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Diversión, espectáculo y corridas de toros en el siglo XVIII. Una esquina moral de la ilustración española

Álvarez Santaló, León Carlos

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Re is a de Es udios Tau inos N" 1, Se illa, 1994, págs. 93-114 DIVERSIÓN, ESPECTÁCULO Y CORRIDAS DE TOROS EN EL SIGLO XVIII. UNA ESQUINA MORAL DE LA ILUSTRÁCIÓN ESPAÑOLA León Ca los Al a ez San aló Fundación de Es udios Tau inos ~4...iilll 1.-TNTRODUCCION / l~ ien pudie a y, segu amen e, debie a acompaña el í ulo uno de aquellos co ola ios ex ensos, pun illo- sos y, po eces, e o cidos que alen po medio ex o (en muchos del XVI, XVII y XVIII) y con - ie en í ulos y encabezamien os en una sel ecilla de es a po la casa concep ual. Si al hicie a, el sub í ulo inco po- ado acaso pod ía edac a se en é minos pa ecidos a es os: «Exhibición baladí y palma ia con adicción; camino de uel a, con la ida, de lo pin ado a lo i o, según las luces de la pedago- gía polí ica y la u opía acional, jun o al buen o den ilosó ico y la elicidad asegu ada; sacado odo ello, con in ención, de la explicación cien í ica i académica del -In o me- de Don Gaspa Melcho de ]o e llanos sob e -Espec áculos y di e siones públicas-, edac ado hacia I790 y ehecho en 1796». Lo que odo ello enga que e con las co idas de o os se e á, aunque emo, con mo i os azonables, que al se ha á mejo al inal que al p incipio po lo que la paciencia, se á i ud, aquí, de mucha necesidad. 94 León Ca los Al a ez San aló Il.- LAS "LUCES" COMO PROPUESTA MORAL Que la Ilus ación dieciochesca iba a da se de b uces con la ies a y el espec ácul?, a de suyo. Que en semejan e encuen o- choque sal a ía alguna sang e doc inal e a p e isible, como lo e a, ambién, que bajo la apa iencia de éla idad deciso ia y azonabili- dad analí ica, pod ía escucha se el chi ido de ondo del en usias- mo: o sea la con usión más suges i a. No se á ácil, en pocas líneas, a a un nudo con ales es cabos (choque, azonabilidad, pasión), pe o in en a lo pa ece an azonable como lo con a io. Como cualquie o o modelo ideológico, el que llamamos " iloso ía ilus ada" (osadía bas an e, es e único saco pa a an a a iedad), no ue una p opues a apacible, neu al u "obje i a"; e a un p oyec o con a o as aducciones del mundo y, muy decla ada y especí icamen e, con a la inmedia a an e io , sus ancialmen e igen e y ácilmen e econocible, eligioso-eclesiás ico-a is oc á ica y, en esumen, ba oca. La idea, no in ecuen e, de una Ilus ación ía e in elec ual en e-con a un Ba oco pasional y senso ial, es una con enien e simpli icación más ú il pa a una e ó ica de comba e que pa a una azonable comp ensión. La pasión ilus ada, aunque es ilís icamen e con enida (en p omedio, pe o ni siemp e ni en odas las es ilís icas), no ue ni menos ins in i a que la ba oca, a la que p e endía comba i , ni más "expe imen al" ampoco. Respec o al cabo de la azonabilidad, ue, desde luego, un hallazgo an ascinan e que, sin mucha di icul ad, se alzó con ha as posibilidades de de o a a odas las demás (o casi) o e as mágico- eligioso-senso iales. Cien años an es, la azón se había p opues o, sus ancialmen e, como un mé odo, pe o la elegan e exhibición de New on le ab ió una pe spec i a an seduc o a espec o a lo que podía consegui y las ma emá icas una es ilís ica an exigen e, que la con i ie on en un o em inmise ico de y una 95 Di e sión, espec áculo y co idas de a os en el siglo XVIII coa ada ine i able y has a mecánica. En ales ci cuns ancias y con ales "dicciona ios", la Ilus ación en gene al y la española en pa icula (y especialmen e) debió abaja su aducción del mundo; lo hizo con el en usiasmo, la comba i idad y la in ansi- gencia "inocen e" y neó i a que semejan e emp esa e iden emen e eque ía. El modelo a comba i , eligión-cle o-excepcionalidad social, ue calcado po el do so pa a con e i lo en el pa adigma in e so: ciencia- ilóso os-homogeneidad social. Cada uno de los ac o es del haz daba de si, con cie a acilidad, pa áme os de apoyo y explicación que ambién podían i a se en el en és. E ec i amen e, la Religión señalaba como su columna e eb al al binomio e-sob ena u aleza y la ciencia, po su pa e, el de na u aleza- azón; el cle o apun aba al mis e io sac al y la obediencia ciega, los ilóso os a las luces escla ecedo as y la adhesión po e idencia; la excepcionalidad social se cons uía sob e el p i ilegio y és e, a su ez, sob e la decla ada desigualdad sus ancial; po con a, la homogeneidad social exige la igualdad na u al de los homb es y el sólo mé i o como di e encia acciden- al. Semejan e sime ía no dejaba de cons i ui una cie a ampa lógica cuya desembocadu a "na u al" bien pod ía se la eligiosiza- ción de odo el sis ema ilus ado y la sac alización de cada uno de sus componen es, jus amen e como sucedía en el modelo ba oco a comba i . La caída li e al en equí oco an p oceloso no e a ácil de e i a y, en muchas ocasiones, no pudo o no se supo e i a . Pe o lo que nos in e esa, aho a, señala es que, po lo ya expues o, en el as ondo del modelo que elacionaba ambas p opues as, se suge ía una cie a incompa ibilidad en e los "sen imien os" y la " azón"; en ealidad no se a aba de odos los sen imien os y oda la azón, sino de "sen imien os" conside ados "imp opios" ( eme o- sos, magicis as, igna os y egoís as) y la azón conside ada deus ex machina (lúcida, "e iden e", mo al y p og esis a). En al si uación, el cómo la iloso ía ilus ada consiguió e igi a la FELICIDAD en 96 León Ca los Al a ez San aló uno de sus pila es de supe i encia y jus i icación, cons i uyó un eje cicio de equilib io ines able no exen o de mé i o pe o ampoco de p es idigi ación. La écnica básica pa ece habe sido in e i ambién la di ección de la lecha undamen ado a del sis ema cognosci i o: en ez de dibuja el diag ama haciendo que el conocimien o uese el esul ado de aplica los sen imien os imp opios ( e) a la ealidad, como p opuso el ba oco, se hizo que la aplicación sa is ac o ia de la azón a la ealidad p odujese los sen imien os como el p oduc o o denado de una ope ación " ilosó ica". De es e modo, la ieja e, única maquina ia econoci- da en el ba oco como capaz de in e p e a el mundo (y que es lo mismo que deci el sen imien o como ce eza y sus ancia y el conocimien o como acciden e y equi ocidad) ue sus i uida po la azón mo o a, como el dicciona io de una aducción cie a del cosmos y la sociedad. Tal esquema p oducía, como e ec o admi able, el sen imien o de pleni ud que acompaña al desa ollo de la geome ía (desde el axioma hacia la demos ación) de los sis emas ce ados con o ganig amas "lógicos" de obligado cumplimien o. Semejan e sen imien o, que es la sa is acción inhe en e al o den azonable p e is o y calculado y a la secuencia escalonada; el "place " po las innume ables sime ías (g a i ican- es po que ep oducen, cada ez, un pa adigma de juego lógico y conce ado), ue p opues o como FELICIDAD y es a, a su ez, como el obje i o na u al de oda ac i idad social debidamen e p og ama- da y diluc"idada p e iamen e. El quid de al p og amación y dilucidación esul aba de la adecuación igu osa a una especie de silogismo p e io; su p emisa mayo e a siemp e la NAT U RA LE ZA, la meno , lasocIEDAD y la "consecuencia" (cualquie a que hubiese sido la es ilís ica de la cadena lógica) la FELICIDAD. Un sis ema como es e es, desde luego, un sis ema que se asien a en una mo al sin palia i os. En p ime luga po que es a elicidad se p opone 97 Di e sión, espec áculo y co idas de o os en el siglo XVIII como el esul ado de una decisión po comp omiso que emba ca a la sociedad en el código de la na u aleza; no se p oduci á si la sociedad no decide ap ende el modelo y asen i a sus cla es sob e -EAL PROVISIO lo bueno y lo malo (lo socialmen e ú il y ice- e sa). En segundo, po que odo el sis ema pi o a en dos elemen os inequí ocamen e "mo a- '° les": la azón deciso ia y la sa is acción conscien- e; la p ime a como ac o de selección y pied a d,e oque espec o al bien y el mal, la se- gunda como ac o de "demos ación" en an o que el mal no puede- debe esul a sa is ac o- io en un o den ec o de alo es "na u ales". Emocionan e eje cicio ... y pelig oso pa a expli- ca lo empí icamen e a sociedades de ca ne y hueso. Fue en odas y no sólo las deci- so ias) de que se eliz e a un esul ado la DE WS SEÑORES DEL CONSEJO, ?OR LA QUAL SE PROHIBE pun o gene al el abuso de co e po las calles no illos y o os, que llaman de cue da, asi de dia como de noche. AÑO RN BARCELONA: P o la Viuda P1 iuu:•, Imp cson de S. M. Fig. nº 3 1. -Real P o isión po la qual...(Ba celona, lmp a. Real, 1790). En 1790 Jo e ll anos publica · su l' edición de l In o me sob e los Espec áculos (Apud . Díaz A que , 1 93 1: 251 ). p ueba expe imen al donde el modelo demos ó hace agua po odas pa es; con ence a las secciones sociales (y hab ían de se écnico, que debe ía se p oducido po un sis ema poco menos que 98 Le ón Ca los Al a ez San aló ab il, no esul ó un éxi o. La solución más ápida y plausible pa ecía al alcance de la mano: elimina el eng anaje de ec uoso (po e icen e y desconce an e), la sociedad eal, y sus i ui la po una de li e a u a cuyo g ado de idealización ga an izase el esul ado "cien í ico" ape ecido. Al igual que en la ísica mecánica (modelo de modelos), el cumplimien o exac o de las "leyes" dependía de una si uación "ideal" pa a que la elación p e is a de los ac o es se p odujese sin condicionamien os ni in e e encias, el modelo social en que se demos aban las leyes de la iloso ía ilus ada, al espec o, no podía depende de "mise ias" eales. De es e modo, la sociedad ue some ida a una aducción an igu osa como pa eció necesa io pa a que el silogismo básico se mani es a- a en odo su esplendo . Los homb es sociales deja on de se lo que e an pa a con e i se en lo que los ilus ados más en usias as "sabían" que e an y la desconexión absolu a, en e unos y o os, anegó odo el sis ema con una ma ea de li e a u a u ópica que esul ó una mix u a impo able, en e el cálculo a i mé ico y la eligión de la bondad azonable y consubs ancial. 111.- EL LUGAR DE LA DIVERSIÓN EN EL ORGANIGRAMA ILUSTRADO Vis a la e iología, ol amos a nues a esquina y ya es a án más ce ca las co idas de o os. Va de suyo, que una de las secciones más con lic i as de un diseño que in oduce la elicidad como su di idendo más e icaz y a ac i o, se á la que se ocupe de las " elicidades" pa ciales, minia u as, bisu e ía y ba a ija de aquel ho izon e admi able y sensible que jus i ica la exis encia social. Tales incones y esquinas se hallan en las amas es i as y a ellas se di igie on los ilus ados, esuel os a pone las cosas en su si io y ajus a los si ios a su iloso ía geomé ica calculable. En es e sen ido, D. Gaspa Melcho de Jo ellanos, uno de aquellos 99 Di e sión, espec áculo y co idas de o os en el siglo XVIII en usias as aludidos más a iba, puede esul a un ejemplo ú il del modo y disposición con que al ap oximación se ealizaba y de la p es idigi ación exigida pa a la ansmu ación de sociedades eales en sociedades ilosó icas. En la Memo ia pa a el a eglo de la policía de los espec áculos y di e siones públicas, ya ci ada, nues o académico demues a enseguida que su pe cepción de la p opo cionalidad en e la elicidad y las pequeñas elicidades (aquí, las que denomina di e siones) es á cons uida como una éplica polí ica de la que o ganiza los concep os de bien público (el in e és público) y el p i ado; es e juego de sime ías banales, an del gus o de las Luces, esul a á, a la pos e, la ma iz de odos los equí ocos y casi odas las u opías. Po deci lo con sus p opias palab as: «las di e siones públicas, en unas pa es abandonadas a la casualidad o al cap icho de los pa icula es como si no u iesen la meno elación con el bien gene al y, en o as, edadas o pe seguidas ... como si nada in e esase en ellas la elicidad indi idual». La ase, en el pó ico de una memo ia (in o me con e lexión ilosó ico-his ó ica) sob e la "policía" de la di e sión, p opone lec u as suges i as. El dicciona io de la Real Academia de 1737 de ine la oz POLICÍA, en p ime luga , como «la buena o den que se obse a y gua da en las Ciudades y Repúblicas, . cumpliendo las leyes y o denanzas es ablecidas pa a su mejo gobie no»; pa iendo de aquí, insis o, las an e io es líneas de Jo ellanos pueden lee se como una decla ación de p incipios que explica la ed en e la polí ica y la elicidad en é minos p óximos . al siguien e esquema: el bien gene al no puede exis i en el conjun o social si no es como el esul ado na u al de una in e en- ción p og amada del Es ado-Gobie no; el p o agonismo indepen- dien e y "lib e" de los miemb os de la sociedad no sólo no lo p oducen sino que suelen des ui lo; po el con a io la elicidad 100 León Ca los Al a ez San aló indi idual puede su i po un exceso de in e encionismo gube namen al. El a iso de que la elicidad social no iene mucho que e con sensaciones sa is ac o ias pa icula es y que es, más bien, una si uación polí ica, esul a palma io; el suba iso de que al elicidad gene al, como asun o de mayo cuan ía, no compe e en modo alguno a olun ades p i adas (y mucho menos eunidas pa a el caso) cuya p obabilidad de e o es, p ác icamen e, indiscu ible, ambién. Lo que suceda a pa i de ales p emisas no puede esul a ya so p esi o, aunque odo pod ía cabe en una especie de axioma desca nado en el que, de e dad, se a i ma que una sociedad sólo puede espe a su elicidad-bien (en an o ca ego ía sus ancial de su supe i encia y p og eso) de un ac o ex e io y ajeno a ella misma que se iden i ica con el eje cicio del pode , el dominio, el con ol y el pas o eo polí ico; e iden emen e, pe mi i , en asun o an decisi o, que la sociedad pueda llega al con encimien o de que se bas a y se sob a pa a o ganiza la y dis u a la, no sólo es un e o sino un pelig o e iden e y la disolución del pila sus en ado de odo el sis ema polí ico de la época (el Despo ismo). Es amosa la pe la doc inal que igu a en la segunda pa e del in o me: «Es e pueblo (el abajado ) necesi a di e siones pe o no espec áculos. No ha menes e que el gobie no le di ie a pe o sí que le deje di e i se». Pod ía pa ece con a- dic o ia con lo que acabamos de señala pe o solamen e esul a complemen a ia. Eso sí, pa iendo de una muy especial sociedad, que no es la eal sino una cuyas ies as suceden en días cla os y se enos, y que e oza po p ade as: «que pueda lib emen e pasea , co e , i a a la ba a, juga a la pelo a, al ejuelo, a los bolos, me enda , bebe , baila y isca po el campo». A esa sociedad, desde luego y pa a esas di e siones, se solici a la igilan e y amis osa mi ada pe misi a del Gobie no, ya que ales co e ías de ie no ebaño cu si «llena án odos sus deseos y le o ece á la 101 Di e sión, espec áculo y co idas de o os en el siglo XVIII di e sión y el place más cumplidos». Todo el complejo asun o que des ila la ies a social ha quedado educido en Jo ellanos a un c omo que, además, es muy ba a o: «¡A an poca cos a se puede di e i a un pueblo po g ande y nume oso que sea!» La sospechosa endencia a iden i ica al pueblo que abaja con una pun a de ganado dócil y osa no debe ca ga se sólo a las espaldas de Jo ellanos sino a la en usias a capacidad de simpli icación y banalización de muchas cabezas " ilosó icas" de la época. No iene mucha impo ancia que la desc ipción es i a siga los ópicos de un ámbi o asco-as u iano bucolizado y c oma izado (eso es e iden e) sino la gigan esca e iluso ia ex apolación con la que abaja nues o in elec ual. El es o es una bien a es iguada écnica de new onismo a la iole a. G acias a ella la sociedad se di ide, "e iden emen e" y sin mayo empacho, en dos pa es ep esen a i as al obje o que analiza: los que abajan y, en consecuencia disponen de ~<pocos días» y «b e es ho as» pa a su «solaz y ec eo» y los que, po i i «de sus en as o ondos segu os ... huelgan odos los días (o) des inan alguna pa e de ellos a la ec eación o al ocio». Pa ida, así, una sociedad po el eje del abajo (que pa a un ilus ado es siemp e un eje mo al an es que o a cosa) se comp ende que la di e sión de unos no pueda i más allá de un pa io-p ado de ec eo, mien as la de los o os, pa a quienes es án des inados los espec áculos, debe á con e i se en un ap endizaje cul u al. Di e sión, en onces, pa a p ima es sencillos que con un edoble y una cab iola sa is acen sus cansancios; enseñanza, admi able, pa a los o os que pueden se , así, educados. Tales esul an los "p incipios" p ime os del cuad o sociolúdico que Jo ellanos des ila de su aducción de la sociedad; los segundos, end án que e con los pa es iniciales de -la ecuación (la elación iempo lib e-di e sión) pe o aludi án a o os de mayo epe cusión en la desembocadu a de la elicidad social: los pa es abajo-mo alidad y di e sión-mo alidad. Es deci , la 108 León Ca los Al a ez San aló p ime a espues a po an o es económico-mo al: la co ida no es una di e sión (¿ ecue dan?) ni mo ige ada ni labo iosa. La segun- da espues a, en la misma ca a: «¿y las cos umb es? ¿qué no pudie a deci se de es a pa e? ¿qué imp esión pod á causa aquel he o oso umul o que la es ación, la ho a, el luga , el obje o, la con usión, la ené ica g i e ía y las o pes combinaciones exci an en los ánimos, en el del jo en inocen e, la incau a doncella?». O sea, que es a ez la espues a es sólo mo al: la co ida no es una di e sión ni o denada, ni inocen e; no lo son, con oda e iden- cia, al pa ece , ni el e ano (¡pelig osa es ación pa a el deso den!), ni las cinco de la a de o cualquie o as ho as elegidas, ni el coso, ni, po supues o, la <i ené ica g i e ía». El de alle del <<}o en inocen e» y la «incau a doncella» es una pincelada an ás ica en la ansubs anciación de una sociedad eal (la que cons i uye el «he o oso umul o») y una sociedad ilosó ica (la que en un «día cla o y se eno» me ienda, isca y baila, sigue al ambo il y, «en la noche del sábado ... en ona un omance a la pue a de su no ia». La ansubs anciación aludida consis e en "cons ui " an o la sociedad bucólica (en inocen e y osa) como la espec ado a de co idas (en c uel y demonizada); la p esencia de «incau as doncellas» en g ade íos eple os de « ené ica g i e ía y o pes combinaciones» cons i uye un e elado deslizamien o desde la sociedad "in en ada", luminosa, a la, igualmen e in en ada, oscu a y amenazan e. En ealidad puede deci se que ambos in en os (como e a de espe a ) apun an a la misma diana: el p ime o, como mecanis- mo de "ga an ía" de la iloso ía ilus ada (con esa sociedad, el diseño u ópico jus i ica sus peculia idades); el segundo,como igual ga an ía, pe o de la a gumen ación a e go (esa o a sociedad exige la acción igilan e y ep eso a). En cualquie caso, la e da- 109 Di e sión, espec áculo y co idas de o os en el siglo XV/ll de a espues a men al de Jo ellanos, no necesa iamen e explici ada en ase alguna, la conocemos po su diag ama sob e los concep- os de di e sión y espec áculo. En e ec o, la co ida no puede se EL DJF.STRO SEVILLANO. JOJ' :.F J)E/,GAJJO, (ALLu ) YLL O - R .. 1 ~1 1 .. .,.,, ' •'l" ni 11 .. m .. 1' ,..i , l h<I 1 .. •11 ,. ... ........,., .. •oÑ ..-/ .. J a ... , Fig. nº 34.- Pepe-Hillo y su A e de To ea , la in oducción de la le y en la u bamul a au ina, p oyección de los p incipios ilus ados en la ies a. La eglamen ación edi ada en Cádiz ( 1796), año que Jo ellanos publica la 2' ed. de su In o me. Joseph Delgado, Pepe-Hi/lo, g abado po Bosque de un dibujo de Alcán a a (Apud.: Ga cía-Baque o y o os, 1994: 96-97). conside ada po un ilus ado como una di e sión po que no es una expansión "na u al", un mo imien o inocen e de la humana 110 León Ca los Al a ez San aló animalidad, inna a, ni un simple juego de habilidad, ú il pa a ges iona la con i encia. Po o a pa e, en su opinión, la co ida niega explíci amen e el ca ác e de sis ema docen e, e icaz y mo al; en odo caso esul a ía un espec áculo abe an e, un no- espec áculo y, en an o al, obje o de pe secución gube namen al y sup esión o al. Una segunda oleada de pe plejidad se o igina cuando se elacionan las ca ac e ís icas de dis in os espec áculos. Po ejemplo, es e iden e que Jo ellanos sien e en su cabeza una nos algia exp esa po los o neos caballe escos: «¿y po qu_é no lo mi a emos como una pé dida (su desapa ición) ... que nada se · e en los o neos que no huela a igno ancia y ba ba ie?»; pa iendo de ambos polos, su nos algia, que a gumen a y el incon enien e de «ap oba lo que podía habe en ellos de bá ba o y b u al», c i ica con ehemencia a los de ac o es de ales di e siones p ecisamen e po que <<pe diendo de is a las cos umb es y los iempos, no sabe descub i aquel se eno ínculo que an pode o- samen e los enlaza». La p egun a es: ¿po qué an pode osa a gumen ación en a o de un ipo de espec áculo no se conside a aplicable a las co idas?; y ¿po qué debe íamos lamen a la desapa ición de aquellos ( «dolámonos, al menos, de no habe ace ado a mejo a los») y en cambio adop a espec o de las co idas la absolu a sa is acción de habe las hecho desapa ece («el Gobie no ha p ohibido jus amen e es e espec áculo»). ¿Acaso las co idas de o os no mani ies an «aquel sec e o ínculo» en e las cos umb es y los iempos?. La nos algia del «espí i u y biza ía» de los o neos es al que le obliga a econoce «¿hay po en u a algo que se le pa ezca en nues a uines, exclusi as y comp adas ies as?» lo que no· es poco y ambién «un espec áculo an magni ico, an gene al y an g a ui o»; de engámonos un momen o en es a úl ima ase po lo que pueda ene de e elado espec o 111 Di e sión, espec áculo y co idas de o as en el siglo XVIII a las co idas. En e ec o, magní ico y gene al nos pa ece ían adje i os aplicables a la co ida, aunque no la g a uidad; a Jo ellanos. ampoco le pa ecían "gene ales" (es más, en la ca a a Va gas Ponce había a gumen ado jus amen e con a el p e endido ca ác e gene al-nacional de la co ida) pe o, p obablemen e la palab a cla e es, aquí, g a ui o. En los o neos des aca con oda in ención dos pa áme os que los sepa an de ini i amen e de las co idas: el se p ac icado po el an iguo «más pode oso ne io de nues as hues es» o sea, la Nobleza, y el se g a ui o. Cu iosa con adiéción; ya hemos is o que uno de los baldones e iden es de las co idas de o os e a su supues o despil a o económico y, más o menos den o de él, la se ilidad de «lidia con ie as b a as po dine o», así que lo que pa ecía no mal en el ea o o los bailes públicos, has a el pun o de aconseja se que sean «cos eados po los concu en es, a eglado el p ecio de los bole ines de en ada con espec o a su núme o y a la exigencia del obje o», esul a desc édi o y abuso de la co ida y baldón no o io. Po supues o no cabe discusión en que lo que la nobleza puede p ac ica con sen ido ejempla y has a didác ico, se con ie e en caos pelig oso y malsano cuando in e iene el pueblo. De odos modos, al in, la con adicción más ecuen e y chocan e pa ece (a a és siemp e del ex o que comen amos) la que ei e adamen e se mani ies a en comen a ios del siguien e eno : «¡Ra a desg acia po cie o la de no halla medio en cosa alguna! ¿No le hab á en e des ui las di e siones a ue za de au o idad y es icciones o -abandona las a una ciega y desen e- nada licencia?». Con semejan e e minología pod ía pensa se que se es á e i iendo a las co idas de o os pe o nada más lejos de la · e dad; la queja an e io se p oduce espec o a «las co idas de caballos, gansos y gallos, las soldadescas y compa sas de mo os y c is ianos» así como a los «juegos de bolos, bochas, ejuelo y o os» y quejas simila es hemos eseñado en elación con o neos 112 león Ca los Al a ez San aló caballe escos. A las co idas de o os. no se les concede, en cambio, ni siquie a el bene icio de la posibilidad de encon a una e o ma que medie en e la p ohibición y la «ciega y desen enada licencia»; incluso las másca as y los sa aos se p oponen como posibles, e o mando algunos excesos e incon enien es ( «pe mí- anse los hones os dis aces y p ohíbase solo cub i el os o»), únicamen e la co ida se e ige como el mal sin palia i os. P escindiendo aho a de o os a gumen os de Jo ellanos, al espec o, queda ijado con inusi ada e quedad el que pa ece más aco de con el ema de es as líneas: que la co ida no puede conside a se una di e sión popula y la demos ación (de nue o en la ca a de Va gas Pon ce) an ilosó icamen e sencilla como palma ia: «Las di e siones popula es deben se áciles, p on as, g a ui as, sencillas, inocen es, sin más apa a o que el de la na u aleza en que deben ene su o igen y de que no deben apa a se. ¿Halla us ed acaso es os ca ac e es en el espec áculo (de los o os) de que a amos?». Y a nos hemos e e ido a odo es o con an e io idad. Menes e es conclui . De es e ba ullo, no muy ca esiano, de ci as ex uales pa ece desp ende se, en de ini i a, un cu ioso juicio espec o a los es é ices de los que enimos a ando en el iángulo de la mo al ilus ada (di e sión, espec áculo, sociedad). El juicio en cues ión comienza po es ablece que la di e sión es una ac i idad "p oduc i a"; que, en consecuencia, esul an de obligado cumplimien o las eglas del abajo: labo iosidad, e icacia, uncionalidad y sen ido mo al, bien que la es ilís ica o mal haga pe ece que es o a cosa; ambién se le aplican las demás " eglas" que igen el abajo ilus ado: comunión con la na u aleza, mecanismo de solida idad social y capacidad de ap endizaje, inocencia mo al y ac i idad di ec a; po odo ello es e iden e que las 'co idas de o os no son una di e sión, a lo más .. 113 Di e úón, espec áculo y co idas de o os en el siglo XVII/ un espec áculo; pe o esul a en onces que los espec áculos no son una o e a deseable pa a las mayo ías sociales sino solo un mal meno pa a mino ías ociosas y aún así debe án cumpli sus cuo as de alo es docen es y mo ales; po úl imo la ealidad es que los espec ado es de las co idas-espec áculo no son ales mino ías sino la masa abajado a, luego ... odo el sis ema es una pe e sión palma ia y no queda o a opción que su e adicación o al y absolu a. Algo más pod ía a ina se la cadena a gumen al pe o si no se ha pe cibido en las líneas an e io es se ía inú il y enojoso insis i .