Violencia sexual en las clases de Educación Física en Enseñanza Secundaria
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Este libro aborda la relación de las mujeres con el deporte y la educación física, destacando cómo, a pesar de los avances logrados en las últimas décadas, la igualdad real sigue siendo un desafío. Históricamente, las mujeres han enfrentado barreras estructurales que limitan su participación en todas las áreas deportivas, desde la práctica de ejercicio físico hasta el desarrollo profesional y la visibilidad mediática, lo que tiene repercusiones en la salud de las mujeres, sus oportunidades académicas y laborales y sus derechos educativos. La obra, dividida en cuatro bloques, comienza con un análisis sobre la representación de las mujeres en los estudios y profesiones deportivas. Este bloque rescata figuras históricas femeninas invisibilizadas, revisa la representación de mujeres deportistas en materiales educativos y propone incorporar la perspectiva de género en estudios de Ciencias del Deporte. El segundo bloque examina la representación femenina en el ámbito deportivo, abordando el abandono del deporte en la adolescencia, el tratamiento sexista en los medios y los retos enfrentados por mujeres con discapacidad. También se exploran factores como la movilidad urbana desde una perspectiva de género. El tercer bloque se centra en la salud de las mujeres, enfatizando la importancia del ejercicio físico en etapas clave como la menopausia, el embarazo y el posparto. También analiza las barreras al entrenamiento de fuerza y su promoción bajo una perspectiva feminista. El cuarto y último bloque aborda la violencia que sufren las mujeres y la infancia en contextos deportivos y educativos, destacando la necesidad de visibilizar estas problemáticas y proponer soluciones desde la formación y la sensibilización. Enmarcado en el contexto del I Congreso Internacional de Mujeres en las Ciencias del Deporte celebrado en Valencia en octubre de 2023, este libro reflexiona sobre los logros alcanzados y los nuevos desafíos que enfrentan las mujeres del siglo XXI en el ámbito deportivo a través de la mirada de 24 autoras vinculadas a las profesiones del deporte que buscan construir un futuro donde el respeto por los derechos de las mujeres y las niñas sea una realidad. MUJERES EN LAS CIENCIAS DEL DEPORTE R. Cabeza Ruiz - M. Pellicer Chenoll Editoras MUJERES EN LAS CIENCIAS DEL DEPORTE Aportaciones de las mujeres a la docencia, la competición, la investigación y las profesiones del deporte Ruth Cabeza Ruiz Maite Pellicer Chenoll Editoras Cubierta - Mujeres en las ciencias del deporte.indd 1Cubierta - Mujeres en las ciencias del deporte.indd 1 10/02/2025 12:28:2210/02/2025 12:28:22
MUJERES EN LAS CIENCIAS DEL DEPORTE Aportaciones de las mujeres a la docencia, la competición, la investigación y las profesiones del deporte RUTH CABEZA RUIZ MAITE PELLICER CHENOLL (Editoras)
MUJERES EN LAS CIENCIAS DEL DEPORTE Aportaciones de las mujeres a la docencia, la competición, la investigación y las profesiones del deporte Ruth Cabeza-Ruiz Cristina López-Villar Irene Moya-Mata Pedrona Serra Payeras Anna Vilanova Soler Laura Moreno-Vitoria Tânia Bastos Nuria Romero-Parra Ainoa Roldán Rita Santos-Rocha Isabel Castillo Ángela Domínguez Pérez Maite Pellicer-Chenoll Claudia López-López Lucía Carmona Álamos Susanna Soler Prat Élida Alfaro Gandarillas Paula Bianchi Paula Silva Ana Cordellat-Marzal Cristina Blasco-Lafarga Sara Tabares Marta-Eulalia Blanco-García Felicidad Rodríguez Erice
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CAPÍTULO 17 VIOLENCIA SEXUAL EN LAS CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA EN ENSEÑANZA SECUNDARIA Ruth Cabeza-Ruiz Grupo de investigación FEMINAE Universidad de Sevilla 1. Introducción Los centros escolares no son espacios libres de violencia. Una de las formas más comunes es el acoso. Son formas de acoso la agresión física directa, la agresión verbal y la exclusión social, entre otras. Los episodios de acoso provocan en las víctimas una sensación constante de hostilidad y vulnerabilidad generalizada, así como la inseguridad de volver a ser acosadas en cualquier momento. Según estudios, la incidencia media de acoso en secundaria se sitúa en torno al 23%. Una de las mayores dificultades que enfrentan los estudios sobre la prevalencia del acoso en las instituciones educativas es que, en general, las víctimas no suelen reportar el problema. Esto puede deberse a la vergüenza, la falta de conocimiento sobre a quién recurrir, o al temor a represalias y a que la situación empeore. En muchos casos el acoso o bullying no requiere llevarse a cabo a través de violencia física o verbal. Sin embargo, el acoso no es la única forma de violencia que se da en los centros educativos, siendo una de las más problemáticas la sexual. En el contexto español, la violencia sexual se define como todo comportamiento sexual no deseado por parte de otra persona que provoca incomodidad y malestar en la víctima y que puede manifestarse de diferentes formas tales como insultos, comentarios, miradas, gestos, burlas, contactos corporales no deseados y, en sus formas más violentas, coacción sexual o agresiones. La violencia sexual en los entornos educativos españoles no se conoce en profundidad. Sin embargo, estudios internacionales establecen una prevalencia que puede oscilar entre el 20-84% en la población adolescente. La asignatura de Educación Física es obligatoria en secundaria y bachillerato. Se trata de una materia muy diferenciada del resto de las que conforman el currículo de secundaria. Las clases de Educación
250 Ruth Cabeza-Ruiz Física exponen a los estudiantes al juicio de sus compañeros debido al uso del cuerpo y el movimiento, además de fomentar un mayor contacto social y físico. Estos factores, junto con la falta de control en espacios abiertos como patios o gimnasios, pueden facilitar la aparición de distintas formas de acoso, incluyendo burlas, humillaciones y contacto físico no deseado, lo que podría tener repercusiones negativas significativas en la salud mental y sexual de las víctimas y en su adherencia a la práctica deportiva a medio y largo plazo. Según los estudios analizados, la mayor parte de las agresiones son originadas por el grupo de varones de masculinidad normativa dominante, pero también por parte del profesorado, mientras que las víctimas son tanto chicos como chicas. Por ello, el objetivo general de este capítulo es conocer la incidencia de violencia sexual entre iguales y por parte del profesorado durante las clases de educación física de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato. 2. Concepto de violencia sexual en el Estado Español El Consejo de Europa es una entidad europea intergubernamental, cuyo estatuto fue firmado en 1949, que busca la colaboración entre los países europeos para la consecución de objetivos políticos y jurídicos comunes basados en los principios de democracia, estado de derecho y derechos humanos. Dentro de la organización se han aprobado un gran número de acuerdos y tratados. Junto con el Parlamento Europeo es el principal organismo de decisión en la Unión Europea (en adelante, UE). El respeto por la igualdad es un reto fundamental y una prioridad de la UE en el marco de los principios sobre los que se fundamenta el Consejo que, a su vez, se articula en otros organismos que trabajan específicamente por la igualdad, como la Comisión de Igualdad de Género, la División de Igualdad de Género, relatoras y relatores y un representante en el comité de ministros del Consejo. Uno de los convenios más importante en materia de lucha contra la violencia hacia las mujeres es el conocido como Convenio de Estambul. Se trata de un texto normativo que reconoce la violencia específica que sufren las mujeres. El convenio, cuyo nombre oficial es Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia hacia las mujeres y la violencia doméstica1, desarrolla el posicionamiento de la UE respecto a la violencia hacia las mujeres y las niñas y describe las acciones propuestas para su erradicación. El Convenio de Estambul entiende como violencia sexual cualquier comportamiento de naturaleza sexual no consentido sobre otra persona. El consentimiento se concibe, en todos los casos, como una manifestación voluntaria y consciente del libre albedrío de la persona, teniendo en cuenta el contexto de la misma. En el debate feminista se defiende, sin embargo, que la base no debe estar en el consentimiento, ya que 1 Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia hacia las mujeres y la violencia doméstica (https://rm.coe.int/1680462543)
251Violencia sexual en las clases de Educación Física en enseñanza secundaria este podría estar viciado por las circunstancias particulares de la persona (como en el caso de mujeres empobrecidas que a veces no tienen más alternativa que dedicarse a la prostitución), sino también en el deseo. Es decir, toda aquella actividad sexual no deseada sería considerada, por las feministas, como violencia sexual. Sin embargo, en España, desde un punto de vista normativo, la violencia sexual se define en base al consentimiento, al igual que en el Convenio de Estambul. La ratificación del Convenio de Estambul por parte del Estado español en 2014, supuso el compromiso por el que España trabajaría por incluir todas las formas de violencia hacia las mujeres presentes en el Convenio dentro de su propia normativa. Aunque en España ya se contaba entonces con dos normas relevantes en el avance hacia la igualdad entre mujeres y hombres, la Ley de Violencia (Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género)2 y la Ley de Igualdad (Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres)3, desde la ratificación del Convenio de Estambul es mucha la normativa que se ha ido publicando para adecuar la legislación española a los compromisos adquiridos en Europa. Una de esas normas es la Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual4 (en adelante, LILS), popularmente conocida como la ley del “solo sí es sí”, cuya finalidad es realizar políticas de prevención y respuesta ante la violencia sexual. La ley presenta como formas de violencia sexual la agresión sexual, el acoso sexual y la explotación de la prostitución, las violencias sexuales digitales, el abuso de menores, la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado, el acoso sexual y la trata con fines de explotación sexual. En este sentido, la ley aborda todas las formas de violencia sexual sin que se tenga en cuenta el tipo de relación entre víctimas y victimarios, lo que supone una novedad respecto de las normas anteriores de 2004 y 2007, en las que la relación entre agresor y víctima debia ser o haber sido sentimental. Otra de las principales novedades de la LILS es que modifica el Código Penal5 (1995) y elimina la diferencia entre agresión y abuso sexual, quedando el segundo subsumido en el primero. Así, se considera agresión cualquier acto (físico) que atente contra la libertad sexual de otra persona sin su consentimiento. Por otro lado, el acoso sexual queda definido como la solicitud de favores sexuales en el ámbito de una relación laboral, docente o análoga que provoque una situación de hostilidad y humillación a la víctima. El acoso sexual es también cualquier comportamiento de naturaleza sexual que tenga el propósito o pro2 Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2004-21760) 3 Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la Igualdad efectiva de Mujeres y Hombres (https:// www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2007-6115) 4 Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de Garantía Integral de la Libertad Sexual (https:// www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2022-14630) 5 Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal (https://www.boe.es/buscar/act. php?id=BOE-A-1995-25444)
258 Ruth Cabeza-Ruiz 3.1. Incidencia y tipo de violencia sexual entre el alumnado Cabría esperar que los resultados de este estudio señalaran que los comportamientos relacionados con formas de violencia sexual en el ámbito educativo fueran muy anecdóticos o puntuales. Sin embargo, a la luz de las respuestas de las y los informantes, parece que en las clases de Educación Física se dan distintos tipos de violencia sexual entre el alumnado y, en menor medida, por parte del profesorado, y que también es frecuente el sexismo en forma de acoso basado en el sexo. Observar los datos de los ítems donde el porcentaje más importante de respuestas no se encontraba en la opción “nunca” ayuda a entender mejor los resultados, pues cabría esperar que los entornos educativos formales son lugares libres de violencia, espacios seguros para el alumnado, y que por ello la respuesta más frecuente fuera esa. Sin embargo, en el caso de las chicas, los resultados apuntaban a que en las clases de Educación Física se producen formas habituales de violencia sexual de todos los tipos, que se manifiestan a través de comentarios, sonidos y gestos de naturaleza sexual. Las participantes señalaron que a menudo y frecuentemente son víctimas o testigos de este tipo de comportamientos por parte de otros estudiantes. Respecto a los comentarios de naturaleza sexual, son reseñables los que se refieren al cuerpo o a la indumentaria del alumnado en la clase de Educación Física, ya que hasta el 82,9% de las y los participantes respondían afirmativamente a haber presenciado este tipo de comentarios. En el caso de las chicas, los cambios corporales propios de la pubertad, como el aumento del tamaño del pecho y el ensanchamiento de las caderas y los muslos, podrían suponer el inicio de su sexualización por parte de los varones, que muestran su curiosidad e interés hacia sus compañeras de clase de forma más o menos explícita. Algunas explicaciones que se han dado para fundamentar el inicio de este tipo de violencias es el acceso cada vez más prematuro a material pornográfico y el imaginario que este tipo de material promueve, como la sexualización y cosificación de las mujeres y niñas o la erotización de la violencia (Alario, 2021). También la indumentaria propia de este tipo de sesiones puede suponer un detonante para la aparición de comentarios, miradas, sonidos y gestos de naturaleza sexual que, si no son consentidos, constituyen formas de violencia de mayor o menor gravedad. Respecto a las experiencias de los chicos ante estas mismas situaciones, y a diferencia de las chicas, casi la mitad afirma que este tipo de comentarios no se producían en las clases de Educación Física. En este caso es evidente que la variable sexo podría tener relevancia. Los datos hacen pensar que son principalmente las chicas quienes sufren este tipo de violencia y que son sensibles no solo cuando se dirige a ellas mismas, sino que también la perciben cuando se ejerce sobre otras personas. Igualmente, cabe pensar que la mayor parte de los chicos no realizan este tipo de comentarios a sus compañeras y que la violencia que denuncian las chicas sea ejercida solo por un grupo concreto de varones, de manera que los informantes masculinos de este estudio ni los vieran ni los ejercieran.
259Violencia sexual en las clases de Educación Física en enseñanza secundaria Preguntados por el sexo de víctimas y victimarios, las chicas respondieron, en su mayoría, que son principalmente los varones quienes realizan estos comentarios de contenido sexual, mientras que los chicos repartían la responsabilidad con las chicas. En lo que respecta a las miradas de naturaleza sexual, parecen ser bastante frecuentes en las clases de Educación Física, según este estudio. Este tipo de comportamientos constituyen una forma de violencia sexual que podría ser más prevalente ya que es más difícil detectarla y demostrarla y, en consecuencia, denunciarla. Al ser preguntados por el sexo de víctimas y victimarios, las chicas que fueron víctimas o testigos informaron que los agresores eran varones. Los chicos, sin embargo, aunque en su mayoría admitieron que son sus congéneres quienes acosan, presentaron un porcentaje alto de respuestas que indicarían que el sexo de víctimas y agresores es indiferente. De nuevo cabe la posibilidad de que solo un grupo de varones sea quien ejerza violencia visual sobre sus compañeras, de manera que los chicos participantes en este estudio no fueran conscientes de que se daban en clase. O, por el contrario, que muchos varones adolescentes no piensan que algunas conductas sean constituyentes de violencia, ya que se encuentran en una etapa vital en la que están aprendiendo a expresar sus deseos sexuales y es difícil para ellos diferenciar el juego de la seducción de conductas inapropiadas, sobre todo si se tiene en cuenta que no han recibido educación sexual y que el consumo de pornografía es mayoritario a estas edades. La última forma de violencia sexual que se estudió fue la agresión. Si bien las frecuencias de respuesta “nunca” fueron altas tanto en chicos como en chicas, la gravedad de estas conductas es tal que los resultados obtenidos son muy preocupantes. En este momento cabe preguntarse si las clases de Educación Física ordinarias son un espacio seguro para el alumnado. No hay que olvidar que se trata de conductas tipificadas en el código penal español y que podrían estar ocurriendo a diario en los centros de enseñanza secundaria. Respecto al sexo de víctimas y victimarios, según las respuestas de las chicas que contestaron haber sido víctimas o testigos de estas conductas, casi el 100% dijo que había sido un chico el agresor y una chica la víctima. Los chicos, de nuevo, repartían sus respuestas con las chicas, aunque la mayoritaria fue también que quienes agredían eran varones y quienes eran agredidas sus compañeras. No se obtuvieron datos de si estas conductas fueron denunciadas por las víctimas durante su etapa secundaria, pero es presumible que no fuera así. La socialización de género enseña a las mujeres a tener miedo. Especialmente ese miedo se concentra en el miedo a los hombres, específicamente en el miedo a su violencia, que puede expresare en distintas formas e intensidades: gritar, ridiculizar, asustar, agredir, amedrentar, chantajear o acosar, entre otras. Para no aumentar las posibilidades de sufrir estas formas de violencia las chicas callan y aguantan y el asunto permanece invisible. Los varones no agresores mantienen en muchos casos el silencio para no recibir la violencia o el reproche de los victimarios. Por tanto, los chicos podrían también tener miedo. En este sentido, algunos estudios muestran que las estudiantes de estas edades prefieren estar, para ciertas activi-
260 Ruth Cabeza-Ruiz dades, separadas de sus compañeros por sentirse más competentes y menos observadas y juzgadas (Azzarito y Hill, 2013). Respecto al acoso por razón de sexo, las chicas presentaron porcentajes de respuesta afirmativa muy altos. Casi el 75% afirmó haber sufrido o presenciado comentarios que buscaban tanto ofender o ridiculizar a las alumnas, como afirmar que son incompetentes para el deporte. Las adolescentes se sintieron observadas, juzgadas y ridículas. Finalmente, respecto a la ocurrencia de conductas homófobas, las chicas afirman haber sido testigos o víctimas de estas conductas y señalan a los chicos como victimarios que las ejercían contra compañeros y compañeras. Los chicos, por su parte, confirmaron que ellos eran los agresores, pero principalmente sobre otros chicos. 3.2. Incidencia y tipo de violencia sexual por parte del profesorado Con relación al profesorado, los resultados obtenidos en el estudio mostraron que el 36% de las chicas había sido víctima o testigo de gestos o miradas de carácter sexual por parte del profesorado y, en un porcentaje similar, de bromas de carácter sexual. En una proporción menor, alrededor del 15%, las chicas afirmaron haber visto o recibido tocamientos inapropiados por parte de docentes, bien directamente o aprovechando alguna circunstancia ocurrida en clase (por ejemplo, golpes, lesiones o ayudas para realizar las tareas). Los chicos, por su parte, coincidían con las chicas respecto a las miradas y gestos de naturaleza sexual realizados por parte del profesorado de Educación Física. Sin embargo, las puntuaciones de los varones acerca de la violencia verbal y física fueron muy residuales y significativamente menores al compararlas con las respuestas de sus compañeras. También fue frecuente el acoso basado en el sexo por parte del profesorado. Según las participantes, los docentes de Educación Física que habían tenido durante su paso por el instituto hacían comentarios ofensivos hacia las mujeres (30%) y las hacían sentir menos competentes (45%). Respecto a comentarios sexistas y homófobos, las participantes afirmaron que estos ocurrían, pero la incidencia fue baja (alrededor del 10-15%). Los chicos, por su parte, no observaron conductas de este tipo. Sin embargo, las respuestas de los chicos iban en línea con las de sus compañeras respecto a las miradas y bromas de carácter sexual y los comentarios machistas hacia las mujeres por parte del profesorado de Educación Física. 3.3. Propuestas de mejora de la situación La principal propuesta de mejora consiste en la creación de entornos dedicados a la educación sexual y afectiva adecuada a estudiantes adolescentes. También docentes y familiares necesitan formación para trabajar en la misma dirección con el fin de detectar y prevenir la violencia sexual en los centros educativos. En estas intervenciones es fundamental tener un equipo de profesionales formado en coeducación y en violencias
261Violencia sexual en las clases de Educación Física en enseñanza secundaria sexuales y adolescencia. Estos equipos deben tener en cuenta el sexo y la orientación sexual del alumnado para la efectividad de los programas educativos contra la violencia sexual. Por otro lado, es absolutamente necesario que en los planes de estudios de los grados de formación del profesorado se incluyan contenidos en materia de detección y prevención de violencias sexuales. Esta necesidad ya no es una recomendación, sino una imposición legal. La LILS, en su artículo 24 (Formación en el ámbito docente y educativo), exige a las administraciones competentes que se impulse la inclusión de contenidos dirigidos a la prevención y detección de las violencias sexuales en las profesiones docentes, tanto entre el profesorado en formación como entre el profesorado en activo, por lo que la incorporación de estas temáticas ya no es opcional y está en nuestra mano poder llevarla a cabo. Y cuanto antes, mejor. 4. Referencias bibliográficas Alario, M. G. (2021). ¿Por qué tantos hombres se excitan sexualmente ejerciendo violencia? La invisibilización y la erotización de la violencia sexual contra las mujeres en la pornografía. Atlánticas, Revista Internacional de Estudios Feministas, 6(1), 190–218. https://doi.org/10.17979/arief.2021.6.1.7164 Azzarito, L., &Hill, J. (2013).Girls looking for a ‘second home’: bodies, difference and places of inclusion.Physical Education and Sport Pedagogy,18(4),351-375. https://doi. org/10.1080/17408989.2012.666792 Buchanan, C.M., & McDougall, P. (2017). Retrospective accounts of sexual peer victimization in adolescence: Do social status and gender-conformity play a role?Sex Roles,76, 485–497. https://doi.org/10.1007/s11199-016-0672-4 Cerezo, F. (2007). Bullying: análisis de la situación en las aulas españolas. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 9(3), 383-394. Cheever, J., & Eisenberg, M.E. (2020). Team Sports and Sexual Violence: Examining Perpetration by and Victimization of Adolescent Males and Females. Journal of Interpersonal Violence, 37(1-2), NP400-NP422. https://doi.org/10.1177/0886260520915 Dahlqvist, H.Z., Landstedt, E., Young, R., & Gillander-Gådin, K. (2016). Dimensions of peer sexual harassment victimization and depressive symptoms in adolescence: a longitudinal cross-lagged study in a Swedish sample. Journal of Youth and Adolescence, 45, 858–873. https://doi.org/10.1007/s10964-016-0446-x Elboj-Saso, C., Iñiguez-Berrozpe, T., & Valero-Errazu, D. (2022). Relations with the educational community and transformative beliefs against gender-based violence as preventive factors of sexual violence in secondary education.Journal of Interpersonal Violence,37(1-2), 578–601. https://doi.org/10.1177/0886260520913642
262 Ruth Cabeza-Ruiz Ulubas-Varpula, I. Z., & Björkqvist, K. (2021). Peer aggression and sexual harassment among young adolescents in a school context: A comparative study between Finland and Turkey. International Journal of Educational Psychology, 10(3), 199-221. https://doi. org/10.17583/ijep.6853 Olweus, D. (1993). Bullying at school. Blackwell. Ortega, R., Ortega-Rivera, J., & Sánchez, V. (2008). Violencia Sexual entre compañeros/as y violencia en parejas adolescentes. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 8(1), 63–72. Parent, S., Vaillancourt-Morel, M.P., & Guillard, A. (2022). Interpersonal Violence in Sport and Mental Health Outcomes in Teenagers. Journal of Sport and Social Issues, 46(4), 323-337. https://doi.org/10.1177/01937235211043652 Save the Children (2023). Por una justicia a la altura de la infancia. Análisis de sentencias sobre abusos sexuales a niños y niñas en España. Save the Children. Turner-Moore, T., Milnes. K., & Goug, B. (2022). Bullying in five European countries: Evidence for bringing gendered phenomena under the umbrella of ‘Sexual Bullying’ in research and practice. Sex Roles, 86, 89-105. https://doi.org/10.1007/s11199-021-01254-1 Wagner, I., & Knoke, C. (2022). Sexual violence by teachers in physical education classes: A retrospective interview study. German Journal of Exercise and Sport, 52(4), 539-549. https://doi.org/10.1007/s12662-022-00806-1
Este libro aborda la relación de las mujeres con el deporte y la educación física, destacando cómo, a pesar de los avances logrados en las últimas décadas, la igualdad real sigue siendo un desafío. Históricamente, las mujeres han enfrentado barreras estructurales que limitan su participación en todas las áreas deportivas, desde la práctica de ejercicio físico hasta el desarrollo profesional y la visibilidad mediática, lo que tiene repercusiones en la salud de las mujeres, sus oportunidades académicas y laborales y sus derechos educativos. La obra, dividida en cuatro bloques, comienza con un análisis sobre la representación de las mujeres en los estudios y profesiones deportivas. Este bloque rescata figuras históricas femeninas invisibilizadas, revisa la representación de mujeres deportistas en materiales educativos y propone incorporar la perspectiva de género en estudios de Ciencias del Deporte. El segundo bloque examina la representación femenina en el ámbito deportivo, abordando el abandono del deporte en la adolescencia, el tratamiento sexista en los medios y los retos enfrentados por mujeres con discapacidad. También se exploran factores como la movilidad urbana desde una perspectiva de género. El tercer bloque se centra en la salud de las mujeres, enfatizando la importancia del ejercicio físico en etapas clave como la menopausia, el embarazo y el posparto. También analiza las barreras al entrenamiento de fuerza y su promoción bajo una perspectiva feminista. El cuarto y último bloque aborda la violencia que sufren las mujeres y la infancia en contextos deportivos y educativos, destacando la necesidad de visibilizar estas problemáticas y proponer soluciones desde la formación y la sensibilización. Enmarcado en el contexto del I Congreso Internacional de Mujeres en las Ciencias del Deporte celebrado en Valencia en octubre de 2023, este libro reflexiona sobre los logros alcanzados y los nuevos desafíos que enfrentan las mujeres del siglo XXI en el ámbito deportivo a través de la mirada de 24 autoras vinculadas a las profesiones del deporte que buscan construir un futuro donde el respeto por los derechos de las mujeres y las niñas sea una realidad. MUJERES EN LAS CIENCIAS DEL DEPORTE R. Cabeza Ruiz - M. Pellicer Chenoll Editoras MUJERES EN LAS CIENCIAS DEL DEPORTE Aportaciones de las mujeres a la docencia, la competición, la investigación y las profesiones del deporte Ruth Cabeza Ruiz Maite Pellicer Chenoll Editoras Cubierta - Mujeres en las ciencias del deporte.indd 1Cubierta - Mujeres en las ciencias del deporte.indd 1 10/02/2025 12:28:2210/02/2025 12:28:22