In memoriam, Patricio Peñalver y Bachiller, científico y humanista (1889-1979)
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IN MEMORIAM. PATRICIO PENALVER Y BACHILLER CIENTIFICO Y HUMANISTA (1889 -1979) * P or JOSÉ HERNÁNDEZ D íAz Laudemus viros gloriosos. Al iniciarse el año académico 1922-23, comenzaba sus estudios en la Facultad de Filo sofía y Letras, un joven es tudiante con decidida vocación humanística, despertada al c ursar el bachillerato, según el plan didáctico de 1903, excelente para aquellas calendas. El paso a la Universidad significaba una fuerte carga emocional ilusion ada y es peranzador a, ante la responsabilidad que co nnot aba la formación en nuestro primer Centro Docente. Según costumbre relativamente frecuente, siguió por libre las enseñanzas de la Facultad de Derec ho , más con intenciones de completar su p reparación qu e de duplicar títulos facultativos. Acababa de frustrarse la nonnata Autonomía Universitaria de Silió, que tant o interés pres entaba, pe dagógica y socialmente, y emprendió la tarea , tras la intensa preparación, remota y próxima, para la temida pru eba de Ingreso , selección que se estimaba impr esci ndibl e, entonces y ahora. El escolar de referencia se consideraba un pigmeo al contemplar la densa estructura de las disciplinas docentes y la (*) Disertación le ída el 18IV - 79 , en el homen •i c dedic ado po r Ja Fa c ulta d de Ma - temáticas.
70 JOSÉ HERNA:-.!D EZ DÍAZ excelsa nómina de maestros universitarios que honraban el Claustro: Hazañas y la Rúa, Murillo Herrera, Collantes y Martínez, Salinas, Checa, García Oviedo. Casso, Puigdollers , De Buen, Carande , Tello, Royo , Cortés, Jiménez Díaz, Sopeña, González Meneses, Del Campo , Lupiáñez , Abaurrea, Yoldi, Mota , Pascual Vila, Bermúdez Plata, López Martínez, Campo Redondo, Giménez Fernández, Salvador Gallardo, Orts Llorca, Pérez Llorca, Aparicio, Martín Ribes, etc., etc., por no citar más que a cuantos llamaron principalment e su atención y le eran más conocidos por su historia l, prestigio entre los alumnos o por sus lecciones de Cátedra. En las horas vividas en el inolvidable edificio de la ..-:alle de Laraña, eran de stacables los diálogos matutinos Checa-Castro y los vespertinos Collantes-Pagés. caminando siempre ju11 tos y en animados coloquios , desde la Sala de Profesor es a la~ respectivas Aulas, donde nos recibían y aleccionaban. Mas en las inevitables y a veces largas esperas en el patio de Maese Rodrigo, llamaba diariamente su atención la figura de un joven profesor , de talla física normal. siempre erguido, serio, autoreflexivo, de cadencioso caminar, que imperturbable y exactísimamente, se dirigía en el momento jus to al Aula de Matemáticas. Imaginativam e nte ~e lo figuraba como un cónico ciprés , imbatible, robusto moralm e nte, que ya nos daba a todos - incl uso a quienes no eran sus di s cípulos -la g ran lección di sci plinar de su puntualidad y celo en el cumplimiento del deber ( elementa l y primaria oblig ación de todo aquel que ostente el magister io y que ha de educar de entra da con el ej em plo de su vida y al propio tiempo con su ciencia y su pedagogía, pl enamente c onvencido, como principio ético, que todo deber incumplido repre se nta una pérdida de Ja di gni dad); es decir , era la elocuente repre s entación del Vir bonus, docen di peritus. Inter e sado por c onocer su c ur ríc ulum , máxime po,,. tratar se de una especialidad inalcan z able s omáticamente par; :> él, logró información en fuentes totalm ente fehacientes . En efecto, supo que se llamaba Patricio Luis Jacin to Peñalver " Bachill er , que había cursado los estudio s secundarios en su nativo Madrid, terminándolos (1902) a los 13 años; que en la siguiente anualidad ingr esó en el cuerpo de Telégrafos , obte-
IN MEMORIAM. PATRICIO PEÑALVER Y BACHILLER 71 niendo la excedencia cinco m ás tarde; que en 1911 ya era Doct or en Ciencias (Sección de Exactas), con tan brillante ex pe - diente que, salvo en la disciplina de Química General, que supe ró con la calificación de Not<ib!e, en todas las demás logró los máximos galardones y, po r supuesto, lo s Prem ios ex traordinarios de Licenciatura y Doctorado. A lo s 23 años (1912) obtuvo la Cátedra de Elementos de Cálculo Infinitesimal en nuestra Universidad, después de haber desempeñado en la Central un Encargo de Curso de Geometría de la Posición (1909-11) y una Au xiliaria interina (1911 ). También conoció del gran prestigio científico de que justamente gozaba y de su singular categoría magistral, que sus discípulos y también sus compañeros le re c onocían, «ném in e di screpa nte». Así pues llegó a la conclusión de que a este gran maestro universitario le cuadraba a maravilla la esco lá stica defi nición tripartita de "Verum, pulchrum, iust zmz". Cincuenta y siete años despu és, el esco l ar de referencia, ah01 a Catedrático Emérito de esta Unive rsidad, se honra al aportar unas modestas notas en la presente memoración, proclamando que, si ini cia lment e a dm iraba a don Patricio, fue a.creciendo mi estimación al conocerlo mejor, tratarlo com1... ... ompañero y colaborar con él en Corporaciones y cargos dé. 5o bierno y aun en un entrañable trato persornd. Procurare agrupar brevemente mis recuerdo s y vivencias de tan insigne varón, sintetizándolos, ya que no es preciso insistir ante la ev id encia reconocida por todos . Empe cé a tratar a Peña l ver con cierta frecuencia en la et apa docente que nos tocó protagonizar en el Instituto Nacional de Enseñanza Media «Murillo'>. durante la guerra civil; en las sesiones semana les de la Academia Sevillana de Bu e nas Letras, a la que él pertenecía d esde 1939; en la Junta de Gobierno de la Universidad, en su calidad de D ec ano de la Facultad de Cien· cias (nombr a do en 1936 y elegido después por sus compañeros (1954), ha sta su cese (a petición propia). Aportaba su acendrado amor al Alma Máter, gran experiencia docente, sus ser-
72 JOSÉ HERNÁNDEZ DÍAZ v1c10s como Vicerrec to r durant e el mandato de don Ramón Carande y su quehac er Decana! en larga an dadu ra de más de veinte años, en los Re ctora dos de Mota, García Oviedo, Ma nzano y el mío propio. Puntualís imo siempre, perm anen te me nte asiduo , con invariabl e objetividad y claro se nti do de la justicia y equidad; en todo mom ento con grave seriedad, c allado por temperamento, interviniendo tan sólo en el momenco pre - ciso y siempre dando en la di ana de los asuntos. Repetidas veces record é a es te prop ós ito la aseveració n de Ort ega y Gasset al decir qu e «c uando los homb res no tienen n ada claro qu e decir sobre una cosa, en vez de ca lla rse suelen ha cer todo 10 contrario: dicen en superlat ivo, esto es g ritan» y ya el sabi o Leonardo de Vinci había sentenciado al respecto ¡«Dove si grida non é vera scienza»! Es ta colaboración en las Juntas Universitarias durant e más de un lustro, aume nta ron mi afecto y admiración ha cia él, cuya conducta me aleccionó siem pr e. Cuando en 1957 me presentó su dimi sión del De cana to, ca nsado por tan largo quehacer, acrecido por la dirección de la biblioteca facultat iva, aq ue jado p or los va ivenes y altibajos de la tensión arterial, sentí una g ran pena y pr esentí un hondo vacío, aceptando resi gnadamen te su renuncia por tan ju st ificados motivos y pro poniéndole para Decano honorario, distinción merecidísim a que le fue otorgada por la Superioridad. Su t area de gobierno, vista desde la ata la ya del Vi cerrec - torado y del sillón R ectora l, me hacía pensar en lo que San Agustín dejó escrito: « Presidim os si servi mos ... el... qu e no sirve al públic o (predicando, gui ando) es so lam en te foenens custos (guardián de paja), un espantapájaros colocado en l os viñedos ... ». Decano eje mplar , maestro eje mpl ar, rigurosísimo en las ausencias, aun las vacacionales, oficiando siempre su mar c ha, vecindad y re torno; si pedía licencia quincenal por oposiciones o enfermedad, consu mía el ti empo preciso, sin agotar el permiso. Me tocó tramitar c on óptimo informe su solicitud de p ar ticipación en el régim en de servicios especiales unive rsitario s. sometiéndose a la ca suís tica de la rigurosa normativa, total-
IN MEMORIAM. PATRICIO PEÑALVER Y BACHILLER 73 mente ociosa para él, entregado de por vida y de modo absoluto, tenaz y permanente a su Cátedra Titular , a la de Análisis Matemático, y a la de Matemáticas para químicos, farma céuticos y escuelas técnicas superiores. ¡Cuántos discípulos se enorgullecen de reconocer su magisterio, en plena cordialidad, haciendo vida la sentencia Socrática de que no podía ense ñar a quien no fuese su amigo! Como presidente de la Junta de Obras de la Universidad tenía informado continuamente a Peñalver de la marcha de las instalaciones de su Facultad en la antigua fábrica de Tabacos, en alianza siempre con mi fraternal amigo y compañ e ro Julián Rodríguez Velasco, Vocal repr e sentante de Ciencias en la citada Junta. Don Patricio estaba ilusionado con esta tarea ante la pequeñez e inadecuación de los servicios facultativos de Laraña, malogrado el proyecto de nuevo edificio de la Facultad, en la avenida de Eduardo Dato. Entretanto, nuevos maestros se incorporaban al Claustro: Candil, Pedroso, Montero , Pelsmaeker , Ots Capdequi, Vallejo, Cossío, Angulo, Carriazo, Pabón, Guillén, Andréu Urra, Lora Tamayo, Bru, Recasens, Cañadas y otros muchos, todos los cuales admiraban a Peñalver , como prototipo del universitario . Por suerte inefable para nosotro s, ést e se afianzó definitivamente en Sevilla, renunciando a servir en ninguna otra Universidad, invitación que le fue reiteradamente propuesta; aunque en su juventud , recién llegado aquí, había firmado unas cá tedras de la especialidad de los Institutos Generales y Técnicos de Valladolid y Burgos (1913) y otra en la Universidad de Barcelona (1917), corno he podido conocer en su expediente. Como docente universitario completo, era también investigador, acreditándolo así sus publicaciones y la participación en Congresos y reuniones especializadas.
74 JOSÉ HERNÁNDEZ DÍAZ En un documento universitario, fechado en 1935, declaró que estaba ocupado en la investigación hi stórico-matemática de la producción española, en los siglos XVII y xvnr. Fruto de este quehac er, fue su discurso de recepción, c uatro años después, en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, sobre «Instituciones sevillanas bajo la advocación de San Di ego», publicado en folleto es pecial, y en la parte doctrinal inserto en los Anales de nuestra Universidad. Determinó la primera, la cesión en 1589 por el Concejo hispal ense de un solar de propios y dotación inicial, para erigir un templo y convento franciscano bajo la advocación de dicho Santo, nacido en pleno t recento en el pueblo sevillano de San Nicolás del Puerto . Dicha iglesia y la residencia aneja se levantaron en los aledaños del actual casino y teatro Lope de Vega, en el lugar que por e lla y hasta hace poco tiempo se ll amó Glorieta de San Diego. Es curioso advertir la preocupación viaria y urbanística del municipio. en aquellas calendas, al exigir que el edificio se situara en línea co n los caminos y sin estorbar la vista del Alcázar (por supuesto, aún no se habían alzado ni la Fábrica de Taba cos ni la Universidad de Mareantes, hoy Seminario Metropolitano). Muy ri cas presea s llegó a reunir el citado cenobio, entre ellas la imagen titular, obra de Martínez Montañés, que hoy se venera en el retablo mayor de la iglesia de San Buenaventura . Con los vaivenes políticos Ja Comunidad hubo de cambiar repetidas veces de alojami e nto. Una de sus última s residencias fue en la antigua calle de las Armas (la actual de Alfonso XII) y en el decenio de los treinta del siglo xrx, en los locales que ocupara, se instaló un colegio llamado de San Diego, quizás por referencia a la Comunidad conventual. Impartía esta institución docente diversa s enseñanzas, desde la Primaria a la Superior , examinándose de ésta los escolares en la Universi dad , en tanto que en el propio Colegio se hacían los correspondientes a los estamentos de primaria y secundaria. Crecía el prestigio del centro, se ampliaban las enseñanzas científicas y humaní sticas , aliándolas con pr áctica s deportivas . Entre los discípulos se hallaron Va - leriana y Gustavo Adolfo Bécquer, y, andando el tiempo, la nómina de profesores contaba, entre otros, a Fernández Es-
IN l\fEMORIAM. PATRICIO PEÑALVER Y BACHILLER 73 pino , Alb er to Lista y como encargado de la do cencia de l Dibujo a Jo aquín Domín guez Bécqu er. Cont inuamente se aumentaban las Cát edras y en la reforma Pidal de la doc encia secundaria, se clasificó co mo de Pri mera Clase, pru e ba del prestigio alcanzado. Pero en íntima alia nza con la d ocenc ia se cu ltivaba Ja i nves tigación y así el propio Lista, Cat ed rá tico de Matemáticas su blim es de la Fa c ult ad de Filosofía, creó una Ac ademi a de Ciencias Exactas y Naturales, donde se dictaban eruditas disertaciones , cuyos a utor es y títulos son conocidos; también pretendió fundar otra Acade mia de Filosofía R aciona l y Humanidades, que se malogró por su muerte. Al abrir se la actual calle del Gen era l Moscardó, con la pérdida de locales, el Colegio de San Diego se t ras ladó a la plaza de Villasís, continuando sus tar eas h asta fine s de siglo ~ · <lern - pareciendo al fin. Contestó a tan interesante mon ogr afía r ecip iendari a don José Mar iano Mot a y Salad o, de gra ta memori a, destacan do los mérito s del nuevo académico, con resefia de l c ur rícu lu m, p ublicacion es, confer e ncias , etc . En esta Co rporació n le tra té contin uamente, según dije antes; junto s formam os parte de su Ju n ta de Gobierno, desempeñando los cargos de Vi cedirec t or , Censor y Dep osita rio en el período 1945-72. Alcanzó la categorí a de Pr eemin ente por sus indudables mér itos; y al morir ocupa ba el seg und o lugar del es calaf ón corporativo por su gran a nti gü ed ad, otra circunsta ncia que nos unía , al figurar yo a la cab eza de la n ómi na acadé mic a. Además fue Co rr es pondi e nte de la A cademia Nacional de Ciencias y de la barcelonesa de Ciencias y Art es . El año 1936 fue de trem en da convulsión para Españ a, c om0 es muy conoc ido . Clausurada la Univer sid ad , un g rupo de profesores fuimos des tinados a impartir la s enseñanzas al Institutu N acion al de En seña n za Media «Murillo», instalado ento nces en un a cas a de la ca lle Menénd ez y Pelayo, habida cu en ta
76 JOSÉ H ERNÁNDEZ DÍAZ del cese de la mayor parte de su profesorado. En aquel Claustro figuraban Abaurrea, Murillo Herrera , Peñalver, López Domínguez, Yoldi, Lora Tamayo, Bermúdez Plata y el que tiene el honor de disertar , Auxili ar temporal entonces y Encargado de curso en el Instituto. También se incorporaron varios profesores de la Universidad de Barcelona, cuales La Torre y Del Cerro y los Alcobé( padre e hijo). De profesor de Religión fue designado el canónigo de Alicante don Manuel Lorenzo Penalva, de entrañable recordación. Cada curso se ad scribían nu evos profesores, de diversas procedencias , siendo nombrado Director el profesor Lora y más tarde y de manera insólita hube de sustituir le, pese a mi inferior categoría docente y administrativa. No hay que esforzarse mucho para comprender mis preo cupaciones al tener que presi dir a tan eminentes profesores, que en absoluta cordialida d y uni ón jamás plantearon el menor problema, atentos plenamente al servicio docente. Y pude compro bar cómo todos ellos -y muy sing ularment e don Patriciose acomodaron a la nueva pedagogía, ejerciendo un magisterio fecundo y eficaz, como co ntinu a y unánimemente proclamaban las alumnas. Peñalv er fue un patriota , dispuesto siempre a co laborar en las tareas nobles que se le ofrecieron y encomendaron. ¡No podía ser de otro modo, dada su sólida formación y su estruc - tura mental! Así, pues, en 1. 0 de octubre de 1923 fue nombrado Vo ca l Asociado de la Comisión gestora municipal sevillana (presidida por mi paisano y convecino don Eduardo Camachn Díaz), cesando en este quehacer cuatro años despu és. En 1936, tras labor ar en las Milicias Nacionales, volvió al Ayuntamiento, siendo Alcalde don Ramón de Carranza y Gómez, Marqués de Soto Hermoso, trabaj ando allí durante do s anualidades. De su paso por el Concejo hispalense sabemos desempeñó, como Teniente de Alcalde, las Delegaciones de Enseñanza, Obra s Públicas y de particulares. Fruto de esta tarea fue la terminación y dotación del grupo escolar Rodríguez de la Borbolla, la creación de varias escuelas en el barrio de San Julián (base
IN MEMORIAM. PATRICIO PEÑALVER Y BACHILLER 77 del Centro Padre Manjón), dotándolos del necesario material pedagógico, y prueba de sus afanes es el hecho de que en la escuela de la calle de Alcántara se creó la Mutualidad «Peñalver», en justo reconocimiento de su celo. En su tiempo de gestión municipal tuvo lugar el derribo del viejo Gobie rno Militar , en el antiguo Colegio de Santo Tomás, lográndose una gran vía que todavía usufructuamos. En función del serv1c10 público aceptó formar parte del Consejo del Monte de Piedad y Caja de Ahorros, laborando en él durante más de treinta años, ocupando diversos cargos, incluso la Vicepresidencia. En 1975 cesó a petición propia, concediéndosele la Medalla de Plata de la Institución, único galardón exist ente, en reconocimiento de la seriedad, espíritu de justicia, equidad y asidua concurrencia, presto siempre a servir en tan importante y humanitaria tarea social. Era lógica que tan altos merecimientos fueran distinguidos por la Sup e rioridad y así se le otorgó la Encomienda con placa de la Ord en Civil de Alfonso X el Sabio, cuyas insignias le fueron ofr e ndadas mediante su s cripción; mas al no admitir sino las más sencillas y económicas, le devolvieron cuatro quintas partes de lo re c audado, emo ci onándome al leer de su puño y letra una nota de entrega a la Universidad del excedente, disponi e ndo se destinase a los servicios de Protección Escolar. Con motivo de su jubilación , el Jefe del Estado, a propuesta del Ministro de Educación, le galardonó con la Gran Cruz de la citada Orden. ¡Pocas veces se conceden recompensas morales con tanta justicia como en el caso de referencia! Profundamente católico, vivió pública y privadamente como tal, fruto de la fe, hondamente cimentada, y de las normas
