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El Pan del pobre

Sardá y Salvany, Félix (1844-1916)

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ELPAN 4 DEL POBRE q Sardá y para BARCELONA. ENERO be 1896 . e Ap 4 CONDICIONES DE SUBSCRIPCIÓN ¡_-——m— », 1 ejengplar mensual. . . 150 plas. al año. 34 ejemplares fienénales:: 0'50 » cada mes. a 8 » . » a | Ad YES Ne » » AM 5DO.- » ' > á 20 » 2510 E 2:05 y! ye y) á UN e» » a A, ne » NoTas. Las subscripciones á un ejemplar sól se admiten por año entero. Subscribiéndose de cuatro eri places EN s en adelante, puede hacerse por uno, dos ó tres mesBs, in semestre ó todo el año. ' El pago se hará por adelantado en letra, rada Ó se-* llos, certificando en este último caso la carta. Dirigirse á D. Miguel Casals, Libreria y TipograPta_Católica, Pino, 5, Barcelona. OPÚSCULO EN PREPARACIÓN PARA FEBÑERO ¿No es hora todavía? por D. Félix Sagda y Salvany, Pbro., Director de la Revista Popular. v O o PAN DEL POBRE ro A 0) FeLix SARDÁ Y SALVAN, PBRo. *» =- DIRECTOR DE LA a Py REVISTA POPULAR Y 90 «e CON LICENCIA ECLESIÁSTICA »D 4 » 4 > - BARCELONA.—1896 LIBRERÍA Y TIPOGRAFÍA CATÓLICA, Pino, 5 ona! ¿Con título de comedia entra- | mos hoy? —Lo es, en efecto, y anduvo hace poco tiempo muy anunciado en periódicos y carteles. Y alborotaba de lo lindo á los ciudadanos del cuarto estado, que no cesaban de aplaudir rabiosamente la encandilada diatriba que en tal drama se lanzaba con= Se ¿ tra la desigualdad social. Y más de un bobo, tomando por lo serio lo que veía en aquel mundo de bambalinas y bastidores, llegó á creer posible lo que con el nombre de redención del pueblo se predicaba allí para soliviantar su furor. E —¡Pobre pueblo, y menguada reden- » ción la que puedé esperar de tan extraños redentores como le van saliendo al infeliz! —Por suerte hay Redentor de veras, que es Nuestro Señor Jesucristo, y no Hay otro de quien pobres y ricos deban esperar salvación, como ricos y pobres se allanen de una vez á quererla de veras. Que por ricos y pobres nació y padeció: y murió, el que de pobres. y ricos es único Señor y ha de ser único supremo Juez. Y es en vano esperar que otro alguno ponga hoy en equilibrio y armonía las tan revueltas clases sociales, á las que con todas sus fuerzas se empeña en azuzar unas contra otras con satánicos fines su común enemiga la Re- . volución. —Decís bien, y empiezo á columbrar la razón de vuestro epígrafe. 11 pan del pobre debe de ser, según vuestro Sata, la Religión. ANN Ay Jan via —Esta es y no otra. —Más... ofréceseme un reparillo, y me lo habéis de perdonar. —Soltadlo sobre la marcha, hombre de Dios. i —Es el siguiente: ¿por qué decís el pan del pobre y no el pan del hombre, si la Religión verdadera es pan de pobres y ricos sin distinción, y no únicamente delos primeros, á quien sólo en vuestro título os referis? —+¿No alcanza á más vuestro reparo? —No, ciertamente. —Pues ahí va la respuesta, que extraño no hayáis adivinado ya. Ll pan del pobre he dicho, no porque deba ser exclusivamente para el pobre la Religión, sino porque de ésta es aquél quien tiene mayor necesidad, y á quien favorece ella con más dspcolales ventajas y beneficios. De suerte que, si para una clase sola debiera haber en el mundo Religión, para la clase pobre debiera haberla; y si en plebiscito general debiera votarse si la ha de haber ó no, nadie como la clase popular debería andar más interesado en que la votación resultase afirmativa. Y sin embargo, sucede: aquí un Caso raro. Hay la preocupación entre muchas gentes de creer que la Religión es cosa que deben tener allá solamente los ricos, á quienes puede y debe permitirse este lujo como propio de su categoría, y que las clases inferiores tienen otras menudenclas en que pensar y que más de cerca las » tocan, que no esas de Dios, del alma y de la otra vida. EEN —Así es en efecto, y 4 muchos pobres» tiene alejados de prácticas religiosas y del templo y del sacerdote tal majadería. —Muy bien la acabáis de calificar, y no merece calificarse de otra manera. Y ahí tenéis la razón, toda la razón, del título, que ahora con mayor detenimiento y cachaza vamos, amigo mío, á desarrollar. | NO 11 9 ye (O ¡omo del pan necesita el a hombre de la Religión, pero como del pan necesita de ella más que nadie el pobre hijo del puey SN blo. ¿Por qué? Por esta 0 “E misma razón de ser pobre, que es la que ante todo quiero On á considerar. Dime sino tú, artesano ó menestral ó labrador ó jornalero de fábrica: ¿no tienes en esta vida trabajosa y miserable que arrastras, más necesidad de consuelos y de amor. y de esperanzas, que el ricacho de allá enfrente, que tantas veces has mirado con un. si es no es de rencorosa envidia? Dime que sí, porque aunque pretendas negármelo, leo la verdadera respuesta en el fondo de > > N 44 aquel á quien aqueja y devora esotra hambre del alma, antes que por ella venga ésta á sumirse en el espantoso letargo de la indiferencia? Así comprendo en algún modo los tipos, á primera vista incomprensibles, que ha producido y llevado primero al crimen'y luego á los patíbulos, el Anarquismo de », nuestros días. Es cada uno de ellos un caso “de patología moral que no tiene explicación, si no se acude á buscarla en estas fuentes. Para mí los Pallás, los Sogas, los Salvador, no son otra cosa más que fieras á quienes ha vuelto tales el hambre horribilísima de que estamos hablando. Hallarse pobres, olvidados y abandonados y quizá despreciados de todos, es decir, sin amor y sin ideal y sin esperanza en cosa ó persona alguna de la tierra; y hallarse al mismo tiempo sin fe en su origen y en su fin, sin ojos para mirar más allá de lo presente, porque sólo la fe es el ojo para mirar á la eternidad; ¿qué ha de ser este infeliz sino un enemigo rabioso de todos, puesto que nadie, nadie ni en el cielo ni en la tierra se le ofrece como «amigo? ¿Cómo no ha de extender su mano rencorosa á la bomba ó al puñal 15 para AOS siquiera esa miserable satisfac— ción de odiar como fiera, ya que no ve ni hala donde satisfacer su anhelo de amor como - serracional? Perversas'y horrendas influencias sectarias, vosotras habéis creado ese tipo espantoso, generación espontánea de vuestra corruptoTa y desesperan— te propaganda: vosotras, - contrahaciendo la legislación, envenenando la enseñanza, embruteciendo las costumbres, habéis logrado hacer del hombre, que guiado por la Lamb de la verdad religiosa puede llegar á ser poco menos que ángel, un-ser que á “todos los re— cursos del ingenio de hombre reúne todas las energías instintivas del bruto. Esta es vuestra obra, miradla bien. El rico sin fe puede no llegar á ser un mons- 16 truo de crueldad como Nerón, contentándose con serlo de satisfecho sensualismo. como Heliogábalo. El pobre sin ella no puede aspirar á tanto, pero no dejará de ser siquiera un más ó menos enn diDane 4 SI E , ; ia a T > IV Sk) ERO Vamos á ver; ¿y por qué ha2 brías de ser tú, pobre amigo: mío, enemigo de nuestra Santa Religión Ó siquiera receloso y desconfiado de ella? ¿Acaso porque ha hecho de ti | y de los de tu condición infeliz, el objeto privilegiado de sus amores y des velos? | ¿Acaso porque en el más sublime de sus códigos, que es el Evangelio, ha enaltecido la pobreza y la condición de pobre, hasta. el punto de haber movido á que la llamase un sabio escritor la aristocracia del Cristianismo? ¿Acaso porque ha fulminado do teielaS maldiciones contra los malos ricos, y puesto entre los crímenes que claman venganza al cielo, el del que defrauda al jornalero su legítimo haber? ¿Acaso por su solicitud en cubrir mate= rialmente el suelo donde ella se establece, 2—PAN DEL POBRE. 48 E de instituciones bienhechoras del pobre y aliviadoras de todas, absolutamente todas sus necesidades? ¿Acaso porque el mismo Cristo, llevando su amor á ponderaciones que resultarían exageradas si no fuesen divinas, ha decla— rado El mismo querer verse representado en la persona de todo pobre, mandando se le mire á éste como imagen suya, y retrato suyo, y en cierto modo como otro El? ¿Qué humanitarista, qué filántropo de los.que andan por ahí vociferando amor á las clases proletarias y menesterosas, ha hecho por ellas otro tal, ó siquiera se ha aproximado algo á ese modelo? No me cites frases y discursos de filósofos y políticos que nada prueban, sino lo que prueban en la mayor parte de los casos las frases y los discursos, es decir que hay quien sabe hablar mucho y muy gallardamente, pero nada más. Los períodos más pomposos del más elocuente redentor ó emancipador de las clases desheredadas, no valen un mendrugo de pan ó una pieza de cinco céntimos dados con amor de cristiano, es decir, por amor de Jesucristo. La mundana filantropía, que tantas obras de A, ==” a 20 caridad ha destruído para medro de sus falsos apóstoles á costa del patrimonio del - pueblo, no ha levantado que sepamos un solo Asilo para una docena de criaturas. Allí donde no ha acudido á poner mano en esas obras la Religión, nadie ha acudido á ponerla. Una sola Hermana de la Caridad ó un solo Hermano de San Juan de Dios hacen eu un año en favor de la clase desvalida, más de lo que han escrito de un siglo para acá todos los falsos amigos de ella. Nó hablando, sino obrando, se hace la verdadera caridad y se auxília á'los necesitados. Pon un club ó un ateneo librepensador en cada esquina, y ya verás si te resulta de ellos, engañado trabajador, el bien positivo y tangible que te resulta de un solo convento de Capuchinos ó de Hermanitas de los Pobres en cualquier punto de la ciudad. Las estadísticas son mortales para los impostores: consúltalas, aun las hechas por quien no tiene interés alguno en favorecer al clericalismo, y verás que todo el bien que se hace en todas partes en favor del pueblo es clerical de remate. Y después de esto, ¡fíate de retóricos de plazuela y de emancipadores de club! 21 V o he pensado millones de ve- | ces y ahora me da la ocurrencia, amigo mío pobre, de conferirlo aquí un rato contigo mismo. Es un argumento que por romo que yy seas me lo vas al punto á ARS comprender. Es el siguiente: Mucho bien se hace hoy día en el mundo en favor de las clases necesitadas, y eso que el mundo de hoy Do es en su mayoría buen ASES ni mucho menos. ¿Qué tal sería si las gentes todas fuesen en su generalidad como las quisiera la Iglesia, y las manda ser Dios Nuestro Señor? : Piénsalo un rato por tu vida, que la cosa tiene más miga y meollo de lo que al principio te pudiste imaginar. Ñ 22 Figúrate que á todos los ricos se les antojase un día por gracia de Dios (que milagro de la gracia de Dios habría de ser), hacerse generosos y Caritativos como debieran con el pobre; que todos destinasen á obras de beneficencia lo superfluo de sus haberes como ordena la ley de Dios; que á nadie se le antojase, nó ya esquilmar con usuras y exacciones al miserable, sino al revés, darle la mano, abrirle la bolsa, y entrarle en los senos de su corazón. ¿Cuál sería el cambio que se obraría con ese prodigio en la sociedad? ¿No sería ella, aun desde acá, el principio de las eternas dichas del paraíso? Desdichados habría, ¿pero no se acabaría por lo menos con una de las principales causas de aflicción, que es la indigencia? A muchos no les sobraría para echarlo por la ventana; pero ¿faltaría á nadie para sus más precisos menesteres? «Esto es un sueño,» me saltas al punto. «Esto es una utopia,» exclamas hablando á la moda y en griego para mayor claridad. No, amigo mío, no es un sueño ni es esotro que dices; es el ideal cristiano en toda su puridad; es el deber de todos los ricos para todos los pobres; es la ordena= 23 J | ción general de la Divina Providencia para igualar con el amor las condiciones que han hecho desiguales la aptitud, el temperamento ó lo que llamamos fortuna. «¡Pero eso nunca será!» replicas impaciente. No me apures, amigo mío, y ten cachaza siquiera por unos instantes, que ahora viene lo decisivo de mi argumentación. Si será Ó no será, no es.cosa que haga ahora al caso; dime, empero; cuanta más Religión haya en el mundo, ¿no está más cerca de ser una verdad práctica el bello ideal que tú has llamado ensueño? Y cuanta menos Religión haya, ¿no nos hallaremos más y más lejos de este hermosísimo ideal? Pues ahora, aplica tú el recto criterio que Dios te dió por corto que sea, y resuelve si te conviene más que haya en el mundo mucha Religión ó que haya poca. Resuelve si te es ventajoso que sean más en número los ateos y los librepensadores, que los buenos y piadosos cristianos, Resuelve si te harían gran favor con suprimir las Parroquias y Conventos, hacien- - do de ellos (lo que más de una vez se ha visto sin duda para tu felicidad), cuarteles 30 das las miserias, todo eso era aborrecido, escarnecido, hollado... «En toda la antigúedad, por espacio de cuarenta siglos, sobre toda la faz de la tie- “Tra, no se encuentra un hospital para los enfermos, ni un hospicio para los ancianos, ni un asilo para el sufrimiento... «Todo esto embarga el alma de tristeza . profunda; pero es útil recordarlo en un siglo en que al parecer se olvida demasiado de qué abismo sacó Jesucristo á la humanidad.» He aquí compendiado en breves pero enérgicas frases lo que puede dar de sí el mundo sin Dios, aunque se llame tan culto y civilizado y artista, y tan filósofo y elocuente y guerrero como eran sin duda, pues no hemos de negarles este honor, el viejo Egipto, la antigua Grecia, la pagana Roma. Vuelvo, pues, á mi batida y dispensa, amigo mío estas repeticiones, que no las hago aquí sino muy de propósito y para señalar con ellas los puntos, por decirlo así, culminantes y las resultancias, como se dice ahora, de esta nuestra familiar conferencia. | A 34 No se ama al pobre, sino donde se ama á Dios; ni se ama Mucho al pobre, sino donde se ama mucho á Dios; ni se hace sa: crificio alguno por el pobre, sino allí donde este sacrificio lo inspira y lo impone y lo facilita y lo realza y ennoblece el amor de Dios. Y no se ama (óyelo bien) verdaderamente á Dios, sino en la Religión verdadera. -32 VII ORA es ya de empezar á resumir todo lo hasta aquí discurrido y expuesto, acentuando en nuestro trabajo el punto de vista concreto que promete su título, y que tal vez has creído se me a olvidado ya. Pan del A, llamo á la Religión, y así quiero la consideres tú, primeramente porque es el alimento moral de todos, así pobres como ricos, sin el cual no mas más que hambre, miseria y desnudez para el espíritu», huérfano de toda idea elevada; cerrado á toda aspiración superior, pegado como molusco vil á la roca; sin luz del cielo, ni esperanzas de mundo mejor, ni generosos alientos para linaje alguno de virtud ó sacrificio, 33 Pan del pobre llámola además, porque de ella tiene más necesidad que otro alguno el de: tu condición; como quiera que es mayor tu desamparo, mayor tu soledad, mayor tu propensión al desaliento, mayores tus ocasiones de desesperación. Necesita dos veces el pobre la fe cristiana: la necesita como hombre y la necesita como pobre. Y si alguien pudiese dispensarse de tenerla, por considerarla inútil mueble de lujo, este tal nunca sería el enfermo, el indigente, el oprimido, porque para éstos siempre será artículo de primera necesidad. Pan del pobre la llamo también, porque hasta de lo material para su vida física le sirve la Religión, como que es la única que mueve á que se lo den los que pueden y deben; y nose lo da nadie si no es movido, ó aconsejado, ó mandado por esta misma Religión. De suerte que si auxilio halla el hambriento en sus hermanos caritativos, es pan que le da la Religión; si abrigo en su orfandad, es, pan que le da la Religión; si lecho en su dolencia, es pan que le da la Religión; si asilo en su vejez, es pan que le da la Religión. Y en todas formas y bajo 8—PAN DEL POBRE. 34 todos conceptos y por medio de toda clase de instituciones y de obras públicas y privadas es la Religión, 41 Pan del pobre, y el único pan. En vista de lo cual eres, pueblo mío, insensato y loco de atar si no amas y aprecias en lo que vale la Religión, que tanto te favorece y distingue, y sin la cual serías lo más abyecto y despreciado que hay sobre la haz de la tierra. Sí, aunque no fuese por tu alma, que ese es el interés siempre primordial; aunque no fuese por el deber que tienes con Dios, que esa es la consideración que debe siempre pesar sobre todas; aunque no fuese porque eres racional y eres cristiano; debe- “rías amar y practicar la Religión solamente á fuer de generoso y leal y agradecido, y aún de... interesado, Como amas y agradeces á quien te ampara en las horas de tribulación y desgracia; como aprecias á quien te considera y distingue y se te muestra amigo; como escuchas y atiendes al que te da pruebas constantes de velar por tu bien y por tu dignidad y por todas tus necesidades. Con eso solo me contentaría, con que fue- 35 ses generoso y leal y agradecido con Dios y su Iglesia, como lo eres por lo regular con cualquier individuo de tu condición, á quien te reconoces deudor del más insignificante beneficio. Porque tú, pobre amigo mío, duro de cabeza podrás ser alguna vez, y terco en tu pensar y querer, y otras veces ligero, voluble, arrebatado. Lo que no puedes, es ser á sabiendas ingrato. Esta palabra sola te subleva, te irrita, y harías una barraba- .sada cualquiera con el más pintado que se atreviese á echártela en rostro. «DR S ) (o 36 Vol S siNembargo, ¡ay, pueblo mío de mi alma! ¡ay, pueblo de mi corazón! yo soy quien he de sonrojarte ahora con esa negra verdad, y al rostro he de dolártela aquí en público, en presencia de todo el mundo, para que sean mayores tu confusión y sonrojo. Con todas las letras te lo digo aquí, y no voy á callar por más que te desazones, y tires airado este pedazo de importuno papel, que como todos los que en adelante en tal forma vayan saliendo, se ha propuesto cantártelas siempre muy claras. Ingrato eres, sí; ingrato y sin entrañas, si ya no te excusa en eso, como en otras cosas mil, tu añeja y proverbial inconsciencia. Que si todo aquello fueras, á sabiendas de lo que es, no habría modo de calificarte dignamente, como no fuese lla- Po 37 mándote á boca llena mal corazón y per verso. Hanme dicho, en efecto, pueblo de los talleres y de las fábricas y de los campos, hanme dicho cosas de ti, que si allá de los salvajes de la Oceanía se dijesen, ó de los moritos del Riff, apenas fueran creíbles, por lo raras y descomunales. Porque allí tus hermanos, de negro ó amarillo ó aceitunado color, suelen ser bárbaros para todo, y fieras como las de sus bosques con los que irritan su mal humor ó andan con ellos en lucha. Mas nó con quienes se les muestran afables, dadivosos y caritativos. Y tú en medio de vanidosos alardes de culto y civilizado, con ésos precisamente es con quien te permites locuras de bruto, y hasta más de una vez sangrientas hazañas de fiera. O sino, vamos á sacarte aquí todos los trapos sucios á la colada, pues te he dicho y repito que voy á cantarte, sin miedo ni vergiienza, toda, todita la cruda verdad. Tienes para con los enemigos de la Religión necias amistades y viles complacencias y ruínes simpatías, que no me explico ni tú mismo te explicas; pues nadie acierta 38 como tales gentes, de sucia y vergonzosa historia las más de las veces, han "podido entrarte tan por el ojo, y ganarte la voluntad y aun... explotarte el bolsillo. ¿Qué es esto, sino hacer causa común con los enemigos de tu felicidad ó sea del Pan del pobre? Abrese con cualquier título y bajo cualquier bandera un club, en que se habla gordo contra el Papa y contra los curas, y aun contra Dios y la Virgen y todos los - Santos; y vas y corres y llenas el inmundo salón, y pagas con tu dinero el concierto de blasfemas necedades con que allí, so pretexto de ilustrarte mejor, se te engaña y se te embrutece por quien, si fueses á preguntarle sus antecedentes, no le hallarías digno de fiarle siquiera una peseta. ¡Y le fías tu alma, y le fías tu honra, y le vendes tu paz de la vida y tu dicha de la eternidad! Y con esto te declaras en contra del Pan del pobre, como el más cruel a de tu - desdichada clase. Alargas con avidez la mano, y aun cinco ó diez céntimos de tu menguado jornal, para comprar la hoja ó papelucho infame que en prosa y en verso y en grosera cari- AN 47 - Reza cada mañana y cada noche, y con los tuyos más bien que solo, pidiendo á Dios el Pan de cada día; el Pan de tu boca, que es el trabajo y la salud; el Pan de tu Inteligencia, que es la verdad; el Pan de tu corazón, que es la gracia; el Pan de tu eternidad, que es la gloria del cielo. Frecuenta los Santos Sacramentos, Pan de vida.y de fortaleza, con el cual se forman aún de tu ruín madera los grandes héroes y los grandes Santos. Cuando el mismo Hijo de Dios se dignó hacerse Pan para el hijo del hombre, ¿podrá éste sin horrible ingratitud hacerse del desganado y del desdeñoso para con este divino Pan? ¡Ah! ¡Cómo les luce y cómo se les conoce á los pobres obreros que acuden constantes á la Sagrada Mesa, el temple y vigor que da á su temperamento moral la substancia de este soberano Pan! Otro Pan de incalculable precio para ti, aunque se vende por ahí á pocos céntimos y aun más de una vez se te regala de balde, es el de la sana lectura. Búscala, tómala, llévala á tu casa, repártela entre tus hijos y amigos, digiérela y nútrete con ella, y hazte de ella (después de servirte 48 á ti propio), proveedor y auxiliar para otros hambrientos como tú. ¡Mira que son muchos los que há perdido un trozo de papel, pero son también muchos los que un trozo de papel ha iluminado y despertado y reconducido á caminos de salvación ! ¡Mira que con esto solo, como quien da un pedazo de pan á un desvalido, puedes darle tú 4 cualquier desdichado un rayo de luz y un toque de gracia y un lugar en el cie: lo! ¡Mira que es gran obra de caridad y de apostolado esparcir este Pan, y ponerlo al alcance de todas las manos y de todas las bocas, que tantas hay por esos mundos que se alimentan sólo de venenos de error y de basuras de corrupción y escándalo!!! Y por fin, tú ¡oh lector! pobre ó rico que seas; este mismo opúsculo que con título de El Pan del pobre ha llevado Dios á tus manos, estímalo y aprovéchalo como verdadero Pan (aunque tosco y basto como pan de pobre), y con él todos los demás que con el divino auxilio han de formar esta colección... Sabadell, 1896. A. M. D. Q. PRO PAGANDA CATÓLICA por D. FÉLIX SARDÁ . SALVANY, Pbro. _——e Ye Los ocho tomos de esta importante obra, que con tanta | aceptación viene publicándose, contienen las materias si-' guientes; ; El tomo 1, Los cien opúsculos de la Biblioteca MAS "El II, Opúsculos varios. El Il, Un Año sacro ó lecturas y ejercicios. para las prinbbc festividades del Calendario cristiano. Is '-. El IV, Más opúsculos. El Y, Artículos político-religiosos, desean distins ¡"tas épocas y periódicos, y precedidos de un discurso preliminar sobre el Periodismo y la Propaganda. : : El VJ, el Liberalismo es pecado, el Apostolado .seglar, Masonismo y Catolicismo, y varias Conferencias. : El VII, Nuevos opúsculos. - EL VII, Varios artículos de permanente Ji pára la | Oro old de nuestros días. Forma cada uno de estos ocho tomos un volumen -.en 4.” con tipos elzevirianos, iniciales y viñetas de adorno, y Heriosa encuadernación con plancha hecha á propósito. Cada tomo, 4 ptas. en rústica, y 6 lujosamente encuadernado. REVISTA POPULAR Semanario - ilustrado destinado á.la mayor difusión E la. bienhechora propaganda católica Conoce el pueblo español esas dieciséis páginas sema= nales, y las ha tratado desde su primera aparición en 1874 con el cariño y confianza ilimitada que sólo se profesan á los, verdaderos y probados amigos. A este buen afecto se «ha procurado corresponder mejorando cada día, dentro. de sus mismas condiciones, la publicación, de las más nutridas del orbe católico sobre ser una de las más eco-- nómicas. Su baralura puede apreciarse ria 0do que por á cincuenta céntimos al mes reparte cada semana un número de treinta y dos columnas de texto y cuatro de cuz -bierta: ó lo que es igual, por doce reales al semestre da un tomo de 400 páginas, ilustrado por término medio con. $0 grabados de distintos tamaños, regalando además enJulio un tomito de folletín con grabados, y de Diciembre ad 7 --. 4 Enero el Almanaque de los Amigos Lál Li "Imsa co también. PRECIOS : Dirigiéndose á la Admira España, 6 ptas. un año; Cuba dl Puerto Rico, 8; Estados de la Unión postal de Europa y Filipinas, 10; Estados de la Unión A postal de América, 12:50; y en los demás puntos, 15. 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