El realismo crítico y las teorías de sistemas abiertos
Abstract
Este ensayo distingue las cuestiones que tienen su origen en que las Economías son sistemas abiertos respecto de las cuestiones generales que versan sobre el realismo en Economía. Defiende la importancia de los temas relacionados con los fines (goals) de la Economía y la relevancia de la investigación de las causas y los mecanismos; pero sostiene que el programa realista crítico de Tony Lawson se comprende mucho mejor como una defensa de una concepción de tendencias y de mecanismos en Economía contra otros [enfoques] que no son menos realistas. Este trabajo argumenta, además, que la atención de Lawson y de Bhaskar acerca de los sistemas abiertos no respaldan sus posiciones sobre los "transfácticos" (transfactuals).
Full text
EL REALISMO CRÍTICO Y LAS TEORÍAS DE SISTEMAS ABIERTOS1 DANIEL M. HAU SMAN University of Wi scons in-Madison2 Resumen. Este ensayo discingue las cuestiones que tienen su origen en que las Economías son sistemas abiertos re specto de las cuestio ne s ge nerales que versan sobre el realismo en Economía. Defiende la importancia de l os temas relacionados con l os fines (goa/s) de la Economía y la relevancia de la inves - tigación de las causas y l os mecanismos; pero sostiene que el programa realista crítico de Tony Lawson se comprende mucho mejor como una defensa de una concepción de tendencias y de mecani smos en Economía contra ot ros [enfoques] que no son menos realistas. Este trabajo argumenta, además, que la atención de Lawson y de Bhaskar acerca de los sistemas abiertos no respaldan sus posiciones sobre los •transfácticos• (transjactuafs). Abstract. This essay di stinguish es questions that arise from the fact that economics are open systems from general questions concerning realism in economics. It def ends the importance of questions concerning the goals of economics and the importance of the investigation of causes and mechanisms, but it argues that Tony Lawson's critica) realist program is best understood as a defense of one vi ew of tendencies and mechanisms in economics against others that are no less realist. This essay argues in addition that Lawson's and Bhaskar's concerns about ope n systems do not su pport th ei r vi ew of •transfactuals•. Ponencia presentada el día 12 de marzo de 1999 en las jornadas sobre Filosoria y Metodología de la Economía, organizadas por la Facultad de Humanid ades de la Universidad de A Coruña (Campus de Ferro!) y la Sociedad de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia en España. La traducción es de Wenceslao J. González (Universidad de A Coruña). En la versión inicial castellana co labor ó Josefa López Martín. 2 El primer tercio de esta ponencia proviene de ·Problems with Realism in Econornics· (Hausman, 1998). Me gustaría, de nu evo , dar las gracias a Francesco Guala, Tony Lawson, Uslaki Maki, Philippe Mongin y Thornas Übel, así como a los auditorios de la Universidad de Rotterdarn, de la London School of Economics y de la Universidad de A Coruña por sus comentari os sobre el trabajo. Ar¡¡umentos de Razón Técnica, N' 3 (2000) pp. 61-92
62 DANIEL M. HAUSMAN Este est udio está íntimamente conec tad o con el otro trabajo (Hausman, 2000); y, a pesar de la apariencia de [haber entre ellos] cierto conflicto, lo complementa. En los apartados iniciales, establezco una estructura para la comprens ión científica del realismo y argumento que el rasgo distintivo de las perspectivas de Roy Bhaskar y Tony Lawson no es su realismo sino su propuesta para explicitar cómo los científicos, en general, y los eco nomist as , en particular, pueden explicar sin leyes. Su propuesta , a diferencia de la mía, rechaza cualquier conexión en tre la s causas y las generalizaciones que conciernen a los sistemas abiertos. l . REALISMO Un planteamiento filosófico es una variedad de realismo si mantiene que existen o son reales entidades o propied ades de un cierto tipo , o que una cierta clase de proposiciones es verdad . Puesto que hay numero sas categorías diferentes de entidades, propiedades y proposiciones, y so n muy distintas las nociones de existencia, realidad y verdad, hay cientos de formas distintas de realismo. Una completa taxo - nomía sería así una emp resa enorme . Además, puede o ri ginar confusión el calificar como problemas concernientes al realismo a problemas e spec íficos sobre la existencia, la re alidad o la verdad, puesto que se habrá de distinguir la cuestión concreta respecto de las múltiples c uestiones relacionadas con el realismo. Aun cua ndo son importantes tareas filosóficas el catalogar las diferentes variedades de realismo, el revelar los rasgos comunes en la argument ac ión de campos distintos y el articular lo que disting ue a los múltipl es deba tes diferentes, dudo qu e un catálogo de esa índole s ea relevante para l os economistas o que result e de interés para los metodólogos de la E co nomía. En consecuencia, no ofreceré esa t axonomía 3. Tras distinguir las cuestion es acerca de l os fines (goals) de la Ciencia respecto de las cuestiones sob re la verdad de los enunciados sobre inobservables y las pruebas empíricas (evidence) para tales enunciados, argumentaré que las cuestiones ontológicas y epistemológic as Los lectores interes ados en un tratamiento general de las variedades del realismo puede e mpezar con Maki 1998, y consultar despu és Nagel 1959, capítulo 6, Putoarn 197576, Devitt 198 4, L eplin 1984, y R esc her 1987. Para otra eva luaci ón de los prog ramas realistas de Lawson y Ma ki , véase Boylan y O' Go rrnan 1995.
EL REALISMO CRÍTICO Y LAS TEORÍAS DE SISTEJ\.1.As ABIERTOS 63 son de relativa poca importancia para la Metodología de la Econ omía. Vo l veré luego a los detalles del realismo crítico de Tony Lawson y argumentaré que lo controvertido en los puntos de vista de Lawson no está en su realismo sino en sus posiciones acerca de los •transfácticos· e transf actuals). 2. REALISMO FRENTE A INSTRUMENTALISMO El instrumentalismo mantiene lo siguiente: 1 (lnstrumentalismo): Los fines últimos de la Ciencia son y deben ser exclusivamente prácticos, y las teorías científicas son instrumentos que deberían estar al servicio de esos fines . El instrumentalismo es una tesis sobre los fines de la Ciencia y de las teorías. La Ciencia está al servicio de inte reses prácticos, permitiendo a la gente anticipar y controlar los fenómenos. Teorizar sirve a esos mismos fines. El realismo científico sostiene, por su parte, que la Ciencia también debería tener fines puramente cognitivos y que las teorías deberían estar, asimismo, al servicio de esos fines. Así, el realismo científico consta también de tesis que versan tanto sobre la Ciencia como acerca de las teorías científicas. Aunque ha habido realistas que han mantenido que los intereses prácticos no son parte de la Ciencia Pura (Karl Popper , por poner un caso, se acerca a la defensa de esa concepción), la mayoría de los realistas científicos mantienen que los fines de la Ciencia son a la vez cognitivos y prácticos. Pesimismo, pragmatismo, y positivismo han propiciado - todos ellosel instrumentalismo. Para poner un ejemplo de instrumentalismo surgido del pesimismo, consideremos la Astronomía de Ptolomeo, que retuvo la perspectiva de Aristóteles según la cual la Tierra está en el centro del Universo, pero representaba los movimientos de los planetas con procedimientos geométricos tales como l os epiciclos, que no encajaban dentro del cielo aristotélico (donde estaba ausente el vacío, que llenaba con esferas cristalinas impenetrables que se movían naturalmente alrededor del centro del Universo). Sin embargo , aquellos que quedaron impresionados con la habilidad de la teoría de Ptolomeo pa ra representar los datos sobre las pos i ciones de los planetas, consideraron que el fin de la Ciencia era meramente predecir (o represe ntar) los fenómenos y, por tanto , servía como guía para las prácticas humanas. En es te siglo, muchos filósofos de la Naturaleza, que han sido pesimis-
64 DANIEL M. HAUSMAN tas acerca de la posibilidad de encontrar un se ntid o a la Mecánica Cuántica, han tendido a inclinarse igualrn ene en favor de una perspectiva instrumentalista de la Ciencia. En el trabajo de los pragmatistas americanos se encuentra una razón más profunda para el instrumentalismo. L os pragmatistas a rgumentaban que toda investigación dotada de sentido - s in impo rtar cóm o sea de abstr actad ebe, en último término, est ar al serv ic io de fines prácti - cos. Sostenían que el fracaso para apreciar este punto explica el callejón sin salida de la Filosofía anterior y que apr ecia r este aspecto augura claridad y progreso en la vida intelectual. Finalmente, algunos instrumentalistas lle garon a una concepción de las teorías como instrumentos debido a sus preocupaciones so bre los inobservables. Los empiristas sostienen que toda prueba empírica (evidence) so br e asuntos deriva, de he cho, de la experiencia sensorial y qu e l os términos no tienen signifi ca do si es imposible decir, directa o indirectamente, si se aplican mediante la observación. Por consiguiente, l os empiri st as consideraron preocupan te la Física del siglo XX. ¿Có mo pued en tener se ntido los enunciados so bre electrones y có mo se pue - de decir si son verdaderos o fal sos? Un modo de sa tisfacer estas dudas empirist as es negar que tal es enunciad os ne ces iten tener significado o que necesiten ser ver daderos o falsos. Son, en cambio, ·billetes de inferencia· (in ference tic kets): ristras sintácticas qu e permit en extraer con - clusio ne s dotadas de significado ace rca de lo observab le (Ca rnap 1939, p. 67). Si no se puede saber si son verdaderos o falsos lo s enunciados sobre inob servables, la Ciencia no puede aspirar a la verdad acerca de e ll os. Sus fin es de ben que dar circunscritos. A lo más que se puede aspirar es a la verdad sobre [fenómen os) observables (F rank 1988). De este modo, se llega a una per spectiva sobre los fines de la Ciencia que, en gran medida, co incide con la defendida por lo s pragmatistas y p es imistas. Nótese que los ins trumentalistas no son anti-teóricos. No son co ndu ctis ta s u ope racionalistas, qu e i nsisten en qu e la Ciencia se circ un sc ribe, en cuanto tal, a fenómeno s observables. Por el cont rar io , l os in strumentalist as dan la bienvenida a la teoría: no importa cómo de desaforados sea n sus p os tulados t eór icos, con tal de que tenga algún beneficio práctico. Lo s r ea listas científicos tienen la perspectiva opuesta respecto de lo s fines de la Ciencia: la Ciencia tien e como objetivo la verdad. Pues-
EL REALISMO CRJTICO Y LAS TEORÍAS DE SISTEMAS ABIERTOS 65 to que la mayoría de lo s realistas ha considerado la ex plicación co mo una activi dad cognitiva que requiere la verdad, la mayoría de ellos mantiene, asimismo, q ue la Ciencia aspira a dar explicaciones. El reali sta científico so stiene qu e las cuestiones sobre si las esferas cris talinas celestiales permiten epiciclos deben ser afrontadas por as trónomos ptolemaicos, y las c ue stiones ace rca de cómo la medición condu ce al co lap so de la funci ón de la onda han de se r tratadas por teóricos cuánticos. Si estas preguntas no pueden ser respondidas, en tonces los fines de la Ciencia no se han cumplido, aunque esas teorías pueden todavía servir para propósitos prácticos. Mantener una concepción realista sobre los fines de la C iencia comporta el compromiso con las po sicio n es sobre Ontología, Semántica , y Epi stemo logí a. Se puede formular el realismo de l as sigu ientes cuatro formas: R (Real ismo científico): 1. Fines. La Ciencia tiene co mo objetivo desc ubrir la verdad sobre su objeto de estudio, al igual que busca co ntribuir al quehacer práctico humano. Las teorías científicas deberían estar al servicio de estos objetivos (aims). 2. Ve rdad : Los enuncia do s que emplean la s teorías, incluyendo los que compo rt an [e lementos] inobservables, son verdaderos o falsos, y deberían se r verdaderos. 3. Existencia: Las entidades inobservables referidas por teorías verdaderas existen. 4. Conocimiento: Es posible tener una buena razón o pru eba empírica (evidence) para las teorías científicas, inclu so cuando las teorías hablen so bre inobservables. El realismo científico combi na e nunci ados sobre los fines de la Ciencia con te sis ontológicas acerca de la existencia de ent idades y propiedade s inob se rvables, tesis s emánticas sob re las co nd iciones de significado y verdad de los enunciados sobre in observa bles, y tesis epi stemológicas respecto de la posibilidad de reunir prueba s emp íricas (evidence) sobre inobservables. Aunque , dentro de la Economía, los debate s en tre realistas e instrumentalistas han perdido fuerza a hora, fueron centrales en la Me - todología económica de los años cin cuenta y comie nzo s de los sesen-
66 DANIEL M. HAU SMAN ta. La controversia sobre los fines fue así nuclear y muy viva, debido en buena medida a que se creía que dependía mucho de si uno adoptaba una perspectiva realista o bien instrumentalista. Milton Friedman (1953) y Fritz Mac hlup 0955, 1956) argumentaron que, al adoptar una postura in strumentalista, se propiciaba el descarta r críticas empíricas espurias a la Teoría económica. 3. EL REALISMO FRENTE AL ANTI-REALISMO En lug ar de centrar la atención -como hi c iero n Friedman y Machlu pen lo s fines de la Ciencia, cabe re sa ltar, en cambio, cuestione s epistemológicas sob re si es posible el conocimiento de inobservables. Un anti-realista como Bas van Fraassen (1980) sostiene que los fin es de la Ciencia son tanto explicativos como pred ictivos. La Ciencia tiene como objetivo la verdad, en la medida que es posible decir qué es verdadero o qué falso. Lamentablemente, no es posible -a su juiciotener pruebas empíricas a favor o en co ntra de enunciados que se refieran a cosas inobservables. Así, la Ciencia no puede ten er co mo objetivo la verdad que verse sobre alguna realidad inobservable subyacente. Según el •empirismo constructivo• de van Fraassen, la Ciencia ha de aspirar, en su lugar, al objetivo de la · adecuación empírica· (esto es, a la verdad sobre t odo aq uello que es observable). A dife ren cia del instrumentalista, que cuestiona la primera tesis realista sob re los fines, lo que separa al realista y al empirista constructivo es la Epistemología, en vez de ser la Onto logía, la Semántica, u otras posturas sobre los fines: ¿pueden los seres human os conseguir prueba s empíricas sobre inobservable s? La pos ición de van Fraassen es totalmente epistemológica. No nie - ga que existan las cosas inobservables; más aún, en su perspectiva las pruebas empíricas (evidence) contra su existencia son tan difícil es de consegu ir como las pruebas empíricas para su existencia. Un anti-realista como van Fraassen so lament e niega que la ge nte puede tener evidencia o conocimiento sobre inobservables. Puesto que rechaza que podamos obtener alguna vez conocimiento so br e inobservables, van Fraassen debe discrepar del r ea lista resp ecto de los fines de la teorización, y se le podría considera r como un instrumentalista en lo que atañe a las teorías. Pero van Fraassen no comparte la persp ec tiva práctica de los fines de la Ciencia que es central en el instrumentalismo.
EL REALISMO CRÍTICO Y LAS TEORÍAS DE SISTEMA.S ABIERTOS 67 El punto crucial es que, a pesar de esta trayectoria epistemológica hacia un tipo de instrumentalismo, las cuestiones so br e los fines de la Ciencia y las relaciona da s con lo que uno puede conocer so n, en gran medida, ortogonales entre sí. La si guiente tabla puede ayudar a esclarecer este punto: FINES Perspectiva sobre inobservables Cognoscible Incognoscible Realismo científico Anti-realismo (van Fraassen) PRÁCl1COS SOt.AMENTE Instrumentalismo cognitivo (¿Friedman?) Instrumentalismo no-cognitivo (¿Machlup?) Aquí hay dos debates, y estas disputas son en gran parte independientes unas respecto de otras (pero no completamente). 4. ¿SE REFIERE LA ECONOM!A A LOS INOBSERVABLES? A mi juicio, los problema s o ntoló gicos, semánticos y epistemológicos que separan a los reali stas de los anti-realistas son, en gran medida, irrelevantes para la Economí a. La razón es sencilla: las teorías económicas, para la mayor parte [de los casos], no postulan entidad es inobservables nuevas. Obviamente, las preferencias y expectat ivas que explican y predicen las elecciones son inobservables, en cierto sentido absoluto de · observabl es • o de •perceptibles•. ¿Quién ha visto u olido algu na vez una pr eferencia? ¿Q uién ha gustado alguna vez una cr ee n cia? Pero, en es te sentido, las mesas o sillas so n también in observables. Con la ayuda de ilusiones adecua das (o de mecanismos de ·realid ad virtual·), los humanos podrían tener experienc ia s sensoriales como aquellas que so n cau-
68 DANIEL M. HA.USMAN sadas típicamente por las interacciones con las mesas y sillas, incluso si no hubiera mesas o s ill as. Es mejor r ech azar co mo quimérica cua lquier distinción ·a bsoluta • en tre lo que es observable y lo que no. En cambi o, se puede trazar la distinción en términos naturalistas (como hace van Fraasse n) con la ayuda de teorías científicas del aparato perceptivo hum ano. En este sen tido, las am ebas son inobservables, po rque l os humanos nece sitan lentes de a um ento para verlas. Si la vista human a fuese más aguda, la ameba se ría ob servable. Seguramente, las c reencia s y pr eferencias s on , asimismo, inobservables en este senti do . No pueden se r detectadas por el uso sin ayuda de los cinco se ntidos humanos. Alguien, razonablemente, podría pregu ntar por qué se su pon e que im port a tanto epistemológicamente la ob se rvabilidad en este sentido naturalista. Sin embargo, no es éste el mo mento pa ra un exa men crítico de la Epistemología de van Fraassen (véase Churchland y H ooke r, 1985); y si mi argumento -en favor de la irrelevancia para la Economía de los problemas epistemológicos que se paran a los realistas y ant irealistasdepende de la irrel evan cia epistémica de los límites a la observabili dad (naturalista), entonces habría de se r un argumento en favor de la irrelevancia de estas cues tiones para to da Ciencia. El aspecto sob re el que quiero insistir es distinto. Lo s an ti-realistas buscan trazar un a línea entre los enunciados de la vida diaria, relativamente no problemáticos, y los problemáticos postulados teóricos de la Ciencia. Los físicos postul an nuevos inobserva ble s, a cuya existencia no nos co mprom ete el realismo de se ntido co mún . Aunque la Economía se refiere a inobservables, no postula otros nuevo s, en contraste con la Física. Por qu e sus inobservables -c reencias, preferencias, y otras semejantesdes empeñ an un cometido in ev itable en la co mprensión de sentido co mún del mundo , no se puede se r un anti-realista acerca de los inobservabl es en Economía y un realista de sentido común. Un anti-realista sobre la Economía deber ser así un escéptico r ad ical. Ha de neg ar que pu e de saber que su hijo pr efiere hel ado de choco late a vainilla o que su tía cree que los aeroplan os vue lan. Aquellos que sostienen que la gente pu ede conocer cosas como éstas so n r ealistas so bre creencias y preferencias. Se podría t om ar es to como un ar gumento a favor del r ea lismo en Economía, pero hacerlo as í podría sugerir, erróneamente, que los r ea listas científicos y los anti-realistas (en el caso de la Economía) pued en co mpartir el terreno co mún de la rea-
EL REALISMO CRÍTICO Y LAS TEORÍAS DE SI STEMAS ABIERTOS 69 lidad diaria y di screpar meramente sobre lo s postulados inobservables de la Economía. Ellos no pueden ha cerlo. El terreno compartido de la realidad diaria se adelanta a la controversia. No hay un asun to que at aña al realismo frente al anti-realismo en Economía que no sea, simultáneamente, un problema sobre la comprensión ordinaria del mundo (compárese con R osenberg 1976, pp. 142-52). Po r supu e sto que no se sigue automáticamente que los d ebates sobre la existencia de inobservables y la verdad de los enunciados que se refier en a inobservables no s ean importa ntes para la Metodología de la Economía. Si los eco n om istas y los metod ólogos económicos se han cen t ra do erróneamente sobre problemas ace rca de inobservables, e ntonces aquellos que ti enen como ob jetivo so lucionar estos e rr or es necesitan estudi ar las cuestiones sobre l os in observables. Más aún, esto es justamen te lo que estoy hacie nd o aquí. Pero los eco nomi stas y los metodólogos de la Economía podrían ser capaces de pasar, fi nalmente, a asuntos más relevantes. 5. REALISMO TRASCENDENTAL Tony Lawson discrepa. Cree que el progreso en Economía ha es - tado frenado porque Jos eco nomistas no han adoptado una perspectiva realista adecuada. Ningún progreso en la Economía es posible hasta que los economistas adopten un Ontología estructurada, donde las difusas • sem i-regularidades· (de mi-regularities) -que es todo lo que se puede o bse rvarsean vistas como signos de mecanismos subyacent es - que son los verdaderos o bj etos de la Ciencia-. El caso de Lawson en favor de la importancia del realismo se basa en el papel de la s consideraciones específicamente causales en Economía. Los instrumenta li stas y los anti-realistas no su elen hablar, en se ntido litera l, de poderes o capaci dad es causales; más aún, la noción humeana de causación -que la mayoría de ellos aceptaes una cosa delgada y endeble. Los realistas, por contraste, r econoce n la existe nci a de capacidades, mecanismos y poderes causales que laten ·bajo· los f enóme no s, y explican los aspectos de la r egu larid ad p ar cial que asoman la c abeza aquí y allí. Esta es una buena razón para ser un r ea lista acer ca de las causas, pero el é nf asis en el realis mo está mal si tuado. Lo qu e está en discusión es la interpretación de los •principios· fundamentales de la Economía; y esto es una disputa en tre realistas, no entre realistas y anti-r ea -
76 DANIEL M. HAU S MAN pos próximos a Ja superficie de la Tierra caen, de hecho , con una aceleración con sta nte . El pr oblema con el realismo fuerte es que hay pocas regularidades de eventos universales. No es verdad que todos los cuerpos próximos a la superficie de la Tierra caigan con una acelera - ción constante. Más aún , virtualmente ninguno lo hace. De este modo, para el realista fuerte, la l ey de Galileo no es una ley. El r ea li sta débil reacciona ·haciendo que el cumplimiento de una cláusula ceteris parib us sea una condición de la aplicabilidad de la ley• (Bhaskar, 1978, p. 92). La ley de Galileo se da solamente ceteris paribus. El realista débil, por tanto, restringe la ap licaci ón de las leyes a sistemas cerrados7• Bhaskar argumenta que es ta posición es tan nefasta como Ja postura del realista fuerte, porque implica que la Ciencia no nos dice nada sobre sistemas abiertos. Puesto que el mundo se caracteriza por sistemas abiertos, el r ea li sta débil niega de facto que la Ciencia nos diga algo sobre el mundo . El realismo débil es, de est e modo, absurdo. Por ejemplo, Ja ley de Galileo no nos habla s obre cómo los cuerpos caen dentro de cámaras de vacío. Nos habla s obre cómo las bellotas y las hojas de roble tienden a caer al s uel o en el patio . En el caso de las bellotas, la caída real se aproxima ba sta nte al modo de caída que ten - dría si ninguna otra fuerza o mecanismo estuvie se opera ndo, aparte de la gravedad. En el caso de las hojas de roble, la caída real es muy diferente. Solamente el compromiso co n los transfácticos hace inteligible la aplicación de la Ciencia a sistemas abiertos. Este argumento parece erróneo. En primer lugar, aceptar la po sición según la cual una condición necesaria para que C cause o explique E es que debe haber alguna generalización universal que conecte a C (bajo cie rt a de sc ripción) a E (bajo cierta des cripción), lo que no implica en modo alguno la existencia de unas regularidades. S up ongamos que la generalización universal ap li ca ble es (x)(Cxt & Dxt -> Ex(); esto es , si algo tiene las propiedade s C y D en el instante t, entonces tienen la propiedad E en el instan te t'. Supongamos también que, en la entera Historia del mundo , so l amente hubiera una ocasión en que algo tenga, simultán ea men te , las propiedades C y D. Entonces no hay regularidad. Más aún , podría se r el caso que, virtualm ente en cada ins7 La definición de Bhaskar de •Sistema cerrado· como un sistema que mantiene la generalización universal hace que parez ca que el realista débil sost iene que las leyes son aplicables sólo c uando so n verdaderas. Lo que Bhaskar quiere de cir es qu e el realista débil restringe la aplicación de las l ey es a sistemas en los cual es no hay co nfusión de c au sas.
EL REALISM O CRÍTICO Y LA S TEORÍAS DE SI STE MAS ABIERT OS 77 t anda en la que oc urra un evento del tipo e, no venga seguido por un evento del tipo E. Con todo, sobre la perspecti va ne ohumeana de la causación, tal c omo la adoptada po r]. S. Mill (1 843) o por John Mackie (1980), C podría ser to da vía una causa de E. Llamar a la postura humeana de la ca us ación ·una Teoría de la regularidad· (como, para se r justos con Lawson y Bhaskar, ha cen muchos humeanos) es muy enga - ñoso. La razón por la que se llama erróneamente • Co n cepció n de la regularidad· a la posición de Hume sobre la causalidad y el porqué poc os hum ea n os -positivistas o empiristasse molestarían en llamar • re - gularidades• a las l eyes está en que una generalización universal co mo (x)( Cxt & Dxt - > F:xf) implica regula ridade s siempre que se obtenga n múltiples instancias de sus ant ece dent es . De este modo , el error abordado en el último párrafo (de las proposiciones cua nt ificadas universalmente co mbinadas con descripcio nes de regularidades) podría pare - cer insignificante. Pero, de hecho , conduce a una considerable co nfu - s ión . Por ejemplo, es ta equivocada caracterización ( mis cons trua[) de la perspectiva es tándar de las leyes ll eva a Bhask ar8, Lawson (1997b, p . 28), y a algunos de los influidos por Bha s kar , como Pawson (1989, pp . 129-30), a argumentar qu e el realismo tiene la absurda consecuencia s egún la cua l lo s seres humanos , en s us actividades expe riment ales, crean (cr ea te) las leyes de la Naturaleza. Este error resulta de conside - rar qu e la p os ición es tándar acerca de la s leyes identifica leyes y regularidades. Aunque la ex i ste ncia de una regularidad puede requerir la activid ad humana para producir instancia ci ones repetidas del ante cedente, las leyes no requieren frecuentes instanciaciones de sus an tencedentes (ni siquiera necesita in stanciación alg una de ellos). Ni el realismo fuerte ni el débil implica que las actividades humanas creen leyes de la Naturaleza mediante la realizaci ón de cierres. Si, como mantiene el r ea - lista fuerte, la forma de una ley de la Natura l eza es (x)( Fx -> Gx) y, en realidad, F y G no están conjuntad as co nstantemente, entonc es es irrelevante el hecho de que la gente pu e da concebir circunstancias en las que F's so n siempre seg uidas por G' s. La pretendida l ey sigue si en - do falsa. Si , como sostiene el realista débil, la forma de una ley de la 8 ·Obsé rv ese qu e, co mo la actividad human a es, en general, necesaria pa ra las co nexion es co nstantes, si se identifica las l eyes ca u sa les con ellas, e ntonce s se está comprometiendo de manera l óg ica con la afirma ció n absurda según la cual los hombres, en su actividad ex pe rime nta l, ca u sa n e incluso ca mb ian las leyes de la Natura le za . (Bhaskar 1979, p. 12).
78 DANIEL M. HA USMAN Naturaleza es (x)(Cx & Fx - > Gx) -donde Ces una co ndición ceteris paribus- , ento nc es habrá una regularidad sólo si la condición ce teris paribus se cump le a menudo. Pero, si este enu n ciado es una le y, no tiene nada que ver con qué frecuencia se cump le la condición ceteris paribus. Cualesquiera que sean l as otras deficiencias que el realismo pueda tener, e ll o no comporta que las leyes dependan de actividades humanas experimentales. El realismo fuerte es un hombre de paja. Los así llamados •rea listas• (actualists) no están comprometidos con la concepció n absurda según la cual hay regularidades universales simples entre eventos observabl es y estados de cosas9. Que yo sepa, ningún individuo sensato ha creído alguna vez que todos los cuerpos caen hacia el centro de la Tierra con una aceleración constante o ha interpretado que Galileo hubiera hecho tal afirmación. Ningún físico, economista o filósofo sensato ha creído nunca que las leyes, como l as de Galileo o la ley de la demanda o la ley de rendimientos decrecientes, sean refutadas por la existencia de ·causas perturbadoras•. Los únicos realistas que existen son los realistas débiles (weak actualists). Los cuerpos caen con una aceleración constante sólo cuando están ausentes las fuerzas nogravitacionales. La gen te responde al au mento en el precio de x, comprando menos de x, só lo si no hay cambios en los ingresos, gustos u otros precios. El resultado (output) aumenta en un nivel decreciente en cuanto que se emplea más inversión (input) a y se utilizan también cantidades constantes de otras inversiones, siempre que no haya innovaciones tecnológicas. Que el realismo fuerte fuera un hombre de paja no importaría, si la crítica de Bhaskar del realismo débil fuese adelante, pero el hecho es que fracasa. Recuérdese que Bhaskar argumenta que el realismo débil es una posición sin esperanza, porque implica que las leyes sólo dicen lo que sucede en las circunstancias excepcionales, cuando sus condiciones ceteris paribus se cumplen. No dicen nada acerca de lo que son, en la práctica, todas las cir cu ns tanc ias r ea les, en las que sus condiciones ceteris paribus no se c umplen . De acuerdo con el realismo débil, la ley de Galileo, por sí misma, no dice nada sobre lo que sucede cuando otras fuerzas están presentes; la ley de la demanda , en cuanto tal , no enuncia nada sob re lo que suce der á cua nd o el pr ecio de x aumente y, al mismo tiempo, se incrementen los ingresos; y la ley de los ren9 Vid nota 5.
EL REALISMO CRÍTICO Y LAS TEORÍAS DE SISTEMAS ABIERTOS 79 dimientos decrecientes, por sí misma, no señala nada sobre cómo el incremento del volumen de producción, debido al incremento en la inversión a, aumentará cuando haya al mismo tiempo una innovación tecnológica. Bhaskar acierta al señalar esta implicación del realismo débil, pero se equivoca al cuestionarla. Si el hecho de que tenga estas implicaciones es una objeción decisiva al realismo débil, entonces el realismo trascendental también ha de ser inaceptable; ¡porque tiene las mismas implicaciones! Según el realismo trascendental, cuando sus condiciones ceteris paribus no se cumplen, estas leyes sólo nos hablan de actividades no-empíricas. El realista trascendental está de acuerdo con el realista débil en que, cuando las condiciones ceteris paribus no se cumplen , las leyes no nos dicen nada de lo que realmente sucede en sistemas abiertos. ¿Cómo se puede , entonces, saber algo de lo que sucederá cuando las condiciones ceteris paribus no se den? Para decir algo de lo que sucederá entonces, se necesita el co nocimiento de leyes adicionales y de ·principios de composición ·. Si y sólo si se sa be cómo combinar diferentes mecanismos, se pueden ha ce r predicciones de lo que sucederá cuando las condiciones ceteris paribus sobre los mecanismos separados no se cumplan. Por ejemplo, en Mecánica sa bemos que las fuerzas se co mbinan por el vector suma. De este modo, si conocemos algo sobre la resistencia del aire, podemo s hacer a lgunas predicci ones aceptables sobre cómo caerán las bellotas. Los transfácticos son irrelevantes para estas inferencias. El realista o el deductivista hace, precisamente, las mismas predicciones que el realista trascendental y exactamente del mismo modo. Dada (i) la l ey de Galileo, (ii) las leyes que gobiernan la operación de rozamiento, y (iii) la ley del vector suma de fuerzas, el realista o el deductivista puede elaborar un modelo que se aplique a las bellotas cuando el viento es suave. Cuando haya algo que se tenga que decir sobre las consecuencias de la ·actividad no-empírica •, debe haber principios de composición que digan cómo · combinar las causas •. El realista débil (weak actualist) puede realizar cada inferencia sobre los resultados que pued e [obtener] el realista tran sce dental. El realista puede, de este modo , explicar por qué los cierres ex - perimentales son tan importantes en la contrastación, justo en la misma medida en que puede hacerlo el realista trascendental; a saber: una ley puede ser con trastada en cuanto tal únicamente cua ndo se cumplan las cláusulas ceteris paribu s. El realista puede explicar cómo pueden
80 DANIEL M. HAUSMAN sostener se las leyes cua nd o sus cond iciones ce teris paribus no se satisfagan: por ej em plo, cuando se sabe cóm o opera la composici ón de causas o cómo se com binan los mecanismos, se pu ede inferir el re sultad o de múltiples causas que operan simult áneamen te. El realista no ne cesita n ega r que existan las tend encias (aunque muchos humeanos y positivistas lo harían). Lo qu e el r ea lista (actualist) dice es que el conocimiento de tendencias se capta mediant e l eyes ceteris pari bu s y principios de co mpo sición, y que los enunci ados so br e la actividad no - empírica no tienen más que un papel heurístico. La única situación en la que aque ll os que rechazan el realismo tras cendental tienen un obstáculo infranqu ea ble es cuando desconocen cómo se co mbinan las causas o mecanismos. Cabe sub r aya r que, aunque los hume a no s y p os itivist as son ·deductivistas•, l os realistas débiles o los ded uctivistas no nec es it an ser humeanos o positivistas. Bhaskar y Lawson ponen en tela de juicio la per spec ti va según la cual los enunciados sobre m ecan ismo s, tendencias y poderes causales so n vacuos, a meno s que t enga n implicaciones para ge neral izaciones empír i cas, de modo qu e só lo po r vía de esas implicacion es cabe que los en unciados sobre mecanismos y tendencias tengan qu e ve r co n Ja experiencia y sean su sce ptibl es de contrastación (test ). Aquellos que discrepan de Bhaskar y Lawson pu e den ad mitir la existencia no só lo de entidad es y pro pi edades inobservables, sino también de m eca nismos, tendencias, y poder es ca usales. Pued en co nsiderar la Ciencia Teórica como una búsqueda de ca usas y mecanis mo s causales. Todo aquello so bre lo q ue insisten los o pon en tes de Lawson y Bhaskar es que una con dición ne cesar ia para un a relación, mecanismo o poder causal está en la verdad de una gene ralización o gener alizaciones que co necten la causa, el efecto y otros factores. El momento empírico de cisivo y la posibilidad de contrastar enunciados sobre mecanismos, causas y te nd encias está en esta conexión e nt re Ja causa y la ley ·real· (actual). 8. EL PAPEL DE LOS TRANSFÁCCTCOS . Según Bhaskar y Lawson, só lo un compromiso con los transfácticos hace ju stic ia a la realidad de Jo s mecanismos y al hecho de que la s leyes se consideren aplicables más allá de l as c ir c un stanci as controladas en las que so n co ntras tad as (tested). ¿Por qué ? ¿Por qué pi en san Bhas kar y Lawson que los ci en tíficos necesitan admitir transfácticos?
EL REALISMO CRITICO Y LAS TEORÍAS DE SISTEMAS ABIERTOS 81 Bhaskar argumenta como sigue: en los sistemas abiertos, las l eyes tendrán contraejemplos aparentes. El reali sta fuerte debe sostener que las así llamadas ·leyes· no son leyes en absoluto . El realista débil debe decir que las leyes no se aplican, porque sus condiciones ceteris paribus no se cumplen. El realista trasce nd ental, en contraste, puede mantener que (La ley] puede ser, a la vez, aplicable y verdadera... si describe cor rectamente el operar de un mecanismo generativo y el mecanismo estuviera realmente en funcionamiento en ese instante. Además, para el realista trascendental, pu ede saberse que el enunciado es tanto aplicable como verdadero, especialmente si el enunciado ha sido verificado de modo independiente (por ejemplo, bajo condiciones experimentalme nte cerradas), y no hay razón para suponer que haya cam biado la naturaleza de la cosa que posea la tendencia cuya operación es descrita en la ley (Bhaskar 1978, p. 93). Teniendo sólo el conocimie nto de que el antecedente está instanciado, y dada la ausencia de razones específicas para s up oner que la cosa no tenga ya la tendencia por más tiempo, pod emos entonces estar seguros , justificadamente, de que la tendencia está siendo puesta en práctica o como si lo estuviera; au nque sólo si tenemos una base para supo ner que el sistema es cerrado, cabe ciertamente que estemos en condiciones de pensar en la predicción de su cumplimiento (1978, p. 95). Bhaskar está diciendo que si (i) una ley está bien establecida (me - diante la contrastación en sistemas cerrados) , (ii) se sabe que su anteceden te se cumple, y (iii) no tenemos raz ones específicas para suponer que haya cam biado la naturaleza de la cosa o que haya dejado su tendencia, entonces (1) el enunciado de Ja ley •puede saberse que es, a la vez , aplicable y verdadero ., (2) • podemos ... estar se guros, justificadame nt e, de que la tendencia está siendo puesta en práctica•. Para que (1) tenga sent ido , Jos enunciados de Ja ley deben ser reformulados, puesto que , desde luego, es falso que todo s los cue rpos caigan hacia la Tierra con una ace l eración constante o que la gente siempre recl ame menos de x cuando aumente su precio. Probablemente, Bhaskar considera que las leyes son enunciados de tend encia, porque so lamente éstas pueden ser ·aplicables y verdaderas •. Así, Ja ley de
82 DANIEL M. HAUSMAN Galileo sería entendida como la afirmación según la cual los cuerpos tienden a caer hacia la Tierra con una aceleración constante, y la ley de la demanda sería entend ida como enunciando que la gente tiende a solicit ar menos de x cuando aumenta su precio. Dado este modo de concebir de leyes, (1) es só lo un modo menos específico de decir (2), de manera que, cuando se establecen los enunciados sobre las tendencias y se cumplen sus antecedentes, podemos estar seguros de que las tendencias están en funcionamiento, a menos que tengamos razones específicas en otro sentido. Hay dos problemas con esta postura. Primero, ¿cómo se justifica el supuesto de la operación (la ausenc ia de razones específicas para la duda)? Cabe decir razonablemente de mucho s podere s y mecanismos que pertenecen a la esencia de la cosa y, por eso, que se puede espe - rar que duren. Así, es razonable suponer que un mecanismo o poder particular se mantiene de un contexto a otro contexto. Pero plantear que , salvo una razón específica para dudar, los cuerpos tienden a cae r hacia la Tierra con una aceleración constante o que la gente tiende a comprar menos bienes cuyos pre cios aumentaron es decir más que [afirmar que) per siste un mecanismo o poder. Decir ·X tiende a hacer Y. es h acer un enunciado más fuerte que ·hay un mecanismo vigente que, en efecto, ha ce que X tienda a realizar Y.. Si se c ree , además, que otro mecanismo, más fuerte, está en funcionamiento que ha ce que X no tienda a realizar Y, entonces cabe negar que X tienda a hacer Y, incluso aunque haya todavía un mecanismo (más débil) operando, que hace que X tienda a realizar Y. Una cosa es sostener la persistencia de un m ecanismo o poder y otra, distinta -y más arriesgada- , es supo n er que X tenderá a comportarse del mismo modo ; y Bhaska r no dice nada para justificar el s upu es to más fuerte. Es difícil decir lo serio que es este problema, a menos que se ten - ga claro qué uso esperan hacer Bhaskar y Lawson del enunciado se - gún el cual ·la tendencia es tá siendo puesta en práctica•. Y es en este punto donde aparece la segunda objeción. Si, como insiste Bhaskar, ninguna inferencia está justificada acerca de lo que sucederá, a menos que se t enga un cierre (1978, pp. 95, 103), e ntonces ¿qué significado tiene el enunciado transfáctico según el cual la tenden cia está si endo puesta en práctica? Bhaskar res ponde que l os transfácticos pueden explicar lo que sucede en sistemas abiertos. Supóngase, p or ejemp lo, que las ventas de vino francés disminuyen. Para explicar fenómenos como és te en siste-
EL REAL ISMO CRITICO Y LAS TEORÍAS DE SISTEMAS ABIERTOS 83 mas abiertos, tales como los mercados reales, Bhaskar propone un pro - cedimiento de cuatro pasos. Primero, desglosar el fenómeno en componentes causales. Segundo, redescribir la causa y el efecto en términos del conocimiento teórico de uno de los mecanismos relevantes. Ter cero , identificar una ca usa posibl e, por ejemplo, un aumento del precio debido al cambio en los costes de transacción. Por último, eliminar las causas alternativas 0978, p. 125) . Una vez completado este paso, el conocimiento transfáctico del mecanismo permite explicar la caída en las ventas por el aumento del precio, incluso aunque no se pudiera confirmar, respecto de cualquier generalizac ión acerca de la demanda y el precio, que sea verdad en el sistema abierto dado. Este enfoque no resiste un examen. Se asume como supuesto, en el caso anterior, que no se cree que se pueda afirmar justificadamente la generalización •en circunstancias como estas, si el precio del vi no aumenta, Ja demanda disminuirá·, porque no se obtiene el cierre. Es decir, no se cree que se den las condiciones ceteris paribus correspondientes a la ley de la demanda. Se es agnóstico acerca de la existencia y la fuerza de las causas compensatorias, tales como cambios en los gustos, modificaciones en los precios de complementos y sustitutos, etc. Aunque la tendencia enunciada por la ley de la de manda estuviese en juego , otras tendencias pueden tambi én desempeñar un papel. Los realistas trascendentales saben que estas ca usa s compensatorias tienen to - da s sus propios mecanismos, que pueden estar dejándose oír de modo transfáctico. Así que ¿por qué deberían creer que, en respuesta al aumento del precio, la tendencia habría de ser a disminuir la demanda? La única respuesta es que el investigador ha eliminado, m ed iante el paso 4, las causas alternativas. Esto significa que se ha mostrado que no hubo una gran caída en Jos ingresos o en el precio de sustitutos, tales como el vi no de California, y qu e no hubo ningún cambio importante en los gustos, et c. Pero esto es , precisamente, mostrar que las condicio nes ceteris paribus sobre la ley de la demanda se habrían cumplido después de todo. Si no se puede mostrar esto, entonces no puede explicar; y si se puede [explicar], entonces los enunciados sobre transfácticos no juegan ningún papel. 9. ¿QUÉ DAÑO HACEN LOS TRANSFÁCTICOS? Este argumento pone de relieve que no hay necesidad alguna de los transfácticos, no que haya algo erróneo en el realismo tras cenden -
84 DANIEL M. HAUSMAN tal. Puesto que la responsabilidad está en aquellos que propug nan la extravagancia metafísica, es suficiente co n mostrar que no se necesitan los transfácticos. P ero también pien so que se puede hacer patente que la referencia a los transfácticos es perjudicial. Consideremos los siguiente s comentarios de Lawson, cuyo comienzo se citó antes: [El] objetivo principal de la Ciencia no es , en absoluto, el iluminar o predecir sucesos, sino la identificación y comprensión (comprehension) de las estructuras, poder es, mecanismos y tendencias que los producen o facilitan. Y esta com - prensión (understandin¡j) es todo lo que se requiere para el análisis de la política (policy) y de la acción eficaz ( donde sea posible) .... De modo semejante, la Economía puede aspirar a ambas, identificando los mecanism os que contribuyen a la apa ri ción y permanencia de la pobreza en el mundo, el desempleo, la discriminación, ... y también poniéndose a trabajar en la formulación de resp uestas efectivas Cl997b, p. 288). El Pensamiento de Lawson parece indi ca r que hay más pobreza, desempleo, y discriminación de la que habría si los mecanismos identificados (M) no estuviesen operand o. Así, si el sistema P impide M -y no tiene otros efectos desfavorable s-, aquellos que quieren reducir la pobreza, el desempleo y la discriminación tienen una razón para instituir P. Pero poseer una lista, necesariamente incompleta, de los mecanismos no le dice a uno que ha cer P impide de hecho M o, incluso, que hace menos probable que M esté operando. Se necesita confirmar la generalización (en la terminología de Bhaskar y Lawson, •aseverar la regularidad·) según la cua l, al realizar P, se hace de hecho menos probable que M esté operando. Seg undo , se necesita asumir que M se combinará -en algún tipo de procedimiento casi-aditivocon Jos otros mecanismos que están operando en las circunstancias dada s; o [ asu mir que] impedir M no reducirá nece sar iamente la pobreza , el desempleo o la discriminación. Dadas las premisas según las cua l es P hace menos probable que M esté operando y que M se combine aditivamente con los otros mecanismos, el realista ( actualist) pued e apoyar P tan pronto como [puede hacerlo] el realista tran sce ndental. Y, sin estas premisas, el consejo del realista trascendental carece de fundamento. Para tener una razón para preferir la política (poiicy) P a la polí ti ca Q, se necesita una razón para creer que las consecuencias de P serán, en rigor, mejor es . Nada que Bhaskar o Lawson digan sobre los transfácticos resta valor
EL REALISMO CRÍTICO Y LAS TEORÍAS DE SI STEMAS AB IERTOS 85 a esta sencilla verdad. Sólo una generalización sobre lo que Bhaskar denomina ·realidad· (actuality) o Lawson llama ·nivel de eventos• proporciona la información que se necesita. Su pongamos, por ejemplo, que se quiere saber si aumentando el salario mínimo se reducirá la pobr eza. Un mecanismo aplicable es la te nden cia a pagar a los pobre s salarios monetar ios más altos, para reducir su pobreza. Si n emba rgo, dar a los pobres salarios monetarios más altos no siempre reduce la pobreza. Si causan inflación suficiente, pueden aumentar la pobreza. Si únicamente estuviera en funcionamiento este mecanismo y no hubiera inflación, entonces un incremento en el salario mínimo reduciría la pobreza. Pero ¿qué sucedería si otros mecanismos están en funcionamiento (tales co mo aquellos que vinculan los salarios mínimos más altos con el desempleo)? Se podría decir que el mecanismo qu e vincula el incremento del salario en moneda con la reducción de la pobreza co ntinúa actuando de modo transfáctico, y que aquellos que buscan reducir la pobreza deberían, por tanto, incrementar el salario mínimo. Ésta parece ser la consecuencia de la concepción de Lawson. Pero esa posición es, sin embargo, contradictoria. La ten - dencia operante de manera transfáctica para incrementar el desempleo y, por tanto , para aumentar la pobreza es igual de real ; y si los transfácticos, por sí mismos, justificaran las conclusion es respecto de la política (policy), se puede concluir también que aquellos que buscan reducir la pobreza no deberían incrementar el salario mínimo. Ninguna conclusión está justificada hasta que no haya pruebas empíricas (evidence) concernientes a las consecuencias reales. Para justificar la conclusión respecto de la política, se necesita decir algo sobre las consecuencias reales de un incremento en el salario mínimo. Las verdades transfácticas no son adornos inofensivos. Como pone de relieve este caso, propician esperanzas irresponsables en atajos para la ex plicación (científica] y para alcanzar conclusiones respecto de la política (policy). 10 LA CRÍ TICA DE LAWSON DEL •PROYECTO DE LA TENDENCIA DOMI NANTE • Una vez que uno se da cuenta de que los transfácticos son irrelevantes para los dos fines de la Ciencia -teóricos y prácticos-, se puede ver que fracasa la oscura crítica de Lawson al ·p royecto de la tendencia dominante • en cuanto ·deductivista•. Como seña la Wade Hands (1997), el proye cto de la tendencia dominante no es, obviamente, deductivista, en el sentido de búsqueda por los teóricos económicos de