Estudio histórico de la moneda antigua española desde su origen hasta el imperio romano
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ESTUDIO HISTORICO' DE LA MONEDA ANTIGUA ESPAÑOLA j O DESDE SCT ORIGEN HASTA EL IMPERIO ROMANO, j^ POR p. /ACOBO pOBEE DE pANGRÓNIZ. MADRID! TALLERES. DE IMPRESION YREPRODUCCION. ZARAGOZANO YJAYME. Desengaño, 29; Afligidos, 4. 187S. -
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í c í’S/¿ ESTUDIO HISTÓRICO DE LA HOJUDA ANTIGUA ESPAÑOLA DESDE SU ORIGEN HASTA EL IMPERIO ROMANO, POR Á. p. jlACOBO pOBEL DE pANGRÓNIZ, r^oAecAr/?a^^N ,UNIVERSITARIA. | VSEVILLA ^ MADRID! TALLERES DE IMPRESION YREPRODUCCION* ZARAGOZANO YJAYME. Desengaño ,29 ;Afligidos ,4. LZtZKfr*52. 1878.
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AL INSIGNE MAESTRO EN NOMISMATICA D. ANTONIO DELGADO, SU DISCÍPULO YAMIGO, jíACOBO jZoBEL DE jZ ANGRÓNIZ,
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ADVERTENCIA PRELIMINAR. El objeto de este Estudio es presentar en conjunto toda la moneda acuñada en España en los cuatro siglos que precedieron al Cristianismo ,y,desechando el sistema empírico con que hasta hoy ha sido tratada, poner de manifiesto su relación íntima con la historia de nuestra patria. Este trabajo fué escrito hace quince años, en 1863. Viviendo desde entonces bajo un sol abrasador, ylejos de todo movimiento literario y
—6— científico, di de mano ámi tarea; mas el empeño de un celoso amigo me fuerza ásacar áluz los enmohecidos papeles. Entretanto han producido las prensas trabajos notables, hijos de concienzudos estudios en tan difícil como escabrosa materia; han salido de la tierra monedas ántes desconocidas, aclarando dudas unas veces, otras oscureciendo cuestiones al parecer resueltas ,presentando, en fin, interesantes problemas al ingenio yá la erudición. Entrar en apreciaciones detalladas de un nuevo material tan extenso hubiera sido rehacer por completo la Memoria que escribí, y que ahora doy ála estampa; hubiera exigido un trabajo enteramente diverso, cimentado en estudios más hondos ydetenidos que los que convinieron ámi primer propósito. He determinado, pues, conservar mi obra todo lo posible en su prístino estado, modificándola únicamente en aquellos puntos donde las publicaciones ylos descubrimientos posteriores hayan introducido modificaciones esenciales respecto de los hechos ódélas ideas en
el trabajo original. Pertenecen áestos nuevos (latos los que sobre los hallazgos de Cartellá, San Llop, Pont de Molins yLas Ansias ha publicado el Sr. D. Celestino Pujol en el tercer tomo del Memorial Numismático ylos que después sobre los mismos, el de Cheste y otros he logrado averiguar; áaquellas la obra de Heiss: Description genérale des monnaies antigües de VEspagne,París 1870, yla de Delgado: Nuevo método de clasificación de las medallas autónomas de España, Sevilla, 1876 á1878, yartículos notables publicados en la Revista citada yoirás extranjeras. No es, pues, el presente ni un trabajo nuevo ni un trabajo antiguo; podrá ser una obra imperfecta que contendrá al menos todos los dalos necesarios para el conocimiento de la cuestión en la actualidad. He juzgado conveniente dividir este estudio en cinco partes: En la primera trato de la emisión monetal de las antiguas colonizaciones focéas de
I. MONEDAS ACUÑADAS POR EL SISTEMA FOCEO YEL PÚNICO-SfCULO. Uno de los sistemas monetarios más generalmente empleados entre los pueblos de la antigüedad es el denominado «babilónico de plata.» Según anteriores investigaciones (1) se halla basado este sistema en la 3000aparte del antiguo talento de Babilonia, representada por una moneda de plata de algo más de 11gramos de peso. Dicha moneda fué dividida en tres partes iguales, yla pieza de plata resultante de la división, de unos 3.9 á3.7 gr., fué considerada por la mayoría de los pueblos como unidad monetaria, llamada dracma; esta aparece luego acompañada de piezas dobles (didracmas) (1) Mommsen, GeseMchte des roem. Muenzwesens.— Berlín 1860.—Traducido al france's por el Duque de Blacas en cuatro tomos Sistema monetal foeéo. Su origen asiático.
—16 — de 7Va» ymás tarde de cuádruples (tetradracmas) ^de unos 14 á15 gramos ,presentándose aemas .moneditas pequeñas producidas por la subdivisión de la dracma. Sen!“aciM\, Este sistema >originario del Asia Menor, íue en muy remota edad llevado álas regiones occidentales del mar Mediterráneo, yallí extendido por las colonizaciones griegas que fueron ápoblar muchas de aquellas costas. Distinguióse en particular la ciudad de Hyele (más tarde llamada Velia), colonia focéa, situada en la Lucania, que acuñó por este sistema antiquísimas dracmas de 3.93 á3.66 gr., y moneditas menudas de 0.80 á0.50 gr. ,ambas especies sin epígrafe alguno. Siguieron, muy luego, su ejemplo otras importantes ciudades de la baja Italia: Poseidonia, Kyme, Neápolis, Phistelia, Allifae, Uria, yemitieron didracmas de 7.70 ymoneda menuda de 0.83 á0.40 gramos. Además de Hyele solo acuñó la dracma Poseidonia. Más tarde la misma emisión fue continuada con asiduidad en aquellas ciudades que ,óno fueron destruidas como Poseidonia , Kyme yAllifae, óno cambiaron de sistema monetal como Hyele, agregándoseles algunas otras villas situadas en su mayor parte en la Campania, algunas en la Apulia yen el Lacio, yson: Oápua, Ñola, Nuceria, Teanum, Cales, Suessa, Arpi, Teate, Canusium, Rubi, Cselium, Alba, Signia. Todas las zecas campanianas
—17 — acuñaron casi exclusivamente el didracma, siendo Neápolis la única que emitió la serie entera del sistema, esto es, una pieza grande de unos . 1%&r'’ su mitad ,su cuarto, su octavo y su dieziseisavo ,ósea en términos áticos: didracma, dracma, triobolo, trihemiobolio vtritemorio, Ln la Apulia yen el Lacio se dio la preferencia ála moneda menuda, siendo digno de observar que ésta, en lugar de constar de cuartos, octavos ydieziseisavos ,son sextos y dozavos, excepción única de este sistema. La tabla sinóptica que sigue yque en clara disposición presenta los pesos reunidos por Mommsen (1), hará más comprensible lo que va expresado. (1) Ibid., p. 154 á166 y252 á258. 2
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—19 — Además de estas ciudades acuñó por el mismo sistema monetal otra villa importante, antigua colonia también de los focéos, Massilia, hoy Marseille. En los primeros tiempos Massilia no acuñó más que plata menuda, ysolo posteriormente fue cuando, áimitación de Neápolis, emitió la serie entera. Sus más antiguas monedas, casi todas anepígrafes, ostentan por un lado la cabeza ya de una foca, ya de un grifo, ya de mujer con larga cabellera ,ya de hombre cubierta con casco, yen contraria, primero el cuadrado incuso ,más tarde un cangrejo, luego al fin la xueda de cuatro rayos, tipo característico que llegó áser de esta ciudad. Según se desprende de la lista que acompaña (1), el peso de estas (I; Primer período:—Cabeza imberbe. — Rev.: Cuadro incuso. 1.23 (París, col. Sauley.) 1.04 (Gerona, col. Pujol; hallada en Pont de Molins 1.02 (Ibid.) 1.01 (Lagoy, Reviie Numisma, 1816, p. 87.) 0.98 (Lagoy, Revue Numism., 1857, p. 383.) 0.93 (Gerona, col. Pujol; hallada en Pont de Molins.) 0.75 (La Saussaye, Numism. Narb., n.°4.) 0.58 (Ibid., n.° 5.) 0.42 (Lagoy, Revue Numism., 1857, p. 384.) Cabeza galeada. — Rev.: Cuadro incuso. 0.93 (Gerona, col. Pujol: hallada en Pont de Molins 1 0.92 (Ibid.) '' Cabeza de grifo. — Rev.: Cabeza de león en cuadro incuso. 0.75 (La Saussaye, Ibid., n.° 3.) Cabeza imberbe ógaleada. — Rev.: Cangrejo, áveces t'd En la Galla: Massilia. Primer período
moneditas del primer período, apartando dos, evidentemente sobradas, fluctúa entre gr. 1.04 1.15 (Gerona, col. Pujol; hallada en Pont de Molins ) 1.02 (Ibid.) 0.98 (Ibid.) 0.87 (Dos ejemplares hallados en la provincia de Tarragona.) 0.85 (La Sanssaye, Ibid., n.° 10.) 0.83 (París, col. Saulcy.) 0. 75 (La Saussaye, Ibid.. n.°9.) 0.65 (Ibid., n.° 6.) 0.52 (Ibid., n.° 8.) 0.50 (Gerona, col. Pujol; hallada en Pont de Molins.) 0.48 (La Saussaye, Ibid., n.° 7.) Cabeza imberbe. — Rev.: Rueda. 0.69 (París, col. Saulcy.) Cabeza imberbe con casco. Rev.: Rueda. 0.98 (Gerona, col. Pujol; hallada en Pont de Molins.) 0.96 (Ibid.) 0.92 (Hallada en la provincia de Tarragona.) 0.90 (La Saussaye, Ibid., n.° 11 á13; tres ejemplares.) 0.87 (Antes Madrid, col. Zobel; hallada en Morella.) 0.86 (Madrid, col. Cerrera; hallada en Pont de Molins.) 0.85 (París, col. Saulcy.) 0.82 (Ibid.) 0.76 (Hallada en la provincia de Tarragona.) 0.75 (Ibid.) 0.70 (La Saussaye, Ibid., n.° 14; otro ejemplar hallado en la provincia de Tarragona.) 0.65 (Antes Madrid, col. Zobel; hallada en Morella, incompleta.) 0.47 (La Saussaye, Ibid., n.° 16.) 0.37 (Ibid., n.° 15.) Pieza mitad.—Cabeza de foca.—Rev.: Cuadro incuso. 0.58 (La Saussaye.—Ibid., n.°3.) 0.53 (Lagoy, Revue Numísm., 1846, p. 87.) Cabeza imberbe. — Rev.: Poca. 0.32 (Lagoy, Revue Numism. ,1857, p. 333.)
—21 — y0.32, sosteniéndose generalmente entre 0.90 y0.70, yarrojando un término medio de 0.80 gramos. —Acompáñanlas mitades de un peso medio de 0.48 gr. Luego, en el segundo período (1) ,sigue segundo período. Massilia acuñando estas moneditas con la rueda de cuatro rayos en el reverso, pero sustituyéndolos anteriores tipos del anverso con una cabe- (1) Segundo periodo:—Cabeza de adolescente, ála derecha.—iüer.: Rueda, entre los rayos algunas veces M óMA:en el anverso algunas veces una breve leyenda. 0.90 (París, col. Saulcy; además tres ejemplares bailados en la provincia de Tarragona.) 0.89 (Antes Madrid, col. Zobel; bailada en Morella; otro ejemplar bailado en la provincia de Tarragona.) 0.87 (Hallado en la provincia de Tarragona.) 0.85 (La Saussaye, Numism. Narb., n.° 22; además dos ejemplares en la col. Saulcy yotro hallado en la provincia de Tarragona.) 0.84 (París, col. Saulcy; dos ejemplares yotro hallado en la provincia de Tarragona.) 0.83 (Ibid.) 0.82 (Ibid.) 0.81 (Antes Madrid, col. Zobel; hallada en Morella.) 0.80 (Lagov, Revue Numism., 1857, p. 382; además dos ejemplares hallados en la provincia de Tarragona.) 0.79 (La Saussaye, Ibid.,n.°18, 21, 30; tres ejemplares.) 0.77 (París, col. Saulcy.) 0.76 (Antes Madrid, col. Zobel; hallada en Morella.) 0.75 (París, col. Saulcy.) 0.72 (Ibid.) 0.69 (La Saussaye, Ibid., n.° 19 y20; dos ejemplares.) 0.67 (París, col. Saulcy.) 0.65 (La Saussaye ,Ibid., n.° 23.) Cabeza de adolescente, ála izquierda. — Rev.\ Rueda, entre los rayos MA.
—22 — za desnuda de adolescente, al principio vuelta á la derecha, más tarde ála izquierda. Se observa en estas últimas un pequeño descenso en el peso, ja sea resultado de una emisión algo descuidada, ya sea una verdadera rebaja del pié primitivo. El peso de las piececitas con la cabeza del adolescente, vuelta ála derecha, fluctúa entre gr. 0.90 y0.65, dando un promedio Qe 0.81 ,mientras que veintinueve moneditas con la misma cabeza vuelta ála izquierda, pesadas por La Saussaje, todas, áexcepción de seis, pesaban de gr. 0.70 para abajo, dando un peso medio de 0.57, yjo, al sujetar ála balanza 55 ejemplares de la variedad en cuestión, que conservaba en 1863 en su magnífico gabinete el Sinde Saulcj ,hallé que solo diez excedian del 0.75 (LaSaussaye, Ibid., n.°24, 29: cuatro ejemplares 0.74 (Ibid., n.° 29, 35; dos ejemplares.) 0.70 (Ibid., n.° 43.) 0.69 (Ibid., n.°33.) 0.64 (Ibid., n.° 28.) 0.63 (Ibid., n.° 31 y38; dos ejemplares.) 0.61 (Ibid., n.° 53.) 0.60 (Ibid., n.° 34, 37 y46 ;tres ejemplares.) 0.58 (Ibid., n.° 36.) 0.55 (Ibid., n.° 44.) 0,53 (Ibid., n.° 33 y39; dos ejemplares.) 0.48 (Ibid., n.° 41 y51; dos ejemplares.) 0.43 (Ibid., n.° 52.) 0.42 (Ibid., n.° 48.) 0.40 (Ibid., n.° 45.) 0.37 (Ibid., n.°42.) 0.32 (Ibid., n.° 50.) 0.26 (Ibid., n.o 49.)
—23 — peso de 0.65 gr. ,siendo uno solo el que alcanzaba el de 0.70. Muy luego siguió áeste segundo período otro Tercer período, tercero, en que, como ya dijimos, los massaliotas, áimitación quizás de los neapolitas, pasaron de su antigua acuñación de plata menuda áuna emisión general de todos las especies pertenecientes al sistema empleado en su villa. Según se desprende de la fábrica yde los demás criterios cronológicos, este hecho hubo de efectuarse por el año de 500 de Roma (254 a. J. O.). Además de acuñar bronce en abundancia, emitió Massilia en plata octavas partes del estátero, ó sean trihemióbolios de gr. 0.94 á0.77, (su peso medio 0.84), cuartas partes ótriobolos, de los cuales un ejemplar, único hasta hoy conocido, presenta el peso de gramos 1.74 ydracmas de gramos 3.77 á3.56 (su peso medio 3.70). Finalmente acuñó también la pieza mayor ódidracma, si bien ya no en plata si no en oro. (1) El peso normal de las monedas de Massilia seria el siguiente, aplicado el sistema enunciado (1) Tereer período:—Cabeza de Minerva. — Rev.: MA22A Aguila. 0.94 (Madrid, Museo Arqueológico.) 0.90 (Ibid.) 0.87 (Ibid.) 0.85 (La Saussaye, Numism. Narb., n.°260.) 0.82 (Romé de l’Isle.) 0.80 (La Saussaye, Ibid., n.° 259.) 0.80 (Madrid, Mus. Arqueol.) 0.77 (Ibid.)
—30 — Biblioteca Nacional, antes col. Gaillard. Peso 0.90 gr. •3Variedad con la leyenda ME.—París, Biblioteca Nacional, antes col. Gaillard. Paso 0.92. 4. Cabeza galeada de Palas, ála derecha. - Rev.: Cabra de pié, ála izquierda, encima EW. Fábrica corriente. -Londres, Museo Británico, antes coi. Gaillard. Peso 1.01 gr. o 5. Variedad con la cabeza galeada de Palas, ála izquierda. —Barcelona, col. Vidal Ramón. Peso 0.81 gr. 6. Cabeza galeada de Palas, ála derecha.— Rev.: Cabra parada, ála izquierda, encima E- Fábrica corriente.—París, Biblioteca Nacional, antes col. Gaillard. Peso 0.66 gr. 7. Variedad con la cabeza de Palas, ála izquierda.— Londres, Museo Británico, antes colección Gaillard. Peso i. 05 gr. Grabada en nuestra lám. IV, 2. 8. Cabeza de mujer, ála derecha, detrás delfín.— Rev.: Dos delfines contrapuestos, entre ellos EM. Fábrica buena. —Gerona, col. Pujol y Santo. Peso 0.70 gr. 9. Variedad sin leyenda. —Barcelona, colección. Vidal Ramón. Peso 0.19 gr. —Toroella, colección Boy. Peso desconocido. 10. Cabeza de Arethusa, ála derecha.—Rev.: Pólipo. Fábrica entre bella yarcáica.— París, col. de Saulcy. Peso 0.90 gr. Grabada en nuestra lám. IV, 10.
—allí. Cabeza con cabello suelto, de frente.— Rev.: Máscara de Medusa, de frente. Fábrica bella.— París, Biblioteca Nacional, antes col. Gaiilard. Peso 0.95 gr. Grabada en nuestra lámina IV, 7. 12. Cabeza de toro, de frente. —.fíe».: Dos hojas de }redra unidas. Fábrica buena.—París, Biblioteca Nacional, antes col. Gaillard. Peso 0.32 gr. Grabada en nuestra lám. IV, 3. 13. Cabeza de mujer, ála derecha.—Rev.: Dos hojas de yedra unidas. Fábrica buena.— París, Biblioteca Nacional, antes col. Gaillard. Peso 0.47 gr. Grabada en nuestra lám. IV, 4. 14. Cabeza imberbe laureada, ála izquierda. —Rev.: Tres astrágalos. Fábrica buena.— París, Biblioteca Nacional, antes col. Gaillard. Peso 0.40 gr. Véase nuestra lám. IV, 6. 15. Cabeza de Arethusa, ála izquierda.— Rev.: Toro embistiendo, ála derecha, encima tres anillos. Fábrica bella.— París, Biblioteca Nacional, antes col. Gaillard. Peso 0.58.—Antes Madrid, col. Zobel, hoy perdida. Peso 0.80 gramos.—Barcelona, col. Sisear. Peso 0.52 gr. 16. Cabeza galeada de Palas, ála derecha. —Rev.: Ginete galopando, ála derecha. Fábrica buena. —París, Biblioteca Nacional, antes colección Gaillard. Peso 0.88 gr. —Barcelona, colección Carreras. Peso 0.65 gr.—Barcelona, colección Siscar.Peso 0.70 gr. —Gerona, col. Pujol y Santo. Peso 0.60. gr.
—32 — 17. Cabeza de mujer de frente, ála derecha EM .—Rev.: Ginete, ála derecha. Fábrica corriente.— Barcelona, col. Pedrals. Peso 0.85. 18. Cabeza de mujer, de frente, entre las letras Ey¡A. —Rev.: Ginete, ála izquierda. Fábrica corriente .—Barcelona ,col .Sisear. Peso 0.80 gr. Otro ejemplar 0.59 gr.—Barcelona, colección Pedrals. Peso 0.85 gr. Otro ejemplar 0.78 gr. —Gerona, col. Pujol ySanto. Peso 0.70 gr. 19. Cabeza de mujer, de frente. —Rev.: Ginete, ála derecha. Fábrica buena.—Madrid, Museo Arqueológico. 0.62 gr. —Barcelona, col. Pedrals. Peso 0.78 gr. —Gerona, col. Pujol ySan- to. Peso 0.90 gr. 20. Variedad con el ginete, ála izquierda.— París ,Biblioteca Nacional ,antes col. Gaillard. Peso 1.10 gr. 21. Cabeza de Arethusa, ála izquierda.— Rev.: Ginete, ála derecha. —Gerona, col Pujol ySanto. Peso 0.90 gr. 22. Cabeza de Arethusa, ála derecha, entre las dos letras EytA.-Rev.: Pájaro volando, á la derecha. Fábrica bella.—Madrid, Museo Arqueológico. Peso 0.55 gr. Dos ejemplares. -Pa- rís, col. Heiss. Peso 0.52 gr. 23. Variedad sin epígrafe. —Gerona, colección Pujol ySanto. Peso 0.60 gr. 24. Cabeza de Arethusa, ála derecha, detrás delfín.— Rev.: Pegaso volando, ála derecha, de-
—33 — bajo T. Fábrica bella. -Fue de la col. Gaillard; ignoro su paradero actual. Fstas moneditas, exceptuando las variedades de fábrica arcáica, están en su mayoría muy bien conservadas. Posteriormente, en Mayo de 1868, se descubrió, ámedia legua escasa de Figueras, en el término de Pont de Molins, una olla de barro conteniendo un gran número de monedillas de esta clase, una dracma de Kyme con la leyenda retrógrada HOIAMV», restos recortados de dos tetradracmas arcáicas de Athenas con la leyenda AOE, un fragmento de un estátero deMetaponto de la primera época, otro de una tridi’acma de Ilirio con los jardines de Alcino, de acuñación unilateral, algunas barritas de plata con señales de haber servido de pasta para acuñación yuna cantidad considerable de pedazos del mismo metal, délos cuales un platero fundió hasta 60 onzas. Pertenecian áeste hallazgo, según el Sr. Puj°ly Camps que lo describe en pág. 16 ysiguientes del tercer tomo del Memorial Numismático , yha tenido la bondad de remitirme últimamente improntas ynota del peso de muchas de ellas, las siguientes variedades: 1. Cabeza imberbe diademada, ála izquierda.— Rev.: Cuadro irregular incuso. Fábrica arcáica. Peso 1.02 gr. 2. Cabeza laureada (?), ála derecha. — Rev.: Pólipo ócangrejo dentro de cuadro Hallazgo de Pont de Molins. 3
—34 — rebajado. Fábrica arcaica. Peso 0.93 gramos. 3. Cabeza imberbe, ála derecha. —Rev.: Jarro de dos asas. Fábrica arcáica. Peso 1.02 gr. 4. Cabeza imberbe diademada, ála derecha.—Rev.: Jarro de dos asas. Fábrica arcáica. Peso 0.94 gr. 5. Silueta lisa que parece cabeza humana ó de carnero, ála izquierda.—Rev.: Cabeza de toro, de frente. Fábrica arcáica. Peso 0.76 gr. 6. Cabeza de mujer, de frente, en el campo, ála derecha EM.—Rev.: Ginete marchando, á la derecha. Fábrica descuidada pero arcáica. Peso 0.80 gr. 7. Cabeza de mujer, de frente, entre las letras EyM.—Rev.: Ginete, ála derecha. Fábrica como en la anterior. Peso 0.70 gr. 8. Cabeza de Palas, ála izquierda.—Rev.: Cabra ,ála izquierda ,encima EM. Fábrica tosca. Peso 0.80. gr. 9. Cabeza imberbe galeada (?), ála derecha. —Rev.: Pájaro de pié, ála derecha EM. Fábrica arcáica. Peso 1.00 gr. 10. Máscara ócabeza de león, de frente.— Rev.: Cabeza de carnero, ála derecha. Fábrica arcáica. Peso 0.98 gr. 11.Cabeza galeada de Palas, ála derecha. — Rev.: Mochuelo, de frente, entre dos ramas de olivo ylas letras MyE(?) .Fábrica arcáica. Peso 0.85 gr. 12. Cabeza galeada de Palas, ála derecha.
—35 — —Rev.: Mochuelo, de frente, entre dos ramos de olivo ylas letras EyM. Fábrica arcáica. Peso 0.94 gr. 13. Cabeza con cabellera ybarba larga lácia, ála izquierda.—Rev.: Gallo picoteando, la derecha. Fábrica tosca. Peso 0.91 gr. 14. Anverso igual al que precede.—Rev.: Gallo de pié, ála izquierda. Fábrica tosca. Peso 0.98 gr. 15. Cara ómáscara imberbe, de frente.— Rev.: Caballo galopando, ála derecha, yvolviendo la cabeza. Fábrica muy tosca. Peso 0,83 gr. 16. Cabeza de Arethusa, ála izquierda. — Rev.: Toro sobre una barra, embistiendo, ála derecha; encima ooo. Fábrica muy bella. Peso 0.83 gr. 17. Faz humana, de frente, con la cabellera flotante, quizás de Medusa. —Rev.: Ininteligible. Fábrica arcáica. Peso 0.22 gr. 18. Máscara ócara humana, de frente.-Rev. : Cabeza de lobo (?), ála izquierda. Fábrica arcáica. Peso 0.25 gr. 19. Círculo incuso. —Rev.: Cuadro incuso dividido en cuatro partes. Peso 0.17 gr. 20. Cabeza de carnero (?), ála derecha.— Rev.: Cruz formada por dos líneas de puntitos de relieve dentro de otra cruz incusa, formada por cuatro rombos rebajados. Fábrica arcáica. Peso 0.14 gr. 21. León marchando, ála izquierda.— Rev.:
—35 — Javalí (?) corriendo, ála izquierda. Fábrica arcáica. Peso 0.14 gramos. 22. Monedas massaliotas. —Cabeza imberbe diademada, ála izquierda.—Rev.: Cangrejo. Fábrica arcáica. Peso 1.15 gr. 23. Cabeza imberbe, ála izquierda.—Rev.: Cangrejo. Fábrica arcáica. Peso 1.02 gr. 24. Variedad con la cabeza ála derecha. — Peso 0.50 gr. 25. Cabeza imberbe galeada, ála derecha. — Rev.: Puieda de cuatro rayos. Fábrica arcáica. Peso 0.98 gr. 26. Variedad con la cabeza ála izquierda. Peso 0.96 gr. Estas veintiséis moneditas se hallan en la la colección del Sr. Pujol ySanto, padre del Señor Pujol yCamps, en Gerona. Además posee nueve el Sr. D. Domingo Bassols (a) Mauro, platero deFigueras; de estas llevan tres la cabeza arcáica yla rueda massaliota, las seis restantes son ininteligibles. Otras veintidós moneditas posee el Señor D. Ignacio Aloy, en Figueras: cinco son ininteligibles: de las diez ysiete restantes aprovechables me ha comunicado mi amigo el Sr. Pujol yCamps los siguientes ejemplares. 27. Cabeza imberbe con peinado largo, ála izquierda.— Rev.: Cuadro incuso, irregular. Fábrica arcáica. Peso 1.04 gr. 28. Cabeza galeada de Palas, ála izquier-
—37 — da.—Rev.: Cuadro incuso, irregular. Fábrica arcáica. Peso 0.95 gr. 29. Cabeza galeada de Palas, ála izquierda. —Rev.: Cuadro incuso. Fábrica arcáica. Peso 0.92 gr. 30. Cabeza imberbe diademada ólaureada, ála derecha.—Rev.: Lira (?). Fábrica arcáica. Peso 0.94 gr. 31 .Cabeza de carnero (?) dentro de una elipse rebajada, vuelta ála derecha. —Rev.: Ave (mochuelo ?), vuelta ála derecha. Peso 0.97 gr. 32. Moneda igual al ejemplar descrito bajo el núm. 13. Peso desconocido. 33. Moneda igual al ejemplar descrito bajo el núm. 14. Peso desconocido. 34. Cabeza barbuda (?) ,ála derecha. —Rev. : Tres astrágalos(?). Fábrica arcáica. Peso 0.57 gr. 35. Carcaj {2 .).—Rev.: Cruz formada por dos líneas de puntitos; entre los brazos cuatro glóbulos úobjetos redondos. Fábrica arcáica.— Peso 0.25 gr. 36. Cabeza de animal (?), ála izquierda.— Rev.: Parte posterior de un animal, corriendo. Fábrica arcáica. Peso 0.26. gr. 37. Moneda massaliota. —Cabeza imberbe con tocado arcáico, ála izquierda.—Rev.: Cangrejo. Fábrica arcáica. Peso 0.98 gr. El resto del hallazgo se dispersó entre labriegos yaficionados, yconsistia de óbolos focéos con la rueda de Massilia de fábrica arcáica.
Hallazgo de relia. —38 — Mo~presencia en tanta abundancia de moneas massaliotas demuestra que las moneditas de Emporio, arcáicas, fueron acuñadas para circular indistintamente con aquellas en el comercio focéo de esta costa ,yvienen ácomprobar este hecho otros dos hallazgos de moneditas. El primero se verificó áprincipios del año 1862 en los alrededores de Morella, del cual siete ejemplares vinieron áparar áValencia ápoder de mi amigo el coronel D. Romualdo Nogués, entonces residente en dicha ciudad, quien tuvo la amabilidad de obsequiarme con ellas; desgraciadamente más tarde me han sido sustraidas. Habia entre estas siete moneditas dos de Emporim: 1. Cabeza de mujer, ála derecha, dentro de elipse rebajada ,delante HM3 .-Meo. Cabeza de toro, de frente. Fábrica arcáica. Peso 0.90 gr. Grabada en nuestra lámina 4,fig. 1 . 2. Cabeza imberbe laureada, ála izquierda. —Rev. Tres astrágalos. Fábrica arcáica. Peso 0.47 gr. Grabada en nuestra lámina 4, fig. 6. Monedas massaliotas.-3. Cabeza imberbe galeada con escarapela de rueda, ála derecha. —Rev. : Rueda de cuatro rayos. Fábrica arcáica. Dos ejemplares, de conservación mediana. Su peso 0.87 y0.65 gr. (la última recortada.) 4. Cabeza varonil imberbe, ála derecha.— Rev.: Rueda de cuatro rayos, entre los rayos las letras My A. Fábrica bella. Tres ejemplares, de bella conservación. Su peso 0.89, 0.81 y0.76 gr.
—39 — El segundo tesoro del que acaba de darme Hallazgo de la procuenta el Sr. Pujol yCamps se desenterró, al ™“ade Tarra~ parecer, hace poco, en la provincia de Tarragona; las variedades que procedentes de él pudo examinar este amigo estudioso (1) son las que á continuación describo: 1. Cabeza de Palas con galea laureada, ála derecha. —Rev. : Toro con faz humana, parado, á la derecha, encima EM. Fábrica arcáica. Conservación regular. Peso 1.05 gr. 2. Cabeza galeada de Palas, ála derecha.— Rev.: Cabra de pié, ála izquierda, encima EW. Fábrica entre tosca yarcáica. Conservación mediana. Peso 0.82 gr. 3. Cabeza con cabellera ybarba larga ylácia, ála izquierda., —Rev.: Gallo de pié, ála izquierda. Fábrica tosca. Conservación buena. Peso 0.98 gr. 4. Cabeza laureada de Apolo, de frente.— Rev.: Máscara, de frente, sacando la lengua. Fábrica buena. Conservación bellísima. Peso 0.82 gramos. —Otro ejemplar de conservación buena. —Peso 0.65. 5. Cabeza de mujer, de frente, entre las letras EyM.—Rev.: Ginete galopando, ála izquierda. Fábrica buena. Conservación buena. Peso 0.98 gr. (1) El Sr. Pujol ignora la fecha yel sitio en que se verificó el hallazgo así como el nombre de la persona que hoy lo posee.
—46 — tidas por Pyrrho ypor Hieron. La emisión simultánea óparalela de dos especies de plata, la una de 5gr. óalgo ménos, yla otra de un peso normal de 5.88 gr. ,es un fenómeno bien extraño que Mommsen trata de explicar suponiéndolas una sola especie paulatinamente reducida. (1). Pero esta opinión no puede admitirse, pues unas yotras pertenecen, ájuzgar por su fábrica, áun mismo período en que no pudo haber tiempo suficiente para que en él se produjera una reducción involuntaria tan considerable. Para proponer una explicación de este fenómeno, me veo precisado árecordar algunos hechos relacionados con él. El sistema fundado en la hiparticion del primitivo estátero de plata, de unos lP/2gr. ,empleado desde muy antiguo en el Oriente, vuel- ve áaparecer en las costas occidentales del Mediterráneo con bastante frecuencia. No solo acuñaron sus mitades, de poco ménos de 6gra- mos, las antiquísimas colonias calkídeas, Hornera, Naxos, Zankle, (Messana), Rhegion y Kyme, en tiempos en que Solon aún no había creado el sistema áttico ,que más tarde adoptaron, sino que vemos aparecer en la Etruria, en medio de sus monedas de plata átticas, el mismo estátero de 11.40 á11.125 gr. (2). (1) Geschielite des roem. Muenzwesens, página 219 ysiguientes. (2) Luynes, Nummus de Servius Tullius, pág. 48.
—47 - En tiempos más modernos acuñaron la dracma, pieza mitad, en plata; además de los Brettios, los reyes Pyrrho éHieron II, en oro, el rey Agathocles en Tauromenio ySyracusa, en esta última además de la mitad, el cuarto de 2.95 gramos. Vemos también que en muchas ciudades de la Gran-Grecia yCampania el estátero de unos 8gr. fue, ála manera corintia, dividido en tercios de 2.80 gr. yen sextos de 1.40 gramos, que sin duda correrían como mitades ycuartos de la dracma de algo menos de seis gramos La coetánea bi ytripartición no es un hecho aislado ;la Grecia oriental nos presenta otros ejemplos. Pero es lógico que en tal casólas especies pertenecientes áuna yotra división representaban valores relacionados. En el sistema áttico la pieza de 5.90 gr. representa sin duda ocho óbolos, ósea P/3dracma. En el antiguo babilónico-focéo nueve óbolos, es decir, P/s dracma. Pero los Brettios, ysolo estos, acuña- Mondas de piiií* ron además de las piezas de 5.82, ó sea octóbolos átticos, otra especie de próximamente un óbolo menos de peso, ósea de 5.10 gr. normal, yen su compañía la pieza mitad de 2.55 gr., peso normal áttico.—Las monedas de oro correspondientes áesta plata siguen el sistema áttico, lo mismo que las del rey Pyrrho, bajo cuya protección los Brettios batían las suyas. Es probable que diez de las piezas de 5.10 gr. hayan sido equivalentes áuna dracma áttica de oro de 4.37
—48 — gramos (1), yquizás ánueve monedas de plata de 5.82 gr. ,cuyo peso efectivo no pasa en aquel tiempo de 5.77 gr. Esto, sin embargo, no basta para explicar el objeto de la emisión de una especie tan extraña como aislada en la numismática antigua. Casi todos los sistemas reconocen por base y origen la primitiva acuñación del Asia, unos la de oro, otros la de plata, yestán emparentados entre sí. El denario romano, que nació de un cálculo racional, basado en los valores de los diferentes metales, constituye una de las pocas ymás notables excepciones. Pues bien, estas monedas de plata de 5gramos, manifiestan, según parece, otro sistema original. Fijando la atención hallaremos que el sistema en cuestión no se reduce solo álas pocas monedas acuñadas por los Brettios. Las relaciones comerciales de esta comarca debieron ser principalmente con la vecina isla de Sicilia, entonces en su mayor parte ocupada por los Cartagineses desde la muerte de Agathocles, acaecida en 465 de Roma (289 a. sistema aúreo de de J. C.). La moneda que estos acuñaban en gran l°nsiciua?° meses profusión era la áttica, general ya en aquella época. Mas al emitir los Cartagineses el oro correspondiente ála plata áttica, no siguieron el método generalmente empleado entre los Griegos de batir distintos metales con iguales pesos, (1) La proporción del oro con respecto ála plata, será en tal caso de 1:11.70.
—49 — sino expresaron en oro el valor de la plata áttica. Las piezas de oro cartaginesas más antiguas son unos estáteros de fábrica semejante yal parecer contemporánea ála de las tetradracmas sicilianas, con leyenda púnica, yprobablemente acuñadas en Sicilia misma, que pesan 9.56 á9.24 gramos, acompañados de mitades de 4.82 á4.62 gramos, ycuartos de 2.52 á2. 30 gramos en efectivo, cuyo límite máximo daria para el estátero un peso de 10.04 gr. Adoptando la proporción del oro para con la plata 1:11, suposición bien admisible, resultaría el valor de esta pieza de oro equivalente á25 dracmas, ósea un cuarto de la mina áttica. Acontinuación de esta primera emisión de oro, los Cartagineses batieron, probablemente en Sicilia aún, las mismas tres especies en plata, ylos Brettios, en imitación suya, las dos menores. Aeste sistema pertenecen las dracmas de Emporise yRhode. En apoyo de esta opinión deseo hacer observar que, en cuanto álos tipos antes descritos, el de la cabeza de mujer, coronada de espigas ó carrizos, frecuente en las monedas de Sicilia y especialmente de Syracusa, pasó luego áser ge' neral en la moneda cartaginesa, ypueden, por lo tanto ,haber servido de modelo al anverso de nuestras dracmas de Emporiee yRhode algunas variedades cartaginesas. Esta suposición adquiere carácter de certeza al estudiar otra Aplicación del sistema aúreo púnico-sfculo en Emporio. 4
—50 — moneda emporitana que, ájuzgar por su mayor peso, su fábrica más arcáica ysus particularidades paleográficas, es, áno dudar, la más anticua de cuantas dracmas de este sistema han acuñado las dos villas focéas. Llega átener el peso de 5.06 gr., ypresenta la leyenda ENPOPITÍ2N delante de la cabeza de mujer ya descrita, yen el reverso un caballo parado, adornado de collar, yeoronado por la victoria que pasa volando por encima de él. En esta pieza la representación en ambos lados indica ya átodas luces su modelo ,pues áprimera vista se reconoce por copia de ciertas te— tradracmas que los Cartagineses batieron en Sicilia con tipos parecidos, los cuales, poco variados ,llegaron luego áser característicos de todo dinero cartaginés, tanto que, una vez borrada en nuestra dracma emporitana la inscripción griega, es fácil creerla cartaginesa, como les ha sucedido áRomé de lisie (1) yáCombe (2). Aparte délos tipos, la dureza en el estilo, la poco helénica anteposición de la Nála Fl yel peso ,demuestran álas claras que la introducción del sistema en cuestión en esta colonia focéa fue por imposición de los Cartagineses. Fecha de su intro- Este hecho, al parecer, solo puede haber teduccion. ni¿0lugar áfines del quinto siglo óprincipios (1) Métrologie, p. 96. (2) Kumoram, qui in museo G. Hunter asservantuf, deseriptio.
—51 — del sexto de Roma (próximamente de 280 á240 a. de J. C.) en que el dominio de los Cartagineses se extendia sobre todo el litoral yparte del interior de España, hasta que en 528 (226 a. J. C.) los Romanos por medio de un convenio fijaron como límite de su poder el rio Ebro, ylos Cartagineses no volvieron ápisar Cataluña sino en pocas ocasiones, en lucha abierta yde paso, circunstancias que no permiten suponer hayan tenido tiempo de pensar en organizar nuevas acuñaciones ;además que la ocupación de una ciudad tan importante como Emporise, en tan avanzada época, hubiera sido sin duda mencionada por los analistas que citan con muchos dedetalles los sucesos de España desde la toma de Sagunto (535 ü. C. 219 a. J. C.) en adelante. Es evidente que la moneda emporitana del caballo coronado por la victoria es de fecha anterior ála invasión de los Barkidas (520 U. C. 234 a. de J. C.) no solo por sus caractéres paleográfícos, sino porque estos reyes bañan por el sistema monetal tiro-babilónico, como luego veremos; habiendo, según parece, adoptado los Cartagineses este sistema yabandonado el del estátero áureo tan pronto como, perdida Sicilia en 513 (241 a. J. C.), dejaron de acuñar plata áttica. Será ,pues ,más acertado llevar esta moneda emporitana, que da principio ála acuñación de dracmas emporitano-rhodenses ,al tiempo de la venida de Pyrrho áSicilia en 475 de Roma (279
antes de J. O.). En efecto, si sujetamos Sun atento eximen comparativo las monedas batidas en Sicilia entre 437 y536 (31 <y~18 **^ A-athocles, Pyrrho éHieren II, fijando la atención en el estilo de su trabajo ylas formas de las letras de sus respectivos epígrafes, yluego asu vez comparamos con ellas las primeras dracmas emporitanas yrhodenses, vendremosa sacar en consecuencia que estas debieron acunmsepro ximamente hácia 475 (279 a. J. O.) de Roma, ómuy poco más tarde. Después de la primera dracma con la cabeza Desarrollo del misr,ivnniprrla Vel tÍUO Cartaginés mosistema en Emde Arethusa ala izquieraa 3/ei up p poriae.- Dracmas. ¿g^ caballo parado ycoronado por la victoria uj, acuñaron los Emporitanos una larga serie de piezas de plata, del mismo peso, con la cabeza de Córes óArethusa óDiana, ála derecha, gene raímente rodeada de tres so un pegaso con la leyenda EMnOP.TftN ()» animal que en las más antiguas tiene cabeza normal de caballo yno lleva símbolo ,pero que en las de fábrica algo más moderna ymenos bella presenta la cabezaformada por un pequeño genio (1) Como moneda de transición, entre esta draema yñas siguientes, menciono dos ejemplares del gabinete ,¿e Francia con cabeza de Arethusa, ála izquierda, entre tres delñnes Rev •Pegaso con cabeza normal, ala derecha; debajo ENPOP1TS7N, su pese grs. 4.94 y4.65 (gastada,; pero no he incluido esta variedad en la sene de Empon» por pa recerme una imitación procedente ^^pgp,^1161136' (21 Al principio con la leyenda ENPOP1 1
—53 — alado que se coge los pies, que representa á Chrysaor (1), yva acompañado de símbolos diversos. La fábrica de estas dracmas es buena, bella en las más antiguas. Su peso es muy irregular: en las más antiguas suele fluctuar entre 5gr. y4.70, bajando raras veces de 4.60; en las posteriores entre 4.80 y4gr. ,descendiendo algunas aún ámenos. -A esta serie únese estrechamente otra, tan numerosa como ella, compuesta de dracmas con tipos iguales álos que presentan las más modernas de la série anterior, generalmente acompañados de símbolos, ysólo diferenciándose de ellas en que en vez de la citada leyenda griega, presentan epígrafes ibéricos, siempre variados, de los cuales luego nos ocuparemos. Suelen pesar estas últimas entre 4.70 y4gr. Gran parte de estas monedas debió acuñarse en el segundo cuarto del siglo sexto de Roma ^próximamente entre 229 y204 a. J. C.), yya bajo la influencia ódominación romana; siendo pi obable que terminára la emisión de las dracmas con tipos emporitanos yleyendas ibéricas en 548 de Roma (206 a. J. O.) con el arreglo provincial, ó, ámástardar, en 559 (195 a. J. O.) con la toma de Indica por Marco Catón yla sumisión definitiva de su comarca. En compañía con la emisión de las últimas piau menuda, dracmas continuó en Emporim la de las piececi- (1) En el Bulletino deH’Instituto di corr. aren. Boma. 1811. Cavedoni, Singolaritú del Pegaso, etc.
—54 — Cobra. Pueblos aliados con Emporiffi. * Leyendas ibéricas. tas de plata, sin duda como octavas partes de las primeras, por cuanto su peso normal, como vimos en pág. 108, descendiendo del tipo normal del trihemiobólio focéo, se pone en 0.61 gr., y duró su acuñación basta el final de la emisión de aquellas, como lo prueba el hallazgo de Las Ansias que más adelante se describirá. Quizas sean coetáneas ycorrelativas con estas últimas emisiones de plata emporitana unas piezas de cobre que llevan la leyenda: (Indigetes),acompañada áveces de otras leyendas ibéricas, que probablemente encierran nombres también geográficos óétnicos. La presencia simultánea de varias leyendas geográficas óétnicas en una misma moneda es un hecho asaz frecuente en los monumentos numismáticos de la antigua Iberia, ydemuestra haber sido muy usual entre las innumerables tribus que la poblaban el formar alianza entre si, ya para el tráfico ya para la guerra, resultado naturalísimo, dada la falta de unidad política yde gobierno común que el carácter independiente éinquieto de aquella gente por instin- to rechazaba. Ya describimos en página á unas mo-fj^ ¿S ^ neditas de plata acuñadas ,áno dudar ,en Emporio ,pues que solo en España se han encontrado hasta ahora ,que manifiestan la alianza de aquella ciudad con Massilia, Ilerda ySagunto, conlasleyendasyAM, A'bLH9X yDQSbtXQnx. MM.
En las dracmas emporitanas del último período, las diversas leyendas ibéricas que debajo del pegaso-Chrysaor sustituyen al epígrafe griego, son numerosísimas. De las principales da una idea la siguiente lista: 1m'wriprp»? 2 3H0N/£ 4 6 7E9niHoM 8HANTH 9oiNhn 10 ©Y 11 12 ampy^ni 13 if<KH 14 iwnP 15 PHNM 16 RZ*. i? xwtrn'W 18 nHAfíflMH 19 <#wnipi 20 íJi v\M 21 inToriK* 22 ínnv 23 WCP/NlX 24 ¡(ATe'*' 25 t-HWf' 26 í/inco 27 ÍXIt* 28 H¡>HM9r£ 29 HWHh*0 30 fhíNTAI 31 £P<)/»o¡i 32 r?p O 33 .>joM 34 ? 35 ..YMLu/v 36 37 38 ^ynyH 39 44H 40 o?K 41 rMrr' 42 <HAox/í 43 rmM 7 44 45 CMT9PaC 46 ..ATI. MO 47 ..n'fn #M
—62 — epígrafe: en el anverso muestran un toro andando, yen el reverso un cabiro, de estatura baja y rechoncha, puesto en cuclillas; en 'la cabeza lleva un tocado adornado de tres cuernos óplumas, tiene alzado en la mano derecha un martillo, arrollándosele en el brazo izquierdo una serpiente. El mismo tipo se halla repetido en las monedas de bronce, cuya inscripción fenicia “7 ^ , ymás tarde 91.JC, no deja duda acerca del sitio en que se acuñaron (1). (1) Sobre la verdadera patria de estas monedas hay, sin embargo, entre los numismáticos españoles grandes dudas. Mi querido amigo E. Alvaro Campaner, natural yvecino de Palma de Mallorca, ybien relacionado en las tres islas, me ha asegurado repetidas veces que dichas monedas no se encuentran ni en Ibiza ni en Mallorca, sino únicamente en Menorca (separada de aquella por ésta). Haré, sin embargo, observar que el hallarse confrecuencia monedas en una comarca dada, no es prueba terminante de que allí fueron acuñadas, sino solo de que allí tuvieron curso. Además, las monedas de cobre que siempre representan valores muy superiores ásu efectivo, solo podian cursar en comarcas pobladas por gente culta ydedicada ála agricultura, ála industria yal tráfico. Pero es de presumir, ymás atendiendo al carácter egoísta de las colonizaciones púnicas que su dominación tanto en la isla de Cerdeña como en las Baleares, yespecialmente en la inculta Ebusus, se extendiera ámás cosa que una ocupación yfortificación de aquellos puertos, que podian servirles de estaciones navales tanto para sus fines mercantiles como para sus combinaciones políticas, ásemejanza de las estaciones estratégicas que los ingleses tienen actualmente establecidas en Malta ,Gibraltar, Aden, Santa Helena, etc. El papel que vemos hacer áEbusus en la historia de las luchas que los Peños tenían empeñadas con los Focéos, en el siglo sexto, ycon los Siciliotas óItálicos en los siglos cuarto y
—63 — Ebusus acuñó además la pieza mitad de la anterior. Haciéndoseme al principio algo difícil suponer que dos ciudades de fundación ycultura helénica se hubiesen convenido con otras dos de carácter marcadamente púnico para seguir conformes en un mismo sistema monetal, me tercero antes de Jesucristo, es evidentemente el que acabamos de indicar ymuy distinto del que hicieron otras ciudades púnicas, Carthago Nova yGades, por ejemplo. Puede ser que la antigua población de Ebusus fuera escasa, poco culta yrefractaria álos Cartagineses, yla de Menorca por el contrario, abundante, trabajadora, civilizada yelástica en sus relaciones internacionales, conjunto de cualidades que en todo el mundo es poderoso imán que atrae la riqueza ylos valores. Así vemos que la moneda de Ebusus en manos de los comerciantes Fenicios corrió toda la costa ibérica del Mediterráneo ,entró en el mercado de las colonias focéas (como ahora veremos), yáun penetró en la Galia. Cerca de Vieille- Toulouse se han encontrado monedas de Ebusus, según aparece por una carta que Barthélémy escribió áAudibert, y publicada por éste en su Dissertation sur les origines de Toulouse ,Avignon, 1761, pág. 14, núm. 1.—Lo mismo asegura Raoul-Rochette ,Mémoire sur le Hereule phénicien, página 368, en las Mém. de l’Académie des Inscriptions et Belles-Letres, tomo XVII, 1848.—Un hallazgode estas monedas se encuentra citado en el Catalogue des médailles du Cab. d'Ennery, 1788, página 113. Otro más considerable por de Saulcy, Recherches sur la Numismatique punique, 1843, página 186. Ambos hechos también en V'ieille- Toulouse. Ultimamente recuerdo haber leído de una estatuita ófigurilla encontrada en el mismo punto que representaba un cabiro parecido al de las monedas de Ebusus. Nadie deducirá de estos datos que las monedas fenicias en cuestión han sido batidas en la antigua Tolosa, sino sola* mente que corrían en el mercado de dicha plaza.
—64 — inclinaba áconsiderar estas monedas de Ebusus yGades como acuñadas por los Romanos después de la conquista de ámbas ciudades sobre el sistema de los victoriatos, ásemejanza de lo que, según las investigaciones de Mommsen (1) se habia hecho en Massilia, yde lo que se hizo en Sagunto como luégo veremos (2). Dificulta, sin embargo, esta suposición el encontrarse con los tipos de Gades, ósea cabeza de Hércules con la piel de león yatún, otras tres especies en plata, muy diminutas, áno dudar, contemporáneas ypertenecientes ála acuñación de las piezas de 2‘/2 gramos, cuyos pesos medios de 0.36, 0.22 y0.09 gramos ,de ninguna manera pueden entrar en el sistema monetal romano, yexcluyen, por lo tan- to, la posibilidad de que aquellas mayores sean victoriatos. Bien al contrario parece quedar demostrado hasta la evidencia el íntimo parentesco entre uno yotro grupo de monedas por el felicísimo descubrimiento de una nueva especie de Ebusus en compañía de algunas piezas de Emporise y Rhode ya conocidas. Hallazgo de Tor- Lo único que de este importante hallazgo he podido averiguar, es que en el año de 1863 se desenterró, en región ypunto desconocido (3), un (1) GeseMehte des roem. Muenzwesens, pag. 397. (2) Annali dell’Instituto di corr. areli. Roma. 1863. Ripostigli di denari romani nella Spagna. (3) Al parecer no lejos de Tortosa.
—65 — corto número de monedas de plata, de las cuales seis fueron áparar áMadrid para ser ofrecidas en venta al Sr. D. Aloiss Heiss, quien adquirió dos de ellas, no volviéndose ásaber nada ni de las cuatro restantes ni de las demás del hallazgo. Segun la relación verbal que entonces me hizo el Sr. Heiss, componiánse las seis monedas de tres piezas de Rhode con el tipo conocido de la rosa, de dos de Emporise con el caballo parado, coronado por la victoria, una de las cuales, del peso de 5.06 gr., fue por él adquirida, yde una moneda con los tipos de Ebusus pero del peso de 10 gr. (1), ósea cuádruple del de las piezas (1) Memorial Numismático, tomo III, pág. 59, ylaminas, 1. —Heiss, Monnaies antigües, pl. 63. 1. M. Heiss, en su Description genérale des monnaies ant. de l’Espagne, p. 44, dice que en 1866 halló en antiguas minas abandonadas, cerca de Cartagena, juntas las monedas siguientes: üna dracma emporitana, con el caballo parado, coronado por la victoria; la pieza grande de Ebusus, de 10 gramos, yuna didracma cartaginesa de cabeza de Céres ycaballo parado volviendo la cabeza, con estrella delante ypalmera en el fondo. (Müller, Num. de l’ancienne Afrique, t. II, n. 108.) En esta aserción el Sr. Heiss ,sin duda trascordado, ba cometido varios errores. He conocido ytratado con alguna amistad al Sr. Heiss varios años, basta que, en otoño de 1864, abandoné Madrid, ybe visto su colección tantas veces ycon tanta detención, habiendo tomado apuntes tan detallados de cuanto entonces contenia, que puedo dar cuenta de todas las piezas notables que encerraba entre 1863 y64; me atrevo áasegurar y aún demostrar por mis papeles ycorrespondencias de aquel tiempo ,que tanto la pieza grande de Ebusus como la drac- 5
Conjunto de la acuñación del sistemapúnieo-sículo, en Cartílago yen España. —66 — antes mencionadas ycorrespondiente ála pieza grande del sistema cartaginés. Otra observación viene en nuestra ayuda. La moneda de plata de Carthago de 10 gr. ó poco menos (1), equivalente ála nuestra de Ebusus, tiene en el reverso el signo numérico fenicio 11III H, que representa 25, yda áentender probablemente que dicha pieza se subdividia en 25 piececitas de plata de 0.40 gr. cada una. Las moneditas de Grades de unos 0.40, 0.20 y0.10 gr. son, pues, partes vigésimaquintas, quinquagésimas ycentésimas de la pieza grande de Ebusus. De modo que la acuñación de las cuatro ciudades puede expresarse en su conjunto por la siguiente tabla, en la cual he excluido las muy sobradas ómuy faltas de peso ,si bien doy cuenta de ellas en una nota puesta al pié. ma antigua de Emporise, encontradas juntas con otra igual de Emporiae ytres de Rhode, se hallaban en poder del señor Heiss áfines de 1863, yque en la nota que poseo de todas las monedas cartaginesas que entonces poseía dicho señor, hecha por mí mismo yacompañada de sus pesos respectivos, no se halla la didraema de que en la citada pág. 44 hace mención, prueba evidente de que en aquella época no la tenia atin. (1) Müller, Numismatique de l’ancienne Afrique ,n.° 93; Siete ejemplares, desde 9.36 hasta 8.73 gr.
MONEDAS CARTAGINESAS Y ESPAÑOLAS DEL SISTEMA PÚNICO-SlCULO. 67
—68 — Ley de la plata. La plata es fina en las dracmas más antiguas ybellas de Emporiae yRhode, pero luego baja hasta 850 milésimas en las posteriores de fábrica más óménos descuidada ybárbara. Más ligada aún es la plata de Gades y Ebusus. Una pieza de Gades con la leyenda <o-j 7, de 1.99 gr., dió 730 milésimas; otra de Ebusus, de 2.50 gr. ,tenia 750 milésimas de plata. piata forrada como Esdigna de mención la presencia de dracmas moneda flducia-forra¿as en ¡aserie emporitana, apareciendo con el Chrysaor en la cabeza del pegaso ,tanto en algunas de las que presentan leyenda griega ysímbolos como especialmente en las de leyendas ibéricas, habiendo series enteras, como la del epígrafe en que todas parecen haberse emitido con alma de cobre. Estas dracmas son probablemente coetáneas de la guerra hanibaliana, yla introducción de este recurso financiero, que volveremos á encontrar en los denarios ibéricos de la misma época yprincipalmente en los de igual leyenda, se deberá sin duda, ála administración que acudió en aquella época de apuro financiero áemisiones de crédito. Acusación de co- Ebusus parece no haber acuñado plata menuñre. en Eñusus. ^perQ ^gus pjgzag go^g }as mayores presentan el signo numérico fenicio nHH. ó sea 50, que puede traducirse por «quinquagésima parte» de la pieza grande de 10 gr., equiva-
—69 — liendo en tal caso sus mitades en cobre ála centésima de plata de Gades (1). El cobre de Ebusus es de color amarillo, suiey. Una «quinquagésima» ,con la leyenda es decir de las más antiguas, de 6.60 gramos de peso, analizada por mí, resultó compuesta de: Cobre 856 milésimas. Estaño 102 Plomo 29 Zinc 13 Gades acuñó, aparte de la plata menuda ya En Gades. descrita, monedas de cobre, ómás bien metal amarillo, evidentemente relacionadas con las mayores de plata, sin duda porque las tres especies pequeñas ofrecian el inconveniente, no solo de perderse con facilidad entre las manos, sino de confundirse entre sí ácausa del tamaño casi microscópico del tipo yde la escasa diferencia de su peso respectivo. Rhode batió moneda de cobre con los tipos de En Rhode. la dracma: Cabeza de Arethusa, ála izquierda, al parecer sin leyenda. Rev.: Rosa abierta vista por dentro. Fábrica bella. Diámetro 22 milímetros. Es rarísima. Un ejemplar que posee el Sr. Pujol yCamps pesa 3.07 gr. Ocurre la sospecha de que esta moneda haya sido el alma de (1) Este sistema de designación del valor monetal respectivo, inverso ála costumbre romana, debió ser usual en España, yveremos luego otros ejemplos en época relativamente moderna.
En Emporra. —70 — una dracma forrada. Inclinóme ,sin embargo ,á creerla de cobre por que nunca he visto monedas de plata forradas de Rhode. Además parece que existe otro ejemplar semejante con bella patina verde en la colección del Sr. Sisear ,en Barcelona, que pesa 4.15 gr. También de Emporias se conoce aparte de los bronces ya mencionados en pág. 41, alguna moneda de cobre con los tipos de la cabeza de Arethusa ytres delfines. Reo.: Pegaso Chrysaor con la leyenda griega, de buena fábrica ydiámetro de 21 milímetros. Un ejemplar de la colección Pujol ySanto pesa 5.33 gr. Pero la gran mayoría del cobre batido por Emporiae es posterior, pues no principió su acuñación hasta que dejó de emitir sus dracmas con leyenda ibérica en tiempos en que ya el denario romano y su sistema habia pasado áser en'la España cisibérica la moneda corriente, ála cual desde luego tuvo que ajustar el cobre como luego veremos. Razón histórica de Podrá ocurrir la pregunta: ;Por qué Empola introducción ..„,f°1... dei sistema punírise ,colonia íocea ,fundada por Massiha, ysin poriáe y^Rhode.m_ duda relacionada con ella por un activo comercio ,al principiar una emisión de monedas de plata mayores no batió la dracma focéa como Massilia, óal ménos no talló con relación ásu sistema?—Contestaremos lo siguiente: El suelo del literal es el mismo áambos lados de los Pirineos, ysiendo sus productos iguales, el cam-
—Tibio de mercancías debía parecerle al traficante emporitano menos ventajoso con Massilia que con los mercados de la opuesta costa africana donde hallaba productos muy diferentes. Nada más natural que el suponer que en el siglo quinto de Roma, cuando las naves púnicas dominaban el mar Mediterráneo, el comercio de Emporige con los mercaderes cartagineses ysiciliotas fuera mucho más activo que con los ciudadanos de la vecina Massilia. Luego hubo de intervenir probablemente algún hecho político que hoy ignoramos, yque obligó áEmporiae yRhode áadoptar el nuevo sistema cartaginés, planteado al mismotiempo en Gades yEbusus, circunstancia que ásu vez, unida álas relaciones comerciales que tendrían estas con Africa ySicilia, debió contribuir poderosamente ála adopción del nuevo sistema. Además la dracma focóa de Massilia es más moderna que las primeras dracmas de Emporiae con el caballo parado, pues ájuzgar por sus caracteres cronológicos, el principio de acuñación de aquella no puede llevarse más atrás del año 500 (254 a. J. C. )de Roma, cuando la dracma del sistema púnico-sículo tenia ya un cuarto de siglo de curso en los mercados de Emporio yRhode, la Gália Narbonense, Ebusus, Gades, Sagunto yprobablemente en todo el litoral español. Volver ácambiar entonces Emporige de sistema monetal, pudo parecer no solo desventajoso sino inútil, pues la dracma púnico-
II. MONEDAS DEL SISTEMA TIRO-BABILÓNICO ACUÑADAS POR LOS CARTAGINESES. Poco después de la pérdida de la rica isla de conquista de EsPa- Sicilia, ycon el manifiesto propósito de buscargtneses!° SCarta~ se una compensación equivalente en la adquisición de una nueva provincia, se habian presentado los Cartagineses en España (1) , no ya como piratas ymercaderes ,sino como potencia conquistadora. Su dominio se extendió con rapidez sobre la márgen oriental ymeridional de la Península ,hasta llegar áalarmar álos hombres de Estado en Roma, yproducir en 528 (226 a. J. C.) entre ambos gobiernos un tratado en que Carthago reconoció el rio Ebro como límite de su territorio, dejando la región situada entre dicho (1) Hacía 518 de Boma (236 a. J. C.)
—74 — rio ylos Pirineos bajo la protección directa 'de Roma. Las ciudades de Emporim yRhode, que, bajo el yugo óla influencia púnica, habiamos vis- to obligadas áadoptar un sistema monetal cartaginés, aunque libres ahora, no dejaron por eso de seguir acuñando sobre el mismo, al que ya se hallaban acostumbradas. No fue, sin embargo, este sistema el que los invasores generalizaron en sus dominios españoles. Razón histórica de Constituidos los Cartagineses en dueños recola emisión mone- .,,,,. tai de los Barnocidos del país, yorganizadas por los Partidas kidas. las instituciones necesarias ásu conservación y gobierno (1); no pudiendo esperar de la exhausta metrópoli recursos para pagar al ejército yá los empleados, ántes por el contrario llamados áremesar desde la nueva provincia auxilios á Carthago, se dedicaron ála explotación délas riquísimas minas de plata que hallaban en las entrañas de la Península; ypara no tener que mandar acuñar en Africa el metal preciso para cubrir las necesidades administrativas ycomerciales de la extensa colonia ,plantearon en ella misma, yprobablemente en su capital, la «Nue- (1) Hamilkar Barkas ysus sucesores se consideraban como vireyes casi independientes de Carthago en España. Según Polibio, firmaban los tratados políticos de mayor importancia, que luego iban áser ratificados en la metrópoli por mera fórmula. El Senado romano, al protestar, lo haeia no sólo ante el Gobierno de Carthago, sino ante ellos.
va Carthago» (1), una vasta emisión de plata ycobre. El sistema áque se ajustaron estas monedas hubo de ser naturalmente el que por el mismo tiempo fuera oficial en la metrópoli. Con la pérdida de Sicilia habia cesado la emiei sistema tíro-t>a>- sion de las tetradracmas que los Cartagineses t¿^:°en batian en dicha isla sobre pié monetal ático ,y con ella el motivo de la existencia del sistema áureo cartaginés de piezas de 10, 5y2y3 gramos (2). El gobierno volvió, pues, al antiquísimo sistema babilónico, propio de todo el Oriente, yadoptado también por la Fenicia, tierra madre de Carthago (3). Tenia este sistema (1) Fundada por Hasdrúbal en 528 de Boma (226 a. J. O.) —La riqueza de las minas de plata era tal ysu explotación tan activa, que un siglo después aún rendian 36 millones de sestercios (8 millones de pesetas) al año. (Mommsen, E. Gesch. 1,561.) (2) Comparando las fábricas respectivas, se convencerá cualquiera de que las monedas de dicho sistema áureo ylas tetradracmas áticas de Silicia son contemporáneas. Su desaparición simultánea es una prueba más en apoyo de lo arriba dicho acerca de la relación mutua entre unas yotras monedas. (3) .Las tetradracmas de Arados yde Tiro pesan de 14 á15 gr. ,acompañándolas sus didracmas ydraemas correspondientes. Sobre este sistema, llamado también tírico, por ser el mismo óparecido al empleado en la acuñación de las monedas de Tiro, véase Boeckh, Metrologische Untersuehungen, página 332. —Burgon, Cat. Thomas, págs. 46, 56 ysiguientes. —Vázquez Queipo, Essai, I412, pág. 263 y siguientes.—Mommsen, Geschichte des roem. Muenzwesens, pág. 134 ysiguientes.
Aplicación del mismo en España. —76 — además la ventaja de ser por entonces el más usual en las costas del mar Tirreno ,por cuanto correspondían al mismo tanto las dracmas de Massilia como los estáteros de la Campania yla plata menuda de ambos, así como los victoriatos romanos ,presentando con dicho sistema ,como ya vimos, una relación directa las monedas de Emporise, Rhode, Ebusus yGades. Esta acuñación de la metrópoli, que duró probablemente desde la pérdida de Sicilia en 513 de Roma (241 a. J. O.) hasta la destrucción de Carthago en 608 (146 a. J. C.), fue muyextensa, abrazando tres especies en oro ,once en plata y dos ótres en cobre, como lo muestra la tabla sinóptica que se verá más adelante. En España no duró tanto tiempo,—probablemente desde 525 hasta 544 de Roma (desde 229 hasta 210a. J. O.), -ni fue, por lo quehastahoy se sabe, más que de plata ycobre. Los tipos de las monedas acuñadas por los Cartagineses en la Península Ibérica fueron al principio los mismos que los que empleaba Carthago, pero pronto se separaron de ellos ,adoptando otros que las distinguen áprimera vista de aquellas. La fábrica también es distinta yfácil de diferenciar de la fábrica africana, áun en aquellas especies que presentan iguales tipos que los de la capital. Pero lo que últimamente determina su clasificación es la circunstancia de no hallarse esta clase de monedas más que en España yPortu-
gal ,mientras que la gran serie de moneda cartaginesa que se desentierra en Sicilia, Túnez, Argel yMarruecos ,yque llena los gabinetes de toda la Europa Central ,no se encuentra en el suelo español ;ysi alguna que otra pieza existe aislada en nuestros gabinetes ,puede en muchos casos probarse su procedencia extranjera. Mas no se encuentran en España las monedas Hallazgo de Mazarpúnico-hispánicas solo aisladas. Afines del año 1861 se halló una gran cantidad de ellas en el terreno clásico de la ocupación cartaginesa, en el territorio minero situado al Oeste de Cartagena; según unos en el Saladillo, cortijo distante tres leguas del mar ycerca de una fuente antigua ydel caserío llamado La Pinilla, en el camino de Lorca áCartagena, ácinco leguas de ésta, siete de Lorca, cuatro de Totana ytres de Mazarron ;según otros ,en el escorial llamado Fuente Alamillo ,que está ála orilla del mar, tiene una fuente ydista como una legua del puerto de Mazarron, yun cuarto de legua de la Almadrava de la Subida. —Unas cuantas piezas regaladas por el Sr. Moreno Rocafull ,de Lorca ,á los Sres. D. Aureliano Fernandez Guerra yDon Antonio Delgado, en Madrid, en Enero de 1862, motivaron una correspondencia que sostuve durante más de un año con el citado Sr. Rocafull ylos Sres, D. José María Arcas, en Lorca; Don Antonio Buendía yD. Juan Rodríguez, enCar-
—78 — tagena, yotros, que con la mayor complacencia me facilitaron todos los datos que el estudio de tan importante hallazgo requeria. Además ,los Sres. Arcas yBuendía dieron prueba de singular patriotismo haciendo donación al Estado de las piezas más importantes del hallazgo, que brillan hoy entre las joyas de mayor interés histórico del Museo Arqueológico (1). El número de las monedas halladas es incier- to: el temor de la intervención, casi siempre fatal, de las autoridades locales, es en la mayoría de estos casos causa de que los hallazgos vayan áparar al crisol. Solo unas noventa piezas de plata llegaron por conducto de un platero ambulante áCartagena, donde las más notables fueron compradas por algunos aficionados de aquella capital. Otros ejemplares fueron áparar á poblaciones vecinas ,como Lorca yMurcia ,y alguno hasta Granada. Por las noticias que me han sido facilitadas, las monedas que componían el hallazgo en cuestión, eran de las hasta entonces atribuidas áCar- (1) En sesión de 15 de Junio de 1863 de la Beal Academia de Ciencias de Berlín, presentó el Sr. Mommsen una Memoria nuestra en aleman, dando áconocer el halla zgo ylos resultados numismáticos áque su estudio lia dado lugar. La Academia la publicó íntegra en sus Actas: Monatsberichte der h. Ahademie der Wissenschaften zu Berlín, Sitmng v. 15 Juni 1863, pág. 253 ysiguientes, bajo el título: Ueber einen leí Cartagena gemachten Fmd sjjamschphoeniMscher Silbermuenzen, non Jacob Zobelde Zangróniz.
—79 — thago óála Numidia óá la Mauretania, anepígrafes, con el caballo parado óel elefante andando en el reverso. Verdad es que de varias partes se me aseguraba haberse encontrado mezclados con estas monedas denarios de la República romana ,pero esta noticia no se ha confirmado ,poique los dos únicos denarios que en compañía de aquellas noventa llegaron áCartagena son ejemplares gastados de las monedas de L. PAPIws yCPISG.L.FRVy* (1), los que, habiéndose áciencia cierta acuñado en la segunda mitad del siglo séptimo de Roma, no pueden de ningún modo pertenecer áeste tesoro púnico, enterrado durante la dominación cartaginesa en España, es decir, en el siglo sexto, ydeben, por tan to, haberse reunido áél por mero accidente. Las especies yvariedades que de este hallazgo han llegado ámi noticia son ms nue\ eSiguientes: A. Cabeza de mujer, coronada de espigas, á la izquierda. —Rev.:Caballo parado, ála aerecha; en el fondo una palmera. Fábrica corriente. Diámetro 18 milímetros (2). —Un ejemplar en mediana conservación. B. Cabeza de mujer, coronada de espigas, á (1) Emitidos, según Mommsen (Geschiehte des roem. Muenzwesens, p. 616 y624 aquel háeia 680 (74 a. J. G.) y éste en 693 de Roma (61 a. J. C.) (2) Monatsberichte etc. lám. 1. 2. —táller, ibid. ,t. 4, p. 48, n. 84a.
—SO- la izquierda. —Reo. :Caballo parado, ála derecha, volviendo la cabeza ;en el fondo una palmera. Fábrica corriente. Diámetro 18 á20 milímetros (1) —Más de 50 ejemplares en buena y mediana conservación. C. Cabeza varonil ,imberbe ,con cabello rapado ,de cara angulosa ytípica ,ála derecha. —Rev. :Caballo, ála derecha; en el fondo una palmera. Fábrica corriente. Diámetro 18 á20 milímetros (2).— Unos 16 á18 ejemplares en buena conservación. D. Cabeza varonil, imberbe, ála izquierda. —Rev.: Caballo parado yvuelto ála derecha; en el fondo una palmera. Fábrica bella. Diámetro 28 milímetros (3) .—Un ejemplar en bella conservación ;su peso gr. 23.40. E. Cabeza varonil ,imberbe ,laureada ,ála izquierda, llevando una clava al hombro. —Rev.: Elefante marchando ála derecha con la trompa recogida. Fábrica bella. Diámetro 28 milímetros (4). —Un ejemplar en bella conservación; su peso gr. 22.23. F. Cabeza varonil, barbuda, laureada, ála (1) Monatsberichte ,etc. lám. 1. 3.—Miiller, Ibid. t. 2. p. 89, n. 109. (2) Monatsberichte ,ete. lám. 1, 9.—Müller, Ibid. t. p. 60, n. la. _. (3) Monatsberichte ,etc. lám. 2, 1,—Miiller, Ibid. t. % n. 61. n. 8A. _,. (4) Monatsbericbte, ete. lám. 2, 2.—Müller, Ibid. t. 4, p. 61, n. 17 A.
—81 — izquierda; la clava al hombro. —Rev. : Elefante con la trompa colgando ,marchando ála derecha. Encima de él se halla montado un hombre, cubierto de largo manto ,ycon sombrero alto y puntiagudo que guia al animal, tocándole la cerviz con una vara de punta doblada. Fábrica bella. Diámetro 26 milímetros (l).-Dos ejemplares en bella conservación ;su peso gr. 14.83 y14.75. Gr. Tipos yfábrica iguales álos de la moneda R. Diámetro 24 milímetros (2) .—Siete ejemplares en bella conservación, cuyo peso varía entre gramos 11.21 y11.00. Dos ejemplares, cuyo peso ignoro, existen, según se dice, en Murcia yen Jaén; otro que se halla en Granada dícese fundido. H. Tipos yfábrica iguales álos de la moneda D. Diámetro 18 milímetros (3). -Seis ejemplares en bella conservación. I. Los mismos tipos. En el campo del anverso hay un globulito; en reverso la letra fenicia Q- Fábrica bella. Diámetro 18 milímetros (4). —Un ejemplar áflor de cuño. (1) Monatsberiehte etc. lám. 2. 3.—Müller, Ibid. t. 3, p. 17, n. 16. T... .„ (2) MonatsberieMe etc. lám. 2.4.—Müller, -lid. t. ó, ^(3) MonatsberieMe etc. lám. 2, 5.—Müller. Ibid. t. 3, (4) MonatsberieMe etc. lám. 2, 6. Müller, Ibid. t. 4, p. 61, n. 9a.
de leyenda ibérica ...'NvÍ4jrJ(l).-Un fragmento de esta moneda existe en el monetario del Sr. Pujol, Gerona, áquien se la regaló el Señor Llano, de Valencia; solo pesa gr. 2.80. Cabeza varonil imberbe, ála derecha.— Rev: Rueda de cuatro rayos: en el primer campo la letra M, en el segundo la A, en el tercero una media luna, el cuarto está vacío. Fábrica tosca. Diámetro 9milímetros (2). —Un ejemplar de bella conservación ,en la colección Medrano ,Valencia, pesa gr. 0,62. Cabeza varonil imberbe, ála derecha. — Rev: Rueda de cuatro rayos: en el primer campo la letra M,el segundo vacío ,en el tercero la letra A,yen el cuarto una media luna. Fábrica tosca. Diámetro 9milímetros (3). —Un ejemplar agujereado en la colección Corrons, Valencia; pesa gr. 0,51. Cabeza varonil imberbe ,ála izquierda, con una clava al hombro. —Rev: Cuadrúpedo (al parecer perro) corriendo, ála derecha, debajo DGSIXQ. Fábrica bella. Diámetro 16 milímetros (4).—Un ejemplar bien conservado, en la colección Llano, Valencia; pesa gr. 2,82. Cabeza de Roma con galea alada, áladere- (1) Inédita. (2) Inédita. (3) Inédita. (4) Heiss, Monnaies ant. de 1‘Espagne, lám. 40, Arshe,
—89 — cha; detras X. —Rev: Los dos Dioscuros ácaballo, corriendo ála derecha, lanza enristre; debajo ydentro de un cuadrilongo ROMA en escritura «mixta.» Fábrica corriente. Diámetro 19 milímetros (1). —Un ejemplar medianamente conservado ,en la colección Llano ,Valencia; gramos 4,60. Este tesoro, en que, por lo visto, domina la moneda cartaginesa, se diferencia del de Mazarron por la ausencia de las especies mayores del didracmay la presencia de la dracma, yde otras dos monedas que por sus tipos yfábrica especial pueden considerarse también como españolas. Las mas gastadas, ypor lo tanto mas antiguas, son las que presentan la cabeza de mujer coronada de espigas yel caballo parado; las mas frescas de cuño son la de la cabeza de mujer y el caballo saltando ,ylas de la cabeza de hombre, yespecialmente lasque presentan una letra entre las piernas del caballo. Estas últimas apenas exceden del peso de 6gramos. El tesoro de Mazarron contenia exclusivamente monedas cartaginesas; en el de Cheste estas se hallaron mezcladas con dinero emporitano, saguntino yromano. La moneda de plata con el tipo del perro Deducciones deles* corriendo yla leyenda PG5*1XG, de que se encontró un ejemplar bien conservado,es justa- (1) D!Ailly, Recherclies sur la monnaie romaine, t. 2A, p. 49, lám. 50, 2. tudio de este hallazgo.
-90 — mente la última pieza de la serie acuñada por Sagunto antes de su destrucción porHanibal, acaecida en 535 (219 a. J. O.), como más adelante trataré de probar (1). Hallándose el sitio del enterramiento átan corta distancia de Sagunto, es natural que ,no habiéndose encontrado en él ninguna de las monedas saguntinas, bastante comunes por cierto ,acuñadas con posterioridad á la restauración de aquella ciudad en 540, (214 antes J. C. ) , las monedas en cuestión fueran enterradas en el trascurso de los años de 535 á540 de Roma (219 á214 a. J. C.), ósea en la primera mitad de la lucha púnico-romana en nuestra Península, que duró de 536 á548 (218 á206 antes de J. C.). Yernos, pues, que por aquellos años predominaban en los mercados de la comarca valenciana la didracma yla dracma acuñadas por Hasdrubal yHanibal ,probablemente en Cartílago Nova, con el tipo de la cabeza de Hércules, corriendo juntamente con éstas las previamente emitidas en España (2) con cabeza de Céres. En compañía de estas monedas cartaginesas ,vemos admitida en los mercados de esta comarca la dracma emporitana; los ejemplares hallados en Cheste presentan todos el pegaso con la cabeza Chrysaor, unas de fábrica corriente con leyenda griega ,otras bárbaras con epígrafe ibérico, (1) En la tercera parte de este Estudio. (2) Quizás en Grades úotra Tilla cabecera de los Barkidas antes de la fundación de Cartílago Nova.
—91 — aquellas gastadas, estas frescas de cuño; además las piececitas de alianza con Massilia éIlerda, que son trihemiobólios, ó sea cuartos de aquellas dracmas. Esto permite suponer que entre 536 y 540 (218 y214 a. J. C.) los Emporitanos yahabian abandonado mucho tiempo atrás la acuñación de dracmas con el tipo del pegaso con cabeza de caballo ,yya solo batian en su comarca dracmas bárbaras con epígrafes ibéricos de alianza, ysus correspondientes tribemiobólios. El denario hallado en compañía de las anteriores monedas es de los más antiguas ,probablemente anterior al año 500 de Roma (254 ántes de J. C.) ;sin embargo, el ejemplar que he visto no está muy gastado.—Es probable, pues, que el depósito de Oheste sea algo posterior álos de Cartellá ySan Llop, en los cuales las dracmas emporitanas con pegaso-Cbrysaor yleyenda griega aparecen solas ,ycoetáneo al de Las Ansias ,en que las dracmas emporitanas presentan ya leyendas ibéricas, yademás van acompañadas de un gran número de denarios ;pues si bien estos se hallaron en el tesoro de las Ansias en gran número ypresentaban símbolos, ynombres propios abreviados, esta circunstancia, que al parecer le da al tesoro de Las Ansias un carácter más moderno, pierde su fuerza al considerar que el litoral catalan estaba entonces en poder de los Romanos, yel valenciano en el délos Cartagineses. Otra observación ocurre. Nada tiene de ex-
—92 - traño que, dada la proximidad de la romana Sagunto, se hallaran en Cheste un denario romano yun victoriato saguntino entre un gran número de monedas púnicas ;pero debe llamar la atención la presencia en número relativamente considerable de las dracmas de Emporise, ciudad situada á500 kilómetros del lugar del enterramiento. No puede dudarse, pues, que las dracmas emporitanas, que en realidad no suelen pasar del peso de 4.80 gr. ,tenian curso mezcladas conlos estáteros cartagineses del sistema tiro-babi- lónico, cuyo peso efectivo, como hemos vis- to, suele fluctuar entre 7.20 y6.75 gr., yes probable que en la plaza de Cartagena hayan sido admitidas por dos tercios del estátero, ósea árazón de tres dracmas emporitanas por cada cuatro cartaginesas ,fenómeno parecido al que hemos enunciado en la pág. 72 al tratar del cambio entre la moneda focéa yla púnico-sícula. Los números siguientes explicarán esta proporción: 4.80 :3.60 =4:3 4.80 :7.20 =2:3 Reconstrucción dei Evidentemente estas monedas cartaginesas conjunto de mopeso normal aproximado de 23, lo, pofios cTtaj! 11 y2,7V2y33/4gr. pertenecen todas áun nesesen España. mjgmo sistema, en el que representan la unidad máxima, los dos tercios, la mitad, el tercio yel sexto de aquella. Pero áestas cinco especies pertenece otra
—93 — menor de próximamente l7/8gr. ,que, si bien faltaba en ambos tesoros, por sus tipos, su fábrica yel hallarse con frecuencia en España, evidencia su relación íntima con aquellas. No se han acuñado, que yo sepa, monedas de oro de esta serie ,pero sí cobre en bastante abundancia, que también prueba su conexión con las anteriores por los mismos criterios que hemos indicado en las especies menores de plata. Pasemos áestudiar estas monedas en su orden cronológico, teniendo para ello en cuéntalas siguientes observaciones que me fue dado hacer sobre la fábrica, los tipos, yespecialmente el estado de conservación de los ejemplares que pasaron por mis manos. De las ocho piezas procedentes de Mazarron que pude estudiar, la didracma, de fábrica algo arcáica ,con la cabeza de mujer yel caballo mirando adelante (1), me pareció la más antigua, pues era la más gastada de todas, ysu peso, 7.40, el mayor en proporción. Por el contrario, las mejor conservadas eran las que presentan la cabeza varonil ,desnuda ólaureada, de Hércules (2), yentre estas la variedad del glóbulo y de la letra fenicia U(3) estaba áflor de cuño, siendo su peso, 6.80, el menor de todos. Las es- (1) Müller, Kumismatique de l'ancieiine Afrique, t. 4. p. 48, n. 84a. (2) Ibid., t. 3, p. 17. (3) Ibid. ,t. 4, p. 61 ,n. 9a.
Serie de la cabeza de Ceres. —Primeras monedas de trabajo entre bárbaro yarcaico. —94 — peciesde la cabeza típica con cabello rapado (1) ylas de la cabeza de mujer yel caballo mirando hácia atrás, (2) se sostienen, en cuanto á conservación ypeso, en un término medio entre aquella primera didracma yel grupo de la cabeza de Hércules. Ami pregunta, respecto al estado de conservación de estas monedas, se me escribió que las especies D, E, F, G, Hy 1de mi descripción (3) presentaban buena conservación, yespecialmente la última, pero que las A, ByC(4) se hallaban todas poco más ó ménos gastadas. Esta razón me ha parecido decisiva, yen su consecuencia he adoptado el orden en su descripción. Más antigua que todas las que van mencionadas me parece una pequeña moneda de cobre, de fábrica tosca yangulosa yde conjunto arcáico, que presenta la cabeza de mujer coronada de espigas ,yen el reverso un busto de caballo, ála derecha, con un aleph fenicio, generalmente al revés en el campo, batida casi siempre sobre disco muy grueso. Müller (5) la ha publicado, yparece no ser rara, pero en España (1) Müller, Núm. de l’ane. Afrique ,t. 3, p. 13. (2) Ibid. ,t. 2, p. 89, n. 109 y110. (3) Ibid., t. 3, p. 16, n. 8; p. 17, n. 16 y17; t. 4. p. 61, n. 8a, 12a y9a. (4) Ibid., t. 4, p. 48, n. 84 a; t. 2, p. 89, n. 107; t. 3, p. 13, n. 1-3; t. 4, p. 60, n. 1a. (5J Ibid., t. 2, p. 103, n. 301.
—95 — esta variedad es tan común que no debe dudarse que se ha acuñado en la Península. De casi igual fábrica es ladidracma ya mencionada, por ser la más gastada de las procedentes de Mazarron (1). Cabeza de mujer, coronada de espigas, ála izquierda. — Rev.: Caballo parado, ala derecha, mirando adelante; en el fondo palmera. La fábrica es algo arcáica yel cuño plano. De los dos ejemplares que conozco el peso es de 7-80 y 7.21 gr. —Hay además una pieza de cobre que es de igual trabajo ytipos, yáun casi del mismo tamaño (2). Pp 1rahaio al "o meior son las monedas que posteriores, de fáiie UdUdju eigu j*trica corriente. — presentan la misma cabeza en el anverso, yel Plata_ caballo volviendo la cabeza hácia atrás en el reverso, con la palmera en el fondo. Müller (3) solo conoce un ejemplar, en casa deM. Rollin, en París, de esta moneda, cemun en España. El estilo de estas piezas es ordinario, yel cuño de bastante relieve; pero las hay de menos relieve ymejor cortadas: existe una en el Museo Arqueológico de Madrid, por ejemplo, que casi parece demasiado buena para pertenecer álas anteriores. Suelen pesar estas monedas de 7.36 á7.03 gramos.—Al mismo grupo debe también agre- (1) MonatsbericMe der Atad, der Wiss. zu Berlín, 15 Juni 1863 p. 253, lám. 1,2.—Müller, Ibid., t, 4, p. 48, n. 84 a. (2) Variedad de Müller, Ibid. t. 2, p. 94, n. 162. (3) Müller, Ibid. ,t. 2, p. 89, n. 109.
—96 — garse una pieza mitad de la que precede, aunque faltaba en Mazarron (1). Lleva en el anverso la misma cabeza ,jen el reverso el caballo volviendo la vista hácia atrás; en el campo un globulito. Mülier (2) no conoce de esta moneda más que dos ejemplares que se hallan en Lisboa, cotoe. Su peso fluctúa entre 3.61 y3.37 gr.—Además hay piezas de cobre con la misma cabeza, yen el reverso un busto de caballo, ála izquierda, llevando frecuentemente alguna letra fenicia ,una Yod óuna Beth de forma antigua ^en el campo (3). Ley aei cobre. Una de estas últimas ,del peso de 8.20 gramos, analizada por mí ,estaba compuesta de: Cobre 915 milésimas Zinc 47 Plomo 23 Estaño 15 Plata vestigios. serie de ía cabeza Pasamos ahora al grupo de monedas que tienen la cabeza varonil, desnuda yrapada, de carácter típico, como si representara una personalidad determinada, de fábrica algo angulosa y tosca, unas veces batida en cospel plano con poco relieve, otras veces en grueso cospel con bastante realce. Algunas llevan letras moneta- (1) Monatsbericlite, etc., lám. 3,3. (2) Mülier, t. 2, p. 89, n. 110. (3) Ibid. ,t. 2, p. 101, n. 266 y26“.
—97 — les (1). Los pesos de algunos ejemplares, no procedentes del hallazgo, varían entre gramos 7.50 y6.54 gr—Hay una pieza mitad, óseadracma, de gr. 3.62 á3.39 gr. (2), cuyos tipos solo se diferencian de los de la anterior por faltarles la palmera en el reverso.— Últimamente ,existe cobre, una moneda de cobre exactamente igual en sus tipos ála didracma ysolo un poco mayor de cuño ycospel. Llegamos finalmente ála gran serie que preserie con ia caúsenla en el anverso una cabeza de hombre, HérüPlaú. cules sin duda, por el atributo de la clava que en algunas la acompaña. La he reunido ypresentado en la lámina segunda de mi citado artículo (3). Estas piezas pertenecen seguramente todas áuna acuñación contemporánea, pues en todas ellas es igual la fábrica yel estado de su conservación. La especie máxima solo se ha encontrado hasta ahora en dos piezas procedentes de Mazarron con tipos diferentes. La una presenta ,como ya dijimos ,la cabeza de unjoven imberbe yel caballo con palmera (4), ypesa 23.40 gr. ;la otra, con cabeza laureada yarmada de clava, yelefante marchando (5), pesa 22.33 gr. -La pieza que (1) Monatsberichte etc. pág. 253, lám. 1,9 Müller, Ibid. ,t. 3, p. 13, n. 1-3 yt. 4, p. 60, n. la. (2) Monatsberichte etc. pág 253, lám. 1, 10.—Muller. Ibid., t. 4, p. 61, n. Ib. (3) Monatsberichte, etc. lám. 2. (4) Müller, Ibid., t. 4, p. 61, n. 8a. (5) Ibid ,t. 4, p. 61, n. lia.
—104 — los dos únicos ejemplares hasta hoy conocidos son de procedencia española. La pieza que actualmente está en Londres la tenia áprincipios de este siglo un señor de Ayora, vecino de Sevilla ,en cuya provincia se había encontrado la moneda (1). Otra, de 14.69 gramos, fue hallada hace algunos años en la provincia de Toledo, cerca de Illescas ,yadorna hoy el Gabinete de la Real Academia de la Historia. Todo esto no puede considerarse aún como demostración innegable de ser de acuñación española estas monedas;pero los criterios que acabo de presentar inclinan mucho áfavor de semejante opinión, en cuyo caso la leyenda quizás se referirá áuno de los vireyes cartagineses que, aunque ajustándose en cuanto ásistema al oficialmente establecido en la metrópoli, podian muy bien acuñar moneda autónoma, áun en su propio nombre. Otra série de monedas de plata ,de fábrica al parecer española, yde la cual hasta boy solo se conocen seis ejemplares, encontrados todos caballo ála carrera se encuentra también con frecuencia en monedas españolas; lo mismo la leyenda dentro de un cuadrilongo. (1) Un vaciado en plomo de esta moneda, antes de D. Antonio Delgado, en Madrid, pertenece boy áD. José de Vera, en Sevilla; otro fue comprado por Gaillard, quien con su conocida informalidad, lo presentó en su catálogo (696) como original ,yhallado en Sanlúear de Barrameda, lo adquirió el difunto Duque de Luynes.
* —105 — en España, es la descrita por Müller, Numismatique de Vancienne Afrique ,Suppl., p. 71. Sus tipos son :Cabeza de un rey imberbe y diademado, ála izquierda.—Rev.: Proa ála derecha. No llevan leyenda alguna.—Una pieza, hoy de M. Bompois, en Nevers, comprada álos Sres. Rollin yFeuardent de París, pesa 14.80 gramos: otra de igual clase debe existir, según Müller (1) , en el Museo Arqueológico de Madrid, donde yo no la he encontrado. —Dos mitades, de gr. 7.35 y7.15 de peso, fueron adquiridas por mí de los Sres. Rollin yFeuardent, en París. Otra se halla en el Museo Británico ypesa 7.10 (2). —Ultimamente, debe existir, según Müller, una moneda mitad de las anteriores, ó sea cuarta parte de las primeras, en el Museo Arqueológico de Madrid, donde no la he hallado. Según asegura M. Bompois (3), las dos piezas grandes yla pieza mitad que se halla en Londres fueron adquiridas por el cónsul inglés en Málaga: afirman los Sres. Rollin yFeuardent que las dos mias pertenecieron ála colección del finado Sr. Rubio, en Cádiz. Dichas monedas son evidentemente tetradracmas, didracmas ydracmas del sistema tirobabilónico. En el bello estilo de su trabajo yalto relieve se reconoce la influencia del arte griego. Serie de la proa acufiada por reyes inciertos. 4 (1) Müller, ibid. ,t. 4, p. 71, 4a. (2) Müller, Ibid., t. 4, p. 71, 4b. (3) Müller, Ibid.,t. 4, p, 71, nota 6. 8
—106 - Ajuzgar por su fábrica, parecen ser coetáneas, si no algo anteriores ála dinastía de los Barki - das en España; ybien pudieran ser dinero acuñado por algún reyezuelo de Andalucía, anterior ócontemporáneo áaquel período; suposición que presenta más verosimilitud que la atribución arbitraria áreyes de la Mauretania del citado Señor Müller. Defensa de la atri- Este autor en el tomo II yIII de su Numismoneda/á Espa! mati( lue de Vancienne Afrique, publicados en Sa-1861 y62,es decir antes de tenerse conocimien- to del mencionado hallazgo de Mazarron ,había atribuido las monedas en cuestión ádiversos países yépocas en la forma siguiente :Las de la cabeza de Céres ycaballo, áveces acompañado de palmera, áCarthago de Africa (1); las de la cabeza varonil típica, de cabello rapado ,con los tipos del reverso iguales á.los délas anteriores, áMassinissa ,rey de Numidia, de 552 á606 de Roma (202 á148 a. J. C.) (2); las de la cabeza de Hércules ycaballo óelefante en el reverso, á su sucesor Micipsa, de 606á636 (148 á118 antes J. C.) (3); las del busto de un rey diademado ycaballo corriendo encima de un cartucho con epígrafe fenicio, áBocchus I, rey de ambas Mauretanias desde 648 (106 a. J. C.), muer- (1)Müller. Ibid. t. 2, p. 89, núms. 109, 110 ;p. 101 ,n. 260, 267 yp. 103 n. 310. (2) Ibid. t. 3, p. 13, núm. 1—4. (3) Ibid. 3, p. 17, núm. 8—18¡
—107 — to después de 673 (81 a. J. C.); opinando con respecto al epígrafe que no contiene el nombre de un rey, sino el del encargado de la acuñación de la moneda real, por cuya razón se desentiende de su traducción. En el tomo IV óSuplemento, publicado en 1874, ósea después de conocido el hallazgo de Mazarron, Müller rectifica (1) la última clasificación, reconociendo, con Levy (2), en la leyenda púnica el nombre histórico de Vermina, yatribuyela monedad este rey de la Numidia Occidental, que vivió hácia 554 de Roma (200 a. J. C.); las monedas de la cabeza de rey diademado yproa ,que no conocía cuando publicó los tomos anteriores, las atribuye á«Bocchus IóII ,óBogud I,» (3) que reinaron en Mauretania aproximadamente desde 648 hasta 704 de Roma (106 á50 a. J. O.). En cuanto álas demás monedas, insiste en las clasificaciones anteriores. Estas ,sin embargo ,no solo carecen de todo fundamento ,si no que á admitirlas se oponen además dificultades invencibles en el terreno de la buena lógica. Voy áocuparme primeramente de las especies que se hallaron en Mazarron yCheste. Dice el Sr. Müller ,al impugnar mi atribu- (1) Müller, IbicL t. 4, p. 69—70. (2)Zeitschrift der D. Morgenl. Gesellschaft 18, p. 573 y siguientes. (3) Müller, Ibid. t. 4, p. 71.
—108 — don de estas monedas áEspaña (1) , que el encontrarse en la Península ibérica no implica su acuñación en ella, por cuanto el dinero, yen especial el oro yla plata, circulaban en la antigüedad con facilidad, hasta llegar ágrandes distancias, como lo demuestran los hallazgos de antiguas monedas griegas en la Posnania, yde monedas árabes en el Norte de Europa: añade que la clava que en algunas acompaña la cabeza del hombre imberbe, recuerda que los reyes Numidas se decian descendientes de Hércules ;que el elefante es un tipo esencialmente africano ,tanto que en las monedas de Juba 11, la Numidia se halla representada con la cabeza cubierta de los despojos del elefante, yque igualmente el caballo yla palmera son los emblemas nacionales de los Libifenicios. Partiendo del principio erróneo de considerar las cabezas de hombre como retratos, cuando átodas luces representan áHércules, las distribuye, «á ojo de buen cubero,» como vulgarmente se dice, entre los diferentes reyes del Norte de Africa de que los historiadores romanos hacen incidentalmente mención en el relato de su propia historia. La cabeza típica, por tener el cabello rapado, parécele la más ápropósito para dársela áMassinissa, por la sola razón de que este rey, aliado de Roma, dicen fue frugal yfiel álas antiguas costumbres numidas. (1) Müller, Ibid. t. 4. p. 61 ysiguientes.
—109 — Las demás clasificaciones carecen aún de esta vaga sombra de razonamiento histórico. De querer refutar sériamente semejantes argumentos, bastaría recordar que, si bien el hallazgo de monedas en un lugar dado no es una demostración palpable de que allí fueran acuñadas, sino soló prueba de que allí tuvieran curso, el caso presente es distinto, por cuanto se halla moralmente evidenciado, como lo confiesa el mismo Müller en varias ocasiones (1), que en España hubieron de acuñar dinero los Cartagineses, ylas monedas en cuestión se encuentran en España tan exclusivamente, que no aparecen en ninguna colección traida de Túnez, Argel óMarruecos, mientras que en nuestra Península se tropieza con ellas en todas las colecciones ycontinuamente siguen desenterrándose; que presentan ademástipos yfábrica de carácter local, yno se ha podido hallar hasta la fecha fundamento alguno razonable para atribuirlas áotro país; que el tipo del elefante dejó de ser exclusivo del Africa occidental ,tan pronto como esta máquina de guerra animada pasó áformar parte de todos los ejércitos de la antigüedad,por cuyarazón lovemos representado en el adorno de la cabeza de Alejandro Magno ysus sucesores en Egipto, lo volvemos áencontraren las monedas de los cartagineses acuñadas en Es- (1) Müller Ibid. t. 2, p. 79, 107, 108, 109, 146, 147; t. 4, p. 50 y51.
—lio — paña, ymás tarde se ve con frecuencia reproducido en monedas ymonumentos de Italia; (igual argumento podría el Sr. Müller aplicar á^representación del león, animal que ciertamente no habitaba la mayoría de los países que lo retrataron en sus monedas); que el tipo del caballo yla palmera es característico de Oarthago ,y así como los Cartagineses lo reprodujeron en las monedas que emitieron en Sicilia, hicieron lo mismo en las que más tarde batieron en España, después de perdida aquella isla; yúltimamente, que de los reyes del Africa occidental no poseemos retratos históricos, ysi acuñaron monedas con sus retratos, como supone el Sr. Müller, es probable que se representaron en ellas con las insignias reales, como se ve en muchas mone* das de cobre acuñadas en Africa (1), en las que aparecen cabezas diademadas con cabello rizado, bigotes apuntados ypendientes, ybarba larga, rizada ypuntiaguda en todos ellos ,siendo de suponer gastaran tanto la cabellera como la barba larga yartísticamente rizada, propia de su raza yépoca, yno cortada al estilo nriesro v romano. Mas pasando de esta argumentación de peluquería al campo más grande de la lógica histórica, una sola reflexión bastará para destruir íl) Müller, Ibid. ,t. 3, p. 17, n. 19; p. 18, n. 20-32; p. 19, n. 33-36; p. 32, n. 37-42; p. 42, n. 50-53; p. 91, n. 2-4.
—111 — todo el edificio levantado por el Sr. Müller y robustecer nuestra opinión. En 544 de Roma (210 a. J. C.) Carthago Nova, capital de los Barkidas en España, cayó en poder de los Romanos; cuatro años más tarde los Cartagineses abandonaron para siempre la Península, yesta fue organizada en dos provincias romanas. Seria desconocer la tendencia exclusiva, el carácter absorbente yla actividad organizadora con que los Romanos planteaban su administración, el suponer que pocos años después no se bailase introducido en España su sistema monetal ydesalojado cualquier otro dinero extranjero que ántes cursara en el país: ya en el tesoro de Cheste, entregado ála tierra sin duda entre los años de 535 y540 (219 y214 antes de J. C.) se encontraba mezclada entre una gran mayoría de monedas cartaginesas ,una romana, además de varias griegas yalguna saguntina. El enterramiento del tesoro de Mazarron, que contenia exclusivamente monedas cartaginesas, no puede tampoco suponerse más tarde que entre 544 y548 de Roma (210 á206 antes J. O.). Pues bien, adoptando la opinión del Sr. Müller ,sería menester suponer la fecha del enterramiento de ambos tesoros hácia 625 de Roma (134 a. J. C.) (1) ,cuando España ya lle- (1) Pongo esta fecha por cuanto Micipsa reinó de 606 á 636 (148 á118, á. C.), yhabiéndose encontrado en ambos ha-
—112 — vaba setenta ycinco años de administración romana, de continuada importación del denario de Roma en la Ulterior, yde una vasta yactiva acuñación local del denario ysus partes en la Citerior, provincia en que se han verificado justamente los hallazgos de Cheste yMazarron, cuando por los relatos que Livio hace de los triunfos obtenidos por las armas romanas en España (1) por 559 (195 a. J. C.), ósea sesenta yseis años ántes ,consta que ya entonces toda España se encontraba inundada de dinero romano. De todo esto se evidencia que las monedas en cuestión fueron acuñadas ántes de 535 (219 ántes J. C.) yque el lugar de su emisión es España yno Africa ;deducción lógica que no exige ningún esfuerzo de imaginación, sino que fluye con toda naturalidad de la simple observación de los hechos que acabo de exponer ,yque eran bien conocidos al Sr. Müller, cuando, en 1874, seguia con insistencia en su antigua clasificación ,añadiendo así ála arbitrariedad el anacronismo. Otro anacronismo no menos garrafal encierra la suposición de grandes emisiones autónomas de plata en el Norte de Africa, después de destruillazgos monedas de cabeza de Hércules con signos óletras monetales bastante más modernas que las que carecen de ellas ,es de suponer baya trascurrido un número de años considerable entre la acuñación de estas yaquellas. (1) T.Liv. 34,10.
—113 — do el poder de Carthago ,cuanto más cien años más tarde, época en que, áno dudar, la influencia política de Roma ysu denario dominaban ála par en aquellas provincias. Poco tengo que añadir con respecto álas demás monedas por mí atribuidas áEspaña. Las de la cabeza diademada yproa podrán no ser españolas ,pero el hecho es que todos los ejemplares conocidos hasta la fecha se han encontrado en España, ytodos sus criterios cronológicos les asignan siglo ymedio de antigüedad mayor que la que les atribuye el Sr. Müller. —En cuanto álas que presentan la cabeza diademada yel caballo corriendo encima de un cartucho, con epígrafe fenicio ,considero que el principio de la leyenda púnica ,puede ,en efecto ,contener las letras vrmnd,ysignificar que estas monedas fuesen de Vermina, conocido en la historia por que guerreó álas órdenes de su padre el Rey Syphax contra Massinissa, yvencido por éste auxiliar de los romanos en la batalla de Cirta, en que perdió ásu padre, después de dos años de inútiles esfuerzos, tuvo que implorar la clemencia de Roma que le otorgó un rincón en el reino de sus antepasados. Pero no me pa rece la historia de este personaje muy al propósito para atribuirle monedas de tanta importancia como son las tetradracmas en cuestión, cuando su padre, monarca poderoso, ñolas emitió; aún menos probable parece que en su
Ni. INTRODUCCION DE LA MONEDA ROMANA. Para comprender mejor la introducción del B!Sca rc°ena lu primer dinero romano yel establecimiento oficial de su sistema en España, es conveniente recordar en breve extracto el movimiento histórico de la época en que tuvo lugar ,con el cual, como veremos, guarda íntima relación. Durante todo el siglo quinto yel primer cuar- to del sexto (próximamente hasta 230 a. J. C.), las relaciones directas de Roma con España debieron ser escasas, sirviendo probablemente los griegos de la Campania de intermediarios en el tráfico con las colonias helénicas de nuestro litoral. Pero el gobierno romano no podía ver con indiferencia los rápidos progresos que los Barkidas, víreyes casi independientes de Carthago, 9
122 — hacían en la conquista de la Península ibérica; protestó ,ycelebró en 528 (226 a. J. C.) con e Senado cartaginés ycon Hasdrubal (padre) un convenio ,en virtud del cual estos reconocieron como límite de su dominación la línea del Ebro, quedando bajo el amparo de Roma el resto, osea la parte comprendida entre el Ebro ylos Pirineos. Solo áfavor de Sagunto, fundada, según unos por colonos venidos de Zakynthos ,según otros hijuela de Ardea de Apulia, se estipuló que, ápesar de hallarse enclavada en territorio cartaginés, conservase en virtud de su origen ycultura la independencia yla protección de los Romanos, que le fueron aseguradas en un tratado de alianza que en compañía de Emporise celebró con Roma. Quebrantado este compromiso por Hanibal en 535 (219 a. J. C.), al atacar ydestruir sin motivo fundado la ciudad de Sagunto, ycomenzada con este hecho la terrible lucha denominada hanibaliana ósegunda púnica, el Senado romano envió áEspaña, para castigar semejante atropello, un ejército al mando de Gneo Cornelio Escipion ,al cual se^ le reunió en el siguiente ano su hermano el cónsul Publio. Hanibal, entre tanto, con un ejército escogido había salido de la Península, atravesado la Galia Narbonense ,ypasando por los Alpes, penetrado en la Lombardía sin hallar resistencia en los dos Escipiones encargados de oponérsele en su marcha. Reunidos estos en Es-
—1-23 — paña, su objeto ya solo fué el de entretener y destruir los ejércitos de Hasdrubal ,óal menos impedir que este se juntara con su hermano Hanibal, cuya posición formidable en Italia tenia en no poco cuidado álos señores de Roma. Tuvo esto efecto, pues no solamente viéronse vencidos los Cartagineses, sino que los Escipiones se apoderaron de toda Cataluña, fortificaron en 537 (217 ántes J. C.) la ciudad deTarraco, erigiéndola en cuartel general ycabeza de la comarca española, tomaron, en el mismo año, la isla de Ebusus ,importante por su situación estratégica ,y aprovechando la flaqueza del enemigo, que habia tenido que desprenderse de gran parte de su ejército para reprimir una sublevación en Africa ,pasaron el Ebro, volvieron álevantar la destruida Sagunto en 540 (214 a. J. C. (1), yllevaron sus águilas victoriosas hasta Andalucía. Mas habiendo regresado de Africa Hasdrubal Barkas (hijo) al frente de fuerzas considerables ,cogió de sorpresa álos Escipiones, que fueron derrotados ymuertos en 543 de Roma (211 a. J. C.), perdiéndose de un golpe todo el país situado al Sur del Ebro. Los Cartagineses sin embargo no supieron aprovechar la ocasión ,fueron luego vencidos en varios encuentros por el lugarteniente Cayo Claudio Nerón, saliendo aún peor parados, cuando, (1) Corpus Inscr. Latía.; Berlín, 1869.—T. 2; pág. 516; núm. 3836.
Moneda que circulaba en España á la entrada de los Romanos. —124 — dos años después de la muerte de Públio Eseipion, se presentó su hijo, del mismo nombre, y de un golpe de audacia se apoderó en 544 (210 ántes J. C.) de la cabecera enemiga, Carthago Nova, dando con ello principio áuna serie de victorias que terminó con la toma de Gades y la completa expulsión de los Cartagineses de la Península en 548 de Roma ! v2ü6 a. J. C.). España fue convertida en una doble provincia romana: la Citerior que comprendia todo el antiguo reino de Aragón ósea Cataluña, Aragón, Valencia yMurcia, Navarra, las Provincias Vascas yambas Castillas ;yla Ulterior,ósea Andalucía, Extremadura yel Sur de Portugal. Ya hemos visto cual fue el dinero que con anterioridad al tratado de 528 (226 a. J. C.) corria en España. Aparte de algún numerario, escaso, procedente de la Gran-Grecia óde Sicilia óde costas aún mas distantes, traido por el mercader griego ,circulaba con abundancia en todo el litoral catalan yparte del valenciano la plata acuñada por las colonias foceas Emporim y Rhode; al principio por el sistema propio, ymás tarde por el púnico-sí culo que hubieron de recibir de los Cartagineses^ yal que se asociaron Ebusus yGades, mezclada áveces con monedillas foceas de Massilia yotros puertos vecinos ó comarcanos. En todo el resto del litoral yparte del interior de la Península ,desde la boca del
—125 — Ebro hasta la del Tajo ,corria el dinero batido sobre el sistema tiro-babilónico por los Barkidas yalgunos reyezuelos aliados, al cual venia ájuntarse algún numerario de Carthago ,traido sin duda por los ejércitos que de refuerzo venian de Africa. Los sistemas foceo ytiro -babilónico reconocían un mismo origen, ysus monedas, de peso casi igual, hallaban fácil cambio en los mercados; también las del púnico -sículo se prestaban, como hemos probado, ácircular en compañía del dinero batido por aquellos sistemas. Los pueblos del Interior que en aquel tiempo aún no batian moneda ,se valían para sus negocios de barritas de plata fundidas, como lo demuestran las que se han hallado en los tesoros de Pont de Molins yCheste (1). La única de estas piezas que se ha pesado queda citada en la página 163. Aun en tiempos de Estrabon, ósea dos siglos más tarde, los pueblos del Oeste yNoroeste de la Península traficaban pagando en láminas de plata de peso determinado (2). Por la misma época en que el dinero carta- (11 Probablemente estas barritas no faltarían en ninguno de los tesoros descritos en la primera ysegundaparte de este trabajo. Desgraciadamente ninguno de ellos ha sido estudiado como lo merecía. (2) Strabón, lib. 3.° Barras yláminas de plata como numerario no acuñado. Aparición de la primera moneda romana en España.
—126 — ffines yemporitano corria por gran parte de España, el comercio de los pueblos que habitaban la costa del Mediterráneo abrió sin duda paso á la circulación del numerario de la parte c¿e Italia, ya sujeta ála dominación óinfluencia de Roma. Se encuentran ,aunque raras veces ,álo largo del litoral catalan yvalenciano las monedas de laCampania que llevan el epígrafe ROMANO- Su introducción no fué difícil, pues las piezas de plata de esta clase equivalían en peso álas didracmas cartaginesas de unos 7gr. ,ydos de ellas átres dracmas emporitano-rhodenses. Deben considerarse estas piezas como la vanguardia que preparó en los mercados ibéricos la entrada de la verdadera moneda de Roma, que no tardó en presentarse. victorias. Tan raras como las anteriores son en España las monedas campanianas con la leyenda ROM A;Per0 más comunes los cuadrigtos ya sus mitades, los victoriatos ,con la leyenda ROMA incusa, de gr. 6.82 y3.41, peso normal respectivo. Extraño es que solo en España se hayan encontrado hasta ahora victoriatos con leyenda incusa, pero no me inclino ácreer por esta razón que se hayan batido en España, ysí solo que fueron destinados con preferencia al tráfico del litoral foceo-ibérico ,sustituyendo más tarde, cuando la leyenda pasó áser de relie- ve ,los tipos de la cabeza de Jano yla cuadriga en la pieza grande de 6.82 gr. con los mismos de
—127 — la pieza mitad (1). No debió sin embargo trascurrir mucho tiempo sin que esta pieza mitad de 3.41 gr. fuera elevada áunidad de sistema, pues los semi-victoriatos mas antiguos que presentan el signo numeral Spertenecen por sus caractéres cronológicos álos tiempos de la primera mitad de la guerrahanibaliana, yeste hecho coincidió quizás con el de haber organizado en la ciudad de Sagunto ,aliada yprotegida de Roma, una acuñación de victoriatos ysemi-victoriatos con tipos locales yleyendas ibéricas destinados al comercio local ibérico ,cuya emisión es de suponer naciera del ya citado convenio de 528 (226 a. J. O.). La serie de monedas acuñadas en Sagunto, bajo el sistema del victoriato, presenta tan gran- (1) Mi idea de derivar el victoriato del monedaje de Capua. separándome de la opinión de Borgbesi yMomeasen, que lo creían de origen ilírico, data del ano de 1863. en 1864 escribí al difunto Duque de Blacas una carta exponiéndole mis razones ,carta que se insertó en las páginas 104 á107 del segundo tomo de su traducción de la Histoire de la Monnaie Romaine par Th. Mommsen, publicada en 1870 por el Barón J. de Witte después de la muerte del Duque. Barnfeldt ,en la Zeitschrift fiir Numismatik, 1877, t. 5, página 39, se declara partidario de ella. Pero no comprendo de donde pudo deducir que yo opino que el victoriato no fue considerado como moneda romana sino desde la caída de Capua—542. (212 a. J. C.)—en adelante, cuando en el antepenúltimo párrafo de mi citada carta, expresamente digo que es de suponer que con ese acontecimiento dejó de serlo, yáun cesó por completo su acuñación en aquella ciudad. Su acuñación en Sagunto.
Primer período. —128 — de interes para el conocimiento de la primera moneda romana en la España Citerior, que no podemos prescindir de dedicar algunas páginas ásu estudio. Para ello comenzaremos por dividirla en tres períodos cronológicos en la forma siguiente: o- (De 528 á536 (226 á218 Primer periodo: j^j. 0.). Especies. El victoriato, el semi-victoriato y una pieza de cobre ,al parecer el semis. Sistema monetal. El del primitivo victoria- to, de gr. 3.41 peso normal, aunque algo descuidado: 23 victoriatos (excluyendo dos incompletos) pesaban entre gr. 3.46 y2.37 ,dando un tipo medio normal de gr. 3.09.—El único ejemplar del semi-victoriato conocido pesa 1.49, lo que daria como tipo normal gr. 3.06. —De la moneda de cobre solo he visto una pieza ypesa gramos 5.35. Fabrica. Entre arcáica ybella (1) . Tipos.Del victoriato: Cabeza de mujer óde (1) La cabeza de Roma con casco alado en el anverso de alguna especie es bárbara, pero basta examinar el trabajo artístico del reverso que le corresponde, para comprender que el anverso representa la copia de alguna imagen ó estátua de Roma de trabajo original bárbaro, como es fácil existiera en Sagunto, labrada por artistas indígenas.
—129 — Apolo, laureada; de mujer con casco alado ,de dibujo bárbaro); de hombre imberbe. Rev.: Rueda de seis rayos ;toro con faz humana barbuda, andando. Del semi-victoriato: Cabeza de Hércules cubierta de piel de león con clava al hombro. - Rev.: Aguila parada. Del cobre: Concha. —Rev.: Proa de nave. Leyendas. DCi^DCrS arsesam; DQ*V- tíXa, arsegedr ;PCKIXO, arsgdr- ^opl-PQ, arsagsoegar;colocadas libremente, es decir, sin sujeción áninguna raya. Aveces íó ten lugar de %. Formas paleográficas: A . •D,P• E...t, F. G... i. Í2...C, a, 9- S...K, t, (De 540 á550 (214 á204 segundo período. Segundo período: ^ántesJ. C.) Especies. El victoriato. Sistema monetal. El del victoriato reducido, de gr. 2.92 normal: 58 victoriatos pesaban entre &gramos 3.65 y2.00, arrojando como norma gramos 2.73. Fábrica. Al principio buena ycon algún relieve, en general algo tosca ydescuidada, al final corriente ymuy plana. lo
—136 — PESO NORMAL correspondiente al sistema púnico-sículo en Emporiae, Rhode, Ebusus yGades. PESO NORMAL correspondiente al sistema del denario primitivo, ósea de -=^r libra. PESO NORMAL correspondiente al sistema del denario de peso reducido, ósea de libra. 10.00 (9.10) 7.80 5.00 4.55 3.90 2.50 2.27 1.95 1.25 1.14 (0.98) 0.62 (0.57) (0.49) 0.40 —— 0.20 —— 0.10 PESO NORMAL correspondiente al sistema tiro-babilónico empleado por los Barkiaas en España. PESO NORMAL correspondiente al sistema foceo moderno de la Campania ydel victoriato primitivo. PESO NORMAL correspondiente al sistema del victoriato de peso reducido. 23.00 (20.47) (17.55) 15.20 (13.64) (11.70) 11.40 (10.23) (8.77) 7.60 6.82 (5.85) 3.80 3.41 2.92 1.90 1.71 (1.47) Aquellas medidas ,de carácter eminentemente práctico, hubieron de dar bien pronto los resultados que con ellas se proponia alcanzar la administración romana. La moneda colonial, acuñada en España por los Griegos yCartagi-
—i37 — neses, desapareció rápidamente del mercado, cediendo el puesto ála romana. El tratado del ano 528 (226 a. J. C.) haLia introducion dei deconvertido de hecho la comarca cisibérica ,ósea S”0en la situada entre el no Ebro ylos Pirineos, en una provincia romana. En ella circulaba con abundancia el denario romano en compañía de la dracma emporitana yla ibérica con los tipos de Emporise reducida al peso del denario. Así lo Hallazg-ode Las Andemuestra el tesoro de Eas Ansias ,descrito en sias" la pág. 58, en que juntos con dracmas emporitanas éiDóricas de alianza se encontraron mas de cien denarios con el tipo de los Dioscuros, todos anteriores ala reducción del peso, la mayoría sin símbolos ni monogramas (uno con R0MA en escritura mixta), algunos con caduceo, espiga, hoja de lanza, rueda, creciente, victoria, áncora, delfín, hacha, asta nudosa, ramo (detrás de la cabeza de Piorna), yotros con iniciales ymonogramas como CyCv!R (encima de los Dioscuros) ,muchos de estos últimos á flor de cuño. La ausencia completa de los denarios de Tarraco con la leyenda ibérica cuya emisión, como luego veremos, debió comenzar bácia 539 (215 a. J. C.), yfué abundante, prueba que con anterioridad ya circulaban en la Cisiberia todas las variantes citadas. 11
Necesidad de una gran emisión local. —138 — Bien pronto debió parecer insuficiente el dinero traido de Roma para responder álas exigencias siempre crecientes de una vasta yprolongada guerra ysus consecuencias naturales. La comarca cisibérica fue la base de operaciones en la encarnizada lucba que los Escipiones emprendieron en 536 (218 a. J. C.j contra los Cartagineses, yque terminó en 548 (206 a. J. C.) con la conquista de toda la parte de la Península entonces conocida. Ahí, enTarraco, se hallaba el centro militar yadministrativo; de los pueblos de aquella comarca hubieron de reclutarse los tercios españoles que auxiliaban álas tropas romanas en la lucha empeñada contra el enemigo común ;áesas tropas así como álas legiones traidasdeRoma, era menester pagarles, ypagarles en dinero romano. Inútil hubiera sido esperar de Italia remesas de plata ycobre acuñado en aquellos tiempos de prueba, _ en que Roma ,absorbida en la lucha con el victorioso Hanibal ,agotaba en defensa propia sus últimos recursos. Los metales, especialmente la plata, abundaban en la Península; nada más natural, pues, que la idea de organizar en España misma una extensa emisión de moneda romana de plata ycobre para cubrir las atenciones oficiales, dándole al propio tiempo en su exterior un carácter marcadamente local, con el objeto de evitar que pudiera confundirse con la batida en la metrópoli ,en la cual única yexclusivamente
—139 — residía el derecho de acuñar el dinero destinado al tráfico del pueblo romano. Así nació hácia el año de 537 (217 a. J. C.), á impulso del mismo gobierno militar que residía en Tarraco, la acuñación de esa moneda local ajustada al sistema romano, hoy vulgarmente llamada «celtibérica», ydenominada por los Romanos argentum oscense ,cuando más tarde, sin duda con motivo del arreglo provincial de 548 (206 a. J. O.), la zeca principal hubo de trasladarse de Tarraco áOsea. Fue general dicha emisión en toda la España Citerior dominada por los ejércitos romanos en el siglo sexto, empleándose en ella una actividad asombrosa, ájuzgar por las enormes sumas que de dicha moneda se llevaron como botín áPiorna en ocasión de repetidos triunfos (1) , ysobre todo por la gran abundancia con que hoy todavía se encuentran. La emisión de la moneda llamada «celtibéri- Principio ydesarroca» pertenece áuna época en que Roma dentro y|!°(( J ® r 1 0 a mí('™: ; 10U fuera de Italia revelaba en todas sus instituciones una tendencia militar, nacida del movimien- to histórico en que se hallaba envuelta. Entonces fué cuando se fundaron importantes plazas fuertes; entonces cuando se construyeron grandes carreteras con el objeto de comunicar entre sí aquellas cabeceras militares, dejando en las esta- (1) Livio 34, 10.
—140 — ciones intermedias, fortificadas también, guarniciones menores que asegurasen el dominio del país por medio del uso desembarazado de las vías estratégicas. En cada plaza ócastillo guarnecido por tropa romana se montó una fábrica de moneda que emitió ,en nombre del gobierno militar residente en Tarraco, el numerario destinado álas necesidades tanto de la guarnición como de las ciudades ytribus vecinas. Así esta nueva acuñación siguió paso ápaso las vicisitudes de la guerra. Al principio, es decir, durante la lucha en que los Romanos, partiendo de la comarca cisibérica ,fueron arrollando álos Cartagineses en dirección de Nordeste áSudoeste, valiéndose para los movimientos desús ejércitos de los caminos ya de antiguo por el comercio abiertos ,vemos que solo acuñan las poblaciones del litoral según van entrando en ellas las águilas romanas victoriosas. En Tarraco é Ilerda desde 537 (217 a. J. C.); en Celsa óHibera-Dertosa por el mismo tiempo ómuy poco después, luego en Sagunto ySaetabi próximamente en 540 (214 a. J. C.) ;en Carthago Nova en 544 (210 a. J. C.) yen Acci, probablemente hácia 547 (207 a. J. C.), vemos nacer la moneda con la aparición de los ejércitos romanos, compuestos en gran parte de tercios españoles, aliados yasalariados. Siempre es el tipo del guerrero ácaballo el que en este numerario prevalece, llevando la palma en señal de victoria,
—141 — óbien teniendo, como Temos en los ases mas antiguos de Dertosa yCarthago Nova, una insignia militar alzada al hombro. Mas tarde, cuando arrojados los Cartagineses del suelo ibérico, los Romanos vuelven sus armas contra los pueblos indígenas, que poco ápoco someten ásu dominio, se va extendiendo la emisión monetal al interior de la Península, especialmente por la cuenca del Ebro arriba ,hasta las tierras de los Yascones y Autrigones. Hacia mediados del siglo sexto, ysin duda como consecuencia inmediata de la organización dada por Roma ála nueva provincia conquistada en 548 (206 a. J. C.), vemos que la acuñación ibero-romana recibe un impulso extraordinario, una gran extensión geográfica, ycierta homogeneidad que acusa una dirección superior yregularizada. Considerando estos hechos, no extrañará que la emisión ibero-romana constituya un organismo libremente desarrollado dentro de los límites de una reglamentación militar uniforme, aunque sujeta álas alteraciones que traen consigo las distancias en el tiempo yen el espacio. El estudio serio de estas monedas debe, pues, adoptar por base ypunto de partida la comparación concienzuda de los caractéres distintivos que en su conjunto constituyen las semejanzas y diferencias que unen óseparan entre sí las muchas especies yvariedades de esta interesantísima serie numismática. Es preciso apartarse de
Método para su es tudio. —142 — una vez del modo empírico con que hasta ahora han sido estudiadas estas monedas, yásemejanza de la clasificación natural que Jussieu introdujo en la Botánica, establecer sobre la base de la comparación de los caracteres distintivos, agrupaciones naturales, ajustadas ála verdad histórica ygeográfica, yno ácoincidencias yjuegos de la imaginación, casi siempre falaces. Ya en 1840 el benemérito Federico de Saulcy (1) ,partiendo de la comparación de algunas monedas que por sus leyendas ótipos son de fácil ysegura determinación geográfica, observó que en Ilerda yCelsa ,ósea cerca del Bajo Ebro, el ginete se representaba con una palma al hombro, en Segobriga, es decir en la Celtiberia propiamente dicha, se le veia con la lanza enristre, yen Smtabi, ásaber en el reino de Valencia, aparecía unas veces con palma yotras con lanza. Pero no fué fiel yconsecuente áeste descubrimiento, al que no dió bastante valor, cuando, arrastrado por el deseo de interpretar los signos ibéricos ,en aquella época aún mal descifrados ,yel de encontrar ácada leyenda la aplicación inmediata áalguna ciudad ópueblo cuyo nombre nos han trasmitido los geógra- (1) F. de Saulcv, Essai de classification des moiinaies autonomes de l’Espagne. Metz 1840, 1vol.
—143 — fos, incurrió en gravísimos errores, llevando arbitrariamente muchas monedas ágrandes distancias del terreno de su verdadera procedencia. Mas la buena semilla sembrada por aquel fructificó sin embargo. Veinte años después mi ilustre maestro yamigo D. Antonio Delgado habia terminado casi hasta su coronamiento la obra levantada por los sabios Velazquez ,Grotefend y Saulcy, enriqueciendo el conocimiento de la escritura ibérica hasta tal extremo ,que pudo dar determinación geográfica cierta ála mitad de todas las leyendas ibéricas ;ycolocado sobre esta ancha base ,reconoció con mayor claridad y mayor suma de detalles el principio vislumbrado ya por Saulcy ,como lo demuestra la clasificación por grupos que propone en la pág. 70 y siguientes de los Prolegómenos de su notable obra Nuevo Método de clasificación de las medallas autónomas de España, yen la cual divide las monedas ibéricas en seis grandes grupos, que llama: ibérico, edetano, bastitano, oséense, céltico del Norte yceltibérico, cuyos distintivos generales traza con ligera pluma, haciendo notar que en las leyendas de cada uno de estos grupos predominan ciertas terminaciones características, como Cp en el primero, H en el segundo, en el tercero, XM yhen el quinto, yXV en el sexto. Estas son las bases sobre las cuales siguiendo las huellas de aquel sabio maestro, me
—144 — he atrevido ácontinuar su obra ,ampliando sus estudios, llevando áellos el método científico moderno, el exámen severo éimparcial de los mil detalles, favorables los unos, contrarios los otros ála aplicación de reglas generales, único camino que puede conducir al conocimiento de la verdad. Delgado, además, ha hecho caso omiso de las diferencias entre los caracteres distintivos que en la emisión ibero-romana han nacido de las distancias cronológicas áque vieron la luz unas monedas yotras, yestas diferencias que reconocen causas bien naturales, son muy de tener en cuenta si se han de discernir ciertas contradiciones yexcepciones aparentes de aquellas reglas generales. Pero antes de presentar la clasificación por períodos ydistritos, pasemos áanalizar uno por uno esos detalles que es preciso estudiar para obtener un conocimiento exacto de esta emisión. Especiesmonetaies. Ya vimos que la primera moneda de plata Victoriato. que se batió en España fué el victoriato de Sagunto, moneda que, si bien por los fueros de que gozó aquella heroica villa forma por varios conceptos una serie aparte del resto de la emisión ibero-romana, no puede menos de tenerse también semi-vietoriato. en cuenta.—En el primer período se acuñó también el semi-victoriato ,aunque tan escasamente que hoy solo se conoce un ejemplar del mismo.— La especie de plata más común yla que consti- Denai io.
—145 — tuia la unidad ybase del sistema la formaba el denario. Dejando áun lado las dracmas del sistema púnico-sículo, que, reducidas al peso efectivo del primitivo denario (4.55 gr.), acuñaron con consentimiento tácito de los nuevos conquistadores, la ciudad aliada de Emporiae ylas tribus ibéricas colindantes, quizás hasta la organización provincial de 548 (206 a. J. O.), los Romanos batieron el denario al principio, ósea ántes de esta organización, en poca abundancia ysolo en el triángulo estratégico formado por los Pirineos, el litoral Catalan yla línea Segre-Ebro, y en Acci ,fortaleza situada en el extremo límite de la Citerior. Pero desde mediados del siglo sexto en adelante la emisión del denario se hizo en grande escala, ya no en Cataluña, sino en los distritos lindantes con el curso del Ebro central ysuperior, como el Alto Aragón, Navarra, las Provincias Vascongadas y la Rioja, principalmente en Osea, Pómpelo, Suissatio, Turiaso yNumantia; además para el uso de la Celtiberia yEdetania en Segobriga ypara los mercados del Mediodía en Acci. —El quinario acompaña al denario única - mente en los primeros años del segundo período; solo conozco tres: de Tarraco, Ilerda y Tolosa (1).— Sestercios no se han encontra- (1) Se me ha dicho que también lo hay de Turiaso. No lo he visto. Quinario. 12