Sobre la copelación de la plata en el mundo tartésico
Full text
SOBRE
LA COPELACIÓN
DE
LA
PLATA EN EL MUNDO TARTÉSICO
po
ROCÍO IZQUIERDO DE MONTES
RESUMEN
El egis o a queológico pa ece apun a a que la pla a a ésica ue ob enida po copelación. En
es e abajo es udia emos dicha écnica me alú gica: el p oceso p oduc i o, los alle es y el o igen
de la copelación en el Su oes e hispano.
ABSTRACT
A chaeological eco d p o ides e idence o suppo ha a esic sil e was ob ained by cupella-
ion. The pu pouse o his pape is he s udy o ha me allu gical echnique: he p ocess, he
wo kshops and i s his o ical o igin in sou h-wes Spain.
INTRODUCCIÓN
"Es ando p o is a dicha egión (La Tu de ania) con an os p oduc os se debe elogia y admi a no menos,
sino más, la abundancia de sus me ales. Po que odo el país de los Ibe os es á lleno de ellos, mien as no odo es
an é il y ico, y menos la egión ica en me ales. Sucede a as eces que una egión sea ica en ambos p oduc os, y
ambién es a o que la misma egión en poco espacio sea ica en a ios me ales. En cuan o a la iqueza de sus me ales
no es posible exage a e! elogio de la Tu de ania y de la egión lindan e. Po que en ninguna pa e del Mundo se
ha encon ado has a hoy ni o o, ni pla a, ni cob e, ni hie o en al can idad y calidad. ... "(Es abón
III,
2, 8) 1.
La iqueza me alí e a de Ta essos ue de sob as conocida en el mundo an iguo. Las uen es clásicas así
lo e lejan. Pa a los esc i o es g eco omanos e e i se a Ta essos signi icaba habla de me ales, y muy
especialmen e de pla a. Mi os, leyendas y opónimos aluden a su excelencia a gen í e a, encon ándonos
un
Mons A gen a ius
(A ieno 291), un ey de nomb e Ge ión que nació en e a
E y heia,
jun o al ío
Ta essos, de aíces a gén eas (Es esíco o en Es abón
111,
2, 11), e c. Los ex os ambién cuen an que enicios
(Diodo o V, 35,4-5) y g iegos (He ódo o IV, 152;
I,
163) c uza on con sus na es el Medi e áneo en busca
1. T aducción de A. Schul en (1952: 98).
SPAL 6(1997): 87-101
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
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de la pla a de Ta essos. Una ez p oducido el ocaso de dicha cul u a y pasado ya mucho iempo, como
indica el ex o que ab e el p esen e abajo, sigue siendo bien ap eciada la iqueza me alí e a de la Tu de ania,
e i o io que iempo a ás ue el de Ta essos.
El impo an e papel que jugó la me alu gia de la pla a en la economía a ésica no ha pasado desape cibido
desde la in es igación a queológica. Du an e un iempo se aludió a ella a pa i de lo que plasmaban las
uen es, sin en a de lleno en cues iones de mine ía y écnicas me alú gicas. La pues a en alo de las minas
de Rio in o en el siglo XIX sacó a la luz muchos es igios de mine ía y me alu gia an iguas, es os
ap o echados po geólogos y e udi os de la zona pa a el comienzo de la in es igación sob e dichos emas con
la ca alogación de minas y yacimien os (Rua Figue oa 1859; Gonzalo y Ta ín 1886-1888). Apa e de algunas
in e enciones a queológicas pun uales en yacimien os del á ea de Rio in o, el e dade o inicio de una
in es igación sis emá ica sob e el ema a de la mano de A. Blanco y B. Ro henbe g (1981), quienes a pa i
del P oyec o A queome alú gico de Huel a es udia on la geología de la p o incia, y con base en los ma e iales
a queológicos ue on localizando las minas y los poblados o cen os me alú gicos de la An igüedad. Así
queda on sen adas las bases del abajo que se ha enido desa ollando en las úl imas décadas.
A las p ime as exca aciones en el á ea mine a de Rio in o (Blanco y Luzón 1969; Blanco y o os 1969
y 1970) ha enido a suma se du an e los a ios ochen a una impo an e labo de campo, que ha pe mi ido
amplia y ma iza los conocimien os que sob e mine ía y me alu gia an iguas se enían. Se conocen o as
á eas mine as que, jun o a Rio in o, ambién ue on explo adas en busca de pla a, además de habe se localizado
yacimien os en los que se bene iciaba el me al a gén eo. El olumen de in o mación ecopilado pe mi ió
en oca la in es igación hacia cues iones de ecnología me alú gica, es deci , alas écnicas aplicadas pa a
ob ene el me al noble. Todo pa ece apun a a que la pla a a ésica es esul ado de la copelación, p oblema
que ha dado luga a una amplísima bibliog a ía según se e á a lo la go del p esen e a ículo.
Conocidos los ocos mine os, los poblados o cen os de ac i idad me alú gica y la écnica aplicada
pa a bene icia la pla a, ac ualmen e la p oblemá ica es á cen ada en pa e en el o igen de la copelación.
Nue amen e uel en a con on a se las posiciones que de ienden la au oc onía de dicha écnica (Blanco
y Ro henbe g 1981; Pé ez Macías 1995) y las que sos ienen que la copelación, écnica desconocida en
el Ta essos p ecolonial, ue in oducida po los enicios en el Su oes e peninsula (Ruiz Ma a 1989; Fe nández
Ju ado 1995).
Dos cues iones p e ias deben se acla adas an es de p ecisa los p oblemas conce nien es al o igen de
dicha écnica: el ma co geog á ico y los lími es c onológicos. El á ea me alú gica de Ta essos en sen ido
es ic o se limi a al Cin u ón Ibé ico de Pi i as de la Sie a Mo ena occiden al. El con ex o c onológico
se e ie e exclusi amen e al Hie o An iguo, época en que se echan odos los es imonios a queológicos
adicionalmen e elacionados con la copelación du an e la época a ésica. Con elación a es e úl imo
p oblema, debemos ad e i en es e apa ado in oduc o io que nues as e e encias c onológicas se e ie en
siemp e a echas sin calib a , adicionalmen e ob enidas a pa i de la ipología de los ma e iales
a queológicos. Hoy, la calib ación de las da aciones adioca bónicas ende ía a emon a al menos en un
siglo las echas absolu as aquí p opues as, pe o no cambia ía en nada los esul ados de nues a in es igación,
ya que a una subida gene al de las echas inales de la Edad del B once (Ruiz-Gál ez 1995; Cas o y o os
1996: 208-209) co esponde ía una pa alela ele ación de la c onología inicial de la colonización enicia.
El ema pe manece aún abie o pa a la in es igación, y no queda á esuel o al menos mien as no se
p ecisen en mayo medida los p ocesos écnicos u ilizados en la copelación de la pla a, así como las e e encias
c onológicas y cul u ales en que és os es aban inme sos.
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DE COPELACIÓN Y COPELAS TARTÉSICAS
El Cin u ón Ibé ico de Pi i as, anja a queada de 250 x 35 Km, se ex iende po el Su oes e peninsula
desde la zona occiden al de Se illa has a bien en ado Po ugal. Se con o ma así un á ea mine a con menas
complejas o madas po ag upaciones de mine ales, en e los que igu an el hie o, el cob e, la pla a y el
o o, odos ellos explo ados desde la An igüedad (Jones 1981: 31). El mine al ex aído hoy iene leyes de
40 g /Tm de pla a y 2,5 g /Tm de o o, pe o en iempos p o ohis ó icos se p ocesa on ma e iales con una
elación más al a (Fe nández Ju ado 1993: 140).
Si du an e un iempo el oco de Rio in o se conside ó el g an cen o mine o a ésico —p o agonismo
indiscu ible—, el mayo olumen de da os a queológicos y el análisis de mues as de mine al y esco ias
de undición han pues o de mani ies o que hay más de un oco mine o en uncionamien o. Así, se alo a á
ambién la impo ancia del núcleo de Aznalcólla (Se illa) y del Andé alo occiden al (Huel a), y, pendien es
de in es iga , el de los c iade os de Guadalcanal y Cazalla de la Sie a (Se illa) y de Plasenzuela y La
Mo illa (Cáce es) como posibles suminis ado es de mine al a los cen os me alú gicos a ésicos (Fe nández
Ju ado 1988-89: 210; Ro i a 1995: 484).
El mine al ex aído e a lle ado a las á eas de abajo del me al. El es udio analí ico de esco ias p oceden es
de yacimien os a ésicos pone de mani ies o que el bene icio de la pla a podía lle a se a cabo an o en
los ocos mine os como en pun os más alejados de és os. Pa a Fe nández Ju ado (1993: 140-142) es
de e minan e la necesidad de combus ible, ya que las zonas de minas son de ici a ias en a bolado; po o o
lado, es e aslado aba a a los cos es de p oducción, ya que, al se el p opio cen o me alú gico el pun o
come cial, se aho an gas os en po es. De o a mane a, se ía necesa io aca ea combus ible a la zona de
minas, y después, una ez bene iciada la pla a, hab ía que anspo a la con un impo an e y ca o disposi i o
de segu idad.
La Técnica
Aun con algunos po meno es necesi ados de mayo p ecisión según han señalado algunos au o es (Pé ez
Macías 1991: 105; Ro i a 1995: 486), la de inición más explíci a del p oceso de copelación de la pla a en
época a ésica la ha dado Fe nández Ju ado (1993: 146). Cons aba de dos ases: la usión y la copelación
p opiamen e dicha.
La usión consis ía en coloca el mine al molido jun o con el unden e y some e los a la acción del
uego. Así esul aban dos p oduc os: la esco ia y el égulo. Es e úl imo cons i uía en ealidad un conjun o
de plomo, pla a y o o, con es os de o os elemen os. En es e p ime paso el plomo ac úa como cap ado
de me ales nobles.
Con el p oceso de copelación pos e io , el égulo se colocaba en una copela y se exponía a la acción
del uego pa a deja lib e los me ales nobles. El plomo quedaba libe ado a la a mós e a y adhe ido en o ma
de li a gi io (óxido de plomo) a las pa edes del cuenco usado como copela.
Las écnicas que in e enían en el p oceso necesi aban una in aes uc u a de e minada, de la que o maban
pa e an o u ensilios especí icos como dependencias conc e as.
En Tejada la Vieja (Escacena del Campo), en una zona del yacimien o p óxima a la mu alla, se exca a on
unas es ancias de pied a que con o maban un espacio ec angula . La abundancia de es os de ac i idad
me alú gica de las inmediaciones lle ó a in e p e a las como un "la ade o de mine al". La anchu a de los
mu os hacía desca a su uso como ab e ade o de animales, haciendo de aquel espacio un luga des inado
al p epa ado del mine al p e iamen e a su undición (Fe nández Ju ado 1987: 112, ig. 26).
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El mine al ex aído pa a bene icia pla a e a el gossan en el caso del p oceden e del á ea de Aznalcólla
(Ruiz Ma a y Fe nández Ju ado 1986: 267-268), y la ja osi a a gen í e a ene! de Rio in o (Hun 1988: 147).
Como unden e se u ilizó sílice (Blanco y o os 1969: 157).
En las exca aciones en las que se han de ec ado á eas de abajo me alú gico se han cons a ado a ios
ipos de ho nos que se des ina on a la usión del mine al de pla a. En el casco u bano de Huel a, conc e amen e
en la exca ación p ac icada en el sola n°6 de la calle Pue o, apa ecie on dos ho nos de undición, si bien
sólo uno de ellos pudo exca a se po comple o. És e p esen aba plan a ci cula de 1,50 m de diáme o in e io ,
ci cundando su pe íme o un anillo de can os de ío, bloques calizos y algunas lajas de piza a que con o -
maban su base. La es uc u a es aba lige amen e basculada al Su oes e, ap o echando la di ección de los
ien os dominan es en Huel a. Con es a inclinación, el poye e en el que se ecogía el me al undido se
encon aba a una co a in e io a la del es o del ho no, el cual se ca gaba con capas al e nas de mine al con
el unden e y combus ible, ecub iéndose oda la es uc u a con una cúpula en la que se dejaba un o i icio a
modo de espi ade o. Es a cubie a e a desmon ada cada ez que inalizaba la ho nada. Las obe as se colo-
caban en cualquie pa e del ho no, siemp e y cuando no uese en el lado espe ado pa a desca ga de la
masa undida (Fe nández Ju ado 1988-89: 183-185).
La iabilidad de es os ho nos ha sido cues ionada po Ro i a (1995: 485), pa a quien el diáme o in e io
de la es uc u a se ía demasiado ancho como pa a es a ocupado en su o alidad po la cáma a de undición,
lo que impedi ía alcanza y man ene una empe a u a de 1.100°C, que es la indicada pa a undi la ca ga.
Tampoco la cubie a pod ía se semici cula , esul ando más ac ible una cilínd ica como co esponde a
un ho no de chimenea, el adecuado pa a undi de mane a co ec a mine ales de es e ipo.
Un segundo modelo de ho no es el encon ado en la exca ación de San Ba olomé de Almon e (Huel a).
Consis e en una es uc u a de endencia ci cula exca ada en el e eno na u al con diáme os di e sos.
En algún caso ( ondo XV) se e oca con a cilla la base, mien as que en o o ( ondo 1.1) se ecogie on
es os de adobe que posiblemen e o maban pa e de la cubie a del ho no, en el caso de que uese cubie o,
o quizás de un mu e e que p o egía a los ope a ios du an e el p oceso de undición, siemp e y cuando el
ho no no se cub iese (Ruiz Ma a y Fe nández Ju ado 1986: 259). También se ha cues ionado la unción
como ho nos de es as es uc u as, po que no cumpli ían los equisi os básicos - amaño y diseño adecuados-
y po que los ellenos que colma an dichas es uc u as consis en en esco ias, cenizas y o os ma e iales
elacionados con la me alu gia, pe o ambién con o as unciones ajenas a dicha labo , po lo que pod ía
a a se de simples basu e os (Ro i a 1995: 485).
En el Ce o Salomón (Rio in o) no se de ec ó ningún ho no, pe o en el in e io de las i iendas solían
apa ece es os de ca bón, cenizas y esco ias jun o a hoga es, de ahí que se p opusie an como ho nos unos
hoyos abie os en el suelo con unos 70 cm de diáme o y las pa edes e ocadas de a cilla. El ho no se ca gaba
con el mine al, el unden e y el combus ible. La ca ga undida y en iada se ecogía del ondo de la es uc u a
(Blanco y Luzón 1969: 129; Blanco y o os 1969: 157, ig. 36).
Los ho nos del Ce o Salomón son pa ecidos a los de San Ba olomé sal o ene! amaño, lo que no in alida
la unción como ho nos de las es uc u as almon eñas si conside amos las can idades de me al a bene icia
en cada caso. El amaño debe de es a elacionado con la can idad de ca ga a undi , con lo que esul a
más necesa io el equilib io de p opo ciones que las medidas absolu as de la es uc u a. En cualquie caso,
un ho no a uinado puede se ambién usado como basu e o, dando así o a explicación posible a los ma e iales
no elacionados con la me alu gia que con enían las es uc u as de San Ba olomé.
En el in e io del ho no se ha de man ene una empe a u a cons an e pa a undi el mine al. Es o se
consigue median e el ai e que insu lan las obe as a pa i de la acción de un uelle (Fe nández Ju ado
y Ruiz Ma a 1985: 28). Consis en és as en unos ubos de a cilla de sección ci cula y o ma gene almen e de
cue no, aunque ambién las hay de doble ubo como las p oceden es del Ce o S alomón, que coinciden
con las de Toscanos y Cas illo de Doña Blanca, obe as és as de o igen enicio (Ruiz Ma a 1989: 237).
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En Huel a y Tejada la Vieja se asocia la apa ición de obe as con la de unos lad illos de sección iangula
que posiblemen e se usa on pa a calza aquéllas en la boca del ho no (Fe nández Ju ado 1988-89: 159,
lám. LXXII, 24).
Al undi se el mine al y pasa a es ado líquido pa a después en ia se y solidi ica se, las obe as p esen an
su supe icie ex e io esco i icada y con i isaciones ama illen as p oduc o de la oxidación del plomo (Blanco y
o os 1969: 157; Pé ez Macías 1991: 102).
El esul ado inal de la usión es la ob ención de un égulo de plomo a gen í e o, ya que en es a pa e del
p oceso el plomo ac úa como cap ado de me ales nobles (la pla a y el o o). Según se e, el plomo es un
elemen o undamen al pa a la buena consecución del bene icio de la pla a.
Si el mine al ex aído de la mina p esen a plomo en su composición es pe ec amen e iable comenza la
usión, pe o si no lo con iene, se á necesa io añadí selo en e los "ing edien es" que pa icipan en la p ime a
pa e de la copelación de la pla a. En yacimien os como San Ba olomé de Almon e y Huel a se ha encon ado
plomo me álico que posiblemen e se añadió a la ca ga en el p oceso de usión (Ruiz Ma a y Fe nández
Ju ado 1986: 257; Fe nández Ju ado 1988-89: 191).
Pocos égulos de plomo a gen í e o se han encon ado en yacimien os a ésicos. En e ellos dos mues as
p oceden es de Peñalosa (Escacena del Campo) publicadas po Fe nández Ju ado (1993: 165) pueden conside-
a se po su con enido de 0,9 % de pla a (9.000 g /Tm) como ales (Ro i a 1995: 486).
En el p oceso de copelación p opiamen e dicho, el égulo de plomo a gen í e o se deposi a en una copela
y se some e a la acción del uego pa a libe a del égulo odo con enido plúmbeo. Como an es señalamos,
pa e de és e pasa al ai e en o ma de óxido y o a queda adhe ida al ondo de la copela.
Aunque se ha esc i o mucho sob e copelación y copelas a ésicas, en la p ác ica pocas de es as úl imas
piezas se han encon ado. Se han p opues o a ios ipos:
— Basándose en écnicas e e idas po un o eb e del siglo XVI y po las que ac ualmen e se siguen en
labo a o io, un ipo de copela se p epa a ía con huesos quemados y i u ados mezclados con cal y agua.
La amalgama se in oduce en pequeños moldes, se ap ie a y deja seca pa a, inalmen e, ompe el molde
y saca la copela. La apa ición de unas piezas de ce ámica con sus pa edes pe o adas y pequeño amaño
asociadas a es os de ac i idad me alú gica, ha lle ado a in e p e a esos "colado es" como moldes
de copelas. La ausencia de es os óseos en yacimien os como San Ba olomé, poblado me alú gico,
hace supone que los huesos se ap o echa on pa a la p epa ación de las copelas (Ruiz Ma a y
Fe nández Ju ado 1986: 256-259, lám. LXIX, 967 y 970). El hecho de que no se haya encon ado has a
es e momen o es o alguno de las copelas de huesos y cal, hace que se conside e es a in e p e ación
una me a hipó esis de abajo.
Las apa ición de agmen os de asijas con esco ias adhe idas en con ex os me alú gicos, pa ece esponde
a que se usaban ambién como copelas ecipien es abie os de ce ámica en los que se deposi aba el égulo
de plomo a gen í e o y se some ía a la acción del uego. Finalmen e, queda pa e del plomo libe ado
jun o a o os elemen os adhe idos en el ondo del ies o. És as sí que pa ecen se los ecipien es usados
en la ob ención de pla a. Es án p esen es en yacimien os me alú gicos como San Ba olomé (Ruiz Ma a
y Fe nández Ju ado 1986: 257) y Tejada la Vieja (Fe nández Ju ado 1987: 130, lám. XCII, 11). En la
exca ación del sola n°9 de la calle Pue o (Huel a) (ni el IIb) se encon ó un agmen o de cazole a muy
pesada con es os de a cilla quemada en su ex e io . Tal ez se a e de una copela po su al o con enido
en plomo (37,02 %) (Fe nández Ju ado 1988-89: 191). O o agmen o ce ámico con plomo adhe ido
en su ca a in e na p ocede de una cabaña de La Puebla del Río, en la p o incia de Se illa (Escacena
y Hena es e.p.). En el yacimien o de Mon e Rome o (Almonas e la Real) se ecogie on doce copelas
casi comple as. Consis en en unos asos de ce ámica en o ma pa abólica con el bo de eng osado. El
in e io p esen a adhe idas a ias capas de plomo. Algunas piezas abso bie on an o plomo que casi
puede conside a se és e su elemen o base (Pé ez Macías 1991: 103, ig. 3).
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Los ho nos de copelación son mal conocidos. Pa ece que consis ie on en simples hoga es al modo de
las aguas de he e o, en los que se deposi aban las copelas, con el égulo en su in e io , y se some ían
ala acción del uego (Ro i a 1995: 486). En es e abajo ambién e an necesa ias obe as que man u iesen
la empe a u a adecuada pa a la usión del plomo. Su o ma no di ie e de la que p esen aban los ho nos
de undición, pe o en es e caso la ca a ex e io no iene esco ia alguna sino la supe icie quemada po el
uego (Pé ez Macías 1991: 104).
El plomo esul an e de la copelación queda en o ma de li a gi io. En Mon e Rome o se de ec a on las
ebabas de es e óxido de plomo esul an e de la copelación (Pé ez Macías 1991: 104). El análisis po
Di acción de Rayos X al que ha sido some ido un agmen o de copela p oceden e de la exca ación en
C/ Pue o 9 de Huel a, ambién ha iden i icado li a gi io en e los elemen os que lo con o man (Hun 1995:
452, ig. 2).
Cen os me alú gicos
Desde las p ime as exca aciones en el Ce o Salomón (Rio in o) a inales de los a ios sesen a (Blanco
y o os 1969 y 1970), han enido a suma se o as muchas que han pe mi ido amplia eno memen e los
conocimien os que sob e me alu gia de la pla a se enían. En es e apa ado expond emos aquellos yacimien os
en los que hay e idencias de habe se copelado pla a, ya sea con usión o sin ella, y dejamos sin a a aquellos
o os en los que se lle ó a cabo únicamen e el p oceso de usión. Tampoco inclui emos los si ios en los
que la ac i idad me alú gica se conozca a pa i de p ospecciones, ya que el obje i o que pe seguimos
es el de si ua la copelación no sólo en el espacio, sino ambién en el iempo, y pa a ello es undamen al
que los da os es én bien con ex ualizados. De No e a Su los yacimien os son los que siguen:
1.Mon e Rome o
(Almonas e la Real, Huel a). Es e yacimien o ue localizado du an e las labo es
de explo ación del P oyec o A queome alú gico de Huel a, y se asoció, po sus esco ias y ma e iales
a queológicos, a dos épocas y me alu gias bien dis in as, una del cob e du an e el Calcolí ico y o a de
la pla a du an e el Pe íodo O ien alizan e (Blanco y Ro henbe g 1981: 84-85). Las exca aciones p ac icadas
du an e los a ios ochen a desdicen aquella p ime a in e p e ación, ya que se a a ía de un luga de abajo
me alú gico echable sólo en el segundo momen o, que ecoge odo el p oceso de copelación de la pla a,
desde la os ación del mine al como paso p e io a su usión has a la copelación, con la ecogida de doce
copelas con can idades impo an es de plomo abso bido y ebabas de li a gi io. Los ma e iales a queológicos
del con ex o en que se da an los abajos me alú gicos consis en en asos con deco ación de imp esiones
digi ales, ecipien es con o ma de cono in e ido, án o as de saco enicias y un cuenco de ce ámica g is.
A pa i de és os se echa el yacimien o en e mediados del siglo VII y p incipios del VI a.C. (Ro henbe g
y o os 1986: 1-4; Pé ez Macías 1991: 102-107).
2.
Rio in o
(Huel a). En el sec o de la
Co a del Lago,
Blanco y Ro henbe g (1981: 104-107) señalan
la p esencia de " agmen os de ho nos", esco ia de pla a y c isoles. Las esco ias se documen a on en ni eles
a ibuidos po los exca ado es al B once Final p e enicio; no obs an e, F. Amo es (1988: 742-748), a quien
se le enca gó el es udio de los ma e iales a queológicos, ha indicado pos e io men e que su in o me p elimina
ue e óneo debido a que no con ó con oda la documen ación de las exca aciones, y que el es a o in e io
con enía de hecho án o as enicias. Po an o, la c onología más an igua de es e yacimien o no puede se
emon ada de momen o a iempos an e io es a la colonización enicia.
En
Ce o Salomón,
la exis encia de copelación se deduce de las esco ias con al o con enido a gén eo
y de las go as de plomo de e ido que apa ecen en el in e io de las i iendas. Asimismo, la p esencia de
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al as concen aciones de ceniza, de ca bón y de huesos quemados, en e o os es imonios, deno a la posible
p esencia de ho nos. La cul u a ma e ial que acompaña a las e idencias de me alu gia consis en en án o as
de saco, luce nas de uno o dos picos, ampollas, e c., que echan aquellos abajos du an e los siglos VIII
y VII a.C. (Blanco y Luzón 1969: 126-130; Blanco y o os 1970: 13-14).
3.
Tejada la Vieja (Escacena del Campo, Huel a). El yacimien o ue exca ado p ime amen e den o
del P oyec o A queome alú gico de Huel a (Blanco y Ro henbe g 1981: 229-282) y después po el equipo
de J. Fe nández Ju ado (1987). Es e úl imo in es igado ha suge ido la exis encia de una p oducción domés ica
de la pla a no o ien ada a ines indus iales o come ciales. Las esco ias, obe as, "colado es" y ce ámicas
con esco ias adhe idas son p uebas su icien es de copelación de la pla a (Fe nández Ju ado 1987: 126-137).
Pa ece que Tejada ac uó como cen o edis ibuido del mine al ex aído en el á ea de Aznalcólla , más
que como luga en el que la ac i idad undamen al uese la me alu gia. El si io se ocupa po p ime a ez
a inales del siglo VIII a.C., po lo que ca ece de asen amien o indígena p ecolonial (Fe nández Ju ado
1987: 153-169).
4.
Pe ialosa
(Escacena del Campo, Huel a). Poblado abie o de cabañas a 4 Km de Tejada. Se cons a a
me alu gia de la pla a a pa i de las esco ias, obe as, "colado es" y ce ámicas con esco ias adhe idas que
apa ecen en la mayo ía de las es uc u as exca adas. El inicio de las ac i idades me alú gicas coincide
con la apa ición de ce ámica a o no -conc e amen e un cuenco de ba niz ojo-, lo que lle a a echa ese
momen o hacia el 750 a.C., poco an es de la undación de Tejada, que es jus amen e cuando se abandona
Peñalosa (Fe nández Ju ado y o os 1990: 188-189).
5.
Niebla.
Los da os sob e me alu gia de pla a p oceden de la zona de la Pue a de Se illa. Consis en
en esco ias y agmen os de "c isoles". Dichos elemen os se ecupe a on en el es a o in e io , que se echa
en el siglo VII a.C. (Belén y Escacena 1990: 229 y 234). Pingel (1975: ig. 6:17) había ecogido ya en el
"Desemba cade o", jun o al ío Tin o, un agmen o de "colado " de ce ámica a mano.
6.
San Ba olomé
(Almon e, Huel a). Poblado abie o o mado po es uc u as exca adas en la oca
na u al y que se epa en po el espacio dispues as en g upos. La me alu gia de la pla a queda cons a ada
po los ho nos, obe as, esco ias, "colado es", ce ámicas con esco ias adhe idas, plomo me álico y bloques
de caliza que se usa on como unden e, e idencias que emi en an o a la usión como a la copelación (Ruiz
Ma a y Fe nández Ju ado 1986: 256-259). Las ac i idades me alú gicas es án p esen es sólo en las es uc u as
que con ienen ce ámica a o no, po lo que deben echa se en época colonial, en conc e o no an es de mediados
del siglo VIII a.C. según han suge ido los exca ado es (Ruiz Ma a y Fe nández Ju ado 1986: 257).
7.
Huel a.
Las exca aciones que en los úl imos a ios se han enido ealizando en su casco an iguo,
han sacado a la luz una ciudad en la que su ac i idad económica undamen al en época a ésica e a la
me alu gia de la pla a. A ales su icien es esul an las esco ias, es os de mine al, ho nos de undición,
obe as, "colado es", ce ámicas con esco ias adhe idas y agmen os de plomo me álico que apa ecen en
el anscu so de los abajos a queológicos (Fe nández Ju ado 1988-89: 113-193). Sob e el inicio de la
me alu gia de la pla a debemos apun a que coincide con el comienzo de la p esencia enicia a mediados
del siglo VIII a.C. (Fe nández Ju ado 1988-89: 292).
8.
Ce o de la Albina (La Puebla del Río, Se illa). En las p oximidades de la o illa del gol o a ésico
que ci an las uen es an iguas, se exca ó un ondo de cabaña en el que se de ec a on ma e iales pa a la
ex acción de pla a, como "colado es" y un agmen o de copela con óxido de plomo adhe ido en su ca a
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ROCÍO IZQUIERDO DE MONTES
in e na. Es os abajos se echan du an e el siglo VII a.C. po los ú iles de hie o, un án o a y un agmen o
de un pla o de ba niz ojo enicios que pe enecen al momen o de ocupación de la cabaña (Escacena y
Hena es e.p.)
2.
9.
Campillo
(El Pue o de San a Ma ía, Cádiz). En la cabaña n° 1 de es e yacimien o apa ecie on
abundan es esco ias y colado es de ce ámica—alguno como los de San Ba olomé de Almon e—, si bienios
au o es de la exca ación no dejan cla a la exis encia de ac i idades me alú gicas (López Amado y o os
1996: 62-63, 68, 74, e c.). Aunque su c onología ha sido lle ada has a el siglo X a.C. en echas no calib adas,
la exis encia de ce ámica a o no y de un cuchillo de hie o desde la base de la es a ig a ía in e na del ondo
de cabaña, aconseja da a la es uc u a y las ac i idades en ella cons a adas ya en época colonial. De hecho,
Ruiz Ma a (1994: 298-299) ha señalado que los pa alelos ipológicos de la ce ámica a o no de Campillo
se encuen an en ni eles del siglo VIII a.C. del asen amien o enicio de Doña Blanca.
EL ORIGEN DE LA COPELACIÓN DE LA PLATA EN EL TERRITORIO DE TARTESSOS
Que el Su oes e ibé ico ue ico en me ales, y que en e ellos igu aba la pla a demandada po los enicios,
es algo de sob as demos ado. Pe o es a a i mación gené ica es á necesi ada de pun ualizaciones ace ca
de cuándo dicho me al comenzó a explo a se y de la ecnología con que se ecupe ó. Pa a ambos aspec os
la in es igación es á di idida en e quienes de ienden p ocesos locales y quienes dan más impo ancia
al impac o o áneo. Po una pa e, y po lo que se e ie e al Su oes e ibé ico, se ha de endido un o igen
del uso de la pla a y de la écnica de la copelación en el B once Medio local, de mane a que hab ía con inuidad
desde es a ase has a los iempos a ésicos. Po o a, se ha p opues o la in oducción de la copelación po
pa e de los enicios a pa i del siglo VIII a.C., a i mando pa alelamen e que la pla a an e io no ue copelada.
Los p ime os me alu gis as de la pla a
Los abajos de Blanco y Ro henbe g (1981) en la p o incia de Huel a ma ca on du an e un iempo
la ayec o ia a segui po la in es igación a queome alú gica a ésica. Algunas de sus conclusiones han
sido supe adas po que, e iden emen e, el olumen de abajo que desde en onces se ha ealizado ha pe mi ido
ma iza o co egi aquellas p ime as hipó esis. En cambio, o as siguen en pie e incluso se han e o zado
con nue os da os p oduc o de la in es igación ac ual. Respec o a la copelación de la pla a, Blanco y
Ro henbe g (1981: 171) p opusie on el conocimien o de dicha écnica me alú gica con an e io idad al impac o
o ien al en el siglo VIII a.C. Pa a ellos, Ta essos cons i uía una cul u a au óc ona he ede a de la megalí ica
y de la a gá ica, y los conocimien os en mine ía y me alu gia se emon a ían has a aquella p ime a. De
hecho, hoy sabemos que el comienzo de la me alu gia de la pla a u o luga en época a gá ica. Dichos
au o es econocie on una ausencia de es imonios que demos a an la exis encia de abajos mine os y
me alú gicos pa a aquellas echas p e a ésicas, aunque la iqueza en pla a del oco de Rio in o no hubie a
pasado desape cibida pa a los "mine os a gá icos". C eye on e , an o en la ubicación de la nec ópolis
de La Pa i a (Ne a) como en la p esencia de pla a en e los ajua es une a ios de las cis as del Su oes e,
señales cla as del in e és mos ado po las poblaciones de inicios del II milenio a.C. po la iqueza mine a
2. Ag adecemos a los au o es de es e in o me el habe podido dispone del mismo pa a nues o abajo. Los da os es án e e idos
a una in e ención a queológica de u gencia del equipo del
P oyec o Es ua io (Secuencia Cul u al y Análisis del Pobla mien o
du an e el Holoceno en la An igua Desembocadu a del Guadalqui i ),
del que o ma pa e la au o a del p esen e a ículo.
Dicho p oyec o, di igido po J.L. Escacena, es á ap obado y sub encionado po la Conseje ía de Cul u a de la Jun a de Andalucía.
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de la egión (Blanco y Ro henbe g 1981:115). Dos ac o es in lui ían en la ausencia signi ica i a de documen-
ación: el pequeño olumen de ex acción mine a y p oducción me alú gica ípico de una ase de an eos
y ensayos, po un lado, y la des ucción de esas e idencias po emociones pos e io es, po o o. Se á en
el B once Final, denominado Ta dío po los au o es, cuando se elance la p oducción a gen í e a en el oco
mine o de Rio in o. No en ano, en los ni eles in e io es de la Co a del Lago las esco ias de pla a pond ían
de mani ies o la pe icia alcanzada po los me alú gicos en la aplicación de una écnica an complicada
como la copelación. Así, al llega los enicios la me alu gia de la pla a a ésica es a ía en pleno
uncionamien o y, según mos a ían las esco ias de momen os supues amen e an e io es al impac o o ien al
con espec o a las del Pe íodo O ien alizan e, no hab ía di e encia ecnológica alguna. La en ada en con ac o
en e a esios y enicios, is a de esa mane a, no lle a ía consigo no edad ni mine a ni me alú gica alguna.
Los enicios no se ían g andes conocedo es ni ansmiso es de dichas écnicas en an o que en su país de
p ocedencia al a ían las minas. Los enicios se ían exclusi amen e na egan es, come cian es y a esanos,
pe o no mine os ni me alú gicos. No se ían és os los que in oduje on la écnica de la copelación de la
pla a en Ta essos (Blanco y Ro henbe g 1981: 171-173).
El es igo de aquellos abajos ha sido ecogido po J.A. Pé ez Macías (1995), que ha e o zado aquella
hipó esis con ue es a gumen os: se aplica la copelación como écnica pa a bene icia mine ales de pla a
an es de la llegada de los enicios a suelo peninsula ibé ico. Hay co ecciones ala c onología y e minología
de los abajos de Blanco y Ro henbe g, pe o la sus ancia es la misma. El inicio de la copelación de la pla a
se emon a ía a plena Edad del B once (mediados del II milenio a.C.), en coincidencia con el ho izon e
de las cis as de Huel a. En ese momen o comenza ían a apa ece obje os de pla a en e los ajua es une a ios
deposi ados en las cis as, a la ez que ambién se documen a ían es os de abajos me alú gicos que
e idencia ían la aplicación —eso sí, incipien e— de la copelación como écnica pa a la ob ención de pla a.
La nec ópolis de La Pa i a (Ne a) y el poblado del Ce o de T es Águilas (Minas de Rio in o) son las
bazas undamen ales en las que se sos iene su a gumen ación. De la nec ópolis p oceden esco ias con un
al o con enido en pla a (1.775 g /Tm) y plomo (0,22 %), y una copela con adhe encias me álicas en su
in e io con un al o po cen aje de plomo (Pb 613 ppm y Ag 273 ppm) apa ecida en supe icie en una zona
con es os de ca bón; an o unas como o a e idencia ían me alu gia de pla a, si bien en un es adio
udimen a io como el que co esponde a los inicios del desa ollo que después en iempos p o ohis ó icos
se alcanza á (Pé ez Macías y F ías 1989: 13-14; Pé ez Macías 1995: 431-432). En el Ce o de T es Águilas,
ambién echado en el B once Pleno, se encon a on es os de gossan, esco ias, copelas y moldes. Los esul-
ados de la analí ica no con adicen los de La Pa i a, y se sos iene, po an o, el inicio de la copelación de
la pla a en el Su oes e peninsula desde el B once Pleno (Pé ez Macías 1995: 432-434). Aho a bien, como
ya apun a on Blanco y Ro henbe g (1981: 170), al an es imonios de ac i idad mine a y me alú gica en
el ánsi o del B once Pleno al Final y muy especialmen e en el momen o an e io al impac o enicio. Pa a
Pé ez Macías (1995: 434-435) es e acío ha sido el que ha p o ocado que se les adjudicase a los enicios
el papel de in oduc o es de la copelación de la pla a en el Su oes e peninsula . Los enicios hab ían enido
e e encia de la pla a de Ta essos conocida en el Medi e áneo o ien al desde época micénica, y comenza ían
su emp esa colonial du an e el B once Final en busca de dicha p oducción a gén ea, que alcanza ía ni eles
indus iales en el Pe íodo O ien alizan e.
Pé ez Macías de iende que la con inuidad de la p oducción de pla a po copelación desde el B once
Pleno has a época a ésica p ecolonial se apoya ía en el hecho de que las esco ias de pla a con al o con enido
en plomo es án p esen es en los dos momen os. És e se ía "el mejo a gumen o a a o de la copelación como
elemen o undamen al pa a sepa a la (se e ie e a la pla a) de o os mine ales" (Pé ez Macías 1995: 435).
S. Ro i a (1995: 479-480) ambién sos iene que se copelaba pla a con an e io idad a Época O ien alizan e,
pe o los inicios de la aplicación de esa écnica no los emon a a mediados del II milenio a.C. Cie amen e
hay piezas de pla a en los ajua es de las umbas del B once Pleno, pe o ese me al no se ía pla a copelada,
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