El Principe jardinero y fingido cloridano : comedia en tres actos
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N. 4. Pag. I. EL PRINCIPE JARDINERO, Y FINGIDO' CLORIDANO. '5 COMEDIA EN TRES ACTOS. ^ DE DON SANTIAGO DE PITA. 1 H4BLAN EN ELLA LAS PERSONAS SIGUIENTES. El Rey de Tracia , Barba. Eadrique. , Principe de Atinas. Polidoro , Principe de Acaya. Melandro .^Principe de Ealmucia. Aurora , Infanta. Ismenia.^ su hermam. Flora , Criada. Narcisa , Criada. Teágenes , General, Lamparon., Gracioso, Soldados, Música, Acompañamiento. ACTO PRIMERO. Canta dentro la Música. ^ús, A L j-alir «1 Sol miró de Aurora las luces bellas, y suspendiéndose en ellas, su hermosura se eclipsé. Ecscúhrese un Jardín., y sale Flora, El'jra. Su Alteza sale, cantad; suene esa dulce armonía, por si su melancolía da ali viós á su deidad. Mús, Duplicados arreboles en Atiror.i goza el suelo: luego dos veces es cielo, pues tiene Aurora dos soles. Salen Aurora., Ismenia y Narcisa, Aurora. Qué acento tan lisongero! Ism. En ti no es adulación. Aurora. Quién hizo aquesa canción? Flora. Cloridano el Jardinero. Auror. Cloridano? Narc. Si señora; que es Jardinero de amores, y mas bien que siembra flores, echa coplas á la Aurora. Ism. Yo, Aurora , se lo pedí, por divertir tu fatiga. Aurora, Mi pena no se mitiga. A
Isrn. Nunca tan triste te vi^ Hoy que con jubilo tanto, los Príncipes que te adoran, te festejan, y enamoran, toda, te entregas al llanto? Diviértete por tus ojos, mira en esta diversión, como tantas flores son de tu hermosura despojos. Aquel, campo, de azucenas, campo de alabastro ayer, marchité su rosicler solo por sentir tus penas. Aquel clavel encarnado hoy violeta amanecié, porque á la Aurora miré en ti su, color ajado. Todo este hermoso pensil, fragante pueblo de olores, tiene agostadas sus flores, porque le falta tu Abril. Reprime , hermana , el dolor,, serénese ya tu cielo: cese pues tu desconsuelo; que lo demás es rigor. Aiiror. Ay , Ismenia! mi tormento es de remedio incapaz; si busco el alivio , mas se aumenta mi sentimiento: nii mal es tan exquisito, y mi pena tan severa, que se hace mas grave y fiera, cuando alivio solicito. Jsm. Saber la causa quería, hermana, de tal sentir. AuroTí No te la podré decir, porque la ignoro, á fe mia. Miento, que muy l)ien la sé; y pues fácil me rendí á un villano frenesí, callando ya moriré. Narc. Flora , las que egercitamos en servir á humanas Diosas, nunca estamos mas gustosas, que cuando las murmuramos. Tratemos las dos ahora algo de murmuración*, qué dices.de ésta pasión? El Principe Jardinero ap.. Flora. Que tiene amor mi señora., Narc. Muy breve me respondiste, y á mí, según me parece, los Príncipes aborrece; mas en-qué lo conociste? Flora. En que como yo padezco de ese tormento fital, conozco al punto ese mal, como que de él adolezco. Auror. Ismenia , la soledad lisonjea, mis. pésares. Ism. Pues gézala sin azares, que el irnos será piedad: ven , Flora , N ircisa , ven. Narc. Eli el blanco, Flora, da mí señora , cierto está A Flora ap, en forma de querer bien. Vunse las tres^y quédase Aurora sola, Auror. Quedarme sola quiero, por ver (ay triste !) si á la pena mia, si á este, dolor severo, si á esta dulce agonía, lisonjea tal vez Ja fantasía. Mas qué lisonja vana ha de aliviar el mal de que adolezco, sí en mi pena inhumana, si en el mal que. padezco, la muerte es eí alivio que apetezco? Quisiera con las flores comunicar mis bienes y mis males, y siento mil temores; pues son mis penas tales, que llorarán afectos desiguales. Que el secreto guardéis os encomienda , flores, mi decoro: á nadie lo fiéis, sabed , sabed que lloro por Gioridano, á quien rendida, adoro. Ven^o disfrazado; con qué engaño en mi pecho te metiste Como , di, tan osado nd corazón heriste, y á mi pesar en cite introduciste? Como , Niño falaz, á mi altivez se atreve tu denuedo, sin advertir, r?ipaz, que acá á mis solas puedo • ponerle á mi deidad horror y °
3 y fingido Posible es , Dios tirano, que á mi deidad.que á mi soberanía, á un afecto villano rinda tu bastardía! es ilu&ion, es sueño, es fantasía. Blas para qud mi voz se empeña en negar mi rendimiento, si Cupido, que es Dios, castiga mi ardimiento con mas avasallarme á este tormento? Flores, rendida estoy, ya os lo. confiesa á mi pesar el labioj no me acordéis quien soy, que no hay díctámen sabio, á vista de una deshonra y de un agravio No os admiréis dé mí, que de hombres y mugeres diferentes varios egemplos leí de amores indecentes, que admiraron al mundo y á susgen- Semíramis hermosa, (tes. á un caballo ciega idolatrabaj y á una cierva monstruosa Zlpatiso adoraba; y Pigmaleon á una estatua amaba. Pacifb amaba á un toro, siendo suprema Reina de Gandía; y olvidado el decoro de su soberanía, á humanarse con él tuvo osadía. Yo adoro á Cloridano, quien ayer vino á ser mi Jardinero; afecto tan villano, que pues lo sé y no muero, mucho debe de ser lo que le quiero. Mas como (ay Dios!) me olvido de mi honor, de mi ser, de mi entereza? Como, traidor Cupido, intentas fementido ultrajar de esta suerte mi grandeza? Algún medio tracemos, porque ya de mí misma desconfío: busquemos pues , busquemos el remedio, honor mió, que querer á Cloridano es desvarío. Yo al amor tan rendida? Válgame mil veces mi decoro! No es de amor esta herida: Cloridano, mas si niego que adoro, lo publican las lágrimas que lloros. Llamarle quiero diligente, y. decirle (ay de mil) se vaya prontamente luego al punto de aqui, ó morirá si fuere inobediente. £alen á un lado Fadrique y Lamparon de Jardineros con hazadas. ifíwrp. Reniego del hazadon, que molesta y según pesa, mucho mas que una'abadesa vieja y de ruin condición. Fadriq. Como te va , Lamparon? Lamp. Famosa pregunta está! mu}' mal por cierto me va: ya según estoy de flaco, no doy por mi vida un claco: cuándo esto se acabará? Fadriq. Todo se puede sufrir de Aurora powla hermosura. Lamp. Pues sigue tú tu aventura, y déjame á mi vivir: qué gana me da de reir, viendo en tn mano cansada, en vez de cetro una hazada, y que trabajosamente, con el sudor de tu frente, ganas un pan de cebada! Fadr. Gomo no entiendes de amar, por fineza lo ponderas; que si de amor entendieras, nada.habias de admirar: bien te pudiera contar egemplos muy elegantes de muchos finos, amantes, que al mundo se disfrazaron, y á la muerte se entregaron por ser á su amor constantes. Lamp. Pues tú con inferior alma (según se puede inferir) digo que has de conseguir de un gran martirio la palma; mi vida quedará en calma, y la tuya al estricoie, pues sil) que nadie lo note, nos Coiicíccráii aqni, y juntos á mí y á ti A 2
4 El Prín, nos harán dar un garrote. Habrá l)cura mayor! que un Príncipe esclarecida como td , se haya fingido villano por el amor? Y no es esto lo peor, ni mi tema aqtii se encierra, que lo peor es la hambre perra: ])ues andando en estas chanzas, tenemos siempre las panzas como dos cajas,de guerra. Llega Aurora. Hola, hola, Gloridano. Fadriq Qué me manda vuestra Alteza (hay mas divina belleza!) ap dadme i besar vuestra mano. Auror. Escucha atenl.o : villano, (d mal haya mi opinión!) niándoos que sin dilación de aqueste jardin salgáis, y que jamas me volváis á e'l por ninguna ocasión. Ya os lo he mandado otra vez,, y no habéis obedecidoj 'pero tened advertido, que á ser necio, y descortés, no sufrirá mi altivez . segunda vez el sufriros: y asi debo preveniros, que al momento os habéis de ir, porque hoy habéis de morir, lí hoy habéis de partiros. Fadriq. Si he de morir de miraros, y de no veros también, digo que elijo mas bien morir antes que dejaros: imposible es olvidaros: y asi en tan severo mal de mi destino fatal, quiero á muerte condenarme, por no llegar á ausentarme de vuestra luz celestial. No me da el morir temores, que ya lo que es morir sé, porque ba muchos dias que me tenéis muerto-de amores: testigos son estas flnres, y estas cristalinas fuentes de mis suspiros ardientesj Ipe Jardinero pues de mi llanto el caudal suele aumentar el cristal de sus líquidas comentes. Autora. N > sois /nuy necio imagino, según me echáis los favtircs: dónde aprendisteis amores? Fadriq. En vuestro rostro divino, que es libro tan peregrino, y clase tan abundante, tan sutil , tan elegante, que el que la cursa y le mira, luego por amor suspira, ? y da lecciones de amante. Aur. Quisiera (ay Dios!) enojarme: ap, cómo, villano, atrevido, bárbaro , descomedido, asi te atreves á hablarme? No quisiera reportarme. ap. Lamp. Señora , de piedad usa, que tiene sobrada excusa, que como es Poeta llanoj entiende este Gloridano, que habla con alguna musa. Él es un loco de atar, haciendo está á troche y moche versos de dia y de noche, que me hace desesperar. Auror. Lo mandaré castigar. Lamp. Echalo, señora , á risa. Auror. Hola, Flora , hola , Narcisa. Sale Flor. Qué nos mandáis, gran señora? Auror. Que al Jardinero deis ahora para hacer una camisa. Vase. Lamp. Miren si se arrepintió* ap. todo era , señor , fingido, y va la señora Inbmia mas tierna que un corderiío. Flor. Gorto premio , Gloridano, es el que habéis conseguido; ^ pues por lo bien que versastei* mereciais un vestido. Lamp. Y cómo que nterecia? mas señora Flora , digo; nos habernos de ahorcar, si no da mas el oficio i ^ . bJo liay sino tener paciencia, reiiicgi) del egercicio, que ni aun para calz,as da
y fingido ( en estos m/ssrossiglos» Adeiiias , que mi señor es tiuinbre miij comedido» recibe lo cjue le dan, p«‘ro nacid cu un mal signo. Flora. Pues en qud signo nacid? Lamp. Nacid, se¿;an él aie ha dicho, en aquel que llaman Aries, que es, un término latino, que quiere decir Carnero, según, el arte Nebrijo, que es habland ) en buen ronaance, un poco> peor que cochino. Fadriq. Si le prestáis atención diíá dos mil desatinos. Flora. No me diréis , CLoridano,. por qué , cuando tan florido ingenio ostentáis ,: seguis de jardinero, el oficio ? Fadriq. A las flores tuve afecto desde que era tierno y niiío^ por lo cual me dediqué á este gustoso egercicio. Lamp. N,o hay tal , señora , los dos, sabed, que engendrados fuimos entre rábanos, y. coles, verengenas y pepinos, y esta inclinación sacamos d'\sde bien chiqnirriticos, _Flora. Buscad , buscad , Gloridano, blasones mas peregrinos, porque sabed que en Palacio estáis muy favorecido de una dama harto gallarda, que os ha cobrado c-arinoj á mí un abrazo .me did ahora con gran sigilo para que os Je diera yo: ved si queréis recibirlo, Lamp. O-, pues si es cosa de abrazo, recüútá veinte y cinco; mas pregunto yo, señora, usteíi la torcera ha sido de estas parles? Flora. Es mi amiga, y asi servilla os prt ciso. Lamp. O, si es amiga , transeat, que ella hará lambien lo mismo,, que unas.á otras las partea 'lorldano^ ¿ juntan como los latinos. Flora. Parece que enmudecéis. No habéis,, Gloridauo , oído? Fadriq, JEsto me íáiiaba ahora; ap. no ,soy tan . desvanecido, hermosa Flora., que pase á ievantar atrevido. . el pensamiento tan alto, que encuentre en un, precipicio. Xa//ip.Hombrd,qué estás respondiendo? por Dios., que te falta el juicio: déjate dar uu abrazo: hay mas loco desatino! Dámelo á mí, por tu vida, que es este un puerco cochino. Flora. En fin , que no le queréis? Señora , si en esto os sirvo, ' aqui los brazos tenéis. Al abrazarse va á salir Aurora y los ve. Auroró. Si Gloridano se habrá ido? apenas sosegar puedo. Mas , Ciclos , qué es lo que miro? á Flora abrazando está: un mongibelü respiro: ah villano lab vil traidor! Flora. Mira que estés advertido, que me esperes esta noche en este jardín florido, donde amor te hará dichoso. Fase. Auror. Qué escucholincendios fulmino! todo ei veneno apuré. Lamp. Señor , Aurora te ha visto. Fadriq. Mal haya mi desventura! ap. mármol he quedado frió. Auror. Salir quiero , que el furor que exhalo , aliento y animo, ni el decoro lo resiste, ni ei pecho puede sufrirlo. Sale,. Dime , bárbaro, villano, grosero , infame , atrevido, como á profanar te atreves al respeto de este sitio ? Gomo osas en mis jardines tener contactos lascivos C'm mis criadas, cuando á mí:;- Teneos , locos delirios, no 03 preeij.'iieid asi: (qué mal mis celos reprimo!)
<5 El Príncipe Jardinero Vete^ ignorante, y advierte, á cualquiera de los Príncipes, que por ahora el castigo, que egecutar q^iiero en ti, es negarte los oidos. .Pase^ Fadriq. Infanta , señora , espera, aguarda , dulce Lien líiio, no huyas veloz : mas ay triste, que ha hurlado mis sentidos! Que' haré' en pena tan esquiva? Lamp. Presto ahorcarse: hay mas lindo? dejaras que rae abrazara, y no te hicieras Don Guindo. Una y mil veces me alegro. Fadriq. Ay Lamparon ! ay amigo! yo muero. Lamp. Pues confesión á toda prisa. Fadriq. Yo vivo::- Lanip. Pues si vives ^ aleluya. Fadriq. En un continuo njartirio. Pues pesie á quien rae paridj una y mil vecés no he dicho, que parará esta aventura, según las cosas he visto, en que á los dos nos pondrá* jsin remedio en un borrico? Yo no ignoro que tenemos nuestras vidas en un hilo; no temas , no , dime luego cuanto del caso has sabido. Fadriq. Pues escucha atentamente de mi muerte el vaticinio. Lamp. Yo te escuchare' sentado, que estoy un poco aturdido. Siéntase, Fadriq. Ya sabes como á Lidoro, hermano de Aurora, é hijo de Eduardo Rey de Tracia, di muerte en un desafío, sí bien por armas iguales, y aquel decoro debido, que suelen las raagestades en las leyes y los tiros del honor'introducir discretamente políticos. No ignoras también, no ignoras, que Eduardo vengativo, deseando satisfacción al agravio referido, la Ulano de Aurora bella promete en público edicto que me entreguen muerto ó vivo; siendo muchos los que aspiran de mi fin al precipicio, por lograr la posesión del sugeto' peregrino de la hermosísima Aurora, á quien adoran rendidos. En este tiempo (ay de mí!) (O nunca el acero impío con Lidoro en la campaña llegara á medir el filo!) llegd á mis manos la copia de ésta rnúger (qué mal digo!) de esta diosa (necio anduve!) de este ángel (mayor prodigio!) de esta deidad (esto pase por hipérbole sucinto) pues para alabar á Aurora no hay pinceles ni guarismos, que-hacer puedan descripción de sus predictadüs dignos: pues sin adular las partes qtie de su beldad describo, es Aurora mugér , diosa, deidad y ángel peregrino. Apenas sus perfecciones atentamente registro, ' ‘ cuando con discreto imperio me cautivé el albedrío; y como rae contemplaba de sii hermosura enemigo, hacer quise resistencia, impeliendo mis sentidos. Viste acaso en la floresta algún tierno pajarillo que se halla preso en el lazo, y dando tristes gemidos, las alas mueve ligeras, aplicando el corvo pico al lazo, por si consigue escaparse del peligro, y con estas diligencias quedar suele mas a.sido ? Asi yo , viéndome preso, . con lágrimas , con suspiros, con estreñios , con recato mi libertad solicito;
7 y ¡incido, mas su piedad poderosa,, con soberano.dominio, juzgando por sacrilegios mis expresados retiros, por ostentar su poder, me habld asi al alma , y me dijo;. muy necian)ente procuras, una vez que ya me has visto, no pagar el feudo que es á mi deida¿ debido.. Tan fácil, di, te parece, liJararte de mis hechizos ? No miras que estoy lidiandO) con harpones infinitos?. En vano, en vano procuras escaparte de mis tiros: lá diste muerte á Lidoro: yo por Lidor.o. aquí lidio; vengar quiero sus ofensas: rinde , rinde el albedrío. (O quie'n pudiera explicarte Jas angustias, los conflictos, que á mi corazón buscaban!),' bien sabe amor, que.no finjo.. Bliraba atento el retrato,, respondiendo mil delirios:. Cómo , Esfinge , le decía, con harpones vengativos, por una hetida que di, a tantas me has repetido? i. de una muerte la injuria vengan tus rayos esquivos, ef matarme muchas yeces, * mas que venganza, es martirioj; 6 acabadle de una vez, <5 teu eJ arco remiso. De esta suerte repetía mil amantes desatinos, sin que en mis ansias hubiera ni intermisiones ni. alivios. Varias veces intenté dar su meoioria al olvido, y el cuidado de olvidarla era de amarla incentivo. Viéndome ya de sus ojos tan traidoramente herido, y que en mi pecho crecía este fuego tan activo. Cloridano, ■ dispuse venir á Tracia disfrazado, como has visto; que sabe amor disfrazarse, para lograr sus designios. (O quiera amor que se logren !) • Llegué aquí,, en. fin , y averiguo, que Jardineros faltaban que puliesen este sitio, y logró mi diligencia á poca costa este oficio, en donde mas venturoso entre aquestas flores vivo, - enganando mis deseos,, con ver siis ojos divinos. A este apacible jardín, suele bajar de continuo, y suele á veces'risueña trabar coloquios conmigo. Quién duda que por desprecio algunas veces me dijo favores que á ser yo necio, creyera ufano y altivo, que á su deidad le debía de amor algunos indicios. Mas es loca presunción, que en un. trage tan indigno son desprecios ios favores,, y desairea los cariños; y en las que nacen deidades, y son del honor archivo, nunca á liviandad debemos el agasajo atril^uirlo. Muchos honestos favores su hermoso cielo me hizo, ó ya fuese por amor,’ ó fuese ya por capricho. De esta suerte (cocho sabes) dichosamente he vivido, aplicando á mis dolencias estos suaves lenitivos, hasta hoy, que severamente me llamó airada , y me dijo, que luego al punto me fuese (no sé cómo lo repito!) y que de no egeeutarlo, tuviera por cierto y fijo, me mandarla dar muerte. Yo entonces amante y fino,
8 ^ El Príncipe con resolución la dije, que en dos xuales tan precisos elijo el morir; y asi, lo dispusiese d su arbitrio: (d( terminación que entiendo, sino es lo que he presumido, ‘ que la movid compasiva á un furor muy exquisito.) Hasta aquí en el mar de amor iba corriendo tranquilo, sin que me alterase algún huracán d torbellino; mas no hay amor sin zozobra. Hoy por mi mal he sabido, que el Rey Eduardo su padre la compele inadvertido, á que eliga por esposo ' - algún Príncipe , el mas digno de los nmchos que la sirven y la festejan rendidos: y esto con tanta violencia, con rigor tan inaudito, que al tdrmino de tres dias tiene el plazo reducido: y aunque en el pecho de Aurora haya logrado propicio alguna correspondencia de amor, es gran desvarío imaginar, que pudieran sus afectos impelidos i. excusar él casamiento, de su padre dirigido. Los Príncipes á porfía, con rendimientos continuos la festej-.iU, cada cual deseando ser elegido: mira tú cual podre' estar en riesgos tan conocidos, cercado de mil coognjas, de temores cpmbatido. Si hablo, pierdo la vida; y si prudente y sufrido quiero callar, pierdo á Aurora, que lo uiKj y lo otro es lo mismo. A Tea'goucs , Ocncral de niis armas, tengo escrito que con treinta mil infantes, de Marte valientes hijos, ’ Jardinero^ marche á Tracia , porque está mi persona en gran peligro; pero aquesta diligencia, aunque fue discreto aviso, tan tarde puede llegar, ique no me sírva de alivio, que estando Aurora casada, todo en ella se ha perdido; pero si Teágehes llega al tiempo que necesito, Troya ha de ser este reino: pues trocaíndo este vestido en Militares adornos, vibraré el acero limpio contra Eduai'do y contra el mundo, y á pesar de agenos bríos, dueño de Aurora seré y de todo-este distrito, si para mi amor muy grande, para mi valor muy chico. Lamp. Atentamente he escuchado cuanto aqui me has referido, y tan tierno lo has contado, que á llanto me has conmovido: y llorara á no tener ' acá cierto cuidadillo, que me tiene el corazón entre dos penas metido. jphdr/g. Pues qué es lo que te acobarda? Lamp. Supongo lo que me has dicho; pero si aqui nos conocen, nos podrá servir de alivio Teágenes y sus Infantes? Yo á lo menos , seííor niio, si tal cosa sucediere, no doy por mi vida un pito: en tal caso moriremos hechos un par de racimos. Fadriq. Jamas en las Magestades, aiHKfiie el odio sea infinito, se fgccutan muertes tales, que es bajeza. Lamp. Bueno, lindo} pues una vez que nos guinden, pndrás presentar escritos, alegando privilegios de Príncipe esclarecido. No valen inuiunidades, en estando dos deditos
V fujsldo Cloridano', mas afuera dé este mundo, ni á los pobres ni d ios ricos. Y en fin , por lo que á mí toca, moriré tan desabrido en un teatro muy honroso, como encima de un pollino. Fadriq. Ni en la vida ni en la muerte buscáis decoro los picaros. Lamp. Y cómo que no buscamos? pues acaso , seííor mió. Jos que' mueren degollados (que es entre nobles estilo) llevan algún pasaporte para ser bien recibidos en llegando al otro mundo? Luego yo muy bien afirmo, que tanto es morir con soga, como morir con cuchillo: mas Aurora viene , y mi amo ap, se hace qué no la ha visto. Quéinfierno de amor es este en que ardo, Cielos divinos ? O qué patíbulo fiero! d qué penar tan prolijo! sin duda que este és amor. No tanto (ay triste!) me admiro de temerlo , como que se atreva el labio á decirlo. Allí Cloridano está; al arma , al arma , sentidos, á la batalla aprestaos, sereis mas breve rendidos, que en esta guerra de amor, en esta lid de Cupido, quien tiene mas resistencia suele quedar mas vencido. Llegar quisiera y hablarle: (d ílaqueiJa del sentido!) müs mejor es retirarme, que este veneno nocivo no puede entrar asi al alma sino por ojos y nidos: voyme ya. Fadr. Esperad , señora. wrín/'or.Qué decis? idní. Queria deciros muchas cosas , que sin veros cuerda el alma las previno: esto era ausente de vos; pero ahora habiéndoos visto, nada á deciros acierto, porque aun de nii ser me olvido. Lamp. Harto que decir traía; yo de todo soy testigo, mil y quinientos sonetos de ayer acá tiene escritos. Auror. Pues si nada -decis, voiine. Fadriq. Que os aguardéis os suplico: ya no os han dicho mis ojos cuanto el pensamiento quiso ? Qué imporra que mudo el labio, de tu respeto impelido, oculté esta llama ardiente, recate este incendio activo, si retóricos mis ojos están con amantes signos ofreciendo á tu deidad reverente sacrificio? Y si con lenguas del alma, claramente os habrán dicho mi rendimiento y mi amor, pues todo yo soy un libro en que leer podéis Ja fe con que os idolatro fino. Mas , señora , vuestro padre y los Príncipes á este sitio llegan. Auror. Retiraos pues, que yo también me retiro. Fase. Fadriq. Hoy pierdo, Cielos, á Auroral Lamp. Hoy muero de garrotiJlo! Fadriq. Ansias , esperad un poco. Lamp. Verdugo-, espera un poquito- Fanse , cúbrese el jardín , y salen el Rey , Polidoro y Melandro. Rey. Príncipes, el sentimiento que; me habéis significado de loá retiros de Aurora, es muy justo, y asi trato sin violencia reducirla lioy á la elección de estado. Po/id. Vuestra Magostad no ignora Jos decentes agasajos, finezas y rendimientos, con que hemos solicitado conquistar su desden fiero á {¡orfia yo y Melandro: no Iiay fineza ni cariño, que en su adoración y aplauso, B
i6 El Príncipe Jardinero^ Fadriq. VícclVq ^ viven los Cielos, ni¡ pecho, El juicio leñiltarflp. d.e mi dolor haces risa? Ea , pues voy? pero mira, me has de matar, d morir al impulso de mis iras. Lamp. Señor mió , como va esto?‘ Pues venga la daga aprisa: Tórnala, (llevarle quiero el humor) ap. si por. eso me castigos, por Dios, que te mataré sin.démaiidas ni porfías. Aurora. 'Hay corazón qué esto escuche! hay pena qué esto resista ! Fadriq. V^illano , dame la muerte. Lamp. En fin , qué te determinas á morir? Fadriq. Eso pretendo. Lamp. Habrá locura mas linda! Y no me dirás pHmero . ¿í qué con morir aspiras? Fadriq. Eso .ignoras ? á acabar con angusíi.nsítan prolijas: á no vivir zozobrando en el mar de mis fatigas; á no pasar la congoja de v.er á Aurora perdida, pues verla en agenos brazos es muerte mas repetida: ea , dame ya l.a muerte. Lamp. Pues no me des mucha prisa, porque juro por San Pablo, que te dé por la tetilla. Qué no tenga un alma aqui! ap, miedo le tengo á fe mia. Aurora. O quién consuelo le diera! toda el alma me l.istima. Fadriq: Qué no acabas de matarme? Lamp. Pues híncate de rodillas, y empieza á rezar el Credo, que te mato , por San: Di mas: mas ahora que me acuerdo, me dijiste que tenias á Autora bella en el pecho, y yo uo quisiera herirla. Fadriq- En el coraz<m la tengo retratada y esculpida. Lamp. Según eso, mejor es matarte par la barriga. Fadriq. Dntnc por donde quisieres, que ya volcanes respira fii por el vientre te ensarto, luego arrojarás las tripas; y si acaso.te ve Aurora la has de provocar á risa. Fadriq. Villano, traidor, cobarde, por vida de Anrora::- Latnp. Chispas. Aurora. Llegar quisiera y hablarle menos severa y esquiva: perdone 'aqui mi decoro, qné me tiene enternecida. Sale, Quién es quien á Aurora nombra? Lamp. O qué ocasión tan bendita! ap. Dale por esos hijares: haz cuenta que es una Ninfa, y échale cuarenta mil arrobas de redondillas. Fadr. Quién, señora, ha de nombraros? Bien será que os lo acuerde: soy un infeliz que hoy pierde la vida por adoraros. Un vapor soy , que del suelo apenas hubo nacido, se quedo desvanecido por querer subir al Cielo. Un águila que atrevida^ vuestro hermoso sol guio, y de la esfera cayó ' en cenizas convertida. Soy, si queréis acordaros, qitien á influjos del destino, á vuestros jardines vino solo por idolatraros. Si era deliloi el quereros, diéraisme muerte íatal, que este era menos mal, queifel qiTC'yo espero en perderos» Con muy alegre semblante de vos la muerte esperaba, pues mullendo asi lograba morir jvr ser fino ¡iiiiaiite. El perdonarme la vida fue en vos acción mas traidora, pues con casaros ahora scrcis mas cruel homicida, y supuesto que US cusáis.
Fingido de vos la licencia espero para irme, que no quiero, que mas á verme volváis. Aurora. Cloridano, aguarda, espera: mal haya la Magestad! d(^le ahora mi piedad algún alivio siquiera. Lamp. Como es eso de aguardar? ya están las cabalgaduras con sus frenos y herraduras; vamos, señor, á montar. Aurora. Hoy intento, Cloridano, que me dehas la piedad de hablarte con claridad, no como humilde y villano. Licencia para ausentarte me pides, con el intento de no ver mi casamiento, pues dices ha de matarte. Luego si sientes perderme, y quieres hacer ausencia, es muy clara consecuencia, que debes de merecerme. Pues siendo tan entendido, fuera mucha necedad idolatrar mi beldad, habiendo humilde nacido. Yo he pensado muchas veces, si negármelo no quieres, que pareces lo que no eres, y eres lo que no pareces, y el desengaño advertí en las fiestas que han pasado, pues saliste disfrazado, y sabes te conocí. Supuesto esto, he de deberte me digas tu nacimiento, tu calidad, y el intento de vivir de aquesta suerte; debiendo antes advertirte, no me trates con engaño, pues resultará en tu daño, cuando otro quieras fingirte. Fad. Quiñi! en tantas confusiones ap, jamas se vid? pena dura? Lurn. Mucho aqueste lance apura, ap. Aiir. Responded sin dilaciones. Fudr. JNo pretendo, Aurora hermosa, Cloridano. agraviar vuestra deidad con negaros la verdad, que solicitáis ansiosa. Sabe, hermoso dueño mío, que vuestro retrato vi, y á su imágen ofrecí el alma y el alvedrío. Herido de sus harpones, deseando alivio tener, dispuse venir á ver mas cerca tus perfecciones. A Tracia llegué ligero, y por saciar el deseo de verte, busqué el emple# de tu humilde Jardinero. Ya se ve, con el intento de obligar vuestra belleza con una y otra fineza, con uno y otro tormento. Resta deciros ahora quien soy, y también mi empleoj mas no puede ser, pues veo, que á llamaros viene Flora. Sale Flor. Por ti, señora, se espera. Auror. O mal haya tu venida! Lamp. No vi jamas en mi vida mas excelente tercera. Aurora. Vamos, Flora. Fase. Flor. Me parece, ap. que mi señora venia á la diligencia mia; ya se del mal que adolece. Fase. Lamp. Señor, has perdido el seso? Fadriq. Hoy sabrá Aurora quien soy, Lamp. Pues, señor mió,yo voy á asegurar mi pescuezo, no quiero me den garrote por andar en esta danza, no quiero ser Sancho Panza ya que tu eres Don Quijote. Fadriq. Pues qué de hacer, si mi mal llega al estremo mayor, y se tarda (que es lo peor) Teágenes mi General? Si Aurora me quiere bien, aunque á su hermano di muerte, se ha de mejorar mi suerte, y ha de trocar su desden. G 12 ?»
i8 Docirle quien soy espero, que si he de morir callando, será aventurar hablando la vida que desespero. Vamos, que fino y amante me declarará esta noche, aun antes que desahroc.he Febo su esplendor radiante. Lamp. Ah pobre de LamparonI cuánto mejor te estuviera estarte ahora en tu tierra cenando en un bodegón, y no que por ser honrado, y por ser fiel escudero, con un amo majadaro habrás de morir colgado! O fuerza de n)i destino! pues según las cosas van, ni ya comerás mas pan,, ni ya beberás mas vino.. Mas de quá estoy tan turbado? seré acaso yo el, primero ■ El Príncipe Jardinero que le aprietan el garguero, ni que haya muerto ahorcado?' Desmenucemos la cosa, , por Dios, y no nos turbemosj y bien mirado hallaremos, que nó es, tan dificultosa. Es mas ahorcar, confieso, Vase,, facinerosos y malos, que ponerlos en tres palos guindados por el pescuezo?' Es mas, que por la escalera un corto camino andar, y el Verdugo hacerle echar un palmo de lengua fuera? Y luego ligeramente ponerse el Verdugo encima, y quedar causando grima á una multitud de gente? Pues de qué es la cobardía? vuelve. Lamparon, en ti, y trata de irte de aqui antes que amanezca el dia^ Cúbrese el jardín , y saleiv: el Rey y Aurora. Rey. No me dirás, Aurora , lo que tienes, y qué nuevo dolor al mió le previenes, q[ue todos estos dias. son mas, extrañas, tus melancolías ? Aurora. Señor , mi pena indefinible explicártela yo será imposible; pues aunque la padezco, siento y lloro, de mi tormento atroz la causa ignoro: mas esta pena ingrata, que tan severamente me maltrata, dias ha que en el alma la padezco; no es en mí nuevo el mal de que adolezco, y me admira, señor, que ahora admires y extrañes su rigor. Rey. Basten , basten , Aurora , los enojos; enjuga el necio llanto de los ojos, y no me tiranices el contento que me ha de conducir tu casamiento; ni con tu displicencia y tu desgracia usurpes el placer que espera Tracia. Los Príncipes quejosos están de tus desdenes rigurosos;, Aurora , esto ha de ser, á uno de los dos has de escoger. Música diestra tienen prevenida. Fase.
y fingido Cloridano, ip eye atenta y escucha agradecida, que no es razón te muestres rigurosa, pues de uno de ellos has de ser esposa. Auror. Ahora venir , muerte , pudieras ap. sin <júe de mi esquivo pecho terror fueras. Yo , señor , á tu gusto no replicoj pero que atiendas te suplico. Rey. No hay que atender , que estás ya muy cansada, mañana , Aurora , has de quedar casada. Vase. Auror. Mi pena es tan cruel y tan severa, que aunque la altiva esfera contra mi pecho fulminase rayos no sentirá desmayos: confiérame amor nuevos alientos, que he de lograr esta noche mis intentos, Desengañar los Príncipes pretendo, que pues vivo muriendo, será dolor mas leve y mas sencillo rendir el cuello á los filos de un cuchillo. 5a/e Lamparon. Esto es hecho : mi amo me ha mandado que le diga quien es á Aurora de contado, y á fe mia que yo se lo dijera, si tanto al verdugo no temiera; mas aqui esta ella. Auror. Escucha , Lamparon, responde la verdad sin dilación) de ti saber espero, quién sea tu señor el jardinero, y un gran premio tienes si lo dices. Larnp. Temo , seiíora , que te escandalices. Auror. No me trates , Lamparon , mentira: di. Lamp. Es un hombre , señora , que delira; Jos libros del manchego don Quijote le traen su pobre juicio al estricote; pues con libros de caballería me rompe esta cabeza cada dia. Auror. Tú me engañas : y qué calidad tiene? Larnp. Quien de su oficio se mantiene, tiene su nobL-za declarada: un azadón son sus armas y una azada. Auror. Tan pobre es? Larnp. No gasto chanzas) él es nn desdichado arrastra panzas) su pobreza es tan necia é importuna, que los mas dias al traspaso ayuna; y lo que mas me aturde y aniohina, es que á ese pulpero de la esquina, porque le fia el vino y la cerveza, le ha puesto un don mayor que mi esbeza. C 2
El Príncipe Jardinero^ Aurora. Dejemos de cautelas y razones, y toma ese bolsillo de doblones, Bale un bolsillo, y dinie la verdad. Lamp. La har^ notoria: sal , secreto , con esta vomitoria: ay, ay, oy\ Auror. Qué tienes? que te ha dado? Bamp. El secreto que tengo atravesado: ya lo habré de decir , mas qué lo dudo, si un bolsillo hará hablar á un luudu ? Auror. Dilo pues. Lamp. Pues ya lo digo: es el Príncipe de Atenas tu Auror. Aguarda , Lamparon , espera. Ay amor cruel! ay pena fiera' Tal (ay Cielos!) me ha dejado esto que acabo de oir, que no podré discernir de la suerte que he quedadoj pues me miro en este azar, que no acierto á conocer si me suspende el placer, ó si me turba el pesar. Quiero en tanta confusión preguntar al alma mia, si es congoja ó alegría la que siente el corazón. Alma , que me cupo en suerte, tenemos gloria ? no , penas, porque el Príncipe de Aténas á Lidoro dio la muerte. De mi hermana fue homicida, y nuevamente tirano con disfraces de villano me viene á quitar la vida» Ha jardinero traidor! perfecto debes de ser, pues lo dice una nmger á quien quitaste el honor, O nunca-mis desvarios llegarán á ver tus ojos, ni para tantos enojos llegaras á ver los mios! Ay Cielos! estoy uiortal: mi pecho es ardiente hoguera, pues cuando entendí que fuera antídoto de mi mal, el saber que es mi enemigo, -y que dio muerte á mi hermano, es mi afecto tan villano, que á quererle maa me obligo. enemigo. Kase. No acabo , no , de entender este liuagp de amor, ser él conmigo traidorj y que yo leal venga á ser. Cd uo siendo productiva esta causa de un despecho, le rindió el amor el pecho en ansia tan excesiva? Quisiera hacer mil estreñios, que igualarán á mi penaj pero la nidsica suena, corazón , disimulemos. Canta la música dentro. Música. Un imposible conquisto, y finalmente idolatro, y en amar sin esperanza mérito mayor alcanzo. Aurora. Qué mal suenan al oido estos festivos aplausos, cuando entre congojas yace un corazón lastimado! El que de una fiebre ardiente el gusto tiene estragado, cuanto llega al paladar todo le parece amargo: asi yo en aquesta fiebre del amor en que me abraso, iii gusto de los placeres, ni me gozo en los aplausos. Quién de esta mdsica necia será dueño? SuU PoUdoro. Polid. Mi cuidado. Auror. Pues si vos la dirigís, será bien el preguntaros, qué méritos adtjuirís en amarme? Polid. Pues no es claro? Yo sin esperanza sigo, cual águila sin desmayos,
21 y fitigido Cloñúano, cuni am-into girasol, ' sea el Príncipe Melandro. la esfera de vuestros rayos. Es asi. Aur. Paes te prometo .• Tan libeiai es mi amor, tan pro Jigo , tan gallardo, que sin ser correspondido, antes siendo mal pagado, os rinde cultos debidos, os sacrifica jiolucaustosj que amaros con esperanza fuera ser interesado. No aspiro en quereros mas, que la gloria de adoraros: luego ama'ndoos de esta suerte mérito mayor alcanzo, pues llevo la preferencia de ser desinteresado. Auror. Está bien : luego me amais sin aspirar á otro lauro. Poli. Es cierto. Aur. Discreto andais; (pruebe mi rigor tirano) ap. vuelvo , Príncipe , á deciros, que discreto habéis andado en amarme de esa suerte, porque debo aseguraros, que no soy el eh gidoj y asi , aqueste desengaño pena alguna os causará, pues como habéis afirmado, me amabais sin aspirar á ser dueño de mi mano. Polid. Ay Cielos! yo me perdí, ap, nías no fui yo , que este rayo de su desprecio , ya estaba en su pecho fulminado contra mí, aunque de su ira ahora se ve el estrago. Dad me licencia , señora, para ir á ver á Melandro, y ganarle las albiicias de que ha c<inseguidu el lauro de ser vuestro. J^ase, Sale Prn. Aurora , hermana 7 Auror. Isiueiiia , no lias escuchado? Um. Hermana, sí, oyendo estuve, aunque el seutiiDiento traigo de que Pohdoro sea de los dos el rcpi-,diado. Auror. Luego sientes que admitido. excusar ese cuidado: . pues ni uno ni otro será de mis afectos el blanco.. Sale Melandro, Meland. Que dichoso , Anjor , he sid# en la aventura que aguardo! Püfidoro , gran señora, hame ya participado de los felices laureles . con que aiupi; me ha: coronado: bien esta lección declara ser á tema de los astros, el que logre las venturas, quien de méritos escaso para mereceros;*.- Aurora. Basta: qué decís ?. hablad mas claro. Meland.. VolGS yo el laurel no consigo de ser vuestro? en que os agravio? Aurora. Vos inio? Hay delirio tal! Por ventura habéis spñndo? Necio fue quien os lo dijo, y .vos en acreditarlo. Meland. Perdonad si el modo erré, gran señora de obligaros, por la fe con que os adoro, con que os sirvo é idolatro. Aurora. Mas necio sois en el modo, que teneis en disculparos: idos , Príncipe con Dios, que ya de oiros me enfado. Dentro el Rey. Llevad presos á los dos á esa torre de Palacio, Salen el Rey , Polidoro , Flora y acompañamiento. Aur. Qué es esto? Rey. Yo os lo diré. Auror. Todo es en mí sobresaltos, ap. Rey. Hijas , Príncipes , sabed, que ya el Cielo ha decretado el que lleguen hoy á verse s.atisfechos mis agravios. Por un confidente mió fui en esta carta avisado, Saca una carta. como el Príncipe de Aiéuns, quien dio muerte á vuestro hermanOj en mis jardines servia
El Príncipe Jardinero ap, ■ ap. con nombre de Gloridano. ^uror.'Ay de mil Ism. Ay pena triste! Key. Preso queda con su criado, para ejecutar en ellos el castigo mas tirano; polis apenas venga ei dia - serán de mi enojo é$írogo. Cese el festivo rnnior: Aurora , Príncipes , vamos. Pase, Polid. Cielos , Fadriqite de Ate'nas aqui en Tríxia disfrazado!' i Pero mis pesaries son ' primero para llorados. Vasei Meland, Fadrique , Cielos, aqui! No deja lugar el caso á formar algún discurso: ya llevo nuevos cuidados. ' Pasé^ Plor. Que siempre yo ame imposiblea 1 Ainé á Fadrique villano y entonces era imposible por parecerme muy bajo; y ahora es mas imposible por ser Fadrique muy alto. Pase, Ism. De Aurora quiero apartarme, que el corazón anhelando está por. la soledad, por dar los ojos al llanto. Auror. Ahora , lágrimas mias, ahora que sola be quedado Pase, licencia os quiero otorgar á que salgáis publicando el dolor ijue me atormenta, el incendio en que me abraso. Un ay , cielos , dar quisiera tan eficaz y tan magno, que al imperio de sú eco hoy resucitaran cuantos amantes solemnizó la fama en sigKiS' pasados, para que compadecidos estos del dolor qne paso, como (jíiien sabe sentir, acompañaran mi llanto. . Mas para quó , para qué tan necios estreñios hago, si con ellos no consigo el antídoto del daño? En manifiesto peligro de la vida (ay Dios!) que aii está Fadrique : tratemos, amor , de ponerle en salvo; y pues llave maestra tengo de la torre y de su cuarto, he de darle libertad, aunque aventure el recalo. Horas , abreviad el curso, y si queréis abreviaros en mis penas , andaréis •aun mas ligeras que rayos. ^ 4 4 44’4 4" 4"4 ^4" 4 4 ACTO TERCERO. Descúbrese el jardín , sale Aurora con una llave^ de noche. Auror. O noche silenciosa, de cuya sombra obscura y pavorosa los amantes mas finos han fiado sus secretos pcregrinosl Caliginosa eres; no brilles refulgentes rosicleres; que al intento que sigo, conviene que baya algún testigo dc algiina ésliella t irante, qne sea dt l' Sudlt) antorcha luuiinante. Como él ladrón (pie mata •
y fingido Cloridano, la luz, cuando robar la cas.a trataj yo asi matar quisiera tí.da la luz á la celeste esfera,, para que mis intentos los ig:u)ren los mismos elementos. A quien me, dio la muerte vengo á darle la vida (triste suerteI) porque es tan liberal el amor mió , que vuelve bien por maL • En un silencio mudo yace todo el Palacio , pues qu¿ dudo l Ha de haber en el jardín una torre , con una puerta por abajo. Esta es la torre.ingrata,. pues que oculta el veneno que me mata: á abrir la puerta llego, compelida (ay Dios!) de mi amor ciegos mas un acento escucho lastimoso: con qué temores lucho l Eadrique su mal llorajquiero escuchar sus penas.. A las respuestas delos ecos si guíenles Canta Flora. Amor. responde Flora , cantando dentro , y Fadrique representando dentro de la torre, J)ent. Fadriq. Ay Aurora! si agena te considero:?- Canta Flora. Muero.. Dent. Fad. Y cuando en riesgo te miro::- Canta Flora. Suspiro. JJent. Fadriq. Y como tanto te adoro::— Canta Flora. Lloro. Lo que canta Flora lo repite Fadrique dentro. Fadriq. Perddneme su decoroj pues publican mis arrojos, que en no mirando tus ojos::- Canta Flora. Me muero, suspiro y lloro.. Fadriq. Me muero , suspiro y lloro. Autor. Calla , Sirena , no cantes: cesa, cesa de aíligirine, pues bastan para rendirme méios suspiros amantes. Flora al compás de su llanto y su lamento responde, amor cu su pecho esconde, Flora', no me enuj<‘S tanto. Fadriq. Quiéi me c.iusa este dolor? 23 Fadriq. Quién me rinde al desconsuelo? Canta Flor. Recelo. Fadriq. Y quién el alma devora? Canta Flor. Aurora.. Fadriq. O luz que mi ser adora! cante mi voz afligida,, que me han de acabar la vida::- Canta For. Amoi:, recelo y Aurora. Fadriq. Amor , recelo y Aurora. Auror. Qué corazón de diamante no se dejará labran de un tan fino, suspirar, y de un amor tan constante! Dent. Lamp. Quién aflije á Lamparon? Canta Flor. Prisión. Lamp. Quién le conduce á esta pena ? Canta Flor. Cadena.. Lamp. Y quién sus placeres borra?. Canta Flor. Mazmorra.. Lamp. No hay Cielos quién me socorra? No hay un alma enternecida? porque me acaba la vida::- Canta Flor. Prisión, cadena y mazmorra. Lamp. Pri.sion, cadena y mazmorra. Dent. Fadriq. O rozagantes claveles! Canta Flor. Qué crueles.
24 El Príncipe Jardinero Fad. Por tí. deidad de azneenas;: Vos , señora , en esta Torre? Cania Flora, Mis penas. Fadriq. Sin decir ponderacion::- Cünta Flor. Sun. Fadriq. Diga el alma en tal prisionj para dar último fin, ay divino Serafín::- Cant. Flor. Qué crueles mis penas son ! Fadriq. Qué crueles mis penas son! Auror. Deja ya tristes endechas, que ya es necio frenesí; pues para rendirme á mí te sobran , mi bien, las flechas. A abrirle la puerta llego. Abre» Dentro Lamparon, Lamp. Ay que nuestra muerte es cierta, que ya nos abren la puerta! Fadriq. Abrieron ? Lamp. Pues qué estás ciego ? Fadriq. Sígueme pues. Lamp. Eso intento: Salen, mas primero he de acechar si nos vienen á buscar con la soga y el jumento. Bien puede ser que ahorcado llegue esta vez á morir; mas yo á la horca no he de ir, que me han de llevar cargado. Reniego del Rey mil veces; pero , señor , vive Cristo, que si no me engaño, he visto un egército de Jueces. Fad. Pisa quedo. Lamp. Hay tal aviso ! pues yo acaso puedo andar ? Cómo me mandas pisar ' quedo, cuando apenas piso? Fadriq. Yo he de inquirir esta vez á quién debo la piedad de darme la libertad: ay Aurora! Mas quién es ? Amor. Quien en pago de su muerte vino á daros una vida que yíi teníais perdida. Fadriq. Amor , qué dichosa suerte! ap. conliéreme tus alientos, d.imc alas para volar, Cj :e si puedo he <le lograr Cita nuche mis intentos-. vos la vida me ofrecéis? con el extremo rpie hacéis, aun mi vanidad se corre: y pues amor la ocasión tan liberal me ha ofrecido, solo , gran señora , os pido que me prestéis atención. Deidad soberana , en quien Ja primavera colora los mas cándidos jazmines, las mas rozagantes rosas, en quien el cielo dibuja de diamantes tanta copia, de perlas riqueza tanta, tanta multitud de aljófar, para quien teje el Abril las guirnaldas mas heroicas, los mas hermosos laureles y las flores mas vistosas: yo soy Padrique de Atenas, yo soy , gu'errera Belona, quien en campaña civil, y quien en lid decorosa dió la muerte á vuestro hermano; (aqui comienza mi historia, aqui mis bienes acaban y aqui empieza mi derrota; pues aunque iio fue delito ser mi espada mas dichosa, fue á lo menos para el alma tragedia tan lastimosa, que mis potencias la sienten y mis sentidos la llorím.) Pues apenas llegué á Atenas ufano de esta victoria, acaso , ó por mi desdicha, á ver llegué (pena ansiosa!) de tu hermosura un bosquejo: de tu deidad una copia, y en un punto, en un instante, el alma fue mariposa anmiite , que fina ai dió en su luz abrasadora. Quién es el original de esta hermosísima diosa t pregunté : á queme responden: esta es la divina Aurora,
V fitigldo Cloridivio, Princesa ilustre de Tracia, á cny;á deidad adoran los nías Príncipes del orbe, las regiones mas remotas; esta es, en fin , la enemiga de tu estado y tu corona. O quién pudiera explicarte las angustias , las congojas, que al corazón comba lian en competente discordia ! Miraba el bello retrato con atención tan devota, como el águila ver suele de Febo la luz hermosa; tan atenta , que parece, que los fulgores Je agota, é iban mis ojos bebiendo aquella dulce ponzoña, que le comunica al alma, y -SUS potencias devora. Muchas veces , comprimido de mi fantasía loca, al bello enigma divino daba quejas lastimosas. Gomo , Esfinge , Je decía, con intenciones traidoras una injuria á vengar sales con armas mas imperiosas? Deja , deja Jos harpones, el arco, y la cuerda afloja, que si la menor centella de las luces que atesoras, de los incendios que vibras, bastan á abrasar á Troya; quien duda que en tus aljabas se m’iran vanas y ociosas las flechas y* los harpones, cuando los rayos te sobran? Viste en el prado florido alguna incauta paloma, que en el lazo prisionera, en su natural idioma, protujidos gemidos canta, tristes arrullos entona? Yo asi en tan dulce prisión, á imitación de la tdrtola exhalo ardientes suspiros, formo quejas dolorosasj voces al aire repito y en penas tan rigurosas, ni remisiones encuentro, ni alivios el pecho toca. Busquemos, alma, busquemos (me decía acá á mis solas) antídoto á este veneno, la triaca á esta ponzoña: y cual girasol amante, que la luz febea adora, buscando vine tus rayos como águila generosa. Por vos , iluítre Princesa, por vuestro amor, gran Seiiora dejé el supremo dosel, y de mi reino las glorias. Pop vos en este jardi» con la vestidura tosca iiié halld el sol en su carrera, y me despertd la Aurora. Cuántas veces la mañana no quiso llorar aljófar en ese campo florido, en esa florida alfombra, por ver , que mis tristes ojos, fuentes siendo á todas horas, con mayor inundación regaban -sus flores todas ! El Ruiseñor , cuántas veces, cuando con voces sonoras requebraba á su consorte, escucho mis lastimosas quejas, y compadecido de mis ansias amorosas, tristes endechas cantaba, en ve;^de dulces lisonjasi Por vos, en lugar de cetro, empuñé la liczada corva; y en fin , Señera , por vos padeció' mi real persona de esta prisión los rigores; si finezas tan notorias, si tan amantes estreñios retiKinerar queréis ahora, venios conmigo á Atenas, donde la regia corona, y donde el laurel sujiremo ceñirán vuestras dichosas V
que quedan reirmneradas, las hambres y desnudeces, sustos , sobresaltos y ansias, que pasé por mis pecados, y toleré por tu causa siguiendo tus aventuras en los jardines de Tracia^ El Príncipe Jardinero siendo Téntalo';- Fadriq. Ea , baste. Lamp. Basta , y sobra : y aquí acaba el Principe jardinero, de un Ingenio de la Habana, hecha en Valencia, os suplica: Todos, Perdonéis sus muchas faltas. FIN. VALENCIA! IMPR'ENTA DE JOSÉ FERRER DE ORGA; 1820. Se hallará por mayor y menor en Ja misma imprenta , calle de las Barcas número como también un gran surtido de comedias antiguas y moder¬ nas , autos sacramentales , piezas en un acto , sainetes y unipersonales.