Full text
VALORES:
¿SER
O
TENER?
ARMANDO MENÉND
EZ
VISO
Ins i u o
de
Filoso ía
-C.S.I.C.
Resumen
: Lo que
aquí
se
p esen a es un
in
en o de acla a el signi
i
cado
de
l
é
min
o ' al
o es
' en la iloso ía
de
la ci
en
cia
con empo ánea. Pa a ello
se
se-
pa a
el
concep o clásico
de
alo ,
en
sing
ula , del ac ual
con
cep
o
de
alo es,
en
plu a
l.
Se en i
ende,
pue
s,
que
el
conce
p o
de alo es
es
e
cien e,
di e
en-
e
del clásico p oblema
de
l
os
econ
omis as y
que
esponde
a cie as
necesi-
dades
nue as. Tal
sepa ación
es
pa en e
en
el e bo
que
acompaña
a
cada
uno
de
los concep os: ene
en
el caso
de
l alo , se
en
el caso de los alo-
es.
El
au o
mues a
qu
e a i ma de l
os
a
lo
es
que
son en idades aca
e
a
una
se ie
de
p oblemas y
p opone
, p
o
an o
,
una
uel a al
uso
de
alo es
co
n
ene
.
Asumi es e
uso
·
pose
si o·
conlle a
cie os cambios
en
Ja
mane a
de
en
oca la iloso ía
de
la
ciencia.
Abs ac : Th
is
pape
a
emp s
o cla i y
he
signi icance
o
he
wo d
' alu
es
'
o
he
con e
mp
o a y
philosophy
o
science.
To achie e his,
he
classica
l
conc
e
p
o
alue (singula ) is dis inguished
om
he
oday's
concep
o
al
ues
(plu al). Fo
i
is ass
umed
ha he
concep
o
alues is a ecen!
one,
di
e e
n
om he classical p oblem
o
he
economis s,
and
de i
ed
om he
app aisal
o
new
needs. Such a di e ence
can
be clea ly
se
en
h ough he e bs
h
a
a e
used
wi h
each
o he
wo
concep
s: '
o
ha e' in he
case
o ' alue',
' o
be'
in
he case
o
' alues'. The au
ho
sh
ows
he many p oblems ha
a ise
om
cons
id
e ing
alue
s as en i ies
and
p opases
o eco e he
old
use
o
a
lues wi h ' o ha e'. This n
ew
•
poss
ess
i
e
pe spec i e- induces so ne
chang
es
in
he
way
we
should
ocus
philosophy
o
scie
nce.
Todo
el que
se
de enga
a
simpleme
n e e
num
e a
l
os
usos
que
hoy
se
le
dan
al é m
in
o ' alo es' se
so p ende á
de
la ex ensi
ón
semán ica
que
ese con
cep o
ha alcanzado. En la mayo ía de los casos algu
no
de
Jo
s siguien es é min
os
pu
ede
se pe ec o sinónimo
de
alo es:
no mas
,
in e eses, ines, bienes, az
on
es
, i udes. Todos ell
os
o man pa e
del
ocabula io más jugoso de las disciplinas sociales (o
hum
anas),
desde
Ja
eco
nomía a
Ja
é
ica.
¿Có
mo es
posib
le
que
hayan
po
di
do
se ab
so
-
1l ¡¡1m1e 1us de
Ra
zó
n Tc!cn ca, W 5 (2002) pp. 223·238
224
ARMANDO
MENÉNDEZ
VISO
bidos
po
un
solo
ocablo
que
esul a,
po
eso
mismo
pe o
no
sólo
po
eso, an di uso?1.
La
espues a a es a
p egu
n a
es
la ga y ex1gma
una
explicación
his ó ica que
no
podemos
acome e aquí. Sin e
mba go
,
esa
cues ión
nos
emi e a o as
dos
,
una
pos
e io y o a p e ia,
que
concen a án
nues-
a a ención
en
es as páginas. La p e ia es: ¿cómo
pueden
los
alo es
se odas esas cosas
cuando
has a
el
úl imo e cio
del
s.
XIX
e an
sim
-
plemen e uno, alo
(y
no
alo es),
que
además
no
e a
sino
que
se
e-
nía? O,
de
o a mane a: ¿cómo
han
pa
sado
l
os
alo es
del
ene al
se ?
La
pos e io : ¿qué
papel
eó
ico
puede
desempeña
ese
an
amplio
con-
cep o
de
alo es
en
el análisis ilosó ico y
en
pa icula
en
el
de
las
ciencias?
Pa a
que
algo
sea
un
alo ,
es
necesa io
que
el
alo
sea
ambién
algo,
es
deci ,
un
ob
je o. Pa a
que
al
go
enga alo ,
no
.
En
los
emba-
es
con
empo á
neos
con a el
capa azón
del
concep o
se
ha
endido
a
u iliza la on ología
p opues a
po
F ege.
Lo
que
no
es
ob
je o,
es
un-
ción. Sin
duda
i
ene
esa
on ología dualis a pa alelo
en
la
de
Lo ze: el
se es, los alo es alen. Analicemos
ápidamen e
es as
dos
p opues-
as,
que
han
condicio
nad
o g an pa e
de
la li e a u a pos e io sob e
los
alo es.
Quienes
han
omado
como
pun o
de pa ida la
p opu
es a
egeana
han
p opendido
a conside a el
alo
como
una
unción. Una unción,
en en
dida aquí
en
su
sen
ido ma emá ico,
puede
se
de inida como
una
· egla
ma em
á ica
en
e
dos
conjun os
que
asigna a
cada
miemb o
del
p ime o
o o
miemb o
del
segundo
•2. Una egla
no
es
un
obje o,
sal o
cuando
designa,
po
me onimia, el a ilugio
que
pe mi e
aplica la
(me-
onimia
que
no
es
anecdó ica
pa a
nues o
p opósi o
y sob e la
que
hemos
de
ol e
más
adelan
e). Bien,
pe o
, ¿no
es
posible una de i
ni-
ción más gene al,
que
no
dependa
an
es ec
hamen e
de
la eo ía
de
Hay quien,
como
O ega
en
su
In oducción a
una
es ima i a, sos iene
que
el Valo (así,
co
n ma
yúscu
la)
ha
es ado
ocul o
as
esos
é
mi
nos
más
clásicos,
en
pa icula .is la
i<lea
de
bien
(p.
317). Es o, cla o,
es
o za la his o ia
- o za
los ex os,
quie o
deci , has a
al
si
i
ca
los.
2 Así
lo
hace
la Real Academia Española
en
la igésima
p
ime a edición
de
su
Dicciona io de la lengua española.
VALORES:
¿SER
O
TENE
R! 225
conjun
os?
Tal ez quien
más
ahínco y acie o ha pues o
en
la
con e
s-
ación de
es
a p egun a ha
sido
el
p o
pio
F ege. Pa a él, lo
que
dis in
-
gue
a la unción
es
su
acuidad, la
necesidad
de
se
comple ada
po
un
a gumen o
pa a
adqui i e e encia.
·Me
in e esa señala
que
el
a -
gumen
o
no
o ma pa e
de
la unci
ón,
sino
que cons i uye, jun o
con
la unción,
un
odo
comple o;
pues
la
unción
,
po
sí sola,
dehe
deno-
mina se incomple a, necesi ada
de
com
pl
eme
n o o no-sa u ada. Y
és
a
es
la di e encia
de
p
incipio que hay
en
e las unciones y los
nú
me-
os
·
.1
. Pues as
así
las cosas,
pa ece
que
l
os
alo es
pueden
asimila se
mejo a unciones
que
a obje os,
ya
que,
en p incipio, han de
p ed
i
ca se
de
algo o alguien, si
se
nos
pe mi e la clásica exp esión. Cuando
de
algo o alguien decimos
que
iene alo ,
podemos
ácilmen e asimila
ese
alguien o algo al
a
gumen o
egeano y decidi ,
po
an o,
que
lo
s
a-
l
o es
pe
enecen
a la clase
de
las
unciones
y
no
a la
de
los
obje os
.
Mas, ¿no
es
más
hien
el alo el
esul ado
de
una
unci
ón
(de
u i
-
lidad,
de
be
lleza,
de
p e
cisión, ...
)?
E ec
i amen e.
El
al
o
no
es
una
unción
, sino lo
que
de
ella
se
ob
ie
ne
;
es
el odo
comple o
que
o
-
man
unción y a gumen o. Así lo
en iende
ambién F ege: ·
llamamos
a
aque
llo
en
lo
qu
e
se
con ie e la un
ción
al se comple ada
po
su
a g
umen
o, el
a
lo de la
unción
pa a
es e
a gumen o. Así,
po
ejem
-
plo, 3
es
el alo
de
la unción 2
·. '+x
pa
a el a gume
n o
1,
pues o
que
enemos
2·12+1=3·4. El alo es,
según
la
on o
logía egeana,
un
núme
-
o,
un
obje o,
pu
es o
que
lo
que
no
es
obje o es unción y la
unción
más
su a gumen o no p
uede
se
a su
ez
una
unción5. Vis as las
cosas
de
es a o a mane a,
pa ece
muy
líci o
que
se
haya
pasado
de
asigna
alo es a
id
en i ica los,
de
deci
que
las
cosas ienen alo a
p oclama
que
de e minadas en idad
es
son alo
e
s
-a
pesa de
que
muchos
de
quienes
dicen
que
los
alo es
son
p openden
a conside a los
como
uncion
es-.
Un alo
es
,
pues,
el
esul ado
de
un
a
med
ida,
un
núme-
o. Pe o qu
eda
p
o
explica
cómo
un
núme o,
el alo
en
singula ,
ha
ced
ido
su
nomb e
a
odo
un
conjun o
de
en idad
es
di e sas.
3 Go lob
FR
E
GE
:
·Funk
ion
und
Beg i ·, 1891. T ad.
esp
añola
de
J e~
ús
Mos e ín:
·Función y conce
p o
.,
en
Esc i os ilosó icos, C í ica, Ba celona 1996; p. 151. Véase ad
emás
.was
is
eine
Funk ion?·,
de
1904,
ecogido
en
la
misma
edic
i
ón
española. Ambos !x os
pueden
encon a se
ambién
en
edición
alemana
bajo el
í ulo
Funk ion
, Beg i .
Bedeu ung.
Fün
logiscbe S udien,
Gün
h
e
Pa zig, Gó ingen 1962, y
en
e si
ón
cas ella
na
como
Es udios sob e se
mán ica
, A iel,
Ba celona
1984.
4 Go lob
FREGE
: ·Funk
ion
und
Beg i •, 1891. T ad.
española
de
J
esú'
Mos e in:
·Función y
concep
o.,
en
Esc i os ilosó icos, C i ica, Ba celona 1996; p.
152.
5 Sal o que la unción
sea
de
a ias a iables y dejemos alguna po de i
ni
al
sum
inis a el a gumen o.
226
ARMANDO MENÉNDEZ VISO
II
El
uso
ac ual del é mino alo es
es
pa en emen e
opológico,
pues
se
iden i ica
-si
es
que
no
se
con unde
-lo
que
iene
alo
co
n el
alo
mismo. Así,
cuando
se
dice
que
un
hospi al es
un
alo . Nos
gus
e
o
no
- y
no
no
s gus a
-,
es e
uso
me onímico
de
alo es
supe a
ya
al
o o
,
más an iguo, asociado al
e bo
ene .
El
p oblema
su ge
cuando
se
ig-
no a ese ca ác e me onímico
del
uso
y
se
osilizan los alo es,
es
de-
ci ,
cuando
el é mino
se
con ie e
en
una me onimia ine e.
¿Es
l
egí
i-
mo
es e
paso
del
ene
al se ? Pa a e
sponde
a
es a
p egun
a amos a
a a
de
explici a las consec
uencias
que
se
de i an
de
es e cambio
de
pe spec
i a, cuya ine cia dis a
mucho
de
esul a ino ensi a.
El
alo enido, el
de
lo
que
se
usa y
se
in e cambia
, p es a
su
nomb e
a los alo es
en
un
mo imien o ideológico
qu
e coincide
con
o o
his ó ico.
Cuando
Meinong
a a
de
gene a
liza el
concep o
de
impu ación o a ibución (Zu ecbnung6)
que
Menge
y
on
Wiese
in-
oduje on
en
su eo ía ma ginalis a,
pone,
como
és os, el acen o
en
el
suje o y al ob a así
ab e
el
camino
a la idealización
de
algo
que
has a
en onces
se
consid
e aba
obje i o
po
an
onomasia
(aunque
, desde
lue-
go,
muy
discu ible): el alo
.
Al
ha
ce
ecae el
peso
en
el suje o
(y
eso
es
lo
que
ha
hecho
oda
la
economía
desde
el ma ginalismo a a-
:s
de
las p e e encias,
que
se
man ienen
como
un
é mino
inexplica-
do
),
lo
que
iene alo
es
lo
ag adable
,
lo
ú il,
lo
placen e o
, lo bello
...
De
ahí a
que
es os uni e sales
puedan
se designados
como
alo es
sólo
hay
un
paso.
Lo
im
pu ado
no
es
lo
mismo
que
el esul ado de la im-
pu ación
ni,
po
supues o,
que
las condiciones
de
la impu ación (en e
.l
as
que
se
incluyen los in e eses, las p e e encias o las necesidades
que
la guían),
pe o
se
pa ece
mucho.
La
eo ía ma ginalis a, g acias a la
popula ización
de
los esul
ados
y
del
lenguaje
de
la economía,
es
se-
gu amen e
la p incipal esponsable
de
que
lo
que
ella llamaba impu a-
ciones
se
haya subs an i ado
como
alo es o, lo
que
es
eq
ui alen e,
que
las cuali
dad
es
que
jus i icaban la a ibución
de
al o
cua
l alo
hayan
omado
el
nomb e
de
su
sos
én.
Pa ece
que
se
ol ida
que
el
impu ado
ha
de
se
siemp e ju
zgado
pa a
e
si la impu ación
es
jus a y
que
el
alo
no
es
esa impu ación, sino
su
co
nsecuencia. En
es e
sen ido
es
en
el
que
podemos
deci
que
los
a
l
o es
simplemen e alen y
no
son.
Pe o
no
el
que
ha
omado
el
dicho
lo zeano.
6 No
es
i ele an e
que
Zu echnung abigkei haya
llegado
a designa
en
al
emán
la esponsabilidad (como acul ad)
sob e
la
que
hemos de ol e
más
adelan e.
VAi.ORES:
¿SER
O TENER?
227
Si
hemos
de
deci
de
cie as
en idades
que
son
alo es,
es
condi
-
ción indispensable do a a es os
úl imos
de cie a clase
de
exi
s encia
au ónoma
-aun
cuando
esa
exis encia,
en
la adición
que
pa e
de
Lo ze,
sea
la
de
un alien e y
no
la
de
un
en e. Nada pod ía se
p o-
piamen e
un al
o
si la clase
de
los
a
lo
es
ue a acía o si los al
o es
no
u ie an
el
mismo ipo
de
ealidad
(si
se
nos
pe mi e
la
exp esión)
que
lo
que
se
dice pe enecien e a
su
clase
.
La
au ología
que
encie a
el condicional an e i
o
nos
pone
ya
sob e
la pis a
de
una
di icul ad
muy
se ia pa a la di isión on ológica
lo zeana.
Si
el se es y los alo es
a
l
en,
¿cómo
es
posible
que
un
alo
sea
o,
al e na i amen e,
que
un
se
al-
ga? E ec i amen e, hemos
es ado
desde
el
p incipio iolando la
lógica
lo zeana,
pues o
que
el alo
no
es,
po
an o,
ampoco
obje o ni
un-
ción. Sin
em
ba go, lo
que
ale es algo. La di isión
lo zeana
se
anula
a
sí misma,
es
espu ia, ana. Sus
esul ados
se
ago an
en
de
c
i :
lo
que
es, es;
lo
que
ale, ale.
Pu
ede
pensa se
que
es á ue a
de
luga
p egun a se sob e el
se
de
los alo es.
Pe o
es
que
qu
ienes
hablan
de alo
es
dicen
que
son
y
no
sab ían deci qué.
Lo
cual
no
quie e
deci
que
no
se
deba
habla
de aquello
que
hoy
se
designa
como
alo es.
El
espí i u
que
animaba a Lo ze,
Meínong
y los
demás
p
ad
es
de
l
conc
ep o
a coloca los al
o es
en
el
núcleo
de
la
labo
ilosó ica
e a
la
de ensa
de
un ámbi o
p opio
pa a
la iloso ía -lo
mismo
si
se
conside
-
aba
que
és
a
se
había is o
educida
a la é ica
que
si
se
p
e endía
e oma los asun os
de
una
supues a
philosophia pe ennis--.
Los
a
lo es
apa ecie on
en
el úl imo e cio
del
s.
XIX como el
educ o
inexpugna-
ble
de
la iloso ía an e el
impe uoso
a ance
de
las dis in as ciencias. A
la egión
de
los alo es
no
pod á
nunca
accede
como
al ciencia
ma
-
emá ica alg
un
a.
Es e
es
el
sen
i
do
de
la p oclamación
de
Lo ze,
que
se
nos
ha e elado on ológicamen e inú il: más allá
de
lo que es
hay
algo
sob
e
lo
que
las ciencias
en
cu so
no
pueden
es ablece
e dades
,
algo ese ado,
po
an o, al
conocimien o
de
la iloso ía
-independien-
emen
e
de
que
és
a
pueda
luego
se
conside ada
como
una
cienci
a
peculia
po
algunos
(en
pa icula
desde
la enomenología).
Pe o
la
es e a
de
los alo es, o
de
l ale ,
cuando
se
de ine
como
un
eino
in-
d
epe
ndien e, adicalmen e dis in o
de
cua
l
quie
o o, siemp e
p esen-
a á
un
aspec o
demasi
ado
pa ecido al
del
pla ónico
eino
de
las
ideas.
Nicolai
Ha mann
ha is o
es o
con
o al cla idad: ·
Po
lo
que
espec a
a
su
mod
o
de
se , los alo es
son
ideas
pla ónícas•7•
Ockham
no
nos
En
su
E hik
,
Wa
l
e
de
G uyce , Be lí
n/Lcipz
ig 1926;
ca
p. 16.
228
ARMANDO
MENÉNDEZ
VISO
pc m1 ma ansigi
co
n
seme
j
an e
igu a. Y
no
ansigimos.
El
caso
es
que
, explíci a o implíci amen e, los alo es
son
u ilizados como
idea
l
egula i o
de
las acciones, incluso
como
un
damen
o
de
la é ica,
cuan-
do
no
de
la iloso ía oda";
pa e
ce
que
los al
o es
son
el mo o , y no
só
lo la gua dia o la inspi ación,
de
cual
qui
e
emp esa
, incluso l
as
béli-
cas,
como
cualquie a ha
po
dido
cons
a a
en
los úl imos meses.
La
hipós asis
de
los alo
es
aca ea el pelig o
del
absolu ismo.
E
ec-
i amen e,
si
los alo es
son
cosas
que
es án
ahí
,
man end
án e
lacio-
nes
independien emen e
de
noso os. Pod á
uno
mi a los como
mi a
a
las es ellas y,
aunque
siemp e
quede
la
posibilidad
de
dibuja
cons e-
laciones di e en es,
escapa án
de
nue
s as manos. Inclu
so
quien,
co
mo
Schele , p e ende da
una
isión his ó ica,
no
de ini i a ni uni e salmen e
necesa ia,
de
los alo es, no deja
de
a a
és os
como
ideas
pe
ennes
que
l
uego
,
eso
sí
,
gozan
de
dis in o a o o
a ención
según los
iem-
pos.
Si
los alo es son,
dependemos
pa
a
es ab
l
ece los
de
los ilu
mina-
dos
capaces
de
con
emp
la los9.
El
a gumen o
de
au
o
i
dad
,
ya
sea
és a
de las eli
es
,
de
la adición,
de
la mayo ía
de
l
os
o os
o de la
po en-
cia económica o mili a
que
los
p opone
( odos
ellos ecep o
es
y
da-
do es
de
luz, o sea, iluminados) se con ie e
en onces
en
la
única
cla
u-
su a posible
de
la a gumen ación axiológica: es o
es
así
po que lo
digo
yo,
que
lo
puedo
deci , y
pun o
.
En
cambio, si los
a
lo es se
ienen,
cabe
una
acción conco de
que
co
n
i
a
con
una discusión
no
clausu ada.
¿Po qué?
Po que
aquello
que
iene al
o
si e
como
lími e al plu alis-
mo sin elimi
na
l
o, eje ce el
papel
de
un
sis ema
de
ecuaciones de an
s-
o mación
que
pe mi e asl
ada
la alo ación
de
un
sis ema de
ep e-
sen ación
a
o o
sin
que
ambos
se
descali iquen
mu uamen e
y,
sin
emba go,
ampoco
se
asimilen o se eduzcan
uno
a o o.
III
Pa a ensaya la i ud cla i ican e
del
e bo
ene
sob e
los
alo-
es
,
exp
lo a emos, igual
que
hemos
h
echo
a
n
e io men e
con
se ,
las
consecuencias
co
ncep ual
es
de
su u
i
lización conjun a.
Si
los alo es son,
la discusión
sob
e ellos
se
man end á
o zosamen e, dígase lo que
se
diga,
en
un plano ideal - y,
como
hemos
dicho,
co
n
ende
ncia al
abso-
R
Como
ilus aci
ón
de
es e
úl i
mo
ex
e
mo
puede
ojea se la ac obá ica
p opues a
de
Jo
sé
Ma ía
Qu
in ana
en
La axiología
como
undamen ación
de la iloso ía,
UNED,
Mad id 2000.
Y
no
que e
m
os
da
aquí a 'ilumin
ados'
ningún
se
n i
do
peyo a
i
o.
VALORES:
¿SER
O TENER? 229
lu ismo-. No ocu e así si
se
piensa
que
los
alo es
se
ienen. En e
o
a
s
cosas po que
se
ienen ideas
(aunque
ca
da
ez menos), pe o
ambién
se
ienen cuali
dad
es, no mas, azones,
i ude
s,
in e eses, ines,
elacio-
nes
...
y,
po
su
pues o
, bienes.
Es cie o
que
ese
ene esul a
muy
en ado pa a el subje i ismo.
Si
algo o alguien iene algo,
es
po que
lo
ha
adqui ido,
se
lo
han
dado
o nació
co
n ello
pe o
sin
que
ne
cesa
i
ame
n
e le a ec e
en
su
es uc u-
a. En la
posesión
in e iene,
po
an
o,
un
suje o (incl
uso
en
el
caso
lími e
en
el
que
se
pe sonalizan los
alo es
como suje os) que
es
el
que
ealiza y
com
plica los juicios
de
alo
y
sob e
alo es. Pe o es e
suje
o
es
el único
que
puede
explica la
mu abilidad
de
las a ibuciones
de
alo . U iliza el
e ho
en
e
pe mi e
da
cuen a
de
un
a
cons a ación
di ícilmen e e u able: las alo aciones
(los
alo es,
desde
la
pe spec i-
a
en i a i a) cambian
de
iempo
en
iempo,
de egión
en
egión,
de
pe son
a
en
pe sona. Acep a es e
cambio
no
supone, sin emba go,
da
ía lib e al ela i ismo; an es
bien
, limi a i emisiblemen e su
ex ensión.
E ec i amen e,
cuando
algo es
un
alo
, iene
que
deja
de
se
o
muda
su
esencia pa a deja
de
se
al
a
lo . Cuando algo iene
alo ,
puede,
po
el con a io, deja
de
ene lo
sin
cambia
un
ápice.
Al
so-
me e
un
de e minado obje o
(in
conc e o o in abs ac o), como
a ia-
ble
independien e
, a
una
es imación
-a
una
unción-,
ob
enemos
uno
o
unos
alo es
pa a
el obje o. Así,
habla
de
alo es obje i os
(l
os
que
•a oja· una unción
bien
de inida)
se ía
, en cie o
sen
i
do
, una
edun-
dancia. Aho a
bien
,
que
'o
bje i o'
deba
se
en
endido
como
epí e o
cuando
se
e ie e a alo es,
no
ha
e.le
conduci
a p oclama a
lo e
s
abso
lu os; al con a io, cie a la
pue a
a oda absolu idad axiológica,
pues
los alo es
dependen
, s
iemp
e y
en e
o as cosas,
de
la
unción
que
los a oja. Ja ie Eche e ía
ha
a ado
,
aunque
sin demasiado
eco,
de dis ingui es as unciones
de
los
alo es
ob enidos median e
ellas
denominándolas
axione
s.
El
é mino
no
ha
caído en g acia,
pe o
la
dis inción
que
señala
no
esul a ana.
Cuando
se
dice
que,
po
ejem-
plo, lengua p opia iene un alo ,
se
admi e
que
lo iene
en
i ud
de
algo;
un
pa áme o, quizás,
cuyos
di e en es
a
lo es
hacen
que
la
mis
-
ma unción
a o
je dis in as
med
i
das
de
esa
lengua sin
que
és a
cambie.
Si
se
a i ma,
po
el con a io,
que
la
lengua
p opia es
un
alo ,
sólo
hay d
os
o mas
de
discu i ace
ca
de
ella: o se niega su de inición o la
capaci
dad
del suje o
que
cues iona
su
conside ación
como
alo .
Deci
de
algo
que
es
un
alo sólo admi e
dos
eacciones: en con a y a a-
o . Deci
que
al
go
iene alo ya pe mi e, de en ada, es ablece
g a-
230
ARMANDO
MEN :NDEZ
VISO
dos. Y
es o
an es de en a a discu i si los
alo es
pueden
de e mina -
se
obje i amen e o no.
El
uso
de
alo es
con
ene
p opo ciona
una
pe
spec i a
amplia,
di e sa y a la ez delimi ada, cosa
que
no
ocu e
con
los alo es
que
son.
Desapa ecen
lo
s mo i os
de
imposición
un
il
a
e al
a la
pa
que
se
impi-
de
que
odo
discu so desa o ado
pueda
conside a se
acional. Mien as
el
uso
en i a i o
de
l
os
alo es aspi a
solamen e
a unda idealmen e
el
•conocimien o mo al·, pa a deci lo
con
B en ano, el
uso
posesi o
pe mi e
un
mayo
núme o
de
empl
eos
en
economía,
en
ma emá icas,
en
psico-
logía
y,
po
supues o
, ambién
en
é ica y
en
iloso ía
de
la ciencia.
En
el
uso
con e
mpo
áneo, en i a i o, de los alo es,
és os
es án ya dados
(aun-
que
no
de
la misma mane a), mien as
que
en
el
p e io
sólo
su gen
en
el
seno
de
una
es uc u a social. Pe o lle ados al ex e
mo
, es os dos
usos
ienen consecuencias pa adójica
s.
El
adicional,
po
ía del ma ginalismo,
acaba
negando
odo
alo
de
las
cosas
en
sí
o,
po
deci lo con
Moo e,
el alo in ínseco. Y así
no
es di ícil
que
, pos e io men e,
se
haya
comen-
zado a
habla
de
los alo es hipos á icamen e,
como
si ue an
indepen-
dien es
de
los obje os
-aunque,
cla o,
no
ienen
po
qué
se
abso
lu o
s,
pues o
que
las
p
e e encias, las
modas
, los in e eses, ...
pued
en
camb
ia
su
o den
(su
o den,
no
su na u alez
a)
según
un
mo imien o
que
ni
si-
quie a
es
alea o io,
sino
solamen e
cap ichoso-.
No
debe
ol ida se
que
los alo es
pueden
se
siemp e
o denados
en
una
escala, gene almen e con inua. Los alo es
son
g ados;
g ados
de
i ud
es
(p ecisión, e dad, belleza, ...
).
Po
eso
ha
su gido el
con-
cep o
en
el ambien e dominado
po
la ideología posi i is a y con a ella.
Pa
a
es
a
ideo
logía
no
bas a
con
se
p uden e,
no
es
su icien e la
me-
su a:
hay
que
ob ene
la
medida
numé ica, incluso
de
l iesgo.
La
a i -
mé ica polí ica, la eo ía
de
j
uegos
o la
p obab
ilidad
nacen
de
es a
in-
ención. Mas las cues iones
de
alo es
no
son
cues iones dico ómicas
-po
más
que
se
haya dicho
has a
la saciedad
que
cada
alo iene
su
·con a alo ., y cosas
po
el es ilo-:
son
cues iones
de
g ado. Y a
me
-
nudo
son
di usas.
Po
eso
su
esolución
nunca
es
de ini i a. Po
eso
equie en
algo más
que
ciencia.
IV
¿En
qué
se
aduce
es o
pa a
los ilóso os
de
la ciencia y pa a
los
cien í icos?
Pu
es
en
lo mismo
que
pa a
odo
homb e
que
ac úa:
en
la
VALORES:
¿SER
O
TENER?
231
necesidad
de
la p udencia y
en
la
lexibilidad
(aunque
no
in ini a
ni
cualqu
i
e a)
de
las ideas nacidas de
la
p opia
ac i idad p udencial. Si
las
cosas
ienen
alo , las ciencias
ienen
mucho
que
deci
sob e
los
alo
es
que
pueden
se les a ib
uid
os.
En
cambio, si las cosas son
alo-
es (si hay cosas
que
son
alo es), e
n once
s la iloso ía
pu
ede
apo a
di ec amen e
su
es ima i a1
º.
No
obs an e,
si
las cosas ienen alo , a la
iloso ía le
queda
un
e eno
mucho
más
é il
que
si conside amos
que
hay
un
eino
de
al
o es
(sean és os
e e
nos y absolu
os
o
mudables
y
ela i os, sie
mp e
que
es én
ahí
en
su
eino).
Si
insis i
mos
en
de ende
que
el
campo
del
ale es di e en e
del
se , es deci , si asumimos
que
axiología y on ología
no
i
en
en
n
ada
en
común, en onces no
podemos
habla de ciencia y alo es. En
ese
caso,
enemos
que
hac
e
como
an-
os
o os,
de
Webe a Ga cía Mo en e, y de ende
con
uña
s y
dien es
la We11 eihei
de
las
ciencias
-que
es
la mane a
de
gua da
pa a
la
iloso ía
odo
di
scu so signi ica i o
ace ca
de los alo es y
no
sólo,
ni
p incipalmen e,
de
sal agua da la
i ud
de las ciencias.
Cuando
Ja
We eihei
se
niega, en onces
ambién
se
es á impidiendo
habla
de
alo es
sin
habla
de
ciencias.
He
aquí
qu
e nos
encon amos
en
un
momen o
en
que
no
se
pa
a
de
habla
de
alo es
pe o
como
algo
con-
apues o a las ciencias y las
ecnologías.
La
a ea
de
l ilóso o
de
la
ciencia
es
habla
de
e
ll
os
eniendo
en
cuen a
los esul ados
de
las
cien-
cias
(no
só
lo
los eó icos) y
dándolos
po
hechos.
Lo
s posibles con lic-
os
en e
ciencias y alo es
no
son
a
le
s. Al in y al
cabo
no
se
op a
en e alo es,
sino
en e obje os
(acciones,
eo ías, e c.)
que
ienen
(o
sa is/
acen) de e minados alo es.
Los
p oblemas
de
elección,
ya
sea
és a
polí ica, cien í ica o mo al,
esponden
má
s bien a con lic os en e
indi
-
iduos.
Hay
que
ecupe a la di
mensión
indi idual
en
la in e p e ación
de
lo
que
aco
n ece.
La
mayo ía
de
las
cosas
no
pasan
simplemen e,
sino
que
son hechas
po
alguien y
pa
a al
go.
El
po
puede
se
ajeno a
la
iloso ía
(no
a las ciencias
humana
s:
la
his o ia, la psicología, la
socio-
logía, Ja
eco
nom
ía),
pe o
el
pa a
,
en
ningún
caso.
Que
la his o ia
no
enga
in
ni
el uni e so sen ido
no
e
limin
a los ines y sen idos
de
las
acci
ones
que
los
an
co
n o mando
(a
la his o ia y al en o no).
Si
se
10
•
...
aun
cuando
el bi
en
nunca
hubie a • alido·
como
·bueno·, se ía,
no
obs an e,
bueno.
El
empi
ismo ye
a aquí,
no
po que
-
como
mani ies a
Kan -
nunca
se
pueda
·desp ende • el
debe
del se , sino po que el
se
de
los alo es
no
puede
nunca deduci se
de
o ma alguna d
el
se eal
-sea
es a o
ma
las
acciones
eales, los juicios o las i encias
del
debe -
y
po que
sus
cua
li
dades
y
conexiones
son
independ
i
en es
de
ese
se
eal·,
dice
SCHELER
en
D
e
Fo malismus
in
de
E b
ik
un
d
die
ma e iale We e bik
según
la
aducción
de
H. Rod íguez Sam: pa n
Re
is a
de
Occiden e, publicada
en
Buenos Ai es
en 1948.
238
ARMANDO
MENÉNDEZ
VISO
un
lado
, la p esen ación
de
las id
eas
cien í icas
en
ella y su in luencia
mu ua
ienen
l
uga
den o del
p oceso
educa i o
. Pues o
que
son
esos
es los
g andes
cen os
de
in e
és
del
ilóso o
de
las ciencias,
ha
de
se lo ambién la educación, y
no
só
lo
como
p oceso
indi idual,
si
no
como ámbi o
de
o mación
de
las
alo aciones
colec i as
de
o os
ám-
bi os y las
de
las ciencias mismas
en
mu ua in e e encia.
Vol amos al nominalismo: las
cosas
no
son
alo es; adq
uie en
a-
l
o
en
el
seno
de
es uc u as complejas (
que
es
imposible analiza
aquí).
Po lo demás,
p opone
el
abandono
de
un
uso
cons
ag ado
siem-
p e
puede
apa en a
cie a a ogancia,
pe o
en
es e
caso
no
es más
que
pulc i ud; la pulc i ud
que
odo
análisis
de
idea
s y
concep
os
equie e.