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La última campaña del general Martínez Campos: Cuba, 1895

Navarro García, Luis

Abstract

Al estallar la insurrección de 1895, Martínez Campos fue enviado a Cuba confiando en su capacidad de “pacificador” supuestamente acreditada en El Zanjón. Pero no se le permitió aplicar la ley Abarzuza de autonomía de la isla, recién aprobada, ni se le proporcionaron tropas en cantidad y calidad suficientes. Fracasadas sus tentativas de negociación, después de la victoria de Peralejo, no pudo impedir la progresión de los rebeldes hacia Occidente. En diciembre de 1895, la larga batalla de Las Villas fue el verdadero desastre de España en Cuba.

Full text

La úl ima campaña del gene al Ma ínez Campos: Cuba, 1895 Luis Na a o Ga cía Uni e sidad de Se illa Al es alla la insu ección de 1895, Ma ínez Campos ue en iado a Cuba con iando en su capacidad de “paci icado ” supues amen e ac edi ada en El Zanjón. Pe o no se le pe mi ió aplica la ley Aba zuza de au onomía de la isla, ecién ap obada, ni se le p opo - ciona on opas en can idad y calidad su icien es. F acasadas sus en a i as de negocia- ción, después de la ic o ia de Pe alejo, no pudo impedi la p og esión de los ebeldes hacia Occiden e. En diciemb e de 1895, la la ga ba alla de Las Villas ue el e dade o desas e de España en Cuba. Toda una línea his o iog á ica u ina ia, cuando no pa idis a, ha eni- do dando a en ende que la úl ima gue a hispano-cubana, de 1895 a 1898, ue una con inuada sucesión de acasos mili a es españoles que culmina- on en el consabido Desas e. Bas a, sin emba go, p o undiza un poco en las uen es pa a ad e i que, si bien la con ienda comenzó de mane a ha - o des a o able pa a los españoles, p esenció desde el segundo año una pode osa ecupe ación de es os, has a hace p esumible su ic o ia inal en los p ime os meses de 1898.1De sue e que si en Cuba hubo un desas e colonial ue en 1895. Desas e has a hoy mal explicado, y que me ece ía un más amplio es udio. La úl ima gue a sepa a is a de la Cuba colonial comenzó, después de acasa a ios in en os, con el alzamien o del 24 de eb e o de 1895.2 1 Una p ime a ec i icación en es e sen ido p opusimos en Na a o Ga cía, Luis: “1898, la incie a ic o ia de Cuba”, Anua io de Es udios Ame icanos, LV-1, Se illa, 1998, págs. 165-187. 2 Pa a una in o mación gene al sob e es e con lic o éase Pé ez Guzmán, F ancisco: “La Re olución del 95. De los alzamien os a la Campaña de In asión”, en Ba cia, Ca men, y o os: His o ia de Cuba. Las luchas po la independencia nacional y las ans o maciones es uc u ales, 1868-1898, La Habana, 1996, págs. 430-546. Alonso Baque , Miguel: “El ejé ci o español y las ope aciones mili- a es en Cuba (1868: La campaña de Ma ínez Campos)”, en De Diego, Emilio (di .): 1895: La gue a en Cuba y la España de la Res au ación, Mad id, 1996, págs. 297-318. Na a o Ga cía, Luis: La inde- pendencia de Cuba, Mad id, 1992, págs. 349-365; y Las gue as de España en Cuba, Mad id, 1998, págs. 133-194. La celeb ación del cen ena io del 98 en iqueció no ablemen e el pob e pano ama de los es udios españoles sob e Cuba que e leja on los a ículos de Amo es Ca edano, Juan Bosco: “His o iog a ía española sob e Cuba colonial (1940-1989)” y Domingo Aceb ón, M.ª Dolo es: “His o iog a ía de las gue as independen is as cubanas. Siglo XIX”, ambos en Re is a de Indias, n.º 188, Mad id, 1990, págs. 257-264 y 243-255, espec i amen e. De las con ibuciones ecien es me ecen se des acadas las de Amo es Ca edano, Juan: Cuba y España, 1868-1898. El inal de un sueño, Pamplona, 1998; y De Diego, Emilio: Weyle , de la leyenda a la his o ia, Mad id, 1998. Tomo LVIII, 1, 2001 185 Alzamien o que debía habe se p oducido simul áneamen e en odas o la mayo ía de las seis p o incias en que es aba di idida la isla, pe o que sólo se p odujo ealmen e en la de San iago de Cuba, y es o en p opo ciones muy educidas. El capi án gene al Emilio Calleja, que es aba sob e a iso y había omado a ias medidas en los días an e io es, dominó ácilmen e los b o es que se p oduje on en La Habana, Ma anzas o Las Villas. Aunque no disponía de muchas opas —menos de 14.000 homb es en oda la isla; menos de 2.000 en la ex ensa, acciden ada y despoblada p o incia de San iago—, no c eyó que el caso ue a ala man e. En ió algunos con in- gen es po ma a Manzanillo y asegu ó que odo queda ía en paz en poco iempo. La pe u bación —se decía en La Habana y en Mad id— se ex in- gui ía po al a de combus ible. Pe o es a nue a insu ección p odujo desasosiego en España, donde po en onces se ul imaba la ap obación (13 de eb e o) y p omulgación (12 de ma zo) de la ley Aba zuza, que concedía a Cuba y Pue o Rico un con- side able g ado de descen alización o au onomía, como se enía pidiendo desde hacía medio siglo. Cosa cu iosa, algunos g upos de O ien e se habían suble ado al g i o de “¡Vi a España!” con el p og ama y la bande a au o- nomis a. Sagas a dispuso el en ío de unos miles de soldados a Cuba y ap o- echó la p ime a ocasión pa a p esen a la dimisión, de modo que el gobie no ecaye a en el pa ido conse ado . P esidido el nue o gobie no po An onio Cáno as, en él igu aban el gene al Azcá aga como minis o de Gue a y D. Tomás Cas ellano en la ca e a de Ul ama . Es e cambio aca eó la dimisión del capi án gene al Calleja y el nomb amien o, uni e - salmen e aplaudido, de A senio Ma ínez Campos pa a sucede le.3 La pe sonalidad de Ma ínez Campos En el momen o de se designado en 1895 pa a el mando en Cuba, Ma ínez Campos e a, como lo di á poco después el gene al Weyle , “el mayo p es igio mili a de España”, azón po la cual no se le debía habe expues o a un acaso. A sus sesen a y cua o años había acumulado una 3 Cáno as encon ó a Ma ínez Campos en el Senado y sin más p eámbulo le dijo que había llegado la ho a de exigi de su pa io ismo que ma chase a Cuba pa a que e minase la insu ección. El gene al, cogido de so p esa, mani es ó que aunque no le ag adaba mucho, es aba dispues o a i donde el gobie no le mandase. Re e e Delmas, Emilio: La Gue a de Cuba. Reseña his ó ica de la insu- ección cubana (1895-1898), Ba celona, 1899, 6 ols., 6.ª edición, I, págs. 134-135. LUIS NAVARRO GARCÍA Anua io de Es udios Ame icanos 186 ex ao dina ia expe iencia de la gue a —gue as ca lis as, gue as de Á i- ca, p ime a gue a de Cuba, gue a can onal—, así como una econocida compe encia eó ica —p o eso de la Academia de Es ado Mayo —. Había enido además una des acada ac uación polí ica como p o agonis a del gol- pe de es ado de Sagun o en 1874, alcanzando el g ado de capi án gene al en 1876 y la p esidencia del gobie no en 1879. En e es as dos echas había culminado una de sus más des acadas emp esas: la paci icación de Cuba median e el con enio del Zanjón en 1878. “El gene al, que es en la penín- sula el homb e de Sagun o, e a pa a Cuba el homb e del Zanjón”.4 Nadie dudaba de su b a u a. Uno de sus más signi icados ad e sa ios, el je e insu ec o cubano An onio Maceo, le econocía “pe icia mili a y a ojo no comunes”.5Aunque ambién se le econocían o as habilidades, que hacían deci a Pi y Ma gall que el gene al Ma ínez Campos e a “ an- o o más hábil pa a el manejo del o o que el de la espada”.6 Pe o no habían de al a le al gene al i ales y c í icos. En e es os igu ó el co onel Camps y Feliú, que sin ocul a su esen imien o, le con- sag ó odo un capí ulo, amén de o as menciones dispe sas, en la ex ensa ob a que dedicó a la Gue a de los Diez Años. Allí, negando sus mé i os, al iempo que le llama a olond ado, le a ibuye buena es ella: “ac i o como pocos, posee una na u aleza que nada inde; no econoce dis ancias y en Cuba lo mismo se cuidaba de que le siguie an 200 jine es que 50. Puede deci se sin exage ación que más que el gene al de un ejé ci o, es un ac i o explo ado de aza á abe que ía odo su po eni a la a alidad del des i- no”. Pá a o que pod ía ilus a algunos de los episodios que luego han de ocu i . Dice ambién de él: “ iene condiciones pa a se je e del E. M. de un buen gene al, o manda una di isión secundando los planes de un gene al en je e; pe o si se le ha de juzga como un g an capi án o un insigne gue- 4 Un au onomis a: Apun es sob e la cues ión de Cuba (1897), pág. 98. Los es ue zos del gene al po esol e el p oblema cubano en los días que siguie on al Pac o del Zanjón han sido anali- zados po Beck, Ea l R.: “The Ma ínez Campos Go e nmen o 1879: Spain’s Las Chance in Cuba”. Hispanic Ame ican His o ical Re iew, ol. 56, n.º 2, 1976, págs. 268-289. 5 Pied a Ma el, Manuel: Memo ias. Mis p ime os ein a años, La Habana, 1944, pág. 169. “Homb e alien e y audaz” le llama el his o iado cubano Casasús, añadiendo: “nos descub imos an e el alo y la se enidad de Campos”. Casasús, Juan E.: La in asión. Sus an eceden es, sus ac o es, su inalidad, La Habana, 1950, págs. 67-71. 6 Conangla Fon anilles, J.: Cuba y Pi y Ma gall, La Habana, 1947, pág. 223. Podemos aña- di el juicio del conspi ado Juan Gualbe o Gómez, a quien el gene al sal ó la ida: “España mandó a Cuba a un g an soldado, un habilísimo polí ico, y yo es oy au o izado y engo has a el de echo de deci ambién, un noble co azón: el gene al Ma ínez Campos”. Gómez, Juan Gualbe o: “Discu so en home- naje al mayo gene al An onio Maceo”, en la ecopilación de Emilio Roig de Leuchsen ing: Po Cuba lib e, La Habana, 1954, 381-392; ci a pág. 384. LA ÚLTIMA CAMPAÑA DEL GENERAL MARTÍNEZ CAMPOS: CUBA, 1895 Tomo LVIII, 1, 2001 187 e o, no iene, no, la alla de un O’Donnell, Espa e o y P im, ni la de o os muchos an iguos y mode nos gene ales, ales como Mu illo, O áa, Có doba (D. Luis), Mo iones y o os que no pasa on de enien es gene ales”. En la hoja de se icios de Ma ínez Campos, iene a deci Camps y Feliú, no cons an asal os a plazas de p ime o den, ni comba es he oicos, ni g andes ba allas ganadas, ni e i adas di íciles... “¿En cuán as acciones se ha ba i- do? ¿En cuán as ba allas, mandando, ha encido? ¿En qué momen os sup emos, de esos que elec izan a un mili a , se ha colocado, sable en mano, a la cabeza de un ba allón de cazado es, como P im en las inche- as de Cas illejos, o D. Baldome o Espa e o en el puen e de Luchana?”.7 También es as p egun as pod ían encon a espues a en su e ce a es ancia en Cuba, segunda como capi án gene al. Al igual que o os c í icos, Camps negaba a Ma ínez Campos el í u- lo de “Paci icado ”, po que a su juicio el Pac o del Zanjón había impedido una e dade a paz basada en una de ini i a ic o ia mili a , que es aba ya al alcance de la mano, y además el Pac o había enido an escasa igencia que inmedia amen e después es alló la llamada Gue a Chiqui a. O o esc i o coe áneo, En ique Piñey o, cubano e oluciona io del cí culo de Pa ís, esc ibió ace ca del nomb amien o de Ma ínez Campos pa a el mando de Cuba: “El iluso caudillo acep ó... Es aba él siemp e muy ce ca de c ee que su p esencia bas aba pa a imp imi en odo más a o a- ble aspec o. Dio de es a mane a una p ueba más de su incapacidad eal, de la supe icialidad de su memo ia y de su espí i u”.8 Es a ap eciación ca ece, sin emba go, de undamen o. Po el con a- io, Ma ínez Campos, que había de endido la pe manencia del capi án gene al Calleja en Cuba, pa ecía aba ido después de acep a ese mando. Según el conde de Romanones, cuando el gene al ue a despedi se de la eina egen e, és a “le io desco azonado y pesimis a: quedó con encida de que no e a el homb e pa a di igi la gue a”.9Y poco después, en la solemne despedida que se le hizo en Mad id, se le oyó mu mu a : “¡Quién sabe, quién sabe! Lo de aho a no es lo de en onces. Tan o a el cán a o a la uen e...”.10 7 Camps y Feliú, F ancisco de: Españoles e insu ec os. Recue dos de la Gue a de Cuba, Habana, 1890; (2.ª ed.), págs. 163-177. 8 Piñey o, En ique: Cómo acabó la dominación española en Amé ica, Pa ís, 1908, pág. 93. 9 Romanones, conde de: D.ª Ma ía C is ina de Habsbu go y Lo ena. La disc e a egen e de España, Mad id, 1947, pág. 99. 10 O ega Rubio, Juan: His o ia de la egencia de D.ª M.ª C is ina Habsbou g-Lo ena, Mad id, 1905, II, pág. 372. LUIS NAVARRO GARCÍA Anua io de Es udios Ame icanos 188 A Ma ínez Campos es e nue o mando le había sido impues o po Cáno as, que enía al espec o la misma opinión que Sagas a: Ma ínez Campos, que an buen ecue do debía de habe dejado en Cuba, e a el hom- b e indicado pa a es ablece la paz en la isla. Además, se pond ían a su disposición inmedia amen e odos los medios necesa ios pa a ba i a los insu ec os. En cambio, Cáno as, con a el sen i de Sagas a, aplazó la apli- cación de la ley Aba zuza pa a que no pa eciese una concesión hecha an e la p o es a a mada. P ime a ase de la campaña: Pe alejos El gene al Ma ínez Campos llegó el 16 de ab il a Guan ánamo, y, al como es aba p e is o, desde ese momen o comenzó a eje ce el mando, sin p e io ju amen o ni ce emonia. Visi ó luego San iago y o os luga es, pa a llega a La Habana el 23 de ab il. Casi po los mismos días habían a iba- do a la isla u i amen e An onio Maceo, José Ma í, Máximo Gómez y o os des acados líde es insu ec os, con lo que la e uel a cob aba una ue za de la que has a aho a había ca ecido. El mismo 16 de ab il había expedido Ma ínez Campos una o den gene al en la que daba ins ucciones sob e di e sos pun os. Una de sus con- signas e a la de que las columnas no cejasen en la o ensi a: “si po la eu- nión de pa idas ebeldes el núme o del enemigo no llega a a es eces más, se le a aca á siemp e”. No había que alo a sólo los sucesos a o a- bles, sino la e i ada en o den y disciplina “pues en es as ocasiones es cuan- do se p ueba, no sólo el alo colec i o de la ue za, sino el mé i o del je e”. También disponía el modo de ins ala los des acamen os de la opa, el suminis o de quinina y de ca uchos a los soldados y que en el comba e sólo se hicie a uego a la oz del o icial. Sabía que había ad e sa ios más pelig osos que las balas del enemigo: “En es a gue a el mayo núme o de bajas consis e en la al a de p ecaución en la comida, en el aseo o en la poca higiene”, especialmen e obligada en el clima an illano. También o denaba que no se ema ase a los he idos, ni se o endiese a los p isione os, y con- cedía un indul o gene al po iempo ilimi ado a los ebeldes que se p esen- asen de paz.11 11 C ónicas de la gue a de Cuba. Relación de allada de las ope aciones de la campaña, p o- usamen e ilus ada, con in e esan es is as y e a os omados de o og a ías di ec as, Habana, 1895, págs. 69-76. LA ÚLTIMA CAMPAÑA DEL GENERAL MARTÍNEZ CAMPOS: CUBA, 1895 Tomo LVIII, 1, 2001 189 Las ope aciones de las semanas siguien es u ie on un esul ado al e - no. Maceo so p endió y indió el des acamen o de Ramón de las Yaguas y Ma ínez Campos u o que con i ma la pena capi al dispues a en consejo de gue a con a el o icial que mandaba el pues o. Con es e mo i o di igió a los soldados o a o den gene al: po p ime a ez en su ida i maba una condena po coba día. Tenía en onces 27.000 soldados a sus ó denes. Después, el 13 de mayo, u o luga la du ísima acción del Jobi o, donde halló la mue e el enien e co onel Bosch. Pe o el 19 de mayo caía José Ma í en la esca amuza de Dos Ríos, y se pudo espe a que menguase la ue za de la insu ección. Sin emba go no ue así. Po el con a io, siguiendo el plan p e ijado, el je e sup emo de las ue zas mambisas, Máximo Gómez, se di igió hacia Camagüey, log an- do en a en es a p o incia el 5 de junio, c uzando el ío Jobabo con a odo p onós ico, en medio de un empo al de llu ias que anuló la igi- lancia dispues a po Ma ínez Campos.12 “Es el p ime acaso de mi ida, pe o es de una g a edad inmensa”, esc ibió el capi án gene al. Y ambién: “Las espe anzas de e i a lo es aban en el elég a o, pe o és e ue co ado po odas pa es y mis ó denes y mis a isos no llega on, y aquellos escuad ones que yo ansiaba e llega y cuyas singladu as con- aba como hacen los niños cuando se ace can las acaciones, llega on seis días después”.13 Ya pa a en onces Ma ínez Campos, p eocupado po el c ecimien o de la insu ección, ponde aba “la iqueza que hay que gua da y que po su especialidad, po su diseminación, no se gua da nunca bien y es uno débil en odas pa es”. No había opas pa a impedi que uno as o o ue- an incendiados las haciendas y los ingenios azuca e os y el gene al con- esaba habe pecado de op imis a. “Sien o emo dimien o po no habe me a e ido a deci al mes, engan 50.000 homb es más y engan en segui- da”. También empezaba a duda de la e icacia de su “polí ica de a acción sin debilidad”, de busca la conciliación con los alzados, que ehusaban oda negociación. “¿Es mejo la polí ica de ep esión, la ley de sospecho- sos, los usilamien os en consejo de gue a...? No lo sé, no soy o o; sólo asegu o que esa polí ica no la hago yo, engo conciencia y sólo el con- 12 Es ando co ado el elég a o, Ma ínez Campos con ió la igilancia del lími e de Camagüey a algunos pas o es, pe o debido a las llu ias el a iso de es os llegó a de. Re e e Delmas, Emilio: La gue a de Cuba..., II, pág. 61. 13 Ma ínez Campos a Tomás Cas ellano, 8 julio 1895. En O ega Rubio, His o ia de la egen- cia..., II, págs. 466-467. LUIS NAVARRO GARCÍA Anua io de Es udios Ame icanos 190 encimien o de sal a a mi pa ia me ha ía al ez sal a po encima de mis p incipios c is ianos”.14 En es a esi u a, iendo en el comienzo de la campaña de Gómez la ine i able ampliación del con lic o, quiso deja el mando. El 13 de junio eleg a ió “que habiendo in adido los insu ec os el Camagüey, cosa que c eía imposible y que no había podido e i a , su polí ica y su misión habían acasado, y po consiguien e o ecía su dimisión”.15 Es e se ía su es ado de ánimo cuando se di igió de nue o a la p o in- cia de O ien e, y el 12 de julio, con a el pa ece del gene al Lachamb e que lo ecibió en Manzanillo, salió de es a población pa a di igi se a la his ó i- ca Bayamo.16 Le acompañaban su Es ado Mayo y 400 homb es de escol- a. Po indicación de Lachamb e, comp ensiblemen e inquie o, se le unie- on el gene al San ocildes y luego, en Vegui as, o os con ingen es que enían a compone una columna de 1.150 homb es. Así suma on 1.550 sol- dados, de los que 80 e an de caballe ía.17 Al día siguien e, 13 de julio, eem- p endió el camino es a ue za y, pasado el luga de Ba ancas y c uzado el a oyo Baba uaba, comenzó un i o eo en las a anzadas. E a la emboscada p epa ada po Maceo —“el copo”, la llamó él—, que se eía ya encedo del capi án gene al y conquis ado de Bayamo, pa a lo cual había hecho chapea o despeja una pa e del e eno y había abie o ochas ans e sa- les al camino po donde pudie a ope a su caballe ía. De los in o mes dados po el mismo Ma ínez Campos y de las o as uen es, nunca muy p ecisas, pa ece desp ende se, sin emba go, que al mis- mo iempo ue la angua dia de San ocildes, que cub ía el lanco de echo 14 En cambio, Máximo Gómez p omulgaba el 1.º de julio un bando p ohibiendo, bajo acusa- ción de aición, la in oducción de ganado en pie y de cualquie u o de come cio en las poblaciones ocupadas po el enemigo, así como la ealización de la za a y la labo de las incas azuca e as. Se a- aba de pa aliza la ac i idad económica y de si ia po hamb e los poblados españoles. Medida aún más adical, con o den de incendio y des ucción de ingenios, incas y e oca iles, da ía ya en Sanc i Spi i us el 6 de no iemb e. Buznego Rod íguez, En ique, y o os: Mayo Gene al Máximo Gómez Báez. Sus campañas mili a es, La Habana, 1986, 2 ols., II, págs. 224 y 42. 15 Yse n, Damián: Del desas e nacional y sus causas, Mad id, 1900, pág. 290. 16 La p ime a na ación de es e episodio, elabo ada inmedia amen e después a pa i de in o - mes de es igos e inco po ando a ios documen os se debe a Gómez Núñez, Se e o: La acción de Pe alejo, Habana, 1895. Incluye mapa del i ine a io de la columna y c oquis de la acción. Obsé ese que desde el p ime momen o el opónimo “Pe alejo” apa ece an o en singula como en plu al. 17 El gene al sólo lle aba una pequeña columna de 400 homb es que mandaba el enien e co o- nel Baque o y en ella iba la gue illa de Lolo Bení ez. San ocildes lle aba unos 400 homb es de los ba a- llones de “Isabel la Ca ólica”, más 40 gue ille os de es e mismo cue po y o os 40 del capi án T a esí. En Vegui as se les unie on 250 homb es del 6.º Peninsula , con el enien e co onel San Ma ín, y o os 400 de “Isabel la Ca ólica” con el enien e co onel D. Fede ico Esca io y el comandan e Díaz de Andino. Había además en Vegui as una sección de ingenie os. Gómez Núñez, La acción..., págs. 7-9. LA ÚLTIMA CAMPAÑA DEL GENERAL MARTÍNEZ CAMPOS: CUBA, 1895 Tomo LVIII, 1, 2001 191 de Ma ínez Campos po un camino ap oximadamen e pa alelo, la que so - p endió a la e agua dia de Maceo, si uada en el mon e La Caoba.18 Después la columna de San ocildes c uzó el e eno que la sepa aba del capi án gene al y se si uó o mando cí culo a su al ededo mien as con i- nuaba su ma cha hacia Bayamo. San ocildes omó el mando de oda la ue za. Vino en onces la pa e más du a del comba e, con sucesi as ca gas de la caballe ía de Maceo, que la columna echazó o mando cuad os que dispa aban en odas di ecciones mien as a anzaban, lle ando en el cen o la impedimen a, el Es ado Mayo y los he idos. Así a a esa on la sabana de Pe alejos y en a on en un camino limi ado po dos ce cas de alamb e, donde cayó mue o San ocildes que, como odos los gene ales, je es y o i- ciales, se man enía a caballo. “E an —dice Gómez Núñez— las dos de la a de. Nues os soldados enían ma chando desde las 4 de la mañana y comba iendo desde las 10, sin bebe ni come ”. Ma ínez Campos asumió en onces el mando y dispuso el a ance de una pequeña ue za —una sección explo ado a y dos compañías— que puso al mando del co onel Máximo Ramos y de sus ayudan es el capi án Miguel P imo de Ri e a y su p opio hijo Miguel, ambién enien e, ma - qués del Baz án.19 La acome ida a angua dia a la bayone a de es e con in- gen e hizo e ocede al enemigo, pe o la columna se io encajonada en aquel camino ce ado en ambos lados po ue es alamb adas, y co ado po una ba e a que impedía pasa más adelan e. En aquel callejón es echo, pa ecido a una a one a, ue i o eada la columna po los mambises ocul os en el mon e ce cano. La si uación se hacía desespe ada cuando Ma ínez Campos u o lo que un c onis a llama “una de sus co azonadas”: median- e oques de co ne a, hizo in e i el o den de ma cha, de modo que la e a- gua dia pasó a se angua dia y la que e a angua dia quedó de lanco de e- cho y de e agua dia.20 Toda la ue za e ocedió has a alcanza el pun o indicado po el gene al. En onces, an e la so p esa de los enemigos, un o- 18 Así lo expone un es igo, Pied a Ma el, Manuel: Memo ias. Mis p ime os ein a años, La Habana, 1944, págs. 169-177. Tes igos ue on ambién Mi ó A gen e , José: Cuba. C ónicas de la gue- a. Las campañas de In asión y de Occiden e, 1895-1896, La Habana, 1945, y Boza, Be nabé: Mi dia- io de la gue a. Desde Bai e has a la in e ención ame icana, Habana, 1924 (1.ª ed., 1905), 2 ols. Un es imonio poco u ilizado es el del médico de Ma ínez Campos, Edua do Semp ún, según el cual ue el an iguo cabecilla Ramí ez quien a isó de la p esencia de Maceo en Bayamo con 7.000 homb es. Gue e o, Ra ael: C ónica de la gue a de Cuba (1895), Ba celona, 1895, II, pág. 630. 19 También comba ió en Pe alejo el o o hijo del gene al, José. 20 Pa e de Ma ínez Campos. Bayamo, 16 de julio de 1895. Re e e Delmas, La gue a de Cuba..., I, págs. 806-812. Añade el gene al que en onces pasó el a oyo Baba uaba (sic po Mabay) de a uno y con acémilas y he idos. LUIS NAVARRO GARCÍA Anua io de Es udios Ame icanos 192 zo de alamb ada ue de ibado y la columna pudo segui su ma cha hacia Bayamo po un an iguo camino, moles ada sólo en la e agua dia po algu- nos amagos de la caballe ía mambisa.21 Ma ínez Campos había pe mane- cido al lado de la alanque a o alamb ada de ibada has a que pasó la impe- dimen a y el úl imo he ido. Luego, caminando en calma y habiendo ecogido el a mamen o de los mue os, a las nue e de la noche en aba Ma ínez Campos en Bayamo, su pun o de des ino. Es indudable que Maceo no log ó su p opósi o: ni de u o a la columna española, ni cap u ó a Ma ínez Campos, no obs an e lo cual uno de los mambises que allí comba ie on esc ibió que “ uidosa ue la ic o ia alcan- zada po los cubanos en Pe alejos”.22 La incomunicación en que momen á- neamen e quedó Bayamo dio luga a que co ie an di e sos umo es, pe o p on o se supo que Maceo había sido echazado y llo ie on las elici acio- nes sob e Ma ínez Campos, aunque alguien le ep ocha a el pelig o en que se había pues o: “su úl ima a en u a, de gue ille o más que de gene al en je e, ha podido ep esen a pa a España un desas e e ible”. Pe o el gene al había encon ado muy con enien e expone se: “cuando enga las ue zas si uadas i é a odas pa es con opa, es deci , i é a los pun os de pelig o a da ejemplo, a anima al soldado, a e lo que puedo exigi al je e; ío en mi es ella, y si caigo, ya no me malog o” —concluye, con uno de sus asgos ama gos ca ac e ís icos. En ealidad Ma ínez Campos se había a enido a uno de los p ecep os de su o den gene al: “yo eunía —explica con senci- llez— 1.523 homb es y no se suponía que Maceo u ie a más del doble”. Luego lo obligado e a a aca , aun a iesgando odas las ue zas del dis i o: “no me pa eció opo uno e ocede , hubie a pe dido la ue za mo al con es e alien e ejé ci o a quien an o exijo, y hab ía sido un golpe a al”.23 21 En una de esas ca gas, los mambises quisie on se i se, sin éxi o, de una pia a de ganado ecogido en los po e os ce canos. Las opas españolas, además de ecu i a la bayone a, log a on abas ece se de municiones egis ando los cadá e es enemigos, que las lle aban con abundancia, del mismo sis ema y calib e Reming on de las usadas po la columna. Gómez Núñez, pág. 16. Sal ado “Lolo” Bení ez, capi án de la gue illa de Guisa, ue a Bayamo du an e la acción pa a ae e ue zos y municiones, no obs an e lo cual muchos soldados en a on sin ellas en la población. Gue e o, C ónica de la gue a..., I, págs. 54-61. 22 Mi ó A gen e , Cuba. C ónicas de la gue a..., págs. 66-82. 23 En o a ca a, sin emba go, pa ece con esa una conduc a imp uden e: “Yo no sabía ni la ue za que iba, ni conocía a los je es que la mandaban; igno aba que no lle aban epues o de municio- nes, ni conocía el si io (po que an es e a bosque y hoy son en g an pa e po e os con á boles y ce cas de alamb e que imposibili an el paso, y mucho más no lle ando ije as a p opósi o)”. “Yo no lle aba p ác icos, pe o quise sali de la si uación con un empuje y ue és e an a o una- do que me dio ce ca de media ho a pa a en e a me, econoce el e eno, o ma mi plan y dis ibui los mandos; so p endí con mis mo imien os al enemigo y eduje el uego a un solo en e, y eso po que LA ÚLTIMA CAMPAÑA DEL GENERAL MARTÍNEZ CAMPOS: CUBA, 1895 Tomo LVIII, 1, 2001 193 columnas po dis in os umbos a ando de ce ca a Gómez y Maceo, pe o es os in a iablemen e log aban escapa del ce co dejando a las ue zas españolas a e agua dia. En el cu so de es a ma cha u o luga la acción de Mal Tiempo (15 de diciemb e), en la que los insu ec os a olla on con una ca ga al mache e a una bisoña compañía de quin os, que ni conocían el manejo del máuse que po aban, ni ue on capaces de o ma el cuad o.39 La de ensa de Las Villas, en la que se emplea on más de 30.000 hom- b es —Ma ínez Campos hizo eni a ios ba allones de O ien e po ma , has a Ba abanó y La Habana—, había sido ebasada. Ma ínez Campos, que había enido su cua el gene al en Cien uegos, se asladó en onces a Colón, disponiendo una línea de ensi a apoyada en el ío Hanábana, que ambién ue bu lada: la p o incia de Ma anzas se había con e ido en ea- o de ba alla, aunque, como de cos umb e, la columna insu ec a “cule- b eaba” —la exp esión es del gene al A de íus, que in o maba desde La Habana— pa a eludi los choques. Se espe aba con ene a los mambises an es de que en asen en la p o incia de La Habana, lo que en p incipio se log ó. Ma ínez Campos consiguió es ablece con ac o con el enemigo en el b e e y con uso choque de Coliseo (23 de diciemb e), pe o Gómez y Maceo, que de ningún modo deseaban a os a un comba e egula , consi- de a on opo uno abandona el campo y e ocede .40 Fue és a la úl ima oca- sión en que Ma ínez Campos, pues o al en e de una columna, a iesgó su ida en una ba alla. Dio la imp esión de que se o ecía como cebo pa a p o- oca un choque decisi o con los insu ec os. Comba ió como un soldado de ila y decla ó luego que sen ía que “las llamas salían po delan e, po de ás y has a po los mismos cascos de mi caballo”.41 Pe o los insu ec os 39 “La compañía de Bailén, compues a de soldados ecién enidos, que salían po p ime a ez a ope aciones, al e se so p endidos de mane a an b usca y en núme o an conside able, desconce á onse, no o ma on el cuad o, y como iban desplegados en gue illa no u ie on ma e ialmen e iempo de euni - se, siendo íc imas del enemigo. En ese a aque esul a on mue os 60 soldados y he idos 30. Casi odos de mache e”. Allí ue is o el co onel A izón “a caballo bajo el uego enemigo, di igiendo a los soldados — quin os ecién enidos— en el manejo del máuse ”. Gue e o, C ónica de la gue a..., II, págs. 446-450. Sob e es e comba e, además de la ob a de Casasús ya ci ada, éase Cas ellanos G., Ge a do: Recue dos épicos. La In asión. Máximo Gómez. C uces. Mal Tiempo, La Habana, 1942, y Reyna Cossío, René E.: Es udios his ó ico-mili a es sob e la gue a de independencia de Cuba, La Habana, 1954. 40 Llama la a ención que un mismo au o cubano, es igo p esencial del hecho, hable en un luga de los “lau eles (que) ecoge íamos... en la g an unción de Coliseo”, y algo después econozca que aque- lla acción, que du ó como un cua o de ho a, ue “una esca amuza... que bajo ningún concep o me ece el nomb e de acción o mal”. Pe o eso sí, como siemp e, “pa a Ma ínez Campos ue una de o a comple a, decisi a, i epa able”, nada menos. Mi ó A gen e , Cuba. C ónicas de la gue a..., págs. 221 y 228. 41 También dijo en onces: “Si me da una bala se esuel e un p oblema y se despeja una nebu- losa”. Re e e , La gue a de Cuba..., III, pág. 321. Tal ez aludía a su ya insegu a si uación al en e de la capi anía gene al. LUIS NAVARRO GARCÍA Anua io de Es udios Ame icanos 200 eludie on el choque dejando al gene al an e el espec áculo de los gigan es- cos incendios que de as aban la iqueza de la p o incia de Ma anzas.42 La ba alla de diciemb e —la ba alla de Las Villas, incluyendo la incu - sión en e i o io de Ma anzas has a Coliseo— había sido, como p on o se e ía, la cla e de la campaña. En cua o semanas de con inua gue a de mo imien os, la ed de posiciones y columnas españolas, pese a la abnega- ción con que las opas a os a on odo ipo de penalidades, esul ó se una ed con demasiados huecos po los que los je es insu ec os, disponiendo de expe os guías, y con ando en ocasiones con el sabo aje ealizado po los empleados de e oca iles y elég a os, habían sabido en a y sali una y o a ez sin que ue a posible de ene los y en abla un comba e o mal. Cuando el mes y el año acaba on, el ejé ci o español de Cuba había su ido un se io desgas e y su capacidad de acción había quedado muy me mada. El penoso inal y el ele o Después de Coliseo, aunque el enemigo había e ocedido, Ma ínez Campos, as dispone una concen ación de opas en la línea de Guaná- bana, Unión de Reyes, has a la Ciénaga de Zapa a, a ando de cub i la en ada a la p o incia de La Habana, se e i ó a es a capi al desmo alizado. En La Habana ue ecibido con aclamaciones en la es ación y luego ue obje- o el 27 de diciemb e de una g an mani es ación de apoyo po los es pa i- dos cubanos.43 El gene al se mos ó en onces momen áneamen e animado, pe o ya el 23 había eleg a iado al duque de Te uán: “Mi acaso no puede se mayo . Enemigo me ha o o odas las líneas, columnas quedan a asadas. Comunicaciones co adas. No hay ue zas en e enemigo y La Habana, pues no han llegado a Ba abanó los ba allones que o dené hace cinco días”. Pe o las calamidades no habían concluido aún. Aunque apa en emen- e echazados en Coliseo, los mambises no habían sido encidos. Simplemen e, al e se po in en en ados a una conside able concen ación de opas españolas, op a on po la e i ada. Pe o después de habe e o- cedido has a sali de la p o incia de Ma anzas, ol ie on a c uza la, es a 42 Un des acado es udioso, que conside a “inexplicable” que Ma ínez Campos u iliza a in an- e ía pa a pe segui una ue za de caballe ía, encon ó muchos “pun os oscu os” que impedían conoce con exac i ud lo ocu ido en Coliseo. Reyna Cossío, Es udios his ó ico-mili a es..., págs. 37-39. 43 In e esan es da os sob e es os sucesos en pá a os de las “Memo ias” inédi as de L. de Goicoechea ansc i os po J. L. F anco: An onio Maceo, págs. 292-296. LA ÚLTIMA CAMPAÑA DEL GENERAL MARTÍNEZ CAMPOS: CUBA, 1895 Tomo LVIII, 1, 2001 201 ez po una u a más me idional, y as ehusa empeña se a ondo en el choque con la columna española que les hizo en e en Calime e (29 de diciemb e), el 1.º de ene o de 1896 Gómez y Maceo en aban en la p o in- cia de La Habana. Una ez más las columnas españolas habían quedado a ás. En las semanas siguien es la ágil caballe ía mambisa eco ió es a p o incia en odas di ecciones, casi sin encon a obs áculo, en ápidas ma chas noc u nas.44 Los pequeños núcleos de población ue on ocupados o asal ados has a las inmediaciones de la capi al, y Maceo emp endió su co e ía has a el pun o más occiden al de la isla, Man ua, en la p o incia de Pina del Río, al que llegó el 22 de ene o. La ciudad de La Habana ue pues a en es ado de ale a, emiéndose que pudie a se asal ada en cualquie momen o, mien as que Ma ínez Campos se es o zaba inú ilmen e po de ene a los insu ec os. Una de sus úl imas disposiciones, cuando ya Gómez y Maceo se mo ían a las pue as de la capi al, se ía la de si ua ue zas en la línea de Ma iel a A emisa, in en ando en ano impedi la pene ación de Maceo en Pina del Río, la p o incia más occiden al. A la is a del desconcie o con que se mo ían las imp o isadas columnas españolas, en las que se mezclaban deso denadamen e opas de cualquie unidad y p ocedencia, oda la p ensa pin ó en onces con azos lúgub es el acaso de Ma ínez Campos, y en los p ime os días de 1896 se hizo pa en e la descon ianza que hacia él sen ían la mayo ía de los cubanos leales. Sólo lo apoyaban los au onomis as, pe o no los conse ado es ni los e o mis as. El capi án gene al eleg a ió: “yo no dimi o en e al enemigo, no de iendo ampoco el pues o: segui é en él mien as lo c ea el gobie no con enien e”. El 16 de ene o de 1896 el gobie no au o izó a Ma ínez Campos pa a en ega el mando al enien e gene al D. Sabas Ma ín y pa a eg esa a la península. E a, según Pi y Ma gall, la ó mula eu emís ica buscada pa a encub i una des i ución.45 De odos modos, Ma ínez Campos no negaba la ealidad y en sus úl imas decla aciones en Cuba econocía: “no ocul a é que he sido poco a o unado en mi campaña, pues o que al llega yo a La Habana la insu ección sólo exis ía en pa e del Depa amen o O ien al y 44 En es os días Máximo Gómez di igió una ca a a Ma ínez Campos p oponiendo que España concediese la independencia a Cuba. “¡No más sang e, Gene al; no más ea! España es y se á siemp e la esponsable de an os desas es”. Mi ó A gen e , Cuba. C ónicas de la gue a..., págs. 275-276. 45 “Eu emismo de que al ez no se halle ejemplo en las páginas de la His o ia”. Conangla Fon anilles, Cuba y Pi y Ma gall..., pág. 223. LUIS NAVARRO GARCÍA Anua io de Es udios Ame icanos 202 hoy se ex iende po oda la isla...”.46 Palab as de las que luego se alió la ama ga c í ica de Damián Yse n.47 Po o a pa e, en su despedida de La Habana decla ó, sin duda pa a echaza algunas c í icas de que había sido obje o, que su polí ica no había sido de bene olencia, sino de humanidad y emplanza. Pe o sin debilidades. “He o denado el usilamien o de los cabecillas cogidos con las a mas en la mano; he cas igado con la pena de mue e a los incendia ios, a los asesinos y a los pla eados (bandole os). Dos cabecillas que ue on de enidos haciendo esis encia a las columnas han sido pasados po las a mas. He en iado a Ceu a a las pe sonas sospechosas; he some ido a consejo de gue a a los au o es de conju as con a la segu idad del Es ado, a sus cómplices y p opagandis as”. En cambio a los soldados les dijo: “Mi conciencia me impedía da a la gue a el ca ác e que algunos pa idos deseaban e en ella”. A los pe iodis as: “He impedido y me he opues o a que se epi ie an los hechos is es y luc uosos de la pasada gue a”. Y a su suceso p o isional, el gene al Ma ín, le ad i ió que no se debía comba i a los sepa a is as con la gue a sin cua el. A modo de balance En Pe alejo y Coliseo desmin ió Ma ínez Campos las acusaciones que le había hecho Camps y Feliú. No e a alo pe sonal pa a lucha al en e de sus opas lo que le al aba. Y sin emba go, su úl ima campaña ue un con e- sado acaso. Las causas de es e acaso pod ían sin e iza se en dos: en p i- me luga , Ma ínez Campos ue p obablemen e sob e alo ado en 1895 po su papel y sus do es de paci icado en 1878, sin ad e i que el Zanjón sólo ue posible al é mino de una la guísima gue a que había ago ado a los mambises colocándolos en anca in e io idad en e a una me ópoli que en onces ecob aba oda su pujanza, y no e a és a la si uación en 1895.48 En 46 O ega Rubio, His o ia de la egencia..., ol. III, pág. 10. 47 Yse n, Del desas e nacional..., pág. 293, dice: “Encon ó la insu ección sepa a is a débil y la dejó po en e; la encon ó educida a una p o incia y la dejó enseño eada de casi odas las p o in- cias; la encon ó ope ando en pequeños g upos sin ins ucción ni disciplina y la dejó de as ándolo odo en g andes núcleos que muchas eces espe aban a pie i me el a aque de las opas, lo esis ían, y en algunos casos a acaban con decisión la misma columna que mandaba el gene al en je e”. Recoge lue- go la opinión de que Ma ínez Campos pudo ence “si hubie a ba allado en ez de negocia , si no hubiese ol idado que unos mismos p ocedimien os no si en pa a odos los casos”. 48 Repa az, po el con a io, dice: “La segunda gue a nos ha so p endido aún más desp e e- nidos que la p ime a, con menos opas en la isla, mal a madas, mal o ganizadas, sin caminos es a é- gicos, sin cua eles, sin hospi ales, sin dine o, sin nada. No habla la His o ia de o o caso igual”. Repa az, La gue a de Cuba..., pág. 68. LA ÚLTIMA CAMPAÑA DEL GENERAL MARTÍNEZ CAMPOS: CUBA, 1895 Tomo LVIII, 1, 2001 203 segundo luga , Ma ínez Campos, ue a cual uese su capacidad, no dis- puso du an e su úl imo mando en Cuba de los ins umen os polí icos y mili a es que hubie a necesi ado pa a alcanza el éxi o. El gobie no le negó los medios polí icos de conciliación al demo a inde inidamen e la apli- cación de la ya ap obada ley Aba zuza que podía sa is ace a los cubanos que deseaban alcanza algún g ado de au onomía o descen alización es- pec o de la península. Más aún, en junio se o denó la sus i ución “gube na i- a” de la mi ad de los concejales de odos los ayun amien os, ocasión ap o- echada po los gobe nado es ci iles —con a el pa ece de Ma ínez Campos— pa a cub i esos pues os con miemb os del Pa ido Unión Cons i ucional. Lo mismo ocu ió en las Dipu aciones P o inciales en oc- ub e. Con es o, el capi án gene al pe dió el apoyo de muchos e o mis as y au onomis as.49 El gobie no olcó oda su a ención en las medidas es ic amen e mili- a es, y log ó un éxi o en el en ío de opas a Cuba: en ene o de 1896, cuando Ma ínez Campos se sen ía desbo dado po la incu sión de Gómez y Maceo, las opas egula es en la isla ascendían a 120.000 homb es. Las limi aciones que aquejaban a es a ue za e an, sin emba go, impo an es. Los con ingen es ue on llegando con g an len i ud, de modo que du an e los p ime os meses de su ges ión Ma ínez Campos apenas con aba con opas. A las de iciencias ya obse adas en las an e io es gue as de Cuba —excesi a ju en ud y pob e condición ísica de los soldados, especial- men e sensible en un medio na u al que les e a en p incipio hos il, más la ca encia gene alizada de ins ucción mili a y el mal uncionamien o de la adminis ación y la sanidad en el ejé ci o— hay que añadi o os desajus- es: la ausencia de un Es ado Mayo y, has a echa muy a día, de un cua- d o de mandos p opo cionado al olumen y g ado de dispe sión que iba adqui iendo aquel ejé ci o;50 la escasa p esencia en e las ue zas españo- las de la caballe ía, que debie a se la p incipal a ma con a los mambi- 49 Un au onomis a, Apun es sob e la cues ión..., pág. 123. Roldán de Mon aud, Inés: La Unión Cons i ucional y la polí ica colonial de España en Cuba (1868-1898), Mad id, 1991, págs. 664-667. “En es a ocasión las bazas de Ma ínez Campos se educían al inc emen o en el núme o de soldados y a su alan e conciliado ... Po añadidu a, aun cuando Ma ínez Campos enía con la idea de log a una nue a ansacción, sus concesiones polí icas al au onomismo ue on nulas y en la eno ación de ayun- amien os ac uó con la o ien ación clásica de a o ece a los conse ado es”. Bizca ondo, Ma a, y An onio Elo za: Cuba/España. El dilema au onomis a, 1878-1898, Mad id, 2001, págs. 360-361. 50 Has a los p ime os días de no iemb e no llega on a La Habana los enien es gene ales Ma ín y Pando, designados pa a manda los dos cue pos de ejé ci o de Occiden e y O ien e de Cuba. Con ellos llegó odo un plan el de gene ales de di isión y de b igada con los que pod ían eo ganiza - se las ue zas españolas. LUIS NAVARRO GARCÍA Anua io de Es udios Ame icanos 204 ses;51 y la len a y al mismo iempo inopo una in oducción del nue o usil máuse en las unidades comba ien es. Muchas de es as de iciencias de o den mili a se ían paliadas o supe- adas más adelan e, lo que con ibui ía a cambia el signo de la gue a en 1896 y 1897, pe o pa a en onces ya no es aba el homb e de Sagun o y del Zanjón al en e del ejé ci o español en Cuba. Se puede, en cambio, a ibui a la conciencia de es as limi aciones el pesimismo que se ad ie e, desde el p ime momen o, en Ma ínez Campos y que a lo a sin disimulo cuando, a mediados de junio, al anuncia la en ada de Gómez en Camagüey, consi- de ó que su polí ica y su misión habían acasado. Poco después se adelan- aba a p opone suceso . Al no se le acep ada es a suge encia, se io abo- cado a adop a e dade os planes de gue a, pe o lo único que esul ó de ellos ue la acción eme a ia de Pe alejo y el complicado disposi i o de ocupación de Las Villas. Anunció que comenza ía la campaña al e mina las llu ias, pe o pe mi ió que ue an Gómez y Maceo quienes oma an la inicia i a y semb a an el caos en las p o incias occiden ales. La p ime a p eocupación de su suceso Weyle al asumi el mando se ía la de eo ga- niza las ue zas a in de dispone de un e dade o ejé ci o. Pe o si cabe habla de de iciencias y e o es al a a de la úl ima cam- paña de Ma ínez Campos, ambién pa ece jus o añadi que, como él mis- mo dijo, no le acompañó la o una en es a ocasión. Ocasión única en que los insu ec os pudie on lle a a cabo la incu sión hacia Occiden e,52 y en la que po o a pa e alcanzó la máxima expansión su menguado po encial mili a . A pa i de ene o de 1896 no hicie on sino e ocede , sin pode epone e ec i os y acosados po un ejé ci o expediciona io y unas ue zas locales cada ez más e icaces. Pe o Ma ínez Campos ya había ad e ido que no e a aquella la gue a que él quisie a manda . 51 Una p ueba del ecu so a la imp o isación: “Como en Cuba nada había p epa ado pa a la gue a, como no ue a el enemigo, la escasa in an e ía de ma ina que se en ió, en ez de gua da los buques y las cos as, hubo que emplea la como in an e ía del ejé ci o y enseña a mon a en pocos días a unos cuan os o iciales y soldados pa a que si ie an de base a la gue illa de cue po, con lo cual lle- gamos a ene caballe ía de ma ina”. Un español, Pequeñeces de la gue a..., pág. 102. 52 “La e a de las in asiones a Occiden e se había ce ado pa a siemp e. Es a ope ación mili- a ... no se podía hace más que una sola ez, y p ecisamen e en la echa en la cual se ealizó, y nunca después, como a i ma José Mi ó. Dos o es meses más a de, al ez hubie a sido imposible, y en ese año 97 jamás; en e mil azones, po una sola: po que llegados po milag o, caídos del cielo cua o o cinco mil mambises en las p o incias de Ma anzas y La Habana, pa a se aniquilados no enían los españoles que a aca los; bas aba deja los solos, y en es as desoladas p o incias se hubie an mue o a almen e de hamb e, no únicamen e ellos, sino has a sus p opios caballos”. Souza, Benigno: Máximo Gómez, el Gene alísimo, La Habana, 1972 (1.ª ed., 1936), pág. 206. LA ÚLTIMA CAMPAÑA DEL GENERAL MARTÍNEZ CAMPOS: CUBA, 1895 Tomo LVIII, 1, 2001 205 LUIS NAVARRO GARCÍA Anua io de Es udios Ame icanos 206 Figu a 1: I ine a io de Ma ínez Campos desde Manzanillo a Bayamo, según Se e o Gómez Núñez. LA ÚLTIMA CAMPAÑA DEL GENERAL MARTÍNEZ CAMPOS: CUBA, 1895 Tomo LVIII, 1, 2001 207 Figu a 2: C oquis de Pe alejos según Se e o Gómez Núñez. Se ap ecian las dis in as o maciones adop adas po la ue za y la up u a de la ce - ca de alamb e hacia su izquie da pa a di igi se a Bayamo. LUIS NAVARRO GARCÍA Anua io de Es udios Ame icanos 208 Figu a 3: C oquis de Pe alejos debido al gene al Mon e e de, ep oducido po Casasús. Se ad ie e el lanqueo inicial de San ocildes, acción del mon e Caoba y el episodio de la alamb ada.