La población de Cartagena de Indias a principios del siglo XVIII
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LA POBLACIÓN DE CARTAGENA Becaria del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en la Escuela de Los censados El 15 de marzo de 1708 se llevaba a por orden del goberna dor don José Zúñiga de la Cerda, el empadronamiento de los vecinos de la citada capital. Dicho recuento fue efectuado por Manuel de Mélida, Juan de Rada, Juan y Diego de la Peña, regidores del certificado por el escribano mayor de la goberna La realización de este censo tuvo dos objetivos fundamentales: en primer lugar poner en conocimiento del rey la situación precaria de la ci Pointis en 1697; en segundo lugar, y como uno de los remedios más efectivos a dicha situación, erigir Cartagena como ciudad convendría hacer aquí cabeza de virreinato, extingui Santa Fe y Panamá, poniendo debajo de la jurisdicción de este nuevo virreinato las provincias de Santa Fe, Panamá, Santa Marta y Maracaibo” El censo realizado dio un número total de 622 vecinos, contabilizados en la ciudad de Cartagena y en el barrio de Getsemaní, y agrupados en la siguiente forma: 320 en la ciudad, de los cuales 245 aparecen como hombres blancos, 54 como pardos libres y 21 co mo negros libres. Los 302 restantes pertenecían al barrio de Getsemaní, divididos en 139 blancos, 103 pardos libres y 60 negros igualmente en libertad. Ahora bien, los 622 censados en la ciudad de Cartagena no constituían el total de la población de la c iudad ya que el empadronamiento sólo afectó a la población blanca masculina de origen español, y a los varones pardos y negros libres, excluyéndose del mis mo a las mujeres e hijos de los 622 citados. Este dato nos es conocido, ya que en el censo se especi fica que los 622 son los hombres de la ciudad de edad adulta. 1 José de Zúñiga al rey. Cartagena, 15 marzo 1708. En esta carta se dan las cifras del empadronamiento realizado en la ciudad de Cartagena. AGI, Santa Fe, 435. 2 Ibídem. CARTAGENA DE INDIAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVIII Carmen Gómez Pérez Becaria del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en la Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla El 15 de marzo de 1708 se llevaba a cabo en la ciudad de Cartagena de Indias, dor don José Zúñiga de la Cerda, el empadronamiento de los vecinos de la citada capital. Dicho recuento fue efectuado por Manuel de Mélida, Juan de Rada, Juan y Diego de la Peña, regidores del cabildo de Cartagena en ese año, y certificado por el escribano mayor de la goberna ción Ignacio Sánchez de Mora La realización de este censo tuvo dos objetivos fundamentales: en primer lugar poner en conocimiento del rey la situación precaria de la ci udad a raíz del ataque de Pointis en 1697; en segundo lugar, y como uno de los remedios más efectivos a dicha situación, erigir Cartagena como cabeza de un nuevo virreinato: “ para restablecer esta ciudad convendría hacer aquí cabeza de virreinato, extingui endo las Audiencias de Santa Fe y Panamá, poniendo debajo de la jurisdicción de este nuevo virreinato las Panamá, Santa Marta y Maracaibo” 2 . El censo realizado dio un número total de 622 vecinos, contabilizados en la ciudad de Cartagena y en el barrio de Getsemaní, y agrupados en la siguiente forma: 320 en la ciudad, de los cuales 245 aparecen como hombres blancos, 54 como pardos mo negros libres. Los 302 restantes pertenecían al barrio de Getsemaní, divididos en 139 blancos, 103 pardos libres y 60 negros igualmente en libertad. Ahora bien, los 622 censados en la ciudad de Cartagena no constituían el total de iudad ya que el empadronamiento sólo afectó a la población blanca masculina de origen español, y a los varones pardos y negros libres, excluyéndose del mo a las mujeres e hijos de los 622 citados. Este dato nos es conocido, ya que en el fica que los 622 son los hombres de la ciudad de edad adulta. José de Zúñiga al rey. Cartagena, 15 marzo 1708. En esta carta se dan las cifras del empadronamiento Cartagena. AGI, Santa Fe, 435. 43 DE INDIAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO Carmen Gómez Pérez Becaria del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en la Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla cabo en la ciudad de Cartagena de Indias, dor don José Zúñiga de la Cerda, el empadronamiento de los vecinos de la citada capital. Dicho recuento fue efectuado por Manuel de Mélida, Juan cabildo de Cartagena en ese año, y ción Ignacio Sánchez de Mora 1 . La realización de este censo tuvo dos objetivos fundamentales: en primer lugar udad a raíz del ataque de Pointis en 1697; en segundo lugar, y como uno de los remedios más efectivos a dicha para restablecer esta endo las Audiencias de Santa Fe y Panamá, poniendo debajo de la jurisdicción de este nuevo virreinato las El censo realizado dio un número total de 622 vecinos, contabilizados en la ciudad de Cartagena y en el barrio de Getsemaní, y agrupados en la siguiente forma: 320 en la ciudad, de los cuales 245 aparecen como hombres blancos, 54 como pardos mo negros libres. Los 302 restantes pertenecían al barrio de Getsemaní, divididos en 139 blancos, 103 pardos libres y 60 negros igualmente en libertad. Ahora bien, los 622 censados en la ciudad de Cartagena no constituían el total de iudad ya que el empadronamiento sólo afectó a la población blanca masculina de origen español, y a los varones pardos y negros libres, excluyéndose del mo a las mujeres e hijos de los 622 citados. Este dato nos es conocido, ya que en el fica que los 622 son los hombres de la ciudad de edad adulta. José de Zúñiga al rey. Cartagena, 15 marzo 1708. En esta carta se dan las cifras del empadronamiento
En este sentido, el término vecino no corresponde a cabeza de familia normalmente se aplica en documento, a todo varón mayor de edad la defensa de la ciudad. Nuestra teoría es fácilmente sustentable puesto que este censo se hizo para calibrar las posibilidades reales de la ciudad para defenderse, contabilizándose el total de los vecinos va contó con los cabezas de familia sino también con todo ciu dad, fuesen casados o solteros. De hecho, durante el ataque de Pointis llegó a haber “ 1.160 hombres en las murallas aprestad En consecuencia, y dadas las características espe censo, creemos opor tuno aplicar el coeficiente tres a la hora de aproxi posible cálculo de la población total de la ciudad de Cartagena, pu algunas fa milias tuviesen más de un hijo, ya hemos apuntado la posibilidad de que todos los hijos mayores, o más correctamente, todos los que se hallasen en condicio acudir a la defensa de la ciudad, estuviesen incluidos en dicho c de 1.866 personas puede muy bien reflejar la población total abarcada por el censo. Sin embargo, no hay que olvidar que de dicho censo estaban excluidos los eclesiásticos, militares, es clavos y extranjeros, así como la població por individuos procedentes de Santa Fe, Quito y otras zonas próximas que acudían a Cartagena con fines fundamentalmente comerciales y que, al parecer, era importante desde un punto de vista cuan capaces de tomar las armas, procedentes de De este modo, y exceptuando a este último sector estante y no habitante y que, por lo tanto, no nos interesa a la hora de fijar la población estable de Car precisar que ésta era considerable 1708, aunque inferior a la del resto de las villas y poblados de la provincia, según los datos que hemos obtenido de Mompox. Durante el ataque de Pointís fuero en la villa de Mompox entre 1.500 y 1.800 individuos para acudir en defensa de la 3 “Representación fiscal y diaria relación sobre la entrega y capitulación de la Plaza de Cartagena de Indias”, elaborada por el Fiscal del Consejo de Indias D. Pedro de Gamarra, 17 mayo 1700. AGI, Santa Fe, 459, fols. 37-38 v. 4 Consulta del Consejo, 3 octu bre 1697. AGI, Santa Fe, 419. En este sentido, el término vecino no corresponde a cabeza de familia normalmente se aplica en cualquier censo, sino, y así lo deducimos del propio documento, a todo varón mayor de edad y, por lo tanto, en condiciones de aprestarse a la defensa de la ciudad. Nuestra teoría es fácilmente sustentable puesto que este censo se hizo para calibrar las posibilidades reales de la ciudad para defenderse, contabilizándose el total de los vecinos va rones, por lo que, indudable mente, no sólo se contó con los cabezas de familia sino también con todo s los varones adultos de la dad, fuesen casados o solteros. De hecho, durante el ataque de Pointis llegó a haber 1.160 hombres en las murallas aprestad os a la defensa” 3 . En consecuencia, y dadas las características espe ciales de la terminología de este tuno aplicar el coeficiente tres a la hora de aproxi posible cálculo de la población total de la ciudad de Cartagena, pu esto que, aunque milias tuviesen más de un hijo, ya hemos apuntado la posibilidad de que todos los hijos mayores, o más correctamente, todos los que se hallasen en condicio acudir a la defensa de la ciudad, estuviesen incluidos en dicho c ómputo. Por ello la cifra de 1.866 personas puede muy bien reflejar la población total abarcada por el censo. Sin embargo, no hay que olvidar que de dicho censo estaban excluidos los clavos y extranjeros, así como la població n flotante compuesta por individuos procedentes de Santa Fe, Quito y otras zonas próximas que acudían a Cartagena con fines fundamentalmente comerciales y que, al parecer, era importante punto de vista cuan titativo: “en 1697 existían en Cartagena más de 80 hombres capaces de tomar las armas, procedentes de Santa Fe, Quito y Antioquia” De este modo, y exceptuando a este último sector estante y no habitante y que, por lo tanto, no nos interesa a la hora de fijar la población estable de Car precisar que ésta era considerable mente más numerosa que la expresada en el censo de 1708, aunque inferior a la del resto de las villas y poblados de la provincia, según los datos que hemos obtenido de Mompox. Durante el ataque de Pointís fuero en la villa de Mompox entre 1.500 y 1.800 individuos para acudir en defensa de la “Representación fiscal y diaria relación sobre la entrega y capitulación de la Plaza de Cartagena de Indias”, elaborada por el Fiscal del Consejo de Indias D. Pedro de Gamarra, 17 mayo 1700. AGI, Santa bre 1697. AGI, Santa Fe, 419. 44 En este sentido, el término vecino no corresponde a cabeza de familia , como cualquier censo, sino, y así lo deducimos del propio y, por lo tanto, en condiciones de aprestarse a la defensa de la ciudad. Nuestra teoría es fácilmente sustentable puesto que este censo se hizo para calibrar las posibilidades reales de la ciudad para defenderse, mente, no sólo se s los varones adultos de la dad, fuesen casados o solteros. De hecho, durante el ataque de Pointis llegó a haber ciales de la terminología de este tuno aplicar el coeficiente tres a la hora de aproxi mamos a un esto que, aunque milias tuviesen más de un hijo, ya hemos apuntado la posibilidad de que todos los hijos mayores, o más correctamente, todos los que se hallasen en condicio nes de ómputo. Por ello la cifra de 1.866 personas puede muy bien reflejar la población total abarcada por el censo. Sin embargo, no hay que olvidar que de dicho censo estaban excluidos los n flotante compuesta por individuos procedentes de Santa Fe, Quito y otras zonas próximas que acudían a Cartagena con fines fundamentalmente comerciales y que, al parecer, era importante más de 80 hombres Santa Fe, Quito y Antioquia” 4 . De este modo, y exceptuando a este último sector estante y no habitante y que, por lo tanto, no nos interesa a la hora de fijar la población estable de Car tagena, hay que mente más numerosa que la expresada en el censo de 1708, aunque inferior a la del resto de las villas y poblados de la provincia, según los datos que hemos obtenido de Mompox. Durante el ataque de Pointís fuero n movilizados en la villa de Mompox entre 1.500 y 1.800 individuos para acudir en defensa de la “Representación fiscal y diaria relación sobre la entrega y capitulación de la Plaza de Cartagena de Indias”, elaborada por el Fiscal del Consejo de Indias D. Pedro de Gamarra, 17 mayo 1700. AGI, Santa
ciudad de Cartagena 5 . Evidentemente la población de la citada villa tenía que ser mucho más numerosa, ya que en esos 1.800 individuos no estarían incluidos las niños, ni un porcentaje más o menos elevado de personas que no se encontrarían en condiciones de afrontar la defensa de la sentido, y a través de un cálculo efectuado con el mismo criterio que el reali Cartagena 6 , la población de la villa y jurisdicción de Mompox a principios de siglo podría estar muy cerca de las 6.000 personas. La diferencia en el número de habitantes entre la capital y la provincia es fácilmente explicable teniendo en cuenta factores. Por un lado, la ciudad había sufrido rec consiguientes secue las negativas en su sociedad y en su economía, se originaron la emigración de sus habitantes a España o a otras zonas más pr “ cuando la rendición, los mercaderes y vecinos que quisieron irse lo hicieron con sus bi enes muebles y sus esclavos” Por otro, Cartagena, al igual que el resto de las ciudades portuarias de la América colonial, estaba so disminución de su casi única actividad econó descenso en las relaciones comerciales conlleva una regresión de la que tradicion almente se había asen inter cambio y comercialización de todos los productos que a través de su puerto entraban en el circui to de ex Los no censados Como ya hemos mencionado anteriormente, el censo realizado en l Cartagena da un cómputo total de 622 vecinos. Ahora bien, esta cifra no responde a la realidad demográfica de la ciudad, ya que de dicho censo se excluyeron no sólo las mujeres e hijos de los censados sino también a cuatro sectores importantes, además se expresa en el ci militares. 5 “Representación fiscal” . cit. en nota 3. 6 Para hallar este total hemos aplicado el coeficiente 3. 7 Matta Rodríguez, Enrique de la: 8 Consulta del Consejo, 3 octubre 1697. AGI, Santa Fe, . Evidentemente la población de la citada villa tenía que ser mucho más numerosa, ya que en esos 1.800 individuos no estarían incluidos las niños, ni un porcentaje más o menos elevado de personas que no se encontrarían en condiciones de afrontar la defensa de la ciudad: ancianos, enfermos, etc. sentido, y a través de un cálculo efectuado con el mismo criterio que el reali , la población de la villa y jurisdicción de Mompox a principios de siglo podría estar muy cerca de las 6.000 personas. La diferencia en el número de habitantes entre la capital y la provincia es fácilmente explicable teniendo en cuenta Por un lado, la ciudad había sufrido rec ientemente una invasión enemiga las negativas en su sociedad y en su economía, se originaron la emigración de sus habitantes a España o a otras zonas más pr cuando la rendición, los mercaderes y vecinos que quisieron irse lo hicieron con sus enes muebles y sus esclavos” 8 . Por otro, Cartagena, al igual que el resto de las ciudades portuarias de la América colonial, estaba so metida en estos años i niciales del siglo XVIII a una notable disminución de su casi única actividad econó mica: el comercio. Evidentemente, este descenso en las relaciones comerciales conlleva una regresión de la población foránea almente se había asen tado en la c iudad de Cartagena para dedicarse al cambio y comercialización de todos los productos que a través de su puerto to de ex portación - importación. Como ya hemos mencionado anteriormente, el censo realizado en l Cartagena da un cómputo total de 622 vecinos. Ahora bien, esta cifra no responde a la realidad demográfica de la ciudad, ya que de dicho censo se excluyeron no sólo las mujeres e hijos de los censados sino también a cuatro sectores importantes, además se expresa en el ci tado documento: eclesiásticos, esclavos, extranjeros y . cit. en nota 3. Para hallar este total hemos aplicado el coeficiente 3. Matta Rodríguez, Enrique de la: El asalto de Pointis a Cartagena de Indias. Sevilla, Consulta del Consejo, 3 octubre 1697. AGI, Santa Fe, 419. 45 . Evidentemente la población de la citada villa tenía que ser mucho más numerosa, ya que en esos 1.800 individuos no estarían incluidos las mujeres, los niños, ni un porcentaje más o menos elevado de personas que no se encontrarían en ciudad: ancianos, enfermos, etc. En este sentido, y a través de un cálculo efectuado con el mismo criterio que el reali zado para , la población de la villa y jurisdicción de Mompox a principios de siglo podría estar muy cerca de las 6.000 personas. La diferencia en el número de habitantes entre la capital y la provincia es fácilmente explicable teniendo en cuenta varios ientemente una invasión enemiga 7 con las las negativas en su sociedad y en su economía, se cuelas que originaron la emigración de sus habitantes a España o a otras zonas más pr ósperas: cuando la rendición, los mercaderes y vecinos que quisieron irse lo hicieron con sus Por otro, Cartagena, al igual que el resto de las ciudades portuarias de la niciales del siglo XVIII a una notable mica: el comercio. Evidentemente, este población foránea iudad de Cartagena para dedicarse al cambio y comercialización de todos los productos que a través de su puerto Como ya hemos mencionado anteriormente, el censo realizado en l a ciudad de Cartagena da un cómputo total de 622 vecinos. Ahora bien, esta cifra no responde a la realidad demográfica de la ciudad, ya que de dicho censo se excluyeron no sólo las mujeres e hijos de los censados sino también a cuatro sectores importantes, hecho que tado documento: eclesiásticos, esclavos, extranjeros y Sevilla, 1979.
Con respecto a las mujeres y a los niños de la ciudad, poca información podemos ofrecer ya que no contamos con ningún dato que nos aclare cuál era la casados y cuál era la media de hijos de dichos matrimonios. De todas formas ya explicamos el por qué nos inclinábamos por la adopción del coefi idóneo, pero no está de más el insistir en el hecho de que muchos de los cont no respondían a cabezas de familia sino a los hijos adultos de esas familias aún solteros, pero que evidentemente podían ayudar él la defensa y protección de la ciudad. De hecho, hemos encontrado muchas peticiones de militares y de viudas de lo rey o a la Audiencia para que dejasen a sus hijos entrar en el estamento militar del presidio de la ciudad. En dichas peticiones se indican las edades de estos inmensa mayorí a no pasaban de los trece años, lo cual hace suponer casa dos, hecho que por otra parte se suele especificar en todos estos documentos. Del estamento eclesiástico, lo único que cono una posible dismi nución de los mismos debida a la carestía económica y medios existentes para mantenerlos no sólo en la ciudad, sino en el resto de la gobernación. Esta situación era referida al rey por el gobernador Pimienta el 20 de octubre de 1701: “ Sólo hay un religioso en el convento de San Francisco po mantener a más. Antes eran más numerosos por la buena situación económica de los vecinos” 9 . No obstante, este dato no es muy representativo del total de este sector, habida cuenta de la gran cantidad de conventos, iglesias y capillas exi catedral contaba con un cabildo de seis miembros y un respetable número de acólitos. El tri bunal de la Inquisición, con sede en Cartagena algunos eclesiásticos más. El tribunal eclesiástico del obis examinadores sinodales, aún comportaría la existencia de más miembros de este sector. Igual puede afirmarse de las parroquias, la de Santo Toribio en la ciudad y la de la Trinidad en el arrabal de Getsemaní. Los con frailes (San Francisco, Santo Domingo, la Merced, San Agustín y San Diego), como los 9 Díaz de Pimienta al rey. Cartagena, 20 octubre 1701. AGI, Santa Fe, 10 Uno de los tres tribunales, junto al de Lima y México. Con respecto a las mujeres y a los niños de la ciudad, poca información podemos ofrecer ya que no contamos con ningún dato que nos aclare cuál era la casados y cuál era la media de hijos de dichos matrimonios. De todas formas ya explicamos el por qué nos inclinábamos por la adopción del coefi ciente 3 como el más idóneo, pero no está de más el insistir en el hecho de que muchos de los cont no respondían a cabezas de familia sino a los hijos adultos de esas familias aún solteros, pero que evidentemente podían ayudar él la defensa y protección de la ciudad. De hecho, hemos encontrado muchas peticiones de militares y de viudas de lo rey o a la Audiencia para que dejasen a sus hijos entrar en el estamento militar del presidio de la ciudad. En dichas peticiones se indican las edades de estos a no pasaban de los trece años, lo cual hace suponer que aún no estaban dos, hecho que por otra parte se suele especificar en todos estos documentos. Del estamento eclesiástico, lo único que cono cemos hasta ahora hace relación a nución de los mismos debida a la carestía económica y medios existentes para mantenerlos no sólo en la ciudad, sino en el resto de la Esta situación era referida al rey por el gobernador Pimienta el 20 de octubre de Sólo hay un religioso en el convento de San Francisco po rque no se puede mantener a más. Antes eran más numerosos por la buena situación económica de los No obstante, este dato no es muy representativo del total de este sector, habida cuenta de la gran cantidad de conventos, iglesias y capillas exi stentes en la ciudad. La catedral contaba con un cabildo de seis miembros y un respetable número de acólitos. El bunal de la Inquisición, con sede en Cartagena 10 , forzosamente tenía que reunir algunos eclesiásticos más. El tribunal eclesiástico del obis pado, con varios examinadores sinodales, aún comportaría la existencia de más miembros de este sector. Igual puede afirmarse de las parroquias, la de Santo Toribio en la ciudad y la de la Trinidad en el arrabal de Getsemaní. Los con ventos fueron numerosos , tanto los de los frailes (San Francisco, Santo Domingo, la Merced, San Agustín y San Diego), como los Díaz de Pimienta al rey. Cartagena, 20 octubre 1701. AGI, Santa Fe, 435. Uno de los tres tribunales, junto al de Lima y México. 46 Con respecto a las mujeres y a los niños de la ciudad, poca información podemos ofrecer ya que no contamos con ningún dato que nos aclare cuál era la proporción de casados y cuál era la media de hijos de dichos matrimonios. De todas formas ya ciente 3 como el más idóneo, pero no está de más el insistir en el hecho de que muchos de los cont abilizados no respondían a cabezas de familia sino a los hijos adultos de esas familias aún solteros, pero que evidentemente podían ayudar él la defensa y protección de la ciudad. De hecho, hemos encontrado muchas peticiones de militares y de viudas de lo s mismos al rey o a la Audiencia para que dejasen a sus hijos entrar en el estamento militar del presidio de la ciudad. En dichas peticiones se indican las edades de estos aspirantes y la que aún no estaban dos, hecho que por otra parte se suele especificar en todos estos documentos. cemos hasta ahora hace relación a nución de los mismos debida a la carestía económica y a la falta de medios existentes para mantenerlos no sólo en la ciudad, sino en el resto de la Esta situación era referida al rey por el gobernador Pimienta el 20 de octubre de rque no se puede mantener a más. Antes eran más numerosos por la buena situación económica de los No obstante, este dato no es muy representativo del total de este sector, habida stentes en la ciudad. La catedral contaba con un cabildo de seis miembros y un respetable número de acólitos. El , forzosamente tenía que reunir pado, con varios examinadores sinodales, aún comportaría la existencia de más miembros de este sector. Igual puede afirmarse de las parroquias, la de Santo Toribio en la ciudad y la de la , tanto los de los frailes (San Francisco, Santo Domingo, la Merced, San Agustín y San Diego), como los
de las monjas (Santa Clara y Santa Teresa). Hay que añadir el importantísimo co de la Compañía, principal centro de instrucción de la ciudad, y el Además, en un informe del gobernador D. Juan Díaz de Pimienta al rey, realizado el 31 de agosto de 160 comercio ilícito que llevaban a cabo no sólo los vecinos de la ciudad, sino también curas y los frailes de toda la gobernación penuria económica era tan fuerte que los medios necesarios para mantener a la población religiosa eran prácticamente inexistentes, pero, por otro lado, nos induce a suponer que dicha pobla ción no era tan exigua, ya que debería ser significativo el número de los mismos que se dedicaban al comercio ilícito para dar origen a la referida queja. Idéntico problema se nos presenta con los escla estos dos casos, si bien no contamos con las cifras exactas, sabemos que tanto un sector como otro eran abundantes en Carta ciudad de Cartagena 1.952 esclavos habían disminui do. Por el contrario, la documentación de la época siempre hace referencia a la abundancia de esclavos negros, tanto en el momento del ataque de Pointis, durante el cual colaboraron en importa nte contingente de esclavos introducidos en Cartagena de forma abundante por los factores encar de Negr os de la Compañía de Guinea En el caso de los extranjeros fácilmente podemos pr ciudad de Cartagena, en la mayoría de los casos como comerciantes destacados, bien legítimamente, y por lo tanto en posesión de la correspondiente carta de natura de forma clandestina. Las alusiones a los mismos son cada dos últimos siglos de la coloni importantes, que en 1750 se expulsaba de la goberna 11 Díaz de Pimienta al rey. Cartagena, 31 agosto 1696. AGI, Santa 12 Borrego Plá, Carmen: Palenques de negros en Cartagena de Indias a fines del XVII. 22. 13 El Cabildo al rey. Cartagena, 8 julio 1698. AGI, Santa Fe, 448. 14 Díaz de Pimienta al rey. Cartagena, 1 de las monjas (Santa Clara y Santa Teresa). Hay que añadir el importantísimo co de la Compañía, principal centro de instrucción de la ciudad, y el Seminario. Además, en un informe del gobernador D. Juan Díaz de Pimienta al rey, agosto de 160 9, se expresa el descontento de dicho gobernador ante el comercio ilícito que llevaban a cabo no sólo los vecinos de la ciudad, sino también curas y los frailes de toda la gobernación 11 . Esto nos demuestra que evidentemente la penuria económica era tan fuerte que los medios necesarios para mantener a la población religiosa eran prácticamente inexistentes, pero, por otro lado, nos induce a ción no era tan exigua, ya que debería ser significativo el número de los mismos que se dedicaban al comercio ilícito para dar origen a la referida Idéntico problema se nos presenta con los escla vos y los extranjeros, estos dos casos, si bien no contamos con las cifras exactas, sabemos que tanto un sector como otro eran abundantes en Carta gena. En 1687 se contabilizaban en el partido de la ciudad de Cartagena 1.952 esclavos 12 y no hay ningu na razón para creer do. Por el contrario, la documentación de la época siempre hace referencia a la abundancia de esclavos negros, tanto en el momento del ataque de Pointis, durante el cual colaboraron en la defensa de la ciudad compañí nte contingente de esclavos 13 , como en los años posteriores en los que eran introducidos en Cartagena de forma abundante por los factores encar gados del Asiento os de la Compañía de Guinea 14 . En el caso de los extranjeros fácilmente podemos pr obar su existencia en la ciudad de Cartagena, en la mayoría de los casos como comerciantes destacados, bien legítimamente, y por lo tanto en posesión de la correspondiente carta de natura Las alusiones a los mismos son cada vez más frecuentes en los dos últimos siglos de la coloni a, siendo su presencia, y sobre todo sus actividades, tan importantes, que en 1750 se expulsaba de la goberna ción a todos aquellos que llevasen Díaz de Pimienta al rey. Cartagena, 31 agosto 1696. AGI, Santa Fe, 457. Palenques de negros en Cartagena de Indias a fines del XVII. El Cabildo al rey. Cartagena, 8 julio 1698. AGI, Santa Fe, 448. Díaz de Pimienta al rey. Cartagena, 1 julio 1700. AGI, Santa Fe, 435. 47 de las monjas (Santa Clara y Santa Teresa). Hay que añadir el importantísimo co legio Seminario. Además, en un informe del gobernador D. Juan Díaz de Pimienta al rey, 9, se expresa el descontento de dicho gobernador ante el comercio ilícito que llevaban a cabo no sólo los vecinos de la ciudad, sino también los . Esto nos demuestra que evidentemente la penuria económica era tan fuerte que los medios necesarios para mantener a la población religiosa eran prácticamente inexistentes, pero, por otro lado, nos induce a ción no era tan exigua, ya que debería ser significativo el número de los mismos que se dedicaban al comercio ilícito para dar origen a la referida vos y los extranjeros, aunque en estos dos casos, si bien no contamos con las cifras exactas, sabemos que tanto un sector gena. En 1687 se contabilizaban en el partido de la na razón para creer que en 1708 do. Por el contrario, la documentación de la época siempre hace referencia a la abundancia de esclavos negros, tanto en el momento del ataque de la defensa de la ciudad compañí as con un , como en los años posteriores en los que eran gados del Asiento obar su existencia en la ciudad de Cartagena, en la mayoría de los casos como comerciantes destacados, bien legítimamente, y por lo tanto en posesión de la correspondiente carta de natura leza, bien vez más frecuentes en los a, siendo su presencia, y sobre todo sus actividades, tan ción a todos aquellos que llevasen Palenques de negros en Cartagena de Indias a fines del XVII. Sevilla, 1973, pág.
poco tiempo en ella, no ejerciesen oficios útiles o es extranjeras que en ese momento residiesen en Europa En ese año fueron contabilizados en la ciudad 55, de los cuales 39 se libraron de la expulsión por estar casados, ejercer oficios útiles o gozar de la naturali cual no les afectaba la medida. La mayoría llevaba residiendo en Cartagena más de 10 años. En 1708 no sabemos qué proporción de individuos no españoles estaban asentados en la capital pero, a juzgar por las continuas quejas de gobernadores, miembro s del cabildo y vecinos de la ciudad, resulta evidente que su presencia no era aceptada no sólo por su número, relativamente alto, sino por las actividades a que se dedicaban: “ Los puertos de Indias están inundados de extranjeros, especialmente el de Cartagena” 16 ; “ es de importan consiguiente comercio ilí cito Ahora bien, hay un hecho muy significativo en el censo de 1708: menciona a los exclui dos del cómputo, al lado de eclesiástic aparecen los extranjeros, lo cual, analizado al pie de la letra, es erróneo ya que éstos por su propia condición jurídica nunca podrían ser conceptuados como vecinos de la ciudad. Este hecho se puede analizar de dos formas. O bien alguna manera los Oficiales Reales y el gobernador pretendieron hacer partícipe al rey de este hecho que evidentemente constituía un problema grave para la ciudad por las razones anteriormente expresadas, o bien estaban r naturali zados o en vísperas de la obtención de la carta de naturaleza, con lo cual, una vez perdida su condición extranjera, tenían que ser contabilizados a la hora de calcular la población total de la ciudad. Nosotros nos teniendo en cuenta los datos que poseemos para 1750. En dicho año, de los 55 que se presentaron al llamamiento de Ignacio de Salas, 32 estaban casados. De estos 32, 23 con mujeres de la gobernación o de la metrópoli y podemos establecer la población de origen extranjero asentada en la ciudad de 15 Gómez Pérez, Carmen: La expulsión de los extranjeros de Cartagena Estudios Americanos” en Homenaje a 16 Díaz de Pimienta al rey. Cartagena, 22 junio 1702. AGI. 17 El Cabildo al rey, Cartagena, 30 septiembre 1709. AGI, Santa Fe, 448. poco tiempo en ella, no ejerciesen oficios útiles o es tuviesen casados con mujeres extranjeras que en ese momento residiesen en Europa 15 . En ese año fueron contabilizados en la ciudad 55, de los cuales 39 se libraron de la expulsión por estar casados, ejercer oficios útiles o gozar de la naturali cual no les afectaba la medida. La mayoría llevaba residiendo en Cartagena más de 10 En 1708 no sabemos qué proporción de individuos no españoles estaban asentados en la capital pero, a juzgar por las continuas quejas de gobernadores, s del cabildo y vecinos de la ciudad, resulta evidente que su presencia no era aceptada no sólo por su número, relativamente alto, sino por las actividades a que se Los puertos de Indias están inundados de extranjeros, especialmente el de es de importan cia la cantidad de forasteros que aquí concurre cito ” 17 . Ahora bien, hay un hecho muy significativo en el censo de 1708: dos del cómputo, al lado de eclesiástic os, militares y esclavos, aparecen los extranjeros, lo cual, analizado al pie de la letra, es erróneo ya que éstos por su propia condición jurídica nunca podrían ser conceptuados como vecinos de la ciudad. Este hecho se puede analizar de dos formas. O bien su número era tan numeroso que de alguna manera los Oficiales Reales y el gobernador pretendieron hacer partícipe al rey de este hecho que evidentemente constituía un problema grave para la ciudad por las razones anteriormente expresadas, o bien estaban r efiriéndose a los extranjeros ya zados o en vísperas de la obtención de la carta de naturaleza, con lo cual, una vez perdida su condición extranjera, tenían que ser contabilizados a la hora de calcular la población total de la ciudad. Nosotros nos inclinamos por esta segunda hipótesis teniendo en cuenta los datos que poseemos para 1750. En dicho año, de los 55 que se presentaron al llamamiento de Ignacio de Salas, 32 estaban casados. De estos 32, 23 con mujeres de la gobernación o de la metrópoli y 21 con hijos. En definitiva, aunque no podemos establecer la población de origen extranjero asentada en la ciudad de La expulsión de los extranjeros de Cartagena de Indi as en 1750, en Homenaje a D. Enrique Marco Dorta (en prensa). Díaz de Pimienta al rey. Cartagena, 22 junio 1702. AGI. Santa Fe, 435. El Cabildo al rey, Cartagena, 30 septiembre 1709. AGI, Santa Fe, 448. 48 tuviesen casados con mujeres En ese año fueron contabilizados en la ciudad 55, de los cuales 39 se libraron de la expulsión por estar casados, ejercer oficios útiles o gozar de la naturali zación, con lo cual no les afectaba la medida. La mayoría llevaba residiendo en Cartagena más de 10 En 1708 no sabemos qué proporción de individuos no españoles estaban asentados en la capital pero, a juzgar por las continuas quejas de gobernadores, s del cabildo y vecinos de la ciudad, resulta evidente que su presencia no era aceptada no sólo por su número, relativamente alto, sino por las actividades a que se Los puertos de Indias están inundados de extranjeros, especialmente el de cia la cantidad de forasteros que aquí concurre n y el Ahora bien, hay un hecho muy significativo en el censo de 1708: cuando se os, militares y esclavos, aparecen los extranjeros, lo cual, analizado al pie de la letra, es erróneo ya que éstos por su propia condición jurídica nunca podrían ser conceptuados como vecinos de la ciudad. su número era tan numeroso que de alguna manera los Oficiales Reales y el gobernador pretendieron hacer partícipe al rey de este hecho que evidentemente constituía un problema grave para la ciudad por las efiriéndose a los extranjeros ya zados o en vísperas de la obtención de la carta de naturaleza, con lo cual, una vez perdida su condición extranjera, tenían que ser contabilizados a la hora de calcular inclinamos por esta segunda hipótesis teniendo en cuenta los datos que poseemos para 1750. En dicho año, de los 55 que se presentaron al llamamiento de Ignacio de Salas, 32 estaban casados. De estos 32, 23 con En definitiva, aunque no podemos establecer la población de origen extranjero asentada en la ciudad de as en 1750, “Anuario de
Cartagena en 1708, creemos estar en condiciones de elaborar una serie de hipótesis, probablemente bastante aproximadas a la realidad. En p número considerable de extranjeros en la capital de la gobernación, dedi actividades directamente relacionadas con el sector comercial y portuario. En segundo lugar, una gran mayoría de esta población extranjera pos naturaleza, con lo cual su presencia en la ciudad estaba absolutamente legalizada. Por último, es muy probable que estos individuos lle ciudad y, por lo tanto, que hubiesen constituido una naturales de la ciudad de Cartagena y de los restantes lugares de la gobernación. Por último, nos queda la población militar de Car de los tres grupos ante riormente mencionados, poseemos abundante docu hecho que se explica fácilmente por la importancia que a partir del XVII la Corona concedió a la defensa de la ciudad, dado que se había convertido en el puerto fu ndamental del tráfico de importante del comercio del Perú. Efectivamente, un buen porcentaje de la población cartagenera estaba constituido en este año, al igual que en los posteriores, por militares de enero de 1708 los oficiales mayores de la gobernación, por orden del go Zúñiga, certificaron “ la gente efect número total de 517 plazas, correspon Cartagena. Estas plazas estaban agrupadas de la siguiente forma: 6 Oficiales Mayores; 7 compañías de Infantería; 1 com Ba rajas; la compañía de San Luis, y Es ta estructura de la guarnición de Cartagena per XVIII hasta 1736 c on el defin No obstante, y al igual que ocurre con el censo de la población civil, hay que contar con la población que dep mujeres y los niños, ya que es de suponer que la inmensa mayoría de los miembros del ejército había constituido su familia en Cartagena a juzgar por los años de servicio continuados en dicha plaza. Ahora bien 18 Zúñiga al rey. Cartagena, 2 enero 1708. AGI, Santa Fe, 435. 19 Marchena Fernández, Juan: La Institución militar en C Cartagena en 1708, creemos estar en condiciones de elaborar una serie de hipótesis, probablemente bastante aproximadas a la realidad. En p rimer lugar, la existencia de un número considerable de extranjeros en la capital de la gobernación, dedi actividades directamente relacionadas con el sector comercial y portuario. En segundo lugar, una gran mayoría de esta población extranjera pos eía su correspondiente carta de naturaleza, con lo cual su presencia en la ciudad estaba absolutamente legalizada. Por último, es muy probable que estos individuos lle vasen muchos años residiendo en la ciudad y, por lo tanto, que hubiesen constituido una familia, casándose naturales de la ciudad de Cartagena y de los restantes lugares de la gobernación. Por último, nos queda la población militar de Car tagena de la que, a riormente mencionados, poseemos abundante docu hecho que se explica fácilmente por la importancia que a partir del XVII la Corona concedió a la defensa de la ciudad, dado que se había convertido en el puerto ndamental del tráfico de todo el Nuevo Reino de Granada e , incluso, de una parte importante del comercio del Perú. Efectivamente, un buen porcentaje de la población cartagenera estaba constituido en este año, al igual que en los posteriores, por militares . En concreto, el 2 de enero de 1708 los oficiales mayores de la gobernación, por orden del go la gente efect iva existente en la gobernación ” número total de 517 plazas, correspon dientes prácticamente todas a Cartagena. Estas plazas estaban agrupadas de la siguiente forma: 6 Oficiales Mayores; 7 Infantería; 1 com pañía de artilleros; la compañía de San Felipe de rajas; la compañía de San Luis, y 3 compañías de Mar y Guerra 18 . ta estructura de la guarnición de Cartagena per maneció invariable todo el siglo on el defin itivo Reglamento 19 . No obstante, y al igual que ocurre con el censo de la población civil, hay que contar con la población que dep endía de for ma directa de este sector militar, es decir las mujeres y los niños, ya que es de suponer que la inmensa mayoría de los miembros del ejército había constituido su familia en Cartagena a juzgar por los años de servicio continuados en dicha plaza. Ahora bien , a la hora de cont abilizar esta población Zúñiga al rey. Cartagena, 2 enero 1708. AGI, Santa Fe, 435. La Institución militar en C artagena de Indias. 1700- 1810. 49 Cartagena en 1708, creemos estar en condiciones de elaborar una serie de hipótesis, rimer lugar, la existencia de un número considerable de extranjeros en la capital de la gobernación, dedi cados a actividades directamente relacionadas con el sector comercial y portuario. En segundo eía su correspondiente carta de naturaleza, con lo cual su presencia en la ciudad estaba absolutamente legalizada. Por vasen muchos años residiendo en la familia, casándose con mujeres naturales de la ciudad de Cartagena y de los restantes lugares de la gobernación. tagena de la que, a diferencia riormente mencionados, poseemos abundante docu mentación, hecho que se explica fácilmente por la importancia que a partir del XVII la Corona concedió a la defensa de la ciudad, dado que se había convertido en el puerto , incluso, de una parte Efectivamente, un buen porcentaje de la población cartagenera estaba . En concreto, el 2 de enero de 1708 los oficiales mayores de la gobernación, por orden del go bernador ” , resultando un dientes prácticamente todas a la ciudad de Cartagena. Estas plazas estaban agrupadas de la siguiente forma: 6 Oficiales Mayores; 7 la compañía de San Felipe de maneció invariable todo el siglo No obstante, y al igual que ocurre con el censo de la población civil, hay que ma directa de este sector militar, es decir las mujeres y los niños, ya que es de suponer que la inmensa mayoría de los miembros del ejército había constituido su familia en Cartagena a juzgar por los años de servicio abilizar esta población 1810. Sevilla, 1982.
directa mente dependiente nos encontramos con un problema similar al que afrontamos con la población civil en el sentido de que no existe por ahora un solo dato sobre el número de casados y de hijos. No obstante, idénticos motivos que en los demás casos entendiendo como tal a los hombres, mu personas, aunque es posible que esta cifra fuera su algunos oficiales hablan de un número de hijos entre dos y tres. La importancia de este sector militar es evidente numérico, su trascen dencia en la estructura social se manifiesta en dos lado, en la población dependiente que genera, de la que ya hemos hablado, mujeres, hijos, criados, de forma directa; o empleados en alma capellanes, artesanos, etc., de forma indirecta grupo van a distinguirse en la ciudad, no sólo por su actividad propiamente militar, sino por el des empeño de cargos importantes en la administración civil y por la obtención de títulos de cierta categoría, como el hábito de alguna de las ór sus hijos ocuparán puestos de importancia funcionariado de la ciudad. Contamos con el ejemplo del capitán Felipe Núñez de la Rioja que entró en Cartagena en 1686 como soldado arcabucero, pasando sucesivamente por los grados de alférez y capitán de una de las compañías de infantería de presidi 1700 se le concedió un corregimiento en el Perú por cinco años, cargo que no llegó a ocupar. En 1705 fue premiado con el hábito de una de las tres órdenes militares y en 1707 era nombrado contador y veedor de Cartagena. Su hijo Diego Ven Rioja, natural de Sevilla, como toda la familia, después de estudiar en uno de los mejores colegios de Santa Fe y de obtener los grados de maestro, licenciado y doctor en filosofía y teología, sería elevado a deán de la catedral en 1707, prev no sólo del cabildo eclesiástico sino también del civil. 20 Estas relaciones de dependencia ya han sido estudiadas para el caso Rico. Marchena Ferná ndez, Juan: Indias”, nº 163- 164. (Madrid, 1981 prensa). Nue stro objetivo posterior será Cartagena de Indias dentro del proyecto de estudio de su sociedad. mente dependiente nos encontramos con un problema similar al que afrontamos con la población civil en el sentido de que no existe por ahora un solo dato sobre el número de casados y de hijos. No obstante, y aplicando el mismo idénticos motivos que en los demás casos ) , podemos admitir que el sec entendiendo como tal a los hombres, mu jer es y niños, estaría alrededor de las 1.500 personas, aunque es posible que esta cifra fuera su perior, ya que datos aislados sobre algunos oficiales hablan de un número de hijos entre dos y tres. La importancia de este sector militar es evidente ; independientemente de su peso dencia en la estructura social se manifiesta en dos lado, en la población dependiente que genera, de la que ya hemos hablado, mujeres, hijos, criados, de forma directa; o empleados en alma cenes militares, médicos, capellanes, artesanos, etc., de forma indirecta 20 . Por otro, algunos elem grupo van a distinguirse en la ciudad, no sólo por su actividad propiamente militar, sino empeño de cargos importantes en la administración civil y por la obtención de títulos de cierta categoría, como el hábito de alguna de las ór denes militares. Asimismo, sus hijos ocuparán puestos de importancia en el ejército, en la iglesia o en el a funcionariado de la ciudad. Contamos con el ejemplo del capitán Felipe Núñez de la Rioja que entró en Cartagena en 1686 como soldado arcabucero, pasando sucesivamente por los grados de alférez y capitán de una de las compañías de infantería de presidi o de la ciudad. En 1700 se le concedió un corregimiento en el Perú por cinco años, cargo que no llegó a ocupar. En 1705 fue premiado con el hábito de una de las tres órdenes militares y en 1707 era nombrado contador y veedor de Cartagena. Su hijo Diego Ven Rioja, natural de Sevilla, como toda la familia, después de estudiar en uno de los mejores colegios de Santa Fe y de obtener los grados de maestro, licenciado y doctor en filosofía y teología, sería elevado a deán de la catedral en 1707, prev ia recomendación no sólo del cabildo eclesiástico sino también del civil. Estas relaciones de dependencia ya han sido estudiadas para el caso de la Florida Orient ndez, Juan: Guarniciones y Población Militar en Florida Oriental, 164. (Madrid, 1981 ), y Oficiales y Soldados en el Ej ército de América. stro objetivo posterior será el análisis de estas relaciones de dependencia para el caso de dentro del proyecto de estudio de su sociedad. 50 mente dependiente nos encontramos con un problema similar al que afrontamos con la población civil en el sentido de que no existe por ahora un solo dato sobre el coeficiente (por , podemos admitir que el sec tor militar, es y niños, estaría alrededor de las 1.500 perior, ya que datos aislados sobre ; independientemente de su peso dencia en la estructura social se manifiesta en dos aspectos. Por un lado, en la población dependiente que genera, de la que ya hemos hablado, mujeres, cenes militares, médicos, . Por otro, algunos elem entos de este grupo van a distinguirse en la ciudad, no sólo por su actividad propiamente militar, sino empeño de cargos importantes en la administración civil y por la obtención de denes militares. Asimismo, en el ejército, en la iglesia o en el a lto Contamos con el ejemplo del capitán Felipe Núñez de la Rioja que entró en Cartagena en 1686 como soldado arcabucero, pasando sucesivamente por los grados de o de la ciudad. En 1700 se le concedió un corregimiento en el Perú por cinco años, cargo que no llegó a ocupar. En 1705 fue premiado con el hábito de una de las tres órdenes militares y en 1707 era nombrado contador y veedor de Cartagena. Su hijo Diego Ven tura Núñez de Rioja, natural de Sevilla, como toda la familia, después de estudiar en uno de los mejores colegios de Santa Fe y de obtener los grados de maestro, licenciado y doctor en ia recomendación de la Florida Orient al y Puerto Población Militar en Florida Oriental, en “Revista de ército de América. Sevilla (en el análisis de estas relaciones de dependencia para el caso de
Caso similar se observa en Manuel de Mélida, ca el gobernador Díaz de Pimienta, y regidor de Cartagena desde 1704, cargo que aún ocupaba en 1708 21 . De este modo, nos vamos a encontrar con la existencia de un auténtico grupo privilegiado en la sociedad de Cartagena, integrado por parte de la ofi ejército, que en cierta medida va a utilizar la carrera de las armas como trampolín de acceso a cargos de importancia en la pirámide social de la ca Conclusiones Una vez analizado el censo de 1708 y la docu hemos examinado, po demos establecer un cómputo aproximado de la pobla Cartagen a en el citado año, En n vecinos que correspondería a la población civil masculina blanca, la población militar y los pardos y negros libres. Si a estos 1139 individuos añadimos un número aproximado que repre sente a las mujeres y niños de los censados y de los militares, más los eclesiásticos, esclavos y ex estar en condiciones de afirmar que la pobla 4.000 personas. La primera conclusión que se puede obtener de este cómputo es el hecho de que Cartagena capital estaba menos poblada que la provincia. Este hecho es patente a lo largo de todo el siglo XVIII, ya que en 1778, a raíz del plan de defensa realizado plaza de Cartagena por el Brigadier D. Agustín Crame, de acuerdo con el Brigadier D. Juan Pimienta, se estable ció que la población de la ciudad d 10 % del total de la población de la gober 120.000 de la provincia 22 . Las razones de esta diferencia poblacional ya las hemos expuesto con anterioridad. Ahora bien, esta disminución se acusó con más rigor en estos iniciales años del siglo XVIII precisamente por la coyuntura que repres 21 Cartas de gobernadores. AGI, Santa Fe, 419 y 435. 22 “ Plan de defensa para la Plaza de Cartagena realizado 950. Citado por Marchena Ferná Caso similar se observa en Manuel de Mélida, ca pitán de la Sala de Armas con el gobernador Díaz de Pimienta, y regidor de Cartagena desde 1704, cargo que aún De este modo, nos vamos a encontrar con la existencia de un auténtico grupo privilegiado en la sociedad de Cartagena, integrado por parte de la ofi ejército, que en cierta medida va a utilizar la carrera de las armas como trampolín de a cargos de importancia en la pirámide social de la ca pital de la gobernación. Una vez analizado el censo de 1708 y la docu mentación complementaria que demos establecer un cómputo aproximado de la pobla a en el citado año, En n úmeros exactos hemos obtenido la cifra de 1.139 vecinos que correspondería a la población civil masculina blanca, la población militar y los pardos y negros libres. Si a estos 1139 individuos añadimos un número aproximado sente a las mujeres y niños de los censados y de los militares, más los eclesiásticos, esclavos y ex tranjeros naturalizados o en vías de naturalización, creemos estar en condiciones de afirmar que la pobla ción de la ciudad rondaría en torno a las La primera conclusión que se puede obtener de este cómputo es el hecho de que Cartagena capital estaba menos poblada que la provincia. Este hecho es patente a lo largo de todo el siglo XVIII, ya que en 1778, a raíz del plan de defensa realizado plaza de Cartagena por el Brigadier D. Agustín Crame, de acuerdo con el Brigadier D. ció que la población de la ciudad d e Cartagena repre % del total de la población de la gober nación, exactamente 12.000 fre Las razones de esta diferencia poblacional ya las hemos expuesto con anterioridad. Ahora bien, esta disminución se acusó con más rigor en estos iniciales años del siglo XVIII precisamente por la coyuntura que repres entó el ataque de Pointis. Cartas de gobernadores. AGI, Santa Fe, 419 y 435. Plan de defensa para la Plaza de Cartagena realizado por el brigadier Agustí n Crame 950. Citado por Marchena Ferná ndez, Juan: La Institución, pág. 176. 51 pitán de la Sala de Armas con el gobernador Díaz de Pimienta, y regidor de Cartagena desde 1704, cargo que aún De este modo, nos vamos a encontrar con la existencia de un auténtico grupo privilegiado en la sociedad de Cartagena, integrado por parte de la ofi cialidad del ejército, que en cierta medida va a utilizar la carrera de las armas como trampolín de pital de la gobernación. mentación complementaria que demos establecer un cómputo aproximado de la pobla ción de úmeros exactos hemos obtenido la cifra de 1.139 vecinos que correspondería a la población civil masculina blanca, la población militar y los pardos y negros libres. Si a estos 1139 individuos añadimos un número aproximado sente a las mujeres y niños de los censados y de los militares, más los tranjeros naturalizados o en vías de naturalización, creemos ción de la ciudad rondaría en torno a las La primera conclusión que se puede obtener de este cómputo es el hecho de que Cartagena capital estaba menos poblada que la provincia. Este hecho es patente a lo largo de todo el siglo XVIII, ya que en 1778, a raíz del plan de defensa realizado para la plaza de Cartagena por el Brigadier D. Agustín Crame, de acuerdo con el Brigadier D. e Cartagena repre sentaba un nación, exactamente 12.000 fre nte a los Las razones de esta diferencia poblacional ya las hemos expuesto con anterioridad. Ahora bien, esta disminución se acusó con más rigor en estos iniciales entó el ataque de Pointis. n Crame ”. AGI, Santa Fe,