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Hacia una perspectiva constructivista en el análisis del tiempo libre como ocio deportivo

Rodríguez Díaz, Juan Álvaro

Abstract

Buena parte de los análisis sociológicos contemporáneos sobre el ocio, el tiempo libre y deporte siguen alimentando la clásica dicotomía que distingue a la Sociedad del Individuo, aplicando así distintos sustantivos para designar a una misma e inseparable sustancia. La sociología aplicada más común suele inclinarse por describir a la estructura social en menoscabo del análisis individual-emocional del sujeto. En esta comunicación propongo, a partir de las aportaciones de Elias, Bourdieu y Foucault, una nueva mirada epistemológica para interpretar el deporte como modo histórico de ocupación del tiempo libre, disolviendo la polarización entre la perspectivas Sociedad-Individuo o sus variantes semánticas: micro-macro, estructura-agencia, materia-idea, objeto- sujeto, observado-observador

Full text

Hacia una pe spec i a cons uc i is a en el análisis del iempo lib e como ocio depo i o ÁLVARO RODRÍGUEZ DÍAZ Uni e sidad de Se illa Resumen Buena pa e de los análisis sociológicos con empo áneos sob e el ocio, el iempo lib e y depo e siguen alimen ando la clásica dico omía que dis ingue a la Sociedad del Indi iduo, aplicando así dis in os sus an i os pa a designa a una misma e insepa able sus ancia. La sociología aplicada más común suele inclina se po desc ibi a la es uc u- a social en menoscabo del análisis indi idual-emocional del suje o. En es a comunica- ción p opongo, a pa i de las apo aciones de Elias, Bou dieu y Foucaul , una nue a mi ada epis emológica pa a in e p e a el depo e como modo his ó ico de ocupación del iempo lib e, disol iendo la pola ización en e la pe spec i as Sociedad-Indi iduo o sus a ian es semán icas: mic o-mac o, es uc u a-agencia, ma e ia-idea, obje o- suje o, obse ado-obse ado . l. TRABAJO, OCIO Y CONSUMO: LA REGULACIÓN DEL TIEMPO PARA EL DEPORTE. El ocio es un modo de ocupación del iempo que se in e p e a en an o que dimen- sión inculada a su con a ia, a la negación del ocio o negocio, en endido como iempo donde anscu e la p oducción y el abajo. El ocio en su acepción de iempo no p oduc- i o, es á p esen e en odas las sociedades. Lo que ca ac e iza a las sociedades mode nas es una acional sepa ación en e iempo de abajo y iempo de no abajo, sepa ación c o- nológica que ambién es pa alela a la sepa ación espacial en e p oducción y ec eación. En las comunidades nómadas no exis ía la dis ibución del iempo acionalizado. Cuando la humanidad descub e la ac i idad ag ícola y empieza a cul i a el seden a ismo, en la an igua Mesopo amia, es cuando apa ece el exceden e, la cosecha sob an e que se pone en ci culación en los eme gen es me cados locales. Es en ese momen o his ó ico cuando su ge el iempo esidual, como iempo de no ac i idad. Sólo apa ece de inido el ocio cuando apa ece el come cio ag ícola. A su ez, el cul i o de la ie a y la domes icación del gana- 46 ÁLVARO RODRÍGUEZ DÍAZ do son el emb ión de las p ime as aglome aciones humanas. El iempo lib e es á incula- do al nacimien o de las p ime as ciudades en los má genes ibe eños y é iles. Así, iem- po lib e, ocio y ciudad son géne os de análisis que an unidos desde sus inicios. La ciudad ue el espacio de la p oducción de bienes donde ambién se p oducía el iempo. En los asen amien os p emodemos el iempo e a ci cula . Es aba some ido al com- pás de la na u aleza, a los i mos climá icos de la egulación ag a ia: a a , semb a , abona , y cosecha . El dominio eligioso de la au o idad se ajus aba a esas ma cas del calenda io biológico, sancionando iempos i uales y celeb aciones al son del campana io de la igle- sia. El iempo lib e se supedi aba a esa ci cula idad y e a ilimi ado y abie o, con empo- adas de eposo o zado. Los monas e ios eu opeos del siglo XIII son las p ime as o gani- zaciones que segmen an el iempo co idiano, en una medida di e en e a la que p opo cio- na la na u aleza. El código benedic ino monás ico es ableció ocho ho as al día, ocho lla- madas al cambio de a ea monacal, que coinciden con o icios p esc i os y de inidos bajo la máxima del o a e labo a. Es a disciplina empo al es el inicio de una nue a egula i- dad, que es lineal y me onómica, que a lo la go los siglos pe de á sus p incipios eligio- sos pa a aplica se a la indus ia y al o den ci il. El concep o de " abaja "en su e imología la ina, ipalia e, " o u a ", no su ge has a la iden i icación del abajo como sac i icio. Los alo es de la ci ilización judea- c is iana se eo ien aban cada ez más paula inamen e al debe labo al, como una eden- ción que demos aba la i ud humana. El indi iduo sien e el eje cicio de la ocación p o- esional como si se a a a de una ansiedad o angus ia in e na. La Re o ma P o es an e di unde la idea de que la pe eza es el o igen de la mise ia. Los es g andes sociólogos clá- sicos, Ma x, Du kheim y Webe , acusan al ocio c ónico de se un mal social. Así, el ocio se en endió peyo a i amen e, y sólo adqui ió alo es posi i os cuando la agancia dio paso al ec eo acional como una eposición necesa ia pa a el abajo. A p incipios de siglo XIV se ab ican Jos p ime os elojes mecánicos, con los que el iempo pie de su ci cula idad y de iene en lineal, con una di ección p og esi a y más segmen ada. Es a nue a comp ensión empo al es causa y e ec o de una mane a di e en e de elabo a las elaciones sociales co idianas, en las que la economía empieza a sus i ui a la eligión y, en gene al, la p oducción a la c eación. Con el nacimien o de la e olución indus ial ambién nace la época de los in en os, en e los que a menudo se des aca a la máquina de apo o al ela mecánico, como ingenios que ilus an aquel cambio social, pe o se suele ol ida la dis ibución del eloj de bolsillo ab icado en Gineb a en el siglo XIX, cuyo uso se ex iende después con an a eme gencia como el abajo asala iado. Al a- a se el iempo como un alo de cambio se p ocede a medi lo minuciosamen e. El eloj se con ie e en un ins umen o de abajo, en an o que el abajo se con ie e en un eje cicio de sinc onización. Los ideólogos de la Re olución Ame icana p oclama on que "el iem- po es o o", Time is Money, exp esando la lógica del espí i u occiden al que empieza a egu- la se masi amen e median e un es ic o ho a io y calenda io, donde la jo nada labo al de iene en me cancía. La ciencia se o ien ó al endimien o labo al y puso en ma cha el ic- ac del c onóme o como ins umen o p oduc i o. Y así F. W. Taylo , pa a es ablece su modelo de la O ganización Cien í ica del T abajo, en endió a la áb ica como un g an sis- ema de eloje ía, en la que los suje os es án inculados a mo imien os ana ómicos al com- pás de los iempos que ma can las máquinas. Las malas condiciones sala iales de la indus- HACIA UNA PERSPECTNA CONSTRUCTIVISTA EN EL ANÁLISIS DEL TIEMPO LIBRE... 4 7 ia inicial no pe mi ie on que las clases abajado as pudie an accede a un uso consumis- a de su escaso iempo lib e. Pa alelamen e, la bu guesía indus ial imi aba los es ilos de la nobleza eu opea, p ac icando la os en ación sun uosa de obje os y posesiones, dis inguidas y eli is as. Esa clase ociosa, en é minos de Veblen, exp esaba su sepa ación social espe- o a la masa abajado a haciendo gala de su gene oso iempo lib e, cumo símbolo es a u- a io que se dis u aba con un consumo conspicuo y monopólico. Pa alelamen e al nacimien o del consumo eli is a iba desapa eciendo el au oconsu- mo adicional, a medida que se inco po aba el modelo de abajo asala iado, que a o e- ció una mayo p oduc i idad, g acias al maquinismo que ep odujo ácilmen e los obje os, g acias al uso de la ene gía eléc ica y la subo dinación a los me cados, que pe mi ió el enómeno de la abundancia segmen ada, de los exceden es, y de las posibilidades de mayo edis ibución. Es "la mano in isible" de Adam Smi h la que despliega el bien común de la economía polí ica. Y es Ma x el p ime g an analis a c í ico del enómeno: la alienación del suje o inculada al e ichismo de la me cancía. Pe o es Veblen (1992) el p ecu so de concep os oda ía igen es como el consumo ica io y la os en osidad consumis a de la bu guesía es a u a ia. La nmma de consumo es, con la indus ia e inada y selec i a, un a ma de dis inción, lo que Simmel empezó a llama la moda. La p oducción dis inguida dis ibuye a los indi iduos en es ilos de ida, siguiendo una idea webe iano: cub i los deseos más que las necesidades, e o mulando las posiciones simbólicas de la es uc u a social. El gas o sun ua io es una dis ancia económica del elemen al gas o p ole a io, oda- ía débil y menes e oso pe o ya me can ilizado. Según Fea he son (1996) es en la segunda mi ad del siglo XIX cuando se inicia el ge men del consumo social, oda ía no masi icado, omen ado po la expansión de los anspo es que acili an el acceso a los p ime os g andes almacenes en las pe i e ias u ba- nas. Se expande así la ciudad mode na donde el sen ido de las acciones de pe enencia social ya no se e ie en a la iden idad comuni a ia de la ibu o el poblado sino a la nue a sociedad nacional que se cons uye median e un Es ado libe al, egulado po un discu so común, con unas aduanas, un sis ema iscal, una moneda, una lengua uni icada, una eli- gión y un ejé ci o. El hecho de la comp a ya es un hecho sociológico, más allá de la consecuencia de la p oducción elemen al de bienes y se icios. El consumismo es á implíci o en las p ime- as e lexiones an e lo social. En con a de la eo ía neoclásica del siglo XIX, el consumo económico es á más basado en la uncionalidad simbólica y subje i a de los obje os que en su uncionalidad ma e ial y obje i a. Baud illa d se e ie e al alo -signo que lle an implíci os los bienes y se icios consumidos, den o de un sis ema de obje os dispues os pa a una alo ación di e enciada y je á quica. La gene ación de deseos más que de nece- sidades se ab e en un abanico de o e as an e la que se disponen obje os he e ogéneos con un alo de uso simbólico. Al onso O í, u ilizando el concep o de deseo según F eud, en endido como indica i o de una ca encia, y den o del con ex o del "neocapi alismo de consumo", señala que: "Los p opios bienes elemen ales ienden a se come cializados y adqui idos con la misma es uc u a simbólica ca ac e ís ica de los bienes ociosos masi os" (O í, 1994: 44). Cabe señala que en la conside ación de "bien elemen al" acaban clasi icándose bienes que his ó icamen e no ue on elemen ales, en cuan o no sa is acían necesidades 48 ÁLVARO RODRÍGUEZ DÍAZ absolu as. El consumo de depo e, como modo de eje cicio ísico, se iden i ica masi a- men e, desde el úl imo e cio del siglo XX, como una ac i idad básica pa a el desa ollo humano, un bien elemen al, desde un mensaje especialmen e publici ado en el ámbi o del consumo de salud. Un siglo an es, e a una necesidad ela i a, elacionada con el es a us social: los inicios del depo e es aban ese ados a la éli e ociosa occiden al. La bu guesía opulen a buscaba cub i su amplio iempo lib e emulando las p ác icas de los juegos ísi- cos p opios de la a is oc acia decaden e, con la que compa aban sus o mas y es ilos, pe o acionalizando aquellos juegos, econ i iéndolos en depo es acionales y mode nos. La his o ia del depo e occiden al del siglo XX ha sido una paula ina ampliación de las p ác- icas desde las clases sociales supe io es a las in e io es, de los homb es a las muje es, de la aza blanca a la aza neg a ... Es un consumo que se ha gene alizado an o po imi ación como po imposición. El o igen his ó ico del depo e, en su e sión más plausible, es en su génesis una imposición educa i a. A mediados del siglo XIX, los jó enes es udian es de clases al as e an ansi o ia- men e o mados con una se ia disciplina en los ígidos cen os escola es p i ados, donde es aban some idos a un es echo con ol sob e la dedicación de su iempo co idiano. Elias (1992) pa e de que los p ime os juegos depo i os mode nos u ie on como obje i o el con ol social de los alumnos en las selec as public schools inglesas, a mediados del XIX. El iempo lib e de los jó enes es udian es se dedicaba a los juegos popula es, a á icos y u ales, en los que e a común el en en amien o en e homb es y animales. Tales p ác icas ulga es, sin apenas eglas, empezaban a en ende se como iolen as. Los acciden es, las sal ajadas y los he idos empeza on a se un p oblema pa a una comunidad con una nue a ocación o denada e indus iosa. Cabe obse a que buena pm1e de los juegos ances ales es aban asociados a la eligión y a la ag icul u a, campos de eglas que son descon ex ua- lizados al mode niza se la esencia de sus p ác icas. En la búsqueda pa a encon a las solu- ciones que a aja an aquellos p oblemas ju eniles, los educado es de las clases al as emo- dela on o simplemen e in en a on el llamado depo e mode no, haciéndo coincidi la cali- icación de gen leman a la de spo man. El depo e se inse ó como una condición social es ingida sólo a aquellos que dis u aban de ocio, en endido como un consumo ma e ial- men e selec o del iempo lib e. La clase ociosa, que de inió Veblen, dedicada a los spo s, nace y se desa olla en los cen os educa i os cuando se inco po a una nue a pedagogía ci ilizada de la acción social. Esas nue as o mas egladas de ocupa el iempo lib e median e la ac i idad ísica ue on his ó icamen e imi adas po las clases sociales in e io- es. Como a i ma Dumazedie : "Los juegos ese ados hacia 1880 a la ju en ud bu guesa han pasado al pueblo como i udes educa i as" (1971: 28). La o malización del iempo lib e es á en la base del nacimien o del depo e. Es el con ol de los cue pos en espacios de e minados con eglas ijas y p oduc i as, al como indica Foucaul (1984) cuando se e ie e a la génesis del pode mode no basándose en el panóp ico u ili a is a de Be ham, y que se exp esaba en la disposición del e eno de los depo is as adolescen es en las public schools inglesas, disposición diseñada pa a pe mi i la a en a igilancia de sus p o eso es y u o es. Ese p oceso de ci ilización e a consecuen- e con el p oceso de la indus ia y del me cado, que se acionalizaban. El ai play e a un nue o alo , un con a o en e nobles, an aplicable al come cio como al depo e. Elias ana- lizó el p oceso de ci ilización que se desa olló desde la Eu opa co esana en la Al a Edad HACIA UNA PERSPECTIVA CONSTRUCTIVISTA EN EL ANÁLISIS DEL TIEMPO LIBRE... 49 Media, que ue un p oceso de paci icación que e i ó la gue a con inua en e caballe os y sus ágicas consecuencias pa a odos. El in del e o y la insegu idad se es ableció median e pac os polí icos, pa a los que se c ea on o ganizaciones, jueces, espacios egla- dos y no mas de espe o. Esa misma acionalización es la que acon ece en la e olución de lo juegos adicionales que se me abolizan en depo es mode nos median e ins umen os bu oc á icos como las ede aciones, á bi os, canchas y eglas. Sin duda que exis ían cie - as egla, a eces minuciosas, en de e minados juegos p eindus iales como la pelo a o simila es, pe o no con o maban un sis ema uni e sal de eglas, consensuado y cla amen e neu o. La democ acia no es más que un juego de pode es. Huizinga indica: "el espí i u y la cos umb e de la ida pa lamen a ia inglesa han sido siemp e depo i os" ( 244). Los juegos p ima ios, las apues as y el alcohol ue on sup imidos en la socializa- ción de los jó enes ingleses, g acias ambién a los p ime os pe iódicos de la época ic o- iana, que apoya on la des i ución de esas p ác icas insanas. El pánico mo al que conlle- aba el nue o o den y deso den indus ial e a una p eocupación inhe en e a los p ime os analis as de lo social. Las e oluciones bu guesas del XIX soca a on los cimien os de la eoc acia y la i acionalidad, o eciendo o a es abilidad al e na i a basada en el Es ado libe al, en el me cado y en la ciencia. Sain Simon y Com e inaugu an la sociología como una e lexión pa a encon a un modelo de es abilidad comuni a ia, que había p opo cio- nado el Ancien Régime y que se diluía en el incie o clima que o ecía el nue o sis ema indus ial y laico. Es jus amen e esa misma p eocupación mo al la que la e en los educa- do es b i ánicos que amolda on las mane as adicionales de di e i se, es é il y a bi a- iamen e, hacia o as coo denadas de alo es y no mas depo i as, que empezaban a se p oduc i as y mé icas. Los pode es e o mis as del siglo XIX sus i uye on los juegos ulga es que p ac i- caban los es udian es de las éli es b i ánicas: los acionaliza on y los delimi a on, o de- nando ins i uciones pa a su egulación. Se impuso la compe ición y la clasi icación, en un p oceso simila al de la economía que implan aba el éco d como medida. El depo e se hizo p oduc i o y se basó en ankings, clasi icaciones. Pa a ello, uno de las in e eses bási- cos de los e o mis as del XIX ue cambia la malsana dedicación de los abajado es en su iempo lib e. En F ancia en 1840, Ville mé en su ob a E á physique e mo al des ou ie s, señaló lo siguien e: "Pa a el ob e o, odo se con ie e en ocasión de i a la abe na ... a ahí cuando es á con- en o pa a di e i se, en in, cuando iene p eocupaciones domés icas, pa a ol ida las" (Ville mé, 1840, ci ado po Dumazedie , 1971: 37). El p oblema pa a la mode nidad indus ial e a la holgazane ía o el no hace nada. En la España de la Ilus ación, Jo ellanos pa e del escena io cos umb is a de la inacción que obse a como iaje o po el país, y la plan ea como una p eocupación social que des- encaja con las mane as del libe alismo bu gués eme gen e: "¿Cómo es a que la mayo pa e de los pueblos de España no se di ie en en mane a algu- na? Cualquie a que haya co ido nues as p o incias hab á hecho muchas eces es a dolo o- sa obse ación. En los días más solemnes ... eina en las calles y plazas una pe ezosa inani- 50 ÁLVARO RODRÍGUEZ DÍAZ ción, un is e silencio ... Si algunas pe sonas salen de sus casas, no pa ece sino que el edio y la ociosidad las echan de ellas ... sen ados, o agando acá y acullá, sin obje o ni p opósi o de e minado, pasan is emen e las ho as y las a des en e as sin espacia se ni di e i se" (Jo ellanos, ci ado po Ruiz de Olabuenaga, 1994: 1898). Aplicando la Teo ía de la Ci ilización de Elias cabe señala la necesidad de que la bu guesía cul a elaciona a el abajo con el iempo lib e, o eciendo al e na i as de ec eo depo i o como ó mula pa a ep oduci el ci cui o i al de los abajado es: El ocio depo i o, en su doble a ian e de p ác ica y espec áculo se ins au a en las g andes emp esas occiden ales, c eándose clubes pa a los abajado es, omen ando la compe i- ción en el ocio, bajo un modelo de inspi ación b i ánica, en lo que ue un p oceso e olu- i o y geog á icamen e len o. No es has a el 1 de ma zo de 1904 cuando el gobie no espa- ñol ap ueba la ley del descanso dominical, una ieja aspi ación de los sindica os ob e is- as. Las c ónicas del pe iódico del lunes siguien e a la aplicación de la ley señalaban el abu imien o gene al de los abajado es que, "sin sabe que hace ", acudían a bebe a las bodegas, lo que hizo aumen a el alcoholismo y el males a público. El pe iódico El Impa cial ( 1-10-1904 ). días después de la aplicación de la ley. lanzó una encues a con una p egun a a los ciudadanos: ¿Qué hace us ed el domingo? En e las espues as se cons a a el abu imien o gene al: "Voy a una abe na a juga al mus con a ios paisanos. No es ideal, ni mucho menos; pe o el abu imien o me obliga a ello". "La única inicia i a del gobie no en cuan o a las cos umb es es el omen o de la agancia" " .. como el domingo no abaja y sale de la panade ía a las doce del sábado, pues se eúne con sus amigos desde bien emp ano y ya no le emos en odo el día, gas ándose lo que nos hace al a pa a i i . Es o es lo que me ha aído a es a casa, llena de paz y de glo ia, la dicho- sa ley de descanso dominical" . Los sindica os ob e os decidie on, a a és del Ins i u o del T abajo, el cie e de las abe nas y la suspensión de las co idas de o os du an e los domingos. Pablo Iglesias sub aya esa decisión in ocando la necesidad de mode niza el país y de endiendo a "los ep esen an es de los abajado es, que ansían e a su clase lib e del alcoholismo y de la incul u a" (Pe iódico El Globo, 10-7-1904 ). A la la ga, el espec áculo depo i o alcanzó a legi ima se como ocupación mo al en los domingos, sus i uyendo a las e á icas y adi- cionales mane as de pasa el iempo. El depo e llegaba como un ing edien e de la mode - nidad, p esen ado como una econocida mane a de ocupa el día de ocio. Los dis in os po - a oces de la es uc u a social consensua on al acue do: omen a la exhibición depo i a es omen a la é ica mode na. La compe ición y la salud son dos pila es pa a una nue a e a de p og eso lineal. El o igen bu gués del depo e no ue obs áculo pa a que las o ganiza- ciones p ole a ias acep a an e impulsa an el discu so del ocio co po al y o ganizado. No es casual que los clubes españoles más en depo es como el ú bol, el balonces- o, el a le ismo, el enis o el ciclismo se unda an en la p ime a década del siglo XX. Con la apa ición de las compe iciones ede adas y es a ales, du an e el p ime e cio de siglo, apa eció ambién la igu a del espec ado du an e las a des de los domingos. An es, e an HACIA UNA PERSPECTIVA CONSTRUCTIVISTA EN EL ANÁLISIS DEL TIEMPO LIBRE... 51 las éli es las que cul i aban la p ác ica depo i a. Con la ins au ación del iempo de ocio ob e o, las clases abajado as c ean sus clubes apoyados po la pa onal en sus áb icas. La ocupación ine e del iempo lib e es sus i uida po el iempo con olado median e el depo e. Los p ocesos de paci icación, de los que habla Elias, son los p ocesos de con ol disciplina io del espacio, de los que habla Foucaul . En esa e olución de la acionalidad, las clases abajado as, siguiendo la es ela de las clases al as, asumie on las p ác icas depo i as como eje cicios de au odominio social, en con a de o os modos de dis acción ulga es como la eb iedad, las mancebías o la ci a de aquillas. Asimismo, la clase emp esa ial acili aba la ac i idad depo i a de sus subo dina- dos como sus i u i o a la ida licenciosa. A p incipios del siglo XX, en las áb icas pesa- das, la cadena de mon aje o dis a acili a la educción del ho a io labo al, g acias al aumen o de la p oduc i idad al desplaza se mecánicamen e los ma e iales. Ello con ibu- yó a aba a a cos es de p oducción, lo que inalmen e pe mi ió aumen a los sala ios pa a ena la abundan e dese ción y o aciones de una plan illa que a du as penas encajaba con el a igoso y eloz abajo u ina io. La no ma sala ial Fi e dolla s day e a una no ma é ica en an o que p e endía egula el modo de consumo a a és del sala io. Fo d solici aba a sus abajado es que los alo es del iempo lib e dedicado al ocio ue an los mismos alo- es del iempo dedicado al abajo. Así, la mo al ab il echazaba a los empleados que gas- aban su iempo lib e en bebe alcohol o en juegos de aza y no empleaban su sala io en, implíci amen e, comp a se un coche Fo d-T, del que se llega on a ab ica 12 millones de unidades, lle ando una ida amilia , deco osa y depo i a. La no ma sala ial e a un no ma de consumo y e a ambién una no ma de ocio. El con ol del iempo de los suje os se con- ie e en una necesidad p oduc i a. Los egímenes es a alis as de inspi ación leninis a am- bién impusie on el con ol del iempo lib e de sus ciudadanos subo dinados. No es casual que la p ime a encues a del iempo, di igida po S umilin en 1924, ue a ealizada en el Moscú de los so ie s pa a plani ica mejo la u ela del Es ado sob e la sociedad. En el me cado abie o de los países occiden ales, la educción p og esi a de las ho as de abajo, g acias al maquinismo, ue conside ada po La a gue (1980) una "con- quis a ob e a", aunque a la la ga u o la consecuencia pa adójica de o alece su c i icado sis ema clasis a de me cado, al hace coincidi el iempo lib e con el consumo. La de ini- ción del ocio como ep oduc o del me cado llega a que algunos economis as olun a io- sos lleguen a iden i ica al iempo lib e que no se dedica a nada como " iempo es é il" (Cas illa, Díaz, 1988: 38-39). El concep o del iempo, en las sociedades desa olladas se p e ende liga a los alo es ma e iales. Dumazedie (1971) señala que el ocio, en su iple acepción de descanso, di e sión y desa ollo de la pe sonalidad, debie a ca ac e iza se po la ealización de hechos ú iles, no p oduc i os, lo que con adice el omen o social del hobby, po ejemplo, como ac i idad o ien ada a lo ú il, con un sen ido p ác ico, como el do i you sel y o as ca ego ías de los abajos olun a ios. Uno de los análisis más comunes sob e el ocio es aquel que lo iden i ica como libe- ado de ensiones, como una escapada espec o al es és de la ac i idad co idiana, una uga de las obligaciones sac i icadas. Las a eas labo ales c ean su icien es ensiones como pa a que el suje o elija lib emen e una ac i idad al e na i a de ocio depo i o y así ol ida se de los p oblemas dia ios. Pe o es a supues a uncionalidad del depo e es á ca gada de malen- endidos comunes. En la sociedad ac ual las ensiones se suelen en ende como una emoción 52 ÁLVARO RODRÍGUEZ DÍAZ nega i a, como el es és, que es una si uación no elegida. Ac i idades comunes como los jue- gos o los depo es ambién gene an ensiones, an as o más que las labo ales, e impiden el elajamien o y la necesa ia abs acción. Es e azonamien o ilus a la idea de que las emocio- nes dominan es en cada sociedad son los mismas pa a el negocio que pa a el ocio. En ambas ace as humanas se p oducen in e acciones sociales que en úl ima ins ancia legi iman el o den de las cosas. Más allá, Caillois (1967) nos p opone analiza a las sociedades a pa i de sus juegos. De hecho, cualquie his o ia del depo e puede in e p e a se como una e olución de los alo es dominan es en cada sociedad. El abajo y el juego son, a in de cuen as, ep e- sen aciones socialmen e a ines, modos de elación legí ima que no se con adicen sino que se ep oducen mu uamen e. Con o as palab as, Pla e (1995) señala que "el iempo es cul- u al", en an o que en su dis ibución se p esc iben elaciones sociales de e minadas po sen- idos comúnmen e ins i uidos. El abajo y el depo e son eje cicios sociales que se desen- uel en bajo las mismas coo denadas cul u ales. Y la educación, como ep esen ación egu- lada de la cul u a, se o ganiza en esa misma línea, al como indica Bou dieu (1993): " ... el escena io del skhole, ocio, es el luga donde las p ác icas do adas de unciones sociales en el calenda io colec i o son ans o madas en eje cicios co po ales" (p. 62). O o de los equí ocos comunes en cie a li e a u a académica es la idea de que se amplia gene osamen e la can idad de iempo de ocio a medida que a anza el modelo capi a- lis a. Bajo una mi ada supe icial a la e olución del núme o de ho as abajadas, que pasó de las 80 ho as semanales al inicio de la e olución indus ial a las 40 ho as de media ac ual, cab ía in e p e a un apa en e aumen o del iempo de ocio. Ri kin ( 1996) llega a p oclama del j!n del abajo, pa iendo de la adicional idea keynesiana del "desempleo ecnológico". Su a gumen o es sencillo: las nue as ecnologías sus i uyen al abajo humano y amos hacia una nue a sociedad, donde no hab á p oduc o es sino consumido es. Es e azonamien o le lle a implíci amen e a da la bien enida a la e a del "ocio gene alizado". Handy (1986), po su pa e, abunda en la ince1 idumb e del u u o del abajo humano, u u o que de ine como ocio- so. En ealidad, la elación que se suele es ablece en e inno ación ecnológica y aumen o del desempleo es una suposición gene almen e ealizada con abundan es pe o con pa ciales y dis- pe sos apoyos empí icos. La idea de la sociedad sin abajo ha sido e u ado bajo la luz de da os homogéneos y locales (Cas illo, Rod íguez Díaz, 1999). Además, sob esalen cada ez más es udios que indican que en las sociedades pos indus iales el abajo se a ampliando e - iginosamen e, quedando un iempo de ocio cada ez más educido. DeG azia ( 1968), en los años sesen a, con adiciendo la pione a " eo ía de la ci ilización del ocio" de Dumazedie ( 1964 ), apun aba que el ocio es aba con undiéndose con el consumo. De un modo más sis e- má ico, Scho (1991) demues a que en Es ados Unidos el aumen o en los gas os de consumo es ambién un aumen o del iempo de abajo, p ecisamen e pa a consegui ing esos con los que adqui i más bienes y se icios. Scho ca aloga el concep o de hu ied leisu e class o "clase ociosa ap esu ada" pa a indica que el ocio se comp ime cada ez más, en iempos limi- ados, po lo que es necesa io abaja más pa a consumi más en menos iempo29• La com- p obación de que el abajo aumen a en las sociedades pos modemas ha sido a alada po di e- 29 De hecho, el c ecimien o de la indus ia de la cul u a y del ocio ha gene ado ambién más empleo. En España, en e 1993 y 1997, el c ecimien o medio in e anual del núme o o al de asala iados en el sec o del ocio ue del 7%, mien as que pa a el o al de la economía dicha asa ue del 2%. (Ga cía G acia e al .. 2003, pág. 509). HACIA UNA PERSPECTIVA CONSTRUCTJVISTA EN EL ANÁLISIS DEL TIEMPO LIBRE... 53 en es in es igaciones en a ios países occiden ales du an e la úl ima década del siglo XX (Pa a nio, Villag a, 2003)·. Las clases al as de p o esionales son las que menos iempo de ocio disponen, po lo que hacen un uso y consumo in ensi o del mismo. De alguna mane a el s a us al o supone asumi más oles pe sonales, limi ando la can idad de iempo lib e.· Po lo gene al, el p e- sen a se socialmen e como pe sona muy ocupada se in e p e a como un signo de posición ele ada. Según Rojek (1995), en las sociedades a anzadas debe de e onnula se la his ó- ica eo ía ebleniana de la clase ociosa. Se da la uel a al o igen de los hechos y hoy las clases abajado as disponen de más iempo pe sonal: "La nue a clase ociosa son los ob e- os", llega a a i ma Dumazedie ( 1971: 16). Pe o exis e una di e encia cuali a i a e iden- e, ya que los g upos más des a o ecidos, a pesa de su mayo iempo lib e, no poseen lo que Lobo y Pa ke (1999) denominan "capi al de ocio", en an o que capacidad ma e ial pa a la ges ión de la di e sión y el descanso selec i o. Es e concep o se puede insc ibi en lo que Bou dieu ( 1988) llamó capi al simbólico en su análisis de la dis inción en los gus- os sociales. Son las clases del ocio ap esu ado las que comp imen su escaso iempo lib e pa a el consumo in enso, y de e minadas ac i idades depo i as les p opo ciona los signos adecuados pa a man ene su posición di e gen e an e el es o. Cada clase social dispone de sus p opios disposi i os pa a localiza se e iden i ica se en p ác icas depo i as seg egadas y dis in i as. En o o sen ido, no pa ece adecuado asegu a que el ocio depende del iempo lib e, en an o que supond ía que las pe sonas que no es án some idas a una ac i idad labo al, es udian il o domés ica no goza ían de ocio. De o o lado, cabe a i ma , complemen a ia- men e, la di icul ad de sepa a con ni idez el abajo del ocio, en endidos como p ác icas ep oduc o as de posiciones sociales. No es posible aza una on e a simbólica en e el iempo dedicado al abajo y el iempo dedicado al ocio, sepa ación que esul a más e a- nescen e a medida que ascendemos en la escala social. Toda ac i idad en endida como ocio, como la ac i idad depo i a, es una elación social y su signi icado es á po encima de los a i icios ho a ios de la ac i idad co idiana. En é minos ma e iales, la acionaliza- ción del ocio es la misma que la del abajo. Ambos se alimen an mu uamen e a a és del consumo, que es lo que da sen ido a ales p ác icas. Ya en los años sesen a, Le eb e (1972) acuñó el concep o de "sociedad bu oc á ica de consumo di igido", pa a señala la aciona- lidad social y me can il de la e a mode na. Al depo e cabe insc ibi lo como un hecho social p opio del ocio, po lo que ambién lo es del abajo, ac i idad cuya consecuencia ci cula es el consumo de elaciones simbólicas. 2. EL DEPORTE COMO EJERCICIO SOCIAL Toda ac i idad ísica depo i a es una elación social y como al se p esen a, an o en sus é minos ma e iales como in elec uales. El juego ísico y la asis encia a espec á- culos depo i os cons i uyen in e acciones sociales que se ex ienden y delimi an en e e- encia a las di e encias y con e gencias en e g upos y subcul u as. Las dis in as o mas hace o e depo e es án inculadas a es ilos de ida di e enciados según la posición de 60 ÁLVARO RODRÍGUEZ DÍAZ RODRÍGUEZ DÍAZ, A. (2002): "Es uc u a de T abajo y Nue as Tecnologías: Sob e el Caso Andaluz". En Má quez Domínguez, J. A. (comp.): Iden idad Regional y Globalización. Uni e sidad de Huel a. Huel a. ROJEK, C. (1995): Decen ing leisu e. Re hinking he Leisu eiheo y. Sage, Lond es. RUIZ DE OLABUENAGA, J. I. (1994): "Ocio y es ilos de ida", en Juá ez, M.: V In o me sociológico sob e la si uación social de España. Fundación FOESSA, Mad id, pp. 1881-2074. SCHOR, J. (1991): The o e wo ked ame ican. The unexpec ed decline o leisu e. Basic Books Ha pe Collins, New Ha en. VEBLEN, Th. (1966): Teo ía de la clase ociosa. FCE. México.