Políticas de comunicación y educación. Una introducción histórico-cultural
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POLÍTICAS DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN UNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-CULTURAL Francisco Sierra Caballero “El impulso más determinante para definir la política cultural es el deseo de convertir el aprendizaje en parte del proceso mismo de cambio social” Raymond Williams “Quien no conoce el horizonte social, político y espiritual dentro del cual se tiene que orientar, no va a poder solucionar los problemas que se le planteen” G. Picht INTRODUCCIÓN El cambio acelerado y transversal de los “dispositivos tecnoinformacionales” de producción y reproducción de las sociedades modernas perfila, en las últimas décadas, un nuevo ecosistema cultural cuya configuración y lógica organizativa es manifiestamente inestable y azarosa. La incertidumbre derivada de esta situación es comprensible en un momento de transición de la sociedad capitalista que afecta por igual a los códigos culturales, a las formas de configuración y representación espacio-temporal, a los hábitos y formas de interacción y conocimiento público y a los modelos de regulación y control en torno a las redes e infraestructuras telemáticas. Las transformaciones de la esfera pública y de las formas socioculturales dominantes en nuestra “semioesfera” pueden ciertamente ser calificadas de revolucionarias. Alteran de raíz las relaciones entre capital, trabajo y conocimiento y reestructuran, como resultado, los vínculos entre sistema educativo y medios de comunicación social. El reconocimiento de la importancia de las políticas educomunicativas tiene, a este respecto, lugar precisamente en un momento de incrementada complejidad tecnológica en el desarrollo del capital físico e intelectual que, acompañada de una fuerte demanda de conocimiento del propio sistema de producción, parece cuando menos vislumbrar la emergencia de un nuevo modelo de socialización : “El aumento del número de escuelas de educación media, profesional y superior, así como de la actividad extraescolar, anuncian un cambio de rumbo que podríamos considerar como síntoma de una nueva revolución cultural, ligada al progreso 1 Educación para la comunicación. Televisión y multimedia. Máster de Televisión Educativa y Corporación Multimedia, con la colaboración de UNICEF, Madrid - 2002, ISBN 84-89096-01-5
POLÍTICAS DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓNUNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-CULTURAL Francisco Sierra Caballero tecnológico así como a los cambios en las condiciones generales de la vida humana; ésta encarna una revolución de magnitud comparable a la que en su tiempo representó la introducción de la educación primaria general, pero de un alcance mucho mayor, porque el nivel al que se aboca el desarrollo actual prevé un papel muy diferente de la educación en la vida del hombre y de la sociedad, confiriendo a las transformaciones en la educación el carácter de una revolución cultural con importancia propia, que no depende ya inmediatamente del progreso tecnológico” (Labarca, 1989: 98). El estudio de las políticas públicas en materia de comunicación educativa trata precisamente de comprender este proceso cultural, analizando cómo evoluciona la integración complementaria de los recursos y medios de comunicación pública con el sistema educativo a partir del reconocimiento de la diversidad de formas y modelos potenciales de articulación. Las complejas relaciones entre capital económico y capital cultural, el papel de la escuela en la reproducción o cuestionamiento de las relaciones dominantes y el diseño de los contenidos y estructura curricular pueden, en efecto, ser planteados desde diferentes perspectivas. De ahí que la aplicación de programas y contenidos educomunicativos deba ser analizada políticamente. El estudio de las políticas culturales es, desde este punto de vista, una tarea prioritaria en el diseño de la cultura pública. La definición de las relaciones discursivas y materiales del poder en las sociedades avanzadas depende cada vez más de la capacidad reflexiva de los agentes encargados de organizar socialmente el capital cultural sobre los supuestos y principios filosóficos que guían y condicionan su actividad productiva. En función de esta capacidad reflexiva, de este conocimiento explícito y formal de las premisas de partida que gobiernan el desarrollo público del capital económico y simbólico en cada sociedad, podemos definir políticamente alternativas y estrategias adecuadas de planeación de la Comunicación Educativa, capaces de discernir coherentemente la propiedad, regulación y acceso a la producción cultural y al conocimiento de los diferentes actores y agencias culturales, así como la lógica de la construcción de los valores, ideología y prácticas sociales hegemónicos en el campo de la comunicación y la educación. Al identificar qué agencias diseñan las reformas educomunicativas y con qué fines, qué filosofía pública inspira los proyectos de integración en la materia y quiénes son los principales beneficiarios de las mismas, podemos además identificar, por ejemplo, qué concepción teórico-práctica de las NTIC sustenta el desarrollo de los sistemas educomunicativos, además de comprender mejor los criterios de identificación de las necesidades culturales y de 2
POLÍTICAS DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓNUNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-CULTURAL Francisco Sierra Caballero estructuración y desarrollo de los programas de comunicación para el desarrollo en relación a las formas de poder simbólico y material que imperan en cada época y sociedad. Como recuerda Apple : “Qué se acepta como conocimiento, cómo se organiza, quién está capacitado para enseñarlo, qué se considera muestra adecuada de haberlo aprendido y – tan crítico como lo anterior – quién tiene la potestad de preguntar y responder todas estas cuestiones son aspectos y parcelas de cómo la dominación y la subordinación se reproducen y alternan en cada sociedad. Siempre hay, por tanto, una política de conocimiento oficial, una política que lleva consigo el conflicto con respecto a lo que algunos consideran como meras descripciones neutrales del mundo y otros como concepciones de la élite que capacitan para la acción a unos grupos mientras incapacitan a otros” (Apple, 1996 : 48). La forma y diseño de los contenidos socialmente sancionados como cultura, y los procesos de producción y planeación educomunicativa, funcionan pues como marcadores de clase : “A medida que se va haciendo cada vez más patente que la política de la cultura constituye una fuente esencial y no secundaria para la conformación de la política cotidiana y global, la cultura de la política proporciona los marcadores ideológicos necesarios para establecer los referentes éticos y públicos para pensar en los límites de esta nueva unión entre tecnología y política. La cultura ya no está relegada al Olimpo de la cultura elevada, ni se desestima sumariamente como un simple reflejo de la base económica, sino que ha conseguido ocupar finalmente un lugar apropiado en el ámbito institucional y productivo como objeto esencial de debate, una poderosa estructura creadora de significados que no se puede abstraer del poder, y un ámbito de lucha intensiva sobre cómo deben perfilarse las identidades, definirse la democracia y recuperarse la justicia social como elemento fundamental de la política cultural” (Giroux, 2001b : 16). Toda política educomunicativa se produce – por ello – inevitablemente “a partir de conflictos, tensiones y compromisos culturales, políticos y económicos que organizan y desorganizan un pueblo” (Apple, 1996 : 47). Un claro ejemplo de este principio es el de las nuevas políticas de comunicación y educación que orientan actualmente el desarrollo de las autopistas telemáticas. 3
POLÍTICAS DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓNUNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-CULTURAL Francisco Sierra Caballero Las decisiones públicas relativas al proyecto de construcción de la Sociedad Global de la Información (SGI) están definiendo un marco cultural de desarrollo del sistema de producción por el que los dispositivos de socialización y educación pública se pliegan y despliegan en torno a las industrias de la conciencia favoreciendo una nueva pedagogía cultural mediática, que mina y cuestiona el sistema formal de enseñanza, en virtud de intereses, más que educativos comerciales, por los que las necesidades capitalistas de valorización subsumen y colonizan la esfera pública como un objeto más de intercambio. En este proceso de subsunción de la sociedad entera por el capital, las políticas de comunicación y educación han redefinido sus objetivos desde parámetros claramente economicistas, modificando la función y sentido del conocimiento social a partir de criterios éticos, políticos y legales tecnocráticos. Así, paradójicamente, la función productiva del conocimiento que determina las necesidades de comunicación y educación en la nueva sociedad cognitiva favorece un enfoque de las políticas culturales acorde con los designios globales del capital vaciando, como veremos, de contenido la discusión pública sobre la economía política del conocimiento en virtud de un discurso tecnocientífico que trata de abolir las diferencias de clase y de funciones (entre trabajadores manuales e intelectuales) por razones de eficiencia, eficacia e idoneidad de las políticas culturales, independientemente de la pertinencia y equidad de dichas políticas; esto es, abstrayendo las contradicciones y el contexto histórico-cultural en relación a los intereses ideológicos que median los programas de ciencia y tecnología, comunicación, educación y desarrollo en el modelo de integración dominante del mercado mundial, cuando, como decimos, toda experiencia en materia de comunicación educativa presupone una posición, un interés, un compromiso y concepción ideológica determinada del poder cultural que pueden, y deben, ser analizados históricamente. En el presente capítulo, trataremos de destacar la importancia de este tipo de análisis, esbozando, sucintamente, las tendencias de integración y globalización económica de la comunicación educativa, a partir de las políticas públicas de convergencia telemática en el campo de la educación como objeto privilegiado de estudio en nuestro ámbito académico, además de problema estratégico para el futuro desarrollo del proyecto SGI. Por razones de concisión y exigencias editoriales, la exposición planteada a tal fin trata de presentar una descripción general de las políticas culturales mediante un breve recorrido, a modo introductorio, por las etapas históricas que han jalonado el desarrollo y aplicación socioeducativa de los medios de comunicación colectiva, para presentar las cuestiones cruciales de las políticas de comunicación y educación y definir los modelos alternativos de 4
POLÍTICAS DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓNUNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-CULTURAL Francisco Sierra Caballero planeación cultural básicos, sin entrar a valorar experiencias políticas concretas sobre las que remitimos al lector a otros trabajos nuestros centrados en políticas regionales como las de la Unión Europea o el TLC, o a publicaciones anteriores especialmente dedicadas al análisis del sector audiovisual. Si bien la producción científica en esta línea de estudios es más bien escasa, la bibliografía y fuentes electrónicas anexas pueden sin duda cubrir más que suficientemente las lagunas existentes en el texto. UNA HISTORIA POLÍTICA DE LA COMUNICACIÓN EDUCATIVA Desde el origen de la cultura de masas, el interés de las industrias culturales por colonizar el sistema educativo ha sido más que manifiesto, penetrando con más éxito que fracasos el sistema formal de enseñanza gracias, en parte, a la colaboración de las autoridades educativas nacionales. Una genealogía crítica de la comunicación educativa ilustra cómo, desde aproximadamente 1920, el proceso de disciplinamiento social a través de los modernos medios de comunicación colectiva revolucionó las formas de saber y poder social alterando los usos y concepciones tradicionales de la educación y, en consecuencia, las estrategias públicas de planeación del sistema educativo, de acuerdo a las necesidades de mediación ideológica y al modelo dominante de reproducción social. No viene al caso tratar aquí en detalle tales antecedentes. Pero sí al menos reconstruir cómo se han sentado las bases de constitución del actual proyecto de convergencia educomunicativa iniciado con la revolución digital, entendiendo que, como es obvio, el replanteamiento de las políticas culturales que hoy tiene lugar no es reciente. Antes bien, se trata de un largo proceso de reconstitución paulatina de las funciones estructurales de socialización y reproducción cultural marcado por cuatro etapas : 1.La primera etapa comprende desde el nacimiento de la UNESCO (1946) al desarrollo experimental de los primeros programas nacionales de educación para la recepción (1960). En esta fase exploratoria, las políticas nacionales y los estudios prospectivos de organismos internacionales como la OCDE o el Consejo de Europa definen por vez primera estrategias sistemáticas de integración de los sistemas informativos en las políticas educativas y de desarrollo cultural tanto en relación a la televisión educativa como en relación a los medios impresos y de radiodifusión. Con la emergencia de los primeros conglomerados informativos en Europa y Estados Unidos, las políticas de modernización pedagógica favorecerán en esta línea programas de socialización cultural con el concurso de las corporaciones mediáticas. Se trata sin embargo de políticas públicas fragmentarias, inconexas y básicamente 5
POLÍTICAS DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓNUNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-CULTURAL Francisco Sierra Caballero sectoriales, esbozadas más como proyección teórica, exploratoriamente, que como programa práctico de integración. 2.Sólo a partir de la década de los sesenta podemos hablar, en sentido estricto, de políticas de comunicación y educación, cuando los gobiernos europeos y norteamericanos, junto a países como Japón, México, Brasil o Australia, implementan programas nacionales destinados a integrar los medios de información en el aula ya no de forma experimental como desde una concepción integradora vinculada al proceso de internacionalización intensiva del sector de la comunicación. El cambio experimentado en las dos primeras décadas de este período en el sistema económico internacional no sólo modifica las bases fordistas del modelo de acumulación capitalista diferenciando y especializando la producción a partir de modelos flexibles de organización. Paralelamente, el sistema educativo es objeto de programas intensivos de modernización que, en congruencia con las transformaciones generales del mundo del trabajo, tratan de hacer evolucionar el sistema público de educación de modelos masivos, uniformes y centralizados a sistemas polivalentes, innovadores y personalizados de formación flexible y a distancia a través precisamente de los medios informativos. En este empeño, cobran especial importancia las iniciativas nacionales de introducción de los sistemas automáticos de información en el aula y los programas nacionales de comunicación y educación al servicio del desarrollo impulsados, en la mayoría de los casos, al servicio del proyecto globalizador de la economía capitalista, siguiendo las recomendaciones de informes como “Aprender a ser” de la UNESCO. La crisis de acumulación del modelo fordista da lugar además en esta etapa a la consideración pública del conocimiento como un factor productivo de primer orden. Vinculada a la carrera aeroespacial, las políticas de comunicación y educación y los programas de ciencia y tecnología son identificados por primera vez, en EE.UU., vectores esenciales de desarrollo capitalista, proyectando las necesidades fundamentales en materia de comunicación educativa en relación al proceso de integración del mercado mundial. Las teorías dominantes por esta época sobre capital humano o experiencias internacionales de teleducación como Barrio Sésamo anticipan, en esta dirección, los principios filosóficos que hoy alumbran los proyectos institucionales de modernización educomunicativa cuestionando las políticas sociales compensatorias del Estado de Bienestar y los sistemas nacionales de regulación y organización cultural. 3.El fracaso del NOMIC y del proyecto político-cultural del Informe McBride revela, en este sentido, no sólo la clausura de una etapa histórica en la comunicación internacional, sino también la reorientación y crisis de las políticas públicas inaugurando un periodo - el comprendido entre 1981 y 1995 – marcado por la liberalización y desregulación de los 6
POLÍTICAS DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓNUNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-CULTURAL Francisco Sierra Caballero sistemas nacionales de comunicación y educación y el desplazamiento de los resortes del poder cultural del ámbito de los Estados nacionales a los medios y corporaciones globales. En este proceso, la educación y la comunicación pública han sido objeto de interesadas críticas por las fuerzas políticas y económicas hegemónicas. Las políticas culturales contrarreformistas lideradas por la administración Reagan y el gobierno conservador de Margaret Thatcher inician, en los años ochenta, bajo el argumento legitimador de la necesaria modernización competitiva, un programa de desmantelamiento de los servicios públicos que someterá a los medios de comunicación y al sistema educativo a los imperativos del capital de acuerdo a los requerimientos de la oferta y demanda del mercado de la cultura. El conservadurismo neoliberal y su programa de privatizaciones, corporativismo extremo y competitividad exacerbada influirán a tal grado las políticas públicas en comunicación y educación que todo proyecto democrático de integración cultural será desestimado en favor de criterios productivistas o instrumentales, relegando el papel de los poderes públicos en materia educomunicativa a una función meramente subsidiaria. Esta situación ha favorecido lo que Herbert Schiller denomina la apropiación corporativa del espacio público, redefiniendo los objetivos de la educación y las funciones y modelo de organización de la comunicación pública según los intereses del capitalismo global. La base ideológica de estas políticas culturales es la explotación intensiva del conocimiento del nuevo sujeto postfordista mediante la movilización individual en interés de la valorización del capital por la que se niega toda perspectiva cultural contraria a las necesidades del proceso de acumulación. En esta política cultural, el sujeto de la educomunicación “se limita a encajar con la mayor perfección en los valores y normas capitalistas, a ser más racional, más competitivo, mejor estimulado por las recompensas extrínsecas, más sensible a las fuerzas del mercado y al cambio social y económico dentro del marco capitalista” (Martín Carnoy, 1988 : 18), lo que paradójicamente redunda en su progresiva descualificación como fuerza de trabajo, acelerada especialmente con la automatización intensiva de la industria que dio lugar a la Educación Asistida por Ordenador en los centros educativos más avanzados. 4.La misma lógica anima el auge de las políticas educomunicativas en la primera mitad de la pasada década y, desde luego, aún hoy inspiran las múltiples iniciativas públicas de desarrollo de la SGI. A partir de 1995, con la definición del proyecto norteamericano de globalización cultural asumido por el G8, la dialéctica de recomposición de los servicios públicos de comunicación y educación y el desmantelamiento del Estado de Bienestar keynesiano modifica las condiciones socioculturales del modelo de desarrollo consolidando una política cultural basada en la “delegación de poderes” y en el “proceso deliberado de subterfugios, deformación, ocultación y dejación voluntaria” dirigido a reproducir el sistema 7
POLÍTICAS DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓNUNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-CULTURAL Francisco Sierra Caballero asimétrico de dominación en el campo de la comunicación y la educación. De acuerdo a estas condiciones, el Estado se va a orientar en dos sentidos: “uno está relacionado con la necesidad de encubrir o, por lo menos, desplazar la responsabilidad de las insuficiencias y desigualdades intrínsecas del capitalismo. El segundo tiene que ver con el requisito de justificar sus propias actividades, disimulando, por ejemplo, sus relaciones con el capital mediante una postura de neutralidad benevolente. Cuando el capitalismo no consigue aportar prosperidad y oportunidades, se corre el riesgo de que la gente no repare sólo en los problemas estructurales del sistema educativo, sino en los fundamentos del modo de producción” (Whitty/Power/Helpin, 1999 : 64). Las políticas culturales contemporáneas fomentan por ello un discurso y una cultura pública de la responsabilidad civil limitada que pone el acento no tanto en los aspectos políticos de los programas modernizadores de competencia y productividad como en los criterios empresariales que gobiernan la acción institucional de los responsables públicos en materia de comunicación y educación. Llama, en este sentido, poderosamente la atención cómo la afirmación de la valiosa contribución de las políticas culturales al desarrollo económico se produce paralelamente a la despolitización de las políticas públicas, delegadas a organismos paraestatales “independientes” : “Con la eliminación o los cambios progresivos de las funciones de intermediación del gobierno o de la administración entre el Estado central y las instituciones de enseñanza, la política convencional y el control burocrático a cargo de organismos públicos se sustituyen con instituciones casi autónomas con presupuestos propios que compiten por los clientes en el mercado, un sistema de rendición mercantil de cuentas que, con frecuencia, está regulado por las llamadas agencias no gubernamentales. Estas instituciones casi autónomas, financiadas por el Estado, aunque en su funcionamiento intervenga un número considerable de elementos privados y voluntarios, hacen que la educación parezca tener un carácter menos político” (Whitty/Power/Helpin, 1999 : 63). Así, las políticas culturales son desprovistas de todo control y racionalidad democrática vaciando de contenido la discusión pública, paralelamente a la privatización de la universidad, los medios de comunicación, los sistemas de telecomunicaciones e incluso los programas de investigación y desarrollo en beneficio de las grandes corporaciones industriales y del capital financiero. En esta línea, la estrategia de despolitización de las políticas públicas en comunicación y educación debe ser situada dentro de una dinámica ideológica mucho más global en la que estamos asistiendo al intento del nuevo bloque hegemónico por transformar nuestras 8
POLÍTICAS DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓNUNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-CULTURAL Francisco Sierra Caballero ideas y filosofía sobre la función de la comunicación y la educación de acuerdo a nuevos parámetros; una dinámica que – como advierte Apple - habría hecho estremecerse a Dewey y que se caracteriza, básicamente, por la conversión de la democracia en un concepto más económico que político, por el que el sentido y noción de bien público queda marginado de las deliberaciones sancionables por los intereses corporativos de las industrias de la conciencia. Los valores empresariales de flexibilidad, competencia y producción racionalizada bajo demanda son, por el contrario, los principios postfordistas que inspiran hoy la filosofía pública en comunicación educativa. En torno a ellos, se esbozan diversas medidas y programas de actuación cultural que tratan de integrar el sistema educativo y los medios de comunicación procurando : 1.La liberalización de las ofertas formativas y posibilidades electivas de acuerdo a principios de economía de mercado. 2.La calidad y excelencia en función de objetivos y conocimientos curriculares básicos y sistemas de validación y evaluación nacionales. 3.El diseño de contenidos de instrucción formal convencionales. 4.La orientación empresarial de los programas y actividades académicas en función de las necesidades de la industria y del mercado de trabajo. Estos cuatro objetivos son especialmente constatables, por ejemplo, en los proyectos de modernización de la enseñanza superior (tómese como referencia la LOU en España). Como critica Giroux : “Los principios de contabilidad de costes de eficiencia, estimación, predicción y control del orden empresarial han modificado de muchas maneras el significado y propósito de la educación (...) En la actualidad, a muchos decanos se les confiere el título de presidentes, los programas académicos se racionalizan para recortar gastos y, en muchas universidades, los nuevos directores ejecutivos trabajan activamente para entablar relaciones estrechas entre sus universidades y el mundo de la empresa” (Giroux, 2001b : 57). Al mismo tiempo, las políticas de privatización y concentración cultural refuerzan desigualdades estructurales que, agudizadas por el objetivo de la competencia, reducen las expectativas sociales respecto al sistema público favoreciendo una lógica darwinista de selección que obliga a la Universidad a incidir con mayor énfasis, si cabe, en las políticas modernizadoras de calidad total, productividad y desarrollo tecnocomunicativo para la formación virtual y flexible a distancia, cuyos efectos son cada día más devastadores para 9
POLÍTICAS DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓNUNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-CULTURAL Francisco Sierra Caballero Metodista/Cátedra UNESCO, Brasil. -SIERRA, Francisco (2002) : Bases de la política audiovisual europea, Sevilla : Mergablum Ediciones. -SPITZER, R.J. (Ed.) (1993) : Media and public policy, Connecticut : Praeger. -STEINBERG, Sh. R. y KINCHELOE, J.L. (Comps.) (2000) : Cultura infantil y multinacionales, Madrid : Ediciones Morata. -THOMPSON, Kenneth (Ed.) (1997) : Media and Cultural Regulation, Londres : Sage. -UNESCO (1984) : La educación en materia de comunicación, París : UNESCO. -WHITTY, G. ; POWER, S. y HALPIN, D. (1999) : La escuela, el estado y el mercado, Madrid : Ediciones Morata. -ZALLO, Ramón (1992) : El mercado de la cultura. Estructura económica y política de la comunicación, Donostia : Gakoa. FUENTES ELECTRÓNICAS 16 - APC : www.apc.org - BROADCASTING & CABLE: www.broadcastingcable.com -COMISIÓN EUROPEA-DGXIII: www.cec.lu/en/comm/dg13.html - EUROPE: EDUCATION, KNOWLEDGE AND TECHNOLOGY: www.jrc.es/welcome.html - EUROPEAN SCHOOLS PROJECT: www.esp.edu.uv.nl/ - INFORMATION SOCIETY PROJECT OFFICE: www.ispo.cec.be/ - MEDIA SCHOOL BUSINESS: www.mediaschool.org - OBSERVATORIO AUDIOVISUAL EUROPEO: www.obs.coe.int/oea/fr - OCDE: http://bert.eds.udel.edu/oecd - UNESCO: www.unesco.org