Caida y ruina del Imperio Visigótico español : primer drama que las representó en nuestro teatro : estudio histórico-crítico
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CAÍDA Y RUINA DEL IMPERIO VISIGÓTICO ESPAÑOL PRIMER DRAMA QUE LAS REPRESENTÓ EN NUESTRO TEATRO ESTUDIO HISTÓRICO-CRÍTICO POR DON AURELIANO FERNÁNDEZ-GUERRA mADRI I) IMPRENTA DE MANUEL G. HERNÁNDEZ CALLE DE LA LIBERTAD, 1883
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PRIMER DRAMA HISTORICO ESPAÑOL, DE ASUNTO NACIONAL, REPRESENTADO EN 1524, HOY COMPLETAMENTE DESCONOCIDO. AL ILMO. SR. D. MANUEL CAÑETE, de la Real Academia Española. Si al escritor elegantísimo, al crítico insigne, al que sin rival conoce, aprecia y quilata las más ricas y olvidadas joyas del primitivo teatro español, no dedicara yo este pobre estudio mío, él de suyo se le fuera á las manos. Acepte mi constante y dulce amigo de toda mi vida, esta piedrezuela que le ofrezco; y hágale sitio en las zanjas del soberbio monumento que erige á nuestra historia dramática, para deleite de los sabios y enseñanza de los estudiantes, que bien la han menester. EL BACHILLER ARAGONES BARTOLOME PALAU. Los bibliógrafos incluyen en sus catálogos y registros al Bachiller BARTOLOMÉ PALAU, aragonés de Burbáguena, poeta dramático del siglo XVI, bien que sin cuidarse de investigar nada acerca de su vida. Nicolás Antonio menciona dos obras suyas; á Wolf se debe la noticia de otra más. Pero Nicolás Antonio, y luégo el trinitario Rodríguez, le suponen valenciano: descuido que en 1747 se apresuró á corregir el Doctor Vicente Jimeno en la prefacios á sus Escritores del Reino de Valencia. Y D. Caye1
2 tano Alberto de la Barrera omite una de las tres obras ya inventariadas, y nos le parte por medio y nos le trueca en dos poetas distintos y homónimos: error increíble que el Sr. D. Manuel Cañete advirtió y deshizo en su magistral y bellísimo prólogo á la Tragedia llamada Yosefina. No es sólo de aquel Eucrates que sorprende algo de su secreto al mágico Pancrates, y cuya pintura debernos á Luciano Samosatense, convertir en criado listo una mano de mortero, y al quererle hacer añicos de un hachazo para que ponga fin á la interminable y perjudicial tarea de regar la casa, multiplicarlo en dos, intempestiva y excesivamente serviciales, que la anegan toda. Historiadores críticos de re literaria suelen, cuando menos percatan, hacer lo propio, y de un triste autor forjar dos y á veces tres, y á dos refundirlos y empaquetarlos en uno. De todo y de todos hay que recelar en buena crítica; el Eclesiástico lo ha dicho: Homo sapiens Z . 12 omnibus metuet. aquí viene como anillo al dedo el final de un soneto muy lindo, autógrafo y quizá no impreso nunca, del peregrino autor del Genio de la Historia (169), el carmelita descalzo fray Jerónimo de San José, que se dijo en el siglo D. Jerónimo Ezquerra de Rozas: No puede en esto regla cierta hacerse; mas si algo en ello por mis canas valgo, tomad, de mí, consejo en este modo: digo que en este caso ha de creerse á muchos destos, nada; á pocos, algo; á menos, la mitad; á nadie, todo (1). Á esta luz que rinde culto á la verdad, examinados por mí propio multitud de autores y algunos documentos, diré lo que saco en limpio acerca de aquel dramático aragonés, del asunto que vino á elegir para una obra suya completamente desconocida hoy de nuestros eruditos y bibliófilos, y en fin, sobre los puntos históricos relaciona- (I) NICOLÁS ANTONIO, Bibliotheca Hispana Nova; Madrid, 1783:4 200.—P. M. FR. JOSÉ RODRfGUEZ, Biblioteca Valentina; Valencia, 1747: 78, 1.—DR. VICENTE XIMENO, Escritores del Reyno de Valencia; Valencia, 1747: i, prefacion, hoja H.— D. CAYETANO A. DE LA BARRERA, Catálogo bibliográfico y biográfico del Teatro antiguo español; Madrid, 1860: p. 291.—Tragedia llamada Yosefina, por MICAEL DE CARVAJAL, ilustrada por D. MANUEL CAÑETE; Madrid, 1870: XVIII, XIX, XXXIII á XXXVI. —Poesías de D. JERÓNIMO EZQUERRA DE ROZAS (1586-1654), manuscrito original, del año 1651: hoja vi, en poder del Sr. D. Juan Antonio Gallardo, sobrino del afamado bibliófilo.
3 dos con ella. Á continuación irá el drama, fijado su texto por un manuscrito y por la reimpresión catalana de 1634: ejemplar en letra de molde, único y solo de que tengo noticia. Le posee nuestra Real Academia Española por fineza de su generoso correspondiente D. Adolfo de Castro. BARTOLOMÉ PALAU nació dos leguas al Sudeste de Daroca, territorio de Aragón, en el entonces amurallado lugar de Burbáguena, sobre la margen derecha del río Jiloca, provincia de Teruel. Fué antiguamente de la _Edetania y del prelado cesaraugustano aquella parte. Muchacho ya y ganoso de ceñir los laureles de artes y ciencias, quiso, corno toda la juventud de nuestro siglo de oro, robustecer y enriquecer su entendimiento en la Atenas de España; y allí, escolar y poeta, en el otoño de 1519 ó hacia las carnestolendas de 1520, rindió á las tablas el primer fruto, que sepamos, de su inspiración y buen ingenio. Farsa llamada Salamantina lleva por título este rasgo dramático, donde pinta muy al desnudo costumbres de gente baja de aquella ciudad, famosa en todo el orbe, empleando para ello, con menos arte quizá que verdad, gracia y desenfado, un estudiante petardista y un mozo de espuelas que no le va en zaga, una mondonguera sucia y su hijo bobo, un vizcaíno y un pastor, un bachiller exorcista y ramplón, una doncella crédula y antojadiza, y su padre de buen componer, una moza alegre y un alguacil siempre tardío, impertinente y mentecato, á quien rodea la obligada trahilla de podencos olfateadores (1). Cortés y agradecido nuestro ingenioso aragonés de Burbáguena para con bizarros y nobles caballeros de aquella ciudad, prontos á recibir gran número de estudiantes pobres como pajes y continuos de su casa, y darles protec- (1) Farsa llamada Salamantina nueuanzente compuesta por. BARTHOLOME PALAU estudiante de Buruagena: en la leal se introduzen las personas siguientes: Estudiante. Soriano mayo de espuelas. Yuaniho Vizcayno. Anton bono. iWencia tripera. Beltran pastor. Salamantina doncella. Teresa moya. El bachiller tripero. Leandro padre de Salanzantina . y un Alguaza con sus criados. Es obra que passa entre los estudiantes de Salamanca. 1552. Sin lugar de impresión, 18 hojas en 4.°, con las signaturas a—a üi1 y b—b y vuelto el primer folio, doce figuras grabadas en madera, que representan las de la
4 ción y carrera, se ufana en sacar sus nombres á la gacetilla del teatro. Mencionó el primero de todos ellos (según descubrimiento feliz de mi sabio y muy querido colega el Sr. Cañete) al ilustre salamanquino D. Diego de Acebedo, que se distinguió tanto en la defensa de Salsas, por octubre de 1503. PALAU, de igual suerte que Juan del Encina y Lucas Fernández en sus farsas curiosísimas, y Bartolomé de Torres Naharro en su extremada y singular Propaladia, goza estudiando y sacando á la escena las costumbres, inclinaciones, lenguaje y estilo rústico de pastores y personas plebeyas, identificándose con el pueblo, como que en él halla su más genial y espontánea expresión la naturaleza del hombre. Y dócil al ejemplo de casi todos nuestros dramáticos desde fines del siglo XV á muy mediado ya el XVI, escribe sus poemas en quintillas ó sextillas de un pie quebrado, enlazadas por la ley del consonante unas con otras; arrancando por lo común cada acto en una quintilla y terminando en otra, quebrado su primer pie. Combinación métrica infeliz, de suyo acompasada y monótona, fatal rémora al efecto escénico y á la soltura y viveza del diálogo. Aquella prosa tersa, fluida, seductora y elegante usada por Francisco de Villalobos, Lope de Rueda y Juan de Timoneda, sólo se permitió á quien traducía ó refundía modelos clásicos de Grecia y Roma; ó nuevas comedias de Italia; en una obra original, exceptuando los pasos y entremeses, no era lícito. Pero ¿adónde habría podido llegar Cervantes, si como escribió en prosa regocijadísimos, encantadores entremeses, la hubiese empleado para la comedia también? Sólo á nuestro siglo XIX fué concedido apreciar aquel elemento poderoso de interés y belleza; y con El Sí de las farsa. Un ejemplar existe en la Biblioteca Real de Munich, y de él posee copia el señor CAÑETc. Hállase dividido en cinco jornadas el poema, harto desvergonzado y libre todo él, escrito en quintillas con el primer pie quebrado, y le precede un Introyto y ar umento , imitando los de la Propaladi a. Como, en la jornada cuarta, escena sexta, el Alguacil jura Por la vida imperial, no ha de ir fuera de razonable discurso quien imagine haber compuesto su comedia nuestro estudiante, cuando aun duraba el regocijo de los españoles viendo al Rey don Carlos 1 elegido Emperador de Alemania.
5 Niñas, de Moratín, y con El Drama Nuevo de Tamayo y Baus, gloria la más alta, legítima y envidiable del teatro español, dar á la ficción escénica tan prodigiosa verdad, hechizo y vida, que se confunda con la misma realidad en su manifestación más excelente. Muy mediada ya la centuria XVI, vinieron á conocer los poetas ser preciso romper la traba. inútilde las coplas de pie quebrado, tan en boga hasta allí, viendo el sumo deleite y aplauso grande con que el auditorio recibía los trechos de romances caballerescos, históricos y legendarios, y las quintillas y redondillas tradicionales, intercaladas en alguna escena para avalorar y autorizar la fábula. Desde aquel punto, la epigramática redondilla, la quintilla sonora y el suelto y galano romance, tan pariente de la buena y clásica prosa, abrieron al arte dramático, para desplegar sus alas, desconocidos y espléndidos horizontes. ¡Oh, si al despedazar el freno de tiránica rima, y al sentirse libre de las antiguas enfadosas ligaduras, no hubiese el ingenio arrancado con violento empuje, huyendo la tierra en que vivimos, para escalar inaccesibles esferas y perderse y estragarse en los espacios imaginarios! El espíritu caballeresco, desdeñando, en aquella hora, los abultadísimos libros de soñadas aventuras, se introdujo cauteloso por los dominios de Talía y de Melpomene, y creó seres ideales, fantásticos é inverosímiles; sentimientos y pasiones puramente convencionales, y una historia, con su geografía y cronología proporcionadas, harto diversas de corno el Eterno las dispuso. La edad de oro de nuestro teatro español venció en imaginación, brillantez é inventiva á la edad precedente; pero á costa de la naturalidad, de la verdad y de la verosimilitud, Rara vez se alían en consorcio admirable todos los elementos de humana perfección y belleza. Investigar en cada cual de estos elementos el punto de partida, y en dónde y cuándo brota su primer renuevo, cómo crece y cómo se desarrolla y perfecciona, es gallarda tarea de críticos soberanos. Quédese para el egregio académico á quien van dirigidos estos renglones, y permítame ofrecer á los eruditos acaso el primer drama histórico de asunto nacional español que hasta hoy pueden catalogar nuestros anales. Ya bachiller y sacerdote, lo hubo de bosquejar BAWI'oLOM1 PALAU, si conjeturo bien, por los años de 1524,
6 v con el fin de que se representara en el templo (1). Jaca y las montañas de Aragón veneraban de antiguo, fervorosamente, las reliquias de Santa Orosia, á quien allí, en odio á Cristo, martirizaron las turbas africanas. Por los méritos de la generosa virgen, obraba Dios continuos milagros, enviando á la tierra sedienta las lluvias del cielo, y con ellas la fertilidad y abundancia, deshaciendo asoladores turbiones y pedriscos, dando vista á ciegos, voz á mudos, pies á co j os, salud á enfermos y aun á los muertos vida. Acababa en 1523 de publicarse el breviario de Tarragona con el oficio de la Santa, y en él velase muy especificada la época de su martirio, reduciéndole con seguridad y firmeza á los días mismos en que invadieron los sarracenos y asolaron nuestra Península, por traición del execrable conde Julián; y cuando aquella ínclita virgen y mártir, hija del Rey de Bohemia, venía de tan alongadas regiones para casarse con el Monarca de España. Así lo afirmaba el breviario. BARTOLOMÉ PALAU, cuya patria Burbáguena era devotísima de Santa Orosia, pudo entonces concebir la idea de llevar su martirio al teatro, y per -sentar en él la ruina lamentable de España con la del último príncipe visigodo. Y á fuer de piadoso y discreto, no se apartó de las lecciones del breviario, aderezándolas con aquello que pasaba por moneda corriente acerca del infeliz D. Rodrigo. Le supone soltero y dirigido por un ayo solícito y prudente, que le busca para mujer á la virtuosa bohema; el príncipe, tardando en llegar su prometida, se enamora de la Cava, la fuerza y suscita la cruel venganza del conde D. Julián. Cuando se acercaba Orosia al término de su largo viaje, oye en el Pirineo lo ocurrido, atónita ve á deshora asomar por los encumbrados peñascos huestes mahometanas, huye, escóndese en una cueva inaccesible del alto monte de Yebra; pero da en manos del caudillo Muza (junio de 712—noviembre de 713), y defendiendo su castidad y su fe, padece martirio. El dramático, exacto en ceñirse á documentos históri• (1) Ha perdido la universidad literaria de Salamanca los libros de matrículas y grados anteriores al año de 1526. Examinados desde aquí en adelante los posteriores, obsequiosa atención que debo al señor Rector D. Mamés Esperabé Lozano, por ninguna parte asoma el nombre del estudiante poeta, como el Sr. Cañete y yo lo suponíamos ya. Los des cubrimientos negativos son tan útiles á veces como los positivos.
7 cos, irrefragables según su parecer, no quiso apellidar farsa ó tragedia á su drama, sino Historia de la gloriosa Santa Orosia, pues por tal y tan verdadera la tuvo (1). Drama de Santa Librada. Nuevo drama de asunto asimismo español escribió PALAU, con el fin de que se representase en la catedral de Sigüenza, cuando las solemnes fiestas del 15 de julio de 1537, que ha perpetuado el breviario seguntino. Dispusiéronse para celebrar la honorífica traslación del cuerpo de Santa Librada, virgen y mártir, al plateresco y suntuoso altar de mármol que D. Fadrique de Portugal, siendo allí Obispo (1512-1532), erigió dentro del templo, donde al par que otras reliquias insignes se custodiaban de antiguo las de la mártir. Ya entonces, y desde 1532, ocupaba este Prelado la silla metropolitana de Zaragoza; así como la de Sigüenza, sufragánea de Toledo, el Cardenal D. Fr. García de Loaysa. Ambos gallardamente compitieron aquel día en piedad y munificencia. Y como el espléndido Arzobispo cesaraugustano trajese á las fiestas insólita comitiva de familiares, entre ellos se debió contar sin disputa el Bachiller BARTOLOMÉ PALAU. Quien ahora, satisfecho igualmente de la puntualidad con que en su drama había seguido las mejores noticias y documentos de aquella iglesia, le puso por nombre Historia de Santa Librada y sus ocho hermanas, • del cual cita Nicolás Antonio la edición de 1569. Argumento por demás interesante, que se presta á bellas situaciones, y á complicar, apretar y desenlazar con brillantez y artificio el nudo dramático, si el buen discurso y el adiestrado ingenio saben dar unidad al poema. Santa Librada y sus ocho hermanas, gemelas seguramente en la fe, y que se dicen nacidas de un solo, maravilloso é inaudito parto (sin duda porque en un mismo día, dentro de una misma fuente bautismal, por inmersion y juntas las nueve nacieron para la vivificadora Iglesia de Cristo), eran hijas de Catelio y de Calsia, potentados en (1) Véase en los APÉNDICES el Indice bibliográfico.
14 ló y Fúster, antiguo amigo mío, cree que la Victoria Christi fué sugerida por un auto del siglo XV en lemosín, que todavía, durante la festividad del Corpus, representan los valencianos, y que la comedia del Bachiller aragonés sigue representándose en algunos pueblecillos de la montaña de Cataluña, como le consta por verídica relación haber sucedido en el de Fogarolas, obispado de Vich, al entrar el invierno de 1877. Y aquí es lugar oportuno de copiar ciertas palabras del Bachiller BARTOLOMÉ PALAU que avaloran la dedicatoria de este libro, y explican á qué fin iban encaminados sus dramas: "Yo (dice), en algunas obrecillas que después de mi estudio ordinario y cumplidas mis horas, por no estar ocioso, á manera de comedias, he compuesto, siempre he procurado representar en ellas lo que la Sagrada Escriptura nos enseña y lo que la Santa Madre Iglesia nos representa" (I). (1) Las nueve ediciones de la Victoria Christi conocidas hasta hoy, son las siguientes: 1539 á 1577. Una, sin año de impresión, en letra gótica, hecha en Zaragoza probablemente. 15R3. Valencia; por Juan Navarro, en 8 ° La citan Nicolás Antonio, en su Bibliotcca 11 - ova, y el trinitario Fr. José Rodriguez, en su Biblioteca Valentina. 1585. Otra de la misma ciudad é impresor, en 8.° La menciona el doctor D. Félix de Latasa y Ortín, en su Biblioteca nueva de Escritores aragoneses; Pamplona, 1798: I, 280-281. 1589. Barcelona; por Pedro Gotard, en 4.°—Latasa. 1589. Zaragoza; por Miguel de Güessa, en 4.°, letra gótica, sin paginar; 36 hojas útiles, 3 en el prólogo, y 4 en la dedicatoria en prosa.—Latasa, que tuvo un ejemplar de esta edición y le describe con tino. 1620. Barcelona; por Sebastián de Cormellas, en 4.° Debo la descripción de este ejemplar al Sr. D. Mariano Aguiló, cuya nota me complazco en reproducir, y es la siguiente: "Victoria Christi / nvevamente compvesta / por el bachiller BARTOLOME PALAV, / natural de l3urbaguena. La materia de la qual es vna Allegorica re- / presentacion de la captiuidad espiritual en que el linage humano es- / tuuo por la culpa original debaxo del poder del demonio, / hasta que Christo nuestro Redentor con su / muerte redimio nuestra libertad y con / su Resurreccion reparó, nuestra vida." (Encerrado entre orlas de imprenta se ve un tosco grabadito en madera, de principios del sig. XVI, que representa á Jesucristo en el acto de salir del sepulcro.) "Con licencia del Ordinario. / Impresso en Barcelona, en casa Sebastian de Cormellas, / al Call, Año M.DC.XX." En 4.°, á dos columnas Tiene 36 hojas, sin numerar, con las signaturas A. B. C. D.: las tres primeras de 8 hojas y la última de 12. Al fin repite: "Fue Impressa en la insigne y leal ciudad de Barcelona en casa / Sebastian de Cormellas al Call, Afio 1620." Esta edición empieza con un "Prólogo dirigido al Illvs• trissimo y Reuerendissimo Señor Don Hernando de / Aragon, Arzobispo dignissimo de la insine Iglesia / y Metropoli de çaragoga." Tiene tres páginas.
15 Drama de Santa Orosia. Hemos hecho ya conocimiento con el poeta de Burbáguena, sabemos algo de su vida y bastante de cuatro producciones suyas. Ahora toca examinar con detención la que, enteramente desconocida para Moratín, Gallardo, Salvá, Durán, Colón, Schack y La Barrera, sale hoy de nuevo á la luz después de dos siglos y medio de olvido injustificable. Séame lícito manifestar cuanto se me ocurre acerca del poema dramático de Santa Orosia, y reproducirle con esmero, sin omitir observaciones y notas que avivan la curiosidad del lector, desatan sus dudas y complacen al estudioso. Empiezo por la protagonista del drama. Sigue otro "Prólogo y argumento general, don / de quiera que se representare la presente obra. / Es muy común, y clara sentencia Señores Illustres, y muy excellentes, etc." Consta de 9 estrofas de 8 versos. El primer verso de la comedia dice: "EUA. Oye Adan mi buen marido." 1670. Barcelona; por Antonio Lacavallería, en 4.°—Latasa. 1777. Manresa; por Domingo Coma: 60 páginas en 4 o—Latasa. 1846. Cervera; por Bernardo Pujol. También me describe este ejemplar el señor Aguiló en esta forma: "Victoria / de Cristo, / por el Bachiller BARTOLOME PALOU (sic) / Personas que hablan. / Dios Padre. Angel. Adan. Eva. Serpiente. Culpa. Lucifer. Satanás. / Judas Escariote. Cayfas. Noé. Cain. Abel. Abrahan. Josef. Moisés. / Belsebú. Avariento. Centurion. Redempcion. Juditb. Un Bobo. San / son. David. Salamon. Isaías. Heremías. San Juan Baptista. / Cristo. Música. LOA. Es muy comun, y clara sentencia Señores Ilustres, y muy excelentes, etc." Al fin, al pie de la página 49: "Con licencia. Impresa en Barcelona por Antonio Lacavallería, año 1670, y Reim- / presa en Cervera por Bernardo Pujol, año 1846." En 4. 0 , á dos columnas: 49 páginas, numeradas, y una hoja blanca. Se imprimió de dos en dos hojas. El primer verso de la comedia: "ANGIIL. Dejé, Sefior, la celeste Gerarquía,' etc. La edición de 1846 carece del prólogo 6 dedicatoria en prosa, y al principio tiene un centenar de versos más que la de 2610.
i6 En la Historia, ó drama histórico de Santa Orosia, el bachiller BARTOLOMÉ PALAU hizo intervenir los siguientes personajes verdaderos: OROSIA, á quien fantasea el poeta reina de Bohemia, é hija del rey Ludovice. ARCISO (Acisclo), sU tío. MUZA, caudillo de los Sarracenos. D. RODRIGO, rey de Espafia. LA CAVA. EL CONDE D. JULIÁN. Cada cual de estas figuras históricas merece particular examen. LA SANTA MÁRTIR OROSIA. Hállase la noble ciudad de Jaca en el extremo oriental de la región que habitaron los antiquísimos Vascones, confinantes con los Ilergetes, hoy enclavado en la provincia de Huesca. A la parte por donde amanece el día se despeña el Gállego, y por la contraria el Aragón ; al cierzo írguese la nevosa cordillera Pirenaica, y por el Sur la de Uruel, cuyos montes de Pano y de Hiebra ó Yebra nos brindan con inolvidables recuerdos. Al último da nombre una humilde villa, puesta á su falda meridional, dominando el valle del río Huassa que entra en el Gállego; y sobre la cima del monte hácese verde y extensa pradería y amena y deliciosa floresta, para subir á la cual va serpeando un angosto sendero por la peña bien tajada y horrible. Pues en aquella dilatada cumbre excita la curiosidad una muy enriscada cueva y un raudal exquisito de cristalinas aguas. La villa de Yebra dista de Jaca 28 kilómetros y 33 la cueva. "Esta fuente (decían á cada paso, desde el siglo VIII al XI, los labriegos y pastores, señalándola) brotó de pronto por un milagro del cielo para apagar la sed de la virgen Orosia al tiempo de su martirio. Aquí la despedazaron, en esta verde y florida pradería los enemigos de nuestra fe, porque no quiso renegar y casarse con el rey moro. Allá, en la cueva, perecieron alanceados el obispo Acisclo, tío de Orosia, con toda su noble familia cristiana peleando como leon e s. Al pie de uno de estos más añosos pinos fué enterrada la santa doncella, hija de reyes
17 temerosos de Dios y á la cual tenía escogida por mujer el rey de España" (T). No cabe duda: tales pormenores, contados siempre de igual manera sin discordar un ápice, durante más de tres centurias, evidenciaban la verdad de un triste y lamentable caso, y le trasmitían de padres á hijos los habitantes del monte de Yebra. Convenían todos á la vez, en referir el martirio de Santa Orosia á los tiempos en que africanos y árabes acababan de invadir y subyugar los confines españoles. Hoy ya, por virtud de buenos fundamentos históricos y críticos, nos es fácil completar y puntualizar de la siguiente manera aquella constante y verídica tradición de los montañeses. Orosia, por cuyas venas corría sangre ibérica ilustre, fué hija de un conde ó régulo de la Vasconia oriental, y se hallaba prometida en matrimonio á otro señor de los más aventajados entre el Pirineo y el Ebro. Quizá, bien entrado el año de 711, hubo de morir su padre defendiendo en los campos de Navarra las patriarcales costumbres, la independencia y libertad de la vascona gente, contra el infortunado monarca D. Rodrigo, sitiador de Pamplona (2).. Lo cierto es que, hacia el verano de 713, aquella plácida y hermosísima criatura de quince abriles, hallábase al amparo de su tío Acisclo, obispo de Sepa. Sobre las ruinas de tan bien murada ciudad, cabeza de condado y silla episcopal visigótica, álzase ahora entre floridos huertos y alegres alamedas, Egea de los Caballeros, una de las cinco famosas villas de Aragón que hasta 1834 hacían partido, como á doce leguas hacia el noroeste de Zaragoza. Si los vascones se imaginaron libres y prorrumpieron en clamor de salvaje alegría, cuando se hundió el trono visigodo en los tremedales y pantanos del Barbate y en las cuestas y barrancos del Montellano y Guadalete, amargas y abrasadoras lágrimas de sangre habían de anegar muy luego su corazón, alejando para siglos y siglos las seductoras ilusiones. Oye Acisclo, lleno de terror y de espanto, que Zara- • (1) DR. ALAVÉS Y LASALA, Compendio de la vida magna disputada de la gloriosa virgen, casada, mártir y reina de Aragón, Santa Orosia, páginas 68, 70 y 86. (2) Ajbar Machmúa, traducción de D. EMILIO LAFUENTE Y ALCANTARA; Madrid, Rivadeneyra, 1867; pág. 21. 2
113 goza, la antiquísima v floridísima ciudad, acaba de ser presa miserable del codicioso, brutal y sanguinario Muza p ebno Noceir, aniquilada por el hambre, pasados á cuchillo sus egregios moradores, cautivas y destinadas al lascivo harem del califa de Siria las púdicas doncellas (1). Precipitadamente Acisclo huye con sus fieles criados, con su pupila y sobrina Orosia y con los tesoros del templo catedral, á esconderse en lo más fragoso de las montañas de Jaca. Es descubierto por cristianos, espías y traidores (2); los emisarios del gobernador árabe caen sobre los fu g itivos y los exterminan; se apoderande las riquezas que se intentó ocultar • , y de la gallarda sobrina del Obispo, con el propósito de llevarla á Damasco. La doncella, desplegando varoniles bríos, resístese al cautiverio, á la apostasía y la deshonra, y alcanza la gloriosa palma de mártir. De esto habían trascurrido 359 años y duraba, como dijimos, viva su memoria, cuando una feliz combinación de circunstancias empeñó á hombres piadosos y eruditos de la ciudad, en honrar, como era justo, á la doncella á quien los moradores del Yebra aclamaban Santa, sl.nl'esto que en aras de la fe sacrificó su vida. La historia del mitrado Acisclo y de su sobrina Orosia ha de relacionarse estrechamente con la de uno de los tres únicos y antiquísimos obispados que componían la Vasconia española, á saber: Calahorra, Pamplona y Segia, de que nos da razón un singular pergamino del. año 780 (3). Segia tenía por suyo cuanto hay desde Alagón á Canfranc y los valles de Hecho y Ansó, Roncal y Salazar; desde Sangüesa á Yebra; y desde Sádava á toarre, Ayerbe y Castejón. Pertenecíale, pues, la famosa ciudad de Jaca, insigne capital de la nobilísima Iaccetanza, según la llama Estrabón, y en cuyos campos mantuvo (1) Cronicón atribuído á ISIDORO DE BEJA, núm. 36. (2) Cuenta EBN HAYÁN que cuando Muza puso el pie en Algeciras, los n cristiaos compañeros de Julián se brindaron á servirle de guías, diciéndole estas palabras: "Nosotros iremos contigo por camino mejor que el que ha llevado Tárik, llevándote á cieidades más llenas de riqueza que las suyas. No han sido co,nquistadas aún, y Dios ha de hacer que llegues á verte señor y dueño de ellas." ALMAKKARI, I, 170. (3) Nomina ciuitatum Ispanie sedes episcopalz'um. Biblioteca del Escorial, códice ovetense, R ij 18. Le publiqué en mi contestación académica al SR. LA RADA Y DELGADO. Véase la pág. 137 de su libro Antigüedades del Cerro de los Santos, en término de Montealegre; Madrid, Fortanet, 1875.
9 Sertorio empeñada lucha.contra el Magno Pompeyo (1). Séame lícito ahora hacerme cargo de algunos puntos dignos de especial esclarecimiento, -relacionados con las memorias de aquella región y con los santos despojos de la ínclita patrona de Jaca. No me detendré mucho. Casi anualmente invadían los Umeyas de Córdoba las dilatadas y fértiles pero indefensas llanuras de Egea, mientras sin tregua las hostilizaban los valíes de Zaragoza; por lo cual viéronse necesitados los obispos de Segia, después de 78o, á buscar seguridad dentro de su misma diócesis en los montes jacetanos, libres del ominoso yugo extranjero. Ya desde el año de 803 conocemos prelados que se titulan de lacea, pero no de Segia; así corno, desde 842, los de Huesca huidos á las montañas, se firman obispos de Aragón, y no de Osca; pero desde 88o un mismo báculo pastoral rige ambas Iglesias de Jaca y Aragón juntamente. Para restablecer la disciplina eclesiástica, harto menoscabada por las guerras de moros y cristianos, celébrase concilio en Jaca el año de 1063, y determinan los Padres fijar y restaurar allí la Sede Oscense, mientras Huesca no rompa el yugo sarraceno; pues entonces ha-. brá de recobrar su dignidad antigua y estarle Jaca subordinada y sujeta, haciendo con ella una sola diócesis. Esto sucede así ni más ni menos en 1096, y treinta años después el obispo se dice de Huesca, faca y Barbastro (2). Hé aquí borradas las fronteras de Vascones, Ilergetes y Berones pór el bélico grito de "¡Al río Aragón!' ' "¡Al río Oja !"; ardiente clamor de reunión y de cita, de huida y refugio para nuestros guerrilleros, en continuos y jamás descorazonadores reveses; grito y clamor de los fieles oprimidos, que llega á formar, con girones de prepoten- (1) FERNÁNDEZ-GUERRA, Estudios acerca de IDACIO, obispo de Chaves (390 470), y de sus Tia; inentos geogr4ticas importantísimos, con los cuales hilvanó el obispo de Oviedo D. PELAYO 1,43) la apócrifa hitación de Wamba. En FLÚREZ, tomo IV, 270, donde aparece IP a copia de tales fragmentos, se ven las parroquias terminales Seda, agregadas á las de Pamplona, por hallarse quizá desvanecido ó borrado en el original el nombre de aquella sede. A reparar en ello el clarísimo historiador, no habría puesto de su cosecha: "¡Este (obispado de Pamplona) va bien; que lleva ocho linderos, y los demás cuabol"--ESTRAB ÓN , libro III, capítulo IV, 10 (2) R. P. FR. RAMÚN DE, HUESCA, Teatro histórico de las iglesias del reino de g rog g- ( 5n; Pamplona, viuda de Longás, 1802: tomo VIII, 93 y siguientes, 386, y los documentos que van por apéndice.
20 tes ciudades, los nuevos y gloriosos territorios de Aragón y Rioja (1). Pero la sangre, la lengua, el genio, las tradiciones y costumbres diferentes hacen su oficio; y llega un día en que la iglesia vascona de Iacca, sucesora de la de Segia, siente la necesidad de tener vida propia, independiente de la ilergete de Huesca. Lo alcanza por buenos oficios del rey D. Felipe II el Prudente, en 1571; pero á costa de que dentro de su mismo territorio conserve Huesca dos grandes cotos, y de que la vascona Egea de los Caballeros pertenezca ya para siempre á la edetana Zaragoza (2). Pero volvamos cinco siglos atrás. Jaca, bien que en realidad por tiempo limitado aun cuando incierto, se llega á ver el año de 1063 hecha canónicamente capital de importante diócesis; mas confía retener por muy largas edades tan preciado honor, si no sustituyendo á Osca, sucediendo por derecho propio y legítimo á la ya extinguida silla episcopal de Seg i a ó Egea de los Caballeros. A fin de allanarlo v asegurarlo, construye valiente y hermoso templo catedral bizantino, que en 1072 se mira concluido y alhajado. Cúmplele atesorar reliquias insignes; y en verdad que á nobles y discretos varones amantes de su patria, se debió ocurrir con vehemente deseo, buscar y venerar en los altares las de la mártir Orosia. Parecen con efecto; y la tradición, incompleta y ruda hasta allí, va poco á poco ataviándose con pomposos arreos, hasta cobrar apariencias de historia la más ámplia, minuciosa y averiguada. Al comenzar el siglo XIII se había fiado á la escritura el relato de la prodigiosa revelación y traslación del cuerpo de la mártir. Es cierto pastor, que un lunes 25 de junio de 1072 sesteaba en la cumbre del Yebra, á quien un ángel muestra el paraje donde yacían los benditos despojos; el rústico los embute en el zurrón, y toma el camino de Jaca. En aproximándose á cualquier sitio poblado, repícanse luego por sí mismas las campanas de santuarios, ermitas y parroquias; y ni más ni menos las del templo mayor así que da vista á la ciudad el caminante. Con lo (1) A. FERNÁND EZ-GUERRA, El libro de Santoña, Madrid, Tello, 1872, segunda edición, 34 y 35. (2) Bula de San Pio V, dada en Roma á 18 de junio de 1571. Hállase en la citada obra del P. HUESCA, tomo VIII, 456.
2I singular del caso y por secreto impulso, Obispo y Clero salen al encuentro del pastor, reciben el sagrado tesoro, le depositan en el altar preeminente del nuevo edificio ' - y á la hora, el cielo, que hasta allí había negado á los campos benéfica lluvia, destruyéndolos con hambre y enfermedad, manda próvidas nubes que refrescan y vivifican la tierra. Desde entonces, por los méritos de la Santa, obra el Señor notorios y continuos milagros (1). Dicen que el pastor llegó á ser canónigo de Jaca é historiador de Santa Orosia. Con sus apuntamientos quizá, y con las tradiciones recogidas por los lugares del monte de Yebra, aunque algo más adornadas cuando de esto habían trascurrido ya doscientos años, los obispos y cabildos de Huesca, Jaca y Tarragona forman en el siglo XIII los rezados que tenernos hoy dia (2). El códice más antiguo que nos brinda con el oficio de la Santa, es de los años 1324 á 1328 (3). En resolución, no hay actas del martirio, sino antiquísima tradición y algún apuntamiento coetáneo, recogido todo ello oportunamente por los libros litúrgicos de Jaca, Huesca y Tarragona. A esta tradición y apuntamiento, y es de suponer que á historias escritas desde 1072 á 1230, aluden para justificar su relato las personas de aquellas tres Iglesias que, cerca de la mitad del siglo XIII, compusieron el oficio de Santa Orosia. Los Bolandos reconocen, como se debe, la indisputable verdad del suceso; pero con sabia y cristiana diligencia hallan reparo en tal cual especie de las aceptadas por los autores del oficio, pocas en número y que no perjudican á lo importante y principal del hecho histórico (4). Empresa dificilísima, ó imposible quizá, hubiera sido en 123o adelgazar la crítica hasta poner en su punto la exactitud de ciertos pormenores. Bien hicieron aquellos diligentes eclesiásticos del siglo XIII en reunir cuanto se autorizaba por tradición constante ó hallaban en viejos pergaminos. Sólo una vez quisieron mostrarse críticos, (1) Breviario (le Tarragona, impreso por Bosemhach en 1523, lección IX. Los de Huesca y Jaca, edición de 1547. lecciones IV y V. (2) El DR. ALAvi l ;';, páginas 38, 124 y 193. (3) Véase el índice bibliograñeo. (4) PP. BoLANuos, Arta .S'an'ctornin, torno V, del mes de junio, pág. 83 y siguientes: De Sa/zda Oro.sia, Virg-ine el illartyre Yac-cae izz Rispania Tarraconensi,,Sylloge hislorica. Al margen, D. P.: iniciales del P. Daniel Papebroeck (1628-1714).
9 9 omitiendo la noticia del prelado Acisclo, y se equivocaron. Que ambicionaban ser puntuales y exactos, lo comprueba el esmero en apresurarse á justificar todo aquello - que entendían poder dar motivo á controversia. Tal es (dicen) el común sentir de las gentes: nt [esonat opinio;'^ "así nos lo asegura el texto de una historia: itt ex textil patet Ilzis s torze,." "Eurosia fué hija ilustrísima del clarísimo rey de Bohemia, como lo hemos averiguado por fidedigna relación de los antiguos: itt ex fide digna antignorum relatione COMPerilil 11S - (I)... Pero esta aseveración en que los breviarios convienen, y que no se funda en testimonio de pastores y labriegos del monte Uruel, sino en relación escrita, merece párrafo aparte. PATRIA DE SANTA OROSIA. Es de suponer que á raíz del martirio de aquella inocente y hermosísima doncella (2), se fiase á la escritura su memoria con el estilo rápido, compendioso é ingenuo que usaban los analistas de aquella edad, por lo común sacerdotes. El apuntamiento debió limitarse al nombre y tal vez al sobrenombre, ó mejor . á la patria de la virgen, á su origen y condición y á la causa y al lugar de su martirio; esto es, á solas veinte ó veinticinco palabras. Supongámoslo, verbigracia, redactado en estos ó parecidos términos; y supongamos también que algunas letras estaban desvanecidas y aun borradas: "Era (ilegibles los números), Orosia Beblaeizifilia regís propter vir oinitatis inteo-ritateni et oh Mem' servandam, Ornelens-3i monte cuila ACZ.SC/0 episcopo ab ismaelitis apparitoribus 1'm-1,11(117/ y . En el año tantos, la virgen Orosia, hija del ínclito rey Boblaeno, por defender su virginidad y su fe, pereció á manos de los sayones ismaelitas en el monte Uruel, juntamente con el obispo Acisclo." Si, como es de creer, el compositor del oficio en 123o no entendía la voz céltica Boblaeno ú otras que pudo haber en lugar suyo, por ejemplo, Boudinna, Bovanna, Boutia, que nos ofrecen inscripciones romanas de Coimbra, Trujillo, Coria y Coruña del Conde, y si, por aventura, aparecía medio borrado tal (1) Breviarios de Huesca y Jaca: después de la lección VII; y en las primeras vísperas El de Tarragona , lección IV. (2) Proper eximiam eins pulchritudinem reservara, nos dice la lección II del 13reviario de Huesca; Rosa pttritais el innocentiae la llama la II también, del Tarraconense.
a 23 nombre, ¡cuán fácilmente pudo imaginar que se trataba de una hi j a del rey de Bohemia, cuando lo sería probablemente de algún magnate ó gobernador vascón ó de región próxima á la Vasconia! El oficio refiere aquella historia al siglo en que entraron los árabes en España. "Oye Eurosia la persecución promovida contra los cristianos, y que devastaban los sarracenos á España hasta los montes Pirineos" (1) hallarnos en la lección I del breviario de Huesca; y la V del de Tarragona añade: "por traición del execrable conde Juliano" (2). Todos los indicados libros litúrgicos se hallan contestes en que las personas muertas en compañía de Orosia eran de familia noble y cristiana: "nobilis illa familia christiaiza ab infidelibus trucidafitiy ad exterminium deduda familia chrisliana" (3). • Pues tal cosa no se podía entonces afirmar de los Bohemos: eran idólatras. En 9os, después de haberles predicado la palabra de Dios el arzobispo de los Moravos S. Metoclio, varón elocuentísimo, tuvo la dicha de bautizar al último duque pagano de Bohemia, al esclarecido Worzivog y á su mujer Ludimila, á quien se venera por santa en los altares (4). Veinte largos años hacía ya que los reyes de Francia Luis II y III trabajaban en la conversión de los Bohemos enviándoles monjes benitos; pero el anciano y bienaventurado monje arzobispo de Moravia la vino á conseguir, en cuanto iluminó el palacio ducal de Praga con la vívida antorcha de la cristiana fe. Worzivog (ó Worzi y ou, Borsiwog, Borzivoy, Borciboy, Borivor, Borivorio, Borcovio y Boroso, que tan diversamente se denomina en las historias) engendró á Wratis- (1) Audita christianorum persecullozze, el latius Hiyazziae casque ad Pirenaeas montes a Sarracenis facta vastatiowe. (',[) Per proditionem nephandi comías ,'uliani. (3) Lección II del Breviario de Huesca y Yaca; y VI del Tarraconense. (4) Worzivous, ultimas paganarum ducum a beato Methodio Moravorum archiepiscopo cuna Ludimilla coniu,;,-e ad baptismi gratiam perductus est, nongentessimo quinto auno post Christi salvatoris ortum. Ludimilla _rancla mulier habita etiam miraculis claruisse feriar. Ludimil la ñlia fuit coznitis Slawiborii de castello Bzew, quod pos/ea Melinea diclunz CLXXVII vuelto, en la obra intitulada Liber Cronlcarum per viam epithamatis el breviarium compilatí:Nuremberga, por Antonio Koberger; con muchísimos grabados de Miguel Wolgemut y Guillermo Pleydenwurff: julio ` le 1493.
3 o b gran número de bestias y carros, y treinta mil cautivos. - Pero en tal cuantía le multó el califa Zuleimán, que Muza vino á quedar en la miseria; y murió á los setenta y cinco años de edad, en el otoño de 715 (I). MUZA EBNO MUZA. Siglo y medio posterior al otro Muza, y de muy diversa patria, aunque de igual temple en lo cruel, soberbio y tiránico, hubiéramos de pasarle en silencio, á no afirmar ciertos autores que bajo su poder padeció Santa Orosia. Es forzoso, pues, hablar de este caudillo, uno de los más inquietos, revolvedores y audaces que jamás produjo España, dañoso y fatal á moros y cristianos. Pero de arriba conviene tomar su historia. Entre las muchas acaudaladas y prepotentes familias que, desviviéndose por conservar á toda costa sus bienes, tesoros y mando al tiempo de la invasión sarracénica, apostataron de la verdadera fe para no tener ya otra ninguna, contábase la del godo Fortún, seguramente conde ó gobernador de Tarazona. Abarcaba este condado la. parte boreal de la Celtiberia propiamente dicha, y el territorio de los Pelendones famosísimos; ó si quier, desde Mallén, Borja, Terrero, La Almunia, Ateca y Monteagudo, hasta confinar con Tudela, Biguera, Numancia y las cumbres en donde brota el río Arlanzón. Lindaba, por lo mismo, con los antiguos Edetanos , VaSC011eS Berones y Arévacos, ó séase con los de Zaragoza, Egea de los Caballeros, Calahorra, Logroño, Soria y Sigüenza. Hé aquí el solar de aquella familia que tanto dió que hacer á los emires cordobeses, y el punto de apoyo en las empresas de su ambición y audacia. Por enero de 714 y acompañando á Muza, abandonó Fortún los confines iberos, fué á Siria, y allí apostató en las propias manos del califa Alualid. El hijo de Fortún, apellidado Muza el Godo, militaba, en tierra de sus mayores, entre los Modaríes (clescen- (1) A L MAKKARI, 1, 172. — ABEN ADZARÍ, Rayan almog r rib, cuando trata de la conquista de Toledo; y cuando, luego, cuenta la reunión de Muza y Tárik.
dientes de Modar, Ismael y Abraham, que poblaron en la Meca y Arabia), cuando hubo de esparcirse la ntieva de haber fallecido en Córdoba, un martes 30 de setiembre de .788, el príncipe Abderrahman 1, fundador insigne del trono español de los Umeyas. Hay que elegir i sucesor• tiene partidarios cada cual de los hijos del difunto monarca; y tomando el nombre de Hixem I contra su hermano mayor Zuleimán, acomete Muza á los Yemeníes, secuaces de éste, los desbarata, cae sobre Zaragoza, se apodera de la ciudad y la conserva algún tiempo (i). Hixem prevaleció cuantas veces intentaron sus hermanos disputarle el cetro; y con ello vino Muza á conservar sus pingües posesiones á la derecha del Ebro, y á ejercer mando en algún distrito. Así creció de tal modo su soberbia, que, al morir Hixem, ocho años después, en 796, negóse ya á reconocer la soberanía de los sultanes (2). Harto conocía, para atreverse á tanto, la ciega y desastrosa política de algunos príncipes, á cualquier hora olvidadizos del súbdito honrado y fiel, dispuestos siempre á favorecer y perdonárselo todo á pérfidos, ingratos y desleales. Esto sin tomar en cuenta el profundo amor á la libertad y el odio invencible á la servidumbre, innatos en nuestros pueblos del Norte de España: odio y amor que de los aragoneses renegados y enemigos de Cristo hizo rebeldes perpetuos é indomables para con sus correligionarios y señores los monarcas de Andalucía (3); y que á los fieles cántabros y gallegos del Rey Casto, empobrecidos y diezmados anualmente por los Umeyas de Córdoba, aconsejó no seguir los gloriosos pero esclavizadores estandartes de Carlo Magno y Ludovico Pío: "malebant e 11 ¡in morí liben*, quanz i y a Francorum deg-ereservitute"; prefiriendo morir libres, á (1) ERN ALATSIR, VI, 80.—ANNOWAIkl. 446.—DIN ADZARÍ, I, 63.—EBN JALIAN, 5 v.—D. FRANCISCO CODERA Y ZAIDÍN, Discurso de recepción en la Real Academia de la _Historia, Madrid, Rojas, 1879; pág. 36.—LEN ALATSIR y ANNOWAIld refieren cómo, después que Muza ebno Fortún se puso al frente de los Modaríes contra Caíd y los Yemeníes y los derrotó, con muerte deCaíd, apoderóse luego de Zaragoza; pero que Cliálidar, cliente de Caíd, deseando vengarle, combatió á Muza y le arrebató la vida. Esta última especie es inexacta; pues al morir Hixem I y ocupar el trono cordobés Alhriquem I, su hijo, en 796, Muza no quiso reconocer al nuevo príncipe, corno consta de EBN ALCUT(A, folio 22 recto; y tal Muza no podía ser otro que el I, porque su hijo I s rluza II sólo contaría entónces unos diez años de edad. Véase la nota de la página 17. (2) DIN ALCUTÍA, 22 recto. (3) CODERA Y ZAIDÍN, Discurso; pág. 51.
32 vivir amarrados por el yugo tiránico y soberbio de los franceses (1). Muza el Godo tuvo entre sus hijos uno de singular despejo, férrea voluntad y duro ánimo, que llevó también el nombre de Muza, y fué quien más engrandeció su casa y aventajó á todos los suyos (2). El cual había nacido entre los años de , 785 y 790; vino á casar con domna Assona, hija del gran Iñigo Arista, señor de Bigorre, y se intituló señor de Borja y Terrero (3). (i) D. RODRIGO, ARZOBISPO DE TOLEDO, De Rebus Hispaniae, IV, lo. (2) MR. R. DOZY, Recherches sur l' histoire el la littérature de L'Espagne pendant le Moyen Age; Leyde, Brill, 1881; I, 212. (3) • Ordo numerum reguni Pampilonensium. Enneco cognomento Aresta ge- ?mit Garsea Enneconis el domna Assona, qui fuit uxor de domno Muza, qui tenuit Borja el Terrero, el domna (unneca) qui fuíl uxor de Garsea Malo." Códice de la Santa Iglesia de Roda, folio 191. Borja, la celtíbera Bzírsada, se halla á la banda derecha del Ebro, NO de Zaragoza. El castillo de Terrero estuvo al oriente de Borja, cerca de Alagón, y ha quedado reducido á sólo una venta. MR. R. DozY, en la referida página de sus R.echetches, entiende que la hija de Ífiigo Arista fué mujer de Muza ebno Fortún, 6 si quier de Muza I. A juicio mío se equivoca el preclaro arabista. Mil afios hace que se había equivocado quizá, aun cuando por diverso camino, el rey D. ALFONSO III (866-910) en su Cronicón 25, 26, mal atribuído á SEBASTIANO, obispo de Salamanca (880-¿ . 898?), donde erradamente los dos Muzas, padre é hijo, parece que se refunden en una sola y única persona. Confundidos, pues, la vida y hechos de ambos, forzoso es que la cronología, combinando los sucesos de fecha segura con la edad que habria de tener entonces el adalid, pongan la verdad en su punto. Renuncio á discutir las afirmaciones del Cronicón de ALFONSO III y las de MR. DOZY, contentándome con que el estudioso de buena voluntad las quilate en la piedra de toque del siguiente cuadro, donde la letra bastardilla indica los hechos completamente averiguados. ¿686? Nace Fortún, ¿conde de Tarazona? 711 Batalla del Barbate y Guadalete. ¿714? Fortún, de 28 años de edad, y verosímilmente acompañando á Muza ebno Noceir, fué á Siria y apostató en las manos del califa Alualid, en Damasco. ¿736? Nace Muza 1. Su padre entonces contaría tal vez 50 afios. ¿786? Nace Muza II. Igual edad de 50 afios se podría suponer que á la sazón tuviera su padre. 788 Muza I, luego que muere el Umeya de Córdoba, Abderrahman, hijo de Moavía, toma partido por el príncipe Hixem I; vence á sus contrarios los Yemeníes, y se apodera de Zaragoza. ',96 Muere el Umeya Ilixem. Niégase Muza I á reconocer por ami, al príncipe Alliáquem. Muza sexagenario. 824 Muza II concurre á la batalla en que los Francos, habiendo nuevamente penetrado hasta Pamplona, son derrotados al atravesar el Pirineo. 8 t2 Reinaba en Pamplona Iñigo Arista, según cierto privilegio sacado á luz por Garibay. 861 Reina en Pamplona Don García, hijo de Iñigo Arista, y un hijo suyo, con toda su larga prole, Fortún Garcés el Ancar, es hecho cautivo en Dicastillo, cerca de Este p a, entrado el mes de marzo de 86r. (EBN ADZARí; ALMAKKARI, 1, 225).D. García murió desastrosamente en la rota de Áybar, año de 882. 862 Muy anciano ya Muza II (¿de 76 años?), cerca en Guadalajara al goberna-, dor Ízrac, yerno suyo, quien en la refriega lo mala.
33 Siglos inexplicables aquellos, en que mahometanos y cristianos se daban mutuamente sus hijas en matrimonio; en que el propio Muza casa á una hija suya con el conde García (I), en que doña Sancha, hija del conde de Aragón Asnar Galindo, se enlaza con Mahómmad Attawil, rey moro de Huesca en 893, y engendran á otro Muza, marido de domna Dadilde, hija de Jimén Garcés, rey de Navarra (2); siglos que nos presentan á domna ónneca ó Iñiga, á quien los árabes dijeron Dorr, nieta de higo Arista, mujer del conde de Larrón Aznar Sánchez, primo hermano suyo, casada luego con el príncipe cordobés Abdalla, que reina desde 889 á 912, y fueron abuelos del califa Abderrahman III el Magnífico (3); siglos, en fin, en que el terrible Almanzor alcanza por mujer á la infanta Doña Teresa, hija del rey de León D. Bermudo II (4). Muza ebno Muza, muy verosímilmente con su cuñado García el Malo y con el valeroso Ifiigo Arista, suegro de ambos, refrescan en 824 los heroicos laureles de Roncesvalles, y desbaratan entre las fragosidades y guájaras del Pirineo á los Francos invasores, que intentaron por última vez extenderse hasta el Ebro y subyugar la Vasconia (5). uince años después, en el de 839, ya Muza tenía un hijo llamado 1'ortún, como su bisabuelo, capaz de oponerse al intrépido conde de Castilla D. Rodrigo, que iba á expugnar la fronteriza Medinaceli, y desbaratarle, matándole mucha gente y haciéndole gran número de prisione- (1) ALFONSO III, Cronicón 26. (2) "Asnari Galindones (comes Aragonensium) accepit uxor domna Ónneca Garsie Enneconi Regis filia, et genuit domna Sanzía, qui fuit uxor Regis Atoele nzauro. Rege Atoele genit de domna Sanzía Abdelnzélik el Ambroz el Fortunio et Muza et donzna Belasquita." " Scemeno Garceanis (rex)... genzsit... alía filia domna Dadildis, uxor de donzno Mu za Asnarí." Códice de la Santa Iglesia de Roda.—El SR. CODERA (Ldscurso, 51) conjeturó con mucho acierto que el rey moro Atoele, mencionado en el códice rotense del siglo X, podía ser el Makóinmad Attawil de los historiadores árabes. Para mí no tiene duda. EBN ADZARÍ.—AMBROSIO DE MORALES, La Corónz'ca general, XV, 36, extractando el códice de León.—"Asnari Sanzionis accepit uxor domna ónneca Fortuni Garseanis filia, el genuit Sana° Asnari, et doninaTota regina, et domna Sanzia. Isla Únneca portea accepit virum regí Abdella et genuit lifahomat ibera Abdella." Códice de Roda, 191. (4) DozY, Recherches, 1, 184, 192. (5) ALFONSO III, Chronicon, 25.—D. LUCAS DE TUY, Chronicon Mundi.—EG1NARDO, Anales.—Anales Bertinianos. 3
34 ros. Dirígese luego el vencedor contra una fortaleza que en la frontera habían construído los cristianos alaveses para resistir á muladíes y alarbes, y la destruye hasta no dejar piedra sobre piedra (1). No quería el Umeya perder la amistad de tan belicosa familia celtíbera cual la de Muza, y cuidaba de hacerla suya á toda costa, si no en realidad corno verdaderos súbditos, á lo menos de hecho, como útiles auxiliares y apazguados. Así es que, llegado el verano de 841, Abderrahman II, para honrarla, fió al bravo gobernador de Tudela Muza ebno Muza el acaudillar los ejércitos de Andalucía en la expedición á la tierra de los Francos. Muza, arrostrando en la vanguardia el mayor peligro, ostenta su valor y se cubre de gloria, ya cuando atraviesa el Pirineo y oprime la Cerretania, ya cuando amedrenta á Narbona, vencedor en toda parte. De vuelta, el soberbio adalid se ve reprendido y maltratado por Chárir, otro de los generales en la expedición y de los hombres de mayor autoridad en el imperio; llénase de ira, rompe amistades con el sultán al año siguiente, y le niega obediencia (2). Abderrahman II manda al gobernador de Zaragoza Alharits que salga á reducirle con muy escogida tropa: en Borja le aguarda Muza; pelean denodados; y aun cuando éste desampara el castillo y se retira á Tudela, vuélvese Alharits á la insigne metrópoli del Ebro. Alienta el rebelde, acuerda que su hijo Lope se apodere de Borja; pero el mancebo, sitiado allí por el zaragozano, pierde la ciudad y la vida. Ufano Alharits, cae sobre Tudela; con estrecho cerco la rinde, aun cuando mediante capitulación, que permite á Muza refugiarse y fortalecerse en Arnedo. Pronto el vencedor atropella la santidad del pacto, y decide acabar de una vez con tan inquieto enemigo. Este pide socorro á su cuñado y conde de Aragón, García el Malo; obtiénele, ambos ponen una emboscada al sitiadqr, y desbaratado y herido, le cogen prisionero (3). Ya para el sultán no queda otro recurso que el de enviar contra los rebeldes á su propio hijo el príncipe here- (1) EBN HAYAN, extracto del manuscrito de Óxford, pág. 9.—EBN ALATSIR, VI, 3 6I . — ALMAKKARI, I, 222. (2) EBN ALATSIR, VI, 377 —EBN JALDÓN, 8.—ALMAKKARI, I, 222. (3) EBN ALATSIR, VII, 5.— ANNOWAIRI, 460. — EBN ADZARI, II, 88, 98.—EBN jALDÓN, 1. c.
3 5 dero, que en junio de 843 oprime á Tudela, ajusta la paz con Muza, y se encamina á combatir á p Pam lona. Sale á su encuentro el audaz conde García el Malo; trábase encarnizada lucha, pero el conde muere en la batalla (1). No era Muza de los hombres que se descorazonan fácilmente. En cuanto se retiró el ejército real, vuelve á rebelarse; pero de nuevo las huestes del sultán le acosan, y le obligan á pedir la paz y entregar en rehenes á su hijo Ismael; bien que se le confirma en el gobierno de Tudela y se le permite expulsar del distrito á cuantas familias no le inspiraban confianza: con lo cual pareció como que se había sosegado aquel ánimo tan revoltoso (2). Un notable suceso vino enseguida á subir de punto el crédito del Muladí, ó si quier descendiente de cristianos apóstatas adoptado por la religión del falso Profeta. Sábese, á deshora, estar siendo presa de horrible incendio y desolación, en la primavera de 844, las rías y puertos de Cantabria, Asturias y Galicia por los numerosísimos enjambres de piratas salidos del mar Septentrional y Báltico, especialmente Suecos y Noruegos, gente feroz, á quien Francia apellidó Normandos, esto es, Hombres del Norte. Los cuales, abandonados el Miño y Tuy, cayeron exterminadores sobre el Tajo y Lisboa, y tomaron el rumbo del Guadalquivir para saquear é incendiar á Sevilla. De esta ciudad, llenos de pavor huyen sus guacires; nadie se atreve á pelear con los piratas, y el Umeya de Córdoba llega á temerlo todo. Manda que sin pérdida de tiempo, los ejércitos de la frontera la abandonen y bajen en defensa de Andalucía. Y escribe entonces aquella carta que tanto pondera Ebn Alcutía, recordándole á Muza cómo Fortún su abuelo fué cliente de Alualid, habiéndose hecho musulmán en las propias manos del egregio califa; y con frases de la voluntad más noble y cariñosa, le encarecía la obligación de acudir á los de su ley. No se detuvo el Muladí un punto en llegar con briosa hueste á Carmona, á donde se habían retirado los guacires; pero armó sus tiendas á gran distancia de las de éstos y le j os tam- (1) EBN ALATSIR, VII. 5.-ANNOWAIR I , 462.-EBN JALDÓN, 9.-ALMAKI.ARI, 1, 222. (2) EBN ALATSIR, 5.-ANNOWAIRL 462.
36 bién de los otros capitanes fronterizos, para no compartir con nadie la gloria de sus propias hazañas y de las señaladas empresas que imaginó y supo llevar á cabo. Centenares de Normandos fueron colgados en las enhiestas palmeras que guarnecían las márgenes del Guadalquivir; y si por dos veces los piratas llenaron de luto y consternación á Sevilla, harto menguados y escarmentados salieron (I). Muza oyó en los labios de Abderrahman II el parabién más afectuoso. Siguióse nueva rebelión de Muza á los tres años (847); nueva expedición militar para reducirle, acaudillada por el príncipe Mahómmad; nuevos pactos de amistad ú obediencia (2). Pero atendiendo al valor de aquel guerrero, asentado Mahómmad en el trono cordobés (852-886), no se detuvo en encomendar al Muladí en el año de 855 los ejércitos andaluces, para guerrear á los Francos. Muza entró á sangre y fuego por Álava y Castilla; y como señor de Tudela, hízose dueño, apropiándoselas, de Zaragoza ' Huesca y toda la frontera superior (3). Al año siguiente, con ayuda y beneplácito del sultán, invade las tierras de Barcelona, gana á Tarrasa y con el quinto de los despojos se gozó ensanchando la mezquita de Zaragoza. Ya el amir no pudo menos de dar y reconocer en feudo á Muza los pingües estados que de hecho poseía; mientras el rey de Francia . Carlos el Calvo apresurábase á enviarle regalos magníficos (4). Para realzarlos dignamente, fundó luego el venturoso adalid, á la margen del Iregua, la bellísima y fuerte ciudad de Albaida ó Albelda, esto es, La Blanca, diputándola por corte y propugnáculo de su reino. Y como hallase tan propicia la fortuna, hinchado y ciego de vanidad y soberbia, ordenó que todos los suyos le aclamasen y apellidasen Illuza el tercer rey de España (5). No pueden llevar esto en pa- (1) EBN ALCUTÍA, 26.—EBN ADZARÍ, Bayán almogrib, hégira, 230, —Don RODRIGO JIMÉNEZ DE RADA, arzobispo de Toledo, Historia Arabum, XXVI; Madrid, 1793, Viuda de Ibarra, 265.—Luis DEL MÁRMOL, Descripción general d.' Africa, P. II, 23. (2) EBN ALATSIR, VII, 2 3,— ANNOWAIRI, 463. (3) EBN ALcUTÍA, 41. — ALFONSO III, Chronicon, 25,26,—EBN ALATSIR, VII, 52. ALMAKKARI, II, 127. (4) ALFONso III, Chronicon, 25, 26.— EBN ANZARí, Bayán almogrib, 99. El texto nombra á la ciudad catalana, Ta racha.--ALmAKKARI, I, 225. (5) ALFONSO III, Chronicon, 25, 26.
37 ciencia ni Mahónimad I de Córdoba, ni Ordorio I de León. En seguida preséntanse los Cordobeses ante Albelda, año de 852, y ganan la batalla. Pero Ordoño I en 86o acosa con un ejército al Muladí fortificado en el monte Laturzo, y con otro asalta la ciudad de Albelda, y la toma y destruye hasta en los cimientos (1). Diez mil hombres costó á Muza aquella derrota, fué herido y salvó la vida por milagro (2). Mas ni por ello había de cejar en nada. Cuando al año siguiente subió la gente cordobesa á debelar á los navarros y quiso atajar por la Rioja, negóse Muza á que pisasen las tropas un territorio que en feudo le pertenecía, y fué sumisamente obedecido (3). Ambicionó, por último, arrebatar, al sultán Mahómmad I, uno de sus más leales servidores, á saber, Ízrac, gobernador de Guadalajara. Preséntase allí con gran número de bien armados ginetes; el gobernador imagina que viene en son de guerra y luego apercibe los suyos para el combate; mas, se halla con que Muza solo viene á ofrecer en casamiento una hija, la criatura más hermosa de la tierra, al mozo más galán y más apuesto de España. No era el caso para hacerse de rogar; , verifícase el matrimonio; y pasada la luna de miel, va Izrac ocultamente á Córdoba para reiterar al sultán su fidelidad acendrada é incontrastable. Sábelo Muza; y á pesar de sus muchísimos años, resuelve castigar severo al yerno y mortificar al sultán, apoderándose por sí mismo de Guadalajara. Cuando menos podíalo nadie imaginar, los temibles escuadrones de Aragón y Rioja aparecen coronando las cumbres próximas á Guadalajara y poblando sus huertas y viñedos. Izrac dormía en el seno de su esposa; la cual por el agimez de la estancia ve , al guerreador su padre; írguese, y grita á su marido: "Izrac, despierta. Mira, mira lo que el viejo león sabe hacer todavía.—¿Le juzgas más valiente que yo?, pues verás que te engañas." Vístese apresuradamente la acerada cota, sale en busca del suegro, y con un agudo venablo (1) ANNOWAIR1, 464, pone la batalla de Albeida en la hégira 237 (851-852), ALFONSO III, Chronicon, 26.—Chronicon Albeldense, 60. (2) Ibídem. (a) ARRAZI, en ER N I ADZARí, Bayán almogrib, hégira 247.
38 le atraviesa de parte á parte (I). Así murió en 862 el que tantas muertes había ocasionado en su vida, tan enemigo de los fieles á Cristo como de los sectarios de Mahoma, entre los cuales se contaba. Muy lejos estuvo de imaginar j amás haberle destinado la Providencia divina, juntamente con otros muladíes, para enflaquecer y quebrantar en España el yugo de los opresores africanos y alarbes, y contribuir al seguro triunfo y á la libertad de la patria. Ni una hora vivió en reposo ni dejó reposar á nadie, desde 788 á 923, la ambiciosa, inquieta y revolvedora familia de los Beni Muza, denominados también Beni Kazzi, por la tribu en que al apostatar se adscribieron. Tan pronto rebeldes como súbditos de los amires de Córdoba; ayer aliados, hoy sañudos enemigos de galos y francos, astures y leoneses; primos, tíos y sobrinos haciéndose implacable guerra; quién pone asechanzas y coge y aherroj a á su pariente; quién no le suelta sino á costa de subidísimo rescate; deslealtades y traiciones mezcladas con heroicidades y bizarrías; muertes infelicísimas de míseros é inofensivos cristianos; los tiranos también ó sus hijos espirando en el patíbulo á orillas del Ebro ó del Guadalquivir; templos demolidos, ciudades incendiadas; acometidas incesantes de los andaluces á la Vasconia; en cada b ancrostura y desfiladero una hazaña, en cada piedra una historia de lágrimas y sangre. Tal fué la vida de Muza el nieto de Fortún, á quien algunos escritores atribuyen el martirio de Santa ' Orosia• pero aunque verdugo de tantas víctimas inocentes, no hay fundamento para atribuirle este delito más. DON RODRIGO, REY DE ESPAÑA. Entre los visigodos no fué hereditaria, sino electiva, la corona de España, aun cuando egregios españoles de aquellos siglos y de los posteriores inmediatos, soste- (1) EBN ALCUTÍA, 41.-EBN ADZARí, II, I00.-DOZY, I, 215. Al Sr. D. Francisco Codera y Zaidín debo el haber disfrutado los textos árabes y su versión castellana, hecha por tan ilustre catedrático: disponiendo así yo de las cédulas que en gran número ha formado para ilustrar la historia de la dominación mus ulmana en Aragón.
39 nían que debiera serlo y pugnaron por que lo fuese (1). No podían optar á ella ni los religiosos, ni los ignominiosamente decalvados, ni los que procedían de raza servil ó extranjera; y se guardaba tan sólo para varones de sangre goda, realzada por notoria y sobresaliente nobleza y por costumbres intachables (2). Vinieron, en realidad de verdad, á tener condiciones para poder ser reyes, hacia los últimos años de la monarquía visigoda, un centenar de nobles que ostentaban diadema y cinturón de oro; á saber: nueve duques, puestos al frente de las siete provincias peninsulares y de las otras dos Narbonense y Tingitana,' y cerca de noventa condes ó gobernadores de las ciudades cabeza de distrito. Cada una de las nueve capitales de provincia tuvo, pues, á su frente un duque y un conde subordinado á él; y lo estaban asimismo al duque todos los demás condes, en el territorio de su jurisdicción. Seis eran las metrópolis eclesiásticas; y sus diócesis sufragáneas, tantas como los condados comprovinciales.. Pero no siempre la ciudad madre ó cabeza de otras reunió en sí la preeminencia de serlo á un tiempo en lo civil y en lo religioso. Cierto que el mayor número de ellas engrandecíanse con ambos honores; como, por ejemplo, Tarragona y Mérida, á la vez metrópolis y ducados; y Medinasidonia, Ecija, Granada, Málaga, Valencia y Barcelona, cabezas de condado y sillas episcopales juntamente. Mas, por el contrario, el conde de Elche, verbigracia, residía en Alicante, y el duque de laB élica, no en la metrópoli eclesiástica de Sevilla, sino en Córdoba (3). (1) Para frustrar la sucesión hereditaria, no vacilaban muchas veces sus enemigos en acudir á medios violentos, reprobados y criminales; y fué preciso que los Concilios Toledanos V, VI, XIII y XVII proveyesen á la conservación de la vida, bienes y dignidad de los príncipes y de sus hijos, pues no en vano se dice (como recordaron los Padres) que tel loco por la pena es cuerdo: Pestilente flag , ella flultus sapientior eril.» Primer título del Fuero 5zuzgo, 12, 17, edición de la Real Academia Española. Madrid, 1815, páginas VIII-X. (2) Primer título del Fuero juzgo, 8, página V. (3) Los argumentos con que el docto, castizo y elegante jesuita cordobés P. MARTÍN DE ROA defendió en 1617 y 1636 el antiguo principado de Córdoba en la España ulterior 6 andaluz, son ya incontestables por virtud de los epígrafes romanos, que oportuna y l y llamente hace valer el Sr. Emilio Hübner en la introducción á las lápidas de Córdoba, página 307 de su importantísima obra de las Inscriptiones Hispaniae Latinae. En Galicia sucedió lo propio que en la Bética: en Braga estuvo la metrópoli eclesiástica, pero la ciudad ducal fué Túy.
46 Visigodo que Íñigo, sobrino suyo carnal, hijo de una hermana y duque de Córdoba (1), marche con esforzados jinetes á contener y acorralar á los invasores, que infestaban ya los términos de Yulict Trarlucta (2), hoy Algeciras, dueños de la llave de España. Iñigo los acomete una y otra vez, pelea corno bueno y muere en la refriega, quedando prisioneros los más bizarros de su hueste (3). No tiene otro recurso el Monarca godo que abandonar la empresa del Norte, volver á Toledo y reforzar su ejército, abastándole de todo lo necesario. Forma á orillas del Tajo tres grandes cuerpos militares, y comete la imprudencia de confiar el mando del uno á Oppa, y á Sisberto el del otro, dignos hermanos del odiado Wittiza. Reserva para sí el centro del ejército con los más lucidos y valerosos (4). ¿Ignoraba, quien debía ser todo prudencia y cautela, que el resentimiento y ambición empeñan á hombres desalmados en los mayores crímenes contra la patria? Iba el Rey (dicen los historiadores árabes) con pompa y majestad, en su carroza de oro y marfil, tirada por dos mulos; ostentaba áurea diadema de jacintos, rubíes y esen el Bayán almogrib, 9,—ISA ARRAZÍ (972), aquí mismo.—ANÓNIMO (1000), Albar machnnía, página 7 del texto árabe; de la versión castellana, la 21.—ALMAKKARI, I, 160-161. (1) EBN ABDELHÁQUEM, 210.—AHMED ARRAZÍ, en el Bayán almogrib, 10.— IsA (el moro RASIS), Ms, de Ambrosio de Morales, págs. 116 y 117 en la copia del P. FLÓREZ. (2) Con su proverbial perspicacia y erudición el egregio académico P. FIDEL VITA enmienda la frase, hasta ahora ininteligible, transa'uctis promontoriis, del párrafo 34 del PACENSE, en Transductinis promontoriis, recordando otra igual del 61, donde se cuenta la celeridad con que el emir Okba, en cuanto supo que se habían sublevado los berberiscos, bajó desde Zaragoza hasta las agrias comarcas de Algeciras: que eso quiere decir Transductina prontoworia. ALMAKKARI, I, 161, cuenta que Tárik escribió á Muza diciéndole ser ya dueño del territorio que media desde Gibraltar al lago de la Janda; y pidiéndole refuerzos de gente para asegurar la conquista. (3) ÁHMED ARRAZÍ, en el Bayán almogrib, 9, donde afirma que Tárik, cuando aquella pelea, hubo de hacer 10.000 prisioneros.—IsA, en el lugar citado —EL ARZOBISPO DON RODRIGO, III, 20. (4) El autor del Ajbar mackmúa, página 9 del original y 22 de la versión castellana; el ARZOBISPO DON RODRIGO, III, 18; y ALMAKKARI, I, 162 y 163, sin duda tomando todos tres de una misma fuente la noticia, suponen ser hijos de Wittiza los que mandaban las dos alas del ejército visigodo. En el primero de estos libros se llama Sisberto y Obba á los príncipes; DON RODRIGO, en lugar de Obba, pone Eba, y ya en el capítulo anterior dejaba mencionado á Oppa, arzobispo de Sevilla, trasladado contra lo dispuesto en los cánones á la silla metropolitana de Toledo, por el rey Wittiza, hermano suyo. Ni el PACENSE, Chronicon, 36, echa en olvido al miserable (Oppa hijo del rey Egica.»
47 meraldas, y vestía sobre la bien templada cota de malla purpúreo manto recamado de oro y bordado de perlas, zafiros y topacios. Atribúyenle estas mismas crónicas cien mil hombres de pelea, que bien pudiéramos sin escrúpulo de conciencia reducir á sólo una tercera parte; y dan á Tárik doce mil, agregados á los siete mil que trajo consigo, otros cinco mil, que de refresco le envió Muza, acaudillados por el alevoso Julián, conde de Ceuta (i). Desciende el ejército visigodo á Córdoba y Ecija; en el campo Mundense, entre la Puebla de Cazalla, Osuna, los Corrales y Morón (2), deja á mano izquierda el camino de la bahía de Gibraltar, y sigue por el de Medinasidonia. Poco antes de Puerto Serrano pasa el Guadalete; viene á ipluci (Prados del Rey), baluarte famoso de Viriato, el inmortal guerrillero español; y de allí á Saguntia, hoy Jigonza la Vieja, en donde fija el Visigodo los reales (3). Tiene á su espalda, y como á dos leguas y media, el Guadalete; á su derecha, y á tres, á Medinasidonia, capital de condado; y poco más de dos, al frente, el río Barbate y la fuerte La'scuta, que hoy se denomina Alcalá de los Gazules. No se ha descuidado mientras tanto el enemigo. Valiéndose del terror, con mandar cocer en calderas al español que le desobedecía, y extender la voz de no ser otro el • (1) Ajbar nzachmúa, 7 del original, 21 de la traducción.—EL ARZOBISPO DON RODRIGO, III, 20.—ALMAKKARI, I, 162. Están contestes las dos últimas obras en que el traidor conde D. Julián acompañaba á Tárik con no poca gente andaluza, que á más de la africana que trajo, se le había reunido, y señalaba los puntos importantes de guardar y proporcionaba solícitos espías. Largamente hablan los escritores árabes y españoles de la ostentación con que en la batalla apareció D. Rodrigo, de sus vestiduras magníficas, de su carroza y de su corcel tordo llamado Orelia.—EBN ABDELHÁQUEM, 21 ARRAZÍ, en el Bayá#z alnzogrib, 9. —Ajbar machnzúa, 9 del original, 22 de la traducción.---EL ARZOBISPO D. RODRIGO, 1II, 20.—D. LUCAS DE Tú-v, ALABAR.—ALFONSO EL SABIO, Crónica general de España, II, 55.—ALMAKKARI, I, 163. (2) AURELIANO FERNÁNDEZ-GUERRA, Dictamen acerca del sitio en que fu¿ Mulada Pompeyana, Madrid, Rivadeneyrá, 1866, pá ? , s. 31-37. (3) Entre las ciudades turdetanas del convento jurídico de Cádiz mencionan PLINIO, III, 2, TOLOMEO, Il, 3, y el RAVENATE, 317, 8, la de Saguntia ,cuyas ruinas y una torre subsisten hoy con el nombre de Jigonza la Vieja, hacia el Nordeste de Medinasidonia y Paterna. La traducción española del MORO RASIS, hecha en 1312, llama á esta población ,S'azuyue.—EBN ABDELHÁQUEM dice que Rodrigo y Tárik se encontraron en el lugar llamado Sidania (lectura equivocada por Saguntia), junto al río Unznz Haquim, que F,BN ADZARÍ, Bayán aln2oe-rib,II, 31, llama «lío de la Conquista,» y EBN ALCUTÍA, 7, y muchos autores después dicen «río Becca» ó «Lecca», el Barbate.
48 alimento de su tropa (t), desvivíanse todos por cumplir con el ma y or celo sus mandatos. Puso en pie de guerra los confines del Estrecho, armando á labriegos y serranos y á los moradores de las ciudades. Sus destacamentos llegaban por un lado hasta la laguna de la Panda (2), y por el otro hasta los términos de Oba (Jimena de la Frontera) y Torre Lasczdana (el Castellar). Hecho esto, salió de Algeciras, para avanzar contra D. Rodrigo en las inmediaciones de Alcalá de los Gazules y del río Barbate, que desemboca en la laguna de la Janda.- Mezclaron al fin sus haces ambos ejércitos el domingo 19 de julio de 711. Iban á cumplirse ocho sangrientos soles de estar indecisa la suerte de las armas, y llevaba perdidos Tárik ya tres mil combatientes (3), cuando el Africano se arresta, en las tinieblas y secreto de la noche, á verse con Sisberto y Oppa, inducirlos á romper sus juramentos de fidelidad al rey D. Rodrigo, y á ofrecer riquezas sin número á la abominable familia de Wittiza (4). Amanece el domingo 26 de julio; tocan ambos ejércitos á armar, y enciéndese de nuevo la pelea; mas, á la señal convenida y cuando el sol ardía en la mitad del cielo, comienzan á huir las huestes de Sisberto y Oppa, los cuales con buen golpe de gente se pasan al enemigo (5). El Monarca visigodo mantiénese firme; pero cede al fin acosado por la nube de saetas africanas y por la consternación general que produjo la fuga y traición de las dos alas del ejército. Arabes y africanos despotizan sobre todos los fugitivos, atendiendo á que no se les escape de entre las manos la increíble y nunca imaginada victoria. Persiguen preferentemente á los que huyen hacia ' Écija• y en la dehesa de Morejón, entre el Guadalete y Montellano, completan el triunfo y postran ya para siempre el antes incontrastable poderío de los Visigodos (6). (1) EBN ABDELHÁQUEM, versión castellana ya citada, 210.—EBN ALCUTIA, 9. (2) A / bar niachmúa, 7 del original, 21 de la versión. (3) EL MONJE DE SILOS, 16, y EL ARZOBISPO D. RODRIGO, III, 20, notan que - fueron casi 16.000 hombres los que perdió Tárik.—ALMAKKARI, I, 162 y 163. (4) Albar niachntúa, 7 y 8 del texto, 22 de la traducción.—EL ARZOBISPO DON RODRIGO, III, 2 0. — ALMAKKARI, I, 162. (5) AHMED ARRAZÍ, en ALMAKKARI, I, 163.—EL ARZOBISPO D. RODRIGO, III, 20.—ANNOWAIRi (-1332), XII. (6) DON EDUARDO SAAVEDRA, La Geografía de España del Edrisí; I, en el Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid: X, 5, pág. 377.
49 Nada se supo de D. Rodrigo, sino que iba delante de los que más huían. Después no le llegó á ver nadie ni vivo ni muerto. Únicamente hallaron los vencedores junto á los tremedales del Barbate y la laguna de la Janda, el carro de oro y marfil, y enganchados á él los dos jadeantes y sudorosos mulos; clavado en el lodo uno de los riquísimos borceguíes del Monarca, y sobre el cieno el purpurino manto real cubierto de riqueza (I). Quién asegura que Rodrigo hubo de perecer en la batalla (2); quién, que su cabeza, por mandato de Tárik, fué clavada en el muro de la celebérrima Carteia (ruinas y torre que se dicen hoy de Cartagena, en el centro de la bahía de Gibraltar); y llevada luégo á Tánger, donde residía Muza, gobernador de África (3). Otros asientan que el Príncipe, corno se arrojase á cruzar nadando un brazo de la laguna, se ahogó en sus aguas, sumergido por el peso del arnés y arrastrado por la corriente (4). Quién afirma que ganó la opuesta orilla, logró embarcarse y pasar la mar, pero que se perdió en la travesía. Y quién finalmente nos dice que, fugitivo del campo de batalla, y receloso de la gente bética y celtíbera, pudo con propicia fortuna llegar á luengas tierras, y ser allí señor de villas y ciudades (5). Esto último es lo que parece probable, y á mi ver más seguro. Hállanse contestes los más graves y antiguos monumentos históricos en que, perdida la batalla, no supo na- (i) machnzzía, 9 del original, 22 de la traducción Bayán almogrib, lo.— EL ARZOBISPO D. RODRIGO, III, 28.—EBN ALABAR. — ALMAKKARI, I, 163. (2) ANÓNIMO, Additio ad loannenz Biclarensenz, 43. Pero esta afirmación se modifica por el mismo autor en el cronicón atribuido al PACENSE, 34.—EBN ABDELHÁOUEM, versión castellana, 210.—Cronicón compostelano —EL MONGE DE SILOS, Chronicon, 17.—Bayán almogrib, 10.—Anales Compostelanos. (3) Bayán almogrib, 13. (4) EBN ALCUTiA (-977), pág. '7 del texto árabe impreso por nuestra Academia de la Historia, escribe que el último Rey godo se metió en el rio Becca y no fué encontrado.—Bayán almogrib, 11.—ANNOWAIld, XII.—ALMAKKARI, I, pág. 162. .(5) «E cataron los muertos e tomaronles las armas e quanto teníen; e nunca tanto podieron catar, que podiessen catar parte del rey D. Rodrigo. E diz que fué senyor, después, de villas e castiellos; e otros dizen que moriera en el mar; e otros dixieron que moriera fuiendo a las montannas, e que lo comieran bestias fieras. E más desto non sabernos. E después a cabo de grand tiempo, los cristianos guando se volvíen que veníen recobrando (ganando tierras), diz que fallaron una sepoltura en Visco, en que están escriptas letras que decaen ansí: Aquí iace el rey D. Rodrigo, rey de Godos, que se perdió en la batalla de .S'aguyue (Saguntia).) EL MORO RASIS, en mi manuscrito, folio 121. 4
50 die qué fué de D. Rodrigo, pues no pareció ni vivo ni muerto. Corno á la fuga de los Godos, , por la traición de los hermanos de Wittiza, debieron los Arabes la victoria; y corno de los Españoles se salvaron huyendo con sus tropas varios capitanes, entre ellos Adefonso conde de Ecija, y Teodomiro duque de Orihuela, con mayor fundamento y en buena crítica nos ha de ser lícito conjeturar que el Monarca halló también su salvación en la huída. Recuérdese que según los más antiguos escritores consultados por Almakkari, I, 163, iba delante de los que huían. ¿A qué dejarse matar sin fruto, decidida la suerte de las armas; ó neciamente coger por los bárbaros, para morir mil veces en ignominioso cautiverio? Napoleón, vencido en Waterloo, y en Novara Carlos Alberto, ya sólo se cuidaron de salvar la vida, hallando pretexto decoroso para ello en razones de Estado, y abandonándose luego al arbitrio de la fortuna. Voy á sustentar que D. Rodrigo y muchos caballeros leales huyeron hasta Lusitania; y en la parte boreal del ducado de Mérida, entre Duero y Tajo, sirviéndoles de propugnáculo firme la sierra de la Estrella, conservaron una sombra de monarquía legítima, hasta que subyugada Mérida por Muza ebno Noceir, á 3o de junio de 713, quedó á merced de los Sarracenos lo más granado y rico de, la provincia. Estudio para el estudioso y escribo para el que anhela saber. Ha de agradecerme, pues, el estudioso que le manifieste los datos é indicios históricos por donde sostengo la tesis que dejo manifestada. Hé aquí ahora los fundamentos en que se apoya mi discurso.. Comienzo por recordar al lector que uno de los cronicones insertos en el códice de Roda hacia los últimos días del siglo IX, reinando Alfonso III en León, y García Íñiguez en Navarra y Sobrarbe, nos brinda con un rico - tesoro de noticias en el párrafo siguiente ( r). "DE LOS GODOS QUE SE MANTUVIERON FUERTES EN CIUDADES DE ESPAÑA. Luego que fué desbaratado . Rodrigo, (1) Códice de la Santa iglesia de Roda, folio 36 vuelto.—LAFuENTE ALCÁNTARA, en los apéndices á su versión del Ajbar machmúa, 163. Rey de España, y arrojado violentamente del campo de pelea, como no se supiese nada acerca de su paradero, •
51 ni de él se hallase rastro ninguno, púsose en n9ticia de todas las ciudades y fortalezas de los Godos. Las cuales, de un mismo corazón, se aprestaron á la resistencia; y así, Godos y Sarracenos sostuvieron encarnizada lucha por tiempo de siete. años (711-718). Defendióse, pues, con sus robustos muros cada ciudad en toda parte (ubilibet) (1). Cumplidos los siete años, y mediando entre unas y otras huestes oficiosos negociadores, depusieron las armas; y por virtud de pacto firme y de palabra inmutable, se convino en desmantelar las ciudades los Españoles y Godos y habitar en los castros y vicos, habiendo de tener cada cual de estas gentes derecho para elegir condes y señores de su raza que los gobernasen y fuesen los encargados de cobrar los pechos ó tributos reales, debidos, en virtud del convenio, á los Sarracenos por todos los habitantes del respectivo condado. Los vecinos de las ciudades que habían hecho suyas á viva fuerza los invasores, quedaban en servidumbre como prisioneros de guerra; excepto los que, según las instrucciones del Califa de Oriente, debían ser pasados á cuchillo" (2). Así vino á esterilizarse el heroico valor de los españoles, aislados sus esfuerzos, creyendo cada capitán que se bastaba á sí propio, y tapándose los oídos si se decía que D. Rodrigo los convocaba á punto donde se habrían de rehacer todos para la común salvación, estando pronto á (I) El texto dice L T biibila; pero enmienda acertadamente el P. FITA, ubilibet. (2) Mucho de esto llevó el ARZOBISPO D. RODRIGO á su Historia, III, 22; y de él lo tomó nuestro sabio rey D. ALFONSO X. El cual, en antiquísimos libros de los que debió tener á mano para escribir los suyos de historia, halló especies semejantes á éstas y las aprovechó para el capítulo donde con verdad y elocuencia_ describe el llanto de España. Hélas aquí: «Las cibdades que los Alaraues non pudieron conquerir engannaronlas e conquerironlas por falsas pleytesias. Oppa fijo del rey Egica argobispo que fué de Seuilla andaua predigando a los xpristianos que se tornassen con los moros e uisquiessen so ellos, e les diessen tributo. E si por uentura ouiesse dios dellos merced, e acorriesse a la tierra; que ellos ayuda a los que acorriesse, e por tal encubierta fueron los omnes engannados. E dieron los castiellos e las fortalezas de las uillas, e fincaron los xpristianos mezclados con los Alaraues... Los moros por este enganno prisieron toda la tierra, e pues que la ouieron en su poder: crebantaron toda la tierra, e robaron las eglesias et los omnes, e leuaron todos los tesoros dellos, e tod ell auer de la tierra que non fincó y nada. Si non los Obispos que fuxieron con las reliquias e se acogieron á las asturias.» La Lstoria de Espanna que lizo el muy noble Rey Don Alfonso. Manuscrito de la Biblioteca del Escorial, j. Y. 2., folio cxciij vuelto. Todo ello está de acuerdo con lo que en su breve y enérgico estilo asegura al número 36 el Cronicón del PACENSE.
52 organizar eficazmente la resistencia si contaba con el nervio, trabazón y sostén de las robustas y bien situadas fortalezas romanas y visigodas. Pare mientes además el lector en que, durante aquellos años de tenaz y sañuda guerra, fueron varias las provincias cu y os duques se declararon reyes: alguno tan famoso en memorias cristianas y sarracenas, como Teodomiro, el duque de la provincia Aurariola (Orihuela), partida en siete ciudades condales (i), y alguno de quien no hay otra noticia sino la de aclamarle "rey piadoso en Tarragona" y "en Narbona" las monedas, como sucede con A.chila, duque seguramente de la Galia Gótica ó de la Celtiberia, que al sucumbir el imperio godo en tierra de Medinasiclonia el año de 711, se decidió á fundar valioso reino con aquellas dos provincias, limítrofes en los confines orientales del Pirineo (2). Hé aquí un rey cuya existencia ignoraríamos á no ser por dos medallas de oro. Pues otra, de oro también, nos dirá haber reinado en Lusitania D. Rodrigo, después de la rota de 711. Mas, para verlo claro, hemos de considerar tres cosas. Primera: que la moneda romana y bizantina de oro, plata y cobre continuó siendo para el comercio y contratación la vulgar y corriente en España durante la dominación de los Visigodos. Segunda: que éstos no tuvieron sistema peculiar monetario, y así no labraron moneda de cobre ni de plata, sino de oro únicamente; pero en tan moderada cantidad, que son hoy de suma rareza, y valen entre los numismáticos, la , que menos, doblado quince veces su , peso . muchísimas, cuarenta; y algunas, ochenta veces. Tercera: semejante rareza y los letreros de las medallas ponen de manifiesto que, si bien corrían en el mercado, alternando con las bizantinas del propio metal y peso, el objeto principal de su acuñación no debió ser otro que el de perpetuar recuerdos gloriosos de señaladas victorias, beneficios de la religiosa piedad ó munificencia de los reyes, duros escarmientos ú otros sucesos memorables. (1) AURELIANO FERN ÁNDEZ•GUERRA, Deitania y su cátedra episcopal de Begastri, Madrid, Fortanet, 1879: páginas 25 á 27. (2) El esclarecido ALo'is HEISS, página 141 de su ya celebrada obra, discurre la rgamente, aun cuando por otro camino que yo, sobre las monedas de Achila, y nos ofrece con la mayor perfección sus dibujos.
53 :Banse de estimar, pues, ante todo rnedallag conmemorativas, y auxilio eficaz para la Historia (1). Véamoslo si no, siguiéndola paso á paso. Fué. Leovigildo (568-586), como todos sus predecesores desde Atanarico, Alarico y Ataulfo, rey de la gente goda, pero capitán y adalid de las huestes romano-bizantinas: Durante dos muy largas centurias, los Bárbaros, auxiliares del Imperio, habían ido adquiriendo en feudo muchos y pingües territorios galos y españoles, á título de compensación por las pagas que les debía el Estado (2). Leovigildo reinaba de hecho sobre innúmeras poblaciones, y se propuso reinar por derecho propio en todas las de España, arrancándoselas región por región, y provincia por provincia, á los Imperiales. Ningún general visigodo había usado hasta allí traje diferente del romano; pero este caudillo, según San Isidoro nos dice, apareció por vez primera sentado en solio y cubierto de riquísimas vestiduras reales (3). • Atribuyóse por tanto la pompa é insignias de monarca, y á ley de tal acuñó moneda con su busto y su nombre. Al principio no quiso infundir celos en Bizancio; y por el anverso de la medalla hizo grabar la imagen del emperador Justino, llamándole Señor nuestro y Augusto; bien que por el reverso figuró la victoria, y tuvo cuidado en indicar ser la inseparable compañera del clarísimo Liuvígildo rey. La reduzco al año de 569, cuando, según San Juan de Biclara, se aclamó Rey de la España Citerior, después de restituir á su prístino estado la provincia de los Godos, harto menoscabada por continuas rebeliones de muchos. Tres años adelante, en 572, apoderándose de Córdoba, se declara independiente de Bizancio y único señor y rey de España. Luego que fija su corte á orillas del Tajo, hacia 579, las monedas le publican Rey en Toledo,. y así que dorna gran parte de los Vascones, Rey en Egessa, (I) De manera diferente opinaron doctos varones, desde PEDRO DÍAZ DE RIVAS, sobrino del P. MARTÍN DE ROA, hasta el grave autor de la España Sagrada. Pero el. tiempo no pasa en balde, y acrecentando el caudal de datos reunido por tan solícitos investigadores, hace que puedan llegar á ver claro los que vienen después. (2) En comprobación, p ástame recordar el testimonio de InAcio, obispo de Chaves (390-470), número 25 de su Cronicón, párrafo IV, alio de 418. (3) SAN iSIDORO, Historia de Re; ibas Gatho2-zon, Uvandalarum eí SUCVOr71111, cara DCVI.
;4 EÇ, r ea de los Caballeros. Dueño de Córdoba por segunda Vez, en 534, su medalla lo perpetúa con la inscripción: Pos veces s ganó ti Córdoba. Combate á su hijo Hermene- < 1 -4 do, le cerca en Sevilla, y toma la ciudad; v el grabador abre este letrero: Leovigildo Rey, con á' V 1! dá de _Dios, se apodera (le H7spali. Funda á Reccópoll, próxima á donde conflu y en Guadiela y Tajo, por honrar á su otro hijo y sucesor Reccaredo, y puntualmente lo vociferan las medallas: .E.1-1 A ri(5 á ReCCtiP0/1 . . En fin, estos preciosos monumentos van ilustrando una por una las memorias que de Leovigildo nos ha conservado San Juan de Biclara, completándolas en muchas ocasiones. Por ellos le hallamos vencedor en Braga y Oporto (535), en Mérida y en Rosas; fusto, es decir, castigador severo, en la misma Rosas y en la ciudad que hubo sobre la mesa de Íbor (Élvora), á la izquierda del Tajo, donde parten lindes las diócesis, Placentina Toledana. Y por último, alaba su piedad un tercio de sueldo de oro narbonense. Todo ello _no evidencia la índole de la numismática visigoda? ;A qué va fatigar al lector recordándole cómo el tercio de sueldo, ó triente áureo, de Hermenegildo anhela que Dios otorgue vida prosperidad al Rey:? ;Y cómo el de Reccaredo le proclama de gente en gente piadoso, cuando en 589 congrega el inovidable Concilio de 62 obispos de toda España, Galia Narbonense y Galicia, y los Godos abjuran del arrianismo? ;A qué las medallas de Mérida, Coimbra, Idaña y Portugal, las de Córdoba, Granada y Sevilla, las de Tarragona, Tarazona y muchas otras ciudades, empeñadas en transmitir á los siglos futuros el celo de este Monarca por la religión verdadera? ¿Ni á qué, por último, las que le señalan feliz . en Narbona; 'victorioso en Bra,cranza y Tuy;justiciero en Rosas, Tarragona, Tarazona, Tortoa, Zaragoza, Mesa de Íbor y Granada? Lo propio ha de afirmarse de los reyes visigodos hasta D. Rodrigo; y es de observar que ningún epíteto se prodiga tanto corno el de piadoso (1). (I) DON LUIS JOSÉ VELÁZOUEZ, Conjeturas sobre las medallas de los Reyes Godos y Suevos de España; Málaga, Martínez de Aguilar, 1759.—R. P. MTRO. FR. HENRIQUE FLOREZ, _Monedas de los Reyes Godos: pág. 153 de la parte tercera de las Medallas de las colonias, municipios v pueblos antiguos de España; Madrid, Sancha, 1773.—ALOIS HESS, Description générale des Monnaies des Rois Wisigoths d'Espagne, París, Imprenta Nacional, 1872. Respetando la manera de considerar cada cual de tan afamados escritores la numis-
55 No puede negarse que los de vencedor, justo yfeliz han de reconocer por fundamento un hecho personalísimo del Rey. Pues lo mismo creo yo cuanto al de piadoso,- y veo' la prueba en que de todos los príncipes visigodos hay medalla con la leyenda Toleto plus, alusiva al sagrado juramento que prestaban ante Dios y los hombres, en la toledana pretoriense basílica de San Pedro y San Pablo, el día solemne de su consagración. Cuando en la capital de una provincia ó de un condado juraban guardarle sus fueros, la capital hacía también moneda que allí le apellidase piadoso. Acontecía lo mismo si por su mano colocaba la primer piedra para la erección de un templo, ó dotaba una iglesia muníficamente (1)./ Don Rodrigo bate moneda, por enero de 711, con la inscripción Toleto Pius, cuando allí se consagra pública y solemnemente. ;Si hubiera expugnado á Pamplona y , oprimido á los indómitos Vascones, al punto se habrían acuñado tercios de sueldos áureos, con el letrero de Pampilone victor,- y ni más ni menos, en Sagunlia (Jisgonza), en Asido (Medinasidonia) ó en Traducta (Algeciras), á triunfar de los Árabes y Africanos invasores. No tuvo tiempo sino para pelear infructuosamente en Navarra, y con gran desdicha en los meridionales campos andaluces. Con tales antecedentes, ¿qué explicación habría de darse al acto personalísimo de D. Rodrigo en Igaeditania ó Egitania (Idanha á Velha), sobre la banda derecha del Tajo, en la península que forma el río Ponsul, próxima á la mática visigoda, entiendo yo que á lo más hubo una casa de moneda en la capital de la provincia, y que allí esta ó aquella ciudad del territorio hacían acuñar el tercio de sueldo áureo, conmemorativo, que les importaba. Por ello el docto 1-1E7ss acierta á rastrear juiciosamente la provincia á que pertenecía la medalla de cualquier pueblo desconocido. Nada menos que 6] nombres geográficos poseemos en las medallas visigodas: 3 de ellos corresponden á la Narbonense; 9 á la Tarraconense; 8 á la Cartaginense; 5 á la Bética; 11 á la Lusitania; 25 á Galicia. Por sí solo este último guarismo pudiera demostrar que fué conmemorativa la índole de tales monumentos, supuesto que en Galicia los Visigodos, para domeñar á la gente sueva, libraron muchas y empeñadas batallas é hicieron terribles castigos. El DR. FÉLIX DM-IN, tomo VI, pág. 272 de su obra Die Ziini ge der Germansn, Wiirzburg, 1871, reconoce unas veinticinco casas de moneda en otras tantas poblaciones, guiándose por las escasas noticias de VELÁZQUEZ, LÉLEWEL y RomEY. (1) Entre las fórmulas de la chancillería visigoda transcritas del célebre códice de Oviedo por el cronista AMBROSIO DE 'MORALES, y conservadas hoy en el manuscrito F 58 de nuestra Biblioteca Nacional, es muy curiosa la IX, concerniente á fundaciones reales y dotación de iglesias católicas.
62 recen Apeles, Fichas y Platón. De Augusto, aquella otra en que Virgilio ciñe el laurel de Hornero. Y gloriosísima entre todas, aquella en que triunfa la cruz sobre las almenas de la Álhambra, se ostenta Gonzalo de Córdoba, terror de turcos y franceses, abate el joven de Austria la media luna, y resplandecen asombro y pasmo de los por venir, Miguel Angel y Rafael, Velázquez y Alonso Cano, Cervantes y Lope de Vega. ¡Cómo se embriaga y . deleita el ánimo al contemplar los siglos de oro! ¡Cómo padece recordando los miserables tiempos sólo fecundos en imbéciles y malvados! Entonces, los audaces que arrebataron el gobierno de la muchedumbre, desatínanse por discurrir nombres honestos con que enmascarar la vileza y el crimen. Entonces los guardas del ganado le ponen á merced del lobo. Entonces, para medrar y salir con su intento, áspero, engañoso y malo, de quererlo todo para sí, los ministros de Arcadio y flonorio llaman tolerancia precisa y noble consentir que á toda hora se subleven los godos y otros bárbaros; baros• y califican de hidalguía tener cercado y vencido al rey Alarico y sus Godos una y otra y otra vez, y dejarle siempre escapar ileso, para que renueve á orillas del Tíber la espantable noche de Troya. Entonces, por último, vociferando celo de religión y amor de libertad, ó venganza de imperdonables agravios, pone aleve en manos del Sarraceno las llaves de Egipto Mekaukes el infame, y las de España, el aborrecible conde D. Julián. - El conde Julián era godo; y entre los diez condados africanos adscritos á los dominios españoles, gobernaba el de Ceuta. Hé aquí 51.r_s, hechos, indubitables ambos, que en nuestra edad se han contradicho sin fundamento ninguno. Evidenciemos su verdad y exactitud. -*- Indistintamente ponían los visigodos á sus hijos (lomo, á un tiempo, en los de Wittiza hemos visto) nombres germánicos, romanos y griegos. Así, no porque el de Julián sea romano, se dejará de reconocer al funesto Conde por godo, supuesto que ejercía muy importante y honroso cargo, quizá el de mayor estima y confianza en el territorio africano español (1). El Conde visigodo tenía trata-- (1) El título del condado prevenía de la ciudad de Ceuta, que en la edad visigótica (según vemos por SAN IsiDoRo) se denominó Sepia, ó «La bien torreada y cercada,» traduciendo pro bablemente la voz fenicia Gádir, que significa eso mismo y que
63 miento de nobilísimovarón; de varón clarísimo, el Duque; y de gloriosísimo ó glorioso, el Monarca. Pasemos ahora al segundo hecho histórico geográfico, indisputable y contradicho también. Durante seiscientos cuarenta y un años, desde el 70 al 711 de nuestra era, la Mauritania Tingitana fué tierra española. En 70, el emperador Otón hubo de agregar á la provincia Bética las ciudades de los Mauritanos ó Moros, otorgando en cambio al África nuevos privilegios, más_ por ostentación que augurándoles vida (1). No lo llevaron á bien aquellos naturales; y á los noventa y seis años de puesta por obra semejante agregación, en el de 166, los Moros, cual si quisieran irse adestrando para acometer famosísima aventura dentro de seis siglos y medio, cruzaron el Estrecho Gaditano, entraron á sangre , y fuego por los montes de Málaga y por las campiñas de Ecija y Carmona, cercaron largos días fuertes y riquísimos castillos; mas, á la postre, un entendido y valeroso capitán de los dos emperadores colegas Marco Aurelio y Lucio Vero, persigue tenaz á los invasores, y en las llanuras sevillanas del Guadalquivir los postra y los degüella (2). Gobernó, pues, desde el imperio de Otón la Mauritania Tingitana, ahora el Pretor, ahora el Procónsul de la Bética, ó séase un varón senatorial, acompañado de un Lega-. do y un Cuestor. Pero en 297, Diocleciano, respetando en la Tingitania su ya antiguo carácter de región española, hizo que fuera provincia de por sí- (a). Vino á regirla debió, á mi parecer, llevar en lo antiguo ¿t.it..¡,.11,.. importantísima. El RAYENATE me da ocasión para conjetura;-lo de cierta especial Mauritania Tingitana, á un lado de la africana cttlutnna de Hércules, y juntamente de otra Mauritania Gaditana, que los bárbaros decían :4 . /2i-ida, al otro lado: por donde el estrecho Hercúleo se denominó Septeingailitano. 1.)(JU.,...11:)elestas especies verdaderas ó erróneas; pero como el nombre bárbaro ct.r:-:apot-a.k.. al antiquísimo Ábila ó Abyla, que llevó la columna frontera á la española de Ca/pe; y como en Andalucía no hubo jamás tal Mauritania Gaditana, sólo cle la sueri. que digo, se puede explicar tal pasaje en el ANÓNIMO DE RAVENA, 1, ;,; (1) In ora Oceani colonia AnÇilsii Zulil, regum exempta et jura in Baelicain pttere iussa. "-list., V, 1.—CORNELio TÁCITO, Hist., I, 78. (2) JULIO CAPITOLINO, T'ip'a ¿te ...1.3,--día2.----Dos inscripciones latinas, contemporáneas, en Antequera y Sevilla. (3) De la división hecha por Diocleciano han llegado á nosotros cuatro copias en lo concerniente á España, á saber: 13 del d>dice Vcronense del siglo VII, primeramente sacada á luz en 1742 por F.SciPióN NIAvvvi; y mego en 1862 con singular esmero y doctos comentarios por 11 . 1omms p :N; la de RUFI0 FEXTO, en su Latércu. lo, cap. V; la de POLEMO SiLvia, en el suyo, publicado por MÓWISEN, año de 1857;
64 desde entonces un Presidente, y á la Bética un varón consular, subordinados ambos al Vicario de las Españas, y éste al Prefecto del pretorio en lás Galias, uno de los cuatro que tenían bajo su mano el orbe de la tierra. Anegada España por el oleaje de bárbaros, á 28 de septiembre de 409, y empujándose y devorándose los unos á los otros, por no dividir con nadie el robo y la presa y no tener señor á quien obedecer, la sagacidad de los Reyes visigodos supo alzarse con el fruto de tantas depredaciones y usurpaciones, simulando tomar para sí la causa y defensa de la República y pelear por la majestad y eternidad del Imperio (I). Reinaba Teudis (531-548) sobre la incluida en la Notitia Dignitatum utriusque Imperii, que se redactó entre los y años de 411 y 413, y de que tenemos las esmeradas ediciones de BóCKING y SEECK. Cree MOMMSEN que el apuntamiento del códice Veronense debió ser copia del cuadro de provincias original, formado en 297. En las cuatro copias vemos siempre la Mauritania Tingitana como provincia española. B6CKING hace valer oportunamente la inscripción de un monumento erigido en Roma el afio de 321 á Lucio Aradio Próculo, presidente de la provincia Byzacena y magistrado que fué en todas las seis que for naban la diócesis de África. Entre ellas no se enumera la Tingitana, pues seguía siendo de los términos españoles. Corpus Inscriptionum Latinarunz, VI, 1690. Partíase la Tingitania en diez condados y obispados juntamente, á saber: Tingi, Sepia, OPb11‘211, Babba, Szíbur, Dusa, Agra, Bacanazia, Benta y Pisciana, nombres que en los códices antiguos aparecen más ó menos viciados. Respecto de los Condes, apenas sabemos nada; cuanto á los Obispos, son pocas las noticias que poseemos. Quizá la silla Tingariense, que en documento del afio 482 resulta vacante, sea la de Tingi; la cual, en 780 nos da como sufragánea de Sevilla el precioso fragmento escuri -dense R ij-18, por haberse extinguido á este tiempo ya la religión cristiana en los demás condados. Quizá, representando á la Iglesia de Sepia, mal escrita SPstensis, en 1 ° de febrero de 482 el presbítero Crescente asistió á la conferencia tenida en Cartago entre Arrianos y Católicos. Vemos en el sínodo Cartaginés de 419 á León, obispo de Opino. De Babba Obbi, que dicen los monumentos eclesiásticos) tenemos cuatro mitrados: Paulo, que suscribió en el síncdo Cartaginiense de 255; Felicísimo, donatista, que tomó parte el año de 411 en la conferencia de Cartago entre Donatistas y Católicos; Eusebio, que concurrió á la de 482, entre Católicos y Arrianos; y Valeriano, asistente en 553 al concilio II de Constantinopla. Súbur conserva la memoria de Donato, en 482; Dusa, la del donatista Bibiano, en 411; Agra, la de Libo so, en 25t; Bacanaría, la de Paladio, en 482; Benta, la de Honorio, en el mismo afio; y Pisciana, la del maximinianista Secundiano, en 393 Las Mauritanias Tingitana y Cesariense constituyeron, pues, en lo eclesiástico una sola provincia: por donde todos los Obispos tingitanos asistentes á la conferencia cartaginesa de 482 figuran como cesarienses. Nada tiene de particular ni de nuevo, en la edad antigua, que una región pertenezca espiritualmente á determinada provincia, y en lo civil á otra diversa África misma nos brinda con un ejemplo de ello muy notable: ciudades famosas del Africa proconsular en lo civil y político, dependían de la Nunzidia en lo religioso, y viceversa. En España, la Cantabria era región eclesiástica subordinada al Metropolitano tarraconense, mientras en lo civil correspondió alguna vez á Galicia. (1) Véanse en el Cronicón de IbAcio, corregido é ilustrado por el jesuita JUAN MATEO GARZÓN, y sacado á luz por RAM, Bruselas, 1845, los años 417, 419, 420,
65 nuestros Visigodos, cuando un buen golpe de soldados imperiales salvan desde España el Estrecho, desembarcan en Ceuta, expulsan de la ciudad á los godos y pasan á cuchillo la brava hueste que luego envía Teudis á socorrer la plaza (i). Más adelante, conjúrase, en 554, el audaz Atanagildo para arrebatar, como arrebató, la corona al godo Agila, ayudado por las aguerridas tropas que le mandaba al intento el gran emperador Justiniano: las cuales, diestramente y á fuer de recobrar lo propio, se apoderan de fortalezas importantísimas en el territorio español y africano. Trece años reina entre los suyos Atanagildo batallando sin cesar con los Griegos y sin poderlos arrojar de la Península (2). Ni por completo lo hubo de conseguir tampoco el fortísimo Leovigildo (568-586), que concibió y llevó á cabo el proyecto de fundar una independiente, fuerte y espléndida nación española desde el Ródano al Atlas (3). Reservóse tal gloria para Sisebu4 22 , 439, 453, 456, 457, 4 5 9 y 465; y en SAN ISIDORO de Sevilla, Historia de Regi bus Gothorunz, los afios 416, 466 y 483. (1) PROCOPIO (-f565), De Bello Gothic°, II, 30.—SAN IsiD0R0, 1. e., afio de 531. La sorpresa y toma de Ceuta por los Imperiales, se ha de colocar entre los años 531 y 533, por virtud de los datos siguientes. En 534 dirigió dos constituciones el emperador JUSTINIANO, la una al Prefecto de África, y la otra al insigne capitán Belisario, dando infinitas gracias á la Providen cia porque las armas bizantinas hubiesen destruido á los Vándalos, y organizado civil y militarmente las regiones africanas. Si leemos á KRiiGER, en su edición del Código yustinianeo (Berlín, 1874-1880, página 77), daremos en el error de creer que una de las provincias organizadas por el Emperador fué la de Tingi, pues KKÜGER ha impreso este nombre donde debió poner Zeugi, ó siquier región Zeugitana, que eso piden el sentido y el orden con que JUSTINIANO va mencionando las provincias; y eso dicen cuantos antiguos manuscritos del Código se conservan. MOMMSEN (Inscripciones Africae latinae, Berlín, 188o, p. XVII, n. 6) deshace semejante error con buena crítica y fundamento; y deja entrever que sólo de algunos puntos de la Tingitania hubo de apoderarse JUSTINIANO: por donde no pudo organizar como provincia del Imperio la qué no le pertenecía. La segunda de las dos constituciones, que he dicho ir dirigida á Belisario, se limita á poner en su punto los medios de conservar á Ceuta, que se acababa de recuperar, y había de estimarse una de las llaves del Estrecho, punto de apoyo para las naves imperiales, y lugar donde se sabrían importantísimas noticias de España y Francia, dignas de ser transmitidas inmediatamente á Constantinopla. Si, pues, SAN ISIDORO afirma haber tornado á Ceuta los Imperiales cuando reinaba Teudis, el cual ciñó la corona en 531, y el emperador JUSTINIANO menciona ya como suya esta plaza en 534, es indudable que al año de 532, ó al siguiente de 533, corresponde el fracaso de los Visigodos. (2) SAN ISIDORO, 1. c, años 549 y 554. (3) SAN JUAN DE BICLARA comprueba que, reinando Leovigildo, los Bizantinos imperiales, dueños de la Bizacena ó África, de Numidia y de Mauritania Cesariense, no pudieron apoderarse de la Mauritania Tingitana, por el hecho mismo de referir que
66 to (6 I 2-62 I) y para Suintila (621-631). Aquél bloqueó tan b viaorosame n t e las fortalezas bizantinas, enclavadas á una y otra parte del Estrecho gaditano, que vinieron á poder de los Godos con facilidad increíble (1). Pero Suintila, así en el tiempo que fué duque, reinando Sisebuto, corno luego al empuñar el cetro, guerreó con tal denuedo á los Imperiales, que supo no dejar ni uno solo de ellos en los confines españoles. "De toda España, dice San Isidoro, hasta la región que hay por bajo del Estrecho Oceánico, fué Suintila quien primero llegó á tener el cetro en su mano, respetado y obedecido: cosa que no se concedió antes á príncipe ninguno" (2). Y como si ésta no bastase, hé aquí otra incontestable afirmación del mismo San Isidoro de Sevilla: "España está dividida en seis provincias, á saber: Tarraconense, Cartaginense, Lusitania, Galecia, Bética y .7ízigitana, á la otra parte del Estrecho, en la región de _África" (3). Tan maravillosa lumbrera de la Iglesia católica honró el báculo pastoral de , Sevilla desde el año 599 hasta el día 4 de abril de 636, en que murió en el Señor; y resplandeció cuando España, poderosa y grande, se extendía del Atlas al Ródano. Es decisivo, pues, el testimonio del Santo Doctor, emitido á vista de ojos ; y la crítica de buena fe no ha de ponerlo en duda. de recoNi los historiadores árabes más antiguos dejan n atestiguan esta verdad patente; y como tal nos la atestio-u n Abdelháquem, el Anónimo coleccionador de tradiciones, Ebn Adzarí y Almakkari (4). los Moros, en 569, ocasionaron la muerte del Prefecto de África, ú sea de las tres provincias referidas, y la del General del ejército africano, en 571, sin duda cuando aquéllos quisieron subyugar la provincia Tingitana. • (1) « De Romanis quoque praesens (Sisebutus) bis fel; : citer friumphavit, et quasda,u eorum urbes expugnando sibi subiecit, residuas inter fretum (mines exinanivit, quas gens Gothorum post in ditionem suanz facile redegit.» SAN ISIDORO, 1. c., año 612. (2) Talles Ilispaniae infra Oceani fretum monarchia regni prinzus ident potitus, quod nulli retro Principum collatunt.» SAN TSIDORO, 1. e., año 62 coeptum bellum cuna Romanis pen 7 it,celerique victoria totius Hispaniae monarchiam obtinuit. 1) PACENSE, Chronicon, 8. (3) «Habet provincias sex: Taraconensen t , Carthag-inensenz, Lusitaniant, Galetiam, Bethyeam et trans freía, in regione Africae, Ting , itananz.» SAN ISIDORO, Etymologiaruni lib. XIV, 4, folio 7 1: Venezia, 1 4 8 3 . (4) «Dominaba el estrecho que separa de España el África un cristiano llamado Julián, señor de Ceuta y de Alhadrá, obediente y sujeto á Rodrigo, rey de España, que residía en Toledo.» ABDELH I n QUEM (871). en los apéndices españoles al Ajbar machntúa, 209.—El autor ANÓNIMO, de ésta última obra (1000), 4, dice lo mismo. «Varios escritores afirman que Ceuta, Tánger, Alhadrá y toda esta región, eran
67 En resolución, la Mauritania Tingitana, compuesta de diez ciudades capitales de distrito, aun cuando para lo espiritual y eclesiástico perteneciese al África, según ya observó el clarísimo Flórez (1), en , lo civil y temporal, como igualmente no pudo menos de reconocer el sagazcrítico, fué región y provincia española y visigótica, _desde el año 70 al 711. Esto último es lo que ha de mirar y considerar quien tome por . blanco de su discurso la ruina de la Monarquía visigoda y la conquista de las Españas por los Mahometanos. Se equivocan, pues, el docto arabista Mr. Dozy (2) y el sabio P. Tailhan (a), cuando niegan á los últimos Reyes visigodos españoles su indubitable dominio en la Mauritania Tingitana. Aquella mal consolidada grandeza de España vino á desaparecer en la guerra civil y extranjera de los siete años, desde 711 á 718 (4). Estériles habían sido hasta allí los esfuerzos generosísimos de patricios merecedores de alabanza eterna, para que el lazo de la fe, única verdadera y única salvadora, pacificase, reconciliase y fundiese en un solo corazón las innumerables tribus rivales y enemigas entre sí, que poblaban nuestra Península, desemejantes en religión, sangre, lengua, inclinaciones y costumbres. Todavía rústicos y aldeanos, en las apartadas selvas y lugares ocultos al trato y comunicación, sacrificaban ante los ídolos del paganismo (5); todavía la raza judaica, parte de los Estados del Rey de España; el cual tenía por suyas ambas riberas de la mar. hasta el límite con los dominios griegos» (en el río Maláa, al cual Luis del Mármol nombra Muluya, que entra en el Mediterráneo por frente de nuestro español cabo de Gata). EBN ADZARÍ, Bayo y a almogrib, 7, 8.—ALMAKKARI, I, 156 y 157, lo confirma. (1) P. ENRIQUE FLÓREZ, España Sagrada, I, 7; Madrid, 1747, pág. 181. (2) MR. DOZY (Recherches, I, págs. 6o-7o, segunda edición, Leiden, 196o). contra su voluntad seguramente, se ha hecho eco de las imaginaciones, si no de las patrañas. de D. FAUSTINO DE BORBÓN; el cual, en su opúsculo anónimo, sobre la materia, impreso en Madrid en el año de 1797, aventuró que al entrar el siglo VIII ya Ceuta no pertenecía á los Godos, ni la gobernaba Julian, ni tal vez se llamaba éste sino Eliano ó Ilián, y hacía ya un tercio de siglo que andaba al servicio de Muza. Antigua es la manía de querer meter ruido á fuerza de imprimir ó decir disparates. (3) P. TAILHAN, Nou-oeaux nzélanges Archéolog-ie, d'Ilistoire el de Lillérature sur le Moyen Age; París, Didot, 1877: pág. 338, nota 2, obra admirable, elegantísima, de ciencia y erudición prodigiosas,--Eyagnols a Wisigoths avant 1 invasion g rabe; Par ís. Palmé, 1881: págs. 6 y siguientes. (4) «Duro per supranominatos viro: Spania vastaretur, et nimium non solum hostili, verum etiam intestino furore confligeretur, l 3 luza...» PACENSE, 36. (5) Concilio Hl toledano, á 4 de mayo de 589, reinante Reccaredo: canon 16.— Concilio XVI nacional toledano, reinando Egica, á 2 de mayo de 693: canon 2.
68 absorbedora de la cananea y fenicia, y (como el gran Tertuliano dice) condenada á vivir siempre dispersa en ajena tierra, sin patria, sin templo, sin rey, persistía en la dureza y vejez del error de sus padres (i). Ni muchos de los godos que abjuraron del arrianismo y aun subieron á las mayores dignidades eclesiásticas, tenían otra religión que la de su tiránica soberbia: de que vino á ser ejemplar tristísimo el obispo toledano Sisberto, conspirando contra la vida del rey Egica y mereciendo que á 2 de mayo de 693 le depusiera de susilla el Concilio XVI nacional, y le desterrase para siempre, y le negase recibir la comunión, salvo en la última hora de su vida (2). Aun el Vascón indómito, menos vasallo que aliado y amigo leal de Roma, negábase á perder la libertad é independencia que defendió tenaz contra el suevo Rechiario y contra los reyes godos Leovigildo, Reccaredo, Gundemaro, Sisebuto, Suintila, Reccesvinto, Wamba y Wittiza (a). El Vacceo, comunista, perdido su nombre juntamente con el derecho de beneficiar los patrios campos, que ya por entero se decían de los Godos, soñaba con volver á llamar suyo cuanto hay desde Zamora á Carrión y desde Palencia á Medina (4). Desojábase el Griego de Cartagena, Alicante y Denia por divisar en el lejano horizonte la armada de Bizancio cortando las rizadas olas para librarle del germánico yugo (5). Y el Ibero-romano, adquiriendo cada vez mayor importancia por su saber y virtud, y subiendo á los más altos puestos eclesiásticos á los oficios palatinos, acariciaba la esperanza lisonjera de reconquistar sus antiguas franquicias y libertades. (1) Dispersi, et soli sui extorres vagantur per orbem, sine homine, sine Deo, sine rege. TERTULIANO, Apolog., 21.—Fuero juzgo, edición de la Real Academia Espafiola, libro XII, título II, 16. (2) Concilio XVI, canon 9, y el título 12.—Carta del Rey Egica, inserta después de la confirmación del Concilio.—CIXILA, metropolitano de Toledo (¿774-783?), Vita vel gesta Sancti lldefonsi, 7. (3) Chronicon 7 —ronicon, 581.-SAN ISIDORO, 449 —BICLARENSE, Historia de Regibus Gothorum, 586, 61o, 612, 621.—SAN JULIÁN, metropolitano de Toledo (68o-69o), Historia Wanibae, 9.—PACENSE, Chronicon, 15.— ANÓNIMO, Ba • yán almogrib, 9 — ALMAKKARI, I, 161. (4) «De las naciones que allí habitan, merece recordarse á los Vacceos, por tener comunes sus campos. Sortéanse cada afio las tierras labrantías, nadie se niega á la fatiga, y entre todos luego se distribuyen equitativamente los frutos, Quien daña ó roba á un labrador es reo . de muerte.) DIODORO DE SICILIA, 4. (5) El PACEN: E, Chronicon, 38, refiere cómo el duque Teodomiro, gobernando la Aurariola (después reino de Murcia) entre los Míos 696 y 701, desbarató la armada de Bizancio que vino á sublevar esta provincia.
69 Pero quien encizañaba á todos era el astuto y avaro Judío, presa del mayor enojo y resentimiento, como único blanco de la animadversión general. Estábale prohibido enlazarse con cristiana ó tenerla por manceba (1), comprar esclavos cristianos, ser testigo contra los cristiaj nos (2), hablar ó comunicarse con el converso (3); trabaar públicamente en las grandes fiestas de los cristianos; obtener empleo ni cargo oficial, ni el gobierno y dirección de ninguna familia cristiana (4), corno ni merecer ni alcanzar el favor y protección del príncipe y de los magnates (5). Enconábasele más y más la herida de su corazón al ver que, de tiempo en tiempo, los Concilios nacionales, en la regia ciudad del Tajo, renovaban y extremaban las leyes contra los Judíos; y al oir que el nuevo príncipe al sentarse bajo el solio había jurado lo primero no favorecer por título ninguno á los Hebreos bautizados apóstatas (6). Recelaban á cada hora que, á ejemplo de Sisebuto, los constriñese otro Monarca á recibir la ley de Cristo; dolíales que á, cuantos la admitieron entonces, se les obligara y á sus hijos á ser cristianos; y que el rey Chintila negase poder vivir en territorio español al descendiente de converso que no fuese católico (7). Muchos emigraron á Francia, para ser expulsados luego de allí también (8); muchos, simuladamente y con malicia, renunciaron de público á su añejo error (9). Mas, en el día que jueces codiciosos y malévolos, invocando cánones conciliares con valor de leyes civiles, quisieron separar de sus padres á los hijos de judaizantes (lo), el Hebreo j uró guerra á muerte al Estado y se dispuso á la venganza. ( 1 ) Concilio III toledano, canon 14. ( 2 ) Concilio IV toledano, en tiempo de Sisenando, á 5 de diciembre de 633, canon 66.—Concilio X toledano, reinando Reccesvinto, á 1.° de diciembre de 656, canon 7.—Fuero yazgo, libro XII, título II, 9, 10, 13; III, 16, 17, 18. ( ( 3 ) Concilio 111 de Toledo, canon 62. ( 4 ) Concilio IV, canon 65. --Fuero 'u Vio, libro XII, tít. III, 19. 5 ) Concilio toledano IV, canon 58.—Fuero Yuzgo, libro XII, tít. 11, 15. ( 6 ) Concilios VI, canon 3; VIII, 10, 12; XII, 9; XVI, 1.— Fuero juzgo, lil.ro XII, título II, 3, 15. Mandan que nadie, grande ó pequeño, príncipe ó magnate, obispo ó clérigo, no sean osados de amparar, defender, ayudar ni disculpar á Judíos. (7) Concilios IV, canon 57; VI, 3.—La ley 4, título II, libro XII del Fuero Juzo prohibe á los Judíos bautizados practicar precepto ninguno de la ley mosaica, ni tomarla en los labios, ni tenerla en el corazón.— PACENSE, Chronicon, 6. ( 8 ) PAULO EMILIO, De rebus gestis Francorunz, tratando del Rey Dagoberto. 9) Fuero juzgo, libro XII, tít. II, 16. (10) Concilio IV, canon 60. El canon 57 previno que no pudieran ser obligados violentamente los Judíos á creer.
70 Todo favorecía su dañado propósito, encendidos cual nunca la división, los celos, odios, quejas y rivalidades entre la gente de nuestra Península. Ni había manera de conseguir, como la opinión pública y las leyes deseaban, que Godos y Españoles se fundieran en sola una familia de hermanos. Si á los primeros cedió el imperio la veleidosa fortuna, más con astucia que sujetando por las armas á los otros, el temple y nobleza de corazón y el ser más en número los Españoles, dábales derecho indisputable, á que, por medio de sabias y justas leyes, se respetara su dignidad de hombres, ó á romper con violencia el yugo ominoso de la soberbia y tiranía. Pero las más pujantes y engreídas familias góticas no cejaban; de donde surgieron alborotos y sinsabores, con ocasión de tener que acatar varias leyes: como, por ejemplo, la de raza, dictada por Reccesvinto (649-672), que permitía los casamientos entre Ibero-romanos y Godos, con el alto y nobilísimo fin de devolver al pueblo español su libertad' ingénita (1); y como el autorizar cuerdamente Ervigio, en 683, también con ánimo de favorecer á los Españoles, que no pudieran ser metidos en prisión, ni puestos á tormento, ni despojados de sus honores, cargos y bienes, los obispos y eclesiásticos y los oficiales del palacio del Rey, sin que antes fuesen oídos y vencidos en juicio (2). Egica (687-700), resuelto á domeñar la fiereza y tiranía germánicas y entronizar el imperio de las leyes, hizo correr en ancha vena la sangre de los Godos y á unos desterró y aplicó al fisco los bienes de otros (3). Irritados los ánimos v anhelosos de echar por tierra al Gobierno,. queriendo formarle cada cual á su gusto y medida y arramblar con todo, sin que preocupase á nadie lo que pudiera sobrevenir, conjuráronse bajo fuertes juramentos, muchos de la gente goda, resueltos á cometer los (1) Fuero Yuzg-o, libro III, tít. I, 2. El sabio P. F1DKL FITA ha puesto en su punto la materia, sacando á luz por primera vez la retractación de los judaizantes de Toledo, en el Concilio nacional toledano VI; fijando á maravilla la verdadera inteligencia de muchos de sus cánones y haciendo hábil comparación con los de otros concilios y con leyes del Fuero Juzgo. Véase su Memoria intitulada Suplementos al Concilio nacional toledano VI; Madrid, Pérez Dubrull, 1881. (2) Concilio XIII, nacional, á 4 de noviembre de 683, reinando Egica, canon 2. Fuero Juzgo, libro VI, tít. I, 4, en la versióncastellana del códíce escurialense: edición de la Real Academia Española, pág. loo. (3) .Hic Gothos acerva morte Persequitur. PACENSE, 25.
7 mayores crímenes y atar los cabos-de manera que el delito quedara impune. Ya otro tanto y más habían concertado á esta hora los Judíos, maestros en el arte de seducir 'y esclavizar á reyes y próceres y á los traviesos y ambiciosos (1), preparando con los de África una horrible traición contra el nombre cristiano. Fué descubierta y bien castigada por el rey Egica, en 693, la conspiración • gótica, entre cuyos autores vimos al obispo Sisberto, metropolitano de la Carpetania ó provincia Cartaginense ; y al punto el Monarca dictó una ley prohibiendo, bajo penas severísimas, tales monipodios, -conventículos y juramentos (2). Súpose la conjuración hebraica al año siguiente de 694• El Rey, sin perder tiempo, mandó reunir Concilio nacional y puso en conocimiento de los Padres la audacia de los Judíos y su perfidia, y cómo, unidos á los de África, tenían dispuesto destruir á los cristianos y levantarse con el reino de los Godos. Parecieron bastantes las pruebas, y sentenció el Concilio que los Judíos viniesen á ser esclavos todos ellos, juntamente con sus mujeres é hijos; que perdieran por lo tanto sus bienes; que se los dispersase por las regiones de España; y que tan pronto como el hijo de cualquier judío cumpliera siete años, fuese arrancado á sus padres y entregado á cristianos muy fieles, para crecer en fe y virtud con la eficacia de los buenos e j emplos (3). Cargada bravamente la mina, para reventar faltábale tan sólo quien acertara á prenderle fuego. De ello se encargó el mercader de los mercaderes, conde D. Julián, que tenía en su mano la llave del Estrecho Hercúleo, y se valía de las naves de la nación para comerciar en los puertos de una y otra ribera. Contábase el Conde entre los más nobles de los Godos y entre los familiares y parientes de Wittiza, ilustre en oficio palatino, á fuer de conde de los Espatarios, ó jefe de la guardia real, que diríamos hoy, ricamente heredado en la celtíbera Consuegra, y más todavía en importantes lugares marítimos (a). .bite r o yuz., , , , o, libro XII, tít. II, 13, 14, 15. (2) Concilio XVI, 1. c.—Fuero juzgo, libro II, tít. I, 8, nueva, en los códices góticos de Toted, León y Cardona. (3) Concilio XLII nacional, á 9 de noviembre de 694, siendo Egica rey: canon 8 y la ley confirmatoria. (4) EBN ABDELHÁQUED1, 2 10. —EBN A LCUT ÍA , 7.—Bayán almogrib. 7.—E1 Ar.
78 cautivos denuncian los crímenes y tiranía del Amir, la inocente sangre que vertió á ríos, sus depredaciones é inicuos robos, su ansia de demoler y yermar la tierra (i)., Zuleirnán • resúelvese á descabezarle; pero hay quien sepa interceder por el subyugador de España y lo salve de entre las garras de la muerte. Conmútase el castigo en haber de pagar el Amir exorbitante multa (2). Niégase á ello; aférranle en su propósito lisonjeros é indiscretos amigos: uno solo tiene valor para aconsejarle bien. Oigamos cómo lo cuenta un historiador contemporáneo (3): "Muza, por consejo de Julián, conde en la africana región, nacido en el dogma de la fe católica, y que siempre estuvo á su lado al recorrer todos los confines de España, se alienta á pagar sin dilación tan descomunal suma, y á estimarla en un ardite, comparada con sus incalculables riquezas. Así, pues, dando fiadores, por medio de sus libertos reúne pasmosa cantidad en dinero contante, y con la mayor prontitud completa lo que á todos parecía impo- (1) PACENSE, 40.—EBN ABDELHÁQUEM, 214, 215. — Ajbar machmúa, 2q-30.— El Arzobispo D. RODRIGO, Historia Arabum, 10. —ALMAKKARI, II, '7. (2) PACENSE, 40 —EBN ABDELHÁQUEM, 216.—ALMAKKARI, I, 172. (3) Quod ille (Muza) consilio Nobilissimi íiri Urbani ( Juliani) Africanae regionis, sub dogmate catholicae . fidei exora, gui cacha ea cunetas Spaniae adventaverat patrias, accepta, complendurn pro nihil° exoptat, atgue pro multa opulencia parvum impositum onus existimat. Siegue, fideiussores dando, per suos libertas congeriem nummorum dinumerat, a/que mira velocitate impositum pondus exaptal: siegue, successoris tempore,fiseo adsignat. PACENSE, 40, Necesitan explicación algunas palabras del texto latino, para desvanecer errores de críticos famosos. MR. DOZY, Recherches, Leyden, 186o, II, 66, ha demostrado hasta la evidencia, con argumentos paleográficos eficaces, que en vez de Urbani, debió el texto primitivo decir Yullani, y que un copiante rudo vulgarizó en los demás traslados la errata. Para mí sería ridícula, en este pasaje, la mención de un conde Urbano enteramente ignorado, tratándose de historiador corno el anónimo que decimos PACENSE, tan sobrio, conciso y parco. Y es oportunísima, refiriéndose al conde Juliano, alma de las empresas de Muza en España, como se evidencia por las crónicas árabes: las cuales se apoyaban, según de su contexto aparece, en documentos latino-hispanos de aquel siglo. Nobilissimi Firi africanae regionis ha de estimarse manera de decir bizarra, para designar á un Conde. Es muy parecida á la de «Su Ilustrísima de Toledo,» que usó Cervantes, aludiendo al cardenal arzobispo D. Bernardo de Sandoval y Rojas. Africanae regionis. No indica el ANÓNIMO con esto la provincia romana de Áfrif ca, sino el continente africano, recordando la ya citada frase de SAN ISIDORO: trans reta, in regione Africae Tingitanam (provinciam habet Hispania). Exorti, genitivo de exortus, participio pasivo de exoriri, nacer. No quiso decir el ANÓNIMO que Julián hubiera nacido en África, ni que fuese Duque (exarchus) de la provincia de África por los Emperadores bizantinos, sino sencillamente que el Conde era cristiano, sin duda porque no lo parecía.
79 sible de realizar, y lo entrega al fisco, ya en tiempo del sucesor de Alualid." El Califa (escribe nuestro Rey Sabio, sin duda tomándolo del historiador anónimo, conocido por el Pacense), ', mandó á Muza que le pechase mili veces mili doblas et cient Mili doblas cient (diez) veces." Pero, según Ebn Abdelháquem, la multa fué de cien mil dineros de oro (i); y el autor del _Miar machmüa dice que una sola tribu, la de Lajm, á que pertenecía la mujer de Muza, le dió en préstamo setenta mil (2). Pasados muy pocos meses de esto, corno Zuleimán el califa no quisiera parecer ante sus vasallos ingrato al célebre subyugador de las Españas, hacía por tenerlo consigo á cada hora, y saber de sus proezas junto al Guadalquivir, el Guadiana y el Ebro; y qué juicio formó del genio y carácter de los españoles. "Son leones, repuso, dentro de sus bravas fortalezas, y águilas en sus corceles. No malogran ninguna coyuntura, si se les presenta favorable; y desbaratados y vencidos, lejos de hallar mengua en huir del campo de batalla, súbense á lo más fragoso de los bosques y montañas, donde se rehacen luego y vuelven con mayor empuje á la lucha" (3). Para honrar Zuleimán al adalid, quiso tenerle por camarada en la peregrinación á la Meca (4). Anduvieron mucho de Arabia, y se acercaban á Medina. Pero, séase que Muza no tuviese fuerzas para arrancar de su tenaz pensamiento el anterior agravio é inesperado revés de la fortuna, y se le hiciese pedazos el corazón, ó, corno creo más bien, que le hubiese llegado su hora última, enfermó en Wadil-Corá (que traduciremos Va- (1) EBN ABDELHkQUEM, 216.-EBN ADZARÍ, 19. Cien mil sólidos de oro equivalían á cinco millones de reales. (2) Ajbar machnía, 30. (3) EBN ADZARÍ, 20. Por el largo párrafo del antiquísimo códice perteneciente á la Santa Iglesia de Roda, folio 36 vuelto, que dí en castellano al examinar los tiempos del rey D. Rodrigo, vimos cuán heroica defensa hicieron durante siete años los españoles dentro de las ciudades. El libro del Ajbar machnuía, 9, reconoce haberse hecho fuertes en ellas los Cristianos, después de la rota de 711. (4) EBN ABDELHÁQUEM, 216 y 217.-AHME D ARRAZÍ, en CASIRI, IT, bar machnuía, 30.-EBN ADZARÍ, 19, 20, 24.-ALMAKKARI, I, 172. Sobre los últimos días de Muza corrieron infinitas consejas. Quién le pinta sumido en la mayor pobreza; quién dice que el Califa se gozó en mostrar al guerrero la sangrienta cabeza de su hijo Abdalaziz, enviada por sus asesinos desde España; quién que le mandó salir en destierro para los confines africanos; quién que lo tuvo preso y luego expuesto á los ardores del sol un día y lo azotó despiadadamente.
So lle de las Alquerías) y murió, entrado el otoño de 715 (I). No pudo Tárik alcanzar el gobierno de España, que ávido pretendía; y los nobles godos regresaron á su tierra, donde ya comenzaban á despertarse los odios sangrientos de Berberiscos y Árabes, Siros y Beledíes (2). Julián quedó en Siria, é hizo el papel y la vida que se propuso. Llamábase Rey (Ilielik) su hijo Pedro; el cual le dió un nieto, nombrado Abdalla, primero de aquella familia que renegó de la cristiana fe y siguió los errores de Mahoma. Abdalla fué padre de Alháquem, y éste de Abu Zuleimán Ayub, que murió en 938. "Había estudiado (escribe un historiador musulmán) en Caldea la ciencia de las tradiciones, brilló como jurisconsulto, y maestro hábil en formar buenos discípulos, y tuvo reputación de sabio; pero todavía mayor de noble, á fuer de tataranieto de aquel Julián por quien se introdujo el islamismo en España" 3). Maldecida la nobleza, si ha de tener por inmundo pedestal crímenes, amargas lágrimas y sangre de inocentes. Aborrecible fama la del traidor y homicida. Nunca mal ejemplo dejó de rendir envenenadores frutos: su semilla no encontró jamás tierra infecunda. De Mekaukes y el conde Julián procedió el conde Moronto y los que en 737 abrieron paso á la cruel gente sarracena para subyugar, aunque por breve tiempo, la Septimania y Galia Gótica, invadir la Provenza y enseñorearse de la fortísima Aviñón (4). Lo que de cierto adalid cantó un admirable poeta, no hace mucho arrebatado á la vida, eso mismo pudiéramos decir del conde D. Julián: Nadie se acuerda ya de sus hazañas; su mal ejemplo lo recuerdan todos. (1) EBN ABDELHÁQUEM, 217, refiere que Zuleimán resolvió ir en peregrinación á la Meca, y ordenó á Muza que se pusiese en camino para su tierra natal, y que habiendo salido para allá, murió en Marbad, el afio 97 de la hégira.—AniAKKARI, I, 172. (2) ALMAKKARI, II, 7. (3) ZAHABÍ, Anales: véase en DOZY, Recherches, y en SLANE, Hisloire des .13érébires. (4) Chronicon Fontanellense, años 737 y 739: en BOUQUET-, Recueil des Historiens des Gaules et de la France; edición dirigida por MR. LEOPOLDO DELISLE, París, 1869. ALMAKKARI, I, 174, pinta dramáticamente el asombro que produjo en Francia la conquista de España por los Árabes, siendo éstos un puñado de gente, mal pertrechada y mal apercibida, y numerosísimos los Españoles y con los mayores recursos para la defensa.
LA CABA. Dos hijas del conde Julián recuerda la Historia, pero sin cuidarse de los nombres que llevaron, ni de ninguna circunstancia de su vida, á no ser la de haberlas entregado en rehenes su padre al caudillo Tárik, el año de 709, para afianzar el compromiso indigno de rebelarse contra España. -Otra hija, mayor seguramente, adjudica la Fábula al Conde, con el nombre gótico de Floresinda, ya transformado en Florinda, y con el arábigo de Ca hba, esto es, "Ramera," de donde vulgarmente se conoce por el de la Caba. Hasta aquí he procurado consagrar mis fuerzas á poner en su punto la verdad histórica de hombres y sucesos, al examinar la caída y ruina del Imperio visigodo y la conquista de España por los Árabes. Cúmpleme ahora historiar la novela. En el año 871 murió el egipcio Abderrahman ben Abdelháquem, dejando escrita una historia especial de la conquista de Africa y España por los Sarracenos. Compúsola recogiendotradiciones de acá y acullá, cuándo fieles, cuándo fantásticas, y haciendo un sartal de todas ellas. Supo en cierta ocasión por un tocayo suyo,. quien lo sabía , p or dos árabes, y éstos por otros de su nación, que hubo en Toledo una casa fuerte deshabitada, pero con muy bien encerrojada puerta; en la que, para que nadie entrase, ponía cada Rey visigodo un cerrojo más. No quiso don Rodrigo seguir el ejemplo de sus antecesores, codiciando ver qué se guardaba en aquel misterioso palacio; y sólo en sus paredes halló pintadas figuras de árabes y un letrero que decía: "Cuando se abran las puertas de este alcázar, las gentes retratadas aquí se enseñorearán de los confines españoles." Abdelháquem llegó á saber de un cierto Ozmín que, subyugada Tánger, capital de los dominios hispano-visigóticos en África, Muza confió á Tárik la prosecución de la guerra. El cual tuvo la suerte de hacerse amigo y apazguado de Julián, conde de Ceuta, que andaba rostrituerto con su amo el Rey de España, por haberle éste corroen- ¡
82 pido á una hija. Ciego de vengativo furor el Conde, y poseyendo la llave del Estrecho, abrió á Tárik las puertas de España; sin discurrir otra mejor venganza, ni más propia, ni más verosímil (1). Hacia el año de 936 falleció el renombrado Áhmed Arrazí, á quien los Arabes llaman por excelencia el Cronista; y en su obra no hizo caso de semejante especie (2). Hijo suyo fué Isa, á quien nosotros decimos F7 moro Raszs, • el cual adicionó y retocó la Historia de España escrita por su padre, dándole la última pincelada en 976. Vino á echar de menos en el original heredado lo fantástico y novelesco del egipcio Abdelháquein; y no solamente se lo apropió, sino que hubo de presentarlo con nuevos episodios y mayor colorido y viveza. En su pluma, Tárik ve á deshora, desde su alcázar tangerino, venir por la mar unas galeras de España. Traen á Julián y á dos parientes de Wittiza, que le piden ayuda para subir al trono y vengarse de Rodrigo. Cuéntanle ser costumbre de los Monarcas visigodos tener por meninos y meninas á los hijos é hijas de los patricios ("costumbre, advierte el historiador, que aun hoy guardan"---aludiendo, sin duda, al palacio leonés de Ramiro III); y que el rey D. Rodrigo había forzado á la hija del Conde, la cual era en palacio una de las meninas. Ella se lo ha escrito á su padre, á la vez que le escribe también el Rey pidiéndole buenos halcones para la caza; á quien contesta que se los enviará tales y tan buenos, corno no los haya visto jamás. Los halcones han de ser Tárik y sus audaces berberiscos (3). El bien aderezado cuento agradó á un prócer en la corte de Alháquem II, á un fastuoso cordobés, á un descendiente de Olmundo, el hijo mayor del rey Wittiza, al famoso historiador Ebn Alcutía, el cual murió en 977. Ebn Akutía quiere decir El descendiente de la Goda, recor- (1) EBN ABDELHÁQUEM, 2C9. JOHN HARRIS JONES tradujo al inglés y publicó lo relativo á España, en Gottinga, el año de 1858. (2) Infiérese por el hecho mismo de apoyarse EBN ALJATHIB en la autoridad de EBN ALCUTÍA para creer que D. Rodrigo forzó á la Caba, y no en el testimonio de AHMED ARRAZ!, de quien cita muchos y largos trechos relativos á pormenores de la conquista. Lo propio se deduce por EBN ADZARÍ, Bayán altnogrib, 7. (3) En el Brlyán almogrib, 8. ISA ARRAZÍ refundió la obra de su padre AHMED ARRAZÍ, y esta refundición se vertió más de-una vez al castellano (la última en 1312), siempre con ruda Minerva. Entre nosotros la versión castellana se denomina Historia del moro Rasis.
83 dando á Sara, la hija mayor de Olmundo y heredera, con otros dos hermanos, de las paternas posesiones y aldeas, hasta en número de mil, que fueron precio infame de la vil traición á la patria. Mucho debió lisonjear al historiador hallar poéticamente explicada y cohonestada la mal dad execrable de aquel abuelo suyo (1). Treinta años después el autor anónimo de la Colección de tradiciones (Ajbar machmúa), habló de todo ello corno sabido y corriente (2). Ni desplació el novelesco relato de Isa Arrazí á Ebn Adzarí de Marruecos; y le hubo de incluir en su Historia de Africa y España (Bayán almogrib), escrita hacia los primeros días de la centuria XIII (3). Otra especie más verosímil, pues desde luego no envuelve el anacronismo de que perdió á España D. Rodrigo por haber hecho fuerza á la Caba, debemos á un varón santo del siglo XIII. Era gran conocedor de las historias arábigas; había nacido, en Valencia, de padres mozárabes y le realzaron los títulos de profundo teólogo por la Universidad de París, fraile de la Merced, obispo titular de Granada, y propietario de Jaén hacia el otoño de 1296. Cautivo al año siguiente y llevado al corral y mazmorras de la granadina Alhambra, alcanzó en ella la palma del martirio por predicar la fe ardentísimamente y escribir sin descanso contra la secta de Mahoma. San Pedro Pascual de Valencia (1227-1300), pues no es otro el autor á quien me refiero, compuso entre los hierros de la cautividad y romanceó el año último de su vida un hermoso Libro sobre la seta de Mahómath; en cuyo capítulo VII del título I trata de la pérdida de España. Refiérese allí á crónicas é historias muy antiguas y bien informadas, seguramente de las ricas bibliotecas reunidas en la espléndida ciudad del Jenil, y atribuye, no á D. ,Rodri-- a go, sino al lascivo rey Wittiza el agravio hecho la hija del conde D. Illane (4). (1) EBN ALCUTÍA, 8. (2) .4/bar niaclinnía, 6. (3) EBN ADZARÍ, 7, 8, 9. (4) Libro contra la seta de illahánzath, que yo D. PEDRO OBISPO DE JAÉN ro t nanceé á servicio de Dios. El esto fiz leyendo presso en Granada (1300): 1, 7.-D. MARTÍN DE JIMENA JURADO , Catálogo de los Obispos de las Iglesias Catredales de la diócesi de Jaén, Madrid, 1654: págs. 238 á 320.-P. PEDRO ABARCA, Los Reyes de
84 Medio siglo más adelante un esclarecido granadino, Ebn Aljathib (1 3 13-1374), prescindiendo por completo de aquella bien encaminada opinión, y acomodándose á la de Ebn Alcutía, escribe no haber nadie que ignore cómo Julián acudió á vengar con las armas la ofensa que recibió del rey D. Rodrigo (1). Sin embargo, no le hubo de seguir en tan vulgar é infundado parecer su contemporáneo y biógrafo el insigne Abderrahman ebno Jaldón (1332-14o6), tunecino, servidor de los Reyes de Beni Merín, luego de Mohámmad V de Granada, quien le envió de embajador al rey D. Pedro I de Castilla, y por último, cadí en Egipto y en Damasco. Suya es una importantísima Historia Universal, donde hallamos lo siguiente: "Después de Egica vino á reinar Wittiza catorce años; y le pasó lo que le pasó con la hija de Julián, gobernador de Tánger. Tras Egica imperó dos años Rodrigo; y entonces le acometieron los Musulmanes" (2). Por último, al cabo de dos largas centurias, Almakkari, berberisco de Tremecén, como fuese á Damasco, explicó allí historia y literatura españolas; y de las explicaciones hizo un libro en 1634. Al referir la caída de Rodrigo y las hazañas de Tárik, gusta de averiguar con exactitud las fechas y circunstancias de muchos sucesos; pero abulta la fábula con nuevos pormenores. Pinta al valeroso Tárik dormido, cruzando el Estrecho en su nave capitana, y apareciéndosele sobre las rizadas ondas el falso Profeta y Aragón en Anales Históricos, Madrid, 1682: 11, Adiciones.—D. Gaspar Ibáñez de Segovia, MARQUÉS DE MONDÉJAR, Obras aironológicas, Valencia, 1744: 253. páginas 246 á (1) EBN ALJATH1B, en C.AS1RI, II, 251. (2) Manuscrito de la Biblioteca Nacional de París, 742, Q, folio 89, cotejado con el 742, K, por mi docto amigo el DR. D FR . SNCISCO GUILLÉN Y ROBLES, insigne historiador de Málaga, que ha tenido la bondad de franquearme tan curioso texto. Puedo aquí ofrecerle en , caracteres árabes, para satisfacción de los estudiosos, por fineza del sabio catedrático de lengua árabe en la Universidad Central, D. FRANCISCO CODERA Y ZAIDÍN, que se ha tomado la-molestia de componerle por sí mismo y dejarlo á mi disposición.
85 los cuatro primeros Califas, que le anuncian imperecederos laureles; y en cuanto pisa las playas andaluzas, una viejecilla, mu j er de cierto adivino, le grita que se mire bien, y sepa estar llamado á esclavizar á España quien tenga la cabeza gorda y ún cerdoso lunar en la paletilla izquierda. Almakkari no torna en cuenta lo dicho por el Mártir de Granada y por Ebno Jaldón, y se acomoda á lo vulgarizado por Ebn Abdelháquem (i). Nuestros cronicones hispano-latinos, dictados por obispos y sacerdotes, conserváronse limpios de mentiras y fábulas, desde el año 410 hasta el de 'In) ; y no cayeron en la tentación de falsificar al último godo. ¡Cuán bien decía el insigne crítico y humanista sevillano Alfonso García de Matamoros, estar nuestros antiguos cronicones á tanta distancia del esparcimiento y deleite, corno de la falsedad y la inepcia: quanz a deliciis longe,tanz ab ineptiis li °cid (2)! Pero, reducidos á pavesas los archivos, al hundirse entre llamas todas las iglesias visigóticas, durante cuatro siglos de guerra feroz (3 , ), y después que, hacia el año de 85o, los Muladíes y los Arabes españoles comenzaron á escribir historias y novelas en la fastuosa corte de los Humeyas cordobeses, leídas con avidez lo mismo á orillas del esclavizado Guadalquivir, que en las libres del Nalón y del Arlanza, ¿cómo ha de parecernos extraño que, en la primer década del siglo XII, el curioso monje de Silos acepte la por entonces vulgar conseja de D. Rodrigo y la Caba (4)? Ya con la autoridad del Silense, no tuvieron reparo en admitir la fábula nuestros historiadores y cronistas. En 1243 la realzó con severa y galana frase D. Rodrigo Jiménez de Rada, arzobispo de Toledo (5); en seguida el rey D. Alfonso X el Sabio (1221-1284) (6); y, por último, y con los más novelescos atavíos, el Livio español Padre Juan de Mariana (1536-1623) (7). (1) ALMAKKARI. I. 158. (2) ALFONSO GARCÍA DE MATAMOROS, De adserenda Hispanorum eruditione, sive de Viris His/aniae (focas narratio apologetica; Madrid, 1769, pág. 66. (3) EBN HAYAN (1077), en ALMARKARL . 174. (4) SILENSE, Chronicon, 15. -SIMONET, Discurso de recepción en la Universidad de Granada (.862), págs. 11 á 19.-MORENO NIETO, Discurso de recepción en la Academia de la Historia (1864). págs. 9, 11, 12 y el Apéndice. (5) EL ARZOBISPO D. RODRIGO, III, 19. (6) ALFONSO X, La Escoria de Espanna, II, 55. (7) MARIANA, Historia general de España, VI, 21.
86 Entretanto, noveladores y poetas no se descuidaban en agrandar la bola de nieve. Hacia el año de 1443, Pedro de Corral dejó largamente correr su pluma por la caballeresca y fabulosa Crónica cid Rey Don -Rodrigo, con la (lcstrit_yción de España, que la Imprenta, casi recién nacida, se apresuró á vulgarizar; y que luego reprodujo la de Sevilla en 1511, 1512, 1526 y 1527; en este mismo año, la de Valladolid; la de Toledo, en 1549; y la de Alcalá, en 1587. Llevan algunos ejemplares de este libro de caballerías grabada al frente la torre que Hércules edificó en Toledo, con valientes cerrojos la puerta, y un hombre armado de tenazas tratando de forzarlos, ante el Rey, una dama llena de terror, un paje y un bien intencionado prócer que, de rodillas, intenta en vano detener y disuadir al c',1bezudo Monarca. El libro se dice compuesto por Eleastras y Alanzuri, ambos hermanos y cronistas del rey D. Rodrigo . ; y por Carestes, vasallo de D. Alfonso el Católico (i). Hallarnos el verdadero nombre del novelador antiguo en el prólogo de las Generaciones, semblanzas é obras ordenadas por el noble caballero Fernán Pérez de Guz- (i ) Lié aquí la noticia bibliográfina del ejemplar vallisoletano de ir)27, que tengo sobre la mesa: Esta es la torre que hedifico Hercoles en Toledo. [La lámina.] La cronica del rey don Rodrigo y de la destruycion de españa / y como los moros la ganaron. Nueuamente corregi/da: contiene de mas de la hystoria muchas bi/uas razones y auisos prouechosos pa/ra la vida de los hombres con / otras cosas añadidas. La lamina representa la torre circular sostenida por tres leones, cerrada la puerta ' non Cinco cerrojos; en su chapitel una bandera donde campea la media luna e negra• sobre lo alto del muro un águila con un tizón encendido. Un criado con unas tenazas rompe el segundo cerrojo, comenzando á contar por arriba. El Rey viste manto de armiños: su cabeza es bardada, con crencha larga, cortada sobre la frente, que está ceñida por la corona. Su mano izquierda toca la puerta: su derecha indica el propósito de entrar en la torre, á pesar de los ruegos de un prócer hincado de rodillas. que le coge de la manga. Éste viste garnacha y tiene en su diestra el gorro. Una dama levanta ambos brazos en señal de terror y asombro. Detrás un paje. El fondo lo componen muros, un torreón, torres, casas y un templo. Prólogo, á la vuelta de la portada —Fol. ij. La primera parte.—Fol. cxxvii j.' ComieÇa la seguda parte de la destruycio de estaña que fue después del vencimielo del rey do Roa'rigo» .—fo. ccxv, vuelto, al fin de la segunda columna Deo gracias. Vall Fue impressa esta presente obra en la muy noble y leal villa de adolid por maestre Nicolas Tie/rri: a costa y espesa del noble
87 -mán, señor de Batres, consejero del rey D. Juan el cr undo. He aquí sus palabras: "En estos nuestros tiempos hizo un liviano y presuncioSo hombre, llamado Pedro de Corral, una que .11amó Coránica Serracina, que más propiamente se puede llamar trufa' ó mentira paladina." Tiene razón el señor de Batres: no es crónica ni historia lo que borrajeó Pedrode Corral; pero sí verdadero, ingenioso y muy estimable libro de caballerías, interesante además para el estudio de la lengua castellana. Puso decidido empeño el autor en revolver cuantas crónicas sarracenas y libros caballerescos arábigos tenía en su cámara algún magnate de los que ostentaban y hacían entonces vida de reyes. Por donde resultan aprovechadas, sin olvidar una, cuantas noticias dan las historias árabes, relativas á la agresión del conde D. Julián contra Algeciras, en 709; á la de Tarif contra Tarifa, en 71o; y á las de Tárik, en 711, y Muza, en 712. Pero el novelista crece, abulta y desfigura los datos ciertos, fantaseándolos á su modo, y vistiéndolos con arreglo al último figurín. No de otra suerte, durantela segundamitad del siglo XVII, aparecía en el teatro francés Alejandro Magno con gigante pelucón rizado, corbata de batista orlada de encajes, chupa larga, casaca de grandes carteras, greguescos, pomposas ligas, zapato de hebilla, y su espadín atravesado á los riñones. Así también, á principios del siglo actual, en España representaba el gran Isidoro Máizquez á Pelayo con botas de campana á la bombé, pantalón ceñido, y levita de color de ante, bien ajustada y abrochada; valoncillas á la muñeca, y lechuguillas al cuello; cinturón, espava/ron Juan thomas Fauario. y / acabose a veynte y tres de / julio. Año del nacimieto /de nro , Saluador Jesu / xpo de mil y quinie/tos y veinte y sie/te anos. / 1.4 Á los folios 216—' 23 está La tabla; y en el 223, primera cara, segunda columna, se lee Iinis tabule. / Deo gracias. He reconocido en la Biblioteca del Escorial tres muy antiguos manuscritos de la Crónica, á saber: 1.° (ij Y 18) De la Parle segunda, á que faltan las hojas correspondientes á lo último del capitulo 249 y á los 250 y 251: letra de la tercera ócuarta década del siglo XV. Se aleja de lo impreso, y aun de los otros códices, en muchos períodos y hasta en algún capítulo.-2.° (ij Y 17) Voluminosísimo, abraza las dos partes, difiere mucho de lo impreso, y tiene algo más al fin de la Primera: la cual se concluyó de trasladar á 17 de junio de 1485, por J. de Hugo. Faltan las hojas pertenecientes á los cuarenta y siete últimos capítulos de la Parte segunda —3.° (j X 12) Contiene la materia del primero.
94 y el Conde se la notaba: embajada es de dolor, dolor para toda España. Invaden los Sarracenos la Península, húndese el trono visigodo en los campos de Guadalete; y Cuando las pintadas aves mudas están, y la tierra atenta escucha los ríos que al mar su tributo llevan; al escaso resplandor de cualque luciente estrella, que en el medroso silencio tristemente centellea,— por los campos de Jerez (Gelboé llorosa y nueva) huyendo va el rey Rodrigo por montes, valles y sierras. Traidor conde Don Julián, si uno solo es el que yerra, ¿por qué tan injustamente hiciste común la pena? Muerto va de sed y hambre, que de velle era mancilla; y va tan tinto de sangre, que una brasa parecía; las armas lleva bolladas... Sube á un cerro, mira lleno de cadáveres y despojos el sangriento campo de batalla, tendidas por él y hechas pedazos y jirones las góticas banderas, muertos ó huídos los capitanes; y grita en su dolor: "¡Ayer era rey de España; hoy no lo soy de una villa: no tengo ya ni una almena que pueda decir que es mía!" Métese por lo más escabroso de las montañas, y da con cierto pastor que le muestra una ermita,
95 á donde está un ermitaño que hacía ' muy santa vida. El Rey fué gozoso desto, por allí acabar su vida. El ermitaño á Dios ruega por si le revelaría la penitencia que diese al Rey que le convenía. Fuéle luego revelado por parte de Dios un día que le meta en una tumba con una culebra viva; y esto tome en penitencia por el mal que hecho había. El Rey desto muy gozoso luego en obra lo ponía. Métese, corno Dios manda, 'para allí acabar su vida; y el ermitaño muy santo mírale al tercero día. Dice :—"¿Cómo os va, buen Rey? ¿Vaos bien con la compañía? Hasta ahora no me ha tocado, porque Dios no lo quería." Después vuelve el ermitaño á ver si ya muerto había; halla que estaba rezando y que gemía y plañía. Preguntóle cómo estaba: "Dios es en ayuda mía, respondió el buen rey Rodrigo; la culebra me comía: ya me come, ya me come por do más pecado había." El ermitaño lo esfuerza, el buen Rey allí moría. Aquí acabó el rey Rodrigo; al cielo derecho se iba. El Romancero conoce bien el corazón humano y cierra con llave de oro esta historia: Si dicen quién de los dos
96 la mayor culpa ha tenido, digan los hombres La Caba y las mujeres Rodrigo. De lo dicho hasta aquí resulta que, si existió Florinda, si recibió ultraje en su honra, y si el conde Julián su padre corrió presuroso á vengarlo, á costa de la patria donde todos habían nacido, entonces la Historia, la Cronología y la Crítica de buena ley piden que se reconozca por autor del agravio, no á Rodrigo, sino al brutal y lujurioso Wittiza. Pero yo tengo para mí que j amás hubo tal afrenta•, y que respecto del Conde, es imposible discurrir disculpa más absurda, ni fábula menos verosímil; inventada para engañar las noches de invierno, al amor de la lumbre, á vueltas de cuentos de encantamientos y malas fadas, y alternando con retahila de proverbios y refranes. Los traidores lo son por temperamento; y para hundir la sociedad en espantoso abismo., no han menester que les seduzcan á sus hijas. ¿Qué más querrían los desleales y ambiciosos de todos los siglos y naciones, que tener para su disculpa una Florinda (i)? He dado fin á mi estudio histórico de los personajes que figuran en el Primer drama histórico español, de asunto nacional, representado en 1 24, hoy completamente desconocido. Habré acopiado tal vez demasiadas noticias, quizá traído á colación demasiados recados justificativos. Pero urgía deslindar ya la verdad y la fábula, dejar á cada cual lo que es suyo legítimamente, é investigar, sin pasión y conociendo la materia, por qué se hundió el trono de los Godos en España, y por qué la subyugaron los Mahometanos en tan pocos años y para dilatados siglos. Y urgía ver, con claridad de luz, aquella época oscurecida, aquellos sucesos, aquellos hombres. Si no lo consigo, cúlpese á la cortedad de mi ingenio; pues, para lograrlo, no he perdonado estudio, observación, fatiga ni diligencia ninguna. Cedo á muchísimos la palma del saber; no la de investigar, sin prevenir el juicio y sin tratar de oscurecer ni esclavizar el entendimiento de quien lee generoso y ávido de saber la verdad. (1) A. FERNÁN DEZ-GUERRA, Don Rodrigo y 1(z Cava, Madrid, viuda é hijo de Aguado, 1877. Nueva edición, con algunos pocos menos yerros que las anteriores.
97 El olvidado é interesante drama que recobran hoy las letras españolas, había menester, á más del examen histórico que dejo hecho, otro puramente literario. Deslindadas la historia y la fábula, procedía entrar en el juicio crítico del poema, ver cómo se han preparado ó debido preparar las situaciones, y poner en su punto cuanto cumple al escritor dramático para deleitar y doctrinar al auditorio, empeñar su interés, sorprenderle, y entretenerle con el desarrollo y pintura de animados y verdaderos afectos, con la hermosura y grandeza de las imágenes, con la agudeza y novedad de las máximas y pensamientos útiles, y con cuantas galas atesora el bien discurrir, el bien decir y el bien expresar. Juzgada así la obra en absoluto, debiera seguirse su comparación con cuantas, desde mitad del siglo XVI hasta el presente, han sacado el mismo asunto á la escena. Pero yo no he de invadir el campo hace años bien acotado ya para tan fecundo y soberano linaje de estudios por el ilustre Censor de la Real Academia Española, D. Manuel Cañete. Ha llegado, pues, la hora de presentar á continuación á los doctos el drama de La pérdida de España, bajo el modesto y piadoso título de Historia de la gloriosa Santa Orosia, escrito por el BACHILLER BARTOLOMÉ PALAU. 8
1,
HISTORIA DE LA GLORIOSA S_\\ "1'A OROSIA compuesta POR EL BACHILLER BARTOLOMÉ PALAU, NATURAL DE BURBÁGUENA. La cual es una historia muy sentida y albacible j'ara representarse. AUTO PRIMERO. 2. DON RODRIGO, Rey de España.—FIRMIANO, ayo suyo.—UN PAJE. —UN EMBAJADOR: REY. ¿Qué dice mi Firm.iano? ¿hay alguna novedad? FIRD,HANo. Que guarde tu Majestad nuestro Dios muy soberano. REY. No debes venir en vano. FIRMIANO. No, Señor; porque el fiel servidor NOTAS. El inmortal autor del Quijote reprendería quizá mi celo de poner anotaciones á este drama; pero tales somos llegados, que no sólo parecen necesarias, sino indispensables, si hemos de entender lo envejecido ya en la lengua, ó ignorado ó mal aprendido en historia. 1 Firmianc es figura simbólica de un ayo sabio, y firme y leal consejero. 3 Don Rodrigo. Véase el discurso preliminar. VARIANTES. Van aquí, al pie, las que respecto del sentido salen al paso en la edición de Barcelona, hecha en casa (le Sebastián de Cormellas el año de 1637, y cuido también de advertir qué paginación lleva este antiguo ejemplar.
100 e obligado á pensar lo que cumple á su señor, sin punto se descuidar. ro Y assí, vengo á visitar tu Excelencia, y hablar con tu licencia en secreto una razón. RE v. Puedes decir tu intención r 5 sin empacho ni vergüenza. ¿Son secretos de conciencia? FiRmIANo. No, Señor, sino secretos de amor. No de amor lacivo y vano, 20 sino de padre ó hermano que te busca todo honor. Muy poderoso Señor sublimado, una sentencia he hallado 25 digna de grande loor, de un grande gobernador que fué Licurgo llamado. El cual gobernó el reinado. según ley, 30 lacedemonio y su grey cbn muy famoso vivir; y después les dió por ley lo que ahora quiero decir: que quien hubiess' de regir 35 el reinado, ser pretor, ó adelantado, 13 y hablar con tu licencia. En este y en muchísimos versos del drama es necesario aspirar la h, corno se hacía en España durante los siglas XVI y XVII; pues de otro modo el verso no constaría. 16 vergüenza. Para aconsonantar esta voz con licencia y conciencia, había que decir vergüencia. Pero el escritor aragonés, ¿I por rudeza de oído, ó por ánimo impaciente, ó por indebida libertad poética, usa muchas rimas bastardas; y tales como diestro y presto; parta y falta; carta y trata; patria y prosapia; constancia y bienaventuranza; falsa y pasa; Hiebra y piedra; misericordia y gloria; y conocerte y gente. 31 Lacedemonico, 34 , agora' 3 5 que quien htiviesse de regir
capitán, rey ó censor, monarca ó emperador, fuesse, por honor, casado; 40 y si no, fuesse privado del oficio reynado, 6 beneficio de toda gobernación. Y no fué fuera de quicio 45 su sentencia y opinión; porque él daba esta razón toda vía: que el hombre que no sabía regir su casa y mujer, 50 menos podría saber regir reino y monarquía. Esta sentencia y porfía los Romanos, Atenienses y Egípcianos 55 tuvieron muy aprobada; y fué de muchos guardada y llevada entre las manos, _ entre otros muy ufanos que ha hubido. 60 Acuérdeme haber leído en Plutarco esta otra ley: que los Lidios á su rey tenían tan constreñido y de contino enducido 65 á casar. que no pudiesse reinar él, ni en nada les mandasse hasta que determinarse con su mujer se casar. 70 60 hubido. Habido. No es aragonesismo, pues semejante forma se encuentra en el lenguaje sayagués, leonés, salamanquino y zamorano. 43 Reynado, estado, ó beneficio 53 profia, 62 esta ley 65 y le enduzian de c,•ntinc , a casar 6S el ni les mandasse
102 Y si venía enviudar, por su hado, luego quedaba privado del reino y gobernación,. hasta que sin dilación 7 3 él volviesse á ser casado. Esto tal fué ordenado, á mi ver, porque el príncipe ha de ser _1 2 Z'. como un espejo y dechado 80 que de todos es mirado y en él se quieren rever. Con su virtud y valer y costumbre ha de dar á todos lumbre 85 de perfeta honestidad; y todos de su alta cumbre han de tomar claridad. Lo cual, hablando en verdad á mi ver, no se puede bien hacer, porque es astuto el demonio, si por santo matrimonio no recibe su mujer; porque no podrá. vencer 95 toda vía el desseo y fantasía de los carnales placebos, 71 enviudar. Embiudar traen la edición de 1637 y el manuscrito. Ni en éste ni en aquélla es consecuente la ortografía; y rara vez convienen ambos en la respectiva á la mayor parte de las voces. Por ello me desentiendo de la ortografía y cuido con esmero de la pronunciación. 98 placebos. El último versículo del salmo 114 es Placebo Domino in regione vivorum, «Agradaré al Señor en la tierra de los vivos.» Pero como sonase repetida é intempestivamente en boca de ciertas personas el Placebo Domino para cohonestar sus acciones todas, la voz placebo llegó en las escuelas de Salamanca á emplearse maliciosamente en la significación de a apetito, capricho, gusto;» y así la encontramos usada familiarmente por escritores graves. 74 del Reynado, y gouernacino 79 (falta ha de ser) . 8o (Vuelve la hoja A 2.) 92 porque astuto el demonio 9 5 podran
103 que á los viejos y mancebos nos destruyen cada día. 100 Por tanto, mucho querría sin dilación, pues que tienes discreción, juicio y entendimiento para el real regimento, 105 y no te falta razón y buena reputación, que es más sano que todos pongamos mano en buscarte una mujer II0 conforme á tu merecer y á tu estado soberano. Porque, cree á Firmiano, que sin esto no puedes vivir honesto 115 con la juvenil edad; . sino que has de dar muy presto en la común vanidad. Y no querría, en verdad, que por tal guisa 120 dejasses la fama y risa abominable y iniCa que dejó el rey Egica á su hijo el rey Vitisa. Ya sabes con cuanta prissa 125 me he mirado en tu presencia y estado, en niñez y juventud, porque en crianza y virtud saliesses aventajado; 1.30 hasta tanto que has llegado á discreción y á días de perfección, con costumbres y aparejo 112 y a tu estado sublimado 122 abominable, y maldita, que dixo el Rey Fgypta 12 4 el Rey Bitisa,
I I O" no se halla á tu estado cosa tal en toda España, hase de buscar extraña • en otro ajeno reinado. Sabe que soy informado, en esta cosa, de una doncella hermosa que de Bohemia es princesa; cuya fama es muy expressa, persona muy virtuosa. Llámase doña Orossa, según he oído; sus padres han fallecido, que fueron buenos cristianos; no sé si tiene hermanos ó si sola ha sucedido. Sé que no tiene marido, ni velado. Es reina de grande estado, virtuosa y gentil dama; y vuela tanto su fama que ya el mundo ha rodeado. Por ello, tengo pensado que, sin tardar, le debes luego enviar un muy buen embajador, y le escribas con amor si quiere con tí casar. Y entre tanto podrás dar, como es razón, parte é información á los nobles . del 'Consejo. Pues hágase el aparejo, A 4. REY. 330 335 340 345 350 355 36o 340 Orossa. De esta suerte, en el manuscrito cuantas veces se nombra á la santa; pero en la edición de 1637 leeemos siempre Orosia. 33 1 ( A 4 . )- 334 y sabe 338 cuya fama muy expressa 35o y vuela mucho su fama por el inundo ha rodeado por tanto tengo pensado
no pongáis más dilación. Cúmplase vuestra intención sin detener: vos lo podéis bien hacer. Tomad mi anillo, escriví, firmad y sellad por mí todo vuestro parecer. Desde aquí os doy mi poder muy cumplido. Pues tú dello eres servido, yo pondré mi diligencia. Hasta hoy por tu experiencia y tu saber me he regido.— ¡Ola, pages! ¿Dónde han ido! ¿Dónde estáis? Qué, ¿tan presto os trasportáis! ¿Qué nos manda vuestra Alteza? Anclad presto, sin pereza, y mirad n'os detengáis; sino que en un salto vais, por mi amor, y clecí á mi Embajador que mando que venga acá. A la fe que assí se hará. ¿Dice tu Alteza al mayor? Sí, y en un punto venid.— Mi Firmiano, decid, por mi amor: al llamarla, ¿será error si algunas joyas le envío? No, Señor, á. cargo mío; antes será gran honor. Ya viene el Embajador. FIRMIANO. REY. PAGE. REY. PAGE. REY. FI RMIA NO. PAGE. 365 370 375 3 8o 385 390 395 378 os trasportais?Transpriarse, lo mismo que transponerse, vale «quedarse á deshora medio dormido.» 333 por Mi amor por mí Embalador que mando yo venga acá. PAG. Dize su alteza al inay,:.r: 3 9 1 a llamar que no -;erzl
I 2 REY. Entre, pues. EMBAJADOR. Beso las manos y pies de mi Rey y mi Señor. REY. Bien venga mi Embajador. EMBAJADOR. ¿Qué es lo que, Señor, me quies? 400 REY. Oid, y saberlo beis sin dilatar: que luego, sin más tardar, si es posible, tú te partas á llevar unas mis cartas 405 que Firmiano te ha de dar; y de presto caminar, por mi amor, porque cumple assí al honor de mi persona y servicio. 410 EMBAJADOR. Yo haré, Señor, mi oficio como leal servidor. Pero dígame, Señor: ¿su Alteza - A 4 z'. á donde las endereza? 415 pues que el saberlo me apremia. REY: Á la Reina de Bohemia, que es dechado de nobleza. Y te diré con presteza mi intento. 420 Ven; entremos acá drento. Id á escribir, Ayo, vos, mientras hablamos los dos aquí drento en mi aposento. 401 Oyd saberloheys 4 1 5 ( Vuelve la hoja A 4.) 416 pues que a saberlo 421 dentro hijos a escriiiir Ayo vos mientras hablamos los dos aqui dentro en mi aposento á la hora.
1 3 AUTO SEGVNDO. OROSSA.—PRUDENCIA, ama suya.—EMBAJADOR. PRUDENCIA. Á la hora 42 5 ¿en qué piensa mi señora Orossa mía querida? OROSSA. En contemplar esta vida, que es lisonjera y traidora. PRUDENCIA. por qué assí, Emperadora? 430 OROSSA. Porque veo que nuestro mortal desseo de contino está avariento: nunca lo veo contento, so con cuita y devaneo.. 435 Y por cierta cosa creo no hay estado que no quiera ser mudado, pensando vivir contento. PRUDENCIA. Señora, es escusado 440 que no hay contentamiento. Hallarás por fundamento que ni el rey, ni el más menor de su grey, ni el Summo Pontificado, 445 ni el menor, ni el sublimado 425 Prudencia. Figura simbólica. curso preliminar, c 427 Orossa. Véase cuanto digo acerca de la protagonista del drama, en - el dis 435 So. Sino. El salmantino LUCAS FERNÁNDEZ, en sus Églogas y Farsas, dice san. Véase en boca de un rústico pastor: ¡No tenia más que hacer son poner mis duelos en vuestra lluengua! Edición académica ilustrada magistralmente por el Sr. CAÑETE, página 435 so con cuyta 44 6 el menor, ni el sublimado esta contento en ley 90. 9
114 sobre la mesquina grey, está contento en la-ley de su estado; ni el mercader fortunado, 450 ni el más rico labrador, ni el monarca emperador. ni el cardenal, ni prelado, ni el capitán, ni soldado, ciertamente; 455 • ni el necio, ni el prudente, ni el simple, ni el dotor, ni el esclavo, ni el señor, ni el medroso, ni el valiente; ni el rico, preponiente 460 con riqueza; ni el pobre, con su pobreza; ni el harto, ni el hambriento; ni aun el mesqiiino avariento, ni el liberal con largueza. 46; En esta naturaleza, que es un viento, nunca habrá contentamiento, aunque largo posseamos todo lo que desseamos, 470 con muy largo cumplimiento. Nuestro desseo es hambriento por tal cuenta, que ninguno se contenta en la suerte que ha nacido: 475 ¡aquél piensa ser perdido, cuando alcanza mucha renta! Y si bien echas la cuenta, el labrador querría ser emperador; 480 y-el soldado, capitán; 46o preponiente, en el ejemplar manuscrito y en el impreso. ¿Pudiera ser errata de prepótenle? 451 ni el corrido labrador, 47 6 aquel, piensa es perdido que alcanga
I I 5 y el capitán, ganapán; y el monarca, labrador; y un pobre cavador arrastrado querría ser advogado; y el casado, ser más crego; y el clérigo ser más lego; y el menestral, gran letrado; y el inocente, avisado y fraudulento; y el liberal, avariento; y el más bobo ser alcaide: y finalmente no hay naide A 5. que en su suerte esté contento. Y si luego, en un momento, los estados füessen assí mudados como todos lo porfían, en este punto serían muy más dessasossegados; y querrían ser mudados de verdad: porque es todo vanidad, y nosotros muy más vanos; porque los hombres humanos no son sino liviandad. OROSSA. Dime, pues, con brevedad ¿qué habernos, ó por qué nunca podernos vivir hartos y contentos; y por qué estos pensamientos jamás sossegados vemos? Dime agora estos extremos extremados. PRUDENCIA. Porque estamos desterrados, en este desierto mundo, 494 finalmente no ay nadie 495 ( A 5.) sor mucho mas dessasossegados, y querian ser trasmudadooi 507 liuinidad. 485 490 495 500 505 510 5 I 5
I16 de aquel reino floribundo para do fuimos criados, vivimos des ossecrados 52 0 con cuidado. Assí, como un desterrado de su patria natural, siente muy terrible mal y nunca está descansado 525 sino muy desossegado, pensatiuo, viéndose assí cautivo en cadena, como perro, hasta cumplir el destierro, 530 ni bien muerto, ni bien vivo; assí, con trabajo esquivo, nós estarnos los que en el mundo morarnos, con descontento crecido, 535 hasta el destierro cumplido; que será cuando muramos. Mas, porque entonces no vamos, por mal intento, á muy mayor descontento 540 con destierro sempiterno, que es al lago del infierno do nunca falta tormento,— habemos de ir con tal tiento los mortales 545 en las cosas terrenale s , y tratar assf con ellas, que no sean causa ellas de perder las celestiales. OROSSA. Por evitar essos males, 5 50 he pensado ¡que tengo tierra y reinado! 518 floribundo. Siempre cubierto de flores. 55 X que pensado que tengo tierras y Reynado alabo á mi Dios por ello,
- I1 7 Alabo á mi Dios por ello; mas no me hubiera pesado, en verdad, de no tenello. PRUDENCIA. Si soy digna de sabello, di por qué? OROSSA. Oye, que te lo diré; y pues tienes experiencia, juzgarás, según yo sé, que es gran cargo de conciencia: porque, si miras, Prudencia, el reinar quiere saber gobernar á sus súbditos y greyes, absolver y castigar, según disponen las leyes. Los que Dios nos hizo reyes sublimados debemos ir desvelados en lo que toca á nosotros, á vosotros y á los otros que nos están sujetados. Pues, con aquestos cuidados, ¿qué ha de hacer una inocente mujer como yo, en mal punto hecha, que aun no sé bien conocer A 5 v, cuál es mi mano derecha? ¿Cuando pidan cuenta estrecha, qué haré? PRUDENCIA. Señora, yo te diré. Los reyes son obligados á tener jueces letrados, hombres de conciencia y fe. OROSSA. ¿Y adónde los hallaré, alma mía? No es el inundo el que solía: ya ni hay fe, ni conciencia, 5 56 digno 558 Oye que yo te lo dile 579 (Vuelve la hoja A 5.) 555 56 o 565 570 575 58o 585
I1 8 ni justicia, ni vergüenza: 590 reina la bellaquería. PRUDENCIA. :Verdad es que hoy en día los señores, reyes, y emperadores, los jueces, y letrados, 595 todos, son apassionados y juzgan por sus favores. Los bellacos malhechores y tiranos, los hombres malos profanos, 600 los blasfemos soberviosos, los infames mentirosos son tenidos por cristianos. Por sus tratos malos, vanos, y malicia, 605 de su parte es la justicia: aunque suban por las breñas, dádivas quebrantan peñas y la negra de avaricia. Los que viven sin nequicia 61 0 ni malores, los pobretes pecadores que afanan con sus manos, éstos son malos cristianos, éstos son los malhechores. 6 15 Ni hay ley ni valedores para ellos. Mas Dios volverá por ellos, que lo sabe y juzga todo, y á los malos en el lodo 620 meterá de los cabellos. 590 vergüenza. Vuelve, como en el verso 16, á rimar con la palabra conciencia este mismo vocablo; de donde infiero que el autor aragonés diría vergüencia ea el manuscrito original. 611 malores. Del malheur francés, «miseria, desgracia, desdicha, infortunio;» pero entiendo que_á malor da el Poeta significación de «vicio, delito, maldad aborrecible.» 6or y soberuios 619 que lo sabe ya el todo y los malos en el lodo
119 Pues por no ser yo de aquellos, yo querría dejar esta fantasía del mundo vanagloriosa y ponerme religiosa en una santa mongía. Cuando veo la herejía' desta vida, la malicia sin medida, la poca fe de la gente, querría más, ciertamente, ó ser muerta ó no nacida. No estés tan afligida, alma mía; despide esa fantasía, piensa que eres cristiana; y toma, Orossa hermana, á Dios por patrón y guía, que él hará tu monarquía y reinado. Mi hermano ya es criado: no le gobernará? ¿Qué sabes si morirá antes que sea casado? Deja estar esse cuidado; que si muriesseCornelio, y no tuviesse fruto de bendición, podría ser pereciesse tu reino y gobernación: porque es tanta la ambición y nequicia, el desseo y avaricia que en las gentes permanece, que si tal caso acontece, ni habrá ley ni justicia. Ya cada uno cobdicia ser señor, OROSSA. PRUDENCIA. OROSSA. PRUDENCIA. 625 63o. 635 640 645 65o 655 (»38 Or0Sla
I26 Agora cierto sabré qué cosa puede ser esta. ¿Si será alguna requesta ó intento por vía de casamiento? ¡Ya pluguiesse al Soberano que viniesse de su mano y le diesse cumplimiento: aunque en merecimiento y galana , no por ser ella mi hermana, sino por su gran valor, no la hay otra mejor agora en natura humana! La Trinidad soberana, en quien fío, os prospere, hermano mío, agora y en toda hora. Assí haga á vos, Señora, y os dé grandeseñorío. Dime, hermana, sin desvío por tu vida, la causa desta venida. ¿Hay alguna novedad? Ver á tu alta Majestad, si dello fuere servida. Antes es merced subida para mí; mas si enviareis por mí, yo fuera á vuestro aposento. Ora, hermano, está atento; no sin causa vine aquí. Esta carta recebí hoy con maña, de un embajador d'España; CORNELIO. OROSSA. CORNELIO. OROSSA. CORNELIO. OROSSA. 85o 855 86o 865 870 875 88o 848 requeAta: de requerir, solicitud, pretensión. 878 aquesta carta recebi esta mañana con un Enrbaxador Desparta,
, 127 y prim9ro de la ver, - te la he querido traer, porque no recibas saña. Harasme merced extraña que la veas, que la mires y la leas, y qué dice su embajada; y después de bien mirada, lo hacedero proveas. Yo haré lo que desseas sin tardar. ¿Ha mandado aposentar tu Alteza al Embajador? Ya está hecho, mi-Señor: en esso no hay que pensar. Pues dame sin dilatar essa carta, y veremos de qué trata y quién es della el autor. Yo pienso que es, Señor, del Rey d'España, sin falta. Mira el pie, y verás si hay falta en lo que digo. «El que está sin sí y contigo por tu fama muy extraña, tu servidor, Don Rodrigo, señor y rey de la España. Suya es. Léala tu Alteza, pues, y veremos su tenor. Oye, pues, sin más remos, si quieres saber lo que .es. Ya yo oyo, como es Segunda blanca, vuelta, A. justa cosa. CORNELIO. OROSSA. CORNELIO. OROSSA. CORNELIO. OROSSA. CORNELIO. OROSSA. 885 895 900 905 9 10 898 trata. No es rima de carta. 904 El que está sin sí, y contigo. Principio oros de Caballerías. 911 remos. Rémora, detención, espera. 88 7 lo que dize su etubaxacla 9 1 3 ( Vuelve la /aoja.) de las cartas amorosas en los
128 CORNELIO. <Princesa muy poderosa, 915 Señora, por quien se premia todo el reino de Bohemia, alta, noble y generosa, sobre todas virtuosa: sin mudar, 920 con amor muy singular, Don Rodrigo, rey de España, á tí, Orossa, reina extraña te envía de saludar. Es tan grande el revolar 925 de tu fama, hermosa y perfeta dama; son tantos los tus loores, que de tus rosas y flores ya todo el mundo se enrama. 93 0 Quien no te vió no te ama. Sin mentir, de sólo oir decir la fama de tu Alteza, tus virtudes y nobleza, 935 que no se puede escribir; y por tu santo vivir señalado, nos hemos aficionado tanto, Reina, á conocerte, 940 que desseamos ya verte señora deste reinado, aunque, según tu Estado y merecer, es de muy poco valer,— 945 para con él te servir. Mas si lo quies recebir, recibiremos placer. Yo buscaba una mujer conveniente 950 á nuestro Estado excelente, 92 3 Orosia 924 te embia a saludar, 947 quieres
129 á nuestra sangre y valor; y viendo el grande loor que de tí da toda gente, escríbote la presente, _ • firmada con nuestro nombre, y sellada con las armas de los Godos. assí, de parte de todos recibe nuestra embajada. En la cual, Reina afamada y singular, te querernos suplicar, por bien de nuestra persona, de nuestro reino y corona, con nos te quieras casar. Y mándanos avisar, sin dilación, de tu ánimo é intención con esse mi caballero; y no se parta primero de saber la responsión, y de todo, en conclusión muy cumplida. Y Dios prospere tu vida. y tu muy alta persona, estado, reino y corona, con que vivas florecida. Fué dada con fe crecida en Toledo, donde por tuyo me quedo hasta saber tus intentos, en año de setecientos y doce, que contar puedo; y firmada con mi dedo, corno digo. 983 año de 712. Cronología apoyada en el Croniciín de Albelda; el cual dice con error ser este año el en que subió al trono D. Rodrigo. 95 F u-,da la gente 9 1-;2 basta saber tus intenciones en el año de seys cientos 955 96o 96 5 970 975 980 ;8 5 I u
OROSSA, 'Tercera blanca, A. CORNELIO. OROSSA. CORNEL10. 130 El que está sin sí y contigo por tu fama muy extraña, tu servidor, Don Rodrigo, señor y rey de la España. » No hay más. ¿Sobre aquesto qué dirás que se debe de hacer? Tomaré tu parecer corno tú lo mandarás: porque muy mejor sabrás, á mi ver, lo que se debe hacer, siendo hombre de sentimiento, que no yo flaca mujer y pobre de entendimiento. Por cierto estoy tan contento, mi Orossa, en haber visto esta cosa venida con tal compás, que aunque tú mereces más, yo te tengo por dichosa. España es muy generosa, ciertamente, muy valerosa su gente; caballeros, casi todos; el Rey viene de los Godos, que es un linaje excelente. Por tanto, muy conveniente me parece, y cosa que pertenece á tu honor, reino y estado. Pues tu Alteza lo enderece y tenga dello cuidado. Para ser bien ordenado 990 995 1000 1005 I0I0 1015 1020 9 ( O la España. El artículo es aquí galicismo, antiguo ya. 997 (Tercera hoja, Llanca, de la signatura A.) .100 3 Orosia 1010 muy valerosa gente, 1017 á tu honor y estado.
131 sin error, yo creo será mejor dar parte á nuestro Consejo, y hacer el aparejo que conviene á nuestro honor. Y entre tanto esse señor pódrá holgar en el reino y reposar algún tiempo sin empacho, mientras le damos despacho como se le debe dar. Y enviemos á llamar sin desvío al Obispo nuestro tío. OROSSA. Démosle desto razón; que en mi Dios eterno fío habrá buena conclusión. 1025 [ 0 30 1035 REY. Entra el rey DON RODRIGO. No pensé que tal poder y favor tenía este negro amor, con sus lazos enemigos. ¡No sin causa los antigos lo adoraban por señor! Siento en mí tan gran ardor y desassossiego, que ardo como en el fuego; y con trabajo infinito, 1 040 1045 1034 al Obispo nuestro tío. Acisclo, Obispo de Segia, ahora Egea de los Caballeros, provincia de Zaragoza. Véase en el discurso preliminar todo lo que se ha fabulizado acerca de este personaje. 1034 al Obispo nuestro tio demosle desto razon 104 2 antiguos 10 4 7 con trabajo
132 con el frío me derrito, y con el calor me hielo. Con nada tomo consuelo Toso ni alegría; mi ánimo y mi fantasía todo está puesto en la Caba. Lo que antes me consolaba, del consuelo me desvía. 1055 Continuamente querría, por antojos, verla delante mis ojos; y cuanto más, más la miro, al doble peno y sospiro 060 y sufro dobles enojos. ¡Son tan falsos los antojos del amor, que lo que pienso es mejor para salir desta pena, 065 es más penosa cadena y me trata muy peor! Mitígase mi dolor, si la veo; mas crece más mi desseo 1070 por con ella platicar; si le hablo, por gozar de lo que á entrambos es feo. Muy enteramente creo, á mi ver, 1075 que esta mujer ha de ser Tercera blanca, vuelta, A. causa de mi perdición; y me pone en confusión, y no sé qué me hacer. Que la tome por mujer 108o 1048 con el frío me derrito. Recuerda en estos lindos versos el poeta la lira de RODRIGO COTA, JUAN DEL ENCINA y GIL VICENTE. 10 53 Caua (Así aparece siempre su nombre.) 1055 desconsuelo 1067 tratan 1077 (Vuelve la hoja.) ..
133 poco cuesta; pero no me es cosa honesta. ni razón alta lo apremia, hasta saber la respuesta de la Reina de Bohemia. A la cual, por matrimonio, especial envié un embajador, pidiéndola con amor por mi mujer natural. Pues, si ella en cosa tal dijesse sí, ¿qué sería después de mí? ¿Excusárame el amor? No; porque lin tan gran error no debe caber en mí. ¿Pues qué remedio hay aquí, pecador! ¿Que yo le diga mi amor, y esté dello satisfecha? No; que muy poco aprovecha, porque es doncella de honor, ¿Que quiera como señor yo mandar, y hacello á su pesar, pues que para mí no hay ley: No sería hecho de Rey, ni digno de perdonar. ;Y podríase quejar con afán el Conde Don Julián, que me tiene buen amor y es el mejor servidor de los que en mi corte van! Y pues mis reinos están en quietud, 10 9 4 escusaseme ya el amor, tio porque vil tan gran error, no asía de caber en mi, 108 indigno de perdonar, 103 5 1090 1095 1100 110 5 I I I0 1115
'34 venza, venza la virtud en esta cruda pelea; que más quiero el ataúd que hacer cosa tan fea. Mas, ¿quién sufrirá que sea ello assí? que siento un ardor en mí, un tormento y tal querella, que sólo el pensar en ella me hace olvidar de mí! Trastórnome todo assí; de tal modo, que me fuerza muy del todo á seguir mi fantasía, aunque en aquesta porfía quede presso muy del todo. Y cuando muy bien lo apodo, mi error selá yerro por amor y digno de perdonar, cuyo fuego y gran furor á muy muchos hace errar. Que si queremos mirar su poder, á otros ha hecho caer, como yo; reyes famosos, y aun mucho más poderosos en estado y merecer? Porque éste pudo vencer con su passión I I 20 II 2 I130 1135 1140 1 145 311 7 venza, venza la virtud, etc. BARTOLOMÉ PALAU tenía sin duda sentimiento dramático. 1135 será yerro por amor, etc. De antiguo cantaron nuestros poetas: Que los yerros por amores dignos son de perdonar. 1121 sufriria 112 5 en pensar t3z quede presto muy del lodo,
3 5 á David y á Salamón. Clodio forzó á su hermanastra, Antíoco á su madrastra, 1147 David, rey de Israel - desde 1056 á 1017; y según el erudito Hómmel, desde 1000 á 960. David ofendió á Dios prendándose de Bethsabeé, mujer de Urías, y haciendo que éste pereciese en una batalla. BARTOLOMÉ PALAU, al llegar aquí, debió recordar El Triunfo de Amor, representación hecha por JUAN DEL ENCINA, ante el Príncipe D. Juan, en Salamanca, el ano de 1496, donde leemos: ESCUDERO. ¡Oh, cuántos grandes señores, cuántos sabios e discretos vemos que fueron subjetos por amores! BRAS. ¡Pues no decís de pastores? ESCUDERO. Dicen que el sabio varón Salamón de amores vencido fué; e David, por Bersabé; e por Dalla, Sansón. 1147 Salamón, hijo de David, reinó desde 1017 á 979; y en opinión de Hómmei, desde 960 á 930. Manchó los últimos afros de su vida entregándose al amor de, infinitas mujeres extranjeras, que le arrebataron aquella su antigua piedad, por la cual obtuvo el don de sabiduría y la dicha de haber erigido soberano templo en Jerusalem al Señor de los cielos y la tierra. 1148 Clodio, nombre vulgar de Appio Claudio Pulcro, desenfrenado mancebo, de la nobleza romana, atrevido, inconstante, malo por reflexión, que nunca halló gusto en lo que no fuese impiedad, incesto, adulterio, agravio y persecución; terrible ejecutor de sus dañados propósitos, infame por haber corrompido á su propia hermana, reo de incesto por haberse atrevido en el año 62 antes de nuestra era á profanar los misterios y sacrificios de la Buena Diosa, tan respetados por el Pueblo Romano. Fué implacable enemigo de Cicerón, pues mal le podía querer quien tanto difería de él en genio y costumbres; y no paró hasta hacerle desterrar de Roma y conseguir que fuera demolida su casa. Este malvado obtuvo el cargo de cuestor en el año 61, el tribunado de la plebe en 58, la edilidad en 56; y cuando era candidato á la pretura, trabados de palabras y viniendo á las manos luego algunos de sus secuaces con un pelotón de adversarios, cayó herido mortalmente, á 20 de enero del año 53. VELEYO PATERCULO, 11, 45, nos ha conservado la noticia del primer delito de Clodio: eliavi sareris 1149 Antioco Sóter, rey de Siria (28o-261 a. Ch.), hijo de Seleuco I, fundador de la dinastía sirlaca .de los Seléucidas, se enamoró tan apasionadamente de Estratónice, su madrastra, que enfermó á punto de muerte. La sagacidad del médico sorprendió la causa; y entonces Seleuco se desprendió de su mujer y la dió por esposa al hijo enamorado, arrancándole así del sepulcro. T 14 8 el Odio forvó a su herrnanastr.-4
142 AUTO QUARTO. 5 El CONDE DON JULIÁN. La CARA, su hija. OROSSAy CORNELIO. ARCISO, Obispo, tío dello:. PASTOR y PRUDENCIA. CABA. ¡Ay! lamenta, triste corazón, lamenta; da tus penas á sentir, pues no osas descubrir mi deshonra y grande afrenta. ¿Quién hará ya de tí cuenta,. desdichada mujer, malaventurada! ;Qué cuenta de mí daré! ¿á quién me descubriré que no sea disfamadal ¡Oh cuán bienaventurada yo sería 1305 1310 1301 El Conde Don Julián y La Caba. Recuérdese en el discurso preliminar lo que digo acerca de estos personajes; y complétese con las siguientes palabras del Ministro plenipotenciario de Francia en Constantinopla, y que antes lo fué en Marruecos: 4 Abila (Ceuta)... Abandonada por los Vándalos la fortaleza romana de Sepum, velase reducida á un montón de ruinas en el siglo VI. Largamente habla PROCOPIO de los grandes trabajos que se hicieron allí por orden de Justiniano 1 ( I De AeOf. VI, 7); y AL-BEKRÍ nos refiere que en la centuria XI todavía existían de la bizantina ciudad restos muy importantes 2 ( 2 «Sebta, población antiquísima, conserva muchos monumentos de la antigua gente que hizo allí morada, y entre ellos las ruinas de algunas iglesias y baños»). «Cuando Heraclio imperaba [610-641], Tánger y Ceuta vinieron á poder de los Godos. Recuerdos vivísimos de su último gobernador cristiano duraban aún por aquí en el siglo XI: el acueducto que llevaba á Ceuta las aguas del Guadauíat, creíase obra de Ilián, el Conde Julián; y uno de los ríos que desembocan en el Estrecho entre Tánger y Ceuta, llámase hoy Guada-Lián, corrupción de Nahar-Ilián, el río de Julián, que es como le denomina AL-BEKRL» TISSOT, Recherches sur la Géographie comparée de la Maurétanie Tingitane; París, Imprenta Nacional, 1877; páginas 31 y 32. 1 3 01 CAU. Lamenta, coragon lamenta 1306 quien hara ya de cuenta
143 si la muerte en este día se mé llevasse en un vuelo; porque assí no viera en duelo transtrocada mi alegría! CONDE, Mas, ¿qué mudanza, hija mía, ha sido ésta? Por mi amor, dímelo presta. Hija mía, ¿qué ha hubido, que assí te has enflaquecido, siendo tan linda y dispuesta: B 2 Véote que estás tan puesta en la figura de muerta en la sepultura, que no tienes buena cosa; siendo tú muy más hermosa que la misma hermosura. CABA. Señor, mi mala ventura lo ha querido. C ONDE. ¿Hate algo acontecido que te dé nuevos cuidados? CABA. Sí, padre: por mis pecados! ¡Si nunca hubiera nacido! CONDE. Dime, hija, lo que ha sido, por tu fe. CABA. Señor mío, no podré según estoy afligida. Mas, segúrame la vida, que yo te lo contaré. CONDE. Yo te la defenderé, toda vía, si alguno con fantasía te la quisiesse quitar; 1315 1320 1325 1330 1335 1340 1345 1322 assi te has enflaquecido. PEDRO 1)E CORRAL cuenta en su libro de caballerías intitulado Gró,iica del Rey Don Rodrigo, que la Caba perdió con su virginidad su hermosura incomparable y se tornó muy otra de la que era. 131; se me lleuasse en vn buelo. CON. Que mudanga a sido esta hija mia que ha auido, >324 (1.,' 2.) 1333 den
144 cuanto más assegurar, siendo tu vida la mía. CABA. Sabrá, pues, tu Señoría muy honrada que soy la más desdichada doncella que Dios crió; y no sé cómo no so muerta, padre, y sepultada: porque estoy tan tribulada y descontenta, que no te podré dar cuenta de mis males por extenso. CONDE. No me tengas más suspenso. Dime ¿quién te ha hecho afrenta, ó por qué tanto lamenta tu corazón? CABA. Óyeme con atención, que la causa bien sabrás; y sabida, juzgarás ser yo digna de perdón: porque fué gran traición sin dudar. El Rey me envió á llamar con un paje fraudulento que fuesse á su aposento, que me había de hablar; y no curasse llevar compañía, porque lo que él me quería era cosa de secreto, y que supiesse en efeto que á mí mucho convenía. Yo, por ver lo que quería su Alteza, perdida toda pereza, 1347 siendo tu vida la mía. Frase digna de LOPE. 1354 atribulada 1372 y no curasse de licuar 13 7 6 y que tuuiesse por cierto 1350 1355 1360 1365 1370 1375 1380
4 5 con sano y limpio contento entré dentro su aposento, confiando en su nobleza, en su virtud y grandeza singular. Él me comenzó á hablar algunas cosas de amores; yo con algunas colores procuréme de excusar. Cuando vi su porfiar y argüir, yo me quise luego ir; y al esquivar la reyerta, hallé cerrada la puerta y no pude ya salir. Y assí él pudo cumplir su intención; porque, sin más dilación, me asió á fuerzas de brazos, haciéndome mil pedazos como rabioso león. CONDE. ¡Oh maldita traición de Señor! CABA. Allí perdí mi color, allí mi honra y mi estado, el joyel de más valor que natura me había dado. CONDE. Pues no sea yo llamado Don Julián, si antes que coma pan en mesa, ni afeite cara, si no le cuesta tan cara como el bocado de Adán. 1385 1390 1395 1400 1405 B 2 y. 1410 1 4 10 si antes que coma pan. Ya, por lo visto, en los caballeros españoles era viejo lo de jurar, hasta tanto que se vengasen, no comer pan á manteles ni con la Reina folgar. 1393 y guando tomé la buelta 1405 mi honra y mi estado, 1408 (Vuelve la hoja B 2.)
146 ,Sus virtudes dónde están de los Godos? ¡Éstos no son sino lodos, pues hacen tales hazañas!... Pues, si me ayudan mis mañas, yo haré fenezcan todos. Yo me buscaré mis modos convenientes; y traeré bárbaras gentes, cuando otras no hallasse, porque él ni sus parientes sin castigo no quedarse. Destas barbas renegasse, si no hiciesse que el traidor se arrepintiesse; y aunque gaste mi tesoro, y aunque por ello supiesse mil veces tornarme moro. Dissimula y deja el lloro, hija mía: que yo quiero tomar vía y passar luego la mar. Y aunque sepa navegar sin parar noche ni día, irme he á essa morería de infieles; y traeré hombres crueles, fiera gente y muy extraña porque destruyan á España, pues á Dios no son fieles. Tú, hija, no te desveles en llorar. Pon tino en dissimular, no se sienta este pan tierno: que aunque estamos en invierno, 1415 1420 1425 1430 1435 1 440 1445 1 44 8 aunque estamos en invierno. La tradición arábiga dice que Julián pasó á Tánger en el invierno de 708, para concertar su proyecto de invadir á España. 1416 que estos no son sino lodos 143r mil vezes tomarme lodo, 1 44 2 Para que destruyan a España,
147. luego quiero navegar, porque pueda concertar á mi mano que, á la entrada del verano, vengamos ya sobre España, para vengar la maraña deste mal Rey castellano. CARA Dios eterno soberano te dé poder para bien satisfacer á mi honra y á la tuya. CONDE. Prometo que lo concluya, aunque sepa perecer. Aquí no hay más que hacer, sino vamos; y quiero que nos partamos á Consuegra luego todos; y verás cómo tratamos esta gente de los Godos. 1450 1455 1 460 1465 Aquí viene OROSSA con su gente de Bohemia á casar con el Rey de España; y es informada de la gran pérdida de España. CORNELIO. Su Alteza está mal dispuesta, y habernos bien acertado en habernos apeado en esta verde floresta. Descansaremos la siesta aquí un rato. ARCISO. Sobrino, si yo me abato no es porque no descansamos, 1475 sino porque no percato en qué tierra ó reino andamos. 1455 mal Rey castellano. Véase mi nota al verso 1685. 1465 Consuegra. EL ARZOBISPO DON RODRIGO, III, 19, dice que el Conde Don Julián tenía grandes propiedades en Consuegra: especie que novelistas y dramáticos han procurado no desaprovechar. 1 474 Arciso. Consúltese lo que en el discurso preliminar entiendo acerca del Ohisp D Acisclo. 1 4 74 Sobrino si yo me mato 1470
148 OROSSA. Ora ya, pues aquí estamos, descansemos, y á Dios nos encomendemos; que en verdad que estoy cansada. ARCISO. Esse mal, sobrina amada, todos creo le tenemos. OROSSA. Pues, por tanto, reposemos agora bien. PASTOR. ¡Ah, no pregue á Santarén!... ¿Y qué gentes son aquellas? No nos faltarán querellas, por San Pito, si me ven. ARCISO. ¿No miráis si viene alguién? PASTOR. ¡Oh pesar! ARCISO. Parece que oigo hablar hacia el pie de aquella sierra, y querría me informar cúya es aquesta tierra. PASTOR. Esta es gente de guerra, juri á mí! ¡En mal punto vine aquí! ¡Éstos me abrán de acabar! B3 1480 1485 1490 1495 1486 Pastor. Este es aquel á quien en 25 de junio de 1072 reveló un ángel el lugar donde yacía el bendito cuerpo de la mártir de Jaca. Véase mi discurso preliminar. Por licencia poética PALAU convierte en solos ocho 6 diez afros los 359 que pasan desde 713 á 1072. 1486 ¡Ah, no pregue á Santarén! ¡Ah, no quiera Santa Irenel... BARTOLOMÉ PALAU, en su Farsa Salmantina, jornada Hl, escena 1 . a , en la copia de WOLF que posee nuestro CAÑETE, había ya dicho ¡Ah, no praga á Santarén! 1489 por San Pito. Por San Pitro ó Pedro: formas como la de Santarén, en que se huye de expresar claramente el nombre de un santo, cuando á troche moche se jura. 1497 juri á mi! Juro por mi vida. Lo mismo dice el pastor Llorente en el Auto ó Farsa del Nacimiento de Nuestro Señor .jesucristo, por LUCAS FERNÁNDEZ, edición académica, 185: ¡Juri á mí que están muy bellas! 1486 (B 3.) 1 4 86 A no pregue a Santaren 1490 Ño mireys si viene alguien 1496 Esta gente es de guerra,
OROSSA. CORNELIO. ARCISO. CORNELIO. OROSSA. PASTOR. CORNELIO. PASTOR. CORNELIO. PASTOR. ARCISO. 149 Ya me vienen á buscar. ¡Oh, desdichado de mí! ¡Dios me vala, hermano! Y, por mi amor, ved quién hace tal rumor. ¿Si es alguna alimaña?... Ya lo veo: es un pastor que anda por la montaña. ¡Oh alegría muy extraña! Venga acá, que él nos informará en qué tierra 6 reino estamos: mayor bien es que pensamos! Dios nos encamina allá. Espera, que aquí vendrá. ¡Ah, pastor! ¡Triste de mí pecador! Pues me han visto, yo soy ido! Si me hubiera escondido quizás fuera muy mejor. Ven acá, no hayas temor. ¿Qué queréis? Decildo; y no me lleguéis, porque no vivo seguro. Yo 's prometo, y aun os juro, que ningún mal aquí habréis. Aunque más lo rejuréis, no 's creeré, ni menos me fiaré, No 's lleguéis, hedme placer; porque cuido debéis ser de los Moros que hoy topé. No somos, hermano, á fe, si has bien visto, sino vassallos de Cristo y muy perfetos cristianos. 1500 1505 1510 1515 1 520 1525 15J0 1535 T so2 Dios me vala hermano yd 1506 Yo lo veo, es un Pastor 1513 Dios nos encamina ya. OROS. A pastor. 1518 si me viera
150 PASTOR. Heus allá, é quitad las manos de la pelliza que visto; so, pardiobre, que os envisto un re mi fa. El diablo os trajo acá. Quizabros si desbaíno; porque estoy fuera de tino, y vengo huyendo ya, tropezando acá y allá por essos cerros, de unos Moros putos, perros, que estruyen toda la España con sus espadas y hierros, que es cosa cruel y extraña; y entran ya por la montaña, que es peor. ARClso. ¡Valasme, nuestro Señor! Gran mal hey, si esto es verdad! Ven acá; dinos, pastor, aquesso con brevedad. PASTOR. Si me dais seguridad, si haré. CORNELIO. Cuanto pidas te daré, si lo cuentas por entero. PASTOR. Que yo no 's pido dinero, 1 540 1 545 1550 1555 1560 1536 Heus allá. Haceos allá, apartaos de aquí, no os arriméis á mí. Aragonesismo. 1538 pardiobre. Par Dios, par diez. 1541 Qukabros, ¿qué sabo yo? (como diría un nifio), ¿qué sé yo?, quizi. La forma quizab se encuentra en el Poema del Cid, verso 2509. Habla el héroe: Moros e Christianos de mí han grant pavor: Alá dentro en Marruecos, o las Mezquitas son, que aurán de mí salto quizab alguna noch. En monumentos del siglo xni la forma del advervio de modo quizá b quizás es quizabes; muy aproximada á su etimología latina: ¿quid sapis?, ¿qui sapit? ¿qué sabes tú?, ¿quién sabe? 1541 desbaino. Desvarío, veo visiones. 1553 hey. He. 1536 Heus alla, é quitad las manos, so pardiobre que os enuista 1548 espaldas
151 so si creéis en la fe: porque, pardiez, temo me no seáis Moros que dissimuláis; aunque venís muy galanos. 1565 ARCISO. No somos sino cristianos, y por tales nos tengáis. PASTOR. ¡Ea! ¿cómo os santiguáis, sin letij o? ARCISO. En nombr' del Padre, y del Hijo; 1570 y del Espíritu Santo. PASTOR. Ora ya ¡sus! no me espanto, 13 3 V. pues le dais tan buen cortijo. Yo me rindo sin letijo. Mas, toda vía, '575 por mejor saber, querría si sabéis bien la oración. OROSSA. Sí sabemos. Dí, garzón: sácanos de esta agonía. PASTOR. Pues, decí el Ave María; 58o y creeros he. CORNELIO. Escucha, que yo diré, pues pides cosa tan buena. Ave María, gratia plena. Agora, contento te? 1585 PASTOR. Agora yo me pondré en vuestras manos, pues que parecéis cristianos, y haré lo que queredes. ué manden vuestras mercedes? 1590 1561 so. Sólo, sino: como en el verso 435. 1569 letijo. Litigio, altercado, contradicción, disputa. 1573 buen cortijo. Buen corte, eficaz expresión de ánimo sincero y convencido. / 5 6 7 y por tales noy tengays. 1570 En nombre del Padre, y del Hijo 1572 ( Vuelve la hoja. B 3.) 1577 si sabeys bien la ocasinn. 1581 y verlos he. 1582 Escucha pues que yo dice 1584 gracia