La experiencia de los presupuestos participativos en la ciudad de Sevilla. Metodología de planificación de la comunicación y construcción de la ciudadanía
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Título: Origen: ISSN: Autor(es): Fecha: Licencia: LA EXPERIENCIA DE PRESUPUESTOS PARTICIPATIVOS EN LA CIUDAD DE SEVILLA RevistaMediacionesNo.4 1692-5688 Dr. Francisco Sierra Caballero - Dr. José Manuel Moreno Domínguez Julio - Diciembre de 2004 31 - 48 TotalPags: 18Páginas: http://www.uniminuto.edu RepositorioInstitucionaldeObjetosdeAprendizajeyObjetosInformativos OI Objeto Informativo UNIMINUTO CorporaciónUniversitariaMinutodeDios Ustedeslibrede: Condiciones:DEBE NONO copiar,distribuirycomunicarpúblicamenteestaobra. reconocerloscréditosdelaobraenlaformaabajoespecificada, puedeusarlaconfinescomercialesodelucro,puedealterar,transformaro generarunaobraderivadaapartirdeestaobra. *Consulteeltextolegaldeestalicenciaen: http://virtual.uniminuto.edu/legal_repositorio.htm Cómocitarestaobra APELLIDOS, Letra inicial primer nombre. Letra inicial segundo nombre. (igual otros autores seguidos de (,). (AÑO). Título completo del artículo. Origen completo, páginas. Corporación Universitaria Minuto de Dios. Bogotá, Colombia.
31 La experiencia de presupuestos participativos en la ciudad de Sevilla Dr. Francisco Sierra Caballero Profesor titular de Teoría de la Información. Director de REDES.COM (revista de Estudios para el Desarrollo Social de la Comunicación) y del Centro Iberoamericano de Comunicación Digital del Departamento de Periodismo I en la Universidad de Sevilla (www.us.es/cico) [email protected] Dr. José Manuel Moreno Domínguez Comunicólogo. Presidente del Instituto Europeo de Comunicación y Desarrollo. Candidato a Doctor por la universidad de Sevilla y Técnico de investigación en comunicación en el proyecto de Presupuestos Participativos de la Ciudad de Sevilla. [email protected] Síntesis El siguiente artículo analiza las bases metodológicas de la experiencia de Presupuestos Participativos en la ciudad de Sevilla, como un intento para relacionar la comunicación pública con la participación ciudadana. Esta última, considerada más allá de su mero papel difusivo y de los canales de información constituidos tradicionalmente. Synthesis The following article analyses the methodological bases of the Participatory Budgets program of the city of Seville as an attempt to link public communication to citizen participation, regarding the latter as a concept that must be considered beyond its mere diffusive role, as well as beyond the information channels traditionally instituted. * Participatory Communication Section, IAMCR, Porto Alegre – Brasil, Julio, 2004. Metodología de planificación de la comunicación y construcción de la ciudadanía*
32 Introducción Una de las características más destacadas del actual proceso de globalización es la articulación de un modelo de regulación institucional basado en la explotación intensiva del espacio y en la dispersión de las actividades económicas de forma descentralizada, junto con la concentración de actividades terciarias de alta remuneración como las industrias de ocio y consumo cultural. Esta lógica de la mediación reestructura el desarrollo territorial imponiendo una distribución urbana y unas necesidades de gestión y organización de la economía de la comunicación y la cultura pensadas en función de las exigencias de valorización del capital. La planificación estratégica de las ciudades introduce de este modo un modelo de desarrollo que, trascendiendo la planificación territorial o sectorial clásica, favorece el aumento de la competitividad de la ciudad, reduciendo los efectos y el impacto social negativos a partir de una idea de la gobernabilidad y la confianza que minimiza las funciones y prerrogativas del Estado y descentraliza las actividades económicas por medio de los vínculos de dependencia con el capital global. “La planificación, como intervención pública que fomenta el valor competitivo de la ciudad, pasa de ser un mecanismo de reducción de los desequilibrios y desigualdades a convertirse en una política de la institucionalización de las desigualdades entre territorios y bloques sociales, constituyéndose en expresión y motor del proceso de globalización. Se actualiza la necesidad de la planificación frente al juego del libre mercado, pero se sustituye su finalidad redistributiva por objetivos productivistas, empresariales, de revalorización y apropiación privada del capital económico de determinadas regiones” (Villasante/Garrido, 2002: 130) Para que este proceso sea funcional, paralelamente a la crisis de gobernabilidad y confianza en los municipios y administraciones locales, se viene propiciando, en el contexto general de globalización económica y reestructuración de los territorios y las culturas autóctonas, la puesta en marcha de diversas iniciativas de participación y regeneración democrática: “A nivel de la gestión pública, y con el objeto de propender a una re-legitimación de sus acciones, los gobiernos a nivel nacional y local están implementando algunas instancias para institucionalizar la intervención de la población en la opinión, control y evaluación de la gestión (…) Intentando aplicar la noción anglosajona de accountability (u obligación de rendir cuentas de los actos públicos, y de asumir responsabilidades ante los ciudadanos), en diversas áreas de trabajo de la administración pública se evalúa la posibilidad de convocar a ruedas de consultas, audiencias públicas, planificaciones participativas con la comunidad-objeto del plan, constitución de comités interáreas, etc.” (Rossi, 2000: 12) En estas experiencias, el rol de la comunicación es el de promocionar y definir la lógica institucional del desarrollo local dependiente, de acuerdo con una concepción global de la ciudad producida según las necesidades económicas de integración competitiva en los mercados internacionales. Por tal motivo, la planificación estratégica se concentra en la publicidad para la atracción de las inversiones de capital y, consecuentemente, en la disposición de la infraestructura y capital cognitivo y cultural, especialmente a través de las acciones de acceso, movilidad y desarrollo de las comunicaciones y los recursos telemáticos que complementan los planes de publicidad y mercadotecnia urbana. Existen, no obstante, otras experiencias de participación y desarrollo local, cuyo enfoque de la participación trata de modificar tales lógicas de segregación y explotación intensiva del espacio y del capital social. Una de las experiencias más sobresalientes es el proyecto de Presupuestos Participativos de Porto Alegre. En tales iniciativas,
33 la planificación de la comunicación ha sido, sin embargo, ocasional y apenas sistematizada, limitándose en la mayoría de los casos a estrategias de marketing social o a publicidad y propaganda política institucional. En el siguiente texto, se presentan las bases metodológicas y la experiencia de Presupuestos Participativos de la ciudad de Sevilla, como modelo de mediación que trata de vincular la comunicación pública a la participación ciudadana concebida más allá de su papel difusor y de los canales de información tradicionalmente instituidos. A diferencia de otras experiencias, la planificación de la comunicación en este proceso trata de trascender la lógica tecnocrática que neutraliza el debate ideológico y político de la comunicación, relegitimando las lógicas de valorización de las industrias culturales, para discutir y cuestionar la dialéctica de regulación y privatización del espacio público, en virtud de una praxis de la comunicación para el desarrollo local, articulado sobre el poder informativo y el conocimiento y capital social de las redes ciudadanas. Concebida como una dimensión estratégica para reconstruir la ciudad y dinamizar la ciudadanía y la gobernabilidad local, el programa de Presupuestos Participativos de Sevilla parte de los espacios de convivencia que las redes sociales construyen en los barrios y los distritos de la ciudad para definir un nuevo marco de relaciones sociales que, desde una mirada ecológica, haga posible el espacio público local como un complejo entorno de participación pluralmente constituido en el reconocimiento de las múltiples voces y actores que lo conforman, y así poder rescatar la palabra, las prácticas comunicativas que se generan desde los propios ciudadanos, en la definición de un nuevo modelo de desarrollo basado en la confianza ciudadana por manifestarse, por hacer propuestas y llegar a acuerdos, en definitiva, por transformar la participación en la vida política como un compromiso con la comunidad y la convivencia. De acuerdo con esta filosofía, el proyecto de Presupuestos Participativos de Sevilla desarrolla una metodología de trabajo en red basada en la Investigación Acción Participativa como programación de proyectos barriales descentralizados donde la comunicación se vincula de forma directa al desarrollo local en todas las fases del mismo.
34 Comunicación, participación y cambio social. Un enfoque socio-crítico Los estudios sobre comunicación y planificación del cambio social han concentrado buena parte de sus esfuerzos al conocimiento de la contribución de los medios informativos al desarrollo local. La noción de campaña es, por lo general, el concepto estratégico vinculado con tal problemática desde modelos más o menos difusionistas (Rogers, 1973) o enfoques, por lo general, decididamente mercadológicos y tecnocráticos (Fine, 1981) que parten en común de una misma premisa: los problemas sociales no son reconocidos, esto es, las condiciones sociales no son identificadas por los actores involucrados, por lo que, consecuentemente, es necesario un proceso de movilización informativa para el cambio social, el recurso auxiliar a los medios para facilitar la superación de los obstáculos y barreras sociales que dificultan la formación y conciencia ciudadana sobre los retos u objetivos prosociales de la comunidad desde una planeación asimétrica de la información pública y los recursos dispuestos para tal fin. Si observamos los procesos de modernización y desarrollo local basados en la aplicación intensiva de estrategias de marketing urbano contrastadas empíricamente, la literatura científica da cuenta de la prevalencia de una lógica del método dirigida al despliegue de distintos mecanismos de control social de acuerdo con los objetivos de cambio normativo cuya matriz epistemológica positiva y funcional da cuenta de una lógica de la mediación asimétrica y cosificada de la vida social (Salmon, 1989) (Rice/Paisley, 1981). El manejo de la comunicación en este tipo de experiencias tiene por objetivo la promoción de una autoimagen y proyección mediática positiva de la ciudad y el desarrollo local, generando, cuando conviene, acuerdos y consensos institucionales, programas concertados con el sector privado y los agentes económicos, reformas estructurales significativas, agendas políticas compartidas y en la mayoría de los casos la participación clientelar delegada de los ciudadanos. Las imágenes mercadológicas de consenso y transformación urbana, y el propio papel de la Administración Pública, dan cuenta de un modelo hegemónico que diluye y anula el potencial antagónico de los sectores sociales subalternos desplazados por el modo de producción capitalista y una lógica de la gobernabilidad instrumental: “Las técnicas de publicidad y de marketing sirven (de acuerdo con esta lógica) para aumentar el control comunicativo, para facilitar la dominación simbólica a través de mensajes impactantes sobre el desarrollo local. Por ello, es fácil entender que entre las ideas que se transmitan en las campañas publicitarias, ocupa un lugar principal el discurso ideológico de la inevitabilidad de la globalización y la consiguiente competencia entre territorios, así como la adhesión ineludible a valores productivistas y mercantilizadores. De este modo, lo que es un discurso ideológico al servicio de un modelo productivo neoliberal, que beneficia exclusivamente a ciertos agentes económicos y a ciertos territorios, se transmite como el único modelo de desarrollo viable y racionalmente irrefutable” (Villasante/Garrido, 2002: 132) La comunicación tiene por fin, en esta metodología de planificación del cambio social, una función auxiliar y suplementaria, pensada para la reproducción del modelo de desarrollo definido por los sectores dominantes. Esta fabricación mediática del consenso favorece por lo mismo la sinergia de actores públicos y privados, racionaliza y promueve el desarrollo económico despejando la incertidumbre y oposición de los colectivos desfavorecidos. De tal forma que “la ciudad continúa
35 siendo un organismo cuya estructura, funcionamiento y sentido escapan a la conciencia y a la acción de los ciudadanos. Bajo la llamada difusa a la participación se oculta la existencia de diferencias y jerarquías de poder, y se excluye a los grupos que proponen alternativas radicales (en el sentido de afectar a las raíces mismas de la concepción, los objetivos y los métodos del desarrollo). La participación se convierte por lo general en una figuración, en una forma de aglutinar esfuerzos que producen rentabilidades privadas, en un mecanismo sutil de legitimación y control social” (Villasante/Garrido, 2002: 134) A nuestro entender, toda campaña está determinada por la relación entre plan de comunicación, cambio social y proyecto ideológico. Ello exige una lectura sociocrítica, histórica y socialmente contextualizada y políticamente reflexiva. No es posible trasladar sin más modelos de planeación comunicativa para el desarrollo local endógeno al margen de la dinámica de apropiación ciudadana del cambio social. Esta premisa ha inspirado las aplicaciones latinoamericanas y europeas donde se han desarrollado programas similares a los Presupuestos Participativos de Porto Alegre. En los municipios de Brasil, Argentina (Rosario, Córdoba), Uruguay (Montevideo), Portugal o España (Córdoba, Las Cabezas) donde se han desplegado este tipo de iniciativas públicas, la idea matriz de la comunicación participativa es la necesidad de construir democracia desde lo local según un enfoque sociopráxico. Desde este punto de vista, la comunicación es pensada en función de un proyecto de articulación social, como una forma de organización y estructuración de la vida pública. Más que como forma marginal o de oposición, la comunicación alternativa se concibe aquí como un complejo proceso de movilización y autodeterminación colectiva. Y en este sentido apunta en dirección a un enfoque político, pues toda comunicación comunitaria pasa por una concepción ciudadana determinada. Toda política alternativa de comunicación presupone una comunicación alternativa en su contenido y organización, así como toda comunicación alternativa demanda una política democrática de la mediación. Política que garantiza un enfoque totalizador y holístico del proceso de cambio para la autonomía. La comunicación integral atenta a las necesidades radicales es una comunicación liberada, una comunicación basada en relaciones y vínculos de cooperación productiva y una cultura de la solidaridad. Por necesidades radicales cabe entender las fuerzas materiales que impulsan a la superación del capitalismo a partir de una praxis emancipadora que, arraigada en la idea
36 marxista de la determinación del sujeto histórico, ilumina la utopía generativa de un orden social “otro”. Rodríguez Villasante distingue a este respecto tres líneas epistemológicas o éticas de conocimiento en la planeación del desarrollo local: la lógica de adaptación funcional, la posición reformista o educativa y el enfoque crítico de transformación social. Esta última estrategia exige un esfuerzo de reflexividad dialógica colectiva por medio de la construcción social del conocimiento y la planificación participada de la promoción local del desarrollo. En ella, las estrategias de comunicación son pensadas desde una lógica transversal sobre la negociación y la persuasión. Esta metodología trata de combinar la planificación de medios y la publicidad institucional con una concepción de la comunicación participativa transversal, identificada con la construcción de la ciudadanía y del espacio público local como definición comunitaria de la democracia y el desarrollo municipal. La comunicación es pensada aquí, a diferencia del modelo difusionista, como celebración y encuentro, como fiesta más que como proclama o propaganda: “Como elementos característicos se distinguen la construcción de espacios de participación popular en la gestión local, en el ejercicio de una ciudadanía activa y en el control sobre la Administración Pública, con la vista puesta en la construcción de una nueva cultura política y ecológica. Para ello, no se
37 establece un modelo de desarrollo determinado y un sistema de representación pública concreto. Más bien se aplican metodologías que impulsan la implicación activa de los ciudadanos, el pacto entre actores que defienden intereses dispares y la construcción colectiva del conocimiento, la planificación y la ejecución de lo acordado” (Villasante/Garrido, 2002: 137) Se trata de abrir para después cerrar las posiciones discursivas de cada grupo y actor social alter-ando las lógicas enunciativas de los participantes, articulando espacios de conversación para negociar entre los diferentes, movilizar a los ajenos y confrontar posiciones antagónicas en el proceso de desarrollo local. “La participación aquí supone donar la palabra, no esconderla, ni taparla, sino provocar su emergencia, hablar siempre con ciudadanos, y no particulares, capaces de discernir sobre la política y lo político, que es hablar de lo social, de las diferencias, de las desigualdades y de las discriminaciones institucionales” (Ganuza, 2002: 178) En resumen, la comunicación participativa trata, en este sentido, de definir otra forma de ciudadanía, un espacio público deliberativo acerca de las prioridades y necesidades de la ciudadanía que deben ser atendidas presupuestariamente. Se trata – en palabras de Rodríguez Villasante – de construir conjuntos de acción más amplios entre los sectores sociales que conforman la comunidad local: “En el mismo campo de actuación están afines y diferentes, y entre ambos aportan diversidad a la situación problemática en que se hallan. Sin embargo hay distancia entre el nosotros y el vosotros, distancia que habrá que salvar mediante los espacios de encuentro y diálogo que sean posibles. La conjunción entre estos actores, el ampliar los espacios de la participación tanto cuanto se pueda, lleva a dejar aislados los espacios de aquellas propuestas que están en contra: las surgidas de la cultura patriarcal, las que refuerzan al poder (económico, político, mediático, cultural,...) detentado por el bloque social minoritario y que excluye a la mayoría de la población” (Villasante/Garrido, 2002: 39) Para que este cambio tenga lugar debe coordinarse el papel de liderazgo de los movimientos sociales y el compromiso público de la administración local. La planificación participativa es un proceso de movilización y organización social que trata de dialectizar intereses y discursos conflictivos de los actores sociales que integran la comunidad. Tenemos por tanto un entorno institucional y socialmente complejo, que exige de la intervención una mirada integradora y atenta a las formas de articulación entre distintos niveles de la administración, espacios sociales diversos y actores colectivos muy diferenciados. Tenemos, en fin, un espacio que exige EN-RED/AR. Trabajo de campo y proyección reticular Enredar es articular lo local con lo global según una política comunicativa transformadora que, frente a la globalización cultural imaginada y tecnocrática, realiza la creatividad social de forma autónoma desde plataformas radicalmente descentralizadas, participativas y plurales. Este enfoque de totalidad exige una estrategia metodológica de intervención reticular abierta y flexible, centrada en la continua interacción y articulación transversal, junto con técnicas de creatividad social lúdicas y dinámicas en la exploración del proceso de participación pública a partir del conocimiento popular y la potencia subjetiva de los actores sociales comprometidos con el cambio. Por ello, la comunicación es un dispositivo de apertura y crítica social, de reconocimiento del espacio público para la autoestima y valoración de las identidades subalternas por razones de género, etnia, clase o edad. Metodológicamente, el programa de Presupuestos
38 Participativos de Sevilla contempla cuatro etapas fundamentales: 1. El diagnóstico económico y social del entorno y el mapeo cultural para dinamizar el desarrollo local y planificar la intervención. 2. La creación de equipos o grupos motores por distritos comprometidos con el plan de actuaciones y el proyecto de Presupuestos Participativos de Sevilla. 3. El diseño de alianzas con las entidades y organismos públicos y privados para crear redes de comunicación, cooperación y cambio. 4. Y la programación de proyectos, acciones e iniciativas públicas que hagan partícipes a los ciudadanos en la construcción de la red (mujeres, agentes sociales y culturales, empresarios, jóvenes, inmigrantes, desempleados, asociaciones de vecinos, movimientos sociales...) La fase inicial del proyecto en el que se encuentra el programa de Presupuestos Participativos comienza por donde termina: en las redes ciudadanas de interacción, comunicación y convivencia social. El trabajo en las redes responde a la exigencia de una metodología que trata de activar y sostener una comunicación abierta y fluida en el espacio social, atenta a la diversidad cultural y potente para cambiar el contexto creando una base de datos de personas y nodos sociales con capital social y cultural suficiente para lograr la autonomía de la comunidad y el desarrollo sustentable. El mapeo aporta en este sentido nuevas y adecuadas fuentes de información, así como agendas y planteamientos o enfoques distintos de las noticias. Pero fundamentalmente el proceso de mapeo tiene por fin: 1. Identificar los estereotipos e ideas preconcebidas de los ciudadanos sobre el desarrollo local. 2. Indagar qué otras personas podrían actuar como “catalizadores” (líderes sociales) y “conectores” (organizadores institucionales). 3. Determinar los espacios de identificación e intercambio comunitarios. 4. Observar y recoger la palabra de los ciudadanos mediante conversaciones informales para registrar sus temas de interés. 5. Y contrastar la información con las ideas preconcebidas sobre la comunidad. De paso, esta estrategia de mediación trata de remover las resistencias al cambio, las formas clientelares, corporativas y dependientes de desarrollo local sin cerrar a priori el diseño comunicativo, debido a que cualquier experiencia de este tipo constituye un proceso vivo, lleno de incertidumbres y que se va construyendo sobre la marcha. Y donde, sobre todo, se entrecruzan desde un primer momento diversos intereses que vienen marcados por las rutinas de actuación y por las relaciones predeterminadas que se dan entre los tres actores del proyecto: los políticos, los técnicos y los ciudadanos. En este sentido, más que plantear un plan detallado siguiendo las experiencias de otras campañas, se procuró tratar en todo momento que cualquier actividad que se realizase fuera coherente con la planificación ¿Con quién? Muy válido/ Poco/ Válido Nada válido Socios propios Otras asociaciones Personas no asociadas (Individual)
45 La lógica de la comunicación participativa y de la planeación democrática del desarrollo local exige, a este respecto, un enfoque coherente e integral. En la estrategia de mediación es preciso pensar transversalmente el proceso integrando tanto los espacios públicos y redes informales de solidaridad y convivencia de la ciudadanía como los medios convencionales de información y los canales institucionales de la Administración Pública. Crítica de la mediación y alternativas de futuro Los dos principales retos de la experiencia de Presupuestos Participativos en Sevilla son, por un lado, complejizar y articular redes densas de participación y conflictos de competencias, y coordinar mejor las formas representativas y la calidad de la participación local. Para tal fin, es necesario redefinir el rol de los mediadores y empresas locales de comunicación ante el proceso de movilización y participación ciudadana. Cabe plantearse a este respecto si es viable una estrategia metodológica de implicación y complicidad – en el sentido, de una mediación compleja y constituyente del proceso – de los medios e informadores locales. Por otra parte, el impacto de la cobertura mediática sobre los ciudadanos y movimientos sociales puede reforzar o limitar el proceso. Por lo que habría que evaluar el papel de éstos en el proceso de movilización y cambio social, así como explorar las posibles estrategias metodológicas de compromiso con el proceso de las empresas locales de información. En esta función es recomendable la alianza de medios, integrando a periodistas de radio, prensa y televisión para promover, localmente, la campaña de diálogo público. Pero es necesario, además, cambiar la gramática cultural, “los códigos estéticos y las reglas de comportamiento que determinan la representación de los objetos y el transcurso normal de situaciones en un sentido que se percibe como socialmente conveniente” (Villasante/ Garrido, 2002: 220) La reflexión sobre las formas de representación informativa y estética de la cultura popular y las claves formales de la planificación de la comunicación para el cambio social ha sido apenas explorada en la teoría y la praxis de la comunicación alternativa. Si bien en teatro y en la educación popular existe una amplia literatura en la materia, los análisis de la comunicación participativa sobre formas y estéticas culturales han quedado casi siempre relegados, al igual que la dimensión económica de este tipo de experiencias e iniciativas públicas. A nuestro entender, el futuro de una comunicación participativa para el desarrollo local exige una política instituyente sostenible, una economía popular urbana capaz de reconstruir el espacio público, vinculando la comunicación al conjunto de economías públicas y sociales del municipio. La posibilidad de éxito del programa de Presupuestos Participativos en la ciudad de Sevilla pasa, en este sentido, por generar un semillero de medios comunitarios que den respaldo y promuevan tanto una cultura cívica alternativa como una economía social de la información sostenible que, a través de redes como los telecentros, re-alimente la cultura local. Finalmente, este tipo de procesos debe articular un marco evaluativo y de análisis comparado con otras iniciativas de planificación de la Comunicación y Presupuestos Participativos en la India, Francia, Brasil o Argentina. El desarrollo de la metodología y el trabajo de estas y otras experiencias locales no debe concluir, como advierte Boaventura Santos, muriendo de éxito por falta de autocrítica. Para evitarlo es imprescindible un proceso permanente de evaluación y comparación empírica en la actualidad inexistente.
46 Conclusiones La metodología de planificación de la comunicación en el programa de Presupuestos Participativos de la ciudad de Sevilla se fundamenta en dos principios básicos: la democratización radical de las decisiones públicas y, por otra parte, la democratización informativa. Para realizar metodológicamente ambos principios, el plan de comunicación ha tratado de articular diversas estrategias de creatividad social: • La convocatoria de un concurso ciudadano de logos. La construcción de la imagen de la campaña de Presupuestos Participativos ha sido, desde el principio abierta a la ciudadanía y objeto de evaluación pública y escrutinio por los propios sevillanos, al fin de ponerles en situación de apropiarse de los recursos y hacer valer su voz, afirmando la voluntad política de decidir. • La realización de encuentros y talleres participativos que formulan las propuestas e innovaciones de manejo participativo de los medios de comunicación públicos. Esta política no trata sólo de definir un juego de roles sino de poner a los ciudadanos en situación de ser emisores: primero para decidir la política informativa de los Presupuestos Participativos y, después, para construir la cultura y el espacio locales. A partir de la confrontación de discursos y prácticas cristalizadas, los ciudadanos crean dispositivos y enunciados para difundir entre la colectividad. Para ello, los vecinos son entrevistados y registran su voz y su palabra en audio y video durante la celebración de las asambleas, se les pone en situación de narradores de la experiencia, al tiempo que se les trata de involucrar en el proceso de investigación-acción. Este proceso se inicia con un taller de formación ciudadana de los grupos motores sobre el que los ciudadanos empiezan por pensar, reflexivamente, con qué redes y medios de comunicación disponen, cómo pueden participar y comunicar la democracia participativa dialógicamente, pero también qué discursos y representaciones gobiernan su acción informativa para investigar y transformar la ciudad. En definitiva, el primer taller formativo sobre Comunicación y Participación Ciudadana diagnosticó las redes y alternativas comunicacionales disponibles por los grupos motores para articular el proyecto de Presupuestos Participativos. En los talleres, además, la ciudadanía de Sevilla recupera y devuelve la información, aprende a producir discurso público, a desarrollar la creatividad y la expresión comunicativa dinamizando el decir para el hacer colectivo. El objeto del proyecto no es pues exclusivamente el presupuesto público municipal, sino más bien la participación, la apropiación simbólica y práxica de lo público, el acceso y democracia cultural, la autonomía y el desarrollo de identidades sólidas de autodeterminación reactivando las redes de confianza e implicación ciudadana en el proceso instituyente de nuevas reglas del juego de la representación y la participación democráticas. El eje de construcción del proceso es pues la emergencia instituyente de un nuevo poder local en el paso de la cultura de la protesta a la cultura política del conflicto y de la negociación. Por ello, la transparencia y visibilidad de las luchas políticas democráticas sobre la distribución de los recursos públicos exige en el proceso una mediación informativa movilizadora no simplemente reproductora o difusionista: “Con el Presupuesto Participativo se avanza hacia una nueva formulación de la democracia de la cotidianidad que, sin cuestionar el logro histórico de la representación democrática, profundiza en nuevos espacios decisionales y aporta una creativa riqueza en la democratización de las relaciones del poder local con la sociedad. De esta
47 relación surge una nueva esfera pública, no estatal, desde la que se desarrollan mecanismos de control social sobre lo institucional” (Genro/De Souza, 2000: 9) El cometido final del proyecto es pues la cogestión de una esfera pública no estatal ni mediatizada. Se trata, en fin, de articular una democracia de alta intensidad, productiva y creativa socialmente, como un proceso de aprendizaje y autoeducación popular. La construcción de la ciudadanía en torno al proyecto comunicacional de Presupuestos Participativos es además un proyecto de articulación productiva del desarrollo local dirigido, como en Porto Alegre, a impulsar la economía urbana, el sistema cultural comunitario, las infraestructuras y transportes locales, la vida pública en definitiva. El alcance político del programa viene determinado, en este sentido, por la capacidad de transformación del sistema de relaciones entre Estado, poder local y ciudadanía. Y por la capacidad de reformulación de las mediaciones (simbólicas, políticas y económicas). Bibliografía ABERS, Rebecca, Inventing Local Democracy: grassroots politics in Brazil, Boulder, Lynne Rienner, 2000 BORJA, J. y CASTELLS, M., Local y global. La gestión de las ciudades en la era de la información, Madrid, Taurus.1997 CAMPONEZ, C., Jornalismo de proximidade, Coimbra, Minerva, 2002 CORRAL, M., Comunicación popular y necesidades radicales, México, Premiá Editora, 1998 DE SOUSA SANTOS, Boaventura, Democracia y participación. El ejemplo del Presupuesto Participativo, Barcelona, El Viejo Topo, 2003 FINE, S.H., The marketing of ideas and social issues, New York: Praeger, 1981 GENRO, T. y DE SOUZA. U., El Presupuesto Participativo: La experiencia de Porto Alegre, Barcelona, Ediciones del Serbal, 2000 GANUZA, Ernesto, Poderes locales y procesos participativos: los presupuestos participativos, en: LORENZANA, Concha, Experiencias de ciudadanía participativa, Barcelona, Icaria Editorial, 2002 __________, La democracia participativa: la experiencia de los presupuestos participativos en Córdoba, en: VILLASANTE, T.R. y GARRIDO, F.J. (Coords), Metodologías y presupuestos participativos, Madrid, IEPALA/CIMAS, 2002 HARRIS, J., Depolitizing development, The World Bank and
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