scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La Academia Sevillana de Letras Humanas contra «MYIAS SOBÉO-EL L. J. A. C.», Detractor de «Forner-Rosauro de Safo»

Bolaños Donoso, Piedad; Cañas Murillo, Jesús

Abstract

Uno de los ataques más duros que hubo de afrontar Juan Pablo Forner, con motivo de la composición y el estreno de su Introduccion ó Loa, que se recitó para la apertura del teatro en Sevilla (1795), y de su posterior publicación (1796), junto con una polémica Carta introductoria (Forner, 1796), fue el que partió de un catedrático sevillano, José Álvarez Caballero. Él tuvo una destacada intervención en la controversia que giró en torno a la Loa del emeritense.

Full text

[257] AnMal, XLII, 2021, pp. 257-276. LA ACADEMIA SEVILLANA DE LETRAS HUMANAS CONTRA «MYIAS SOBÉO-EL L. J. A. C.», DETRACTOR DE «FORNER-ROSAURO DE SAFO» editado y dispuesto para la imprenta por PIEDAD BOLAÑOS DONOSO Universidad de Sevilla y JESÚS CAÑAS MURILLO Universidad de Extremadura Recepción: 7 de junio de 2021 / Aceptación: 15 de septiembre de 2021 NOTA PREVIA Uno de los ataques más duros que hubo de afrontar Juan Pablo Forner, con motivo de la composición y el estreno de su Introduccion ó Loa, que se recitó para la apertura del teatro en Sevilla (1795), y de su posterior publicación (1796), junto con una polémica Carta introductoria (Forner, 1796), fue el que partió de un catedrático sevillano, José Álvarez Caballero. Él tuvo una destacada intervención en la controversia que giró en torno a la Loa del emeritense. Álvarez Caballero, natural de Sevilla, fue, como explica Francisco Aguilar Piñal (1981: 200), «Catedrático de Humanidades, Archivero de Indias y redactor del Diario de Sevilla». Entre sus obras se cuentan, aparte de los textos que PIEDAD BOLAÑOS DONOSO / JESÚS CAÑAS MURILLO 258 AnMal, XLII, 2021 dedica a combatir a Forner, y de los que luego nos ocuparemos, las siguientes: El tirano de Europa. Napoleón I. Acusación al Emperador de los franceses (Sevilla, Álvarez, 1808, 2 vols.); Manifiesto de los hechos en favor de la patria […] practicaron antes y despues de la muerte de D. José González, muerto violentamente por los franceses en un suplicio […] (Sevilla, Imprenta Real, 1814); El Pastor fiel a su Dios y a su Rey. Conducta del Presbítero D. José Pérez de Reyna, cura […] de la villa de Benacazón durante la dominación francesa (Sevilla, s. i., 1815); y Oratio de Mythologiae utilitate et necessitate in liberalibus doctrinis, deque sapientiae laudibus pro solemni studiorum instauratione. Habita in Regali Academia Hispalensi XV Calendas Novemb. a D. […] in secundo literarum gradu constituto, et rei literariae moderatore emerito (Hispali, Tipis Regiis. Anno MDCCCXXV). Tras la aparición de la edición gaditana, en 1796, de la Introducción o Loa de Juan Pablo Forner, Con una carta que sirve de prólogo, escrita por un literato no sevillano, a un amigo suyo de Cadiz, José Álvarez Caballero arremete contra el extremeño con un escrito titulado La Loa restituida á su primitivo ser. Carta de un literato sevillano á un amigo suyo de otro pueblo, en que se demuestra el verdadero espíritu de la Loa que sirvió para la apertura del Teatro en esta ciudad contra las interpretaciones del literato no sevillano; se impugna sólidamente el teatro, y se descubren los errores que en su vindicación ha esparcido el apologista, que vio la luz «En Sevilla, en la Imprenta de los Señores Hijos de Hidalgo y González de la Bonilla. Año de 1796». El emeritense no tarda en responder a esta auténtica provocación. Imprime, en Cádiz, en el establecimiento de Manuel Ximénez Carreño, del mismo año de 1796, su escrito Carta dirigida á un vecino de Cádiz sobre otra del L. J. A. C., un literato sevillano con el título de «La Loa restituida á su primitivo ser». Su autor, Rosauro de Safo, con una epístola de Don Leandro Misono en nombre del Literato sevillano (Cotarelo, 1905: 277-281; Bolaños y Cañas, 2010: 236-241). El catedrático sevillano no se arredró ante la respuesta. Hizo público un nuevo texto contra Juan Pablo Forner, que denominó Carta familiar de D. Myias Sobéo á D. Rosauro de Safo, en que le dá cuenta de la peligrosa aventura á que se ha expuesto por defenderlo ciegamente, y le propone tibio algunos turbios reparos sobre su docto escrito. La dá á luz un amigo del Literato Sevillano 1 , y mandó imprimir en «Sevilla, En la Imprenta Mayor de la Ciudad, Año de 1796» (Bolaños Donoso y Cañas Murillo, 2021). En su segunda obra contra Forner, Álvarez Caballero arremete muy duramente contra el fiscal de la Audiencia sevillana, pero también contra una Academia que había sido de reciente creación en la Ciudad Hispalense, la Academia de 1 Ya D. Marcelino Menéndez Pelayo identifica al autor de este escrito, firmado con el pseudónimo de Myias Sobéo, como José Álvarez Caballero en su, todavía esencial, Historia de las ideas estéticas en España (Menéndez Pelayo, 1974, 1: 1416). NOTA PREVIA AnMal, XLII, 2021 259 Letras Humanas de Sevilla, institución de la que el emeritense fue, no miembro, sino colaborador. Juan Pablo Forner no hizo un escrito específico contra la Carta familiar de D. Myias Sobéo. Respondió a todos sus detractores, y a todos los enemigos del teatro, con otras dos obras, las últimas que redactó dentro del contexto de la controversia de la Loa para la apertura del Teatro en Sevilla: un Prólogo al público sevillano, que encabezaba su Diálogo entre D. Silvestre, D. Crisóstomo y D. Plácido. Estas últimas obras quedaron inéditas y se conservaron en el tomo quinto de los Manuscritos de Dn. Juan Pablo Forner y Segarra, del Consejo de S. M. y su Fiscal que fué en el Real y Supremo de Castilla, cuyos siete tomos en folio, se guardan entre los fondos de la Biblioteca Nacional de España, en Madrid, con la signatura Mss. 9582-9588 2 . Se trata de una copia autógrafa regalada por el emeritense a su amigo y protector Manuel Godoy 3 . Tras la redacción del Diálogo y el Prólogo al público sevillano, el extremeño declara su intención de escribir continuaciones de este Diálogo, en las cuales pretendía seguir impertérrito en su línea de defensa del teatro y de su licitud, y en la exposición de sus ideas sobre el tema, pese a las diatribas contra él. No obstante, su rápido traslado a Madrid, tras su nombramiento como Fiscal del Consejo de Castilla, en el mismo 1796, y su fallecimiento temprano en la corte, el 16 de marzo de 1797, le impidieron llevar a cabo esos proyectos. No solo Forner se sintió ofendido por el segundo ataque de José Álvarez Caballero contra su Loa. La Academia sevillana de Letras Humanas, también ridiculizada y zaherida en el texto de Myias Sobéo, se sintió obligada a participar en el debate. Dentro de ella se redactó una defensa de la propia institución, y de sus tareas y aportaciones a la sociedad. De ella se encargó Eduardo Adrián Vácquer, quien tituló su obra Apología por la Academia de Letras Humanas, y la publicó entre las páginas (I) y (XXII) del volumen Poesías de una Academia de Letras Humanas de Sevilla. Antecede una vindicación de aquella Junta escrita por su individuo D. Eduardo Adrián Vacquer, Presbítero contra los insultos de un impreso con el título de Carta familiar de D. Myias Sobéo a D. Rosauro de Safo, impreso en Sevilla, por la Viuda de Vázquez y Compañía, en el año 1797 4 . 2 Puede encontrarse reproducido en la siguiente dirección electrónica: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000068316&page=1 [consulta: 15 abril 2021]. 3 Estas dos obras figuran, igualmente, entre los textos seleccionados por Emilio Cotarelo en su Bibliografía de las controversias sobre la licitud del teatro en España (1904: 281-293 y 293-319, respectivamente). 4 He aquí algunas localizaciones sevillanas de este libro: Biblioteca Universitaria. Biblioteca General: A 314/275; Biblioteca de Humanidades: Haz/4071 (donado por Joaquín Hazañas); Academia Sevillana de Buenas Letras. Sevilla: SE-BRASBL, FA 0137-R.2175-Olim: R 860-1 “17” Poe; Archivo Municipal de Sevilla. Biblioteca: SE_AM, 17-0093(1). PIEDAD BOLAÑOS DONOSO / JESÚS CAÑAS MURILLO 260 AnMal, XLII, 2021 La Academia Particular de Letras Humanas de Sevilla fue creada en el año 1793, a iniciativa de dos escritores sevillanos: José María Roldán y Félix José Reinoso. Su andadura se inició el día 10 de mayo del mismo 1793, y mantuvo un funcionamiento regular hasta el año 1800, aunque se dio por clausurada en 1803. José María Roldán (Danilo entre los académicos) actuó como secretario. Su primer presidente fue el Sacerdote Narciso Tolezano, en cuya casa se celebraron reuniones, así como en las casas de José Mª Blanco y José Álvarez de Santullano, y, después, en el Colegio Mayor de Santa María de Jesús. Los plenos tenían lugar semanalmente los jueves y los domingos. Sus estatutos se aprobaron el 31 de mayo de 1793, y se reformaron y volvieron a aprobar el 24 de noviembre de 1796. Objetivo esencial de la Academia fue fomentar el cultivo de las Bellas Artes. Miembros de la Academia fueron muchos de los autores de la llamada escuela poética neoclásica sevillana, integrada por los escritores más jóvenes, inquietos y renovadores de la ciudad 5 . Académicos de Letras Humanas fueron: Narciso Clemente Tolezano, José María Roldán, José Malvacea, Manuel Arjona, Pedro de Lemos y Pinto, Alberto Lista y Aragón, José María Blanco White, Eduardo Vácquer, Félix José Reinoso, José López Illán, Diego de Vera y Limón, Vicente González de la Rasilla, Justino Matute, Joaquín María Sotelo, Francisco Núñez y Díaz, Juan Baptista Morales, Manuel María del Mármol, Alonso Peñaranda, y José Álvarez Santullano. Los cargos oficiales de la Academia fueron los de Presidente, Secretario y Censor. Aparte de los ya mencionados, los ocuparon, también, miembros como Eduardo Vácquer (Presidente), Félix José Reinoso (Secretario Permanente), José Mª Blanco (Censor). En sus reuniones los Académicos convocaron premios literarios, analizaron obras de creación y eruditas, elaboraron textos, disertaciones presentadas oralmente… La falta de asistencia de los miembros a las Juntas hizo que la Academia fuese decayendo hasta llegar a su desaparición. En 1800 (año de una gran epidemia) apenas hubo reuniones, y en 1803 se certificó su liquidación 6 . La colaboración de Juan Pablo Forner con la Academia Particular de Letras Humanas de Sevilla fue circunstancial. No fue miembro de la misma. Colaboró con ella como jurado de un concurso convocado por esa institución en el año 1795. Se trataba de dos premios anuales con los que deseaba fomentar la creación literaria dentro de la propia Academia. El galardón les fue concedido por Forner, en mayo de 1796, a José Mª Blanco, por su obra Diferencia entre el estilo poético y el oratorio, y a Félix José Reinoso, por su obra Causas de los pocos progresos de la elocuencia. Solo a ello se redujo la relación del Fiscal sevillano con la institución, cosa que José Álvarez Caballero-Myias 5 Sobre este particular, véase Aguilar Piñal, 1965, 1997; Lasso de la Vega, 1876; Rey, 1990; Reyes Cano, 2008. 6 Sobre estos asuntos, véase Menéndez y Pelayo, 1974, 1: 1415-1417; y Aguilar Piñal, 1966. NOTA PREVIA AnMal, XLII, 2021 261 Sobéo parece ignorar en su furibundo ataque contra el emeritense y la propia Academia, al que antes nos referimos (Aguilar Piñal, 1974: 194-199). Como indicamos, el encargado de dar cumplida respuesta a Álvarez Caballero, y de hacer una gran defensa de la institución de la que formaba parte como miembro numerario, fue Eduardo Adrián Vácquer y López. Vácquer había nacido en Cádiz en 1772, y falleció en Sevilla, en 1804. Siendo sacerdote vivió, amancebado, con una mujer. Quiso ser canónigo de la Capilla Real de Sevilla, aunque fue su compañero de Academia José María Blanco White, —con quien, por entonces, estaba enemistado—, quien consiguió el cargo, y sus prebendas, a los que aspiraba. Fue seguidor poético de Manuel Arjona. Su escrito Apología por la Academia de Letras Humanas sirvió de prólogo al libro, impulsado por la propia Academia, Poesías de una Academia de Letras Humanas de Sevilla. Antecede una vindicación de aquella Junta escrita por su individuo D. Eduardo Adrián Vacquer, Presbítero contra los insultos de un impreso con el título de Carta familiar de D. Myias Sobéo a D. Rosauro de Safo, al que ya nos hemos referido. La Apología por la Academia de Letras Humanas de Eduardo Vácquer es el motivo que nos ha impulsado a redactar el presente artículo. Es un texto que no ha vuelto a ser editado desde el siglo XVIII, pese a su indudable interés histórico por los datos y noticias que proporciona. Y es un texto que completa el conocimiento, que todavía poseíamos, de la controversia desatada con motivo de la composición, representación y publicación de la Loa para la apertura del Teatro en Sevilla de Juan Pablo Forner, a pesar de que no suele ser recordado, ni mencionado, por quienes se han ocupado, hasta hoy, del estudio y análisis de esa polémica. Nuestro propósito es rellenar esa laguna existente en las investigaciones sobre tal disputa, y difundir, más ampliamente, el contenido de dicha Apología. Ese ha sido el objetivo básico de nuestro trabajo, en el que se incluye la edición completa del prólogo de Vácquer. Editamos el texto de Eduardo Vácquer utilizando la única fuente que lo ha conservado en la actualidad, la «Vindicacion de aquella Junta escrita por su individuo D. Eduardo Adrian Vácquer, Presbitero contra los insultos de un impreso con el titulo de Carta familiar de D. Myias Sobeo a D. Rosauro de Safo» que encabeza el libro Poesias de una Academia de Letras Humanas de Sevilla, impreso en «Sevilla, por la Viuda de Vazquez y Compañia, MCCXCVII». Identificamos, en nuestras notas textuales, tal fuente como AS. Incluimos notas textuales, pero no explicativas, históricas y eruditas, que figurarán en la recopilación de la Obra dramática completa y de los Escritos sobre Teatro aportados por Juan Pablo Forner a nuestra historia literaria, y en la que los firmantes de esta investigación se encuentran trabajando en estos momentos. Añadimos, como información adicional, la identificación del número de página en el que figura cada fragmento del escrito que nos ocupa. PIEDAD BOLAÑOS DONOSO / JESÚS CAÑAS MURILLO 262 AnMal, XLII, 2021 Nuestra edición ha querido ser paleográfica, respetuosa con las grafías y puntuaciones propias de la época, el siglo XVIII español, en el que la Apología de Vácquer se redacta. Con ello queremos facilitar a intelectuales, investigadores, especialistas y lectores curiosos el conocimiento de tales usos y la profundización en el mundo cultural de la España de la Ilustración, en todas sus facetas, incluida la lingüística. Con nuestro trabajo hemos querido, igualmente, rescatar del olvido, bastante general, en el que se hallaba una creación del setecientos hispano, digna de tener mayor difusión entre especialistas, y receptores curiosos en general. Contribuimos de tal modo, o así lo esperamos, a rescatar parte del patrimonio cultural español, aún escondido para una buena parte de los lectores actuales, y facilitar su consulta, a quienes, por unas razones u otras, pudieran estar en ella interesados. POESÍAS DE UNA ACADEMIA DE LETRAS HUMANAS AnMal, XLII, 2021 263 POESIAS DE UNA ACADEMIA DE LETRAS HUMANAS DE SEVILLA. ANTECEDE UNA VINDICACION DE AQUELLA JUNTA ESCRITA POR SU INDIVIDUO D. EDUARDO ADRIAN VACQUER, PRESBITERO CONTRA LOS INSULTOS DE UN IMPRESO CON EL TITULO DE CARTA FAMILIAR DE D. MYIAS SOBEO A D. ROSAURO DE SAFO ******* EN SEVILLA POR LA VIUDA DE VAZQUEZ Y COMPAÑÍA. MCCXCVII. ********* [(I)]APOLOGIA POR LA ACADEMIA DE LETRAS HUMANAS. Los progresos de las Ciencias y las Artes en todas las Naciones y tiempos han sido correspondientes á los estímulos, que los sabios han tenido para cultivarlas: y la Literatura ha debido casi siempre sus adelantamientos al favor de los Soberanos, á la proteccion de los Grandes, al público aplauso, al deseo de la gloria, ó á otras causas semejantes, que suele proporcionar la casualidad. Creer que las Ciencias y las Artes pueden prosperar sin EDUARDO ADRIÁN VÁCQUER 264 AnMal, XLII, 2021 estímulos, y creer que estos han de reynar en una Nacion; que desprecie los establecimientos dedicados á fomentarlas, es no conocer la condicion de la naturaleza humana, y desentenderse de las noticias mas comunes, que subministra la Historia Literaria. Esta nos hace ver en las diversas épocas de la Literatura los motivos que han animado la aplicacion, el estudio y el zelo de los sabios. No por serlo, de[(II)]xan los hombres de obrar segun las pasiones que los agitan: y toda la discrecion consiste en saberlas dirigir al punto debido, reduciéndolas á aquellos términos á que quiso estuviesen limitadas el próvido hacedor, que con ellas nos adornó. Nada obrarian los hombres en ninguna linea, si careciesen del fuego que ellas solas pueden encender, y que tan necesario es para las obras de ingenio. Un literato, que encerrado en el recinto de las ideas que ha admitido, no siente enardecido su corazon con aquel noble deseo de desterrar la ignorancia, ó hacer ilustre su Nacion, comunicando sus conocimientos: á quien no mueve ni la utilidad de sus semejantes, ni su propio interes, es un hombre despreciable, cuya exîstencia de nada sirve en la República de las Letras. Para evitar esta indolencia, y animarse al penoso trabajo, y al afan perpetuo, que requieren las tareas literarias, han creido los hombres de ciencia, que ningún otro medio podria ser mas oportuno y poderoso, que aquellas Academias y Sociedades, en que unidas muchas personas, se estimulan é ilustran mútuamente. Esta universal persuasion ha dado orí[(III)]gen á los congresos literarios, que se han establecido aun en aquellos siglos mas oscuros para las Ciencias, y cuyo número ha crecido al paso mismo que se ha aumentado el saber y la cultura de las Naciones. No solo se han erigido Asambleas destinadas de varias maneras á la instruccion pública, segun sus diversos institutos; en todas las edades y pueblos han sido freqüentísimas entre los amantes de las Letras las Juntas privadas, en que solo se pretende el adelantamiento particular de sus individuos. Desde la edad de oro de nuestra Literatura abundó sobre manera en España esta clase de establecimientos, conservándose aún los monumentos apreciables, que los hiciéron célebres, en los dignos frutos que produxéron. Dura y durará etérnamente la memoria de tales Juntas, mucho mas ilustres aún por el buen gusto y sabiduría, que por la nobleza y dignidad de los que solian componerlas. En POESÍAS DE UNA ACADEMIA DE LETRAS HUMANAS AnMal, XLII, 2021 265 los principios de este siglo, y en todo el anterior tan infausto para la Literatura Española, fuéron aun mas freqüentes las Academias particulares, las Juntas y Certámenes, ya públicos, ya privados, asistidos de los sugetos mas instruidos, segun aquel gusto, y auto[(IV)]rizados de ordinario por las personas mas principales de la Nacion. Solo en nuestros tiempos, en que mas se glorían los Españoles del restablecimiento de su Literatura, ha faltado, no sé por que desgracia, aquella multitud de estímulos, llegando á tanto el abandono de este 1 género de institutos, que si algunos hombres estudiosos se asocian ocúltamente para adelantar sus conocimientos literarios, quedan desde luego expuestos á las befas de la ignorancia altanera, que como no necesita de estudio, para dar soberánamente sus decisiones, se escandaliza de ver que los hombres piensen en estudiar. Es cierto que nunca ha conocido la Nacion mas número de Sociedades y Academias autorizadas públicamente; pero estas no bastan todavía para los progresos de la Literatura. En estos Cuerpos no debe admitirse por su instituto mas que un corto número de personas instruidas ya complétamente: y entretanto apenas hay una Junta, una Academia, un Estudio, donde pueda conseguirse esta instruccion. En Sevilla, es decir, en una de las mas principales y opulentas Ciudades del Reyno, no hay otras Escuelas públicas, ni aun secretas, sino de aquellas [(V)]facultades, que segun nuestra constitucion, pueden satisfacer la ambicion honesta de un ciudadano, y proporcionarle los medios de su subsistencia. Hay Escuelas, en que se enseña la inteligencia de las Escrituras sagradas; pero no las hay, donde se enseñen la Historia, la Geografía, las Lenguas, cuyo conocimiento es indispensable á un escriturario. Podrá formarse un jurisconsulto en las Escuelas de Sevilla; pero sin noticia de la Historia: podrá criarse un predicador; pero sin el auxîlio de la Oratoria. Empréndese el estudio de las Ciencias sin el menor conocimiento de las Humanidades: y si alguno se dedica por si solo á cultivarlas, se le condena como un extravío; se le pinta el estudio de las Bellas Letras como un pasatiempo inútil, y no sé si tal vez pernicioso. Lo mas favorable que suele decirse, es que primero deben dedicarse 1 En AS, ‘esté’. EDUARDO ADRIÁN VÁCQUER 272 AnMal, XLII, 2021 las quales influyen en el gusto público de una Nacion, y hacen respetable su nombre entre las extrañas. Pero ¿quantas de estas Juntas llegarian al grado en que se ven, por principios aun menores que los de esta? ¿quantas en su primitivo establecimiento carecerian acaso del fuego que anima á la nuestra? ¿y quantas contarian entre sus individuos algunos menos aptos para la carrera de las Letras? No pretendo yo degradar un punto á Cuerpo alguno, para realzar una Junta privada de que soy miembro; pero creo que puedo decir con razón, que si esta Academia lograse los medios y la proteccion de que otras gozan, haria sin duda los mismos progresos, y acarrearia iguales ventajas á la Literatura. Porque ¿que no deberá esperarse de unos jóvenes , que abandonando los placeres á que [(XIX)]incita la edad y la compañía de otros menos estudiosos, ó mas disipados, se retiran en aquellos dias, que suelen destinarse al descanso de tareas penosas, para trabajar incesántemente en la cultura de sus entendimientos? ¿que animados de la emulacion, se afanan por aventajarse unos á otros en el gusto, en la erudicion y en el conocimiento de los mejores principios? No creeria cumplir con la obligacion, que me impuse voluntáriamente, si no alabase el mérito de aquellos que me han animado con su exemplo á seguir las huellas, que dexáron estampadas los ilustradores de las Naciones. Los pedantes, que no encuentran mas dificultad en la adquisicion de su erudicion alquiladiza, que el revolver diccionarios, polianteas y repertorios, saquearlos, y verter luego lo que han pillado con tan poca fatiga, satirizan y escarnecen la aplicacion de los que sabiendo quan vano es el renombre que se logra entre los ignorantes, quando no va fundado en el verdadero y sólido saber, cuidan de conseguirlo por medio de un estudio continuo y trabajoso. Como yo no me puedo persuadir á que el indigestísimo farrago, que llena toda la Disertacion ó Carta pri[(XX)]mera del Literato, le haya costado mas trabajo, lo coloco en la clase de los pedantes, que mordiscan quanto pueda contribuir á que se descubra la superchería de que se valen, para deslumbrar al vulgo sin principios. La Academia finalmente ha puesto en uso quantos medios pueden ser útiles para estimular la aplicacion de los que la componen. Animados sus individuos de estos sentimientos loables, sacrifican voluntáriamente POESÍAS DE UNA ACADEMIA DE LETRAS HUMANAS AnMal, XLII, 2021 273 aquellos intereses que destinan otros al juego ó á la diversion, para premiar con obras escogidas á los que desempeñan con mas acierto alguno de quatro programas que se proponen cada año (*) 9 . He [(XXI)]aquí las tareas, he aquí los conatos vituperables para un hombre que se llama á sí mismo literato. ¡Ojalá hubiera muchos de los que se precian de amantes de las Letras, que en vez de disipar sus caudales en pasatiempos quizá perniciosos, ayudasen de este modo á fomentar el estudio! ¡Quan diferente seria entónces el gusto y literatura de nuestra Nacion! Alabamos los progresos de las Ciencias y de las Artes en los paises extrangeros: murmuramos de lo poco que se adelanta en España: y entretanto rehusamos imitar la conducta de aquellos. No hay premios, no hay estímulos, y queremos que haya fuego. Desengañémonos: nada hace trabajar al hombre tanto, como la esperanza de la remuneracion. Mas ¿que remuneracion se da al que procura ilustrar su Patria? Sátiras, persecuciones, injurias, vituperios, desprecios, calumnias: frutos dignos de la charlatanería é ignorancia espantosa que tanto domina. Siento á la verdad, que el asunto me haya conducido á sembrar en este discursillo ciertas expresiones, que parecerán agrias á los oidos de algunos. Pero reflexîónese desapasionádamente sobre lo que he dicho, y reflexîónese sobre la causa que ha motivado es[(XXII)]ta Apología. La barbarie y estolidez van haciendo grandes progresos; no hay medio para contenerlas, que no sea inmediátaniente atacado: á malos escritores siguen otros mas detestables: los sabios cruzan los brazos, viéndose perseguidos, y los que desean serlo, quedan expuestos á las burlas é irrision de los idiotas maldicientes, que se esfuerzan por abatir á los que únicamente son acreedores á los aplausos, que ellos pretenden arrancar sin trabajo ni mérito. Ha oido ya el Literato Sevillano quáles son los frutos de la Academia que ha procurado disfamar: ha oido tambien quáles son los frutos de la 9 Los programas y premios propuestos al presente son los que siguen. La Inocencia perdida: Canto lírico en ochenta octavas, ó poco mas ó menos, en el qual se describirá el estado feliz, de que cayéron los primeros Padres por su pecado. Se dará por premio á quien mejor lo desempeñare, el Quixote, impreso por la Real Academia Española, en seis tomos, en octavo: y por accesit, la Eneyda traducida por Hernández de Velasco. Un Discurso sobre si convendrá restablecer el método usado por los Santos Padres en la Oratoria sagrada. Su Premio: el Tácito traducido por Coloma: accesit: la República Liter[ar]ia por Saavedra, de la impresion de Cano: todo en pasta. [Nota del autor]. EDUARDO ADRIÁN VÁCQUER 274 AnMal, XLII, 2021 maledicencia. Si á pesar de todo juzga dignas de sus burlas las tareas de una Junta, que no lo ha agraviado jamas, aguije su saña en buen hora, vuelva á embestirla con nuevo furor; pero tenga entendido, que no podrán desviar su intento laudable á los individuos de la Academia, quantas sátiras pueda abortar la mordacidad. Portada de Poesias de una Academia de Letras Humanas de Sevilla. Antecede una Vindicacion de aquella Junta escrita por su individuo D. Eduardo Adrian Vacquer, Presbitero contra los insultos de un impresoncon el titulo de Carta familiar de D. Myias Sobeo a D. Rosauro de Safo. (En Sevilla, por la Viuda de Vazquez y Compañia, MCCXCVII). BIBLIOGRAFÍA AnMal, XLII, 2021 275 BIBLIOGRAFÍA AGUILAR PIÑAL, F. (1965): Don Manuel María del Mármol y la restauración de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras en 1820. Discurso de ingreso en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Contestación de D. Francisco López Estrada, Diputación Provincial de Sevilla. ———— (1966): «Academia de Letras Humanas», en La Real Academia Sevillana de Buenas Letras en el siglo XVIII, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, pp. 22-27. ———— (1981): «Álvarez Caballero (José)», en Bibliografía de autores españoles del siglo XVIII. Tomo I, A-B, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Filología, Madrid, pp. 200-201. ———— (1997): «Amistad y poesía en el neoclasicismo sevillano» (Discurso de ingreso como Académico de Honor), Minervae Beticae. Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, segunda época, 25, pp. 109-128. ———— (2019 [1974]): Sevilla y el teatro en el siglo XVIII, Cátedra Feijoo (Textos y Estudios del Siglo XVIII), Universidad de Oviedo. Reimpreso en Universidad de Sevilla (Colección Bibliofilia). ÁLVAREZ CABALLERO, J. (1796): Carta familiar de D. Myias Sobéo á D. Rosauro de Safo, en que le dá cuenta de la peligrosa aventura á que se ha expuesto por defenderlo ciegamente, y le propone tibio algunos turbios reparos sobre su docto escrito. La dá á luz un amigo del Literato Sevillano, Imprenta Mayor de la Ciudad, Sevilla. ———— (1796): La Loa restituida á su primitivo ser. Carta de un literato sevillano á un amigo suyo de otro pueblo, en que se demuestra el verdadero espíritu de la Loa que sirvió para la apertura del Teatro en esta ciudad contra las interpretaciones del literato no sevillano; se impugna sólidamente el teatro, y se descubren los errores que en su vindicación ha esparcido el apologista, Imprenta de los Señores Hijos de Hidalgo y González de la Bonilla, Sevilla. ———— (1808): El tirano de Europa. Napoleón I. Acusación al Emperador de los franceses, imprenta de Manuel Muñoz Álvarez, Sevilla, 2 vols. ———— (1814): Manifiesto de los hechos en favor de la patria […] practicaron antes y despues de la muerte de D. José González, muerto violentamente por los franceses en un suplicio […], Imprenta Real, Sevilla. ———— (1815): El Pastor fiel a su Dios y a su Rey. Conducta del Presbítero D. José Pérez de Reyna, cura […] de la villa de Benacazón durante la dominación francesa, s. i., Sevilla. PIEDAD BOLAÑOS DONOSO / JESÚS CAÑAS MURILLO 276 AnMal, XLII, 2021 ———— (1825): Oratio de Mythologiae utilitate et necessitate in liberalibus doctrinis, deque sapientiae laudibus pro solemni studiorum instauratione. Habita in Regali Academia Hispalensi XV Calendas Novemb. a D. […] in secundo literarum gradu constituto, et rei literariae moderatore emerito, Tipis Regiis, Hispali. BOLAÑOS DONOSO, P. y J. CAÑAS MURILLO (2010): Introducción o Loa para la apertura del teatro en Sevilla, de Juan Pablo Forner. Estudio y edición crítica, Universidad de Sevilla (Serie Literatura, 106). ———— (2021): «El licenciado José Álvarez Caballero contra Forner —Rosauro de Safo—, una vez más», Dieciocho, 45, 1, pp. 29-52. COTARELO Y MORI, E. (1904): Bibliografía de las controversias sobre la licitud del Teatro en España, Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid. FORNER, J. P. (1796): Introduccion ó Loa, que se recitó para la apertura del teatro en Sevilla. Año de 1795. Con una carta que sirve de prólogo, escrita por un literato no sevillano, a un amigo suyo de Cadiz, Oficina de Antonio Murguía, Cádiz. LASSO DE LA VEGA y ARGÜELLES, Á. (1876): Historia y juicio crítico de la escuela poética sevillana en los siglos XVIII y XIX, Imprenta y Fundición de Manuel Tello, Madrid. MENÉNDEZ PELAYO, M. (1974): Historia de las ideas estéticas en España, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 2 vols. REY, J. (1990): «Los escritores sevillanos en el tránsito del Antiguo al Nuevo Régimen», Cauce, Revista de Filología y su Didáctica, 13, pp. 147-158. REYES CANO, R. (ed.) (2008): Minerva sevillana. El grupo poético de los siglos XVIII y XIX, Fundación José Manuel Lara, Sevilla.