo, la consi- de ación in asi a, gené ica y uni a ia del Islam es un cons uc o apocalíp ico c is- iano medie al, p e io en odo caso a la exis encia de c ónicas á abes, pe o siemp e pos e io al es imonio de azzias sa acenas en O ien e P óximo. Tal conside ación in asi a se o ja p og esi amen e, desde la so p esa p e-mahome ana del desmem- b amien o impe ial omano en o no a los 400 de nues a e a, has a el econocimien o his ó ico del Islam como ci ilización, con la undación de Bagdad después de 762. Es o deja po el camino a ios mi os: − El sen ido c eacionis a del Islam in asi o. − La conside ación del iempo omeya o ien al como Impe io islámico. − La expansión has a Hispania como pa e o ganizada de al hipo é ico Impe io. En ales condiciones, debe asumi se que el Islam, como len o decan ado ci iliza- do , es la consecuencia de cuan o azo ó al Medi e áneo desde los 400 a los 800, y no la causa de un desas e sob e enido en 711. 66 K. B. WOLF, “The Ea lies Spanish Ch is ian Views o Islam”, Chu ch His o y, 55 (1986), p. 283.