El estudio de patrones de asentamiento: su utilización en Esmeraldas (Ecuador)
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Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Vene zuela. Caracas. Sánchez Montañés, Emma 1972 Introducción al estudio de la fauna de la costa de Esmeraldas, a través de sus representaciones plásticas. Revista Española de Antropología Americana, vol. 7, núm. 2, 75-93, Madrid. Sanders, William T. y Barbara J. Price 1968 Mesoamerica. The Evolution of a Civilization. Random House. New York. Steward, Julián H. 1949 Cultural causality and law: a trial formulation of the development of early civilizations. American Anthropologist, vol. 51, 1-27. Menasha. Taylor, Walter W. 1948 A Study of Archaeology. American Anthropological Association Memoir, núm. 69. Menasha, Wisconsin. Trigger, Bruce G. 1967 Settlement archaeology. Its goals and promise. American Antiquity, vol. 32, 149-160. Salt Lake City. 1970 Aims in Prehistoric Archaeology. Antiquity, vol. 44, núm. 173, 26-37. Watson, Patty Jo; Steven LeBlanc y Ch. L. Redman 1971 Explanation in Archaeology. Columbia University Press. New York. White, Leslie A. 1943 Energy and the Evolution of Culture. American Anthropologist, vol. 45, 335-356. Menasha. 1959 The Evolution of Culture. McGraw Hill. New York. 1964 Lo Ciencia de la Cultura. Ed. Paidos. Buenos Aires. Willey, Gordon R. y Philip Phillips. 1958 Method and Theory in American Archaeology. University of Chi cago Press. Chicago. Wittfogel, Karl A. 1966 Despotismo oriental. Estudio comparativo del poder totalitario. Ed. Guadarrama. Madrid. Zeuner, F. E. 1956 Geocronolgía. La dotación del pasado. Omega. Barcelona. 62 EL ESTUDIO DE PATRONES DE ASENTAMIENTO: SU UTILIZACION EN ESMERALDAS (ECUADOR) Mercedes Guinea Universidad Complutense de Madrid Dentro del Proyecto Esmeraldas, * que está desarrollando la Misión Cientíñca Española en Hispanoamérica, se está empleando el estudio de patrones de asentamiento como un método de aproximación a algunos de los problemas que tiene planteada la investigación. Los estudios de este tipo, que empezaron a desenvolverse a partir de la publicación, en 1953, de los trabajos de Gordon Willey en el valle peruano del Virú, han adquirido en la actualidad gran desarrollo. Des de la definición de éstos, dada por el propio Willey como la "manera en que el hombre se dispuso a sí mismo en el paisaje en que vivió" (1953, 1), hasta su concepción por Trigger (1967, 151) como "el estudio de las relaciones sociales usando datos arqueológicos", la teoría de los patrones de asentamiento ha ido tomando cuerpo. Estos quedan cons tituidos como un análisis ecológico-funcional, que ha de ofrecernos res puesta a problemas tales como el sistema adaptativo, la estructura eco nómica, la demografía, e incluso la estructura social. En el plano metodológico, el principal problema es averiguar qué clase de datos son los que nos pueden dar la clave interpretativa. En busca de éstos, el trabajo se efectúa en tres niveles: estructuras indi viduales, asentamiento y distribución. Si bien los métodos utilizados no están exentos de dificultades en ningún área ecológica, en un ecosis tema de bosque tropical como en el que estamos trabajando, los pro blemas se acentúan. La zona en estudio, que comprende una franja costera del Pacífico entre Tonchigüe y Las Peñas, y llega por el interior hasta el río Tiaone, es uno de los extremos de una amplia región ecológica que abarca la costa colombiana, el Darién panameño y la provincia ecuatoriana de (*) El Proyecto se está llevando a cabo con la cooperación económica del Ministerio Español de Asuntos Exteriores, a través de su Dirección General de Relaciones Culturales el Instituto de Cultura Hispánica y la Wenner Oren Foundation. — 63
I , I í. ! ' Esmeraldas, y que, con el nombre de Tierras Bajas del Pacífico, es representativa de im área ecuatorial húmeda. Sus temperaturas son altas, amique no excesivas, y poco variables; el aire es húmedo y sofo cante, y las lluvias muy abundantes. La vegetación es muy densa y los sudos aguantan mal los cultivos. La mayor dificultad que se presenta al trabajador en estas regiones viene dada por la ausencia de restos de construcciones, ya que los materiales utilizados son perecederos y desaparecen sin dejar huellas capaces de registro arqueológico. A esto viene a unirse la falta de mapas y de senderos que, acompañada por la abundante vegetación, produce im conocimiento deficiente de la dispo sición del terreno. Estos inconvenientes tratan de resolverse por medio de la explora ción sistemática, y el empleo de los restos cerámicos como la pista más prometedora. Esta última nos aporta datos referentes a la localización, área, población e identificación de estructuras individuales. Sus posi bilidades quedan claramente patentes en trabajos como los de Meggers y Evans (1956), BuUard (1960) y Cook (1972). En contrapartida con estas dificultades, se presenta la posibilidad de establecer comparaciones con grupos indígenas actusdes. Y es aquí, donde al comprobeir que la realidad etnográfica actual contrasta con el aparentemente alto nivel de desarrollo socio-cultural, que nos está mos trando la zona urbana o semiurbana de Atacames, o con la complejidad religiosa que nos ofrece im posible centro ceremonial como La Tolita, cuando se manifiesta con toda su fuerza uno de los contenidos teóricos del Proyecto: la posibilidad de descubrir un sistema adaptativo propio que lo hiciera factible en im área ecológica tan poco favorable. En espera de poder utilizar datos tan valiosos como los que nos ban de ofrecer los estudios antropológicos que se están realizando paralela mente, así como los relacionados con el medio ambiente, que nos resul tan imprescindibles, y debido también al carácter incipiente de nuestras propias investigaciones, en las que todavía no contamos con algo tan básico como la seriación cerámica que nos ofrezca una guía cronoló gica, sólo podemos aventurar —^y es lo que vamos a hacer en los párra fos siguientes— unas apreciaciones según el estado actual de la inves tigación y con carácter provisional. Locauzación y distribución de los asentamientos El método seguido para la localización de los sitios arqueológicos ha sido la exploración sistemática del terreno, en busca de restos cerá micos que nos ofrecieran evidencia de antigua habitación humana. En ías tres Campañas ya realizadas por la Misión Arqueológica, los yaci mientos localizados han sido 77, y se espera ampliar el número a 100 ó 150 en las próximas temporadas. El primer problema planteado a la exploración es que ésta se ha Visto limitada por las condiciones del terreno, en el sentido de tener fi n que utili2a^ , , ' • cas posible^ vías do penetración determinadas, siendo éstas has a Río Verd' la costa, de Esmeraldas a Atacames y de Tachma yacimientos^' ^ dos márgenes del río Tiaone. La ubicación de los La ^o"^o su denominación pueden verse en el mapa, terreno es de los yacimientos en relación con la eshuctura del determinant variada, lo que hace peinar que es a no e antiguas ooKi localización de los asentamientos. Asi, v^os las irnos cerroQ sobre unos cortes bajos en la playa (Balao), en dura de w ^ue caen sobre la playa (ForniUos), en la^s^bocaen laderas (La Playa), en el interior de los mismos (El .^^ ), río (La Esn^^^ Pronunciadas (El Maizal), en pequeños llanos cerca del Sin , en cerros del interior (Rincube)... por lo distribución espacial de los mi^os ya se presenta, los medio<? aparentemente, como una variante crítica en relación con aparecen ri-^ subsistencia y las vías de comunicación. Los asent^entos Nos encont^^^^^^'^^dos a lo largo de los ríos y en la Itoea de la costa, costero, sob^^^°^ entonces con un patrón de asentamiento ribereño y Esta ^ue se superpone el actual, fruto de 1 ^f*^Posición nos lleva a reflexionar. ¿Es el patrón descubierto miento aof litación que ofrece a la exploración el patrón de asentaaue ha otras palabras: ¿hemos encontrado este patrón per es una ni, ^ue hemos podido buscar? ¿O bien, la coincidencia terísticas Que lo reafirma como el más conveniente, dadas las caracEsner zona? dudas D el avance de la investigación vaya resolviendo estas desdibuiaH manera, es lícito pensar que puede estar quedando rior si t patrón que pudieron mantener otros grupos en el intelocEdizad cuenta las dificultades exploratorias y que se han ° ulgunos yacimientos bastante adentrados. Extensión dp . UE LOS ASENTAMIENTOS oara^*^ J^úsqueda del área de los sitios, como la mejor aproximación cuitad*^ ®^retar un asentamiento tropical, ha presentado grsindes difies. Hasta el presente sólo se han podido dibujar los yacimientos y ucer algunas medidas que ayuden a la estimación aproximada de la ex nsiori. Se puede apreciar, generalizando, una mayor extensión de los yacraientos interiores frente a los de la costa, que puede derivar de as is intas ocupaciones en las que se empleaban, e incluso de una uti- ^cion temporal de los lugares costeros en relación con la pesca. En la zona de Balao, aproximadamente un kilómetro cuadrado, se han localizado seis asentamientos con unos 2.500 m.2 cada uno (Alcina y Ramos, 1971, 6). . I'odemos presentar otras áreas estimadas como orientación: "El Maizal" (E-22) situado en la ladera de un estero, a 80 metros de la playa, tiene una extensión de 4.200 m.2. "Puerto Gaviota 2" (E-46), — 66
tsnibifin 611 lad der'^hrdP^^ ^^ediato a la playa, nos da mentp por la carr "Vuelta Larga" es un mon terreno^ °^tenida con mayor n de extensión. FinalEste asenté"", área de ''SS' T características del del río aÍ situado í ! (^"54) es de 744 m.2. tres ser una «f i cerca de la desembocadura 1,05 cual bien pudieron asen- ^eiisidad^^^ aeremos en aparente asentamiento urbano próximo apartado en relación con la ^®ÍSID4D DE Pr^t. ® población los Chafe ^onos que, debido a una mayo: A'ocamas. ' P"orto GalC-r'"» conocidas: a) zona de *C(caC®- ^ B<'iao._..n ^ Castelnuovo- '■o^traC'^^^"® ®1 primer yacimiento exca980 -(-"^"""lógico' " 1^® supone P°^os que dieron cortes has a 1 So !" y oC ®°®oemos o f °0"Pación prolongada. Los únicos \ 70dc "C^^mente son dos fechas de C-14. «loros que ha Esmeraid^^^^ ^^l^ado en la costa, 1.600 metros f®^ós\'C"'^amCtí Poqueñas colinas por d°® Sarniento i^^^terístip yacimi» área y adentrándose en á® los estp ^^rámicas ^ Pasiblemente contemporáne > que ni. y dos de I completan el cuadro del asen- ?®^^^entr« ser o- .^^sta. . ^^^Ptamientos en el ^ siti ^ con i ^^^^^^'ución ofrece una carácter El ° yu henioq^^^.^^^ u "Ba]p°^» cuatro asentamientos .!! ®o'rucC° lo Bohu. que «otros. La extensión «o sitj y con ro^^^^^^utiva1 ^^^^^t>ución ofrece una carácter cái ° u cuatro asentamientos cstrnet de jjql, ^ho q^ ° 200 metros. La extensión ind^ó^ es ^ en 2.500 a 3.000 daSC°^lasosC^^o^? ®"P°°®®caysP® í®q.?;cf^oc>-do:c„-i'ucttL es nq estimada en 2.500 a S.uuu daSC°^lasosC^^o^? suponemos ta^- ^bid:/ atener r, estm . ^^Po de la gran casa ca3 ' ®CCu®®o2?ut'^®qnaCxteC"°''®'' ^^d^'d^SOo'"'"'' ° ®|«oC tocfeCJo'iobCntCy P^^onS'™ a"® ®Cie»"° la; - - ir dTaCiri^s^ con ^Plilr iCc en bb kiltjíWí^CrrCa'tue con ^^^icar con la „ ^ de uy, f^tos ^ casa cayapa no ser '^1á«e"C b toda la zona, q ten' tdra tijte cuadrado. La densidad rei .g uita' <; <<ír .... iíu.. I •* ' * (5 1 I rIu•t q to» ( I I i ( ) e < I % t t t » (t ti tK t n r «j I ij f u c IJ t!» t 17 t II t. ti ri I tie Ctxkiti I "•I 11(1 o 1 I 1 I "•tO (lici&s ( 71 lA I >1 ► O U t *V1CI*W o»o (*l tí. •l "ti < 10 I I. HoX'idOO I VI (. >t(0 t U l.t.'t U tlACt* I 07 ff.l t l a c:. o i VI rc'kii:. u íf.' iiajcvo r 'I A * A tlliv; iv;>i.uOO »Aic,.,, JO 'Atii Kje.o t II ;i lA is<-(«ti.;A tAU*fcc.,j j tiurzD M u-.Put,„r..c. " "fric.i Stu{ 'ó'«C HiCUt 'AC Miwa )1 tltcio Suo V fL(»'o cíf'cr* a fsitio ucAif X rumo OAvifliA ji • ' ]| • ' fsuRo íitr.O M 1 c M j r.\ I t 71 tJJ Vt #D[ '01 u 1.0 'ACAwao t*N bl(C JOl ^t- '»£t(AL "aijal (fiMtmUdS Jdt i i* iAt«- l B^U CHUlU
consies consideraKi «. - deramos aUa; 300 h/km-. Esta podría rebajare 5j así como la „ las casas podían no estar ocupadas al mismo tiempOi etnográficos Movilidad de éstas. A este respecto contamos con datos de reducción Queremos hacer resaltar en favor de la necesidad de la zona de cifra tan alta, que en la actualidad la ocupación está hecha torno a Balao, con una extensión mucho mayor, b) Zono siete casas. 14 Kms. de n Puerto Gaviota-Tonsupa.^e encuentra esta zona a arenosa. Lq^ hacia el Sur, siguiendo la costa, que aquí es baja y situados en 1 ""^^^tamientos son en total 18; todos, excepto dos, est^ 2.600 metros.^ ^nea de la costa, abarcando una extensión de playa de Los ' * * estimada que tenemos, aparte de los dibujos y algún área que ha sido ofrecen las distancias entre ellos. Es una zona noticias de tod^^°^^^^ profundamente, y podemos esperar que tengamos En el t asentamientos, mientos playa correspondiente a Puerto Gaviota, los yacipredomina ^ás espaciados. Unos 250 metros es la distancia que corresnonrti llega a ser excepcionalmente de 703 metros. En el más juntos Tonsupa los asentamientos aparecen visiblem^te de 150 mt' inmediatos en algunas ocasiones, alcanzando un máximo diseminada^ separación. Además, en esta zona la cerámica aparece como un v por todo el corte de playa, considerándose - ^^^^niiento ios lugares en que aparecía más clara y abundante. suDonemo ^ menor extensión de los sitios arqueológicos, prede habita x casas con diez personas en cada yacimiento. El número cimos un ^9? kilómetro lineal es de 69; si a este cálculo le dedude 52 h/km ^ función de la movilidad, obtenemos una cifra fi nal ^ ^^^i-^Pñento actual de Tonsupa muestra una agrupación de 18 sas so re la carretera, 20 dispersas por el río y senderos, y 14 en la p ya. uerto Gaviota está prácticamente deshabitado. metros Castelnuovo-Atacantes.—^Aproximadamente a 5 kilóme ros por la costa encontramos un nuevo tipo de asentamiento con un posible carácter urbano o semi-urbano. Las probabilidades de que el SI lo arqv^ológico corresponda a aquella Atacames de que nos hablan os crónicas (Sámanos, 1527), con dos a tres mil casas formando calles, son gandes. La zona en conjunto es enorme, abarcando una extensión neal e 6 kilómetros. Es una fi nca inmensa y las posibilidades de la exp oracion se han visto limitadas por los cultivos a que estaban dedica as sus diversas partes. De esta manera, entre Castelnuovo y Atacames hemos tenido que prescindir de una parte considerable, ocupada por un grandioso cocal; no obstante, los restos que aparecen en los cortes de la carretera hacen pensar que está participando de las mismas carac terísticas generales. Las dos secciones exploradas son a su vez los extremos del área: la población actual de Atacames y los potreros cercanos a Castelnuovo. 67
' li I En esta última se han localizado 17 "tolas", con alturas de 1 a 3*5 metros y longitudes de 3 a 52 metros. La extensión de terreno que ocupan tiene ima longitud de 800 metros y una anchura de 400 metros aproximadamente (unos 0'32 Kms.2). Si consideramos cada "tola" como producto de una sola estructura, obtenemos una densidad de 344 h/Km.^. Por supuesto, esta cifra deberá ser matizada en función de la contem poraneidad o no de las "tolas". En la sección de Atacames sólo nos interesa destacar que la pobla ción actual, que se encuentra bordeada por el río del mismo nombre y agrupa 208 casas, está totalmente regada de "tiestos" y en las inme diaciones vuelven a aparecer "tolas" de las mismas características. Tecnología Como aproximación al nivel tecnológico en que operaron los ocu pantes de estos asentamientos, podemos fi jar nuestra atención en los materiales encontrados en las excavaciones que se han realizado dentro del programa arqueológico. El cuadro tecnológico presenta diferencias entre la costa y el interior. En la costa, en relación con las actividades pesqueras, el único utensilio que aparece es un pico para separar valvas de moluscos; no se encuentran anzuelos, ni pesas de redes. Asimismo, no fi gura en el registro arqueológico ninguna punta de piedra. En función de los pro ductos vegetales tenemos torteros y metates, pero no ralladores. Lia cerámica es muy abimdante y sus características son: forma compuesta, boca ancha, estrechamiento en la parte inferior del cuello, cuerpo globúlár, base plana, método rollos, desgrasante no molido (arena de pla ya) y decoración muy variada. (Alcina y Ramos, 1971, 6-13). En uno de los pozos se localizaron 14 hogares y una mancha de tierra amarilla, que podría ser resultado de la descomposición de una estaca de susten tación de una vivienda. En las zonas del interior son muy abundantes los restos liticos: cuchillos, hachas pulidas e incluso algunas obsidianas. Otra diferencia con respecto a la costa es el gran número de conchas y huesos tra bajados: ' punzones, agujas, cuentas. Junto a los torteros y metates apa recen en. gran cantidad los ralladores. La cerámica es muy fi na, en general, con decoración muy variada y predominio de la pintura roja. En este material son muy abundantes y cáractérísticas las "figurillas" realizadas con un gran sentido estético. Economía La economía de la región hubo de estar basada en las tres grandes fuentes de producción que brinda el medio ambiente: el mar, el bos que tropical y los ríos. 68 — piedra y ^igratoria con el uso de hachas de ciudad de E«;mpraldas romní ^ ^'^strumento se utiliza todavía en la que la cLf i J la recolección en el bos- (metates) yuL ^(rallaLresí% no^ domesticadas serían el maíz gran canVid^d'dJTorLr En la costa variaría el orden ° técnicas de hüado. cediendo la agricultura y la recolección 'f dejación, y recolección de moluscos. En todos los ví /" """f ® gran cantidad de moluscos, gasterónodns y®"""®"*»® f traerse el alimento. ropodos y lamelibranquios, rotos al exri or ^e In^í" '■®d"®i<io ®ntre la costa y el interziisr"°- " Tipología ten generales, los datos anteriores nos permiten ^atorar una tipología. Quedan delimitados tres ti pos: 1 Asentamientos localizados en playas, esteros y colinas, y distriA min ^ ^ playa; con una extensión que varía de 4.ÜU m. a 500 m. , e incluso menor, y una densidad de población también variable, entre 300 y 52 habitantes por küómetro cuadrado. Su economía estaña basada en la pesca y recolección de moluscos, ayu dada por pequeños cultivos. Dentro de este tipo general se perfilan dos subtipos, que estarían representados por Balao y Tonsupa. El subtipo Balao, asentado sobre colinas, muestra una población más agrupada, mayor extensión en los yacimientos, gran densidad y aparentemente un mayor provecho de los recursos agrícolas. Por su parte, el subtipo Tonsupa, situado en playa abierta, nos ofrece una población extendida a lo largo de la primera línea de la costa, densidad mucho menor, y una dedicación más plena a las faenas pesqueras. Dentro de este tipo estarían incluidos 33 de los sitios localizados. b) Asentamientos tras la línea de la costa, en las colinas y a lo l^go de los ríos. Con una extensión en apariencia mayor que la del tipo anterior y con una población dispersa dedicada a la agricultura mi gratoria, la caza y la pesca de agua dulce, presentando un mayor desa rrollo tecnológico y artístico. Se han localizado 22 yacimientos con estas características. c) Asentamientos situados en una gran bahía arenosa y que se presentan en forma de "tolas" de diversos tamaños. Tanto la altura de éstas como su área es variable. Se encuentran altamente concentradas y su densidad es muy elevada. Todo hace suponer que este tipo tendría un carácter urbano o semi-urbano, con una motivación comercial o de mercado. — 69
Como ya hemos hecho referencia al comienzo de nuestra exposición, al basarse en unas premisas tan poco definidas, estos resultados son sólo considerados como un tanteo previo que ha de ayudarnos (mostrámdonos los distintos problemas, las posibilidades de aplicación y las limitaciones de nuestro estudio) al planteamiento de un método específico que recoja las características de la zona. BIBLIOGRAFIA Alcina, José y Miguel Rivera 1971 Exploración Arqueológica en Costa de Esmeraldas, Ecuador. Revista Española de Antropología Americana, vol, 6, 125-142. Madrid. Alcina, José y Luis Ramos Gómez 1971 Excavaciones en Balao, Esmeraldas (Ecuador) : Avance de in terpretación, XII Congreso Nacional de Arqueología. Jaén. Alcina, José y colaboradores 1971 Libro de Campo de Esmeraldas. Misión Española en Hispano américa. Departamento de Antropología y Etnología de Ajnérica. Madrid. Alcina, José y colaboradores 1972 Libro de Campo de Esmeraldas. Misión Española en Hispano américa. Departamento de Antropología y Etnología de Amé rica. Madrid. BuUard, W. 1960 Maya Settlement Pattern in Northeastern Peten, Guatemala. American Antiquity, vol. 25, núm. 3, 355-372. Salt L^ake City. Cook, Sherbume F. 1972 Can pottery residuos be used as an índex to population? Mis~ cellaneous Papers on Archaeology, núm. 14, 17-40. TJniversity of California. Meggersj, B. y Clifford Evans. 1956 The Reconstruction of Settlement Patterns in South American Tropical Forest. Prehistoric Settlement Patterns in the Nevo World, núm. 23, 156-164. Viking Fund Publications in Anthropology. New York. Sámanos, Juan de 1844 Relación de los primeros descubrimientos de Francisco Pizarro y Diego de Almagro, sacada del códice número CXX de la Bi blioteca Imperial de Viena. Colección de Documentos Inéditos para la Historia de España, tomo V, 193-201. Madrid. Trigger, Bruce G. 1967 Settlement Archaeology. Its Goals and Promise. American Anti quity, vol. 32, núm. 2, 149-160. Salt Lake City. Willey, Gordon R. 1953 Prehistoric Settlement Patterns in the Viru Valley, Perú. Smithsonian Institution. Bureau of American Ethnology. Washington. 70 — MODELOS DE ACULTURACION EN ARQUEOLOGIA Miguel Rivera Dorado Universidad Complutense de Madrid La palabra aculturación se compone de una partícula formativa, la preposición latina ad, y del vocablo cultura. Quiere significar cercanía, unión o contacto. Las dificultades de aceptación que en castellano ha tenido esta voz están perfectamente expuestas y resueltas en la obra de Gonzalo Aguirre Beltrán (1970, 7-9). Otro tipo de dificultades, las que surgieron de la confusión conceptual del término, en el que algunos pretendían ver asimilación o socialización, fueron en parte superadas a través del memorándum redactado por Redfield, Linton y Herskovits (1936), en el que se decía que aculturación hace referencia a fenómenos resultantes del contacto continuo y directo entre grupos humanos por tadores de culturas diferentes, con cambios subsecuentes en los patro nes originales de uno o ambos grupos. Aculturación es solamente im aspecto del cambio cultural y opera en otro nivel circunstancial que la simple difusión; es decir, es un contacto intergrupal directo que origina una serie de procesos que se resuelven a su vez en cambio cultur^. Es hasta cierto punto secundario, en el marco del presente trabajo, que discutamos la prioridad de la terminología y nociones culturalistas sobre las puramente sociológicas. Hay que aclarar, sin embargo, que la aculturación, produciéndose en el tiempo, no puede prescindir del cri terio espacial que muchas veces condiciona, paralelamente a otros fac tores, la resultante del contacto. Con esto queremos decir que el fenó meno de aculturación estudiado en zonas de frontera, plantea una pro blemática diferente de la que surge cuando un grupo se traslada, sobre distancias que pueden ser grandes, hasta entrar en relación con otro. Igualmente, las regiones marginales son otra faceta del problema. La dependencia directa y constante del foco de ciertas regiones culturales, orienta los procesos de contacto por caminos que difieren de los mani festados cuando el grupo se encuentra aislado, inmerso en un contexto sociocultural y ecológico distinto. Otro punto a precisar para cada caso concreto es la cantidad y la calidad de los grupos relacionados. El com ponente cultural de uno o de ambos puede reducirse a un segmento — 71
