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Desaprendiendo de Las vegas

Subirats, Eduardo

Abstract

El modelo arquitectónico y urbano de Las Vegas como instrumento eficaz de la industria del turismo y el consumo de masas, pone en manifiesto un concepto civilizatorio y comunicacional propiamente posmoderno.

Full text

DESAPRENDIENDO DE LAS VEGAS* Edua do Subi a s El modelo a qui ec enico y u bano de las Vegas como ins umen o e icaz de la indus ia del u ismo y el consumo de masas, pone en mani ies o un concep o ci iliza o io y comunicacional p opiamen e posmode no. Al en a en el hall de Pa ís-Las Vegas de las monedas en las bandejas me álicas de las sen í un es emecimien o. De epen e máquinas. Una luz uni o me y enue inundaba es aba inme so en un inmenso espa- con sus onalidades somnolien as un luga de cio, del que apenas di isaba sus lími es. Un i ual cen o u bano bajo el also echo abo- edado de un cielo de neón. Un mundo en e- amen e a i icial, sin somb as, sin con as es, sin o mas, a a esado po una ed labe ín ica de co edo es y pasillos en los que me ex a- ié i epa ablemen e. El bosque de agape as, las hile as de mesas de juego y ule as se ex endían en e a mí como una masa de colo es u ilan es e inexp e- si os, sume gida en el zumbido monó ono y obsesi o de sus imb es y campanillas, con a- pun eado, de a de en a de, po el chasquido * Con e encia p onunciada en el Cu so de Ve ano de la Uni e sidad de Alcalá; << La ciudad en la his o ia. P e- sen e y Fu u o >> . (Julio 2001) ninguna pa e, y un p esen e acío y e e no. Me sen í anspo ado a una ealidad ue a de la ealidad, he mé icamen e sellada al mundo ex e io , una ciudad po de echo p opio de i- nida po un sis ema opaco de signos y es ímu- los pe ec amen e plani icado y pe ec amen e acío. Aquí y allá, un pequeño ejé ci o de muchachas jó enes, con a uendos de diseño po nog á ico y ges os de pudo paca o a endían a las máquinas y a sus usua ios. Una masa de mi adas exci adas, sin exp esión, in adía los co edo es. El mismo modelo a qui ec ónico se epi e en cada ho el-casino de Las Vegas has a la náu- sea: in e io es monumen ales diseñados como e dade as ciudades a i iciales, la ep esen a- ción e ó ica de luga es his ó icos e ichiza- -XXXVII- 37 ASTRAGALO, 19 (2001) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.2001.i19.04 Esc i o , p o eso de la New Yo k Uni e si y 38 dos po la indus ia del u ismo bajo signos i ializados, la impe meabilización al mundo ex e io , la eliminación de e e encias espa- ciales y la suspensión del iempo, la obsesi a mo ilización de la masa ence ada de los jugado es en campos de ue za de diseño p e- medi adamen e agmen ado e innecesa ia- men e con uso, la p o usión os en osa del o namen o como ins umen o de dopage come cial, la insis en e simulación de na u a- lezas animales y ege ales domadas: odo ello se epi e monó onamen e de casino en casino, en e o e as de dine o ácil, sexo empaque- ado y a en u as p og amadas. Las Vegas es un escena io come cial in ini o. Una no-a qui ec u a sis emá icamen e ex en- dida. Y un p og ama ci iliza o io. Sus g an- diosas cons ucciones exhiben os en osamen e la ausencia de un concep o de espacio, la enuncia a qui ec ónica a la o ma, la nega- ción a una olun ad exp esi a. Pone en escena una concepción de la ciudad como sis ema de comunicación ins umen alizada pa a ines come ciales. Renuncia pa adigmá ica a la o ganización a ís ica de la exis encia, y a cualquie expe iencia a ís ica de la ealidad. Un p incipio ige y compensa es a enuncia a la cons ucción exp esi a y a la c eación a qui ec ónica. No se a a del ki sch, esul- ado del aba a amien o indus ial de las o - mas a ís icas y las exp esiones humanas. Es el ealismo mágico que dis ingue la p oduc- ción de la indus ia cul u al pos indus ial. En iendo po ealismo mágico a la composi- ción de signos como obje os, de lenguajes como ealidades, y de la icción como si se a ase de una p og amada ealidad. Y a la con igu ación de es os signos eales como un sis ema banal de es ímulos p imi i os pa a el consumo, la modi icación del compo a- mien o humano y, en úl ima ins ancia, la sub- e sión comodi icado a de la cul u a. Su un- ción, como la de esas bo ellas de Coca-Cola ans o madas en espacios come ciales, es la de sume gi en su medio o al al consumido como en una an asía eal, disol e su conciencia e lexi a, y mo iliza sus us a- ciones libidinales, sus deseos pa ciales, y sus cons ucciones simbólicas inconscien es e i- chis as y pe e sas con ines come ciales. La consigna posmode na llamada a legi ima la educción de la a qui ec u a al diseño come cial e a: dominio del signo sob e el espacio y ede inición de la a qui ec u a como acción comunica i a. Un ho el simula las es ancias y los pa ios de illas omanas, el o o es un simulac o de los palacios á abes, el e ce o cloniza el skyline de Manha an. Se ep oducen indis in amen e espacios sel á i- cos, paisajes subma inos, ci cos u oasis del desie o, y salones ococo. Se yux aponen como los lenguajes acíos de un cinismo uni- e sal. Lo único ealmen e inno ado en es as simulaciones son sus dimensiones gigan es- cas, e ec ís icamen e hinchadas, y la sis emá- ica i ialización e ó ica de sus signi icados, lo mismo se a e de columnas co in ias o los a ibu os sexuales de las show gi ls. La exage- ación monumen al de los o namen os a qui- ec ónicos, el e o ismo hipe ealis a de las oallas y los jabones de los ho eles, los exce- sos ilusionís icos de los p oduc os de con- sumo, son la condición, a la ez que el com- plemen o de su p og amado edio. - XXXVIII - El pos ulado an ia ís ico que egula es e p o- ceso de diseño comunica i o ealis amágico ha sido empaque ado académicamen e bajo la pa a e nalia neo angua dis a de una up u a posmode na. Sin emba go, sigue siendo mode no: a a de elimina uncionalís ica- men e las huellas del iempo y de la expe ien- cia, ena bola como el dadaísmo los e ec os del shock y de la banalización masi a de la expe iencia humana, y compensa su al a de ca ác e y aciamien o a ís icos median e la obsesi a os en ación hipe eal de un hedo- nismo come cial de cons i ución pe ec a- men e su ealis a. Como en la e olución su ealis a su e ec o de encan amien o, la inme sión del consumido en un mundo de alacias de iqueza, an asías pa é icas y i- ializadas ex a agancias se es iliza como el obje i o inal de un en i onmen o al. Las ca ego ías adicionales de indus ia del en e ainmen y del amusemen sólo de inen una de las unciones que es as ins alaciones cumplen. Se a a de un diseño concebido como ins umen o del consumo masi o. Pe o la unción del consumo lo ele a, al mismo iempo, a modelo de conduc a y pa adigma cul u al. Lo que aquí se de ine es un p oyec o indus ial de la cul u a del consumo, de la cul- u a del espec áculo. La ca ac e ís ica domi- nan e de es a quime a pos indus ial es la p o- ducción de ealidades i uales, de sucedáneos p esenciales, de ausencias hipe eales: un p incipio que ige en un ex emo los ideo- games, con el hipe ealismo que a a iesa su cul o emá ico de la iolencia, y en el o o ex emo los i mos epe i i os y monó onos de exci ación y us ación que igen odas las ins alaciones au oma izadas de juego en los casinos. El in elec ualismo posmode nis a ha legi imado con una olun ad solapadamen e publici a ia a es os p oduc os come ciales como exp esión de una au én ica pop-cul u e, ol idando el p incipio me can il que les o o ga su alo ju ídico y on ológico de au en icidad. Y se ha ol idado además de menciona su p incipio uncional: el acia- mien o de la expe iencia, la colonización del suje o, la gene alización global del edio. Todo es i eal y odo es eal en es e medio: lo mismo los o os omanos de ca ón pied a, y las a enidas pa isinas y las sel as opicales de plás ico, que las on anas ba ocas de Be nini con sus ex u as químicas o los asca- cielos de Nue a Yo k en icción de yeso. La pob eza de los ma e iales y la i ialidad de los diseños indican el ca ác e u il de es a a qui ec u a de inida como pe1jo mance. Lo único au én icamen e eal que ige el uncio- namien o de es e g an disposi i o ilusionís ico es el dine o: concebido a la ez como dis- cu so acional de los bene icios inancie os y como la icción abs ac a que c is aliza sin é- icamen e odos los deseos, odas las posibili- dades de su ealización, odos los símbolos somb íos de pode social y po encia sexual. Cen o emocional acío. Las Vegas es el cumplimien o pe o má ico del dic um es uc u alis a y pos es uc u alis a de la desapa ición del suje o a domodemo. Su sucedáneo es el jugado de sus cadenas me o- nímicas y an iespacios: mónada ce ada en sí misma, á omo acío y sin en anas, some ido a un mo imien o b owniano, casual y caó ico, descen alizado y despe sonalizado. Suje o -XXXIX- 39 ASTRAGALO,19(2001)ISSN 1134-3672 e minal en el que se han supe ado los con lic- os é icos y es é icos que habían pues o al suje o bu gués de la e a indus ial a día de ca a a la pa ed de la sociedad espec acula en la explosión e oluciona ia de mayo de 1968. El jugado de las Vegas nada sien e, nada sabe, nada ecue da, nada desea, nada exp esa. Sen- ado en e a las agape as su mo imien o ei e a i o, sus au oma ismos psico ísicos, su mi ada acía, e en ualmen e su obesidad indu- cida po alimen os químicamen e en iqueci- dos, ecue da el cuad o de cie os en e mos ca a ónicos y su dependencia psico a macolo- gicoins i ucional. Sus cíclicas exp esiones de en usiasmo o de éx asis que p o oca e en ual- men e el golpe de sue e de un puñado de qua e s son indicado as de una elicidad plana, basada en la sa is acción inmedia a de deseos es adís icamen e p og amados po las 40 agencias de la publicidad en consonancia con la a qui ec u a de los signos que con igu an su en i onmen o al. No es un suje o es é ico, ca ece de conciencia mo al, no es capaz de a icula una expe ien- cia. El jugado de Las Vegas ep esen a más bien el inal de la humanidad, un cuad o pa o- g á ico de supe 1 1en es ins i ucionales que espi i ualmen e ya han mue o an es de habe nacido. Un suje o poshumanis a que mue e palancas, in oduce monedas, o dena e escos, es alla mecánicamen e en éx asis de elicidad his é ica o ei e a espasmos c o- nome ados de us ación. Su condición psi- cológica, al con a io de los jugado es na a i- os de Dos oyewski, no es á a a esada po d ama alguno. El edio no deja huellas en su os o. La nue a subje i idad posmode na se cons- uye es ic amen e en omo a un úl imo lími e: su c édi o mone a io. Des uido como suje o social e his ó ico, y como conciencia au ónoma, se a oja sin eno a la i ualidad de una ealización como consumido en el campo de posibilidades in ini as de los juegos de aza . Su a je a de c édi o, sus siglas co po- a i as y su código pe sonal sec e o con igu- an su nue a iden idad p o unda. Sólo y a a- és de ellas se á ealmen e econocido po el ejé ci o de cama e as, ujie es, endedo es, policías, p os i u as y asis en es que pululan a su al ededo . A a és de la a je a de c édi o se ecupe a un elemen o esidual de la ieja subje i idad p o es an e, esponsable de sus ac os, capaz de asumi la culpa ascenden al de sus deudas banca ias, y las consecuencias ju ídicas de su ansg esión numé ica. A ojado a las edes espaciales opacas e ina- p ehensibles, inme so en los sis emas lin- güís icos de un de e io ado e ilegible hib i- dismo iconog á ico, abandonado a las de i as inconscien es de supe isadas pe o - ma izaciones, el jugado es á subsumido a sis emas psicológicos de inducción de la conduc a llamados a endeuda le. Cuan o más se explaya el nue o suje o en el campo de los juegos he e omo os y sus exci aciones p e o ma eadas de iqueza mone a ia y eli- cidad comodi icada, más se diluye en el campo de ue zas es adís icamen e p og a- mado de una deuda i ualmen e ilimi ada, cuyo úl imo obje i o es su implacable empo- b ecimien o, su banca o a, su au odes uc- ción: una me á o a poshumanis a de la eco- nomía inancie a global; una alego ía del -XL- p og eso en la e a de la des ucción social, de la des ucción pos indus ial de los lengua- biológica y mili a del plane a. jes his ó icos, camp ans o mado en o al El e dade o suje o del espec áculo descen a- lizado, polimo o y hedonis a del escena io posmodemo Las Vegas se cons uye en la acionalidad es adís ica que egula el juego, en las cáma as ocul as que con olan el mo i- mien o de los jugado es, a a és de la dis i- bución in isible que o ganiza el mo imien o del espec ado hacia los cen os sensibles de consumo, la c eación de ambien e o ales pos- panóp icos pa a neu aliza sus a ec os y su capacidad e lexi a. Más aún. Es sob e la deg adación pe o má ica del jugado que se ele a iun an e el nue o suje o neoca esiano de la dominación pos humanis a, pospanóp- ica decons uccionis a y decen alizada. El mul icul u alismo a a iesa la o ganización o ali a ia del espacio y el consumo: mul icul- u alismo como p incipio de ole ancia his é- ica en los u ilan es escena ios de elicidad p og amada. Las Vegas es un collage de odas los es ilos, odas las cul u as, odas las azas y odos los iempos his ó icos. Un o o omano, ans o mado en el pasillo de un mal!, que conduce a un cas illo medie al, en el cual se albe ga el casino con mobilia io ococó, que a su ez se ab e a la éplica del puen e de B ooklyn B idge, desde que el se dis u a una is a pano ámica sob e la To e Ei el, jun o a un palacio á abe, eco ado ab up amen e sob e la silue a de un ascacielos hipe mo- demo de ace o y id io. En igo , no se a a de una he e onomía de es ilos. Mucho menos oda ía de un diálogo en e cul u as y lengua- jes. Es más bien un eciclaje incondicional de signos sin e e en e, el pas iche que esul a en i onmen . Su condición absolu a es la banalización gene alizada de sus signi icas híb idos: las danza de ien e de las alsas odaliscas en e al palacio o ien al han pe dido oda dimensión e ó ica y los diseños neo uncionalis as del es au an e de al lado es án aciados de oda exp esión a ís ica y de alo his ó ico. Bajo los signos de su ecléc ico encuen o, lo único que expe imen o es epugnancia y desaso- siego. Las Vegas Boule a d es un co ida de anidades cuyas di e encias me onímicas en ablan en e sí una compe encia ú il de eclamos come ciales pa a cae al mismo iempo en la anodina indi e encia de lo que no posee en sí mismo alo alguno. Es un basu- e o iconológico. Pone de mani ies o el p in- cipio de ole ancia de una cul u a que se p e- ende democ á ica, pe o sólo admi e la disidencia de los signos p e iamen e dese- man izados. Es la pesadilla lingüís ica eali- zada de una To e de Babel deg adada a hipe me cado en el que odo, lo mismo el sex appeal de la cama e a que el colo ido e a o de Donald Duck se consensúa o ali a iamen e bajo su único alo común de cambio. Es a des alo ización a la que es án o zados odos los se es que aspasan el umb al de la ciudad i ual les obliga a la hipé bole, a la exage ación. Las Vegas es necesa iamen e una ciudad a qui ec ónicamen e monumen al y un escena io e ó icamen e eca gado has a el manie ismo más g o esco. A di e encia de los ascacielos his ó icos de Chicago y Nue a Yo k, es a monumen alidad no esponde a una -XLI- 41 ASTRAGALO,19(2001)ISSN 1134-3672 42 olun ad simbólica, y es á desp o is a de cualquie dimensión o ganizado a del espacio público de la ciudad. Es un señuelo. Algo que ha sido concebido pa a i i a y exci a , como se ie inde inida de es ímulos a á icos diseña- dos con el p opósi o de gene a una eacción compulsi a, au omá ica e i e lexi a. Exp e- sión plas i icada del inal de la his o ia y el úl imo homb e. Las Vegas ha sido un pa adigma académico del pos mode n. Sus p o ocola ios i ula es: espacios descen alizados, agmen a ios, caó- icos e indesci ables; ans o mación del a e en p oducción de signos sin e e en e; i iali- zación de los lenguajes; ad e ising as cul- u e; iccionalización de la ealidad; in del suje o; inducción de una mi ada acía; nega- ción del es ilo, a as en e ainmen ; juego me onínimico y pe o ma i idad sin a ibu os; angua dia populis a que ha supe ado el eli- ismo mode nis a, su igo ismo ascé ico y sus lenguajes inaccesibles; modelo de una Pop cul u e p og amá icamen e de inida como banalidad democ á icamen e consensuada de clichés es é icos; apología an i-in elec ual del deja- u; hib idismos celeb a o ios y pas iches an ies é icos .. . No, cie amen e, la unción del diseño espa- cial como sis ema semió ico no es la simple inducción del consumo. Tampoco posee las dimensiones disc e as del iejo ki sch. Su sig- ni icado es más adical po que a ec a a nues- a capacidad gene al de pe cepción. T as habe paseado po los pasajes de ca ón pied a de Las Vegas, después de con empla la insig- ni ican e o namen ación de a abescos y columnas co in ias, o engulli la ex u a plas- i icada del Da id de Michelangelo, es impo- sible eg esa a sus o iginales, ap ecia sus alo es a esanales, sus pa inas his ó icas, su ue za exp esi a, o la sensualidad de sus ex- u as i egula es y macizas. F en e a la g an- diosidad impe ial del Ceasa Palace, el Capi- olio omano a oja más bien un aspec o innoble y p o inciano. Y la monumen alidad sin escala del Pa ís-Las Vegas con ie en las elegan es casas pa isinas que bo dean La Seine en e dade as chozas. La éplica se impone sob e el o iginal, neu aliza sus momen os e lexi os, in ie e su p i ilegio on ológico en i ud de su acceso masi o, pa a adqui i de ini i amen e un alo no ma- i o sob e el o iginal. La p oximidad en e la seducción de a qui ec- u as a es idas, simulaciones sexuales y dine o i ual, y la es é ica del ealismo ma a- illoso p opia de las g andes p oducciones m- micas de Hollywood, sus a qui ec u as an ás- icas de edades a aónicas, e imaginados impe ios omanos, o sus pei o mances de lujo y exube ancia, no es simplemen e geog á ica. La indus ia cul u al de Hollywood se da ci a li e almen e en cada una de las a qui ec u as de Las Veg as, en sus iconog a ías, en el com- po amien o espec acula de los iandan es del bule a , y en un núme o conside able de malls y bou iques. Muchas de las calles y edi- icios que con o man las ciudades en el in e- io de los ascacielos ci an explíci amen e los es udios de las g andes p oduc o as de cine de la capi al del Oes e ame icano. La simili ud llega a eces has a los de alles: la iluminación de los pasajes con ocos cinema og á icos que esal an su ca ác e escenog á ico. Las Vegas - X LII - es el cumplimien o de los sueños p og ama- dos de la indus ia espec acula de Holly- wood: de su concep o de la exis encia edu- cida a comic o a spo . Es a p oximidad es é ica se pone de mani ies o, sob e odo, bajo un denominado común: su dimensión espi i ual. Las Vegas no sólo es un cen o de la indus ia del en e ainmen . Ni cons i uye solamen e un pa adigma de los an iespacios sin iempo del consumo posmodemo. La ciudad i ual de Las Vegas es, an e odo, un cen o i ual. Nin- gún ciudadano global puede eximi se de su ci a, al menos una ez en la ida. Las Vegas, po o a pa e, se da ci a en odos los espacios de las a qui ec u a global. Pa a el populismo no eame icano y pa a el populismo global es un luga de ap endizaje e iniciación es é ica, económica y sexual. Un ineludible pasaje de ánsi o. Ciudad sag ada, La Meca de una cul- u a que en sus salas de juego celeb a un cul o p imi i o al dine o. De ahí que la ca ego ía es é ica que de ine su p oyec o u banís ico sea la g andeza más allá de oda escala humana, la magni icencia his é ica, la i ialización sublime. De ahí que la exp esión espi i ual gene alizada de odos sus espec áculos a qui- ec ónicos, mone a ios o e ó icos sea un pa é- ico en usiasmo. Hay un ins an e p i ilegiado sob e los paisa- jes de Las Vegas: el a a dece . El sol se inclina sua emen e en el ho izon e in ini o de las co dille as que eco an el desie o. Las a qui ec u as se inundan en sus colo es oc es, y sus onalidades b illan es y o nasoladas, que paula inamen e se deslizan hacia ca mi- nes y azules in ensos, has a que la oscu idad enciende a las es ellas en un i mamen o de cobal o. En es e ins an e eme gen las luces de la ciudad como la epi anía de una segunda na u aleza. En los p ime os minu os, sus in ensidades luc uan es apenas si pueden compe i con los úl imos ayos del sol. Pe o, poco a poco, an p e aleciendo sob e el cielo c epuscula . La oscu idad disuel e p og esi- amen e a las masas a qui ec ónicas, al iempo que la iluminación a i icial de las achadas y en anas, los ocos ciné icos de las a enidas, y las cap ichosas silue as de los neones que eco en los bule a es ans o man la ciudad en una o gía de o mas y colo es cambian es. Los su ido es de aguas encendidas po mil onalidades luminosas añaden a es a ans i- gu ación de la ciudad noc u na un indispen- sable momen o musical de danzas geomé i- cas, colo es abs ac os, y explosiones de luz y ene gía. He llegado a es a ciudad as un la go iaje po Amé ica. He conocido la desespe ación de homb es y muje es en Pe ú, humilladas sus espe anzas de dignidad polí ica y libe ad. He asis ido a la conciencia inal de la agmen a- ción de megalópolis como Sao Paulo o Belém do Pa a. He a a esado paisajes de desolación en una Amazonia amenazada po la gue illa, el na co á ico y las emp esas mul inacionales que des uyen abie amen e su auna y su lo a, y exponen la ida a milla es de huma- nos a la des ucción económica y biológica. He isi ado los bosques de Chiapas, donde mili a es y pa amili a es imponen una ez más el desplazamien o o zado de sus an i- guos mo ado es en nomb e de u u as emp e- sas co po a i as de ex acción mine al y - XLIII - 43 ASTRAGALO,19(2001)ISSN 1134-3672 44 explo ación biológica. He acompañado a los homb es y muje es some idos al égimen de escla i ud en los campos de abajo de Tijuana, si iados po los mu os de ace o blin- dado no eame icanos y la co upción c imi- nal del eje ci o mexicano. Al llega aquí me sen ía a igado, in e io men e agmen ado, dep imido. Es di ícil encon a un sen ido a los b u ales dilemas que a a iesan las on e as semán i- cas y polí icas en e el Mundo P ime o y el Te ce Mundo: la c ecien e escla i ud camu- lada, el á ico sexual, la co upción polí ica, los chan ajes inancie os y mili a es, la des- ucción biológica a g an escala. Es di ícil cons ui una exis encia do ada de alo y de sen ido en los bo des del in de la his o ia. Las Vegas enseña, sin emba go, que si no podemos da un sen ido al mundo, ni a nues a exis en- cia, al menos sí podemos ans o ma lo en deli an e espec áculo. Es la ma a illosa opo - unidad que ha o ecido el concep o no eame- icano de Pop cul u e: una ole ancia de los signos, el éx asis de colo es abs ac os y son i- sas acías; el en usiasmo que de ine las des- ca gas de aleg ía en las mesas de juego; las gigan escas pe o mances de balle s mecáni- cos; la exci ación mul i udina ia del consumo; sueños i iales de pode y iqueza; pa aísos a i iciales de la mala conciencia pos huma- nis a. Apo eosis del espec áculo. -XLIV-