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La escultura figurativa negro-africana y las vírgenes entronizadas medievales dos mundos "no tan distantes"

Albarrán Fernández, José Vicente

Abstract

No debe parecernos extraño que a partir de un sentimiento de atracción por una determinada cultura, pongamos por caso la escultura clásica griega del periodo arcaico, continuemos evolucionando hasta sentirnos del mismo modo atrapados por la belleza de otras civilizaciones y periodos artísticos, como la egipcia, el románico, el arte africano,... Todos ellos participan, en mayor o menor medida, de unas circunstancias contextuales que parecen englobarlos, y que se traducen en un lenguaje artístico similar. Esta, puede ser una oportunidad inmejorable para pararnos a reflexionar sobre el tema y cuestionarnos sobre la costumbre de estudiar y estructurar la historia del arte de manera fragmentada. ¿Porqué no aportar una visión más interrelacionada de los diferentes estilos y periodos artísticos? Sin duda, ello conduciría a un estudio mucho más enriquecedor, basado en el razonamiento y el análisis, ya no sólo de la obra de arte, sino de los condicionantes que han llevado a diferentes civilizaciones, algunas de ellas muy alejadas en el espacio y el tiempo, a adoptar, en sus expresiones plásticas, un lenguaje artístico muy parecido. Se debe concebir el arte como una expresión de sentimientos e inquietudes del hombre, que se haya condicionado por su entorno y experiencia. Con el objeto de concretar más el campo de estudio, analizaremos la similitud entre dos culturas, aparentemente muy distantes, como son la negro-africana y el arte románico; centrándonos, especialmente, en la escultura africana, por razones obvias. Nuestra intención y deseo pasa por contribuir al derrumbamiento de ese "muro" que han construido y que permanece aún en nuestros días.

Full text

La escul u a igu a i a neg o-A icana y las í genes en onizadas medie ales dos mundos "no an dis an es". Jose Vicen e Alba án Fe nández 1. In oducción. No debe pa ece nos ex año que a pa i de un sen imien o de a acción po una de e minada cul u a, pongamos po caso la escul u a clásica g iega del pe iodo a caico, con inuemos e olucionando has a sen i nos del mismo modo a apados po la belleza de o as ci ilizaciones y pe iodos a ís icos, como la egipcia, el ománico, el a e a icano,... Todos ellos pa icipan, en mayo o meno medida, de unas ci cuns ancias con ex uales que pa ecen engloba los, y que se aducen en un lenguaje a ís ico simila . Es a, puede se una opo unidad inmejo able pa a pa a nos a e lexiona sob e el ema y cues iona nos sob e la cos umb e de es udia y es uc u a la his o ia del a e de mane a agmen ada. ¿Po qué no apo a una isión más in e elacionada de los di e en es es ilos y pe iodos a ís icos? Sin duda, ello conduci ía a un es udio mucho más en iquecedo , basado en el azonamien o y el análisis, ya no sólo de la ob a de a e, sino de los condicionan es que han lle ado a di e en es ci ilizaciones, algunas de ellas muy alejadas en el espacio y el iempo, a adop a , en sus exp esiones plás icas, un lenguaje a ís ico muy pa ecido. Se debe concebi el a e como una exp esión de sen imien os e inquie udes del homb e, que se haya condicionado po su en o no y expe iencia. Han anscu ido miles de años y, sin emba go, de e minados aspec os inmanen es al se humano han pe manecido in a iables a lo la go de la e olución de la humanidad: la necesidad de c ee en se es supe io es, de elaciona se con o os indi iduos, e c. Con el obje o de conc e a más el campo de es udio, analiza emos la simili ud en e dos cul u as, apa en emen e muy dis an es, como son la neg o-a icana y el a e ománico; cen ándonos, especialmen e, en la escul u a a icana, po azones ob ias. Nues a in ención y deseo pasa po con ibui al de umbamien o de ese "mu o" que han cons uido y que pe manece aún en nues os días. 2. Descub imien o del a e a icano. Pa a comenza , se ía con enien e analiza el concep o que se ha enido y se iene del a e a icano. Tu imos que espe a mucho iempo pa a que el a e neg o de nues o ecino con inen e ue a obje o de es udio; es o no ocu ió has a que Eu opa ex endió su dominio sob e Á ica. Se á Leo F obenius el p ime eu opeo que inda homenaje a las ci ilizaciones neg as, a inales del siglo pasado. En su ob a analiza la ac i idad es é ica de los neg os. El segundo acon ecimien o impo an e u o luga en 1879, en Pa ís, donde se unda el Museo de E nog a ía del T ocade o, que se con i ió en el p ime museo dedicado exclusi amen e a las a es y o icios de los pueblos no eu opeos. En es os úl imos años de siglo se ealiza án a ias exposiciones de a e a icano en los Países Bajos. Pe o el momen o cla e se p oduce cuando el "A e ingenuo", en Eu opa, log a ascende a la escul u a a icana al ango de "a e"; pues has a en onces no pasaba de se una "cu iosidad". Es e mé i o le co esponde a los pin o es au es, cubis as y exp esionis as. Se a ibuye a Vlaminck se el p ime o que es imó el a e neg o en su jus o alo . De igual modo, De ain y Picasso comp endie on el pa ido que se le podía saca a sus concepciones plás icas, adap ándolas a su pin u a. Más a de, Modigliani pone sus ojos, ambién, sob e el con inen e a icano. Mien as que los exp esionis as alemanes a endie on más a su "con enido emocional", los cubis as se mos a on más in e esados po el "ca ác e a qui ec ónico" de que es án p o is as las escul u as a icanas. En cualquie caso, ya se de ec a on mues as de in e és po es e a e, en épocas an e io es. Se sabe que Ca los el eme a io, en 1470, adqui ió algunas escul u as; po su pa e, Diego Cao, un po ugués, adqui ió o as piezas del Congo, en 1486; ... Sin emba go, ales ejemplos no dejan de se casos aislados; es más, incluso, en nues os días, puede que ales ob as no ocupen el luga que le co esponden. En cuan o al a e medie al eu opeo, ocu e algo pa ecido, simplemen e enemos que hace alusión al an enomb ado " únel oscu o", con el que se ha enido de iniendo, en nues as escuelas e ins i u os, a es e pe iodo de la his o ia eu opea. 3. Con ex o geog á ico y climá ico del con inen e a icano. A ica es una g an península, únicamen e unida a Asia po una minúscula po ción de ie a. P esen a, en gene al, impo an es di icul ades o og á icas, al igual que muy du as condiciones climá icas, que han condicionado du an e mucho iempo su aislamien o. Si excep uamos el Mag eb, en el no e, y el ex emo su , no encon amos apenas zonas empladas, sí g andes ex ensiones de a dien es desie os y densas, cálidas y húmedas sel as. Como consecuencia, sus suelos suelen se bas an e pob es en humus y, po ello, poco é iles y poco adecuados pa a el desa ollo de la ag icul u a. Es indudable que, aunque no que amos cae en el ópico ace ca de la imagen con que se suele p esen a a Á ica, odos es os condicionan es na u ales ienen que habe in luido ex ao dina iamen e en sus cos umb es, ca ac e es y, po supues o, en la mane a con que plasman sus inquie udes en sus ob as a ís icas. 4. Acon ecimien os his ó icos. Es el momen o de en a a analiza cie os acon ecimien os his ó icos que han condicionado su cul u a. En p ime luga , señala emos la in asión de los á abes, que u o luga , después de la mue e de Mahoma, en el siglo VII; los cuales se in e na on en el con inen e a icano a a és del is mo que lo une con Asia Meno . Po o o lado, el es echo de Gib al a , que más que una sepa ación, ha supues o un puen e con Eu opa. Po allí, los á abes, a p incipios del S.VIII, se in oduje on con sus opas en nues o con inen e. Finalmen e, el Ma Rojo, ambién si ió de lazo de unión con A abia, con quién se lle ó a cabo in e cambios e, incluso, en ocasiones, expediciones gue e as. Se sabe ambién que desde el siglo VIII, indios y á abes ecuen a on las cos as de A ica o ien al. Po su pa e, los enicios es ablecie on ac o ías en el li o al medi e áneo; la más esplandecien e de las cuales ue Ca ago, undada a p incipios del siglo IX a. de C., con i iéndose en base del impe io púnico. El papel de es a ciudad ue impo an e, pues si ió de enlace con los países del in e io , con quien se es ableció una impo an e ed de come cio. Es a ciudad suminis aba a es os países sal, ejidos, id ie ía,... a cambio de o o, ma il y escla os. Más a de, Roma unda nume osas ciudades en la que ue su p o incia, Á ica, u ilizándola como su g ane o de igo, sin desa olla la he encia come cial de los ca agineses. En el in e io del con inen e se expe imen a on, en las g andes ías na u ales, mig aciones, algunas iolen as. Especial mención me ece el su imien o c uel que ocasionó la a a de neg os, lle ada a cabo po los eu opeos du an e es siglos y medio, desde el siglo XVI has a el XIX. La causa de la p oli e ación de es e lamen able come cio humano ue la impe iosa necesidad de mano de ob a de los plan ado es blancos en Amé ica y las An illas; es os no podían con a con los indios, eacios a los abajos ag ícolas, o, simplemen e, po que e an eliminados. Es e come cio ma í imo implicaba la expo ación a Á ica de pól o a, a mas de uego y alcohol, el aslado de a icanos al Nue o Mundo, donde e an endidos como escla os, y, inalmen e, la impo ación de p oduc os ob enidos de es a desa o unada mano de ob a hacia Eu opa (po ejemplo, la caña, de la que se ob enía el azúca y el on). P ime o ue on los po ugueses, después los holandeses y los ingleses y, po úl imo, los anceses. En el siglo XVIII se llegó al apogeo del come cio de escla os. Resul a i ónico que, g acias a es as p ác icas de escla i ud que an o daño causa on, se di undie a la cul u a a icana po luga es an dis an es de su cuna; dando luga a odo ipo de mani es aciones cul u ales: los cul os sinc e is as del B asil, el udú hai iano, el jazz, e c. El come cio de escla os, p ohibido en Ingla e a en 1807 y en F ancia en 1815, dio paso a una ca e a ulgu an e de las naciones eu opeas po asegu a se nue os me cados. Su obje i o e a, una ez más, consegui ma e ias p imas, po lo que empeza on a aden a se en el con inen e, iniciándose una sis emá ica explo ación de Á ica. A ines del siglo pasado, Á ica había sido epa ida. Después de la segunda gue a mundial, se inició la e a de la descolonización. Es indudable que es a colonización u o, necesa iamen e, que ene sus consecuencias en sus habi an es, in oduciendo p o undos cambios en sus idas. Pe o no odas ue on nega i as, ya que se expe imen ó un p og eso en el campo écnico y sani a io. O a consecuencia ue, sin en a en alo aciones, la expansión del c is ianismo e islamismo, eligiones mono eís as. F u o de es as con e siones, sus mani es aciones plás icas se ie on, igualmen e, me amo eadas. La con e sión a alguna de es as dos eligiones implicó unos cambios ine i ables en sus mani es aciones a ís icas. Así, en aquellos pueblos donde se p odujo un con ac o con el c is ianismo, es muy habi ual encon a escul u as donde los emas han sido omados del An iguo o Nue o Tes amen o. Po el con a io, en aquellos pueblos que han expe imen ado la in luencia del islamismo, no exis en apenas igu as idimensionales, pues el Islam e en es as un sus en o de idolola ía. Como consecuencia de es e desa aigo de sus c eencias y cos umb es ances ales, el a e se ha ido iendo p i ado de la ex ao dina ia ue za mo iz que, o iginalmen e, lo ca ac e izaba. Se obse a una cie a degene ación de la escul u a adicional. Resul a muy is e e como los neg os a icanos se si en, cada ez más a menudo, de u ensilios de p ocedencia eu opea, en luga de las he amien as, que an año, ab icaban ellos mismos. Has a aquí hemos hecho un b e e epaso po la his o ia de Á ica, du an e y después de la p esencia de los eu opeos en su suelo. Desa o unadamen e, no se posee apenas in o mación esc i a sob e su his o ia p ecolonial; po lo que el in es igado debe acudi a las uen es o ales ecogidas, cuando el con inen e se ab ió al mundo, si desea conoce sus adiciones más ances ales. 5. La escul u a igu a i a en el Á ica neg a. Tendencias escul ó icas. An es de con inua aden ándonos en el ema, es p eciso deja cons ancia de la insóli a impo ancia de la escul u a en la ida de la mayo ía de las sociedades neg as. Supone, sin luga a dudas, una apo ación de Á ica al a e uni e sal. Ya imos como, pa a los a is as occiden ales, el a e de los a icanos supuso una guía y un es ímulo. En cuan o a sus o ígenes, casi oda la escul u a a icana debe su exis encia a las sociedades ag ícolas es ablecidas en la sabana y en las zonas sel á icas. Pe manece unida, en g an medida, a cul os encaminados a esponde a las necesidades i ales: la ecundidad de las muje es, la salud de los indi iduos, la e ilidad de los campos, e c. En cambio, los ganade os nómadas, la mayo ía de eligión islámica, no han p oducido nada no able en la escul u a. En las sabanas el paso de la es ación seca a la llu iosa cons i uye un pe iodo de p i ación e, incluso, a eces de ayuno. Ago ados los p oduc os de la cosecha, no siemp e adminis ados p e iso amen e, y no con ándose con o os ecu sos, no es a a la apa ición del hamb e. En las egiones sel á icas se p ac ica la ag icul u a, pe o de un modo peculia . En ambas zonas, la c ía de ganado meno , la caza, la pesca y el espigueo, suminis an una ayuda impo an e pa a la alimen ación. En ningún momen o es e a e esponde al deseo de hace ala des de i uosismo o de ag ada ; no p e ende an o desc ibi como ins au a ealidades. En cualquie caso, aunque la escul u a es más ecuen emen e poco na u alis a, en muchos casos llama la a ención po su excesi a udeza, en ocasiones, como es el caso de I é, se llegó a desa olla ep esen aciones del os o humano de una g an pu eza o mal y un al o sen ido na u alis a. Es impo an e se conscien es de la ex ema a iedad de sus mani es aciones a ís icas, muy a menudo desconocida. Cuando ienden al na u alismo lo hacen, gene almen e, con el cuidado de ep oduci el ipo é nico. Es a endencia se opone al esquema ismo de la sabana, en donde los obje os se en educidos a sus líneas esenciales. Pe o ambién se han es ablecido di isiones según el a amien o del os o, dependiendo de si se abajan más las o mas cónca as o con exas; es as úl imas esponden al es ilo pu amen e neg o, más an iguo. Así como o as di isiones se han basado en el ealismo o exp esionismo de sus igu as. Po úl imo, enemos la in luencia de los concep os islámicos, que enuncian al an opomo ismo. En cuan o a las ob as en las que sus au o es no han enido una in ención na u alis a, es as nos sugie en una sensación de g andiosidad, de inmo ilidad y de e dad, pa ecen "más e dade as que la e dad misma". Según Eins ein, pa a los escul o es a icanos la es a ua es la ealidad mí ica y ence ada sob e sí. Una es a ua que es un Dios o, al menos, un ecep áculo de una di inidad, sólo puede e es i una apa iencia de cosa en sí, en luga de p esen a se como una c eación a i icial. Cada pa e de la escul u a exp esa el sen ido que iene pa a ella misma; su in eg ación se ope a en unción de la necesidad de da al conjun o una " o ma ce ada y he mé ica", que le con ie e su p opia ealidad. Los neg os saben c ea ob as de jus as p opo ciones, pe o no debemos en ende lo con espec o a las p opo ciones na u ales, sino en cuan o a que pe siguen o as cualidades, como la a monía, la i meza de su es uc u a y la ne a o mulación de de e minados de alles, de un g an pode de con icción. 6. Fines de la es a ua ia a icana. Las p oducciones plás icas neg oa icanas esponden, en su g an mayo ía, a ines eligiosos-mágicos; son mani es aciones de g andes p incipios e ideas gene ales. El escul o neg o pa e de la idea de Dios a la igu a que lo ma e ializa, en luga de alza a la belleza di ina las mues as de humanidad en que se había inspi ado. Se a a, gene almen e, de obje os de uso i ual. Pa a que u ie an oda la e icacia deseada, debían se lo más bellos posibles; e a necesa io que ag adasen a los dioses y a sus an epasados. Así, en es os casos, el alo uncional se mues a es echamen e inculado a una calidad es é ica. Más adelan e habla emos sob e su concep o de belleza. Resul a cu ioso, cómo a pesa de que casi odos los pueblos a icanos c een en la exis encia de un g an Dios c eado , y lo in ocan en sus plega ias, jamás lo ep esen an en ninguna escul u a. Las es a uas son consag adas a di inidades secunda ias o an epasados, a quienes se di igen como mediado es en e el homb e y esa di inidad sup ema, o a espí i us u o as po encias de segundo o den, a las que in e esa in lui . Pe o siemp e suelen ep esen a a una sola pe sona o, a lo sumo, dos, como ocu e con las ma e nidades. Suelen adop a una posición muy sencilla y es able. Pe o es as p oducciones plás icas esponden además a o os ines: sociales, ya que de e minados obje os-ado nos exp esan la posición social que se ocupa den o del g upo, polí icos, de p es igio, de juego, e c. En cualquie caso, odas es as ob as de a e ienen siemp e una u ilidad y, po an o, no se co esponden con lo que conocemos po "a e po el a e"; aunque es o no excluye que puedan susci a una eacción es é ica en e los neg os a icanos. 7. Concep o de belleza en los neg os a icanos. El neg o a icano asimila la belleza al concep o de bondad y, sob e odo, de e icacia. Pa a ellos una buena acción es cali icada como bella. Así, la bella másca a o el bello poema es aquel que p oduce en el que lo escucha la emoción deseada: is eza, aleg ía, e o , e c. El esc i o Claude Roy hace no a que los dialec os a icanos sólo ienen, en su mayo ía, un adje i o pa a cali ica lo bello y lo bueno. En el g iego clásico ocu ía lo mismo, pues aga hos signi icaba a la ez bello, bueno y alien e en la gue a. Es impo an e deja cons ancia de la exis encia de una acusada sensibilidad a ís ica en es os pueblos. Son muchos y a iados los indicios que es imonian la capacidad que ienen pa a ap ecia la belleza. En cie as sociedades a icanas adquie en una impo ancia ex ema la es é ica del cue po; son muy cuidadosos con su apa iencia. Podemos habla , incluso, de códigos de belleza emenina. Exis en p e e encias po los cue pos de cuellos la gos, así como ambién po los c áneos ala gados; en algunas zonas, se los comp imen con made as y se hacen peinados que po encian es e ala gamien o. La coque e ía emenina se mani ies a ambién en el iejo con inen e, desean engo da an es de casa se, colo ean su piel, se co an y liman los dien es, se colocan a os en sus labios, na iz y o ejas; dis ienden el lóbulo de las o ejas y sus labios con pesados discos, se de o man los ombligos, esca i ican sus cue pos, se hacen a uajes que ienen una unción social... También se ealizan mu ilaciones, la más ecuen e en el homb e es la ci cuncisión, en la muje la escisión; que se con ie en, al mismo iempo, en una iniciación y una p ueba. Es os i uales son concebidos como una ies a, dada la impo ancia que es os pueblos a ibuyen a ales cos umb es. En cuan o a los colo es, el ojo, con el que muchos pin an sus cue pos, es símbolo de ue za y ida; aunque ambién puede in e eni es e colo en el a uendo une a io, como señal de duda. También se u iliza el ojo como e igo izan e que se aplica al cue po del en e mo. Po su pa e, el colo blanco apa ece elacionado con la mue e; mien as que el neg o se u iliza en las ce emonias de los jó enes iniciados, danzas, e c. 8. Las másca as y los i uales. El enmasca amien o se emon a a iempos p ehis ó icos; enemos cons ancia de ellos en algunas pin u as upes es, donde apa ecen ep esen aciones de pe sonajes enmasca ados. El in de la másca a es mos a en acción a se es ambiguos, imágenes y ealidades a la ez; gua da una elación di ec a con la iniciación, una enseñanza que los ecién llegados eciben de los mayo es, y cuyo sec e o deben gua da . Los homb es echazan su pe sonalidad co ien e pa a con e i se en se es que se ace can a un es ado de sob ena u alidad. Las másca as pueden se más o menos complejas, pe o casi siemp e es án ca gadas de de alles plenos de sen ido, con un g an sis ema de símbolos iconog á icos que encie an el o igen de la adición. Pueden es a con eccionadas po mul i ud de ma e iales: made a, ma il, b once (en Á ica se conocía el sis ema de undición a la ce a pe dida an es del con ac o con los eu opeos),... Suelen ado na se con conchas, g anos, mechones de pelo o pequeños obje os de p ocedencia eu opea, como: espejos, id ios, a eces, incluso, es án ecubie as de me al. Hay másca as que imp esionan po su ca ác e ealis a, o as po su elegancia geomé ica y o as po su espí i u iolen amen e exp esionis a. En cuan o a sus dimensiones a ían ambién. La másca a es á do ada además de un pode ope an e; esponde al animismo. Se u iliza pa a i os conce nien es a di un os, a las po encias dueñas del suelo o bien pa a el eje cicio de unciones de con ol social o policial. Las danzas con másca a se ejecu an gene almen e an e un público, algunas eces es ingido. Puede i acompañado de ea o y de juego. Indudablemen e, el enmasca ado iene la in ención de mani es a se y causa imp esión, de modo que debe es a muy dis anciado del mundo co idiano. La másca a o ece un aspec o an ás ico, que muy a amen e encon amos en la es a ua ia. Pe o la másca a es ambién un obje o sag ado, y, como al, se conse a en un luga p i ilegiado, lejos de la mi ada de los p o anos. En ocasiones, las másca as son p o egidas con p ohibiciones se e as que impiden el ace camien o a ellas de muje es y niños. Algunos pueblos pe mi en que muje es y niños engan sus másca as p opias, aunque dis in as a las de los adul os. Así pues, odas es as mani es aciones ponen de mani ies o el ex ao dina io alo que se le da al ce emonial, some ido a una eglamen ación inal e able; la a acción que sien en po los ado nos, ya que hay una endencia a ado na lo odo; así como po la música y la danza, las cuales in e ienen ampliamen e en los i uales y en el abajo. También son de i al impo ancia pa a sus idas las ies as, el sen ido ea al y, po supues o, la eligión y la magia, que es án ligadas a odas las ac i idades, incluso a las más co idianas. 9. Ma e iales de la es a ua ia neg o-a icana. Cuando hablamos de la escul u a a icana debemos se conscien es de que ha habido una masi a desapa ición de es as, unas eces po la pu e acción de la made a, o as po desin e és po su conse ación, simplemen e. Muy pocas eces se elabo a on con ma e iales que pudiesen esis i el paso del iempo. Como dice Goloubew, el a e a icano neg o es el pac o en e el homb e y la sel a, es a p es a al homb e sus esencias bellas pa a que haga sus dioses; a cambio le dice que haga a es os a su semejanza. Se p oduce, pues, una supe i encia del á bol en su me amo osis en es a ua. Pe o la made a no es a ada o dina iamen e como si de un simple ma e ial se a a a, se llega incluso a ealiza i uales con el in de e i a el esen imien o del espí i u que eside en el á bol de ibado. Po ello, el escul o suele ap o echa el aspec o acciden al de la made a, no debiendo se conside ada como igu a des inada a "pa ece " más que a "se ". Vol iendo al ema de su conse ación, el neg o a icano, a menudo, ealiza en sus escul u as epa aciones, sin emba go, si lo c ee con enien e, no duda lo más mínimo en eemplaza aquella que ya no cumple su unción, po o a nue a, po sag ada que es a sea. A de e minadas escul u as se les inco po an ing edien es a los que se les a ibuyen i udes y p opiedades especiales. A al e ec o, pueden es a p o is as de un ecipien e en el ien e, donde se deposi an ales sus ancias; siendo ce adas ecuen emen e con un espejo. A es as es a uillas de made a se les llama "de elica io". En cuan o a las dimensiones de la es a ua ia neg o-a icana, a ían de pequeños o ma os, has a escul u as de dos me os de al u a. 10. El escul o socialmen e. La enseñanza del o icio. En cie os países, el escul o es muy es imado en la sociedad; su oz pesa en las decisiones de los consejos de las aldeas. Incluso el je e equie e su consejo pa a las decisiones impo an es. También iene conocimien os de magia, a menudo. En de ini i a son muy ap eciados po su alen o. En lo e e en e a la enseñanza, en Á ica no exis e una c í ica ins i ucionalizada. El ap endiz se limi a a obse a e imi a lo que hace el maes o. Luego es e le juzga, pudiéndole incluso pega si c ee que es á mal lo que ha hecho. 11. Re lexiones. Es el momen o de e lexiona sob e los dis in os aspec os an e io men e e e idos sob e Á ica, alo ando los pa alelismos exis en es con la sociedad medie al eu opea y los ma ices di e enciado es en e ambos mundos. Se ía in e esan e cues iona nos si dos en o nos an ad e sos pa a el homb e, eco demos que Eu opa es aba sumida ambién en cons an es gue as y epidemias, pueden, en mayo o meno medida, condiciona de e minadas simili udes es ilís icas. Sin duda, se ía in e esan e hace un es udio compa a i o, a lo la go de la his o ia, de las mani es aciones a ís icas lle adas a cabo en momen os c í icos. También se ía posi i o busca las posibles causas po las que an o el a e a icano como el medie al eu opeo han sido minus alo ados. Una ez más encon amos un pun o en común en e la es a ua ia neg o-a icana y las Ví genes Majes ad, ambas exp esiones a ís icas han sido concebidas con ines eligiosos. Son muchas las a inidades sob e el concep o de di inidad que se p e ende plasma en cada una de ellas. Así, en ambas cul u as, los i os eligiosos, muy habi uales, suelen es a siemp e p esididos po es as imágenes. En cuan o al é mino "bello", ambién en nues a cul u a encon amos cie a con usión; a menudo nos e e imos a una buena acción como bella. Po o o lado, son muchas las p ác icas ce emoniales y es i as de nues a eligión; sin i más lejos, la Semana San a, con los pasos, los naza enos, las elas, el incienso, la música; incluso enemos ese componen e mágico que supone e i i el momen o de la esu ección de Jesús, la cu ación de los en e mos, la ele ación a los cielos, e c. En ambos casos se u ilizan, incluso, el mismo ma e ial, la made a. Se ía in e esan e in es iga si exis e ese componen e de supe i encia de la na u aleza en la escul u a, como ocu e en la es a ua ia a icana. Sí encon amos cie a inculación de es as igu as con la na u aleza en las Ví genes Majes ad gó icas, las cuales son ado nadas con a ibu os na u ales, u as gene almen e, con una impo an e ca ga simbólica. En la Edad Media, cuando se es imaba indeco osa a una de es as Ví genes pa a se expues a al cul o de los ieles, se las hacía desapa ece po medio de un en e amien o en e eno sag ado. ¿Se pod ía asocia a esa misma idea que eíamos en Á ica de " eg eso a la na u aleza"?. Son in e minables las elaciones exis en es, menciona emos a g oso modo o as, como; el componen e sag ado en las escul u as de ambos mundos, po lo que es án des inadas a un luga p i ilegiado; la exis encia, en ambos casos, de imágenes- elica io; e c. 12. Ca ac e ís icas o males de las escul u as del Á ica neg a. Uno de los mayo es obje i os conseguidos po es e a e es la o ganización de las o mas, bien sea su elación po analogía o po con as e. Es á cla o que su ejecución ha Vi gen en onizada. Pa oquia Villa ue a. Desapa ecida. Fo og a ía: A chi o Ins i ución P íncipe de Viana o au o . Imagine ía medie al ma iana en Na a a. Gobie no de Na a a, 1988. Vi gen en onizada con niño. Zolina. Museo Diocesano de Pamplona. Fo og a ía: A chi o Ins i ución P íncipe de Viana o au o . Imagine ía medie al ma iana en Na a a, 1988.