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La ciudad "americana" en el doble contexto de lo hispano y lo anglo

Jiménez Núñez, Alfredo

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Re is a de Esmdios No eame i ca n os, n.• 4 ( 1996), pp . 251 - 256 LA CIUDAD «AMERICANA» EN EL DOBLE CONTEXTO DE LOS HISPANO Y LO ANGLO ALFR EDO JIMÉNEZ Nú ÑEZ Uni e sidad de Se illa El ema de es e cong eso es an amplio, incluso an ambiguo, que puede abo da - se desde en oques muy di e sos. Ap o echo es a libe ad pa a conside a el enómeno u bano en los Es ados Unidos desde una iple pe spec i a que, po azones de espacio, no se án má s que unas b e es e e encias a es pun os de is a en e los mu chos posi- bles: 1. La dico omía o, mejo quizá, el binomio hispano/anglo, cuyas amas se en ec uzan en el pa sa do y en el p esen e de los Es ados Unidos. 2. El ac o semán ico, que i ene su impo ancia cuando a amos de aduci o cuando nomb amos con pa la- b as p opias cosas e ideas pe enecien es a un uni e so sociolingüís ico dis in o al nues o. 3. La an opología cul u al como ma co pa a la in e p e ación de lo u bano. LA URBANIZACION DEL NUEVO MUNDO Había ya ciudades en Amé ica cuando llega on lo s eu opeos. Sin emba go, la u banización del Nue o Mundo se gene aliza y alcanza ni eles sin p eceden es con la colonización eu opea. En es e se n ido, ue es pecialmen e no able la magni ud y p eco- ci dad del u banismo en la Am é ica española co mo consecuencia de la insis en e polí i- ca de pobla las nue as i e as. La Co ona española impulsó la undación de ciudades de acue do con sus obje i os de expansión geog á ica y pe manencia, y como sí mbolo máximo de lo que en el siglo XVI se llamaba « i i en policía» o i i polí ica y ci ilizadamen e. Es e cuad o común a oda la Amé ica hispana u o que adap a se en lo que hoy son los Es ados Unidos a las ci cuns ancias del e i o io. A pesa de odo, la polí ica de undación y poblamien o se aplicó an o como es as ci cuns ancias pe mi ie on. Buena 252 Al edo Jiménez N úñe z p ueba de ello son Ja emp ana undación de San Agus ín de Ja Flo ida (1565) y la undación en 1598, a miles de kilóme os de la ciudad de México, de San a Fe como capi al de la p o incia de Nue o México. Si an es os pá a os sob e ma e ia bien conocida pa a es ablece un pun o esen- cial en el es udio de lo u bano en los Es ados Unidos. Me e ie an a Ja exis encia de dos p ocesos dis in os de u banización que, en pa e, coincidie on en el iempo y hoy no .ólo man ienen su igencia sino que és a aumen a cada día. Uno de es os p ocesos es el «hispano ,» en el sen ido más amplio del é mino; el o o, es el «anglo,» en el se n ido más con encional de que anglo es lo que no es indio, ni hispano, ni neg o. La p ime a dis inción que su ge de la compa ación iene que e con el doble hecho del a ance español hacia el No e y del a ance de la on e a anglo hacia el Oes e has a e mina encon ándose ambas co ien es, aye y hoy, en el Su oes e y Cali o nia, cuando me - nos. El análisis de es e doble p oceso nos lle a ía a conside a algunas semejanzas y, sob e odo, a sub aya g andes di e encias: la exis encia o no de una polí ica o icial de colonización y u banización po pa e de la po encia colonizado a; los a gumen os ju í- dico- eligiosos en apoyo de Ja pene ación y asen amien o de los españoles a di e encia de la inicia i a de los pa icula es ingleses que, p ecisamen e, emig an y se hacen colo - nos pa a se más lib es; la conside ación de la población indígena como necesa ia, ú il, explo able o, po el con a io, moles a, pelig osa y, en cualquie caso, p escindible; el papel de la Iglesia ca ó li ca en cuan o agen e de acul u ación y e angelización del indí- gena en con as e con la ausencia en e Jos colonos anglos de una Iglesia o icial y única, Jo que les pe mi ía una libe ad de cul o, pen sa mien o y conduc a inconcebible en la colonización hispana; el desa ollo de una población mes iza en lo biológico, pe o hispanizada en lo cul u al, en con as e ambién con una seg egación de azas que hoy hace posible iden i ica al «anglo» como «blanco» en e al «mo eno» y al «neg o». TIPOLOGIA DE LA «CIUDAD» Sob e es e ondo his ó ico, solamen e suge ido, a a é de es ablece una ipología de la ciudad que pa e, pe o a má s allá, de Ja indicada como ema de es e cong eso. Ciudades imagina ias.-Son aquéllas que no exis ie on o sólo exis ie on en la men e. Es cu ioso obse a que en odo el espacio de dimensión con inen al que son lo s Es ados Unidos de Amé ica no había una sola ciudad an es de la llegada de los españo- les. Y quizás po que no había, hubo que in en a la, que imagina la, pues los españoles buscaban o o y se es humanos, cuan o más de ambos, mejo . Los espacios al no e de México en aban a conquis ado es y misione os y de es e ímpe u su gie on sie e ciuda- des, no una: las Sie e Ciudades de Cíbola. Se a aba de una ábula o de unas e siones mal en endidas, po que la e dad e a demasiado c uda y desalen ado a como pa a acep- a la sin más. La ciudad «ame icana» e11 el doble con ex o de lo ispa110 y lo anglo 253 La ciudad mí ica.-Más de cua o siglos después, apa eció en los Es ados Uni- dos, como si ue a una esu ección, una «ciudad» no an o abulosa sino mí ica. Me e ie o aAz lán. La adición de los az ecas habla de Az lán o «luga de la blancu a», de donde pa ie on en una pe eg inación que hab ía de lle a les al pun o señalado po la deidad pa a unda su ciudad y en ella se lib es y pode osos. En la mi ología de los pueblos bá ba os que in adie on el México ci ilizado hay con inua e e encia a un luga mí ico ( ollan, equi alen e a ciudad o me ópoli) de donde odos decían p ocede en su in en o de ocul a la e dad de sus modes os o ígenes. No hace aún ein a años, líde es chicanos oma on el é mino «Az lán» como concep o y símbolo de indepen- dencia cul u al, ei indicación social e iden i icación é nica en e a la p esión y op e- sión de la sociedad dominan e ep esen ada po los anglos. E a un mo imien o acadé- mico y polí ico que, en el ondo, suponía un caso más de mo imien o na i is a o de e i alismo de los muchos que se han dado en la his o ia en si uaciones de choque con pelig o de ex inción cul u al. Las azones y Jo s obje i os de es e mo imien o se eco- gían en «El Plan Espi i ual de Az lán,» mani ies o que se publicó en español y en inglés en el p ime núme o de la e is a Az lán, apa ecido en sep iemb e de 1970. Ciudades y u opía.-Hubo ambién en las Amé icas ciudades u ópicas, que es- pondían al since o aunque imposible deseo de es ablece en la ie a la ciudad ideal, la ciudad de Dios. El caso más signi ica i o se debió a Vasco de Qui oga, obispo de Michoacán, quien con s us llamados pueblos-hospi ales p e endió pon e en p ác ica en la década de 1530 las ideas que Tomás Mo o exp esó en su U opía. Ciudades imaginadas. -Cabe ambién habla de «C iudades imaginadas,» que no son lo mismo que «ciudades imagina ias,» po que las p ime as exis en, aunque su ealidad no se co esponda con lo imaginado. Es ados Unidos (en cuan o nación) y sus ciudades, en gene al, se han imaginado desde Eu opa como me a y sí mbolo de muchas cosas soñadas. Si pa a los chicanos -que ya es aban en suelo ame icano-- Az lán ep esen aba el eg eso e ó ico, que no ísico, a su luga de o igen o «Homeland,» pa a el emig an e eu opeo, Amé ica y sus ciudades e an el espacio ideal donde Jo imaginado se ha ía ealidad al p ecio de ompe con la ie a na al y con el pasado. La g an ma yo ía de es os emig an es eu opeos se con i ie on en undado es de pueblos y ciudades en la g an ma cha hacia el Oes e. A ás dejaban Nue a Yo k, que, sin emba go, ha sido la g an me a de los pue o iqueños, como Miami lo ha sido de los cubanos. En ambos casos, se a a de pueblos ambién «ame icanos» que es aban y se sen ían an ce ca de su lu ga de o igen como pa a no co a , sino odo lo con a io, la comunicación con su Hispanic Homeland. Ciudades eales.-Ll ega mos, po in, a la ca ego ía de ciudades eales, aquéllas que son y es án epa idas po la geog a ía de los Es ados Unidos, y cuya en idad no depende necesa ia o p ima iamen e de una isión subje i a o más o menos imaginada. Son cien os y cien os de ciudades que an desde núcleos u banos con muy pocos miles de habi an es a o os con a ios millones. Son ciudades complejas en su es uc u a social aunque ísicamen e se pa ecen an o que llegan a la mono onía, pues, sal o unas 254 Al edo Jimé ne z Núñez cuan as excepciones, las di e encias son de amaño o se deben al clima o a la opog a- ía. En e las ciudades eales las hay que son é nicamen e complejas en dos o m as dis in as que, a e ces, pueden coexis i . Po un lado, ciudades con g upos é nicos p oce- den es de Eu opa y asen ados de an iguo has a el pun o de que sus ac uales ep esen an- es o man pa e de la sociedad na cional ame icana, y en su p oceso de adap ación han llegado a pe de su lengua p opia. Es os g upos é nicos pueden concen a se en cie as á eas de la ciudad y cons i ui en idades más simbólicas que e ec i as conocidas como «Li le I aly», «Li le Poland» ... Ma cados po el ac o acial, an impo an e en la sociedad ame icana, es án ambién los neg os y lo s chinos y, más ecien emen e, los o ien ales, en gene al. Aunque la población neg a ocupa hoy es a os muy di e sos en la sociedad ame icana, se concen a ambi én en de e minadas á eas u banas de las que es ejemplo casi ópico el Ha lem neoyo quino. China own es ambién en algunas ciuda - des el espacio p opio de es a comunidad o ien al asociada, además, a de e minadas ac i idades económicas. Pe o, una ez más, el caso de los hispanos es único y dis in o, y po su magni ud y dinámica ha c eado un ipo especí i co de ciudad e al como es la ciudad plu icul u al o bicul u al. No iene mucho sen ido habla en el espacio u bano de los Es ados Unidos de p esencia cul u al i aliana, polaca, g iega, china ... Po el con a io, lo hispano c ea una dualidad cul u al que iene su p ime y más cla o e le jo en la lengua, aunque a mucho m ás allá. Es e hecho es pa icula men e e iden e en o a ca ego ía o su b ipo de u be: la ciudad de on e a, si uada en los lími es polí icos de los Es ados Unidos y en con ac o ísico y comunicación pe manen e co n un uni e so cul u al dis in o al que iden i ica la cul u a de los anglos. Tales son Jo s casos de San Diego, El Paso o San An onio. Un caso ex ao dina io en odos los ó denes es la ciudad de Los Angeles, que no es á en la on e a, pe o sí muy ce ca de México. En odas es as ciudades, la población hispana c ece e igino sa men e, y su len- gua y cul u a no só lo se man ienen sino que se e ue zan e imponen sob e el mundo anglo, aunque sólo sea po azones a i mé icas. De la misma mane a que el o o acial es á imponiendo a un neg o como alcalde de las g andes ciudades no eame icana s, la c ecien e población hispana - e esc ada cul u almen e d ía a día po la inmig a ción- es á imponiendo un bicul u alismo an e el que ya ha eaccionado la sociedad dominan- e median e ó mulas legales como el «English only ,» que no es m ás que el eco noci- mien o de un he cho y la exp esión de un emo . PARADOJAS Y ESTEREOTIPOS Paso al úl in 10 apa ado dedicado a algunas obse aciones analí icas y compa a- i as. Tenemos que admi i la exis encia de es e eo ipos y pa adojas o con adicciones an e la con emplación del enómeno u bano en los Es ados Unidos. Es o ocu e si em- La ciudad «ame icana» en el doble con ex o de lo hispano y lo anglo 255 p e que obse amos una sociedad y su cul u a desde o a sociedad y cul u a, y a a és de o a lengua. El es e eo ipo es la ó mula ácil y uni e sal pa a explica nos lo que es complejo y no en endemos desde nues os p opios pun os de is a. La pa adoja es la consecuencia de con as a lo que es con lo que c eemos que es o pa ece se . Los Es ados Unidos se han iden i icado adicionalmen e como el p oduc o de una sociedad de on e a que ma chaba hacia el Oes e en busca de espacios lib es, de ie as í genes, deshabi adas, de ee land, donde el indi iduo podía desa olla sus cualidades y p ospe a . Los g andes espacios abie os e an odo lo con a io a la aglo- me ación y a los modos de ida u banos p opios de una Eu opa en ejecida y supe poblada. Se ha sac alizado el espí i u de la on e a como la exp esión más genui- na del ca ác e ame icano y se ha llegado a deci que al ame icano le gus a i i en una casa odeada de ja dín y con un césped bien cuidado po que sigue amando la indepen- dencia, el indi idualismo, la ie a y la na u aleza, como si es as ca ac e ís icas - pe mí aseme la i onía- las hubie a he edado gené icamen e de los pione os del siglo pasado. Al mismo iempo, y pa adójicamen e, Es ados Unidos se nos apa ece desde Eu opa como la nación de las g andes u bes y de las conu baciones que se p olongan po kilóme os y kilóme os a lo la go de la cos a Es e, del lago Michigan o del su de Cali o nia. Y el es e eo ipo que man enemos en España, a pesa de an o cine y ele ilme como in ade nues os hoga es, es que los ame icanos i en mayo i a iamen e en g an- des ciudades y, pa a colmo, en ascacielos. Con emplada la sociedad no eame icana desde España, las pa adojas y los es e- eo ipos son nume osos. Es ados Unidos ha u banizado el campo g acias a su al o g a- do de indus ialización y ni el de ida de al mane a que ya no hay campesinos (peasan s) sino a me s. Po el con a io, México y España son países con g andes á eas u ales habi adas po campesinos, jo nale os o peones. La di e encia, pues, en e campo y ciu- dad es oda ía g ande y uno y o a pe i en como dos mundos, uno u al y o o u bano, a eces a pocos kilóme os de dis ancia. Si acudimos a la lengua como elemen o de iden i icación y compa ación, obse - amos que no hay una co espodencia cla a en e dos íos de é minos: pueblo, illa, ciudadl illage, mien as que ci y signi ica una población mayo que own. En el mun- do hispánico -ya sea nue amen e España o México, o muchos o os países de la Amé- ica española- , el pueblo di ie e de la ciudad no an o ni necesa iamen e po su ama- ño sino po sus modos de ida. Hay pueblos que son g andes, más g andes que muchas e dade as ciudades. Los pueblos hispanos, además, es án si uados en mi ad del cam- po, y es o no es una ase ingeniosa ni una pe og ullada. Las ciudades de los países poco indus ializados --c aso gene al de lbe oamé ica y ambién de España- e minan b uscamen e y sus a ue as cons i uyen cin u ones de mise ia donde se e ugia el éxodo u al. Los pueblos es án oda ía mejo delimi ados, son compac os en su es uc u a ísica, y es án li e almen e odeados po el campo. En Es ados Unidos, en cambio, la ciudad se ex iende, se p olonga y diluye len amen e, y en muchos casos es á p ác ica- men e unida a o a ciudad. Po supues o que hay inmensos espacios de ie as de cul i- 256 Al edo Jiménez Núñez o, de ganado o de bosque, pe o el campo es o a cosa en cuan o que es el habi a del campesino y la ie a que odea la aldea o el pueblo. La alo ación que en cada cul u a se iene de la ciudad y de sus pa es es ambién dis in a. En España se ha conside ado siemp e «el cen o» como el espacio p e e en e, allí donde el suelo es más ca o, las casas son mejo es y, na u almen e, i e la gen e más acomodada. Hay casi una elación a i mé ica en e alo /p ecio y dis ancia al cen o geog á ico de la u be. Cuan o más ce ca del cen o, el suelo es más ca o y p es igioso. Las excepciones son ecien es con la apa ición de núcleos esidenciales o u banizacio- nes que son p oduc o, en e o as cosas, de la gene alización del au omó il, algo ecien- e en España pe o casi cen ena io en Es ados Unidos. En es e con ex o es cu iosa la di e encia semán ica del é mino «subu bio» según la lengua sea el español o el inglés; según se a e del subu bio hispano o del subu b no eame icano. Que hay ambién di e encia semán ica en e la pa eja pueblo/ciudad y ownlci y lo p ueba el hecho de que pueblo es algo muy dis in o a ciudad, po que son polos o ex emos de una misma sociedad compleja no indus ializada o poco indus ializada, mien as que en e own y ci y la di e encia es undamen almen e de amaño. En Nue a Yo k o Chicago se puede i «down own» o «up own»; en Mad id o Se illa se a del cen o a las a ue as o del ba io al cen o. Y aquí se nos in oduce o o é mino español, o hispánico, que no iene ácil aducción al inglés. La ciudad hispana iene cen o geog á ico -que es cen o de pode adminis a i o, económico, eligioso, con sus co espondien es edi icios, y con o o elemen o an ca ac e ís ico como la plaza mayo . Al ededo del cen o, más ce ca o más lejos, según el amaño de la ciudad, es án los ba ios, con su iglesia pa oquial, su p opia plaza o placi a, su p opia ida social. Pues bien, la hispanización que se es á p oduciendo en muchas de las g andes ciudades de Es ados Unidos -desde Los Angeles a Miami, y ambién an al no e como Nue a Yo k o Miami- ha in oducido el concep o de «ba io» en la ciudad no eame icana y es e pequeño mundo p opio, ín imo, amilia , donde la gen e se cono- ce y se comunica en su lengua ma e na (que no es el inglés) se ha con e ido en una pequeña ciudad o, mejo dicho, en un pueblo que i e den o de la g an u be habi ada po gen es ex añas y di e sas a los ojos de los hispanos. Me e e ía más a iba al mi o az eca y al mo imien o chicano en de ensa de su iden idad. Es en el ba io, p ecisa- men e, donde la población hispana, y más conc e amen e la mexicana o chicana - concen ada en las u bes y no en el campo, como pod ía espe a se de su o igen u al- se e ugia e in en a i i o eg esa a suAz lán mí ico o espacio social donde sea posible p ese a una cul u a y una lengua que es la única lengua de inmig an es o de mino ía é nica que pe du a en los Es ados Unidos después de dos gene aciones. La g an ciudad es á o eciendo, pa adójicamen e, el educ o donde es posible lucha a dia io, y con éxi o, a a o de la supe i encia cul u al y, especialmen e, de la lengua. Es a capaci- dad de esis encia, nada menos que en el espacio u bano, es á poniendo a p ueba po p ime a ez en la his o ia de Es ados Unidos el ópico del mel ing po y de la asimila- ción.