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El primer militar que fue académico de Buenas Letras

Vega Viguera, Enrique de la

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EL PRIMER MILITAR QUE FUE ACADEMICO . DE BUENAS LETRAS P OR ENRIQUE DE LA VEGA V!GUERA El buen poe a don F ancisco Jo sé Gu ié ez de los Ríos, Ma - qués de las Escalonias, casó en segundas nupcias con doña Juana Te esa de Gál e z. De es e ma imonio nacie on cua o hijos. El más pequeño, al gu e pus ie on po nomb e Vicen e, io la lu z en Có doba el 8 de e b e o de 1732. La ida de Vicen e Gu ié ez de l os Ríos Gál ez, ho casi ol- idada, alcanzó ex ao dina ia impo ancia en la Espa ia de su época. P ocedía de una amilia hidalga, o ganizada según ese cono- cido pa ón omán ico y c is iano: un pad e poe a, muy a icionado a la li e a u a, y una mad e imo a a y ezado a, ence ada en su hoga . Se c ió nues o pe sona je en una casa sola iega, con pa io de a cos o mano s don de el má mol de sl umb a ba po su cla idad y do nde es udia y esc ibi se con e ía en un e dad e o place . Su esme ada educación c is iana y polí ica se la p opo cionó su p ime maes o, un hon ado izcaíno, an iguo mayo domo de la casa. Muy jo en aún, asis ió a la escuela de humanidades de Có d ob a, donde un hábil p ecep o lo in odujo en los conoci- mien os de l as le a s. Demos ó p on o su cla a in eligencia y bue - na disposición pa a los es udios, sob esaliendo en e sus condiscí- pulos cuando sólo e a un adolescen e. Fue sin duda , Vicen e Gu- ié ez de los Ríos, ejemplo ca ac e ís ico del homb e iun ado . No sa is echo con la enseñanza de sus maes os, bu scó los o ígenes de do nd e p ocedían aquellos conocimien os, aplicándose al es ud io de la o a o ia y la p oé ica, p o undiza nd o en el cono- cimien o de Cice ón, Ho ac io y Quin iliano, y en la ilo so ía de A is ó eles. 48 ENRI QUE DE LA VEGA VIGUERA Don Vicen e enía el alma como si uese un p isma de mu- chas ace a s. E a un isiona io en el más su il sen ido de la palab a. A los doce años ing esó de alumno en la Casa de San Pablo del Real, en Có doba, egida po la O den de P edicado es, don- de cu só es ud ios de Filo so ía y Teología. Recién cumplidos lo s quince años, ya e a conside ado como un buen iló so o y g am á- ico. Su alen o y g an capacidad de asimilación ue pe eccio nada con la ayuda que ecibía de su pad e, que lo o ien ó en las disci- plinas de Ju isp udencia, Medicina e His o ia. A la is a de sus adelan os, a pesa de sus poc os años, su pad e decidió en ia lo a Se illa pa a que pe ecciona a los co - nocim ien o s del De echo Ci il y Canónico, en la Un i e s idad hispalense. Du an e su es ancia en la capi al andaluza, ma ca on sus p e - e encias pasea es udiando po la o illa dél Guadalqui i , plan a- da de abundan es álamos, en las p oximida de s del monas e io i- be eño de los Je ónimos, y en las noches de luna llen a, eco e las callejas en o no a la plaza que ue del D uqu e de Medina Si cionia, más a de llamada de la Vic o ia. Sus años ju enil es se o ien an hacia la ca e a cas ense, aun- que de s de muy jo en supo camina po la doble senda de las a mas y l as le as. Sin a band ona el eje cicio mili a se en eg a a los abajos his ó icos y li e a ios. Vicen e Gu ié ez de lo s Ríos Gál ez es de los pocos espa ño- les que pasan a la his o ia po sus mé i os pe sonales, alcanzan do la p eeminencia li e a ia jun o a la m ás al a conside ación cie n í- ica en lo mili a . No es un h om b e que i a en el ecue do po- pu la . En su ánimo, en la a iedad de sus ocaciones cien í ica y li e a ia, se ad ie e la mane a hispánica y andaluza de su ca ác e . ,., Pa a da mayo cla i dad a la biog a ía de nues o pe sonaje, des aca emos po sepa ado las dos ace as de su ida, ela ando b e eme n e los mé i os de cada una de ella s. Comenza emos po su pe sonalidad li e a ia, aunque don Vi - cen e uese ealmen e un mi li a con o ic io de esc i o . Hemos de ad e i , que Gu ié ez de los Ríos es conocido p o muchos hi s- o iado es como Vicen e de los Ríos, eliminando la p ime a pa e del apellido. EL PRIMER MILITAR QUE FUE ACADEMICO DE BUENAS LETRAS 49 Ing esó como miemb o hono a io de la Real Academia de las Buenas Le as de Se illa. Academia que ue c eada po inicia i a de dieciséis miemb os undado es, que ocupa on el núme o de o - den po medio de so eo celeb ado el 16 de ab il de 1751. A pa i de junio del mismo año se aco da on nue os ing esos po o a- ción, has a comple a el núme o de 30 académicos como o denan los Es a u os. Dicho núme o 30 le co espondió a nues o don Vi- cen e en o ación celeb ada el 21 de julio de 1752, ju ando su in - g eso al mes siguien e. Tenía en onces ein e años de edad y ya se le econocía su e udición e ingenio. Ninguno de los académicos escala onados delan e de él llega- on a eje ce la ca e a de las a mas, lo que nos pe mi e asegu a que ue el p ime mili a que compa ió su ocación cas ense con su inclinación po l as le as, en el seno de nues a Academia. T anscu ido un año pasó a Supe nume a io. En el anscu so de dicho año, en las sesiones celeb adas po es a co po ación, dio lec u a a es abajos que ue on muy bien acogidos po los académicos. Su p im e a apo ación u o po í- ulo La p e e encia de Lucano a Vi gilio; la segunda la i uló El uso de a elocuencia en las buenas le as, y en la e ce a a ó de la T a- ducción discu so sob e la Oda no ena del lib o e ce o de Ho ado. En -el año 1753, ue ecibido Gu ié ez de los Ríos Académi- co Hono a io de la Real de la His o ia en Mad id, siendo nomb a- do Supe nume a io diez años más a de, y Nume a io de la doc a co po ación el 10 de ene o de 1772, a la edad de 40 años. Su dis- cu so de ing eso e só sob e «Los ilus es au o es e in en o es de la A ille ía que han lo ecido en España desde los Reyes Ca ólicos». Pa a es e discu so solici ó pe miso a la Academia Se illana, al obje o de pode u iliza el í ulo de académico, con es ándosele a i ma i amen e, pe o haciéndole cons a el disgus o de la Co po - ación po no habe p esen ado el discu so a e isión como indi- caban los Es a u os. En dicho discu so eco dó Gu ié ez de los Ríos, a aque ll os es pañoles, que esc ibie on y p ac ica on la A i- lle ía, Bomba de ía y Minas, como p incipales amas del a e de la To men a i a. Es deci , al es udio de la an igua maquina ia de gue a des inada a expug na o de e nd e las ob as de o i icación. Se di idían en cua o clases de ingenios: la p ime a, comp endía la s máquinas de bas idas de puen e y de o no; la segunda, l as de acción ho izon al como la Ca apul a, el Esco pión y lo s A ie es; la e ce a, la de mÓ imien os pa abólicos. como el Fundíbalo. T n - 50 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA buco y Ga o e, y la cua a, las acceso ias, como la s Capias de puen e, las Pane as y los Te azos de cal y jabón. La his o ia de la A ille ía española e a po en onces un campo p ác icamen e desconocido. Los au o es e in en o es españoles has a inales del siglo XVIII, es aban comple amen e ol idados; así, aunque Gu ié- ez de los Ríos no comple ó la biog a ía de odos ellos, ab ió la senda pa a o os in es igado es. Con azón dijo de es a ob a el his o iado don Ma ín Fe nández de Na a e e, que « ue un lib o pequeño de amaño, pe o g ande de u ilidad, en el que de sc ub e Ríos y saca a la luz, como del más p o undo seno del ol ido, a mu- chos ilus es españoles, que con g an des eza desc ibie on o p ac- ica on la a ille ía». Del acie o y e udición con que es á a ada la ma e ia, se en- iende la complacencia que su lec u a p oaujo en los aca démicos de la His o ia, que solici a on que dicho abajo uese publicado, como así se hizo. En Eu opa, po en onces solamen e e an conocidos los nom- b es de a ille os alemanes, i alianos y anceses, has a que Gu ié- ez de los Ríos eco dó y ac ualizó la pe sonalidad de nues os compa io as Ala a, Collado, Na a o, Fi u ino y o os. Años más a de dio a conoce a sus compañe os académicos un amplio es udio so b e la ida de Ce an es, que le ocupó a ias Jun as de dicha Academia, i ulado Vida de Miguel de Ce an es Saa ed a y análisis del Qmjó e. En dicho abajo conseguía e ela nume osos de a ll es sob e la pe sonalidad del au o del Ingen ioso Hidalgo, desconocidos has a en onces, anali za ndo a la pa los en- esijos de la g andiosa amilia ce an ina. Tamo sa is izo es e a - bajo a los académicos, que aco <la on solici a licencia al Rey pa a publica una edición de lujo de Don Quijo e de la Mancha, elimi- nando los muchos de ec os encon ados po Gu ié ez de los Ríos en ediciones an e io es. Nues o pe sonaje es el homb e de la azón p ác ica que se ca ac e iza po sus hech os. El conocimien o es pa a él un ac o in - media o de su na u aleza. Recibe don Vicen e un nue o ga la dón académico, as esc i- bi Memo ias de la ida y esc i os de don Es eban Manuel Vi/legas, sie ndo nomb ado Académico Hono a io de la Real Academia Es- pañola el 19 de ene o de 177 3, e in es ido po aclamación Aca- démico de Núme o en 14 de oc ub e de 17 77. Con an aus o mo- i o se celeb ó, en la sede ele 1n Real Academia de Bu e na s Le as EL PRIMER MILITAR QUE FUE ACADEMICO DE BUENAS LETRAS 51 de Se illa, un ac o de exal ación en homenaje a Gu ié ez de los Ríos, en el que dise ó don Tomás An onio Sánchez, Biblio eca io del Rey , Canónigo de la Colegial de San illana y hono a io de nues a Academia. En su discu so, el e udi o Canónigo conside ó que el ing eso de Gu ié ez de los Ríos en la Española e a una de- cisión muy p o echosa pa a la Academia, no sólo po las cualida- des li e a ias del ecipienda io, sino po la p obidad de sus cos um- b es y la dulzu a de su a o, p endas de suma impo ancia m odo géne o de sociedades. De Gu ié ez de los Ríos se conse a su e a o en el omo del Semina io Pin o esco Español co espondien e al año 1856, y ambién se conse a una desc ipción de su pe sona, que hace don Tomás Amonio Sánchez, en la o ma siguien e: «Fue de mediana es a u a, y aunque cenceño, bien p opo cionado de miemb os. En un cue po débil gozaba un espí i u obu s o, un en endimien o despejado, una pene ación i a, una imaginación ecunda, una aplicación in ensa y una memo ia an p on a y an enaz, que á- cilmen e ap endía cuan o leía y nunca ol idaba lo que una ez ha- bía es udiado. Fue muy aman e de la e dad, dulce en su a o , es i o en las con e saciones, y gus aba sob e odo <le a a con sabios ». Po nues a pa e podemos ag ega , que acogía como la más noble cualidad de un es udioso, el ap o echamien o en las le as, y que cuando es udiaba o abajaba, lo hacía con an o ahínco que se ol idaba de sí. Du an e los años que Gu ié ez de los Ríos pe maneció <les- i na<lo en el Real Colegio de A ille ía en Sego ia, asis ió con e- gula idad a las sesiones de las Academias de Mad id, dando p ue- ba de su in e és y complacencia po se académico, ya que en on- ces el iaje desde Sego ia a la Co e, p incipalmen e en in ie no, e a muy di icul oso y du o. Supo adap a se a lo que ino en lla- ma se la Ilus ación, demos ando con ello que no so n incompa- ibles y opues os el es udio <le las le as con b p á c ica de las a mas, con ibuyendo du an e su labo iosa exis encia a p oduci abajos de ambos ma ices, que le p opo ciona on la epu ación de doc o . Respec o a la ocación mili a <le nues o académico, la desa- olló den o <le la más o odoxa disciplina, apo ando a ella odas sus cualidades " conocimien os. Mue o su' pad e, don F ancisco José Gu ié e% <le los Ríos, 52 ENRIQU E DE LA V EGA VIG UERA y concluidos en Se illa los es udios de De echo , d on Vicen e so- lici ó ing esa al se icio del Re y Fe nan do VI como cade e de los D agones de F isa, más a de llamado Villa iciosa. A al in se de s- plazó a Cá diz, ing esando el 30 de agos o de 1757 en la Acade mia de A ille ía es ableci da en la ciudad gadi ana . Es udió Ma emá i- c as y Top og a ía. G acias a su mucho alen o y aplicación, se dis - inguió en e sus coMpañe o s, siendo muy elogiado po sus p o- eso es. Después de es años de es udios, llegado el e ano de 1760, ascendió a Sub enien e, sie ndo des inado al Te ce Ba allón de A - ille ía de la mi sma Academi a, donde pe maneció o os es años. Así, con el mismo empleo, pasó a la Compañía de Caballe os Ca- de es del Real Co legio Mili a de Sego ia, ascendiendo a Tenien e al siguien e año, siendo con i mado en su de s ino po o de n del Rey, a pe ición del di ec o del Real Colegio, pa a que siguie a im - pa iendo sus sab ia s doc ina s. A pesa de sus p e e encias po la enseñanza, no debemos ol ida las ac uaciones de Gu ié ez de lo s Rí os en los Ejé ci os de Andalucía y Cas illa, in e iniendo en la gue a con a Po uga l y en el amoso si io de Almeida (Po ugal). Du a n e ocho años pe maneció co mo p o eso en Sego ia , dis in guiéndose como el maes o que enseña, y es, a la pa , un amigo de sus discípulos. Le co espondió asce nde a Capi án G a- duado de A ille ía el 26 de ma zo de 1773, y en es e mismo a ño, a ins ancia del Cuad o de P o eso es del R ea l Colegio, se aco dó imp imi el abajo i ul ado Disc u so pa a la abe u a de la clase de ác ica, en la que Gu ié ez de los Ríos dem os aba , además de la necesi dad de es imula a los cade es de A ille ía, a es ud ia y sa- b e aplica la ác ica de dicha a ma, man ene el amo al Rey, la subo dinación a los supe io es, la buena a mon ía en e lo s compa- ñe os y el h ono en el buen de sempeño de las obligaciones. E a un a o ma de pode hace e n ende a los jó enes cade- es, que la a qui ec u a que edi icó a España e a ob a de giga n- es y no de enanos, eco dando lo qu e dijo el g a n esc i o Bal- asa G acíán : «En la mona quía de España, donde las p o incias son mu- chas, las naciones di e en es, los climas encon ados, así como es menes e g an capacidad pa a conse a , así es necesa io mucha pa a uni .» Nue amen e en 1 77 4, el Di ec o d el Real Colegio de A ille- ía, Conde de Gazo la, econociendo los mé i os del Capi án Gu- EL PRIMER MILITAR QUE l'UE ACADEMICO DE BUENAS LETRAS 53 ié ez de los Ríos, le encomienda ad uci la ob a ancesa i ula- da Ho as mili a es, imp esa en Pa ís en 17 71, que a aba sob e la educación c is iana que se le debía impa i a los cade es. E a un es udio muy ú il pa a los mili a es dada la doc ina y enseñanzas que impa ía. La aducción al español ue i ulada Ins ucción Mili a C is- iana pa a uso de los Caballe os Cade es del Real Colegio Mili a de Sego ia. Es sabido que las clases eó icas se desa ollaban den o del iejo Alcáza sego iano, en aquellos sa lon es en los que mo a on muchos Reyes cas ellanos desde los días de Al onso VIII. En di- cho edi icio ocu ie on nume osos episodios, como aquél en el que el aya del in an i o don Ped o, hijo de En ique II , se a ojó a la ba anca del E esma, as el niño, que po descuido y a e- su a había caído an es. Allí esc ibió Jo ge Man ique la elegía a la mue e de su pad e. Allí ambién se celeb a on las Co es del ei- nado de .Juan I y las Co es de P ocu ado es de los dos b azos de la nobleza y el cle o. Allí casó Felipe II con Ana de Aus ia; él, un homb e madu o, y ella, moza ubia a emo izada, como hija an e su pad e. Allí, al in, mu ió Felipe III bajo la pesadumb e de su co ona impe ial. Es e Alcá_za ue, desde los días del einado de Ca los Ill , el hoga del a ma de A ille ía, has a que en 1862 un incendio des- uyó las al a jías, cons uidas po a í ices mo iscos. El ío E esma y el iachuelo Clamo es o man a las plan as del Alcáza un ángulo agudo, enseño eando el edi icio de gigan e can e ía, no sólo de la ie a que lo odea , sino de las almas que allí han i ido. Cuando nues o biog a iado ue p omo ido al empleo de Ca- pi án e ec i o del Real Cue po de A ille ía, en no iemb e de 177 7, se le con i mó como Je e de la Compañía de Caballe os Ca- de es del Real Colegio Mili a de Sego ia, donde pe maneció dos años m ás. En es e iempo edac ó una impo an e ob a pa a la en- señanza mili a del A ma y un es udio muy amplio del A e de la Gue a, que u e i ulado Cu so de Tác ica de A ille ía. Es e ex o ue e undido más a de po su alumno p edilec o y ayudan e en las a eas pedagógica del Colegio de A ille ía de Se ill a, don Tomás de Mo la, bajo el í ulo de T a ado de A ill e ía y, aunque amplió el abajo in oduciéndole g an pa e de emas sob e indus ia mili a , pues o que lo ealizado po su maes o e a 54 ENRIQUE DE LA VE(;¡ VIGUERA sob e la ác ica, conside amos, que al no nomb a pa a nada a Gu- ié ez de los Ríos, Mo la ob ó con ing a i ud y poco esc úp ulo al ap opia se de la pa e nidad de pa e de dicho abajo. En e ec o, T a ado de A zlle ía es una ob a · que alcanzó ce- leb idad incluso en Eu opa. De e ll a com en ó Ramón de Salas, que odo o icial de A ille ía, español o ex anje o, que u ie a cu io - sidad po su p o esión, debía de conoce dicho T a ado. Fue un excelen e lib o de ex o pa a conoce la ác ica la indus ia a - ille a. Al no i gu a Gu ié ez de los Ríos co au ~ de la ob a, im- pidió se conocido como esc i o p o esional, siendo du an e mu - cho iempo solamen e epu ado como labo ioso académico de la Hi s o ia. Alcanzó mayo elie e la pe sonalidad li e a ia de nues o académico-a ille o cuando su labo ue comen ada en el siglo XIX po los his o iado es don Ma ín Fe nández de Na a e e, don Lu is Ramí ez de las Casas-Deza don An onio Fe e del Río, los cuales ibu a on me ecidos el~gios a las ob as cien í icas y li e a ias de don Vicen e. Tamb ién ue eco dado po don Ma - cel ino Mcnéndez y Pelayo en su His o ia li e a ia de Espaiia, y en la Bibliog a ía a ille a de España, del Co onel don Al onso Ca asco. · A pesa de e ll o, debemos econoce que su labo cien í ica no ue alo ada en su jus o mé i o, quizás po el hecho an es aludido, de que su m ás impo an e abajo le uese a ibuido en exclusi a a Tomás de Mo la; ambién, po esa ac i ud ecole a de alg uno s homb es, que con adicen la al isonanc ia de su p o esión, p e i- ie nd o camina desconocidos po la ida. Al se in o mado el Rey de los mé i os de Gu ié ez de los Río s, an o en el aspec o mili a como en el li e a io, le conce dió , en ene o de 1779, el hábi o de San iago. En ma zo del mismo año ue ascendido al empleo de Tenien e Co onel en la Escala Ge ne al del Ejé ci o, man eniendo el e mpl eo de Capi án de A ille ía. T es meses más a de se asladó a Mad id a esol e unos asun os o i- ciales, cayendo en e mo con ue es dolo es en el pecho. Diagnos- icado como un umo pu lmona , los médicos le sugi ie on la ne- cesidad de p ac ica le una in e ención qui ú gica, a lo que se p es ó alien emen e. En opi ni ón del Académico y Doc o en Medi ci na don Sebas ián Ga cía Día z, el indicado umo u e, muy p obablemen e, una cole- ción ube culosa, que e a en e medad de a l a incidencia en la época. EL PRIMER MILITAR QUE FUE ACADEMICO DE BUEN AS LETRAS 55 Y la ue e ope ación a la que se dispuso con al o , no es a en u ado pensa se a a a de la incisión, d enaje y cu as del u- mo in lama o io, ya que o a cosa no cabía en esos años en que no había anes esia. Du an e la en e medad supo conse a la esignación c is ia- na, que había ap endido en sus a ios ju eniles, disponiendo con p udencia y esolución la encomienda de su alma y el epa o que hab ía que hace con sus bi en es empo ales. No icioso el Mona ca de que Gu ié ez de los Ríos es aba muy en e mo, dijo: «Sen i é que se mue a, po que pe de é un buen o icial». Palab as que en boca del Rey signi ican el al o ap e- cio que me ecie on sus se icios mili a es. Los auxilios de la Medicina ue on in uc uosos y du an e dos meses luchó en e la ida y la mue e , alleciendo el 2 de junio de 1779 cuando había cumplido 47 años, 3 meses y 24 días, sien- do sepul ado en la ig lesia pa oquial de San. Ma ín, de Mad id. Le so p endió la mue e abajando en el es udio de las ob as ce - an inas. Las A mas llo a on la mue e de un homb e que an o las había hon ado; las Academias, ep esen ando a las Le as, sin- ie on la pé dida de un socio an benemé i o. Su ida ue co a pe o uc í e a en cuan o a esul ados. Po eso aho a, la Rea l Academia de Buenas Le as de Se illa, p ime a que ecibió los es imonios de su ingenio y e udición, quie e con es as líneas da p ueba de su ecue do y edimi le de las neg as somb as del ol ido. España, acos umb ada a que sus mismos hechos sean el panegí ico de sus i udes, es en e odas las naciones del mundo, la más pe ezosa en celeb a a sus hé oes, y la menos p egone a de sus hazañas. La ida labo iosa y ú il de don Vicen e Gu ié ez de los Ríos Gál ez puede se i de ejemplo a los que aspi an a segui el es - udio de las Le as y el camino de las A mas.