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Grupos cooperativos en competición: una forma de aprender más efectiva

Cubiles Sánchez-Pobre, Pilar

Abstract

Hoy en día, es esencial introducir nuevos métodos de aprendizaje en nuestras universidades. El aprendizaje cooperativo es efectivo. Mejora la adquisición de conocimientos de nuestros alumnos, entrena sus habilidades sociales y les prepara para trabajar en el futuro mediante la adquisición de las necesarias competencias. Los grupos cooperativos pueden mejorar su rendimiento, introduciendo un elemento de competitividad entre distintos grupos. Este trabajo explica el método de aprendizaje cooperativo usado por la autora en sus clases, en las cuales la cooperación dentro de cada grupo se combina con la competición entre grupos distintos. Los primeros resultados obtenidos son alentadores.

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142 GRUPOS COOPERATIVOS EN COMPETICIÓN: UNA FORMA DE APRENDER MÁS EFECTIVA COOPERATIVE GROUPS IN COMPETITION: A MORE EFFECTIVE WAY OF LEARNING Pilar Cubiles SánchezPobre Departamento de Derecho Financiero y Tributario Facultad de Turismo y Finanzas de la Universidad de Sevilla 22 [email protected] RESUMEN Hoy en día, es esencial introducir nuevos métodos de aprendizaje en nuestras universidades. El aprendizaje cooperativo es efectivo. Mejora la adquisición de conocimientos de nuestros alumnos, entrena sus habilidades sociales y les prepara para trabajar en el futuro mediante la adquisición de las necesarias competencias. Los grupos cooperativos pueden mejorar su rendimiento, introduciendo un elemento de competitividad entre distintos grupos. Este trabajo explica el método de aprendizaje cooperativo usado por la autora en sus clases, en las cuales la cooperación dentro de cada grupo se combina con la competición entre grupos distintos. Los primeros resultados obtenidos son alentadores. Palabras clave: Aprendizaje cooperativo; Grupos cooperativos; Motivación; Competencias. ABSTRACT Nowadays, it is essential to introduce new methods of learning in our universities. Cooperative learning is effective. It improves the students’ acquisition of knowledge, trains their social skills and prepares them to work in the future. Cooperative groups may improve their performance by introducing an element of competitiveness among different groups. This paper explains the method of cooperative learning used by the author in her classes, where cooperation within a group is combined with competition against other groups. The first results are encouraging. Keywords: Cooperative learning; Cooperative groups; Motivation; Skills. 22 La autora imparte clases también en la Facultad de Derecho. GRUPOS COOPERATIVOS EN COMPETICIÓN: UNA FORMA DE APRENDER MÁS EFECTIVA 143 1. INTRODUCCIÓN. ANTECEDENTES La búsqueda de una forma de docencia más eficaz, que logre un mayor y mejor aprendizaje de un elevado número de alumnos, me ha llevado a explorar diversas formas de enseñanza, empleando desde la clásica clase magistral (que considero necesaria y beneficiosa a la hora de exponer determinados aspectos de la asignatura que imparto), pasando por trabajos escritos en grupo en que los estudiantes exponían los resultados de sus investigaciones sobre algunos puntos del temario y resolvían problemas prácticos extraídos de la realidad, hasta presentaciones orales en las que los alumnos desarrollaban competencias tan necesarias como la de exponer y defender en público sus conocimientos, ideas y opiniones. Todos estos sistemas han ofrecido resultados positivos, cada uno en el contexto que le era propio. Si algo defiendo es que no existe un método de enseñanza que deba erigirse como el método-rey y desplazar a todos los demás. Todos ellos tienen ventajas y todos ellos adolecen de defectos, por lo que cada método debe ser utilizado para desarrollar los aspectos cognitivos y las competencias para los que sea más adecuado. No todos los métodos son útiles para asimilar todo tipo de conceptos, conocimientos, habilidades o competencias. Cada uno de ellos es ideal para desarrollar unos determinados. La cuestión reside en saber cuál es el más conveniente en cada momento. En cualquier caso, los métodos mencionados no agotan todas las posibilidades existentes. Mi búsqueda de nuevas y más provechosas formas de aprendizaje me llevó a participar en un taller de formación del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla sobre “Estrategias de Aprendizaje Cooperativo y Uso del Portafolio Digital de Grupo”. Las ideas allí expuestas por las profesoras Consolación y Mª Dolores Gil 23 me llevaron a plantearme la posibilidad de implantar las estrategias mencionadas en mis grupos y a estudiar en profundidad el aprendizaje cooperativo y sus posibles variantes. Esta comunicación es el resultado de dicha investigación y muestra el método que estoy aplicando actualmente. El aprendizaje cooperativo no es comúnmente utilizado en nuestras aulas. Sin embargo, ha sido objeto de un análisis exhaustivo por numerosos autores, que no dudan en recomendar su implantación por considerar que es altamente beneficioso para los alumnos. En este sentido, Johnson, D.W, Johnson, R.T y Holubec, E.J (1999: 9) subrayan que eleva el rendimiento de los alumnos, ayuda a establecer relaciones positivas entre ellos y proporciona las experiencias necesarias para lograr “un saludable desarrollo social, psicológico y cognitivo”. En este trabajo expondré cómo, entre otros aspectos positivos, hemos constatado que la actitud general en las clases mejora, hay un absentismo prácticamente nulo y los alumnos prestan atención de forma constante. La definición más precisa del aprendizaje cooperativo que hemos encontrado es la de Johnson, D.W, Johnson, R.T y Holubec, E.J (1999: 143), según la cual éste consiste en “el empleo didáctico de grupos reducidos con el fin de que los alumnos trabajen juntos para optimizar su propio aprendizaje y el de los demás”. Deseamos destacar aquí dos puntos: 23 Quiero agradecer aquí el excelente trabajo de estas profesoras, que realizaron una fundamentada y entusiasta defensa del aprendizaje cooperativo, lo que despertó mi interés por el mismo. GRUPOS COOPERATIVOS EN COMPETICIÓN: UNA FORMA DE APRENDER MÁS EFECTIVA 144 Primero: La función del grupo no es la elaboración de un trabajo determinado entre todos pero sin conseguir “aprender”, sino que lo primordial es precisamente el aprendizaje de cada miembro del grupo de todo el tema que se está estudiando y no sólo de su parte. Esto diferencia los trabajos cooperativos de los trabajos en grupo tradicionales, los cuales tienen como meta entregar un trabajo antes de una determinada fecha. Todos hemos tenido experiencias en las que era obvio que el trabajo se había dividido como un pastel y cada alumno conocía únicamente su parte. Es más, los alumnos consideraban su desconocimiento de las otras partes del trabajo normal y aceptable y lo admitían abiertamente ante el profesor. Yo he tenido experiencias de esto en tutorías programadas, donde los miembros del grupo me debían mostrar sus avances y plantearme las dificultades encontradas. Si alguno de los miembros no podía venir por algún motivo, los demás eran incapaces de comentar algo sobre la parte del compañero ausente y si se les preguntaba, se limitaban a excusarse con frases del tipo “es que esa parte no es la mía, la ha hecho otro compañero. Él vendrá en cuanto pueda para comentarlo”. Este tipo de contestación responde a la idea de que el trabajo se ve como una forma de obtener una determinada nota y no como una posibilidad más de aprender una materia, quizá más profundamente que limitándose a estudiar unos apuntes sin tener que reflexionar e investigar sobre la misma. Segundo: La coletilla de la definición expuesta “optimizar su propio aprendizaje y el de los demás” es también trascendental. No basta con preocuparse de uno mismo y aprender de forma individual todos los contenidos, sino que en los grupos de aprendizaje cooperativo se estimula la colaboración y ayuda mutua para que todos los miembros alcancen el aprendizaje deseado. El alumno, por tanto, es responsable de cumplir tres obligaciones: elaborar su parte, aprender el contenido de todo el trabajo y asegurarse de que los demás pueden aprenderlo también, ayudándoles a lograrlo. Los mismos autores citados, Johnson, D.W, Johnson, R.T y Holubec, E.J (1999: 21) enumeran cinco elementos que caracterizan al aprendizaje cooperativo. Son: la interdependencia positiva (todos dependen de todos); la responsabilidad individual y grupal (cada uno es responsable de su trabajo y el grupo de alcanzar los objetivos comunes); la interacción estimuladora; el aprendizaje de prácticas interpersonales y grupales y la evaluación grupal (los alumnos deben analizar si están alcanzando sus metas y las relaciones de trabajo son eficaces). Existen numerosas técnicas que ponen en marcha este tipo de aprendizaje. Para una enumeración y sucinta explicación de los mismos se puede consultar a Ovejero, A (1990: 169 y ss) y a Slavin, R.E (1999: 147 y ss). Entre ellas, la empleada por nosotros se asemeja a la denominada Co-op co-op, ideada por Spencer Kagan, pero presenta algunas diferencias sustanciales respecto a ésta, que expondremos en las siguientes líneas. 2. OBJETIVOS El uso de técnicas de aprendizaje cooperativo en mis clases presenta los siguientes objetivos: a) Incrementar la motivación de los alumnos. GRUPOS COOPERATIVOS EN COMPETICIÓN: UNA FORMA DE APRENDER MÁS EFECTIVA 145 b) Reducir el absentismo. c) Mejorar el aprendizaje autónomo de los alumnos, de modo que puedan investigar y resolver problemas sin la constante intervención del profesor. d) Lograr un aprendizaje de calidad a largo plazo, en contraste con la memorización en el último momento de datos que se olvidarán a los pocos días de haber realizado el examen. e) Fomentar un clima de ayuda mutua, colaboración y estímulo entre los alumnos. 3. METODOLOGÍA Como ya hemos mencionado, la metodología que estoy aplicando en mis clases no coincide exactamente con los ideados y explicados por otros autores, ya que he pretendido adaptar los métodos descritos por ellos a las necesidades de mis alumnos y a las circunstancias específicas en las que he debido aplicarlos. Debo aclarar que estoy usando este método de aprendizaje cooperativo junto con otras fórmulas de docencia. En cuanto a la importancia de los trabajos cooperativos en la calificación final de los alumnos, éstos sirven para modular la nota en función de los resultados obtenidos por el grupo al que pertenecen. Como observación preliminar, debo precisar que la incorporación de los alumnos a los grupos cooperativos es absolutamente voluntaria. Quien no quiera participar puede obtener la máxima nota presentándose a los exámenes pertinentes. Eso sí, los estudiantes que participen podrán lograr incrementar su nota. En mi caso, doy un peso moderado a estas actividades. En concreto, el máximo que se puede obtener en cada parcial, sumando todos los trabajos y otras prácticas realizadas en grupo en clase, es tres puntos que se sumarán a la nota obtenida en el examen parcial. Además, para poder sumar los puntos, hay que obtener un mínimo de 4 sobre 10 en dicho examen. Si un estudiante saca más de 10 sumando los puntos, el exceso se puede utilizar para subir la nota en el otro parcial. En las siguientes líneas, describiré el funcionamiento del método que estoy empleando. Los pasos que sigo son los siguientes: PRIMERO: Elijo las partes del temario que pueden ser objeto de preparación por los alumnos ya que no todas son adecuadas. Deben ser partes ni excesivamente largas ni demasiado cortas y lo mismo ocurre con la complejidad de las mismas: no es conveniente que sean ni demasiado fáciles ni tan difíciles que desanimen al grupo a llevar a cabo su preparación. Por otro lado, obviamente no pueden ser sobre temas que se deban impartir al inicio del curso, pues los alumnos deben tener un período de rodaje antes de comenzar a trabajar en los grupos cooperativos. Esto no quiere decir que los grupos no se formen en la primera semana, o que no puedan o deban realizar tareas menores en ese momento. Es más, recomendamos que, desde el principio, se hagan pausas en las explicaciones para que los grupos resuelvan algún problema práctico basado en lo recién aprendido. De esta forma, se lograrán tres objetivos: que los miembros del grupo se habitúen a trabajar GRUPOS COOPERATIVOS EN COMPETICIÓN: UNA FORMA DE APRENDER MÁS EFECTIVA 146 juntos; que las clases sean más amenas y disponer de una retroalimentación instantánea del grado de comprensión de la explicación. Ahora bien, los trabajos de mayor peso y complejidad deberían comenzarse a partir de la tercera o, mejor aún, la cuarta semana del curso. Si la realización de las minitareas ha ido bien, los estudiantes deberían estar maduros para enfrentarse con los trabajos de un contenido superior. SEGUNDO: Formación de grupos. ¿Debe ser al azar, debe decidir el profesor en función de criterios como notas de años anteriores u otros, o conviene que sean los alumnos quienes decidan? Debo confesar que ningún método me convence plenamente. Tras enumerar las diversas posibilidades existentes, Johnson, D.W, Johnson, R.T y Holubec, E.J (1999:45) desaconsejan que sean los propios alumnos los que decidan con quién forman un grupo. Creen que ello puede llevar a que se distraigan y “elimina la posibilidad de que amplíen su círculo de relaciones”. Como mucho, entienden que podría ser útil llegar a la solución intermedia en que los alumnos indiquen sus preferencias y el profesor forme los grupos en parte en función de dichas preferencias y en parte, fundándose en criterios propios. Después de reflexionar largamente, he dado libertad a los estudiantes para que elijan con quién quieren trabajar. Considero que, aún siendo cierto que la amistad previa de los componentes del grupo puede llevar a distracciones por temas personales, también grupos creados al azar o por el profesor pueden acabar hablando de temas intrascendentes. Todo depende del grado de madurez, responsabilidad e interés en la materia que tengan sus miembros. Por otro lado, en mi caso he optado por imponer grupos relativamente grandes (cinco miembros obligatoriamente) por lo que muchos grupos han tenido que integrar a personas a las que no conocían previamente, de modo que finalmente hay una solución intermedia “azar-estudiantes”, que supera algunos de los inconvenientes de ambas formas. En esta fase, los alumnos deben elegir un nombre para llamar a sus grupos, lo que suele gustarles y se asigna una letra a cada miembro, la cual le corresponderá todo el curso. En concreto, la letra “A” corresponde a la primera persona del grupo por orden alfabético, “B” a la segunda y así hasta la “E” que corresponderá al quinto miembro. TERCERO: Encargo a todos los grupos la realización de un trabajo de investigación teórico-práctico sobre un tema previamente elegido por mí. Dicho tema está dividido en subtemas y el azar decide quién dentro de cada grupo se encarga de cada uno de los mismos. Los estudiantes deben investigar y elaborar un informe por escrito fuera de clase. Posteriormente, cada alumno debe presentar y explicar su parte a sus compañeros de equipo, debiendo asegurarse de que todos lo entienden. Es el momento de debatir, preguntarse dudas, realizar puntualizaciones… El profesor tiene un papel de apoyo en esta fase, tanto respecto a la preparación individual de cada parte como del debate común. Debe mostrarse accesible, de modo que los estudiantes sepan que pueden contar con él para que les asesore sobre fuentes o les explique aspectos complicados. Ahora bien, también deben saber que el grueso del trabajo les corresponde a ellos y que no pueden acudir al profesor para que éste les reemplace. En resumen, hay que estar disponible pero hay que saber poner límites a las peticiones de los GRUPOS COOPERATIVOS EN COMPETICIÓN: UNA FORMA DE APRENDER MÁS EFECTIVA 147 alumnos, los cuales, en ocasiones, intentan que “les resuelvan la papeleta” sin esforzarse por hacerlo ellos mismos. ¿Qué hacer si surgen conflictos en el grupo? En un primer momento, no intervenir y dejar que ellos resuelvan sus diferencias. Sólo en casos extremos y después de que ellos lo hayan intentado un tiempo prudencial, intervenir como mediador escuchando a todas las partes y haciendo sugerencias, pero la solución final les corresponde a ellos. Hay que tener en cuenta que mediante los trabajos cooperativos no sólo aprenden contenidos sino también competencias. Saber “trabajar en grupo” incluye saber gestionar los conflictos que pueden surgir en su seno. Es indudable que ello les será muy útil a lo largo de su vida laboral. CUARTO: Cada alumno debe elaborar dos preguntas tipo-test sobre la materia objeto de estudio e investigación. En clase, el grupo escogerá tres entre todas las aportadas por los miembros y las escribirá en tarjetas distintas, escribiendo el nombre del grupo en ellas y con la solución y una breve explicación en su reverso. De esta forma, el profesor podrá comprobar si están bien formuladas y resueltas. De hecho, se deberán eliminar aquéllas que tengan fallos de redacción o cuya solución sea incorrecta o las que sean excesivamente fáciles. En estos casos, el grupo será penalizado con una disminución de los puntos que pueden obtener en la fase de concurso. QUINTO: Empieza la fase de competición, que fuerza a los alumnos a esforzarse al máximo por aprender para quedar bien ante su equipo y conseguir los deseados puntos positivos, que subirán la nota de todos los integrantes del grupo. Se saca una letra al azar de la “A” a la “E” (letras de los miembros del grupo). Saldrán todos los estudiantes de cada grupo a quienes corresponda la letra. Cada estudiante recibirá una tarjeta con una pregunta tipo-test, que deberá responder. La tarjeta se toma al azar de la batería de preguntas disponible procedente de la fase anterior. Si, por casualidad, la pregunta procede del grupo del estudiante que debe responderla, se toma otra tarjeta distinta. Si el estudiante responde acertadamente, su grupo tendrá un punto positivo. Si falla, el punto será para el grupo que ideó la pregunta. Como puede observarse, todos deben dominar todo el contenido del trabajo, pues nunca se sabe quién va a tener que responder una pregunta ni sobre qué aspecto del trabajo la tendrá que responder. De este modo, es más difícil que haya alumnos pasivos que no participen o no se enteren de lo que están haciendo. El espíritu de grupo motiva a los peores estudiantes a esforzarse y estimula la ayuda mutua para que todos puedan alcanzar un grado de aprendizaje adecuado. El hecho de dar puntos a quien ha elaborado la pregunta contestada erróneamente es para incentivar a los estudiantes a que formulen preguntas de cierta complejidad, pues, en caso contrario podría tenderse a plantear preguntas demasiado fáciles para que todos acertaran siempre. SEXTO: En la fase final, los grupos deben presentar por escrito su trabajo completo con un determinado formato. Esta es la segunda fase competitiva entre grupos. Los trabajos serán objeto de exposición a todos los grupos y los alumnos deberán votar cuál es el mejor. Los miembros del trabajo escogido serán premiados con un positivo GRUPOS COOPERATIVOS EN COMPETICIÓN: UNA FORMA DE APRENDER MÁS EFECTIVA 148 extra. Si hay muchos grupos, pueden darse positivos a los dos o tres mejores, para que los alumnos no se desanimen pensando que es imposible obtener el punto. El valor que se le dé al “positivo” dependerá de cada profesor y del peso que se le quiera dar a estos trabajos en la nota final. Hay que tener en cuenta que, al margen de los positivos mencionados, lo que se pretende es que todos aprendan todo. Por eso, lo aprendido mediante los trabajos se pregunta en el examen parcial. De este modo, se consigue estimular a los estudiantes a realizar trabajos de calidad, ya que es obvio que irá en interés de todos que el contenido del trabajo sea lo más completo posible. 4. RESULTADOS Debo puntualizar que los resultados aquí expuestos no son completos, pues todavía no han tenido lugar las pruebas o exámenes individuales, en los que pueda apreciar si los resultados académicos son mejores que cuando he empleado otros métodos de enseñanza. Sin embargo, quiero manifestar mi satisfacción por los resultados obtenidos hasta ahora, ya que gran parte de los objetivos que me planteé en un inicio han sido plenamente logrados. En primer lugar, la participación de los alumnos ha sido aplastante. De 150 alumnos que forman mi grupo, 140 se incorporaron a los grupos de trabajo cooperativo, a pesar de que éstos eran voluntarios y, de hecho, se podía obtener la máxima nota sin participar. Los que no lo hicieron justificaron su elección afirmando tener problemas personales o cuestiones de trabajo que les impedían acudir a clase. En segundo lugar, prácticamente no falta nadie a clase y cuando lo hacen por motivos médicos u otros, manifiestan su preocupación porque “están fallando a sus compañeros” y no quieren quedar al margen de las actividades de grupo que se realizan durante las mismas. Además, los estudiantes están altamente motivados. Participan muchísimo en clase, se ayudan entre sí y son capaces de realizar trabajos y tareas en los que todos aprenden sobre lo que están estudiando o practicando. Los estudiantes más brillantes explican a los demás lo que ellos han aprendido. De esa forma, ambos ganan, el más brillante porque al tener que explicar lo que sabe, profundiza e interioriza lo asimilado y los demás porque logran comprender aspectos mucho más fácilmente que si se hubieran enfrentado solos con la materia. En cualquier caso, quería conocer la opinión de los estudiantes sobre los grupos de trabajo cooperativo. Para ello, les pedí que rellenaran de forma anónima unos cuestionarios. Ciento veintiocho alumnos me lo entregaron. El cuestionario fue el siguiente: GRUPOS COOPERATIVOS EN COMPETICIÓN: UNA FORMA DE APRENDER MÁS EFECTIVA 149 CUESTIONARIO SOBRE LOS GRUPOS DE TRABAJO COOPERATIVO 1. ¿CÓMO FORMÁSTEIS EL GRUPO? A. Azar. B. Entre amigos. C. Algunos miembros son amigos, otros por azar. D. Otros (especificar)………………………………………………………………... 2. MENCIONA DOS VENTAJAS DE ESTOS GRUPOS: A…………………………………………………………………………………….... B………………………………………………………………………………………. 3. MENCIONA DOS INCONVENIENTES DE ESTOS GRUPOS: A…………………………………………………………………………………….... B………………………………………………………………………………………. 4. ¿HAS TENIDO ALGUNA VEZ UN CONFLICTO EN UN GRUPO? SI/ NO ¿CÓMO LO RESOLVÍSTEIS?................................................................................... ..................................................................................................................................... 5. EN EL GRUPO: A. Siempre hago la parte que me corresponde lo mejor posible. B. Algunas veces no he podido cumplir con la parte asignada. C. Hago mi parte y ayudo a los demás a hacer la suya si tienen problemas. 6. EN EL GRUPO: A. Todos los miembros participan activamente y cumplen con sus obligaciones. B. Algunos miembros no cumplen con sus obligaciones. 7. EN EL GRUPO: A. Todos revisamos el trabajo de todos para asegurarnos de que estamos satisfechos del resultado final y de entender todo para aprenderlo. B. Cada uno hace su parte, luego las unimos en un documento, revisando por encima la coherencia del conjunto. 8. LOS TRABAJOS COOPERATIVOS SIRVEN PARA: A. Mejorar la nota. B. Mejorar la nota y aprender contenidos. C. Mejorar la nota, aprender contenidos y adquirir competencias que serán útiles en el mundo laboral. D. Nada. 9. ¿DEBERÍAN SER LOS ESTOS TRABAJOS OBLIGATORIOS? SI/ NO 10. ¿CÓMO APRENDO MÁS? A. Con clases tradicionales: Apuntes y manuales. B. Trabajando en grupos cooperativos. C. Realizando trabajos individuales Las respuestas de los alumnos resultaron sumamente interesantes y nos dan una idea clara de cómo perciben los estudiantes universitarios los trabajos que comentamos. La primera pregunta tenía como objetivo saber qué criterio había determinado que los estudiantes se integraran en uno u otro grupo. Como ya he comentado, di absoluta libertad a los estudiantes a la hora de formar los grupos de trabajo, imponiéndoles únicamente el número de miembros, que debía ser de cinco (escogí este número únicamente por el elevado número de alumnos de mi grupo, 150, ya que deseaba tener un número de grupos manejable). Un 46,87% respondió que habían formado en grupo entre GRUPOS COOPERATIVOS EN COMPETICIÓN: UNA FORMA DE APRENDER MÁS EFECTIVA 150 amigos, un 6,25%, entre amigos y compañeros, otro 6,25% al azar y un 40,62%, parte entre amigos, parte al azar. Considero que esta distribución es satisfactoria, pues hay muchos grupos donde el azar ha llevado a ampliar el círculo de conocidos, sin romper por ello la confianza que inspira trabajar con personas a las que se estima. De gran interés resultan las respuestas dadas por los alumnos a la segunda y tercera pregunta del cuestionario, referidas a las ventajas e inconvenientes de los trabajos en grupo. Entre las primeras, las más citadas son, por este orden: Mayor comprensión de la materia; poder resolver dudas con ayuda de los compañeros; encontrar nuevas ideas y conocer otros puntos de vista y aprender a trabajar en equipo. También se mencionan con asiduidad la posibilidad de conocer a más personas; lograr un mejor aprendizaje así como fomentar el compañerismo y la solidaridad en el aula. En menor medida aparecen: aprender a intercambiar y respetar otras opiniones; el fomento del trabajo diario y la participación activa en clase. Destaca que algunos manifiestan que las clases son más amenas y dinámicas y que se incrementa el compromiso de los estudiantes con el aprendizaje de la materia. En cuanto a los inconvenientes, un tercio de los estudiantes repiten dos principales. El primero es la dificultad de compatibilizar horarios y disponibilidad de los miembros del grupo, especialmente entre aquéllos que, por no vivir en Sevilla capital, tienen más dificultades para quedar con los demás estudiantes. El segundo gran problema lo constituye el temor a la disparidad de las aportaciones de los miembros. Los alumnos consideran que muchos compañeros no trabajan tanto como los demás, lo que perjudica al grupo en su conjunto. Esta queja contrasta con la respuesta dada a la quinta cuestión, donde preguntados por sus aportaciones al trabajo del grupo, sólo tres personas admiten que “Algunas veces no he podido cumplir con la parte asignada”, lo que supone un 2,34% del total, siendo un 26,57% los que afirman hacer su parte y un elevado 67,18% los que no sólo hacen su parte sino que ayudan a los demás (hay un 3,9% restante que no contesta). Por otro lado, cuando analizan el comportamiento de los demás miembros, un 72,66% afirma que “Todos los miembros participan activamente y cumplen con sus obligaciones” frente a un 22,65% que estima que “Algunos miembros no cumplen con sus obligaciones” y un 4,68% que se abstiene de contestar. Es evidente que son más críticos con los demás que con ellos mismos. Los alumnos manifiestan su preocupación por el hecho de que su nota dependa del comportamiento de otros y consideran negativo que ésta sea global para el grupo, especialmente porque el fallo de uno repercute en los demás. Curiosamente, varios estudiantes clasifican como inconveniente el hecho de tener una mayor responsabilidad. En palabras textuales de uno de ellos: “Si fallas, quedas mal”, lo que no le resulta aceptable. Comprendo que les preocupe salir perjudicados por el comportamiento de otros, pero incentivar la responsabilidad individual y el compromiso con el grupo es muy positivo, pues los alumnos tendrán un incentivo externo que podría estimular a los estudiantes que tengan un menor interés inicial en el propio aprendizaje. Otro problema mencionado reiteradamente es la posibilidad de que surjan conflictos o desacuerdos en el seno del grupo. Nuevamente, este temor contrasta con la respuesta a la cuarta pregunta, donde tan solo un 16,4% manifiesta haberlos experimentado. De ellos, un tercio se resolvieron dialogando, lo que nos lleva a que sólo un