Exposición “La memoria taurina. El tiempo de González Martí 1877-1972” Museo Nacional de Cerámica y Artes Santuarias González Martí
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Revista de Estudios Taurinos N.º 53, Sevilla, 2023, págs. 211217 EXPOSICIÓN “LA MEMORIA TAURINA. EL TIEMPO DE GONZÁLEZ MARTÍ 18771972” MUSEO NACIONAL DE CERÁMICA Y ARTES SANTUARIAS GONZÁLEZ MARTÍ Fig. n.º 90. Cartel anunciador de la exposición “La memoria taurina. El tiempo de González Martí 18771972”, Valencia, Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, 6 de octubre 202314 de enero de 2024. La exposición “La memoria taurina” sigue itinerando desde que se inaugurara en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca en septiembre de 2021, con paradas en el Archivo General de Indias de Sevilla1, la Fundación Medina Sidonia en Sanlúcar de Barrameda y el Palacio de los Águila de Ciudad Rodrigo. Se trata de un pro 1 Véase la reseña en: Halcón, Fátima (2022): “Exposición de fotografías taurinas en los Archivos estatales”, Revista de Estudios Taurinos, nº 51, págs. 167173.
yecto impulsado por Antonio Amorós Mayoral desde la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Cultura y Deporte2, cuya área de Tauromaquia, ofrece información en su portal web al respecto3; además de haber impreso una breve publicación que se ha entregado en las diversas sedes4con textos de diferentes autores: Juan Miguel Sánchez Vigil, Manuel Durán Blázquez (AGI, Sevilla); Raúl Alonso Sánchez o Jaume Coll Conesa (Valencia, M. N. Cerámica). Esta loable iniciativa se enmarca en el proyecto Las Culturas del Toro, dividido en tres ejes: en los museos estatales, en los archivos estatales y en la red; de todo lo cual se ofrecen exposiciones virtuales, podcasts, … en el portal web5. En esta escala valenciana, la sede, el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí ha sido elegido por la colección de obras que, en muy distinto soporte, tienen como protagonista la temática taurina. Y la tienen por el ahínco que demostró al configurarla su fundador, Manuel González Martí, caricaturista conocido con el apelativo de Folchi, y gran aficio nado. El abanico de piezas de temática taurina en muy diversos soportes y técnicas que ofrece este Museo (cerámica, diseño, dibujo, fotografía, ...) permite establecer un rico diálogo con las fotografías seleccionadas para la exposición. Una parte importan te la ocupan las obras cerámicas que, coleccionadas por González Escardiel González Estévez 212 2Involucra a tres unidades: la Subdirección General de Registros y Documentación del Patrimonio Histórico, así como a la Subdirección General de los Archivos Estatales y a la Subdirección General de Museos estatales. 3https://www.culturaydeporte.gob.es/cultura/tauromaquia/portada.html 4AA.VV. (2023): La memoria taurina. El tiempo de González Martí 18771972, Madrid: Ministerio de Cultura y Deporte. En su proyecto para el Archivo General de Indias de Sevilla: AA.VV. (2022): La memoria taurina. Fotografías taurinas en los Archivos estatales, Madrid: Ministerio de Cultura y Deporte; impreso en formato periódico. 5 https://www.culturaydeporte.gob.es/cultura/areas/tauromaquia/mc/cultu rastoro/presentacion.html.
6AA.VV. (2023): https://www.culturaydeporte.gob.es/mnceramica/dam/ jcr:8d78ec1b3d504551938a85abca04e1ca/hojadesala.pdf. Recensiones de libros 213 Martí y su esposa a partir de la rica tradición de la disciplina en el área valenciana, integran la colección del Museo y que se exhiben de forma permanente en algunos casos. Muestra de ello son los dos azulejos de finales del siglo XIX con un matador y un toro6, producción de la fábrica valenciana de Onda, que tenía en lo tau rino una de sus principales temáticas, inspiradas en estampas; el Fig. n.º 91. Vista de una de las salas de la exposición. Fotografías facili tadas por la autora del artículo. panel de azulejos con vista de una plaza de toros; el retrato de Paquiro rodeado por una orla de laurales; o una treintena de azu lejos con escenas de lidia del siglo XVIII.
Escardiel González Estévez 214 Folchi añadió a este elenco otras obras que, ajenas a la cerámica, compartían la temática y que son donaciones espolea das por él mismo desde la década de los 50: carteles, acuarelas, o incluso un abanico que perteneció a Espartero. A ello se unen sus propias creaciones caricaturescas para las revistas que impulsó (Impresiones, Valencia artística, …), como la célebre de Blasco Ibáñez vestido de torero. Con este telón de fondo, las fotografías elegidas para la sede valenciana interactúan alcanzando uno de los objetivos de este proyecto: establecer un diálogo con la colección del museo y poner en valor y difundir sus fondos (como se hizo, por ejem plo, con algunos dibujos atesorados en los fondos documentales del Archivo General de Indias). Además de la difusión, otro de los objetivos es el de la conservación, pues todas las fotografías han sido digitalizadas en alta resolución, permitiendo, de paso, una exhibición en detalle por el aumento del tamaño, que ha revelado detalles imperceptibles en los originales. En Valencia, la exposición cuenta con seis secciones. La primera “Momentos históricos” se abre con los retratos de Emilio Torres, Bombita, por Manuel Pol (18901895), capote al hombro y de cuerpo entero; y de su hermano Ricardo por el pionero Beauchy (1901) de la misma guisa; y se cierra con el de Chicuelo por el fotógrafo valenciano Salvador Pascual Boldún (1931). A esta tipología retratística se añaden varias instantáneas que captu ran la atmósfera de varias plazas en el momento del paseíllo, cons tituyendo un excepcional documento antropológico, más allá del ruedo: el festejo celebrado en el Stadio di Roma (1923), la corri da de Madrid protagonizada por el diestro neoyorkino Sidney Franklin (1930), la goyesca de San Sebastián (1928), cuyo direc tor artístico fue Zuloaga; o la corrida a la huertana o valenciana de un año después; que demuestra el interés por indumentarias ajenas a la tradición con visos históricos o identitarios; y que poco tienen que ver con lo que hoy se entiende como tal.
La segunda sección se dedica al papel de la mujer en diversos aspectos de la tauromaquia, sobre todo, en la década de los 30. Fueron varios los reportajes en los que varias mujeres, fundamentalmente actrices, aparecen inmortalizadas con el traje de torear: como el reportaje del Diario Crónica en 1931. Pero también fueron toreras quienes protagonizaron estas imágenes, como María Alegre, Manolita Tulla o Carmen Murillo (1935), Recensiones de libros 21 quien cambió los escenarios por las plazas. El retrato de estudio no constituyó la única vertiente en la que las mujeres fueron captadas; también lo fueron sus trasteos. Es caso de “La Estudiante” en la plaza de Valencia (1935) o de “Enriqueta Palmeño” en Bilbao (1936). Esta sección interactúa con piezas del Museo, como el aba nico republicano con un retrato femenino y una escena taurómaca; así como dibujos de Gaona o Belmonte. Fig. n.º 92. Detalle en el folleto de dos de las piezas exhibidas.
Escardiel González Estévez 216 Abandonando esta primera parte, se pasa a la segunda sala, que acoge las cuatro restantes secciones, en las que se con tinúan alternando las fotografías con las piezas del museo. Así, la dedicada a “la Memoria” se abre con otros tres abanicos de temática taurina, en dialogo con fotografías de lances en la Real Maestranza por parte de Manolete, Manolo González o Pepe Dominguín. También se incluyen aquí sensacionales retratos de estudio como el de Lagartijo chico, con su voluminosa castañe ta, el día de su alternativa en Madrid (1903); los jovencísimos Gallito y Granero; ambos de traje corto y sentados; o el retrato doble de los hermanos Limeños (muerto el chico cuando acom pañaba a su hermano como banderillero en Santa Olalla) por Beauchy. Especial interés tiene la fotografía del torero cómico de Cheste, Rafael Dutrús “Llapiera”, que se enfundaba en un frac para torear durante el primer cuarto del siglo XX. La siguiente instantánea, “Detalles”, se dedica al universo que rodea al festejo taurino. Se incluyen aquí el festejo de 1960 en Valencia, donde aparece la actriz Mary Santpere vestida de luces; o las instantáneas fuera de los ruedos tomadas por el fotó grafo valenciano José Cerdá: diestros camino del festejo; o tore ros a hombros de los aficionados dentro de un bar en Valencia (imagen elegida para la contraportada de las publicaciones). El cierre lo aporta la imagen elegida como cabecera de este pro yecto, un retrato de 1970 del banderillero Manuel Carmona con una cámara a punto de disparar al espectador, durante la alterna tiva de Julián García en Castellón (1970). La última sección, Festejos tradicionales, exhibe siete fotografías de la primera mitad del siglo pasado que capturan al público abarrotando los tendidos. Una de estas fue, precisamen te, tirada por González Martí a un grupo de campesinos en una plaza de talanqueras de madera. A esta siguen similares estam pas, como la de jóvenes observando el festejo desde los bajos de un carro; un torerillo muleteando a un novillo en una pequeña
plaza de carros; u otros palenques de imposible equilibrio, como el de la célebre plaza de Miróbriga, actual Ciudad Rodrigo. La sección se cierra con la fotografía de Francisco Ontañón de un torero con la taleguilla rota y la muestra con tres platos de temá tica taurómaca de mano de Picasso. Escardiel González Estévez Departamento de Historia del Arte, Universidad de Sevilla Recensiones de libros 217