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Introducción al estudio de los pigmentos de naturaleza mineral empleados durante la época romana

Arjonilla-Álvarez, María

Abstract

El presente texto trata sobre la historia de los pigmentos utilizados en la pintura y su clasificación cromática.No todas las materias colorantes, conocidas en la antigüedad, eran utilizadas indistintamente para un mismo fin. Los minerales proporcionaban en mayor número, los pigmentos útiles para la pintura; mientras que las materias orgánicas, más comúnmente, eran aprovechadas para la fabricación de lacas y tintes.

Full text

In oducción al es udio de los pigmen os de na u aleza mine al empleados du an e la época omana. Ma ía A jonilla Ál a ez LOS PIGMENTOS UTILIZADOS EN LA PINTURA. CLASIFICACIÓN CROMÁTICA. No odas las ma e ias colo an es, conocidas en la an igüedad, e an u ilizadas indis in amen e pa a un mismo in. Los mine ales p opo cionaban en mayo núme o, los pigmen os ú iles pa a la pin u a; mien as que las ma e ias o gánicas, más comúnmen e, e an ap o echadas pa a la ab icación de lacas y in es. El pueblo omano adop ó odos los pigmen os empleados adicionalmen e en la pin u a egipcia, p ecu so a igualmen e de la pin u a g iega. A los ma e iales descubie os po los a is as g iegos, se añadie on los nue os colo es p opo cionados po los a ances químicos y me alú gicos, así como los p oceden es de las nue as colonias. Sin emba go, cada una de es as cul u as mani es ó una p e e encia conc e a po una de e minada gama c omá ica. Es a p e e encia ha es ado siemp e muy in luida po las conno aciones sociológicas, polí icas o eligiosas de la época. Los egipcios manejaban ya un conside able núme o de ma e ias dis in as en su pale a, como descub ió Maspe o, uno de los más impo an es a queólogos del siglo pasado: "Las más an iguas de sus pale as -y se conocen algunas de la V dinas ía- ienen compa imen os sepa ados pa a el ama illo, el ojo, el azul, el pa do, el blanco, el neg o y el e de. O as, de la XVIII dinas ía, cuen an con es a iedades del ama illo, es del pa do, dos del ojo y del azul, dos del e de, en un o al de ca o ce o dieciseis onos di e en es; algunos añaden dos calidades de osa, un osa i o y un osa pálido casi cenicien o. El neg o se ob enía calcinando huesos de animales. El blanco e a yeso mezclado con albúmina o miel. Los ama illos e an oc es, o sul u os de a sénico, el o opimen e de nues os pin o es. Los ojos oc e, cinab io o be mellón. Los azules lapislázuli o sul a o de cob e pul e izado. Si la sus ancia e a a a o cos osa, se sus i uía po p oduc os de la indus ia local. El lapislázuli se eemplazaba po id io colo eado de azul con sul a o de cob e, po i izado en pol o impalpable" (1). Du an e la época g iega, se consiguie on impo an es a ances écnicos en la pin u a. La pe spec i a, la composición, el cla oscu o, el esco zo, la p o undidad espacial... e an elemen os incluidos con maes ía en la p oducción pic ó ica del siglo IV. A es e dominio écnico se unió el descub imien o de nue os pigmen os. Los mismos a is as se enca ga on de expe imen a los nue os ma e iales y las nue as écnicas. Plinio, en el lib o XXXV, ecoge las apo aciones de un g upo de a is as, a las dis in as amas de las a es plás icas, en e las cuales podemos ci a algunas de las in enciones ela i as a los pigmen os: Nicómaco y Pa asio ue on los p ime os en se i se de la c e a blanca de E e ia (2), Poligno o y Micón ob u ie on po p ime a ez un pigmen o neg o con el o ujo de u a (3), Apeles p epa ó el neg o de ma il (4), Nicias empleo po p ime a ez el minio de plomo (5). Plinio, aunque hizo jus icia a las apo aciones de es os g iegos, imbuido po las an iguas eo ías clasicis as, no cesó de elogia la maes ía de aquellos a is as que no u iliza on más que cua o colo es en su pale a (6): "Con sólo cua o colo es, el melinum pa a los blancos, el sil á ico pa a los ama illos, la sinopis del Pon o pa a los ojos, y el a amen o pa a los neg os, Apeles, Echion, Melan hius, Nicómaco, ejecu a on ob as inmo ales; pin o es an céleb es, que sólo uno de sus cuad os e a comp ado po el p ecio de eso os de ciudades" (7). La e acomía, así como la monoc omía, e an p ac icadas po los a is as del pe íodo clásico. Du an e el siglo V, e incluso en el IV a. de C., bajo la democ acia a eniense, subsis ían dos co ien es es ilís icas con adic o ias: la clasicis a, y la na u alis a, donde comenzaban ya a pe ila se los p og esos écnicos señalados. Los seguido es del es ilo clásico e an con inuado es de las o mas a caizan es, ieles a la ep esen ación de la na u aleza po medio de la medida, el o den, y la belleza en las o mas. Si nos pa amos a es udia en su esencia, algunos capí ulos de la iloso ía g iega, de eniéndonos pa icula men e en el pla onismo, nos bas a ía pa a comp ende que la limi ación de es a pale a es a ía ambién muy in luida po oda una concepción ilosó ica y una mane a conc e a de " e " la na u aleza (8). La e acomía g iega señalada po Plinio, ha hecho le an a muchas polémicas, llegándose incluso a eo iza sob e un posible dal onismo de es e pueblo hacia el colo azul. Es e colo es aba lleno de conno aciones pa a los g iegos, simbolizando la mue e, la noche, o las inieblas (9), pe o su ausencia en las ep esen aciones plás icas es á lejos de cualquie de ec o ísico (10). La época impe ial omana, según obse amos en las c i icas de Plinio, se mues a con una ica polic omía. La pin u a se con i ió en el elemen o deco a i o po excelencia. Como al se enía en conside ación, a las p oducciones pic ó icas sob e mu o, cualquie a que uese la emá ica ep esen ada (imi ación de má moles, es elas geomé icas o ege ales, ilusiones escenog á icas, e c.). La deco ación mu al de los habi áculos g iegos y omanos e a ealizada siguiendo un c i e io c omá ico: "En los apa amen os que se habi an du an e la p ima e a, el o oño o el e ano, e incluso en los es íbulos y pe is ilos, los an iguos enían cos umb e de ealiza pin u as con cie os colo es y de mane a pa icula , siguiendo el des ino de cada pieza"(11). La a qui ec u a, que du an e la época g iega se había apoyado en la escul u a como elemen o deco a i o, op ó p e e en emen e po el colo . Es a cos umb e embellecedo a se ex endía a la ida co idiana: mobilia io, opajes, maquillajes, medios de anspo e, e c... Plinio lamen a á en dis in os pasajes, el abuso de la pin u a deco a i a y el despil a o del colo . "Te minemos p ime o aquello que aún nos queda po deci sob e la pin u a, a e an es ilus e, cuando los eyes y los pueblos lo codiciaban, e ilus aba a aquellos que se dignaban se eco dados con su imagen pa a la pos e idad. Pe o hoy ha sido comple amen e expulsado po el má mol, e incluso po el o o. Ya ni los en epaños de má mol nos gus an, ni aquellas po ciones de mon añas que la sie a ex iende en nues os do mi o ios; nos hemos pues o a pin a incluso las pied as" (12). La ob ención de nue os ma e iales colo an es, no in luyó de mane a posi i a en la p oducción a ís ica. Los au o es la inos denuncia an el es ado de decadencia en que había caido la pin u a a ís ica omana. La ulga idad de los emas y de las composiciones, no e a más que el e lejo de una sociedad cuyos modos de ida se egían solamen e po la iqueza del indi iduo, la as uosidad, la apa iencia y los place es. Pe onio, en el siglo I d. de C., sa i izó es a cul u a hedonis a, y su in luencia en odas las mani es aciones a ís icas y cien í icas (13). El b illo de los colo es dominaba en las escenas ep esen adas; la ma e ia colo an e dis inguía la calidad, y la iqueza del pa ón quedaba así mani ies a, más allá de la genialidad del au o a quien se enca gaba la ob a. Los pigmen os más cos osos, po su a eza, e an los que gozaban de mayo demanda. Plinio a acaba la ob a pic ó ica de sus con empo áneos, sin comp ende cómo los g iegos pudie on ealiza ob as inmo ales con sólo cua o colo es, mien as que: "hoy que la pú pu a se emplea pa a pin a las mu allas, y la India nos en ía el lodo de sus íos (14) y la sang e de sus d agones y ele an es, la pin u a no da ya más ob as de a e. Po an o odo iba mejo cuando los ecu sos e an meno es. Sí, así es, po que como ya dijimos más a iba, se ijan en el alo de la ma e ia, y no en el del genio" (15). Años an es, Vi u io había epa ado en es e mismo aspec o de la pin u a omana. Como podemos e en su denuncia, el pueblo omano ap endió a alo a una ob a, no ya po el enomb e de un a is a con a ado, ni po la ob a ejecu ada bajo su o den, sino po el de oche de unos de e minados colo es: "Los an iguos no buscaban ni es imaban más que el alen o del a is a y la pe ección del abajo, mien as que hoy se es ima una sóla cosa: el b illo de los colo es. La ciencia del pin o no cuen a pa a nada, y no se ap ecia más que el gas o ealizado po el que enca ga el abajo: se sabe, po ejemplo, que los an iguos dosi icaban el minium como d oga muy a a, y en el p esen e se ecub e con és e mu allas en e as; se emplean con la misma p o usión la c isocolla, el colo pú pu a y el azu (16). Las pin u as ealizadas con es os colo es, aun sin a e, no dejan de ene mucho esplendo ; pe o son an ca as que las leyes han o denado que no sean en absolu o suminis adas po los pin o es, sino po los que ealizan el enca go" (17). Vi u io, Plinio y Pe onio (18), encon a on unas azones con unden es pa a explica el po qué de la decadencia de la pin u a omana: el abuso del colo , las modas pasaje as y la an asía desbo dan e de los au o es omanos. Todo ello cons i uía un alejamien o de la ealidad y de las eo ías clasicis as. Los colo es empleados en la pin u a, ue on di e enciados po Plinio, en elación con su b illo y su in ensidad c omá ica. Es e au o llamó lo idi a aquellos pigmen os ca ac e izados po su i eza (19), y los dis inguió de los pigmen os comunes, que e an denominados aus e i, o sea, aus e os u oscu os. "Los colo es son somb íos o i os; lo son po na u aleza o po mezcla. Los colo es i os, suminis ados al pin o po el pa ón, son el minium, el a menium, el cinab io, la ch ysocolla, el índigo, el pu pu issum. Los o os colo es son oscu os" (20). Los colo es i os, que co esponden a los ya ci ados po Vi u io, compa ían ambién un ele ado cos o. Todas es as ma e ias e an codiciadas po su a eza, como el índigo, o el minium, o po su di icul ad de ob ención, caso del pú pu a. Tan o Plinio, como Pe onio, expusie on sus quejas an e la co ización desmedida de una ma e ia. "Una dep a ación lamen able -dijo- hace desp ecia los goces áciles e inspi a pasión hacia los p ohibidos. Gus a mucho ence obs áculos (...), y, en esumen, como la a eza es la que da alo a las cosas, cuan o más abajo cues a busca las más se es iman" (21). Den o de las écnicas pic ó icas, los pigmen os escogidos dependíandel aglu inan e o del sopo e a emplea . La pin u a mu al no admi ía cualquie pigmen o, debido a la caus icidad del e oque mu al, cuando se a aba del esco, o a unas condiciones de e minadas de luminosidad, si se ealizaba en mu os ex e io es, o bien po p oblemas de humedad. Plinio ma có una cla a di e enciación del g upo de pigmen os ap os pa a las écnicas sob e "enlucido húmedo", que pod íamos en ende como esco. "En e los colo es, los que necesi an un enlucido seco, y no aga an sob e enlucido húmedo son el pu pu issum, el índigo, el azul, el melinum, el o opimen e, el e de apio, la ce usa" (22). En cambio, es os mismos pigmen os e an pe ec amen e u ilizables pa a la écnica de la encáus ica, y en gene al pa a cub i cualquie sopo e no húmedo: "Las ce as se iñen con es os mismos colo es pa a la pin u a a la encáus ica. Es a no puede p ac ica se sob e los mu os; pe o es común sob e los na íos de gue a, e incluso en el p esen e, pa a las emba caciones de anspo e. En e ec o, deco amos es os pelig osos ehículos: no nos ex añemos pues, si pin amos ambién las hogue as, o, conducimos en ca os pomposos a los gladiado es que an a la mue e, o al menos a una ca nice ía. A la is a de al a iedad de colo es, nos complacemos al admi a la an igüedad" (23). No as: (1). Maspe o, G., L'A chéologie égyp ienne, éd. Alcide Pica d, Pa is 1907, pág. 199. (2). Pline l´Ancien, His oi e Na u elle, Collec ion des Au eu s La ins de Nisa d, Pa is 1848, l. XXXV, ca. XXI. (3). Idem, ca. XXV. (4). Ibidem. (5). Idem, ca. XX. (6). Tengamos en cuen a la gama c omá ica que podía ex ae se de la mezcla de es as cua o ma e ias, y añadamos la posibilidad de que con a an ambién con una especie de azul, si enemos en cuen a que el a amen o ob enido del o ujo de ino desecado (neg o de humo), según a i mó Vi u io, e a muy semejan e al <<indicum>>. (7). Plinio, idem, ca. XXXII. (8). Pla ón en La República, nos descub i á su hos ilidad hacia las a es, conside ando despec i amen e a los a is as como "imi ado es de la ealidad". El pin o , según es a eo ía, es un se que se si e de ucos engañosos como el cla oscu o, o la pe spec i a, pa a con undi el alma de los obse ado es y aleja los de la ealidad y de la Idea esencial de los obje os: "Esas mismas cosas (apa ecen) queb adas o de echas, según se la mi en den o o ue a del agua, cónca as o con exa siguiendo o a ilusión isual p oducida po los colo es, y es e iden e que odo es o p oduce cie a u bación en nues a alma; y a esa debilidad de nues a na u aleza, la pin u a somb eada, el a e del cha la án y cien o as in enciones po el es ilo no cesan de aplica las ilusiones de la magia" (ed. Ju en ud, Ba celona 1979, l. X, ca. V, pág 356). Pla ón con apone a es as a es engañosas, la belleza, como sinónimo del bien, ep esen adas median e una sue e de aus e idad p opo cionadas po la azón, la p opo ción, la medida y el peso. A is ó eles, ambién se ocupa ía de los colo es, compa iendo con Pla ón el gus o po el es ilo a caizan e, donde el dibujo es conside ado como el undamen o de la pin u a. (9). B usa in, M., His o ia de los colo es, ed. Paidós, Ba celona 1987, pág. 38. (10).Nie zsche elabo ó un a o ismo que i ula ía El dal onismo de los pensado es, y del que podemos ex ae una ci a: "Todo pensado pin a su mundo y las cosas que le odean con menos colo es de los que exis en y pa a o os es ciego. Es o no es exclusi amen e un de ec o. Po i ud de es a simpli icación y de es a combinación pone en las cosas a monías de colo es que ienen g an encan o y que pueden ep esen a un en iquecimien o de la Na u aleza. Quizá po es e camino ha ap endido la humanidad a goza mi ando la ida, po el hecho de que la exis encia le ue p esen ada p ime amen e con uno o dos onos, y po consiguien e, de una mane a más a moniosa; así se acos umb ó, en cie o sen ido, a esos onos simples, an es de pasa a ma ices más a ios. Y oda ía hoy se es ue zan algunos indi iduos en sali de un dal onismo pa cial y llega a una isión más espléndida y a una di e enciación mayo , con lo cual no sólo se encuen an nue os goces, sino que se en obligados a abandona y a pe de algunos de los an iguos" (Au o a, Medi aciones sob e los p ejuicios mo ales, ed. J. Olañe a, Ba celona 1981, págs. 164 y 165). (11). Vi u io, Los diez Lib os de A qui ec u a, l.VII, ca. V. (12). Plinio, op. ci ., l. XXXV, ca. I. (13). Pe onio, diálogo en e Encolpio y Eumolpo, ex aido de El Sa i icón: "- Le p egun é a qué causas a ibuía la decadencia de las bellas a es en el p esen e siglo, sob e odo en cuan o a añía a la pin u a. - El amo a las iquezas -me con es ó- ha p oducido es e is e esul ado. En iempo de nues os an epasados, cuando sólo se hon aba el mé i o, lo ecían las bellas a es y los homb es dispu ábanse a po ía la glo ia de ansmi i a los siglos enide os los descub imien os ú iles. Demóc i o, Hé cules de la ciencia, des ilaba el jugo de odas las plan as conocidas y se pasaba la ida haciendo expe imen os pa a conoce las p opiedades de ege ales y mine ales. Eudoxio en ejeció en la cumb e de una mon aña pa a obse a lo más ce ca posible los mo imien os del cielo y de los as os. C isipo omaba elébo o es eces pa a pu i ica se el espí i u y p epa a lo a nue os descub imien os. Y, ol iendo a las a es plás icas, mu ió Lisipo de hamb e, ocupado solo en pe ecciona los con o nos de una es a ua, Y Mi ón, que in undió en el b once el alma humana y el ins in o animal, no encon ó he ede o. Sumidos noso os en el icio y en la emb iaguez, no nos a e emos ni a ele a nos al conocimien o de las a es in en adas en o o iempo: de ac o es de lo an iguo, no conocemos más ciencia que la disolución, de la cual somos ejemplo y p ecep o i ien es. ¿Qué se hizo de la dialéc ica? ¿Y la as onomía? ¿Y la mo al, camino ec o de la sabidu ía? ¿A quién se e hoy en a en un emplo, in ocando a los dioses pa a alcanza la pe ección de la elocuencia o pa a descub i los ocul os manan iales de la iloso ía? Ni siquie a se le pide la salud. Mi a a esa muchedumb e que se encamina al Capi olio: an es de llega al umb al del emplo, uno p ome e o endas, si se le mue e un pa ien e ico; o o, si descub e un eso o; o o, si an es de mo i llega a jun a algunos millones de ses e cios.Al senado, al mismo senado, á bi o del hono y de la jus icia, le hemos is o o ece a Jupi e mil ma cos de o o, y así pa ece despe a la a a icia ajena, pues o que in en a a ae se el a o del cielo a ue za de dine o. No e asomb e, po consiguien e, la decadencia de la pin u a, ya que dioses y homb es en con más gus o una ba a de o o que odas las ob as maes as de Apeles y Fidias y demás g iegos locos, como ellos los llaman" (ed. Eda , Mad id 1989, ca. LXXXVIII, págs. 163-4). (14). Plinio, como Vi u io o Dioscó ides, c eía que el azul o índigo (<<indico>>), se o maba po el lodo adhe ido a la espuma de los juncos que c ecían en los íos de la India. (15). Plinio, op. ci ., l. XXXV, ca. XXXIII. (16). En el ex o la ino, es e colo es designado con el é mino <<a menium>>. (17). Vi u io, op. ci ., l. VII, ca. V. (18). Pe onio, op.ci . ca. II, pág. 31: "Mode no es el desbo damien o de hinchada exp esión que pasó de Asia a A enas. La unes a in luencia de ese as o maligno so ocó en la ju en ud los a anques del genio, y ago á onse en onces los manan iales de la elocuencia e dade a (...). No me podeis ci a ni un e so de buen gus o. Esos abo os li e a ios se pa ecen a los insec os que nacen y mue en en un día. La misma sue e le ha cabido a la pin u a desde que la audacia de los egipcios |alejand inos| ab e ió los p ocedimien os y eglas de a e an sublime". (19). Du ou , en Las Técnicas A ís icas, de C. Mal ese, pág. 282, da una nue a e sión sob e el signi icado de es os é minos la inos: "Plinio hace una in e esan e dis inción en e los colo es, di idiéndolos en <<colo es lo i- dos>> y <<colo es aus e os>>. Los p ime os se ían los que noso os llama emos colo es anspa en es y los segundos colo es de cue po." (20). Plinio, op. ci ., l. XXXV, ca. XII. (21). Pe onio, op. ci ., ca. XCIII, pág. 172. (22). Plinio, op. ci ., l. XXXV, ca. XXXI. (23). Ibidem. I. LOS PIGMENTOS BLANCOS. Los pigmen os blancos empleados po los omanos o maban un amplio g upo, en el que p edominaban las a iedades del ca bona o cálcico, conocidas en algunos casos po el luga de p ocedencia: CALX (cal, óxido cálcico). GYPSUM (yeso,sul a o cálcico). CIMOLIANA ( ie a blanca de Cimea) ERETRIA ( ie a de E e ia). ANULARE ( ie a de na u aleza desconocida, posiblemen e compues a po sus ancias silíceas). SELINUSIA ( ie a de Selinon e). CRETA ARGENTARIA ( ípoli, ma ga calcá ea). PARAETONIUM ( alco, silica o de magnesia, y ca bona o cálcico). MELINUM (denominación que ecibían dis in as sus ancias blancas: ce usa na i a, ca bona o de plomo, y c e a). SAMIA ( ie a de Samos, posiblemen e ob enida de la ce usa na i a, blanco de plomo na i o). CERUSSA o PSIMMYTHIUM (ce usa, albayalde, ca bona o de plomo ob enido a i icialmen e). C e a En e los blancos ci ados, la cal y el yeso gozaban de meno es imación como pigmen os, debido a su al a de pode cub ien e en compa ación con las c e as. En é minos gene ales, puede a i ma se que la u ilización de cada blanco es aba condicionada po las p opiedades especí icas de cada uno de ellos. Pa a que p es a nos a con usiones, debemos eco da que la e minología mode na econoce como "c e a", a una sus ancia mine al o iginada po la sedimen ación de capa azones o aminí e os de la época c e ácea. La c e a es una a iedad blanda y esponjosa de la caliza, cuya pu eza se mide po el po cen aje de ca bona o de calcio que la compone (las a iedades más pu as pueden alcanza has a un 99%). Gene almen e se p esen a en la na u aleza acompañada po can idades a iables de sílice, ca bona o magnésico y óxido é ico. Su capacidad de abso ción es á di ec amen e elacionada con sus componen es a cillosos: cuando la p opo ción de sílice o a cilla aumen a, la c e a pasa a denomina se <<ma ga>>. En e las c e as se econocen dis in os colo es, que pueden i desde el blanco pu o al g isáceo, pasando po onalidades e dosas o ama illen as. Median e el calen amien o de sus pa ículas puede deduci se la pu eza, ya que mien as la c e a pu a pe manece blanca, la impu a se iñe. Cal hid a ada Concha calcinada En e los omanos, como Saglio señaló, las c e as e an econocidas an o en las ma gas, como en los silica os de aluminio o las a cillas plás icas... ex endiéndose ecuen emen e el mismo é mino, pa a designa a odas las ie as blancas empleadas en in o e ía (1). Augus i ambién se e i ió a la con usión exis en e en e los a adis as del mundo clásico, debido al uso del é mino <<c e a>>, bajo dis in os signi icados y aplicaciones: ma e ia p ima en la ab icación de lad illos, p oduc o medicinal, pigmen o pa a pin u a, p oduc o pa a el pulimen o de los me ales, pa a la a o deseng asa , e c. (2). Las c e as blancas, o semiblancas, e an ambién ap o echadas como ma e ia de ca ga en la p epa ación de lacas y en la alsi icación de ma e ias colo an es. Pa a ello, la sus ancia mine al solía eñi se con el jugo de dis in as plan as in ó eas: con la c e a a gen a ia y el pú pu a, se ob enía el pu pu issum, con el anula e o la selinusia y el pas el, se imi aba el indicum (índigo), con la e e ia y las iole as, el sil á ico... Es a p ác ica es ambién común en nues os días, ya que an o las c e as, como el yeso, el ca bona o de magnesio, el pol o de má mol, la pied a pómez, e c., siguen en ando a o ma pa e de la elabo ación de pigmen os y pin u as. Sinopsis Cinab io En e los pigmen os ob enidos po medios a i iciales, los omanos emplea on lo óxidos é icos p oceden es de la calcinación del oc e ama illo. En la ac ualidad la ab icación a i icial de los óxidos ojos de hie o se ealiza comúnmen e median e la calcinación de la capa osa ( i iolo e de) MELANTERIA o CHALCITIS. La a iedad y iqueza c omá ica que puede ob ene se de es e sul a o e oso, depende de elemen os ci cuns anciales como son la empe a u a y el iempo de calcinación. Es a p opiedad, e a del conocimien o de los la inos, como se desp ende de cie os comen a ios, ealizados an o po Plinio como po Dioscó ides, en elación con el colo que omaba el ae ugo so is icado: la p esencia de la capa osa se de ec aba median e calcinación, que hacía que el p oduc o adqui iese un colo ojo. Sin emba go, no exis e no icia del uso de es os ojos sin é icos, en e los pigmen os señalados. Con inuando con la calcinación, como p ocedimien o pa a la ob ención de nue os pigmen os ojos, hemos de señala los posibles signi icados que adop a el é mino USTA, que podemos aduci li e almen e como <<quemada>>. El mismo é mino es empleado po Vi u io y Plinio pa a designa a dos ojos a i iciales de dis in a composición, pe o elacionados en e sí como u o de la calcinación: el ojo que Vi u io econoce como us a p o iene del oc e ama illo, mien as que Plinio denomina de la misma o ma al ojo de plomo (1). Los ojos e an ma izados en la pin u a median e la adición de neg os, y ama illos, o po la mezcla de ojos de dis in a in ensidad, mé odo apun ado po Plinio a p opósi o del ojo de plomo y el oc e ojo. Según la in o mación ecopilada po Co ignie , Da y descub ió que los ma ones de los Baños de Li ia es aban cons i uidos de mezclas de oc e ojo y neg o (2). Rejalga Minio de plomo A endiendo a su na u aleza, los pigmen os ojos empleados po los omanos, pod ían euni se en dos g upos: el más nume oso se ía el de los na i os, o mado po los óxidos de hie o, el ejalga y el cinab io: HAEMATITES (hema i es). Sus a iedades se di e enciaban a endiendo al colo , p ocedencia y p opiedades. Plinio ecogió las siguien es: hema i es de E iopía, and odaman a, hema i es de A abia, ela i en o mil i en, y esquis o o an h aci en. RUBRICA, nomb e gené ico que ecibían las ie as oc es de colo ojo (almag as). SINOPIS ( ie a almag a). Su a iedad a icana se denominaba cice culum. RUBRICA FABRILIS ( ie a almag a). TERRA LEMNIA o sph agis (almag a de p ime a calidad). SANDARACHA ( ejalga ). MINIUM (cinab io o cinaba i a, be mellón). Los pigmen os ojos a i iciales e an suminis ados po la calcinación y mezcla de di e sas sus ancias: SILIS USTA o USTA ( ie as oc es calcinadas). PHRYGIUS LAPIS (cons i ución desconocida). CERUSSA USTA ( ojo de plomo a i icial). SANDYX ( ojo a i icial mezcla del de plomo y el oc e ojo). SYRICUM ( ojo a i icial, mezcla del sandyx y el oc e ojo). No as: (1). San Isido o, (E imologías, Mad id 1951) op a po segui la e sión de Vi u io: "<<Us a>> (almag a): es muy necesa ia y se ab ica sin g an di icul ad. Pues si cueces en el uego ie a de oc e bueno y la en ías después e iendo inag e muy ue e, una esponja mojada (en es e líquido) da á un colo pu pú eo. Si la educes a pol o esul a la <<us a>>" (l. XIX, ca. XVII, 19). (2). Co ignie , op. ci ., pág. 10. IV. LOS PIGMENTOS VERDES. En e los pigmen os, el suminis o del e de, como colo secunda io, no dependía di ec amen e de los yacimien os mine ales. Los omanos emplea on asiduamen e en sus pin u as colo es po mezcla, y pa a ob ene la gama de los e des se se ían a menudo de ma e ias colo an es o gánicas, lacas, y mezclas de pigmen os mine ales azules y ama illos. Los análisis a queológicos descub en en muchos casos e des ob enidos po el sis ema de mezcla. Si nos e e imos a los pigmen os e des ob enidos y come cializados como ales, obse a emos que en su mayo ía p ocedían de mine ales compues os de cob e. Las pin u as conse adas nos mues an una g an iqueza de ma ices que aba can los e des ama illen os y oli áceos, e des b illan es y e des azulados. Ri aul y Ve gnaud (1) ecopila on los análisis e ec uados po Da y y Mé imée, en los e des hallados en las pin u as de la Noce Aldob andina, Los Baños de Ti us y Los Baños de Li ia, y en el monumen o a Caius Ces ius, que indica on en odos los casos la p esencia del cob e como p incipio colo an e, a excepción de una ie a e de, semejan e a la de Ve ona. Los pigmen os e des más u ilizados en la an igüedad ue on sob e odo de o igen na i o, a excepción del ca denillo. Algunos au o es incluyen en e los a i iciales la pas a e de de id io, semejan e en composición y ab icación a los azules egipcios. Un e de cuyo uso es u o p esen e a lo la go de odas las dinas ías egipcias (2), y que, al igual que ocu ie a con su a iedad azul, pod ía habe sido ambién adop ada po los a is as omanos. Sin emba go, no he ecogido no icia sob e es e e de en los ex os es udiados. Be helo , opinaba, que las aplicaciones del e de de la i a es a ía limi ado a casos excepcionales (3). Los pigmen os e des ecogidos en los ex os la inos son los siguien es: APPIANUM, THEODOTION o CRETA VIRIDIS ( ie a e de ). ARMENIUM (malaqui a o azu i a). CHRYSOCOLLA (malaqui a, c isocola, mica de cob e). AERUGO (ace a o de cob e o ca denillo). Tie a e de Malaqui a Ae ugo No as: (1). Ri aul e Ve gnaud, op.ci ., pág. 17. (2). Le Fu , Les pigmen s dans la pein u e égyp ienne, en Pigmen s e colo an s de l´An iqui é au Moyen Age, Colloque In e na ional du CNRS, Pa is 1990, pág. 183. (3). Be helo , In oduc ion à l´é ude de la chimie des Anciens e du Moyen Age, Pa is 1889, pág. 37. V. LOS PIGMENTOS AZULES. El colo azul en oda su ex ensión, e a conocido en e los la inos como cae uleum (1). Té mino que de i ó en nues o ac ual <<azul ce úleo>>, pigmen o a i icial compues o de cobal o y es año. Los omanos se si ie on de una amplia gama de pigmen os azules, cuyo uso es á a es iguado an o po la in o mación ecogida en las uen es, como po las nume osas mues as que se han conse ado y analizado. Si hemos de c ee la in o mación dada po Plinio, sob e la limi ada pale a g iega, y la exclusión que en ella se hacía de los pigmen os azules (2), debemos de supone que el gus o po es e colo ue, sob e odo, de in luencia egipcia. El pueblo egipcio mani es ó una g an p e e encia po los azules, en odas las exp esiones a ís icas y deco a i as. En e los mine ales azules, emplea on la azu i a y el lapislázuli, como pied as p eciosas y de o namen ación, y pul e izadas como pigmen o. Cuando el suminis o del lapislázuli de A ganis án comenzó a escasea , los a esanos in es iga on el modo de ob ene una ó mula que les p opo ciona a un azul semejan e. En la época p edinás ica, y median e i as mine ales se consiguió un pigmen o que igualó su calidad y que se ía he edado po las cul u as pos e io es. En e los g iegos, el colo azul es aba excluido de las ep esen aciones, po sus conno aciones eligiosas y ilosó icas, como símbolo de la mue e y las inieblas. Las desc ipciones iconog á icas omadas de las uen es clásicas, no con ienen ap eciaciones sob e el azul como pigmen o o p incipio colo an e. En cambio, Home o y He ódo o, en e los ma e iales nobles empleados pa a la deco ación de edi icios o al a es, el lapislázuli, cons a como símbolo de iqueza o pode . No obs an e, hay que hace cons a el conocimien o que los a adis as g iegos, como Teo as o, poseían de la ob ención, ab icación y uso de los pigmen os azules. La di icul ad pa a la iden i icación de los pigmen os azules mencionados en los a ados clásicos, se debe en g an medida a las denominaciones gené icas u ilizadas po los au o es. Como cae uleum podemos econoce has a seis a iedades dis in as, na u ales y a i iciales, en e las cuales no siemp e apa ecen de inidas su p ocedencia, ca ac e ís ica o usos. Las ediciones de Nisa d, sob e los ex os de Vi u io y Plinio, incluyen el é mino azu como aducción de cae uleum. La p ocedencia del pigmen o, e a a ada po Plinio en é minos gene ales: "En las minas de pla a y o o ambién se encuen an dos ma e ias colo an es, el sil y el azu " (3). Pa a luego especi ica dis in as a iedades y p ocedencias: "El azu es una a ena. An igüamen e se dis inguían es especies: el egipcio, el más es imado de odos; el escí ico (4), que se diluye ácilmen e, y que molido da cua o colo es, uno más cla o, uno más oscu o, uno más denso y uno más enue; y po úl imo, el chip io a, que aho a se p e ie e a és e úl imo. Luego se añadió el azu de Pu éolos, y el de España, es ableciéndose áb icas en es os luga es" (5). En e los azules empleados en la pin u a, sabemos que exis ían a iedades incompa ibles con las écnicas mu ales. Plinio ecomendaba no emplea el cae uleum en las pin u as pa ie ales, sin especi ica qué especies e an las no adecuadas. Pod íamos supone que no se ía ninguna, si los hallazgos a queológicos no demos a an lo con a io. En los análisis e ec uados sob e los es os de pin u as omanas, se obse ó la p esencia de azules de dis in a composición. Lapislázuli Ca denillo Azu i a La mayo pa e de los pigmen os azules mencionados en los ex os clásicos, se suponen de i ados del cob e. La composición exac a de cada uno de ellos, queda ía e lejada de la siguien e o ma: En e los pigmen os na u ales: CAERULEUM SCYTHICUM o CYANOS (lapislázuli) CAERULEUM CYPRIUM (azu i a). CAERULEUM HISPANIENSI (azu i a y malaqui a). ARMENIUM (azu i a). LOMENTUM (de dudosa na u aleza). Los pigmen os a i iciales es aban cons i uidos p incipalmen e po silica os de cob e y calcio, ob enidos po medio de i as mine ales, y di e enciados po su calidad o pu eza: CAERULEUM AEGYPTIUM. CAERULEUM VESTORIANUM CAERULEUM PUTEOLANUM o CYLON. Da y, en e a es e esquema, supone que odos los azules mencionados po Plinio como a enas, e an p oduc os na i os, ob enidos de las dis in as manipulaciones del lapislázuli, y los a senia os y ca bona os de cob e (6). Y aunque Plinio no ealiza elación alguna en e es os pigmen os, y el lapislázuli desc i o po él mismo, los dis in os pun os geog á icos mencionados aquí coinciden con aquellos yacimien os en los que se ex aía el cyanos. Al mismo g upo añadi ía Fol un nue o pigmen o, el chalchos o silis cae uleum que iden i icó como cobal o, y del cual ningun o o in es igado hace mención: "El silis cae uleum de Plinio, que se encon aba en las minas de o o y pla a, pa ece se el azul de cobal o, de Teo as o, azul que no ha sido encon ado po ninguno de los químicos que hicie on análisis de las ma e ias colo an es, pe o que se encuen a en la c is ale ía an igua" (7). Los azules e an g aduados en su in ensidad c omá ica po medio de añadidos de c e a, que como se ha demos ado a a és de los análisis, ocupa una g an p opo ción de los azules cla os encon ados. Augus i obse ó cómo la in ensidad y el ono de los azules pompeyanos, dependían de es ac o es: en p ime luga del po cen aje de cob e en el compues o c is alizado, en segundo del amaño mayo o meno dela pa ícula del p oduc o, y po úl imo de la p opo ción de c e a, con enida en el azul (8). No as: (1). Maye (Ma e iales y écnicas del a e, He mann Blume, Mad id 1985, pág 36) conside a que el é mino <<cae uleum>> designaba p incipalmen e al azul egipcio, cuando en ealidad se ex endía a la mayo pa e de los pigmen os azules. (2). Plinio, op. ci ., l. XXXV, ca. XXXII. (3). Idem, l. XXXIII, ca. LVI. (4). Augus i, al elaciona la in o mación apo ada po Teo as o y Plinio, obse a que las a iedades ob enidas del <<scy hicum>>, son a ibuidas po el au o g iego al azul egipcio. Aunque en ealidad, como el mismo Augus i a i ma, cualquie pigmen o mine al puede p opo ciona ma ices dis in os, según su g ado de pul e ización. (Op. ci ., pág. 66). (5). Plinio, idem. (6). Ri aul e Ve gnaud, op. ci ., pág. 15. (7). Fol, W., Colo , en Dic ionnai e des An iqui és, . II. (8). Augus i, op. ci ., pág. 65. VI. LOS PIGMENTOS NEGROS. Los pigmen os neg os u ilizadas pa a la pin u a, no solían se de p ocedencia mine al. Po lo gene al, p ocedían de la ca bonización de sus ancias o gánicas (animales o ege ales), que según la manipulación y la ma e ia p ima empleados daban luga a una amplia a iedad de p oduc os. En e és os podemos ci a el neg o de humo p oceden e de la calcinación de sa mien os o esina, el neg o de o ujo de ino desecado (del que se ob enía un neg o semejan e al indio, según Plinio ya u ilizado po Poligno o y Micon), el neg o de agallas de oble, el de ma il o elephan inum, e c.. Tan o Plinio como Dioscó ides o ecen en sus esc i os la desc ipción y uso que de es os pigmen os se hacía, ese ándose Vi u io pa a ela a nos con ampli ud de de alles la ab icación del ecep áculo en el que se había de ealiza la combus ión, que daba o igen al mejo neg o de humo. Es e au o comienza su exposición sob e colo es a i iciales con los neg os. Pe o den o de su es udio sólo caben aquellos que p oceden de la ca bonización de ege ales al se és os los u ilizados pa a pin a sob e las pa edes: "En p ime luga hay que habla del neg o, que es de g an uso y muy necesa io en un g an núme o de ob as" (1). Los análisis ealizados po Augus i, en e los colo es pompeyanos, demues an la p e e encia mani es ada po los a is as hacia los neg os de na u aleza o gánica. Es e in es igado encon ó en e las mues as analizadas un solo ipo de neg o, el p oceden e del ca bón (2). Den o de las ma e ias mine ales que podían suminis a pigmen os neg os, nos encon amos con las capa osas, y con un pequeño g upo de ma e ias cuyas composiciones químicas, y a eces usos especí icos, son desconocidos. A la escasa in o mación con que nos encon amos, se iene a añadi la di e sidad de opiniones de los in es igado es, que en e al ema plan ean sus espec i as hipó esis. Así pues, el es udio y ca alogación de es os p oduc os se nos mues a especialmen e di icul oso. O o da o a ene en cuen a, es el ela i o a las mues as a queológicas. Al a a se de colo an es no u ilizados más que como in es o maquillajes, sus es os no apa ecen en los análisis de las pin u as conse adas. Los únicos pigmen os mine ales neg os obse ados en es as mani es aciones, han sido los empleados pa a los onos g ises: en e és os, Augus i, indicó el con enido de óxido de hie o neg o (Plinio conocía una a iedad de la haema i es, conocida como an h aci en, que p opo cionaba un colo neg o) mezclado con c e a, sus i uido en o as ocasiones po el pol o del g a i o (3). Plinio incluye los neg os mine ales di idiéndolos en unción de su o mación u ob ención: "El neg o lo si ua emos igualmen e en e los colo es a i iciales, aunque sea ambién una ie a con doble o igen. Bien ezuma como una salmue a, o bien se busca, pa a p epa a lo, una ie a que es del colo del azu e" (4). Según Da y (5), es as dos sus ancias p o enían de las minas de hie o y manganeso. El colo ama illo con que ca ac e iza Plinio al mine al, pod ía se el indica i o de la capa osa del hie o.