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La negación del cambio climático en España : percepciones sociales y nuevos tratamientos mediáticos

Heras Hernández, Francisco

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! 155 ! ACTAS DE LAS JORNADAS INTERNACIONALES MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CAMBIO CLIMÁTICO LA NEGACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN ESPAÑA: PERCEPCIONES SOCIALES Y NUEVOS TRATAMIENTOS MEDIÁTICOS FRANCISCO HERAS HERNÁNDEZ “Si la comunidad de naciones es incapaz de estabilizar plenamente el cambio climático, los lugares donde siempre hemos vivido, los lugares donde siempre hemos cultivado alimentos y los lugares donde siempre hemos encontrado agua, podrían verse amenazados. En otras palabras, los cimientos básicos, la estabilidad misma sobre la que la humanidad ha basado su existencia, se verían amenazados”. Christiana Figueres. Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático 1. INTRODUCCIÓN La comunidad científica y las organizaciones internacionales más relevantes, con el sistema de Naciones Unidas a la cabeza, llevan años alertando a las sociedades de todo el mundo de la gravedad del fenómeno del cambio climático y de la necesidad de actuar para evitar sus peores consecuencias. Sin embargo, las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero –motor del cambio– siguen aumentando cada año. Una de las razones que explican la tibia reacción humana ante el cambio climático es la existencia de respuestas de negación1 ante el fenómeno. Éstas se sustentan 1 Aquellos que defienden posiciones de negación en relación con el cambio climático se autodenominan habitualmente “escépticos”. Sin embargo, creemos necesario evitar esa denominación, ya que el escepticismo constituye una parte integral del método científico y, por ello, es una actitud compartida por el conjunto de la comunidad científica. El término alternativo de “contrarios climáticos”, defendido por O’Neil y Boykoff (2010) y utilizado en ocasiones en la literatura anglosajona, no es prácticamente utilizado ni conocido en castellano. ! 156 ! ACTAS DE LAS JORNADAS INTERNACIONALES MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CAMBIO CLIMÁTICO en un repertorio diverso de creencias, argumentaciones y valoraciones, en el que destacan: 1. Negar los hechos: “el cambio climático no está ocurriendo” 2. Negar las causas: “el cambio climático se debe a causas naturales” 3. Negar las consecuencias: “el cambio climático no constituye una amenaza seria” 4. Negar las implicaciones: “no deberíamos hacer nada” 5. Relativizar la gravedad o urgencia del problema: “hay problemas mucho más graves” o “aparecerá una solución” En el presente escrito presentaremos algunos datos recientes sobre la dimensión del fenómeno en España. Para ello nos basaremos en los resultados del proyecto “La sociedad frente al cambio climático2”, que a partir de tres demoscopias de ámbito nacional realizadas en 2008, 2010 y 2012, ha proporcionado datos relevantes para reconocer mejor los rasgos específicos del fenómeno “escéptico” en nuestro país, así como su evolución en tiempos recientes3. Finalmente se analizarán algunos ejemplos de los nuevos tratamientos y narrativas que se han abierto paso en los medios de comunicación con una orientación “desproblematizadora” del cambio climático. 2. LA NEGACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN LA SOCIEDAD ESPAÑOLA: ALGUNOS DATOS RECIENTES 2.1. ¿Está ocurriendo? De acuerdo con la última demoscopia del proyecto “La sociedad ante el cambio climático”, realizada en junio de 2012, “la negación de los hechos” goza de un escaso respaldo social en nuestro país: - Nueve de cada diez encuestados (90,1%) piensa que “el cambio climático está ocurriendo”, frente a un 4,6% que piensa que no. - Sobre esta cuestión, los que “no saben” son relativamente pocos: un 5,3%. 2 Este proyecto está promovido por la Fundación Mapfre y dirigido por el profesor Pablo Meira, de la Universidad de Santiago de Compostela. 3 Los informes correspondientes a las dos primeras oleadas de la demoscopia pueden encontrarse en: MEIRA, ARTO, y MONTERO (2009) y MEIRA, ARTO, HERAS, y MONTERO (2011). ! 157 ! ACTAS DE LAS JORNADAS INTERNACIONALES MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CAMBIO CLIMÁTICO - No se aprecian diferencias estadísticamente significativas por razones de género. Tampoco en relación con la formación, la edad, las creencias religiosas o las tendencias políticas. Analizando con mayor detalle las diferencias según los diversos factores mencionados, se aprecia que: Entre los encuestados sin estudios se da un porcentaje de negación del fenómeno mayor de la media (9,2%) aunque los que consideran que el cambio climático está ocurriendo siguen siendo una abrumadora mayoría, también en este grupo (90,8%). Pero, como ya hemos indicado, no se aprecia una relación estadísticamente significativa entre la creencia de que el cambio climático esté ocurriendo y el nivel de estudios. Entre los mayores de 65 años, los que no creen que el fenómeno sea real (8,3%) también constituyen un porcentaje mayor a la media. Pero, igual que en el caso anterior, no se detectan diferencias estadísticamente significativas entre edad y creencia en la realidad del fenómeno. El porcentaje de los que niegan que el cambio climático esté ocurriendo es algo superior a la media entre los que se declaran de derechas e inferior entre los que se declaran de izquierdas. Con todo, en España la creencia en que el cambio climático es un fenómeno real no se encuentra asociada de forma significativa a la posición política. De hecho, si eliminamos los “no sabe”, una abrumadora mayoría de las personas encuestadas que se consideran “de derechas” (nueve de cada diez) cree que el cambio climático está ocurriendo. Los que creen que no, apenas llegan a uno de cada diez. Si comparamos estos resultados con los obtenidos en 2010 (la pregunta se realizó entonces en la misma época del año y se planteó exactamente en los mismos términos) se observa un importante aumento del porcentaje de encuestados que creen que “el cambio climático está ocurriendo”: del 79,2% en 2010, al 90,1% en 2012. Los que piensan que el cambio climático no está ocurriendo son ahora muchos menos (4,6% frente al 8,5% en 2010), mientras que el porcentaje de los que “no saben” se reduce a la mitad (del 10,7% al 5,3%). En la demoscopia realizada en 2010 se detectaron algunas diferencias significativas de posicionamiento relacionadas con el perfil sociodemográfico de las personas encuestadas (diferencias asociadas al género o al nivel de ingresos del hogar) que no se aprecian en 2012 . Da la impresión de que el incremento del acuerdo social en torno a la idea de que el cambio climático es un fenómeno tangible y real ha ido eliminando esos matices diferenciales. Los datos y su evolución parecen indicar ! 158 ! ACTAS DE LAS JORNADAS INTERNACIONALES MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CAMBIO CLIMÁTICO que la sociedad española es cada vez más homogénea en su identificación del cambio climático como un problema real. Una encuesta hecha en 13 países4, también en 2012, por encargo de la compañía de seguros Axa, alcanzaba conclusiones similares, indicando que “la realidad del cambio climático está firmemente establecida en la opinión pública internacional: nueve de cada 10 personas encuestadas cree que el clima ha cambiado de forma significativa en los últimos 20 años” (Axa, 2012: 4). Se observan, no obstante, diferencias entre países, que el estudio relaciona, básicamente, con dos factores: El perfil económico del país: en las “economías maduras” el porcentaje medio de encuestados convencido de la realidad del cambio climático es del 84%, frente al 97% en el caso de las “nuevas economías” La localización: en los países más cercanos a los trópicos, la existencia del cambio climático suscita una práctica unanimidad (98% de los encuestados en Hong Kong y México o 97% en Indonesia), siendo menor en los países de la Unión Europea, Japón y Turquía. 2.2. ¿Natural o de origen humano? De acuerdo con los datos de la última demoscopia del proyecto La sociedad ante el cambio climático (Meira, Arto, Heras, Montero & Iglesias, 2013, en prensa), apenas una de cada diez personas encuestadas cree que el cambio climático se debe “principalmente” o “exclusivamente” a causas naturales. Por el contrario, cerca de dos tercios de los españoles cree que el cambio climático es provocado “principalmente” o “exclusivamente” por causas humanas. Los entrevistados que se sitúan en posiciones políticas de derechas tienden a respaldar la causalidad natural algo por encima de la media (13,5% de las respuesta válidas frente al 8,9% que marca la media). Lo mismo ocurre con las personas sin estudios (13,2%) y los mayores de 65 (13%). En todo caso, ni la posición política ni el nivel de estudios ni la edad marcan diferencias estadísticamente significativas. Comparando los resultados obtenidos en las demoscopias realizadas en 2010 y 2012 (la cuestión se planteó en ambos casos de manera idéntica), se observan las siguientes tendencias: 4 Encuesta realizada por la consultora IPSOS en España, Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Bélgica y Suiza en Europa; Estados Unidos y México, en Norteamérica; Japón, Hong Kong e Indonesia, en Asia, y en Turquía. En cada país fueron entrevistadas en torno a 1.000 personas. ! 159 ! ACTAS DE LAS JORNADAS INTERNACIONALES MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CAMBIO CLIMÁTICO - Disminuye el porcentaje de los que “no saben” (del 8,1 al 5%) - Disminuye el porcentaje de los que creen que se debe “exclusivamente” o “principalmente” a causas naturales: del 9,9% (2010) al 8,4% (2012) - Se mantiene el porcentaje de los que atribuyen el cambio climático “tanto a causas naturales como humanas” (respuesta espontánea): 22,9% (2010), 22,2% (2012) - Consecuentemente, aumentan de forma clara los que atribuyen el fenómeno “principalmente” o “exclusivamente” a causas humanas: del 59,1% (2010) al 64,3% (2012) El estudio internacional promovido por AXA, antes citado, planteó a los entrevistados dos únicas opciones, solicitando a las personas entrevistadas que indicaran cuál de ellas se correspondía mejor con su opinión: a) el cambio climático es principalmente el resultado de la actividad humana, y b) es principalmente el resultado de factores naturales. En España, un 14% de los encuestados se decantó por la causalidad natural, lo que nos sitúa por debajo de la media del conjunto del estudio, situada en un 18%. Los que atribuyen en mayor porcentaje el fenómeno a causas naturales son los norteamericanos (42%) y los ingleses (34%), mientras que los de Hong Kong (6%), Indonesia (6%) y México (8%) son los que marcan porcentajes menores. 2.3. Negar las consecuencias: “el cambio climático no constituye una amenaza” Otra de las fórmulas que facilita el distanciamiento respecto al cambio climático y justifica la inacción, es la minusvaloración del nivel de amenaza que conlleva el fenómeno. Dado que los medios de comunicación difunden con frecuencia información relativa a los impactos del cambio climático y que los datos y valoraciones dibujan, en términos generales, un panorama alarmante, una de las fórmulas utilizadas para “rebajar” el nivel de amenaza percibido es el pensamiento “excepcionalista”. Es posible que el cambio climático conlleve peligros… pero “no ahora”, “no aquí”, “no a mí”. Los datos obtenidos para España en la demoscopia efectuada en 2012 permiten apreciar con claridad cómo, a medida que el foco se sitúa más cerca del sujeto, las posibilidades de afección son estimadas como más leves: Piensa que el cambio climático puede afectar a su comunidad… “Nada” + “Poco”: 30,1% de las personas encuestadas. ! 160 ! ACTAS DE LAS JORNADAS INTERNACIONALES MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CAMBIO CLIMÁTICO Piensa que el cambio climático puede afectar a su familia… “Nada” + “Poco”: 36,2% Piensa que el cambio climático le puede afectar personalmente… “Nada” + “Poco”: 40,9% En cualquier caso, podemos destacar que el porcentaje de los que valoran como nula o escasa la posibilidad de afecciones derivadas del cambio climático en su entorno cercano es siempre inferior a la suma de aquellos que creen que puede afectarles “bastante” o “mucho”. 2.4. Negar las implicaciones Otra modalidad de negación que analizaremos es lo que el sociólogo inglés Stanley Cohen (2005) caracteriza como “negación de las implicaciones”. Se puede aceptar que el cambio climático está ocurriendo, que está siendo causado, esencialmente, por la acción humana y que puede significar una amenaza, pero negarse a sacar conclusiones prácticas, es decir, a traducir en decisiones y opciones (personales y colectivas) estas creencias. En las demoscopias del proyecto La sociedad ante el cambio climático, se ha tratado de identificar la importancia de esta “negación de las implicaciones” indagando sobre el grado de acuerdo de la gente con afirmaciones del tipo “los españoles no deberíamos hacer nada” o “da igual lo que hagamos los españoles”. “Los españoles no deberíamos hacer nada” - “Bastante acuerdo” + “Mucho acuerdo”: 91,1% de encuestados (2010) - “Bastante acuerdo” + “Mucho acuerdo”: 4,1% de encuestados (2012) “Da igual lo que hagamos los españoles”: - “Bastante acuerdo” + “Mucho acuerdo”: 17,5% de encuestados (2010) - “Bastante acuerdo” + “Mucho acuerdo”: 17,9% de encuestados (2012) Resumimos de forma sintética, los porcentajes de adhesión obtenidos por las posiciones que representan a cuatro variantes de negación analizadas: - La negación del fenómeno: 4,6% (2012) - La negación de la causalidad humana: 8,9% (2012) - La negación de sus consecuencias (próximas): 30% - 41% - La negación de las implicaciones: 4,2% - 18,5% ! 161 ! ACTAS DE LAS JORNADAS INTERNACIONALES MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CAMBIO CLIMÁTICO 2.5. Relativizar la gravedad o urgencia del problema Para defender la inacción en relación con el cambio climático es frecuente poner el énfasis en la necesidad de priorizar otros problemas considerados más graves o acuciantes, como el hambre o la pobreza, que deberían ser objeto central de nuestra atención. Se considera, implícita o explícitamente, que la focalización de nuestras preocupaciones o esfuerzos en la cuestión del cambio climático resta apoyo a otras causas que lo merecen más. La relativización de la importancia del cambio climático frente a otros problemas no conlleva necesariamente una posición de negación del cambio climático, pero es utilizada con frecuencia por personas y organizaciones de perfil negacionista para justificar la pasividad. Por ello, en las demoscopias del proyecto La sociedad ante el cambio climático se ha tratado de estimar el nivel de apoyo cosechado por este planteamiento, solicitando a las personas encuestadas su grado de acuerdo con la afirmación “Los españoles deberíamos preocuparnos por cosas más importantes que el cambio climático”. En 2012, un 29,1% de los encuestados se declara “bastante de acuerdo” con la afirmación (fue un 26,5% en 2010); y otro 17,9% “muy de acuerdo” (fue 12,5% en 2010). Esta posición ha ganado apoyo en los dos últimos años, lo que muy probablemente guarde relación con la relevancia creciente otorgada a los problemas económicos, los problemas políticos o los problemas laborales. Recapitulando, de los datos obtenidos se desprende que: - La negación “de raíz” del fenómeno (negar que está ocurriendo) es residual desde una perspectiva social. - La negación de la causalidad humana es también muy minoritaria, aunque se abre un abanico de valoraciones sobre el “peso” de la influencia humana como agente causal. - La minimización de su peligrosidad o potencial de amenaza está más extendida que las anteriores, aumentando a medida que la amenaza se focaliza en el entorno inmediato de la persona entrevistada. En cualquier caso, no alcanza mayorías. - Aunque en el momento actual la lucha contra el cambio climático no se considera como una prioridad, los partidarios de la inacción son muy pocos. Desde nuestro punto de vista, este conjunto de datos dibuja una “negación social” en materia de cambio climático claramente minoritaria, al menos en el campo de las ideas. Esto es compatible con el hecho de que el negacionismo organizado haya alcanzado una cierta relevancia, con presencia en ámbitos influyentes de la comunicación, la empresa y la política. ! 162 ! ACTAS DE LAS JORNADAS INTERNACIONALES MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CAMBIO CLIMÁTICO 3. LA DESPROBLEMATIZACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO: NUEVOS ARGUMENTOS PARA NUEVOS TIEMPOS Como hemos visto, el cambio climático es reconocido de forma general como real, causado por la acción humana y como algo peligroso. Y, en consecuencia, la mayoría piensa que “hay que hacer algo al respecto”. En este sentido, coincidimos con diversos autores que señalan que el tema ha adquirido ya la categoría de “problema social” (McCright y Dunlap, 2000). Los esfuerzos por socavar la percepción social de que el cambio climático es un problema serio que exige respuestas (propios de lo que podríamos denominar el “negacionismo organizado”) son antiguos. McCright y Dunlap identificaron, ya en el año 2000, los principales tipos de argumentos utilizados en Estados Unidos durante la década de los 90 para tratar de “desproblematizar” el cambio climático. Estos autores identificaron tres argumentos principales (McCright y Dunlap, 2000): - Las evidencias del cambio climático son “débiles” - En el caso de que tenga lugar, no resultaría peligroso (en todo caso, beneficioso) - Las acciones propuestas para mitigar el CC producirían más daños que beneficios Los consensos sociales antes descritos sobre el cambio climático hacen que, en la actualidad, los mensajes de negación abierta sean difícilmente aceptados en los medios con vocación generalista. De hecho, los argumentos de corte “radical” (por ejemplo, aquellos que insisten en negar la existencia del fenómeno y desacreditar a quienes la defienden) pueden resultar contraproducentes para quienes los difunden, produciendo descrédito a la fuente que los emite y socavando sus propios objetivos. Pero, al tiempo que las dudas sobre la existencia del fenómeno o su causalidad se disuelven, van apareciendo en los medios nuevos tratamientos y mensajes de orientación “escéptica”, que parten de la evidencia de que el cambio climático ha alcanzado un estatus de “problema social” y que, en consecuencia, se orientan a la minimización del fenómeno. Para evitar que sean fácilmente refutables por la ciencia y la realidad, se plantean de forma que sean difícilmente criticables o verificables. A continuación presentaremos dos ejemplos que nos servirán para ilustrar estos tratamientos “desproblematizadores”. ! 163 ! ACTAS DE LAS JORNADAS INTERNACIONALES MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CAMBIO CLIMÁTICO 3.1. Las promesas de futuro Ante unos escenarios de futuro que la ciencia describe como muy preocupantes, se popularizan las producciones mediáticas en las que: - Se reconoce, de forma tibia y ambigua, la existencia de “retos” o “dificultades”. - Se resalta el sentido de responsabilidad de las grandes organizaciones en relación con los citados “problemas”. - Se resalta el ingenio, la creatividad y el tesón humanos y su capacidad para hacer frente a las dificultades. - Se presentan ejemplos de cómo los problemas están siendo resueltos (sugiriendo a menudo generalizaciones a partir de casos que son de naturaleza puntual). - Se dibujan futuros prometedores en los que los grandes retos (obtener fuentes de energía limpias, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, “rescatar” el exceso de CO2 atmosférico, etc.) han sido resueltos. En España, las “promesas de futuro” de carácter tranquilizador en relación con el clima han sido intensamente utilizadas, por ejemplo, en las campañas publicitarias de las grandes empresas energéticas. He aquí cuatro ejemplos de campañas desarrolladas en España en el año 2008. Hemos entresacado de las piezas publicitarias, con fines ilustrativos, el titular principal y un texto representativo del anuncio: Ejemplo 1. “Hacia una nueva conciencia” (2008) Querido ser humano: tenemos que volver a imaginarlo todo. [nombre de la compañía], como todo el mundo, se enfrenta al desafío más importante y estimulante de su historia: reinventar nuestra manera de estar y vivir en el planeta. Nosotros, como una de las compañías energéticas líderes en el mundo, tenemos una gran responsabilidad en este reto. (…) Ejemplo 2. “Inventemos el futuro” (2008) Inventamos la rueda, descubrimos el fuego, llegamos a la luna… ¿Cómo no vamos a ser capaces de proteger lo que más nos importa? (El anuncio muestra una imagen del planeta Tierra) Ejemplo 3. “En cada uno la energía de todos” (2008) En cada uno de nosotros se encuentra la fuerza de toda una compañía, formada por miles de personas. Trabajadores, clientes y accionistas compartimos los mismos compromisos y contribuimos a que el esfuerzo individual ! 170 ! ACTAS DE LAS JORNADAS INTERNACIONALES MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CAMBIO CLIMÁTICO HANSEN, J. SATO, M. y RUEDY, R. (2012): Perceptions of climate change. The new climate dice. http://www.columbia.edu/~jeh1/mailings/2012/20120105_ PerceptionsAndDice.pdf (Consultado en diciembre de 2012). IPCC (2012): Managing the Risks of Extreme Events and Disasters to Advance Climate Change Adaptation. Special Report. http://ipcc.ch/pdf/special-reports/srex/ SREX_Full_Report.pdf (Consultado en diciembre de 2012). MEIRA, P. A. (DIR.): ARTO, M. y MONTERO, P. (2009): La sociedad ante el cambio climático. Conocimientos, valoraciones y comportamientos de la población española. Fundación Mapfre, Madrid. MEIRA, P. A. (DIR.): ARTO, M.; HERAS, F. y MONTERO, P. (2011): La sociedad ante el cambio climático. Conocimientos, valoraciones y comportamientos de la población española 2011. Fundación Mapfre, Madrid. MEIRA, P. A. (DIR.): ARTO, M., HERAS, F., MONTERO, P. & IGLESIAS, L. (2013, en prensa): La sociedad ante el cambio climático. Conocimientos, valoraciones y comportamientos en la población española. Madrid, Fundación Mapfre. MONBIOT, G. (2009): “Have the climate change deniers abandoned us during the heatwave?” The Guardian, 5 de julio de 2009. http://www.guardian.co.uk/ environment/georgemonbiot/2009/jun/29/climate-change-scepticism- heatwave (Consultado en diciembre de 2012). O’NEIL, S.J. y BOYKOFF, M. (2010): “Climatic denier, skeptic or contrarian?” Proc. Natl. Acad. Sci. U. S. A. 107: E51. www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1010507107 (Consultado en diciembre de 2012) STOTT, P.A. STONE, D.A., y ALLEN, M.R. 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