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Juicio ético y juicio práctico a partir de la filosofía moral de Rosmini

Buganza, Jacob

Abstract

En este artículo, se busca poner de realce un tema poco advertido en la filosofía moral de Antonio Rosmini. Se trata de la diferencia entre juicio ético y juicio práctico: podrían parecer expresiones sinónimas, pero en realidad guardan una enorme diferencia, análoga a la que se da entre la dimensión teórica (filosófica) y práctica de la vida diaria. El artículo muestra, siguiendo los textos rosminianos, especialmente el Trattato della coscienza morale, que los juicios éticos son fórmulas morales que constituyen la ciencia de la moral, pero no su realización, mientras que los juicios prácticos son el acto voluntario por el cual se vuelve efectiva una formulación ética, o por el que se aplica una fórmula moral y modifica el estatuto real del mundo. El juicio ético es un juicio teórico y, por ende, se diferencia netamente del juicio práctico que da inicio al acto moral. Puede decirse que ambos versan sobre la dimensión moral, por lo que pertenecen al género de los juicios morales, pero se diferencian en cuanto los éticos son meramente éticos, mientras que cuando se vuelven principio del acto moral, toman el nombre de prácticos.

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205 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 205-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.10 Jacob Buganza Torio 1 Universidad de Veracruz, México Recibido 6 febrero 2023 ∙ Aceptado 30 marzo 2023 1 [email protected] Resumen En este artículo, se busca poner de realce un tema poco advertido en la filosofía moral de Antonio Rosmini. Se trata de la diferencia entre juicio ético y juicio práctico: podrían parecer expresiones sinónimas, pero en realidad guardan una enorme diferencia, análoga a la que se da entre la dimensión teórica (filosófica) y práctica de la vida diaria. El artículo muestra, siguiendo los textos rosminianos, especialmente el Trattato della coscienza morale, que los juicios éticos son fórmulas morales que constituyen la ciencia de la moral, pero no su realización, mientras que los juicios prácticos son el acto voluntario por el cual se vuelve efectiva una formulación ética, o por el que se aplica una fórmula moral y modifica el estatuto real del mundo. El juicio ético es un juicio teórico y, por ende, se diferencia netamente del juicio práctico que da inicio al acto moral. Puede decirse que ambos versan sobre la dimensión moral, por lo que pertenecen al género de los juicios morales, pero se diferencian en cuanto los éticos son meramente éticos, mientras que cuando se vuelven principio del acto moral, toman el nombre de prácticos. Abstract In this article, the author seeks to highlight a little-noticed theme in Antonio Rosminis´ moral philosophy: the difference between ethical judgment and practical judgment: they might seem synonymous expressions, but, in reality, they keep an enormous difference, analogous to the one that occurs between the theoretical (philosophical) and practical dimensions of daily life. The article shows, following the Rosminian texts, especially the Trattato della coscienza morale, that ethical judgments are moral formulas that constitute the science of morality, but not its realization, while practical judgments are the voluntary act by which it becomes effective an ethical formulation, or by which a moral formula is applied and modifies the real status of the world. The ethical judgment is a theoretical judgment and, therefore, it differs clearly from the practical judgment that initiates the moral act. Both deal with the moral dimension, which is why they belong to the genre of moral judgments, but they differ in that the ethical ones are merely ethical, while when Juicio ético y juicio práctico a partir de la filosofía moral de Rosmini. ESTUDIOS_ ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN Ethical judgment and practical judgment from Rosmini's moral philosophy. JACOB BUGANZA TORIO JUICIO ÉTICO Y JUICIO PRÁCTICO A PARTIR DE LA FILOSOFÍA MORAL DE ROSMINI 206 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 205-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.10 1. Introducción La ética de Antonio Rosmini ha sido objeto de numerosas discusiones desde su formulación inicial 2 . En casi todos ellas destaca el tema de la norma moral, es decir, el argumento del supremo principio que este autor propone para las cuestiones morales, así como el vínculo que establece con la voluntad, facultad particular y real que corresponde al principio operativo máximo de los entes inteligentes. No se soslaya, ni por asomo, el tema de la felicidad, pues preocupa soberanamente la mente del filósofo de Rovereto, en cuanto se estudia la ligazón que puede darse entre el bien moral y el bien eudemonológico, inquietud que puede verse ya desde la reflexión filosófica juvenil de nuestro autor 3 . Sin embargo, hay un tema del que poco se habla y es el referente a la distinción entre los juicios éticos y los juicios prácticos; esto se explicaría porque aparece en contadas ocasiones en los escritos morales 2Para dejar indicada la polémica, puede considerarse la fuerte oposición que generó en sus coetáneos el Trattato della coscienza morale, especialmente a través de los opúsculos anónimos del «finto» Eusebio Cristiano, cf. E. Cristiano, Alcune affermazioni del signor Antonio Rosmini-Serbati prete roveretano. Con un saggio di riflessioni scritto da Eusebio Cristiano , L. Guidotti, Lucca 1841, 64pp., a la cual responde el aludido con: A. Rosmini, Risposta al finto Eusebio Cristiano , Boniardi-Pogliani, Milán 1841, 304pp. 3Puede verse esta preocupación en su tratado eudemonológico intitulado Della speranza. Saggio sopra alcuni errori di U. Foscolo (1822), hoy en: Sulla felicità. Saggi su Foscolo, Gioia, Romagnosi (al cuidado de P. P. Ottonello), Città Nuova, Roma, 2011, pp. 31-121. Sobre la relación entre ley moral y felicidad en Rosmini, cf. J. Buganza, Nomología y eudemonología , Edizioni Rosminiane Sodalitas, Stresa, 2013, 302pp. Entre la bibliografía reciente destaca, sobre todo: P. Pagani, Ricerche di antropologia filosofica , Orthotes, Nápoles, 2012, pp. 91-138 y G. Chimirri, La relazione morale/felicità iero, oggi e in Rosmini, «Rivista rosminiana di filosofia e di cultura», CXI/1-2, 2017, pp. 31-49. Palabras clave: Filosofía moral; Rosmini; Juicio moral; Juicio ético; Juicio práctico. they become the principle of the moral act, they take the name of practical ones. Keywords: Moral Philosophy; Rosmini; Moral judgment; Ethic judgment; Practical judgment JACOB BUGANZA TORIO JUICIO ÉTICO Y JUICIO PRÁCTICO A PARTIR DE LA FILOSOFÍA MORAL DE ROSMINI 207 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 205-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.10 del roveretano, pero su explicitación resultaría interesante para ilustrar en alguna medida sus planteamientos en filosofía moral. Se trata de dos tipos de juicios que, en Rosmini, son sumamente distintos, aunque se puedan vincular entre sí, pues ambos versan sobre la misma dimensión, a saber, la moral. El propósito de este trabajo no es otro que presentar en qué, a nuestro juicio, estribaría la distinción susodicha, y para ello es necesario recurrir a los textos del filósofo, con el fin de aclararlo. Por lo anterior, hay que partir del concepto de acto moral, que es un tipo especial de las acciones humanas, en el entendido de que no todo lo que el hombre realiza puede pasar bajo el criterio de la moralidad, o sea, no se evalúa desde la perspectiva del bien y el mal. Hay actos, por ejemplo, los meramente intelectivos, que no son susceptibles de una evaluación de tal cuño 4 . Posteriormente hay que recuperar la tesis, no admitida por todos, sobre todo en la ética contemporánea, de que el principio y el término de la acción moral es el ente inteligente; es ineludible retomar esta tesis para comprender, últimamente, cómo puede entenderse la distinción entre los dos tipos de juicios. 2 · El concepto de acto moral Para comprender en qué consisten ambos tipos de juicios, es conveniente revisar la forma en que Rosmini entiende el acto moral, pues, para él, tal acto es el conjunto de varios actos más restringidos, cuyo nodo principal se halla en el juicio práctico, precisamente. Sucintamente puede decirse que las acciones humanas son aquellas en las que las facultades propias del hombre, en cuanto ser inteligente, son las protagonistas, y estas facultades no son otras que el entendimiento y la voluntad. Así pues, es una evidencia que no todo lo que el hombre realiza, en cuanto hombre, puede tildarse de acción humana 5 . Para 4Sopésese el siguiente pasaje: “Humano se llama al acto propio del hombre. Aquel que el hombre efectúa con las potencias que son sólo de él y no comunes con los brutos. Las potencias que son sólo del hombre y no comunes a los brutos son el intelecto y la voluntad. De aquí se sigue que también un acto simplemente intelectivo debe llamarse humano, pues es efectuado por una potencia propia del hombre de la cual no participan los brutos”, A. Rosmini, Antropologia in servizio della scienza morale, III, Sec. 2, Cap. I, nn. 568-569. 5Nos plegamos a la expresión de: R. Caro, Del ser al deber ser. La ética ontológica de Antonio Rosmini, «Logos. Anales del Seminario de Metafísica», 54/2, 2021, pp. 447-469. JACOB BUGANZA TORIO JUICIO ÉTICO Y JUICIO PRÁCTICO A PARTIR DE LA FILOSOFÍA MORAL DE ROSMINI 208 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 205-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.10 que se dé el surgimiento de la dimensión moral en las acciones es preciso, en primer lugar, que esté presente al hombre la ley moral, que de manera remota es la ley suprema de todo conocer, a saber, el ser ideal-indeterminado, pues esta idea es, a su vez, medida de todos los seres determinados y reales, aunque sea mediante sus ideas. Y en segundo lugar es necesario, en el caso humano, que reciba las impresiones sensibles, mediante las cuales el hombre aprehende los entes reales intelectivamente, que es, para Rosmini, captarlos como entes. Un bruto, por el contrario, no alcanza a captar los entes reales en cuanto entes, sino sólo en cuanto impresiones. Ahora bien, a la aprehensión de los entes reales en cuanto entes (aprehensión intelectiva), Rosmini la llama “cognición directa”, pero aquí todavía no ha surgido la moralidad. En un segundo momento, el hombre reflexiona sobre los entes aprehendidos, pero puede hacerlo desde una perspectiva meramente especulativa, como cuando indaga sobre la naturaleza de tal ente; pero puede asociar, a esta especulación, la “forza pratica” de la cual está dotada la voluntad: “En tal caso nace lo que llamo el reconocimiento voluntario y práctico de los entes, que es donde está la cuna de la moralidad (In tal caso nasce ciò che io chiamo il riconoscimento volontario e pratico degli enti, nel quale sta la culla della moralità)” 6 . 6A. Rosmini, Trattato della coscienza morale, I, Cap. 3, a. 1, n. 26, 3 (cursivas del original). Es importante notar que, para Rosmini, es suficiente postular la voluntad para que la moralidad, en cuanto dimensión por la cual el hombre se adhiere al bien, irrumpa. Es verdad, como nota Soliani, que la libertad, entendida como la capacidad para elegir entre diversas voliciones, es una facultad superior con respecto a la voluntad, cf. G. P. Soliani, Essere, libertà, moralità. Studi su Antonio Rosmini, Orthotes, Nápoles, 2018, p. 117; pero para Rosmini es suficiente con la voluntad. Así aparece claro sobre todo en los Principi della scienza morale, Cap. VII, a. 1: “De todo lo que se ha dicho se sigue que el acto moral resulta de dos elementos, a saber: 1° de la ley, y 2° de la voluntad que se armoniza con la ley. La ley moral es el conocimiento directo, es decir, las ideas de las cosas, de las cuales la primera es la del ser universal, forma de todas las otras y, por ello, también es la primera ley, forma de todas las leyes. La voluntad se armoniza con la ley mediante un acto de la reflexión voluntaria, con la cual reconoce las cosas como son en el conocimien- to directo, ni más ni menos. Este reconocimiento voluntario es un juicio, una estimación de las cosas proporcionada a su verdadero valor, sin ninguna alteración arbitraria, complaciéndonos con tal acto de todos los valores que están en las cosas y rindiéndonos de buen grado, consintiendo, en suma, sin repugnancia ni resistencia a la verdad. De tal estimación veraz surge un placer puro que es el placer de la verdad. Este placer da origen a un amor racional, a un amor de todas las cosas sin ninguna exclusión, es decir, según JACOB BUGANZA TORIO JUICIO ÉTICO Y JUICIO PRÁCTICO A PARTIR DE LA FILOSOFÍA MORAL DE ROSMINI 209 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 205-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.10 Cuando el reconocimiento práctico, en suma, considera y valora a los entes por aquello que son; cuando la voluntad, entonces, se pliega a la verdad, realiza un acto justo o bueno moralmente; cuando, en cambio, la voluntad no reconoce a los entes por lo que son, sino que les sustrae o añade, disminuye o exagera sus bondades, entonces realiza un acto injusto o malo moralmente. Y este acto de reconocimiento práctico se expresa, en definitiva, en un juicio, que Rosmini convenientemente denomina “juicio práctico”. El juicio práctico, en cuanto es raíz de las acciones morales, puede ser bueno o malo, “según se apoye en motivos conformes a la ley moral o en motivos opuestos a la ley (secondo che egli s´appoggia a motivi conformi alla legge morale, o a motivi opposti alla legge)” 7 . En su núcleo último, el juicio práctico resulta ser donde el bien o el mal moral tiene su sede, puesto que tal juicio se apoya, a su vez, en el conocimiento directo de los entes conocidos intelectivamente (conocimiento objetivo) y este último, a su vez, en el ser ideal-indetermina- do que intuye toda mente para constituirse como tal. Ahora bien, aun cuando se tenga este primer eslabón, por decir así, de la cadena del acto moral, este último se desenvuelve espontáneamente en el hombre, y lo hace sirviéndose de las acciones humanas, que son intelectivas, afectivas y externas. El reconocimiento práctico, en cuanto tal, resulta ser un acto intelectivo, es decir, producto del pensamiento en la interacción que se haya entre el entendimiento y la voluntad, siendo esta última el motivo definitorio. Este juicio práctico, a su vez, produce afecciones proporcionales a él, que se denominan, en el lenguaje de la Storia comparativa e critica dei sistemi intorno al principio della morale, como racionales o irracionales, dependiendo de si son adecuadas o no a los entes hacia los cuales se prodiga 8 ; finalmente, estas su propio mérito. En consecuencia, a partir de este amor el hombre actúa externamente, y actúa con rectitud si tal amor es recto y ordenado”. Es central para el roveretano subrayar que la voluntad es suficiente para que surja la moralidad, no sólo por cuestiones filosóficas, sino también teológicas, como en el caso de la distinción entre pecado (que reside en la voluntad) y culpa (que brota de la libre elección). 7A. Rosmini, Trattato della coscienza morale, I, Cap. 2, n. 19. 8El texto nuclear es el siguiente: “El amor o cualquier otra afección se dice racional cuando es proporcional al objeto al cual se refiere. Por ejemplo, si yo amase, y por consiguiente prefiriese (coltivassi) un can por encima de un hombre, es evidente que mi obrar sería moralmente malvado, y que sería moralmente malvado porque le daría más estima al can, que vale menos, en vez de al hombre, que vale más, lo cual sería irracional. JACOB BUGANZA TORIO JUICIO ÉTICO Y JUICIO PRÁCTICO A PARTIR DE LA FILOSOFÍA MORAL DE ROSMINI 210 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 205-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.10 afecciones repercuten en las restantes facultades humanas y conducen, a la postre, a la acción externa, que es la que propiamente modifica el estatuto del mundo real, o sea, el estado de cosas en el cual se halla el agente moral 9 . Cabe destacar, finalmente, que para Rosmini todo acto moral inicia y termina con un ente inteligente. Este rasgo es imprescindible para captar, después, la distinción que establece entre juicios éticos y prácticos. Pero más allá de esto, se trata de un carácter que no se puede negociar a la moralidad, pues ella es una dimensión que sólo implica a los entes inteligentes: y ello porque el principio agente es siempre un ente inteligente, y el fin hacia el cual apunta el acto de tal agente es asimismo un ente inteligente, ya sea él mismo, ya otro hombre o Dios. Con la tonalidad lacónica de los Principi della scienza morale, Rosmini lo dice sin ambages así: “Dios y el hombre son objetos de la moral, la cual tiene toda ella por objeto el bien de los seres inteligentes (Iddio e l´uomo, ecco gli oggetti della morale, che tuta ha per oggetto il bene degli esseri intelligenti)” 10 . Así pues, debido a que los entes inteligentes son aquellos que tienen carácter de fin por sí mismos, como diría Kant 11 , son objetos precisa- Si considero, por ello, que el amor y otras afecciones racionales dependen siempre de una estima que efectuamos sobre los objetos, y que tales afecciones son racionales o irracionales dependiendo de si la estima de los objetos precedente es verdadera o falsa, es conforme a su valor o es deforme”, A. Rosmini, Storia comparativa e critica dei sistemi intorno al principio della morale, Cap. I, a. 1 (p. 172). 9En un pasaje poco referido por la crítica especializada, se lee: “Con este reconocimiento o estima práctica están ligados con nexo físico los afectos del hombre. A los afectos se ligan con nexo físico las acciones exteriores . Por tanto, estando el reconocimiento determinado por la ley, con ello mismo se determinan y mandan por la ley los afectos, ligados a dicho reconocimiento, y a causa de la misma razón las operaciones exteriores ligadas como consecuencias físicas a aquellos afectos . Si la constitución humana fuese perfecta, si no tuviera desorden, aquel vínculo físico de los afectos con la estima práctica , y de las operaciones con los afectos , estaría balanceado y sería tan eficaz que a la estima práctica y justa seguirían los afectos espontáneos, y espontáneamente les seguirían a estos las operaciones. El hombre conocería sin duda qué afectos convendrían a la apreciación justa que haría de las cosas, y qué operaciones convendrían a los justos afectos, y así como querría la estima, así querría necesariamente los afectos y las operaciones consecuentes, porque querría que en sí todo estuviese ordenado y querría que a la verdad, concebida por él, le rindieran homenaje todas sus potencias.”, A. Rosmini, Trattato della coscienza morale , III, Sec. 2, Cap. IV, a. 2, nn. 660-661. 10A. Rosmini, Principi della scienza morale, Cap. VII, a. 8. 11Cf. I. Kant, Fundamentación metafísica de las costumbres, 435, 29-436, 8. JACOB BUGANZA TORIO JUICIO ÉTICO Y JUICIO PRÁCTICO A PARTIR DE LA FILOSOFÍA MORAL DE ROSMINI 211 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 205-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.10 mente de la moralidad y no, por ende, los entes restantes, por ejemplo, los meramente sensitivos o los materiales. Más bien, estos últimos son medios precisamente para hacer el bien a los entes inteligentes. Por tanto, resulta que todo acto moral es iniciado por un agente inteligente y debe tener como meta un agente inteligente, sea el propio yo, el prójimo o Dios, por lo cual es principio de la moral reconocer a las naturalezas inteligentes dondequiera que se hallen. De ahí que nuestro autor lo eleve a modo de postulado con estos términos: “Que la bondad moral de la estima requiere que su principio y su fin sea un ente inteligente, es decir, que sea un ente inteligente el sujeto que la efectúa, y sea un ente inteligente aquello que se tiene por objeto en su estima (Che la bontà morale della stima pratica richiede che il suo principio ed il suo fine sia un ente inteligente, cioè che sia un ente intelligente il soggeto che la fa, e sia un ente intelligente ciò che egli nella sua stima ha per oggetto)” 12 . 3 · La distinción entre juicio ético y juicio práctico Rosmini no aborda de manera abundante la distinción entre juicios prácticos y éticos en sus más conocidas obras de filosofía moral 13 , y en primer término la fundacional, a saber, los Principi della scienza morale. Es más, la distinción está reservada a una obra a la que se recurre en menor medida y que lleva por título Trattato della coscienza morale. Es cierto que se trata de una obra menos estudiada comparada con los Principi o incluso con el Compendio, pues el argumento del que trata el Trattato resulta de enorme complejidad, a saber, estudia el problema del probabilismo y el probabiliorismo, cuestión bastante popular a partir del siglo XVI en el seno de la filosofía escolástica, pero que ya hacia mediados del siglo XIX ha perdido su vigencia y se dirige hacia su 12A. Rosmini, Storia comparativa e critica dei sistemi intorno al principio della morale, Cap. I, a. 3 (p. 180). 13Esta afirmación no puede extrapolarse al tema general del juicio, pues Rosmini tiene muy en cuenta a Kant a este respecto, cf. G. Messina, La definizione dei giudizi analitici e sintetici nella Critica della ragion pura di Kant e nel Nuovo saggio di Rosmini, en M. Krienke (ed.), Sulla ragione. Rosmini e la filosofia tedesca, Rubbettino, Soveria Mannelli, 2008, pp. 127-171. JACOB BUGANZA TORIO JUICIO ÉTICO Y JUICIO PRÁCTICO A PARTIR DE LA FILOSOFÍA MORAL DE ROSMINI 212 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 205-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.10 ocaso. Empero, al margen del tema del probabilismo y el probabiliorismo, en el Trattato se encuentran algunas indicaciones de enorme valor teorético para apresar, de manera definitiva, cómo es que el filósofo roveretano distingue entre ambos tipos de juicio. Ahora bien, una vez que Rosmini ha discutido arduamente con el patrono de los filósofos morales, a saber, con san Alfonso María de Ligorio, y con el padre Paolo Segneri, de quien cita abundantemente sobre todo sus Lettere su la materia del probabile, Rosmini se cuestiona por aquello que constituya o forme “l´intrinseca reità delle azioni”. Con lo dicho sobre el acto moral, se entiende de manera más ágil cómo, a partir de lo que constituye la maldad intrínseca de las acciones, brota la distinción entre juicios éticos y prácticos. En efecto, el principio supremo de la moral señala cuál es la esencia de la moral, y ésta implica los elementos del conocimiento y la voluntad para constituirse en tal, es decir, el elemento ideal y real. Así, la maldad intrínseca del acto es la “cualidad con la que se ofende a la misma esencia de la moralidad, o bien ofenden (que es lo mismo) al principio supremo de la moral” 14 . Ahora bien, una acción es evidentemente particular, individual, situada, efectuada hic et nunc y, por tanto, se adecúa o se opone a una norma moral bajo la cual cae. Pero esta norma moral es más o menos general, de suerte que hay unas normas morales, en razón de su extensión, que son más amplias que otras, es decir, hay normas morales generalísimas que rigen un mayor número de actos que otras, pero lo hacen de manera más remota, hasta alcanzar al principio supremo de la moral. Por ello es que la maldad de una acción es tal cuando se opone a una norma moral que la rige: esta oposición es precisamente la cualidad a la que se refiere Rosmini. Pero el filósofo roveretano insiste decididamente que la maldad de la acción se opone, en último análisis, al principio supremo de la moral. No sólo se opone a una o más normas, más o menos inferiores con relación al principio, sino al principio mismo, de suerte que no permite que la esencia de la moral se cumpla con ese acto particular. Ahora bien, una reformulación del principio supremo de la moral, que ya ha aparecido en el apartado anterior a propósito de que el principio y término del acto moral es un ente inteligente, es la siguiente: estriba en el “reconocimiento de los entes inteligentes de la manera en que los conocemos (riconoscimento degli enti intelligenti a quella 14A. Rosmini, Trattato della coscienza morale, III, Sec. 2, Cap. 3, a. 8, n. 581. JACOB BUGANZA TORIO JUICIO ÉTICO Y JUICIO PRÁCTICO A PARTIR DE LA FILOSOFÍA MORAL DE ROSMINI 213 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 205-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.10 guisa che noi li conosciamo)” 15 . Es preciso insistir en que el reconocimiento del que habla exige, de entrada, el conocimiento de tales entes inteligentes, y este reconocimiento es voluntario, al que Rosmini convenientemente llama “práctico”. Pero que se conozca y reconozca al ente no es suficiente, y aquí está el elemento que el Trattato desarrolla, pues sólo in nuce aparece en los Principi: para que la esencia de la moralidad se cumpla, “Es necesario que el acto, además de estar dotado de cognición y voluntad, tienda, además, como a su último objeto, a algún ser inteligente; de manera que el acto, para ser moral, debe tener su principio y fin en un ser dotado de inteligencia, siendo hecho por quien tiene intelecto y dirigido a quien igualmente tiene intelecto” 16 . ¿Cuáles son los entes inteligentes que conoce el ser humano? Hay un admirable acuerdo entre la filosofía y la revelación a este respecto, pues se trata evidentemente del hombre y Dios. En consecuencia, todo acto moral que realiza el hombre tiene como destinatario al hombre mismo o a Dios. Cuando se refiere al hombre mismo, puede direccionarse hacia uno mismo, de donde brotan los deberes hacia sí mismo, y hacia los otros, o sea, hacia el prójimo. No hay duda de que, en la mente de Rosmini está presente la síntesis de la ley de la que habla el Evangelio, esto es, toda la ley se reduce a amar a Dios y al prójimo. Rosmini utiliza estas palabras: “Por ello, es moralmente necesario reconocer a Dios por lo que es, y reconocer al hombre por lo que es, luego de que hemos concebido a estos dos entes. Y viceversa, es intrínsecamente malo desconocer a Dios por lo que sabemos que es, y desconocer igualmente al hombre, de manera que debemos evitar todo peligro, incluso mínimo, de este voluntario desconocimiento, porque un peligro voluntario así es ya por sí solo injusticia, una injusticia que hacemos a uno o a otro de estos dos seres inteligentes” 17 . La tesis rosminiana quiere hacer consistir la 15Ibid., III, Sec. 2, Cap. 3, a. 9, n. 584. 16Ibid., III, Sec. 2, Cap. 3, a. 9, n. 586: “Egli è uopo che l´atto, otre esser fornito di cognizione e di volontà, di più egli tenda, come in ultimo oggetto suo, in qualche essere intelligente; di maniera che l´atto, per esser morale, dee avere il suo principio e il suo fine in un essere dotato d´intelligenza, venendo posto da chi ha intelletto e rivolto a chi medesimamente ha intelletto”. 17Ibid., III, Sec. 2, Cap. 3, a. 9, n. 587: “Egli è dunque moralmente necessario riconoscere Iddio per quello che è, e riconoscer l´uomo per quello che è, dopo che noi abbiamo concepiti questi due enti. E viceversa, egli è intrinsecamente male il disconoscere Iddio per quello che JACOB BUGANZA TORIO JUICIO ÉTICO Y JUICIO PRÁCTICO A PARTIR DE LA FILOSOFÍA MORAL DE ROSMINI 220 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 205-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.10 adicional a la antedicha y que puede considerarse como el elemento “crítico” de la ética, el cual estaría presente también en el pensamiento de Rosmini. En efecto, es posible decir que los juicios éticos critican a los juicios prácticos y, en este sentido, evalúan si son acordes o no con la esencia de la moralidad. Aunque Rosmini no es particularmente explícito a propósito, nos parece que la distinción propuesta sí que apunta a una función de este cuño. Además, esta distinción permite diferenciar, en el marco del problema del probabilismo, entre las “opiniones probables”, que son siempre juicios éticos, o sea, pertenecientes a la ciencia moral, y “el juico sobre la probable licitud de la acción que estoy por hacer”, la cual se refiere a la conciencia moral, que es siempre individual. Así se comprende que las opiniones probables sean las que se hallan en los libros de filosofía y teología moral, en los tratados de ética, y son siempre teorías generales, mientras que “el juicio sobre la probable licitud de la acción que estoy por hacer es cosa del todo particular, y no se encuentra en los libros o en las mentes de los autores, sino que se hace al instante por quien obra” 27 . Es cierto que, a veces, quien se forma el juicio práctico, cuya guía puede ser “probable” en relación a su licitud, puede utilizar los juicios éticos; por tanto, como dice nuevamente Rosmini, “son dos cosas, las opiniones probables y, como se la llamado hasta aquí, la conciencia probable” 28 . En consecuencia, “el caso real no se puede resolver mediante el caso teorético, sino a condición de que intervenga una aplicación de éste a aquél, aplicación que tiene sus dificultades, y puede estar sujeta a error si quien la hace es un hombre imperito” 29 . Se trata, en definitiva, de una nueva modalidad para distinguir entre juicios éticos y prácticos: en los libros de filosofía moral abundan los juicios éticos, mientras que, en la vida práctica, aunque la ética pueda ser guía para la acción, lo que hay son juicios prácticos, o sea, voluntades que asienten o no, siguen o no a la norma moral. 5 · Bibliografía Buganza, J., Nomología y eudemonología, Edizioni Rosminiane Sodalitas, Stresa, 2013, 302pp. 27Ibid., III, Sec. 2, Cap. 5, a. 3, n. 787, nota 201. 28bid., III, Sec. 2, Cap. 5, a. 3, n. 787, nota 201. 29Ibid., III, Sec. 2, Cap. 5, a. 3, n. 787, nota 201. JACOB BUGANZA TORIO JUICIO ÉTICO Y JUICIO PRÁCTICO A PARTIR DE LA FILOSOFÍA MORAL DE ROSMINI 221 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 205-222 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.10 Caro, R., Del ser al deber ser. La ética ontológica de Antonio Rosmini, «Logos. Anales del Seminario de Metafísica», 54/2, 2021, pp. 447-469. 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