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Las emociones en el ámbito local: un análisis del clima emocional previo a las elecciones municipales de Sevilla de mayo de 2023

Sevilla Garrido, Alejandro

Abstract

El presente trabajo de investigación constituye una aproximación analítica y estadística al fenómeno del clima emocional en el contexto de la ciudad de Sevilla, como resultado de las próximas elecciones municipales que se celebran en mayo y su respectiva campaña electoral. La relevancia y justificación del tema viene determinada por el momentum sociopolítico que atraviesa España y Europa, caracterizado por una crisis de legitimidad del Estado de Derecho y de los valores democráticos, así como un aumento de la desafección política y desconfianza institucional que se traduce, en muchos casos, en una menor participación política. Por ende, el objetivo del trabajo será revisar y analizar el clima emocional actual de la población sevillana, así como observar las correlaciones que mantiene con variables cognitivas, ideológicas y las sociodemográficas. Todo ello empleando la técnica del cuestionario de elaboración propia y utilizando la herramienta de análisis estadístico SPSS. Los resultados de este estudio servirán para extender el cuerpo de conocimiento sobre clima emocional en base al caso de estudio de la ciudad de Sevilla.

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LAS EMOCIONES EN EL ÁMBITO LOCAL: UN ANÁLISIS DEL CLIMA EMOCIONAL PREVIO A LAS ELECCIONES MUNICIPALES DE SEVILLA DE MAYO DE 2023 31/05/2023 AUTOR/A: SEVILLA GARRIDO, ALEJANDRO TUTOR/A: BERICAT ALASTUEY, EDUARDO MÁSTER EN COMUNICACIÓN INSTITUCIONAL Y POLÍTICA CURSO 2022 – 2023 LAS EMOCIONES EN EL ÁMBITO LOCAL: UN ANÁLISIS DEL CLIMA EMOCIONAL PREVIO A LAS ELECCIONES MUNICIPALES DE SEVILLA DE MAYO DE 2023 AUTOR/A: SEVILLA GARRIDO, ALEJANDRO TUTOR/A: BERICAT ALASTUEY, EDUARDO P á g i n a | 3 ÍNDICE I. Resumen -------------------------------------------------------------------- pág 4 II. Introducción: planteamiento y justificación del problema ------- pág 5 III. Marco teórico-conceptual ----------------------------------------------- pág 6 IV. Diseño operativo --------------------------------------------------------- pág 17 a. Objetivos generales y específicos -------------------------- pág 17 b. Hipótesis de partida -------------------------------------------- pág 17 V. Metodología y plan de trabajo ---------------------------------------- pág 18 a. Planteamiento metodológico -------------------------------- pág 18 b. Operacionalización de variables --------------------------- pág 20 c. Plan de ejecución ---------------------------------------------- pág 25 VI. Discusión de los resultados ------------------------------------------ pág 26 VII. Conclusiones ------------------------------------------------------------ pág 39 VIII. Referencias bibliográficas y fuentes documentales ----------- pág 41 IX. Anexo --------------------------------------------------------------------- pág 44 I. Resumen RESUMEN ABSTRACT El presente trabajo de investigación constituye una aproximación analítica y estadística al fenómeno del clima emocional en el contexto de la ciudad de Sevilla, como resultado de las próximas elecciones municipales que se celebran en mayo y su respectiva campaña electoral. La relevancia y justificación del tema viene determinada por el momentum sociopolítico que atraviesa España y Europa, caracterizado por una crisis de legitimidad del Estado de Derecho y de los valores democráticos, así como un aumento de la desafección política y desconfianza institucional que se traduce, en muchos casos, en una menor participación política. Por ende, el objetivo del trabajo será revisar y analizar el clima emocional actual de la población sevillana, así como observar las correlaciones que mantiene con variables cognitivas, ideológicas y las sociodemográficas. Todo ello empleando la técnica del cuestionario de elaboración propia y utilizando la herramienta de análisis estadístico SPSS. Los resultados de este estudio servirán para extender el cuerpo de conocimiento sobre clima emocional en base al caso de estudio de la ciudad de Sevilla. The present research work analytical and statistical approach to the phenomenon of emotional climate in the context of the city of Seville, as a result of the upcoming municipal elections held in May and their respective electoral campaign. The relevance and justification of the topic is determined by the sociopolitical momentum that Spain and Europe are going through, characterized by a crisis of legitimacy of the Rule of Law and democratic values, as well as an increase in political disaffection and institutional distrust that translates into many cases, in less political participation. Therefore, the objective of the work will be to review and analyze the current emotional climate of the Sevillian population, as well as to observe the correlations that it maintains with cognitive, ideological and sociodemographic variables. All this using the technique of the own elaboration questionnaire and the statistical analysis tool SPSS. The results of this study will serve to extend the body of knowledge on emotional climate based on the case study of the city of Seville. Palabras clave: clima emocional, bienestar, percepción, confianza institucional, ideología, cognición, sociodemográficas, Sevilla. P á g i n a | 5 II. Introducción: planteamiento y justificación del problema Las emociones juegan un papel importante en la decisión del voto. Cada vez son más los autores y expertos en estudios electorales (Jaráiz et. al, 2020: 121) que coinciden en dar veracidad a la anterior afirmación. No en vano, el estudio del bienestar y las emociones experimentadas permite profundizar en la relación que mantienen las personas con su entorno, en otras palabras, con su contexto sociopolítico. Estas emociones que surgen de la interacción del individuo con los eventos y los elementos del entorno constituyen el denominado clima emocional, que incluye entre sus ítems de estudio el bienestar personal y el colectivo, la percepción de problemas sociales y la confianza en las instituciones políticas. Todo ello, no solo sobre el estado actual de la sociedad, sino también sobre sus representaciones sociales futuras de la misma. De ahí nace la finalidad de esta investigación. El clima emocional de una determinada sociedad viene muchas veces ligado a un momento sociopolítico concreto. Es por ello por lo que el objetivo del trabajo es adaptar una escala de clima emocional, mirando los factores que la conforman, a la población sevillana previamente a las elecciones municipales que se celebran el 28 de mayo de 2023. Se trata, en definitiva, de una aproximación analítica al estudio del clima emocional sevillano para inferir y determinar la influencia que ejerce el entorno sociopolítico en la población de Sevilla, así como las emociones e ideas sobre el estado actual y futuro de la ciudad que resultan de esa interacción. En concreto, se busca hacer hincapié en el efecto emocional y afectivo que dichas variables emocionales, cognitivas e ideológicas tienen sobre la decisión del voto de todo el electorado en las próximas elecciones municipales (con la correspondiente presencia y campaña electoral de los partidos políticos). Esto es especialmente pertinente en el caso de estas elecciones, no tanto por su valor por sí mismas sino por el contexto sociopolítico que atraviesan los valores democráticos en Europa. No en vano, muchos expertos y académicos de la ciencia política afirman que la desconfianza en los partidos e instituciones y la desafección política están creciendo mientras el Estado de derecho sufre una crisis de legitimidad (Kelleher, 2005). Pese a ello, esta desafección política no se traduce en unos menores niveles de participación electoral. No solo eso, sino que el caso de Sevilla muestra unos porcentajes de participación constante desde el principio de la democracia, con leves fluctuaciones en unas elecciones puntuales. Lo que no se mantiene tan constante es la percepción de las problemáticas sociopolíticas que atacan la ciudad y las opiniones cambiantes que la población tiene respecto a la gestión del ayuntamiento y partidos políticos locales; ambos aspectos que pueden influir sobre su clima emocional y su posterior decisión del voto en las futuras elecciones municipales. Todo ello, sumado a una motivación personal para analizar las variables emocionales y afectivas que afectan a las personas de Sevilla, justifica la elección de este tema de investigación. III. Marco teórico-conceptual La percepción del clima emocional y afectivo de una determinada población en un momento dado está compuesta por una serie de elementos a analizar. El primero de ellos es el concepto de percepción. Y, dado que nos movemos en un ámbito de estudio que pone el foco de atención en las emociones humanas y la comprensión de la sociedad, es más productivo para la investigación estrechar aún más el concepto: la percepción social. Este concepto (Salazar et al., 2015: 108) “puede entenderse de tres formas: los efectos del medio sobre la percepción, la percepción de las personas y la percepción del medio ambiente”. Mientras que los dos primeros determinan los procesos de naturaleza cultural y presuponen en las personas unos mecanismos particulares de recepción, interpretación cognoscitiva y asignación de atributos, el aspecto relativo a la percepción del medio social se basa por completo en la noción de Triandis (1972; en Salazar et al., 2015) de cultura subjetiva. Esta hace referencia a la forma en que “un grupo cultural percibe el ambiente construido por el hombre, así como la percepción de las normas sociales, los roles y los P á g i n a | 7 valores predominantes en el contexto cultural”. Según las líneas generales de su trabajo (Íbidem, 1972), “el supuesto implícito en el estudio de la cultura subjetiva se basa en que las diferencias sociales, económicas, políticas, etc, determinan ambientes diferentes que presentan irregularidades y características específicas, las cuales, a su vez, conforman patrones de comportamiento y de percepción”. Esta investigación compartirá, por ende, la conclusión de Salazar et al (2015: 109) respecto a la dinámica cognoscitiva implícita en la relación entre ambiente e individuo: “en la percepción de la realidad social el sujeto no actúa como un mero reproductor de la realidad, sino que se enfrenta a ella asimilándola a sus sistemas cognoscitivos”. Es importante recalcar lo anterior porque constituye la base sobre la que se sustenta el principal elemento a delimitar para la investigación: las emociones y su percepción. Lazarus (1991) define estas como “reacciones psicofisiológicas organizadas que se producen en el sujeto ante informaciones del ambiente que son relevantes para él”. Sus componentes son, para Scherer (1984), elementos conductuales, no-verbales, motivacionales, experimentales y cognitivos, aunque otras investigaciones también añaden en sus análisis fenómenos no observables como los procesos de evitación y afrontamiento y la experiencia subjetiva. Russel (1991) hizo un gran avance en el estudio del rol de la cognición en la emoción, argumentando que las representaciones de las emociones por parte de los individuos constituyen “escenarios prototípicos de estados afectivos”. Esto resulta vital para el análisis de las emociones, ya que implica que “la interacción social cotidiana promueve la aparición de constructos cognitivos compartidos que proveen a los individuos de un marco de sentido común a partir del cual entender las experiencias en el mundo” (Zubieta et. al, 2008: 5). Aquí entra en juego lo que los autores denominan la perspectiva colectiva de las emociones, una novedosa línea de investigación que pone especial énfasis en la dimensión colectiva en tanto (Zubieta et. al, 2008: 13) “percepción de los sujetos de la tonalidad afectiva predominante en el ambiente circundante”, y que integra en su análisis otros aspectos potencialmente actantes sobre la emoción como la percepción de los problemas sociales o la confianza en las instituciones públicas. Como apuntaban de Rivera y Grinkis, 1986; en Conejero et. al, 2004: 299 – 312): “Aunque las emociones son percibidas y sentidas por los individuos, se puede considerar que existen entre las personas (…). Al entender las emociones como relaciones y no sólo como sentimientos individuales, consideramos que las emociones existen tanto en formas colectivas como en formas personales”. En esta investigación se hará especial hincapié en su dimensión colectiva, ya que todo análisis sobre el clima emocional debe aceptar y ser coherente con su naturaleza intersubjetiva. Es por ello por lo que, antes de decretar una definición consensuada para clima emocional, resulta obligatorio profundizar en el término que le precede, el clima psicológico. Este viene definido, según Páez et. al (1997: 80), como “el significado emocional que el individuo atribuye al ambiente social”. Si se añade esta definición a la teoría sociológica de Kemper (1984, 1987), que examina las funciones sociales o interpersonales de las emociones individuales, se hace más fácil la elaboración de los indicadores del clima emocional y tiene mayor potencial explicativo de las emociones transculturalmente existentes. En palabras de Kemper (1984; en Páez et. al, 1997: 80), “habría 4 emociones básicas con una base fisiológica innata: el miedo, la rabia, la alegría (satisfacción) y la tristeza (depresión). Estas cuatro emociones tienen un valor adaptativo: el miedo y la rabia energizan al organismo para adaptarse ante el peligro o la amenaza. La alegría motiva la prosecución de actividades importantes para la supervivencia. La tristeza en las personas evoca respuestas de protección y cuidados hacia ellas. (…) cuando se pierde una posición social, el abandono del contacto social asociado a la tristeza facilita la adaptación, impidiendo nuevas pérdidas y facilitando la acomodación del organismo a un estatus menor”. Siguiendo la idea de Kemper (1984) de que las emociones desempeñan una función social e interpersonal a nivel global, esto sugiere dos datos importantes para encuadrar el clima emocional. Por un lado, que las emociones refuerzan el apego a los valores y la cohesión social. Por el otro, que estas son capaces de P á g i n a | 9 diferenciar (con miedo, rabia, envidia, asco, etc) o integrar (amor, lealtad, etc) los grupos de individuos a nivel macro y micro, reforzando el compromiso con unas prácticas sociales y valores determinados. De aquí puede concluirse que (Páez et. al, 1997: 81) “las percepciones afectivas que componen el clima emocional deben integrar al menos las denominadas emociones básicas”. Cabe destacar, no obstante, que esta conclusión separa de manera definitiva los conceptos de emoción y afectividad, quedando esta segunda relegada (Fernández et. al, 2004; en Rodríguez, 2014: 160) a “un conjunto de guiones socialmente compartidos que se adaptan y ajustan al entorno socio-cultural inmediato”. Lo que sí comparten emociones y afectividad es su forma colectiva, el clima emocional. Este concepto ha venido resonando desde principios de los años 90 entre los expertos en psicología social y, como tal, su definición continúa siendo objeto de debate. El pionero que se aventuró a explicar y crear su propia escala de medición del clima emocional fue de Rivera (1992). En su intento de extender la noción de Kemper de las funciones sociales globales de las emociones, este fue más allá de la percepción consensual previa sobre determinadas emociones y definió el clima emocional como “un hecho social, consistente en la saliencia relativa y predominancia de un conjunto de escenarios emocionales” (de Rivera, 1992; en Páez et. al, 1997: 81). Esta proposición servía a dos propósitos concretos (Íbidem, 1997: 81): para explicar aquellas reacciones e interacciones sociales, cargadas afectivamente, que “predominan durante un período sociopolítico e impregnarían las relaciones sociales“; y para justificar la mayor estabilidad en el tiempo del clima emocional frente a otras concepciones distintas como la coyuntura emocional o la emoción colectiva episódica. Esto se hace aún más evidente si se atiende a la definición que aportan Conejero et. al (2004: 300) para todas las formas colectivas de las emociones: “procesos psicológicos específicos por: 1) su contenido sociotrópico, esto es, porque están compuestos de creencias, emociones y conductas referidas a grupos e instituciones sociales; 2) su origen, ya que tienen causas sociales; 3) porque son compartidos y se distribuyen en colectivos sociales; y 4) por sus funciones, ya que sus efectos son adaptativos en el ámbito social y no solo personal”. elecciones locales, proceso por el cual la dimensión nacional de las alternativas partidistas, debates programáticos y los propios resultados electorales revisten una especial importancia” (Riera et al., 2016: 52). No obstante, para el propósito de esta investigación, son dos los rasgos que más interesan de las elecciones municipales como potenciales ítems a estudiar. El primero es el hecho de que estas preceden por pocos meses a las elecciones generales. Este tipo de elecciones locales en un momento tan propicio (Íbidem, 2016: 53) “admiten la coexistencia de un comportamiento básicamente nacional con numerosas variaciones locales”, así como pueden adquirir cierta relevancia nacional en tanto ensayo electoral y termómetro de la intención de voto para los principales partidos políticos. El segundo rasgo a examinar de estas elecciones, y el más significativo para la investigación, hace referencia a su capacidad para reflejar el estado afectivo de la población de la ciudad. No en vano, muchos autores destacan, entre las causas de la intención de voto a nivel local, determinadas emociones negativas y positivas como la simpatía, el entusiasmo, la aversión y frustración social con las medidas, problemas y situación de la ciudad. Es por ello por lo que también hablan de estas elecciones como un buen termómetro emocional (Jaráiz et al., 2020: 128) de la población de una ciudad o municipio. No obstante, matizan, las emociones individuales “tienen distintos niveles de influencia en la construcción de estos componentes identitarios y partidistas (…), por lo que en otros estudios posteriores sería aconsejable aumentar la batería de emociones seleccionadas para profundizar en los potenciales efectos electorales que genera cada una de ellas” (Íbidem, 2020: 130). A modo de comentario final sobre las hipótesis, algunas de las teorías sobre las que ofrecen expectativas empíricas son: la teoría de que las mujeres son más emocionales que los hombres en cuanto a emociones negativas (Grad & Kring, 2007), los estudios que otorgan a los votantes de izquierda y derecha una mayor sensibilidad emocional a los problemas sociales y la mayor necesidad de orden respectivamente; las encuestas de opinión en las que se observa una relación directa entre edad y confianza institucional, y los análisis que relacionan positiva y directamente el clima emocional con el bienestar (Zubieta et al., 2012). P á g i n a | 17 IV. Diseño operativo a. Objetivos generales y específicos 1) General: inferir el clima emocional de la población de Sevilla a través de las escalas de Páez y de Rivera. a. Específico: inducir la relación que se establece, para la población de Sevilla, entre clima emocional y bienestar, tanto el social como el psicológico. b. Específico: hallar las diferencias en el clima emocional entre la población de Sevilla por sexo, edad y auto ubicación ideológica. 2) General: inferir la correlación que se establece entre el clima emocional y las variables externas (cognitivas, ideológicas, percepción de problemas sociales y confianza institucional) para la población de Sevilla. b. Hipótesis de partida A. Los indicadores del clima emocional negativo de la población de Sevilla son más elevados que los del clima emocional positivo en el contexto sociopolítico actual, previo a las elecciones municipales. B. Las mujeres de Sevilla intuyen un clima emocional de inseguridad, enfado y mayor confianza, mientras los hombres de Sevilla perciben el clima de la ciudad mayormente en su dimensión de seguridad y desesperanza. C. El clima emocional negativo se asocia de forma negativa con el bienestar social y psicológico, ocurriendo lo inverso con el clima positivo. D. Las personas residentes de Sevilla situadas a la izquierda y a la derecha del espectro ideológico tienen una percepción del clima emocional de la ciudad en clave negativa y positiva, respectivamente. E. A más edad tiene la persona residente en Sevilla, menor confianza tiene en las instituciones y una percepción más negativa del clima emocional de la ciudad. F. El clima emocional negativo de la población de Sevilla se asocia con una mayor percepción de los problemas sociales y una mayor desconfianza institucional, así como sucede lo inverso con el clima emocional positivo. G. Las variables cognitivas afectan en menor medida a la intención de voto de la población de Sevilla que las afectivas (clima emocional de Páez). V. Metodología y plan de trabajo a. Planteamiento metodológico Desde la primera aproximación al escaso cuerpo de conocimiento sobre clima emocional y las variables políticas, se hizo casi evidente que las técnicas cuantitativas (sobre todo el cuestionario o encuesta) eran más idóneas para el objeto de investigación que otras cualitativas como el grupo de discusión o la entrevista en profundidad. La razón descansa en la enorme cantidad de ítems y escalas existentes con potencial para medir y catalogar el clima emocional, la percepción del bienestar y las demás variables políticas, sociodemográficas e ideológicas que son pertinentes para la investigación; en definitiva, una cantidad de ítems para la cual la entrevista en profundidad o grupo de discusión resultan métodos limitados e insuficientes. Este recurso al cuestionario 2 permitía obtener un conjunto de respuestas esperadas (cerradas) que pueden tratarse estadísticamente por medio de SPSS y otras herramientas. De esta forma, se podían hallar medias, modas, cuartiles y otros estadísticos descriptivos con que contrastar las hipótesis propuestas. Esta encuesta será de elaboración propia, pero recogerá unas variables y escalas planteadas en estudios anteriores como las escalas de clima emocional de De Rivera (1992) y Páez et al. (1997), la de problemas sociales percibidos (Fernández et. al, 2004), las preguntas de la Encuesta Mundial de Valores sobre 2 Véase cuestionario completo en Anexo P á g i n a | 19 Confianza Institucional 1999 – 2002 (WVS, Word Values Survey; Inglehart et al., 2004), la escala de bienestar social de Keyes (Blanco y Díaz, 2005) y bienestar psicológico de Ryff (1995), así como todas las preguntas referentes a variables sociodemográficas e ideológicas. Algunas de estas escalas y sus ítems pueden verse ligeramente modificados para adecuarse al objetivo de investigación. El objeto de estudio que se medirá en el cuestionario será, por ende, el clima emocional de la población de Sevilla, previo a las elecciones municipales que se celebran en mayo. Pero no será el único, ya que también hay un interés específico en relacionar y cruzar el clima emocional con otras variables que pueden afectar potencialmente a la intención de voto de dicha población, como las variables sociodemográficas (sexo, edad, situación laboral, etc), cognitivas (interés por política, decisión de voto, satisfacción con democracia), ideológicas (auto ubicación ideológica, recuerdo e intención de voto), afectivas (percepción de bienestar), confianza institucional y percepción de problemas sociales. Los resultados serán susceptibles de un análisis estadístico exhaustivo mediante la plataforma SPSS Statistics, ya que esta constituye una herramienta accesible y profesional con la que poder inferir datos relevantes para contrastar las hipótesis. Concretamente, se emplea la función de estadísticos descriptivos, frecuencias, tablas cruzadas, fiabilidad de escala y correlaciones bivariadas. La diferencia con las escalas anteriores es que se cambiarán algunos de los ítems, los casos de estudio y el contexto de aplicación para centrar el análisis del clima emocional de la población de la ciudad en el ‘momentum’ previo a las elecciones municipales. Para ello, la encuesta contará con preguntas de escala Likert, ya que constituye la más acertada para averiguar todos los estadísticos descriptivos relevantes en tanto escala sumativa y ordinal. También contará con preguntas cerradas de elección múltiple, de escala numérica, de control y, por supuesto, las referentes a variables sociodemográficas. Cabe añadir que este cuestionario vendrá definifo por 17 preguntas y puede consultarse en el Anexo. La muestra de encuestados, por último, consta de 565 personas, con un rango de edad entre los 18 y los 84 años. Este número resulta completamente necesario, ya que es un requisito sine qua non para que la muestra aspire a ser representativa de la población de la ciudad de Sevilla. Para hacer llegar la encuesta a más de quinientas personas, se optó por dos elecciones lógicas a la hora de facilitar el trabajo de campo. En primer lugar, la encuesta fue realizada en la herramienta de Google Forms (Formularios de Google) debido a su rapidez, su mayor accesibilidad que otros instrumentos de medición y su versatilidad desde prácticamente cualquier dispositivo electrónico (teléfonos móviles, ordenadores, tabletas, etc). Y en segundo lugar, se contactó a la empresa sevillana Take a Tip para hacer llegar esta encuesta a más de 500 personas. Con la ayuda de uno de sus investigadores, se logró el total de 565 respuestas efectivas al cuestionario. Por último, el método de muestreo seleccionado para el objetivo de esta investigación constituye el muestro aleatorio simple. Esta fue la única condición que se impuso a la empresa Take a Tip antes de distribuir el cuestionario, para la cual el investigador actuó de la siguiente manera. En primer lugar, realizó una asignación de números sucesivos a una amplia base de datos con que contaba la empresa, en la que cada dato se identifica con el nombre, número de teléfono y correo electrónico de un residente de Sevilla. A continuación, ingresó los datos de este conjunto en una página web con un programa incorporado de selección aleatoria hasta obtener aproximadamente 900 datos de personas aleatorias. El último paso fue mandar la encuesta por correo electrónico o contactar con ellas para cumplimentar la encuesta (vía llamada telefónica) hasta obtener el número de respuestas propuesto, entre 500 y 600. Este proceso llevó aproximadamente dos semanas, y su elección se debe a que tiene las dos propiedades esenciales para aspirar a la representatividad: que todos los individuos de la población que reside en Sevilla tengan la misma probabilidad de ser escogidos, y que todas las muestras de ese mismo tamaño que se pudieran extraer de esa población sean igualmente probables. b. Operacionalización de variables Como antes se mencionó, la agregación (es decir, suma o promedio) de las percepciones afectivas individuales constituye un excelente indicador del clima emocional (Silva, 1992) en tanto constructo colectivo macropsicológico. Es por P á g i n a | 21 ello por lo que la medición del clima emocional es una fase vital para el correcto desarrollo de la investigación, así como requiere una demostración de fiabilidad y consistencia interna previa mediante el valor alfa de Cronbach. Obviando sexo, grupo de edad y residencia en la ciudad de Sevilla, variables cuya operacionalización pasa por una simple pregunta con respuestas cerradas, el clima emocional es la primera variable de interés que recoge el cuestionario de elaboración propia. Su medición se hizo aplicando a la muestra las escalas de Páez et al. (1997) y de Rivera (1992). La primera 3 consta de 9 ítems que se vertieron tal cual a la pregunta. Estos son la valoración de la situación económica y una serie de 8 ítems para describir el ambiente o clima social. Entre estos 8 ítems se encuentran la esperanza, la confianza institucional, la tranquilidad para hablar y expresarse, la solidaridad, el enojo y agresividad entre la gente y las cuatro emociones básicas que Kemper acuñó en su teoría sociológica: miedo, enojo, tristeza y alegría. Todos estos ítems hacen referencia al estado actual de la ciudad de Sevilla, y la escala de respuesta se ha dispuesto en formato Likert (1 equivale a “muy mala” o “nada”, mientras que 5 a “muy buena” o “totalmente”). Estos ítems se agrupan en dos dimensiones subyacentes: clima emocional positivo, que evalúa la percepción de emociones positivas (alegría, esperanza y solidaridad) y los procesos sociales que refuerzan dichas emociones (confianza institucional y tranquilidad para expresarse); y clima emocional negativo, evalúa la percepción de emociones negativas dominantes en el clima social (la tristeza, miedo y enojo). Para obtener la puntuación media de la primera dimensión, han de sumarse los valores de los ítems mencionados y dividir la cifra resultante por el número total de esos ítems (5). A mayor puntuación, mayor percepción de un clima socio-emocional positivo por parte de la muestra. Lo mismo puede decirse sobre la segunda dimensión, aunque en este caso la suma de los tres valores ha de dividirse entre 3 ítems. Para acabar, el ítem referente a situación económica entra como una variable única independiente. 3 Véase Tabla 2 en Anexo La siguiente pregunta 4 cuenta con 7 de los 24 ítems propuestos en la escala de de Rivera (1992). Estos ítems siguen el mismo formato Likert del 1 al 5 sobre conformidad con respecto a sus afirmaciones, las cuales describen situaciones socio-estructurales y de relaciones sociales que inducen emociones negativas y positivas. Dichos ítems están agrupados en 4 de las 5 dimensiones que propuso de Rivera (1992): seguridad, confianza y respeto, desesperanza y enfado. El clima de seguridad viene explicado por Rivera (1992) como la percepción de carencia o presencia de seguridad ciudadana, de eficacia de la justicia para combatir la criminalidad, de perspectivas de futuro y de nuevas oportunidades. El clima de confianza y respeto incluye las relaciones de confianza y respeto que mantiene la sociedad civil con las instituciones y las organizaciones sociales y políticas, así como las propias relaciones de respeto y confianza entre dichas organizaciones para cooperar en beneficio de la ciudad. Por su parte, el clima de enfado evalúa el grado de insatisfacción y descontento sentido por la población de la ciudad debido a problemas estructurales como las desigualdades sociales o la corrupción política. La última dimensión del clima, la desesperanza, hace referencia a la percepción de que las cosas en la ciudad no mejoran y diversos problemas estructurales hacen fútil trabajar en favor del beneficio público. Estas dimensiones fueron medidas de igual forma que la escala de Páez, con la media de los valores de los ítems referentes a cada dimensión. Así, los climas de seguridad (5A y B), de confianza y respeto (5C y D), de desesperanza (5Er) y de enfado (5F y G) vienen determinados por la suma de 2 ítems dividida entre 2. Como añadido, hay que aclarar que el análisis del ítem 5E sobre la seguridad requiere invertir los valores de respuesta (1 equivale a 5 y viceversa, 2 equivale a 4 y viceversa y el 3 se mantiene igual), así como constituye un valor único que no necesita hacer media con ningún otro valor. Los resultados van a arrojar luz sobre qué dimensión caracteriza más al clima emocional sevillano. Las siguientes escalas empleadas en la pregunta 5 y 6 del cuestionario son la escala de bienestar social de Keyes y la de bienestar psicológico de Ryff. Se repite el formato Likert del 1 al 5 que evalúa el grado de conformidad respecto a unos juicios sobre la vida y la satisfacción vital, las condiciones del entorno y una 4 Véase Tabla 3 en Anexo P á g i n a | 23 serie de atributos psicológicos asociados al desarrollo adecuado de una persona. Estos juicios son, en definitiva, “criterios públicos, interpersonales y privados de evaluación de un buen funcionamiento psicológico” (Zubieta et al., 2012: 99). Igual que en las escalas de clima emocional, tanto la escala de Keyes 5 como la de Ryff 6 poseen dimensiones que engloban uno o varios ítems. En este caso, habrá exactamente 1 ítem por cada dimensión presente en las dos escalas, por lo que su valor será la media aritmética de todos los resultados para ese ítem. Hay un total de 11 ítems que equivalen a 11 dimensiones. Las 5 primeras dimensiones son las propuestas por Keyes (en Blanco, 2005: 583): integración social (ítem 6a), entendida como “la evaluación de la calidad de las relaciones que mantenemos con la sociedad y la comunidad” (Keyes, 1998: 122); aceptación social (ítem 6b), representando la confianza y aceptación de los aspectos positivos y negativos de la vida; contribución social (6c), definida por la autoeficacia, el ejercicio del control personal y un sentimiento de utilidad para aportar algo útil y valioso a la sociedad; actualización social (6d), centrada en la idea de que la sociedad controla su destino y es consciente de su situación actual y su potencial de crecimiento; y coherencia social (6e), definida como la “capacidad para entender la dinámica de la sociedad” (Blanco, 2005: 583). Por otro lado, las dimensiones aportadas por Ryff (1995) y que se incluyeron en la escala sintetizada de bienestar en el cuestionario son: la autoaceptación o actitud positiva hacia el yo (ítem 7a), vinculado a la autoestima y al conocimiento de uno mismo; las relaciones positivas con otros (7b), definida por la capacidad de tener relaciones de confianza, cariño y empatía con otras personas y poder mantenerlas; la autonomía (7c), que se mide por la capacidad de mantener una autodeterminación, independencia y autoridad personal y de auto regular mejor el comportamiento propio (Ryff y Keyes, 1995); dominio del entorno (7d), ligado al locus de control interno, la autoeficacia y la creencia de que el mundo resulta predecible y, por ende, controlable; el crecimiento personal (7e), que implica una idea de evolución y aprendizaje positivo de la persona hasta llevar capacidades y funcionamiento propio hasta un estado óptimo; y el propósito en la vida (7f), o 5 Véase Tabla 4 en Anexo 6 Véase Tabla 5 en Anexo la sensación de dirección en la vida y el establecimiento de metas para actuar y desarrollarse. En ambas escalas, tanto para los ítems de Keyes como para los de Ryff, una puntuación mayor que 2,5 implica un bienestar caracterizado en mayor medida por alguna de las dimensiones detalladas. La siguiente escala empleada en el cuestionario es la de problemas sociales percibidos de Páez, Fernández, Ubillos y Zubieta (2004) 7 . Esta evalúa una serie de problemas socioeconómicos percibidos en el entorno social y se compone de 6 ítems en un continuo de respuesta formato Likert de 1 a 5, donde el 1 significa “ninguna preocupación” y el 5 “máxima preocupación”. A nivel general, puntuar por encima de 16 equivale a una elevada percepción de problemas sociales. Si se analiza de forma separada, una puntuación mayor a 2,5 en cada ítem supone la percepción de dicha problemática social en la ciudad de Sevilla. La última escala por operacionalizar es una pregunta de la Encuesta Mundial de Valores 1999-2002 (Inglehart et al., 2004) 8 sobre confianza institucional. Esta (Zubieta et al., 2007: 106) “indica el nivel general de confianza que los individuos manifiestan respecto de nueve instituciones sociales”. No obstante, dado que el objeto de investigación requiere adaptar el estudio al contexto local de la ciudad de Sevilla, han sido 9 las instituciones u organizaciones sociopolíticas que han acabado estableciéndose para la pregunta del cuestionario. Algunas de ellas se han omitido por su incompetencia con el ámbito local (fuerzas armadas) y otras, además, se han modificado para señalar la delegación u homónimo territorial de su institución (Gobierno nacional se sustituye por ayuntamiento, poder ejecutivo por administración local, poder judicial por juzgados de Sevilla). Además, se han añadido otras como las cofradías y los hospitales. De igual manera que en las anteriores escalas, se optó por un formato Likert con un continuo de respuesta de 1 (ninguna confianza) a 5 (máxima confianza). La escala del 1 al 5 permite, además, que los valores de la media por encima de 2,5 indican un aprobado en confianza, en el promedio de las nueve instituciones y en las puntuaciones específicas de cada una de ellas. 7 Véase Tabla 6 en Anexo 8 Véase Tabla 7 en Anexo P á g i n a | 25 Por supuesto, todas estas escalas anteriores se cruzaron entre sí para hallar correlaciones que puedan mantener con el clima emocional, considerada como la protagonista de la investigación. Se realizaron tablas cruzadas, las funciones de estadísticos descriptivos y frecuencias, fiabilidad de escala y correlaciones bivariadas con dicho objetivo. Además, en todas las escalas se llevó a cabo un estudio previo de consistencia interna a través del coeficiente alfa de Cronbach. El valor mínimo aceptable para este valor es de 0.7, por debajo del cual se debe anotar que la consistencia interna de la escala es baja. Por el otro extremo, 0,9 constituye el valor máximo esperado, por encima del cual se considera que hay redundancia o duplicación en dicha escala. Por último, estas escalas también fueron susceptibles de cruzar y hallar sus posibles correlaciones con una serie de variables sociodemográficas, cognitivas e ideológicas. Las primeras constituyen el sexo (pregunta 1 del cuestionario), la edad (2), la situación laboral (17), y la percepción de clase social de pertenencia (16). Las segundas incluyen el interés por la política (10), la decisión de voto (11) y la satisfacción con el funcionamiento de la democracia en España (12). En el caso de las ideológicas, estas son la auto ubicación ideológica (15), la intención de voto (13) y el recuerdo de voto (14) en las últimas elecciones municipales de Sevilla de 2019. Cabe aclarar que la variable auto ubicación ideológica (15) fue recodificada para agrupar las respuestas en tres categorías: izquierda (de 0 a 3, inclusive), centro (de 4 a 6, ambos incluidos) y derecha (de 7 a 10). c. Plan de ejecución 28/03 – 30/04* Redacción del marco teórico, diseño operativo y cuestionario. 30/04 – 7/05 Corrección del marco teórico, cuestionario y diseño operativo siguiendo las indicaciones del/la tutor/a. 7/05 – 21/05 Aplicación del cuestionario a los participantes del proyecto. Tratamiento estadístico de los datos brutos mediante SPSS. Redacción de resultados y conclusiones extraídas de ellos. 21/05 – 31/05 Última corrección de los resultados y conclusiones. *Todas las fechas indicadas hacen referencia al año 2023. directa y moderadamente con valores bajos del clima emocional negativo. Otra conclusión puede extraerse de la relación entre escalas de bienestar. Es visible que, con un r = 0,532, el bienestar social de Keyes y el psicológico de Ryff están relacionados directamente y con una intensidad mayor que la relación entre los climas emocionales. Pero lo que más destaca en la tabla es la correlación que se establece entre los climas emocionales y las escalas de bienestar. Por un lado, es visible que el clima emocional positivo se asocia positivamente, aunque de forma débil, con el bienestar social (r = 0,279) y psicológico (r = 0,126). Esto se interpreta de forma que las personas que percibieron niveles altos en el clima emocional positivo de Sevilla son más proclives a poseer un elevado nivel de bienestar, tanto el social como el psicológico. Lo mismo puede decirse, aunque a la inversa, con el clima emocional negativo. Viendo las correlaciones negativas que se evidencian entre clima emocional negativo y bienestar social (r = -0,284) y psicológico (r = -0,316) puede concluirse que dicho clima se asocia negativa y moderadamente con las dos escalas de bienestar; es decir, una alta percepción del clima negativo en la ciudad de Sevilla se asocia con valores bajos en ambas escalas de bienestar. Y con un valor p < 0,05, cabe rechazar la hipótesis nula y dar por buena la tercera hipótesis propuesta. Otras inferencias igualmente interesantes se pueden extraer del cruce entre el clima emocional de Páez con auto ubicación ideológica y edad. Si nos fijamos en la tabla de abajo, cabe destacar un par de fenómenos sobre la primera. Para empezar, resulta curioso que las personas que se posicionan a la izquierda del espectro ideológico valoren más y mejor la situación económica (M = 3,06) que las personas de centro (M = 2,96) y de derecha (M = 2,94). Sin embargo, dicha valoración está supeditada a la interferencia de variables externas (cognitivas e ideológicas) que serán analizadas más adelante. Por otro lado, es visible que la gente de centro [M = (3,42 + 3,79 + 3,13 + 3,74 + 3,28) / 5 = 3,47] mantiene por lo general una mayor percepción del clima emocional positivo y sus respectivas dimensiones que la gente de izquierda (M = 3,24) y de derecha (M = 3,09). Todo lo contrario que la percepción del clima emocional negativo, donde las personas de derecha registran una media más elevada [M = (2,59 + 3,15 + 2,64) / 3 = 2,8] que las de centro (M = 2,58) e izquierda (M = 2,42). P á g i n a | 33 Estos resultados nos obligan a rechazar de nuevo la hipótesis planteada, ya que salvo en la dimensión de solidaridad, las personas de izquierda perciben el clima emocional sevillano en clave más positiva que la gente de derecha. Estas últimas también perciben el clima emocional de Sevilla de manera más positiva que negativa, aunque con apenas diferencia entre medias. El grupo de edad de la población sevillana también es susceptible de extraer conclusiones interesantes. Un vistazo a la tabla de arriba evidencia unos pocos rasgos. El primero es que, contrariamente a otra de las hipótesis propuestas, es la gente de más edad de Sevilla quien registra valores más elevados en cuanto a percepción del clima emocional positivo de la ciudad. Prueba de ello, la media más alta de las dimensiones positivas del clima emocional es la obtenida por las personas de más de 75 años [M = (4,25 + 4,38 + 4,29 + 4,63 + 4,08) / 5 = 4,33], seguidas de lejos por las personas de 65 a 74 años (M = 3,9). Clima emocional (Páez) de la población de Sevilla según auto ubicación ideológica (arriba) y edad (abajo) Fuente: elaboración propia a partir de los datos extraídos del cuestionario Curiosamente, este último estrato de 65 a 74 años también es quien percibe el clima emocional de Sevilla de forma más negativa, con una media [M = (2,77 + 3,16 + 2,53) / 3 = 2,82] superior a la gente de 25 a 34 años (M = 2,78), a priori el segundo grupo con la percepción más negativa del clima emocional sevillano. No obstante, es necesario introducir la escala de confianza institucional y cruzar con la edad para poder falsar plenamente la hipótesis. Con un alfa de Cronbach más que satisfactorio de 0,861, estos son los resultados: Teniendo en cuenta esta tabla, se hace obvio desde el primer momento que unas instituciones inspiran mucha más confianza que otras pese a la aprobación general que estas suscitan (M = 2,85). La policía y los cuerpos de seguridad (M = 3,86) y los hospitales y centros sanitarios (M = 3,72) son las instituciones más sólidas en cuanto a apoyo y confianza, mientras que el Ayuntamiento (M = 2,49) y partidos políticos (M = 2,04) de Sevilla parecen ser las únicas que no superan el corte mínimo de confianza para aprobar. Todas las instituciones restantes se mantienen con unos valores entre 2,5 y 3 de confianza por parte de la población sevillana. Confianza institucional de la población de Sevilla y fiabilidad de escala Fuente: elaboración propia a partir de los datos extraídos del cuestionario P á g i n a | 35 Al cruzar esta última escala con la anterior variable edad, los resultados son también llamativos. La tabla de abajo muestra, primero, que los grupos de edad con mayores índices de confianza general en las instituciones son las personas de 75 años o más (M = 3,83) y las de 65 a 74 años (M = 3,77). De hecho, no es necesario hacer la media de las demás instituciones para confirmar este hecho, ya que un vistazo rápido por cada institución es suficiente para saber que estos segmentos de mayor edad registran valores más altos de confianza en cada una de las instituciones. La otra cara de la moneda viene protagonizada por las personas de 18 a 44 años. Estos tres grupos, con una confianza general en las instituciones que roza el suspenso, son los que menor puntuación de confianza otorgan a cada una de las instituciones. Algunos de sus datos más llamativos son la escasa confianza que los partidos políticos (M = 1,94) suscitan al estrato de 35 a 44 años, la baja media de 1,93 que otorga la gente de 25 a 34 años al ayuntamiento de Sevilla y la ausencia total de confianza (M = 1,52) que los jóvenes de 18 a 24 años tienen con la Iglesia católica y demás instituciones eclesiásticas de la ciudad. Solo nos queda, por ende, rechazar por completo la hipótesis de que una mayor edad se relaciona directamente con una percepción más negativa del clima emocional y una menor confianza en las instituciones. Confianza institucional de la población de Sevilla según edad Fuente: elaboración propia a partir de los datos extraídos del cuestionario La última escala que requiere de un comentario analítico y su posterior cruce con el clima emocional de Páez es la de problemas sociales percibidos. Con otro satisfactorio alfa de Cronbach de 0,752, los resultados de la escala prueban un par de fenómenos. Primero, que todos los problemas añadidos son mayormente preocupantes para la población sevillana, con valores que superan el 3 de media. Y segundo, que las tres problemáticas que más destacan para la población de la ciudad por su naturaleza especialmente preocupante (o que más afecta a sus vidas) son la obtención de la asistencia médica (M = 3,98), vivir de manera tranquila (M = 3,99) y obtener o alquilar una vivienda (M = 4,07). Al cruzar esta última escala con la variable edad, la preocupación por estos problemas se hace aún más evidente e ilustrativa, pero hay grandes diferencias por estratos. Para empezar, un vistazo rápido a la tabla de abajo demuestra que los valores más altos de preocupación vienen protagonizados por las personas de 65 años o más, con datos de máxima preocupación (M = 5) por la obtención de asistencia médica y por vivir tranquilo. Aunque esta preocupación del estrato anciano no se aplica a todos los problemas por igual, otorgando los valores más bajos a la consecución del trabajo deseado (M = 1,92) y a la obtención o alquiler de una vivienda (M = 2,42). Problemas sociales percibidos de la población de Sevilla y fiabilidad de escala Fuente: elaboración propia a partir de los datos extraídos del cuestionario P á g i n a | 37 Es precisamente en estas últimas problemáticas donde los jóvenes de 18 a 24 años y de 25 a 34 cobran mayor voz y voto. Con unos valores medios de alta preocupación por la obtención del trabajo que querían (M = 4,41 y 4,52) y por la obtención de la vivienda (M = 4,8 y 4,58), se manifiestan de forma incontestable en la población sevillana dos de los problemas sociales más presentes, no solo en la ciudad, sino a nivel nacional e internacional: el desempleo y el precio de la vivienda que imposibilita a muchos jóvenes la emancipación de la casa familiar. La pregunta que suscitan estas últimas escalas sobre confianza institucional y problemas sociales percibidos es: ¿cómo se relacionan con el clima emocional de Páez? De nuevo, los coeficientes de correlación de Pearson son lo bastante esclarecedores para extraer conclusiones válidas. Problemas sociales percibidos de la población de Sevilla según edad Fuente: elaboración propia a partir de los datos extraídos del cuestionario Correlación entre clima emocional positivo y negativo (Páez), problemas sociales percibidos y confianza institucional Fuente: elaboración propia a partir de los datos extraídos del cuestionario El primer rasgo que se evidencia tras estudiar la tabla de arriba tiene que ver con la escala de problemas sociales. Mientras que esta se relaciona de manera negativa, aunque débil, con el clima emocional positivo (r = -0,116), parece que posee una correlación positiva y ligeramente más fuerte (r = 0,233) con el clima emocional negativo. La traducción de esto es que las personas que perciben en mayor medida los problemas sociales de Sevilla tienden a percibir el clima de la ciudad en clave negativa. Y aquí se produce un curioso fenómeno: la escala de confianza institucional ofrece resultados totalmente inversos a los de la anterior escala. Resulta que el clima emocional negativo y confianza institucional se relacionan negativamente y de forma moderada (r = -0,231). Por el otro lado, la correlación entre confianza institucional y clima emocional positivo posee más fuerza y se produce en clave positiva (r = 0,534). Ergo, la confianza institucional se asocia positivamente con clima emocional positivo y a la inversa con clima emocional negativo, por lo que las personas que perciben el clima emocional de la ciudad en clave positiva son más proclives a confiar más en las instituciones, o viceversa. Y con un p valor < 0,05, cabe rechazar la hipótesis nula y validar la sexta hipótesis. Las últimas inferencias que se extraen del clima emocional de Sevilla tienen como protagonistas a las variables cognitivas e intención de voto. A la pregunta de qué variables, afectivas o cognitivas, afectan más a la intención del voto, los resultados dejan tras de sí algunas respuestas. Interés por la política (P. 10) Decisión del voto (P. 11) Satisfacción con democracia (P. 12) Clima emocional de Páez (P. 4) Relación lineal (valor Phi) entre intención de voto e interés por la política, decisión del voto, satisfacción con la democracia y clima emocional de Páez Fuente: elaboración propia a partir de los datos extraídos del cuestionario P á g i n a | 39 Aquí los valores de Phi para cada una de las cuatro variables dan una amplia idea de su relación con la intención de voto (P. 13). No puede emplearse en este caso el coeficiente de correlación de Pearson porque estas últimas variables no son cuantitativas sino nominales, por lo que el coeficiente Phi es el más indicado para determinar si existe una relación lineal entre estas y que dicha relación no se deba al azar; es decir, que sea estadísticamente significativa. Por un lado, el interés por la política (Phi = 0,593) y la decisión del voto (Phi = 0,597) parecen mantener unas relaciones moderadamente positivas con la intención de voto, estableciendo un patrón sistemático débil pero existente entre ambas variables nominales. En el otro lado, la intención de voto tiene una relación positiva y casi perfecta con la satisfacción con la democracia (Phi = 0,91) y el clima emocional de Páez (Phi = 0,912), por lo que parece haber una asociación muy fuerte entre estas variables mencionadas. Es por ello por lo que, teniendo en cuenta el nivel de significación < 0,05, se hace necesario rechazar la hipótesis nula y validar la última hipótesis propuesta: si bien la fuerza relacional es prácticamente igual que el phi de satisfacción con la democracia, el clima emocional de Páez, en tanto variable afectiva, incide en mayor medida sobre la intención de voto de la población sevillana que variables cognitivas como el interés por la política o la decisión del voto. VII. Conclusiones El clima emocional, que incluye las escalas de Páez y de Rivera, ha probado ser una variable de máxima utilidad para entender el statu quo emocional de la población sevillana en el momento actual previo a las elecciones municipales de mayo. Sus valores no dejan lugar a ninguna duda: la gente de Sevilla percibe el clima o ambiente emocional de manera más positiva que negativa, destacando sus rasgos de solidaridad, alegría y esperanza. No obstante, este clima también viene marcado, según la escala de Rivera, por la poca confianza y respeto entre diversas organizaciones sociales y el enfado con las instituciones políticas de la ciudad. Estas últimas bien pueden ser componentes esenciales de una enorme matriz cultural marcada por fenómenos como la corrupción y el distanciamiento de la política, o por una progresiva individualización y aislamiento social. Los cruces de ambas escalas con las variables sociodemográficas han dado otras inferencias muy llamativas. Por un lado, el género no ha resultado ser una variable divergente a la hora de percibir el clima emocional de la ciudad, ya que hombres y mujeres apenas muestran diferencias significativas más allá de que ellas se hallan más disgustadas con las instituciones y esperanzadas que ellos. Por el otro lado, contrariamente a lo que se vaticinaba en las hipótesis, el clima emocional positivo y su percepción se hallan más presentes entre las personas mayores y las que se posicionan a la izquierda del espectro ideológico. Además, son también las personas de más edad quienes presentan mayores niveles de confianza institucional (general y por institución) y percepción de los problemas sociales de Sevilla, salvo para obtener vivienda y lograr el trabajo deseado que son las máximas preocupaciones de los grupos entre 18 y 34 años. Otras conclusiones muy interesantes se extraen de las escalas de bienestar social de Keyes y psicológico de Ryff, de confianza institucional y de percepción de problemas sociales. En primer lugar, se ha demostrado que el clima positivo y negativo de Páez poseen una asociación directa positiva y negativa, aun débil, con ambas escalas de bienestar social y psicológico. Esto quiere decir que unos valores altos de bienestar de la población sevillana se relacionan con una mayor percepción positiva del clima emocional, y viceversa con el clima negativo. Con la escala de confianza institucional sucede exactamente lo mismo, si bien posee una relación más fuerte con el clima emocional. Mientras tanto, la percepción de problemas sociales es la única que mantiene una relación directa y positiva con el clima emocional negativo e inversa con el clima positivo. El último descubrimiento que cabe destacar concierne a las variables que en mayor medida afectan a la intención de voto de la población sevillana. En dicha batalla, parece que el clima emocional en tanto variable afectiva tiene más peso e incidencia sobre la intención de voto que variables cognitivas como el interés por la política o la decisión del voto. La única variable cognitiva que sobresale y puede plantarle cara al clima emocional en su incidencia sobre intención de voto ha resultado ser la satisfacción con la democracia. P á g i n a | 41 VIII. Referencias bibliográficas y fuentes documentales Alvarez Solórzano, N. D. P. (2019). Propiedades psicométricas de la escala de bienestar psicológico. Bardach, E. (1998). Los ocho pasos para el análisis de políticas públicas. Un manual para la práctica. México: CIDE. Blanco, A., & Díaz, D. (2005). El bienestar social: su concepto y medición. Psicothema, 17(4), 582-589. Brugué, Q., & Gomá, R. (1998). 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Los componentes de voto en las elecciones generales de 2016 en España. Reis: Revista Española de Investigaciones Sociológicas, (170), 115-136. Kelleher, K. (2005). Citizen confidence in state governmental institutions. Ponencia presentada en State Politics and Policy Conference, East Lansing, Michigan, USA. Kemper, T. D. (1984). Power, status and emotions. En K. Scherer y P. Ekman. Approaches to Emotions. Hillsdale: L.Erlbaum. 3. ¿Reside Ud. en la ciudad de Sevilla? a. Resido en la actualidad b. No resido, pero he residido c. Ni resido ni he residido d. NS/NC 4. A continuación, le voy a pedir que evalúe el estado actual de la ciudad de Sevilla. Para ello, puntúe en las siguientes escalas del 1 al 5, donde el 1 significa “muy malo/a” o “nada” y el 5 “muy bueno/a” o “totalmente”. a. La situación económica es → 1 (muy mala) 2 (mala) 3 (regular) 4 (buena) 5 (muy buena) b. El ambiente o clima social de la ciudad es: i. Esperanzador → 1 (nada) 2 (poco) 3 (regular) 4 (bastante) 5 (mucho) ii. Solidario, de ayuda mutua → 1 2 3 4 5 iii. De confianza en las instituciones → 1 2 3 4 5 iv. De miedo y ansiedad → 1 2 3 4 5 v. De enojo, hostilidad y agresividad entre la gente → 1 2 3 4 5 vi. De tristeza, pasividad y bajo estado de ánimo → 1 2 3 4 5 vii. Contento, de alegría y confianza → 1 2 3 4 5 viii. De tranquilidad para hablar y expresarse → 1 2 3 4 5 5. ¿En qué medida cree Ud. que las siguientes afirmaciones son verdaderas o falsas en relación con la ciudad de Sevilla? Siendo 1 “completamente falso” y 5 “completamente verdadero”, señale la respuesta que mejor se ajuste en su opinión. a. La gente confía en las buenas oportunidades que ofrece la ciudad de Sevilla para mejorar su vida y la de su familia → 1 2 3 4 5 b. La gente se siente muy insegura porque está preocupada por lo que ocurrirá en el futuro (a invertir valores) → 1 2 3 4 5 c. Los diferentes grupos políticos tienen suficiente confianza entre ellos como para trabajar conjuntamente en favor del bienestar de la ciudad → 1 2 3 4 5 d. La mayoría de la gente confía en que su voz es escuchada cuando quiere decir algo → 1 2 3 4 5 P á g i n a | 49 e. La gente siente que, en los últimos años, las cosas en la ciudad de Sevilla han mejorado mucho → 1 2 3 4 5 f. Muchas personas están enojadas con el ayuntamiento de la ciudad → 1 2 3 4 5 g. La gente está enfadada porque la riqueza de esta ciudad no se distribuye de modo equitativo → 1 2 3 4 5 6. Por favor, señale su grado de conformidad con respecto a las siguientes afirmaciones sobre su bienestar social. Utilice, como antes, la escala de 1 a 5, siendo 1 “totalmente en desacuerdo” y el 5 “totalmente de acuerdo”. a. Mi entorno social (familia, amigos, etc) es una fuente de confort que satisface mis necesidades de afecto y cariño → 1 2 3 4 5 b. Las personas son buenas por naturaleza → 1 2 3 4 5 c. Tengo algo de valor que aportar al mundo → 1 2 3 4 5 d. El mundo se está transformando en un lugar mejor para todos → 1 2 3 4 5 e. Me resulta fácil predecir lo que va a ocurrir en la sociedad a corto plazo → 1 2 3 4 5 7. En relación con los siguientes rasgos personales, ¿podría decirme hasta qué punto se corresponden con Ud.? Seleccione un punto en la escala, desde 1 (“nada en absoluto”) hasta 5 (“completamente”). a. En general, me siento seguro y orgulloso de quién soy y de la vida que he elegido → 1 2 3 4 5 b. Me siento rodeado de personas que me aportan, con las que tengo relaciones cercanas y de confianza mutua → 1 2 3 4 5 c. No me preocupan ni me dejo influenciar por las opiniones de los demás, yo tengo confianza y defiendo las mías propias, incluso si son opuestas al consenso general → 1 2 3 4 5 d. Si me sintiera infeliz con mi vida, sé que intentaría cambiarla → 1 2 3 4 5 e. Siento que con el tiempo he crecido y mejorado como persona → 1 2 3 4 5 f. Tengo clara la dirección y mis objetivos en la vida → 1 2 3 4 5 8. Señale su nivel de preocupación con respecto a los siguientes problemas sociales en Sevilla, sabiendo que el 1 significa “ninguna preocupación” y 5 “máxima preocupación”. a. Obtener asistencia médica → 1 2 3 4 5 b. Obtener asistencia social → 1 2 3 4 5 c. Lograr el trabajo que quería → 1 2 3 4 5 d. Obtener/alquilar una vivienda → 1 2 3 4 5 e. Obtener información o asistencia en organismos oficiales → 1 2 3 4 5 f. Vivir tranquilo/a, sin preocuparse de ser agredido/a o que le causen daños → 1 2 3 4 5 9. En esta escala del 1 al 5, donde el 1 significa “ninguna confianza” y 5 una “máxima confianza”, indique su nivel de confianza en las siguientes instituciones de la ciudad de Sevilla. a. Las instituciones en general → 1 2 3 4 5 b. Policía y cuerpos de seguridad → 1 2 3 4 5 c. Hospitales y centros sanitarios → 1 2 3 4 5 d. Juzgados → 1 2 3 4 5 e. Gobierno local (Ayuntamiento) → 1 2 3 4 5 f. Administración local → 1 2 3 4 5 g. Cofradías → 1 2 3 4 5 h. Iglesia católica → 1 2 3 4 5 i. Sindicatos → 1 2 3 4 5 j. Partidos políticos → 1 2 3 4 5 10. ¿Diría Ud. que la política en general le interesa mucho, bastante, poco o nada? a. Mucho b. Bastante c. Poco d. Nada e. NS/NC 11. Con independencia de que Ud. vote o no vote, ¿cómo lo hace o cómo lo haría? a. Con el corazón más que con la cabeza b. Con la cabeza más que con el corazón c. No he votado ni pienso votar P á g i n a | 51 d. NS/NC 12. En general, ¿cómo de satisfecho/a se encuentra con el funcionamiento de la democracia en España? a. Mucho b. Bastante c. Poco d. Nada e. NS/NC 13. ¿Y si mañana se celebrasen elecciones municipales en Sevilla, a qué partido votaría? a. PSOE b. PP c. Adelante Andalucía d. Cs e. VOX f. Podemos + IU (Podemos, IU, Más País, Alianza Verde, Los Verdes de Andalucía, Verdes Equo e Iniciativa del Pueblo Andaluz) g. Otro: _________ h. En blanco i. Voto nulo j. No iría a votar k. NS/NC 14. ¿Podría decirme a qué partido político votó Ud. en las últimas elecciones municipales celebradas en 2019? a. PSOE b. PP c. Adelante Sevilla (Adelante Andalucía, Podemos, IU) d. Cs e. VOX f. PACMA g. AxSÍ h. Otro: _________ i. En blanco j. Voto nulo k. No recuerda l. No tenía edad para votar m. No votó n. NS/NC 15. En asuntos de política, la gente suele hablar de izquierda y de derecha. ¿Dónde se ubicaría a Ud. mismo en esa escala, teniendo en cuenta que 0 significa “extrema izquierda” y 10 “extrema derecha”? 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 16. ¿A qué clase social diría Ud. que pertenece? a. Clase baja b. Clase media-baja c. Clase media d. Clase media-alta e. Clase alta f. NS/NC 17. ¿En qué situación se encuentra Ud. actualmente? a. Empresario/a o profesional con asalariados b. Profesional o trabajador/a autónom/a (sin asalariados) c. Asalariado/a del sector privado d. Asalariado/a del sector público e. Jubilado/a o pensionista (anteriormente ha trabajado) f. Pensionista (anteriormente no ha trabajado) g. En paro y ha trabajado antes h. En paro y busca su primer empleo i. Estudiante j. Trabajo doméstico no remunerado (tareas del hogar) k. Otra: _____________________________________ l. NS/NC