El álbum de las señoritas Daguerre: mujeres (o)cultas entre la retórica del 'Ángel del hogar' y la trama del poder político
Abstract
Los álbumes decimonónicos son muestrarios de la poesía de salón o de circunstancias. Llegaron a ejercer una gran presión sobre los autores, que recibían numerosas solicitudes para escribir en ellos. Pero también fueron un medio para educar a las mujeres, a través de halagos y consignas sentimentales. Por otro lado, reflejan alianzas sociales y de poder político. En este artículo se da a conocer un álbum sevillano, que perteneció a la familia Gestoso-Daguerre, el Álbum de las señoritas Daguerre..
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EL ÁLBuM De LaS SeñoRitaS DaGueRRe. MUJERES (o)CULtAS ENtRE LA REtÓRICA DEL “ÁNGEL DEL HoGAR” Y LA tRAMA DEL PoDER PoLÍtICo tHE aLBuM oF tHe DaGueRRe LaDieS. WoMEN HIDDEN BEtWEEN tHE RHEtoRIC oF tHE “ÁNGEL DEL HoGAR” AND tHE PLot oF tHE PoLItICAL PoWER Marta Palenque Universidad de Sevilla oRCID: 0000-0002-6652-8831 Resumen: Los álbumes decimonónicos son muestrarios de la poesía de salón o de circunstancias. Llegaron a ejercer una gran presión sobre los autores, que recibían numerosas solicitudes para escribir en ellos. Pero también fueron un medio para educar a las mujeres, a través de halagos y consignas sentimentales. Por otro lado, reflejan alianzas sociales y de poder político. En este artículo se da a conocer un álbum sevillano, que perteneció a la familia Gestoso- Daguerre, el Álbum de las señoritas Daguerre. Palabras clave: Álbum, poesía española, siglo XIX, educación femenina, literatura y política. Abstract: the nineteenth-century albums are samples of “poesía de salón” or trivial poetry. they came to exert great pressure on the authors, who received numerous requests to write on them. But they were also a means to educate women through flattery and sentimental slogans. on the other hand, they reflect social alliances and political power. In this article a sevillian album is presented, which belonged to the Gestoso-Daguerre family, the album of the Daguerre Ladies. Siglo diecinueve, 2019, vol. 25 págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
Key words: Album, Spanish poetry, 19th century, women education, literature and politics. El valor que la literatura y, sobre todo, la poesía tiene en los ritos de la sociedad decimonónica ha sido objeto de interés, en las últimas décadas, en relación con las formas de difusión y lectura o en los análisis sobre literatura y poder. No me extenderé en este artículo en el contexto de un producto muy característico del uso de la poesía en esta centuria: el álbum, que junto a los abanicos y, más tarde, las tarjetas postales, fueron el vehículo de abundantes versos circunstanciales que tenían su propia retórica. Los álbumes han sido llamados cofres, joyeros, pequeños museos… Conciernen al ámbito de los salones burgueses y aristocráticos, espacios en los que las mujeres adquirieron especial relieve, bien por su calidad intelectual, bien por su influyente posición como esposas, hijas, madres, dueñas en definitiva de la intimidad del hogar, que se abría sin embargo a los amigos o invitados.1En el siglo XIX los álbumes se ponen de moda, por lo que no extraña el considerable número de ellos que se localiza en manos privadas, bibliotecas o museos. Estas especiales antologías coleccionan dedicatorias autógrafas de los autores más prestigiosos del momento junto a firmas poco o por completo desconocidas; admiten pinturas, con distintas técnicas (en la propia hoja o adheridas), bordados, partituras… El verso y la letra manuscrita reinan como forma de comunicación, pero tampoco es extraña la prosa, en expresiones cortas, casi gnómicas. Hubo manuales para escribir en los álbumes, como una forma de expresión escrita específica, con reglas propias, y es seguro que fueron muy utilizados. La demanda de autógrafos era muy alta, y quedan testimonios divertidos de hasta qué 1Al respecto de la poesía de salón y de los álbumes, cito referencias en las que hay más matices y bibliografía: Romero tobar (1990, 1993, 2000), Palenque (1990), Rubio Jiménez (1997), Valis (1998, 2002), Quiles Faz (2002), Pueyo (2003), Roman Gutiérrez y Palenque (2008), Cardona Suanzo (2011), toro Muñiz (2014), Murcia-Serrano y Murcia Rosales (2014). también Infantes, López y Botrel, dirs. (2003: 650-766). Igualmente han sido objeto de análisis los álbumes de estampas, cromos (Botrel, 2005), fotografías, etc. Yeves Andrés (2010, 2011, 2013) ha editado el contenido de algunos álbumes conservados en la Fundación Lázaro Galdiano. 92 Marta Palenque Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
punto esta práctica agotó a algunos escritores (por ejemplo, Román Gutiérrez & Palenque, 2008: 47-59); otros, más sagaces, repitieron siempre el mismo texto. Los poemas de álbum, como otras muestras de la poesía circunstancial y de la poesía de salón (Palenque, 1990: 164-171), pasaron a la letra impresa en las revistas y los propios libros, pues hay escritores que les dieron mayor vida ampliando su recepción fuera del canal íntimo que el álbum supone. El que ahora estudio y ofrezco a los interesados en la poesía del XIX se integra en el legado de los descendientes del historiador sevillano José Gestoso y Pérez. Por las razones que expongo a continuación merece ser titulado Álbum de las señoritas Daguerre. Este álbum, en coincidencia con los de su especie, se ofrece al lector de hoy día como unidad textual, tiene asimismo un sentido antológico, agrupa y une a poetas con algún rasgo común, y este es variopinto: desde el hecho de ser amigos o visita de la casa, hasta incumbir al grupo de autores (o políticos) más famosos y solicitados de su tiempo, permitiendo establecer un canon. Reflejan en cualquier caso las preferencias lectoras o sociales, y se imbrican en un horizonte de expectativas individual o social. también son espejos de los círculos de poder y de la forma –y los criterios– en que se desarrolla la educación de las mujeres. LAS SeñoRitaS DaGueRRe, LAS SeñoRitaS GeStoSo Para los herederos del erudito sevillano José Gestoso y Pérez (Sevilla, 1852-1917), el álbum objeto de mi ensayo perteneció a sus hijas –a las que volveré–, aunque lo relacionan con una de ellas, Paz Gestoso, la mayor y más artista. Quedó en manos de una hermana de la anterior, María de la Salud Gestoso, que a su vez lo cedió a su hija María Rojas Gestoso. En la actualidad, lo consulto gracias a teresa Garicano Rojas, bisnieta de José Gestoso.2tras leer los poemas y dedicatorias, se comprende que este álbum corresponde en realidad a la ge- 2Reitero mi agradecimiento a teresa Garicano, por su generosidad al permitirme consultar y fotografiar el álbum. Quedo reconocida asimismo al profesor Alfonso Pleguezuelo, que me dio a conocer la existencia del documento. SIGLo DIECINUEVE 25 (2019) 93 Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
neración previa, a las hermanas Daguerre, es decir, a la madre o las tías de las señoritas Gestoso. El álbum, de 27x35 cms, está encuadernado en piel marrón, lomo con nervios, con esquineras de metal dorado y guardas decoradas en tonos marrones. Carece de inscripciones o pinturas en la cubierta y de portada o título manuscrito. Está compuesto por 44 hojas (25x34 cms), sin numerar, escritas solo en cara o cara y dorso. No contiene dibujos, ni partituras, ni bordados, solo letra; en mayor número, composiciones en verso, fechadas (no todas lo están) entre 1876 y 1927, que aparecen en orden cronológico. Se advierte una laguna entre 1887 y 1926, justo cuando comienza un cierto desorden en la escritura. Nuria Casquete de Prado Sagrera (2016: 57-70) ha reconstruido el árbol genealógico de la mujer de Gestoso, María Daguerre Dospital Buisson, y de sus hermanas, las señoritas Daguerre. Sus padres fueron Eugenio Daguerre Dospital y Labat, comerciante y banquero nacido en Bayona en 1817, que casó en Sevilla con María de la Salud Buisson y tajueco, hija de un comerciante asimismo francés, en 1852. tuvieron seis hijas: Enriqueta (1853-1912), Eugenia (1854-1912), Antonia (1858, es probable que falleciese pronto), María Salud o María (1860-1931, mujer de Gestoso), María Luisa (1862-1906) e Isabel (1872-1913). Con alguna excepción, todas las hermanas son festejadas en este álbum familiar. Los primeros poemas van dirigidos a las hermanas en conjunto (no está Antonia, e Isabel, la pequeña, solo asoma en la década de los 80) o a una de ellas de forma individual. Los últimos textos, de hacia 1926-1927, se escriben cuando el álbum es solo de María Daguerre, la última de las hermanas en fallecer, entonces lejos de ser una joven y ya viuda de José Gestoso, como se hace constar en los autógrafos. Luego alcanzó a sus hijas, las señoritas Gestoso, pero no hay versos que celebren a estas nuevas poseedoras del álbum. José Gestoso y María Daguerre Dospital Buisson formaron una pareja unida desde 1882, cuando contrajeron matrimonio. Pero se habrían conocido antes, hacia finales de la década de los 70, cuando Gestoso le dedica poemas amorosos imitando las rimas becquerianas.3Según Casquete de Prado Sagrera, el 3Casquete de Prado Sagrera traza la biografía de María y recuerda estos textos primerizos de Gestoso (2016: 60-70); Palenque (en prensa) copia algunos. 94 Marta Palenque Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
padre de las Daguerre era aficionado a la Historia y la Etnología, y la familia en conjunto mantuvo amistad con representantes de la cultura sevillana; todas las hermanas fueron mujeres educadas. En el caso concreto de María, se distinguió como mujer culta, amante de la Historia del Arte, sabía inglés y francés, y ayudó al marido en su carrera. José Gestoso y Pérez destacó como historiador y arqueólogo, fue un respetado defensor del patrimonio sevillano y andaluz, así como un fervoroso coleccionista de documentos y materiales muy diversos. A su muerte, María se encargó de ordenar estos materiales, que Gestoso legó a la Biblioteca Capitular Colombina (Sevilla), con aclaraciones manuscritas –generalmente en tinta roja– en las que revela tanto su amor y admiración hacia su esposo como su buen juicio y conocimientos en distintas materias. Gestoso y María Daguerre tuvieron cuatro hijas: Paz (1884-¿?), María de la Salud (1886-1970), Eugenia (1889-¿?) y Josefina (1892-1981), todas con aptitudes artísticas, aunque destaca la hermana mayor, pianista y pintora, lo que explica que este álbum se asocie a ella dentro de la familia.4 Es probable que hubiese varios álbumes relacionados con las hermanas Daguerre o con las Gestoso. Casquete de Prado Sagrera (2016: 58, n. 66) anota un poema dedicado a la hermana mayor de las Daguerre, Enriqueta, publicado en la revista el Mundo artístico, Musical y elegante (Sevilla, núm. 11, abril 1871). Se trata de la composición de Juan José Bueno titulada “El rosal y el cardo silvestre. Fábula. En el álbum de la Srta. Doña Enriqueta Daguerre Buisson”, que no está en el que ahora comento, luego hubo otro, o un proyecto al menos de componerlo. Bueno está también en el Álbum de las señoritas Daguerre, de hecho lo inaugura, pero con versos diferentes.5 otro detalle, avanzando una generación: en la colección de autógrafos de José Gestoso queda una carta de los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero enviada a su hija menor, Josefina. Dice: 4Remito al libro citado de Casquete de Prado Sagrera para ampliar estos someros datos. 5Este autor compuso numerosos poemas para álbumes, abanicos y felicitaciones (por ejemplo en Poesías [1851-1880], 2 vols., manuscrito, Biblioteca Universidad de Sevilla, A 331/216-217). SIGLo DIECINUEVE 25 (2019) 95 Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
Srta. Josefina Gestoso Distinguida y bellísima amiga: tenemos el gusto de devolverle a usted su interesante álbum, con dos hojas más llenadas de ingeniosidades... por no llamarlas de otra manera. Disponga de sus afmos. amigos que l. b. l. p. 8 de Mayo 1911 S. y J. Álvarez Quintero.6 también aquí aparecen los Quintero, pero llenan una página del álbum, no dos. Su poema no lleva data. Entre las hojas del álbum de las hermanas Daguerre van entremetidas, sueltas, dos tarjetas de visita con breves misivas: una primera de Luis Montoto –que dejo para más adelante–, y la segunda de los Álvarez Quintero. La tarjeta de los Quintero acompañaría la devolución del álbum: “La saludan muy atentamente, y se complacen en devolverle, con sus firmas, el valioso álbum que para ello remitió días pasados”. tampoco lleva fecha, pero no parece dirigida a las hijas de Gestoso.7 LoS AUtoRES Y SUS tEXtoS Rasgos generales Este álbum brinda versos fruto de una solicitud realizada a lo largo de un periodo extenso. Como es sabido, los álbumes podían situarse en las mesas de los salones, dispuestos a recibir –tras la petición del señor o la señora de la casa– una frase, un poema, un breve escrito generalmente elogioso de aquellos que iban de visita o de tertulia. Pero era también usual tener las páginas sueltas, que el invitado podía llevarse a su propio domicilio, o se le enviaba –a través de alguien o por correo– con el ruego de que inscribiese lisonjas y firma. Crecía así la colección de autógrafos que, luego, se encuadernaba. En este álbum parece haber una voluntad de crear un volumen unitario y cerrado: se 6La carta se localiza en José Gestoso, autógrafos, Letra A, Núm. 54, Biblioteca Capitular Colombina (Sevilla). La cita también Casquete de Prado Sagrera (2016: 77- 78). 7Esta tarjeta va suelta, carece de numeración. 96 Marta Palenque Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
abre con una composición de Juan José Bueno que alude al estreno del volumen y se cierra con otra titulada “La última hoja”, de Juan Antonio Cavestany, celebrando el aniversario del álbum mismo, inaugurado, dice, hace 31 años en 1909. Los números casi cuadran, porque este poema se data el 25 de abril de 1909; en realidad habían transcurrido 33 años desde el primer poema, de 1876. Pero este no es el desenlace, pues hay otros posteriores (de fecha, no de situación en el volumen): con los añadidos requeridos por María Daguerre, el álbum cumplió los 51 años. Es decir se remata con un poema que cierra el conjunto, aunque se sitúan delante versos fechados en años posteriores.8 Cavestany era amigo de la familia y concibe cuatro poemas, desde Sevilla o Madrid, para las hermanas Daguerre. En una primera apreciación de conjunto, los textos se componen en Madrid y Sevilla, algunos carecen de esta anotación. Indican Madrid, Ros de olano, Carlos Coello, Eugenio Sellés, Juan Antonio Cavestany, Eusebio Blasco y P. Mateo Sagasta; Sevilla, P. Moreno Gil, de nuevo Cavestany, Román G. Pereira y Carlos Coello. Son sevillanos o remiten a la ciudad también Juan José Bueno, Carlos Vyeira de Abreu y los que entran en la década de los 20 (Montoto, los Quintero, Amantina Cobos, M. Lasso de la Vega). Un hermano de Eugenio Daguerre, el padre de las propietarias del álbum, Alejandro, se estableció en Madrid como banquero, y podría haber actuado como enlace con la capital. también José Gestoso tuvo una nutrida correspondencia con personalidades de muy distinta procedencia. Los contenidos y el ritmo están marcados por el uso del arte menor; predomina un tono ligero, amable, a veces irónico o humorístico. Alternan composiciones largas y piezas muy breves –entre dos y cuatro versos–, como este pareado de Juan José Herranz, también conocido como conde de Reparaz (Murcia, 1839-Madrid, 1912): “Nunca pude admirar vuestra belleza / y en mi alma hay paz, pero también tristeza” (Álbum, 7r).9Es poco común el tono sentencioso, con sentido doctrinal, que sin embargo prefieren José Marco (Valencia, 1830-Madrid, 8Incluyo un índice al final del artículo que puede servir de brújula en mi descripción. 9Estos números de hoja, con indicación de recto o vuelto, se corresponden con las páginas del álbum. En la descripción que sigue, omito la mención Álbum y señalo solo página para agilizar la lectura. SIGLo DIECINUEVE 25 (2019) 97 Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
1895) y Gaspar Núñez de Arce (Valladolid, 1832-Madrid, 1903), con una filosofía que responde al norte de la educación femenina. Marco, que fue marido de la conocida escritora María del Pilar Sinués, y él mismo popular dramaturgo y periodista, asevera: “A este mundo venimos / todos llorando […]” (13r). En “Excelsior” Núñez de Arce presenta una lección moral de pureza y orgullo: ¿Por qué los corazones miserables, por qué las almas viles en los recios combates de la vida ni luchan, ni resisten? El espíritu humano es más constante cuanto más se levanta: Dios puso el fango en la llanura, y puso la roca en la montaña. La blanca nieve que en los hondos valles derrítese ligera en las erguidas cumbres permanece inmutable y eterna. (29r) Pero hay otros matices y marcas de estilo. Por ejemplo, Francisco Echevarría10 (9r) se atreve con un soneto de tono épico; y también toma el soneto el escritor y político Ángel Avilés (Córdoba, 1842-Madrid, 1924), corresponsal de José Gestoso. En el epistolario entre ambos surge el nombre de Gustavo Adolfo Bécquer, a quien Avilés conoció, y objeto de admiración constante por parte del erudito sevillano.11 El tema adoptado por Avilés es habitual en los álbumes y en la educación femenina burguesa: la esperanza. José Echegaray aporta un fragmento en verso “De un drama inédito” (10r); son las primicias del cuadro dramático Bodas trágicas, que se estrenó en Sevilla y pasó luego al madrileño teatro 10 ¿Se trata de Francisco Pérez Echevarría (1842-1884)? Información en http://datos.bne.es. 11 Avilés es protagonista de una repetida anécdota sobre la venta de la prosa poética “Las hojas secas”, de Bécquer, a Gaspar y Roig; puede verse al respecto Gestoso y Pérez (1916). 98 Marta Palenque Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
Apolo, en 1879.12 La misma fórmula echegaresca continúa Juan Antonio Cavestany (Sevilla, 1861-1924) en la página siguiente: “De un drama inédito. En el álbum de las Srtas. de Daguerre”, fechado en abril de 1876, enseñando su precocidad como escritor.13 Algunos firmantes eligieron la prosa, en escritos solemnes, un tanto fríos, muy breves, como los de los políticos Emilio Castelar y Práxedes Mateo Sagasta, que casi parecen tomados de uno de esos manuales que aportaban frases y poemitas para estos requisitos. Es probable que no conociesen a ninguna de las Daguerre, en una práctica corriente ya advertida: pedir autógrafos por persona interpuesta o a través del correo. Es seguro en el caso de Sagasta, quien lo confiesa: “Dícenme que este Álbum es de una joven y hermosa mujer; pero como yo no he tenido el placer de admirar sus atractivos, ni me gusta hablar de cosas que solo por referencia conozco, me limito a desearle tanta felicidad como hermosura” (Madrid, 12 octubre 1880) (31r). [Álbum, 28r. Emilio Castelar: Breve texto en prosa, sin título, s.a.] 12 El fragmento que tomó Echegaray es el texto de una carta que La Dama, protagonista de la obra, lee en escena (en Bodas trágicas, 1884, 3ª ed.: 9). 13 No he localizado estos versos publicados. Con solo dieciséis años, Cavestany estrenó, el 13 de diciembre de 1877, el esclavo de su culpa. Cejador y Frauca (1973: VIII, 230) da a entender que la obra no fue escrita solo por él. Compuso otros tantos títulos para el teatro antes de cumplir los veinte años, uno de ellos al menos en colaboración con P. Moreno Gil, con el alias Golmerino y González. SIGLo DIECINUEVE 25 (2019) 99 Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
los principales roles femeninos: “la palabra más dulce es la de Esposa / la palabra más santa es la de Madre” (19r). Amor, amor, siempre amor, en este sentimiento radica el poder de las mujeres, pues la felicidad para el hombre es oír un “te quiero” de labios femeninos, confirma José Campo-Arana (Madrid, 1847-1884) en “Música celestial” (24r). Al fin, la boca y los ojos de la mujer significan vida y muerte, como canta el dramaturgo y novelista Carlos Coello (Madrid, 1850-1888), quien en 1879 aspira a convertirse en mariposa para libar en los rojos labios de su amada, aunque, como castigo, se queme “en la lumbre de tus ojos” (25r). Es curioso que Campo-Arana y Coello vayan uno tras otro en el álbum, pues colaboraron en las comedias a pluma y a pelo (1870) y el alma en un hilo (1874) con el seudónimo Juan carranza; parece que hubiese pasado por sus manos al mismo tiempo. Campo-Arana escribió también al alimón con Cavestany la pieza Juan Pérez, de 1881 (Cejador y Frauca, 1973: IX, 105). Llama la atención que mujeres cultas reciban, aparentemente de buen grado, a través de un hábito de comunicación social, una educación que las oculta (volviendo al juego de palabras del título de este ensayo). Son bellas, simpáticas, graciosas, luminosas…, pocas apreciaciones hay que permitan adivinar un diálogo inteligente entre estas mujeres lectoras y sus caballeros escritores. Pero no cabe descontextualizar la lectura de este álbum, que sería un ejercicio lúdico para sus propietarias. el álbum como objeto de diálogo textual Actualizando las metáforas antiguas en torno al libro, los contenidos del álbum se asimilan a la conversación del salón, y sean fruto de una visita de cortesía o de una petición a distancia, constituyen un ejercicio de metapoesía. En la retórica del álbum se alude con frecuencia a este proceso de demanda y solícita respuesta; en ocasiones el objeto toma vida al ser envidiado por el autor, pues los dedos femeninos tocan y acarician portada y páginas. Así Casto Vilar,21 quien brevemente expresa su rivali- 21 Casto Vilar García era catedrático en el Instituto de Sevilla en la década de los 90 y fue autor de libros en torno a la enseñanza de las lenguas, todos publicados en la misma capital; por ejemplo: trozos escogidos para la traducción del francés… (1893), elementos de fonética y lexicología, seguidas del vocabulario franco-español y españolfrancés (1894), Método de lengua francesa (1896) y Sintaxis francesa (1908). Como 106 Marta Palenque Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
dad con el álbum: “Líneas que mirarán sus ojos bellos, / hojas que tocarán sus níveas manos. / os escribo y envidio vuestra suerte. / ¡Quién fuera álbum!” (12r). o el célebre y prolífico Manuel del Palacio (Lérida, 1831-Madrid, 1906), esta vez eligiendo un tono sentimental y confundiendo las hojas naturales y las del álbum: “Hoja que oprime mi pluma /que en marchitarse se goza…” (23r) Y Félix Díaz convierte el álbum, a golpe de metáfora, en “Rico vergel de flores del ingenio” (12r), al que encarga que haga saber a su dueña que la amará hasta la muerte. El álbum como metáfora de la vida es también el eje del poema de Román G. Pereira, en sus hojas se escriben “tristes historias, / unas van con tinta negra / y otras van con tinta roja” (35r). El poeta americano Pereira –en la fecha que se indica bajo el texto: Sevilla, 20 de noviembre de 1885– se cuenta entre los colaboradores cercanos de José Gestoso en los homenajes a Gustavo Adolfo Bécquer. En este año trabajaba en una comisión que intentaba construir un monumento dedicado al poeta.22 Como la galantería, el humor es connatural a la retórica del álbum y Peregrín García Cadena (Valencia, 1823-Madrid, 1882), escritor e influyente crítico literario, extraña la falta de unos supuestos versos suyos y acusa a su interlocutora de ingrata (“–¿Por qué en las hojas de tu álbum / no encuentro, ingrata mujer, / los versos con que por Mayo / eterno amor te juré?”, 14r), para responderse a sí mismo con gracia que están en octubre y el viento se habrá llevado las hojas (de árboles y álbumes). Pero la broma puede ser excesiva e incluso se corrige lo escrito. El epigrama de P. Sánchez Autran: “La mujer es un ángel de soltera, / como lo fue Luzbel…, / se subleva al casarse, va al infierno / y… su esposo también” (22r), no gustó mucho a alguno de los lectores del álbum, que añadió una acotación: “Eres oportunísimo, sañudo; / y además, un poeta… pistonudo», firma Un hombre imparcial. curiosidad, fue miembro del tribunal de oposiciones que juzgó la plaza de Antonio Machado como profesor de francés. 22 En diciembre de 1885 se organizó con ese fin una comisión oficial formada por Gonzalo Segovia Ardizone (presidente), Benito Mas y Prat y José Gestoso (vicepresidentes), Román G. Pereira (secretario), y Antonio Susillo, Lorenzo Leal, José García Ramos, José de Velilla, Virgilio Mattoni, Narciso Sentenach, Miguel Clemente, Javier Lasso de la Vega, E. Sánchez Perrier, Manuel Cano y Cueto, Francisco Narbona, Leoncio Lasso de la Vega, Gonzalo Bilbao, Ildefonso Cañaveral, Fernando tirado, Ricardo Meneses, Salvador Clemente y Amante Laffón (vocales); más datos en Palenque, 2011. SIGLo DIECINUEVE 25 (2019) 107 Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
Para cerrar este epígrafe, cito un poema de Cavestany: “A mi querida amiga Luisa” (22v), con la nota, junto a la fecha, “En el patio”, que remite la escritura a un espacio ajeno al salón. El mismo autor vuelve a aparecer más tarde: “A mis siempre queridísimas amigas las Stas. de Daguerre”, con el subtítulo “Deuda pagada a los ¡¡cuatro años!!” y dialoga consigo mismo acerca de la dificultad que implica escribir en un volumen reple- to de halagos: “tomo la pluma y a escribir me obligo; / todo dispuesto está. / ¿Qué pondré?... ¿Qué son bellas?... Mas, ¡qué digo! / ¡Si eso lo saben ya! […]” todas las metáforas le parecen gastadas (“Quiero hallar algo nuevo…”), pero nada se le ocurre singular. Al final todo queda en humor: “Callarse un andaluz… y a más poeta / ¡¡es una novedad!!” (32r). Escribe esta vez desde Sevilla, 25 de junio de 1882. el álbum como entramado de aspiraciones políticas Los álbumes son una maraña de conexiones sociales y políticas, a veces envueltas en cumplidos amorosos a las damas de la casa o el palacio, y ayudan a comprender las urdimbres de un complejo panorama de influencias, en donde entretejen sus hilos aristócratas, burgueses y propietarios. Como símbolos de elegancia y calidad social, exhiben firmas y autógrafos que constituyen un destacado valor de mercado en las aspiraciones administrativas y políticas. Proclaman lazos de lealtad y camaradería, ostentan una cierta promiscuidad y, al cabo, confirman la pertenencia a un grupo selecto que, si se trata de primeras figuras (y me refiero tanto a los dueños del objeto como a los solícitos colaboradores), pueden suponer un apoyo decisivo para una mejora en el escalafón. El Álbum de las señoritas Daguerre manifiesta ser desde sus primeras hojas ese símbolo de poder social, pues, en la simbiosis común entre literatura y poder en el siglo XIX, los autores resultan ser renombrados políticos. Y si no lo eran entonces, su lectura como antología en la actualidad encierra una historia de ambiciones y afinidades. Haciendo un repaso, brillan Práxedes Mateo Sagasta, Antonio Cánovas del Castillo, Emilio Castelar, Gaspar Núñez de Arce, Antonio Ros de olano y otros que, habiendo sido literatos, han pasado a la historia de España por sus acciones gubernativas. Castelar había sido presidente de la I República y continuaba su carrera en altos puestos de la política en los años en que fue requerido para el álbum, hacia 1880. Llofríu y Sagrera ejerció como abogado y secretario del Gobierno civil de Huesca. Ángel Avilés desempeñó el cargo de 108 Marta Palenque Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
secretario particular de Adelardo López de Ayala, entonces Ministro de Ultramar, y fue además diputado, senador y director general de administración civil en Filipinas. Juan José Herranz, cuyo autógrafo no lleva fecha, llegó a ser censor de teatros, diputado por el Partido Conservador y gobernador civil. también el sevillano Cavestany marcharía a Madrid y alcanzó un acta; después ingresó en la Real Academia Española de la Lengua. Etcétera. No son los álbumes simples testimonios de cursilería o sentimentalidad, y sorprende –repasando índices publicados de otros álbumes o diversos originales– la repetición de iguales caballeros en unos y otros. ¿Canon literario o confirmación de éxito social? Probablemente ambas cosas. Últimas hojas. La voluntad de unidad textual Las hojas del álbum se fueron colmando con el paso de muchos años. tal vez quedó olvidado en un cajón o relegado por otras ocupaciones. Las hermanas se casaron, tuvieron hijos, las obligaciones familiares restarían interés a este juego de vanidad y distinción. La laguna temporal, sin autógrafos, es grande, desde 1887 hasta 1909 y 1926-1927. Por otro lado, estas composiciones finales traicionan la retórica albumística más común, que radica en la consagración en verso de la belleza, la lozanía, la juventud… Este álbum experimenta el paso a la madurez, al mismo tiempo que un cambio de estilo, pues algunos de los autores nuevos pertenecen al postmodernismo. Las escritoras españolas estaban dinamitando por aquel entonces el modelo del “ángel del hogar” (Ena Bordonada, 2001; Plaza-Agudo, 2016). Ciertamente, el álbum había envejecido. todos los poemas últimos se dedican a María Daguerre, viuda de Gestoso; evocan tiempos pasados, encarecen al marido fallecido y recuerdan con nostalgia aquella edad juvenil en que formaban unidad las hermanas Daguerre. No extraña que María Daguerre guardase el álbum, teniendo en cuenta que, como su marido, coleccionaba autógrafos y fue muy amante de libros y papeles. El primero en la cronología es el de Manuel F. Lasso de la Vega,23 escrito en Sevilla, en diciembre de 1926, con una dedicatoria preliminar orientadora: “En el viejo álbum / de mi nueva amiga María Daguerre / viuda de Gestoso” (40r-41r). 23 Nacido en Cabra, Córdoba; más datos en Peragón López (2006: 189). SIGLo DIECINUEVE 25 (2019) 109 Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
Lasso de la Vega colaboró en la revista Bética (Sevilla) y fue afín a los ultraístas, compañero de Adriano del Valle. El poeta ha recibido la petición de escribir en un álbum completo; antes de armar sus versos, lee las composiciones ya escritas. Se percibe una cierta ironía: En carta amable y discreta versos me pedís, señora, y es petición que me inquieta. Mas… ¿qué voy a decir ahora para quedar por poeta? Su Álbum me ha conmovido, pues parece un Panteón de grandes hombres que han sido. […] ¿Y cómo podrán morir las rosas de este rosal de tan brillante lucir? ¡Quedó la esencia ideal queriendo sobrevivir! Así, el alma triunfadora de Echegaray… Castelar viven su perenne hora, con un destello de aurora, tras la luz crepuscular […] (40r). Al poeta se le antoja irreverente su presencia en el álbum, pero cumple la voluntad de la señora: “ya que, entre los muertos quiere / que también figure un vivo”. Ahora necesita un tema, y ella, la mujer, se llama a sí misma “viejecita”, va concluyendo el poema: “¿Viejecita Vd., María? / Eso es quererme engañar. / ¡Ni pensarlo! ¡tontería! / Yo, a viejas no escribiría…” Y puesto que María siente la emoción, ama la poesía, su sensibilidad demuestra que las almas son siempre jóvenes, por lo que estos versos vienen a certificar que en este álbum: “¡La Juventud está en él!”. Precede al anterior “Yo soy” (39r), sin embargo de 1927. No entiendo bien la firma del que suscribe (¿Manuel Jiménez Vega?) este soneto alejandrino que recuerda a los retratos en verso del modernismo. La sorpresa continúa con Luis Montoto (Sevilla, 1851-1929), íntimo de Gestoso y de su familia, que tenía 76 años en marzo de 1927, cuando graba su poema. 110 Marta Palenque Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
Comienza: “¿Versos me pedís, señora? / La Poesía es aurora / y juventud, y la mía / es honda melancolía / que ni aún sabe por qué llora […]”, su contribución no será sino “fúnebre rumor”. Hila una serie de poemitas breves, en diferentes metros y rimas, ocupando el dorso de una hoja y la cara siguiente (41v-42r). Antes adelanté que María guardó la tarjeta con la que Montoto le devolvería el álbum; aquí celebra a las señoritas Gestoso, asegurando que María regaló, o abrió, el álbum a sus hijas: “Quedo honradísimo al poner mi humilde firma al lado de otras que recuerdan legítimas glorias españolas, ofrecidas en homenaje a la virtud y a la belleza de las señoritas de Gestoso –que de su madre heredaran tan excelsas dotes–, en las cuales alienta el sentimiento que caldeó el alma de su padre […]” (41v-42r), y rubrica con fecha 12 de marzo de 1927. Al dorso de la hoja en que escribe Montoto está otra sevillana, Amantina Cobos de Villalobos (Sevilla, 1875-¿?): “Yo os admiro, señora, pues vuestra aristocracia / no es solo de abolengo, es de ingenio y de gracia. / […] Insigne compañera de un sabio esclarecido / a vuestra noble frente ceñir habéis sabido / de virtud y talento la corona triunfal” (“Para la ilustre viuda de D. José Gestoso, María Daguerre”, 42v). La encomia como compañera, ensalza al marido al elogiarla a ella: “fuisteis la inspiradora del pintor y del poeta / que ante vuestros encantos rindieron su saber”. Y cierra: “tanto valió María / que mereció un elogio sincero de mujer” (42v). El verso evoca la rivalidad entre mujeres, más que la complicidad. Es escasa –aunque no nula– la colaboración de escritoras en los álbumes decimonónicos; ellas son más bien las receptoras. Amantina Cobos comparece ya en la segunda década del XX. Como adelanté, colaboran igualmente los Álvarez Quintero, Serafín (Utrera, Sevilla, 1871-Madrid, 1938) y Joaquín (1873- 1944), con “A la señora viuda de Gestoso”, sin fecha (43r), y otro sevillano, José Muñoz San Román (Camas, Sevilla, 1876- Sevilla, 1954), estampa “Esperando a la abuela” (43v). Los Quintero apelan, de manera hiperbólica y banal, a la gloria de figurar en este libro: Nos precede el resplandor de la gloria de cien hombres, y es, señora, grande honor unir el nuestro a sus nombres. […] (43r) SIGLo DIECINUEVE 25 (2019) 111 Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
El cierre del álbum corresponde a Juan Antonio Cavestany, con un poema del 25 de abril de 1909. Cavestany escribe con la seguridad de que su poema es el postrero, aunque cronológicamente no lo es. ¿El álbum estaba con seguridad entonces encuadernado –si no lo estuvo desde un comienzo–, eligió las últimas hojas y dejó algunas en blanco en medio, permitiendo a otros colaborar? ¿No estaba encuadernado en 1909 y, cuando se hizo, se colocó este poema al final? Cavestany pone el broche nostálgico: ¡treinta años!... ¡toda una vida! ¡treinta años van transcurridos desde que vino a mis manos por vez primera este libro!... […] Hoja blanca en que estos versos casi sin pensar escribo, ¿verdad que tú me esperabas? –Pues aquí estoy: ya he venido He venido a que mi nombre, –el de tu más viejo amigo– te ponga para cerrarte broche de afecto bendito. […] ¿Qué ha sido de aquellas niñas?, se pregunta, ya no están, ahora son otras, pero no, siguen siendo ellas: […] serán ellas, ellas siempre…, lo inmutable, lo divino, la gracia, el ingenio, el fuego, la gentileza, el cariño […]. (45r) Han transcurrido 33 años desde el primer poema, de 1876, y, repito, con las alabanzas en verso sumadas en 1926-1927, el álbum cumple los 51 años. tal vez María quiso que sus hijas perseveraran en el amor a los papeles y los autógrafos. El álbum es esto, una colección de autógrafos con tema e intención unitaria. No me extiendo en otro aspecto lleno de atractivo: el relieve de los álbumes en el coleccionismo durante el siglo XIX. La demanda de dedicatorias mudó de soporte en el XX (nuevas encuadernaciones, creciente moda de la tarjeta postal), pero alcanzó también a los modernistas en España y América (Martínez, 2015; Palenque, 2016). 112 Marta Palenque Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
Aunque la retórica del halago y la afectación implícita devengan en trivialidad y repetición, los álbumes son documentos a tener en cuenta en la educación femenina, muestrarios de juego y lucimiento literario, símbolos de poder y ambición. Lejos de ser materia perecedera y efímera, muchos nacen con una clara voluntad de permanencia y aspiran a ser unidades textuales, universos cerrados. He dejado para concluir un poema de Juan Eugenio Hartzenbusch, quien, con su característica letra picuda, recurre a la metáfora del libro para cifrar el sentido de la vida humana. El poeta dialoga directamente con el álbum, que hará eterna su firma, como cualquier forma de escritura. Pero, paradójicamente, también certifica el valor de mercado de los autógrafos (Valis, 1998), y la futilidad de la existencia, cuando un divertimento social logra más proyección y estabilidad que la vida humana: Hoja, en que estampo mi nombre, tú me sobrevivirás: ¿Qué vale ¡ay! el ser del hombre cuando un papel dura más? Abril de 1880 (34r) Índice del álbum Relaciono títulos y autores con indicación del número de hoja. Empiezo a numerar en la primera, no cuento la cubierta. Anoto títulos entre comillas; cuando no los hay, primer verso en cursiva. Indico los nombres tal y como aparecen, y completo iniciales o abreviaturas entre corchetes. todos los textos van en disposición vertical. Indico recto y vuelto (estos segundos solo cuando están escritos, generalmente quedan en blanco): 1r. Juan J[osé] Bueno: “A las Señoritas de Daguerre”, s.a. 2r y 2v. P[antaleón] Moreno Gil: “La modestia”, Sevilla, 30 octubre 1876. 3r. P[antaleón] Moreno Gil: “A la Sra. D.ª Salud B[oisson] de Daguerre”, Sevilla, 30 octubre 1876. 4r. Eugenio Sellés: “Destino de la mujer”, Madrid, 10 febrero 1878. 5r. Miguel de los Santos Álvarez: “Cantar”, s.a. 5r. [Ramón de] Campoamor: “Cantar”, s.a. 6r. José Sánchez-Arjona: tu álbum dándome, enriqueta, 1876. 7r. Juan José Herranz: nunca pude admirar vuestra belleza, s.a. SIGLo DIECINUEVE 25 (2019) 113 Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
8r. Ant[onio] F[ernández] Grilo: “Las tres. En el álbum de las Srtas. de Daguerre”, s.a. 9r. Francisco Echevarría: Sintiera el vate la explosión bravía, s.a. 10r. J[osé] Echegaray: “De un drama inédito”, s.a. 11r y 11v. J[uan] Ant[onio] Cavestany: “De un drama inédito. En el álbum de las Stas. de Daguerre”, Madrid, abril 1876. 12r. Casto Vilar: Líneas que mirarán sus ojos bellos, s.a. 12r. Félix Díaz: Rico vergel de flores del ingenio, s.a. 13r. José Marco: a este mundo venimos, s.a. 14r. Peregrín García-Cadena: –¿Por qué en las hojas de tu álbum, s.a. 15r. Pedro María Barrera: Florecillas de los bosques, s.a. 16r. Carlos Vieyra de Abreu: el bello sol de Sevilla, julio 1879. 17r. E[leuterio] Llofríu y Sagrera: “A las Srtas. de Daguerre”, s.a. 18r. Fran[cisco] Luis de Retes: tres, eran tres, junio 20/79. 19r. Víctor Balaguer: Decid cuánto queréis todos aquellos, s.a. 20r. Ant[onio] Ros de olano: “A las preciosas hermanas Daguerre”, Madrid, junio 1879. 21r. Ángel Avilés: “La esperanza. Soneto”, s.a. 22r. P. Sánchez Autran: La mujer es un ángel de soltera, 1879. 22v. J[uan] Ant[onio] Cavestany: “A mi querida amiga Luisa”, 25 junio 1882 (En el patio). 23r. Manuel del Palacio: Hoja que oprime mi pluma, s.a. 24r. J[osé] Campo-Arana: “Música celestial”, s.a. 25r. Carlos Coello: “Soneto”, Madrid, 1879. 26r. J[osé] Navarrete: La tibia luz rosada que despoja, s.a. 27r. P[edro] A[ntonio] de Alarcón: Los fantasmas de colores, s.a. 28r. Emilio Castelar: Breve texto en prosa, sin título, s.a. 29r. Gaspar Núñez de Arce: “Excelsior”, s.a. 30r. Eusebio Blasco: cuando a ese suelo andaluz, Madrid, 12 abril 1880. 31r. Práxedes M[ateo] Sagasta: Breve texto en prosa, sin título, Madrid, 12 abril 1880. 32r. Juan Ant[onio] Cavestany: “A mis siempre queridísimas amigas las Srtas. de Daguerre”, Sevilla, 25 junio 1882. 33r. A[ntonio] Cánovas del Castillo: quizá me engañe, pues pienso a veces, s.a.24 24 Junto a la firma hay un asterisco y se añade: “Cánovas del Castillo, el gran estadista, villanamente asesinado”. Es letra de María Daguerre, que documentó de la misma forma las cartas y papeles de su marido, hoy en la Biblioteca Capitular y Colombina (Sevilla). 114 Marta Palenque Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308
34r. Juan Eugenio Hartzenbusch: Hoja, en que estampo mi nombre, abril 1880. 35r. Román G[arcía] Pereira: en el álbum de la vida, Sevilla, 20 noviembre 1885. 36r-37r. Carlos Coello: “¡15 y 36!!! A mi pérfida y querida amiga Isabelita Daguerre”, Sevilla, 3 mayo 1887. 38r. A. Álvarez Dapunc (por la copia): Y al decirte tales cosas, s.a. 39r. ¿Manuel Jiménez Vega?: Yo soy, 1927. 40r-41r. Manuel J. Lasso de la Vega: “Comparecencia. En el viejo álbum de mi nueva amiga María Daguerre, viuda de Gestoso”, Sevilla, diciembre 1926. 41v-42r Luis Montoto: ¿Versos me pedís, señora?, marzo 1927. 42v. Amantina Cobos de Villalobos: “Para la ilustre viuda de D. José Gestoso, María Daguerre”, Sevilla, abril 1927. 43r. S[erafín] Álvarez Quintero / J[oaquín] Álvarez Quintero: “A la señora viuda de Gestoso”, s.a. 43v. J[osé]Muñoz San Román: “Esperando a la abuela”, s.a. 44r. En blanco. 44v-45r. J[uan] Ant[onio] Cavestany: “La última hoja. (En el álbum de las niñas de Daguerre, a los 31 años de inaugurado.)”, 25 abril 1909. SIGLo DIECINUEVE 25 (2019) 115 Siglo diecinueve, 2019, vol. 25, págs. 91-118, ISSN: 1136-2308