scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Raíces de altruismo. La ética de Miguelón

Fernández Agis, Domingo

Abstract

Podemos pensar que a nuestros ancestros prehistóricos les resultaría beneficioso vivir en un orden social en el que la vigencia de los valores éticos mereciese un apoyo general y fuese, en consecuencia, comunitariamente sostenida. Es muy difícil determinar hasta qué punto fue así. En todo caso, lo que nosotros entendemos en la actualidad por conducta racional, a juzgar por los indicios que nos han llegado, estaba definiéndose en esos momentos tan remotos de nuestra historia, pues aquellos individuos tenían que buscar, mediante la definición de estrategias y la elaboración de instrumentos materiales para llevarlas a cabo, la máxima eficiencia y productividad de sus acciones. En este trabajo, partiendo de relevantes presupuestos paleoantropológicos, se plantea la hipótesis de la ancestral aparición del altruismo, al tiempo que se reflexiona sobre la pervivencia del egoísmo, tratando de exponer las razones últimas de la perenne confrontación entre ambas concepciones éticas. Con ello pretendo profundizar en uno de los aspectos esenciales de la relación entre ética y derecho.

Full text

IUS ET SCIENTIA (ISSN 244-8478) 2019, Vol. 5, nº 2, pp. 190-205.RAÍCES DEL ALTRUISMO: LA ÉTICA DE MIGUELÓN. Domingo Fernández Agís. [email protected] Universidad de la Laguna Recibido: 17/09/2019. Aceptado: 10/10/2019 DOI: http://doi.org/10.12795/IESTSCIENTIA.2019.i02.08 190 RAÍCES DEL ALTRUISMO: LA ÉTICA DE MIGUELÓN ROOTS OF ALTRUISM: THE ETHICS OF MIGUELÓN Domingo FERNÁNDEZ AGIS Resumen. Podemos pensar que a nuestros ancestros prehistóricos les resultaría beneficioso vivir en un orden social en el que la vigencia de los valores éticos mereciese un apoyo general y fuese, en consecuencia, comunitariamente sostenida. Es muy difícil determinar hasta qué punto fue así. En todo caso, lo que nosotros entendemos en la actualidad por conducta racional, a juzgar por los indicios que nos han llegado, estaba definiéndose en esos momentos tan remotos de nuestra historia, pues aquellos individuos tenían que buscar, mediante la definición de estrategias y la elaboración de instrumentos materiales para llevarlas a cabo, la máxima eficiencia y productividad de sus acciones. En este trabajo, partiendo de relevantes presupuestos paleoantropológicos, se plantea la hipótesis de la ancestral aparición del altruismo, al tiempo que se reflexiona sobre la pervivencia del egoísmo, tratando de exponer las razones últimas de la perenne confrontación entre ambas concepciones éticas. Con ello pretendo profundizar en uno de los aspectos esenciales de la relación entre ética y derecho. Palabras clave: ética, derecho, altruismo, egoísmo, antropología, yacimiento de Atapuerca. Abstract. It would have been beneficial for our prehistoric ancestors to live in a social order in which the validity of ethical values deserved general support and was, therefore, communally sustained. It is very difficult to determine to what extent it was so. In any case, what we understand today by rational behavior, judging by the signs that have reached us, was being defined in those remote moments of our history, because those individuals had to search, by defining strategies and the development of material tools to carry them out, maximum efficiency and productivity of their actions. In this work, starting from relevant palaeoanthropological assumptions, the hypothesis of the ancestral appearance of altruism is raised, while reflecting on the survival of selfishness, trying to expose the ultimate reasons for the perennial confrontation between both ethical conceptions. With this I intend to deepen one of the essential aspects of the relationship between ethics and law. Keywords. Ethics, Law, Altruism, Selfishness, Anthropology, Archaeological site of Atapuerca. IUS ET SCIENTIA (ISSN 244-8478) 2019, Vol. 5, nº 2, pp. 190-205.RAÍCES DEL ALTRUISMO: LA ÉTICA DE MIGUELÓN. Domingo Fernández Agís. [email protected] Universidad de la Laguna Recibido: 17/09/2019. Aceptado: 10/10/2019 DOI: http://doi.org/10.12795/IESTSCIENTIA.2019.i02.08 191 “Flung from Paradise Everlasting ever new Dream of Life, dream of Life”. Patti Smith, “Dream of Life” 1 . 1. Introducción Como sugiere el título de este trabajo, intentaremos remontarnos en él a remotas épocas pasadas, en las que se produjeron cambios decisivos para la aparición de la especie Homo sapiens. Así pues, haciendo referencia al pasaje de la historia humana más alejado que he de tomar aquí en consideración, empezaré estas reflexiones aludiendo brevemente a otra especie que, a raíz de su hallazgo, se ha convertido en el descubrimiento estelar del yacimiento burgalés de Atapuerca. Me refiero a Homo antecessor, cuya presencia en el territorio en que se encuentra el mencionado yacimiento paleoantropológico puede retrotraerse hasta hace 1.300.000 años. Ésta fue una especie del género Homo, anterior a Homo neandertalensis y Homo sapiens. Los miembros de ese grupo evolutivo poseían rasgos que recuerdan a los propios de las dos siguientes especies que emergieron a partir de ellos. Tenían una capacidad craneana superior a los 1000 centímetros cúbicos y los adultos llegaban a alcanzar una altura de un metro y setenta centímetros. Su estatura era similar a la de los representantes de la especie Homo sapiens y su complexión física era de una notable fortaleza, recordando mucho la que más tarde tendrían los integrantes de la especie Homo neandertalensis. Las pruebas encontradas relativas a la antigüedad de su presencia en ese territorio llevaron a los paleoantropólogos a replantearse algunas tesis, hasta entonces consideradas como bien fundamentadas, a propósito de la colonización del continente europeo por parte de los individuos del género Homo. En efecto, “en 1997, los fósiles de la Gran Dolina fueron incluidos en una nueva especie, Homo antecesor (el hombre explorador), debido a sus características peculiares y distintivas. Este hallazgo en la Sierra de Atapuerca y los sucesivos descubrimientos en el yacimiento de Dmanisi (1.7 1 “Arrojado del paraíso/eterno siempre nuevo/el sueño de la vida, el sueño de la vida”. SMITH, P., Mis mejores canciones, Barcelona, Lumen, 2015, p. 119. IUS ET SCIENTIA (ISSN 244-8478) 2019, Vol. 5, nº 2, pp. 190-205.RAÍCES DEL ALTRUISMO: LA ÉTICA DE MIGUELÓN. Domingo Fernández Agís. [email protected] Universidad de la Laguna Recibido: 17/09/2019. Aceptado: 10/10/2019 DOI: http://doi.org/10.12795/IESTSCIENTIA.2019.i02.08 192 millones de años) abrieron la puerta a la posibilidad de que Europa hubiera sido colonizada hace al menos un millón de años” 2 , por representantes de la especie Homo antecesor provenientes del continente africano. En el rico yacimiento de Atapuerca, además de la Gran Dolina, hay otro lugar que ha proporcionado un ingente volumen de información a los estudiosos de la evolución humana. Se trata de la cueva denominada Sima de los Huesos. En ella se ha encontrado una gran cantidad de restos óseos de humanos y animales, que según todos los indicios fueron depositados allí de forma intencional. Ello pondría de relieve un comportamiento socialmente establecido y, por tanto, regulado por pautas de acción fijas, en relación a la traumática experiencia de la muerte. Como han expresado tantos pensadores, desde los sofistas a Heidegger, ante la experiencia de la muerte se revela en su plenitud el calado y consistencia de cuanto nos vincula a nuestra naturaleza. El denominado cráneo número 5 encontrado en la Sima de los Huesos, en el yacimiento de Atapuerca, recibió por parte de sus descubridores el apodo de Miguelón, atendiendo a la robustez física que su poseedor debió tener en vida y en alusión al apodo con el que se conocía a Miguel Induráin, el corpulento ciclista que ganó cinco veces consecutivas el Tour de Francia y en dos ocasiones, también consecutivas, el Giro de Italia. Mauricio Antón, en base a los restos hallados, realizó una reconstrucción del rostro que tendría y los resultados son tan encomiables como impactantes 3 . En efecto, de cruzarnos con él por la calle, los rasgos físicos de aquel ancestro al que se ha apodado Miguelón nos parecerían hoy algo rudos pero, vestido con un atuendo adaptado a la moda de este momento, podría pasar desapercibido entre los humanos actuales. Esta consideración se podría interpretar como una trivialidad pero no lo es en absoluto. Por el contrario, es algo que nos aproxima a nuestros antepasados y nos impele a relativizar la profundidad de las cesuras que existieron o se cree que pudieron existir entre ellos y nosotros. 2. Paradojas de la lucha por la supervivencia A nuestro Miguelón prehistórico, un tremendo golpe en la mandíbula le hizo perder un diente y le produjo una considerable infección. Por todo ello debió padecer terribles 2 BERMÚDEZ DE CASTRO, J. Mª., La evolución del talento, Barcelona, Debate, 2010, p. 87. 3 ANTÓN, M., El secreto de los fósiles, Madrid, Aguilar, 2007, pp. 201 y ss. IUS ET SCIENTIA (ISSN 244-8478) 2019, Vol. 5, nº 2, pp. 190-205.RAÍCES DEL ALTRUISMO: LA ÉTICA DE MIGUELÓN. Domingo Fernández Agís. [email protected] Universidad de la Laguna Recibido: 17/09/2019. Aceptado: 10/10/2019 DOI: http://doi.org/10.12795/IESTSCIENTIA.2019.i02.08 193 dolores antes de morir, a una edad que se ha cifrado en torno a los 35 años. Miguelón perteneció a la especie Homo heidelbergensis, cuyo origen se sitúa hace unos 600.000 años y que ocupó el espacio biológico intermedio entre Homo antecesor y las dos especies que aparecieron más tarde, Homo neandertalensis y Homo sapiens. Su capacidad craneana es de 1100 centímetros cúbicos lo que, como bien dice Juan Luis Arsuaga, “es un valor bajo en comparación con los humanos actuales” 4 . Pero este reputado investigador, que ha dedicado muchos años a indagar en los vestigios humanos del yacimiento de Atapuerca, recalca que “en la colección de la Sima de los Huesos, sin embargo, hay un cráneo de casi 1400 centímetros cúbicos, que es más o menos el promedio de nuestra especie” 5 . No obstante, como él mismo subraya, “si se tiene en cuenta que los humanos de la Sima de los Huesos pesaban bastante más que las personas actuales, el tamaño relativo del cerebro quedaría claramente por debajo del nuestro en los cráneos más grandes de la Sima de los Huesos, y muy por debajo en los cráneos más pequeños como el número 5” 6 . Otra cuestión sobre la que se sigue especulando mucho en la actualidad y que puede ayudarnos a pensar la confrontación permanente entre grupos de humanos que luchaban por su supervivencia colectiva, es la del encuentro entre sapiens y neandertales. Hoy sabemos que la separación entre ellos no fue tan tajante como se había supuesto. En efecto, al contrario de lo que se creía, ha quedado demostrado que existió un trasvase genético entre ambas especies. En ese sentido, estudios genéticos recientes permiten concluir que con mayor frecuencia fueron sapiens masculinos y mujeres neandertales los que tuvieron hijos en común. Esto podría explicarse de diferentes modos, que podríamos agrupar en dos grandes opciones. En primer lugar, las relaciones sexuales forzadas de las que pudieron ser víctimas algunas neandertales por parte de los sapiens. En segundo término, la relación sexual voluntaria, en el contexto de alguna forma de seducción en la que no podríamos aseverar si ellas o ellos pudieron llevar la iniciativa. No obstante, al pensar en estas cuestiones – y, sobre todo, al leer mucho de lo que sobre ellas se ha escritonos damos cuenta de lo fácil que resulta construir una imagen que ridiculiza a nuestros ancestros, como si hubieran sido seres incapaces de desarrollar emociones y pensamientos análogos a los nuestros. Así pues, si nos sorprendemos cuando profundizamos en el conocimiento de los hábitos individuales y colectivos de 4 ARSUAGA, J. L., La saga humana. Una larga historia, Madrid, EDAF, 2006, p. 102. 5 Ibídem. 6 Ibídem. IUS ET SCIENTIA (ISSN 244-8478) 2019, Vol. 5, nº 2, pp. 190-205.RAÍCES DEL ALTRUISMO: LA ÉTICA DE MIGUELÓN. Domingo Fernández Agís. [email protected] Universidad de la Laguna Recibido: 17/09/2019. Aceptado: 10/10/2019 DOI: http://doi.org/10.12795/IESTSCIENTIA.2019.i02.08 194 los simios, por qué no admitir que, para lo bueno y para lo malo, nuestros antecesores prehistóricos tenían mucho en común con nosotros 7 . En cualquier caso, en base a los indicios de los que disponemos, es posible efectuar reconstrucciones comportamentales que generan desasosiego. Por ejemplo, resulta impactante tener que pensar que la postura más habitual de Homo sapiens para la realización del coito podría tener un horrible origen, pues tal vez esté relacionada con la violación. En efecto, en esa postura, en la que la mujer está boca arriba y el hombre se coloca sobre ella, sería más difícil para ella evitar una relación sexual no deseada. Por lo demás, si la conducta de los simios actuales puede servirnos de inspiración, habría que admitir que entre ellos esa postura sexual es la más infrecuente. No obstante, habría que utilizar con prudencia esta suposición, ya que la mencionada postura se puede observar en el comportamiento sexual de algunos monos como los bonobos, sin que medie violencia alguna en su adopción. En todo caso, responda o no esta hipótesis a lo que sucedió en realidad, lo cierto es que resulta factible que ese tipo de comportamientos, que repugnan profundamente nuestro sentido ético –y, por supuesto, que son objeto de condena en las diversas proyecciones de lo ético en lo jurídico-, se produjeran con relativa frecuencia desde épocas muy anteriores al encuentro entre sapiens y neandertales, que al parecer resultó fatal para estos últimos. La lucha por la supervivencia fue un factor de amplia influencia en la evolución de los homínidos. Por eso resulta muy aventurado especular si Miguelón fue agredido en alguna disputa relacionada con el alimento, el establecimiento o defensa de su estatus social en el grupo, o bien fue atacado en el curso de alguna de esas brutales cacerías humanas, muchas veces con objetivos alimentarios y otras con fines propios de depredación sexual, que nuestros ancestros practicaron durante miles de años. Hoy nadie podría afirmarlo con seguridad pero, en todo caso, a propósito de esto último, habría que recordar lo problemático que resulta proyectar nuestras convicciones éticas a la hora de juzgar hechos que sucedieron tanto tiempo atrás. Por ello hemos de ser cautelosos al especular sobre cuál era la ética en la que basaban su vida Miguelón y sus coetáneos, aunque podemos sospechar que en ese tipo de sociedad la ética tenía un carácter aún más difuso que el que la define, tantas veces a través de la indefinición, en la nuestra 8 . Por ejemplo, para nosotros, lo que hace rechazable desde una perspectiva 7 PINKER, S., Cómo funciona la mente, Barcelona, Destino, 2001, p. 42-3. 8 SILBERBAUER, G., “La ética de las sociedades pequeñas”, en SINGER, P. (Edit.), Compendio de ética, Madrid, Alianza, 2004, p. 44. IUS ET SCIENTIA (ISSN 244-8478) 2019, Vol. 5, nº 2, pp. 190-205.RAÍCES DEL ALTRUISMO: LA ÉTICA DE MIGUELÓN. Domingo Fernández Agís. [email protected] Universidad de la Laguna Recibido: 17/09/2019. Aceptado: 10/10/2019 DOI: http://doi.org/10.12795/IESTSCIENTIA.2019.i02.08 195 ética una relación sexual es la ausencia de libre voluntad por parte de quienes intervienen en ella. La subjetividad moral se pone de manifiesto tanto a través de la afirmación como por medio del rechazo a vincularse con lo que supone un riesgo para la integridad individual. La cultura que se fue desarrollando a partir de la interacción con sus semejantes y con el medio natural, en el que logró predominio Homo antecesor, adquirió progresivamente eficiencia y complejidad. En concreto, “de la complejidad tecnológica nos hablan los instrumentos de los yacimientos (en Atapuerca y muchos otros lugares) de la época de la Sima de los Huesos, que incluyen piezas con mucho diseño” 9 . El desarrollo de una tecnología compleja no ha de relacionarse tanto con el azar que pueda estar detrás de algunos hallazgos felices, sino que debe vincularse a una comprensión cada vez más certera y sofisticada de los elementos que para ellos eran relevantes en el entorno que habitaban. Por lo que respecta a “la complejidad mental, la mejor prueba es el mismo yacimiento de la Sima de los Huesos, que no es otra cosa que una acumulación deliberada de cadáveres. Creemos que unos humanos que ya habían descubierto la muerte llevaron a cabo tal práctica con algún propósito simbólico” 10 . En efecto, el momento en que se empiezan a utilizar rituales en relación con la muerte marca en cierta manera el inicio de la humanización. Estas apreciaciones, groso modo, pueden considerarse como válidas para referirnos al hábitat y modo de vida de Homo heidelbergensis en el entorno de Atapuerca. Por otra parte, tendemos a considerar que los antecesores en la línea de evolución que culmina en el ser humano actual no compartieron tal sensibilidad moral; por el contrario, existen indicios para pensar que practicaban el sexo en un contexto de violencia y opresión. Sin embargo, tampoco disponemos de pruebas definitivas que permitan despejar dudas acerca de esas aseveraciones y nos eviten el riesgo de incurrir en graves errores de interpretación 11 . Como señala Arsuaga, “en todo caso, en la población de la Sima de los Huesos la sociedad debía parecerse mucho a la nuestra, a juzgar por un dato que proporcionan los huesos: el dimorfismo sexual, las diferencias 9 ARSUAGA, J. L., Los aborígenes. La alimentación en la evolución humana, Barcelona: RBA, 2002, p. 113. 10 Ibídem. 11 LÉVI-STRAUSS, C., El pensamiento salvaje, México, FCE, 2005, p. 11 y ss. IUS ET SCIENTIA (ISSN 244-8478) 2019, Vol. 5, nº 2, pp. 190-205.RAÍCES DEL ALTRUISMO: LA ÉTICA DE MIGUELÓN. Domingo Fernández Agís. [email protected] Universidad de la Laguna Recibido: 17/09/2019. Aceptado: 10/10/2019 DOI: http://doi.org/10.12795/IESTSCIENTIA.2019.i02.08 196 entre los dos sexos” 12 . Las diferencias entre machos y hembras no eran tan grandes como las que se dieron entre los australopitecos. Antes bien, eran similares a las que se presentan entre nosotros en la actualidad. Hay que insistir en que reviste una extrema dificultad toda reconstrucción de la cultura de nuestros remotos ancestros, así como de los elementos simbólicos fundamentales en la misma. No obstante, según nos dice asimismo Juan Luis Arsuaga, la estructura del oído es otro elemento que nos permite valorar la complejidad mental de la especie Homo heidelbergensis. Como bien indica Arsuaga, no podemos saber si los humanos de la Sima se entendían por símbolos a través del lenguaje, pero podemos intentar averiguar qué sonidos emitían, y si eran como los nuestros o del tipo de las vocalizaciones de los chimpancés. Una forma de hacerlo es estudiando el oído, que está sintonizado en cada especie con las frecuencias de voz en las que se comunican sus miembros. Como en los fósiles de la Sima la conservación es tan buena que no faltan ni siquiera los huesecillos del oído medio (martillo, yunque y estribo), se ha podido hacer tal trabajo de investigación, y el resultado es que aquellos humanos tan antiguos emitían sonidos como los nuestros 13 . Estas circunstancias nos llevan a pensar en la eficiencia de la comunicación, como soporte básico del trabajo colaborativo, pero sin que ello nos permita olvidarnos de las respuestas agresivas que la competencia por sobrevivir debió motivar a lo largo de los millones de años que ocupó la evolución de los homínidos 14 . Sin embargo, esto último no debe hacernos menoscabar la importancia de la solidaridad entre los integrantes del grupo para lograr la supervivencia de cada uno de sus miembros 15 . Así lo testimonia el cráneo número 14, perteneciente a una muchacha de unos 12 años a la que se ha apodado Benjamina, para que el calor de un nombre agradable sustituya a la fría denominación recibida a partir del número correspondiente al orden en que se produjo el hallazgo de sus restos. 12 ARSUAGA, J. L., La saga humana. Una larga historia, Madrid, EDAF, 2006, p. 104. 13 ARSUAGA, J. L., La saga humana. Una larga historia, Madrid, EDAF, 2006, p. 105. 14 ELIAS, N., Teoría del símbolo. Un ensayo de antropología cultural, Barcelona, Península, 2000, p. 62. 15 ARSUAGA, J. L., El enigma de la esfinge. Las causas, el curso y el propósito de la evolución, Barcelona, Areté, 2001, p. 231 y ss. IUS ET SCIENTIA (ISSN 244-8478) 2019, Vol. 5, nº 2, pp. 190-205.RAÍCES DEL ALTRUISMO: LA ÉTICA DE MIGUELÓN. Domingo Fernández Agís. [email protected] Universidad de la Laguna Recibido: 17/09/2019. Aceptado: 10/10/2019 DOI: http://doi.org/10.12795/IESTSCIENTIA.2019.i02.08 197 Benjamina nació hace unos 530.000 años con un grave problema de salud, pues los huesos de su cráneo se soldaron prematuramente. Padecía, por tanto, la enfermedad que hoy se denomina craneosinostosis, lo que impidió su normal desarrollo y le debió producir grandes limitaciones en su existencia cotidiana, pues padecería dificultades psicomotrices además de una considerable deformación facial. Debido a todo ello, sin la activa atención y cuidado del grupo al que pertenecía no hubiera podido vivir el tiempo que vivió 16 . La constatación de esa solidaridad grupal nos conmueve, pero no olvidemos que, con independencia de la valoración que hagamos de la conducta solidaria, ningún ser humano puede sobrevivir ni desarrollarse sin el apoyo activo de los adultos. Todos sabemos que el desarrollo neuromotriz es muy limitado en los bebés humanos y que esta característica, denominada altricialidad, hace imprescindible el cuidado de los adultos para la supervivencia. “La altricialidad de nuestros hijos añade si cabe aún más problemas a los progenitores y a las poblaciones en general” 17 . Sobreponerse a ellos y ayudar al crecimiento físico y mental de los hijos es una tarea difícil, pero que en términos generales se asume con entrega y generosidad por parte de los progenitores. Si no la hubieran afrontado así nuestros antecesores, nuestra especie tal vez no habría llegado a emerger en la línea evolutiva o, en caso de haber aparecido, no habría podido subsistir 18 . Nada más opuesto a esa generosidad, en la dispensación de atención y cuidados, que considerar a otro humano como alimento. En efecto, un aspecto que es necesario comentar es la práctica del canibalismo, atestiguada de modo fehaciente por las marcas existentes en los restos óseos humanos encontrados en Atapuerca. Precisamente por las marcas que han quedado grabadas en esos restos sabemos que la mayoría de los humanos objeto de tales prácticas canibalísticas eran niños o jóvenes. Ello hace pensar en la realización de expediciones para la caza de humanos de clanes vecinos, con la finalidad de consumir luego su carne. Sabemos además que la carne de las víctimas era consumida cruda, pues no hay indicios de utilización del fuego entre los restos fósiles encontrados. En todo caso, por espeluznantes que nos parezcan, tales prácticas fueron algo en común en la cultura culinaria de Homo heidelbergensis y Homo antecessor. 16 DAGOGNET, F., Georges Canguilhem. Philosophe de la vie, Essone, Institut Synthélabo pour le progrès de la connaissance, 1997, p. 28. 17 BERMÚDEZ DE CASTRO, J. Mª., Op. Cit., p.75. 18 LEICHTER-FLACK, F., Le laboratoire des cas de conscience, Paris, Alma, 2012, p. 128-8. IUS ET SCIENTIA (ISSN 244-8478) 2019, Vol. 5, nº 2, pp. 190-205.RAÍCES DEL ALTRUISMO: LA ÉTICA DE MIGUELÓN. Domingo Fernández Agís. [email protected] Universidad de la Laguna Recibido: 17/09/2019. Aceptado: 10/10/2019 DOI: http://doi.org/10.12795/IESTSCIENTIA.2019.i02.08 198 No se trataría, como se sabe que ha sucedido en otras culturas en las que se ha practicado el canibalismo, de consumir como alimento la carne de los integrantes del grupo que por distintas circunstancias iban falleciendo. Por otra parte, también en el caso de Atapuerca podría pensarse, como suele hacerse habitualmente, que el canibalismo se relacionaba con la búsqueda de sustento en períodos en los que no sería fácil conseguir dar caza a animales de otras especies 19 . Sin embargo, “esta hipótesis fue descartada cuando se tuvo suficiente cantidad de datos sobre el nivel geológico en el que se encontraban los fósiles. Hace entre 800.000 y 900.000 años la sierra de Atapuerca era un verdadero paraíso. La temperatura era más alta que en la actualidad, abundaban el agua y la vegetación y había suficiente caza como para alimentar a cualquier ser humano” 20 . Habría, por tanto, que descartar la explicación de la práctica del canibalismo que resulta más habitual. No obstante, como he mencionado antes, Bermúdez de Castro afirma que, “puesto que el modo en que los cadáveres humanos fueron descuartizados era similar al de los otros animales se llegó a proponer un tipo de ‘canibalismo gastronómico’, en el que los humanos podían ser parte del menú de aquellos humanos” 21 . Sin embargo, la hipótesis que finalmente cobró más fuerza no es la que vincula esas prácticas a factores de extrema necesidad alimentaria. Por el contrario, fue la referida a las luchas de diferentes grupos humanos por la posesión de este territorio, tan rico en recursos alimentarios durante milenios 22 . Desde esta perspectiva, podríamos decir que los representantes de la especie Homo antecessor, al igual que más tarde los de la especie Homo Heidelbergensis como Miguelón, dejando ahora al margen el cuestionamiento desde nuestra perspectiva moral de ciertas prácticas brutales suyas, eran firmes adeptos a lo que muchos siglos más tarde se conceptualizó como pragmatismo utilitarista. A tal efecto, recordemos que Jeremy Bentham consideraba que la naturaleza ha situado a la humanidad bajo el gobierno de dos dueños soberanos: el dolor y el placer. Sólo ellos nos indican lo que debemos hacer y determinan lo que haremos. Por un lado, la medida de lo correcto y lo incorrecto y, por otro lado, la cadena de causas y efectos están atadas a su trono (...) El principio de la utilidad 19 MONTAIGNE, M. DE, Essais. Vol. I. Paris, Garnier Frères, 1962, p. 220 y ss. 20 BERMÚDEZ DE CASTRO, J. Mª., Op. Cit., p.157. 21 Ibídem. 22 BERMÚDEZ DE CASTRO, J. Mª., Op. Cit., p. 158. IUS ET SCIENTIA (ISSN 244-8478) 2019, Vol. 5, nº 2, pp. 190-205.RAÍCES DEL ALTRUISMO: LA ÉTICA DE MIGUELÓN. Domingo Fernández Agís. [email protected] Universidad de la Laguna Recibido: 17/09/2019. Aceptado: 10/10/2019 DOI: http://doi.org/10.12795/IESTSCIENTIA.2019.i02.08 205 Bibliografía ALAIN, Propos sur les pouvoirs, Paris, Gallimard, 1985. ANTÓN, M., El secreto de los fósiles, Madrid, Aguilar, 2007. ARSUAGA, J. L., El enigma de la esfinge. Las causas, el curso y el propósito de la evolución, Barcelona, Areté, 2001. ARSUAGA, J. L., Los aborígenes. La alimentación en la evolución humana, Barcelona: RBA, 2002. ARSUAGA, J. L., La saga humana. Una larga historia, Madrid, EDAF, 2006. ARSUAGA, J. L., Selección inconsciente, Barcelona, ARCADIA, 2009. BENTHAM, J., Introducción a los principios de la moral y la legislación, en BENTHAM, J., Antología de textos, Barcelona, Península, 1991. BERMÚDEZ DE CASTRO, J. Mª., La evolución del talento, Barcelona, Debate, 2010. DAGOGNET, F., Georges Canguilhem. Philosophe de la vie, Essone, Institut Synthélabo pour le progrès de la connaissance, 1997. DERRIDA, J., “Une certaine possibilité imposible de dire l’événement”, en DERRIDA, J. (et alii), Dire l’événement, est-ce possible?, Paris, L’Harmattan, 2001. ELIAS, N., Teoría del símbolo. Un ensayo de antropología cultural, Barcelona, Península, 2000. EVERS, K., Cuando la materia se despierta, Madrid, Katz, 2010. LEICHTER-FLACK, F., Le laboratoire des cas de conscience, Paris, Alma, 2012. LÉVI-STRAUSS, C., Palabra dada, Madrid, Espasa-Calpe, 1986. LÉVI-STRAUSS, C., El pensamiento salvaje, México, FCE, 2005. MONTAIGNE, M. DE, Essais. Vol. I. Paris, Garnier Frères, 1962. NANCY, J. L. – VAN REETH, A., El goce, Madrid, Pasos Perdidos, 2015. PINKER, S., Cómo funciona la mente, Barcelona, Destino, 2001. RAND, A., La virtud del egoísmo, Buenos Aires, Grito Sagrado, 2010. SILBERBAUER, G., “La ética de las sociedades pequeñas”, en SINGER, P. (Edit.), Compendio de ética, Madrid, Alianza, 2004. SMITH, P., Mis mejores canciones, Barcelona, Lumen, 2015. VOLTAIRE, L’Ingénu, Paris, Librio, 1997.