Introducción. Revista Andaluza de Antropología. 17
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REVISTA ANDALUZA DE ANTROPOLOGÍA NÚMERO 17: ESTRATEGIAS SUBALTERNAS EN AMÉRICA LATINA: RECONFIGURANDO LA IDENTIDAD PARA ARTICULARSE A UN MUNDO GLOBAL. SUBALTERN STRATEGIES IN LATIN AMERICA: RECONFIGURING IDENTITY TO BE ARTICULATED TO THE GLOBAL WORLD. SEPTIEMBRE DE 2019 ISSN 2174-6796 [pp. 3-8] INTRODUCCIÓN Víctor Bretón y Jordi Gascón (Universitat de Lleida) Este número busca, desde la Antropología crítica, comprender la proliferación de estrategias que surgen por parte de los sectores subalternos ante los desafíos de la globalización neoliberal, y que se articulan mediante la reconfiguración de la identidad. Se ha tomado América Latina como marco de referencia por dos razones. Por un lado, porque esta región se ha constituido en campo semántico para la Antropología postestructuralista (Escobar, 1997). Por otro, porque durante décadas ha sido espacio de experimentación de políticas orientadas a visibilizar y mejorar las condiciones de vida de esos grupos tradicionalmente excluidos (Gudynas, 2011). Concretamente, el presente monográfico focaliza la atención en los países andinos, habida cuenta que han sido objeto de todo tipo de experiencias de desa-rrollo: desde las más convencionales, ancladas en los parámetros ortodoxos del neolibera-lismo (Perú, Chile), hasta procesos reivindicativos del reforzamiento del Estado como actor de nuevas maneras de entender la política (queda por ver hasta qué punto) basadas en su imbricación con los sectores subalternos (Ecuador, Bolivia). En todos los casos analizados, la comunidad y el “común” aparecen como entes que se recrean y se adaptan a este contexto cambiante. Cada uno de los cinco textos que conforman el monográfico explica esta articulación a través de sendos factores de cambio (el surgimiento de estructuras de Estado a nivel local, la cooperación al desarrollo, el mercado glo-bal de arte, el extractivismo de materias primas, y el turismo) y sus consecuencias en la es-tructura social. Los dos primeros artículos que conforman el monográfico analizan los procesos de adapta-ción que ha vivido la comunidad indígena y campesina ante políticas nacionales y progra-mas internacionales (cooperación al desarrollo) que, implícita o explícitamente, buscaban incorporar los espacios rurales del “sur” en las estructuras de Estado. Una adaptación que, como sus autores detallan, se relaciona con la reconfiguración de su
identidad, el surgimien-to de lideratos indígenas, y la creación de nuevas formas de alianzas a nivel local, nacional e incluso global. El texto de Luis Alberto Tuaza nos ubica ante la peculiar casuística de la provincia de Chimborazo, en Ecuador. Peculiar porque tras el derrumbe del régimen de hacienda, a re-sultas del proceso reformista de 1964-1973, la emergencia de la identidad étnica como ele-mento aglutinante de las comunidades campesinas kichwas convirtió a esa provincia en un espacio emblemático del entonces fulgurante movimiento indígena ecuatoriano. El autor señala cómo la intervención masiva de ONG y agencias estatales y multilaterales de desa-rrollo coadyuvaron un fortalecimiento organizativo sin precedentes. Un fortalecimiento organizativo, no obstante, que no trajo aparejada necesariamente el fortalecimiento de la identidad indígena. Más bien, argumenta Tuaza, las agencias de intervención desembarca-ron con una visión naíf del mundo kichwa, actuaron de forma paternalista con los presuntos beneficiarios de sus intervenciones, y reprodujeron de facto formas de interlocución en nombre de la sociedad indígena que Andrés Guerrero (2010) ha definido como “ventrílo-cuas”. La población indígena es un convidado de piedra en ese ejercicio de representación en el que las agencias de desarrollo perpetúan y refuerzan su imagen esencializada (rural, natural, incontaminada), al tiempo que la praxis del desarrollo muta la comunidad en una alargada y densa red de relaciones sociales que atraviesa las porosas fronteras entre lo rural y lo urbano, llegando incluso a imbricarse en los espacios transnacionales de la globalización (Kingman y Bretón, 2017). La provincia altoandina de Quispicanchi, al sur de Cusco (Perú), es el escenario etnográfico en que nos adentra el artículo de Raúl Asensio. El autor subraya la trascendencia de la Re-forma Agraria (1969), que introdujo la comunidad campesina en el debate político e inició un proceso de empoderamiento a través de nuevos dirigentes indígenas que, habiendo ac-cedido a espacios de capacitación y formación, lograron el control de los poderes locales. La conformación de esta nueva élite dirigente fue posible, también, por la confluencia en el departamento de Cusco de una gran concentración de ONG y agencias de desarrollo. Los nuevos alcaldes han planteado nuevas formas de intervención en el territorio, concretadas habitualmente en pequeños proyectos productivos orientados a mejorar las condiciones de inserción de las economías campesinas a los mercados regionales. Estas acciones combinan el modus operandi de la cooperación al desarrollo (espacio en el que muchos se desempeña-ron profesionalmente) con elementos de la economía moral consuetudinaria característica de las comunidades de las tierras altas. El resultado es la puesta en práctica de lo que el autor califica como “keynesianismo andino”: inversiones desde los poderes públicos (los municipios) que benefician a todos los sectores de las comunidades en aras de facilitar su viabilidad económica en el mercado global. En lo identitario, estas acciones han generado un proyecto de renovación andina anudado a la modernidad capitalista: una suerte, si se quiere, de modernidad paralela en
la que determinados elementos constitutivos de los habi-tus andinos son resignificados en favor de esos nuevos objetivos de las economías campesi-nas. Más allá de las dudas planteadas por Asensio sobre las contradicciones de ese modelo (de-pende de unos presupuestos municipales que se sustentan en el Canon Minero, es decir, en un modelo de desarrollo extractivista al que muchos de los protagonistasbeneficiarios se oponen), el caso plantea elementos de reflexión cuando se compara con el de Chimborazo analizado por Tuaza en el anterior artículo. El primero, cómo la cooperación al desarrollo y el proyectismo, más allá de debilitar plataformas de movilización de alcance nacional o re-gional (Bretón, 2008), también puede facilitar la reactivación política. Y no en base a la reconstitución esencializada de una identidad ancestral, sino generando un proyecto cultu-ral nuevo, híbrido, que habilita un camino genuino y peculiar para estar en la modernidad. Por otro lado, sorprende que ese proyecto de renovación andina, más o menos difuso y con muchos perfiles, eluda la indigenidad en el caso cusqueño, cuando es una condición reivin-dicada en Ecuador y Bolivia. Los siguientes tres artículos centran su atención en las consecuencias que la articulación económica de la sociedad indígena y campesina con los mercados modernos ha tenido en su estructura social y organizativa, así como en la conformación de su identidad. El tercero de los textos del monográfico nos aproxima a la forma de articulación histórica: el espacio rural como fuente de materia prima y alimentos básicos para los mercados globales. Pero de un tiempo a esta parte, ese mercado reclama nuevas funciones para los espacios y las cultu-ras indígenas. Los dos últimos artículos muestran otros tantos casos de articulación en ám-bitos nada tradicionales: el turismo y el mercado del arte. El primero de estos tres textos, elaborado por Raúl Márquez, estudia la cadena de recolec-ción, acopio, venta y exportación de algas en el litoral chileno. Si bien es un caso de extrac-tivismo que ilustra algunas de las características más genuinas de la lógica neoliberal, ha sido invisibilizado por los estudios al uso, posiblemente porque la explotación es realizada por pescadores artesanales en espacios marítimos sobre los que tienen derechos comunita-rios reconocidos. Este factor, que debería jugar a favor del productor y de la organización comunitaria, es superado por la naturaleza monopsónica del mercado de algas, una estructu-ra piramidal que acumula los beneficios en la cúspide, y una particular combinación de for-malidad e informalidad en la contratación y manejo de la mano de obra. Al final, la extrac-ción de algas refleja una forma de subsunción, tal como la definía Meillassoux (1975): la subordinación de formas de producción no capitalistas por parte del modo de producción capitalista. Además, este modelo de funcionamiento dificulta la formación de plataformas sindicales o el funcionamiento de la organización comunitaria. Los mecanismos de control de esta fuerza de trabajo por parte de los intermediarios son un ejemplo de la presencia en los imaginarios subalternos de un ethos neoliberal. Un ethos que se traduce en un individua-lismo extremo en la
toma de decisiones y en cálculos cortoplacistas que no consideran los riesgos de colapso de la actividad por sobrexplotación de los recursos. El autor señala el ambivalente rol desempeñado por el Estado: por una parte, facilita la sindicalización (tal vez en nombre del empoderamiento de los desposeídos) y establece mecanismos destinados a controlar la extracción del recurso; por otra, es connivente con los intereses del gran capi-tal que se lucra del negocio y que fomenta su sobrexplotación. Con el texto de Pablo García regresamos a Cusco. Concretamente al distrito rural de Chinchero, de mayoría quechua, donde desde hace décadas se plantea la construcción de un aeropuerto internacional para dar servicio al aluvión de turistas que cada año viajan al que, sin duda, es el departamento más visitado del Perú. En un contexto de incremento del pre-cio del suelo y consiguiente mercantilización de la tierra impulsado por ese proyecto, García analiza la identidad comunitaria. La liberalización del mercado de tierras y la consecuente apuesta por la titulación de los lotes comunitarios usufructuados por cada familia campesina ha sido objetivo de las políticas agrarias de corte neoliberal en toda la región andina. El impulso dado al aeropuerto por la administración Humala, a ubicarse en terrenos de la co-munidad chincherina de Yanacona, llevó a ésta a la venta de una parte sustancial de sus tierras al Gobierno regional a un precio tasado, y a la proliferación de conflictos inter e in-trafamiliares por los lindes de los lotes familiares. Esto coadyuvó a la crisis de una particu-lar forma de relación con la tierra que fundamentaba la vida en comunidad. Se erosionó el pilar sobre el que se fundamentaba la identidad campesina. En Chinchero, como en el resto de los Andes peruanos, y a diferencia de lo que acontece en Ecuador y Bolivia, la pobla-ción rural suele ser reacia a identificarse con ningún término que pueda relacionarse con el denostado calificativo “indio”. Los actores sociales, sin embargo, llevan a cabo una selecti-va apropiación de lo indígena como estrategia de negociación. El Gobierno regional impuso un precio bajo de la tierra negando la condición de indígena a las comunidades chincheri-nas, quienes la habían reivindicado para acogerse a una legislación internacional sobre pue-blos indígenas que les podía beneficiar. El artículo aporta un ejemplo de cómo la comuni-dad reivindica su estatus indígena como estrategia política. Finalmente, Laura Soto nos muestra el devenir de los pintores-campesinos de las comuni-dades de Tigua (Cotopaxi), a partir del descubrimiento de sus pinturas rituales naíf por par-te de marchantes occidentales seducidos por su imagen primitivista. Estos pintores pasaron de producir artesanías a producir arte, y empezaron a expresar en su trabajo la reinterpreta-ción de su identidad indígena. Su obra recrea los diferentes ítems que, desde los años se-tenta, redefinen permanentemente el contenido de lo indígena: desde una vida prístina y sencilla, hasta la reivindicación de ontologías propias y mundos simbólicos alejados de toda influencia occidental. En el proceso, la pintura se volvió el recurso estructurador de las eco-nomías familiares de la zona e impulsó un
proceso de diferenciación interna. Tigua, como también se observa en el resto de casos presentados en este monográfico, muestra otro ele-mento resultante de la articulación de la comunidad con la política y la economía nacional y global, y de la reconfiguración identitaria de lo indígena y de lo campesino que lo acompa-ña: estos procesos parecen acelerar la diferenciación social y empujar al colapso los meca-nismos tradicionales de economía moral que caracterizaban las estrategias reproductivas de la comunidad. Una economía moral que funcionaba como instrumento para gestionar la pobreza y enfrentar situaciones de crisis (Scott, 1977), y que parece agonizar en una socie-dad indígena reconfigurada y globalizada.
BIBLIOGRAFÍA Bretón, Víctor (2008) “Las contradicciones de las ONG de desarrollo rural. La trayectoria del FEPP en Chimborazo, 1981-2000”. En Liisa North y John D. Cameron (eds.) Desarrollo rural y Neoliberalismo: Ecuador desde una perspectiva comparativa. Quito: Universidad Andina Simón Bolívar & Corporación Editora Nacional. Escobar, Arturo (1997) “Anthropology and development”. International Social Science Journal 49(154), pp. 497-515. Gudynas, Eduardo (2011) “Debates sobre el desarrollo y sus alternativas en América Latina: Una breve guía heterodoxa”. En Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo (comp.) Más allá del desarrollo. Quito: Fundación Rosa Luxemburg & Abya Yala pp. 21-54. Guerrero, Andrés. (2010). Administración de poblaciones, ventriloquía y transescritura: Análisis históricos. Lima & Quito: IEP & FLACSO Ecuador. Kingman, Eduardo y Bretón, Víctor (2017) “Las fronteras arbitrarias y difusas entre lo ur-bano‐moderno y lo rural‐tradicional en los Andes”. The Journal of Latin American and Ca-ribbean Anthropology 22(2), pp. 235-253. Meillassoux, Claude (1975) Femmes, greniers et capitaux. Paris: Francois Maspero. Scott, James (1977) The moral economy of the peasant: Rebellion and subsistence in Sout-heast Asia. New Haven: Yale University Press.