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La edificación agraria en ámbitos periurbanos como patrimonio territorial

García Martín, Miguel; Villar Lama, Arsenio

Abstract

Este artículo tiene como objetivo acercarse al estado actual de las haciendas en el Aljarafe sevillano, consideradas hoy como bienes patrimoniales y como elementos representativos del paisaje rural tradicional. A partir de un inventario previo de 1981 y el trabajo de campo, generamos una base de datos que integra la información básica de cada edificio: permanencia actual, entorno, uso, estado de conservación, reconocimiento científico, institucional y valoración social. Una vez analizados los resultados derivados de este inventario geográfico, concluimos que la hacienda olivarera ha experimentado una limitada atención institucional pese a su notable y emergente valoración social (por ejemplo como lugar de celebraciones). Este hecho permite establecer vínculos con otros ámbitos periurbanos con un importante legado agrario

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Revista de Estudios Andaluces (REA) e-ISSN: 2340-2776. REA núm. 35 (2018). http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35 La Edificación Agraria en Ámbitos Periurbanos como Patrimonio Territorial Agrarian Buildings in Suburban Areas as a Territorial Heritage Miguel García-Martín Universidad de Sevilla [email protected] Arsenio Villar-Lama Universidad de Sevilla [email protected] Formato de cita / Citation: García-Martín, Miguel y Villar-Lama, Arsenio (2018). La Edificación Agraria en Ámbitos Periurbanos como Patrimonio Territorial. Revista de Estudios Andaluces, núm. 35, 35-62 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 Enlace artículo/to link to this article: http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional http://editorial.us.es/es/revista-de-estudios-andaluces https://revistascientificas.us.es/index.php/REA Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 35 Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62 La Edificación Agraria en Ámbitos Periurbanos como Patrimonio Territorial The Agrarian Buildings in Suburban Areas as a Territorial Heritage Miguel García-Martín Universidad de Sevilla [email protected] Arsenio Villar-Lama Universidad de Sevilla [email protected] Recibido: 24 de julio, 2017 Revisado: 22 de diciembre, 2017 Aceptado: 2 de enero, 2018 Resumen Este artículo tiene como objetivo acercarse al estado actual de las haciendas en el Aljarafe sevillano, consideradas hoy como bienes patrimoniales y como elementos representativos del paisaje rural tradicional. A partir de un inventario previo de 1981 y el trabajo de campo, generamos una base de datos que integra la información básica de cada edificio: permanencia actual, entorno, uso, estado de conservación, reconocimiento científico, institucional y valoración social. Una vez analizados los resultados derivados de este inventario geográfico, concluimos que la hacienda olivarera ha experimentado una limitada atención institucional pese a su notable y emergente valoración social (por ejemplo, como lugar de celebraciones). Este hecho permite establecer vínculos con otros ámbitos periurbanos con un importante legado agrario. Palabras clave: patrimonio agrario, periurbanización, proceso de patrimonialización, hacienda, Aljarafe. Abstract This article aims to approach the current state of the haciendas in the Sevillian Aljarafe, considered today as patrimonial assets and as representative elements of the traditional rural landscape. From a previous inventory of 1981 and field work, it has been generated a database that integrates the basic information of each building: current permanence, environment, use, state of conservation, scientific and institutional recognition, and social valuation. After analyzing the results of this geographic inventory, we conclude Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 La Edificación Agraria en Ámbitos Periurbanos como Patrimonio Territorial Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 36 that the haciendas have experienced a limited institutional attention despite its remarkable and emerging social value (for example as a place of events). This fact allows establishing links with other peri-urban areas with an important agrarian legacy. Keywords: agrarian heritage, peri-urbanization, heritage-appraisal process, hacienda, Aljarafe Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 37 Miguel García-Martín y Arsenio Villar-Lama 1. INTRODUCCIÓN “En pleno Aljarafe sevillano, se alzan salones y espléndidos jardines donde sus bodas o eventos adquirirán un aire evocador de la burguesía andaluza de antaño. El sol de Andalucía, pleno de luz, resaltará los colores de la fiesta. Y de noche, la luna transmitirá su embrujo a esta tierra”. Es lo que se puede leer en una de tantas páginas web que ofrece una hacienda olivarera en la periferia de Sevilla para la celebración de bodas. Este ejemplo ilustra el importante papel que ha adquirido la hacienda olivarera sevillana —un modelo arquitectónico de explotación agrícola singular del paisaje rural andaluz— como lugar idóneo para celebraciones festivas en general, y bodas en particular. En un contexto económico y productivo postindustrial, sus antiguos usos agrícolas han sido desplazados por nuevas funciones terciarias y recreativas. Como bienes representativos del patrimonio vernáculo, la sociedad local ha otorgado a estas edificaciones ciertos valores y significados estrechamente vinculados con el simbolismo propio del acto litúrgico de la celebración matrimonial contemporánea. Sin embargo, al margen de estos usos recreativos, existen otras muchas circunstancias alrededor de las actuales haciendas olivareras sevillanas: aquellas que siguen manteniendo los usos y funciones agrícolas, otras que han desaparecido recientemente, las que están abandonadas o en estado ruinoso, las que han sido restauradas y reconvertidas como edificio público, etc. Este trabajo tiene como objetivo acercarse al estado actual de estas edificaciones, consideradas hoy como bienes patrimoniales y como elementos representativos del paisaje rural tradicional. Para ello, planteamos una revisión de las distintas fuentes que, a modo de catálogo, han identificado y caracterizado las distintas haciendas olivareras del entorno sevillano. La novedad en este caso, más allá de analizar de forma integrada fuentes parciales, estriba en el método utilizado: junto con el trabajo documental propio del gabinete, distintas sesiones de campo han permitido analizar in situ el estado de conservación del edificio, su entorno inmediato o sus amenazas visibles. Dicho trabajo cualitativo también nos ha permitido tomar contacto con actores sociales más próximos a esta realidad arquitectónica y patrimonial (propietarios y encargados, vecinos, representantes locales, portavoces de asociaciones civiles por la defensa del patrimonio, etc.) y conocer de primera mano sus testimonios. El resultado es algo parecido a una radiografía geográfica, un inventario exhaustivo de la presencia, el estado de conservación, los usos actuales y el grado de protección patrimonial de estos bienes. Si bien la hacienda olivarera es característica de todo el valle bajo del Guadalquivir —y su presencia como unidad de explotación agrícola es hegemónica en todo el entorno inmediato de la capital hispalense— esta contribución se centra en la paradigmática Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 La Edificación Agraria en Ámbitos Periurbanos como Patrimonio Territorial Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 38 figura de la hacienda aljarafeña1. Por un lado, por el diferente contexto geográfico entre las haciendas aljarafeñas y las otras haciendas de la campiña oleícola sevillana. Muchas de las primeras se localizan en el interior del actual entramado urbano, hasta el punto de constituir el germen de muchos núcleos de población. Otras haciendas aljarafeñas, concebidas en origen como edificaciones extraurbanas, han acabado por ser fagocitadas por el avance del suelo suburbano, “con las oportunidades y los conflictos que ello pueda ocasionar en la adecuada ordenación de los recursos patrimoniales” (García, M. et al., 2017, 1294). Hay que mencionar también que algunas de las fuentes documentales de referencia en esta investigación se centran igualmente en las haciendas del Aljarafe (Ronquillo, R., 1981). Y, por último, no hay que olvidar el papel que esta comarca ha tenido como pieza residencial fundamental en la aglomeración urbana de Sevilla. Su paisaje tradicional, y la hacienda como elemento caracterizador, han pasado a ser referentes simbólicos donde la población ha querido verse reconocida. Esto es así hasta el punto de que el Aljarafe, como anhelado lugar de residencia, se ha convertido en un eslogan, en una marca (García, M., 2017, 1951). El mapa 1 muestra la localización geográfica del ámbito de estudio. Para alcanzar el objetivo propuesto, el presente artículo se estructura como sigue: En primer lugar, realizamos un acercamiento teórico al patrimonio desde una perspectiva territorial, a la hacienda olivarera como hito del paisaje rural y a su valor como referente del legado agrario en nuestro ámbito de estudio. A continuación, describimos la metodología y las fuentes de información manejadas. En tercer lugar, se exponen los resultados obtenidos, las principales conclusiones y las líneas de investigación futura. 2. APROXIMACIÓN TEÓRICA En la evolución de la concepción de lo patrimonial —como un bien susceptible de ser preservado para las generaciones futuras— desde las concepciones más objetuales y artístico-monumentales hasta una visión holística más integradora, el papel del territorio como recurso cultural y económico ha sido fundamental (Fernández, E., 2006; Ortega, J., 1998). En efecto, es el territorio una matriz que organiza los elementos naturales y los culturales, dando sentido recíproco a ambos. Por lo tanto, los valores patrimoniales, en tanto que relatos, solo pueden leerse en el contexto geográfico que los hace singulares (Troitiño, M. A., 1998). Si en el pasado era el monumento o la obra artística aislada la que merecía la valoración singular, las recientes corrientes vinculadas a una “cultura territorial” les otorgan más importancia a los distintos componentes contextuales que, repartidos espacialmente por un ámbito concreto, permiten una visión poliédrica y polivalente de un fenómeno dado. Una hacienda no tiene significado connotativo sin el predio rústico sobre el que se asienta, de la misma forma que un 1 A pesar del posible desacuerdo en la delimitación estricta de este ámbito geográfico, la mayoría de autores coinciden en identificar al Aljarafe como la suave meseta o plataforma miocena que se levanta al oeste de la ciudad de Sevilla, entre los cauces del río Guadalquivir y Guadiamar (García, M., 2015). Un total de 25 municipios comprenden dicha elevación, sobre una extensión aproximada de 420 km2. Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 Miguel García-Martín y Arsenio Villar-Lama Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 39 molino harinero o un viejo puente romano tampoco lo tienen sin el curso fluvial o el camino que les dan razón de ser. Mapa 1. Ámbito de estudio. Fuente: Elaboración propia. En este paradigma actual, tiene lógica que el paisaje, en tanto que proyección subjetiva y colectiva de un territorio dado, sea también entendido como un contendedor patrimonial que organiza y cohesiona los elementos, atributos, valores y significados que una sociedad desea disfrutar y preservar (Gómez-Mendoza, J., 2013; Troitiño, M. A. et al., 2016). Así, se conoce como patrimonialización a este proceso cultural por el cual se le asignan valores y significados a un bien material o inmaterial sujeto a una realidad físico-territorial (Silva, R. et al., 2017). La patrimonialización opera sobre elementos integrados en el paisaje que, bien reciben un reconocimiento institucional por sus cualidades históricas, artísticas, simbólicas, etc. (proceso de arriba abajo o top-down), bien poseen un valor identitario otorgado por la población local (proceso de abajo arriba obottom-up). Sin embargo, este proceso es selectivo, puesto que se opera sobre unos elementos en lugar de otros, a pesar de que todos constituyen por igual la idea de carácter que otorga singularidad a un espacio patrimonial dado. Estos elementos selectivos, denominados vectores de patrimonialización (Naranjo, J., 2007), pueden ser Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 40 La Edificación Agraria en Ámbitos Periurbanos como Patrimonio Territorial materiales o inmateriales, cuyo reconocimiento institucional o social viene motivado por sus cualidades naturales (una playa, una formación boscosa), históricas (un camino de peregrinación, un puente), económico-tecnológicas (un tipo de cultivo, un ingenio hidráulico), folclórico-etnográficas (un cante, una receta culinaria), etc. Investigaciones de ámbito general, desde la óptica de la diversidad regional española, han abordado el estudio y la valorización de las arquitecturas tradicionales en el medio rural. Interesantes casos de estudio se pueden encontrar recogidos en el monográfico dedicado a la arquitectura tradicional de la revista Patrimonio Cultural de España (Comisión de Seguimiento del Plan Nacional de Arquitectura Tradicional, 2014) o en las actas del Congreso Internacional sobre Arquitectura Vernácula (Aranda Bernal, 2007). En el ámbito del Aljarafe, la hacienda olivarera se ha constituido en un importante vector de patrimonialización de su paisaje rural tradicional (García, M. et al., 2017). Más si cabe en un contexto caracterizado por las intensas transformaciones que desde hace décadas ha experimentado este territorio. Frente al avance de la suburbanización y del modelo de ciudad dispersa y fragmentada, estas edificaciones aportan singularidad y sirven para mantener viva la memoria y el significado de un espacio secularmente agrario, subsidiario de la capital hispalense. Precisamente son los valores ambientales y culturales —más allá de su función productiva— los que cualifican este territorio, traduciendo este espacio agrario en un patrimonio agrario (Castillo Ruiz, 2013). Desde el temprano trabajo de Corbacho, A. (1952), la hacienda olivarera ha recibido una interesante atención científica, especialmente desde una perspectiva histórica y arquitectónica (Bernal, A. M., 1979; Ronquillo, R., 1981; Aguilar, M. C., 1992; Sabaté, I., 1992; Aguilar, M. C. et al., 2001; Gamero, M. et al., 2007;). Otros enfoques más transdisciplinares, entre ellos la geografía, han ampliado el zoom para tratar el asunto desde una perspectiva escalar más integradora, tomando así el territorio (y no solo el edificio) como punto de referencia (Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio, 2009; García, M. et al., 2017). Estos anteriores autores coinciden a la hora de señalar los principales rasgos que hacen de la hacienda olivarera un modelo edificatorio rural singular de la Baja Andalucía: de un lado, se trata de construcciones extraurbanas en origen, aunque muchas de ellas, por proximidad, hayan favorecido el surgimiento de posteriores tramas urbanas consolidadas. A su vez, cumplen una doble función residencial y productiva (son a un mismo tiempo viviendas y fábricas agrícolas). Por otro lado, las distintas dependencias (residencias, molinos y almazaras, lagares, bodegas, almacenes, cuadras, etc.) se organizan en torno a un patio cerrado que funciona como eje de la actividad agrícola. Por último, en tanto que deudoras de una arquitectura culta de raíz urbano-burguesa, la hacienda incorpora escasos pero significativos detalles ornamentales que atestiguan el uso recreativo que llegaron a tener como fincas de esparcimiento rústico. Los procesos de patrimonialización que afectan a la hacienda como elemento singular del paisaje y de la economía olivarera de la Baja Andalucía operan, como ya se ha mencionado, en una doble dirección:de arriba abajo (patrimonialización institucional) y Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 Miguel García-Martín y Arsenio Villar-Lama Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 41 de abajo arriba (patrimonialización social). Buen ejemplo de lo primero es la protección que la ley otorga a estos bienes, al incluir algunos de los edificios más significativos en los correspondientes catálogos generales (Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz) y en otros inventarios similares. Las normativas de ordenación territorial de ámbito subregional o el mismo planeamiento urbanístico también actúan como tutelas de estos bienes a otorgarles algún tipo de protección jurídica. Buen ejemplo del segundo de los procesos de patrimonialización es el hecho de que algunas haciendas sean destino o camino reconocido de romerías y peregrinaciones, formando parte del acervo popular y tradicional de estas celebraciones. Ello se manifiesta igualmente en las letras de las coplas y canciones que dejan testimonio de esta aprehensión simbólica por parte de la población local. El interés de las parejas de novios por celebrar su enlace matrimonial en una hacienda, considerándola así un lugar digno de tal ocasión, es otro ejemplo que ilustra que este proceso de patrimonialización opera desde el sustrato básico de la sociedad hasta que se hace claramente reconocible. Este doble proceso resulta más significativo cuando el territorio donde se localizan experimenta, como así ha sucedido en el Aljarafe, un intenso proceso de transformación urbana que trastoca el sistema de hitos y referencias simbólicas donde la sociedad se ve reflejada. Y es que este territorio ha transitado de un modelo económico agroexportador a otro muy enfocado al sector inmobiliario-residencial (Díaz Parra et al., 2016). Es decir, los cambios ambientales y demográficos han sido tan intensos en el último medio siglo en nuestro ámbito objeto de estudio, que la emergente sociedad aljarafeña resultado de todo ello no ha desarrollado vínculos identitarios profundos con este “nuevo territorio” (Nogué, J., 2014). Es ahí donde adquiere protagonismo la hacienda aljarafeña, pues sirve para reforzar los lazos de pertenencia y el apego al lugar de una sociedad demográficamente joven necesitada de ellos. Si bien no es el objeto central de esta contribución, merece la pena detenerse muy brevemente en algunas cifras que ayuden a contextualizar este fenómeno de intensas trasformaciones territoriales: - Por un lado, el Aljarafe ha experimentado un incremento demográfico en las últimas décadas muy superior a la media provincial y autonómica, como corresponde a un espacio periférico de una gran ciudad como Sevilla, que ha acabado por integrarse en su aglomeración metropolitana. Si tomamos en consideración los 25 municipios que componen el ámbito del Aljarafe, su población se ha triplicado desde mediados del s. XX, hasta sumar hoy 340.000 habitantes (Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, 2016). - Por su parte, este anterior crecimiento demográfico ha venido acompañado de una intensa trasformación de los usos y aprovechamientos del suelo: las superficies urbanas y alteradas se han multiplicado por 9 desde mediados del s. XX. Por el contrario, las superficies dedicadas al olivar han disminuido un 16 % La Edificación Agraria en Ámbitos Periurbanos como Patrimonio Territorial Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 42 en este periodo. El retroceso de este aprovechamiento agrícola no ha sido tan acusado como en el caso del viñedo, que prácticamente ha desaparecido de una región que contaba con un importante pasado vitivinícola (Consejería de Medio Ambiente, 2007; Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, 2013) - El Aljarafe, fruto de dichas transformaciones, ha experimentado una especialización funcional, claramente orientada hacia la función residencial y de servicios. De hecho, sucede que en la mayoría de los núcleos urbanos (y especialmente en los más orientales, próximos a Sevilla), más de la mitad de la superficie edificada está ocupada por chalés y adosados (Ministerio de Fomento, 2012). Estos dos tipos constructivos unifamiliares de baja densidad conforman un patrón típico de las áreas suburbanas residenciales de muchas regiones urbanas occidentales. En suma, nuestro ámbito de estudio ha experimentado intensos cambios físicos y sociales. Ante la precocidad de dichos cambios, elementos del patrimonio como las haciendas ayudan a fijar los referentes simbólicos y a mitigar los posibles conflictos de identidad que se generan ante una estructura territorial y paisajística fragmentada y de difícil lectura. 3. FUENTES Y METODOLOGÍA El estudio más completo sobre las haciendas de olivar en el Aljarafe fue realizado en 1981 por el arquitecto Ricardo Ronquillo. Esta obra realiza una aproximación general a estas edificaciones, su evolución histórica con relación a la comarca y la descripción morfológica de la hacienda y de sus principales piezas arquitectónicas. En un segundo bloque, Ronquillo elaboró un minucioso inventario de todas y cada una de las haciendas aljarafeñas, precedente esencial de la presente investigación. Por otra parte, las distintas series de cartografía histórica del Mapa Topográfico Nacional a escala 1:25.000 y 1:50.000 han servido de complemento al análisis de este autor, en especial la primera edición (año 1918) y las ediciones correspondientes a la década de 1970; además de ayudar en la localización exacta de las identificadas por Ronquillo permiten incorporar haciendas que desaparecieron antes de su trabajo. Estas dos fuentes de información han sido la base sobre la que construir nuestro propio registro, que finalmente se compone de 93 haciendas. A partir de este momento se inician dos vías paralelas en la investigación. De una parte, hemos planificado y llevado a cabo el trabajo de campo, cuyos resultados hemos ido volcando, mediante un trabajo de gabinete, en una base de datos geográfica. El uso de una geodatabase facilitará a posteriori la lectura geográfica o transversal del fenómeno, poniéndolo en relación con otros elementos, sistemas y procesos territoriales. Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 Miguel García-Martín y Arsenio Villar-Lama Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 49 Mapa 3. Usos principales. Fuente: Elaboración propia. Figura 2. Hacienda de Belén en Bormujos y Torrequemada en Gelves. Fuente: Autores y bodas.net (2017). Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 50 La Edificación Agraria en Ámbitos Periurbanos como Patrimonio Territorial 4.4. RECONOCIMIENTO INSTITUCIONAL Y CIENTÍFICO-ACADÉMICO El Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (CGPHA) supone el mayor grado de reconocimiento institucional de estas edificaciones agrarias, lo que conlleva una protección normativa en el ámbito de la gestión patrimonial. No obstante, la presencia de la hacienda aljarafeña en este registro es testimonial, sólo 5 de las 75 existentes hoy en día están catalogadas. De ellas, tan solo tres están reconocidas como Bien de Interés Cultural (BIC). Resulta llamativo que ninguno de estos ejemplos, pese a su incontestable valor cultural, responda a un modelo arquetípico de hacienda olivarera. Ninguna reúne de forma paradigmática todos los aspectos esenciales desde el punto de vista arquitectónico, económico y paisajístico. La Peregrina en Bormujos (Figura 3) tiene una rica historia pero, rodeada de viviendas unifamiliares, ha estado abandonada hasta época muy reciente, su estado es ruinoso y actualmente —según relatan desde la dirección de obras— está inmersa en una prolongada restauración. Pese a ello, resulta difícil entender su inscripción en el catálogo general en 1996. La Sagrada Familia (Castilleja de la Cuesta) es una hacienda urbana restaurada y reconvertida en equipamiento municipal con pocos vestigios de su pasado. La protección de la Hacienda de Guzmán está vinculada a formas y usos históricos de este caserío al margen de su rol agrario como antigua almazara (Casa Palacio y Jardines del Buen Aire). Algo similar ocurre con la Hacienda de Loreto (Espartinas), donde la antigua hacienda es una pieza más que viene a completar un conjunto conventual. Finalmente, la denominada Hacienda de Pata de Hierro (en Villanueva del Ariscal, también conocida como Bodegas Góngora) obtiene su protección por su importante función como lagar (actividad que aún conserva), no como almazara. En la Base de Datos del Patrimonio Inmueble de Andalucía (BDPI) la hacienda olivarera del Aljarafe sí aparece bien representada. De las 75 presentes de forma íntegra o parcial, más de la mitad están incluidas en este registro (38). La protección de estos edificios se basa principalmente en su valor etnológico, por encima de su valor arquitectónico (solo 6 de ellas poseen un reconocimiento de este tipo). A diferencia del CGPHA, aquí sí encontramos las haciendas más emblemáticas, con un amplio reconocimiento por parte de la población local, mejor conservadas y/o más ligadas con el medio rural: Castilleja de Talhara (Benacazón), Tablante y Mejina (Espartinas), Lopaz (Umbrete), Torrijos (Valencina), etc. La mirada institucional se complementa con un reconocimiento científico-académico (Mapa 4) que, a veces, antecede a los registros y a la protección de estos bienes por parte de la Administración. El registro de Ronquillo, R. (1981) supone el reconocimiento elemental a la hacienda aljarafeña pero —al tratarlas todas por igual— no nos sirve para ponderar la importancia histórica, cultural, social o territorial de unas sobre otras. De las 75 haciendas presentes, 69 de ellas ya fueron registradas en su momento por este investigador. Por su parte, la obra “Cortijos, Haciendas y Lagares” sí selecciona aquellos edificios más relevantes y los organiza en tres niveles de importancia patrimonial. De todas las actuales, 33 están recogidas en este catálogo: son 10 las que responden a la Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 51 Miguel García-Martín y Arsenio Villar-Lama categoría de referentes en la arquitectura agraria andaluza (nivel 1): Lopaz, Torrijos, Benazuza, Casa Alegre, Castilleja de Talhara, Torre de las Arcas, La Estrella, Loreto, Tablante (Figura 3) y Torrequemada. En los niveles 2 y 3 hay inventariadas un total de 11 y 13 respectivamente. Finalmente habría que mencionar la atención dedicada a la hacienda desde los propios estudiosos locales. Como ejemplos más representativos tenemos la obra de González y Grau (2012) sobre la Hacienda de Miro en La Puebla —una reconstrucción histórica de una hacienda desaparecida— y el estudio de González (2010), donde se resalta el papel de la Hacienda La Peregrina en la historia de Bormujos. 4.5. VALORACIÓN SOCIAL En términos generales puede decirse que, en su conjunto, la hacienda aljarafeña tiene una valoración e identificación social relativamente alta. Mientras que algunas pasan inadvertidas a ojos de la población local, unas pocas concentran un vínculo muy fuerte con la sociedad civil. Esta integración de la hacienda en el imaginario popular ha sido posible gracias a procesos que nacen desde abajo, bien desde las tradiciones locales y el uso consuetudinario, bien desde colectivos civiles organizados con un interés común. Las romerías y, fundamentalmente, la del Rocío conforman el principal vector de patrimonialización de estos hitos, en tanto que algunas haciendas forman parte del camino, el folklore y, en definitiva, el paisaje romero. Las situadas más al suroeste — Monasterejo, Mejina, Gelo, Juliana, Lopaz...—, algunas de ellas jalonando el Cordel de Triana a Villamanrique, se convierten en reconocidas parás para diversas hermandades en su peregrinación a la onubense ermita del Rocío y aparecen recurrentemente en las letras del cancionero (Cuadro 2). El caso de Torrijos va más allá, siendo el punto de destino de la romería local del mismo nombre, en Valencina de la Concepción (aunque célebre en toda la comarca). La transformación de algunas haciendas urbanas en dependencias consistoriales, y su uso como espacios de encuentro por parte de la población local, puede ser considerada como otra importante línea de patrimonialización social. En el casco urbano de Gines, cuatro de los cinco edificios pre-existentes han sido integrados —con diferente grado de alteración arquitectónica— en la vida municipal. Algo similar ha ocurrido en Palomares del Río, Tomares y Mairena del Aljarafe. Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 La Edificación Agraria en Ámbitos Periurbanos como Patrimonio Territorial Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 52 Mapa 4. Reconocimiento institucional y científico-académico. Fuente: Elaboración propia. Figura 3. Hacienda La Peregrina en Bormujos y Tablante en Espartinas. Fuente: Autores (2017). Miguel García-Martín y Arsenio Villar-Lama Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 53 Cuadro 2. Letras de sevillanas y otras coplas populares. El Rocío de Gines Gelo, blanco palomar, Gelo, blanco caserío, espejo de los Borrero donde se miran sus hijos. ¡Ay!, mañanita de Gelo, antes de emprender el camino al son de las sevillanas baila el aire en los olivos. Cosas de El Rocío En el pozo de Lopaz, Carmela tú te peinabas a la misa del alba, Carmela tarde llegabas agua de Lopaz agua pa mi gitana agua de Lopaz agua pa mi gitana Carmela, la vuelve loca Autores: Amigos de Gines (Sevillanas en Primavera, vol.1, Hispabox, 1971) Autor: Antonio Rivera (Recuerdos de Nuestro “Pali”, Pasarela, 2003) Fuente: Amigos de Gines y El Pali, respectivamente. Otros procesos de identificación social con la hacienda son: la utilización de sus nombres como topónimo-marca de las promociones urbanísticas que surgen en los alrededores (o en el mismo lugar donde una vez estuvieron dichas haciendas), caso de La Merced en Gines, El Carmen en Tomares, Tablante en Espartinas, Valparaíso en San Juan de Aznalfarache, Simón Verde en Gelves; así como la utilización iconográfica de torres o espadañas como símbolo de identificación municipal, como se puede ver en logotipos oficiales e imágenes promocionales (Figura 4). Figura 4. Algunos ejemplos de patrimonialización desde abajo: topónimo-marca, imágenes promocionales y logotipos oficiales. Fuente: Autores y Ayto. de Tomares (2017). Por último, uno de los procesos de patrimonialización social que más han afectado a la hacienda olivarera aljarafeña como depositaria de valores singulares y significados propios lo constituye su uso como lugar de celebraciones, especialmente de bodas. Este hecho se manifiesta en la adaptación de algunas de ellas para estos eventos, lo que también conlleva la reconversión de la empresa familiar que la sostenía de sociedad agraria a terciaria-hostelera. Pero también, sucede que otros muchos negocios dedicados a este tipo de actividad no han tardado en arrogarse el término hacienda para promocionar sus respectivas instalaciones, como si de tales edificaciones se trataran, Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 La Edificación Agraria en Ámbitos Periurbanos como Patrimonio Territorial Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 54 cuando no son más que construcciones contemporáneas3 —las menos si acaso de mediados del s. XX—. Este proceso de apropiación simbólica también se traduce en la recreación de un ambiente rústico y campesino en el interior de los edificios, en los patios y salones: ruedas de carruajes, útiles de esparto, yugos de madera, barriles, dornillos de barro, trillas, piedras y muelas de molino, etc. Este fenómeno trasciende los estrictos límites del Aljarafe para convertirse en un fenómeno generalizado en todo el ámbito metropolitano de Sevilla. Es decir, las parejas de novios, de cualquier parte de la aglomeración urbana, que contemplan casarse y celebrar el banquete, ven en la hacienda aljarafeña —así como en las otras haciendas de la periferia campiñesa— un espacio idóneo para semejante ocasión. Este proceso de patrimonialización social por medio del rito nupcial también se observa en otros vectores y escenarios rurales en España. Así los distintos emblemas de la arquitectura agrícola regional son reconvertidos en muchos casos como lugares de celebraciones y eventos, en una peculiar simbiosis entre lo patrimonial, lo turístico y la fabulación del mundo rústico y campesino: pazos en Galicia, masías en Aragón y Cataluña, possessions en Mallorca, esquileos en Segovia, etc. (Planas, M. et al., 2002; Soler, J. M., 2014). De hecho, las edificaciones en el medio rural —bajo el concepto genérico de finca— son las localizaciones más comunes en España para la celebración nupcial, por delante de hoteles, restaurantes o salones de bodas (Bodaclick, 2012). 5. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES Una vez que se ha resuelto la interpretación más inmediata de las distintas categorías de análisis de este estudio, es el momento de iniciar algunas líneas de discusión. Las conclusiones más relevantes que pueden extraerse de esta aportación son las siguientes: - Los procesos de patrimonialización, como cualquier fenómeno de apropiación cultural, no son ecuánimes ni constantes en la forma, el tiempo y el espacio. Presentan discontinuidades e irregularidades propias de algo que no está sometido al rigor numérico como es el otorgar significados. Esto es algo que se puede observar con claridad en el caso de la hacienda aljarafeña, tanto en los procesos institucionales, aquí denominados de arriba abajo, como en los de base social (de abajo arriba). 3 De hecho, un sencillo rastreo en un buscador web como Google cuando se introduce la búsqueda “hacienda bodas aljarafe” devuelve resultados significativos: entre los 20 primeros resultados (al margen de otros portales especializados) aparecen muchos negocios de celebraciones radicados en el Aljarafe que, denominándose como hacienda, no han sido reconocidas como tal ni en esta investigación ni en ninguna de las fuentes estudiadas. Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 Miguel García-Martín y Arsenio Villar-Lama Revista de Estudios Andaluces, núm. 35 (2018) pp. 35-62. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2018.i35.02 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 55 - En el caso de los procesos institucionales, ya se ha mencionado la inconsistencia que se produce con las escasas haciendas que están catalogadas en el CGPHA, puesto que representan casos excepcionales. Tanto es así que la mayor parte de la protección territorial está reservada a bienes de naturaleza históricomonumental o arqueológica (38 bienes catalogados en el conjunto de del ámbito de estudio, de los cuales 5 son haciendas). Sin menosprecio de la enorme importancia de todos ellos, todavía parece pesar el viejo paradigma de la gestión patrimonial, que no termina de culminar la incorporación, como valores susceptibles de tutela, aquellos que proceden del ámbito productivo o el popular (caso del patrimonio industrial y el agrícola). - Frente a este sesgo aparente, los procesos de patrimonialización académicocientífica —que podrían situarse a medio camino entre lo institucional y lo social— sí muestran más atención por las haciendas más representativas, en especial las situadas en el medio rural, como expresiones genuinas de uno de los modelos arquitectónicos del agro bético de mayor relevancia. Es aquí, de hecho, donde cabría situar esta contribución. - Los procesos de patrimonialización desde abajo, desde los movimientos civiles y la cultura popular, también presenta ciertas discontinuidades, arritmias propias de la naturaleza contingente de este fenómeno. Es lo que explica que haya haciendas bien conservadas, con una fuerte proyección en el imaginario colectivo, y que a escasos metros existan otras tantas que hayan caído en el olvido, en el abandono o simplemente sean desconocidas para la mayoría. Esta irregularidad también se produce en la concepción misma del valor susceptible de ser preservado. La hacienda olivarera aljarafeña, en tanto que testimonio de un modelo socioeconómico de base agrícola, y como vector principal del paisaje resultante, pierde parte de su esencia cuando pierde sus funciones originales. Muchos de estos edificios se han recuperado y ha sido restaurados como sedes municipales, con un sentido de servicio público que compensa lo que supone una pérdida de “autenticidad”. Sin embargo, en otros casos se produce una lectura superficial de la hacienda, vista como un mero decorado al servicio de la sociedad del espectáculo, donde se seleccionan aquellos relatos más inofensivos del mundo rural y campestre como aderezo a un acontecimiento, la boda, que es ajeno a todo ello. No es nuestro propósito hacer juicios de valor sobre el papel de la hacienda en estos términos, pero sí es importante resaltar que, como vectores de patrimonio que singularizan el paisaje rural de la periferia de Sevilla, sería inmerecido que la sociedad local solo viera en estos edificios un mero lugar para el recreo. Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 56 La Edificación Agraria en Ámbitos Periurbanos como Patrimonio Territorial A partir del presente trabajo y de sus resultados se abren diversas perspectivas de investigación. En primer lugar, podríamos abrir el arco metropolitano, incluyendo comarcas olivareras como Los Alcores o la campiña meridional (Dos Hermanas, Alcalá de Guadaira, Los Palacios, etc.). La ampliación espacial podría ir acompañada de la incorporación de otras edificaciones del patrimonio rural propias de la tríada mediterránea, tales como los cortijos cerealísticos o los lagares vitivinícolas; comprobando el papel que juegan en la actualidad mediante un análisis territorial similar. Otra línea de investigación que se hace muy pertinente, dada la escasa atención científica recibida al respecto, debería orientarse hacia la búsqueda de patrones comunes en la patrimonialización de bienes del paisaje rural enfocados al sector del ocio y las celebraciones, como actividad específica dentro del amplio campo del turismo. Así, ámbitos periurbanos con importantes muestras de arquitectura vernácula como la vega granadina, la huerta valenciana, las sierras madrileñas... experimentan un auge de las celebraciones nupciales. Edificios antaño destinados a las tareas de transformación y almacenamiento agrícolas son rehabilitados para nuevos usos hosteleros, en especial para la celebración de banquetes de bodas. Al propio proceso de patrimonialización social de un artefacto arquitectónico se le une el particular componente antropológico, donde coincide la mercantilización del ritual posmoderno de la fiesta nupcial con el fenómeno cultural de tematización y banalización de los modos de vida rurales. BIBLIOGRAFÍA ABC de Sevilla (2014). Cavaleri, de hacienda a barrio emblemático de Mairena del Aljarafe. ABC de Sevilla, 14 de septiembre de 2014. [En línea] < http://sevilla.abc.es/provincia-mairena-del-aljarafe/20140914/sevi-cavaleri-hacienda - barrio-emblematico-201409131309.html> [22 de diciembre de 2017]. 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