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Picasso. Minotauromaquia

Romero de Solís, Pedro

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Re is a de Es udios Tau inos N.º 6, Se illa, 1997, págs. 185-190 PICASSO. MINOTAUROMAQUIA La Mino au omaquia es el g abado con mayo es p o- po ciones (49’4 x 69’8 cms.) de oda la ob a de Picasso y, sin duda alguna, la es ampa más in e esan e de oda su ingen e ob a. José L. Mo ales, di ec o del Museo del G abado Español Con empo áneo que albe gó la mues a, eco daba en su p esen ación que la es ampa de Picasso cons i uía un hi o monumen al en la his o ia uni e sal del g abado y que e a p eciso además conside a la como la pieza cumb e den- o de una écnica que ha sido cla e en el a e del siglo XX. La delicadísima exposición a ca go de Ca he ine Coleman se pudo hace g acias a la cesión de los ondos del Museo Picasso de Pa ís, que es donde, po olun ad del a is a ina- do, se cus odian las dis in as p uebas que ue ealizando Fig. n.º 36.– Fi ma de Picasso. F agmen o de la po ada del Ca álogo de la Exposición Picasso. Mino au omaquia, o ganizada po la Fundación Museo del G abado Español Con empo áneo (Ma bella, Málaga, julio-agos o de 1997). desde el 23 de ma zo al 3 de mayo de 1935 has a consegui el inconmensu able esul ado inal que conocemos con el nomb e inol idable de La Mino au omaquia. Una ez acep- ada la plancha, Picasso a dó mucho en ace a el cob e y i a más p uebas como hubie a sido lo no mal pues o que la edi- ción impo an e, la que suele se de cincuen a ejempla es, no la ealizó has a el año siguien e. La ob a esul ó an o más ascinan e cuan o que Picasso gua dó sob e ella un mis e io- so silencio, de mane a que nunca se supo el núme o conc e- o de p uebas que había imp eso, nunca llegó a sabe se, a ciencia cie a, qué ma chan e conse aba el cob e o si, po el con a io, el a is a lo man enía en su pode . Ped o Rome o de Solís 186 Fig. n.º 37.– Pablo Picasso mues a, en Cannes hacia 1961, a H. Ma a asso una p ueba de La Mino au omaquia, Fo . de E. Quinn (Apud. Coleman, 1997: 85). Has a después de la mue e de Picasso no se u o la e i- dencia de que el a is a jamás había en egado la plancha a nin- guna gale ía pa a que come cializa a las p uebas. En in, el cuidado de Picasso con su ob a llegó al pun o de en ende se di ec amen e con el imp eso de la única i ada que se conoce, de modo que pagó, él mismo, los gas os de alle y e i ó pe - sonalmen e el paque e con las es ampas imp esas. Po odo ello esul a que, du an e muchos años, sólo se conoció es e g aba- do, g andioso e inquie an e, a a és de la ep oducción que publicó la e is a Cahie s d’A (1935, n.º 5, 7-10). Así pues, el enigma ha acompañado a es a es ampa, a lo la go de más de Exposiciones 187 Fig. n.º 38.– Picasso: La Mino au omaquia, VII es ado, 1935, agua ue e y aspa- do , 49’4 x 69’8 cms., papel e gé de Mon al, Pa ís, Museo Picasso [Apud.. Coleman, 1997: lám. VII]. medio siglo, has a la ac ualidad y la ha con e ido en el g aba- do, quizá, con mayo alo económico del mundo. Las ci cuns ancias opacas de su p oducción inclinan, con azón, a Ca he ine Coleman, a a i ma que La Mino a omaquia u o pa a Picasso un indudable signi icado pe sonal, lo que explica que él se la ese ase pa a su dis u e p i ado: el a is a sólo la egalaba a sus amigos más que idos o a las ins i uciones que gozaban de su admi ación o ag adeci- mien o. Po ejemplo, cuando Picasso ue nomb ado, po Manuel Azaña, p esiden e del Gobie no de la República, di ec- o hono a io del Museo del P ado, donó La Mino a omaquia al Museo de A e Mode no de Ba celona (Fig. n.º 37). Pos e io men e, en una subas a de Ch is ie’s en 1981 el Minis e io de Cul u a adqui ió la magní ica es ampa pa a dona la al Museo del P ado. El ejempla mad ileño es u o expues o, siguiendo un c i e io dudoso, jun o con el Gue nica y los nume osos abajos p epa a i os de es e cua- d o, en el Casón del Buen Re i o, de donde pasó al Museo Nacional Cen o de A e Reina So ía donde, o a ez incu- lado a aquél, se encuen a ac ualmen e. Ca he ine Coleman, doc o ada con una esis sob e el au o e a o español, des aca la impo ancia del Mino au opo se an o «al e ego» del p opio Picasso como espacio donde el a is a p oyec a ace as muy ín imas de su pe sonalidad1. La mues a ealizada en el Museo del G abado Español Con empo áneo de Ma bella (Málaga) con ó con la colabo a- ción de B igi e Bae , una de las pocas especialis as en las Ped o Rome o de Solís 188 1 Ve Rome o de Solís, P.: “Picasso y los Mino au os” en Re is a de Es udios Tau inos, Se illa, 1993, nº 0, págs. 17-101. es ampas de Picaso que ha log ado pene a en su complejidad y desen aña nume osos pun os oscu os, poniendo de elie e, como ecue da Coleman, algo que los his o iado es del A e no habían cap ado: que los g abados albe gan a ios ni eles de sen ido, econocibles, en sus di e en es es adios de p oduc- ción y que son imposibles de e ene po el a is a en un óleo. Las ci cuns ancias de exposición de La Mino a oma- quia, siemp e inculada al Gue nica, la han some ido a un eclipsamien o o zoso, sin emba go, la exposición que se hizo de ella es e e ano en el Museo del G abado Español Con empo áneo de Ma bella ue la p ime a donde es a lució sola, emancipada, de modo que pudimos, lib e de abas, alo- a la, po p ime a ez, en oda su po en osa pleni ud. Ped o Rome o de Solís Fundación de Es udios Tau inos Exposiciones 189