Aportaciones medievales a la maquinaria de construcción
Full text
Apo aciones medie ales a la maquina ia de cons ucción
Las undamen ales apo aciones de la An igüedad
g eco omana al campo de los equipos de ob a y me-
dios auxilia es de cons ucción, en conc e o las que
se e ie en a la maquina ia des inada al e ec o, 1 se
e án complemen adas po los a ances del Medie o,
en especial desde las p ime as no edades que co-
mienzan a p oduci se a pa i del siglo XII, en plena
Al a Edad Media, du an e la que algunos han llegado
a denomina la p ime a « e olución indus ial».2
Aunque ales a ances no ue an en g an modo signi-
ica i os, a pesa
-en
segundo
é mino-
de que la
ecuencia de
su
uso con inua a esul ando baja,
y,
en
e ce luga , de que algunas de es as no edades no
llega an a lle a se a la p ác ica, es e pe íodo cons i-
uye un eslabón más en el p og eso de la maquina ia
de cons ucción y los equipos de ob a.
De ahí, el posible in e és de es as no as, sob e odo
como pun o de pa ida pa a con ex ualiza los pos e-
io es a ances del Renacimien o, algunos p obable-
men e inspi ados en aquellos
<<ingenios
g á icos>>
de
época medie al, que nunca llega on a plasma se más
allá del papel. Al menos, el pa alelismo esul a e i-
den e. En ellas,
el
ámbi o c onológico-espacial consi-
de ado se á Eu opa Occiden al en e los siglos XII y
XV, en base a la di icul ad que supone aba ca de
modo uni o me el pe íodo medie al dada su excesi a
ampli ud empo al así como
su
di e sidad espacial y
cul u al. Se á p ecisamen e a pa i del siglo XII
cuando en Eu opa Occiden al se comience a p oduci
una in ensa ans o mación écnica que a ec a á en
g an medida a la maquina ia de cons ucción.3
Ampa o G aciani Ga cía
FUENTES
DE ANÁLISIS
El conocimien o que
se
iene del ema
se
basa en
uen es de in o mación de muy di e sa índole, un-
damen almen e los o iginales de época que, aunque
escasos, aún se conse an, las uen es documen ales
del momen o
-esc i as
o
g á icas-
( ecogidas en li-
b os de áb ica o en manusc i os y cuade nos), ep e-
sen aciones a ís icas y la a adís ica pos e io .
Ejempla es
de época
Son muy con ados y a díos y no siemp e de uso
cons uc i o ya que la mayo pa e de las máquinas
han sido des uidas po la acción del iempo o demo-
lidas po esul a inadecuadas pa a las nue as exi-
gencias. P ecisamen e, su escasez ha mo i ado la
ama de las conse adas. En e ellas, cabe señala
dos g úas del siglo XV, exis en es en T ie y Dan-
zing.4
Fuen es documen ales de época
Cons i uyen una impo an ísima uen e de conoci-
mien o pa a el análisis del ema. Los lib os de áb ica
y las c ónicas de cons ucción suelen e e i los inge-
nios empleados. Tal es el caso de las c ónicas de Ge-
ais sob e las ob as de econs ucción del co o de la
iglesia de Can e bu y, cons uido po Guille mo de
218 Ampa o G aciani Ga cía
Sens en 1174. Sin emba go, la ca encia casi gene ali-
zada de análisis pa icula izados de los di e en es
p ocesos cons uc i os de edi icaciones de época me-
die al di icul a la posibilidad de llega a conclusio-
nes mayo en idad. P ecisamen e, és e se o ece
como un campo de in es igación i gen en el que
p ác icamen e odo es á aún po deci .
Sin duda, la ob a más ascenden al e in e esan e
de en e los manusc i os gene ales de época, en en-
diendo en es e subg upo los no inculados a un p o-
ceso cons uc i o conc e o, es el Cuade no de Villa d
de Honnecou ,5 ob a que p esen a un doble alo
pa a el es udio de es as cues iones. De una pa e,
cons i uye el es imonio documen al de la época más
comple o po su de allismo y po con ene in o ma-
ción g á ica y esc i a
-ya
que algunos ingenios apa-
ecen
comen ados-
de una amplia di e sidad ipoló-
gica de máquinas de aplicación cons uc i a, si bien
incluye ambién o as de inalidad muy dis in a como
el abuco quizás po que el au o ue a un homb e
apasionado po los p oblemas écnicos en gene al y
no sólo po los inculados a los p ocesos cons uc i-
os.
Un
g ado de de allismo que
no
implica que és e
ca ezca de p oblemas; de hecho, en sus ep esen a-
ciones, el au o eludió algunos de los elemen os in e-
g an es de ales ingenios, posiblemen e pa a simpli i-
ca sus dibujos, cayendo así en e o es de
in e p e ación, como ya indica a a mediados del siglo
pasado (1855) el a qui ec o ancés y g an medie a-
lis a
J.
B.
Lassus en su edición c í ica del álbum. En
segundo luga , la inclusión de es as máquinas en el
Cuade no de Villa de Honnecou nos hace e lexio-
na sob e la ecuencia de uso de es os ipos de má-
quina, algo en p incipio impensable dada la escasez
de es os exis en es; el hecho de que Villa d incluye-
a es a maquina ia en su cuade no, que en an os as-
pec os e leja
el
desa ollo de la écnica cons uc i a
medie al, nos inci a a pensa que
se
a a ía de meca-
nismos habi uales en la época, a pesa de la escasez
de ejemplos conse ados.
Rep esen aciones a ís icas
En algunas ob as de a e medie ales (en especial, en
los capi eles his o iados ománicos 6 y en las pin u as
al esco)
se
ep esen an los medios auxilia es y la
maquina ia de cons ucción empleadas en
un
p oceso
cons uc i o. Sin emba go, la endencia a la abs ae-
ción habi ual en la época de e mina
su
bajo ni el de
de alle, has a el pun o de que los da os apo ados
pueden esul a nimios, ya conocidos o al menos á-
ciles de supone po se los p opios del momen o.
Una ci cuns ancia és a, que cambia adicalmen e con
la llegada de las nue as endencias pic ó icas en la
Baja Edad Media. P ecisamen e, el alo de las a-
blas de la escuela lamenca es iba á en su de allado
ealismo, sin duda alguna posibili ado po el empleo
de una nue a écnica pic ó ica, el óleo, y de e mina-
do po una no edosa o ma de en ende el a e, ma -
cada po un mayo ealismo. En ellas, suelen apa e-
ce como ondo de escenas de di e sa índole:
alegó icas, e a os e incluso eligiosos.
Po ejemplo, en e las p ime as, me ece se des a-
cada la alego ía de
<<Las
Cons ucciones In e nales»
del T íp ico del Heno del Bosco (hoy en el Museo
del P ado), co espondien e a la ca a in e na del pos-
igo de la de echa, en la escena denominada «Las
cons ucciones
in e nales>>.
En
su
p ime plano, apa-
ece una simple g úa indicando
el
p oceso de cons-
ucción de una o e in e nal, en con inua ac i idad
po esul a insu icien e pa a con ene las almas.7 En
el e a o que Pie e Pou bus el Viejo (1523-1584)
ealiza a del me cade de B ujas Jan Fe naguu se in-
oducía una g úa mo ida po una g an ueda (en es e
caso cubie a pa a sol en a las inclemencias del
iempo) en el ondo de muelle de ca ga que se is-
lumb a po la en ana del e a o en alusión a cómo
el come cio ayudó
al
e a ado a en iquece se.
Mayo in e és sin duda p esen an las ob as de e-
má ica eligiosa del g an a is a lamenco del siglo
XVI Pie e B uegel el Viejo, quien en di e en es pin-
u as y g abados inco po ó
un
g an núme o de má-
quinas y mé odos de ele ación de ca gas u ilizados
en su iempo en los p incipales pue os de los Países
Bajos y que pueden se ex apolados a los empleados
en las ac i idades de cons ucción de la Baja Edad
Media. 8 Po la abundancia y cla idad de los de alles
habi ual en el a is a la in o mación que de la obse -
ación de ales ep esen aciones
se
puede ob ene so-
b e los ingenios de cons ucción en la Edad Media,
no
puede se supe ada po ninguna o a uen e icono-
g á ica de la época, eje ciendo un p o agonismo
equi alen e al que posee el Cuade no de Villa d de
Honnecou en e las uen es documen ales. La iabi-
lidad de la in o mación apo ada es á asegu ada, e-
niendo en cuen a que el au o conocía muy bien la
ac i idad po ua ia ya que i ió
un
cie o núme o de
Apo aciones medie ales a la maquina ia de cons ución 219
años en la ciudad de An we p, cuyo pue o es aba en
aquellos años ac i o y en plena expansión.
De odas sus ob as, las más in e esan es son
aquellas en las que
el
au o a on a, con una in e -
p e ación pe sonal, el p oblema de cómo pudo ha-
be se cons uido la bíblica To e de Babel; dos pin-
u as, ealizadas en 1563, i uladas La To e de
Babel
(La pequeiia Babel, hoy en el Museo Boy-
mans- an Beuningen de Ro e dam, y La g an Ba-
bel Kuns his o isches Museum de Viena), mues an
con bas an e cla idad al menos seis máquinas ele a-
do as mo idas po acción humana. En el muelle
de La pequeíia Babel, se ep esen a una inmensa
g úa de made a o cab ia, que se inclina hacia a iba
y hacia
un
lado, más allá de
su
ueda la e al de es-
calones gi a o ios. En
La
g an Babel,
jun o
a un
pue o ac i o en las p oximidades de la ob a apa e-
cen dos gigan escas máquinas pa a su aslado
y,
en
el
segundo piso de la ampa espi al de la o e, una
inmensa g úa, mo ida po un molino de ueda de
escalones a cada lado con seis u ocho ob e os que
abajan en su in e io .
Pese
al
in e és de las ob as lamencas, exis en algu-
nos ejemplos
-aunque
aislados en o as
zonas-.
Po
ejemplo, en nues o país, en el Cuad o de la C uci i-
xión del e ablo de San a Ana de Ta dien a (Huesca),
ac ualmen e conse ado en
el
Museo Diocesano de la
Ca ed al de Huesca, pin ado hacia 1449 po Ped o
Zue a y Be na do de A as, se ep esen a una g úa en
la lejanía den o de una escena cons uc i a.9
T a ados
pos e io es
Los a ados del siglo XV, en los albo es del Renaci-
mien o, podían se en p incipio una in e esan e uen-
e
de conocimien o sob e los mé odos medie ales de
ele ación de ca ga en pa icula
-y
sob e los ú iles
de cons ucción en
gene al-.
Sin emba go, son bas-
an e pa cos en es a cues ión y lo segui án siendo du-
an e el siglo XVI.
si
bien a inales de la cen u ia las
ob as sob e
el
ema comenza on a publica se, dejan-
do de se inédi as como
Jo
habían sido has a la
echa. 10 Así sucede con el T a a o di A chi e u a de
An onio A e lino, il Fila e e, (1460-1464
),
donde -
p obablemen e dada la complejidad de la explicación
de las
g úas-
el
au o
se
limi a a mos a las láminas
que a es e espec o con iene el Lib o de O o, sin
ansc ibi
ni
dibuja su con enido.
APORTACIONES Y NOVEDADES MEDIEVALES
Fundamen almen e, las no edades que a ec an a la
maquina ia de cons ucción de época medie al son
de doble índole: ipológica y ene gé ica.
No edades ipológicas
Desde el pun o de is a ipológico,
se
p oduce una
di e si icación de
Jos
ipos de máquinas de cons uc-
ción clásicas, casi limi adas a g úas pa a ele ación
(y, en meno g ado, anspo e) de ca gas, ingeniosos
mecanismos pa a aslada aquellos pesos que los ha-
maxaii (ca os de a mazones e o zados)
no
pudie an
sopo a y algunas máquinas de pe cusión pa a hinca
de pilo es. En época medie al, las no edades ipoló-
gicas
se
p oducen en
un
doble sen ido: apa ecen nue-
os ipos de g úas (con sus co espondien es mejo-
as) y comienzan a emplea se máquinas pa a
p epa ación y co e de los ma e iales
de
cons ucción
y de pilo es.
Pese a odo, pe du an algunas máquinas clásicas
como los ma ine es adicionales empleados pa a
hinca de pilo es de cimen ación en la cons ucción de
azudes o esclusas, de ob as po ua ias y de pilas y es-
ibos de puen es. En es os ma ine es, la maza
11
iba
guiada pa a asegu a un impac o ce e o sob e la ca-
beza del pilo e, que con ecuencia iba ecubie a po
una cape uza me álica. El izado de los ma ine es,
gene almen e manual, se lle aba a cabo median e
una gmesa ma oma de la que i aban a ios ope a ios
a la ez. Cuando los homb es sol aban sus cue das, la
maza caía sob e el somb e e e me álico que p o egía
la cabeza del pilo e, cla ándose és e en el suelo. El
mayo incon enien e de es as máquinas adicaba en
que odos los ope a ios habían de sol a la maza si-
mul áneamen e cuando és a alcanzaba la al u a con-
enida. Sin emba go, es e p oblema
no
se sol en a á
has a el siglo XVIII, cuando se gene aliza án los
ma ine es p o is os de suel a au omá ica de la
maza. 12
Apa a os de ele ación y anspo e de ca gas:
he encia e inno ación
El anspo e y la colocación de ma e ial de cons uc-
ción en la ob a sigue cons i uyendo uno de los p inci-
220
Ampa o G aciani Ga cía
pales p oblemas pa a el cons uc o medie al. Si bien
en el anspo e en ho izon al se p oduce una e iden-
e
mejo a, la u ilización de llan as me álicas en los
ca os, las g andes no edades se e e i án al ans-
po e en e ical. En época medie al
se
u iliza on di-
e en es máquinas pa a ele ación de ca ga, en un-
ción de la po encia de ca ga exigida, aunque las
no edades undamen ales que apo a el momen o se
e ie en a las g úas. En es e sen ido, pod emos dis in-
gui en e e ga es o cab es an es, cab ias y g úas.
Du an e el medie o con inúan empleándose los e -
ga es o cab es an es de adición clásica, que en el
lenguaje de la época, son ecuen emen e denomina-
das
<<ingenios
ele ado es>>.
En ellas,
el
peso se ele a a
a és de
un
o no o
un
simple ambo , en o no al
cual
se
en olla una cue da a medida que unos hom-
b es lo hacen gi a , y en el cual los obje os se ele an
median e una polea o a ias poleas. Se a a de una
máquina con meno capacidad po an e que la g úa.
Un ingenio de es e ipo apa ece, po ejemplo, en
La
G an Babel, en el p ime ni el de la ampa de la o-
e; en
el
ya e e ido capi el del claus o de Monas e-
io de San a Ma ía la Real de Nie a, así como las má-
quinas e e idas po el monje Ge ais, c onis a de la
cons ucción
de
la Ca ed al de Can e bu y quien indi-
ca que Guillaume de Sens lo u ilizó en 1174 pa a
e-
cons ui el co o de la iglesia des uido po las llamas.
Mien as las cab ias
se
u ilizaban pa a ele a el si-
lla del suelo a los ca os, las g úas, sin duda las má-
quinas más complejas de la Edad Media,
se
emplea-
án pa a ele a a g andes al u as las ca gas, lo que
exigía una ele ada po encia mo iz, ob enida al mul-
iplica se la ue za median e
un
juego de poleas y po-
lipas os. Pa ece p obable que p ecisamen e la esbel-
ez de la iga e ical (pescan e) que la cons i uía,
que po an o exigía se e o zada, es u ie a en el o i-
gen del é mino
«g úa>>,
al
asemeja se es a máquina
po
su
«la go
cuello>>
con la g ulla. Dado que, según
se ha indicado las no edades medie ales a ec a án a
las g úas nos cen a emos en ellas.
Las g úas medie ales con inua on abajando con
los elemen os básicos de adición clásica: sis emas
de gancho, cables de acción, ocleas de poleas y
ambo es de a ollamien o
o,
en sus i ución de ellos
una ueda la e al
-en
ocasiones dos, una a cada
lado-
de escalones gi a o ios (con una disposición
semejan e a la de una jaula de a dillas) en la que a-
bajado es humanos
-mo iéndose
en su in e io
13
-
p opo cionaban la ene gía necesa ia pa a hace la
ope a , ocasionalmen e p o egidos de las inclemen-
cias del iempo po un ejadillo como e idencia el e-
a o de Jan Fe naguu . P ecisamen e, la ueda se
con e i á en el símbolo po excelencia u ilizado en
las ep esen aciones a ís icas pa a aludi los p oce-
sos de anspo e de ma e iales de cons ucción. Qui-
zás po esul a ácilmen e simpli icable como mo i-
o iconog á ico en una época ca ac e izada po un
ele ado g ado de abs acción.
El núme o de pe sonas que abaja ían en el in e-
io de es as « uedas de
a ón>>
depende ía lógica-
men e de
su
diáme o, que debía oscila en e 4 y 6
me os. Las uedas de la g úa de T ie iene 4,20 m
de diáme o
(y
1,20 de llan a in e io ) mien as que
se es ima que la que apa ece en
el
e a o de Jan He -
naguu debía ene unos seis me os de diáme o.
Klein,
al
analiza las ep esen aciones de B ueguel
el
Viejo es ima las posibilidades que o ecen es e ipo
de g úas, conside ando que seis ob e os, abajando a
máximo endimien o, y con unas pé didas po ic-
ción del 20%, a da ía unos dos minu os y medio en
ele a a quince me os de al u a
un
bloque de una o-
nelada y media. No obs an e, la po encia de ca ga po-
día se mayo . De hecho, la g úa de T ie
-aún
en
se icio a p incipios del siglo
XX-
podía anspo -
a una ca ga mayo a dos oneladas y media.
A pesa de su cla a he encia clásica, las p opias
necesidades cons uc i as del momen o así como
el
auge de la na egación, la indus ia mine a y la me a-
lu gia, p opicia on que du an e la Al a Edad Media
se p oduje an dos impo an es (pe o simples) mejo-
as en la es uc u a de las g úas de ele ación de ca -
gas, que, en cualquie caso, coincidían con unos
cambios es ilís icos que posibili aban
su
aplicación a
maquina ia cons uc i a, dado
el
complejo en ama-
do écnico que eque ía el mon aje
de
las g andes ca-
ed ales e iglesias gó icas. Dichas mejo as gene a on
la apa ición de la g úa de iga en oladizo y la de co-
lumna gi a o ia, así como es impo an es no edades
en el mecanismo de ele ación, el empleo de palancas
oscilan es, inque es y eng anajes de dien es ec os.
En su conjun o, odas ellas pe mi i án que las g úas
alcancen un g ado de es abilidad y po encia descono-
cido has a la echa.
La g úa de iga en oladizo e a aquella en la que
la columna e ical quedaba ema ada po una iga
supe io y ho izon al, el aguilón («en
oladizo>>)
uni-
da a és a con a esaños de e ue zo. Podían se in-
cluso dos igas, con abalanceadas po ios as de
Apo aciones medie ales a la maquina ia de cons ución
221
hieiTO
y adecuadamen e o napun eadas; así sucedía
la g úa de T ie , en la que la oladu a del aguilón al-
canzaba los seis me os. El o o a ance consis ió en
hace gi a sob e sí mismo el eje o columna de la es-
uc u a de la g úa, apa eciendo la g úa de columna
gi a o ia, en la que és a posibili aba el di ec o empla-
zamien o en ob a de la ca ga. Con ambas no edades
aumen aba la maniob abilidad de la máquina y mejo-
aba la segu idad de la ob a, pues o que la ele ación
no dependía exclusi amen e de la ensión de unos
cables. Además,
se
aho a ía iempo y es ue zo en el
anspo e de la ca ga, desde el momen o en que la
misma máquina aúne las dos unciones: ele ación y
anspo e en ho izon al.
Si bien la p ime a e e encia documen al de una
g úa de eje gi a o io (en es e caso e e ida a una má-
quina muy simple)
no
apa ece da ada has a 1430, la
g úa de T ie (an e io a 1413, echa en que se solici-
ó el pe miso pa a su ins alación) unía ya ambos
a ances. De hecho, enía una obus a columna de
made a (de
50
x 50 cm de sección) que, calzada con
una espiga de hie o, apoyaba en
un
ejuelo del mis-
mo
ma e ial, y sopo a la pa e in e na del ejado có-
nico, la cual gi a al mismo iempo que aquélla; las
igas supe io es
se
hallan con a es adas po un en-
amado de igas de made a de
30
po 40 cm, apoya-
do en la c es a del mu o ci cula . Sin emba go, puede
a i ma se que es as no edades son mucho an e io es
pues ya Villa d de Honnecou dibujaba una g úa con
ambas pa icula idades, en la que se ía la p ime a e-
p esen ación g á ica de
un
ele ado medie al.
Jun o a es as no edades es uc u ales, du an e la
Edad Media e oluciona asimismo el mecanismo de
ele ación de las g úas. De un lado, comienzan a u ili-
za se eng anajes de dien es ec os como elemen os
educ o es, los cuales
se
man end án has a la ansi-
ción del siglo XIX
al
XX; en segundo luga , la ele a-
ción, deja de se manual
al
aplicá seles palancas os-
cilan es y inque es. Con ello, las ca gas
se
pueden
ele a de o ma p og esi a al iempo que aumen a la
segu idad de la máquina en elación a las an e io es.
La g úa dibujada po Villa d es aba ya do ada de pa-
lancas colocadas ho izon almen e dispues as al eje.
Según Lassus, en su dibujo Villa d eludía algunos
elemen os de la ca pin e ía de la máquina. En con-
c e o, echaba de menos las piezas que hab ían de
sos ene la du an e la ele ación de la ca ga. Sin em-
ba go, Lassus apun aba la impo ancia del ensambla-
je de
Jos
mon an es que se ían de guías con las jam-
bas del apa a o y el de enido es udio que su cons uc-
o hab ía enido que hace de la esis encia de los di-
e en es in eg an es de la máquina.
Nue as máquinas pa a p epa ación
y co e
de
ma e iales
La apa ición de máquinas pa a p epa ación y co e
de ma e iales (made a y pied a) es una de las no e-
dades de la Edad Media. Especialmen e in e esan es
esul an las no icias exis en es sob e máquinas pa a
soluciona uno de los p oblemas más acuciados: el
del co e de pilo es y es acas de cimen ación bajo el
agua a
un
mismo ni el en cons ucciones hid áulicas
como las pilas de los puen es y los diques. La p ime-
a e e encia, an o esc i a como g á ica sob e el
ema es la de Villa d de Honnecou , quien en su
Álbum mues a cómo, bajo el agua, los pilo es
se
po-
dían ase a median e «una sie a ijada ho izon al-
men e a un a mazón que sob esale del agua y que
descansa en una pla a o ma, donde los ob e os la
deslizan imp imiendo
un
mo imien o de ida y uel a.
El ni el y
el
plomo, si uados a lo la go de
un
pilo e,
ienen po obje o, asegu a su
e icalidad>>.
14
En ealidad,
no
se sabe
si
la máquina dibujada po
Villa d uncionaba ealmen e. De habe sido así, po-
d ía a i ma se que la Edad Media ab ía camino, pues
aunque pa ece que la écnica de se a
Jos
pilo es
bajo
el
agua se pe dió du an e
el
Renacimien o, en
el
siglo XVIII (1758) ol ió a se edescubie a y pues-
a a pun o, po
M.
De Vauglie, as los in uc uosos
es ue zos de sus inmedia os p edeceso es como del
g an ingenie o hid áulico Bélido , au o de L'A chi-
ec u e hyd aulique (1737). Así puede lee se en el
omo XIII de la Encyclopédie, bajo el ocablo Pon i
(puen e)Y También mues a de cómo es e ipo de
maquina ia p oli e a á en el siglo XVIII es
la
p esen-
cia de diseños simila es en el Real Gabine e de Má-
quinas del Buen Re i o, siendo de odas ellas la que
mejo se conoce la que se u ilizó en Ingla e a pa a
ealiza la cimen ación de puen e de Wes mins e .
16
El modelo núme o
63
de la Colección del Gabine e
de Máquinas del Buen Re i o e a una máquina colo-
cada en la p oa de un ba co que se ía pa a se a pi-
lo es bajo el agua; aunque el modelo español ha de-
sapa ecido, en el Museo del Ins i u o que undó
Be ancou en Rusia se conse a uno. ealizado bajo
su di ección.
17
222
Ampa o G aciani Ga cía
Pa ece p obable que las p ime as máquinas de d a-
gado, con cucha ones y mo idas median e uedas,
ue an de época medie al. No obs an e, las p ime as
ep esen aciones da an del siglo XV. En e ellas, un
dibujo del a is a lamenco Roeland Sa e y (1576-
1639), de la T us ees
o
he Cha swo h See lemen ,
conse ado en la Colección De onshi e en Cha s-
wo h, en Ingla e a, en la cual dos molinos de ueda
de escalones si uados a la izquie da mo ían una co-
ea de ansmisión con cucha ones de d aga que pe-
ne aban en el agua.
No edades ene gé icas
El apasionado in e és que algunos homb es de la
Edad Media demos a on po la búsqueda de nue as
uen es de ene gía, impulsó que los cambios p oduci-
dos en la maquina ia de cons ucción se elaciona an
ambién con las uen es de ene gía empleadas. De
hecho, desde la Al a Edad Media se u iliza á la ene -
gía hid áulica en sus i ución de la ue za o el peso
humano, desempeñando és a en la Edad Media un
papel simila
al
del apo en el siglo XIX o el pe ó-
leo en el siguien e.
Al
mismo iempo, comenzaban a
gene a se las p ime as e lexiones sob e la p oduc-
ción del mo imien o con inuo. Se puede pues a i -
ma que en la Edad Media
se
p odujo una au én ica
e olución en cuan o a la u ilización de nue as uen-
es de ene gía, ya que
se
ap o echa masi amen e las
del agua y el ien o, algo que has a el siglo XI sólo
se había hecho de o ma espo ádica. La búsqueda de
nue as uen es de ene gía en p incipio
se
io es imu-
lada po el aumen o de p oducción ce ealís ica en la
época
¡g
ya que
se
hacía necesa io mole una mayo
can idad de ce eal y el molino de mano esul aba in-
su icien e,
al
iempo que los animales es aban emple-
ados en a eas ag ícolas. No obs an e, en maquina ia
de cons ucción sólo
se
u iliza á la ene gía hid áuli-
ca,
no
la eólica.
La ene gía hid áulica e a empleada desde época
omana: de hecho, es os cons uc o es ya conocían
los molinos hid áulicos pe o los aplicaban poco an e
la abundancia
de
mano de ob a escla a. Aho a, dadas
las nue as condiciones de la economía medie al, e-
sul aba en able la u ilización de la ene gía hid áulica
de las co ien es de agua pa a mo e las uedas de
los molinos. Pa a el ap o echamien o e icaz de las
co ien es de agua se ecu ía a las uedas de pale as,
con enien emen e diseñadas. El molino, p ime a má-
quina ene gé ica y au omá ica, no sólo se u ilizaba
pa a la molienda de g ano: po ejemplo, en ac i ida-
des elacionadas con la cons ucción,
se
emplea ía
pa a mo e las sie as y pa a el accionamien o de los
uelles y los ma ine es de las e e ías.
Es en es e con ex o cuando comienzan a p oli e a
las sie as hid áulicas en la His o ia de la Cons uc-
ción,
si
bien es e ipo de he amien a debió de se
u ilizada po p ime a ez en el Bajo Impe io Roma-
no. De hecho, la p ime a mención de una p obable
u ilización del agua pa a mo e sie as, co espon-
dien e a la segunda mi ad del siglo IV, apa ece en la
ob a de Ausonio, quien en su poema Idyllia, esc i o
hacia el 367 de nues a e a, al e oca el alle del
Mosela (en e T é e is y el Rhin), desc ibía una sie-
a pa a co a el má mol. Sin emba go, es p obable
que con la caída del Impe io Romano y el consi-
guien e p oceso de ba ba ización, es e ipo de inge-
nio ue a poco empleado: quizás así se explique que
de época medie al no exis a ninguna e e encia a
una sie a hid áulica an e io a 1204, año en que
queda ecogida en un documen o no mando. Pese a
odo, la p ime a ep esen ación de una sie a hid áu-
lica apa ece en el Cuade no de Villa d de Honne-
cou hacia 1230.19 Se a a de una máquina au omá-
ica de dos iempos, pues al mo imien o ci cula de
las uedas, que c eaba
un
mo imien o o a i o capaz
de se a , había que añadi el a ance au omá ico de
la made a en la sie a.
Una máquina como la desc i a po Villa d ue
cons uida en el luga que ocupó la iglesia de Honne-
cou po la e e ida asociación que lle aba el nom-
b e del au o medie al. No esul a ex año que Vi-
lla d de Honnecou ecogie a es as e e encias
g á icas a la ene gía hid áulica, dado que pa ece de-
bió abaja pa a los cis e cienses,20 monjes que al-
canza on una amplia di usión en e los siglos XII y
XIII g acias al endimien o que ob u ie on de la
ene gía hid áulica al mecaniza sus abajos ( o ja,
p oducción de ha ina, cu ido de pieles
...
).
T as el si-
glo XIII, la sie a hid áulica se empleó en la cons-
ucción
no
sólo pa a la p epa ación y
el
co e de los
silla es sino ambién pa a el abajo de la made a.
P ecisamen e, en an o su u ilización acele a ía la de-
o es ación de cie as egiones, hubo ecuen es eac-
ciones hos iles y en algunos casos se llega ía a p ohi-
bi
su
uso (como en Colma s, en los Alpes de la Al a
P o enza, a inales del siglo XIII).
Apo aciones medie ales a la maquimuia de cons ución 223
NOTAS
l.
G aciani Ga cía, Ampa o: «Medios auxilia es y equipos
de ob a en la
An igüedad>>,
en La écnica de la A qui-
ec u a en la An igüedad. Uni e sidad
de
Se illa, 1998
(en p ensa).
2.
Gimpel, Jean:
La
e olución Indus ial en la Edad Me-
dia. Mad id, 1981. Según Gimpel,
se
p odujo una Re o-
lución Indus ial muy an e io a la iniciada en G an B e-
aña a mediados del siglo XVIIl. En e o as cues iones,
el au o e e ía a la polución po la combus ión de la
made a p opia
de
la Edad Media.
3.
Pa a algunos au o es como Whi e, es a ans o mación
écnica lle aba ligada
un
cambio social (Whi e, Lynn:
Tecnología medie al y cambio social. Buenos Ai es,
1973).
4. La de la ciudad alemana de T ie (conocida en el luga
como la al e K an, «la g úa ieja») cons i uye el monu-
men o p incipal
de
la ciudad alemana del Mosela, donde
se encuen a ence ada en una o e. Debió se cons ui-
da
en los p ime os años del siglo XV y pa a anspo e y
ele ación de ca gas po ua ias; de hecho, según cons a
en los a chi os de la ciudad de T ie , el pe miso pa a la
ins alación de es e apa a o (
Einen niuwen C anen
mi
allem We ke) ue solici ado po el ba que o Go el y su
muje , Ma ga i a,
el26
de mayo
de
1413. Algo pos e io
es la g úa
de
Danzing, que da nomb e a una
de
las pue -
as de la ciudad (Das K an ho ), ins alada hacia 1444.
5.
Gimpel, Jean: «Villa d de Honnecou , a qui ec o e in-
genie o», en Villa d de Honnecou . Cuade no. Siglo
XIII. (P esen . y comen . po ). Ed. Akal. Mad id, 1981,
pp. 31-43.
6.
Ac ualmen e, Nicolás Ga cía Tapia se encuen a eali-
zando un es udio de las ep esen aciones iconog á icas
de es a índole en Cas illa-León. De las escasas ep esen-
aciones écnicas conse adas en Cas illa, en alguna pu-
blicación an e io el au o ha señalado el ejemplo de
un
capi el del claus o de San a Ma ía la Real de Nie a que
ep esen a
<<de
o ma excepcional, p ecisa y ealis a,
un
e ga e o cab es an e que ele a el peso a a és
de
una
polea». (Al espec o, id.: Ga cía Tapia, Nicolás:
<<La
écnica en la Edad Media en Cas illa», en San o Domin-
go de Cale uega: con ex o cul u al.
!JI
Jo nadas de Es-
udios Medie ales (Cándido Ruiz y Luis
V.
Díaz, co-
o d.). Salamanca, 1995,
p.
38).
7.
Cino i, Mia: La ob a pic ó ica comple a de El Sosco.
Clásicos del A e Nogue . Rizzoli Ed. Láms. XVII y
XIX y
p.
96.
8.
Klein, A hu H.:
<<B uegel
el Viejo, guía pa a el es udio
de la Ciencia del siglo XVI», en In es igación y
Ciencia, núm. 20, mayo
de
1978, pp. 86-93.
9.
Ga cía Tapia, Nicolás: «Üp ci .»,
p.
39.
10.
A ciniega GARCÍA, Luis: <<Rep esen ación de la a qui-
lec u a en cons ucción en o no al siglo XVI», en Ac as
del I Cong eso Nacional de His o ia de la Cons uc-
ción. CEHOPU, CEDEX, e Ins i u o Juan de He e a.
Mad id, sep iemb e de 1995, pp. 55 y ss.
11.
U sup a,
p.
235.
12.
Po ello, en el siglo XVIII
se
usaban con mayo ecuen-
cia ma ine es p o is os de la suel a au omá ica de la
maza, como el que diseñó en 1756 el ingenie o mili a
F ancisco Ricaud de Ti gale, cuyos planos
se
encuen-
an el A chi o Real de Simancas. En el Real Gabine e
se disponía de ma ine es más angua dis as, como los
u ilizados en la cons ucción del puen e
de
Wes mis e
en Ingla e a que e an accionados po caballe ías o los
que diseñó Pe one pa a la cons ucción de los puen es
de Sain e Maxence y Neuilly en F ancia.
13.
Es a ci cuns ancia se man end ía has a el siglo XVI,
cuando ue a in en ada la ueda de Ve ancio, accionada
a pie pa a un molino. En palab as de és e:
<<Es amos
complacidos po habe sido los in en o es del nue o
p ocedimien o de es a ueda ... en las o as uedas los
homb es caminan po la pa e in e io y po la ex e io ,
pe o en la nues a sólo es a án en el ex e io
de
las ue-
das».
14.
Gimpel, Jean: Op. ci .,
p.
37.
15.
En el omo XIX del Recueil des Planches apa ece ep o-
ducida una g an lámina que ocupa dos páginas: «La Má-
quina de se Ta en
el
agua»,
de
M.
De Vauglie.
16.
V.V.A.A.: Be ancou . Los inicios de
la
ingenie ía mo-
de na en Eu opa. Ca álogo
de
la Exposición CEDEX,
Colegio
de
Ingenie os
de
Caminos, Canales y Pue os,
CEHOPU y Minis e io de Ob as Públicas y U banismo,
Mad id, 1996,
p.
238.
17.
U sup a,
p.
246.
18.
Asimismo, el aumen o
de
la p oducción ag ícola
se
de-
bió a una selie
de
no edades écnicas, en especial a la
gene alización de la colle a pa a animales de i o y a
la
sus i ución del iejo a ado omano.
19.
Gimpel, Jean: Op. ci ., pp.
35
y
36.
20. Po ejemplo, en Vaucelles, ce cano a Honnecou , o en
la abadía
de
Pi
lis (Hung ía).
BIBLIOGRAFÍA
Con la colabo ación documen al
de
Fidel Má quez Palacios
y Ca men Baena Alonso.
A ciniega Ga cía, Luis:
<<Rep esen ación
de
la a qui ec u a
en cons ucción en o no al siglo XVI», en Ac as del I
Cong eso Nacional de His o ia de la Cons ucción. CE-
HOPU, CEDEX, e Ins i u o Juan de He e a. Mad id,
sep iemb e de 1995, pp.
55
y ss.
De y, T.
K.
y Willians,
T.
I.: His o ia de la Tecnología.
Ed. Siglo XXI de España, 1977.
224 Ampa o G aciani Ga cía
E 1ande-B ande bu g, A1ain; Pe noud, Régine; GIMPEL,
Jean y BECHMANN, Ro1and: Villa d de Honnecou .
Cuade no. Siglo XIII. (P esen . y comen . po ). Ed. Akal.
Mad id, 1981.
Ga cía Tapia, Nicolás:
<<La
écnica en la Edad Media en
Cas illa>>,
en San o Domingo
de
Cale uega: con ex o cul-
u al,
JI!
Jo nadas de Es udios Medie ales (Cándido
Ruiz y Luis
V.
Díaz, coo d.). Salamanca, 1995, pp. 33-
56.
Gimpe1, Jean:
<<Yilla d
de Honnecou , a qui ec o e ingenie-
o>>,
en Villa d
de
Honnecou . Cuade no. Siglo XIII.
(P esen . y comen . po ). Ed. Akal. Mad id, 1981.
Gimpel, Jean: La Re olución Indus ial en la Edad Media.
Mad id, 1981.
Gille, Be and: Les Ingénieu s de la Renaissance. Pa ís,
1964,
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Mi a e e
...
: Apa a os
de
ele ación y anspo e .... Za ago-
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19
... pp.
Soula d, Robe : His o ia
de
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Una
His o ia Ilus ada. He -
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Whi e, Lynn, J .: Technologie médié ale e ansjo ma ions
sociales. Pa ís, 1969 (Tecnología medie al y cambio so-
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de
la
Técnica. Ed. La-
bo , 1965.
V.V.A.A.: Be ancou . Los inicios de
la
ingenie ía mode -
na en Eu opa. Ca álogo
de
la Exposición CEDEX, Cole-
gio de Ingenie os de Caminos, Canales y Pue os, CE-
HOPU y Minis e io de Ob as Públicas y U banismo,
Mad id, 1996.