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El cervantismo de José Blanco White (entre la novedad romántica y la deuda ilustrada)

Reyes Cano, Rogelio

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EL CERVANTISMO DE JOSE BLANCO WHITE (ENTRE LA NOVEDAD ROMANTICA Y LA DEUDA ILUSTRADA * po ROGELIO REYES CANO Es conocida la a ención que Blanco Whi e dispensó a la li e a u a española del pasado. Lec o a en o y pe spicaz, según nos cuen a en su Au obiog a ía, desde sus mismos años ju eniles, de sa olló am- bién una e dade a labo c í ica cuyos u os se ie on sob e odo en el pe iodo Va iedades, que Blanco edi ó po su cuen a en In gla e1 Ta en los p ime os años de Ja década de 1820. En esa especie de e is a ilus ada, des inada en especi al a los lec o es de Ja an igua Amé ica española, emancipada en buena medida g acias a la acción in elec ual del p opio au o se illano, ue publicando una se ie de a ículos dedi- cados a au o es y ob as li e a ias españolas del pasado, sob e odo de la Edad Media y el Siglo de O o: el in an e Don Juan Manuel y su Conde Lucano , La Celes ina, la His o ia del G an Tamo lán, Ga ci- laso, Lope de la Vega ... y na u almen e Ce an es1, al que dedicó • Con es e a ículo del académico S . Reyes Cano, qu e ue p esen a do como dise ación en una de nues as sesiones y que se á publicado ambién en el homenaje a D. F ancisco Aguila Piñal que. con mo i o de su jubilación, p epa a el Co nsejo Supe io de In es igacio- nes Cien í icas, es a Real Acad emia Se ill an a de Buenas Le a s desea suma se a dicho home- naje y ma ni es a así su econocimien o a quien ue en su día mie mb o de núm e o y en Ja ac uali dad es Co espondien e en Mad id de nues a Co po ación. l. Sob e el conocimien o c í ico que Blanco enía del pasado li e a io españo l éase sob e odo el lib o de Vice n e LLo cns. Libe ales y m111á111icns. Una emig aci6n espaiiola e 11 /11 gla1e a ( 1823-1 834) . pp. 386- 408 . y mi abajo «Blanco Whi e y Ja li e a u a española». A chim Hispalense, núme o mon og á ico dedicado a José Blanco Whi e. LXXV (1993), pp. 89-104. 216 ROGELIO REYES CANO nume osos comen a ios, no sólo en Va iedades sino en o os abajos que después i emos iendo. Es a a ención de Blanco po Ce a n es es una mues a más de la e alo ización que de la ob a del g an esc i o áu eo, y en pa icula del Quijo e, habían lle ado a cabo los c í icos y au o es diecioches- cos, sob e odo lo s ingleses, quienes deja on de lee la ob a como un simple lib o de isa pa a de ec a en él una ascendencia sa í ica y has a una ambigüedad in encional en e amen e nue os. Como sub a - ya J. Ál a ez Ba ien os, «bajo su admonición, los no elis as eu o- peos del XVIII e lejan el p oceso de ela i ización del conocimien- o, ab en a los lec o es el mundo de la expe iencia e inician una nue a o ma na a i a que, hoy en día, es Ja que más éxi o iene en e el público lec o »~. Son muy pocos, sin emba go, los au o es españoles de la Ilus ación que de inen al Quijo e como una no ela en sen ido es ic o, es deci como un lib o con o mado po el place de la icción. Más bien ienden a e lo como un ex o mo alizan e, que cues iona no sólo el es é il las e imagina i o de los lib os de caballe ías sino las mismas cos umb es de la España de su iempo. Ello explica que en el XVIII se u ilice como «modelo pa a c i ica odo aquello que el au o de la imi ación le esul e censu able. De es e modo, encon a emos imi aciones del Q11ijo e que se e ie en al ea o, a la li e a u a, a la indus ia, a los pisca o es, a la educación, al iloso ismo, a casi odo»º. Y que «pa adójicamen e, el siglo an i- no elesco exal e has a lími es de ene ación la genial no ela que des- uye la in e osímil, mágica e i acional no ela de caballe ías»4• No an p ecisamen e po esa ía an iimagina i a los mejo es jui- cios de Blan co Whi e sob e el Q11ijo e. Como luego e emos, s in sus ae se del odo a la isión mo alis a de ex acción ilus ada, mi a- á la ob a de Ce an es con ojos mu cho más mode nos, a ines ya a una es é ica en e amen e omán ica y po lo an o de enso a de la imaginación. Pe o esa pos u a inal se á el esul ado de una sos enida 2. l.. i 1101 ·ela del siglo XVIII. Mad id, Júca . 1991, p. 26. Sob e la isión dieciochesca e.l e! Quijo e pu eden consul a se ambién los abajo de F. Aguila Piñal, « Un comen a i o inédi o de l Quijo e en el siglo XVIII», A11ales ce an i nos. V ll ( 1959-60). pp. 307-319 y «Ce an es en el siglo XV!IT». Anales ce m 111i11 os. XXI ( 19 83). pp. 153-163. Asim is mo el lib o de Ana Luisa Baque o Escude o. U na ap oximación neocl<ísiw al ib1e o 1 o1 ·ela. Clemencin Y el «Quijo e •. Mu cia, Academia Al onso X el Sabio, 1988. 3. J. Ál a ez Ba ien os, op, ci . p. 124. 4. F. Aguila Piñal. «Ce an es en el siglo XVIII». o p. ci . p. 161. EL CERVANTISMO DE JOSE BLANCO WHITE 217 - ---~ ~ - - - -- -- ·· ------- - amilia idad con el Quijo e que Blanco inicia ía en sus mismos años in an iles. Con iene, pues, con a la his o ia desde el p incipio. El p ime con ac o de Blanco con el Quijo e u o luga en sus años in an iles, y si damos c édi o a lo que nos cuen a en su Au obio- g q ía, ue leído con cie o espí i u clandes ino y ansg eso , con a- iando la olun ad pa e na. Fue a poco de cumpli los ca o ce años, inclinado ya a los es udios sace do ales: «Mi desconocimien o de o as ma e ias (apa e de la Filo- so ía), aunque no mayo que el no mal de mi edad y condi- ción, e a o al. El único lib o que había podido lee e a Ja ida de los san os, en la áducción española del Année Ch e ien, lib o de o o de g an ci culación. El maes o de música que me daba clases pa icula es ... me p es ó un ejempla del Qui- jo e, que leí a escondidas. No ecue do sa is acción y place más g ande que el que expe imen é cuando, eniendo buen c ui - dado de ocul a el Q11ijo e a la inspección de mis pad es, me lo de o aba a escondidas en la pequeña habi ación que me habían designado pa a que pudie a es udia con sosiego. Po - que aun el Quijo e es aba conside ado po mi pad e como li - b o pelig oso»-'. Esa lec u a casi ju enil del lib o de Ce an es le p odujo ya una uición po el Quijo e que no había de abandona nunca. Y se con i- gu a como el segundo episodio lec o e dade amen e signi ica i o de los p ime os años de Blanco, pues el p ime o de esos episodios ue la lec u a del Telémaco de Fénelon, leído, según nos cuen a él mismo, a los seis o sie e años de edad, de sue e «que casi me lo sabía de memo ia. El e ec o que p odujo en mi im aginación ue po- de osísimo, pe o su in luencia no se limi ó a es a acul ad. Es un hecho cu ioso que mi p ime a duda sob e la e dad del c is ianismo se o igina a con la lec u a de aquel lib o poco an es de que cumplie a Jos ochos años)> 6• Es muy signi ica i a, den o de la men alidad die- ciochesca, es a cu iosa conexión que en el niño Blanco se es ablece en e el lib o de Ce an es y el de Fénelon, aunque sólo sea, lógica- 5. Awobio¡: a ía de Blanco While. ed. de An lonio Ga nica, Se illa. Uni e sidad, 1975. p. 30. 6. Au obiog a ía, c<l. ci . p. 37. 218 ROGELIO REYES CAN O -- --- - - ··----··-·· · ---- men e y po azones de edad, en el plano ele la lec u a desin e es ada y aza osa, muy lejos oda ía de cualquie in ención c í ica. El Telé - maco ue un lib o muy leído en la España del siglo XVlll , y a pesa de su ca ác e imagina i o, abulado y iaje o (que es co mo debió lee lo el niño Blanco) ue en endido más bi en como u na ob a de mo al y u ilidad, des inada, no ya a la o mación de p íncipes, su inalidad o igina ia, sino como manual ap o echable pa a la onna- ción de los jó enes de la época. 7• Y en esa línea de pensamien o es á el Blanco madu o que en su «Discu so sob e la poesía» p onunciado en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Se illa esc i- be que «Fenelón hizo un a ob a pe ec a si sólo p e endi ó, como c ee - mos, hace un bello a ado de ed ucación; pe o se hubie a quedado muy in e io a su deseo si hubie a p e endido o ma un poema épi- co»8. Lo que in e esa aho a sub aya no es esa lógica con adición en e lo que io en el Telémaco el niño Blanco, ascinado po la belleza de las ábulas mi ológicas, y lo que en endió más a de el Blan co madu o, in luenciado sin duda po la lec u a mo alis a del li b o igen e en la España de la segunda mi ad del XVIII. Más im- po ancia iene el cu ioso aza de que en su o mación p ime a la ob a de Fénelon coincidie a co n el Quijo e, ya que en más de una ocasión uno y o o ex o ue on compa ados po la c í ica li e a ia de la época, s in duda pa a ponde a el mé i o del lib o ce an ino, capaz de sopo a el pa angón con o os lib os conside ados p es i - giosos. Ése u e el caso de Cándido Ma ía T igue os, quien en 176 l dise a sob e ese ema en la Real Academia Se illana de Bu enas Le as, c i icando el exceso de imagin ac ión del lib o ancés y po n- de ando lo que el Quijo e enía de e osímil, de ealis a y de a leja - do de la icción9. Esa a ención de los acad ém icos ilus ados de Se- illa ha cia el lib o de Fénelon, en cla a elación con el Quijo e, explica, sin duda alguna, el p es igio que los dos ex os enían en los años ju eniles de Blanco. Que los dos es én en la base de su o mación li e a ia no deja de se una coincidencia consecuen e con 7. Vcásc a cs lc cspccio J. Al a ez Ba icnlos. op. cil.. pp. 188-197. R. En Viccnlc Llo cns. J. Blanco While. AulO/ugía de ob a.< en espmlol, Ba celona, Labo . 19 7 1. p. 177. 9. Es1a dise ación de T ig ue os ha sido <le eni<lamcn1c es ud iada po F. Aguila Piñal en «Un comenla io inédi o de l Quijo e en el siglo XVIII». op. cil. y más ecienlemc nl c en su lib o Un esailO ilus ado: Cándido Ma ía T igue os. M ;i d id. Cons ejo Supe io de In es i- ga cion es Ci en 1í icas, 1987. pp. 315-317. EL CERVANTISMO DE JOSE BLANCO WHITE 219 el es ado de cosas en el mundo de los gus os y de la c1í ica li e a ia con empo ánea. Pe o la al a es ima en que Blanco enía a Ce an es ue c ecien- do con el iempo y se hizo pa en e sob e odo en su au oexilio in- glés. Comen ando las no elas de Wal e Sco , de las que da cuen a como p imicia a los lec o es de Va iedades, e ie e la siguien e anéc- do a en elogio del au o del Quijo e: «Cuén ase, no sabemos con qué azón, de un ey de Ingla e a, que habiendo mo ido a uno de sus co e sa nos a ap ende español, c uando és e se le p esen ó en b e e iempo, u ano de en ende pe ec amen e aquella lengua, y con espe anzas de i po embajado a España, el ey se con en ó con da le la enho abuena de que ya podía ene el g an gus o de lee a Ce an es. Semejan e pláceme pudie a da en el día al que ap endiese inglés de modo que pudie a en ende bien y ácilmen e la se ie de no elas que han salido en nues os días y que se cono- cen aquí con el nomb e gene al, aunque no bien ap opiado, de No elas Escocesas»1 º. En elación co n la li e a u a española, Blanco ue de los p ime os que acuñó el ópico de La Celes ina como la segunda ob a en impo ancia de nues a his o ia, desp ué s del Qui- jo e, na u almen e. Y llegó incluso a de ec a en e los dos au o es una línea de con inuidad y una sin onía es ilís ica, «de modo que es imposible lee es a ob a (La Celes ina) si n ene p esen e, a cada paso, a aquel incompa able homb e [Ce an es), hono de lo s que hablan la lengua cas ellana» 11 . Simili udes que se de i an, a juicio de Blanco, del hecho de que an o Rojas como Ce an es ue on maes os en pin a las cos umb es de sus espec i os iem- pos, y que «ni en lengua je, ni en sen imien o, ni en nada de cuan- o dis ingue a un esc i o de o o, se halla la meno a iación. Todo es paño de una misma ela» 12 • Y has a elaciona el deseo de Rojas de cela su nomb e con la in ención ce an ina de Cide Hame e Benengeli 13 . Blanco es á e lejando aquí, cla o es á, el pun- o de is a dieciochesco que alo a a Ce an es no po su capaci- dad pa a la icción si no po su cons umb ismo mo alis a. En eso co- JO. «Rc iaz os de Ja no ela ingl esa i ulada l 11 ·a 11/10 e». en Va i eda d es. 1 ( J 823 -24 ). p. 3 J. 1 1. En «R e isión de ob as. Ce/es i 11a ». Va iedades. 1 ( 18 23-2 4 ). p. 228. 12. lbid. 13. /bid. p. 256. Véase a es e espec o el abajo de E asmo Bu ccla. « La opinión de Blanco Whi e acc a del au o de La Celes1ina ». Re is a de Filología E.<pmi ol a. V)[ (1920). pp. 372-374. 220 ROGEUO REYES CANO incide, po ejemplo, con Cadalso, quien el p ólogo de sus Ca as Ma uecas habla del Quijo e como «la inmo al no ela en que [Ce - an es] c i icó con an o acie o algunas iciosas cos umb es de nues- os abuelos». Po la misma azón Blanco conside a una limi ación en ende la, como se había hecho en iempos an e io es, como un sim- ple lib o de isa. Y lamen a que los españoles del siglo XVII así lo en endie an, mien as encumb an injus amen e a Lope de Vega, au- o , en su opinión, no ablemen e in e io a Ce an es: «Si la ama de Ce an es c eció de día en día en su pa ia, no ue an o po el a e exquisi o con que es á esc i a su ob a como po lo di e ido de su asun o. La p ueba de es o se halla en la admi ación con que, al paso que odo el mundo eía con el Quijo e en la mano, daban el nomb e de Fénix a Lope de Vega, au o an in e io a Ce an es, que casi no puede en ende se cómo hay quien lo su a después de habe leído las ob as del e dade o Fénix de Es paña> > 14 • Lope. que «sob epujó» a Ce an es en la capacidad pa a « ep esen a » las hi s o ias, le ue, sin emba go, «in e io en alen os y e dade o genio » 5. De ahí las e i- cencias de Blanco pa a acep a Ja abla de alo aciones igen e en aquel iempo: «Hablan del siglo de o o de la Li e a u a Española; si po al siglo en endemos el iempo en que s us ingenios se es o za ban a emon a se a la al u a que los alen os nacionales pudie an habe alcanzado, no se ía di ícil de e mina la época. Pe o el que en ienda que el gus o y el sabe es u ie on jamás bas an e di undidos en ella pa a que la opinión pública ace ase a da Ja palma a quien la me e - cía, se engaña absolu amen e. Véase si no la jus icia con que Lope de Vega se lle ó el aplauso nacional, en an o que Ce an es esc ibía pa a ene que come , y casi pedía limosna en sus p ólogos» "'. Los esc úpulos de Blanco an e Ja igu a de Lope hay que en en- de los como una mues a de Jos esabios ilus ados en e a la come- dia española del Siglo de O o. Pe o la a i mación de la supe io idad del genio ce an ino apun a ya a una u u a idea c í ica de la que Blanco puede conside a se como uno de sus p ecu so es, pues en- cuen a en la locu a de don Quijo e una «dignidad» que po desg acia no io e lejada en los g abados de los ilus ado es ingleses de Ja ob a, que «no alcanza on a e leja , en gene al, el e dade o ideal de 1 4. « Esbozo de la his o ia del e n en di mien o en España». Va iedades. 1 ( 18 23), p. 111. 15 «El es imonio engado. comedia de Lnp e de Vega ». Va iedades. T ( 1823- 2-1 ). p. 247 . 16. //>id . p. 25 3. EL CERVANTISMO DE JOSE BLANCO WHITE 221 don Quijo e. És e es, en e dad, el de ec o uni e sal de las láminas y pin u as ela i as al caballe o andan e de la Mancha. En ellas apa ece como una bu da ca i ca u a; pe o, a pesa de algunas indecisiones en el espí i u de Ce an es, es e iden e que és e no concibió su don Quijo e como un obje o de mo a. Hay una dignidad en su locu a que sólo una men e ulga , ya sea la de una Ma i o nes, ya la de una duquesa, puede deja de ad e i y espe a » 17 . Respe o pa a la dignidad de la locu a del hé oe -la locu a posi i- a de iliación e asmiana- es lo que Blanco pa ece ein idica en es e esc i o de 1840 en el que, sin emba go, desliza una le e obje- ción al de ec a en el espí i u de Ce an es «algunas indecisiones» en el azado del pe sonaje. Es as indecisiones p ocede ían de la mezcla en e ex a agancia y nobleza, en e la se iedad de don Quijo e, p o- o ipo de pe sonaje caballe oso y modélico, y los dispa a es de su demencia. Y ambién de la dudosa e icacia «his ó ica» de un lib o que, a pesa de su genialidad, ce cenó en exceso la endencia imagi- na i a de la li e a u a española: «La a ición de los españoles a ob as esc i as en es ilo o ien- al y llenas de icciones de encan os y de se es sob ena u ales, ab ió, en mala ho a, la pue a a mil ex a agancias en la mul- i ud de lib os de caballe ías. La inmo al ob a de Ce an es hizo en b e e que su nación diese en el ex emo opues o; y, de no gus a más que de hechice ías y es iglos, ino a cae en una apa ía de imaginación que no da ni admi e una islum- b e del uego que el clima y los á abes les comunica on en o o iempo. Yo con ieso que, a pesa de mi admi ación del Quijo e, he enido po muchos años la sospecha de que sus e ec os mo ales y li e a ios no ue on a o ables a la nación española. Es a sospecha c ece en mí de día en día. Es ci cuns ancia bien no able que poseyendo Ce an es los se n imien os más delicados y caballe escos, de los cuales nos da una pin u a admi able en su hé oe, no echase de e que el p esen a los combinados con locu as idículas en una mi sma pe sona, y el hace que es as locu as esul asen de las cualida- 17 «T h ~ pic o ial Shakespca c», The C is1iw1 Teache , 11. 7 ( 1840). en José M' Blanco Wh i l~ . Ohm i11¡:/e . w. con un p ólogo de Juan Goy ísolo. Ba celona, Seix Ba al, 1974, pp. :126-:127. 222 ROGELIO REYES CANO des más nobles del pe sonaje, enlazaba pa a siemp e lo idícu- lo con Jo caballe oso, y el en usiasmo del alo y nobleza con la ex a agancia y la locu a. El alma de los pueblos mode nos, el espí i u que los eanimó, dándoles in di idualidad y cmác e después que la uina del Impe io Romano dejó a la Eu opa exánime, se o mó de la mezcla del alo y gene osidad, sen- sibilidad y a do de los del Mediodía. En semejan e ca ác e la imaginación iene el mayo in lujo, mejo di é, sin ella no es posible que exis a. Ce an es, si n in en a lo, le co ó las alas y con ibuyó a la ob a, en que la casa de Aus ia se empleaba, de educi a los españoles a me os ins umen os pasi os con que es ablece su despo ismo. Los españoles del siglo XVII pe die on lo que pudie a llama se el noble y gene oso quijo- lismo de la edad an e io . Quedóles el al o obs inado con que pelea on bajo los Felipes con a su p opia libe ad y la de la Eu opa; pe o de gene ación en gene ación ue on pe diendo aquella lozanía de ingenio, aquella esplendidez de ca ác e de que an os asgos emos en Ja his o ia de los siglos ca o ce y quince, sin que es e nada más de lo que e an que una especie de uego ahogado en cenizas. No quie o deci que es o sea o almen e e ec o de la ob a del incompa able Ce an es; pe o no puedo menos de c ee que el Quijo e con ibuyó a p oduci lo. Dominaba, en e dad, en la nación española un mal gus o a o able a las icciones ex a agan es de los lib os de caballe ía; pe o es a a ición de- bie a habe se co egido, no so ocado. Las a mas de lo idículo son ins umen os en enenados que en ez de co a exc ecen- cias, des uyen el o al de lo que hie en» 18• Vemos en es e in e esan e ex o una es icción al Quijo e ealiza- da po Blanco desde una pe spec i a ya en e ame n e omán ica, sal - pimen ada, desde luego, de no pocos esabios de ex acción ilus ada. Pe spec i a omán ica po que al ponde a la e osimili ud es é ica de las na aciones in e osímiles, ei indica el alo de la imaginación y es ima que, en ese sen ido, el Quijo e ino a elimina la endencia a 18 «S ob e el place de las imagi nac ion es in e osím il es », Va ieda des, l ( J 824. pp. 414-415. El. CERVANTISMO DE JOSE B LANCO WHITE 223 ---- lo ma a illoso p opia de la li e a u a an e io . Posición que ecue da el p un o de is a de au o es como Ga cía de la Hue a y Cadalso, quienes «c i ican a Ce an es que acaba a co n el espí i u caballe esco en España»1'1, si bien Blanco a más lejos y lo p oyec a al pl ano de la eo ía li e a ia al ein idica una es é ica de la a n asía no o iamen- e exage ada po los lib os de caballe ías pe o año ada después como una ca encia en la c eación li e a ia española, p i ada de la e a ima- gina i a que «el clima y los á abes le comunica on en o o iempo». Lamen a, pues. que la apa ición del Quijo e supusie a, pa adójica- men e, la desapa ición de un «quijo ismo» que, según él, animaba la ida y la li e a u a de nues o paí s an es de la ll egada de la dinas ía aus iaca, dinas ía que, juzgada con c i e ios ípicamen e ilus ados, se ocupó -d ice Bl anco-- de « educi a lo s españoles a me os ins u- men os pasi os con que es ablece su despo i smo». Es deci , el Qui- jo e, en su in ención de acaba co n la a n asía caballe esca, se asocia, al ez con a la olun ad del mismo Ce an es. a la labo nega i a de los Aus ias en el o den polí ico e id eo lógico. En elación con esa isión posi i a del «qu ij o ismo» hay en es e a ículo o a id ea que asluce ya una sensibilidad omán ic a. Nos e e imos a la conside a- ción de don Quijo e como pe sonaje modélico y hé oe a imi m· en el sen ido espi i ual y mo al, en su ac i ud de homb e. 20 Idea que an o ju ego da á en el ce an ismo de la p ime a mi ad del sigo XX, y en especial en el juicio unamuniano. Esa nos algia del iejo o ien alismo medie al de la li e a u a espa- ñola. la a lu sión al clima como de e minan e de la an asía popula y la co elación en e espí i u nacional y li e a u a son nociones de nu e o cuño y e lejan la ópica omán ica que Blanco había asimilado en In- gla e a. Pe o, según indicamos an es, es e alioso a ículo suyo sob e 19. Véase. a eslc c>pcc o, J. Al á ez B a i cn os. op. cil. p. 18 1. Y l os abajos de F. E icn e. «De Maya ns a Capmany: L ec u as españolas del Quijo e en el sig lo X V111 ». Acws cid Co/oc¡u io ce1w111 i1111. cd. Th. Be chcm y H. Lei enbe gc . Muns e . 1 98~. pp. 27-47: José Ma ía de Cossío. «Don Qu ijo e y l os e ud i o s a la i ole a». Bole i11 de la Biblio e n Mm é 11 - de~ Pe/ayo. Vlll ( 1926). pp . 232-2 3~ : y A. Ra mí cz A aújo. « El ce an ismo de Cadalso. Th e J<o111a 11ic Re 1 ·iell'. XL lll ( 1952). pp. 256-265. 20. En la lín ea que lo explica F. Aguila Pi ñal, «Ce a n es en el siglo XV lll » op . ci 1.. p. 163. a cuen a de la isión que Quin ana enía de don Quijo e como «cl m;ís disc e o y i uo so de los homb es». Y en el sen ido po si i o de la palab a «qui jo i smo » al como lo io Ja loso ía idealis a alemana. como i encia p o unda y exal ada de cualquie ideal hum ano . Véase igualmen e F. Aguila Piñal, « An e so y e e so del quijo ismo en el siglo X V!ll csp m i<) I». Anales de li emlll a espwiola de la Uni e sidad de Alican 1c , 1 ( 1982), p. 216.