La prensa andaluza. Espejo de nuestra historia: Cinco centurias de reporteros, noticias y cabeceras
Abstract
Coordinado por la profesora de la Universidad de Sevilla, Concha Langa, el dosier repasa las cinco centurias de vida de la prensa andaluza, desde su primera forma de expresión: las relaciones de sucesos -nacidas al calor de la imprenta y en las que se describía un único acontecimiento de índole política, lúdica o curiosa- hasta su formato más contemporáneo, el digital.
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D O S AH ENE 2009 8 no de los rasgos esenciales del ser humano es la comunicación. Comunicación que ha ido evolucionando a través de la historia en paralelo a las sociedades humanas. Cuando esas sociedades se hacen más complejas los modelos comunicativos han de ir colmando las nuevas necesidades. Por ello surge la prensa en la Edad Moderna. Si primero fueron los relatos de sucesos recogidos en los puertos europeos destacando el de Sevilla, en el siglo XVII las monarquías absolutas potenciaron las gacetas para ofrecer una imagen de Estado. No obstante, no será hasta el siglo XVIII cuando la prensa andaluza despegue con Cádiz a la cabeza, ya que esta ciudad vivió una auténtica explosión de periódicos en los años de las Cortes. Y es que el siglo XIX fue el siglo del esplendor de la prensa que vio la proliferación de gran número de cabeceras en toda Andalucía, que apoyaban a las diversas ideologías políticas en lucha. Es en estos momentos cuando los periódicos, en su búsqueda de lectores, incorporan la imagen, al principio utilizando grabados y luego, tras la invención de la fotografía y las mejoras técnicas, con ésta como protagonista. Con la entrada del siglo XX la prensa política dejó paso a los periódicos de empresa, concebidos como negocio y no adscritos a ningún partido. Si en el siglo XX la prensa jugó un papel central en la accidentada historia de España, la aparición de otros medios de comunicación, como la radio en los años veinte y la TV en los cincuenta, le restaron protagonismo que no influencia, como denota la crecida de las tiradas y la consolidación de rotativos. Una vez conseguida la total libertad de expresión, respaldada en la Constitución de 1978, el periodismo andaluz conoce otra fase de expansión y de modernización que llega a la actualidad. Pero no podemos olvidar que estos periódicos estuvieron hechos por hombres que forjaron su carácter. Hombres que vieron en la prensa el mejor modo de hacer llegar sus opiniones a un público amplio. En el siglo XIX, las redacciones fueron hervideros de ideas y, a veces, de conspiraciones políticas. El perfil del periodista hasta entonces era el de un escritor que acude a la prensa como medio para poder ganar algo de dinero, el del revolucionario o del político que necesita propagar sus ideas, o el del profesional aficionado que colabora en boletines para colegiados. Ya en el siglo XX la actividad periodística se profesionaliza y surge el periodista formado en las primeras escuelas y facultades de Comunicación. Hoy el periodismo es una profesión, a pesar de que no esté regulada jurídicamente, y los periódicos son grandes empresas pertenecientes a grupos, en ocasiones, multinacionales. Lejos quedan aquellos periódicos hechos casi artesanalmente por un grupo de hombres que prácticamente lo hacían casi todo ellos solos. Sea como fuere, la prensa nos ayuda a conocer nuestra historia como ninguna otra fuente y al mismo tiempo la refleja como un espejo. Un espejo fresco, sin la elaboración del historiador y del científico. Solo en los periódicos encontramos las pequeñas historias cotidianas, junto a los grandes protagonistas de la política. A veces, el anuncio de un acto local nos ayuda mejor a conocernos que el relato de las grandes batallas o de los grandes personajes. ■ U U La prensa andaluza Espejo de nuestra historia CINCO CENTURIAS DE REPORTEROS, NOTICIAS Y CABECERAS COORDINADO POR CONCHA LANGA NUÑO D O S