scieee Open visual document viewer

"El concepto de 'intrahistoria' como 'praxis' periodística en "Andanzas y visiones españolas" de Miguel de Unamuno"

Escobar Borrego, Francisco Javier

Abstract

El presente trabajo ofrece un análisis pormenorizado del concepto de intrahistoria como práctica periodística en Andanzas y visiones españolas (1922) de Miguel de Unamuno (1864-1936). Se abordan, entre otras cuestiones, los marcos espaciales intrahistóricos y los personajes-actantes que los conforman, la peculiar hibridación genérica que presentan los diversos artículos del libro —a modo de crónica-artículo de sesgo ensayístico— y la destacada pervivencia en ellos de la filosofía del secessus o retiro mundano, de cuño estoico

Full text

Anua io de Es udios Filológicos, ISSN 0210-8178, ol. XXVI, 103-116 EL CONCEPTO DE INTRAHISTORIA COMO PRAXIS PERIODÍSTICA EN ANDANZAS Y VISIONES ESPAÑOLAS, DE MIGUEL DE UNAMUNO FRANCISCO JAVIER ESCOBAR BORREGO Uni e sidad de Se illa «Noli o as i e; in in e io e Hispaniae habi a e i as» Ángel Gani e Resumen El p esen e abajo o ece un análisis po meno izado del concep o de in ahis o ia como p ác ica pe iodís ica en Andanzas y isiones españolas (1922) de Miguel de Unamuno (1864-1936). Se abo dan, en e o as cues iones, los ma cos espaciales in ahis ó icos y los pe sonajes-ac an es que los con o man, la peculia hib idación gené ica que p esen an los di e sos a ículos del lib o —a modo de c ónica-a ículo de sesgo ensayís ico—y la des- acada pe i encia en ellos de la iloso ía del secessus o e i o mundano, de cuño es oico. Palab as cla e: Miguel de Unamuno, in ahis o ia, pe iodismo. Abs ac This wo k analyzes he pe manence o he in ahis o ia as jou nalis ic p ac ice in Andan- zas y isiones españolas (1922) by Miguel de Unamuno (1864-1936). I also ocuses on he places connec ed wi h he in ahis o ia and hei ac ing-cha ac e s, he hyb idiza ion o he se e al gen es (like essay- ea u e) and he S oic philosophy o secessus (o wo dly seclusion). Keywo ds: Miguel de Unamuno, in ahis o ia, jou nalism. Andanzas y isiones españolas, cuya publicación se emon a a 1922, cons i- uye el cua o lib o paisajís ico que dio a conoce Miguel de Unamuno (1864- 1936) después de Paisajes (1902), De mi país (1903) y Po ie as de Po ugal y de España (1911)1. La ob a o ece una nu ida selección de a ículos pe io- 1Sob e Andanzas y su elación con o os lib os paisajís icos de Unamuno, éase el es udio p elimina de L.G. Egido a su edición de la ob a (Mad id: Alianza, 1988, 7 ss.), po la que ci- 06ElConcep o(Escoba ) 10/12/03 18:49 Página 103 dís icos esc i os en e junio de 1911 y ma zo de 1922 y edi ados —buena pa e de ellos— en La Nación, de Buenos Ai es y El Impa cial, de Mad id. El ema del lib o son las e lexiones y expe iencias pe sonales de Unamuno en sus di e sas excu siones po dis in as zonas de la geog a ía española2. El in- e és po la ie a y po la his o ia nacional lle a al esc i o asco a ealiza nume osas desc ipciones paisajís icas, si iéndose de un géne o híb ido en- e la c ónica-a ículo pe iodís ico (en algunos casos, incluso de sesgo epis- ola ), con una ex ensión limi ada y di igido a un público conc e o; el en- sayo, que le pe mi e las e lexiones e udi as sob e a ia ma e ia pe o exp esadas median e un lenguaje llano3; y los lib os de iajes, con una se- cuenciación empo al de expe iencias pe sonales y, en ocasiones, anecdó i- cas a modo de dia io in e io o ín imo (como sucede, sal ando las dis ancias, en el Dia io de un poe a eciencasado de Juan Ramón Jiménez)4. Tal géne o misceláneo, que o ece un buen ejemplo de la expe imen ación gené ica a emos. En cuan o a los lib os de paisajes unamunianos, en gene al, c . M. A izmendi/M. Ló- pez, «Miguel de Unamuno: del a ículo al ensayo», en Mo imien os li e a ios y pe iodismo en Es- paña, ed. de M.P. Palomo, Mad id, Sín esis, 1997, 328 ss. 2Resul a e iden e que Unamuno sin ió g an ca iño hacia Andanzas, como e leja una ca a di igida a su amiga El i a Rezzo y echada en eb e o de 1924: «En Andanzas y isiones españo- las hay algunas de las páginas que más de co azón he esc i o»; c . Epis ola io ame icano (1890- 1936), ed. de L. Robles, Salamanca, Ediciones de la Uni e sidad de Salamanca, 1996, 486. Pa a la doble e ien e de Unamuno como esc i o y pe iodis a éase, po ejemplo: J.M. Fe nández, «Unamuno y el géne o pe iodís ico», Sis ema. Re is a de Ciencias Sociales, 89, 1989, 123-136; L. U u ia, «Unamuno, ¿Pe iodis a o Esc i o ? ¿Esc i o y Pe iodis a?», en Ac as Cong eso Cincuen- ena io Unamuno, Salamanca, Uni e sidad de Salamanca, 1989, 107-117; idem, «Unamuno e Lu- cha de clases», en Peuple, mou emen ou ie , cul u e dans l’Espagne con empo aine, ed. de J. Mau- ice/B. Magnien/D. Bussy, Sain -Denis, P esses Uni e si ai es de Vicennes, 1990, 227-236; F. Rebollo, «Miguel de Unamuno», en Pe iodismo y mo imien os li e a ios con empo áneos españoles (1900-1939), Mad id, Hue ga y Fie o, 1997, 50 ss.; M. A izmendi/M. López, «Miguel de Una- muno: del a ículo al ensayo», ci ., 322 ss., y M.Á. Vázquez Medel, «El pe iodismo como p o- yección de un in elec ual: Miguel de Unamuno» (en p ensa). 3Sob e el géne o ensayís ico en la li e a u a unamuniana, éase: M. Rome a-Na a o, Mi- guel de Unamuno: no elis a, poe a, ensayis a, Mad id, Sociedad Gene al Española de Lib e ía, 1928, 169-315. Po o a pa e, c í icos como M. Ga cía Blanco (en su es udio p elimina a Poemas de los pueblos de España, Mad id, Biblio eca Anaya, 1961, 10-11) inse an Andanzas en la ca ego ía gené ica del ensayo. 4Vid. M.Á. Pé ez P iego, «El géne o li e a io de Dia io de un poe a eciencasado», en AA.VV., Juan Ramón Jiménez en su Cen ena io, Cáce es, Minis e io de Cul u a, 1981, 101-120; y R. Reyes Cano, «El Dia io de un poe a eciencasado, de Juan Ramón Jiménez, como lib o de iaje», en De Blanco Whi e a la gene ación del 27. Es udios de Li e a u a Española Con empo ánea, Huel a, Se i- cio de Publicaciones de la Uni e sidad, 2001, 213-232. Como es sabido, los lib os o dia ios de iajes ienen a en onca con la c ónica li e a ia mode nis a; id. J. Oli io Jiménez, «El ensayo y la c ónica del mode nismo», en His o ia de la Li e a u a Hispanoame icana, II, ed. de L. Íñigo Mad igal, Mad id, Cá ed a, 1987, 537-548, 547 ss.; y N. Ri as, «La c ónica mode nis a», en el es udio p elimina a su edición de Rubén Da ío, España con empo ánea, Managua, Academia Ni- ca agüense de la Lengua, 1998, 13 ss. Un análisis de los géne os mencionados o ece A. Chi- llón, «Las g andes na a i as ac icias y su con ibución al pe iodismo li e a io mode no», en 104 F ancisco Ja ie Escoba Bo ego El concep o de in ahis o ia como p axis… AEF, ol. XXVI, 2003, 103-116 06ElConcep o(Escoba ) 10/12/03 18:49 Página 104 p ac icada po los mode nis as y que iene a p eludia , en cie a medida, el mo imien o eno ado del llamado nue o pe iodismo o pe iodismo in o ma i o de c eación5, p opo ciona a Unamuno un ehículo lexible, c ea i o y ameno pa a inse a en la p axis pe iodís ica sus medi adas e lexiones eó icas so- b e la in ahis o ia, concep o apun ado po o a pa e en sus lib os paisajís i- cos an e io es y que adquie e un amplio a amien o en Andanzas6. Al desa- ollo de es a cues ión es án dedicadas las siguien es páginas. Como es sabido, la elación en e li e a u a y pe iodismo supuso un im- po an e pun o de in lexión en la ayec o ia p o esional de di e sos esc i- o es mode nis as de la alla de Rubén Da ío, Azo ín, Pío Ba oja, Rami o de Maez u o el p opio Miguel de Unamuno. Tales in elec uales, que lle a on a cabo buena pa e de su labo c eado a y c í ica en di e sos pe iódicos, ie- on en es e medio de comunicación no sólo un sus en o económico de ida —ligado ín imamen e a la ocación de esc i o —, sino ambién un ehículo de g an p oyección social pa a ansmi i sus ideas educado as y e o ma- do as sob e emá ica a ia a un público lec o amplio7. Unamuno, en conc e o, asumió plenamen e, como á bi o mo al de la nación y deposi a io de g andes alo es, el minis e io in elec ual de in lui Li e a u a y pe iodismo. Una adición de elaciones p omiscuas, Bella e a, Uni e sidad Au ónoma de Ba celona, 1999, 107 ss. 5Como ecue dan S. Be nal y L.A. Chillón, la hib idación de los géne os cons i uye una de las ca ac e ís icas undamen ales del nue o pe iodismo ( id. Pe iodismo in o ma i o de c eación, Ba celona, Mi e, 1985, 93). 6En gene al, Unamuno desa olló la in ahis o ia en sus di e sas ace as como esc i o ; c . C. Blanco Aguinaga, «La e elación de la Na u aleza aplicada a la His o ia. Sob e el signi i- cado más ex enso del concep o de in ahis o ia», en El Unamuno con empla i o, Ba celona, Laia, 1975, 234-259; J.M. Rozas, «His o ia-In ahis o ia como o ma li e a ia», en In ahis o ia y Li e- a u a, Salamanca, Uni e sidad de Salamanca, 1980, 11-34; J.L. Abellán, «His o ia e In ahis o- ia en la poesía de Unamuno (Euzkadi, Cas illa, España)», en La poesía de Miguel de Unamuno, San Sebas ián, Uni e sidad de Deus o, 1987, 305-324; A. Escamilla, Génesis de la concepción de «in ahis o ia» en Miguel de Unamuno, Tesis Doc o al inédi a, di igida po P. Ribas y de endida en la Facul ad de Filoso ía y Le as de la Uni e sidad Au ónoma de Mad id en mayo de 1987; P.W. Wa son, In a-His o ia in Miguel de Unamuno’s No els, A con inual P esence, Po omac, Sc ip a Humanis ica, 1993; y M.J. Vidal, «La in ahis o ia de Unamuno y la nue a his o ia», Re is a Ca- nadiense de Es udios Hispánicos, 21, 1996, 237-250. 7En e la amplia bibliog a ía sob e el ema, des acamos: J. Acos a, «Del pe iodismo como necesidad: Unamuno, Azo ín, Ba oja», en Pe iodismo y Li e a u a, II, Mad id, Ediciones Guada- ama, 1973, 143-189; P. Celma, La c í ica li e a ia de ac ualidad (Es udios y ex os), Salamanca, Plaza Uni e si a ia, 1989; idem, La pluma an e el espejo ( isión au oc í ica del in de siglo), Sala- manca, Uni e sidad de Salamanca, 1989; C.A. Molina, Medio siglo de p ensa li e a ia española (1900-1950), Mad id, Endymion, 1990; P. Celma, Li e a u a y pe iodismo en las e is as de in de si- glo. Es udio e Índices (1888-1907), Mad id, Júca , 1991; F. Rebollo, Pe iodismo y mo imien os li e a- ios con empo áneos españoles (1900-1939) … ci ., 25 ss.; M. A izmendi/M. López, «De la c isis de in de siglo a las angua dias», en Mo imien os li e a ios y pe iodismo en España … ci ., 277 ss.; y N. Ri as, «La c ónica mode nis a», ci . El concep o de in ahis o ia como p axis…F ancisco Ja ie Escoba Bo ego 105 AEF, ol. XXVI, 2003, 103-116 06ElConcep o(Escoba ) 10/12/03 18:49 Página 105 en el pueblo a a és de la p ensa. De hecho, el esc i o asco, desempe- ñando el papel de exci a o Hispaniae, es bas an e conscien e de la impo - an e epe cusión social que conlle a la labo pe iodís ica, al como se ob- se a en algunos de sus a ículos ( ecué dense, po ejemplo, «Un a ículo más» y «La p ensa y el lenguaje», ambos de 1899; o «El po eni de la no- ela», de 1902)8. Uno de ellos, i ulado «La p ensa y la conciencia social» (1900), e leja, en e o as cosas, el sueño u ópico de Unamuno de dis u- a de una p ensa que no o ezca al público lec o an sólo las no icias (que ienen a cons i ui la his o ia desca nada), sino el lenguaje y la ica ida co- idiana de los pueblos de España, es deci , la in ahis o ia o e dade a his o- ia nacional: Poniéndome en imposibles, he soñado alguna ez en un g an dia io na- cional que no se edac ase ni publicase en Mad id, sino en oda España —una cosa imposible—, en un pe iódico cuyos a ículos uesen la sin onía sa- cada a dia io de las no as que o ma an eleg amas de odas las ciudades y i- llas y de los illo ios, luga es, luga ejos, aldeas, concejos y alque ías de oda España, donde quedasen nues os polí icos educidos a su e dade a alla y donde se ie a qué poco signi ican las úl imas decla aciones de Sagas a jun o a la cosecha de alga obas o al p ecio de la ca ne9. Un medio e icaz que Unamuno iene a su alcance como esc i o e in e- lec ual pa a sublima esa ca encia de in ahis o ia en la p ensa o dina ia es, p ecisamen e, el desa ollo p ác ico de dicho con enido eó ico en los a - ículos pe iodís icos ecogidos en Andanzas. Median e al p og ama de ac- ción, Unamuno, desde la mi ada a en a y c ea i a de un iaje o, lle a a cabo su p opósi o e o mado y de ele ación mo al como exci a o Hispaniae o- mando como pun o de pa ida dos e e en es ín imamen e inculados: los espacios in ahis ó icos y los pe sonajes-ac an es que lo habi an. Espacios «in ahis ó icos» y e i o mundano Como e leja ya en di e sos a ículos no pe enecien es a Andanzas —po ejemplo, el i ulado «Ciudad y campo» de 1902—, Unamuno conside a el es- pacio u bano y ecnológico como símbolo mani ies o del desasosiego del 8Vid. J.M. Fe nández, «Unamuno y el géne o pe iodís ico», ci ., 123 ss. 9Apud, J.M. Fe nández, «Unamuno y el géne o pe iodís ico», ci ., 128. Re elado al es- pec o esul a ambién o o es imonio de Unamuno en «El cua o pode » (ene o de 1896): «La p ensa pe iódica debe se el más genuino y adecuado ó gano de elación social de un pueblo, el ó gano de su conciencia e leja colec i a, cuya unción es saca a luz y elie e las iquezas subconscien es de un pueblo y pone le a la ez en come cio con el ámbi o. Y como la conciencia, que lo aba ca odo, es in eg ado a, in eg ado a debe se la p ensa»; id. Polí ica y iloso ía. A ículos ecupe ados (1886-1924), ed. de D. Núñez y P. Ribas, Mad id, Fundación Banco Ex e io , 1992, 51. 106 F ancisco Ja ie Escoba Bo ego El concep o de in ahis o ia como p axis… AEF, ol. XXVI, 2003, 103-116 06ElConcep o(Escoba ) 10/12/03 18:49 Página 106 homb e y de la ené ica ac i idad del pe iodis a en busca de la no icia10. En cambio, la ida en con ac o con la na u aleza, uno de los espacios p i ile- giados de la in ahis o ia que ec ea Unamuno, le p opo ciona solaz y des- canso11. La alo ación de la na u aleza y del paisaje po Unamuno obedece, como se sabe, a la a ición iaje a de los au o es mode nis as (de g an i alidad g a- cias al lo ecien e auge del pe iodismo epo e il)12. Ya a lo la go del siglo XIX el á ido deseo de isi a luga es desconocidos se había hecho pa en e, co- b ando una nue a dimensión y sen ido pa a los k ausis as de la Ins i ución Lib e de Enseñanza. De hecho, F ancisco Gine de los Ríos y o os in elec- uales in eg an el iaje en su plan pedagógico al econoce el alo del con- ac o con la na u aleza y de la obse ación di ec a del paisaje. Como señala José-Ca los Maine , el p es igio que la Ins i ución concedió a la a ición ia- je a como medio de en iquecimien o espi i ual iene su pun o álgido en los au o es mode nis as, quienes ec ean en c ónicas, dia ios de iajes y ensayos el paisaje español, bien como mo i o didác ico-mo al —en la línea k ausis- a—, bien pa a exp esa median e una ac i ud imp esionis a la condición u- gaz del iaje o: La a queología de campo y el excu sionismo es u ie on en e las ac i ida- des que los homb es de Gine de los Ríos aclima a on en la España de inal de siglo. Esa he encia y el in e és de los mode nis as po la obse ación de lo na u al y po los iajes con o ma on la p eocupación po el paisaje espa- ñol de la gene ación de in de siglo: en unos p edomina á la imp esión mo- 10 La ec eación del ema de la ciudad po los au o es mode nis as ha sido obje o de di- e sos es udios. Po ejemplo, éase: L. Li uak, T ans o mación indus ial y li e a u a en España (1895-1905), Mad id, Tau us, 1980, passim; J. Cano Balles a, Li e a u a y Tecnología. Las le as es- pañolas an e la e olución indus ial (1900-1933), Mad id, O ígenes, 1981, passim; D. Doughe y, «La ciudad mode na y los espe pen os de Valle-Inclán», Anales de la Li e a u a Española Con- empo ánea, 22.1, 1997, 131-147; J.L. Rozas, «Manuel Machado y El mal poema: In ención (y ocul ación) de la ciudad mode nis a», Ínsula, 608-609, 1997, 19-22; J.R. González, «Nue a me- di ación del ma co: Ciudad y li e a u a en el in de siglo», Ínsula, 613, 1998, 30-33; y R. Reyes Cano, «Una in e p e ación de Se illa desde el espí i u del 98: La imagen de la ciudad en los apóc i os de An onio Machado», en De Blanco Whi e a la gene ación del 27 … ci ., 147-160. 11 Vid. J.M. Fe nández, «Unamuno y el géne o pe iodís ico», ci ., 130 ss. 12 En e la abundan e bibliog a ía sob e na u aleza y paisaje en el Mode nismo, des aca- mos: M. Al a , «In oducción» a Miguel de Unamuno, Paisajes, Mad id, Ediciones Alcalá, 1966, 5-24; C. Blanco Aguinaga, «La Na u aleza», en El Unamuno con empla i o … ci ., 211-281; I. Gal- bis, «De Ba oja y An onio Machado: P oyección anímica sob e el paisaje», The Jou nal o Bas- que S udies, 3.1, 1982, 63-75; N. No is, «Visión azo iniana del paisaje español», y C. Ruiz, «The Paisaje and he Gene a ion o 1898», Cuade nos de Aldeeu, 1.2-3, 1983, 373-383 y 443-460, es- pec i amen e; F. Cal o Se alle , Paisajes de luz y mue e: La pin u a española del 98, Ba celona, Tusque s, 1998; J.C. B asas, «La Cas illa de la gene ación del 98 y su isión en el a e espa- ñol», en Los 98’ibé icos y el ma , Lisboa, Exposición Mundial de Lisboa, 1998, 79-102; y G. Pina, «El 98 y el descub imien o del paisaje español», Ci culo, 28, 1999, 25-37. El concep o de in ahis o ia como p axis…F ancisco Ja ie Escoba Bo ego 107 AEF, ol. XXVI, 2003, 103-116 06ElConcep o(Escoba ) 10/12/03 18:49 Página 107 al y egene acionis a; en o os, la cap ación del de alle y la muy mode nis a «sensación de lo e íme o» de la condición de iaje o; en aquéllos, la imp e- sión pe sonal de paz o de desasosiego, pe o, ue a como ue a, el paisaje de España cob ó casi condición de p o agonis a li e a io…13 Unamuno, po su pa e, do ando a sus a ículos de cie o sesgo ensayís- ico en la línea egene acionis a14, opone en Andanzas el espacio u bano de las g andes capi ales a o os que ienen a cons i ui un ma co paisajís ico idóneo pa a la plasmación de la in ahis o ia honda y since a: el campo y la na u aleza, las pequeñas y iejas ciudades, los pueblos y o os luga es que al- be gan plazas, si ios de e i o, e c. Así se comp ueba, po ejemplo, en sen- dos pasajes del a ículo «Ciudad, campo, paisajes y ecue dos» que o ecen e iden es eminiscencias del o po~ del menosp ecio de co e y alabanza de aldea, de an a adición en la li e a u a española áu ea: «… el ecue do del campo y la espe anza de ol e a él es una de las cosas que más y mejo nos sos ienen en medio del á ago de las ciudades»; y «… la odiosa ciudad de las anidades y las en idias. Huyo de es a ciudad, en cuan o puedo. El campo es una libe ación»15. Asimismo, en «De uel a de la cumb e», haciéndose eco de la iloso ía es oica del e i o mundano (secessus) y del o ium —pe o adecuada a la ina- lidad di ulga i a del géne o pe iodís ico—, Unamuno ansmi e al lec o en un eco ido in ospec i o el ideal ho aciano y luisiano del i e e secundum na u am o con enien e na u ae i e e en a as de aleja se del «mundanal uido» (nego ium)16. Pa a ello, el esc i o asco se ale de ó mulas cona i as di igi- 13 Vid. La Edad de Pla a (1902-1939). Ensayo de in e p e ación de un p oceso cul u al, Mad id, Cá ed a, 1999, 126. El des acado papel que adqui ió el paisaje na u al en el pensamien o e- o mis a se pone de mani ies o en el in e cambio epis ola que man u ie on Ginés de los Ríos y Unamuno en 1899 ( id. D. Gómez Molleda, Unamuno «agi ado de espí i us» y Gine . Co es- pondencia inédi a, Mad id, Na cea, 1977, 22-23). Hacia esa misma echa, el esc i o asco en ió a su amigo el poema Al campo, no able exal ación de la na u aleza como luga de e i o (c . Unamuno «agi ado de espí i us» …, ci ., 96-97). Pa a la elación en e k ausismo, in ahis o ia y paisaje español, éase: J.M. Rozas, «His o ia-In ahis o ia como o ma li e a ia», ci ., 30-31. 14 Recue da M. Rome a-Na a o que el mé odo ensayís ico que Unamuno aplica en su ob a se basa undamen almen e en un sis ema de pensamien o de honda iloso ía humana ( id. Mi- guel de Unamuno: no elis a, poe a, ensayis a… ci ., 170). Como e emos, la iloso ía que el esc i- o asco desa olla en Andanzas es esencialmen e es oica. 15 Ed. ci ., 67 y 68-69, espec i amen e. 16 Tan o Ho acio como ay Luis de León son dos au o idades ci adas en Andanzas. Del p i- me o de ellos ecue da Unamuno la conocida oda III, 30 («Exegi monumen um ae e pe ennius») a p opósi o de «La o e de Mon e ey a la luz de la helada»: «Y se queda así [el sueño], he- cho pied a, pied a e ena, pe o ci ilizada, pied a ci il, o pied a espi i ual, ase acuñada pa a siemp e, monumen o ae e pe ennius, más du ade o que el b once» (ed. ci ., 223). Al humanis a salman ino lo menciona Unamuno en a ias ocasiones: «Ha sido en paisajes así limi ados, sen- cillos, al pa ece pob es, donde ha nacido la poesía eglógica. Aquí se inspi ó ay Luis de León» («Salamanca», ed. ci ., 157); y «Decía ay Luis de León en Los nomb es de C is o que «algunos 108 F ancisco Ja ie Escoba Bo ego El concep o de in ahis o ia como p axis… AEF, ol. XXVI, 2003, 103-116 06ElConcep o(Escoba ) 10/12/03 18:49 Página 108 das a una segunda pe sona, ecuen es an o en las c ónicas mode nis as como en el pe iodismo in o ma i o de c eación, a in de implica al lec o y si- ua lo hipo é icamen e en el luga de e i o que sugie e: «Vi es acaso, lec- o mío, en un á ago mundano, en e negocios o en e di e siones. Escá- pa e cuando puedas a la cumb e, e a pasa unos días al pie del Aconcagua, donde más al o puedas. Deja de pisa el as al o de los bule a es. Ap ende a desdeña eso que llamamos ci ilización, y que a a ez es al, y a ex ae de ella lo que de cul u a encie e. Deja la ci ilización con el e oca il, el elé ono, el wa e -close y llé a e la cul u a en el alma»17. Como buen e u- di o, el esc i o asco ecomienda en su «Ciudad, campo, paisajes y ecue - dos» la lec u a de de e minados lib os —en conc e o, los e angelios y a- gedias— pa a dis u a del e i o: «Tiene us ed, amigo, que lee cie os lib os en el silencio y ecogimien o de su cua o, acos ado en su cama, en e co- bijas, pa a soña en el campo. ¡Oh, si pudiese us ed lee los en el campo mismo!»18. O as eces, Unamuno abo da la iloso ía del secessus, pe o aliéndose de la ópica de las uinas aplicada a un de e minado espacio in ahis ó ico, de al sue e que, en «Recue do de la G anja de Mo e uela», llega a inse a un sone o suyo sob e el ema: «En una celda solo, como en a ca / de paz, li- b e de menes e y ca go …»19. La con emplación de las uinas como in i a- ción a la medi ación in ospec i a, mo i o que cuen a con eg egios an ece- den es en la lí ica ba oca española ( ecué dense los poemas de Ca o, Lope de Vega, Que edo o Rioja)20, acili a po o a pa e el alejamien o de las pa- siones mundanas (ajpa qeia) y el es ado de impe u babilidad anímica (aj a- axi a), iloso ía es oica que Unamuno ansmi e a sus lec o es como so o ~ hay a quien la is a del campo los enmudece; mas yo, como los pája os, en iendo lo e de deseo o can a o habla ». Y una especie de can o hablado, de eci ación, de ezo más bien, es el e so. Y al ciego Salinas le habló ay Luis de música y de paisaje, o mejo , de celaje, en e - sos muy i mes» («Visiones í micas», ed. ci ., 275). Pa a la pe i encia del ema del e i o mun- dano en la li e a u a unamuniana, éase: C. Blanco Aguinaga, «La na u aleza, e ugio de paz y descanso», en El Unamuno con empla i o … ci ., 260-265. 17 Ed. ci ., 57. 18 Ed. ci ., 74. 19 Ed. ci ., 48. 20 Vid. B. López Bueno, «Tópica li e a ia y ealización ex ual: Unas no as sob e la poesía española de las uinas en el Siglo de O o», en Templada li a. 5 es udios sob e poesía del Siglo de O o, G anada, Don Quijo e, 1990, 75-97. O os esc i o es mode nis as se alie on de la misma ópica, como po ejemplo Azo ín en «Palacios, uinas»: «Viaje o: es la ho a de medi a an e las uinas, y es e pa edón uinoso de un palacio que ué, aquí en la campiña soli a ia, nos da ema pa a nues as medi aciones. Los siglos han anscu ido. El an iguo palacio se ha des- mo onado; pe o aquí al lado de las uinas, como una son isa en la e e nidad, es á es e g upo de inos chopos que iemblan le emen e en sus hojas al soplo de la a de expi an e» (c . Una ho a de España … ci ., 127). El concep o de in ahis o ia como p axis…F ancisco Ja ie Escoba Bo ego 109 AEF, ol. XXVI, 2003, 103-116 06ElConcep o(Escoba ) 10/12/03 18:49 Página 109 o sapiens, aunque de o ma amena y me a ó ica: «Allí es la quie ud del lago del alma, y sin esa quie ud no lo ece el lago»21. La iloso ía del secessus apa ece acompañada, con bas an e ecuencia, de una exal ación del silencio, que goza de g an p edicamen o en Andanzas22. Así lo comp obamos en un pasaje del a ículo «El silencio de la cima», en el que Unamuno a modo de dia io ín imo alude además a la impo ancia del descub imien o pe sonal del indi iduo, e ocación de la gnw mh pindá ica ge - noij, oi|o~ ejssi; maqw n ‘ap ende a se quien e es’ (Pí ica, II, 72) y de la a- seología senecana secum mo a i (‘mo a en sí’) o sapiens in se econdi u , secum es (‘el sabio se concen a en sí mismo, i e pa a sí’)23: «Recoje se una em- po ada, sí, y calla , calla , en ol iéndose como en mo aja de esu ección en el silencio, pe o no po mezquinos mó iles de de ensa y de a aque, no, sino a busca de alguno de nues os o os yos, de alguno de aquellos que he ido dejando en las enc ucijadas del camino de la ida»24. En cambio, como ecue da Unamuno en su «Ciudad, campo, paisajes y ecue dos», el indi i- duo que no puede dis u a del silencio que le p opo cionan los espacios in- ahis ó icos se e á abocado a la desdicha (con a ac um del maka ismo ~ o bea- us ille): «¡Desdichado del homb e que se abu e si se iene que pe manece solo unos días en medio de la campiña lib e! ¡Desdichado del homb e que no puede p escindi del uido y el ajín de sus p ójimos!, po que es e al 21 Ed. ci ., 49. 22 Un análisis del mo i o del silencio en Andanzas o ece C. Blanco Aguinaga, «Soledad y silencio de la na u aleza», en El Unamuno con empla i o … ci ., 216 ss. En cuan o a la elación de es e mo i o y la in ahis o ia, éase del mismo au o : «La e elación de la Na u aleza apli- cada a la His o ia …», ci ., 234 ss. 23 Pínda o ue uno de los au o es clásicos más ci ado po Unamuno en sus ob as. La má- xima señalada, que ecue da el ideal apolíneo gnw'qi seau o n (gnosce e ipsum), le in e esó es- pecialmen e, como e leja su poema «Conóce e a i mismo» de Poesías (1907) inspi ado en al sen encia pindá ica ( id. M. Ga cía Blanco, «El mundo clásico de Unamuno», en El mundo clá- sico en el pensamien o español con empo áneo, ed. de J. Lasso de la Vega e al e i, Mad id, Sociedad Española de Es udios Clásicos, 1960, 47-89, 71-72) y su a ículo «Ap ende a hace e el que e es», publicado en el Nue o Mundo en eb e o de 1924 ( id. De mi ida, Mad id: Espasa-Calpe, 1979, 163-165). En Andanzas, Unamuno ci a en a ias ocasiones a Séneca, o o de sus au o es clásicos p edilec os; po ejemplo, en «Po capi ales de p o incia» («Séneca, el mo alis a, no ue en igo un me a ísico»; ed. ci ., 130) y en «F en e a los neg illos» («Pod ía deci con Sé- neca que cuan as eces me en ome í con los homb es ol í de ellos a mí mismo más inhu- mano»; ed. ci ., 170). Siguiendo al p axis ilosó ica, Unamuno con apone la no icia que el in- di iduo ecibe a a és de los medios de comunicación y el conocimien o pe sonal ob enido de la incesan e búsqueda del yo en un es ado in ospec i o (en la línea pindá ica y senecana). Así lo e leja el esc i o asco en «De uel a a la cumb e», dando a en ende que las e lexio- nes de su dia io in e io pueden acili a el camino de indagación indi idual de sus lec o es: «Pe o ú, lec o , me complazco en c ee que no me pides no icias. Hay o os que e in o ma- án mejo que yo de lo que pasa en el mundo. Y en e an o, acaso no e en e es de lo que pasa en i mismo. Po mi pa e, si alguna ez he log ado lle a e o siquie a ace ca e a i mismo, me doy po pagado» (ed. ci ., 57). 24 Ed. ci ., 61-62. 110 F ancisco Ja ie Escoba Bo ego El concep o de in ahis o ia como p axis… AEF, ol. XXVI, 2003, 103-116 06ElConcep o(Escoba ) 10/12/03 18:49 Página 110 no se ha encon ado a sí mismo, ni ha sabido siquie a busca se, ni se e sino e lejado en los demás»25. Sin emba go, la búsqueda in ospec i a mos ada en su dia io ín imo e- quie e, según Unamuno, no sólo el e i o en un ma co in ahis ó ico que p o- po cione paz in e io , sino la i me olun ad y decisión pe sonal de hui del asiego mundano. De hecho, señala el esc i o asco en su a ículo «En la calma de Mallo ca», e ocando la Epís ola mo al III, 28 de Séneca a Lucilio, que las p eocupaciones mundanas acompañan al indi iduo aunque mude de luga , po lo que esul a absolu amen e necesa io cambia el es ado del alma: A es a isla del pol o quie o y de la calma, del bienes a de la co esía, he enido a descansa un poco y a hui de la exci ación que me p oducían las ine i ables discusiones sob e la ma cha de la gue a y sus causas. Pe o es inú- il hui del mundo si uno se lle a el mundo en sí; de poco o de nada si e e ugia se en un claus o —y un claus o henchido de luz es es a oca ceñida de ma y hecha un ja dín de almend os, higue as, alga obos, oli os, alba i- coque os, pinos, encinas, ides— si se lle a el siglo den o de sí al claus o26. Al ma gen del ma co idílico del espacio na u al, Unamuno concede g an alo en su ei indicación de la in ahis o ia a las pequeñas ciudades an- quilas — en e a las g andes capi ales—, como e leja un pasaje del a ículo «En la quie ud de la pequeña ieja ciudad» en el que de nue o hace pa í- cipe al lec o de su habi ual in imismo in elec ual ( asgo ca ac e ís ico de su dia io in e io ): «Sólo os di é que desde en onces acá me he co obo ado más y más en mi c eencia de que las pequeñas ciudades anquilas, donde la his- o ia, que es el sen imien o de la con inuidad en el cue po social, se emansa, son las más a p opósi o pa a una ín ima ida de concen ación espi i ual, es donde mejo puede man ene se el ánimo ijo hacia el No e, sin oscilacio- nes, aunque no sin ín imo es ue zo, es donde se puede cuad a y cubica las ho as»27. Además, según apun a en «F en e a Á ila», Unamuno asocia los dis- in os espacios de las pequeñas y iejas ciudades —como las plazas públicas— a la co idianidad in ahis ó ica: ¡Esas plazuelas apacibles y sosegadas que se ab en den o del ecin o con- en ual de una e e na —no ya ieja— ciudad cas ellana! ¡Esas plazuelas po las que han esbalado siglos de ins an aneidad co idiana! 25 Ed. ci ., 72. 26 Ed. ci ., 187-188. El ex o de Séneca es el siguien e: «Hoc ibi soli pu as accidisse e admi- a is quasi em no am quod pe eg ina ione am longa e o loco um a ie a ibus non discussis i is i- iam g a i a emque men is? Animum debes mu a e, non caelum …» ( id. Ad L cili m Epis ulae Mo a- les, ed. de L.D. Reynolds, I, Ox o d, Ox o d Uni e si y P ess, 1965, 79). 27 Ed. ci ., 122-123. El concep o de in ahis o ia como p axis…F ancisco Ja ie Escoba Bo ego 111 AEF, ol. XXVI, 2003, 103-116 06ElConcep o(Escoba ) 10/12/03 18:49 Página 111