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Aprendizaje organizativo: Un paisaje de luces y sombras

López Yáñez, Julián

Abstract

El concepto aprendizaje organizativo representa el último intento de poner la teoría de la organización al servicio de la innovación educativa, ante la presión de una sociedad en la que los plazos de cualquier proceso de cambio se acortan irremisiblemente. En este sentido, lo podemos considerar heredero de las dos grandes tradiciones teóricas que se han ocupado del estudio de las organizaciones en general y de las educativas en particular: la tradición de la eficacia y la del desarrollo y la mejora. A medida que el constructo se afianza en el campo educativo, vamos percibiendo un paisaje d€ luces y sombrar. Por un lado está la posibilidad de una teoría que considera la organización como un complejo sistema cognitivo que elabora conocimiento, lo usa, lo transmite y se desarrolla a partir de él, proporcionandonos la posibilidad de reunir las perspectivas del cambio planificado y las de la complejidad y el caos. Por otro lado, ciertos enfoques concretados en la perspectiva de las organizaciones que aprenden nos devuelven a antiguos esquemas reduccionistas e idealistas que creíamos ya superados. Este artículo parte de la crítica a estos enfoques procedentes en su mayor parte del campo de la gestión de empresas, para a continuación fundamentar un enfoque alternativo enraizado en la perspectiva de los sistemas complejos. En definitiva, trataremos de abrir el paso a /as luces desde la crítica hacia Zis sombras

Full text

APRENDIZAJE ORGANIZATIVO: UN PAISAJE DE LUCES Y SOMBRAS JULIÁN LÓPEZ YÁÑEZ (1 RESUMEN. El concep o ap endizaje o ganiza i o ep esen a el úl imo in en o de pone la eo ía de la o ganización al se icio de la inno ación educa i a, an e la p esión de una so- ciedad en la que los plazos de cualquie p oceso de cambio se aco an i emisiblemen e. En es e sen ido, lo podemos conside a he ede o de las dos g andes adiciones eó icas que se han ocupado del es udio de las o ganizaciones en gene al y de las educa i as en pa icula : la adición de la e icacia y la del desa ollo y la mejo a. A medida que el cons uc o se a ianza en el campo educa i o, amos pe cibiendo un paisaje d€ luces y somb a . Po un lado es á la posibilidad de una eo ía que conside a la o ganización como un complejo sis ema cogni i o que elabo a conocimien o, lo usa, lo ansmi e y se desa olla a pa i de él, p o- po cionandonos la posibilidad de euni las pe spec i as del cambio plani icado y las de la complejidad y el caos. Po o o lado, cie os en oques conc e ados en la pe spec i a de las o ganizaciones que ap enden nos de uel en a an iguos esquemas educcionis as e idealis as que c eíamos ya supe ados. Es e a ículo pa e de la c í ica a es os en oques p oceden es en su mayo pa e del campo de la ges ión de emp esas, pa a a con inuación undamen a un en oque al e na i o en aizado en la pe spec i a de los sis emas complejos. En de ini i a, a a emos de ab i el paso a /as luces desde la c í ica hacia Zis somb as. ABSTRACT. The concep o o ganisa ional lea ning ep esen s he la es a emp o pu die heo y o o ganisa ion a die se ice o inno a i e educa ion, in esponse o p essu e om a socie y in which die deadlines o any p ocess o change a e elen lessly sho ened. In his ega d, we may conside ha i ollows in die s eps o die wo majo heo e ical a- di ions ha ha e deal wi h die s udy o o ganisa ions a la ge, and pa icula ly o educa- cional o ganisa ions— he adi ion o e iciency and die adi ion o de . elopmen and im- p o emen . Inso a as he cons uc becomes oo ed in die educa ional ield, we pe cei e a kmdscape o ligh and shadows. On die one hand, we ha e die possibili y o a heo y ha conside s o g-anisa ion as a complex cogni i e sys em ha elabo a es knowledge, uses i , ansmi s i and is de eloped he e om, o e ing us die possibili y o b inging oge he die iewpoin o a planned change and ha o complexi y and chaos. On die o he hand, ce - ain app oaches aking shape in die iewpoin o ka ning o ganisa ions ecall old educ ionis and idealis ic amewo ks ha we hough had been o e come. This a icle akes as i s s a ing poin die c i icism o hese app oaches ha o igina e mos ly om die business managemen ield, and goes on o p o ide die g ounds o an al e na i e app oach oo ed in die iewpoin o complex sys ems. In sho , we shall y o paye he way o he ligh by means o a c i icism o he shadows. (*) Uni e sidad de Se illa. Re is a de Educación. núm. 332 (2003), pp. 75-95  75 Fecha de en ada: 03-12-2001  Fecha de acep ación: 20-02-2002 INTRODUCCIÓN Como ha econocido Dogson (1993, pp. 376-377) la isión que sob e el ap en- dizaje o ganiza i o eme ge desde la eco- nomía y la ges ión de emp esas es una isión basada en el ap endizaje como p o- duc o y, po an o, es una isión alejada de la adición que iene el concep o en la psicología y la pedagogía, p eocupadas esencialmen e po el p oceso de ap endiza- je. Su plan eamien o de base consis e en encon a , sis ema iza y comunica a las o ganizaciones las ca ac e ís icas que és as deben posee pa a con e i se en o ganiza- ciones que ap enden. Ninguna o muy es- casa a ención se p es a al modo en que se p oduce dicho ap endizaje. En ealidad, nos pa ece que es e plan eamien o encu- b e la enésima en a i a pa a dis ingui aquellas emp esas que uncionan de las que no uncionan (las que aho a se denomi- nan o ganizaciones que ap enden an es se llamaban e icaces, excelen es, que ges ionan la calidad o al, que ediseñan sus p ocesos, e c). Po an o se a a de una ac ualiza- ción de la eo ía de cambio plani icado, del cambio en endido como idelidad a un modelo, del cambio basado en el conoci- mien o de los expe os. Inmega (2000) nos ha dado ecien emen e un ejemplo de aplicación de es e en oque a las o gani- zaciones educa i as en su ponencia Ges io- nando o ganizaciones de ap endizaje. En ella se azan 15 lineas maes as que se conjugan odas ellas con el e bo debe . Algunos ejemplos son: los di ec o es «de- ben ene su icien e in eligencia o capa- cidad inna a pa a ges iona una o ganiza- ción de ap endizaje» o « olun ad y compe encia pa a ges iona la» (p. 59); del mismo modo, el di ec o «debe ía "sabe a dónde a" [...] o ien a se en unción de me as u obje i os ijados de an emano»; o algo an e é eo y ecu en e como «se ca- paz de «alcanza lo que se p opone»» (p. 65). Es e en oque no ma i o o p esc ip i o del ap endizaje ins i ucional nos pa ece inadecuado po que se undamen a sob e isiones idealis as de las o ganizaciones. La aspi ación de la eo ía pa ece se unda- men almen e la de desc ibi con p ecisión un modelo ideal de p ác ica ins i ucional, en la con ianza de que, ac o seguido, los miemb os de la o ganización pond án oda su ue za de olun ad en alcanza ese modelo. Pod íamos p egun a nos si el a- bajo con imágenes ideales (hoy de la o ga- nización, aye del p o eso o del di ec o ), inalcanzables po su p opia de inición, impulsa a camina hacia ese ideal o, po el con a io, desmo i a al e ela la dis ancia en e el luga donde nos encon amos y el supues o luga donde debe íamos es a . Nues a expe iencia en la o mación de di ec o es escola es nos dice que és os no se sien en en absolu o cómodos con el es- quema «noso os los expe os plan eamos p opues as ideales y us edes las aplican»; po mucho que dichas p opues as es u ie- an a aladas po la in es igación educa i- a como cla os c i e ios de e icacia y cali- dad (López Yáñez, 1998). Po o o lado, la asimilación ac í ica que es amos haciendo de una concepción educcionis a del ap endizaje, p o enien- e de una adición cien í ica que acaba de descub i es e concep o, po o o lado nu- clea de las Ciencias de la Educación, de- be ía hace nos e lexiona sob e la debili- dad de nues a posición epis emológica y sob e la necesidad de una eo ía de la edu- cación en gene al y de una eo ía de las o - ganizaciones educa i as en pa icula que nos p o eja de modas que p ome en más de lo que o ecen y de p edicado es me- diä icos. C n Z)IVIO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ? C eemos que es impo an e examina , aunque sea b e emen e, el eco ido que 76 ha e ec uado la eo ía o ganiza i a has a llega a la noción de ap endizaje o ganiza i- o. En conc e o, examina emos la huella de ese eco ido en las pe spec i as sob e la inno ación educa i a que han omado como oco y unidad del cambio a las o ga- nizaciones escola es. No es posible com- p ende es e eco ido sin conside a la p eocupación undamen al que ha ma ca- do la e olución de la eo ía de la o ganiza- ción du an e las cua o úl imas décadas del siglo >oc la plani icación de/cambio, el desa- ollo de una ingenie ía que pe mi ie a ins- ala e icazmen e p ocesos de cambio en las o ganizaciones sociales. A ello no ha pe - manecido ajena la li e a u a sob e inno a- ción educa i a, ma cada a uego po la pe spec i a del cambio plani icado. La idea básica subyacen e a las eo- ías de cambio plani icado es que la in- no ación se p oduce esencialmen e a pa i de modelos p ees ablecidos que se desa ollan median e una ecnología que incluye ases, es a egias y oles asig- nados a los di e en es agen es. A pa i de es a idea común, queda a la conside- ación de los dis in os en oques el epa - o de esponsabilidad en e los denomi- nados agen es in e nos (los miemb os de la o ganización y po ex ensión de la co- munidad educa i a) y los agen es ex e - nos. Sin emba go, la con ianza en es e modelo ha decaído en los úl imos a ios. Yen ese ambien e es donde hemos de in- se a la apa ición de la pe spec i a del ap endizaje o ganiza i o. ASCENSO A LA FAMA DEL CAMBIO PLANEADO EN LA EDUCACIÓN La p eocupación y la e lexión sis emá i- cas ace ca del cambio en la educación se ins alan po p ime a ez en la sociedad no eame icana, coincidiendo con la e- cupe ación económica que iene luga as la II Gue a Mundial (Liebe man, 1998). Es a ecupe ación ae asociada una ue e dinámica social y la cons ucción de cien- os de uni e sidades públicas a lo la go del país, lo cual ep esen a, po un lado la ne- cesidad, y po o o la posibilidad de es u- dia el cambio social y de las ins i uciones y, al mismo iempo, la en ación de in e - eni en él. En los a ios sesen a, la consoli- dación del c ecimien o económico, unida al desa ollo social y ecnológico aen una época de op imismo ace ca de las posibili- dades de diseña ins i uciones y p ocesos de mane a que si an como eng anajes e icaces pa a esa g an mecánica social que es á en ma cha. Es la época de la acionali- zación, la plani icación y la ecnología. Bennis, Benne y Chin (1953) habían in- oducido el concep o de cambio (social) plani icado pe o oda ía a da ía algunos a ios en se aplicado al campo educa i o. Conc e amen e hubo que espe a al mo- imien o de Gue a a la Pob eza y a la p eocupación po la igualdad de opo uni- dades que desa a on una se ie de in o mes ede a es en e los que des aca el In o me Coleman, ealizado en 1966. En onces la sociedad no eame icana ol ió la mi ada hacia las ins i uciones educa i as pa a exi- gi les cambios que die an espues a a esos p oblemas que ompían d amá icamen e el sueño de bienes a y p ospe idad de la pujan e y ya muy in luyen e clase media. La educación espondió lógicamen e con es ue zos y p opues as que es aban imbui- dos po el espí i u de los iempos. Así lo e- cie on y se desa olla on (especialmen e en los se en a) mo imien os como el de Escuelas E icaces o el de RD & D (Resea ch, De elopmen and Dissemina ion), y la in- es igación educa i a expe imen ó un es- pec acula desa ollo bajo el pa adigma posi i is a. Con el desa ollo socioeconómico, algo más a dío, en la de as ada Eu opa, llega on al campo educa i o las mismas p eocupaciones que al o o lado del A lán ico. Y es a pa i de aquí cuando empieza a esc ibi se de modo mas o me- nos conjun o po EE.UU. y los paises del 77 no e de Eu opa el guión de la eo ía y la in es igación ace ca de la inno ación edu- ca i a. - Hay que des aca un pun o de in- lexión en es a his o ia: la in luencia que eje ce el mo imien o del Desa ollo O ga- niza i o en una época (la década de los se- en a) en que el mo imien o e icien is a y acionalis a ecibía ya las p ime as c í icas que empezaban a p epa a el e eno pa a la llegada del en oque e nog á ico a la in- es igación educa i a. Miles (1998) ha hecho una e isión más exhaus i a de es a pa icula odisea del cambio escola . El 1). o. se adujo en el campo educa i o en un én asis sob e el concep o de mejo a en e al de e icacia y dio luga al Desa o- llo Basado en la Escuela (Bollen, 1987; Holly y Sou hwo h, 1989; Fullan, 1990). El mo imien o pa a la mejo a y el de- sa ollo escola ha con emplado el cambio como un p oceso esencialmen e in e no que, sin emba go, puede se ayudado des- de el ex e io , median e la elección y pues- a en ma cha de la es a egia adecuada y las habilidades desplegadas po los aseso- es y los líde es in e nos. Es a egias y ha- bilidades han sido, pues, sus p eocupacio- nes más impo an es, aunque algunos au o es han empezado a pone en en edi- cho es e en oque desde den o del mismo mo imien o. Po ejemplo, Hopkins (1996) ha econocido el ago amien o de la idea de es a egia, al iempo que eco- mienda ol e la mi ada sob e la capaci- dad in e na de cambio de los cen os edu- ca i os. Fullan (1998, p. 216), po su pa e, nos si úa en la década de la capaci- dad de cambio después de las décadas de la implan ación y del signi icado. Miles (1998, p. 62) coincide ambién en señala como nue o elemen o c i ico en la inno- ación educa i a la capacidad o ganiza i a local. La idea de Ha g ea es (1998, p. 282) sob e el cambio como un p oceso al mismo iempo es a égico y cul u al, pa- ece comple a el camino has a la isión del cambio como una cons ucción social que iene luga esencialmen e en un con- ex o local a pesa de que pueda se iniciada o plan eada desde el ex e io . Y DE REPENTE DESCUBRIMOS QUE LAS ESCUELAS APRENDEN En el campo educa i o, la idea de ap en- dizaje o ganiza i o p oceden e de la em- p esa ha i umpido, p ecisamen e, cuan- do es aba abie o el deba e en e los pa ida ios de la e icacia escola y los pa - ida ios de la mejo a, a los que pod íamos suma los pa ida ios de hace la sín esis de ambos (Aus in y Reynolds, 1990; Hopkins, Ainscow y Wes , 1994; Hop- kins, 1996). Es o explica quizás que muchas de las isiones del ap endizaje o ganiza i o sos- enidas po los eó icos de la educación se pa ezcan mucho al discu so de la e icacia escola o bien al de la mejo a; aunque los nue os discu sos apa ezcan un poco e- mozados. Cuando algunos nos plan ean lis as de ac o es que poseen las escuelas que ap enden, es án eedi ando con o o nomb e los decálogos de la excelencia, los que hicie on deci a Si o nik (1994, p. 145) «he is o a polí icos y adminis a- do es de la educación empeñados en e- mi i eno mes lis as de a iables "depen- dien es e independien es" a di ec o es escola es con ecomendaciones pa a lo- g a las elaciones causa-e ec o espe adas. ¡Aplique los p incipios de la e icacia esco- la ...!». Es ecuen e asocia ap endizaje y mejo a. Así, las o ganizaciones ap enden «cuando la ejecución de a eas que sus miemb os ejecu an indi idual o colec i a- men e mejo a cons an emen e, ya sea po que los p ocedimien os in e nos se mejo an y/o po que la in e elación en e los obje i os, los ecu sos y el sis ema ela- cional se hace, a ni el o ganiza i o, menos dis uncional» (Gai ín, 2000, p. 73). C ee- me s (2000, p. 813) plan ea que «en las o ganizaciones que ap enden, ocu e algo 78 especial, p ecisamen e la e icacia y la me- jo a», aunque como él mismo econoce «ni siquie a la elación en e la e icacia y la mejo a es an cla a y e iden e como se pensó en un p incipio». Sin emba , ni el concep o de e ica- cia ni el de mejo a han a ojado su icien- e luz sob e la pe inaz endencia de las o ganizaciones a gene a cambios desde su in e io , sin ecu i a una plani ica- ción o mal ni a una di ección in encio- nal. Sin duda es es e ipo de cambio el que conduce a la ica di e sidad que las o ganizaciones mues an en e sí, a la g an a iedad de compo amien os o ga- niza i os que podemos encon a an e si- uaciones simila es. Louis (2000) plan ea la necesidad de que la eo ía sob e el cam- bio en la educación a ance más allá del cambio di igido y sugie e la pe spec i a del ap endizaje o ganiza i o como idó- nea, ya que sin e iza las ideas de cambio di igido y cambio como ana quía. Es es e en oque el que nos pa ece más in e esan- e, el cual pod íamos encuad a bajo el ó ulo de ap endizaje o ganiza i o (en in- glés o ganiza ional lea ning/oL). Sin em- ba go el en oque p edominan e en cuan- o a p oducción li e a ia y en cuan o a uido es el de las o ganizaciones que ap en- den (lea ning o ganiza ionsko). Ambos han sido con as ados po Eas- e by-Smi h (1997) y Eas e by-Smi h y A aujo (1999). El segundo de ellos es el en oque p e e ido de los consul o es es e- lla (Senge incluido) que o ganizan e en- os o ma i os con la pa a e nalia de los can an es de ock. Y es el en oque hacia el que amos a di igi nues as c í icas. LAS SOMBRAS No podemos hace aquí una e isión ex- haus i a de la eo ía sob e el ap endizaje o ga- niza i o. Pa a una ac ualización de los concep os, de iniciones y en oques del ap endizaje o ganiza i o el lec o puede consul a el ex o undacional de A gy is y Schön (1978) y las e isiones de Hube (1991), Dogson (1993) y Cohen y Sp oull (1996). En cuan o a su aplicación al campo educa i o, emi i emos a e isiones ecien- es de au o es españoles: Bolí a (2000), Gai ín (2000), Recio (2000) y San os Gue- a (2000), así como la de Mul o d (1998) en inglés. Lo que sí ha emos se á discu i los dos p oblemas cen ales que, desde nues o pun o de is a, hemos de esol e an es de emp ende la cons ucción de una eo ía del ap endizaje en las o ganizaciones. Es as cues iones son: (a) si el ap endizaje o gani- za i o iene una en idad p opia o si po el con a io sólo los indi iduos ap enden, y (b) si ap endizaje o ganiza i o debe inclui cualquie cosa que una o ganización ap en- da, o sólo de e minadas cosas. ][..AS ORGANIZACIONES APRENDEN O LA GENTE APRENDE EN LAS ORGANIZACIONES? El p ime p oblema con que se ha opado la eo ía es si po ap endizaje o ganiza i o en ende íamos la suma de los ap endizajes de los miemb os de la o ganización u o a cosa di e en e cuya na u aleza es o ganiza- i a. Es deci , si cabe ealmen e o mula un cons uc o como el de ap endizaje o ga- niza i o o si, po el con a io, sólo los indi- iduos ap enden y en onces el ap endizaje o ganiza i o no es sino la esul an e o el p oduc o elabo ado en cada ins an e po dicho p oceso indi idual. Pa ece implíci a en bas an es au o es —aunque muchos lo nieguen— la idea de que el ap endizaje o - ganiza i o se p oduce po acumulación de ap endizajes indi iduales. Según Dogson (1993, pp. 377-378) po ejemplo, «los in- di iduos son la p incipal en idad que ap ende en las o ganizaciones y [...] quie- nes c ean las o mas o ganiza i as que ha- cen posible el ap endizaje median e el cual se acili a la ans o mación de las o gani- zaciones». 79 Pe o si le damos la uel a a es a p o- posición comp obamos que eme ge una isión más comple a del p oceso, de un p oceso que no iene in: lo que Dogson llama _ o mas o ganiza i as es lo que en ealidad c ea a los indi iduos, es deci lo que p oduce la conduc a indi idual que, a su ez, p oduce o mas o ganiza i as que p oducen y condicionan nue amen e a los indi iduos. El p oblema de señala a los indi iduos como los esponsables del ap endizaje o ganiza i o es que oscu ece el hecho de que la conduc a indi idual en las o ganizaciones es modelada social- men e. Como a i mó Simon (1991, p. 125): «Lo que un indi iduo ap ende en una o ganización depende en g an medi- da de lo que o os miemb os ya saben o piensan, así como de los di e en es ipos de in o mación disponibles en el con ex o o ganiza i o». La idea de ap endizajes indi iduales que, po acumulación, gene an ap endi- zaje o ganiza i o ha ía innecesa io dicho concep o. Si usamos el cons uc o ap en- dizaje o ganiza i o es, p ecisamen e, po - que pe mi e que nos mo amos a un ni el eó ico dis in o del indi idual, dis in o del análisis psicológico de la conduc a hu- mana. En es e o o ni el, el o ganiza i o, el ap endizaje apa ece como una p opie- dad eme gen e de las o ganizaciones, como su p incipal log o e olu i o. Como Louis (2000) ha señalado, el ap endizaje o ganiza i o equie e el p ocesamien o social de la in o mación, has a llega a in- e p e aciones sob e los hechos y conoci- mien os socialmen e cons uidos. Es el momen o de eco da que el ap endizaje sólo es posible den o de un con ex o y u o de la elación de un suje- o con ese con ex o que, po supues o, in- cluye a los demás su j e os. Todo ap endi- zaje su ge de una necesidad impues a a los indi iduos po los cambios que ine i a- blemen e suceden en su en o no. Como el p opio Dogson (1993, p. 380) econoce, «el ap endizaje o ganiza i o es an na u al como el ap endizaje indi idual, en la me- dida en que ambos in en an ajus a se y sob e i i en un mundo incie o y compe- i i o». Y más adelan e él mismo cues- iona la idea de ap endizaje o ganiza i o como me a acumulación de ap endizajes indi iduales, mani es ando su acue do con Hedbe g, ci ándolo (1981, p. 3): «Aunque el ap endizaje o ganiza i o ocu e a a és de los indi iduos, pod ía se un e o con- clui que no es más que el esul ado acu- mulado del ap endizaje de los miemb os. Las o ganizaciones no ienen ce eb os, pe o poseen sis emas cogni i os y memo- ia. Sus miemb os ienen y an, los líde es cambian, pe o la memo ia o ganiza i a p ese a cie os compo amien os, mapas men ales, no mas y alo es a lo la go del iempo». ¿ORGANIZACIONES QUE APRENDEN (Y ORGANIZACIONES QUE NO APRENDEN) O TODAS LAS ORGANIZACIONES APRENDEN? O o p oblema p oceden e de la idea de o ganizaciones que ap enden consis e en que nos obliga a pensa en un ipo especial de o ganización (las que ap enden) en oposición a las demás (que no ap enden) y no en odas las o ganizaciones, que es lo que debe hace una eo ía con aspi acio- nes de uni e salidad. Pa a empeza , esul- a más que dudoso que se pueda aza con p ecisión al línea di iso ia. Pe o lo impo an e es que es a dico omía p oduce un e ec o secunda io e dade amen e pe - nicioso. Nos hace pensa en las o ganiza- ciones que ap enden y en las que no ap enden como o ganizaciones di e en es, es deci , como o ganizaciones de di e en e ipo o na u aleza. A pa i de ahí, la e le- xión en é minos dico ómicos lo aba ca odo, impidiéndonos la isión de los p o- cesos, de los ma ices, de la di e sidad. Po ejemplo, di emos que las o ganizaciones que no ap enden desa ollan un ap en- dizaje adap a i o, mien as que el de las 80 o as es un ap endizaje gene a i o, «donde —en ez de p e alece pau as y no mas ya es ablecidas— indaga nue as posibilidades, que inc emen an su capacidad pa a c ea en el u u o, e lejando cambios más p o- undos, a ni el de alo es y asunciones que gobie nan el compo amien o de la o ganización» (Bolí a , 2000, p. 27). Tam- bién A gy is y Schön (1978) dis inguie- on dos ipos de o ganizaciones. «Las del Modelo I han ins i ucionalizado unas u i- nas de ensi as que les impiden ap ende de modo gene a i o» (Bolí a , 2000, p. 42); en ellas la cul u a ins i ucional abo a odo in en o de pensa o hace las cosas de mane a di e en e. Po el con a- io, las del Modelo II, cons i uyen el pa aí- so en las que odo se humano desea ía abaja : hay conco dancia en e la isión que ienen de s mismas, decla ada en los documen os o iciales y las eo ías en uso que se desp enden de sus acciones; es o les p opo ciona cla idad, ape u a a la discu- sión, capacidad pa a ap ende de sus e o- es, una p ác ica delibe a i a, e c. Desde nues o pun o de is a, esul- a muy di ícil sepa a lo adap a i o de lo gene a i o, pues o que el compo a- mien o es siemp e, al mismo iempo, adap a i o y gene a i o a la ez. P opo- ne los como de ini o ios de dos ipos di- e en es de o ganizaciones puede expli- ca se, en odo caso, en el cu so de una con e sación en e dos ge en es pa a ha- ce se una idea ápida e in ui i a sob e la o ganización, pe o no como ma co concep ual álido pa a desa olla una eo ía de las o ganizaciones. El p opio Bolí a ha eunido comen a ios de di- e en es au o es que señalan que ambos ipos de ap endizaje son impo an es y pueden se desa ollados conjun a- men e. El mismo alcanza a deci : «No lle a muy lejos, en la p ác ica, opone los dico ómicamen e: en muchos casos, después de habe in en ado cambios discon inuos, inc emen ales, median- e ap endizaje adap a i o, puede se un medio pa a da un sal o y consolida un ap endizaje ans o mado o gene a- i o» (Bolí a , 2000, p. 34). En úl ima ins ancia podemos p egun- a nos quién le si e una eo ía sob e las o ganizaciones que ap enden? Desde lue- go, a las que supues amen e ap enden no, po que ellas ya lo hacen. En onces es a las que no ap enden?, cómo lo hace?,¿mos- ándoles la me a? La eo ía que di e encia a las o ganizaciones que ap enden de las que no ap enden pa ece asumi implíci a- men e que la me a o mulación de un modelo en los sis emas sociales si e pa a que sis emas simila es se encaminen dócil y o denadamen e hacia ese modelo. Eso es, sencillamen e, una alacia; las cosas nunca suceden así. Esa idea p ocede de la adición de las eo ías de la ges ión, pe o esul a an abusi amen e simpli icado a que uno no se esis e a p egun a se ¿ aba- ja on los consul o es que an en usiás ica- men e p oponen es as eo ías en alguna co po ación en la que alguien dije a «así es como hemos de compo a nos a pa i de aho a» o «así es como amos a unciona » y la o ganización simplemen e cambia a pa a ajus a se al modelo? Como ha plan- eado Ludewig (1996, p. 129) «una eo ía que es ablecie a el concep o de socializa- ción sob e la p oducción del compo a- mien o adecuado y con o me a las expec- a i as, no pod ía explica el o igen de los modelos de compo amien o con a ios». Si en la ase an e io cambiamos sociali- zación po ap endizaje —po lo demás é - minos que pe enecen a la misma amilia concep ual— se e á que es amos diciendo lo mismo que él plan ea. LA CRÍTICA: UN CAMINO A NINGUNA PARTE Las dos ideas desplegadas en el apa ado an e io , es o es, la de que las o ganizacio- nes ap enden cuando se conducen a sí mismas hacia un es ado ideal y la de que 81 quienes ap enden son los miemb os de la o ganización y no las o ganizaciones mis- mas, son cong uen es en e s e igualmen- e echazables. Ambas emi en a la idea de base de que las acciones o ganiza i as se o iginan esencialmen e a pa i de decisio- nes que sus miemb os oman de mane a conscien e y acional. Se a a de la ieja idea del ac o acional. Es os ac o es, con sus decisiones, o ien an a la o ganización hacia me as p ees ablecidas. De es a ma- ne a, po ejemplo, unas o ganizaciones op a ían po la colegialidad y o as po el celula ismo; unas po la lexibilidad o ga- niza i a y o as po la igidez o la bu oc a- cia; unas decidi ían se pe meables y o as ce a se sob e s mismas. A pa i de ahí, que la o ganización sea inno ado a, de- moc á ica o excelen e depende, unda- men almen e, de la ampli ud del consen- so que puedan alcanza pa a se lo. En de ini i a, de la ue za con que deseen se - lo. Es o coloca la esponsabilidad del ap endizaje de la o ganización sob e los homb os de sus miemb os, igno ando que oda o ganización con o ma un sis ema cuyas p opiedades no se explican a pa i de la suma de las p opiedades de los indi- iduos, e igno ando que es undamen al- men e en las p opiedades o ganiza i as y no en las indi iduales donde se encuen- an la mayo pa e de las explicaciones ace ca de la conduc a de los miemb os den o de la o ganización. Podemos ca ac e iza es e pun o de is a de idealis a, ya que apenas conside a la his o ia o el con ex o de la o ganiza- ción. El idealismo es un icio in elec ual al que las disciplinas cien í icas son más p opensas mien as menos desa ollada se halle su base epis emológica. La idea del ac o acional pa ece igno a que odo compo amien o o decisión indi idual es un elemen o de un p oceso social ( iene como e e en e a la sociedad y al mismo iempo la ans o ma) y 9ue en odo p o- ceso social hay ap endizaje. Cuando mi amos el ap endizaje o ga- niza i o como el p oduc o de un p oceso social y no como la suma de decisiones in- di iduales, ine i ablemen e se nos e ela su complejidad. En onces ya no depende ex- clusi amen e de la azón, el buen juicio, las me as o las in enciones, sino que ambién in e ienen la his o ia y el con ex o ins i u- cional. En onces nos damos cuen a de que la o ganización ap ende an o de sus éxi os como de sus acasos, de sus épocas do adas y de sus annus ho ibilis, de las conmocio- nes que p oduje on en su in e io los cam- bios sociales y polí icos, de sus sueños y ambién de sus us aciones. Desde es e pun o de is a, los que San os Gue a men- ciona como obs áculos pa a el ap endizaje —«la u inización de las p ác icas p o esio- nales, la descoo dinación, la bu oc a iza- ción de los cambios, la di ección ge encia- lis a, la desmo i ación del p o eso ado», e c.— a noso os nos pa ecen lisa y llana- men e ap endizajes. Sólo si los conside a- mos así nos p eocupa emos de comp en- de las ci cuns ancias y los p ocesos que los ac i a on, en ez de p eocupa nos an sólo de elimina los y sus i ui los po o os nue- os y, sin duda, mejo es. En consecuencia, el ap endizaje no es un es ado ideal que alcanzan cie as o ga- nizaciones, sino un p oceso na u al, in- ínseco a la acción de o ganiza . Pa a no- so os ap endizaje ins i ucional es cualquie espues a de una ins i ución a los cambios que suceden an o en su en- o no como en su in e io . Es un p oceso que nunca se de iene y que sigue un cu so que no es á comple a y exclusi amen e de e minado po las in enciones de sus miemb os o de sus líde es, sino que es el esul ado de una compleja ama de in e - acciones. Es el esponsable de la di e si- dad de o mas o con igu aciones o gani- za i as que se da incluso en e o ganizaciones que compa en la misma es uc u a o mal. Así es posible ap ende a ab i se al en o no an o como a de en- de se de él. Se puede ap ende la desidia 82 an o como el en usiasmo; la excelencia an o como la co upción. Ese p oceso de ap endizaje queda plasmado en es uc u as sociales (de ínculos y de pode ) y en es uc u as de signi icado (no mas, alo es, conocimien- o, e c.). Po lo an o, se a a de un p oce- so cogni i o de la p opia o ganización, no de un p oceso de acumulación de ap en- dizajes indi iduales. En es e sen ido, la dis inción en e lo indi idual y lo social es sólo álida en el plano o mal; en el plano de la acción no es posible sepa a los. Si bien es cie o que los indi iduos somos pa e de la sociedad, no lo es menos que lo social es una dimensión de lo indi idual, desde el momen o en que cada uno de no- so os in e io izamos o mas de exp e- sión, no mas, alo es, ideas que son colec- i as. Como ha econocido el p opio Senge, con mucha ecuencia la idea de ap endi- zaje o ganiza i o no se ha u ilizado como desc ip i a de una si uación o un p oceso, sino como p oponen e de un ideal, de un ipo ideal de o ganización o como una i- sión de lo que las o ganizaciones debe ían se . El p oblema consis e, desde nues o pun o de is a, en que desde el momen o en que se abaja con un ho izon e ideal, se hace ex emadamen e complicado cons ui una eo ía sob e el modo en que algo unciona. Po lo demás, el e ec o bene icioso de un en oque al e na i o como el que p o- ponemos es su espe o hacia los que aba- jan en la p ác ica. Si su o ganización no ap ende, en el sen ido de que no se di ige hacia ese es ado ideal de e minado po los expe os, la adminis ación o la sociedad, no es po que us ed o sus compañe os sean unos i esponsables o simplemen e malos p o esionales, ni po que sus líde es sean incompe en es. Ese no ap ende se á adap- ación, ap ende a sob e i i . Y en onces, la esponsabilidad end á que se compa - ida po odos los que de alguna o ma pa icipamos en el p oceso, incluidos los expe os, la adminis ación y la sociedad. Lo que apa ece es una ed de esponsabili- dades, en la que cada agen e es a la ez causan e y de e minado po los o os. En de ini i a, se pe ila el p oceso como el e dade o agen e del ap endizaje. En los siguien es apa ados a a emos de o ece esa isión del ap endizaje o ganiza i o al- e na i a a la del ap endizaje como un ideal en sí mismo. LAS LUCES. APRENDER COMO PROPIEDAD DE LOS SISTEMAS COMPLEJOS Nues a búsqueda de una eo ía ealmen- e comp ensi a del ap endizaje y, po ex- ensión, del conocimien o de las o ganiza- ciones pod ía empeza po las siguien es p egun as: ¿Es necesa io un ce eb o pa a ap ende ?, ¿es al menos necesa io es a i o?,¿no pod íamos a i ma que ac ual- men e cie as máquinas son capaces de ap ende de sus acciones y del impac o que causan sob e su en o no? Desde cie o pun o de is a, al cual nos adsc ibimos, ap ende equie e nada más —y nada me- nos— que una es uc u a cogni i a. Los o - ganismos i os disponen de esa es uc u- a, la cual les pe mi e, como mínimo, ope a con dis inciones y, como máximo, p egun a se po sí mismos o po el u u o (en de ini i a, una o ma más so is icada de dis inción). Pe o hay ya ambién mu- chos au o es que econocen a los sis emas sociales la capacidad pa a c ea ales es- uc u as. Los biólogos Ma u ana y Va ela (1998) ab ie on la pue a a un cambio a- dical en nues a idea de la cognición en su lib o El á bol del conocimien o. Pa a ellos, la cognición es un a ibu o de odos los sis emas i os y ambién de los sis emas sociales en an o que ag egados de se es i- os. Desde su pun o de is a, son los sis e- mas los que ap enden y los se es humanos ap endemos, de mane a peculia y al a- men e so is icada, en an o que sis emas do ados de ce eb os muy e olucionados. 83 imposible. Sin emba go, las es uc u as sis émicas a las que hemos es ado aludien- do ienen la p opiedad de c ea o den des- de el uido. Ellas son las que ga an izan una cie a es abilidad a pa i de con igu- aciones ela i amen e pe du ables que hacen econocible —y analizable— al sis e- ma. En odo caso, el compo amien o u- ina io de los sis emas es cons a able an ácilmen e como su capacidad pa a da - nos so p esas. Las ideas de au onomía, au- oo ganización, de una lógica in e na no de e minada comple amen e ni po el en- o no ni po un agen e acional o po a- ios, nos lle an a un nue o co ola io: los sis emas se mue en en el dominio de la c ea i idad. An e el mismo en o no cam- bian e y deses abilizado , algunas emp e- sas cambia án de es a egia, o as de clien- ela, o as imp imi án cambios en sus p oduc os, o as en su es uc u a, o as simplemen e cambia án de mobilia io, de sede o de logo ipo y o as expe imen a án cambios múl iples. Algunas se ha án me- jo es a los ojos de los usua ios o de ellas mismas; y o as peo es en su modus ope- andi, pe o puede que más e ec i as. Unas se ha án más cla as y accesibles, o as se co ompe án. Unas di undi án pode ha- cia la pe i e ia o incluso desplaza án una pa e hacia el ex e io ; o as lo concen a- án en un núcleo cen al, sob e odo si hay una amenaza ex e na, eal o imagina ia, una c isis o un pe iodo de escasez de e- cu sos. No hay una única ó mula ni am- poco ninguna clase de de e minismo en la selección de la ó mula que se emplea á; es deci , no pod emos es ablece , dado un conjun o de ci cuns ancias in e nas y ex- e nas, cuál se á la ó mula a adop a . Pues o que las o ganizaciones, en an o que sis emas, son sensibles a las condicio- nes iniciales, puede que pequeñas a ia- ciones en e dos o ganizaciones cuales- quie a de e minen muy di e en es caminos a segui po cada una de ellas. Noso os mismos, en una in es iga- ción aún en cu so, hemos encon ado dos mane as adicalmen e opues as de eacciona an e un mismo p oblema en cen os escola es de pequeñas comunida- des u ales: la g an o ación del pe sonal docen e que iene luga cada cu so esco- la . Algunos cen os escola es han op ado po e o za el núcleo es able de p o eso- es con la c eación de una ue e iden i- dad y conse ando pa a sí mismos los e- so es o males del pode . Es o coloca a los p o eso es ecién llegados en la pe i e- ia social de la ins i ución, c eándoles un sen imien o de escasa pe enencia a la misma. En o os cen os, po el con a- io, es el núcleo es able de p o eso es el que se coloca a sí mismo en la pe i e ia, en egando odo el pode a los nue os y adop ando lo que pod íamos de ini como una iden idad g is o de pe il bajo, pe o conse ando impo an es eso es in o males de in luencia que son ac i a- dos an p on o como lo conside an opo - uno. Pa a noso os, eso se llama ap en- dizaje o ganiza i o. LA CREATIVIDAD COMO APRENDIZAJE EN EL LIMITE DEL CAOS Hay muchas e idencias en di e sos cam- pos cien í icos de que las ans o macio- nes de los sis emas se acele an en si ua- ciones alejadas del equilib io. En los sis emas ísicos se a a del equilib io e - modinámico, pe o en los sis emas socia- les las si uaciones alejadas del equilib io ep esen an sucesos y expe iencias que no se pueden in eg a con acilidad en las es uc u as p eexis en es y, en conse- cuencia p oducen c isis y con lic os. Sin emba go, las si uaciones de desequilib io no sólo p oducen una pa icula d amá- ica in e na; a o unadamen e ambién es imulan la c ea i idad y, en consecuen- cia, el ap endizaje del sis ema. De es a o ma, las endencias disipa i as de los 90 sis emas complejos (P igogine, 1997), su pe se e ancia pa a o ien a se en di ec- ción al lími e del caos (Lewin, 1995) ga- an izan, pa adójicamen e, su supe i- encia. Es a idea del caos como un elemen o cons i u i o de la dinámica de los sis emas complejos se a ab iendo paso p og esi a- men e en el campo educa i o (Fullan, 1993 y 1998; Ha g ea es, 1998). No obs- an e, es p eciso coloca la noción de caos en el ma co concep ual más amplio del pensamien o sis émico. Pa a la eo ía de sis emas, caos y o den son dos concep os complemen a ios que a an de explica el mismo enómeno: la capacidad au oo ga- nizado a de los sis emas complejos. Bajo es e pun o de is a, el caos es es uc u an- e, es o es, c ea las condiciones de las que su ge un nue o o den. Eso no nos dice nada ace ca de la calidad, la bondad o la mo alidad del o den esul an e, los cuales hab emos de juzga desde o o ma co de e e encia di e en e. Tan sólo nos pe mi e analiza su iabilidad. Dado el ca ác e c ea i o del caos en los sis emas, nos pa ece desen ocada la i- sión de una endencia na u al que la ac- ción o ganiza i a debe comba i . Es a i- sión apa ece en Fullan (1998) cuando a i ma: «En Change Fo ces concluí que el «sis ema» es in ínsicamen e no-lineal y endémicamen e agmen ado e incohe- en e; que es a o ma de se es muy p opia de las sociedades dinámicamen e comple- jas. La única de ensa iable, decía, e a ' de- sa olla más y más p o undas capacidades de ap endizaje pa a ap ende más allá del sis ema, pa a c ea pau as indi iduales y g upales de cohe encia» (p. 222). Desde nues o pun o de is a, es cie o que la no linealida d o, lo que es lo mismo, la ecu - si idad y sus consecuencias, la pa adoja y la ince idumb e, son p opiedades in ín- secas de los sis emas complejos. Pe o és os son, in ínsecamen e ambién, cohe en- es. Lo que ocu e es que esa cohe encia eme ge, como hemos is o más a iba, desde una lógica in e na que no siemp e puede se en endida po un obse ado ex e no, o con la que és e puede no es a de acue do. Cuando dicho obse ado no puede es ablece , con su p opia lógica, esa cohe encia, ad ie e caos. La idea de Fullan de que «en socieda- des complejas como la nues a, hemos de ap ende [...] a c ece más allá del sis ema» (p. 222), se nos an oja una idea an iecoló- gica, que c ea la icción de que no pe ene- cemos al sis ema (el mundo, la sociedad, una o ganización) y nos lle a a un pun o de pa ida que hace di icil una in e en- ción e icaz en los p ocesos de cambio en las o ganizaciones. Es una idea que nos aboca hacia un ac i ismo ciego, que c ee que no necesi a comp ende la lógica de los sis emas de los que o mamos pa e, sino an sólo se conscien es de nues os p opósi os, o dena los, secuencia los ade- cuadamen e... ;y consegui los! F en e a la p opues a de Fullan de ac ua a pesa del sis ema noso os pensamos que sólo es ma- e ialmen e posible ac ua con o den o del sis ema, u ilizando —eso sí— sus p opios e- cu sos en un sen ido c ea i o y o ien ado a la mejo a. CONOCIMIENTO DE LAS ORGANIZACIONES Y ADAPTACIÓN El ap endizaje o ganiza i o pod ía consi- de a se el uso y la c eación de conocimien- o social po cualquie medio y o ien ado hacia cualquie di ección. Es e pun o de is a desca a delibe adamen e la iden i i- cación del ap endizaje y la mejo a, po en- ende lo un pun o de is a que no lle a a la eo ía a ninguna pa e y le es a uni e sali- dad y po encial analí ico. C eemos que el concep o de mejo a cabe en una eo ía del ap endizaje o ganiza i o pe o en un ni el lógico —el nomo é ico— di e en e y subo di- nado al ni el ideog a ico. La p io idad de una eo ía de los sis emas sociales ha de se comp ende los enómenos que iene a su 91 ca go; sólo a pa i de ahí pod á luego juz- ga los o in e eni en ellos. En consecuencia y en el plano ideo- g á ico, pensamos que sólo podemos con- side a e dade amen e ú il una eo ía que explique an o la mejo a como el de- e io o en las ins i uciones, po que ambas o man pa e del mismo p oceso: el de c eación y ec eación del conocimien o o ganiza i o. Un p oceso que no es ni más ni menos que la espues a e olu i a de cada ins i ución an e la ans o mación de su en o no y de si misma. Exis e una en- dencia a mi a el cambio de segundo o - den con mejo es ojos que el cambio de p ime o den y quizás po eso ese amos un concep o an impo an e como el de ap endizaje pa a es e ipo de cambio. Pe o no podemos deja de econoce que cuan- do una ins i ución se cie a a nue as e o - mas po que c ee no pode abso be las exis en es, es á ambién desa ollando un ap endizaje, median e el que acomoda la ealidad a su ealidad (o al menos, a la i- sión que ha cons uido ace ca de és a). Ese cambio adap a i o pod á se juzpdo de o ma nega i a desde una lógica ajena a la o ganización. Pe o desde su pun o de is a, se e á p obablemen e como un cambio necesa io, ligado a su supe i encia. Ob iamen e, podemos y debemos hace es ue zos pa a enseña a la o ganización a e las cosas de o a mane a, pe o es im- p escindible que noso os ap endamos an es a e la o ganización del modo en que ella se e a s misma. Una o ganización no ap ende sólo cuando e lexiona, ges iona el conoci- mien o, abaja coope a i amen e, se o ien a hacia la inno ación, lexibiliza sus es uc u as, se halla disponible pa a el cambio, adop a una cul u a adecuada, e c.). También ap ende cuando adop a una cul u a inadecuada, cuando esis e, cuando bloquea inicia i as, cuando se co- ompe o cuando excluye a sus miemb os o allegados. Las con igu aciones c i icas que adop a una ins i ución (Fe nández, 1994) ambién son es uc u as ap endi- das. Ap ende es descub i nue os modos de se . O dicho de o o modo, se , i i , es ap ende . No se puede disocia lo uno de lo o o. El ap endizaje ab e a los sis emas a un mundo de posibilidades en donde nada es á p ede e minado. En consecuencia, el desa ollo de una o ganización, no debe se plan eado ex- clusi amen e en é minos de encon a los cambios que sean ealmen e posi i os y desca a los que sean ealmen e nega i os. La sociedad y sus ins i uciones negocian pe manen emen e la o ma que ambas adop a án pa a acopla se mu uamen e y a cada coyun u a his ó ica. Es a debe ía se la base de una pe spec i a ecológica de las o ganizaciones (Si o nik, 1998). En ese sen ido, el desa ollo sos enible de las ins- i uciones, equie e un diálogo que conci- lie su p opia o ma de e las cosas con la mi ada de los demás, sea la de la adminis- ación, la de los expe os, o la de la socie- dad en gene al. TODO CAMBIO SE PRODUCE A PARTIR DE LA IDENTIDAD El ap endizaje o ganiza i o cons i ui ía el mo o de al desa ollo. Es e se ía el con- cep o que nos pod ía ayuda a en ende el cambio en las o ganizaciones como un p oceso que es, a la ez, adap a i o y gene- a i o, es abilizado y mo ogénico, in e- g ando así la pe spec i a de la inno ación con la de la e olución. En odo caso, in- uimos que la comp ensión del modo en que las o ganizaciones se adap an ha de deci nos mucho ace ca del modo en que es posible c ea algo di e en e en ellas. El ap endizaje o ganiza i o ga an iza la e olución del sis ema, es o es, el man e- nimien o de cie a o ma es able (inclui- das unciones y es uc u as) a a és de con inuos cambios. De modo pe spicaz E kin y Sch a s ein (1997) se e ie en a las o ganizaciones como en idades diseñadas 92 pa a no cambia que cambian con inua- men e. Es abilidad y cambio se p esen an como elemen os o pa es del mismo p o- blema. También Se gio anni (1998) e- conoce que es abilidad ), cambio pa ecen coexis i a causa de la endencia de la es abi- lidad a abso be los cambios sin al e a las asunciones y las o mas implíci as. E ec i amen e, un sis ema no puede en ende el mundo ci cundan e ni en en- de se a sí mismo más que desde su p opia iden idad, desde su mundo de signi icados y desde sus alo es. Cuando cambia su modo de e el mundo es que sus se ias de iden idad han cambiado. En es e sen ido, no son las o ganizaciones educa i as, como p opone Qua z (1995) (ci ado po Se eio- anni, 1998, p. 576) sino odas las ins i u- ciones sociales, las que se ca ac e izan po «una cul u a dominan e de e o mas es a- bilizado as que a a de e ina la p ác ica docen e pa a no pe mi i que cambios a- dicales engan luga » (p. 240). En oda ins- i ución se da la endencia a e i a los cam- bios adicales que, ob iamen e, cues ionan su iden idad. Lo cual no quie e deci que es os cambios no puedan da se ni, mucho menos, que no deban da se. En consecuen- cia y desde es a pe spec i a, la iden idad no es un concep o es á ico sino que incluye la dinámica median e la cual las ins i uciones se ans o man a sí mismas. CONCLUSIÓN Hemos c i icado la idea del ap endizaje o ganiza i o como un es ado ideal que al- canzan cie as o ganizaciones po educ- cionis a y ajena a la uc í e a adición eó ica de las ciencias de la educación so- b e el ap endizaje como el p oceso clue de- ine y egula la in e acción de un sis ema con su medio. F en e a ella, hemos ' p lan eado que los sis emas ap enden po el hecho de desa- olla es uc u as basadas en el conoci- mien o y en la comunicación, median e las que in e p e an de mane a colec i a el signi icado de los acon ecimien os que ienen que e con ella y median e las que o ien an la acción. Es a concepción eúne el po encial su icien e pa a aglu ina las eo ías de i adas de la adición del cam- bio plani icado y, al mismo iempo, de las eo ías de la complejidad, el caos y la e o- lución en las o ganizaciones. Bajo es e pun o de is a, el ap endiza- je apa ece como una p opiedad de los sis- emas complejos median e la que a on- an la complejidad inhe en e a su en o no y a sus p opias es uc u as; ambién como un p oceso basado en la comunicación que p oduce esas es uc u as median e las que la o ganización alcanza algún ipo de uncionamien o in eg ado y cohe en e con su p opia lógica in e na. En conse- cuencia, el ap endizaje lle a a las o ganiza- ciones po caminos di e sos y esencial- men e imp e isibles: an o la c isis y el con lic o como la es abilidad; an o los pequeños ajus es como la c ea i idad y la inno ación; an o la mejo a como la co- upción o el de e io o. Todos los es adios de ap endizaje son dinos de se enidos en cuen a cuando analizamos la e olución del sis ema o ganiza i o. Las acciones in- encionales que conducen a la inno ación y a la mejo a es án obligadas a comp en- de la iden idad de la o ganización pa a es ablece allí el pun o de pa ida. La eo ía que necesi amos ha de es a p eocupada sob e odo po el p oceso de ap endizaje; o ien ada hacia la desc ipción de cómo las ins i uciones ap enden y cómo usan el conocimien o adqui ido; hacia el modo como cons uyen y econs uyen sus es uc u as de conexión en base a lo que han ap endido; y hacia el modo como esas es uc u as condicionan los nue os ap en- dizajes. Una eo ía, que nos acla e cómo se ins i ucionalizan las pau as y no mas que igen la acción o ganiza i a. Una eo ía, en de ini i a, o ien ada al análisis más que a la p esc ipción, que p opo cione a los agen es de cambio una pla a o ma de comp ensión 93 del con ex o o ganiza i o local sob e la cual, ellos mismos, puedan diseña es a e- gias de cambio adap adas a cada o ganiza- ción y desa olladas con los ecu sos con que és a cuen a. BIBLIOGRAFÍA AUSTIN, G.; REYNOLDS, D.: «Managing o imp o ed school e ec i eness: an in e na- ional su ey», en School O ganiza ion, 10 (1990), 2-3, pp. 167-178. BENNIS, W. G., BENNE, K. D.; CHIN, R.: The planning o change. New Yo k, Hol , Ri- neha and Wis on, 1961. BOLÍVAR, A.: Los cen os educa i os como o ga- nizaciones que ap enden. P omesa y ealida- des. Mad id, La Mu alla, 2000. BOLLEN, R.: «School-Based Re iew in he con- ex o educa ional policy», en D. HOPKINS (cd): Imp o ing he quali y o schooling. Lon- don, Falme P ess, 1987, pp. 21-27. COHEN, M. D.; SPROULL, L. S.: O ganiza io- nal lea ning. Lond es, Sage, 1996. 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