El derecho a la información: aspectos éticos
Full text
EL DERECHO A LA INFORMACIÓN:
ASPECTOS ÉTICOS
J. C. Suá ez
OS de echos conce nien es a las libe ades son como una
muñeca usa den o de la que se incluyen o as, si bien se pue-
den saca de ellas y mos a las como obje os independien es.
Así, el de echo a la in o mación se puede conside a como un
aspec o cuali icado del de echo a comunica y ecibi in o mación e az
po cualquie medio de di usión, que bien pod ía conside a se a su ez
como un aspec o básico de la libe ad de exp esión en su sen ido amplio.
Di ícilmen e se puede habla de hbe ad de exp esión donde no se ga an iza
el lujo in o ma i o, pues las ideas, que son el obje o p opio de la libe ad
de exp esión, se o man a pa i del conocimien o de o as y de la p opia
ealidad. A al e ec o, son de echos dis in os, pues delimi an dis in as es e-
as de la comunicación con con enido y lími es p opios, pe o no indepen-
dien es.
Lo p ime o que hay que deja cla o es que el enómeno de la comuni-
cación hay que en ende lo en dis in os sen idos. Po un lado, es á el ac o
co idiano que consis e en la con e sación en e dos o más pe sonas que se
cuen an lo que cada uno es ima de in e és pa a sí o pa a el o o. Es e ac o
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como al es in o ma i o, pe o no cabe es ablece más exigencia que aquélla
que de i a de la con ianza mu ua que se p es en los in e iocu o es. De
hecho, es más ele an e la con ianza que le me ezca a una pe sona quién se
lo cuen a, que los hechos que le ela an. Pues, en el ámbi o de la comunica-
ción in e subje í a, la p ime a e dad que uno c ee es la de la o a pe sona.
Aho a bien, la in o mación como obje o de un de echo básico de los
ciudadanos esponde a o a ealidad dis in a. Se a a de un con enido ele-
an e de in e és público po el que se co esponde a la ciudadanía a dispo-
ne de c i e ios pa a pa icipa en el p oceso social y polí ico. Desde es a
óp ica, el de echo a la in o mación de los pe iodis as bien se pod ía consi-
de a un debe de in o ma , siendo su de echo ins umen al pa a cumpli el
ñn social al que es á des inado.
Po an o, el de echo a la in o mación se puede concebi con una
doble p oyección, como un eje cicio de de echo -subje i o- a in o ma ,
como una o ma de exp esión indi idual y, el segundo, como una ins i u-
ción básica de la p opia es uc u a democ á ica que ga an iza el lib e lujo
in o ma i o. Se a a ía de una de las eglas básicas del Es ado simila a la
que puede se la sepa ación de pode es, a in de ga an iza la pa icipación
de la ciudadanía como pa e del p opio p oceso polí ico.
En i ud de la p ime a o ma, los ciudadanos ienen de echo a eca-
ba in o mación de los asun os que sean de su in e és, así como accede a
los medios pa a exp esa su posición en aquellos o os que puedan sen i se
a ec ados. En i ud de la segunda, se ga an iza, además del e en ual de e-
cho a in o ma de unos suje os p o esionales, el de echo a se in o mado,
como un de echo di e enciado que ac úa como co ea de ansmisión en e
los ac os de los pode es polí icos y su conocimien o po pa e de los ciuda-
danos.
Es e segundo eje cicio co esponde a la ac i idad in o ma i a que
desempeñan los medios de comunicación socialmen e o ganizados. Es os
medios en su conjun o end ían a cons i ui el ins umen o de la libe ad de
p ensa como pila básico de la ida democ á ica.
Si bien odos los ciudadanos son i ula es en un sen ido amplio del
de echo a la in o mación, no es menos cie o que los p o esionales que
adminis an dicha a ea desde los medios de comunicación social adquie-
en, de ac o, mayo es posibilidades pa a hace lo y, además, su unción es
dis in a en i ud del ca ác e público e ins i ucionalizado que se le econo-
ce a su ac uación. En consecuencia, ambién su g ado de esponsabilidad es
mayo y ha de analiza se desde un pa adigma de diligencia in o ma i a.
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La idea p incipal que man enemos en es e a ículo es la siguien e: El
concep o de diligencia in o ma i a es esencialmen e é ico. Es deci , exis e
una dimensión del compo amien o p o esional que adquie e a pa i de un
momen o una dimensión no ma i a, digamos ju ídica, en i ud de la
impo ancia que adquie e den o de la adminis ación de un de e minado
bien básico. En es e caso, el de echo a la in o mación.
El T ibunal Cons i ucional ha es ablecido a a és de su Ju isp uden-
cia unos c i e ios su icien emen e cla os que delimi an un eje cicio legí imo
del de echo a la in o mación en e a o os excesos que no goza ían del
ampa o cons i ucional.
I. VERACIDAD E INTERÉS PÚBLICO
En p ime luga , se exige que la in o mación sea de in e és público,
e i ando con e i la en una simple me cancía de los in e eses adhe idos a la
es uc u a emp esa ial del medio o como un simple ela o basado en el in e-
és malsano de un público desap ensi o y habi uado al sensacionalismo.
Máxima igidez adquie e es a exigencia si la publicación de una no icia
ca en e de odo in e és público en aña un pe juicio pa a o os de echos
undamen ales de una e ce a pe sona.
La idea de in e és público se en iende como un eque imien o incula-
do al concep o de la ciudadanía como una pa e undamen al de las decisio-
nes públicas. En es e sen ido, el in e és público no se en ende ía como una
sue e de coincidencia de las p e e encias subje i as de la mayo ía -es deci ,
el in e és del público- sino po la epe cusión de los asun os a ados sob e
los in e eses de los ciudadanos. En es e sen ido, es in e esan e la de inición
que G. Sa o i indica sob e cómo en ende lo que es de in e és público.
«Es
e iden e
po sí
mismo
que una opinión gene alizada (di undida en e el
g an
público) puede
exis i ,
y de hecho exis e sob e cualquie
ema.
No obs-
an e, los es udios sob e la
opinión
pública y
signi icado que
podemos deno-
mina écnico del é mino se cen an, en p ime ísima ins ancia, sob e un
público
in e esado
en la
"cosa
pública". El público en
cues ión
es
sob e
odo
un
público de
ciudadanos,
un
público que iene una opinión sob e la ges ión
de los
asun os
públicos,
y po lo
an o,
sob e los asun os de la ciudad polí i-
ca. En
sín esis:
el "público" no es sólo el
suje o,
sino
ambién
el
obje o
de la
exp esión. Una opinión se denomina pública no sólo po que es del público
(di undida en e
muchos,
o en e los
más),
sino
ambién po que i ec a
a obje-
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os y ma e ias que son de na u aleza pública: el in e és gene al, el bien
común,
y
en
esencia,
la ed pública.»
(G.
SARTORI,
Elemen os de
eo ía polí i-
ca,
p. 149).
La segunda no a que se exige es que se a e de una in o mación e az,
pues sin e acidad simplemen e no hab ía in o mación en el sen ido écni-
co.
Aho a bien, ¿qué hay que en ende po e acidad? La e acidad ha que-
dado es ablecida po un p o ocolo de diUgencia del p o esional des inado a
asegu a la ce eza de la no icia y su elabo ación igu osa. Se a a ía de
ealiza debidamen e a eas comp obado as, an o po que se ecu a a uen-
es iables como e siones plu ales de los hechos. El sen ido de la uen e de
la in o mación es en sí mismo complejo. Básicamen e se conside a iable
cuando se a a de una uen e o icial y compe en e pa a los hechos que se
ela an. Sin emba go, es o puede en aña un seguidismo que con ie a la
in o mación en la simple oz del pode . Po eso, lo é icamen e adecuado
se ía comp oba ambién y de mane a ehacien e los hechos ela ados po
las uen es o iciales. (A al e ec o, el Washing on Pos p opone que una
misma no icia sea comp obada al menos po dos uen es).
Ya hemos indicado las dos no as básicas que han de cuali ica una
no icia legalmen e co ec a. Aho a bien, cab ía o mula las siguien es
cues iones desde una pe spec i a
é ica:
¿Cómo disce ni que son asun os de
in e és público? ¿No son los p opios medios los que de inen la impo ancia
pública de un de e minado asun o? ¿Cómo p onuncia se sob e el in e és
público de las no icias que no nos cuen an los medios? No podemos ol ida
que los au én icos agen es de la comunicación social no son los pe iodis as,
sino los medios, las emp esas in o ma i as. Las decisiones de és as no son
ajenas a los in e eses de los g upos de pode que componen su acciona ia-
do,
ni ampoco a la máxima del me cado de que pa a in o ma p ime o hay
que se consumido como p oduc o, lo que en aña una adecuación socioló-
gica de dicha unción social a las p e e encias de una audiencia que busca
o o ipo de a ac i os adicionales a las no icias.
Cues iones no menos con o e idas cab ía o mula a la e acidad
in o ma i a. ¿Qué es la e acidad? Si no co esponde a una in ención de
con a a los des ina a ios la ealidad en su o ma más comple a y plu al,
simplemen e es una de las es a egias de manipulación de los medios. En el
ela o in o ma i o, «la e acidad» es uno de los mi os necesa ios pa a que
los des ina a ios p esupongan que son lib es de o ma se su opinión. Sin
emba go, la e acidad en sí misma puede se ins umen alizada como pa e
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de una g an men i a. Pues el pode de los medios no consis e en ecu i a
p ocedimien os an bu dos como la men i a pu a y du a, sino en la mos a-
ción de hechos e aces que sólo o ecen una imagen in e esada de la eali-
dad. ¿Cómo aplica el c i e io de e acidad a los silencios in o ma i os?
¿De qué modo la e acidad ga an iza que las no icias se co espondan con
lo que es in o ma i amen e ele an e «de e dad»?
Cie amen e, es un a ance de ini la e acidad como un pa áme o
mínimo de diligencia p o esional que ga an ice una se ie de p ác icas con-
ducen es a asegu a una in o mación iable. Sin emba go, es e c i e io es
insu icien e y, en úl ima ins ancia, lo que se eclama del p o esional es una
debida in ención é ica que a ale su p ocede . De ahí que la é ica p o esio-
nal,
en endida como unos c i e ios in e nos e e en es de au o egulación,
puede cons i ui un complemen o necesa io a la no ma ju ídica.
Po o o lado, la necesidad de la é ica se islumb a como un c i e io
de espe o a los de echos de las pe sonas, e i ando que p esun os indicios
in o ma i os sac i iquen los bienes de las pe sonas a ec adas po las no i-
cias.
Cie amen e, si el c i e io ele an e pa a di imi la e acidad es un
modo de p ocede diligen e, ambién és e se puede u iliza pa a p opósi os
que sin con ibui a una signi ica i a apo ación al deba e público, puedan
comp ome e el hono de las pe sonas. Cab ía p egun a se: ¿es a ía jus i i-
cado conoce los po meno es de las p e e encias sexuales de cie as pe so-
nas a quienes se impu a un deli o de co upción no comp obado? Pues bien,
basado en la posibilidad de que uese un deli o, que inalmen e no esul ó
se al, y con las ac i idades comp obado as, no sin cie os incen i os pa a
las uen es (que no ienen po qué se sólo económicos, la popula idad am-
bién es is a po algunos como un bene icio), se episodio, como si de una
no ela se a a a, el denominado «Caso Amy».
La doc ina del T ibunal Cons i ucional se ha hecho eco de es a pa a-
doja y ha in oducido en su de inición de la e acidad, además de la ya
mencionada diligencia p o esional, un cie o c i e io de e acidad más
ga an izada y esul an e de las conclusiones de un p oceso judicial
(STC 6/1996). No obs an e, es a opción no en aña menos iesgos pa a un
modelo de libe ad in o ma i a.
Quizás la al e na i a pod ía se encon ada en el au ocon ol de la
p o esión pe iodís ica que, conocedo a de los in e eses que acechan a su
independencia, debe ía es ablece pau as más especí icas y p óximas pa a
alo a la diligencia de sus p o esionales. De ello se de i a ían no sólo
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medidas disciplina ías, sino ambién pedagógicas, pa a e i a en lo sucesi-
o los icios de la libe ad de p ensa.
Aho a bien, hemos de insis i nue amen e en que el de echo a la
in o mación es eje cido p incipalmen e po los medios de comunicación
que adminis an un bien público que ha de queda ga an izado po encima
de los in e eses emp esa iales. Co esponde a las ins i uciones públicas
es ablece un ma co no ma i o encaminado a ga an iza unas condiciones
adecuadas pa a ga an iza el de echo a es a in o mado de la ciudadanía.
Además de las leyes de anspa encia inancie a del acciona iado de los
medios, o leyes an i- us que e i en p ocesos de oligopoUos mediá icos, se
an oja undamen al una u ela del pe iodis a en el seno de las p opias
emp esas in o ma i as. Es deci , que la democ acia se halle p esen e en las
p opias edacciones de los medios y que los c i e ios p o esionales no se
ean some idos a las p esiones in e nas del medio. Como ha indicado el
p o eso Nú iez Encabo, se a a ía de log a no la libe ad de los medios de
comunicación pa a in o ma , sino la libe ad en el p opio medio pa a que
és e no obs aculice dicha a ea.
En es e sen ido, es undamen al e o za los de echos de los p o esio-
nales como au én icos de echos ins umen ales a a o de una in o mación
más lib e e independien e. Nue amen e, se án las inicia i as de au ocon ol
p o esional, como la exis encia de consejos de p ensa, o ó mulas de espe-
o a la au onomía edaccional, las que pueden do a de consis encia al de e-
cho a la in o mación.
n. INFORMACIÓN, OPINIÓN E IDEOLOGÍA, FORMAS
DISTINTAS DE LAS LIBERTADES INFORMATIVAS
La libe ad de in o mación y la Ube ad de exp esión son aspec os dis-
in os de la ac i idad comunica i a, aunque no independien es. En azón de
los de echos del público, se le exige al p o esional de la in o mación un
eje cicio de diligencia pa a di e encia lo que cons i uye una in o mación
en el sen ido écnico de da cuen a de unos hechos que son e í icables, de
lo que puede se su in e p e ación sob e los mismos u o as o mas de alo-
ación de la ealidad social. Es o úl imo se ía el obje o de la libe ad de
exp esión en sen ido es íc o.
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A su ez, cabe dis ingui en e el eje cicio de un simple juicio de alo
y aquellas o as exp esiones que co esponden a opciones polí icas que
p esen a un discu so al e na i o de la ealidad. Po an o, sus exp esiones
adquie en ele ancia como pa e del eje cicio undamen al a la libe ad
ideológica en la que se sus en a el p opio juego polí ico. Incluso el disenso
an icons i ucional se ía admisible ideológicamen e, siemp e que se espe e
el es o de los de echos undamen ales en su o ma de mani es a los.
Todas ellas son admi idas en el conjun o de libe ades in o ma i as
básicas, pe o an o su obje o como sus espec i os lími es deben dis ingui -
se.
En elación con la ac i idad in o ma i a, el lími e se halla en la exigen-
cia de e acidad, en endiendo és a no en un sen ido de obje i idad absolu a,
sino como un eje cicio de diligencia p o esional. La libe ad de exp esión u
opinión iene sus lími es en el insul o, siendo conside ado como una eja-
ción g a ui a a la dignidad de las pe sonas, mien as que la libe ad ideoló-
gica iene sus lími es en los alo es básicos de la con i encia pací íca,
como la igualdad y espe o a los de echos de las demás pe sonas.
En o os é minos, mien as la libe ad de exp esión iene po obje o
juicios de alo y el deba e de ideas más ilosó ico, la ac i idad in o ma i a
concie ne a los hechos e i icables que han de dis ingui se de la opinión
que le me ezca al pe iodis a. Ob iamen e, no se pide una asepsia in o ma i-
a pu a y es lógico que puedan apa ece en emezclados. La idea básica
consis e en que la in o mación no se diluya en los simples elemen os alo-
a i os que p i en a los des ina a ios de conoce del modo más comple o
los hechos en los que se basan.
m. LAS PERSONAS PÚBLICAS COMO OBJETO INFORMATIVO
Se plan ea con ecuencia si las pe sonas cuya p o esión iene una
cla a dimensión pública y po la que se hacen céleb es gozan de un igual
de echo a la in imidad. G osso modo, se pod ían es ablece dos dis incio-
nes a al e ec o: quienes son públicos po azón de su p o esión y aquéllos
que acceden po la p opia demanda del me cado de la popula idad. Po
supues o, ambién se puede da el caso de quienes gocen de la doble condi-
ción. En elación a los p ime os, pod ía es a jus i icada una cie a iscali-
zación de su ida p i ada en an o que puedan epe cu i en las unciones
públicas que desempeñan. Nos pa ece desaconsejable la doc ina p opia de
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la cul u a no eame icana de los asos comunican es, según la cual el juicio
mo al de un pe sonaje público po cues iones de in idelidad sexual o algún
o o ipo de compo amien o, i ele an e pa a la unción que desempeña,
jus i ica una in omisión en su ida p i ada. Pa ece más comp ensible que
es a in omisión sólo sea au o izada en casos en los que hubie a un indicio
acional de gua da elación con sus imciones públicas, en las que e iden-
emen e ha de sopo a un cie o g ado de c í ica que puede a ec a a su
ida p i ada.
En cambio, en elación con los pe sonajes cuya ida p i ada o ma
pa e de su dimensión pública, al menos así lo admi e como pa e del má -
ke ing de su pe sonaje, es comp ensible que su a una cie a se idumb e
de su ida p i ada. Es o no signi ica que no exis a ningún lími e al espec-
o,
pe o és e, en ocasiones, esul a di ícil de sos ene cuando p e iamen e
ha enido p ecedido po compo amien os simila es que ue on au o izados
a cambio de un p ecio. Analiza emos más de enidamen e es e asun o en el
úl imo capí ulo dedicado a la sociología de la in imidad y medios de comu-
nicación.
IV. INFORMACIÓN Y DERECHO AL HONOR
La in o mación no puede se un a ma a ojadiza que se lanza sin cau-
ela con a las pe sonas. No exis e sen encia más se e a que aquélla que le
impida a una pe sona c uza la pue a de su casa y encon a se ap isionada
en la mi ada acusado a de los demás. Las leyes p o egen el de echo de la
pe sona a no su i un desp es igio social g a ui amen e, sin más undamen-
o que el simple umo de unos hechos que nunca ue on p obados o po el
mo bo de algunos de conoce asun os p i ados sin ningún in e és público.
El hono no puede se una ca casa de la pe sonalidad pa a man ene
una buena imagen que no se co esponde con los hechos; ni el de echo a
in o ma puede se una excusa pa a acusa impunemen e de lo que no se
puede demos a . Así, po ejemplo, quien delinque, lo desee o no, asume el
iesgo de que pueda se conside ado pos e io men e como delincuen e. El
pos e io econocimien o público de es a condición no es en sí mismo la
causa de su posible desp es igio pe sonal, sino sus p opios hechos. En es e
sen ido, si media un cla o in e és público en conoce hechos de cie a as-
cendencia social (y los deU os lo son siemp e en dis in a medida), no pod ía
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el suje o opone se a su publicación alegando una iolación de su de echo al
hono . Po supues o, en ocasiones, exis e una desp opo ción en e los hechos
y la a ención que se les p es a po o as azones que no de i an de los hechos
mismos como del mo bo
púbUco.
El suje o se con ie e en obje o de un a-
amien o que ampli ica socialmen e hechos que, sin la publicidad o o gada,
quizás no hubie an enido mayo incidencia en su ida co idiana. El caso es
que el in e és público p e alece sob e el in e és p i ado en conse a una
buena imagen, pues no se puede conside a di ama o io lo que es e dad y
la sociedad iene un legí imo de echo a conoce .
Sin emba go, sí cons i uye una di amación la di ulgación de hechos
que,
a pesa de su e acidad, ca ecen de in e és público y no enían o o
esul ado que la lesión g a ui a de la imagen social de la pe sona a ec ada.
Po eso, en el caso de los ac os di ama o ios, la e acidad no puede cons i-
ui una excepción al debe de espe o a la in imidad de las pe sonas.
Exis e una p ohibición exp esa de ecu i al insul o, pues nada se
pie de del con enido básico del de echo a la in o mación excluyéndolo de
la ac i idad pública de in o ma y, en cambio, su uso cons i ui ía un a aque
di ec o a la dignidad humana. Pues más allá del hono , que pod ía queda
a ec ado po la cali icación social que se de i a del compo amien o de una
pe sona (desp es igio), el insul o supone una ejación di ec a de la pe sona
como al, que asciende los hechos pa a a eme e con a su p opias ca ac-
e ís icas ísicas, in elec uales o mo ales.
Po supues o, el insul o no se limi a exclusi amen e a la me a o ma-
lidad de p o e i una exp esión socialmen e eja o ia, sino ambién a una
mani ies a in ención de denig a públicamen e a su des ina a io. Así, po
ejemplo, en de e minados con ex os cul u ales pod ían cali ica se has a
ca iñosamen e con exp esiones que a oídos de un e ce o cons i ui ía una
e dade a an ología del dispa a e (y del insul o). El insul o p e ende una
humillación de la pe sona, lo que a ec a di ec amen e a su dignidad y no a
su hono , a lo que no cabe aplica los c i e ios de ponde ación admi idos
pa a un con lic o de bienes básicos (po ejemplo, hono y libe ad de in o -
mación).
C eemos que se puede conclui que a pa i del análisis del de echo a
la in o mación se comp ueba que la é ica llega a adqui i un econocimien-
o ju ídico. Qué ipo de eje cicio in o ma i o goce del e endo cons i ucio-
nd o no depende de la é ica p o esional, que no es lo mismo que la é ica del
p o esional (en endida como pu a disc eción). Dicha é ica se ha p e endido
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