En busca de nuevas oportunidades
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EN BUSCA DE NUEVAS OPORTUNIDADES SARA RUANO GRANADO I. I. I. I. I. REFORMA LABORAL Y DETERIORO DEL MERCADO DE TRABAJO. LOS PERIODISTAS EN LOS MEDIOS
Incertidumbre es la palabra que más define en estos momentos la situación en la que nos encontramos los más de 2.800 estudiantes de Periodismo de la Facultad de Comunicación de Sevilla. Son tiempos de inquietud y desasosiego donde el cierre de cabeceras se ha disparado vertiginosamente y las que no cierran sufren regulaciones de empleo. Los despidos, las jubilaciones o las prejubilaciones se suman a esta larga lista de desavenencias donde los periodistas veteranos y con una dilatada trayectoria profesional están siendo despedidos y reemplazados por trabajadores más jóvenes, con contratos temporales. En este contexto nos encontramos nosotros, los estudiantes, que hemos visto como nuestros sueños de celuloide se han topado rápidamente con la crisis del periodismo. Una crisis que cada vez se hace más patente y que ha conducido a que la recesión y la precariedad se instalen con fuerza en el seno de la profesión donde ya hay 27.443 periodistas en paro. El objetivo del artículo que se presenta en las siguientes páginas es, precisamente, ése. Reflexionar sobre el estado de la profesión periodística e indagar acerca de los sentimientos e impresiones que tenemos los estudiantes sobre el futuro incierto de nuestra profesión. Para ello, y desde el punto de vista
78 En busca de nuevas oportunidades metodológico, he optado por un método multidisciplinar que combina técnicas cualitativas y cuantitativas. En primer lugar, he recurrido a una revisión bibliográfica referente al estado de la profesión, el deterioro del mercado laboral, así como de las condiciones laborales. Para la parte cuantitativa, he optado por un estudio de caso. Este análisis está dirigido a explicar algunas de las posturas e impresiones que tenemos los propios estudiantes de periodismo sobre nuestra futura profesión. Una realidad bien distinta La literatura y el cine han generado en la sociedad una imagen en torno a los periodistas nada correspondida con la realidad. Son muchas las personas que conciben el periodismo como una profesión romántica a la vez que pasional y novelesca. Incluso, se piensa que sus trabajadores son seres extraños, casi divinos. Estas opiniones, que se han repetido reiteradamente a lo largo de la historia, han creado una imagen utópica del periodismo. Ahora la realidad es bien distinta. El intrusismo laboral, la baja remuneración, el desempleo, los horarios prolongados, la falta de prestigio, las contrataciones temporales, el bajo índice de sindicación y la escasez de independencia son algunos de los factores que han llevado a la profesión a rodar por la pendiente. Además, la crisis económica en la que está inmerso el país no ha hecho más que empeorar la situación. La precarización del trabajo del periodista va en aumento y no solo afecta a los jóvenes, cuyas posibilidades de empleo se ven cada vez más reducidas, sino también a los periodistas más experimentados. Éstos, después de haber dedicado muchos años a la profesión, se ven sustituidos por jóvenes que encuentran su primer trabajo y cuyos contratos les salen más baratos
79Sara Ruano Granado a los empresarios. En este contexto, los únicos que salen ganando son los dueños de los medios de comunicación, pues reducen sus gastos a través de los salarios. Tampoco podemos olvidar la utilidad, o inutilidad, del título de licenciado. Según el diario The Daily Beast, la carrera de Periodismo encabeza la lista en el ránking de las licenciaturas menos útiles, al mismo tiempo que ocupa el primer puesto entre las profesiones peor pagadas. En la misma línea se encuentran los datos aportados por la Asociación de la Prensa de Madrid que señala que la imagen de los periodistas en la sociedad no es tan buena como pudiera parecer: En torno a un 48% opina que los trabajadores de la información tienen una imagen “regular” mientras que un 2% piensa que su imagen es “muy buena”. Este escenario nada favorecedor hace mella entre los estudiantes de Periodismo, tal y como se demuestra en el estudio de caso que hemos llevado a cabo. Los propios estudiantes tienen una visión negativa e incierta sobre el futuro de la profesión pues un 50% de la muestra encuestada ha manifestado que es muy difícil encontrar trabajo tres meses después de terminar sus estudios. Al repetir la misma pregunta, pero dejando un margen mayor de tiempo, los encuestados empiezan a ver cierto grado de esperanza: En el plazo de un año, sólo un 9% de los encuestados considera que no tiene ninguna posibilidad de encontrar un trabajo, el 50% piensa que será muy difícil y el 41% restante cree que existe alguna posibilidad. Ante este panorama tan negro, los periodistas no cambiarían de profesión. Tampoco lo haríamos los estudiantes: El 54% de los encuestados volvería a estudiar Periodismo aún sabiendo la crisis en la que se encuentra sumida el sector. Se
80 En busca de nuevas oportunidades trata de unos datos que vienen a corroborar los ya publicados por la APM que en su último informe anual apunta que el 77% de los periodistas afirman no querer cambiar de profesión u oficio. Unos datos que, sin duda, demuestran que la profesión periodística es, y seguirá siendo, vocacional. Además, los estudiantes piensan que el trato deficiente que se les ha dado durante su etapa de becarios, el abuso de horarios, la falta de flexibilidad y la ausencia de remuneración -por mínima que season problemas que ineludiblemente empeoran la situación laboral del periodista. La APM, por su parte, señala que los principales problemas son la falta de independencia, la precariedad laboral, los becarios y el intrusismo. Aunque las nuevas tecnologías han ayudado bastante al desarrollo de la profesión, permitiendo contar al periodista el acontecimiento en el mismo momento en el que se produce, también la ha perjudicado. Cualquiera que tenga un acceso a Internet y una cuenta en alguna red social puede suplir la labor de un periodista. Es el denominado periodismo ciudadano que da la oportunidad a cualquier persona de trabajar como periodista y cumplir las funciones propias de éste. En palabras de Lola Fernández, secretaria general del Sindicato de Periodistas, este periodismo, ni es periodismo ni es ciudadano. Al igual que ocurre en otros sectores, el buen periodismo únicamente lo pueden ejercer aquellas personas que estén en posesión del título de licenciado y cuenten con un bagaje cultural y profesional adecuado. No obstante, ni Lola Fernández ni la que suscribe estas páginas somos las únicas personas que nos pronunciamos en esta línea ya que desde la Asociación de la Prensa de Madrid se aportan datos que fundamentan esta opinión: Un 83% de los periodistas opina que esta modalidad del periodismo no favorece a la profesión.
81Sara Ruano Granado No todo está perdido No hay que pensar que todo está perdido. Está claro que el periodismo que se ejerza una vez que la profesión consiga salir de esta crisis no será como el que se ha venido haciendo hasta el momento, pero seguirá siendo periodismo y, lo más importante, será ejercido por verdaderos periodistas. En este contexto, la expansión de Internet en el sector periodístico y la creación de nuevos medios suponen, para muchos profesionales, un soplo de aire fresco, un abanico de posibilidades laborales, pese a que todavía no está claro el camino que puede tomar la profesión periodística de cara a una más que probable reformulación. Junto a las nuevas tecnologías, el valor para emprender es la clave para avanzar. En los últimos meses, han aparecido nuevos proyectos, como Infolibre o Materia que demuestran que el periodismo sí tiene futuro. Este cambio de paradigma abre las puertas a un nuevo modelo profesional, tecnológicamente competente, integrado en el entorno digital y capaz de desenvolverse en las redes abiertas que la sociedad del siglo XXI propone. Como apuntan Fernández Barrero y Ufarte Ruiz, pese a no tratarse de un medio en sí mismo, la Red es y será, con toda probabilidad, la plataforma sobre la que se desarrolla buena parte de la comunicación entre las personas y las empresas en los últimos años. Asimismo, pasa a ser un nuevo yacimiento de empleo que supone una oportunidad laboral tanto para los recién licenciados como para aquellas personas que se han quedado al margen del mercado de trabajo como consecuencia del cierre de empresas informativas tradicionales. Sin embargo, hay quien prefiere emigrar a países que todavía están en desarrollo y las empresas periodísticas se están consolidando. Se trata de zonas donde se sigue haciendo pe-
82 En busca de nuevas oportunidades riodismo tradicional como Argentina, Brasil, Bolivia y, en general, todos los países de Latinoamérica. Son zonas que han sufrido en los últimos años un incremento notable en las ventas de periódicos. Es una oportunidad que los recién licenciados no debemos descartar ya que, además del valor en alza en el que se encuentra el periodismo y la labor del periodista, el idioma no es ningún impedimento. No todo está perdido en el periodismo. Simplemente hay que buscar las nuevas oportunidades y adaptarse a los nuevos tiempos. Para finalizar, quiero cerrar estas páginas retomando el matiz vocacional de esta profesión y añadiendo un halo de esperanza en el futuro. En todas las épocas y en todos los ámbitos siempre se han dado situaciones difíciles. Una vez más, la profesión periodística se encuentra en una situación crítica y es ahora cuando tiene que volver a hacer un esfuerzo y reinventarse como ya lo ha hecho en otras ocasiones, adaptándose a los nuevos tiempos y a las nuevas formas de hacer periodismo. La profesión sólo tiene una opción. Salir reforzada. Hay que buscar los nuevos caminos y yacimientos que nos permitan hacer una información de calidad en un contexto adecuado. Sin duda y gracias a la vocación, las ganas y la ilusión de las generaciones futuras, el periodismo, una vez más, sabrá adaptarse y superar los obstáculos a los que está enfrentado.