La antropología y los museos
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curiosidades" que empezaron a formarse en los siglos xvi y xvii en Europa. Las colecciones comenzaron siendo de fósiles, especímenes botá nicos y zoológicos, medallas, monedas, etc., y más tarde se añadieron piezas anatómicas y objetos pertenecientes a otras culturas. En la segunda mitad del siglo xix, cuando la ciencia del hombre se extiende y precisa sus objetivos, adquiere al mismo tiempo su equipo museográñco. Entonces se forman los museos exclusivamente etnográfi cos, o los museos de historia natural, que tenían una sección etnográfica (Riviére, 1968, 472). Tampoco es ajena a la formación de dichos museos etnográficos la revolución industrial que en este período se está desa rrollando en Europa, y que al destruir las culturas tradicionales hace aumentar el interés científico por estos estudios (Ibidem). Podemos distinguir tres tipos principales de museos etnográficos. Pri meramente, los dedicados a la etnografía mundial, en los que hay colec ciones de todos los continentes. Este tipo de museo se encuentra en Eu ropa y en América del Norte. Generalmente, tratan de culturas primi tivas vivas o que han desaparecido recientemente. Otro tipo es el dedi cado a la etnografía de un solo continente, país o región. Estos se en cuentran no sólo en los países de nueva creación donde el nacionalismo esta muy acentuado, sino en todos aquellos donde coexisten con los museos de etnografía general. Hay un tercer tipo de museo etnográfico, el museo al aire libre, que generalmente consiste en casas rurales equi padas con todos sus utensilios domésticos, agrícolas, pastorales, etc., se gún sea el tipo de subsistencia económica que se da en la región. Estos museos están dedicados más especialmente a una comarca y se encuen tran muy extendidos por toda Europa, siendo muy raros en el resto del mundo. En muchos museos de etnografía mundial, generalmente hay seccio nes dedicadas a la antropología física y a la prehistoria con la fi nalidad de explicar la evolución humana. Podemos ofrecer, como ejemplo, el Mu seo del Hombre de París, cuyas primeras vitrinas muestran una serie de cráneos de primates, cráneos humanos y utensilios de piedra, empezando por el paleolítico, con unos paneles donde se representa el proceso evo lutivo. Al hacer un poco de historia sobre los museos españoles de etnogra fía, tenemos que hacer también_referencia a la historia de la etnología en España. La inmensa mayoría de los museos españoles están dedicados a a arqueología. Hasta en el museo más pequeño que podemos encontrar en un pueblo, sus colecciones principales constan de piezas de arqueologia oc9l. En cambio, son muy pocos los museos que tengan una sección local. Esto está en relación con la importancia que se dio a nuestro país en los primeros años de este siglo, en gran Drehi<?fnril ^ ^®^ida a España de Obermaier para estudiar nuestra "la IneerA^A- ^ señala Esteva (1969 a, 16) al comentar la e cátedras ajenas al quehacer etnográfico asignándose 340 — la representación de la Etnología". Naturalmente, estas cátedras a que hace referencia Esteva s- España Ya en el Frank^^^^^ prehistóricos, Uegando a ocupar, se dio a los estudios dentro del nivel internación ' etnología y la etnografía. Probargo, se olvidaron comp e a j^^seo etnográfico, en el que debía pone Frankowski la creac pueblos de España. Y, unido a este, reunirse la cultura maten Propone también que el museo un centro de relación con los museos etnográficos regio- V el centro esten en estreciid nales, que a-— españoles que tienen algo que Voy a dar la «If tres tipos, ver con la etnografía y 1 „„nlciDales o locales, que tienen una 1 Los museos provincia es. tnografia regional o local, y son: sección dedicada ga««^ataeide a la e iJguardia" (Alava); Mi^®» Ar; secciuii cociedad "Amigos ae s „ . Museo Regional El Museo da ^f^°fMuseo Arqueológico d® ^^^'Museo Provincial queologico d Tv/ruseo de Bellas Artes d ^ íPa«;tellón) • Museo de Arta Municipal de Burri^ de Cáceres; ^use (Castellón), que de Ciencias Naturales Arqueológico ^J RipoU ción de antropología ^¿jvo-Museo Folklórico , ^ g ijei. Alcázar de San Juan. mseo (Gerona); Casa d ^ Museo de los Caminos Antequera (Málamo de San Sebasfan; Museo Museo Municipal Municipal de^%t Sierra de Santa Cruz de Te- <" <"—>• - síu"rv£%; g-is s'csss a la etnografía lu'^^g^j^oiógico de Carro y la Labranza de (Mallorca); ^u^eo arqueológica: Mu p^geria (Trigo y «da ción). con ""%=^ión); Museo dM comarcal de Solsona ^ Tomelloso (en ¿rida); Musf Etnogr rural) de -jclpal E'"" '"valles de Campeo, en Conduela ( arida); Museo Mu^c P ^°^ItórÍ Natural de Santa Cruz de la ,grilla; Museo ^ y de H«tOT (Camwgo. Santa^ lencia); Museo Etn g,^^_^ gg ^^TSartin Muñoz de Ms Posads^ (S^ Palma: Museo Espinosa d^aM^^„ ^ <,g ciencias Naturales de grcUl^'eríorniacjón, ^ ^useo ^ costumbres Popu- "T ri"" a. a »»1Ó. lares celebrado en 1972. . .n, y Colecciones de tsp ;¡robtenidos de Museo. _ 3^^
de Bellas Artes ha sido la creación de Museos de Artes y Costumbres Populares; consecuencia de ella son los siguierítes: Museo de Artes y Cos tumbres Populares (de Aracena) para recoger y exponer el patrimonio cultural de la Sierra de Huelva (depende del Museo Provincial de Huelva) * Museo de Artes y Costumbres Populares de Piedrafita de El Cebrero (Uiso) dedicado a la etnografía de la montaña de Galicia; Museo Etno- \nfs\po de Navarra, en Pamplona (en formación) dedicado a las artes y i„rv,hrpc: de la región; Museo de Artes y Costumbres Populares de Riípd^a (Orense), en formación, dedicado a la etnografía del Valle de Ga- 1 vf/ Psoecialmente la comarca del Ribeiro; el Museo de Artes y Costum- 1 Ponulares de Combarro (Pontevedra), en formación, dedicado a la etnografía de la costa gallega, y el Museo de Artes y Costumbres Popu- ^ estos museos y secciones etnográficas representan un tanto SSto muy pequeño entre todos los museos, colecciones, institutos, etc. eSnTdemás el Museo de Africa, dedicado a la etnograantiguas colonias españolas en este continente 2, y el Museo fía de las importantes colecciones de etnografía amede América, ^ colección de Arte Popular, también de Américana y» ^ rica. deiado aparte, para considerar con más detalle, los tres museos -Resane pueden ser más significativos por sus fondos. El primero españoles q "Español; su importancia radica en que es el único dedi es el j. la cultura material de todos los pueblos de España aun cado a j colección está dedicada al traje regional, ya mm que su P"!Lb?ó a Exposición del Traje (1924-25), y origen ^ión el Museo del Traje Regional e Histórico el ^:íVncaíTla colección de Arte Popular de ,a Escuela"de'Lt¿:: superiores de Magisterio, ^e creado por decreto en el año 1934 y se inauguró en 1940, pero en 1944 se cerro de nuevo para la reforma de sus colecciones y consolidación del edificio, y no se ha vuelto a abrir hasta fi nales del año 1971^. A pesar de haber estado durante tantos años cerrado, sus fondos han sido clasificados y catalogados, publicándose los catálogos de algunas de sus colecciones con un estudio previo. El museo se ha abierto recien temente y puede desempeñar un importante papel en el estudio de la etnografía española, dando facilidades a los estudiantes para examinar sus colecciones y consultar su biblioteca, que tiene unos buenos fondos sobre España. También debía preparar trabajos de campo para recoger el material etnográfico de los pueblos españoles, que están sufriendo 2, Este museo ha ingresado como depósito en el Museo Nacional de Etnología a ñnales del año 1973. _ 3. En el verano de 1973 se cerró de nuevo porque el edificio se iba a utilizar ampliación del palacio del Consejo Nacional del Movimiento. Posteriormente, en 197í, se han trasladado sus colecciones al antiguo Hospital de San C£U*los, donde tendrá su sede cuando finalicen las obras de reforma e instalación. 342 — un gran cambio y, a causa de éste, la desaparición de su cultura tradi cional. Otro de los museos importantes es el Museo Etnológico de Barcelona. La base de éste fueron los Pabellones del Pueblo Español que se cons truyeron para la Exposición Internacional del año 1929, siendo inaugu rado en el año 1942. Está organizado en dos secciones separadas, una dedicada a la etnografía mundial y otra a España. Estaban en edificios diferentes, pero en fecha muy próxima va a ser inaugurado un nuevo edificio, donde estarán reunidas dichas secciones. Asi sus instalaciones museográficas serán las adecuadas para el desempeño de su labor docente. La enorme ventaja de que goza este museo está no tanto en sus fondos iniciales como en el incremento constante que experimenta, gra cias a las expediciones de campo que todos los años se organizan para la recogida de material etnográfico a diferentes países del mimdo. De esta forma sus colecciones están estudiadas in situ, por lo que pue en ofrecer muchos más datos sobre su origen, función, individuos que o utilizan, etc. Por último nos referiremos al Museo Nacional de Etnología. Su im portancia radica en sus fondos, bastante ricos para algunos grupos, ^ su biblioteca, que es una de las primeras españolas dedicadas a a - tropología, principalmente por las colecciones casi completas de revis as especializadas. Riviére (1968, 477) le cita entre los museos mas iinportantes del mundo en etnografía mundial, a pesar de que sus ins aciones museográficas son totalmente inadecuadas. En 1875, el Dr. Velasco inaugura, en el edificio actual que fue cons truido por él, lo que se llamó Museo Antropológico; pero, por a i r mación y fotografías que han quedado en el museo, podemos ecir q^ era más bien un "gabinete de cuariosidades" de los siglos xvi y , aunque a mayor escala, por la heterogeneidad de sus colecciones, a la fósiles, especímenes de fauna y fl ora, momias egipcias, cráneos ^ o o tipo de monstruosidades y deformaciones metidas en frascos e ° * Había también colecciones de carácter etnográfico, de as servan algunos objetos en el actual museo. Todo es a a api armarios en el salón central. Pero, fundamentalmen e, era ^ anatómico, donde el Dr. Velasco impartía sus clases de esta maten . A su muerte, en 1882, pasó a ser propiedad del Estado y ?n crea el Museo Antropológico con parte de las colecciones y parte de las del Museo de Historia Natural. Más tarde entraron a í J" mar parte del museo algunas de las colecciones de la Exposición de Filipinas que se celebró en el año 1887. Por orden ministerial del ano 1940 se le cambia el nombre y se le da el de Museo Etnológico, y a par tir del año 1941 pasa a pertenecer al Consejo Superior de Investigaciones Científicas hasta el año 1962; en esta fecha empieza a depender de la Dirección General de Bellas Artes. Durante unos años estuvo cerrado el museo. ^ ^ a x En el año 1865 se creó por el Dr. Velasco la Sociedad Antropo- — 343
lógica Española, que estuvo radicada en el museo, desapareciendo unos años más tarde. En 1921 se funda de nuevo otra sociedad, la llamada Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria, que tam bién tuvo su sede en él hasta el año 1941. En la actualidad está práctica mente olvidada. Cuando se unió al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, también fimcionó en el museo el Instituto "Fray Bernardino de Sahagún" de Etnología y Antropología, separándose en el año 1951. Hoy día, prác ticamente, ha desaparecido. En el año 1965 se crearon el Centro Iberoamericano de Antropología V la Escuela de Estudios Antropológicos, dependiendo del Instituto de Cultura Hispánica, que asimismo desarrollaron sus actividades en el edi fi cio del museo hasta el año 1968. Durante estas tres etapas en las que el museo tuvo agregadas estas i-i/iades científicas se celebraron conferencias, sesiones y se publicaron ^ Artas V Memorias de la Sociedad Española de Antropología, Etnograna V Prehistoria y los Trabajos del Instituto Fray Bernardino de ^®''®¿a^situación actual de sus instalaciones de cara al público es depri mente. En cuanto al régimen interior, está experimentando una transfor mación beneficiosa, gracias a los trabajos que se realizan, especialmente en la clasificación de las colecciones que están expuestas, que hasta aho ra no se había hecho y actualmente está completa. Los fondos de la biblioteca están catalogados, lo que supone una gran ayuda para los investigadores. Se tiene que luchar, no sólo en este Museo, sino en casi todos los demás, con la falta de medios económicos. Podría ser —de hecho se está trabajando para que así sea— un centro importante de in vestigación y de enseñanza, donde se puedan estudiar sus colecciones y consultar los fondos bibliográficos. Además de organizar conferencias, ciclos de cine etnográfico y trabajos de campo para la recogida de mate rial con un estudio sistemático de las formas de cultura originarias. Hoy día la museografía antropológica está bastante desprestigiada, ya que hasta ahora no era un medio efectivo para transmitir lecciones de Antropología. Goldstein (1969, 251) señala dos razones principales, una de ellas es que a pesar de que las exposiciones sobre el hombre y sus trabajos sean vivas e imaginativas, y proporcionen mucha informa ción, generalmente son poco apropiadas para las situaciones o problemas de la vida diaria, tienden a dar más importáncia a las diferencias que a las semejanzas fundamentales y a ignorar el hecho esencial de la varia ción dentro de algún grupo y a la superposición de rasgos dentro de los grupos. La otra razón que da Goldstein (ihid.) es que resulta muy fatigoso y cansado ver todas las exposiciones de un museo, aunque sea en una sala y de una sola vez y, por otra parte, con una visita ordinaria sólo se puede adquirir un conocimiento muy superficial. A los museos (aunque potencialmente pueden contribuir a la educa- 344 ción del público en general, y esto es lo que se va buscando por todas aquellas personas que trabajan en este campo) se les ha dado, hasta hace poco, un enfoque erróneo en el planteamiento de sus exposiciones. Se han acumulado objetos sobre culturas extrañas al visitante, que le dan nociones superficiales acerca de ellas, pero no le ofrecen un conoci miento profundo sobre los conceptos básicos de las ciencias del hombre, y difícilmente pueden darle algima impresión del pensamiento y con ducta de la comunidad a la que pertenece. Por estas razones nunca podra llegar a cumplir una de sus funciones principales: la docente. Ahora bien, en muchos museos del mimdo se ha iniciado un cambio importante en la manera de presentar los materiales. Se intenta llegar mejor al públi.co, buscando, como ya apuntamos anteriormente, "ima impresión más significante y duradera sobre el pensamiento y conducta de su comunidad" (Bohhegyi, op. cit., 368), umdo a un mayor Ínteres por conseguir la comodidad del visitante. Se debe buscar la exhibición de objetos-concepto, a través de la cual, como señala Borhegyi (ibid.), hay que condensar teorías, enfatizar con ceptos importantes, intentar transmitir las ideas antropológicas comimes. Así, en el Public Museum of Milwaukee se ha ensayado un tipo de e^ibición en el que se nos presentan conceptos básicos como son la familia, la evolución, la aciüturación, la invención, el área cultural, etc., por medio de objetos de culturas diversas con una leyenda adecuada para su per fecta comprensión. . . Los medios audiovisuales son de gran importancia para la enseñanza en los museos, por esta razón, deben programarse sesiones e m e im gráfico; pero, como indica Goldstein (op. cit., 252), estas P® ^ de recoger amplios aspectos de la cultura y la vida, el alimen o, a familia, la raza, el sexo y el matrimonio. También con el fi lm tenderemos a la explicación de conceptos básicos en la Antropología y no a a pro yección de los aspectos culturales en un solo grupo. Si el museo, teóricamente, es una pieza básica en la docencia, toda vía tiene que tener un papel más significante en la 5^^ el profesional que trabaja en él debe, como dice Esteva ( "proporcionar a sus colegas aquellos análisis que pue en ' especialmente a través del estudio de la cultura maten , a hasta resolver cuestiones de otra índole, como son las reía ivas a .. .. y adaptaciones de los artefactos, pero también sus orígenes y su distri bución histórica". . ai v, El museo tenderá a realizarse como museo-laboratorio. Al el deoen estar unidas instituciones dedicadas a la eseñanza e investigación de la Antropología, a fin de preparar conjimtamente programas de investiga ción, publicaciones, etc. Asimismo los museos acogerán estudiantes en período de prácticas, que así irán tomando contacto con los objetos de cultura material y de esta forma se irán iniciando en la experieimia sobre el terreno. Podemos poner como ejemplo el Museo del Hombre de París, en el que además de varias sociedades científicas, como es la — 345
de Oceanistas o Americanistas, se encuentra el Instituto de Etnología de la Universidad de París. Lévi-Strauss (1968, 341-2) dice que, al haber una multiplicación de contactos entre culturas, se produce una homogeneización de la cultura material, que muchas veces para las sociedades primitivas significa la extinción. Los museos deben prestar atención a este proceso. Su misión de conservar objetos puede prolongarse, pero no renovarse y desarrollar se Si cada vez resulta más didfícil recoger objetos de cultura material, en cambio es más fácil estudiar, de una manera sistemática, lenguas, creencias, actitudes y personalidades. Esto es bastante asequible en las grandes capitales donde hay gran cantidad de individuos de culturas pe riféricas, no integrados o mal integrados, que tienen mucho que ofrecer a los investigadores. También éstos pueden ayudarles, a su vez, a solu cionar sus problemas de desarraigo, aislamiento, incomprensión, etc. Asimismo, puede hacerse este tipo de investigación en los museos la Doblación emigrante de las zonas rurales hacia las capitales, ge- Imente de economía industrial, ya que, por una parte, sufren fuertes ^^rfíiT^te«= en su adaptación a la nueva vida, y, por otra, pueden dar / acTón acerca del medio rural del que proceden. ^ tIs consecuencias que se pueden extraer de este breve análisis, prin cipalmente con referencia a España, son las siguientes: 1 La creación de más museos regionales de Etnografía, lo que ya Ar.„c:o hace unos años, para la recogida no sólo de la cultura ma se propuso cultura espiritual de nuestros pueblos que están terial, sino ta ^ el desarrollo, principalmente industrial en °ción que están sufriendo las zonas rurales. Estos museos y por la em g personal especializado, que no quede reducido sólo deben tener^^ exposiciones y catálogos, sino que sepa utilizar los a la gxponer ideas y conceptos básicos de la Antropología, objetos P®""® de trabajos de campo no sólo para la recogida . .1 etnográfico, sino también para estudiar el proceso de camdel ñ produciendo. En este sentido se puede estudiar y recoger bio que se y material tradicional y las que están surgiendo a la transformación. causa de la atención por parte del Departamento correspondiente 3- ,"mL™o del Pueblo Español y el Museo Nacional de Etnología hacia el lleguen a ser esos centros modelos que reúnan en ^ fíncanos a%ue hemos aludido anteriormente: de enseñan." todas las monográficos, proyección de películas de car5«+ (conferencias, investigación, de formación de np ®*"eSáuzado en muséología etnográfica, laboratorio, etc. Unido todo'est^ f C pSecta exposición de los fondos, daría como resultado un «e^o ^ nara Que el público en general pudiera conocer qué ec: ^ ? mente ^la Antropología y no al estudio de la forma física hombre, como ha venido sucediendo hasta ahora en España, en los ambientes no especializados. 346 — BIBLIOGRAFIA Borhegyi, S. F. . „ 1969 A new role for Anthropology in the Natural History Museum. Current Anthropology, vol. 10, 4, 368-370. Chicago. Esteva, Claudio j , t r» 1969a La Etnología española y sus problemas. Actas del i congreso Nacional de Artes y Costumbres Populares. 1-40. Zaragoza. 1969b El etnólogo como conservador de museo. Pirenae, vol. V, 159- 184. Barcelona. Frankowski, E. ^ 1920 Las necesidades más urgentes de las ciencias ® . España. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Na ral, tomo XX, 117-122. Madrid. Goldstein, M. S. . • ^ nn- 1968 Anthropological research, action, and education in " tions: with special reference to the U.S.A. Current An P logy, vol. 9, núm. 4, 247- 269. Chicago. Lévi-Strauss, Claude 1968 Antropología estructural. Eudeba. Buenos Aires. ^TgTs^' Mu^ées et autres collections publiques nologie Genérale, 472-493. Encyclopedie de la Pleiade. E Gallimard. Paris. ^^l?72^^M«s¿Ty^ de España. Dirección General de Bellas Artes. Madrid. — 347